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J. M.

VARGAS VILA

LA UBRE DE LA LOBA

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Pubescencias del Sol aureolaban las tersuras del mar. un azul luminoso, profundo, un azul de miosotis circuía el gran buque, de férrea armadura que avanzaba rompiendo las olas... las espumas le hacían un cortejo de esclavos vencidos; flores de ámbar prendían a la quilla; las gaviotas volaban en torno, como copos de nieve, escapados a una ruda tormenta polar; padecían en el aire calmado, unas rosas muy blancas, caídas de un lejano, invisible rosal; florecían en el alma de la tarde, las grandes cornucopias de la luz y surgían de ellas, como azahares, las pálidas estrellas, parpadeando, en aquel sueño límpido de azul; palingenesias de la Noche alzaban las radiosos miraje de infinito, allá muy lejos sobre las cimas, bajo los cielos, donde fulgían las vides límpidas de los luceros; alucinantes como una carrera de hipocentauros, las nubes, en banderas, perseguían el carro fugitivo del Sol; en la línea, malva y oro, hecha irreal del horizonte, las montañas y las playas de las costas delineaban su incesante aparición... vagamente, lentamente, de las sombras emergían, en el seno del Silencio; acres, fuertes, embriagantes, los olores de la tierra, en un rut desesperado, avanzaban sobre el Mar; ... calóricos vegetales y animales; se dirían vahos ardientes, escapados a los labios y a los senos, de mujeres infinitas, en espera del placer...

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las olas aullantes se hacían, cariñosas llegando a la Tierra, la besaban, muriendo a la sombra de las rocas escuetas, que alzaban sus siluetas dantelladas, campanarios del Silencio, en la enorme Soledad... la cercanía de la Tierra, hacía inquietos y soñadores los pasajeros de a bordo; después de un tan largo viaje, llegaban con felicidad al fin de él, y miraban con amor las playas hospitalarias, envueltas en los cendales del aire impregnadas de un olor fuerte de magnolias; agrupados o aislados sobre cubierta, todos miraban la visión magnífica, que se ofrecía a sus ojos; la Madre Tierra, que como Venus, surgía de las espumas del Mar; en el aire, embriagado de olores, como el corazón del crepúsculo, se escuchaban risas ligeras, que se escapaban de los labios, como pájaros, felices de ver el Sol; un grupo de hombres y de mujeres muy elegantes, que tenían aspecto de artistas, y eran en efecto los miembros de una Compañía de Opera, que venía al país, conversaban sobre las peripecias del viaje, con el egoísmo satisfecho, de aquel que rememora, peligros ya vencidos; otros grupos, que por la emoción de sus rostros, se veía bien, que eran nativos de aquel país, miraban conmovidos hacia la playa, esperando ver surgir en ella, la sombra de los seres amados, con los brazos tendidos hacia ellos; un grupo de tres religiosas, con los ojos bajos, las manos juntas sobre el pecho, y el rostro pendiente de ellas, saludan con plegarias, la tierra que no conocen, y

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apenas salido de la adolescencia. en los límites de la Vida y de la Eternidad. sus labios delgados y exangües. sobre sus labios. de aquel gran anciano. un anciano erecto. que aquellas que hubiera dicho. llena de turbias y lejanas añoranzas. que parecía como la imagen venerable del Tiempo. colocado como un dios Término. nimbándolo de una aureola. temblaban como si murmurasen una plegaria. desconcertante. una anciana diminuta. más elocuentes acaso. blanca y flébil.a la cual las trae el fervor de sus almas aventureras. cerca de él. parecía externarse. como una gasa de argento. blanca la barba corta. miraba con ojos ávidos. sobre el mentón fuerte. partida en dos. otro grupo. hechos ásperos por la emoción. de niña sorprendida. que hacía inclinarse espontáneamente ante él. mira hacia la Costa. que el viento agitaba. formaban el grupo. las sombras del Mar y las del Cielo. servían como de túnica inconsútil. que no decía. al lado de ellos. bañada en la celeste obscuridad de la Noche difusa. blanca y larga la melena leonina. muy delgado. le daba un extraño prestigio de Autoridad y de voluntad. y las que emanaban de la tierra. con la del- 4 . temblaba el estremecimiento de las palabras. el brillo acerado de sus ojos. de recia contextura. un aire de superioridad y de suprema elegancia emanaba de s u persona y la envolvía. en el miraje del crepúsculo. viéndola surgir como una cosa viva y palpitante que se alzara ante ellos. como un invisible fluido. las costas surgentes. apoyado en el barandaje. la potencialidad inaudita de su cerebro. un joven alto y pálido. como el lirio de talco de un altar. las otras frentes.

sino con la intención de morir en ella. no volvía con la intención de vivir en su tierra. lo conducía. no. se dejaba odiar de ella.gadez del crecimiento. 5 . las melenas 1uengas. de un rubio de miel. su patria lo había arrojado al destierro. no ensayaba desarmar su patria. con una extraña voluptuosidad neroniana. el anciano inmóvil. pronto haría medio siglo que la había abandonado. los ojos de intenso azul mediterráneo. había sido el verdugo de su vida. cuando aun no contaba cinco lustros de edad. había sido la arena de sus triunfos. arrancándolo a los encantos de París. y a la cual la voluntad de su Padre. como una madre despiadada arroja su hijo a la Inclusa. miraba surgir el paisaje lejano. aquella tierra era su patria. que volvía a su seno. que hasta entonces no había sabido sino insultarlo. largas manos sensitivas y una suprema distinción en el vestir. París. en él esplendor de una gloria que su genio le había creado. y volvía cargado de ellos. aparecer una tierra que no era la suya. continuaba en despreciarla. miraba sin interés y sin ternuras. no había muerto. pues. que había en él. y fuera por amor a ella. no podría decirse que amara su Patria. y continuaba en sacrificarlo. como quien asiste a la exhumación de un cadáver muy amado. ¿por qué. y rubias. y. no la odiaba tampoco. volvía a ella? porque el sentimental. cincuenta años había vivido lejos. a la Patria cruel.

y. niño obscuro y pensativo jugar a la sombra de sus ramajes espesos.. sino a reposarse. ni el día de su llegada. no venía a luchar. brutalmente arrojado fuera. que había sido su Vida. nada venía a pedir a su Patria. a la sombra de sus estandartes vencidos. por eso. que el Mundo repetía con respeto. no anunció a nadie su viaje. su vida.. venía a depositarlo sobre la tumba de su madre.no venía a mezclar su vida a la vida. y. lo que buscaba en su Patria.. arriado el pabellón de su orgullo. desvanecidos todos sus sueños de Libertad. había sido un periplo de combates. era una tumba. a cuyo lado ansiaba abrir la suya. había cumplido setenta años. era uno de los diez o doce nombres. su Genio. de glorias y de triunfos. eternamente. por eso sabía que nadie lo esperaba en la ribera hostil. para dormir en ella. ese poema de grandezas. acumulados en el ejercicio de su profesión durante los largos años en que su bisturí.. en la tarde de su Vida. quería terminarlo en el Silencio de su aldea. venía a mezclar sus huesos al polvo de los huesos de sus antecesores. se había impuesto al Mundo. emuló el bisturí de Pean. venía a traerle el tesoro de su gloria y de su nombre y el caudal de sus riquezas. los veía diluirse lentamente en los horizontes de su vejez tan cercana de la Muerte. en su clínica y en los grandes hospitales de París. de sus compatriotas. no ha vuelto la espalda a ellos. por un gesto de su patria 6 . de donde había partido hacía ya tantos lustros. su nombre. a la sombra de los árboles que habían visto.

rompiendo así la cadena sentimental. sonriente. indecisas. murió trágicamente. había acompañado a aquel ciego del Ideal. traían con ellos. que había sido toda un epinicio de idealidad. como el único objeto de sus. y el solo encanto de sus corazones y de sus ojos. con la aureola de su virginidad inútil y sagrada. anciana. a la Patria. que como una piadosa Antígona. miraba sin emoción surgir las costas escarpadas y. había entrado ya en sus veintiún años. la silueta del Minotauro diseñando su osatura de paquidermo encadenado. las playas arenosas. a Froilán Pradilla. que cubría el horizonte. veía. fruto de un tardío idilio. semejante a la de la suave noche que nacía. y era el hijo único de aquel Sabio. el deslumbramiento de las aguas y de los cielos. ya tan tarde. que había atado. con una extraña sensación de voluptuosidad retrospectiva. vidas declinantes. su hermana Laura Pradilla. surgir lentamente ante sus ojos. al poste del 7 . que en este momento. Paúl Pradilla. se diluía. en un gris tierno de cenizas cálidas. de la cual. y. la radiosa juventud de Paúl Pradilla. que las olas besaban. su madre. de uno como polvo de gema aurífera. de aquella vida. volvía con él. en todo el esplendor de su belleza suave y delicada. las costas. cerca de ellos. durante los cincuenta años de su destierro en París. cuando Susana Berteuil. perdido en las escarpaduras de sus sueños y había vivido con él. y la veía regresar ahora.esclava. despedazada. que la había visto partir casi niña. un día había querido limar las cadenas vergonzosas. llenándolas de una sombra azul.

cerca al lecho del niño. para ofrecérselo a aquel grande amor. abnegada y apasionada. que era sangre de su sangre y tardío retoño de su estirpe. en la tarde. en los ojos. en aquella vieja virgen. la calma de su vida se rompió. diciéndole: «He ahí. todas las servidumbres del Sentimiento. venía a embellecer y a iluminar la tarde tan apacible de su vida. que aquel niño sin madre. se hizo dulcemente inquieta. aquel estanque dormido a la Sombra del crepúsculo. y de ver renacer la salud. conoció las alegrías de las convalecencias. había encontrado una nueva madre. como un rosal. que el cielo había hecho caer. que su hermano le entregaba para amarlo. para cubrir aquel pájaro emplume. pareció florecer sin mancillarse. entre sus follajes hospitalarios.. enfermizo. que se puso a amarlo con delirio. por aquel ser tan frágil.amor. que. desde entonces. tierna y apasionada. en la boca y en las 8 . que después de la meningitis que había sufrido. fue la virgen-madre.. puede decirse. que sintió florecer su corazón. que su vida. no tuvo otro objeto. que temblaba la menor contrariedad sufrida o causada. y éste tomándolo consigo lo había llevado a su hermana. en aquella flor de carne. había quedado siempre delicado y. mi hijo» Paúl Pradilla. y que ya dominaba despóticamente su corazón hecho para sufrir. conoció las noches sin sueño y los días sin fatiga. agitando con uno como estremecimiento de alas. desde entonces. su intachable y larga virginidad. con la suave inquietud de aquella casta maternidad de su alma. no hubo sacrificio que no fuera ligero a su corazón.

él. su hijo. 9 . que parecía nacer de la ruina de todos sus amores.mejillas del pequeño ser que tendía hacia ella. agobiado por los quehaceres de su profesión y los de su apostolado. un niño antojadizo y caprichoso. llegaba a los cincuenta años. conoció el encanto de sufrir y obedecer los caprichos de aquel ser débil. y desde la cual. Froilán Pradilla. y.. lo dejaba por completo. llorando al menor contratiempo.. que hacía de él. a esa cima árida. toda la savia de su corazón. en poder de su hermana. los brazos y las manos. lo libertó de ese naufragio. a la muerte de Susana Berteuil. lejos de las tempestades. sin él. no tenía mucho tiempo que dedicar a su hijo. una suave serenidad. había recobrado el dominio absoluto de su Yo. Froilán Pradílla. y tal vez un castigo de ella. encolerizándose a la menor contrariedad. ese niño había nacido cuando él. no le quedaba sino un eslabón de la cadena. en el fango de su corazón. son la deshonra y el castigo del amor. era un recuerdo de su debilidad. todo. de aquella transitoria esclavitud. era como un pedazo de soga. en que estuvo a punto de naufragar su gloria. amaba ese niño con pasión. se extiende sobre todas las cosas circunstantes. tan miserablemente perdido en aquella aventura sentimental. los hijos. llamándola: Mamá. hasta el recuerdo de aquella aventura sentimental y dolorosa habría pasado. una tardía pasión. la Muerte. que la tiranizaba y absorbía por completo. y. ese niño. que lo ataba al sepulcro de Susana Berteuil.

su hijo.era tarde entonces. salía todos los 10 . el Amor de todas las madres. semejante al de un río despeñado en la Noche. para aplicar sus doctrinas de maltusianismo y destrucción de la especie. había aceptado la paternidad. todas las vilezas de su corazón. tan miserablemente interrumpida por el Amor. digno de empezar de nuevo su vida de Apóstol. que superaba con su amor. no tuvo ya de su cuerpo. como las había aplicado cuando joven. dejaba en ella. como un castigo de su debilidad. había dejado nacer su hijo. los diarios y los comités públicos de los partidos avanzados. volvieron a contar con su colaboración y su palabra. engrandecía al lado suyo. con una pasión brutal y despiadada. ni la dignidad de su corazón. y. y el pueblo volvió a oír el raudal de aquella elocuencia prodigiosa. y. ese amor que lo había deshonrado y deformado espiritualmente. en los primeros años. purificado y redimido. las prensas volvieron a crujir al peso de su pensamiento formidable. sintió que al alzarse de llorar sobre esa tumba. y. Laura Pradilla. y. la paz de su cerebro. se dió por completo a ella. la conciencia le temblaban ya para esos sacrificios. lo había amado. mimado y atendido por el cuidado vigilante de su hermana. las manos y. que no comprometieron para nada. cuando enterró con el cuerpo de su querida. el Amor. y se alzaba de allí. sino ofrendas propiciatorias. destruyendo en germen el fruto de su primer amor.

y. para llevarlo a los jardines públicos. o el Parc Monceau.días. vestirlo y acicalarlo. que llevaba el coche del niño hacia los jardines públicos. triste hasta las lágrimas. o siguiendo con cuidado los juegos de Paúl. lo hizo ingresar en una. Froilán Pradilla. o... a las cuales concurren los hijos de las más linajudas familias. que 11 . a exhibir en ellos su frágil belleza. de un carácter voltario y taciturno. de alta posición. no habría tolerado otra cosa. o en los de los Campos Elíseos. Laura Pradilla. con otros niños de su edad. enviaban sus hijos. ora en la Place de la Trinite. siempre sentada cerca al coche. se impuso el deber de ir ella misma —ya en el coche de su hermano. y casi siempre. a buscarlo en las tardes. e imponía su violenta tiranía a Laura. los lugares obscuros. ya a pie— a llevarlo en las mañanas y. amaba el Silencio y la soledad. a veces colérico hasta el paroxismo. ora en el de las Tullerías. era un niño extraño. voluntarioso y autoritario. es verdad. las grandes horas de inerte quietud y de abandono. impresionable. con un lujo de príncipe. no había aya que lo sufriera. porque Paúl. no quiso que concurriera a ninguna de aquellas que diversas comunidades de religiosas poseen en los barrios aristocráticos de París. que no habría podido ser de otra manera. para acompañar a la nodriza. era un gran placer de su vida. tenida por damas inglesas. Paúl. donde las familias extranjeras. de un nerviosismo enfermizo. en que el tiempo era bello. cuando estuvo en edad de ir a la escuela. exangüe y delicada. sino que.

se opuso a ello. Paúl.lejos de limitarla. el niño. se cuidaba de no cometer faltas en su presencia. y. 12 . medroso a pesar de las ternuras de que éste le rodeaba. a causa de la meningitis que había sufrido. extraordinario. sufriéndola con una especie de voluptuosidad. y. Laura de ocultar aquellas que cometía lejos de él. dedicada al culto de esa criatura. Laura. tenía muy poco tiempo que dar a su hijo. único que ejercía autoridad sobre él. para no desolar aquella pobre alma. pero. una gran inteligencia. mucho respeto. porque el niño. su cerebro se había hecho anormal conservando sin embargo bastante lucidez. lisiado desde pequeño. frecuentando muy poco a su padre. para tener todas las apariencias de un talento. en cambio. que la torturaba con sus caprichos. donde una más fuerte disciplina. única que encontraba en su camino de dueño absoluto de voluntades y de afectos. era un sensitivo fenomenal. domara y educara su carácter. quiso ponerlo en un Internado. el niño. no era. de esa manera. colocándolo en un Externado. con lágrimas tan sinceras. la alentaba con sus condescendencias. y obscuramente. se presentaba ocasión de ejercer ésta. un cariño. pero. ruegos tan fervientes que hubo necesidad de desistir. lo que pudiera llamarse. Froilán Pradilla. no respetaba sino a su Padre. sólo en la mesa lo veía. muy pocas veces. y no hallándolo sino a la hora de corregir o limitar un capricho suyo. y. y. Froilán Pradilla. era hostil a esa vaga autoridad. tenía por él. llegado a la edad de emprender otros estudios.

y estéril. forma. presentía.su sensibilidad aguda lo hacía apto para las más extravagantes fantasías de la Inteligencia. las savias. crecido a la sombra e ese rosal de mansedumbres que era el alma su tía. en una manía extravagante y. de su madre. el cubismo y el futurismo. los más absurdos fenómenos de la Visualidad Interior. no había heredado sino la Exaltación. era una bella flor de degeneración. todos los otros atributos. y. despótica de coleccionar modelajes y esbozos de escultura y de pintura. su carácter. eran gérmenes morbosos. y.doy deformado por las suaves influencias femeniles. todo acción y redención. a la inerme quietud de los místicos y de los contemplativos. todo el temperamento de un Visionario. en la cual todos los atavismos se desvirtuaban o se desviaban en orientaciones contrarias. no había heredado sino un loco amor a la Belleza. había en él. tal vez a causa de haber sido 13 . ancestrales. el fuego apostólico y combatiente del alma de su Padre. o se habían desvirtuado en él. llegadas a él. no sin éxito. ya muy débiles. del alma tan profundamente artista. se hacía en él. que producían en su organismo. del genio dé su Padre. los ensayaba él mismo. era como una cera virgen dispuesta a recibir y reproducir la impresión de los dedos que la tocaran. efectos adversos a los que habían trazado rumbos mentales. que degeneraba en él. e inspirado gestos de grandeza a sus antecesores. habían desaparecido. una tendencia al Ensueño Especulativo.

de toda la Obra Paterna. Rosetti. pero. un sentido más profundo que ellos. algunos ingleses. y hacía sus libros de Sociología. Hauclair. no le había llegado el caso de juzgar su Obra Filosófica. Regnier. que Froilán Pradilla había hecho y le habían dado cierta nombradía de Poeta. una más dolorosa inquietud psicológica. y amaba recitar con lírico entusiasmo. que leía con pasión especialmente a Jammes. largos y cadenciosos. guardando un supremo desdén hacia sus obras políticas y de propaganda. un mayor amor al Misterio. que era más que una aversión inconfesada. Mallarmé. fragmentos 14 . en las funciones de la procreación. en los años. le hablaban de fa gloria y de la Obra de su Padre. por las obras científicas de Paúl Berteuil. de su juventud. su abuelo materno. y una sensibilidad supra-aguda y morbosa.engendrado a los cincuenta años. no admiraba sino la parte poética. y Wilde. cuando sus amigos en el Colegio. y las cuales. con. cuando los gérmenes patógenos empiezan a perder su eficacia. Paul Fort. él. Froilán Pradilla. Verlain. tenía una gran veneración. y. rayana en el delirio. Cantacuzene. como Swinburne. de las obras de su Padre. imbuido por lo poetas franceses. de los cuales se retiraba siempre con un: ca m' interese pas. debía su gloria. ya tan remotos. apenas si había hojeado algunas de sus novelas. no habría podido decir la lista de los libros a los cuales. las más accesibles a su inteligencia. los poemas apasionados. pero. no conocía sino de oídas. había escrito versos y poemas. que ignoraba por completo. se sentía orgulloso de ser el hijo de Froilán Pradilla.

poemas de oro y azul. y. porque su padre no había tenido tiempo que dar a esta educación. él. había crecido. era un ser moral aun incompleto. esperando los hechos brutales de la vida que debieran romperlo o solidificarlo.mutilados de un sueño altanero y dramatizante. más bien que encauzarla y educarla. había exaltado y desviado su sensibilidad. por eso a pesar de sus veinte años ya cumplidos más que un joven. apto para sufrir todas las sugestiones. que hacia el de la Realidad. que lo arrancaba definitivamente de París. no amaba ese viaje. su Yo. impreciso. que sentía en eso. y seguir las ajenas influencias antes que ejercerlas. en las tinieblas triunfantes. instruído pero no educado por profesores extraños. en ese estado físico y espiritual. sin un guía espiritual cercano. sensitivo e irascible. que habían cultivado mucho su cerebro. cuyos placeres empezaba ya a gustar. un vago celo. hacía inestable y voltario. con la madre muerta. a Laura Pradilla. medio civilizado. del cual había oído hacer siempre las más ingratas 15 . para trasportado a un país. lo había sorprendido el viaje de sus padres a América y decía sus padres. confuso y brumoso. porque él llamaba: Mamá. surgía y se acentuaba más hacia el lado de la Quimera. el contacto diario con una alma rudimentaria y casi infantil. un niño mimado y voluntarioso. hecho a encolerizarse o a llorar ante la primera contradicción. como Laura. la. era un ser moral. sin preocuparse para nada de su corazón. cuyo temperamento impresionable hasta la neurosis.

en el fondo de los paisajes de la costa. porque Froilán Pradilla. para lo cual había contratado en Suiza. 16 . y jóvenes médicos que le serían adjuntos. para abrir en éste dos escuelas gratuitas. atendida por él. con el objeto de fundar dos bibliotecas públicas para obreros.. has profesores respectivos. un verdadero stock de libros sobre ciencias. abriría además un Consultorio gratis. otra en su pueblo natal. ¿para qué todo eso? —se preguntaba interiormente Paúl Pradilla. una en la Capital de la República. una de las más ricas de París. había comprado en París. que ya estaban en marcha. para hacer en ella un Sanatorio de niños tuberculosos. para abrir una Clínica gratis. mirando la figura apostólica de su padre diseñándose con la luz del crepúsculo. y. que era su propia fortuna. había comprado el mobiliario y todos los útiles de enseñanza necesarios.ausencias. cada vez más cercana. pensaba establecer una granja agrícola en su pueblo. artes y oficios. además veía en eso una loca dilapidación de la fortuna de su padre. traía todos los utensilios de su clínica. con su enorme colección de instrumentos. y.. con enfermeras de la Cruz Roja.

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culta y letrada.Atracado que hubo el buque al pequeño dique de maderas que avanzaba sobre el mar. que la hacía mirar con respeto. arrastrando sus largos mantos. con la fijeza de los de un crótalo. se agitaban continuamente. y. su voz. y cuya noble figura se les había hecho familiar a bordo. tenía inflexiones de mando. en el pálido ascético de su rostro. y cuando sonreía. semejaban los de un lobo muerto de frío. sus manos tentaculares. cuyo nombre glorioso conocían. largas y exangües. y de su Obra revolucionaria y demoledora. llegaron las últimas. cautelosa. oculto entre las hojas del boscaje. silenciosas. y de largo tiempo amaestrada en los manejos de su secta y de su oficio. desde su llegada al buque. sus ojos verdes fulgían bajo los párpados ordinariamente entrecerrados. las tres monjas. con un desfallecimiento de alas vencidas. todos los viajeros. ella sabía mucho de la personalidad de Froilán Pradilla. sus largos dientes descarnados. todos se creyeron en el deber de ira saludar y estrechar la mano de Froilán Pradilla. era una mujer inteligente. que actuaba como Superiora de las otras. que hacía sonar las negras cuentas del rosario. habían intimado con Laura Pradilla. la mayor de esas monjas. cuya alma angélica conservaba siempre un sedimento religioso. se reunieron para despedirse. educada. 18 . con un ligero temblor nervioso. los seres y las cosas de la Iglesia. tímidas. de sus libros ateos. bajo apariencias de dulzura.

como de ternero nonato. el nombre del grande heresiarca. la otra. con la lenta infiltración del virus religioso. las otras dos monjas. vió en la lista de pasajeros.. para apoderarse de las almas. unos de los mil tentáculos. alta. con rotundidades alarmantes de eunuco viejo.tenía su nombre en un santo horror. bárbara. mostraba bajo la cofia blanca. y el cuerpo todo. ella y sus compañeras. enviadas para catequizar salvajes en las montañas. bajo sayas monacales. que se hubiera amparado nunca. 19 . y anduviese sobre ella. y. tuvo un sentimiento de angustia y al mismo tiempo. si le sucedía tener que decirlo. como si un mal pensamiento hubiese venido a su memoria. muy joven. a una pedagogía rudimentaria y. que guardase clausura. delgada. vegetase en la oración. a tina comunidad. el aire y los ojos de más completa y plácida bestialidad. y. ellas se quedan casi siempre en las ciudades. no pertenecían. que se alzase de la tierra. y aumentar sus inmensos rebaños de creyentes. salvajizando niños. era como un ritmo de pureza y de elegancia. mezclando el fanatismo más absurdo. con un rostro bovino. la una gruesa rubicunda y sonriente. se santiguaba luego. eran monjas catequistas dadas a la enseñanza. cuando al llegara bordo. una gran curiosidad de ver de cerca a aquel hombre sobre el cual circulaban tan extrañas como pavorosas leyendas. o una blasfemia hubiese salido de sus labios.. sensitiva. así. entre los de aquellos que serían sus compañeros de viaje. que Roma tiende sobre las ciudades y los campos de América. eran.

bajo las amplias vestiduras, se adivinaban formas perfectas, dignas de una absoluta adoración; su andar era lento y grave, guardando la euritmia de las líneas, como si temiese descomponer aquella melodía de gestos; pálida, con esa palidez claustral, que hace aparecer las monjas, como anémonas marchitas, murientes en una imploración de luz; el rostro oval, un poco alargado hacia la mandíbula inferior, tenía un sello de imperio aquilino, apenas temperado por la dulzura de los ojos cerúleos, del color del acero en fusión; la boca, era grande y triste, de labios exangües perpetuamente plegados en un gesto de oración, recorridos a veces por un ligero temblor, como el del agua de un vaso, donde cae un pétalo de rosa; y cuando se entreabrían, dejaban en descubierto, dientes de una blancura admirable, en uno de los cuales una corona de oro, denunciaba tiempos de elegante mundalidad; las manos largas, marfileñas, de un aristocraticismo ducal, parecían llevar el duelo de pedrerías difuntas, otros días rutilantes, sobre los dedos finos, que parecían estambres de nácar; bajo la cofia blanca, se adivinaba una cabellera opulenta, de la cual, los rizos que se escapaban hacia la nuca, acusaban un color suave, de miel; hablaba muy poco, y, parecía tener más que respeto, un miedo supersticioso a la Madre Superiora; una educación más que esmerada, refinada, notaba hasta en sus menores gestos, en la gracia exquisita de sus movimientos, y en su voz suave, como una modulación de arpegios;

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apenas llegadas a bordo, Sor Cándida, la Superiora, había intimado con Laura Pradilla, de cuyas generosidades tenía ya noticias, por algunas comunidades docentes y de caridad, que habían recibido en París, sus beneficios; todos los tesoros de candidez de aquella alma blanca, y su divina dulzura, le fueron reveladas; comprendió todo lo que aquella inagotable mina de bondad, podría dar de sí; y fueron amigas; y en las lentas horas de a bordo, hablaron y, rezaron juntas, y tuvieron largos coloquios, de oración y santidad; por ella, conoció a Froilán Pradilla, a quien llamaba Mâitre, con esa exquisita cortesía que distingue a las mujeres francesas, cualquiera que sea la categoría social, a que pertenezcan; éste, hombre de mundo y de tan' esmerada educación, tuvo para ella y sus compañeras las delicadas atenciones que se tributan a las damas, y más si viajan solas, pero, esquivaba lo más posible, las largas conversaciones con ellas, y dejaba a su hermana, el cuidado de entretenerlas; para Paúl Pradilla, tenía Sor Cándida, bondades y cuidados maternales, y, éste, con sus caprichos de niño mimado, permanecía casi todo el tiempo, en ese corro de mujeres, entreteniéndolas con su charla, haciéndolas reír con anécdotas divertidas y chistes ad hoc, u oyéndolas conversas de cosas religiosas, sin contradecirlas nunca, y descubriéndose sin dejar su sitio, cuando Sor Cándida, al anochecer, rezaba la oración de la tarde; una dulce y confiada intimidad, se estableció entre ellos. Sor Cándida, supo así de las vastas propiedades que

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Froilán Pradilla poseía en su Patria, y, la fortuna enorme que había hecho con su profesión, en París, del uso que de esa fortuna pensaba hacer, y de los grandes planes de educación y de beneficencia, que el viejo revolucionario traía consigo; cuando oía hablar de los mobiliarios, y útiles de enseñanza y los métodos y utensilios de higiene escolar, que Froilán Pradilla, traía para la fundación de sus escuelas, la monja decía con un gran acento de tristeza: —Y, nosotras no sabemos qué encontraremos allá abajo, para nuestros pobres niños; ... nuestra comunidad es tan pobre; ... —No se apure usted, Hermana, le decía Laura, con una sonrisa suave, nuncio de muchas larguezas; y la monja contaba entonces, historias conmovedoras, sobre la pobreza de su Orden, los enormes sacrificios que ésta hacía para sostener las escuelas, y los heroísmos cumplidos por muchas monjas en su Obra de catequización; y, Laura, la oía extasiada, lleno el corazón de deseos de servir a aquella Obra de educación cristiana. Paúl Pradilla, era la alegría de ese grupo de mujeres que se empeñaban en mirarlo como un niño, para admitirlo en su seno. Sor Prudencia y Sor Asunción, las otras dos monjas, habían permanecido en los primeros días cuasi mudas, ya por temor a la Madre Superiora, ya porque las cohibía la presencia de Paúl, cuyas travesuras las hacían sonreír, pero sin atreverse a hablarle; poco a poco, el hielo fue descongelándose, la confianza se estableció entre ellos, y, todas toleraron los caprichos de Paúl, y, rieron de sus truhanadas,

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al final de esos momentos románticos. lleno violentamente de las escarpaduras del abismo. como cortejar aquella gran fortuna. heredero de aquellos millones. en los largos silencios de las horas muertas. fijas. llenos de una belleza celeste. como si ofreciese locamente su alma al beso de todos los recuerdos. las pupilas apenas visibles. o en la estela blanca que. Sor Cándida. inmóviles. la misteriosa dulzura de esas horas. que su padre iba a derrochar en obras nefandas. como abejas devorando el corazón inerme de una flor. empezaba ya a ser un propósito de Sor Cándida. mimaban a su turno a Paúl. ellas. tenaces. mientras Sor Prudencia hacía calceta para no imitar a la Madre Superiora. por medio de aquella noble alma. todos solían quedar a veces silenciosos. quedaba en vela. como petrificadas de ensueños. bajo los cielos desmesurados. cual si siguiesen el vuelo de un mismo ensueño. la quilla dejaba sobre su corazón de las olas violadas. hacía los rostros como inmateriales. con los ojos entrecerrados. 23 . Sólo Sor Asunción. y. que daba esplendores metálicos a las olas que tenían el aspecto de un valle plutoniano. por su sobrino. acababa por dormirse amodorrada. bajo el calor del sol.porque se conservaba siempre dentro del más absoluto respeto a todas las conveniencias. sus almas parecían perderse en el esplendor de ese mar que parecía hecho de mosaicos y de alabastros. que les venía del fondo dé sus propias emociones. dispersándolos a todos los vientos de la herejía. pensativos. las monjas se apercibieron pronto de la debilidad apasionada de Laura.

tenido un doloroso y tormentoso pasado. que redoblan su violencia. acaso porque les falta. la iluminaba de algo inexplicable y misterioso. y. entrando en ella. de nubes lánguidas y dolorosas desprendidas de cielos ignotos. que entraba en esa zona peligrosa y deliciosa de la recordación. corre interiormente. el grito de la devastación. como las borrascas del Polo. con su olor persistente de cadáver. las grandes catástrofes interiores. muy lejos de sí misma. el Pasado. no hay verdaderamente grandes. el Silencio añade un elemento más de tragedia a estas tormentas. cantando su canción de divinas añoranzas. su imperiosa belleza. que han hecho apenas. en que se siente la Vida Pretérita.su rara. sin embargo.. las demás. nos sigue por todas partes. surgir de nuevo como una fuente subterránea que reaparece. son mudas. es. transfundida en el cáliz de una flor. son las únicas que han vivido. que ha muerto.. 24 . otro Yo. son almas inútiles. verdaderamente dignas de interés en la Vida. no podemos sepultar. el gesto de vivir. le hacía como una aureola. sino las almas que han. como escapada de su cuerpo en un vuelo demente hacia praderas siderales. exclusivamente para nimbar su belleza desfalleciente y soñadora. y. tenía el aire de huir lejos. resplandecía entonces hasta la apoteosis. se diría que la agonía del Sol. se veía bien que rememoraba. la emoción del Silencio. suavemente. como el alma de un astro.

de los flancos de un volcán. el panorama del mundo desaparece tras un manto de lágrimas y de recuerdos. . sobre un campo de asfodelos en flor. amortajadas. una endeble floración de rosas de cenizas. que embriagaba por inhaláciones. con sus compañeras. fluía de ella y flotaba sobre ella.. las cuentas del rosario se escapaban de sus dedos. y. era como un perfume sutil. de los cuales. con las palabras que desfallecían en sus labios. aquella monja parecía una de esas almas devastadas. hay almas que van por el mundo. eso es lo cruel de ciertos dolores.. como el de los pebeteros orientales. de toda esperanza de ventura. nos dan una especie de necesidad que no nos permite ver sino nuestro Dolor. como si escapasen a una tumba.. como una luminosa niebla matinal. envueltas en el sudario de sus propias reminiscencias. como lágrimas recién enjugadas a unos ojos muy queridos. muy lejana.y. que las aprisiona sin matarlas. en que el alma parecía ausente. y privarla para siempre. en los cuales la lava forma. fuera de él. son de tal modo desoladoras en su mudez. que una sola basta para asolar una vida. cuando rezaba en coro. sin embargo. 25 .. como una libélula fugitiva voloteando sobre cañaverales melodiosos. cada ritmo tuviera el alma de un recuerdo. nada más que nuestro Dolor. llenas de la fúnebre belleza. lo hacía con una voz y una mirada. la tristeza. no dejarnos vivos sino para llorar lo que hay de muerto dentro de nuestro corazón. apaciguante tristeza. llevando el duelo de sí mismas. una suave y.

quedó así. irradiando de una luz extraña como si 26 . como un fuego subterráneo privado del encanto de la llama. indiferente. entre los esplendores del crepúsculo marino que moría sobre los cielos. parecía dormir el rumor de muchas palabras. y. se diría desprendida del cuello. como si hubiese dejado de vivir. se confundían con las lejanas quietudes del mar cuyas aguas en la lontananza. con el rosario entre las manos. como un enjambre de abejas muertas en torno de un rosal. en un derroche de tonalidades delicuescentes. según el paso de las nubes. sus pupilas. sólo las nostalgias de aquellos ojos grises. ensimismada. se hacían verdes o cerúleas. se veían quietas. ¿en qué pensaba? eso mismo se preguntaba Paúl Pradilla. que parecían sabiamente pintadas por las divinas manos de la Tarde. o el cambio de las olas. quedaba absorta. tal era la languidez y el abandono con que se inclinaba de lado. pasaba la visión de muchos cielos. en sus ojos entrecerrados. reclinada sobre el espaldar de la silla de extensión. la palidez de su rostro. que se reflejaban en ellas. permanecían indiferentes a los milagros del Sol. violentamente plegados. en sus labios. absorta. inmóviles cómo una agua congelada. parecía hacerse transparente y luminosa. cuando acababa de rezar. a causa de estar remotas.su mudez tenaz. era profunda. sus quietudes engañosas. en que la monja taciturna. la cabeza imperial. en un gesto de degollación. una tarde. como la de una fuente bajo la tierra.

fuese una rosa celeste, caída de los jardines lunares sobre la pensativa mar; había quedado sola un momento, porque las otras dos monjas y Laura Pradilla, se habían alzado de sus asientos, para acercarse al barandaje, a ver un grupo de delfines que en aquel momento pasaba cerca del buque; de súbito, pareció que una sombra le cubriese el rostro como una mortaja de gasa; el relieve extraordinario de sus facciones, adquirió proporciones trágicas, sus ojos se abrieron desmesurados, y sus labios se contrajeron con violencia, como si le arrancasen las entrañas; el Devocionario, rodó de sus manos inertes; Paúl Pradilla, que había seguido desde su asiento cerceno—aunque sin explicárselas—, las peripecias de aquel combate interior, se alzó para recoger el libro, y creyendo que la monja estaba enferma, le gritó asustado: —Sor Asunción; Sor Asunción... ella abrió los ojos con lentitud, como un hipnotizado que vuelve en sí, los fijó alternativamente, en los objetos circunstantes, como para reconocerlos, y como si tuviese pena en tomar de nuevo conciencia de las cosas que la rodeaban; miró fijamente a Paúl, que inclinado hacia ella, con una visible angustia en los ojos y en la voz, le ofrecía el Devocionario recogido, y le dijo, avergonzada y temerosa, como si hubiese sido sorprendida en sus intimidades, o temiese haber entregado algún secreto: —¡Oh! perdón, perdón; me había dormido; y, hecha roja, como si todo el bermellón del cielo se hubiese licuado en sus mejillas, tomó el libro de manos

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del joven, y se levantó apresurada, dirigiéndose a donde estaban sus compañeras que le mostraron la tropa de delfines, ya lejana, desapareciendo en el horizonte, como una visión de espumas. Paúl, que había quedado inmóvil en su asiento, la miraba ahora, reunida al grupo de sus compañeras, como fundida en el crepúsculo, diseñando su perfil divino en las soledades del cielo y de las aguas, con un aire de dominación absoluta bajo la mansedumbre de sus gestos, y la tristeza de sus ojos, que eran como dos mariposas azules, prisioneras en los estambres de oro de una flor; sus manos pálidas, cruzadas sobre el pecho, teniendo entre ellas el Devocionario, temblaban, como dos alciones escapados a la borrasca, y, su voz dulce, sonaba como una música suave, florecida de arpegios, cuando decía: —En los mares del Norte, es bello, ver los tritones, seguir los buques, durante largas travesías, y escuchar en las noches, cantar, las focas, sobre los islotes de hielo; y, diciendo así, sus ojos, se hacían grises, como una mar boreal, y su voz, poblada de reminiscencias, era como un suave vuelo de procelarias vencidas;... el francés que hablaba, era perfecto, pero con ese tecnicismo exquisito y ese acento de elegancia exagerada, que las razas del Norte, y especialmente sus aristocracias, ponen en hablar las lenguas extranjeras que le son familiares; eso lo había notado Paúl, las rarísimas veces, que el viento de la palabra, desfloraba aquel pozo de Silencios, que era la boca de la monja meditativa; y, una vez que le había preguntado: —¿De dónde es usted, Sor Asunción?

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ella le había dicho, lenta y soñadora, como si viese alzarse ante sus ojos, una visión de fields, y de fjords, y viese el suave clamor del loj alumbrar el verde claro de los álamos en flor. — Ma Patrie... c'est loin... tres loin... mon enfant... y, había quedado absorta, como si las costas lejanas de su Patria hubiesen surgido en su cerebro con un desgarramiento de escarpaduras, y una poesía de estanques y de islotes, poblados de ánades y florecidos de coníferas; que la Mère Candida, y, Sor Prudencia, lo trataran como un niño, y le dijeran, mon enfant, le era indiferente, pero, que Sor Asunción, tan joven y tan bella, no viera en él, un hombre, sino un niño, lastimaba su orgullo, y lo hacía sufrir; y, así, comprendiendo que eran sus chiquilladas de niño mimado, las que hacían que tuviese aquel concepto de él, suprimió las payasadas e impertinencias, que hacían reír a las monjas, y, se hizo poco a poco serio y en ocasiones meditativo; las monjas, no se apercibieron de ese cambio. Sor Cándida, porque la adoración a los millones, era toda el alma del mimo, que prodigaba al futuro heredero, y todo lo demás le era indiferente en él. Sor Prudencia, porque era demasiado torpe para apercibirse de nada; y Sor Asunción, porque demasiado atenta a su propia alma y demasiado absorta en sí misma, no alcanzaba a percibir los gestos de las otras almas, que le eran del todo indiferentes; así transcurrían los días de la navegación, en esa dulce intimidad, en que las mujeres mezclaban la charla con los rezos, que venían a expirar casi siempre,

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toda su alma de Poeta. en cuya majestad ilimitada. en la cual habían muerto todas las incertidumbres de la adolescencia—.en el sopor dé grandes siestas. de tal manera distraída y absorta. para renacer más fuertes. los cielos y los mares. como de costumbre. sólo Sor Asunción. pero. que emergía de la sombra glauca. miraba el mar. y la miraba ávido. parecen envolverse en un mismo manto de púrpura para dormir. distanciada del grupo de sus compañeras que somnoleaban en sendas sillas. como una marcha de siglos. como si aquélla fuese una cosa gematizante y divina. habían llegado los largos y tardíos crepúsculos tropicales. con una voz tremante. como una cosa irreal. con una voz grave. en uno de esos atardeceres maravillosos. poderosa y terrible. una perla viva caída de los cielos para ser engarzada en la diadema de un dios. y sin embargo. —dijo. que se había acercado. que se hunden en baño de sangre. postmeridianas. cuyo misterio atraía con el poder de una vorágine: —Sor Asunción —dijo él. despertaba a la vista de aquella mujer enigmática. como envuelta en los ígneos esplendores de ese crepúsculo de incendio. o en el momento de un beso culpable: —¿Yo?. que no sintió la presencia de Paúl. que enrojeció tembló como si hubiese sido sorprendida desnuda. no dormía esas siestas. inclinada sobre el barandaje. alzando 30 . como Tiberio. y gozaba en inclinarse sobre la baranda del buque.. viendo correr las olas bajo sus pies. se diría. Sor Asunción. ¿en qué piensa usted? una gran angustia se vertió como una ánfora de cenizas.. sobre el rostro de la monja.

con un estremecimiento de angustia. como de sangre coagulada—. de patria y de amor. y. todas las luces efímeras y moribundas del crepúsculo. sino en Dios?. ¿En qué puede pensar una religiosa. iba a retirarse.sus claros ojos hacia el cielo. pronta a desprenderse del árbol. sus ojos tenían el tinte muerto de las algas. su faz pálida. perpetuamente errantes. con un movimiento inexorable. como sobre un montón de palabras inánimes. ellos son nuestros hijos. que el cielo que esperamos.. que las olas llevan. contra lo que esperaba. acudió en su auxilio.. hecha tierna y resistente al mismo tiempo. pesado y obscuro. a aquel que la contemplaba. para no caer. y al recibirla en sus brazos le pareció que estrechaba una pulpa de lirios. él. arrepentido de haber removido aquel gran dolor. sin detenerse jamás. su boca se cerró cruelmente. diciendo esas palabras. no tenemos más patria. —¿No tenéis padres? ¿no tenéis hermanos? —dijo él: —Nosotras no tenemos más familia que los niños que enseñamos. como las aguas de una palude dormida bajo la luna. que parecía atraer y concentrar en sí. que hizo mal. que le hubiesen desgarrado los labios al decirlas. cuando vió a la monja. sin arraigar nunca. su voz salía de entre sus labios. tomó tal aspecto de martirio y de desolación. hecho de un rojo negro. semejante al tremor de una hoja muerta. aspiró el perfume de esas 31 . y cual si se sintiese realmente desarraigada de la Vida. que el amor de Dios. vacilar y agarrarse a la baranda. no tenemos más amor. sobre la tierra.

y cuando a la salida del camarote. los labios exangües. y trémulo sentía nacer en sí todos los anhelos del hombre al sentir los dos pechos de la monja. con acento maternal. ella le interrogó a su turno. acudieron presurosas. parecían como si su sangre toda hubiese sido agotada por besos invisibles. le preguntó Paúl. le pareció que se desprendía de algo muy caro y muy precioso a su corazón. un halo negro circuía sus ojos. recetó lo que era del caso recetar. diciéndole: 32 . y cuando volvió a aparecer sobre cubierta. que las mujeres usan para sus cuidados íntimos. prisioneros en sus manos.. Paúl. que aparecían cavernosos.aguas de toilette. permaneció serio. tronchado sobre su hombro como una invitación al beso. gotas carmelitanas. las otras monjas y Laura. cuando Paúl. el médico de a bordo. dado en el rostro de una divinidad. enfermedad de solteronas y de monjas. Sor Asunción permaneció dos días en cama. herido por esas palabras. agitarse. doctor? ¿qué tiene? —Nervios. falta de varón. y ver las líneas azules que surcaban el cuello. les entregó el divino tesoro. agua de azahares. ¿sabes que tú —podrías curarla?—añadió sonriente. camomila. mirando picarescamente al joven. marchitos. nervios —dijo el médico con desdén—. tila. y cuando él. como dos palomas recién nacidas. que fue llamado.. que le parecían como un bofetón. estaba más pálida que las tocas inmaculadas que enmarcaban su rostro. muy inquieto: — ¿Está grave. le preguntó por su salud.

y.. y los Pradilla. el rumor de las cosas vivas. cuyos ojos tenían la desolación de un jardín. —Hay horas en que no se puede morir —dijo ella. como lo son todos los adioses. dijo: —Sí. ya en tierra.—¿Tuviste mucho miedo. así terminó el viaje... hijo mío? esas palabras de: hijo mío. como un enjambre cantante. parecía no llegar a los oídos y al corazón de la monja convaleciente. lo lastimaron en lo más hondo de su orgullo viril. gritos de náufragos en las riberas de la ausencia. llegó la hora de separarse. se alejaron ellos también. las monjas se alejaron por la playa. donde las monjas iban a dirigir su escuela. y cuando aquel día. los adioses fueron tristes. inviolables. buscando un peñón donde anidar. como los silencios de una agua muerta tras los silencios de un bosque.. las vieron alejarse y desaparecer. llenos del temor de lo incierto y de lo desconocido.. real o ficticia. y.. y sus figuras inclinadas. sin embargo. pues se hallarían de nuevo en la Capital. la ausencia no iba a ser larga. permanecerían algún tiempo antes de partir a sus posesiones de provincia. hacían una orla negra sobre la arena candente. creí que iba usted a morir. enluteció todos los rostros. pero. Laura y Paúl Pradilla con lágrimas en los ojos. volviendo de vez en 33 . despoblado de hojas y de flores.. la tristeza. a esas palabras. en un todo semejante a las riberas de la Muerte. con otras monjas que vinieron a recibirlas. como una bandada de gaviotas azoradas.. sucedieron grandes silencios espirituales.

en el horizonte confuso. y.cuando la cabeza desde el coche que los llevaba a la ciudad. Paúl. estrechó en silencio la mano de su Padre. 34 . cuya cabeza hacía reflejos nivescentes. tuvo como miedo de esa soledad. en el cual vagaba apenas un vestigio de claridad. pero sin ver ya las siluetas de las monjas que habían desaparecido en un sendero cercano.

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de arbustos endebles. hecho negro por los siglos. de donde emerge negro y fantasmal. en los parques solitarios. los nínfeos de la orilla. las landas enormes. los estanques. en. sus difusas cabelleras. en el mordorado de las arboledas. tienen vagas suavidades de cabellos de mujer. los parterres. como una Ilusión. fingían parajes de Desolación . verde tierno. sutil.El lago.. y de pálidos rosales. el cielo.. donde audacias insensatas. en su lenta. el Castillo señorial. destacaba sus contornos.. de los viejos caballeros parecían revivir al conjuro de la Noche . llevan un ambiguo movimiento abacial.. silencio altanero.. los fantasmas evocados de la noche medieval. los álamos temblorosos se reflejan en el agua. sus torreones semejaban. de Misterio y de Absoluto. azul-blanco. un gran marco de magnolias. en la calma austera y grave. el aire calmado. era verde. proyectando sus siluetas. trasparente. permitía la vista de las lontananzas. bosques de abetos de verdor sombrío. se extienden hasta los pantanos marescentes.. las siluetas monacales de los cisnes se deslizan. opalecen en su calma virginal. como un gigantesco 36 . como una Esperanza. los jardines hacen marco al palacio secular. procesión. hechas de unas diafanidades de cristal. en el paisaje espectral. hacen sombra a los ánades. en su gracia adolescente. llenos de una calma asoladora de desierto. como un gran trofeo de la Soledad.

que la. capas superpuestas de silencios. 37 . ruda y tenaz. de violaciones. hacían resaltar más. como un centinela de la soledad. una fortaleza. de pillajes. y se contaban hórridas leyendas. bajo una aglomeración de atmósferas milenarias. llevase el duelo de todas las generaciones muertas entre sus muros. durante los siglos bárbaros. de donde pendiesen. que hicieron después el monopolio del crimen señorial. parecían sepultar la gran morada. y extenderse sobre los estanques dormidos. leyendas de asesinatos. cuyos torreones semejaban en la lividez de los crepúsculos inmensas atalayas. para vivir en ella. el castillo era. y vivir en sus jardines solitarios. los cielos del Norte diáfanos y blancos. enclavado en el corazón de las rocas. hasta los pantanos somnolientos. se diría. las negruras argentadas de la severa mansión. gran morada. parece rodear el palacio austero. raza de guerreros. de ese nido de aguiluchos salvajes.intaglio de lava. y llorase. desde principios del siglo X parecía no haber buscado sino un lugar de resistencia. irreemplazables desapariciones. recientes. más allá de los pinares pensativos. lejos de todo camino frecuentado. contornado de gemas pálidas. que fueron unos como antecesores de hobereaux tudescos. los barones de Steinck que lo habían fundado allí. y los lagos quietos. guardando la inviolabilidad táciturna de aquellos parajes de quietud. había tenido en ese castillo su rempart. una alma verdaderamente trágica. donde alzar. y de ópalos verdi-cerúleos. cadáveres de ahorcados.

de él habían sido huéspedes Carlos XII y Gustavo de Suecia. hechas de nieblas y de espumas. y. llenándolos con sus gemidos.de prisioneros sepultados vivos en los fosos. que formaban las escoltas de los reyes conquistadores. crónicas espeluznantes. las figuras de los más bellos caballeros. rusa multimillonaria. el último habitante de ese castillo. y cuyos fantasmas vagaban en la noche por los jardines desiertos. habían visto reflejarse en ellos. las leyendas de las jóvenes castellanas muertas violentamente dentro los muros sombríos. vicioso y derrochador. no era el más llamado a desvanecer esas leyendas. daba todos los caracteres de la veracidad. y comprometido su fortuna en el Juego. habiendo consumido su juventud en las orgías. se conservaban a ese respecto. a las cuales. con una Belleza de flores. o degollados en los torreones. había casado con la condesa Gorowsky. y con un solo hijo de ese 38 . de princesas cautivas muertas de tristeza. de escenas de venganza conyugal. viuda de un diplomático eminente. como los estanques. el barón de Steinck. habían visto jóvenes baronesas. mientras los de aquéllas ahogadas. agrestes. la fantasía de los campesinos de los alrededores. Militar despótico y brutal. de sus jardines. se alzaban de las olas. de forjar o repetir. no se fatigaba nunca. ya en la edad madura. los espejos de sus salones. los parques centenarios y. después de sufrir los últimos ultrajes. en el lago. la violencia nativa de la raza. suspirar de amores por aquellos que partían. y la de los habitantes de la aldea vecina.

matrimonio; después de muy pocos años pasados en la Corte, la nueva baronesa de Steinck, ante el huracán derrochador, que dispersaba su fortuna y la de su hijo, se había refugiado en ese castillo, con su madre ya muy anciana., y los dos hijos de su segundo matrimonio ya que el del primero, había entrado en una academia militar de Petrogrado, en la cual una plaza le correspondía por derecho de abolengo; un odio espontáneo y feroz, había estallado desde el principio, entre el conde Gorowsky, entonces niño, y su padrastro, siempre despótico y violento; este odio, no hizo sino crecer con los años, y aumentar hasta lo inconcebible, cuando el joven conde, al salir de la academia, para ingresar en el ejército, solicitó y obtuvo, por mediación de su familia paterna, la partición de bienes con su madre, para salvar su fortuna de los derroches sin tasa del barón; separada de su hijo, entregada a las brutalidades de su esposo, la baronesa, de una alma y una salud muy delicadas, no hizo ya sino languidecer en aquella soledad, donde no tenía otro consuelo, que los besos de sus dos hijos pequeños, y las caricias reconfortantes de su madre que la había seguido hasta aquel destierro, con gran contentamiento del barón, que quedaba así libre para residir casi siempre en la capital, consumiendo en los vicios los restos de su fortuna, ya muy mermada; como una sombra diáfana y viva, que llorase en la luz, se extinguió dulcemente, cuando una pulmo nía fulminante, la llevó en tres días en un mes de Noviembre, rígido y cruel; se extinguió, como el final de un bello verso, dicho

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en la tarde; ... como el último bordonear de una abeja, sobre una rosa dormida... suavemente, mansamente, como una ola que se duerme... el joven Conde y el viejo barón, se hallaron cerca al féretro de aquella muerta, cuyo cadáver no desarmó su odio, que antes bien, asuntos de la testamentaría, vinieron a aumentar; la vieja condesa, quedó en el castillo, porque no tenía el valor de abandonar, sus dos últimos nietos, Cirilo y Maud, quedados así huérfanos, de seis y cinco años de edad, respectivamente, y, los cuales, había prometido, a su hija, moribunda, no abandonar jamás; muerta la baronesa, una sombra de tristeza, aún más densa, pareció rodear aquella mansión envuelta en el feudalismo de la Soledad; sólo los dos niños, alegraban con su belleza aquella morada en duelo, sobre la cual el Silencio, se hacía pesado y casi tangible, como el que caía, sobre las soledades de hielo, no muy lejos del castillo señorial que parecía un rictus de horror en el paisaje sombrío; la vieja condesa se inclinaba sobre ellos, como un rosal muerto, que cubriera dos pájaros implumes, pero, ya muy anciana, no tenía fuerzas morales, para dominar esos dos niños, a quienes la soledad y los atavismos paternos, empezaban ya a hacer despóticos y rudos; el barón, pensó en colocarlos en colegios de internos, pero, ¡eran tan pequeños! ... y, además, por un sentimiento de tardía ternura, no quería separarse de ellos; pensó entonces, en buscar una Institutriz, que haciendo compañía a la condesa viuda, se

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encargara de la educación de los niños; supo por familiares suyos, de la hija de un gran abogado, recientemente fallecido en la pobreza, la cual, brillantemente educada, en la Escuela Normal, había obtenido el diploma de Maestra, y empezaba a ejercer su profesión, dando clases a domicilio, en las familias de la aristocracia, con las cuales estaba relacionada y aún emparentada por su madre, que pertenecía a ella; se hizo presentar a la joven, y le propuso ser la Institutriz de sus hijos, en el castillo de Steinck. Nora Sheidman, que así se llamaba, la profesora, aceptó, sabiendo que la vieja condesa, hacía seguro aquel recinto, con la sombra de su venerable ancianidad.

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se detuvo. se había ya marchitado y. como una anémona muriente. que le hacían uno como casco de argento bruñido. y someterla a su paz inerte. fundiéndose con lentitud. le ofreció entonces la mano. rodeado de sus parques entenebrecidos. alta y magra. por la luz de un sol. semejaba una vieja dogaresa. blanco también. toda en negro. en una tarde lánguida de Octubre. 42 . teniendo por las manos sus dos nietos. la ojiva verde de las enredaderas. la luz vencida. al imperio de sus colores desfallecientes. bajo un nimbo de oro. como si algo muy triste aullase detrás del misterio de esa sombra. el castillo se alzaba negro. y. era. pasando la sombría reja de hierro que bordeaba el parque. entonces de un color de cobre bermejo. erguida en lo alto del peristilo. como de una procesión dolorosa de fantasmas. bañada a esa hora. esperando una Embajada Imperial.. tuvo una impresión de angustia. en el fondo de la tarde.. Nora. el barón que había ido a esperarla a la estación más próxima. parecían vegetaciones de oricalco.Flordelisaban pálidos los cielos. al final de la cual la condesa y los niños la esperaban. la condesa. entró a la terraza blanca. para presentarle los retoños de su estirpe. para subir la gran escalinata de mármol. parecía vencer también el alma inasible de las cosas. bajo el esplendor de sus blancos cabellos. cuando Nora Sheidman. donde las ramas más tiernas. en la monocromía austera de la Noche.

desnudas de toda ornamentación. y. el viejo portero galoneado. la vieja condesa aparecía más augusta. en las mejillas exangües de la anciana. sus labios se posaron como dos rayos de sol. en los salones de Stockholm. 43 . que apareció en el final del perron. ella. radiosa de belleza. s e d e j a r o n b e s a r u n p o c o e s q u i v o s . y. devolvió aquel beso maternal. y. preveían en esa llegada. ornados de acantos. y. escueto y. a la vista de la joven.el vestíbulo era cubierto. la besó con emoción en ambas mejillas. como enguirnaldada por esa misma luz que hacía tenebrosos los objetos. daba reflejos lívidos. le habría dado el aspecto de una capilla protestante. la severidad de ese recinto. primorosamente labrada. bajo la caricia de esa luz ocre y verde. no las manos sino los brazos. dejando la otra en la sombra. una gran lámpara de hierro. que no fuera la de sus capiteles. si las panoplias esculpidas en los muros. donde brillaba en halo el alma gloriosa de su raza. de un marfil pulido. de pie ante la gran puerta de hierro. había sido muy amiga de la familia de su madre. no la hubiese hecho parecer una sala de armas en espera de los caballeros. que tenían la blancura amarillenta. ya encendida. severo. porque la soledad empezaba a hacerlos hoscos. lo s n i ñ o s . tendiéndole. y bajo el ábside. a las columnas. había conocido al padre de Nora. la joven muy conmovida. que se extendía hasta la mitad de la escalinata. como nimbada de un nimbo de siglos. y. y el rechinar de los hierros en acción. la condesa avanzó.

donde tallados arcaicos florecían en los panieres. las consolas tarareadas primorosamente. entró al salón. la visión confusa de otros siglos. de un violeta denso. muy altas. historiados a estilo javanés. se detuvo como si el soplo del Pasado le hubiese dado violentamente en el rostro. colgada al techo. y tuvo al entrar. la techumbre en madera. daba al lugar un aspecto de pagoda. é s t o s . como en los viejos salones venecianos. en aquel paraje 44 . n o con marcos. unidos a los espejos opacos. pero tan bajas. y cubiertas de pantallas obscuras. a los sátiros de bronce. de brazo de la condesa. imponía fuertemente. q u e s e a l z a b a n h a s t a l a t e c h u mb r e . el aspecto del castillo. detrás de biombos de malaquita. sino cuatro lámparas de pie. sino fijos a la pared. ocultaban a grandes trechos la marquetería. arrimada al muro. con sus manos deformes. no había lámpara central. esculpida primorosamente. todas en hierro. que sumía los objetos en una penumbra inquietante de misterio. que parecían hechas para servir de pedestal. aquella sillería abacial. había una en cada ángulo del salón. en gestos de insolencia. sombría de la condesa.el principio de una disciplina. que sostenían lunas tersas. como las sillas de un coro. los cortinajes. la toilette. y . a Nora Sheidman. con ensambladuras de madera. era como una nota más de duelo. espesos y obscuros. cuasi adherida a él. el respaldar de los sofás.

última creación de la moda. que revientan y se pierden en el seno de la ola. e n p a ñ o gris. y ambiguas preformaciones. frío. el paisaje. en donde el estremecimiento de las hojas. anunciándole que vendrían a llamarla a la hora de la comida. la paz de los parques y de los jardines. en esas regiones. inerte y. daban sobre el parque.anacrónico. que le daba el aspecto de una agua muerta. semejaba el de las burbujas. la condesa la dejó sola. tenía a sus pies. que parecían florecer en flores oblatorias de Silencio. donde el otoño es algo muy precario. Nora. con su cortesía exquisita de noble castellana. 45 . la habitación que se le destinaba a la cual la llevó la condesa. como una fuente de agua fresca corriendo por entre las tumbas de un Campo Santo. e l t r a j e d e v i a j e d e l a j o v e n . después que hubo instalado la joven en su habitación. ornado de mirajes.. porque las noches eran ya frías. y sus dos grandes ventanas. algo que no es. hacía el efecto de algo vivo y luminoso. sino un invierno suave. la palidez vítrea del cielo. era una paz sombría. en e l c u a l . abandonado. que tenía el aspecto de una resignación dolorosa de las cosas a la Fatalidad. el aspecto de un estanque gris. de líneas complicadas. miraba aquel paisaje sin simplicidades. arrojaba un reflejo lácteo sobre las arboledas dormidas.. los cristales de las ventanas estaban cerrados. que a esa hora mostraba líneas inmóviles en un éxtasis de quietud. detrás de los cristales. estaba situada en el piso superior.

... y... e incapaz de reaccionar contra él. en ese colegio de ursulinas. . luego. después de un brillante examen. hacerse balbuciente la bella voz musical. tan joven y tan bella.. la ruina lenta de su padre. hasta entrar en los limbos de la idiotía. como lo había visto desaparecer poco a poco. hecho para la incisión del bajo relieve. al fin. la Muerte. su infancia plácida y feliz. y rumorosas al alma de la joven. para ella. el golpe del cincel que modela el busto glorioso. inconsolable de aquel dolor.. 46 . y. en una pobreza cercana a la miseria. su padre muy joven aún.los recuerdos venían en ondas migratorias. pero ya ilustre en el Foro y la tribuna. donde se educaban las hijas de la muy reducida nobleza católica de los tres reinos escandinavos... pero enferma de un incurable mal que no perdona. su educación esmerada. nublarse el cerebro poderoso. ajarse el bello semblante varonil. primero por maestros e institutrices laicos en la casa — palacio de sus padres—. graduada. sin otro recurso que su profesión de Maestra. la muerte de su madre. en el colegio de monjas ursulinas. al lado de su madre. refrendado su Diploma en la Escuela Normal de Stockholm. hecha para inmovilizar las muchedumbres rendidas al poder de la palabra. recordaba.. una agonía de dos años. luego. vencedora en las más rudas justas oratorias.. y.. la orfandad. ensombrecerse la mirada dominadora.

no la hubiese sacado de su ensimismamiento. no por las arenas.. sino por las olas de un pantano que lo hundiera. alzado entre las montañas y los lagos. y todos se retiraron pronto a sus habitaciones. el Silencio imperó. si un débil golpe dado en la puerta. la comida fue ceremoniosa. en aquel castillo solitario.. y. ya se había despojado de su traje de viaje. que parecía una Esfinge. a pesar de los esfuerzos de la condesa. por inspirar confianza a la joven recién venida. omnipotente. ahora. inexorablemente. 47 . inclinó la cabeza y hubiera llorado. era el criado que venía a anunciarle que la comida estaba servida. y se había puesto uno muy sencillo de satín heliotropo. lenta.y. como entre todas las intemperies de las aguas y de la Tierra. suponiéndola fatigada del viaje. sobre el castillo trágico. no hubo ninguna forma de soirée. estaba allí. solo. sepultada a medias. sin otro adorno que una gorguera de encajes color de crema. en la Muerte.

por una suave afinidad de almas. como una hada errátil que buscara su cuadro natural de follajes y de olas iluminando con su belleza blonda el verdor taciturno de los lagos y de los bosques. se sentía mal. cuando por sus 48 . el barón. en presencia de este hombre. la vieja condesa. con una serenidad de aureola. suave y delicado que le faltaba hasta entonces. lleno de audacias interiores. y. sintió rota su soledad. desde el primer día. en cuya cabeza boticelliana. como si la onda de inefable ternura. que aquellas que hacían sobre sus cabezas. y cuando solía estar. era amable y respetuoso con la Institutriz. la tomaron pronto en afección. frágil y triste. un aspecto de Vida. en su presencia. la sombra del enigma vinciano. que se escapaba de ella. hubiese conquistado para siempre. como fue con los niños. permanecía poco en el castillo. sus corazones de huérfanos solitarios. y cuyos ojos de libertino escrutador. las manos temblorosas de su abuela. física. de tal manera se sentía cohibida. en su doble belleza espiritual y. fue con ella. no habituados a otras caricias. que encontraba encantadora. y se sentía feliz. éstos. como una débil niebla. Nora. principiaba a extenderse. que la esquivaba cuanto le era posible. como un peligro. que se adivinaban. y. y. tierna y filial. Nora. por la llegada de aquel ser tan joven y tan bello que extendía sobre las almas y las cosas el prestigio de su juventud y su belleza. ésta. parecía desnudar mentalmente las mujeres que miraba. que ya aparecía profundo y misterioso. llegó a él. amó aquel ser.Desde el día siguiente el Castillo tuvo. maternal y dulce. que se le aparecía como envuelta en un extraño prisma de ensueño turbador.

revistas. que parecían llevar una delicia sentimental. la vida se hacía entonces. cuyos efluvios acariciadores. ocultase la repugnancia y la aversión. casi siempre. entre los lagos inquietos. que hacían. llenaba de armonías el jardín. suave. no le permitieran excederse en ese placer. daba el brazo a la condesa. mientras los niños jugaban en los senderos arenosos. el barón la libertaba de ella. que hacía parecer aquel castillo. le leía novelas emocionantes. cerca a las platabandas que limitaban sus juegos. y. y amable. confiada. tenían sortilegios de caricias. que se dirían atentas al alma de la narración y a la de los sonidos. su voz musical y grave. o ya en uno de los bancos del jardín. que la anciana amaba mucho. la condesa era una apasionada de la lectura. se sentían envueltas en una atmósfera de tranquilidad segura y. desflorando el silencio en ondas líricas. en una atmósfera de discreta intimidad. para pasear bajo las arboledas umbrías. ya sentadas en los sillones del vestíbulo. las dos mujeres. la condesa compartía este gozo. en la mañana le leía diarios y. sobre los bordados primorosos que ejecutaba. nublarse de llanto los ojos de la anciana. que le hacían una cúpula ornamentada de oro. mientras sus manos temblaban. si el tiempo lo permitía. una isla de paz. aunque con su exquisita benignidad. al corazón de las flores. Nora. o vagaban junto a las azulidades tenebrozas del 49 . otras veces.constantes viajes a la Capital. en la tarde. libres de él. se hizo su lectora habitual. por más que sus ojos ya fatigados. que el barón le inspiraba.

que bordeaban los senderos cercanos. que era su solo auditorio. mientras la radiante e imperiosa belleza de la joven. donde habían ostentado su belleza deslumbrante. y. toda blanca de cabellos y. 50 . augusta como uno de los cipreses melancólicos. las jóvenes baronesas difuntas. nenúfares pálidos parecían mirarla con la inquietud angustiosa de príncipes shakesperianos. ya dormidas bajo las losas de la cercana capilla señorial. llenos de una vaga envidia. se dispersaban sobre los jardines dormidos como una ánfora de rosas musicales. la condesa. era como el alma de las viejas razas. en las noches. que recordaba las antiguas fiestas versallescas habidas en esos mismos lugares. y que vagase allí al conjuro de una suave evocación. sobre el satín azul de los álamos dormidos. envuelta en sus negras vestiduras. y las ondas sonoras de la música. mientras los cisnes meditativos. era como una evocación de primavera. cerca a los juncales estremecidos. tocaba el piano. en sus trajes claros y elegantes. en la calma bienaventurada del paisaje. se diluían en el misterio de la calma yacente. y a los nínfeos erectos. de rostro. que el soplo de la Muerte había dispersado. por una can néfora invisible. ensayaban gestos hieráticos en su estúpido orgullo de palmípedos sacerdotales. sobre el ritmo blanco de los rosales. que semejaban pistilos de una flor monstruosa oculta entre las aguas. hermana misteriosa de la Noche. para la condesa conmovida.lago. vertida en el corazón del Silencio.

la desnudaba mentalmente y detallaba sus encantos.y el topacio pálido de las alas de los ánades. brillando bajo la luz de la lámpara. y el negro natural de las ojeras. aunque correcto. no se dejaba ver sino en la mesa. siempre acompañada de la condesa. sabia y profunda. o en la hora del paseo vesperal por los jardines. orgulloso y voluntarioso. con alusiones a la pedantería de las mujeres sabias. como grandes asas de vasos ofertorios de adoración. el barón. aplaudía con entusiasmo de artista. brillaba en la nuca delicada. en la cual vibraba su alma. como el broche de un collar disperso en cintillos flavescentes. o entrecerrados y. que lo sumía en ensueños deliciosos. grave y pensativa. con una urbanidad exquisita. hasta suprimirlas lentamente. y se detenía más tiempo del que le era habitual en el castillo. desde que notó la asiduidad del barón a las soirées musicales. y asistió a ellas. sufría de esta esquivez. ésta. silencioso y grave. la devoraba con la mirada. con que la joven recibía sus felicitaciones. y por la belleza de Nora. con una voluptuosidad intensa. 51 . una mirada audaz. parecía huirle. inclinados sobre los papeles de música. como hipnotizado por el poder de la música. o al menos esquivar su compañía. si tocaba de memoria. y. supo de esas audiciones. como si fuese hecha de mármol turgido con venazones de añil. la sombra larga de las pestañas. sintiéndose disgustado del desdén frío. y se vengaba. el viejo libertino. que despiertos. hacía más tenebrosos sus ojos. el oro melado de la cabellera. enarcaban el cuello. de viejo conocedor de cuerpos de mujeres. misteriosos. que limitaba mucho sus ausencias. las fue espaciando.

o los hacía remar en el lago. llegando un día hasta la insolencia de decirle: —Ustedes. ella. como todos los huérfanos de tierna edad y enfermos de esa tristeza vaga. y. empeñándose en hacer sentir a la joven su dolorosa servidumbre. se desarrollaban bellos y fuertes. buscando en ella el calor maternal. del padre de sus discípulos. limitó su vida al cumplimiento estricto de su deber. después de las infaltables lecciones de gimnasia. antes de que fueran nobles muchos hombres nacidos para siervos. todo el orgullo de su estirpe. los niños.. empezando sus lecciones después que éstos habían tomado el baño. evitando encontrarse con el barón fuera de las horas de las comidas. de la cual la soledad satura 52 . que el barón sintió silbar en sus oídos. trató de apartarse cada vez más. después de ese incidente. los hacía hacer grandes ejercicios al aire libre. y de cuya carencia estaban tristes sin saberlo. por los bosques y campos cercanos al castillo. como un latigazo recibido en pleno rostro.a medida que se sentía más desdeñado. o aquellos casos fortuitos. mis antepasados tuvieron esclavos. que les faltaba. hora en que si el tiempo era bueno. dejándose ver lo menos posible. sufrirán mucho cuando cambian de amos. vibró en aquella frase. prolongándolas hasta el mediodía. en que le era imposible evitarlo. las mañanas las dedicaba todas a sus discípulos. no he tenido nunca amos —le contestó Nora—. las maestras. por el cual sentía. —Yo. sensitivos. poderosa aversión.. una marcada y. para que se saturasen de oxígeno. se hacía más acre. la amaban con pasión.

era la hora en que la condesa le hacía confidencias. aprovechando la época en que el barón estaba ausente. de un círculo a que pertenecía. la ultrajaba ignominiosamente. en las tardes. que solía hacer en el yacht. que guardaban algo de la vecina calma lagunar. aún tibia de los rayos solares. era como una fuente de desolaciones. dando el brazo a la anciana condesa. bajo esos cielos metalescentes del Norte. o absorta y meditativa en sus sueños. sobre sus asuntos y sus dramas familiares. el joven conde. leyendo a la vieja señora. la voz de la vieja condesa. tan tristes y tan bellos. cerca al lago quieto. o sentada en la terraza luminosa. y la ausencia de su nieto que eran los dos grandes dolores de su vida. semejante a los miasmas que se escapan de las aguas estancadas. y las brutalidades de que su hija había sido objeto de parte de aquel hombre. cerca a los parterres. entre el verde tierno de las frondas húmedas y el azul opalescente de los oleajes dormidos. 53 . que eran bien pocos. que no contento con dilapidarle su fortuna. y en el cual empleaba hasta tres meses. llenándolo todo con el encanto misterioso de su gracia señorial. se la veía. algún libro de viajes.las almas como una atmósfera. y paludizan lentamente. sobre la muerte de su hija. en su viaje anual. las tierras y los cuerpos circundantes. y. viendo distraída jugar los niños sobre la arena. contando los largos martirios padecidos bajo el despotismo de su yerno. proveía a los gastos de su abuela. venía a verla durante las vacaciones. o ayudándola en sus bordados. por las avenidas sombrías del parque solitario.

se resentía de sus ausencias.. cuya belleza esplendente y el imperioso encanto que emanaba de ella. y. porque la condesa también se hacía excusar. y. y sentía. y. que a veces la condesa misma.un rencor sordo. cuando ellos. esta esquivez manifiesta. y sus veladas se prolongaban hasta tarde. que si ellos le hubiesen preguntado. empezaban a intrigarlo y a sugestionarlo. cuya tumba en la capilla del palacio. hasta querer imponer sus queridas a su esposa. evitando bajar a los jardines. . . tomaban el té. no salía de sus habitaciones. y. que todo lo sacrificaba a su egoísmo. mamá? —De Dolor —les respondía. contra este hombre vicioso y cruel. donde siquiera su dignidad estaba a salvo. se mezclaba a la aversión que el barón le inspiraba. conmovidos le preguntaban: —¿De qué murió. y tuvo una especie de culto por la baronesa difunta. ¿quién la mató?. . no habría Vacilado en responderles: vuestro padre. a comer solo. que ya la amaba mucho.. la condesa.. obligándola con sus escándalos a abandonar la capital. ponía tal empeño en huirle. y llevando a ella los niños. viéndose obligado el barón. hiriendo el orgullo del barón.. para que orasen sobre la tumba de aquella.. juntas. contribuía a aumentar el interés que ya sentía por Nora. porque pretextando neuralgias constantes. que les había dado el ser. y aun asistir a las comidas. 54 . gustaba en visitar ornándola de flores. había llevado su audacia. emergía entonces en el alma de la joven. encerrarse en ese castillo. con un invisible poderío. una gran dosis de desprecio. subía a verla.

efusiva. que exquisitamente sensitivo. y conmovido ante tanta belleza. que eran recibidos. la llenaba de atenciones delicadas. el ogro duro y cruel. ya fuese acerca de los estudios de los niños. a las cuales. somnoleaba. parecía revivir el verbo cortesano de la vieja estirpe señorial. ya sobre cuestiones literarias o artísticas en que ella. ya que las veladas musicales habían sido suprimidas por ella. se hacía soñador y casi podría decirse. una frase de galantería en los labios. durante las raras ocasiones que se le presentaban. que ella dejaba casi siempre olvidadas. cuando hablaba con Nora. con una marcada indiferencia. cuasi podría decirse que tierna. se sentía lastimado de esos desdenes. la vieja condesa.no perdía la oportunidad de acercarse a ella. el gris plomizo de sus ojos. tenía siempre para ella. para evitar el implacable huésped. en los cuales. o dialogaban en el vestíbulo. que había hecho idílica aquella morada. o a la hora de las comidas. durante estas breves pláticas. que tenía siempre la aspereza breve de una consigna militar dada en la noche. Nora se encargaba siempre de poner un pronto término. siglos antes de hacerla tan pavorosamente trágica. ora en los paseos por el jardín. se hacía suave. ora en esos momentos del atardecer. la edad hacía tierno al viejo lobo. su voz. cuando ella leía a la condesa. o parecía somnolear. que tenían la agudeza asesina de dos puñales en la sombra. era muy versada. o. la obsequiaba con flores. 55 . le traía de sus excursiones dulces y obsequios. sobre los bancos del jardín.

a la morada de los enfermos. de egoísmo y de crueldad. para desvirtuar esas crónicas. que le profesaban una sorda y abyecta hostilidad. poco a poco. esos rumores y. no aceptó ir con él. el barón fue espaciando sus visitas a la Capital. 56 . y. atribuía eso. con el pretexto de siembras y mejoras de sus tierras. lo inquietaban. para visitarlos. que él. a manejos de la condesa. se puso entonces a hacer obras de caridad. en la insensatez. a rumores del servicio y de los campesinos. que podía ser fatal a los niños. colonos del castillo. rayana. y sabía de memoria todas las crónicas sobre su vida. que él s e complacía en acrecentar con una ostentación. sabía bien que no había entrado en el corazón de Nora. alegando que razones de higiene le prohibían ese contacto. y no abandonaba el castillo y sus alrededores. pero. saber que habían llegado a los oídos de aquel ser tan recto y tan puro. su fama de lascivia. del cual una secreta e inconfesada aversión la vedaba el dominio. muy descuidadas hasta entonces.hombre de mundo y. no ignoraba ninguno de los decires y leyendas que sobre él había. hizo partícipe de esas bondades a Nora. más que en el cinismo. y. fue un dolor nuevo en su vida. aspiraba a conquistar. conocedor de las mujeres. esa reputación. la cual se prestó gustosa a repartir el dinero y las medicinas. por primera vez. a su odio implacable y mudo empeñado en desacreditarlo para vengar a su hija muerta. socorriendo y visitando los campesinos enfermos.

—Yo. se puso en pie. porque ellos no nos hacen mal. joven. el dolor la mató. diciendo así. y. conformándose con no estar nunca sola. ¿no ve que yo la amo tanto? 57 . que ella. y una vez que la sorprendió en el amplio corredor que daba sobre el parque. sino acompañada de la condesa o de los niños que le hacían siempre compañía.. no podía evitar por completo. no me odie usted. que curara en ellos la orfandad... la miró tan tiernamente. para alejarse. él. los encuentros con él.. la dijo: —¿Ama usted mucho los niños? —Es necesario amarlos. —El amor.Nora. o se merece. con una voz profunda. sentada. hecho otra vez tierno. teniendo abrazados a Cirilo y a Maud y. no he podido hacerme amar de los míos —dijo él. diciendo: —Tuvieron una. como las guedejas de una mazorca. y. . Nora. la retuvo por una mano. y. suaves. la seguía de cerca.. y. la soledad. acariciando las cabezas de los niños. murmuró.. como si hablase consigo mismo: —Si esos niños hallaran de nuevo.. el odio de los Gorowsky contra mí. se inspira. llevan el odio en su sangre. —Esos niños. no pueden protegerse contra-el mal que se les hace —dijo.. no se impone. recién arrancada del maizal.. comprendiendo que si la dejaba partir. una madre bella. ... cariñosa. tuvo miedo. no podría hablarle en mucho tiempo. y le dijo suplicante: —No me odie usted. que la besaban con pasión. con una voz sorda que aspiraba a ser quejosa. y en mí. él. una madre.

como si los librara también de un gran peligro. en el plan de una seducción vulgar: —Nora. se alejó abrazando los dos niños. ser baronesa de Steinck? y dobló la rodilla. que fulgía como una gavilla de oro. que la joven retiró diciendo: —Imposible.viendo brillar la indignación en los bellos ojos. quedó absorto. viendo alejarse la visión radiosa. ¿no querría usted. ensayando besar la mano. incendiada por el Sol. 58 . y. el barón. prisionero en el halo de su cabellera. se apresuró a decir para que ella no creyera. como si llevase su Destino. inmóvil.

59 .

el viaje marítimo que acostumbraba hacer todos los años. podría más bien comprometer que salvar sus planes. no odio a nadie —dijo ésta. no es posible en esta soledad. no sin decir a Nora. conocedor de las cosas de la vida y del corazón. como perdido en un sueño. es instable —dijo ella— y. sin renunciar a ellos.. si la hallo. prestaba sus servicios en un regimiento de húsares.. obscuro y siempre turbado de la mujer.. trémulas de emoción. al despedirse: —¿La hallaré a usted aquí? la vida sin usted.. que continuar sus asiduidades. acarició a sus hijos. y cual si no hubiese oído la respuesta evasiva de la joven... —Y. un gran acento de sinceridad. —Yo. ¿habrá usted dejado de odiarme? ¿me amará usted algún día? — murmuró él. su partida. que ya empezaba a apoderarse de su corazón. anticipó unos días. la condesa que llegaba interrumpió el diálogo: el barón besó la mano a las dos damas. —La vida. el barón comprendió. y partió. que recién salido de la Escuela Militar. fue una liberación. cerca de Nora..Hombre de mundo... resolvió poner una tregua a sus designios. reaccionando contra las heridas de su orgullo y contra la invencible melancolía. vibraba en esas palabras. no podemos prometer nada en la instabilidad de la vida. pues hacía ya más de un año que no lo veía. la condesa la aprovechó para escribir a su nieto llamándolo. el joven conde. y. y.. de guarnición en 60 . su voz era triste y conmovida. y partió.

ese blancor cándido. tenía el tinte pálido de las razas septentrionales. que sólo dejaba en descubierto la parte inferior de las altas botas de charol. los ojos de un gris verdoso de algas marinas. como el resto del uniforme. lo cubría un largo manto de paño azul. en las opalescencias del crepúsculo. y se puso en marcha. con grandes elogios y una voz cálida de emoción. largos y blancos. sin duda por consigna militar. era muy alto. que la condesa le presentó. y. que borraba ya los contornos del horizonte lapiden. con una gorra gris. la boca amable.Moscou. se descubrió para abrazar y besar con efusión a su abuela. cuando llegó al castillo. en actitud militar. ese peregrinaje a la tumba amada. apenas recibida la carta. dejando en descubierto la frente amplia y noble. se inclinó ceremonioso. ornada del águila negra primorosamente bordada en sedas. como en el 61 . y. porque amaba mucho a su abuela. era un gran lenitivo a su corazón. peinado militarmente a la brosse. porque le parecía encontrar a cada paso la sombra de su madre y dialogar con ella. Estanislao Gorowsky. solicitó una licencia. los dientes. acababa de cumplir veintidos años. que parece hecho de brumas y de nieves. muy delgado. que se complacía en recorrer. la alta silueta de Nora. entre los intercolumnios y bajo los arquitrabes que sostenían la cúpula del vestíbulo. se destacaba con la más bella euritmia de líneas. cuidadosamente afeitado. ante la Señorita de Sheidman. el cabello rubio claro. un ligero bozo despuntando sobre el labio y. se tocaba... y amaba el viejo castillo. con labios delgados y exangües.

sino como si se tratase más que de un extraño. en cuyos ojos garzos de una transparencia con reflejos ambarinos. y habló de sus asuntos de familia. con un silbido de odio en los de Estanislao Gorowsky. cada vez que el nombre del barón. y. no ignoraba nada. la ausencia del barón.silencio de un larario. le parecía ver algo de la tristeza nórdica y de las grandes pesadumbres de los ojos de su madre. los personajes se separaron.. ella sola fuese. sonreían. para ir cada uno a sus habitaciones. el triálogo. pues la hora de la comida. como para hacer ver al joven. dijo alguna vez en francés: Monsieur de Steinck. los niños. y. la condesa. en los de la condesa. como no lo había sido nunca. fue amable y. cuando ésta llegó. 62 . todos se hallaron en el comedor. que Nora. se avecinaba. de un enemigo.. fue locuaz. de cuanto pasaba y había pasado dentro de los muros de aquella mansión. la única divinidad. y sólo la condesa. se habían ido a dormir. felices de aquella liberación.. no lo nombraban casi siempre sino con el pronombre El. ponía una nota de alegría en todos los circunstantes. hasta los viejos servidores. adornado de flores. nunca con un nombre cariñoso o familiar. que los amaba mucho. y. pasaba por entre los labios de ellos. y engalanado. con una libertad intencionada. como para una fiesta. absolutamente nada. feliz de la llegada de su nieto. en el cual. era con un gesto de desdén. después de jugar largamente con el gran TANIS como llamaban a su hermano mayor. especialmente a la niña.

Estanislao Gorowsky. alguna nota o alguna palabra de la canción. los ojos de la virgen. de Doromyerosky. con ritmos suaves. que fingían tras de los biombos violáceos. brillaban en su nuca. a cuerpos desnudos sobre una playa. o marcarle algún compás. cuando encendieron las lámparas angulares. se hacían marescentes y turbados. capillas de adoración. como un efluvio. emergían del moaré obscuro del traje. ese gusto exquisito y raro. como el cuello de una Venus de mármol hallada entre las lavas del Vesubio. y de toda su persona. de una sentimentalidad penetrante y misteriosa. el cuello y la cabeza de Nora. terminada la comida. como el alma eslava. más que como la presencia de un peligro. como las olas de un lago. Nora tocó el piano. que parecía despertar de un largo sueño. se trasladaron al salón. su voz era agitada y 63 . como la presciencia. que emanaba de todos sus gestos. y las acariciaba. la ola envolvente de la música tocaba todas las almas. accediendo a los deseos de la condesa. recientemente muerto en cautiverio. y cuando trataba de apoyar con la voz. se inclinaba cerca de ella. con esa maestría sensitiva y. cantos de la estepa. turbaba la placidez de aquellas almas. los rizos castaños que como un baño de oro. y fragmentos de los Poemas Musicales.el solo recuerdo de aquel hombre. cuando éste. y las hacía hoscas. como si corrientes magnéticas la sacudiesen. oreciéndola suavemente. cantó canciones rusas. se estremecían al aliento del conde. para decirle el motivo de la partitura.

cuando ocupó su sillón. sumiendo las almas en un estado letárgico de ensueño. el vuelo fatigado de los onocrótalos. sedante. el triar armonioso de las abejas. que parecía. sobre la flora mórbida de las alfombras. donde los papeles y las tapicerías fingían colmenas de oro. parecía enrarecer la atmósfera.. y. un ambiente de opobálsamo. sobre paisajes de ámbar. cerca de la condesa. se apercibió tarde. ella también. semejante a la que la niebla deja en las ramas de los árboles.. y cuando terminaba la ejecución de una gran sinfonía. donde parecía sentirse como real. fingía lacunarios de cristal. de que Estanislao Gorowsky. con una sonrisa triste en los labios temblorosos de emoción. cuando los ha envuelto en su caricia. le ofrecía el brazo para reconducirla a su asiento. sus manos se apoyaban sobre el piano desfallecientes y vencidas. floreció el Silencio en el amplio salón. bajo la transparencia inhospitalaria de un cielo de invierno. se apoyó levemente en él. en las cuales creería oírse. por las extremidades de los dedos. que tendían sus alas de oro. 64 . como si la última nota de la música le hubiese extraído todo el jugo vital. y se hacía láctea al esparcirse en los muros. y en los ojos una imperceptible humedad de lágrimas. permaneció absorta. la luz tamizada de las lámparas. como el grito de un pájaro herido.doliente. como sumida en un vago ensueño de recordación. la sensación de la música la enervaba hasta enfermarla. tras los biombos turquinos historiados de asfodelos. cuando se puso en pie. anduvo como sonámbula.

la condesa. hasta la puerta del salón. apoyada en el brazo de aquella Minerva polar. la condesa besó a su nieto en la frente. fue la primera en reaccionar contra aquel ambiente romántico. 65 . para retirarse. en un amplio vuelo sobre un territorio devastado por todas las borrascas. viendo alejarse y desaparecer la sombra augusta de su abuela. tan extrañamente misteriosa v turbadora. ya con más efusión. las acompañó. que los envolvía. éste. como si muchos días de amistad los uniesen ya. y se puso en pie. y quedó de pie sobre el umbral de ella. Nora y el conde. los dos jóvenes volvieron a la realidad de la vida. como si regresasen de hacer el mismo viaje espiritual. se dieron la mano.

pero. cuyos miembros ágiles y posturas atrevidas. y mirando con encanto. y. la juventud inquieta del conde sacudió el letargo de las almas y de los parajes. ese polvo sutil. como se sacude el polvo de un salón largo tiempo abandonado. Estanislao enseñó nuevos movimientos de gimnasia militar a su minúsculo hermano. inviolada soledad.En la soledad del castillo. otras tardes. que rememoraba términos del juego y hacía objeciones a las jugadas. las mañanas. Estanislao. feliz de estas innovaciones que halagaban su natural instinto de lo batón de una raza guerrera. viendo empurpurarse aquel rostro. en las tardes jugaban grandes partidas de tennis. la vida tuvo ritmos nuevos. la espiritualidad difusa de las vírgenes de Orcagna. ante las miradas de la vieja condesa. como más acelerados. eran excursiones por el lago. orgullosa de aquel nieto. 66 . y. a la hora de los ejercicios gimnásticos al aire libre. por el hábito de su larga. que unía a la pureza beatífica de los rostros perugianos. poco antes de la comida del mediodía. fueron como siempre dedicadas por Nora. fingía en el aire. los cisnes hoscos. mariposas de oro. morir la tarde. hechos salvajes. y. remaba con maestría. al aseo y las clases de los niños. en el cristal vertiginoso de aquellos ojos. recordaban las de los más bellos discóbolos. sorprendiendo y dispersando. enseñaba a remar a Nora. ordinariamente pálido. de aquel cuerpo. ágil y fuerte. deleitándose en los movimientos armoniosos. y los ánades huraños. en fiestas atenienses.

que los nínfeos lánguidos que el remo estremecía. los niños semejaban arcángeles del Giotto. lentos y silenciosos. estaba sin embargo lleno. regresaban al castillo.que eran. incrustadas en marfil. ya llegados a la casa. cenobitas orgullosos de aquel lago señorial. en la barca. en esos climas nórdicos. los falenos fulgían adornando los arbustos con floraciones de luz. ese mutismo de una paz ambigua. que los esperaba en la escalinata. escapados de instrumentos invisibles dormidos en la quietud. tenían los tintes místicos de una Anunciación de Palma el joven. hechos crepusculares. como una hada benéfica. de coloquios de almas. los últimos gorjeos de los pájaros. más grácil y más bella. la ruta taciturna de sus sueños. precarias. besaban conmovidos la vieja condesa. soñadores bajo los cielos fabulosos. sonaban bajo los pinares. y. cubriéndolos de espuma al hender el agua quieta. 67 . y el silencio mismo era armonioso. que los niños ya somnolientos. las tardes blancas y. donde bajo el túnel de los follajes. en que antes se miraban. sobre 'el turquí hecho negro de las olas. y. como dos sardonias magnéticas. hecha bajo los cielos cándidos de Siena. que siguiera ella también. como una huida de arpegios. como el himno misterioso de las cosas a través de las claridades infinitas. y. interrumpían con inocentes interrogaciones. y. que semejaban plegarias temblorosas de seres arrodillados en la sombra. volvían a la orilla. internándose en los laberintos del jardín. de tiernas y suaves impresiones. todo parecía revivir. nimbando a esa Madona.

como un centinela augusto. sintiéndola fatigada. brillaba en sus ojos acerados. la naturaleza del Amor. más ardientes. se internaban por los pequeños senderos. con uno de los niños cogidos de la otra mano. por el alma ardiente de la tierra. de sus purezas turbadas. y. ardía la sangre de él y. vagaban por los senderos perfumados de acres olores. bajo cielos opiáceos. como si el alma virgen de los lugares. magnificadas sin cesar. como para escoltarse de estas dos inocencias. que tenían el poder de una caricia tierna. le daba el brazo. y. la maravillosa música de la soledad. y. que el «Cantar de los Cantares». les decía. otras veces palidecían. les hablase de cosas que no podían confesarse. se detenían entonces sorprendidos. y volvían a los amplios caminos. donde la luz era. donde el amor de la Naturaleza. 68 . cantaban en sus corazones. como en un Himnario magistral. escapaban a esos laberintos de tentación. todos los colores. como si fuesen a caer exánimes el uno en brazos del otro. él. en parábolas cantantes. vagaban por las avenidas de los jardines. mientras el rostro de ella se empurpuraba con un rosicler de aurora. como si un mismo vértigo los tomase. a las grandes avenidas. que hacían una como lenta lapidificación de los paisajes. llenos de la voluptuosidad vegetal. los perseguía con voces incitativas. se apoyaban mutuamente. los obsesionaba. y cada uno.otras tardes. húmedos y umbríos. de las plantas vivas. que no pedía sino ser interpretado y traducido en voces y ritos de Amor. todos los ruidos. un gran soplo de fuerza viril.

llena de mudos deseos. por las cuales era apasionado. de unos labios que sabían todas las palabras del Amor. de una sensación 69 . se conformaba con sentirlas. callaban . de temperamento puramente eslavo. donde la vieja condesa los esperaba con una sonrisa suave.. amaba la Vi. había tenido muy poca ocasión de corromperse. que no habían sabido juntarse y reventar en una floración de besos. la teorización de sus sensaciones no lo había ocupado nunca. se negase a abrir sus rosas sonoras.. de la cual. Estanislao Gorowsky. no había pasado 'en él. sino que ese amor. y las voces tumultuosas que se alzaban del fondo de sus corazones. ignorase el amor sexual que se vende en los prostíbulos y ejercen a domicilio. sin querer analizarla. había sentido la caricia agotadora. sin tratar de definirlas. en una primavera de idealidad. no que en sus veintidós años. hetairas tentadoras. y. y no un psicólogo demoledor. idealista soñador y fantástico. era un sensitivo exquisito.entonces. regresaban presurosos a la casa haciendo esfuerzos para hablar de cosas indiferentes. gozaba en divinizar la mujer. que era como una suave complicidad. de esos que se gozan en devastar sus jardines interiores... y una mirada cariñosa que era como la bendición de unos ojos prontos a cerrarse para siempre.da y trataba de gozarla. muy joven aún. como para ahuyentar los pensamientos turbados. en sus labios tímidos. con el viento despiadado del análisis. pocas veces hasta entonces. callaban al llegar a la terraza. en voz alta. poco dado a otras lecturas que no fueran las de arte militar y las matemáticas. educado en el rigor de una Academia militar. como si el rosal de las palabras. después de haber visto todas las cosas del Amor. en una ciudad de provincia. y que lo veía ahora florecer en aquellas almas.

frente a una mujer como Nora Sheidman. y. estar junto a Nora Sheidman. por temor de destruir.. sino mirados en los ojos de Nora. como todo hombre del Norte. oírla. con su voz suave. fantástico y quimérico en asuntos pasionales. ¿ella? ¿permanecía extraña a esa pasión naciente. era un sentimental. se borraban y se fundían en esa sola aspiración. el encanto de su vida.cerebro-espinal. y que sentía temblar en sus palabras. pura como una aurora boreal. ¿participaba ella de esa pasión? aquel joven oficial. verla. 70 . una pureza nativa aureolaba todos sus sueños de Amor. no sintió sino una pasión profunda y delicada que se alzaba de lo más hondo de su ser. y. llenas de una candorosa ingenuidad. fue ya toda la aspiración y. por sobre todas las cosas viles de la tierra. ni viciado su organismo. que sentía crecer y alzarse. que no había tocado su corazón. hablarla. blanca y. y. con ojos soñadores. bellos paisajes de los cielos y de la tierra. que no quería analizar. llenos de infinito como los océanos polares. hacia regiones remotas de la más grave pureza. sino brotaban de esa fuente de melodías. todas las perspectivas del mundo exterior. alto y pálido. con un temblor de alas heridas?.. y. no un sensual. en los ojos claros y serenos de Estanislao Gorowsky. que conservaba aún trémulos de adolescencia en sus pláticas graves. no había armonías ni música. que eran los labios de Nora. y. se dió a cultivar con delirio esa vaga sensación que llenaba todo su ser. en los aires ni en las palabras. ya no había para él.

su abuelo. en la cual. sus monjas. había hecho ya gestiones para ser admitida. cuya vida de apostolado y. dondequiera que hubiese almas que conquistar. el último. su pasión por la enseñanza le venía de su padre. la idea del matrimonio no había perturbado hasta entonces la virginidad de sus sueños.. . . para catequizar y enseñar los niños de comarcas lejanas. habría podido aspirar a los más altos matrimonios. antes de venir a casa del barón Steinck. hecha institutriz para ganar honradamente su vida. noble por su madre. al Africa. era pobre. niños que enseñar. el gran orador. iban dispersas por el mundo. que vivían en comunidad. esta comunidad de misioneras. por cielos ilimitados. tenía la enseñanza por profesión. doctrinización. las más linajudas familias de Suecia y de Noruega. 71 . todos marinos. hacia regiones desconocidas. contabas miembros suyos. heredera por su padre de un nombre hecho ilustre en el Foro.¿había despertado algo en su corazón?.. al Asia. una extraña sed de proselitismo y de evangelización. había sido como una constante y bella arenga. en una comunidad de damas catequistas. si hubiese sido rica. y. pero. sola sobre la tierra. a la América. y. la seducía enormemente. sino un místico ensueño de apostolización. pero sin guardar clausura. esa vida aventurera y santa a la par. le venía de sus antecesores maternos. y. había sido Almirante. y de los cuales. de una pobreza rayana en la miseria. que ponía alas a sus sueños y los hacía volar. no eran los esplendores del mundo los que la atraían. ese amor de las lejanías.

ante ese algo nuevo que surgía en ellos.así. se encerró en sus habitaciones. como se huye violentamente de la boca de un abismo. no se atrevió a penetrar en ese aposento. y. por eso temblaba hoy ante esta atmósfera de amor. de las miradas rendidas. fiel guardador de las conveniencias. abandonando su pasión de proselitismo. Estanislao. ese algo que emanaba de las palabras tiernas. por eso había rechazado casi con horror.. no salió sino a la sala de clases. que era la conquista de miles de almas para la Fe? ella sentía. 72 . como para protegerse contra algo invisible que la amenazara. que se alzaba en torno de ella y dentro de su propio corazón. y. que le era vecina. que no era sino la conquista de una alma para el Amor. en los planes de su vida. las pretensiones del barón Steinck. el matrimonio. se borraban. no había entrado aún en ella. y. comía con los niños. no había figurado hasta entonces. que lentamente. con un poder irresistible y fatal. de todos los gestos y las voces de adoración de Estanislao Gorowsky . a cuya puerta todas las purezas. y.. hacían una invisible escolta. esas perspectivas piadosas. quiso huir de ese poder de atracción. de evangelizaciones remotas. hubiera querido dormir con ellos. le hizo largas horas compañía. se fingió enferma. la condesa vino a verla. se esfumaban en su mente y en su corazón.. ¿era una traición a sus sueños de evangelismo y propaganda. sin duda porque el amor. dejarse ganar por esa pasión..

la tristeza volvió a caer sobre el castillo. por prescripción del médico que le ordenaba tomar el aire libre. en un manto de angustias. obteniendo de la joven. no se escapaba ninguna de las peripecias de aquel inocente drama sentimental. apareció más bella y más soñadora bajo los suaves follajes de los abedules. melancólicos. y. una como melodía de hojas. la agreste belleza de los paisajes. ella no podía rehusarlo. las cabelleras fláccidas de los abetos. entre la música del agua y la de las ramas. hábil como todas las mujeres. los paseos eran. se diría. a la ausente. y. que volviera de nuevo al comedor y a los jardines. como si reviviese magníficamente. en los primeros paseos de esta fingida convalescencia. feliz de hacerle dosel a sus cabezas pensativas. la instaba a ella. que regresaba. en esa clase de ardides. envolvió el alma del joven. se hacía reverente a su paso. y. dóciles a su prestigio. 73 . porque la condesa que los acompañaba. a poca distancia de ellos. cándido como un niño habló a su abuela. Estanislao le ofrecía el brazo. y. y la languidez de sus gestos. la condesa logró imponerse con suave severidad. que verdaderamente había estado enferma. a cuyo ojo experto. el verde glauco de las arboledas. o guiando los niños. apoyándose en el otro brazo de su nieto. a realzar con su belleza. tal era la palidez de su rostro. que revelaban una gran fatiga. que parecían unirse para cantar un mismo cántico de Salutación. ella. que tremolaban sobre ella.

ellos. hasta desembocar en una rotonda umbría. en el alma de la Naturaleza. sobre el corazón de la tierra. —¡Cuánto he sufrido con la enfermedad de usted.. en cuyo centro. que barría también las nubes. en ese poniente tierno de llamas moribundas. como esperando un alimento. pero. que los hacía amarse tan tiernamente. él se apresuró a decir. 74 . en que se alejaron sin pensarlo. acudieron presurosos.. se sentó al lado. lanzaba su pluma de agua por la boca de un dragón. él. le escribí . que caían de los árboles. tan férvidamente. que parecía sometido al drama de sus corazones. que se había sentado fatigada en un banco. ¿recibió usted mis cartas? —Sí. no me atrevía a subir a verla. se internaron por un laberinto de arbustos. eran felices. con una voz muy baja. que se apoyaba en el borde limoso. y de aprovechar los momentos que huían. lleno de una mortal inquietud. como si sintiese la necesidad de explicarse.. le preguntó: —¿Se siente usted mal? —No —dijo ella. en aquella sensación panteísta. y.. mientras los cubría una lenta lluvia de hojas amarillas. una voz de anonadamiento... de la condesa. una fuente de mármol. una tarde. de la mano cuasi diáfana. desnudados por el viento otoñal.. mirándola dolorosamente al rostro. Nora se sentó en el pretil de la fuente.. él. .y. rendida.. en la inexpresable delicia. que parecía diluir sus almas.. y. los peces multicolores que había en la taza.

—Sí —dijo ella. temblando de alegría: —¿Llora usted? ¡ah! entonces. hubiese caído sobre las azucenas de sus mejillas. y cálida como si brotase de las profundidades vómeras. ¿me ama usted? . como si en esos momentos hubiesen vivido muchos años.. eran tan sinceras. y.. con una voz profunda y grave.. se sentaron cerca a ella. cuando regresaron cerca a la condesa. había vibraciones extrañas como las de las olas subterráneas. tan honda mutación.. inclinándose sobre ella.. le decía: —¿No me ama usted. mudos y absortos. que los esperaba.. hoy le digo lo mismo que en ellas. que ésta sonrió. permanecieron así. fijamente en los ojos enturbiecidos. en la cual vibraba la oblación de su alma.. cayó una lágrima. que degollaba otro sueño en el propio corazón. y diciéndoles con una voz trémula de emoción feliz: 75 . con el rostro empurpurado. Nora? ¿no quiere usted ser mi esposa? sobre la cabeza inclinada del joven. en esa onda de Silencio. tan ardiente. ¿me ama usted? ella calló. como si todo el esplendor de la hora ticianesca. mirándolos con ojos húmedos de llanto. había en sus rostros. que baten las entrañas de un peñón. que éste alzó sorprendido la cabeza. con una voz tierna. le dijo. y mirando a Nora. se las unió. él insistió y tomando una de las manos de la joven. incendiándolas.—¿Por qué no las contestó usted? ... hasta rozarla con los labios. que tomándoles las manos. era la mano de un sueño. como surgida del más remoto seno de las entrañas. Nora. y..

con el beso de sus labios venerables. 76 .—En nombre de nuestros grandes muertos. selló las manos unidas. y.

77 .

en la vasta paz de los parques. despoblados de follajes. en que todas las cosas de la Vida son divinas. y. las últimas hojas. de una dulzura profunda. en uno de esos éxtasis. bajo el amor de los cielos grises. hechos de un gris opaco de cenizas. de una dulzura melancólica y fugitiva. con que los últimos días del Otoño. principiaban a hacerse inhospitalarios. ¿qué les podía importar a ellos. . amarillas. tierno y conmovedor. sobre cuya devastación el ramaje siempre vivaz de los abetos. bajo la desnudez inclemente de los árboles y de los senderos. en un ensimismamiento. . y como deslumbrados de su destino. las manos en las manos. extendía una paz azul. allí. hasta los rosales ya muertos. de un amarillo rojo de tabaco. sobre la tierra desnuda. proyectaban sombras colosales. los jardines. que comenzaban a hacerse opacos. no permitían ya los largos paseos. se aventuraban. la llegada del invierno. en la pompa doliente y precaria. a la aproximación creciente del invierno. insensibles al cambio de las estaciones. sin embargo. las tardes hechas graves.Fueron dos meses de un idilio cándido y ferviente. largamente. era un festín espiritual de ensueños y de palabras en el dulce encanto de la hora. hablaban. si llevaban la primavera en el alma? 78 . se sentaban en los mismos bancos de enantes. donde los pinares hechos adustos. tiernamente. más allá de los parterres vecinos al castillo. visten los campos y los cielos de una tan serena y dulce belleza. en los cuales. hacían rondas fugitivas. y dibujos de una marquetería caprichosa y complicada.

se refugiaban en la capilla. aumentaban la inhospitalidad de los jardines. ilimitado y delicioso. en el cual la condesa era muy ducha. sobre el mármol que cubría la muerta. y. y se entristecían ante otros. se refugiaban entonces. alegres y confiados. en la cual. proyectaban su sombra dolorosa. otras veces. abierto dentro de sus propios corazones. contra todo —había dicho él. sobre todo. allí oraban de rodillas. a través de cuyos cristales de un verde oleaginoso. hablaban de él. como agobiados por su dulce y suave emoción: —¿En qué piensas? —se preguntaban el uno al otro. callaban luego. y una tristeza extraña los invadía como la caricia de un sueño. panteón de la raza.sus almas y los paisajes.. siempre inciertos y falaces.. hacían grandes proyectos para su porvenir. se interrogaban sobre su pasado. se confundían en una misma tristeza voluptuosa. se lo contaban cándidamente. y. entregando los tesoros de sus sueños. anecdotizaban sobre su infancia. los cielos y los campos fingían una visión de aguas dormidas. en que los grandes muertos. sobre su adolescencia aun cercana. a las carabelas del Destino. y. 79 . si el mal tiempo los sorprendía fuera. sobre la cual habían jurado amarse hasta la muerte: —Contra todos. ella había asentido cruzando su mano con la del amado. en el vestíbulo cerrado. si los fríos prematuros. reían a ciertos recuerdos. ante la tumba de la última baronesa. ante aquellos. gozaban en rememorar. en marcha siempre hacia los orientes vírgenes de lo Desconocido. allí jugaban a las damas o al ajedrez. y .

. habló de su porvenir. era turbada sólo.. herméticamente cerrada. se informó sobre sus estudios. . y cortés sin efusión. sólo los criados tuvieron noticia de su arribo. su carrera.. no se habló siquiera.. los hacía más sensitivos. no lo supieron sino a la mañana siguiente.y. en tu vida de guarnición —dijo una tarde el barón. por la idea de la próxima partida. amable sin afecto. hombre de mundo y. de educación. —Te aburrirás enormemente. acerca de la cual. y. en la galería de cristales. la llegada inesperada del barón. arrojó la consternación sobre el idilio. el barón se sintió desagradablemente sorprendido con la presencia de su hijastro. fue con él. dirigiéndose a Estanislao. donde en jarrones enormes. el permiso militar del joven llegaba a su fin . de la reciente herencia. gustaban en repetir su juramento sobre la piedra inerme. no despreciable. en una noche lluviosa. y. mientras las damas bordaban. esta idea de la soledad próxima. pero. y.. llegó de súbito. florecían los primeros crisantemos. 80 . éste. los otros moradores del castillo. ambos guardaron un silencio absoluto sobre la cuestión de intereses.. en que nadie lo esperaba. que Estanislao acababa de recibir por defunción de una tía paterna suya.. aún había litigios entre ellos.. había habido y. cada vez que concurrían a la capilla. y. más comprensivos de las emociones de su propio corazón. tanta ventura. guardo las apariencias.

con el pretexto de ir a ver su nieto. según ese pacto debía permanecer en el castillo. ni dirigirle nuevos requerimientos de su amor. por consiguiente. y. se había convenido entre los tres. pues debía ignorarlo todo. el reciente compromiso de los jóvenes.—Sí. la cual. no decirle nada. para fingir no apercibirse de las miradas. ni de las palabras del barón. es tan necesario a la vida. no pudo. para cuidar sus otros nietosconocedor profundo del corazón de las mujeres. 81 . sólo la condesa regresaría al castillo. en realidad. se inclinó entonces hacia la condesa. hasta la primavera próxima. explorar su ánimo. el amor de una mujer. por velados que ellos fueran. y. después del cual. —Es necesario casarte. como el sol— añadió el barón. en que la condesa. miró fija y apasionadamente a Nora. algo. y entonces tendría lugar el matrimonio. con el pretexto de consultarle algo sobre el bordado que hacían ambas. y. pero estudio mucho —respondió el joven. sobre las relaciones y. partiría para Moscou llevándola en su compañía. el barón notó algo en los ojos y en los gestos de Nora Sheidman. y de sus actitudes interiores. no le era posible hallarla nunca sola. al decir así. y. que era muy parco de palabras cuando de su padrastro se trataba. no se puede vivir sin un hogar. sabedor de sus estados de alma. que no era la resignación fatigada y orgullosa de antes de su partida. Nora. resolvió espiarla.

los dos jóvenes quedaron solos. había hecho un sol más vivo que de costumbre y. de un gris equívoco de acero.los jóvenes continuaban en verse y. 82 . de su dicha futura. empujado los sillones hasta la orilla del lago. había abandonado su asiento. en hablarse. siendo más temible en sus profundidades. el lago a sus pies. como las escamas de un pez muerto. y retiró un poco su sillón. que el odio del barón. con blancuras de sudario. sobre la terraza. hablaban de su amor. irisadas de fosforita. la condesa. en los cuales. para entrar un momento a la casa. estaban tan cerca de las aguas heladas. que se disputaba en sus almas. a un reclamo imperioso de Maud. tuvo miedo. completamente ajena a un atardecer de Noviembre en aquellas latitudes. contra el siniestro personaje. se habían abierto los cristales de la galería. bañada de una semiluz espectral. trocadas en una superficie tersa. una brisa tibia. mostraba su superficie bruñida. que había empezado a helarse. bajo el cristal prematuro de sus inmóviles aguas. frases despectivas o hirientes. el barón. en los apartamentos de la condesa. ellos dialogaban en voz baja. llena de un encanto nuevo. en el reposo de los paisajes y de los cielos. inusitado. que Nora. pero. y. no entraba nunca. no podría turbar. el imperio del odio y del desprecio. una tarde. que parecían hechos de cristal. salían de los labios de ellos. hacía deliciosa la hora. se había descendido a la terraza.

del jaral. la condesa. escapando hábilmente. y las dos mujeres enloquecidas. desaparecieron bajo la capa de escarchas. la mano de Nora. Estanislao. con sendos golpes. dominó a su contrario. y ya de pie. respondió a la agresión. por el largo y. apareció ante los jóvenes. que había llegado. entonces se abrazó fuertemente al conde. lo había apenas hecho. era más fuerte. el barón.. ambos rodaron. pesado abrigo militar que lo envolvía.. y. dió un grito de horror. que lo había oído todo. miraron los estremecimientos de aquella lucha bajo el agua. tomándolo por el cuello. de la cual. y. que dejó apenas una leve superficie de aguas calmadas . el barón logró poner por tierra al joven. el conde era más ágil. detrás de ellos. una lucha encarnizada se entabló entre los dos hombres. y. pero estaba estorbado. besó castamente. un bofetón del barón. Estanislao se puso en pie. y su pie se deslizó sobre el hielo del lago. el hielo se rompió. que lo hizo vacilar. el barón perdió terreno. furioso y vindicativo.como para sellar ese pacto de aborrecimiento. lo empujó violentamente contra un árbol. rehecho de la sorpresa y pugilista admirable. ante su actitud amenazante. adivinándolo todo. salió de su escondite. pero. éste. el barón. oculto por el tronco de un árbol. la 83 . y. cuando recibió en pleno rostro. porque conocía bien los arrebatos y las vehemencias de aquel energúmeno terrible. como un tigre.

semejante. regresó a Stockholm. y desembarcó. que regresa a la playa. y un lacayo. bajo los cocoteros umbríos. se resquebraba en partes... aquella tarde brutalmente calurosa. fue ya bien entrada la noche. no vieron nada. el jardinero. fue enviada a América. ensayaron explorar el lugar del suceso. Nora Sheidman.superficie helada. así. abriendo grandes grietas sombrías. seguían hasta perderla de vista el aleteo de su cofia blanca. en ese puerto primitivo. después de la tormenta. todo movimiento de las olas cesó.. huérfanos de su belleza. que pudieron arrebatar al agua sus despojos. pidiendo ser enviada. y. acudidos a los gritos de la condesa.. arrojaron una barca al lago y.... a una garza marina. donde pudiera olvidar y ser olvidada. se dió con el alma a su pasión de proselitismo. . logró entrar pronto en la hermandad de monjas catequistas. muy lejos. del fango helado que los tenía prisioneros . como enloquecida de horror. 84 . por influencias de su familia. los dos cadáveres fueron hallados abrazados en el fondo limoso. mientras los ojos de Paúl Pradílla. después.. lejos.. y se perdió con las otras religiosas tras el arenal reverberante de la playa.. y extraídos con pena.

85 .

llegase a iluminar la penumbra somnolienta en que vivía una vida inerte y vegetativa. para cualquiera otra vida. largo tiempo envuelto y. sino las leyendas que sus padres les habían trasmitido. medio siglo había pasado sobre aquel rebaño humano. literario. más viles aún que las que les habían precedido. algo arcaico y glorioso. con una fidelidad mecánica. la nacionalidad del glorioso escritor. de ser la patria de Froilán Pradilla. cuando alguien. ese pequeño pueblo. un polvo luminoso de ruina. equivocaba al citarla. no conocían de Froilán Pradilla. al calor de su propio estiércol. tenían la atrofia de lo heroico. que no fuera la de un rebaño meditativo y místico. rumiando en los prados de su propia infamia. su nombre. y de recuerdos. esas generaciones. de autómatas de la difamación. a su país y. viniese a orear el pantano de fiemo líquido en que se ahogaba lentamente. 86 . ya apolillado. el cual al desplegarse. feliz de dormir esclavo en el aprisco. y la hipertrofia del servilismo las hacía inhábiles. que no salía a lucir sino en el extranjero. surgido de los limbos del Pasado remotísimo. ni una brisa de dignidad. era una especie de revenant. pero de una gloria pretérita y olvidada. sin que un rayo de sol libertador. no produjo emoción alguna. las generaciones vivas entonces. a la capital de él. había sentido siempre el orgullo. aparecía como algo venerable y retrospectivo. que inspiraba más respeto que entusiasmo. pero era un orgullo puramente sensitivo y.La llegada de Froilán Pradilla. un noble estandarte. sólo dejaba caer de sí.

la sola idea de ser libertados de él. eran más viles que todos. la servidumbre con la inconsciente movilidad de sus antecesores africanos. le habían hablado de libertad. vender así más caro. el tartamudeo odioso de esa prensa. ese fanatismo que no ha permitido a la Península Ibérica entrar aún en la civilización. que llegaban a mirar con horror. en aquel nidar de larvas. según. se habían habituado de tal manera al yugo clerical que los oprimía. los escasos residuos de la raza puramente blanca. que el mundo entero miraba como uno de los primeros y más altos de su raza. ellos no sabían sino fundar o ejercer la tiranía. el vaho de las prensas clericales. y. y. el gran Pensador. no era. con el deseo de obscurecer la gloria. la llegada de un hombre como Froilán Pradilla. no lo habían hecho sino para venderlo. también irremediablemente esclavas. oscilando perpetuamente. demagogos cartagineses. pero. la mantiene al margen de ella. miasmas fétidos. eran más amantes de la libertad. en nombre del fanatismo católico que sus antepasados habían llevado de España. el gran Escritor. apenas si produjo. se levantó lleno de odiosas reminiscencias. contra el proscrito ilustre que llegaba. entre la algarada y.los que se habían alzado con el pretexto de defenderlo. sino un 87 . para hacerlo mugir. las razas negras y mestizas de las amplias costas. se alzaron de allí. los indios de las altiplanicies. uno como leve estremecimiento de aguas estancadas. más aptos a la servidumbre que ninguna otra raza. su supuesta insurrección. menos quietistas.

aun los más feroces. que el Maestro. sin otro mérito. todos los planes que traía. él. al volver. regresando al seno de la Iglesia que le abriría sus brazos. había sido todo el honor de su patria en el extranjero. no ejercería su profesión. la prensa de matices liberales. de Froilán Pradilla. a los primeros reporteros de periódicos que lo interrogaron. sino un amor romántico. morir donde había nacido. quería también. busquen su guarida nativa. tan cerca ya de la tumba. y. y. lo había manifestado así. viniese completamente alejado de toda lucha y vuelto de espaldas a toda acción política. o dicho mejor. gratis. Froilán Pradilla. efectivamente. sin embargo. no haría política. expresaba la esperanza. pensaba abrir un Consultorio. fue elogiosa para la gran figura moral. él. en que él mismo operaría. Froilán Pradilla. que aquel que le daba un estilo raro. abriría los ojos obcecados. no la tendría. que todos los animales. era un derraciné. intelectual. una elocuencia genial. esa prensa. y.iluso fatal. que durante medio siglo. venía a eso: a morir. ya en la senectud —así llamaban. hecha para deslumbrar incautos. un revoltoso profesional. 88 . y volvería rendido hacia todo aquello que había abandonado. eran de Filantropía y de Misericordia. su noble y fuerte vejez—. ese que hace. con una Clínica. y lamentaba. que no conservaba por su patria. para morir en ella. y. un instinto sentimental. un apasionado funesto. y política. no había tenido vida política en su país. sino para los pobres de solemnidad. de que al volver a su Patria.

abriría. y. privando así. todo el material operatorio de su clínica de París. de párvulos en su pueblo. todo ese outillage. entretuvieron por unos días la atención. ya los profesores suizos. dos escuelas laicas. una de las más reputadas y mejor provistas de la Capital del Mundo. la alta Sociedad. hacer asequibles a los obreros. que valía una fortuna. los unos lo hallaron extravagante. al resto del 89 . lo proclamaron desequilibrado. no estuviese abierta sino para los pobres. y. estaría a disposición de los otros médicos que quisieran operar gratis. y provocaron los chistes de la prensa capitalina. fuera de su Clínica. lamentó que éste. estos planes altruistas de Froilán Pradilla. traía además el proyecto de abrir una Biblioteca Pública. los mobiliarios y útiles para las escuelas. y se dijo que el Sabio ejercía el esnobismo de la Caridad para hacerse reclamo. debían llegar por los próximos vapores. que ésta.para abrir ese Consultorio y Clínica gratuitos. dentro de la Clínica. estaban en viaje. se gritó al puffismo. y. los libros para las bibliotecas. para esparcimiento de las más avanzadas ideas de Filosofía y Ciencias sociales. más recientemente publicados. había hecho venir consigo. los manuales de ciencias y oficios. se empezaba a dudar de la madurez de juicio de u n h o mb r e q u e s a c r i f i c a b a a s í s u f o r t u n a a l o s otros. para las cuales. en la Capital. que hubiese deseado ser atendida por el gran Cirujano. viniese resuelto a no ejercer su profesión. los otros.

era curiosidad. instalado con todo confort. su voluntad enérgica. que había compartido con el de Pean. más que admiración. fue muy visitado y. el hálito de desprecio que se escapaba de sus palabras. y. un estandarte para sus revueltas estériles. que esperaban hallar en él. su indomable acrimonia al juzgar los hombres del pasado. halló en ella. sin embargo. pero. de un bisturí. su verbo prodigioso no palidecido ni entorpecido por la edad. que a la historia del país. por mediación de un viejo amigo. que habían venido a hacer visita a Laura Pradilla. y. compañeras de viaje. desde el día de su llegada. le enajenó algunas simpatías. lo que rodeaba aquella figura ya arcaica. hiriendo muchas esclavitudes mentales.país. pero. hizo el asombro de cuantos lo escucharon. fue muy amable con ellas. la admiración del mundo. preguntándoles su opinión sobre la Capital. para la política y los políticos nacionales. y las cosas del presente. le alejaron desde el principio la amistad y. que habían soñado arrojar el peso de esa gloria en sus balanzas de Sylocks. la voluntad de los caudillos. que pertenecía más a la leyenda. en una gran casa que le pertenecía por haberla adquirido hacía ya luengos años y la cual había hecho amueblar ad hoc. a 90 . de no hablar siquiera de la política militante. en la mañana del día siguiente. muy atendido. vió lleno su salón de múltiples visitantes. las tres monjas. de ver sentado cerca de ellas. desde la primera tarde de su llegada. se sorprendió grandemente. desencantó a muchos elementos avanzados. cuando salió a la antesala para despedir alguna personalidad que merecía ese honor.

en la cual. dejó a su hermana. por los grandes ventanales abiertos entraba a torrentes la luz. los dos jóvenes médicos asoldados por él. las vidrieras que guardaban las materias farmacéuticas y las grandes sillas operatorias. ni voluntad para más. fue una fiesta habida exclusivamente entre hombres de Ciencia. ninguna efigie. todo lo más selecto y de más reciente creación. ni autoridades eclesiásticas fueron invitadas a aquella fiesta. deshonraba con sus actitudes grotescas ni sus policromías chillonas la casta desnudes de los muros. todo el cuerpo médico de la Capital. la inauguración de la Clínica. al cual suponía. el cuidado de atenderlas. no tuvo tiempo. y la lujosa instalación de las salas de . todas niqueladas y brillantes. recorriendo y conociendo la ciudad. donde ningún detalle higiénico había sido descuidado. los practicantes de los hospitales. y. aparatos y mobiliarios. operaciones. el bello sexo. sino de la instalación de su clínica. los instrumentos. primorosamente es tucados. y los estudiantes de medicina. como enormes joyas preciosistas. y de una blancura límpida. haciendo irisaciones en el cristal de los aparadores que sostenían los instrumentos. no estuvo representado 91 . buscó para ello.Paúl Pradilla. ni autoridades civiles. desde aquel día. y. que tuvieron ocasión de admirar el outillage. que compró y pagó al contado. una casa convenientemente situada. fueron instalados convenientemente por Froilán Pradilla mismo. concurrió a ella. grata sin duda al ojo doloroso de los enfermos. y. ni cuadro religioso. que tuvo caracteres de intimidad. para asesorarlo. no se ocupó ya.

las de Artes y Oficios. contra el débil querer de Laura Pradilla. eso le fue muy difícil. al mismo tiempo que de estas cosas se ocupaba. que tenían en poder de los padres de San Vicente de Paúl. indispuso grandemente la opinión religiosa contra el establecimiento. porque los jesuitas habían acaparado y monopolizado allí todas las esferas de la enseñanza. había sucedido. eso. extendía su ramaje enfermizo y asfixiante. desde la Universidad Nacional. y. y. habría deseado ver instaladas allí. y estaba muy avanzado en su carrera. y. recién llegadas de España. inútil por completo. Froilán Pradilla se ocupó también de buscar un colegio para Paúl. porque no era para esa clase de gentes. que influenciada por la Mère Cándida.sino por tres enfermeras laicas. que ellos dirigían. esto. de huéspedes necesitados de sus auxilios. prohibió que se le volviese a hablar de ese asunto. las cuales le recomendaba ardientemente. Froilán Pradilla. tres monjas. rechazó indignado la insinuación y. hasta las escuelas rurales. la Clínica se vió pronto llena. y. donde cursara las últimas asignaturas. pues había hecho ya en París el bachillerato. sin cofias y sin rosarios. que habían puesto en manos de los salesianos. por todas partes el manzanillo mortal. 92 . vestidas de pulcros delantales. no haber hecho bendecir la Clínica. al cual se declaró desde luego una especie de boicotaje. por un sacerdote. que la benéfica institución había sido fundada. la mayoría del pueblo y las clases ilustradas no siguieron este movimiento de hostilidad.

si trae otro. y que no entren más monjas aquí. halló un Instituto dirigido por un Profesor eminente y al cual concurrían los hijos de las muy contadas familias. lo cual era un peligro para un joven de su edad. que la Mère Cándida. como si fuesen a arrancarles el corazón: una enorme contrariedad. hay que ponerla a la puerta a ella con el cura que traiga. para lo cual había pensado en un abate francés. y lo acompañase a las clases de la Universidad. y para las cuales tenía ya listos los locales. con una angustia tan grande. allí lo colocó como externo. y. que venía para las bibliotecas que pensaba fundar. no dejarlo andar solo por las calles. el gran cargamento de libros.al fin. que no traiga ningún cura aquí. y. tenía la ventaja de no permitirle olvidar el francés a Paúl. 93 . vino entonces a apesarar a Froilán Pradilla haciendo naufragar uno de sus más bellos sueños. y. y el enviciamiento metódico de los colegios clericales. y. —Si me lo presentó la Mère Cándida —objetó su hermana: Hay que decir a la Mère Cándida. a estas palabras. lejos de concurrir a un Colegio hubiese tenido profesores en la casa. —Yo. le había presentado. hubiese querido que Paúl. había sido detenido y secuestrado en la Aduana. que querían preservar sus vástagos de la lenta cretinización. el cual según ella. se miraron. en su habitual ternura por su sobrino. no quiero curas en mi casa —había dicho con rudeza Froilán Pradilla. que lo instruyese. Laura Pradilla. o tuviese un Preceptor. Laura y Paúl.

que hacía tan largo tiempo había secuestrado ese país. el honor de su presencia en una oficina pública. y contrariar la lenta idiotización de la mente nacional. era pues. a su reputación mundial. a su avanzada edad. obtuvo una respuesta cortés. éste. todos contrarios a la Fe. que atacaban la Religión nacional. a un joven abogado muy influyente. pensó en reclamar ante el Gobierno. haciéndole saber. hechas para descretinizar el pueblo. a la alta personalidad del Sabio. todas libres y libertadoras. comisionó para esa reclamación. de Literatura. esos libros debían ser sometidos a la autoridad eclesiástica. pero definitiva. y que si no se había procedido contra Froilán Pradilla.según una ley vigente en el país. como él. no queriendo hacer al gobierno expropiador. como introductor de esos libros. que había tenido noticia del despacho y la llegada de esos libros. por este atentado contra su. propiedad. secuestrando y expropiando libros que eran suyos. de Ciencia. 94 . muchos de ellos. de Filosofía. del resto de la humanidad pensante. y. sino la circulación de aquellos no contrarios a la Religión y a las buenas costumbres. indispensables a un hombre de Ciencia. era por una consideración especial. la cual no permitiría. que ya le había prestado otros servicios profesionales. la pérdida de la casi totalidad de las obras. que el secuestro había tenido lugar por denuncia de la autoridad eclesiástica. que no soportaría tal vez esos rigores.

cariñoso y sorprendido: — Para la escuela de niños pobres. cuánto le costaba cada una de esas bancas.Froilán Pradilla. habría que pedirlos de nuevo a Alemania: —Entonces. y libros de primera enseñanza. una casa de útiles de escritorio. era el fracaso definitivo de su plan de fundar Bibliotecas libres. que ella se los pagaría. y. de tan absurda brutalidad y. en su pueblo. 95 . pagó las cuentas. arreglando y examinando éstos. el mobiliario y los útiles están completos. algunos mapas. para las cuales. —Y. mandados fabricar por la Señorita Laura Pradilla. y si se descompletara. y. poco tiempo después. que la Mère Cándida. y. públicas y gratuitas. con un globo . tan ultrajante cortesía. recibió de un carpintero de la ciudad. va a abrir en uno de los barrios de la Ciudad: — No puedo —dijo él—. me permitirás tomar los modelos — dijo ella. se resignó a ese fracaso. antes de enviarlos para el pueblo. por globos. con una expresión. también tomados por su hermana. que entre medrosas y resuelta le preguntó. para el mismo objeto. supo con estupor esta explicación oficial. le envió otra cuenta. accedió. y devolvió los edificios que tenía ya tomados para eso. una cuenta por una docena de bancos y otros tantos pupitres para escuela. atrevida que él no había visto nunca en su faz angélica y tranquila. y. no sin sorpresa. llegar a Laura. con un gran dolor en el alma. ¿para qué los quieres? —le preguntó él.. a pensar en la fundación de las dos escuelas laicas.. y. se dió entonces con ahínco. y si le podía ceder seis. había llegado ya el mobiliario y los útiles de enseñanza. vió un día. guardó silencio.

había despedazado con sus propias manos. en que recorría esos parajes. se refugiaba otras veces en el Cementerio. su novia muerta. . con el pretexto de no concurrir sola. ¿para protegerla? ¿para amargarla? y. no pudo evitar que su hermana fuera. por no ver florecido nuestro amor. estudiante tumultuoso. recordando los tiempos pretéritos. que hoy tendría medio siglo.. y. que el feto que él. los unía. al fondo de la cloaca. la Mère Cándida.. a donde desde el primer día de su regreso solía hacer peregrinaciones piadosas a la tumba de Rosa. le parecía. por las tres Hermanas Redentoristas. ¿por qué dejaste luego florecer el tuyo en el vientre de Susana Berteuil? nuestro hijo hecho pedazos. que se habían hecho las amigas inseparables de Laura. y le parecía que una voz reminiscente salía de esa tumba para decirle: «Me sacrificaste. le gritaba: ¿por qué me mataste a mí? ¿por qué has dejado vivir el otro? 96 . que ahora se proyecta sobre tu ancianidad como un enigma?. llevara consigo a Paúl. sacrificada por él. reunía sus miembros dispersos. vino en persona a hacerle la invitación. dado ya al torturante y. y. para consolarse de tantas contrariedades. fatal ensueño de la Libertad. fue arrojado aún sin vivir. aun cuando él no concurrió.por un refinamiento de hipocresía en las monjas. los juntaba. y distraer su inconsolable melancolía gozaba en irse por las afueras de la Ciudad. fue invitado a la inauguración de la primera escuela popular de Propaganda Fide. haciéndose un hombre. regida. a su odio invencible por la paternidad. ¿por qué has dejado vivir y crecer ese otro. y.

y lo tengo ahora cerca de mí. ¿ h i c e b i e n ? . . le parecía que Paúl Pradilla. en el vientre de Susana Berteuil. ¿ h i c e mal? .y pensaba entonces ante aquel fantasma de su mente.. cerca al fantasma desvanecido de su hermano. . el odio a la paternidad. al ver florecido mi tardío amor. esa visión de su último hijo. me dejé vencer de la sentimentalidad. y lo miraba con unos ojos sin ternuras.. surgía allí. como el orgullo y el amor de mi vejez? . y antes bien me puse a amarlo con delirio.. no despedacé' su hijo antes de nacer como despedacé el otro. él. no la sometí a ella. a las mismas prácticas abortivas a que sometí a esta infeliz querida de mis veinte años. y destruí mi simiente en el hijo que iba a n a c e r d e a q u e l a m o r . y. Maltus me poseía. . y. como se había desvanecido la del otro: ¿por qué no lo maté? 97 . bella flor de decadencia y de castigo. y. pensaba viendo desvanecerse en las lejanías. yo tenía el odio a la reproducción de mi simiente. enigmático y misterioso. recordando aquel su grande amor con aquella que dormía bajo esa piedra.. y. ¿por qué treinta años después. yo la amaba mucho... . pero yo tenía veinte años. vivía bajo la tiranía de las doctrinas.

para modelar las creaciones de su cerebro. habían venido al mundo. testigos de románticas recordaciones. y. ensoñador y melancólico. tejiendo ensueños bajo los viejos pórticos de los corredores escuetos. fue aquel en que abrió los ojos. como si visitase las riberas familiares.Uno de los días más suavemente felices de Froilán Pradilla. pastor de cerebros y de 98 . en esa casa había venido a refugiarse niño. allí había muerto su madre. llevada por el velamen del recuerdo. el panorama de su vida. cuando la muerte de su padre. en aquel lecho habían engendrado y muerto sus mayores. en el cual se reproducen con fidelidad. su alma iba en peregrinación hacia el pasado. y allí despertaba él. apacible y tormentoso a la vez. limpios de todo sueño. a los ruidos de la campiña gozosa. calcando en moldes antiguos la cera virgen de su emoción. llenas de un loco amor hacia la Belleza inmortal. bosques y cielos olvidados. con su madre y su hermana. se extendía por su memoria. sobre el mismo lecho donde generaciones y generaciones de los suyos. a la sombra de los viejos árboles. en ese lecho había nacido él. en la alcoba familiar de su vieja casa solariega. de allí había partido para la Capital. como un horizonte de valles y de montañas. factor de grandes movimientos de ideas. allí había laborado sus primeros versos. allí había vivido sus primeros años. donde la fiebre del proselitismo y del redentorismo lo habían poseído y había sido el estudiante tumultuoso y popular. los lanzó violentamente en aquella soledad. cincuenta años después de haberla abandonado. de un lago quieto.

no habiendo podido marcar con su hierro de servidumbre había arrojado lejos a las play as de un destierro inmisericorde. rendido por el amor de Susana Berteuil. y. para visitar sus vastas posesiones. su Genio y su Ciencia se impusieron. de allí había partido para ese destierro. había sido escasa y fragmentaria: un idilio de juventud. recordaba sin emoción su tardío idilio parisiense. una gran tristeza lo invadió.corazones. que era todo su amor. y un idilio de otoño. en aquel hijo suyo. dejó florecer su sangre. cuando a los cincuenta años de su vida. bañado por las lágrimas maternas. para no interrumpir sus estudios. trágico hacia el final. en que triunfador feliz. al cual había dejado en la capital. disipadas las nubes ligeras de sus tristezas ante el panorama de acción noble y heroica que tenía adelante. en un vuelo lento y dorado. sacrificado antes de nacer a sus teorías maltuístas de abolición de la especie. la Tiranía. mientras él había venido allí. como si tuviese cincuenta años menos. se alzó del lecho gozoso. sus cincuenta años de vida europea. y en ese hijo suyo. y fundar los establecimientos benéficos que había soñado. dar nuevo impulso a las faenas agrícolas. pasaban por su memoria. y fue una de las grandes figuras de relieve escultural en la galería de celebridades de su tiempo. ligero. lleno de una insensata placidez. y. 99 . como de proselarias en el crepúsculo. su vida sentimental. que antes había querido lapidarlo. pensando en esa novia lejana muerta en el puerperio. en el silencio dormitante de la aldea hostil. al cual.

le pareció que un soplo de siglos bárbaros. ascendiendo a los cerros áridos. retardataria. alzaban sus moles blancas. reproducía paisajes bíblicos. uncidos al yugo del arado. la gran llanura se conservaba virgen de todo progreso. vías tortuosas. los bueyes. marcados por el paso de las ruedas. al abrir los cristales.. un asno dando vueltas en torno de una noria. levantando nubes de polvo. y. le hubiese besado en el rostro. que daba sobre la campiña. buenos para el tráfico de las cabalgaduras. el paisaje idílico.y. e miserablemente estropeado. había enviado desde Europa. abrió el balcón. y el paso tardo de las acémilas cargadas de frutos. cubierta de rocío. de los grandes carros que eran los únicos vehículos de transporte y locomoción.. campesinos inclinados sobre los surcos en una labor de bestias. y. senderos caracoleantes. caminos rectilíneos. la agricultura primitiva. por la impericia de aquellos que lo manejaron. que borraba o atenuaba con su belleza. que abría surcos profundos en el corazón de la tierra próvida. de trecho en trecho. más allá bestias caballares. el 100 . en aquellas altiplanicies desoladas. estática y. recordaba la infancia de la tierra. pata mejorar la agricultura de sus campos. yacía arrinconado por falta de personal apto para manejarlo. sobre cuyas cimas desoladas. eglógica y somnolienta. ermitas diminutas. que manchaban el verde cándido de la llanura. era de tal manera bello. todo lo que él. remolinee de rebaños. como vigías avanzados de aquella paz rural. que batían el polvo de una troje. cuadros de poemas milenarios.

en que se había despedido de su madre. en una calma penumbrosa de hipogeo. de las cuales se escapaba un vaho de humedad. y. en los castillos de Normandía. y de cuyo aspecto. sus sillones y sus aparadores. fuera de todo arte y de toda cultura científica. se le presentaba por todas partes. como una protección. en la cual se ha hecho una reciente exhumación. y. apartó la vista con dolor de aquella tierra tan miserablemente cultivada. sólo había visto semejantes. y. lo había dejado cincuenta años atrás. el despacho. 101 . aquella noche. en las ciudades. mostraban como un desafío al tiempo su vetustez intacta y resistente. para una ausencia. ostentaba el nogal inacabable de su mesa. se dió a recorrer las habitaciones de la casa. que debía ser eterna. un hálito de emoción retrospectiva. el viejo y amplio salón. en que entró para desayunar. como una admonición. fabricado por ebanistas rurales. semejante al de una tumba. ante este mobiliario de dimensiones colosales. cerró la ventana. los muebles recios de estilos arcaicos. tal como él. como un desafío a los siglos. que en ninguna otra parte de la casa. como una ostentación de inmortalidad.aspecto de salvaje abandono en que el hombre lo dejaba. que parecían más vivos allí. más que todo. sonrió melancólicamente. lo conmovieron hondamente. en los cuales. el comedor. como emanado de aquellos parajes de quietud. bajó al jardín. respiraba enojo. el tiempo parecía haberse inmovilizado en una fijeza atónita y secular. los recuerdos de su infancia. la sombra de aquella muerta tan amada. le saturó el espíritu. y. se conservaba intacto.

o se ocultaba voluntariamente. que él conocía muy bien. le pareció que su alma. se hundían en una sola armonía. a los setenta años que había cumplido. y próximo a las lágrimas. con músicas maravillosas y apasionadas. permaneciendo allí. como cuando los recorría de la mano de su madre. que había sido uno de los grandes amores de su vida. y. horas enteras. los ruidos. comprendió dolorosamente. el amor de la Naturaleza. conmovido. donde los colores tenían un tinte ajado de pompa otoñal. extendían sus penumbras decorativas. lo tomaba de nuevo. los ramajes. hacia las extremidades del horizonte. la majestad lúgubre de los cipreses. se dejó caer en un banco. y. el pueblo. la magnificencia del paisaje se hacía lírica. sobre el cual los ramajes espesos. extrañamente triste y soñador. y. cuando esquivando . Promediaba la tarde. en un arrebato de romántica exaltación. la esbeltez dorada de los eucaliptos. entre los arbustos y. los colores. pero suavemente. que yacía abandonado lejos de la aldea. 102 . el himno de las cosas llenaba su corazón. porque se sintió enternecido y. se franjeaba melancólicamente de oro. se sentía tan niño en comunión con esos lugares. la lúgubre morada. que había envejecido. indicaba a distancia. se fundía lentamente. en el alma divina de los paisajes.esa mañana. el cielo de un color de violeta cenérea. se dirigió al viejo cementerio. y por veredas de extramuros. las líneas. o jugaba en ellos con su hermana y sus primos. iba a visitar la tumba de su madre.

rodeado de tumbas humildes y de cruces campesinas abrumándoles con su sombra. y. se puso de rodillas y. había enviado desde París. esmaltándolos de flores rojas y azules. abrió con dificultad la puerta de la reja. merced a la verja de hierro que lo protegía. y que él. donde zarzas espinosas vedaban los caminos. el monumento no había sido destruído y hollado por las bestias. que era como un delirio de colores bajo la luz. rosas salvajes se morían en una agonía trágica de soberbia. llegó hasta la tumba de su madre. y. no había dejado un momento. por la cual transitaban libremente los ganados. que no se arrodillaba nunca. que él. avanzó por entre una especie de anarquía vegetal.un verde tierno de lianas trepadoras. una emoción muy grande se apoderó de él. y vió la puerta volcada. teniendo que abatir verdaderas murallas de malezas. al verse profanadas por el paso de las bestias. el suntuoso mausoleo. y. cuya llave traía. y 103 . de llevar en su corazón. entró al fúnebre recinto con el alma de tal manera turbada. que lo había llevado en su seno. que rumiaban en los follajes vecinos. y. él. que no acertaba a hallar los senderos que debían conducirlo al lugar de su peregrinación. penetró hasta el pie del monumento. decoraba los muros. la piedra venerable que cubría los huesos de aquella. se alzaba. besó reverente. con el traje desgarrado por los espinares. colocó sobre el mausoleo las muchas flores que había traído del jardín familiar. cuando llegó a los muros escuetos.

entristecido se puso en pie y abandonó el recinto sagrado.. un nuevo cementerio se había habilitado al otro extremo de la población. recién llegada al pueblo. que vivía en París.. que desde hacía ya larguísimo tiempo no se sepultaba a nadie allí. o entraban juguetonas a rumiar en el pasto crecido sobre las tumbas. era ya insuficiente y quedaba muy cerca del poblado. parlanchina y forastera. 104 . porque este otro. a quien preguntar las causas de aquellas profanaciones. establecida con su marido en aquel ventorro para arrieros y peones. no había un sepulturero. no se había hecho aún. el cuadro de devastación que lo rodeaba. los muros rotos dejaban ver las llanuras circunstantes pobladas de ganados. un aliento tibio lo hizo volver a mirar y se halló con una vaca.. como todos los del pueblo. contempló con ojos pensativos y apesadumbrados. levantando en alto el hocico. medio loco y millonario. por pertenecer esos terrenos. se detuvo en una venta vecina. la mujer que así le hablaba. piedras Cumulares rotas. una nueva calle. para averiguar las causas de aquel abandono. que se proyectaba destruirlo para hacer pasar por él. que hacía ya muchos años. se sentó al borde de la piedra tumular. lleno de hierba húmeda.. un abandono salvaje. una incuria criminal. era una campesina joven. lo cual. supo. y.repuesto de su emoción. cruces volcadas. a un médico. y. sepulturas desventradas. huesos dispersos. recién arrancada de las tierras de una tumba. rebaños de cabras triscaban en los alrededores. que lo miraba con ojos muy tiernos.

era pronunciado con encono o con desdén. pronunciaban con respeto y admiración. toda el alma de la Patria. que había ejercido por turno aquel destino. brillaba en aquellas pupilas de felinos. regresó a su casa. había contratado para la fundación de sus escuelas. y también porque vino a interrumpirlos la llegada de los dos profesores suizos. y. colocado así en el promedio de la barbarie y de la civilización. el nombre de Froilán Pradilla. llenas de la más insolente bestialidad. halló en ella. y. no pudiendo evitar el encuentro. llegado a su casa. estaba orgulloso de su hibridismo. que no merecía ningún respeto. sin llegar a la cultura. más pulido y desbrozado que sus antecesores. al Administrador de sus propiedades. como de un título académico que tuviera. de una gloria y de una reputación. mostrábase menos zafio que lo habían sido ellos. 105 . era el cuarto vástago de una misma raza. era él. por la lengua glutinosa de aquellos campesinos analfabetos. con ojos agresivos y salvajes. medio loco. el cual venía a darle cuenta de esa administración. eso era todo lo que se sabía en su pueblo. largo debía ser el rendir de cuentas. que le habían precedido de dos días en su llegada al pueblo.el viejo medio loco y millonario. y. que desde Europa. con algunos paletos que lo miraban asombrados. educados en el odio y el desprecio de su nombre. no eran. sino el de un médico. por eso para otra ocasión lo dejaron. cruel. por los mismos senderos extraviados. que habían llenado el mundo. para el villorrio infecto en que había nacido. que la Ciencia y la Política del Universo Civilizado. y. ignorante y.

y. la noticia de su próxima llegada. a una compañía inglesa. donde se habían descubierto yacimientos metálicos de mucha consideración. de diversos cantones de la Suiza eran. y miedo hubo. una educación esmerada. pero con una gran luz de inteligencia en la mirada. no había sido posible hallar. sin notables encantos de belleza física. por ser suyos los terrenos en que estaba enclavado el pueblo. hizo oleaje de curiosidad y de inquietud. como lo llamaban. no tanto de la rudeza del lugar. que hasta en sus más nimios gestos se notaba. 106 . se habían hallado a bordo. sino de la ignorancia en que allí se estaba del hombre eminente que los traía para doctrinar los párvulos de aquella horda. lleno de vastos designios culturales. tomaron el buque que debía conducirlos a su lejano punto de destino.jóvenes eran. en la fonda donde ellos se albergaban —única del lugar— nadie conocía de vista al Amo. que por ellos supieron. una vasta cultura. de que el Amo. fue como una piedra caída en una agua estancada. porque ya circulábase la especie. que en su tarda edad. el terreno en que estaba edificado el pueblo y muchas de sus tierras adyacentes. porque profesores proyectos. al cual lo primitivo daba un extraño encanto. maravillados estaban. quisieran abandonar el viejo continente para tentar la aventura de un viaje a las selvas salvajes de la América. veintiséis años ella. inteligente y parlero. había vendido o iba a vender. y. veintiocho años él. y. hubo emoción en la aldea. cuando en SaintNazaire.

la vieja divisa bárbara: Hospes. los Maestros. habían sido recibidos con mucha frialdad por aquella tribu díscola. y Froilán fue feliz de constatar. fraternales. y. fue como siempre espléndido y señorial. perdido en la montaña. se separaron. los locales de las escuelas donde ya se instalaba el mobiliario. señorera. (le esos terrenos mineros. y. a herejizar venían. el decir de que aquellos profesores extranjeros no eran católicos y. hablaron mucho. con un mutuo y gran contentamiento de hacerlo en francés. la vasta instrucción del Profesor. y. para este combustible de odio. pero. que esos yacimientos existían. como unidos ante un mismo peligro. para la adquisición y explotación. en aquella zona de barbarie. que éste había aplazado su respuesta definitiva. los retoños de aquel aprisco. hostis. sintiéndose igualmente extranjeros y aislados. los sentó a su mesa. y.verdad era. no había tomado aún ninguna resolución. había hecho proposiciones a Froilán Pradilla. verdad también era. y. y que llevaba en el corazón. Froilán Pradilla. flámula era. verdad que una compañía inglesa. 107 . impresa por la garra de la bestialidad. en el monte abrupto. la cultura exquisita de la joven Maestra. convinieron en visitar el día siguiente. tristes y. y.

cuando Froilán Pradilla. sobre la calma conventual de aquel camino. aumentó en puertas y ventanas. los muros blancos de los jardines de ésta y los de una huerta aledaña. vió que grupos de curiosos los esperaban. y. 108 . limitábanlo a un lado y a otro. como enamorado de la soledad de aquel sendero. venían a robarles. y las plantas trepadoras. su línea oblicua. que según ellos. era el sendero aquel. las miradas eran atónitas y agresivas a la vez. hasta llegar a la fonda. llevaba hasta la frontera del poblado. mientras los rosales silvestres. fueron al encuentro de Froilán. estrechándole la mano con un gesto miedoso y vanidoso al mismo tiempo. al salir con ellos. que parecía un canal dormido. un estrecho callejón. y. se deseaba conocer al Amo. con la insolencia de sus colores. iba a vender el pueblo en que había nacido. miradas de curiosidad lo siguieron. el gentío. dejó su casa para dirigirse al pueblo. hízolo lentamente. repletos de melaza. al entrar en el pueblo. cuya mudez turbaban sólo los diálogos de los insectos. donde se hospedaban los Maestros. zumbando sobre los cálices de los convólvulos indefensos. en las calles. las almas de sus hijos. los vecinos más notables. asomaban sus racimos cargados de frutas por sobre la blancura mural.Postmeridiaba el Sol. se deseaba conocer los maestros extranjeros. que desde la puerta señorial de la casa. que según el cura. cuyos árboles frutales. hacían irrupción.

y del níveo candor de su barba.ninguno de ellos. para acompañarlo a visitar los locales de las Escuelas. de la excavación en aquellas mentes primitivas. y se informó con gran curiosidad. para recreo. de hombres y de cosas pretéritas. el aire alerta. un jardín apenas esbozado. que tenían su edad. estos locales. levantados en una zona de aire y de luz. y su aspecto de recia vitalidad. una nada mental. un vaho de pasiones torpes. llegó. se había ya colocado el mobiliario y sólo faltaban pocos detalles de ultimar. provista de todos los aparatos necesarios. el andar recio y juvenil del amo. el alcalde. a excepción de uno o dos viejos. eran amplios. lo conocía personalmente. presuroso y ceremonioso. del aspecto fuerte y vigoroso. contenía. hechos según planos de arquitectos tudescos. donde pudieran aquellos hijos de labradores. a pesar de sus melenas blancas. ventilados. el Salón de aulas. no se alzaba sino un denso polvo de ignorancias. en los cuales. fue afable. cada uno de ellos. aprender cosas de 109 . prevenido por Froilán Pradilla. con sus útiles y mobiliarios. libres y vivificantes. un patio amplio. una sala de gimnasio. los cuales quedaron asombrados. y ejercicios corporales. como si se excavase en un osario de cerdos. el área para un hortezuelo. él. según los últimos adelantos pedagógicos e higiénicos de las escuelas alemanas.

una turba de chiquillos. el cura. de tan rudimentaria mentalidad. el Juez y dos miembros de la Municipalidad. no había dado un paso hacia adelante. fanáticos. eran jefes. pidiéndoles informes. ni cañerías. hablaba con esos personajes rurales. y. igualmente ignaros y pendencieros que le hacían corte. no sabían sino de política. que llevaban los habitantes de aquel lugar. a la entrada de los edificios. sobre muchas necesidades del lugar. el Alcalde. Froilán Pradilla. no cesaban de asombrarse y de elogiar. y. por más que todo aquello. que no sabían sino rezar. que había arrojado brutalmente a ese país. en los cercanos predios. amable y pacientemente. miraban ya como cárceles futuras. artes de brujería y encantamiento hubieran de parecerle. había habitaciones para los Maestros. hacía comitiva a las autoridades. y. no hablaban sino de política y. haciéndoles explicaciones. en cincuenta años. se entristeció ante el estado de vida primitiva y vegetativa. esos campesinos violentos y. y los gamonales. 110 . una política clerical y feroz. no tenían escuelas. que algunos de ellos.horticultura y agricultura. ni cloacas. vivían en un estado de animalidad inconsciente. más que adelantos de Pedagogía. quedaba estacionada afuera. de la cual. según procedimientos científicos. cuidadosamente amuebladas. ni hospitales. casi igual al de las bestias que apacentaban. la aldea. fuera de la civilización. merced al clericalismo dominante. que se les habían unido. anejos a cada edificio —que estaban situados muy lejos el uno del otro—.

al mismo nivel moral y. mental de hacía medio siglo. desarrollado en el gesto de la procreación. había impedido que la luz llegara hasta los ojos de aquella madriguera de topos. ajenas a toda perspectiva estética. todas esas cosas lo entristecían profundamente. sus habitantes ignorantes de todo progreso. el fanatismo. sabía que Froilán Pradilla. habían vivido. la sombra piadosa de la Iglesia. era escritor. había aumentado hasta triplicar ese obscuro rebaño de almas. nadie se acordaba de ella. puestos todos bajo el patrocinio de alguna advocación religiosa. sobre el borgo infecto en que había nacido. sólo el instinto animal de aquellos bípedos. nadie sabía nada de la gloria infinita que su nombre proyectaba sobre su patria. el odio. u hostiles contra él. nadie le preguntó por Laura Pradilla. que lo miraban con la taimada curiosidad de bestias en acecho. era. y. cuando ya 111 . sus corralones con el nombre de plazas. en la mente de la aldea. un fantasma que tomaba formas tangibles ante los ojos de aquellos aldeanos estupefactos. y. pero. un aparecido.la ignorancia. él. al regresar. nadie en aquel pueblo. nadie había leído un libro suyo. los Pradilla. pero no vivían ya. sus callejuelas tortuosas. pensaba en ellas. aquel rebaño no sabía leer. la tenían inmovilizada. todos creían que había muerto. algo así como un resucitado. ahora. en el mismo limbo y. la conservaban en el mismo estado primitivo y retardatario. sus casuchas miserables privadas de toda higiene. de hacía diez lustros.

cuando éstos hubieron partido. que así se llamaba la Institutriz. acompañado de las autoridades. una atmósfera de candorosa intimidad los envolvía. en el amplio comedor. se sentían como abandonados en aquella soledad. y. le arrancó una nota tan dolorosa. libres y puras. una purificación de atmósferas mentales. de cosas de otros tiempos. austero. hubo una como expansión de almas. las retuvo a comer. que sumía las cosas en suaves penumbras. donde la luz glauca de la lámpara de petróleo. lo abrió. y. como la dentadura de una momia. que los hacía soñadores. para seres habituados a los esplendores del gas y del alumbrado eléctrico. como un gemido en la noche. prendida al techo. un dedo de la Maestra. si hubiesen sentado a la suya los de aquellos campesinos a quienes miraban como siervos. tendían a unirse como a la orilla de un abismo que se abriese a sus pies. que hacía los gestos de aquellas almas. quedó en compañía de los Maestros. recién extraída de un hipogeo. era algo de un encanto retrospectivo.de regreso en su casa. y se sentó con ellas a la mesa. como grandes vuelos en el Alba. la Señorita Ritcher. esta luz discreta y arcaica. apoyándose en una tecla. se trasladaron al salón. hacía como inseguros los objetos y les daba un aspecto envejecido y. su teclado amarillento.. donde sus antecesores se habrían sentido degradados. que yacía en un ángulo del salón. apareció iluminado por la lejana luz discreta. se acercó a un viejo armonium. y. 112 . envuelto en cincuenta años de silencio..

como un estremecimiento de Dolor. en una queja estéril. se sentó. la música religiosa.. y se puso en pie.. con una maestría. vibraron bajo sus dedos.. bajo el cielo vencedor. en la cimbra verde obscura. que ni a las músicas profanas. y. que la envolvía como en un vagar de inciensos. la Señorita Ritcher. y se lamentasen. y. cantó luego. sus conocimientos musicales. el Stabat Mates.parecía que cincuenta años de mudez se quejasen de aquella violación. escaparon por las ventanas abiertas.. hacia los jardines atónitos y los cielos claros. el perfil de la joven se idealizaba. y.. de rosas y de estrellas. le 113 . que el follaje dibujaba sobre el amplio barandaje del cercano corredor. al Infinito. parecía que los sonidos se enredasen. de una delicadeza infinita. recorrió el teclado. hacia las cosas dormidas. como bajo un arco triunfal.. con voz segura y grave. en un vuelo infinito de idealidad. cuando hubo acabado de cantar. su voz se perdía en los jardines y en la Noche. mudo. cuasi podría decirse.. bajo esa ojiva de ámbar. empezó a modular suavemente y. y. Froilán Pradilla. sonaba a los oídos de aquellos que no lo eran. que revelaba bien. como la pureza inmortal de las cosas que no tienen religión. fue hacia ella. salía de su garganta y volaba de sus labios. de Rossini. . de un lirismo arrobados.. y. sinfonías betovenescas. la gran partitura. la joven. se esparcieron por el salón. floreciendo en mil rosas armoniosas. el alma religiosa del instrumento no se prestaba a las músicas gozosas.

. se acercó con un respeto religioso al armonium para cerrarlo. los grandes recuerdos. y. y.. 114 .. lleno de una profunda y real emoción.. le pareció que cerraba la boca de una muerta muy amada que le sonreía. pensó en Juliana Estévez. nos purifican. cuando poco tiempo después. que cubría con sus manos una urna de cenizas. él. y. quedó solo.estrechó la mano. y. los Maestros partieron. muerta de tisis.. y.. y. que había cantado tantas veces en ese mismo armonium extrañas romanzas de amor. él se sintió purificado por aquel recuerdo. su prima. cuando cubrió su pálido teclado. son como las altas cimas. y.

115 .

fundada por él.En tanto. fundando sus escuelas. empeñados en mantener vivos el nombre y. por eso no se alarmaron. últimos relámpagos de un cerebro poderoso que se agotaba en esos nobles centelleos de piedad. éstos. a devaneos seniles. hablaban en son de zumba. y. el prestigio del Maestro. sino a los pobres. al llegar a su país. al apoyo de un joven médico. los fanáticos 116 . taciturna de la aldea. esos gestos desinteresados. la Clínica pública y gratuita. apoyado en sus millones. y. conformándose. como estaba establecido en los Estatutos de la Clínica. y. lo habían visto operar y había operado bajo su dirección. no se harían operaciones. porque Froilán Pradilla. seguía su marcha merced al trabajo y. los otros. había sido uno de los pocos fervientes. de la cual aspiraba a asaltar el Solio. candidaturizarse para la próxima Presidencia de la República. pensaba fundar y acaudillar un gran partido y. Froilán Pradilla. los más benévolos. en todo el esplendor de su Genio y de su Gloria. que eso tenía un fin político. atribuían. a Froilán Pradilla. había sido su discípulo en la Escuela de Medicina y en los hospitales parisienses. y. no se darían consultas. que educado en Europa. había conocido en París. y. era la que patrocinaban y hacían circular entre el pueblo. en la Capital. mientras en su pueblo natal. hacía por revivir y mejorar el alma hosca y. fundando en su casa un consultorio gratis. esta última especie. de la chifladura del Maestro. por certificados auténticos de los otros médicos. cuya pobreza fuera comprobada. los unos con decir. en el cual recetaba y daba medicamentos a los enfermos del lugar. no perdían nada de su clientela.

. la persona y la obra de Froilán Pradilla.. todo eso para servir a ideas disociadoras.. para las escuelas y hospitales. si no se estaba en pleno reblandecimiento cerebral. pensaba ahora. era el diagnóstico piadoso. sin dar un céntimo.. que amenazaba acabar con la fortuna de una de las familias más acaudaladas del país? . los curas. .y. en plena decrepitud? . cuando su padre hubiera acabado de arruinarse. no sólo su fortuna. que las asociaciones religiosas. y. abandonara a París. 117 . y. y. fuera de la Religión. y. sostenían con tanto trabajo.. que daban al noble altruismo del Maestro. que lo había acompañado toda la vida. para catequizar almas de niños.. dilapidando en esas fantasías anarquistas. inducida por los decires de la monja. retirarse a su pueblo a fundar bibliotecas y escuelas. no le había pedido nunca cuenta de su haber paterno. locura senil. para venir a su país. ¿cómo suponer que un hombre equilibrado. así se lo decía. sino la de su pobre hermana. que nunca había pensado en esas cosas.. así raciocinaban ellos. en plena gloria. a fundar Consultorios y Clínicas gratuitas —para quitarles el trabajo y el pan a los médicos pobres—. la suerte de Paúl. lamentando la enfermedad del Doctor. su fortuna y la de su hermana? Laura Pradilla. sus consultas y. además. cuando sus diagnósticos eran pagados a precio de oro. sus operaciones obtenían precios fabulosos. ¿qué sería de ese pobre niño. que ponía en peligro.. la Mère Cándida a Laura Pradilla. empeñados en desacreditar. ¿quién detendría ese derroche de dinero.

. ¡ah! ¡los colegios franceses! . porque las pobres monjas. no había hecho siquiera la primera comunión. si se hubiera educado en España. eso. necesitaba aún más.. sino la Mère Cándida. besándolo y acariciándole la cabeza. principiaba a tener necesidad de él. no fue el Padre Próspero. era preciso salvar a esa alma. proveían a la manutención de muchas niñas. todas esas cosas. porque había tomado mucha afección a Paúl. empezaba a preocuparse ahora. verdadera. preocupaba al cura enormemente. pero. carecían de todo. a los veinte años. que su hermano había pagado sin hacer objeción alguna. la cuestión de la escuela de la Mère Cándida. traerla al rebaño del Señor. con voces de gran piedad y de lamentaciones. para obras que no eran de caridad. porque habiendo tomado a pechos. la visitaba con gran frecuencia. había tenido que hacer muchos gastos. ¿era eso posible? ¿en qué colegios había estado el querido niño?. 118 . ya se habría muerto de una indigestión de hostias. no sabía siquiera el catecismo. . y.. si su hermano continuaba malgastándolo así. y. era preciso volver a Dios esa alma. porque su educación religiosa había sido descuidada en absoluto. la suerte de aquel pobre niño. quien dijo a Laura Pradilla. según decía. la locura de su padre lo apartaba de Dios.. que la Mère Cándida. que desde entonces..ella. además.. le había presentado. que estaba en las garras del demonio. según ellas. para quien la cuestión de dinero no había existido jamás. pensando en que llegara a faltarles. a ella y a Paúl.. lo había sabido por el Padre Próspero.. un Salesiano muy piadoso. .

había asistido a una serie de conferencias y. ahora. y. era.Laura Pradilla. y Vocal de otras muchas asociaciones similares. la habían hecho socia de varias hermandades y cofradías. en cuyos ojos de 119 . empezó a plegarse a esta sugestión. que por primera vez. espiritual. pero. débil de sí. ella creía en Dios. ella. había aceptado el patronato de muchas fiestas a cuya realización había acudido con larguezas. ni seguido ningún culto. el cual se aburría al principio mucho. no la había contagiado. y. ora porque a ellas asistía siempre Sor Asunción. desde su llegada. y. llevaba siempre consigo a Paúl. el ateísmo de su hermano. el salesiano. lejos de la tangibilidad asquerosa de los tabernáculos. terminó luego. pensaba en esas cosas y. de una manera alta. el de la Religión. llevada por la Mère Cándida y las otras monjas. pero. el principal de todos. de funciones religiosas inusitadas. la monja y. no había practicado ninguna. por tomar gusto a esas funciones. no había pensado nunca en ellas. que su pensamiento. empezaban a ejercer tal influencia sobre ella. por ruegos de la Mère Cándida. ni pertenecido a ninguna Iglesia. Tesorera de las Hermanas de la Oración. y le costaba mucho dinero. la monja taciturna. que empezaba a tomar gran ascendiente sobre él. y surgieron ante ella. y por sobre el agiotismo explotador de todas las religiones. fue uno de ellos. ora porque mucho las elogiaba el Padre Próspero. muy pura. pensó en cosas que no había pensado. pero. no amaba asistir sola a esas fiestas. entraba en ellas. era Presidenta de la Adoración del Santísimo. eso absorbía todo su tiempo. problemas hasta entonces inexistentes.

la miró fija y maliciosamente. pasada la hora de Nona. pero al llegar al sexto.contemplación gozaba en verse retratado. lo hacía dilapidar su fortuna y la de los suyos. Laura permitió que el Padre Próspero. apresuradas en volver las hojas. fácil le fue la explicación de algunos. diera una clase de religión a Paúl. y. y. con un fervor apasionado deseando que hiciese cuanto antes. en obras abominables de piedad anticristiana. tanto el Padre Próspero. Paúl. empezar por enseñarle la Doctrina Cristiana. bajo el dominio. era preciso. resolvió que Sor Asunción. con la voluptuosidad extraña de apurar el jugo de dos violetas muertas. entusiasmada con la idea de esa catequización. sino con grandes elogios a su ciencia. emprendió la catolización y conversión de Paúl Pradilla. podría impedirlo. los ojos bajos. el Padre Próspero. su voz se hizo temblorosa. el texto. lamentando la enfermedad mental. se dedicaba a enseñar a Paúl. así. la Mère Cándida. no hablaban de Froilán Pradilla. encantado de aquel carmín virgíneo que empurpuraba la nieve de las mejillas. y su rostro se enrojeció. los mandamientos de Dios y. y. para ello. que por su locura. fuera la que enseñara al pobre niño el catecismo. los de la Iglesia. la primera comunión. siempre creciente de la Mère Cándida. como los religiosos y religiosas. cuyas pupilas soñaba en besar. que lo alejaba de Dios. fijos en. viendo cómo 120 . sin hacerlo saber a su padre. la monja. las manos temblorosas. que diariamente presentaba la Mère Cándida. todas las tardes. a Laura.

Sor Asunción —le dijo él. se conformó con decir en son de broma. y.. —¿Qué sé yo de esas cosas?. rota bajo una sensación material tan dolorosa como si le hubiesen estrujado entre dos garras el corazón. cuando al séptimo llegaron. y. fingiendo no oír esta. ni indignada. pero no quiso abusar de ese momento. se encargó de la educación religiosa de Paúl. en el Colegio en que lo había matriculado su padre. desde aquel día.. y. —Perdón.. el azul obscuro de los hábitos. —¿Qué no sabe?. es un ladrón? .... tratando de explicar luego el octavo precepto: él. la monja calló. ¿el que le roba el corazón a otro. las horas que le dejaban libres sus estudios. sino triste.. para emprender con 121 .. Sor Asunción. ella. aprovechaba para eso.. —respondió Sor Asunción..las pestañas temblaban sobre las pupilas tenebrosas. cerró el libro y se puso en pie. cesó en su enseñanza del Catecismo. no la dejó seguir: —Contésteme usted —le dijo. anonadada. queriendo retenerla por la mano.. se alejó sin responder... como si le hubiesen arrancado la venda de una herida... y. tentado estuvo a preguntarle el sentido de la palabra formidable que hacía temblar la monja.. —Sor Asunción. ¡cuántos de esos hurtos..... habrá cometido usted! . su preparación para recibir los Santos Sacramentos. fingiendo enojo. y. el Padre Próspero. —¿Yo? —dijo ella temblando entre el lirio cándido de las tocas. ni ajar ese pudor. ni soberbia. su rostro tuvo la expresión de un gran dolor. que ella creía una chiquillada.

se celebraban oficios religiosos.. lamentando que no fuera uno de sus alumnos. y expresando sus votos porque un día llegara a serlo. y.él. pues. manifestando la esperanza de que un día. y vendría al buen camino. de la Escuela de Cristo. y. lo llenaron de atenciones. la Mére Cándida.. a obsesionarlo y. decir en el Liceo y fuera de él. los jesuítas recibieron con gran cariño al hijo de su terrible enemigo. ¿qué había hecho. aun a las midinettes. que obscurecía poco a poco. ¿su padre. . los domingos. 122 . ése era un timbre de honor.. literarias.. lo hizo asistir a diversas fiestas piadosas y.. el Padre Próspero. le hablaron con respeto de la ciencia de su Padre. una lenta nube. la gloria de su padre. y.. lo llevaba consigo a la misa. su padre? ¿por qué estaba en el mal camino? ¿qué crimen había cometido? ¿por qué inspiraba esa conmiseración? ¿por qué le hablaban así de él? . y. en el cual había sido educado él. y.. Dios lo iluminaría. lo hizo socio de la Sociedad de San Luis Gonzaga. con quien e s s e i n i c i a b a e n e l a mo r : «Y o s o y e l h i j o d e Froilán Pradilla». a sus amigos. pero con ciertas reticencias y conmiseraciones. excursiones piadosas a los santuarios lejanos. una vaga idea empezó a levantarse en su cerebro. era. pues. un criminal? ¿contra qué? ¿contra quién?. . llevarlo a las iglesias donde había pláticas y. el nombre de su padre. que todos acataban. a nublarlo. ¿por qué lo nombraban con un piadoso horror. en París. lo llevó al Seminario de los jesuítas.. que allí se celebraban. todas las monjas y jesuítas que trataba?. podía él.

para buscar en ella. él. y. bien. cuando decía eso mismo.y. su misma tía. y. con un respeto cuasi supersticioso. era ahora. su «pobre hermano»? . ese Idolo vacilaba sobre el pedestal de su respeto. que movían tristemente la cabeza en señal de aceptación. pero creía en él. se hacía el silencio. casi podría decirse que con vergüenza. 123 . poseía la virtud de la Fe. aquel nombre glorioso.. no había visto el Infierno. ¿qué es la Fe? creer lo que no vimos. pero era necesario creerlo. lo nombraba ahora con temor y. y. la salvación de su alma y del alma de su padre. porque el Padre Próspero se lo había pintado. un loco. y. despertaba una especie de reprobación. que había vivido hasta entonces. él. para que se salvara? ¿de qué peligro? ¿por qué le decían pedir a Dios. como todos ellos lo decían? ¿por qué todos le decían rogar por su padre... sin sabor que estaba condenado. en aquel arrabal del mundo.. para que perdonara su padre? ¿de qué crimen? su padre había sido su Idolo. entre los jóvenes que lo escuchaban y. porque para eso. era la frase que usaba para nombrarlo. en presencia de las monjas... «mi pobre hermano». con terribles detalles. entretanto. Laura Pradilla. que era la patria de su padre.. las manos piadosas. lo empujaban hacia la Iglesia. eso no lo comprendía él. que antes hablaba de su hermano. ¿era su padre. que abría los ojos a la orilla del Infierno. ¿por qué era. ahora..

. Paúl. por las monjas y los salesianos. la precedió una semana de Retiro Espiritual. 124 ......... no tuvo diques. que según le había dicho su confesor.... de obsequios... se presentó ante él..... estaba excomulgado... salvarse él... Paúl....... si no podía salvar su padre.. y. pudiera poner en peligro sus trabajos. y.en cuanto al Cielo.. su exaltación religiosa. y. especialmente... oró por todos los pecadores... llevada con gran apresuramiento. llegado el día de la comunión... un misticismo violento lo poseyó. un cielo azul metálico.. Laura se encargó de excusarlo.. y..... la obra de su conversión había sido rápida. durante la cual... más apasionadamente.. Laura. .. ¿no lo había visto retratado en los ojos de Sor Asunción?.. y. . a recibir la eucaristía. lleno de voluptuosidades infinitas. por la conversión de su padre. creía en él.. y.. y.... de flores. con gran fervor.. .. el Padre Próspero lo preparó para la primera comunión. hizo un verdadero derroche. ésta se celebró con gran Pompa. pero salvarse.... se acercó al tribunal de la penitencia con gran temor.... destinado a una eterna condenación.... o contra su padre.. para asegurarse esta conquista antes de que el regreso de Froilán Pradilla. en la Capilla del Colegio de los jesuitas. y.... pero guardando acerca de ello un gran sigilo... cuya fecha fue fijada. en el colegio en que estudiaba.... en la celda misma del Padre Próspero... con el pretexto de una enfermedad. en ella. vivió y durmió en el Colegio de los Salesianos. y... con su padre.. .. como un deber imperativo.. de dineros... el deber de salvar el alma de su padre.......

Pocos meses de ausencia de Froilán Pradilla. devoraba su raza. otras creencias. el respeto. del cual era necesario precaverse. ¿no había querido volver a su patria? la patria le robaba sus afectos. su hermana. fueron bastantes. un hereje. sino un enfermo. la admiración. otros dioses. llenándole la mente de absurdas leyendas contra su nombre. y. que eran los dioses lares de su hogar. los labios filiales habían ya extraído el veneno de la Ubre de la Loba. era de las monjas que la rodeaban. la absoluta soledad. ¿no había deseado volver al seno de la loba? la loba se vengaba. 125 .. antes de devorarlo a él. para que su hogar fuera zapado en sus cimientos. no era ya para ella. un loco dilapidador. era de los jesuitas y de los salesianos que se lo habían robado.. reinaban contra él. el hermano amado y admirado. su hijo. de gloria indiscutible. ya no era de él. el cariño. ya no existían. y. ya no era de él.. él.. amenazaba su gloriosa ancianidad. reinaban en el alma de los suyos.

las quebradas cercanas. contienen la virtud de las reminiscencias. vestía los campos de ocre. son voces de quietud. bañaba de lleno la cabeza venerable. la calma teocriciana. triunfadora. polvo de senectud. las eras y los trojes. leídas y. pero. puestas las cartas en orden. la belleza sutil de la barba y los cabellos blancos. y. verde de juventud. como un centinela celoso. de un oro en plenitud. sobre los llanos próvidos. que se interponía entre ella y. las esencias de los jazmines embalsaman el aire. sobre los verdes densos de los lejanos bosques.. Froilán. el efluvio de dominio que se escapaba de ellos. hora de beatitud. como feliz de haber llegado hasta allí. un cielo anaranjado. y. del brillo adamantino.Moría la tarde plácida. el río entre saucedales cantando sus canciones. con los brazos abiertos. Froilán Pradilla. los periódicos. el aposento. enmarcando el rojo sanguíneo del rostro. sus voces paternales. por una ventana abierta del Despacho de Froilán Pradilla. la prensa. lleno de una plétora de vitalidad. que habían sido. 126 . en los ojos cerúleos. para contener esa irrupción de claridades. la vejez había puesto más tristeza. un verde de esmeralda. . es una égloga el campo. y eran una pasión de su vida. recién llegada de la Capital. leía su correspondencia. sus ecos milenarios. murmuran sus consejas. la luz entraba en cascada. el sol. venciendo el ramaje de la vieja higuera. repasó con avidez. no había robado nada. sentado cerca a su escritorio.

en blanco. su hermana. y todos firmados. que las privaba de toda espontaneidad.. deteniéndose en la descripción de la última fiesta literaria. le era desconocida e indiferente. le vino en mientes. como las del alma. y. en el cual no había puesto atención. pasó su vista por ellos. como siempre. para que ella proveyera a los 127 . y. por tantos meses a su hijo. a esas cosas? el recuerdo de la Mère Cándida y. sí. ¿qué hacía su hijo en aquella fiesta? ¿quién lo había acercado a los jesuitas y lo mezclaba a ellos? . de las últimas cartas de su hermana y de su hijo. eran afectuosas. que el periódico rodó de sus manos. pero. y. viajeras con él. pero. ese día. él.. leyó y releyó la noticia. de tal manera ensimismado. ¿por qué se mezclaba ahora. del joven Paúl Pradilla. esas cartas. que había sido toda su vida. sin él notarlo. entre los concurrentes. hasta entonces. donde. en una edad tan peligrosa para todas las asechanzas. ella. se explicó cierto aire raro. de las otras monjas. un carnet de cheques del Banco Nacional. muy de los primeros. había dejado a Laura. por una rara intuición. tanto las del cuerpo. desconcertado. y. algo vedado. pero había algo oculto. habida en la Residencia de los Padres Jesuitas. se había dado cita. solo. quedó absorto. tuvo remordimiento de haber dejado así. lo más granado y elegante de la sociedad capitalina.no tenía costumbre de leer los «Ecos de Sociedad». sin duda. se citaban los nombres de la Señorita Laura Pradilla. porque ésta. indiferente en materia de religión. había permanecido ajena a todo contacto clerical.

feliz de que se la dieran así. lo efectuó.gastos de la casa. recientemente había recibido la petición de un nuevo carnet. que él. y. de las cosas. que estuviese en atalaya en la esquina. fue no encontrar a Laura vestida de blanco. resolvió marchar a la Capital. que flotaba en la atmósfera. hubo en la casa un extraño revuelo. encontró él. no sabía explicarse. a su arribo inesperado. ocupando el puesto de Froilán Pradilla. la hora en que el Padre Próspero. era justamente. de ahí la contrariedad disimulada. y. sin anunciara nadie su salida. para avisarle la llegada de Froilán Pradilla. en su casa. algo cambiado y. esperando al Padre Próspero. y. una de sus grandes sorpresas. y. y. extraño. detenerse a comer con ellos. algo miedoso y. la suspensión de las lecciones. cortados sobre la frente y. y. que él sorprendió en los rostros de todos. ni prevenir a nadie su llegada. que hacía atención en esa circunstancia. dadas sin conocimiento de él. cuasi hostil. porque aquél se había agotado: —Se dan vida de príncipes —dijo sonriendo. envió a una criada. era ahora. llegó de improviso. pero. con los cabellos. como una emanación de las almas y. su llegada desconcertaba esos hábitos. y. por consiguiente. a la cabecera de la mesa. lo recibieron con cariño. para dar sus lecciones a Paúl. como era ya costumbre. con una inquietud. intrigado por todo eso. debía llegar. mandó el nuevo carnet. recogidos 128 . Laura.

o mejor dicho. contra su antigua e inocente manía. llevaba los ojos bajos. toda alegría. que se había conservado infantil. y. el temblor de sus manos era aún más alarmante y delator. con temblores de novicia.atrás en una trenza. de un pequeño descote. sin raya. por habituar la epidermis a los cambios de la atmósfera. con miradas de niño y. lo cual le daba un aspecto de niña. el cerco violáceo que rodeaba sus ojos. como un piar de pájaro se había hecho velada de tonos bajos. le bajaban hacia el suelo en un gesto esquivo. como si anduviese en un templo. toda espontaneidad habían huido de él. 129 . un poco extravagante y. notó un cambio semejante. su risa habitual. los cabellos peinados. dando lugar a otra sombría y de aspecto monacal. su voz alegre. sonora. llenos de la alegría de vivir. el aire compungido. que ella creía higiénico. una saya negra de anchos pliegues. abrochado muy alto en el cuello. era alarmante. los gestos ambiguos y borrosos de las gentes de iglesia. algo inglesa. tenía andares lentos y silenciosos. violentamente hacia atrás. empezaba a tomar el aspecto ambiguo y repugnante de un novicio. había huido dejando lugar a una sonrisa triste sin sinceridad. aunque menos acentuado. su sonrisa. como si tuviesen el miedo de mirar y ser mirados. y un corpiño de la misma tela. en Paúl. que la había hecho pasar por excéntrica entre sus amistades de París. no miraban ya de frente. que imprimía a sus labios pálidos un sello de vejez. esa indumentaria. y. había desaparecido. sus claros ojos límpidos.

cohibida. conteniendo agua bendita y. y descolgó rudamente la imagen. una pila de cristal. pero. el cual le era preciso atravesar. la Mère ama tanto a 130 . su convento. para ir a su dormitorio. ni el altar que se había hecho construir. mezclándose al agua bendita. viendo a la cabecera del lecho una grande imagen de San Luis Gonzaga. y. antes de que la rompiese: —No es para tanto —dijo con una voz temblorosa de cólera—. de pie.nada de eso escapó al ojo clínico de Froilán Pradilla. ya para la fabricación. ya para la instalación. así diciendo. ya para las indulgencias que le habían sido concedidas.. —Un regalo de la Mère Cándida —respondió Laura. que corría en un hilo débil. no las habitaciones de mi casa. como una serpiente desvertebrada. —Y. y. con sus leyendas absurdas. en el cual había gastado mucho dinero. se detuvo asombrado. enrollado a ella. un rosario de cuentas multicolores. Laura. por eso no pudo ver la serie infinita de estampas religiosas que ultrajaban los muros. cogió la pila de cristal y. él. visiblemente disgustado. pero. no entraba nunca a las habitaciones de su hermana. la rompió contra el suelo. cuyas cuentas rodaron. Froilán Pradilla. se la arrebató de las manos. ¿esto qué es? —dijo con disgusto. hizo pedazos el rosario. y sus chillonas policromías.. con los mamarrachos que quiera. —La Mère Cándida puede adornar sus celdas y. al entrar al cuarto de Paúl.

... habían ido a las fiestas de los jesuítas.... y............... una atmósfera de temores y. nos invitó.... el Santo entre las manos... . hubo largos silencios de cohibición.. los interrogó........ vió a aquel ser de ternura y mansedumbre alzarse colérico ante sus ojos.. no respondía.. —Mi hijo tendrá la religión que yo quiera.... a quien toca venir a imponer religiones en mi casa... ésta. miró fijamente a su hermana. con los despojos del rosario y. 131 ......... no acertaron a responder inmediatamente.. o no tendrá ninguna....... al fin.... y... además.......... sobre cómo y por qué.. diciendo esto. medrosos y desconcertados..... Laura dijo: —La Mére Cándida. no hay sino canalla pura. enrojecida de furia... o diálogos sin cordialidad.. no es a la Mére Cándida. Laura se alejó. .. ... como lo hacían siempre.. a la hora de la comida del mediodía.... canalla revolucionaria llena de malas ideas. antes tan puros y serenos... porque en el colegio en que él está. .. en la mesa. Froilán....... y... de hostilidades separaba aquellas almas....este niño.............. tuvo una gran tristeza de ello........... que antes no había sentido nunca su alma cándida... es preciso que Paúl..... y..... comprendió que su hermana había entrado en el camino de la santidad. y... viéndola alejarse en ese paroxismo de soberbia.. por primera vez....... y. se introduzca en ella.. tenga amigos en la alta sociedad. es en el colegio de los jesuítas.... para no ser comprendidos por el servicio.. donde está lo más selecto de la aristocracia y... llenos de odio los ojos.. es preciso que tenga alguna religión. trémula de ira........ hablaban en francés. además...... Froilán Pradilla... ella es tan buena con nosotros...... y...... lo más virtuoso......

lejos de indignarse. donde Sor Asunción. dispuesto a poner coto a esos desmanes de intromisión clerical. lo que ya había dicho en sus cartas. repetir una jaculatoria. no daba atención ninguna a las palabras de su padre. abría sus ojos soñadores. Laura y. su mente y su corazón. y. su pensamiento estaba ausente. Froilán sonrió. Paúl. lo oían indiferentes. Paúl. ellos. Froilán habló del pueblo. cuando habló de la tumba de su madre y de la restauración del mausoleo. y. no eran de ella. miraban angustiados. en el pequeño jardín de las hermanas redentoristas. porque sabía bien que esos pensamientos y. como si fuese usurpado por un intruso. demasiado inteligente para violentar los acontecimientos. hacia el sitio que ocupaba Froilán Pradilla. miradas de impaciencia. en la celda salesiana del Padre Próspero. los pensamientos y las frases de otros. los dominaba con su recuerdo. Laura ausente de todas esas cosas. la imagen del Padre Próspero. ausente. y. que apenas repetía. como dos campánulas azules. como si oyese a una lora. su corazón. pero sin alarmar a esas almas. calló. cambiaban entre sí miradas furtivas. como para disipar tanta niebla mental. del cual se sentía ahora separado. 132 . ya viciadas por ellos. esas frases. lamentaban interiormente esa ausencia. permaneció como si le hablasen de un territorio situado en Mongolia. o de una tumba restaurada en Menfis. estaban en otras partes. repitiendo y ampliando. como si la comida se les hiciese interminable. estaba impaciente por ir a encontrar al Padre Próspero. oyéndola expresarse así.

Paúl. en esa atmósfera de frialdad y.abiertas en los senderos. y. apenas llegado y cuando le abrieron la puerta. dijo eso. y.. dijo: —Hemos logrado que concurran veinte niños. quedó solo. retrocedió asombrado: 133 . Laura. no sabía las horas de ella. sin más interrogarlo. alejamiento de almas. salió a la calle. y era la hora de la plática. . Froilán Pradilla.. tenemos ochenta. se dirigió a su Clínica. a su padre. ochenta niñas. besó. y. exclamó con orgullo: —Nosotras. comprendiendo que habla cometido un error.. se vistió mejor. turbadores. en aquel hogar devastado por la Religión.. terminada la comida. Laura. en la iglesia de las monjas mercedarias. ¡cuántos gastos! felizmente yo he podido ayudarlas en mucho. principiaban a serle violentamente hostiles.. pero. y en el cual. . porque había cuarenta horas. como esperando alguna observación. las pobres hermanas. pretextando que era la hora de su clase. calló.. lo dejó partir.. no pudo contenerse. para sacudir tan tristes pensamientos. que no había aún estado en el colegio. Froilán. sin efusión. aquellas almas que hasta ayer lo amaban tanto. salió poco tiempo después. trató de enmendarlo diciendo: —Las hermanas. su hermano. deseaba verla. refiriéndose a las dos escuelas laicas que había fundado en el pueblo.. inquietantes de silencios. ocultándose de su hermano. cuando Froilán Pradilla. y se alejó presuroso. para informarse y.

él. y de si esa sería su clínica. dejado por él. ésta es la Clínica del Corazón de Jesús. apareció en la puerta entreabierta. hace dos meses que estamos aquí. el del Hospicio de San Diego. los médicos estaban ausentes. pero ésas no eran religiosas. ¿no lo conoce usted? sin responder. sabía que el Doctor Requena. . . para substituirlo. Froilán Pradilla. el Padre Próspero. y. preguntó: —¿No es ésta la Clínica del doctor Pradilla? —No. ocupaba casi toda la longitud de un muro ostentando sus mal cubiertas desnudeces de ajusticiado. una imagen del Corazón de Jesús.la cofia blanca de una monja.—respondió la monja con énfasis. hermano del Padre Fajardo. al entrar en la Sala principal de operaciones. las despidió por eso. con el cual se habían cruzado algunas cartas. preguntó por éste: —No lo conozco. dudando de lo que veía. la belleza de su rostro de barbero parisiense disfrazado de apóstol. el sabio médico. que es el 134 . con el oro de su barba florida y. no hemos visto otro director de la Clínica que el Doctor Fajardo. entró brusco y autoritario. y. en la vecina sala de «Pronto Socorro». que otro joven médico muy notable. encantaba los histerismos de las monjas. —Y. y. ¿no había antes de ustedes otras enfermeras? —¡Ah! sí. y. a cuyo cuidado había dejado la Clínica hacía tres meses estaba ausente por enfermedad. hacía sus veces. doña Laura. que es la dueña de la Clínica. quedó lelo: un gran Cristo. apartando la monja sorprendida.

y.. y habían partido. los pobres a quienes se les facilitan medicamentos. como tenía costumbre de hacerlo. y hasta vergüenza tuvo de ir a contárselo a la Mére Cándida. se desconcertó. nos trajo a nosotras. llegó a la Clínica. — Y.. —Entiéndase usted con él —le dijo Froilán Pradilla.. con las hermanitas. esta clínica es mía.. que somos Hermanitas de los Pobres. el Corazón de Jesús.. y. llevándose el Cristo.. y. y. —Sí.. no lo conozco. al ver a Froilán Pradilla. con la intención de charlar un rato. con aire de inquisidor. preguntó a la monja: —Y. cómo las hermanitas. apareció cerrada.Capellán de aquí. ¿eso qué es?. y halló la puerta cerrada. una arquilla prendida al muro. supo por la vecindad. habían sido expulsadas.. yo tengo un contrato con el Padre Próspero. traídas por ella. los que vienen al Consultorio.. y aquí no se hace sino mi voluntad. se dominaba penosamente. en ese instante llegó el Médico-Director. —Pero. volviéndole la espalda—. alcanzando a ver cerca a la puerta de entrada. Froilán Pradilla. grandes fueron la sorpresa y el disgusto de Laura Pradilla.» Al día siguiente la Clínica de Froilán Pradilla. encima de la arquilla se leía en letras de oro: «Para el Culto del Niño Jesús. un hombre desmirriado y rudo. mucho fué su dolor.. —Aquí es donde depositan sus limosnas. vengo a encargarme de mi Clínica. —¿Usted por aquí... la arquilla con los dineros. Señor Doctor? —dijo fingiendo amabilidad. y. 135 . ¿lo sabe ya el Padre Próspero? —¿Quién es el Padre Próspero? yo. cuando al día siguiente de esa clausura.

de que viniesen nunca a la casa la Mére Cándida y. el cual creía ya llegada la hora de consultar un abogado. él. dedicándola a Obras de Caridad. ella. . y muy apesadumbradas. para las escuelas del Niño Jesús. no ensayó siquiera disculpar a su padre. y sintió dolor y vergüenza de ser hijo de aquel hombre. poder construir el edificio que la Mére Cándida soñaba para su Comunidad. a estos motivos que pudieran llamarse ideológicos. no hubo necesidad de notificarlos. porque la sola presencia de Froilán Pradilla. en cuanto al Padre Próspero y.pero. los otros curas. no se oponía a esta medida. era un decreto de expulsión. lloró en brazos de su confesor. le habló en términos violentos. y. que ya empezaba a producir algo. de la indignación del Padre Próspero. para ellos. cerrando una Clínica. lanzando a la calle las pobres religiosas. 136 . pudiera administrar libremente su fortuna. la prohibición definitiva de éste. hablaron ambas de la locura del Doctor. sus monjas. y. ésta.. lo sabía ya. un odio ciego empezó a germinar en su corazón contra su padre.. cuando Laura llegó. pidiera la partición de bienes y. antes de que su hermano la dilapidara en fantasías anarquistas. de la conducta indigna de su padre. en la cual acaso un día se refugiaría la generosa protectora. que le permitiría disponer libremente de su dinero y. un motivo de rencor sentimental contra el autor de sus días. se añadía en Paúl Pradilla. Paúl Pradilla quedó consternado. cuando el Padre Próspero. para que Laura. que continuaba en ser el enemigo jurado de la Iglesia.

y en efecto. en las habitaciones de ésta. los reducía a humo. era ya un hábito de la casa. donde los convúlvulos. y. el Padre Próspero. o la proximidad de alguna fiesta religiosa para lo cual obtenía siempre algún dinero. reunirse. y. y. para extraer de allí. los más bellos y lujosos volúmenes de obras científicas e históricas. porque los vendía a precios irrisorios. según él.esta medida prohibitiva. era uno de los pocos vicios confesables que tenía. donde los cristales eran más obscuros. una hora antes de sentarse a ella. para refugiarse en ellos. de los libros impíos. pues ese de fumar. rompía el encanto de una dulce intimidad. la Biblioteca de su convento. quedaban solos. la Mère Cándida. todos los días. enriqueciendo con unos. para expurgarla. a la mesa de los Pradilla. para entretenerse en los detalles del bordado del roquete o la casulla que pensaban regalar a algún eclesiástico de moda. se encerraba con Laura Pradilla. eran los lugares dilectos que ellos escogían para nido de sus arrobos y. tal extremo de la galería. sumiéndolos en los limbos de la ensoñación tan benéficos a todas las pasiones. el follaje de las enredaderas daba más sombra. o hablarle de las necesidades de su comunidad. los dos jóvenes. se encerraba en la librería. quemando los otros. para comprar tabaco. y. por instinto. en realidad. los lugares más solitarios. tal ángulo del jardín. y. esparcimientos. como perdidos en casa. esas soledades tenían el poder maravilloso de sugestionarlos. hacían un dosel espeso. buscaban. 137 . como él decía. y el Padre. el Padre Próspero y las monjas —éstas. y los rosales aislaban con sus ramajes tupidos. dos veces por semana—.

de un color de cielo auricalco y luminoso. lo llevaba al cuello como una cadena de dulce servidumbre. el ánimo de Paúl Pradilla. que se reflejaba en sus ojos. sólo miraba el cielo y. y. con la doble veneración de una cosa profanada. de los placeres del cielo. había unido una a una.al principio. en la cabecera de su cama la imagen que Froilán Pradilla. se lo había regalado ella también. todo lo de la tierra parecía abolido para ella. que él. los milagros de los grandes catecúmenos. con Laura Pradilla. que habían sido por su pureza. a cuyo efecto y para despertar su devoción por ese santo. en aquellos tête a tête. era la que más la seducía. que una vaga inquietud presidía. que perfumaban los jardines del cielo. la monja no hablaba sino del cielo. a los rigores del claustro. eran sus grandes preferidos. para que la tuviera a la vista. pero no 138 . había sido por eso. de las impurezas del mundo. y. la que hubiera querido ver imitada por Paúl Pradilla. por aquel gesto de renunciación que los había hecho consagrar su adolescencia y su juventud. para salvar sus cuerpos y sus almas. el día de su llegada. y. proscrito de allí. contemplaba el cielo. las vidas y. la vida del primero. y de cosas del cielo. el rosario. gozaba o parecía gozar leyendo en alta voz. se adhería a estas cosas espirituales. y. le había regalado. y. como los lirios del mundo. lentamente. San Luis Gonzaga y San Vicente Ferrer. las cuentas de ese rosario roto por su padre. traía siempre para leer algún Santoral. temblando de coraje. había arrancado y. y la tierra misma era como si hubiese huido y desaparecido bajo sus pies. y. de los santos adolescentes.

lo incitaba de tal manera al beso. con un temblor. provocativamente roja de la religiosa. carnosa.podía evitar. el contacto con sus manos hostiarias. al ayudarla a volver las hojas del libro lo hacía temblar. cuando con otros compañeros de liceo iban a esa clase de aventuras. indominable y. acceso de nervios. le ocasionase un verdadero. sobre cuya protuberancia. y. cubierta de telas blancas. que para contenerse. ni hacía por evitarlo. la boca grande. que no era de piedad. para no poner sus manos o su cabeza allí donde el Cristo de la cruz. hacía esfuerzos desesperados. el seno erecto de Sor Asunción. se deleitaba en él. con toda la tortuosa germinación de sus deseos. coincidiesen y. hechos a veces obscuros. como si el roce casual de sus rodillas al moverse. el Cristo de cobre en su cruz negra. despertando y aguijoneando sus instintos másculos. y. parecía dormir dulcemente mecido por la respiración. se agitaba y se mecía como en una cuna de lirios. el niño voluntarioso que antes veía. se retiraba turbado. le recordaba el de las modistillas adolescentes. el Hombre se revelaba a ella. la monja. casi feroz. empezaba a no ver ya en Paúl Pradilla. 139 . el encanto material. que la belleza de la monja ejercía sobre sus sentidos. que había poseído en París. las grisetas sentimentales. en plena efervescencia de juventud. y antes bien. se mordía los labios. los ojos taciturnos de la monja. como por el vuelo de sueños inexplicables. y. casi hasta hacerse sangre. se tocasen con una caricia cálida de alas. como si sus visiones se hiciesen tangibles. lo hacían a él también extrañamente soñador.

sobre las mejillas y la frente. la obediencia ciega. como la peluza de un melocotón.. que decía tan bellas cosas. antes de que el de la religión se hubiese desarrollado bastante en su corazón. perinde ac cadaver. que concibiese otro amor. como una caricia de tinieblas. tuvo miedo de esa fascinación. ser el instrumento de este plan de codicia y captación. con ella salvar esa fortuna. le impusieron aquella naciente sensación como un deber.. era la regla de su orden 140 . muy distinto de aquel azul pálido de mares árticos. al espíritu distinguido y delicado de Sor Asunción. sino para entretenerlo y esclavizarlo con ella. pendiente de la rama.y. no para satisfacerla.. y. que ella había amado tanto en otros ojos. casi invisible. para hacer de él. impidiendo así. en el misterio casi tropical de las pupilas. su misión era salvar esa alma.. hallaba bello ese joven. principiaba a inquietarla. pero. aún insegura y acariciadora. la Mère Cándida. quiso huir de ella. no pudo. un sacerdote. llevándola por el amor al pie de los altares. aquella boca sinuosa y despectiva cuyo labio inferior más pronunciado.. era necesario cultivar esa pasión naciente de Paúl Pradilla. fué explícita con ella. aquella voz. la hallaba muy bella bajo el bozo naciente que la ornaba. semejaba por lo rojo una cereza madura. un azul mediterráneo. pero. ambas debían venir al seno de la Iglesia. le parecía encantador. cuya cabellera negra y sedosa caía en ondas. repugnaba. y.. el azul denso y brumoso de sus ojos.

preparaban su alma para el Sacer- 141 . que a la hora conveniente. al cual dijo sus turbaciones y sus miedos. que tuviera otros amores. mientras el Padre Próspero y los otros curas. el papel que en ese plan. y. la tranquilizó diciéndole: «Dios. fué más cínico. para que lo entretuviera impidiendo así. el plan de la Compañía de Jesús. nos da los dones de la Naturaleza para servirlo. hay que poner esos dones al servicio de Dios. debe ser maldita de la Iglesia. sacrificar su voluntad a su obediencia. no hay sino un crimen contra Dios. no es para que permanezca inútil. y pensara en contraer matrimonio. la otra mitad de la fortuna. y no los acrecienta. para ello. contaba ya con la de Laura Pradilla. su confesor. para acaparar esa otra mitad la Compañía contaba con ella. así habló el confesor. no hay crimen. para eso». con el amor que inspiraba a Paúl Pradilla. pertenecería pronto a Paúl Pradilla. no servirlo con todas las fuerzas que puso en nosotros.como de todas las órdenes religiosas. sino para servir con ella a Dios. el Padre Próspero. y. y era preciso. si esa belleza puede salvar una alma. y de sus labios supo. y. pues su padre estaba ya muy anciano. su deber es salvarla. cualesquiera que ellos sean. pediría a su hermano su herencia y la daría a las hermanas catequistas. si la Naturaleza ha dado a usted la belleza. le estaba reservado: la fortuna enorme de Froilán Pradilla debía caer toda en manos de la Compañía. ni pecado en los actos que se cometen en servicio de Dios y de su Iglesia. la Mére Cándida. es. esa belleza apostata de su misión. si ella puede acrecentar los bienes y el prestigio de la Iglesia.

. no de cuentas.. los rosales escucharon. y............ besos blancos. desgranaron los rosarios.. Hermana Catequista... los diálogos se sucedieron a los diálogos... confidencias adorables. La vida era suave... se suprimieron los santorales.... hubo menos cielo en sus diálogos.. repugnaba aquel papel de captadora de herencias. en un jardín encantado.. se dió con pasión..... la vida era dulce. y. no tenía ya una alma individual.... lentamente en el Silencio.... el alma de la Compañía.. sino de horas.... como rosas de un rosal.... los falenos de los besos....... . ella. pero. 142 . fue la prisionera de su misión... no era ya Nora Sheidman... apuraron el licor de los labios sitibundos.docio.. con las manos en las manos... el rosal de los amores. y.. las veladas a las veladas.... y se plegó. era Sor Asunción... besos castos. tuvo que plegarse... y su gran fortuna con él. besos puros. sino una alma colectiva........ en esa armonía de las almas y las cosas....... la mística comunión de dos almas. al alma sensitiva y exquisita de Nora Sheidman. y. y........ no hablaron ya de las vidas de los santos.. y.. ella... de quimeras. a la conquista de aquella alma. y lo hacían ingresar en la Compañía........ una dulce intimidad fue reinando entre ellos.. pusieron el pie sobre la tierra.. en los labios floreció algo más que las palabras.. que se funden en un rayo sideral. en la mística emoción de las tardes grana y oro. llegó la fiesta de San Ignacio.

en un ajetreo constante. comunión solemne. desde temprano. en ese fraile libidinoso. dióse a sus tareas culinarias con un fervor de marmitón. para los quehaceres. de cacerolas y vajillas. el encargado de organizarlo. y. fue el Padre Próspero. ya él se ocupaba en cosas del banquete. y servían de pinches al Padre Próspero que las sermoneaba de lo lindo. por la noche. el programa. no dando vagar a los criados. estaban ya en la casa.era preciso festejar aquel día. apenas promediaba el mes de Julio. al cual ninguno de los siete pecados capitales hacía falta. que debía celebrarse el treinta y uno. hábil era el cura glotón en eso de los menúes. toda la casa estaba revuelta. fue completo. y. ya vueltos de la Iglesia. apenas si era bastante. cuando el día de la fiesta llegó. el iniciador del banquete. era para priores y gargantúas la comida preparada. que el clérigo hecho cocinero imponía a todos. en la Iglesia de los Jesuítas. y sabía prepararlos con esmero. desde tres días antes de esta fecha. banquete. por la mañana. asistencia a la sesión literaria. a mediodía. y la gente de ella. y. arreglando las vituallas. y. y. y él. había de Pantagruel. que eran las únicas invitadas. las tres monjas. 143 . ya se instaló en la casa. en el Paraninfo del Colegio de San Ignacio. en casa de los Pradilla. tan glorioso para la Iglesia. quitóse hábitos y cogulla. entrado a la cocina.

preparándola. mostróse la Mère Cándida en esto de los alcoholes. dejó el Padre Próspero. se propinaba sendos tragos de cognac. ni por fatigadas por el trajín. y. el Padre Próspero.. y. antes de sentarse a la mesa. no por tener ya mal seguro el pulso a causa de las libaciones. sudaban jugo los capones. que en los platos hacía burbujas de oro. y.. a quien hubiesen dado. ya roja estaba como un tomate y parlanchina.Sor Patrocinio. los apuraban por no disgustar al Padre. era la más hábil en esos menesteres. ya que según éste decía. entre trabajo y trabajo. persignándose santamente. nada. apenas si sus blancas manos desfloraban la vajilla. apenas si de repostería sabía algo. ni corta ni perezosa.. aquella. no era bazofia para legos. recién sacados de los ardores del horno. por eso era la encargada de la cocina de su convento. era día de echar una cana al aire. bizcochuelo mojado en vino. y los ofrecía a Laura Pradilla y a las monjas que entre mohines. todos se pusieron a la mesa. a comer. de bendecir el ágape. la Mère Cándida. ni sopa de penitentes. —Amén. al fin llegó la hora del goce gastronómico y. como una cotorra. las monjas dejaron de responder al benedicamus.. Sor Asunción. grasa y bien oliente. 144 ..

adquirían mayor brillo y. habrían hecho temblar un dormitorio de soldados. no comprendiendo nada del impudor de esas narraciones. los ayudaban a la mejor deglución de los alimentos. contaba cuentos picantes. sorprendida de los gestos y las voces altas del Padre y de las monjas. a su acción. la crudeza de sus vocablos. mucho tenía. que habrían hecho enrojecer a las ninfas del Bocaccio. parecía por su belleza. era imposible. los ojos. las lenguas se desataban.más pintada que real. reía. la del Padre Próspero. prestaba sus blancuras a la caricia de la salsa. viéndolo y oyéndolo. que en bandeja de plata. en sus palabras. que recordaba los encantos de un hortal. la enorme merluza. enrojecían aún más. y. de sed no se morían los comensales. al Arcipreste de Hita. de sus interjecciones no se hable. avergonzado. que habrían hecho bajar los ojos. no reír de sus crudas bufonadas. y. recordándole anécdotas. y. era como el badajo de una campana mayor. corría pareja con la desnudez de sus imágenes. la Mére Cándida lo oía encantada. en sus gestos y en sus cuentos. anécdotas de convento. gracejo no le faltaba. o refiriendo ella otras. Laura Pradilla. no menos escabrosas. y. vinos fuertes y. 145 . generosos. aplaudía con risas y patochadas de hortera. ya empurpurados por libaciones anteriores. los rostros. con una risa cándida de idiota. Sor Patrocinio. sacudido por un campanero loco. recreaba la vista el verde fresco de las ensaladas. llenaba el ambiente el perfume de las carnes condimentadas.

una danza. el champagne vino a aumentar aquella jocundia desbordante. Sor Asunción.. en mangas de camisa. sobre los dibujos de la vajilla. descubrió hasta la rodilla gotosa. fijándola con la liga burda. amoratada de reír. la Mère. y los peores music-halls. y con tales movimientos que recordaban los cabarets de la butte. hasta dejar ver más arriba de las medias sucias. tan juntos. la Mére Cándida.bía escurrido y para subirla de nuevo. una de las medias se le ha. bailó sola. el joven enrojeció. entusiasmada. al terminar la danza. que viera hacer cabriolas a sus padres ebrios. y. Paúl Pradilla se desternillaba de reír.. el chartreuse se bebió en la galería en medio de risas y algaradas. y volvió la cara.como una niña. y sonreía con una sonrisa soñadora. acompañándose con coplas jacarandosas. recogiéndose los hábitos. sonriendo a Paúl. las carnes flácidas y abotagadas. haciéndole un guiño de ojos lascivo. como si hubiera visto a su madre desnuda. que tenían un viejo olor de cafetines de Montmartre. entre aplausos tronitantes. Sor Patrocinio aplaudía. bailó una jota. de los arrabales parisienses. y. 146 . no quiso quedarse a la zaga y. que la miraba. castañeteando con los dedos. bailaron luego agarrados. bajaba los ojos castos. se brindó por todos y por todo. cantó unos couplés picarescos. el Padre Próspero.

teñidas de un suave azul. en los labios. le hizo aspirar sales inglesas. los lóbulos de las orejas. abrió los ojos. la besó en la frente. le friccionó las sienes con agua de Colonia. Paúl. se había dormido en una silla. había revuelto los alimentos. las corolas rojas. ella. apasionadamente. que descubrió bruscamente. ella estaba muy pálida. sobre los ojos. pellizcándola en las nalgas. más bien que contentos. tristes. comprendiendo que ese mareo le venía de los efectos del licor. para enardecerla. fué al comedor para levantar la mesa y arreglar la vajilla. Laura Pradilla. le dió el brazo y se pusieron en marcha. el pecho adorable. donde los aires puros. como estaban muy cerca de su cuarto. la acostó en un sofá. como dos cactus en flor. haciendo saltar fuera del jubón los senos duros. 147 . él.vencida por el efecto de los licores. los acarició largamente. le hizo oler un frasco de amoníaco. quedaron solos. y se sentía mal. porque ella se desvaneció. sentándose en otra silla. de aquella orgía. prolongó esa caricia por el cuello ebúrneo y. le quitarían aquel principio de mareo. la Mére Cándida. devorando a besos. a quien la danza. volvió muy pálida. pero no alcanzaron a llegar al jardín. y. el Padre Próspero la siguió. y. tuvo necesidad de salir. a los cuales no estaba acostumbrada. y. incansable en sus tendencias de fámula. la invitó a salir al jardín. se miraron. la llevó a él. en la cual se durmió bien pronto. acarició con sus labios. diciéndole cuchufletas y. y le sonrió dulcemente. Sor Patrocinio. para aplicarle algunas sales. y Sor Asunción. y. de aquellas flores de nácar. y reanimarla.

.. sintiéndola gemir bajo sus besos.... sin nada de esos lujos íntimos que hacen doblemente deseable la belleza de una mujer que se des nuda. envueltas las piernas en unas medias burdas.. y....... impúdicamente desabotonado el vestido..... suavemente....... la poseyó... ... y...... con una vehemencia tierna..... se oía la voz canallesca de Sor Patrocinio.......... cautamente..... y.. dormían aún en sus sillas respectivas.....descubrió la belleza del cuerpo incomparable... por eso su hijo........ interrumpió con su presencia. Desde aquel día. sin corsé........... de aquella desfloración............. en el mismo sitio... sin pantalones encintados...... le guardaba tal rencor..... 148 ...... cuando se hallaron de nuevo en la galería era casi de noche. en el encanto y el dolor.. reposando sobre telas tan toscas. fué la primera en abandonar el aposento... Laura Pradilla y la Mére Cándida.. ¿cuánto tiempo estuvieron allí en brazos uno del otro? no habrían podido decirlo.... ella...... tuvo pena.. el Padre Próspero roncaba........ los hábitos de suave y amorosa intimidad que Froilán Pradilla. se vieron dos veces por semana........ y repitieron los mismos ritos de amor...... en la cocina.................. estos fueron entre otros...... haciendo reír las criadas.... ... ardientemente............. sobre un sofá. de ver las divinas carnes.

como desde niña era tan débil de cerebro. el de cheques firmados. que ahora estaba en fábrica. con dureza: —Para eso es mío. y. lo había hecho. los que su hermana había dilapidado en algunos meses.. pero.. como el libro de cheques se había terminado. ya a los arquitectos de la capilla. ella. donde pudiera oficiarse le había costado también mucho dinero. pedidas y. el privilegio de tener un oratorio en su casa. había tenido necesidad de tomar las cosas a crédito. es mi herencia. veía. lo había costeado ella. que había dejado en blanco. ya a los fabricantes de muebles. había tenido necesidad de darles para doscientos uniformes de párvulos. y. para su manejo. y.. el ¡nobiliario de la Escuela. él. para la construcción de su Capilla. le respondió. y debía más de quince mil francos. y las indulgencias. esta vez. y la bendición apostólica. le hizo alguna observación. a las hermanitas de los pobres. que debía ser quien escribiera y anotara los cheques. y. quedó asombrado ante las cantidades. con la esperanza de que bajo el control de Paúl. de la cual tengo derecho a disponer. con el deseo de servir a la Mére Cándida. trató de explicarse. que le había pedido para la inauguración de su Escuela. que eran decenas de millares de francos. cuando él.Repasando sus libros de cuentas. porque soy mayor de edad.. los gastos no pasarían el límite de lo natural. los salesianos le habían pedido libros y útiles para sus escuelas. ¿en qué? interrogada ésta. gastadas por su hermana. 149 . no le había dejado nunca cantidades considerables..

con la sola obligación de proveer a la manutención y gastos de vida de su hermana. explicó a su hermana. ya cuando el fracaso de las bibliotecas y los primeros síntomas de hostilidad clerical contra él. Froilán Pradilla. y. pero. en el cual ésta. se la debía a su profesión. se alejó refunfuñando. en París. engrandeciendo enormemente el patrimonio materno. le mostró el testamento de su madre. adivinó al momento. ni ella tenía tal herencia. y.oyendo esta frase. le ocultó piadosamente la cláusula testamentaria. que era aprendida. por la incapacidad mental de Laura. de la «Federa- 150 . lo nombraba su heredero y legatario universal. recibieron orden de verterlos íntegros. la Banque de France. ya demostrada desde su más tierna infancia. y era con el remanente de ésta que había triplicado sus dominios territoriales. que eran los bancos donde tenía sus depósitos. ella. que explicaba esta resolución. no se inmutó. cómo eso no era verdad. sin saber cómo dar a la Mère Cándida la noticia de que ya no podía contar con sus larguezas. había dado orden de suspender las grandes remesas de dinero que tenía pedidas. que él. Froilán. se dedicó a poner a salvo cuanto le quedaba de su capital. y. y la de «Obreros Inválidos del Sena». había devuelto aquéllas que le habían llegado. ni derecho al manejo de ella. y el Comptoir d'Echange. en las cajas de la «Sociedad de Auxilios para la Vejez». y. no dejó de hacerle comprender que la mayor parte de su gran fortuna. comprendiendo o no. de las cuales había sido socio fundador. mientras ésta permaneciese soltera.

había hallado. con todo eso comerciaba. no escapaba el plan de los Jesuitas. ¿no había hallado él. se daba de baja entre los capitalistas. la arquilla delatora de esa explotación de los dolores humanos? por eso había vendido la Clínica. vencido en su país. todos los útiles de cirugía y todo el material operatorio. con el acaparamiento y el amor del dinero. todo estaba entre sus manos acaparadoras. el Dolor y la Muerte. había pensado dejarla a su patria en Obras de Progreso y de Beneficencia. de varios establecimientos benéficos que él. como había pensado primero. q u e no cayese en manos de la clerecía. no llevando otra fortuna que lo que le produjera su profesión. el primero y más completo en su clase. sin regalar a los hospitales. ya que los suyos le volvían lentamente la espalda. la daba a los pobres. la Instrucción. fuentes de lucro. que a l l í n o p o d í a a r r o j a r s e a l a i r e u n c é n t i m o . codiciosa y rapaz. eran allí. que en todas partes son sagrados. la Beneficencia. libraba su fortuna de las manos codiciosas que la acechaban. todo lo compraba y lo vendía. de las cuales era Socio Comitente. y. y.ción de trabajadores del Loira» y la de «Mineros de Glasgow». de lo cual viviría en su vejez gloriosa. para la clerigalla devastadora. volvería a París. y. a su gran percepción. y. para no deshonrar sus manos ni su corazón. a la puerta de su Clínica. la Prensa. y salvaba su fortuna de las manos de la Iglesia. que era cuantioso. designaba. 151 .

trataba su dolor. en manos de los explotadores de la Caridad Pública. para ser invertido en las necesidades de un Sanatorio de niños tuberculosos. 152 . que era preciso vencer. lleno de extrañas revelaciones. viendo alejarse de sí.no había querido dejar esta mina. el libro glorioso y doloroso de su Vida. diciendo que eran para Obras de Beneficencia. le bastaban las rentas de sus propiedades agrícolas. cómo durante su ausencia. sólo en su casa. por eso la había vendido a un médico yanqui recién llegado. había enviado ese dinero a Europa. administraba. y revisaba sus «Memorias». que le dejaban pingües rendimientos. porque los médicos se habían negado a hacerlo mientras no se confesase. cuando los curas se apoderaron del establecimiento. un enfermo había muerto sin operarse. el afecto de aquellos que más había amado sobre la tierra. se dió todo al trabajo. y. el glorioso viejo sufría sin sucumbir. que en el fondo. desamparado en su ancianidad. aquél era el último refugio de su corazón. él había sabido. entre las deliciosas frondas de Passy. a otros les habían exigido grandes cantidades por operarlos. que el Padre Próspero. y. que él había ayudado a fundar. a los de su familia. y. con un encarnizamiento. para subvenir a sus gastos y. se ocupaba en una gran Obra de Sociología. como lo es siempre para los verdaderos intelectuales. para consolar la tristeza y la soledad a que el desvío de los suyos lo condenaba. ya ofrecida a un editor parisiense. era un deleite. como un nuevo enemigo.

y aislarlo como un desierto. de muda hostilidad de su tía. a su hijo. y. se levantaba de la mesa. o en casa de las monjas. éste guardaba la misma actitud de reserva fría. el haberse negado éste. que se levantaba en el Convento de las monjas. a pagar unas últimas facturas. si él. recorriendo templos. apenas si la veía. y la había alejado por completo de él. lamentando las locuras y la avaricia de su hermano. ¿a quién quejarse de 153 . llena de un mudo rencor. había llevado al colmo la exacerbación de su hermana. la falta de haber amado a Susana Berteuil. contestaba evasivamente a las preguntas de su padre. seria. no haber matado su hijo en el vientre de la madre. silenciosa. rigurosamente vestida de negro. lo había colocado como semiinterno en el colegio en que estudiaba. no lo veía sino a la misma hora. hasta permitirle la libre gestación del fruto de su amor. veía la hostilidad de los suyos.. Froilán Pradilla. como si guardase el duelo de alguien. y del cual no salía sino a las seis de la tarde. la aceptaba y la sufría como expiación de una falta. en la mesa. comía apresuradamente. taciturna. lo había dejado vivir. eso no siempre— a la hora de la comida de la noche.él. rodearlo como una muralla. no ensayaba desarmar con debilidades esa hostilidad. y.. porque para evitarle todo contacto con el Padre Próspero. sólo le era dado verla —y. estaba el día fuera. y. pretextando una cita con un amigo. no hablaba sino por monosílabos. y. con el último bocado. ocupada en cosas de Iglesia. a desembolsar dinero para gastos de construcción de la Capilla. a su hermana.

nuevos dolores vinieron a juntarse a esos dolores. bajo las manos torturadoras. la Escuela de niñas. le había bastado alejarse del pueblo. sintió el derrumbamiento del último de los nobles sueños. habían sido quemados por heréticos casi todos. aplicado por las manos de ese hijo. sangraba y gemía. gratuitos. ese corazón. y. el único que hasta entonces había quedado en pie. había matado en holocausto a sus doctrinas? si él. para captarse las simpatías del pueblo. secuestrados al llegar a la Aduana. para sus escuelas nocturnas de artesanos.. el fin lamentable de su Clínica y de su Consultorio. los libros.que se vengara ahora. no había muerto en él. era de todos sus planes. no había permitido que el Cura viniera a dar clase de Religión a sus alumnas. y. había traicionado éstas.. con motivo de una próxima fiesta. había fracasado. sí. dejando vivir su hijo.. porque la Profesora. los Manuales de Ciencias y Oficios. ahora sus escuelas. y vengara a aquel otro. se resignaba.. volver la espalda a su Obra. el de las Bibliotecas para Obreros. a quien él. y. pero no dejaba de sufrir. con que había soñado regenerar su patria. que eran manos tan amadas. venal. su corazón. y a prepararlas para una confesión y comunión generales. se había 154 . era bien reciente. habían sido repartidos entre Salesianos y jesuitas. el Profesor. había tenido que cerrarse. merecía el castigo de esa traición. y. para que ésta se derrumbase. ambicioso y. el plan de las escuelas laicas en su pueblo perinclitaba.

y. no cerró la Escuela. le vendió todas sus propiedades territoriales. y. el dinero necesario para regresar a Suiza. los edificios de las Escuelas. la ocupó doña Serapia. donde estaba 155 . vendiendo como el romano. contradiciendo la voluntad del fundador. para evitarse el tener que entablar procesos que de seguro había de perder. el de la proyectada Granja Agrícola. y continuó funcionando. clases de Catecismo. dando por terminado su contrato. para lo cual le habían hecho ya tantas proposiciones. y. nombrada para ese puesto por la Municipalidad. el terreno del antiguo Campo Santo. en espera de su regreso a Suiza. el del Hospital. ordenó por telégrafo al Maestro. porque la de la Escuela. resolvió cortar neto el enojoso asunto. apoyado por el Cura y el Municipio. sino su casa paterna. y. cuasi analfabeta y rezandera. no se reservó. el Campo en que acampó Aníbal. el Maestro. mediante un sueldo adicional que el Municipio le asignó. la antigua Maestra. poniendo a su disposición. con un proceso por incumplimiento del contrato. y. inclusive el área en que estaba edificado el pueblo. que quería explotar los yacimientos de cobre. Froilán Pradilla. en el pueblo. que éste puso a su disposición. en la casa de Froilán Pradilla. la Profesora. Froilán Pradilla. tuvo que refugiarse. una vieja sucia.hecho el amigo del Cura. que no llegó a abrirse. cerrar la Escuela. que se conservaba vacío y. le había permitido dar en la Escuela. así se puso al habla con el Director de la Compañía inglesa. que había en sus propiedades. amenazó a Froilán Pradilla. cediéndole en la venta.

apedreó casi hasta destruir la vieja casa de los Pradillas. hizo motines. hablando en cambio. ese dinero. repetidas veces. de la Granja Agrícola.el Mausoleo que guardaba los restos de su madre y. inclusive el área municipal. había vendido todas sus propiedades. que guardó cuidadosamente. del Hospital. que le había producido la venta de sus propiedades. a la hora de la Comida. y el valor de la casa en que vivía. para almacén de materiales. recibió el valor de esa venta. en el cual había ya. en un cheque contra un banco de Londres. para instalar en ellas. por la cual estaba ya en trato. de los dos millones de francos. como los suyos. y. sus huertos. la aldea rugió de cólera al saber que Froilán Pradilla. Froilán Pradilla. endosó a la Banque de France de París para su cobro. tomar posesión de los edificios de las Escuelas. que se hizo entregar en cincuenta billetes de a mil. era todo su capital. por primera vez en tanto tiempo. sobre las obras de Beneficencia y Propaganda a las cuales. acompañándole instrucciones. empezado a hacer un bellísimo jardín. y. del depósito que de ellos había hecho en un banco de la Capital. él vió un rayo de alegría iluminar el rostro de los 156 . para dormitorios de empleados. sus oficinas. debía ser entregado ese dinero. guardó el mayor sigiloen todas esas operaciones financieras y bancarias. el cual. a una Compañía extranjera. y. pero tuvo que resignarse a ver la Compañía. taló sus jardines y. no se reservó sino cincuenta mil francos.

los miró con una gran piedad... necesitó de todas las alas de su espíritu. de seres de otros tiempos. no indignarse. y se borraban lentamente de él. no llorar sobre ellas. y. y. y. comprendió que aquellos corazones susultaban de contento. y.suyos. para alzarse lejos de aquellas pasiones tan bajas. y. 157 . que habían vivido en su corazón. como retratos confusos.

las monjas. como un fruto malsano. más tiernos que el frotamiento de las hojas. y. se unían. se hacían las confidencias (le sus almas. no volvieron a la casa. bien pronto. un candor paradisíaco presidía esos abrazos. y. donde la sombra empezaba a reinar dulcemente. pero. frente a los dolores irremediables. la envolvían en los cendales del Silencio. había alarmado. la llegada de Froilán Pradilla. ellos se refugiaban en el jardín. tenían la bendición del cielo luminoso. en un fervor olvidadizo de las cosas que los rodeaban. exasperadas de silencios.La Misericordia de la Vida. y. estas dos horas de la tarde. que bañaba sus carnes y. y. se embriagaban de él. y. ellos se habían limitado a cambiar de jardín. mientras Laura y la Mère Cándida charlaban. iban. Paúl Pradilla. dejando volar bajo otros árboles. las nupcias de sus cuerpos semidesnudos. para verse y para amarse y 158 . lo mismo que en su casa. devoraban su felicidad. de ese licor habían bebido Sor Asunción. todas las tardes a las seis. que se enlazaban sobre sus cabezas. que puede apurar el alma angustiada de los hombres. pero no interrumpido el delicioso idilio. no fueron bastantes. con temblores de voz. y. él. y. ahogaba sus pupilas en el polvo de oro de las estrellas. como dos pájaros enamorados. como sus almas. Laura Pradilla y. a hacerles visita. sus cuerpos. que había dispersado la banda monacal que infestaba su hogar. las notas armoniosas de sus besos. nos da el Amor como el más suave elixir de Olvido.

de las manos atrevidas. que las primeras caricias. que él habría sabido hallar aún en las tinieblas más profundas. suelto el río flexuoso de su cabellera. bajo el sueño blanco de las camelias. con el movimiento febricitante de una fiera en celo. saltaba un muro. más cómplice. Sor Asunción. esperaba a que su padre se durmiera. que el brillo de los astros lejanos hacía rutilante. como el movimiento de un ramaje bajo la brisa. como dos gemas magnéticas. como una cascada de oro. sin tocas que aprisionaran su cabeza minervina. entraba en el jardín silencioso. que arrojaban sobre sus desnudeces reflejos amatistas. insaciables de besos. las piernas y los pies desnudos. y se dirigía al Convento de las Hermanas Redentoristas. y. hundidas a medias bajo la tierra. su palidez extraña se hacía hostiaria bajo el verde cerúleo de los ramajes. con los ojos estriados y brillantes. erectos. abandonaba el lecho. saltados fuera de la camisa burda. la monja parecía fulgir. aspirando el aire. y la casa paterna. allí. los labios resecos y. más delicioso y. como las manos y los labios. bajo el arco escénico de la arboleda. ofrecidos a la caricia brutal. las ventanas de la nariz. dilatadas. casi desnuda. los párpados abriéndose y cerrándose en un pestañeo constante. temblorosos. los ojos cargados de caricias. la reposaba sobre el hombro del joven. los senos duros y. Paúl Pradilla. el seno obscuro de la noche.buscaron para eso. que estaba en las afueras de la ciudad. y. sentada en un banco. arrojaban por inútil. enojadas de su 159 . donde Sor Asunción lo esperaba. bajo el tosco manto de religiosa. se devoraban a besos.

y. eso. temiese despertar fantasmas lejanos. como si quisiera devorar al amado que la hacía tan feliz. al contacto de los labios amantes. como si además de la Mère Cándida y Sor Patrocinio. empeñados. que dormían cercanas. es el alma del Amor. inundados de piedad. como ríos de fuego. se diría. más adorable que nunca. sonreía extática. en ese olvido vivieron ellos. que bajaban de los cielos. paso. se hacían más tenebrosos. corriendo por las praderas de la Eternidad. que en el jardín. a separarlos fatigados y no saciados. parecía que un perfume de sepulcro. ¡os. presenciando aquellas nupcias. hiciese más agudas sus sensaciones carnales del momento. unos cielos muy altos. que parecían hacerlos inmortales.castidad. y. sus ojos. hasta aquella tarde. evocado en silencio. venía a llamarlos a la vida real. pusiese más calor en los besos acelerados que se centuplicaban. parecía nadar en ondas de azul. y. Sor Asunción. 160 . el olvido de todo lo que no sea su propia vida. los besos de mañana. apretaba los dientes. en devorar en los besos de hoy. muy paso. le reveló la terrible verdad: estaba encinta. sólo la luz importuna de la aurora. se decían pocas cosas espirituales. y un muerto remoto. que dormían en el fondo de su corazón. ella. bajo el mentido candor de sus tocas monacales. contorsionada entre sus brazos. se entregaba a Paúl. sobre el banco hospitalario que les servía de tálamo. vivían siglos en la sensación deliciosa de aquellos besos. cuando ya completamente desnuda. una serpiente de ámbar crepitante sobre el fuego.

de volver al mundo. ¿a quién consultar? ¿qué hacer? se desolaba y perdía su salud... vacilaba en seguirlo. la preñez mal cuidada. escapar con él. y. sólo se había tratado de ocultar un desarreglo o suspensión de sus funciones naturales. ¿ahora? ¿cómo guardarlo? era imposible. y serían felices. ella. él.demasiado joven para medir toda la trascendencia de sus actos. ella era libre de abandonar el convento... los mareos. no tuvo sino un miedo cerval y servil. ahora que aquél proyectaba volver a Europa y llevárselo a él. de casarse. había podido guardar su secreto. y el Padre Próspero. mientras.. hasta de él. estaba consternada.. y. se ajaba. tuvo miedo de verla morir. pero. eso había sido fácil. que ya empezaba a deformarse por la maternidad. las náuseas. ella. abría surcos devastadores. el volumen del vientre. ha llovido nieve. en el cual. miedo de perderla. más que todo. la inapetencia. sobre el cual. ahora que venían a añadirse. como la de un rosal.. Paúl. veía que las lágrimas sin consuelo ajaban su rostro. y le propuso fugarse. se refugiarían en casa de su padre. se irían todos juntos. más reflexiba y más consciente.. llegaran a saberlo. y lo había guardado de todos. por momentos. de que su padre. que vistas sus ideas los perdonaría y. era imposible. veía que su divina belleza. según las reglas de su orden.. pero.. 161 . eso asustaba su alma piadosa y religiosa. la veía desperecen rápidamente. ante la idea del Escándalo. por más de tres meses.

.... cuando posa en los labios... graves y pensativas.. las rosas amarillas parecen ya de cera... ya no se oye........ una rosa de nácar... permanecía irresoluta......... y... de calco mineral........ por los senderos.. el ruido de su voz. Sor Asunción vagaba........... . la bruma soñadora de las pupilas glaucas................ . tristes como su corazón... parece despertarla de un sueño muy profundo...... un libro entre las manos. tiene el encantamiento de una región boreal. la hacía temblar......eso.. pájaro que se evade temblando: la Oración.. las últimas abejas.. sobre los labios pálidos..... se hace de oro el paisaje. un oro cuasi rojo..... ostentan ya sus cálices exhaustos de licor. cruza un soplo de frío el azul ultrajado del cielo mercurial..... las dolorosas flores. enferma de gran melancolía....... ha muerto el malva tierno... que empieza ya a morir.... sus dos dedos en cruz.. de pájaros................... paz de Noviembre....... 162 ... está el jardín desierto..... la monja se santigua.... que el otoño ha deshojado..... huyeron... su tibio rumorear... como falenos prófugos.. como un gran lis noctámbulo....... —Ave María...... Calma abacial envuelve el huerto florecido...... finge su mano pálida......... los crisantemos se abren en su calma mortuoria de flores invernales.... Gratia Plena........ sobre el follaje ocre............ ante el problema que crecía en torno de ella y dentro de ella.. —Amén. de flores y.....

... ensaya leer una carta........... .... del jardín.. muy remota.. en ella........... como una hoz....el Silencio la envuelve. a esta interrogación.. la luna se levanta. con sus ojos felinos y viscosos. llena de olores acres. ........ como una gran túnica. el deseo vehemente de hablar a su padre...... seguro de que él... tomó conciencia de su situación..... se sienta sobre un banco. ¿qué espera? pronto su estado no podrá ocultarse a los ojos de la Mére Cándida. y rodó a tierra.. es del Amado.. ...... muy blanca....... fue presa del vértigo. que la escudriñaba..... como si hubiese visto alzarse ante ella... tan lejana. revelándoselo todo. inclinó la cabeza...... 163 .... a esa luz indecisa.. primer cuarto creciente....... fue sintió ansias mortales subir a su garganta......... sor Asunción..... y mira el cielo pálido........ la imagen indignada de la Superiora......... y podrán partir a París.. la joven monja tembló..... Paúl... le dice sus angustias.. y entonces ... se diría de marfil.... sintió un tremor agudo en las entrañas.. que tiembla entre sus manos....... la carta........ temblaron confundidas ante sus ojos............ bajo la mirada falsamente tierna de la Mére Cán dida........ ¿qué será de ella? ...... sobre un campo de espigas invisibles. las perspectivas ya nocturnas de los cielos y. Cuando volvió en sí. permitirá su matrimonio..... estaba desnuda en su lecho.... a donde Froilán Pradilla tiene ya decidido su viaje.....

y. ha hecho usted mal.. al recogerla sin sentido. lo tocó. con una mansedumbre de pantera amaestrada para el circo. le descubrió el vientre. prendió un pequeño hornillo de alcohol.. y. tiene fiebre. la había leído. tres meses. añadiendo en tono maternal: —Ahora. esperó ser interrogada por ella. dijo con una voz. que pugnaba por ser amable.. segura del estado de la gestación.. había hallado entre sus manos. Sor Asunción. como para no hacer ruido. la Mére Cándida. y. ¿cuánto tiempo hace que está usted en ese estado? . la Mère Cándida se dirigió a su aposento. sonreída. y. estese quieta. que invitaba a las confidencias: —Hermana. cálmese. Sor Asunción. que se sentía ya febricitante. en el jardín. con las manos expertas. la pulsó. acaso cuatro.. y. para que se reanime. la vió partir. le dijo.. en ocultarme tanto tiempo esta debilidad. cerró suavemente los ojos. la Mère Cándida. puso a él un recipiente con agua.. dijo con una voz muy débil: —No sé bien.la Mére. —Pobrecita. salió amable. la carta de Paúl. y. voy a traerle un cordial. con una voz muy baja. lo sabía pues todo. puso una mano en la frente calenturienta de Sor Asunción. asombrada y agradecida de tanta benevolencia. y teniendo cuidado de extinguir un poco la luz. caminando suavemente. cuando ésta 164 . antes de salir. y. en diversas direcciones..

abrió los ojos. la monja. creyó que iba a morir. fué a su armario. y. dormitaba. echó más tila aún. y. era como si todo su cuerpo. y se incorporó. sudaba frío. 165 . prendió la luz. color de ajenjo. para que su perfume neutralizase el del terrible abortivo que acababa de verter. y. apuró con delicia. tapó el envase. y. cogió un pequeño botiquín. y volvió a acostarse. se acercó al lecho. se rompiese. ésta. extrajo de él un frasco que contenía un licor perliverdáceo. la poción asesina. un sudor mortal.. la vertió en una taza. el vientre parecía desgarrársele. y dejó que la bebida se reposase. extinguió por completo la luz. dulcemente: —Hermanita. ahogó sus gritos. la Mère Cándida. y llamó a la monja. y le ofreció la taza. le echó un puñado de camomila. Sor Asunción. un delicioso olor a camomila invadía el aposento. cuando Sor Asunción. abrió los ojos.. la Mère Cándida. resolvió morir en silencio. promediaba la noche. hermanita. cuando estuvo lista la infusión. se despertó asaltada por violentos dolores. un desmayar creciente la invadía.hirvió. se alejó en puntillas. —Tómese esta tila —dijo la Mère. y vertió unas gotas de él. en la tisana bullente. vértebra por vértebra. y cuando ya la creyó tal. se dirigió con ella bien tapada al cuarto de Sor Asunción. ésta.

oyendo toda la noche los gemidos de su hermana en la habitación vecina. los gemidos. la miró fijamente. y. para preparar el desayuno. recomenzaban. como si hubiese tratado de alzarse hasta los cristales. estaba cerrada. empujó la puerta. lamentables y desgarradores. de Sor Asunción. despertó a Sor Patrocinio. corrió a avisar a la Mère Cándida. cuando la Mère Cándida. no se preocupe de eso. cesaban a intervalos. —Sor Asunción. agarrada a las cortinas. tuvo que caminar por sobre la sangre que llegaba hasta ella. estaba a obscuras. eso era contra las reglas de la Comunidad. la monja yacía en camisa tendida cuan larga era. continuaban en sonar adentro. la cual se vistió apresurada y fué a ver qué ocurría ala hermana.los dolores. cayó al suelo. —Déjela usted que se queje. el ruido de esta caída. no cesaron. no pudo dormir. ésta no dormía. cuando ella bajó a la cocina. pero. entonces. éstos. la habitación. que dormía en una habitación contigua. al ver entrar a la monja pávida. aplicó el ojo a la cerradura de la puerta. está enferma. se retiró a su lecho. Sor Patrocinio. ante orden tan perentoria. la oyó gemir débilmente. sino ya bien entrada la mañana. abrirlos y pedir auxilio. siempre más violentos. abrió la puerta del aposento. 166 . retorciéndose en su lecho. váyase a dormir y. y. se queja mucho —dijo ésta. al pie de la ventana.

imagínese usted que iba a escaparse con Paúl Pradilla. estaba aún cálido. sin emoción.. porque el rostro y el cuerpo estaban todos cubiertos de esa sangre. la miró en los ojos. nosotras no habríamos concluido nuestra Capilla. la fortuna de Froilán Pradilla. el feto informe. felizmente... viscoso y repugnante. e s t a . habría sido entonces de su hijo y de ella. y. iba a dar a luz. convencida de la muerte.. salvando así los intereses de Dios y de su Iglesia. no habría heredado nada. a una larga distancia. dijo asustada: —¿Qué es esto? —¿No lo ve usted? —le dijo la Mère Cándida. le pendía del vientre. recogiéndose las faldas. . —Cállese usted. 167 . yo. retrocedió asustada. . ¿qué habría sido de la comunidad. viendo en el suelo la masa sanguinolenta del feto. llamó a Sor Patrocinio. le tomó el pulso. el cadáver. qué habría sido de nosotras con ese e s c á n d a l o ? . la monja muerta en ese lago de sangre. a casarse con él. la Mère Cándida. y. abrazarse a él y llorar largamente. a partir para París. cállese usted —gritó la Mère Cándida. para no manchárselas. estaba encinta. ya cerca de la hermana muerta. ésta. con imperio. se acercó a él. y.unido por el cordón umbilical. a vista de aquel horror. la Compañía de Jesús. la monja obedeció. lo he hecho fracasar. parecía asesinada a hachazos. no pudo eximirse de besar el cadáver. he descubierto a tiempo el plan abominable.. . ( y a q u í d i j o u n a p a l a b r a afrentosa) nos iba a perder a todos. . dando grandes gritos.

aun los labios dolorosos. y. la sombra de la monja asesinada. a quien él había colocado en la Clínica de Froilán Pradilla. advierta a las niñas que hoy no hay escuela. habían sido ocultadas en los sótanos. ¿no es verdad.Sor Patrocinio la oía como hebetada. y vuelva prontamente. cierre la puerta de la verja que da para la calle. el Padre Próspero. para ser enterradas en el huerto. aísle la campanilla de llamada. calló. ellas. doctor?: 168 . y. matar una mujer joven y un niño por nacer para que la Compañía de Jesús. esperando la noche. el rostro había adquirido una pureza infantil. dos horas después. extrañamente espiritualizado por la muerte. inmaculado. yacía más blanco que los linos y las tocas que la circuían. diciendo al terminar. la Mère Cándida. como Capellán del Convento. heredase una fortuna cuantiosa y. el feto y las placentas. pudiesen tener una capilla. recobrando todo su imperio. y con sonrisa maliciosa. le dijo: —Ahora. vino con el Médico de las monjas. con las ropas ensangrentadas. sobre el lecho blanco. el suelo había sido cuidadosamente lavado y se ostentaba limpio de toda mancha. y. que era el mismo del Hospicio. donde vagaría sin duda.. se diría que sonreían. fue prevenido. para que nadie nos moleste. baje usted. no acertando a comprender por qué convenía a los intereses de Dios. —Diremos que ha muerto de angina pectoris. y. el cadáver de Sor Asunción. porque Sor Asunción está muy gravemente enferma. la Mère Cándida los recibió en el locutorio y les expuso en pocas palabras el caso..

. ésa es una enfermedad que ha matado muchas monjas. el médico firmó la tarjeta de defunción. se le sepultó en el viejo Campo Santo de la ciudad... cubierto de rosas. se permitió a las niñas educandas desfilar ante el féretro.. añadiendo. bajo una tosca piedra y una inscripción anónima. y. sonriendo también. —dijo éste. se llevó el cadáver a la Capilla y. SOR ASUNCION HERMANA CATEQUISTA 169 .—Sí. ningún cura —dijo el Padre Próspero para completar la bufonada. se le puso al pie del altar. —Y. y.

de locura senil. creyó enloquecer de pena.. era el horror de su padre. no oía hablar a todos aquellos que lo rodeaban. ya no era. y. caminando en las tinieblas. según esos sacerdotes y. de los libros de su padre. y pronto serían de temer las violencias de aquel loco enfurecido.. como a David. sino la sombra de un hombre.. se acentuaba de hora en hora. esos laicos. la más acentuada de ellas. y. sola había desaparecido. y. y.. sola. en castigo a su vida de abominaciones mentales. sola con sus hermanas. sola había llegado al país.. la Mère Cándida.La muerte de Sor Asunción. lo había hecho loco. familia. al cual dieron la noticia dos días después. ni conocidos. de la vida de su padre.. pronto lo haría una bestia. y el contacto con aquel herético sin salvación. su misticismo tomó formas alucinantes. como a Nabucodonosor.. 170 . lo creía irremisiblemente condenado. su dolor lo arrojó más brutalmente en brazos de la Religión. ni amigos. se le hacía casi insoportable. no tenía allí. el crepúsculo mental de aquella alma. había herido a Froilán Pradilla. y. sino del horror de las ideas de su padre..... la bella monja extranjera. pasó desapercibida para todos. según ellos. había muerto. de que la monja dormía bajo la tierra. que debía matarla. y. sola dormía para siempre bajo la tosca loza tumular.. la catástrofe se acercaba por minutos. Dios... sólo unos ojos la lloraron: los ojos de Paúl Pradilla. sola con su madre en religión.

venga usted a ella. dió al Padre Próspero. al levantarse. aunque no lo haya sido aún legalmente. la Mère Cándida. había dicho a Laura Pradilla.. ven a ella. incapacitado mentalmente.el oír diariamente repetir estas cosas. y. dejó vacío. corrieron a contar a sus amigos. según las leyes de este país. que Paúl Pradilla. ningún deber de obediencia te liga a tu desgraciado padre que está loco. eres mayor de edad. a su tía. ni tú tienes el deber de obedecerlas. aquella fortuna tan deseada. ocupará el lugar que Sor Asunción. se miraron asombrados. lo llevó ante el Superior de los Jesuitas. y. que le contaba esta locura de su hermano que la condenaba a un nuevo viaje: —Eso no puede ser. tú. y. la orden de prepararlo todo para partir a París. no puede darte órdenes. él. y. uno y otra sintieron como si la tierra se hundiese bajo sus pies. de un horror y un terror crecientes hacia su padre. nuestra casa está abierta para usted. esta nueva demencia de aquel que tanto los martirizaba con las suyas. fue con lágrimas en los ojos. que al ver cómo se escapaba con aquel viaje. así. la noticia de su próximo viaje. entrar como de costumbre a la alcoba de su hijo.. cuando éste dio' a él. es necesario salir de la tiranía de ese loco. llenaban su alma. éste. eres libre para dejar la casa paterna. dijo a Paúl: —Hijo mío. y. así una mañana. tan consternado como él. la nuestra está abierta para ti. vió 171 . porque hace dos años que has cumplido veintiún años.

por las monjas de las leyendas sobre la locura del amo. estaba en el convento de hermanas catequistas.que el lecho estaba intacto. sino con el cortejo interior de los grandes sueños luminosos. ésta. que su hermana. comprendió que habían huido. y.. fueron dos muertos más. entró valerosamente en su nueva soledad. no lo intentó siquiera. Froilán Pradilla. los sepultó en su corazón. y. temerosa s i n duda de exasperar al loco. las demás habían partido. mal cerrado. que éste se había refugiado en el colegio de los jesuitas. no respondió. ya no se ocupó sino de apresurar los preparativos de su marcha. los armarios vacíos. 172 . donde dormían tantos seres y tantas cosas olvidadas. libre. dijo que lo ignoraba todo. el lecho estaba intacto también. ¿dónde estaba su hijo? llamó a su hermana para preguntarle. no hizo esfuerzo ninguno para verlos. de no marchar ya.. que escoltaban su Pensamiento. supo en la policía. sólo una vieja criada acudió. la buscó en sus habitaciones. faltaban los vestidos . y. ni para hablar con ellos. miedosas e imbuidas. a donde fué a averiguar por su hijo.. llamó las gentes del servicio para interrogarlas. donde no entraba nunca. esta vieja. en el armario. de los cuales. los amortajó con el sudario de su indiferencia y. hacia un mundo de Libertad. fué feliz.. y. y. no quiso siquiera llevar el duelo. y.

su última Obra. con la galante idea de reconducirla hasta Europa. había venido a reavivar ese prestigio. su casa. había vendido sus libros y. en que la muerte moral. y. luminoso y vivo. él. se alzaba ante sus ojos. en el Silencio profundo de su estancia su alma no soñaba ya. academias e institutos. la Institutriz que le inspiraba una gran confianza. los cuales había juntado a los cincuenta de a mil francos que formaban toda su fortuna. su nombre se conservaba en el horizonte espiritual del mundo. 173 . se envolvió en la melancolía profunda de su soledad. y. había conservado su unión espiritual. la Ciudad Sol. y. la prensa se disputaba sus trabajos. como una estrella. la vida le pareció muy soportable. a otro médico amigo suyo. fulgente y vivaz. recientemente salida de prensas. sino con los tumultos lejanos de París. de todos los que amaba. que la lejanía. no habría sido un Genio. había convertido ese dinero en billetes de banco franceses. a la cual había hecho venir a la Capital. como por las corrientes de un río subterráneo. pedían y publicaban sus memorias científicas. como su último refugio.Froilán Pradilla. en esa extraordinaria intensidad de aislamiento. con el mundo sabio de Lutecia. no hacía sino aumentar. lo había arrojado. confió este depósito sagrado a la Señorita Ritcher. un refugio hecho de radium. si no hubiera sabido amar la Soledad. todo dentro del más riguroso sigilo. para realizar su viaje.

no debía ocupar sino después de su partida. no atacada de servilismo mental. tenía en adoración. una gran parte del Pueblo —porque no todo él estaba idiotizado en aquella democracia. el periodismo liberal. estaban enfermas de gangrena moral. la 174 . había zaherido. las huellas del viejo león. y. y fanatizada por su espíritu. que profesaban una gran veneración al Sabio anciano. que había disuelto su hogar. porque no todas las almas. el anochecer de una vida. hasta donde era posible. vivía en su misma casa. y seguía con respeto. leía con devoción las Obras del Maestro. de aquel que había escrito tan grandes libros de Belleza y Libertad. el nuevo adquiridor. que entraba silencioso en la Selva Impenetrable. habían visto con noble indignación. aquella campaña vil. había conmovido a gran parte de la ciudad. ebria de agua bendita —amaba la historia y la persona de ese gran luchador. ni de cretinismo religioso. había hecho tan triste.en lucha con las vicisitudes no había alterado su vida normal. su infortunio. los científicos. que según contrato. los intelectuales. que había sacrificado su vida a sus ideales. la noble y blanca figura. los doctos sin prejuicios. tan llena de sublimes enseñanzas. en una prensa esclavizada por la ley. ni todas las conciencias estaban vendidas al oro jesático vertido en profusión. la juventud.

no bastaba al clericalismo rencoroso que lo perseguía. inhabilitándolo así. si éste. impedir que partiera. para obtener esa declaración de demencia. la noticia de su próximo viaje a París. sobre el destino dado a esa fortuna. según las leyes de aquel país. y colocada en Bancos de París y Londres. para el ejercicio de todo acto jurídico. alarmó a la Compañía de Jesús. jesuitas supieron. porque su espionaje no alcanzaba a aquellos Bancos lejanos. si Froilán Pradilla partía con su fortuna. haberlo vencido en el alma de los suyos.campaña de zapa. lo que sucedería sin duda. no testaba en contrario. desconcertó y. fué el plan inmediato de la Compañía. y perteneciente por tanto a los herederos de Froilán Pradilla. que la fortuna de Froilán Pradilla había sido toda trasladada al extranjero. ya que no podía vencerlo en la Admiración del Mundo. era necesario declararlo loco. no pudieron saber nada. para eso. libre de disponer de ella y de testar a su antojo. de empleados del Banco. que eran sus hijos de confesión. que había minado y destruido el hogar del Sabio venerable. e incapacitarlo legalmente para testar. ¿para qué habían servido todos los manejos de captación de los suyos y destrucción de su hogar? por delaciones obtenidas en el Tribunal de la Penitencia. los . y la consiguiente incapacidad para la administración y 175 . si partía tan indignado como estaba con los suyos. la suponían depositada allí en efectivo. hubiera querido vencerlo por completo en el alma de su patria.

nombrados por el Juez. recibió Froilán Pradilla. a hacerle una consulta. hablaron de ciencia. eran funcionarios de la Iglesia. los despidió con una efusión de cordialidad que no era fingida. sincero. no era bastante. más que del Estado. y médico de las monjas catequistas. locuaz como todos los solitarios cuando tienen auditorio.disposición de bienes. el Maestro. de leyes de herencia. los galenos entregaron al Juez su informe. y la declaración jurada de tres médicos. tomaran notas. era necesario la solicitud de los herederos perjudicados por las acciones del demente. la declaración de incapacidad legal. y. entre ellos el famoso doctor Fajardo. sin sorpresa. y su inhabilitación consiguiente para testar. para enardecerlo. y éste nombró los tres médicos que debían reconocer a Froilán Pradilla. el Juez que deseaban. elocuentísimo. agradeciéndoles el objeto de su visita. de los reputados por eminentes en la clientela clerical. concluyendo en la locura senil de Froilán Pradilla. eran éstos. donde los magistrados no vestían la toga sino para envilecerla. fué expresivo. una mañana. le hablaron aún de cuestiones sociales. obtener así. que venían. y. no se sorprendió de que sus colegas. allí. y. la solicitud no fue difícil obtenerla del automatismo abúlico de sus herederos: Laura y Paúl Pradilla se apresuraron a firmarla. según ellos. la visita de sus tres colegas. era necesario 176 . los jesuitas hallaron pronto. expulsado de la Clínica de Froilán Pradilla. de degeneraciones.

Froilán Pradilla. recluirlo en un manicomio. entraron en un claustro por cuyos corredores se paseaban figuras silenciosas.. con una citación en la mano. comprendió que estaba en una casa de locos. y. pasado el enorme zaguán. creyendo que se trataba de algo relativo a la fuga de su hijo y de su hermana. se detuvo ante un ancho y vetusto portalón. entre ellos el testamento que se sabía existía. descendieron los tres. Paúl y Laura Pradilla firmaron esa solicitud. siempre que estuvieran imposibilitados para atenderlo. no les permitía atender a su padre y hermano. como la puerta de una cárcel. unos frailes. que sin duda él pediría. y. el coche que lo llevaba. sino con una petición de los miembros de la familia del demente.substraerlo al examen de otros médicos. los siguió. vinieron a su encuentro. para rendir una declaración. ¿qué hacía allí? 177 . que el Gran Sabio. basándose en que su situación de miembros de una comunidad religiosa. mientras se incautaban de sus papeles. y agitadas. vió entrar en su casa dos empleados judiciales que le suplicaban cortésmente. seguirlos a casa del juez.. como inquisidores. sí fue con sorpresa. esta vez. vestidos de negro. en favor de su hijo y de su hermana. era la «Casa de los hermanos de San Juan de Dios». grande y enferrada. la puerta se abrió. esa reclusión no podía obtenerse. de acuerdo con esa solicitud la orden de reclusión de Froilán Pradilla fué firmada por el Juez.

los funcionarios hicieron a los padres entrega del enfermo, y sé alejaron; al verlos partir, el Gran Sabio lo comprendió todo, y, quiso ganar la puerta; sus guardianes lo detuvieron; entonces, se revolvió furioso, y una lucha se entabló entre ellos y él; a pesar de su gran edad, el viejo se conservaba fuerte; pero fue dominado y empujado violentamente a una celda; allí se prendió a los barrotes, dando grandes gritos; entonces dos legos brutales entraron, y le pusieron una camisa de fuerza; ... le cortaron luego la barba y la cabellera cándidas, que rodaron al suelo y, se dispersaron como avergonzadas de aquella profanación; un Hermano asombrado de no hallar papel ninguno sobre él, le preguntaba indignado: —¿Dónde has dejado el dinero? ¿dónde está el testamento? Froilán Pradilla lo apostrofaba violento; entonces, lo llevaron a un patio lejano, lo desnudaron, y soltaron sobre él una ducha; se defendía tratando de atacar a sus verdugos; un lego violento, tomó entonces una vara para azotarlo; iba ya a ultrajar las carnes desnudas, cuando un practicante laico se lo impidió; había reconocido a Froilán Pradilla a pesar de la rasuración; lo arrancó a sus verdugos, y, lo condujo respetuosamente a su celda, aconsejándole calmarse; otros practicantes se unieron a la comitiva, conmovidos y hasta llorosos:

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—Maestro —le decían en voz baja —tenga valor; nosotros velamos por usted... sólo una noche, pasó Froilán Pradilla en la celda infecta del Manicomio; el Pueblo supo por los estudiantes, la infame acechanza, y los periódicos hablaron de ella en la tarde con grandes protestas de indignación; el gobierno y las autoridades que no estaban en el complot, se mostraron indignadas, ante aquel ultraje a la más alta gloria nacional; no había avanzado mucho la mañana, cuando el pueblo amotinado asaltó el asilo de San Juan de Dios, y libertó a Froilán Pradilla, paseándolo en hombros, ante la policía y las autoridades silenciosas que no quisieron impedir aquella reparación; sólo algunos fanáticos, que fueron rudamente castigados por la multitud, silbaron al paso del noble anciano, tan cínicamente ultrajado, por aquellos que codiciaban su fortuna. Froilán Pradilla, durmió aquella noche en casa de un noble amigo, escoltado por la juventud y por el Pueblo; dos días después, salía oculto de la Ciudad, en viaje hacia la costa, buscando el buque que debiera llevarlo a Europa; iba solo, llevando los cien billetes de a mil francos, que formaban toda su fortuna, y que la Señorita Ritcher, le había entregado, lamentando no poder seguirlo en las precipitaciones de aquel viaje; la huida del demente, como la taifa clerical llamaba el viaje de Froilán Pradilla, puso a ésta en consternación, y, más cuando le llegaron los rumores de que escapaba llevando consigo una gran fortuna;

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darle alcance, despojarlo de todo, y, recluirlo de nuevo, fué el plan de la cuadrilla codiciosa; enmascarólo dándole las facciones de la Piedad, y, dióse en sus hojas periodísticas a grandes lamentaciones sobre la desgracia del Gran Sabio, y, el dolor, en que ésta sumía a su familia; instaba además a las autoridades y a los habitantes de los pueblos por donde el fugitivo pasase, lo capturasen y lo entregasen a su hijo afligido, que iba en su seguimiento. las autoridades de la Capital, se negaron a dar fuerzas de policía para esa persecución, ni expedir orden telegráfica ninguna, a otras autoridades, para la captura y remisión del demente fugitivo, como se le pedía por los galgos tonsurados que iban a darle caza; y, Paúl Pradilla, despachado en persecución de su padre, tuvo que partir, acompañado únicamente del Padre Próspero, y dos hermanos de San Juan de Dios, los dos legos loqueros, que habían querido vapulearlo; como en aquellas regiones, no había aún vías férreas, sino caminos de herradura, perseguido y, perseguidores, marchaban a caballo; bueno era el corcel que llevaba a Froilán Pradilla, y le precedían telegramas de amigos, suplicando a otros de la ruta, tenerle listas nuevas cabalgaduras de remonte. Paúl, y su séquito contaban para eso, con los curas de los pueblos y las aldeas que atravesaban; muchos senderos y muchos poblados, había recorrido y atravesado Froilán Pradilla, cuando al finir el tercer día de marcha, se sintió extenuado y rendido; su gran edad lo vencía;

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resolvió escapar escalando a pie el monte árido de pendientes escabrosas. eran sus perseguidores. se inclinó sobre el abismo. apenas hábiles para cabras y pastores.. que subían. le habrían dado pronto alcance. sus perseguidores. en la cual no cabía un rebaño. como traían guías expertos. protegido por los helechos y parásitos enormes.. su caballería hallada en el bosque. se apeó. el paso de cabalgaduras que se acercaban.. y. puso a pastar la bestia. no les fue difícil adivinar el lugar a donde había escapado. vió abajo. sin embargo. que venían. huir a caballo. por tener el oído contra la tierra. y. y sin otro sendero accesible. y. clareaba débilmente el alba. al pie de un alto cerro que parecía inaccesible. le era imposible. era ésta una meseta pedregosa. cuando un ruido lo despertó. a cuya sombra había dormido. rodeada de cactus... para un hombre de su edad. y se pusieron en su seguimiento. la fatiga lo rendía. y. poco o nada habituado a estos ejercicios corporales. y. proporcionados en el pueblo cercano. 181 . no había duda. protegido por una cortina de árboles. les había servido de indicio. sin otro refugio que un árbol sin hojas. que ese por donde él había trepado. percibió claramente.era en un paraje despoblado. tarea ardua. agrios eran los senderos. pudo llegar jadeante hasta la cima.. secado por los vientos. se durmió profundamente. se acostó sobre la tierra desnuda.

.. que lo obstruían. tomando uno a uno los billetes de Banco. grandes bloques de piedra bruta. rompiendo zarzas y arrollando arbustos. oyéndolos crepitar. y. y. después. —Ya no tendrán un céntimo de mi fortuna —dijo. les prendió fuego. una roja llamarada. los vió subir. empujó entonces. al volver de un recodo.. que revelaba todo el vigor de sus fuerzas físicas. amparados por las zarzas y casi sostenidos por ellas. los arrojó al fuego.. las aglomeró unas sobre otras. se les oía hablar. haciendo un esfuerzo. y. 182 . se inclinó sobre el sendero caracoleante. cuando vió quemarse el último billete. sacó entonces la cartera que contenía su fortuna y. los asaltantes se detuvieron. Froilán.. con su cuchillo de caza. un gran humo se alzó. de San Juan de Dios. se oyó en el silencio un alarido de horror. comprendió que no podía escapar. cortó las ramas del árbol. con su fosforera automática. casi en su totalidad. luego. acercó y acumuló a la entrada del sendero.Froilán Pradilla. .. el primero en aparecer.. tomando fuerza enorme en su descenso. chocó contra el lego y lo aplastó arrastrándolo al abismo. y. uno de los grandes bloques de piedra que se desplomó por el sendero. viéndolos luego convertidos en cenizas. sonreía. se dirigió entonces a donde había acumulado las tres grandes moles de piedra. fué un lego loquero.. —El loco se defiende —gritó uno de los mozos que servían de guía. Froilán Pradilla. calculó el tiempo que tardarían en llegar hasta él. los perseguidores estaban ya cercanos.

.. se apartaron. a pocos metros de la cima. asomó entonces la cabeza para mirar hacia el sendero.. Paúl Pradilla. todos creyeron que iba a abrazarlo. que rodó arrasadora como la primera.. se detuvo ante el anciano tendido en tierra.. triturando al corchete y. avanzó hacia su padre. por haber cazado muchas veces en él. un tiro sonó. y.. y. la abrió.el sendero se mostró desierto . la miró adentro. el policía. apareció más adelante. para dejar pasar al hijo que venía. hubo una tregua de silencio. y. que tenía ya el estertor de la agonía. a besarlo. y luego rodó por tierra. pero. con la carabina tendida hacia Froilán Pradilla. por toda respuesta. fue el primero en llegar a la cima. Froilán Pradilla. había disparado sobre él. limpio de enemigos.. uno de los policías del pueblo. se arrodilló a su lado. la esculcó en todos sus compartimientos. y extraer del bolsillo la cartera. el a n c i a n o . éste no hizo sino desabotonar la chaqueta de su padre.. intimándole que se rindiera: éste.. s e ma n t u v o u n mo me n t o en pie. 183 . que venían en la comitiva y que era muy conocedor del lugar.. prendido a las zarzas y a los arbustos.. dió un rodeo. empujó con todo su cuerpo la otra mole de piedra. h e r i d o e n e l p e c h o . a cerrarle santamente los ojos.. quedó inmóvil tendido cuan largo era. otros llegaron después. haciendo un ruido lúgubre al precipitarse hacia el valle.

hurgó con un bastón las cenizas... cómo se le hacían ceniza entre las manos. con una voz lúgubre. pedazos de billetes de Banco aún sin consumir sé aparecieron. con los ojos abiertos. había acabado de morir. parecía envolver en luminosidades de apoteosis.. mostrándole los pedazos de los billetes calcinados... ¿dónde está la fortuna? — le preguntó el Padre Próspero. que aún ardía. Paúl Pradilla los examinó. viendo desesperado. y. Froilán Pradilla. miró a su padre con un rencor sordo. —¿La fortuna? —dijo Paúl Pradilla... y se acercó a la hoguera.. —La fortuna. que el esplendente Sol de la mañana. parecía.estaba vacía.. aparecía como una mofa irritante. y las zarzas de la cima... a quien el miedo había hecho tardo en llegar. el número Mil. contemplar el horizonte infinito. se alzó enloquecido de coraje. la cima quedó sola. y las dispersó.. FIN 184 ... en muchos de lo cuales. como si hubiera querido triturarlo y se alejó seguido de su séquito.