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Concepción Cristiana del Trabajo

Juan Luis Segundo
¿Se puede hablar de la doctrina social de la Iglesia con respecto al trabajo? Así, en singular no, a no ser que ese singular esté indicando únicamente la fidelidad esencial de esa doctrina al Mensaje de Cristo. En eso sí es una. Pero progresa incesantemente. Concepción de muchos: la doctrina social de la Iglesia es una doctrina práctica, temporal y reciente, que se desarrolla por aplicación de unos mismos principios (León XIII) a realidades más concretas (Juan XXIII). No se ve que sea un dogma, ni una injerencia de la Iglesia en un campo que de suyo no le tocaría, y un dogma que se va desarrollando a partir del Evangelio mismo, y no a partir de León XIII. Y no se trata de una mera aplicación. Ése es el error metodológico de una obra como la de Jean Yves Calvez. Barajar a León XIII con Pío XII partiendo del supuesto a priori y gratuito de que sin duda alguna dicen lo mismo. Es cierto que en la Introducción se previene contra este peligro, pero sin duda se minimiza. Entre León XIII y Juan XXIII trabaja el Espíritu Santo en la Iglesia, para que los mismos principios se conozcan mejor, más profundamente. La doctrina social de la Iglesia será algo vivo para nosotros si sabemos formularle nuestras preguntas, y no solo repetir fórmulas que eran respuesta a otras preguntas. Como dice Karl Rahner, es necesario que todos, clérigos y laicos, recurramos a las fórmulas teológicas pero "eso sí, con tal que tengamos el valor de preguntar, de no satisfacernos con cualquier cosa, de pensar con el corazón que tenemos y no con el que nos dicen que debemos tener... Lo único que podemos hacer aquí, continúa, es no pensar en renegar de lo que somos, por angustia, desconfianza u ortodoxia mal entendida, sino dejarnos expresar y confiar en que Dios puede dar su gracia a nuestro tiempo" como se la ha dado a todos los tiempos para ir comprendiendo cada vez mejor el mensaje de Cristo. Perdonen ustedes esta introducción, pero este punto del trabajo la requiere de una manera especial. Porque es un factor más escondido que otros, aunque fundamentalmente determinante. En la superficie se debatirán los temas del salario justo, del empleo, de la huelga, del mercado, de la propiedad. Pero por debajo de todos esos factores, y transformándolos a su vez, se ha ido transformando el trabajo y su íntima relación con el hombre. Las etapas de esa transformación serán, por lo tanto, las etapas de nuestra charla de esta noche: Primero: el trabajo en el tiempo de León XIII y la respuesta de la Iglesia. Segundo: el trabajo hoy, y la respuesta de la Iglesia. Tercero: el trabajo mañana y líneas para una respuesta cristiana.

I
Texto capital para comprender el sentido del trabajo según León XIII: "La razón intrínseca del trabajo que toma quienquiera que ejerce un arte lucrativo, el fin inmediato al que tiende el trabajador, es conquistar un bien y usar de él como propio con un derecho privado; porque si pone a disposición de otro sus fuerzas y su industria no es evidentemente por otra finalidad que por la de prever a su conservación y a las necesidades de su vida, y espera de su trabajo, no sólo el derecho al salario, sino también un derecho estricto y riguroso a usar de él como quiera." (308,54).
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reduciendo sus gastos. Ese fondo así adquirido será la propiedad del artesano exactamente como la remuneración de su trabajo" (308. Esa vida humana se vive fuera del trabajo. si. Sujeto al trabajo de una manera inhumana. los coloca en un campo. Nosotros no podemos considerar eso como intrínseco al trabajo. pero también el aspecto necesario del trabajo. sino esa parte de su vida que el trabajador reserva para sí. creadora. sino también un derecho estricto y riguroso a usar de él como quiera. mediante el salario. cosas que el pobre no puede procurarse sino mediante al salario de su trabajo" (308. Por ahí pueden confirmar lo que decíamos hace unos momentos: debajo de problemas debatidos sobre salario. que exige el consentimiento. a favor de otro. verdaderamente propia. Pero cuando hablamos de reposo. tendremos el esquema de la doctrina de León XIII sobre el trabajo. Si a esto último se añade que también las necesidades espirituales entran en el cómputo. No sé si ustedes ven la íntima relación que esto tiene con la concepción de la propiedad privada como único medio para el desarrollo de la persona. De ahí que la doctrina social de la Iglesia interviene para que este trueque se haga como es debido. no sólo el derecho al salario.31). lo mismo que las familiares. existe una estructura del trabajo humano.55). a cambio de él. por así decirlo. porque las condiciones han cambiado. mediante la cual debe comprar algo que le es absolutamente necesario. conservar la existencia es un deber impuesto a todos los hombres. se vive en esa parte de su vida que el trabajador no da. El derecho al reposo de cada día. "En efecto. ni poner obstáculos en su camino hacia esa perfección que corresponde a la vida eterna del cielo. para asegurar la conservación de esos ahorros. vida. era ésta: el hombre alienaba. Por personal se entiende aquí que el hombre no trueca una cosa. Pero no basta que se acepte voluntariamente el contrato. Para elle hay que atender a que el trabajo es personal y necesario. es evidente que ese campo no es otra cosa que el salario transformado. "A nadie está permitido violar impunemente la dignidad del hombre. etc. es decir que el salario que se equipara con él tiene que adecuarse a lo que le es imprescindible a un hombre.58). De este deber se sigue necesariamente el derecho de procurarse las cosas necesarias a la subsistencia. deba ser libre. una vida humana. la que León XIII encontró vigente en su época y con la que interrogó al mensaje cristiano. Hay que tener pues en cuenta en ese trueque de trabajo contra salario. no trueca. así como la cesación del trabajo en el día del Señor son la condición expresa o tácita de todo contrato entre patronos y obreros" (302. 2 . propiedad. el hombre que conocía León XIII encontraba su realización en lo que no era el trabajo: en el salario. Así pues. a lo que atiende en primer lugar es a la afirmación del derecho al reposo. para otro género de actividad. Releamos el texto citado en primer término. no hay que entender por ello el mero descanso. porque el hombre se considera formando una célula familiar. Para León XIII en su tiempo es evidente que nadie entregaría a otro su trabajo si no es para recibir. acepta condiciones duras que no le son posible rechazar porque le son impuestas por el patrón o por el que compra los productos. El trabajo es lo que el hombre da para recibir en cambio una vida humana. porque si el trabajador "obligado por la necesidad o impulsado por el temor. parte de su vida en forma de trabajo. y adquiría a cambio de ella una parte que le era propia donde realizaba su persona en forma libre y creadora usando como quería del salario humano que se le otorgaba a cambio de su trabajo.El trabajo se considera así "evidentemente" como un trueque. Se vive en el reposo. La que está aquí subyacente.54). En otras palabras. personal. y espera de su trabaja. sino en cierto modo su propia vida. Más aún.. con que mantener su vida y construir una vida humana en el tiempo en que no trabaja. no es evidentemente por otra finalidad que por la de prever a su conservación y a las necesidades de su vida. en el tiempo libre.. esto significaría sufrir una violencia que la justicia condena" (309. De ahí que el contrato entre el que presta sus fuerzas y el que las paga. sino que debe tener en cuenta que el trabajador da. el salario no puede estar regido únicamente por un contrato voluntario entre las dos partes. llega a hacer algunos ahorros y si. el aspecto personal. y añadámosle las frases que la siguen: "Si el trabajador pone a disposición de otro sus fuerzas y su industria. al cual no pueden sustraerse sin crimen. es decir. Calvez anota con justeza que cuando León XIII denuncia las violaciones de la dignidad del hombre.

a través de la ideología marxista parcialmente realizada. el trabajo es capaz. que amenaza convertirse cada vez más en una inexorable separación. Así concebido. Esto es conforme al orden natural querido por Dios. Pero cuando Pío XII reelabora la doctrina social de la Iglesia con respecto al trabajo. Para una gran multitud de hombres el trabajo aparecía. Aquí sí estamos en lo intrínseco del trabajo. culturales y espirituales.Ya vamos a ver cómo cambia esta situación. Pío XII va mucho más allá. íntimamente ligada con la función social. n. ¿Cómo comprender entonces aquella otra frase citada anteriormente?: "Quitadle al trabajador la esperanza de adquirir algún bien como propiedad personal. La tarea de la vida personal no se coloca ya fuera de él. más fraternal. de unir a los hombres verdaderamente e íntimamente. En 1946.46). es una contribución a la sociedad. a la sobriedad?" (310. Pío XII decía: "Quitadle al trabajador la esperanza de adquirir algún bien como propiedad personal. los tiempos habían cambiado. Con palabras que hoy nos parecen excesivamente tímidas. y en la doctrina social de Pío XII encontramos nuevos horizontes para la concepción cristiana del trabajo. Es cierto que para que el hombre viva una vida humana se necesitan ciertas cosas fuera del trabajo. leamos este párrafo de la carta escrita al año siguiente a Charles Flery: "Por encima de la distinción entre empleadores y empleados. está el trabajo mismo. sino en él. Ya Pío XI protestaba contra la expresión "mercado del trabajo". ¿qué otro estímulo natural podréis ofrecerle para alentarle a la laboriosidad en el trabajo?" (310.. el trabajo. es capaz de volver a dar forma y estructura a la sociedad que se ha vuelto amorfa y sin consistencia y de sanear por ende de nuevo las relaciones entre la sociedad y el Estado" (305. es cierto. el trabajo.65). Pío XI hacía notar: "Lo mismo que la propiedad. SS. una parte de la humanidad vivía una realidad desconocida para León XIII: una mística del trabajo mismo. II Y sin embargo. con el ideal social.65) La comprendemos como un eco proveniente de un problema que. Frente a esta realidad se interrogaba la Iglesia en el tiempo de Pío XII. un aspecto social que conviene no perder de vista" (304.40). Este une a los hombres en un servicio común para las necesidades del pueblo" (304. n. presentan al lado de su carácter personal e individual. Esa mística del trabajo ofrecido como tarea plenamente personal a la comunidad es "la verdadera concepción católica del trabajo". Pero todavía en el mensaje del 1 de setiembre de 1944. Y la respuesta la acabamos de ver. El trabajador no aliena su trabajo como quien vende una mercadería (316). Porque se trata da un enorme ideal inherente intrínsecamente al trabajo: el de unir verdadera e íntimamente a los hombres y estructurar en esa unión una nueva sociedad más humana. Pero SS. al ahorro. tarea de la vida personal y de todos en vista de procurar a la sociedad los bienes y los servicios que le son necesarios e útiles. El trabajo. sino como la colaboración personal a la tarea de edificar un mundo más humano. por su naturaleza misma.43). les dice: "Ustedes forman una gran comunidad de trabajo.. aunque se reciba por él salario. no siempre ha sido superado en todas partes: el de un salario justo y humano que permita fuera del trabajo mismo satisfacer necesidades elementales. hablando a los agricultores italianos. es la verdadera concepción católica del trabajo. y sobre todo el trabajo que se alquila al servicio de otro. 3 . Y para que no se piense que quizás dice esto porque se trata de agricultores propietarios. no como un medio de obtener un salario y por él una vida humana. ¿qué otro estímulo natural podréis ofrecerle para alentarle a la laboriosidad en el trabajo.

la mística del trabajo aparece íntimamente unida con esa prestación social. Yo no sé si ustedes captan la novedad de esta yuxtaposición. en el desenvolvimiento de su actividad productora. para que sea en el trabajo mismo donde encuentre su más perfecta realización el hombre. Uno es de Pío XII a los trabajadores italianas. al trabajo en sí mismo y a su valor propio: es más bien un llamado a una contemplación que de la naturaleza eleva el espíritu hacia Dios que la ha creado". El salario aparece así ya no como lo que se adquiere en compensación por un trabajo impersonal. vida inagotable en sus expresiones. explica que la materia.. contrario. El trabajo es noble porque eleva a Dios creador y porque proporciona cada vez más materias primas a la industria. ofrecer responsabilidad creadora. III Pues bien. es cierto. 50). En él SS. acentúa para el futuro las perspectivas que acabamos de señalar. con esa elaboración por el trabajo de una sociedad más íntimamente unida. En este estadio de la elaboración de la doctrina social de la Iglesia. por consiguiente.7). Ninguna elevación de salarios. y proporciona un número cada vez mayor de materias primas a la industria" (437 B 35). iniciativa y libertad. a la voluntad manifiesta de la naturaleza y de su Creador" (306. creada y transformada por Dios debe "recordar (al trabajador) sin cesar la mano creadora de Dios" (294. Pio XII declaraba a los agricultores italianos en el discurso antes citado: "Continuad considerando vuestro trabajo según su valor profundo. como vuestra contribución personal. a la economía pública. en algo impersonal y esquemático. rica en recuerdos de Dios creador y providente. tengan posibilidad de empeñar la propia responsabilidad y perfeccionar el propio ser" (431 B 15). inflexible en sus leyes. sino como la participación en los bienes de esa sociedad que se ha ayudado a construir con el trabajo personal.. y data de 1943. La subordinación de la comunidad humana del trabajo a los dictados de la técnica científica. Esta posibilidad se espera pues del trabajo mismo y de su destinación al bien común. sea porque produce la variedad de los alimentos de que se nutre la familia humana. La doctrina social de la Iglesia ha andado mucho camino.76). con ese matiz práctico que le es propio. la Encíclica Mater et Magistra. la pequeña pero significativa diferencia entre dos textos paralelos.La doctrina social de la Iglesia tratará además de que éste se realice verdaderamente llamando la atención sobre lo que puede impedirlo a pesar de las declaraciones teóricas del marxismo. Es interesante observar. Juan XXIII les habla a los trabajadores de la tierra del valor intrínseco de su trabajo y les dice: "Pueden fácilmente comprobar cuan noble es su trabajo: sea porque lo viven en el templo majestuoso de la creación. Comentando este pasaje. SS. Se trata de la naturaleza de los hombres que exige para cada uno una actividad creadora y responsable en el interior de la producción de los bienes que servirán a todos. convertiría "a la sociedad humana en una multitud incolora. por ejemplo. desde este punto de vista. Calvez nota que "esta referencia a la creación no concierne.. sino en el servicio mismo que un trabajo responsable y creador presta a la sociedad. Es decir que se ubica decididamente en la tendencia que lleva al pensamiento cristiano a valorar intrínsecamente al trabajo que es prestación social como realización de la persona. La línea esencial de la Mater et Magistra en cuanto a la concepción del trabajo está en una preocupación práctica expresada en estos términos: "En la naturaleza de los hombres se halla involucrada la exigencia de que. ningún derecho a usar como se quiera de ese salario y a constituir con él un bien particular puede suplir esta exigencia básica de la naturaleza 4 . siempre y cuando no se olvide que esa prestación social debe ser personal es decir... O sea a no situar esta realización tanto en el hacer lo que se quiera del salario y del tiempo libre que deja el trabajo. Gracias a ese trabajo se establece vuestro derecho legítimo a una renta suficiente para asegurar vuestra dignidad de hombres y también para satisfacer vuestras necesidades culturales" (312..

no consiste en un saber libresco.humana de actuar como persona en su prestación al bien común. a un mesianismo humano. ¿es meramente humana o constituye un progreso intrínseco del orden sobrenatural. según la Mater et Magistra. del orden de la salvación? En otras palabras. lejos de aparecer como el reducto de la vida personal frente al trabajo alienado. y como consecuencia. a través del trabajo. de los lazos de responsabilidad que unen a cada hombre con el bien común en todos los sectores de la convivencia.. y esto debe y puede hacerse tanto si la empresa es privada como si es pública: "Creemos oportuno llamar la atención sobre el hecho de que el problema de la presencia activa de los obreros existe siempre. aparecen normalmente destinados al trabajo donde se realiza la persona responsable en las tareas del bien común. La mística del trabajo quedaba así unida a una especie de empresa prometeica. a mi parecer esenciales. desde el punto de vista cristiano. esta mística moderna del trabajo comunitario comienza. ¿Qué hacer para que esto se realice? La Encíclica Humani Generis indica estos tres puntos. En segundo lugar. "Esto (el progreso) exige de los obreros aptitudes y cualidades profesionales más elevadas.. En primer lugar. ¿qué decir. sea de la empresa privada o de la empresa pública. De ese modo se crea un ambiente humano que favorece en las clases trabajadoras el que tomen mayores responsabilidades incluso en el interior de las empresas. se ponen a su disposición mayores medios y más amplios márgenes de tiempo para que se instruyan y se pongan al día. y en cualquier caso se debe tender a que la empresa llegue a ser una comunidad de personas" (432 A 18). "No podemos dejar de hacer notar cuán oportuno o necesario sea que la voz de los obreros tenga la posibilidad de hacerse oír y escuchar más allá del ámbito de cada organismo productivo y en todos los niveles" (432 B 19). están cada vez más interesadas en que todos los ciudadanos se sientan responsables de la realización del bien común en todos les sectores de la convivencia" (432 B 18). En efecto.. realiza plenamente su tarea personal. si se quiere buscar un hecho simbólico. aun cuando la Iglesia empuje a todos a participar en la transformación del mundo de los hombres por medio del trabajo. Asumiendo así el bien de toda lo comunidad humana por medio de un trabajo vivido con plena responsabilidad. aun cuando sea dentro de las leyes puestas por Dios en la naturaleza del hombre? 5 .. responde a las exigencias legitimas de la naturaleza humana" (432 B 18). Si simultáneamente. toda empresa productora tiene que llegar a ser una comunidad de personas. sino en una toma de conciencia. qué esperar de ese mundo que los hombres construyen con su trabajo. No es extraño. el ocio y aun el salario. Ya aquí se insinúa claramente que la verdadera cultura que le permitirá al hombre trabajar de una manera verdaderamente personal y no automática. y las comunidades políticas. cuando se haya realizado esa unión de los hombres en torno a un trabajo al mismo tiempo comunitario y personal? Probablemente éste sea el punto donde la doctrina social de la Iglesia acerca del trabajo exige hoy una mayor precisión para asumir toda la riqueza de este momento histórico. ¿qué se habrá realizado. el trabajador. por lo tanto. sea pública o privada la empresa. Y este sello perdura en las prevenciones de muchos. con aquella famosa undécima tesis de Marx sobre Feuerbach que decía: "hasta ahora los filósofos no han hecho más que explicar el mundo: ahora se trata de transformarlo". para su cultura y su formación moral y religiosa.. En realidad. "Hay que hacer notar que el ejercicio de la responsabilidad por parte de los obreros en los organismos productivos. que el tercer elemento sugerido en este orden de cosas por la Encíclica sea la presencia activa del trabajador en todos los niveles donde se discute el bien común.. IV Quedaría en rigor una sola pregunta por hacer: esa realización.

Personalmente creo. ¿cómo pretender conservar el carácter gratuito y enteramente libre para cada hombre de todo el orden sobrenatural? Dejo el problema planteado. De ahí que se oiga hablar con frecuencia de la espiritualidad de la creación que se realiza por el trabajo humano bien ordenado. con el mundo sobrenatural sin que éste pierda por eso su carácter de gratuidad y de libertad. en el orden de la Redención. yo creo que cuando en ese juicio definitivo de todos los hombres. que puede relacionarse íntimamente el trabajo en sus resultados objetivos. él podrá contestar las palabras antes citadas de SS. en el mejor de los casos. En otras palabras. ¿cómo puede realizarse plenamente una persona en un trabajo desvinculado del orden del que dependerá la eterna felicidad de él y de sus compañeros? Decirle a un obrero que pregunta qué relación tiene con Cristo la perfección de ese Volkswagen que está construyendo: "No se preocupe de eso: su lugar está en el orden de la creación. a través de una teología de la historia que. Pero. no en el de la Redención". si los hombres están construyendo con su trabajo un mundo que progresa equivalentemente en el orden sobrenatural. aparece ante los hombres como una tarea. En efecto. 6 . es como decirle: siga jugando mientras nosotros nos ocupamos de lo estricta. y para terminar con una imagen del Evangelio. Ésta deberá progresar. por otro lado.Parecería que. en el más pequeño de tus hermanos". y que esa respuesta le será tenida en cuenta para su salvación exactamente igual como aquella otra: "Te di de comer cuando te vi hambriento. lo más que se puede esperar es un desarrollo de las virtualidades creadoras que Dios ha puesto en el hombre y en la naturaleza. por primera vez. me parece. Pero esa distinción no soluciona el problema sino verbalmente. eternamente decisivo para todos y cada uno de los hombres. Juan XIII: "Proporcioné un número más grande de materias primas a la industria". porque en realidad le queda planteado a una teología cristiana del trabajo. aunque no le pueda mostrar aquí ahora. frente a una espiritualidad de la redención que se realiza por la evangelización y la entrada en la Iglesia. el Juez le pregunte al obrero (como a todos los demás mortales) "¿Qué hiciste por mí?".