Asamblea de Aragua sin Miedo (9 de mayo de 2013

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La reunión se convocó con la intención de compartir una visión histórica del desempeño electoral de la Unidad Democrática, el Oficialismo y los Votos Nulos, a través de la cual se pueden intuir los aciertos y errores cometidos por las partes, así como explicar el impacto emocional de esos resultados a lo largo del tiempo, cuyo desconocimiento en el debido momento, evitó salirle efectivamente al paso a la desilusión y desmotivación de los partidarios del cambio. No obstante lo anterior, la información evidencia un crecimiento sostenido de la alternativa democrática, hasta el punto de que hoy, tras la elección del 14 de abril de 2013, todos los actores políticos, dudan de los resultados que permitieron la proclamación y juramentación del presidente Maduro, lo que le confiere un grado de ilegitimidad absoluta a su gestión, generando la incertidumbre que estamos viviendo, a la que cada día contribuyen informaciones oficiales y oficiosas que establecen dudas en cuanto a cuál será el resultado final, cuando ocurrirá y que vía lo desencadenará. Las razones de los últimos resultados presidenciales son muchas, destacándose la ausencia física de Chávez, acompañada por la consolidación del liderazgo de Capriles producto de cambios en la estrategia discursiva, la tarjeta única y el estímulo a la incorporación directa de todos a la captación del voto, mediante la organización de los Comandos Familiares. Concluida la parte informativa introductoria, se pasó a la fase más importante de la asamblea, tal fue la de consultar ¿qué hacer ante el clima de incertidumbre que nos arropa?, pregunta que fue satisfecha mediante intervenciones cortas de los asistentes. A continuación se plantea un resumen de lo conversado en conjunto: 1. La situación política es muy inestable e insostenible en el mediano plazo. Los escenarios que se vislumbran van desde que este gobierno, débil en su imagen y capacidad de actuación, decida (poco probable) bajar la intensidad de la confrontación e intentar ganar gobernabilidad por la vía de ciertas concesiones (enmendar la forma de conducir la Asamblea, designaciones “conversadas” en el TSJ, la Contraloría, el CNE, suspender persecuciones judiciales y conceder libertad a algunos presos políticos, convenir con sindicatos y gremios) hasta la más factible, de intentar mantenerse en el poder, con una embestida definitiva a la poca institucionalidad democrática restante, aumentando la dureza de la represión de la disidencia y profundizando, por la vía de los hechos, su carácter centralista, autoritario, militarista, ultranacionalista y populista, tal y como corresponde a su orientación fascista. Ante estos escenarios, hay que ratificar nuestra adhesión a la paz, manteniendo las actuaciones dentro del marco constitucional y esperando que esa realidad de la que somos parte, imponga la necesidad de una rectificación en la forma en que se ha venido conduciendo este país, durante al menos las últimas tres décadas. Mientras tanto, y más allá de lo meramente electoral, pero indispensable para cuando de nuevo lleguemos a ello, debemos continuar hablando con la gente con el propósito de mantener el optimismo en los que nos acompañan y seguir facilitando el encuentro con los que hoy se sienten decepcionados, pero inseguros en cuanto lo que les significaría un cambio de opción electoral. A ellos hay que apoyarlos ante los embates amenazadores de quienes tratan de coartar su derecho político a rectificar y disentir.

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Para esos conversatorios (individuales, pequeños grupos, asambleas, en las “colas” que nos tocan para cualquier efecto, etc.) es indispensable construir un discurso coherente y con contenidos actuales que sin rehuir la discusión, procure alcanzar consensos en torno a la Venezuela que queremos todos. El marco del discurso debe ser la unidad dentro de la diversidad, enfatizando que en el país cabemos todos y el no hablar ni de Chávez, ni del chavismo , identificando a los radicales que no están de acuerdo con nosotros, como oficialistas, gobierneros, autoritarios, enchufados o cualquier otro calificativo que luzca apropiado para el momento, evitando calificarlos ideológicamente, reconociendo nosotros así, que en las filas de la Unidad está representado todo el espectro del pensamiento político democrático. Dentro de ese marco, hay que abordar los fracasos de los grandes planes ofrecidos por el gobierno (salud, educación, seguridad, producción de bienes y servicios) y su manifestación concreta a nivel de las comunidades, lugar donde se expresan en la forma de: centros de Barrio Adentro a medio funcionar o cerrados, sin medicinas, ambulatorios y hospitales en muy malas condiciones, escuelas abandonadas, personal público mal pagado, inseguridad sin coto y en muchos casos con complicidad de los llamados a combatirla, el desempleo y la informalidad laboral y por supuesto, los cortes eléctricos, la falta de agua, recolección de basura distanciada en el tiempo o simplemente inexistente, así como la cada vez más evidente escasez de todo, particularmente de alimentos y productos de uso personal. Tomando en cuenta los problemas señalados, que nos afectan a todos sin distinción de preferencias electorales, organizar puntualmente acciones de protesta PACIFICAS y públicas, que reflejen la lucha por objetivos colectivos y mantengan viva la capacidad de lucha. Como otras recomendaciones, se sugirieron el ampliar el ámbito geográfico de actuación para aquellas personas y grupos que tienen tiempo trabajando en una determinada zona y extender el trabajo político a otras áreas de actuación social, tales como encuentros religiosos, clubes deportivos y culturales, asociaciones de vecinos y juntas comunales, sindicatos y gremios profesionales, etc. Para ser eficientes y actuales en los contenidos del discurso es indispensable mantenerse informado e intercambiar noticias y comentarios a través de los medios a nuestro alcance. Se consideró importante potenciar el uso de las redes sociales, sin abandonar el “boca a boca”, así como establecer y mantener contacto estable con individuos y grupos con intereses similares, de forma de complementarnos en el trabajo. Se comentó que se le había planteado a la Mesa de la Unidad de Aragua, la necesidad de hacer un reconocimiento a la mujer venezolana por su participación fundamental en nuestra historia política, ratificada de una manera evidente en los últimos años, durante los cuales, no solo han sido bastión de la lucha diaria por el sostén de las familias, sino que muchas han sufrido la pérdida de seres queridos a manos del hampa, todas enfrentan, día a día, las carencias de insumos y deficiencias de los servicios, mientras que otras han sido atropelladas en sus derechos por el solo hecho de cumplir y solicitar que se cumpla la Constitución y las leyes de la República.

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