DIRECCIÓN GENERAL DE VINCULACIÓN CULTURAL

Red Nacional de Festivales

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Primera Edición © D.R. 2006, Cultura, Arte y Tradición, A.C. Madero sur No. 91 Zamora, Michoacán, México. cultura_arte_y_tradicion@yahoo.com.mx Portada: Pecado Capital Pintura al óleo de Nancy Almazán

A Manera de Prólogo
ATREVERSE, a publicar una Antología es temerario y por supuesto pocos quedarán satisfechos, sin embargo, nosotros pretendemos dar 100 poetas del Mundo a todo aquel que guste o quiera conocer un poco más de lo que hoy se hace en una parte del universo de las letras. En 1997 iniciamos un sueño y con esta publicación culminamos la Primera Etapa. Por Zamora han pasado más de 350 poetas de diversas latitudes de México y del extranjero. Desde el principio, pensamos que la VOZ DEL POETA es lo importante y su presencia sería el motivo del Encuentro, que nuestras manos siempre estarían abiertas para aquellos que con su palabra confirman que el ser humano tiene la magia para transformar positivamente al mundo. La selección, una vez más, será arbitraria, es lamentable la falta de muchos, pero los lectores, encontrarán una bella diversidad en formas y estilos, se sorprenderán de la variedad y de la manera en que cada poeta trata la alegoría de la palabra. Estamos convencidos que la presente antología es el primer paso y que con el devenir de los años se volverá un documento importante entre la comunidad en lo general y principalmente entre los estudiantes. Sabemos que el Encuentro de Zamora, Michoacán, México, ha trascendido a otros países, eso nos enorgullece y nos obliga a continuar, de buena fe, la siembra. Seguiremos fomentando nuestra pasión por la poesía y ofrecemos nuestra hermandad a todos los seres de la tierra. Somos testigos y escribimos la historia a tiempo, un libro es la promesa de que los poetas del mundo nunca caerán en el olvido… Roberto Reséndiz Carmona
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Doy las flores las espinas los lienzos sin óleo las marinas… R. Reséndiz C.

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María Feliciana
Adame Lira
MORIR ES DESPERTAR… Morir es despertar del sueño inseparable de vivir en tinieblas. Es observar tras la ventana del silencio el movimiento de la tierra. Es acortar la fuerza de las olas en mar de lo infalible. Morir, abrir la puerta del ensueño y perderse en la nada.

CUMPLEAÑOS Cada día deshojo la página de un libro sin concluir. Cada día desciendo con semáforo en rojo un almanaque más.
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Luna llena que asoma al calendario espejo su perfil acerado de añejas nervaduras. Estoy cada vez más alejada de la cima con mi carga de apegos. VAIVÉN DE ESPUMA… Vaivén de espuma. El tiempo se acentúa en su ir y venir. Me toca en su mágica carrera. Me conduce hasta el principio que hace un mañana. Y todo se desplaza en ese ritmo. Entrar y salir hacia espacios infinitos, historias y caminos. ¿Qué puedo encontrar en esa cita? El rumor de las cosas me pronuncia el tic tac del reloj. No puedo sustraerme. Recorro el calendario de fechas y personas, amigos, familiares aparecen. ¿Para qué pisamos esta tierra? ¿Algo de nosotros quedará en ella? La estancia es tan pequeña. Tantas veces se vive en solitario. Y eludimos estar deshabitados porque los otros nos salen al paso. Tocamos el vacío, lo llenamos de planes que en el trayecto se consuman, aunque sea con derrota. Insisto en un cruce de senderos hasta pagar el peaje por mi estadía en este puerto.

María Feliciana Adame Lira. Nació en Fresnillo, Zacatecas, en 1945,

reside en Guadalajara, Jal. Ha publicado: Un suave eco, participa en diversos talleres literarios. Ha incursionado en el teatro dramático y en juegos florales de Jalisco. 10

José Eduardo
Aguirre
NUEVA REPÚBLICA DEL HENO
Para el poeta Alberto Blanco, en memoria de su estancia en Morelia, este “cadáver exquisito”.

El espantapájaros contempla el erial Sus manos gotean desastres nunca vistos No sé si me gusta más que baile O si es amante de viajes idos La luz lo llaga en la noche de los muertos Y cuando el sol ejercita sus movimientos Recuerda memorias de tardes lluviosas Cuando no te veo espantapájaros Es porque te has dejado caer al sol Tu sangre de paja entonces corrió Y después el aire dijo: Su vida es un calor de trópico En el ocaso el espantapájaros agoniza La luna lo refleja en la tierra Al tocar las campanas de la noche En su colina la pequeña araña y el presidente Llueven mentiras otra vez Porque no entrar en ti espantapájaros Es no amarte Ahora ven por favor no tardes Abandona el rabioso anochecer Que cuelga en los burdeles
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Espantapájaros cabeza hueca Vamos a navegar en las sombras En el clarear pálido de las sombras Eres espantapájaros y me siento feliz Brotarán flores de paja en la colina ¡Ah, la reina saldrá vomitando! De tanto vello negro en la piel blanca ESTAMPA MALDITA DE NIÑA ¡De repente, sí, sus ojos se asomaron al alba! Y la niña del columpio subía y bajaba del aire Y todo se hizo de mañana Como un vals ella se mecía y, metía, Sus pies en mis güevos Por instantes se detuvo el tiempo: La rama del árbol, el conejito, el fluir del agua, El exhausto granizo estrellado en el patio Un asomo de luz al oriente Con el cielo nublado Aparte, una manzana en el césped, Un caracolito de jardín Pretende subirse a la fruta Pero la niña sube y baja del aire A la densidad terrestre Al íntimo y más puro secreto De mis frutos y mis crustáceos.

José Eduardo Aguirre. México, D.F 1967. Radica en Morelia, Michoacán desde 1980. Escritor, poeta y ensayista. Ha sido publicado en diversas revistas y suplementos culturales. Tiene publicados los libros Rosendas de Michoacán, el cuaderno: Luvinaria; y un cuaderno de poesía con motivo de un aniversario luctuoso de Sor Juana Inés de la Cruz. Aparece en diversas antologías de México.
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Alanís Pulido
JARDÍN SALVAJE

Armando

Un susurro de jazmines perfuma la casa; entonces la indiscreta disposición de las hormonas apedrea los cristales de las ventanas, imagino una selva con plantas carnívoras y la lluvia que insistente nos lava el corazón. ¿Es el amor que devasta? ¿A QUIÉN INTERROGO? ¿Y si estas palabras estuvieran escritas en mi secreto cuaderno?¿O en el ácido silencio de la incertidumbre? ¿podrías salvarme? ¿Podrías hacer una reflexión al respecto? Es más: ¿Dónde está el soneto? LO QUE NO DIJE SOBRE LAS COSAS QUE DIJISTE El ayer sostiene su tibio ayuno de lluvias -dijiste Y me sobrevino un paréntesis de silencio, entonces presentí que el abismo que hay entre tus labios y mis labios (un vacío lleno de esperanzas) estaba por desaparecer Nuestra displicencia es culpable -dijiste Y consideré interesante encarar de manera sorpresiva a los sortilegios de la felicidad dolosa; poco recuerdo, algunas fechas, algunos trámites. El lector habrá de disculparme.
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YO LADRO Y MUERDO Mi poca libertad es tanta que a veces la ladro a mis huesos y las manchas de tinta convocan al viento y al sol a protagonizar días iluminados y frescos, días donde uno sea capaz (manteniendo una prudente distancia) de burlarse de las distancias. Mi poca libertad es tanta que a veces muerdo a las palabras Y las marcas de mis dientes dan pie a miles de historias que a veces protagonizo, historias que por supuesto nunca serán llevadas a la pantalla.

ACRÓBATA Yo, acróbata en el trapecio de tu ausencia, estiro las manos mientras el salto mortal y como uno se habitúa a todo, paladeo la espumosa amargura antes del contacto, la espumosa amargura donde se camuflan los antojos. ¿abajo hay red de protección? Por supuesto que no.

Armando Alanís Pulido. Monterrey, N.L. (1969). Está considerado

como una de las voces más originales de la joven poesía mexicana, aparece en las principales antologías de poetas jóvenes mexicanos. La Universidad Autónoma de Nuevo León le concedió el premio a las artes 2005 por su trayectoria literaria, ha sido traducido al inglés, al chino y al francés. 14

Almazán
ROJO POR DENTRO (Fragmento)

Nancy

Para Rolando Sandoval

Rojo de presagios indescifrables de sol naciente, de fuego que se extingue, de sangre que se agita, de violencia, de pecado, de dolor, de pasión, de muerte… …Sangre inmaculada de las mujeres castas, que involuntariamente cae sobre una blanca sábana, cuando deciden abrir la puerta de par en par abandonándose al goce, al espanto, a la delicia de la profanación, y le clavan los dientes al pecado hasta sangrar la virtud en esa estocada letal que da el primer amor sobre la carne. Sangre simbólica del catolicismo que saborean los feligreses en el cuerpo de Cristo para hacer callar las voces del remordimiento y apaciguar a las fieras indomables de la culpa, porque creen redimirse comiendo una hostia los domingos en misa, o a punta de las flagelaciones que le ofrecen a Dios para santificarse. Sangre libada a sorbos por los moralistas y los puritanos, vampiros que se beben al prójimo en busca de la inmortalidad, porque el desgarramiento ajeno es el único placer que se conceden.
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Sangre infecundamente obscena de las mojigatas que escurre entre cólicos de su herida anatómica mes con mes día con día gota a gota para disolverse en el jarro humeante del deseo, que hervido a fuego lento en las entrañas, termina por tirarse, de rodillas, en un confesionario. Esa es la sangre inhóspita, inaccesible, que en su lenta y pudorosa podredumbre sólo gusta a los buitres y agita la lujuria de las moscas. Rojo efervescente de los pleitos callejeros, que se extrae a puñetazos de las bocas maldicientes, escupida con coraje sobre la superficie asfáltica del miedo, entre el dolor intangible de la propia existencia y la impotencia flamígera del odio. Indicación violenta de los semáforos que dicen alto, de los extinguidores que piden "rómpase en caso de incendio" de las ambulancias que anuncian la muerte a gritos, de las innumerables señales de peligro, de los asaltos y las violaciones: de las rosas que en púrpura encendido invitan al amor sin mostrar las espinas…

Nancy Almazán. (México D. F.) L.A.E., U.A.M., y de Artes Plásticas en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”. Fundadora de la Galería Frida Kahlo, del Centro Cultural y Taller de Producción Artística Artemisa. Mención Honorífica en la categoría de estampa, en el IV Encuentro Estatal de Pintura y Estampa “Efraín Vargas” Le han publicado diversos suplementos culturales y literarios.
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Amithanayagam
JUÁREZ I Ni moscas, ni jejenes: alitas nacidas en el polvo, mitocondria se entrelazan dando vueltas en el aire ante la mesa donde los poetas hablan de escribir sobre los cadáveres. II No se puede caer en estas barrancas y pasar la noche tranquila, levantarse a la mañana y caminar para buscar agua dulce del arroyo cercano que fluye a través de los terrenos baldíos y su maleza de plástico, zapatos, bragas, dientes. VUELA (Fragmento) Cuando amanezca el día, cuando se vaya la luz y la noche comience; cuando nuestros hijos empiezan a caminar

Indran

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e ir a la escuela, y se despiden de nosotros a las puertas de la universidad, y vuelan de país en país para enviarnos postales de su madurez, las fotos de sus propios hijos, ahí encontramos la poesía escrita para capturar el vuelo de la mariposa justo cuando se va, para conciliarnos con la pérdida de los seres queridos de nuestros padres aún con los gatos y perros, la poesía nos acompaña cuando ganamos una chamba y cuando la perdemos, es amiga, consuelo, puente a Dios…

Indran Amithanayagam. Premio de los Juegos Florales de Guaymas,

2005 por su poema "Juárez". En español, ha editado El Hombre que Recoge Nidos (prólogos de Eduardo Espina y Francisco Hernández) y El Infierno de los Pájaros (prólogo de José Emilio Pacheco). Su obra editada incluye The Elephants of Reckoning (Hanging Loose Press, 1993, ganador del premio Paterson), y Ceylon R.I.P. (Intl. Center for Ethnic Studies, Colombo, Sri Lanka, 2001). 18

José Antonio
Alvarado
PARA TUS VIERNES, MI VIGILIA (Fragmento) I Envidio la sabiduría de las hormigas para anunciar tormentas ellas seguramente supieron con Noe de los viernes exactos que duraría el diluvio No sé si este suelo me llegó envejecido o los viernes se me muere un poco entre las manos polvo mohoso que te ahuyenta como a los fantasmas cuando la vieja se santigua Siempre supe que los viernes no son días de guardar menos de comunión son días de levantar los pájaros muertos que buscaron encontrar refugio atrás de los cristales son días de abrazarse a su cadáver esperando el olvido o la resurrección. II Deberían declararse los viernes de ceniza todos sabemos que las tres de la tarde es la hora eterna de la muerte de responder con sangre a la caricia de clavar en el pecho la barbilla.
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III Por tus viernes ofrezco mi vigilia para el hastió no hay cura más perfecta Tal vez nunca lo descubras hablo quedo por temor que se dispersen las cenizas La vida en silencio se sienta frente a mí no la escuché venir por la escalera podría dormir para siempre Recorro con los ojos las húmedas paredes en busca de una puerta y sólo encuentro una mancha amenazante en la ventana…

José Antonio Alvarado. Zacapu, Mich. (1943). Profesor investigador en la UMSNH, últimas publicaciones: Las palabras cansadas de volar solamente nombran; La piel de mi deseo; Algo ha quedado roto desde entonces, Antología. Actualmente becario del programa de estímulos del estado de Michoacán, en la categoría de creadores con trayectoria.
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B. Zenil
SOMOS ÁRBOL… Somos árbol a veces, tú y yo, madera dúctil de aroma nupcial; follaje de primavera, red tenaz que atrapa la sonora carcajada; de la vida los racimos de gorjeo, archipiélago verde en el océano, ámbar fugaz; la tarde enamorada que corre a lo secreto de la noche. Enraízo tu cuerpo, tú el mío, no lloramos el llanto de los solos, somos amor: pan de harina sagrada en ese tiempo exacto del destino; con el talón expuesto, ay, a la flecha, la ineludible flecha de la muerte. TIGRE… Tigre en mi entraña tu distancia. El tigre ojos de vidrio llameante, con sus garras y dientes de navaja, sangra el espacio, se alimenta de mí. Me mata, me mata; no duerme el tigre.

Nahum

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SACRALIZAR… Sacralizar tu imagen; deshacer mis lamentos en el rito. Alentar al corazón con tu recuerdo. Sin morderme las uñas esperar tu regreso tejiendo con plegarias la esperanza. A tu arribo inclinarse Presente eterno, cuerpo perdurable soporte de mi cuerpo. Tu mirada secreta, tu sonrisa, ángel sin alas, sin aureola, sol de todas mis noches, ser el fuego que lame el cobre de tu piel el sabor de tu tierra, en tu sexo volcarse, compañero: reino del tiempo, promesa.

Nahum B. Zenil. Chicontepec, Veracruz. 1947. Pintor y poeta Mexicano. Se graduó en La Escuela Nacional de Maestros y en la Escuela Nacional de Pintura y Escultura “La Esmeralda” del I.N.B.A. Ha publicado en las revistas: “Universidad de México”, EQUIS cultura y sociedad, Generación, Tlacuilo, Educación. En los libros: Peregrina de amoroso tormento, Amar el mar, Camina el verso senderos de silencio, Casa de espejos es voz del alma, Desde el fondo de la gruta, en la Antología Octavo encuentro de narradores del Estado de México, Manojo de nubes son las palabras.
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Badillo Iracheta
MARIPOSAS MONARCAS (Fragmento) Qué harán con tanto olor a lluvia entre las piernas con tanta humedad en celo, dispuesta al viento a la mordedura de los árboles recién cortados horadados en la mirada santa de una mano que mendiga sus muslos. Duelen las adormideras de sus lechos Y no hay arrullos Se les cansan los senos de tanto mirar arriba buscando troncos en el cielo que les enderecen el alba, que caminen con ellas, sobre ellas erectos cosquilleándoles el borde de las alas, oliéndoles la savia virgen de su triángulo el verdor del tiempo que llevan parpadeando en el deseo con la misma pregunta. Cómo se les carga el ansia en el bulto de la oruga cuánta falta les hace el esqueleto se abren y se cierran de abajo arriba abrazándose solas llenando la corteza con el cristal que les brota despacio para mojar la pared donde sostienen su quehacer resbaladizo y multiplican los altos y los bajos de la única música que no daña el movimiento de su cópula primera…

Olimpia

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CUANDO LA HIERBA CRECE Me besas y el ritmo encadenado de mi carne empieza a abrir sus aguas desde el vértice de mis piernas hasta el filo de tu lanza que se vuelve fruta tibia. Te vas asiendo a mi piel con la mirada y luego haces que tus manos beban todo el calor que brota en el misterio que eres y soy adentro. Nada detiene el torrente de ambos somos temblor y grito incandescente cuando la hierba crece somos soltura de atardecer – noche y madrugada somos dioses paganos pájaros sostenidos en el único canto del río que nos baña. Somos llanto – indolencia en dolencia de amar a risa dolor – dolor y miedo somos mudos enredados en ruidos rudos planetas recién localizados somos sol, sal – salitre – tierra y fuego a placer somos línea y lápiz en la dicha de templar la entrega a desfiguros sin técnica amatoria. Somos la apertura del surco y el filo del arado somos abismo somos.

Olimpia Badillo Iracheta.

Nació en S.L.P., en 1943, maestra normalista, promotora cultural. Ha participado en Festivales de Poesía de México y en el extranjero. Aparece en revistas y suplementos literarios. Ha publicado: Vidrio Color Nube, De Memoria y de Piel, y A Cadena Perfecta. 24

Bañuelos
LA POESÍA

Raúl

Del cuerpo entero del tiempo a la célula del instante, del todo a la parte, de lo mínimo a lo magnificiente, de lo cotidiano a lo trascendental, la poesía cruza –de allá para acá y de acá para allá– el río de los significados. Los poemas son una casa entre el cielo unívoco y la tierra dividida; una mesa entre el pan y el hambre o la silla uniparada; una boca entre el beso o la tarascada; la música entre la luz y el silencio; ojos de conocimiento y los deseos; la mano de la caricia y del bofetón. Aparece: tiene una carta entre los labios y la distancia; el rayo de sol y la hormiga con su luz a cuestas; el agua del propio río y su sed de absoluto; el vuelo del pájaro y la tierra diaria; el momento en que se escribe y la tinta del ojo al hueco de las palabras. La poesía inventa un hilo entre la indigencia del mundo y la punta del arcoiris; entre el gallo del canto puro y la voz que inventa los deseos del canto; entre la fotografía que va desde la luz del ojo y la oscuridad de la otra luz, hasta el deseo o el asco de lo real: es una rosa lamida por el tigre de la tarde. VER UN COLIBRÍ
A Alfredo Zitarrosa y a Carlos Pellicer

Ver un colibrí es tener una visión. Pájara en dos alas temporales, llega del futuro a volar sobre el es y el qué será. Tiene largo el pico para caber siempre en una flor. Hace su actuar en un dos por tres que nada tiene que ver con la prisa.

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Su cuerpo es del tamaño de un pajarito. Su interioridad es visible en el aire. Su canto se escucha con los ojos abiertos. Lo mismo que el salmón y la ballena, el colibrí es un milagro vivo. El día se puede dividir en antes y después del colibrí. Ver un colibrí es ver una aparición. No se puede tocar con las manos. Algo se trae con el misterio. Da todo lo que tiene y es un momento, llevándose al partir su propio sabor en el pico. Y al volar a otro espacio que uno desconoce, el asombro parece aguardar otra sorpresa: la lluvia, el arcoiris sobre el patio, o algo semejante. Pero él no se va y no vuelve cuando lo esperan. Siendo una presencia absoluta, el colibrí está por verse siempre. Cuando se va deja algo de sí permaneciendo. Y deja el recuerdo de haber visto el mediodía encarnado en dos alas, un pico y unos colores rápidos parados en la punta del aire. Un día vi muerto un colibrí. Y vi la muerte arrodillada en sus dos ojos sorprendidos y no lo pude creer muerto. Sigo sin creerlo: Este amanecer me pareció verlo entrar por la ventana.

Raúl Bañuelos. Guadalajara 1954. Autor de Tan por la vida, Menesteres de la sangre, Por el chingo de cosas que vivimos juntos, Poema para un niño de edad innumerable, Puertas de la mañana, Cantar de forastero, Cuaderno de miniaturas, Casa de sí, Junturas y Los solos. Premio Jalisco de Literatura 2004.
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Barba
A LAS DOS EL ZORZAL CANTA A LA ESPUMA A las dos el zorzal canta a la espuma entre huertos y jardines en sus vísceras hidromiel /que no tiemble la espalda que no pesen los cuervos/ el cielo recuperó la luna besa a las siete los gorriones dicen en voz baja para que pueda nadar las aguas del nacimiento que inundan los muslos las manos no son insípidas menhires de vértebras nuevas y el ámbar en su corazón las dos torcazas al mediodía se llevan la soledad que sus ojos abandonaron en la retama de vez en cuando tiene frío.

Nilda

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LAS RECIÉN NACIDAS

¿cuál es el territorio para deambular sin perder la virginidad?

Las recién nacidas huelen a rosas tienen en cada pie un sol que algún día encontrará un zapato de cristal para que puedan mostrar las uñas su pintura cuando jueguen a la ronda cuando canten sus antojos en las gradas que escuche el que está arriba (o el de abajo) quieren vivir los minutos de a pedacitos las agujas en la ventana inquilina anuncian el juego de atreverse al color que no permanece como el de un entierro los zoquetes y el vestidito en el cofre parecido el de todas.

Nilda Barba. Nació en Buenos Aires. Es Contadora Pública, Universidad de Buenos Aires. Especialidad en Civilización, Literatura y Arte en la Alianza Francesa. Participó en varios ciclos de poesía, en Festivales del país y del exterior. Obtuvo el segundo premio en el III Encuentro Internacional de Talleres Literarios, en el Centro Cultural San Martín. Su libro de poesía EL CORDÓN fue editado en el año 2005.
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Jesús Bartolo
Bello López
2 Lo enlutado de ti me abre las notas de este saxofón que pulso Me desprende los azahares con el aire vivo de tus ojos El estribillo de “las cinco y media” envuelve mis oídos Con sus olas, alas, que mojan y vuelan. Sé que has venido en la estridencia Pero guardas el sexo para ocasión mejor. Guardas también la guadaña y la exhalación de tu ruido En un reloj de cálculos biliares. Lo enlutado de ti es el salto La vena cava del cuando La luz jaiba del decibel en tus ojos extranjeros y vivos. 5 La hora en mis ojos permanece geológica, [Es] una hora inmóvil que no marcan los relojes Una hora sin estruendo que transcurre, Cada segundo en ella posee un arpegio artesiano Donde el tiempo arponea su longevidad. Cada espacio en ella se divide con una mariposa: Morpho cypris es su nombre. En el sonido vertical de su propia trayectoria Mi hora encuentra al pez de sus minutos Ruidando las aguas bajas del párpado. s Vengo herido del alma al venir : Mi Chelo trae rotas las cuerdas. Traigo roto el géiser y el gerundio infartado, Las voces que me alientan están divididas
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No se si volverme geométrico o anatómico. Ocuparse de ser mar es otra historia. Conservarse hepático podría ser una solución Pero las salidas falsas no son mi fuerte —Por ende— también descarto el revólver y cortarme las venas, Lo que me convertiría en un peso muerto. Una grafía numérica me daría más posibilidades Pero me aterra la idea De estar a la izquierda o derecha del cero. Fósil precámbrico o animal de pampas —quizá— Esto se acomode a mi filosofía de carnívoro Pero entraría en contradicción con mi lado humano. Lo de máquina inteligente me atrae Pero no tendría la versatilidad que poseo Ni la perfección de mi columna vertebral, Ni las hebras de mis nervios. Será mejor comenzar de nuevo : Mi Chelo trae rotas las cuerdas Y el sonido descompuesto…

Jesús Bartolo Bello López. Atoyac de Álvarez, Guerrero. Ha publicado los libros de poemas: Las regresiones del mar, Poemas para besar una espalda, Cachimbo. El responso del gato, Centro Toluqueño de Escritores. No es el viento el que disfrazado viene. Ha sido becario del Fondo para la Cultura y las Artes del Estado de México y del Estado de Guerrero.
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Bolaños Ortiz
IN-VIDENCIA

Ramiro

A: Jorge Luis Borges In memoriam

Después de que

quedaste preso en la suite de las tinieblas

Alguien algo te dejó sin visión

Asido al clavo helado de la nada Sin la magia urente del color

y sin ninguna luz pudiste crear y recrear tu propio mundo el gran mural de lóbregas ficciones Tlon Uqbar Orbis Tertius

en el élan vital del universo

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Sentado en el jardín umbrío del silencio como un Dios mirando en el espejo muerto de las sombras

y sin ninguna luz

El Aleph que tan plácidamente viste a pesar de que un sol negro te amanecía en cada ojo NATURALEZA MUERTA
¡Anda, putilla del rubor helado, anda, vámonos al diablo! MUERTE SIN FIN José Gorostiza

PRELUDE Nació entre la indigencia y sin un gramo de amor Quedó unido al cordón umbilical de la muerte Lo bautizaron con recelo odio y repugnancia Fue inscrito en lengua muerta en el libro de la nada Varias pocilgas fueron alcobas en su infancia Y bajo puentes casas derruidas pasó su adolescencia

Cultural y Artístico. Primer Lugar de Poesía: “José Rubén Romero” . Tiene un poemario inédito: Pretextos del otro. Editor de las revistas culturales: Zona Franca, Diturna y Migrantes. Promotor del Premio Internacional de Poesía “Concha Urquiza”. 32

Ramiro Bolaños Ortiz. Nació en Uruétaro, Michoacán, 1943. Promotor

Botello Moreno
CAMINAR Caminar es un verbo contra la indigencia, hacedor de rutas, una fábrica de ojos. Reconocerse en la mirada de lo nimio. Es una palabra que guía al viajero a través de líneas desérticas, hojas en blanco y en negro, descensos cristalinos, abismos, huellas fotográficas. Es un verbo de muchas voces, pronunciado por una boca de largo aliento y conversaciones geométricas, pero a veces es también un recién nacido un sustantivo sin género ni número, una franja amarilla, un faro ciego, donde camina un hombre que encuentra una bombilla sin luz, una escultura sin nombre, una piedra que obliga a detenerse y callar. De nuevo llovizna y es como si el aire se despidiera eternamente; el cielo se detiene en un murmullo líquido su boca gime desde un lugar solitario. Afuera algo sucede con transparencia. II I

Martha Lorena

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Al fin llueven claveles rojos y conversan, muriendo bajo la superficie de la vida. Llueve y tengo piel para el relámpago. Palabras que son esta lluvia de memoria y sus recuerdos de aire. III La ciudad es líquida, vino cotidiano; bebo su sabor azul. El agua se extiende, derrumbando cuerpos que se quiebran frente a mis ojos. Me enamoran las nubes las ventanas, los cuerpos de cristal. ¿Y este gris, lo imagino? Dios me toma de la mano con su llovizna sagrada; pero hay días en que nada es suficiente. V IV

Martha Lorena Botello Moreno. Nació en México, D.F., el 10 de agosto de 1968. Licenciada en Contaduría Pública y en Letras Hispánicas. Mención honorífica en el 1er. Certamen Universitario de Poesía de la U. A. E. H. Ha publicado en diversos suplementos culturales del estado de Hidalgo y en el D.F., es subdirectora de la revista Planos en DESCRITURA. Ha publicado el poemario En la piel del aire.
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Bueno
(Fragmento del poemario Qué cuentas darle al mar) 1 Aquí los murmullos son otras transparencias de agua verde oros diminutos y palmeras despeinadas. El mar va y vuelve como un recuerdo de palabras en su capricho de aumentar y disminuir grandes yates de vela barcos cargados de horizonte. 2 Si uno mira de frente puede ver el sonrojo pintar la brisa en historias naranjas fragmentos de aguapiel isla de vidrio soplada bajo el fuego de una botella errante. Vientecillo acorralado percutiendo en mi oreja un danzón marino su cárcel prematura es cadencia perpetua en el vacío de estos pies solitarios que ahora mientras el mar va y vuelve se diluyen.

Zelene

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3 El tiempo no pasa aquí su húmedo eco es caracol de ondina se adentra en la sal de mis cristales. Un aire tibio se desprende del mar juega a quedarse entre las olas y tus dedos. Emergen grises en tu cabello hundo mis manos saltan lunas nace un brillo nuevo sobre la arena. 4 Qué cuentas darle al mar si tu ausencia o la mía hacen que el aire se impregne de añoranza de palabras.…

Zelene Bueno. Originaria de Guadalajara Jalisco. Diplomada por la SOGEM Guadalajara. Lic. en Filosofía por la Universidad de Guadalajara. Ha participado en diferentes talleres literarios de la ciudad. Entre sus publicaciones: Esta casa que soy y Raíces de la ciudad. Antologada en: De tanto contar (Cuento) Luciérnaga Poesía peregrina (Poesía) Verbo Cirio (Poesía).
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Campos Oliver
DESEO Deseo escuchar el aliento de las piedras/ sus oraciones temblorosas Deseo que mis penas se vuelvan campos y que transmuten los andamios de lo imperfecto Deseo un invierno que derrita mi ser en el idilio de un vacío Deseo que mi sombra pálida enmudezca todos mis demonios y que mis lágrimas se transformen en flores blancas HOY Hoy mis lágrimas se atrevieron a elevarse/ se fusionaron con las aves cuando una hoja se la llevaba el aire después/ prorrumpieron las flores blancas y ya era demasiado tarde

Alejandro

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TENGO GANAS DE ESE INSOMNIO Tengo ganas de ese insomnio que pueda calcular los pasos de mi sufrimiento/ que huela al crepúsculo de cada alborada Tengo ganas de ese i n s o m n i o donde el sueño baila frente a mis ojos y me muestra cuando las hojas caen en la sima de un futuro incierto] Tengo ganas de ese i n s o m n i o que murmura desde el resquicio de mi ser/ conmoviendo y buscando todas mis verdades MONTERROSEANO Me quité el rostro y lo doblé en cuadritos/ cuando desperté el alebrije seguía ahí LA MADRUGADA La madrugada es un gran gnomo que herido por los latigazos del sol se recuerda bien/ es como lo veían mis ojos desvelados/ corriendo en lo oscuro/ cuando poco a poco se tejía este poema

Alejandro Campos Oliver. Cuernavaca, Mor. 1983. Lic. en Docencia.

Diplomado en Artes Plásticas. Director y editor de diversas publicaciones periódicas y del sello editorial Ediciones de la Utopía. Autor de los poemarios: Oraciones Temblorosas, Ciudad Insomne. Tiempo Azul. Compilador de El Zumo escurre de los Verbos –Muestra de poesía Morelense Contemporánea-. 38

Canales González
ES TU CUERPO MI CASA Es tu cuerpo mi casa. Habito en ti como alondra en el nido, como inquilino de la gloria. Me refugio bajo tu piel. Navego por los ríos de tu sangre Me asomo asombrado por las abiertas ventanas de tus ojos. Tu corazón con su latido marca el compás de mi existencia. No hay sonido más dulce que el de tu voz, ni calor más grato que el de tu boca. Habito en ti, es tu cuerpo mi casa. Renazco cada día cuando despiertas. Cultivo en tu pecho un jardín de maravillas. Tu risa es bálsamo para mis penas. No hay miel más pura y dulce que la de tus labios. Cierro las puertas de tu cuerpo a los temores; abro las de tu corazón al sol de mis caricias. Mi alimento es la blanda ternura de tu alma de niña. Habito en ti, es tu cuerpo mi casa. Refugio íntimo. Templo sagrado. Jardín de las delicias. Santo santuario del amor nuestro de cada día.

Héctor

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ELLA Una mariposa surge en el aire, y luego aparece otra, y otra, y otra... Así van apareciendo mariposas hasta que se forma una nube de colores y movimiento. Ella va haciendo aparecer mariposas y flores por donde pasa, llenando el mundo de perfume y belleza. Me gusta mirar su rostro y asomarme a su alma por las ventanas abiertas de sus ojos. Ella va saltando por las páginas de la memoria; recorriéndolas, escribiendo historias con el canto de los pájaros, dibujando paisajes con nubes. Ella camina con su vestido de sol y flores amarillas sobre la verde alfombra de hierba; con su piel de almendra, de canela, de suave brisa; con su inocencia dulce y azul; con su aroma de jazmín, embriagador y cálido; con un olor a pan recién horneado, olor limpio de virgen niña. Ella, la que cada año se renueva entera. Ella, la siempre hermosa… cálida... sensual... primavera.

Héctor Canales González. El Grullo, Jalisco. 1949. Ha publicado: El más feliz, relatos: Justo a tiempo; Deseada carne, cuentos breves y los cuadernos de poesía: Sombras de la luz, Epílogo del vuelo y Maniático y obsesionado. Sus textos han aparecido en diversas revistas y periódicos de México.
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Chávez Carmona
ESTÁN LOCOS Están locos, los poetas están locos Dirán los que no cantan Con la palabra rota Con la garganta hueca Con el labio deforme Están locos, dirán los que no escuchan Al sol cuando madruga Aquellos que no dicen lo que sus ojos callan Están locos, Dirán los que en la noche Embriagan a su perro Para ver lo que el vino hace en los otros. MI CIELO Es una esencia en azul Con un ángel Sin alas y sin Dios. LAS SIRENAS Las sirenas no son peces Ni mujer envuelta en escamas No sé que son Pero imagino Un par de hermosos senos Larga cabellera Ojos de verdemar Y una voz Que nos deja dormir En su tristeza.

Arturo

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BESAR LA NOCHE (Fragmento) 1 Un aliento de naves emergiendo brota en la garganta desde la oscuridad del tiempo Qué oídos no escuchan ese llanto de sirenas detenido en la bruma Ahí donde los barcos surgen envueltos en un batir de sueños. 2 Qué nubes opacaron la huella del destino perseguido Qué ojos no ven el oscuro telón que se levanta en la profundidad de esta voz náufraga en mar sin islas ni asideros. 3 Hay una sinfonía que nace del hueco de la noche sube sobre tu piel salta hasta mi oído ocupa el espacio de los besos se sumerge en tu pubis te hace vibrar en el placer.

Arturo Chávez Carmona. Nació en Morelia, Mich. en 1956. Poesía

publicada: Acercamiento a tu cuerpo. Editorial marginal Signos de Zamora; Declaraciones, Los Huesos Rotos, Libreta de Mar. Cuenta con dos poemarios inéditos: Besar la noche y Conversando con Ariadna. 42

Córdova
ESTÉTICA DE LA SANGRE INDELEBLE

Ulises

Tengo miedo de esas grandes palabras que nos hacen tan desgraciados. James Joyce.

Este poema va a salvar al mundo -escribe ¡pobre poeta!mientras todos los hombres son el hombre que baja en la noche al fondo del alma a remojar sus guerras túnicas blancas manchadas de sangre que no se cansará de hablar El hombre esconde sus muertos bajo tierra pero es la tierra quien habla tarde o temprano los inmola en piras pero el fuego se dobla y lo delata tira los muertos al río y los huesos forman caligramas tristes que los demonios de otros mundos leen con profunda pena y cierto escalofrío ¡Eh aquí la Guerra! El poeta ha traído la Guerra y la ha encerrado golpeado aventado estos papeles para que confiese pero sólo sabe matar y muda enloquecida y pestilente mira al hombre y el hombre llora
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Este poema va a salvar al mundo -escribe el poetay el hombre que son todos los hombres en la belleza lavan sus manchadas manos pero siguen manchadas HASTA PARECE QUE NO HAY GUERRA (Fragmento) sí es cierto hasta parece que las nubes echan un vistazo a la ciudad antes de caer tímidamente Y la tarde saca del clóset una gabardina gris para que nadie la note en la calle y se lleve enrollados los pájaros que dibujó la pena devoramos personajes de la estética del sufrimiento para saciar el monstruo que fuimos hace pocas noches o bebemos la nota roja de los diarios para calmar esta absurda abstinencia de sangre que nos tiene con el cuerpo temblando todo el día Nos inyectamos una sobredosis placentera de computadora como el teatro vivo de lo inanimado pero nos quedamos solos pasajeros a bordo de internet donde la muerte borra el cuerpo pero no lo mata…

me convertí al cristianismo tratando de salvar almas, y ahora, heme aquí, poeta, por fin salvando sueños...” Ha publicado: Tiro de Gracia (o ya nada queda por traicionar), Espiral, Sinfonía Sin Principio Sin Fin. Los Invitados al Festín de Tántalo. 44

Ulises Córdova. “Un día me hice médico tratando de salvar cuerpos, después

Corona Romero
HOTEL I Aparte de tu vientre, todo está confuso. El cuero que soporta la herida, moribunda, moribunda de mí, la sal que funde una calle con tu nombre de cebada mar adentro de doncella falda afuera, de bestia que me sigue multiplicada entre la sombra. Aparte de tu vientre, todo está confuso, pierde orillas. II

Marco Dalí

All along the watchtower Bob Dylan

El nuestro es un cariño desdentado, un malestar que seduce la avenida. Dolor que huye entre canales subterráneos, temeroso a desintegrarse en el quejido más sensible de una estrella. De por allá, muy cerca del hotel venía tu grito acariciando las paredes de una luz intermitente.
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Yo, de este lado del derrumbe sorteo un trago de cerveza moribundo penitenciario a lo largo del mirador. III Y siento la angustia en mi bolsillo como un diluvio. Salta tórax de mi pecho y vuela caricia en mil pedazos. ¡Te repito que no me suelta esta lluvia todo lo que toca son escamas! Grietas consonantes que nunca he de nombrar. ¿ Hacia dónde escapan las hadas que se enamoran? ¿Por dónde se suicidan, será que me temen o sólo es por precaución que no se acercan? Cargo entre mis líneas la fiebre de un ángel que se acuesta y me fuga hasta la selva. IV (Fragmento) En la variación de tu figura hallo el croquis de un espanto, un cúmulo de viajes hacia el sur. En el gajo de la tarde hay un trozo de tu piel que poco a poco va agrietándose. ¿A quién dar mi lengua rota?…

Marco Dalí Corona Romero. 01, julio 1983. Ha participado en revistas y suplementos culturales de diversas ciudades de México he imparte talleres de creación literaria. Participó en el VIII Encuentro de poetas de Ciudad Juárez, Chihuahua. En breve saldrá su primer libro de poesía Voltario.
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Cortés

Leticia

ESTAMOS INQUIETÁNDONOS Porque nos duelen las rodillas porque me sobra el asco porque vomito cuando me nombro y cuando no soy mujer membrana. Las aves amortiguan la caída de su carcasa el ventanal agrio de sus ojos el pico flácido y automático y mi lengua fálica mis dientes sucios y amargos. El canto veloz de un gusano asmático me engordece. Estoy revuelta petrificándome con el frío estoy inclinándome incinerando búhos tuertos. Disecando palabras tatuadas y escondidas. Estamos inquietándonos porque embalsamamos la tierra en nuestra áspera saliva. Porque me agitan del agua los venenos estancados. porque la distancia nos vuelve impacientes. Porque soy torpe cuando pienso y cuando no, soy muerta estéril. Mi fango vientre, mi fango mano. Mi trago de autobús lejano. El huevo con un feto dentro. El huevo con una filia de succionar.
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Nos estamos temblando por dentro. Nos estamos luces y agotadas, porque el olvido se nos aparece en forma de sexo, porque las tumbas aparecen de pronto. Y lloro, pero no te duelo. Y me miras con rabia, con recelo, con el rabo del ojo y de perfil. Pero estamos inquietos, preocupados por nuestro estado inmóvil. ME FUI MUDA (Fragmento) Quedando vacía me fui. Despierto antenas en los ojos un tobillo hecho añicos. Me fui tonta y me fui prostituta. Encarcelándome a camas llenas de semen. A contados días de tristeza hueca. Me toco ciega. Emplumada. Troca aportilla el asfalto de los martes y los doces. La hora encolumnada condena. Estoy crucificada…

Leticia Cortés. Becaria de la Fundación Karrvaz en La Mancha, España. Traducida al catalán por el poeta Joan Navarro para Serièalfa, revista de Valencia, España. Su obra poética se encuentra recopilada en revistas de México y del extranjero, así como en la antología Poesía viva de Jalisco y Voces varias a veces líquidas. Participó en el programa Polvo nuevo de la palabra antigua con su poemario inédito Labios de espina. 48

De Fonz
PUEBLO Hay pueblos donde la luz no corre se persignan abismos humanos. Dejan el fantasma en cualquier charco se vuelven uno con sigilo. Hay pueblos donde el aire se reduce. Te conviertes en él. ÁRBOL Lo lastimero es cuando gritas y nadie escucha. Desgarras vientres, suturas a garganta abierta. Todo sigue meciéndose en la misma forma pino tras ciprés, arbusto bajo ceiba, maguey, árbol de la noche triste, roble tras sauce y abeto va gritando.

Tanya

SIN TÍTULO Mi voz apesadumbrada se llena de dunas donde brota la arena como si allí hubiera nacido. El sol se repliega ante mi vista. Veo a todos mis muertos, sus ausencias y todos los sueños que nunca debieron existir porque el sueño lo vivimos y lo demás son pesadillas. Los ojos son tan anchos y el corazón tan grande como este llano que algún día estuvo en llamas quieren incendiarle pero él les incendia de pesadillas no se atrevan a tocarle. Ahora te entiendo Dulce María Loynaz hay que amar tu tierra
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y trabajarla como Zapata... aunque sea con letras. Porque aunque mis letras para los hombres de mi tiempo poco valgan la arena que brota por mis poros me llama a incendiarme en ella y en sus mares y montañas y en todos los que colmamos esta extensión del mundo. El corazón nos llama y nosotros acudimos a escucharle. Mientras un país tenga quien le cante ese país tendrá esperanza y también sus hijos y sus padres y el mundo aprenderá a amarse por encima del incendio a colmarse con los ojos abiertos y la guerra bien errada. Pensaremos en Symborska hablando al Eclesiastés: ven, que yo te mostraré todo lo que aún hay bajo el sol. Aunque cita fidedigna o no qué habrá dicho Shakespeare y lo que las ediciones y traducciones se llevaron. Mi voz ha recuperado el canto de siglos por ella hablan rostros que a través de la hoja tiemblan. Si se quiere que algo exista hay que nombrarlo y yo me nombro y nombro a este país mundo a un tiempo en que se embriagará no sólo de risa y llanto sino de luz dentro de ella respiraremos como por el costado hambriento de Dios antes nos comía en oscuridad ha perdido el miedo y se dejará alumbrar -nos seguirá comiendopero podremos verlo.

Tanya De Fonz. Poeta y actriz. Ha publicado las plaquettes: Jocabed y la ranura abierta, Pequeño Panfleto en gran formato y otras cuartillas y el libro Ronda de muertos, De lo roto e Indagación de lo correcto (virtuales). Actualmente es Co Editora de Andrógino Editores y Círculo de Absenta Editores. Pertenece a la Compañía de Teatro La Escena Muda.
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De Leo
CEREMONIAL DE LUZ (Fragmento)

Rubén

Vino el día y todas las cosas se reconocieron a sí mismas Vino el día y se nombraron de nuevo en su lenguaje de oficio: La silla se nombró silla y dejó de ser bulto estorbo La mesa se dijo mesa y se reconoció madera y se puso contenta La escoba abandonó su espectro de sombra y se nombró en voz alta La olla y los platos volvieron a su antiguo oficio Otras voces más se escucharon Otras voces más resonaron desde el rincón de la casa Otras voces más clamaron a la luz del día que les devolviera su forma Y la luz del día se negaba a revelar su identidad Y las cosas sufrían y se tornaban cada vez más oscuras Clamó el cántaro Clamaron las ollas Clamaron los zapatos y los juguetes Y con ellos clamó el polvo La luz del día no alumbraba con fuerza Y las cosas clamaban claridad Y la bruma y la niebla supieron del clamor de las cosas Y dejaron que el sol lanzara sus dardos de luz Vino el día y despertó a los hombres Y los hombres abrieron las ventanas Y las ventanas llamaron a la claridad Y la claridad se hizo presente en los rincones
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Y en los rincones las cosas se reconocieron a sí mismas Y se nombraron de nuevo Y fueron encontradas por su nombre Y por su nombre tuvieron utilidad. II Y era tal la claridad que la combustión del cielo ardía Y tan azul el cielo que ninguna ave se atrevía a surcarlo (El resplandor se mostraba como un tumulto de ángeles en caída) Y era tal el furor en lo alto que todas las aves se pusieron a cantar -El día apenas se mostrabaY tal era el barullo en ese instante que toda planta irguió su tallo Y mostró el color de su belleza Y tal era el estruendo Que ni siquiera las chachalacas lo sofocaba Ni el trajín de los hombres vuelta al trabajo… Y era la luz como en su primer resplandor Y se mostraba como en el primer día En que fue hecha y separada de las Tinieblas Y nombrada Día por ser buena Era tanta la blancura que ofuscaba a la piedra más pulida Al oro más bruñido Y todo en la tierra era canto Y todo era chispa y cimbra en el aire Y todo clareaba en el agua Y la arena era más blanca que otros soles…

Rubén De Leo. Acayucan, Ver. 1969. Licenciado en Letras Latinoamericanas y maestro en Educación Superior por la UNACH. Premio Nacional de Poesía "Rubén Bonifaz Nuño" en 2005. Ha publicado los poemarios Latir del Tiempo, Desde la Lluvia, Liturgia de los misterios cotidianos y el libro de cuentos Si te vienen a contar.
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Del Valle Salinas
¡AY! SI HUBIÉRAMOS…

Teresa

El infinito nos unió más allá de la depredación de la palabra. Que arma y hiere. Seduce. Hunde y levanta. La palabra esclaviza y nos libera. Crea cielos. Crea avernos. Alaridos y silencios. Dibuja irrealidad. Nos abandona. La palabra ama. Como reflejo de mi propio fuego. Amado. Amor. Sólo palabras. Me refundo y nazco en el sol que pinto debajo de tus párpados. Nido de piel. Me reúno con esa parte de mí. La desasida. De sexo radiante a sexo adormilado. Muerta en mí… Me adhiero a esa región de ti. Con tu rostro tatuado en el éxodo. En la ausencia. En el límite de la existencia. Efímeros. En el límite de la existencia, como dos corrientes de calor vagando hacia los polos. ¿Somos nosotros los que pasamos? ¿O es el tiempo? ¿Quién atizó el fuego mientras la palabra devoraba? Me imanto en la precariedad del mundo. Esquiva y nocturnal, abrazada a mi piel como único continente. Esta piel que me condena a la dimensión de los ciegos iluminados. Indefinidamente. Mágica y obnubilada. Por encima del esplendor y el cieno. Sobrevuelo el águila y la escarcha. Muda palabra esta vez en el grito del reloj y las mañanas.
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Azul. Para mi esclavitud. Desde mi libertad. Incomparable. Sabes amor? La razón asfixia todo sentimiento. Ceñido a mi destello, podrías saltar al horizonte de mis labios. Hacia la trasgresión. La verdadera. A los caminos del mundo. A la unílica libertad que te recree. Amor, bebe en mí. En esta mortal infinitud que te ama. Tómame. Modélame. Bebe el líquido frutal que mana de mí. Aplaca tu desquiciado paraíso. El de la sombra y la vid. El astro y el cilicio. Los siglos no han pasado en vano. Nada en mí. En este océano que me incendia. Hastíame de vida para mi no muerte. Mi sol, celeste herida en la caminata de mi sangre. Mientras por la luna morena de mi cuerpo migra un niño. (Candado añil. Esperma de milagros). En el mar de mis ojos naufraga Noé y su portentosa nave del exilio. Clara para ti. Vuela mi piel rasante en el infierno. Lunazul. De ti. Oscuramente cierta en el destierro. En tu presente ausencia. Con el código arbolado de tus manos. Persigo la unidad. Desde la roja estrella y el espejo. Porque el fuego hiela. Y extranjera velo tus ojos vegetales. Hay! Si hubiéramos rozado la sabiduría de Dios!

Teresa Del Valle Salinas. Teresa del Valle Salinas. Nació en Chilecito, Argentina, es abogada y tiene maestría en ciencias políticas. Sus textos aparecen en diversas antologías de su país y de España. Ha publicado: Poemario, Alas en mi mundo de arena, Detrás de la memoria del angel, La mirada de Orfeo y Con los labios líquidos.
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Domenzain
OYE, TORERO Oye, torero, cuando sea domingo bríndame una faena de palabras húmedas y mudas. Pero, matador, no me digas la fecha de la fiesta que es brava y roja, sabe a vino, grita olé, muge y suda, da miedo, que el valiente garbo me pinta rojo el clavel. Mira, diestro, mira figura, mira bien que no sea jueves, tampoco digas la hora, que me mojo con el llanto de tu entrega en la arena, que el capote que tú tienes me abanica toda entera y mis ojos se derriten cuando mueves la muleta. Lidiador, dedícame una faena de mil artes y mil suertes sin decirme nunca el día en que tu estoque esté fino y mis labios encarnados porque se viene la muerte a matarnos los caprichos con suspiros y deseos.

Elia

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ENTONCES Entonces, si no quieren verte torear y toreas para ellos, mátame, empuñando el estoque hasta adentro, sin fallar, sin pinchar que te escupo la espada. Mátame valiente, de frente, sin hacerme sangrar. Que mi boca inerte quede inmaculada paladeando tu beso; que mis labios yertos entreabiertos de desearte, matador, te recuerden la paz que me compartes en el sueño. Y si vas a torear, me lanzo en franca entrega corriendo hasta alcanzarte o piantao a que te acerques. Toma, que voy corriendo y me quedo hasta no verte. Mas si distraes tu atención que me tienes prometida, te embisto, te cojo y te mato. Clavas tu mirada en mis ojos, no la desvías, no la quitas y me entrego a ti, a la faena y a la muerte.

Elia Domenzain. 1961. México. Actriz, bailarina, directora y productora
escénica. Egresada del Colegio de Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras UNAM. Doctorado Honorífico en Letras en Taipei, Taiwan. Publicada en antologías mundiales, poemarios: Tlatoani del bosque. Y ahora, soy yo la torera. 56

Elizalde García
POEMA DEL REGRESO (Fragmento) Alfonso, regresas a tu casa y se aleluyan todos los aleros y salen a tu encuentro las guirnaldas que tú tejiste un día con tus ensueños niños de esperanza… Regresas a tu sol y el sol da brillo a todas tus nostalgias, te pone el cielo todo entre tus manos para que en tu redor jueguen sus galas. Regresas hoy, Alfonso, a releer la letra de tus cartas y el perfil inminente de los amigos que nos hacen falta, y tus libros aquellos perfumados a magnolias, a nardos y azáleas. Llegas con tu presencia y nos llenas el alma con tu nobleza y con la sencillez de tu infinita paz amurallada por la riqueza fuerte de tu espíritu y la fiel eclosión de tu substancia. Alfonso, llegas hoy, a repetirnos tu doctrina intacta de buena voluntad, porque es la única que tú evangelias con el don que salva y que en este lugar de tradición pacífica se ensancha

Francisco

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porque aquí los abuelos sembraron las palomas de sus alas para que les nacieran en la sangre, cantares y plegarias… Maestro, aquí tu voz universal de claridad se alza para sentirla siempre en libertad jamás estrangulada por los temibles mascarones que asesinan las vidas y las aguas… Alfonso, ésta es tu matria, tu tierra aún levítica que reza y que enamora y que sonríe porque conoce el fuego de sus fraguas. ¡Qué bien que tu retorno nos colme de tu ser todas las arcas y nos aliente, inmenso, el corazón con sólo adivinarlas, pues son tus arcas mismas que hoy nos heredas para resguardarlas. Sigue enseñando a amar, maestro Alfonso, varón de paz en guerra en la palabra, y danos tu lección en la noche, en el alba, en el estruendo de las tempestades y en el abecedario de tu calma, de tu serenidad y de tu transparente luz que clama!…

Tiene infinidad de publicaciones, destacan: Los Angeles de la Muerte, Poema del rebozo, Laudanza del sombrero, Romance de Zamora y sus poemarios más recientes son: Retrato hablado del Viejo Búho, y Búhedades. Ha recibido gran cantidad de premios nacionales y estatales por su obra y trayectoria. 58

Francisco Elizalde García. Zamora, Mich. 23 de septiembre de 1923.

Escamilla Gómez
EL SILENCIO DE DIOS Responde si te queda algo de hombre, responde si es que dejaste algo en aquel paraíso, si tienes el suficiente vuelo para escuchar a tu hijo. No al que ha muerto en la cruz, no al ídolo de las estampillas, al que simplemente se muere sin ilustración bíblica. A tu mortal hijo, al que espera la resurrección de otro día, sin que sea tercero, sin fecha digna de marcarse... una simple y humana resurrección. Ay, Señor, cuan cómodo resulta tu silencio, cuan grande la nube en la que frunces el ceño a la miseria humana, tan sólo una pequeña sonrisa, el mínimo esbozo de una caricia sanaría abiertamente mi alma de vil hombre. Que cómoda me suena la castidad, que alegría la de no perderse por un fino ángel, por una pequeña ala encontrada en una esquina, por unos pies que se rompen donde nadie, y digo nadie, puede escucharlos. Quiero que con su estampa de Dios enseñe a un pobre hijo suyo a permanecer callado y solemne,

Enrique

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a dejar que la miseria ajena se desgaste en nuestros costados. Cómo es que hago para amarla un poco menos, cómo es que Usted ha amado a sus hijos sin salir a su rescate, a la mínima defensa de sus despostilladas entrañas. Ay Señor, que cierto me resulta aquello, Ha creado al hombre a su semejanza... Usted también se ha lavado las manos. RAGDOLL (Fragmento) Las muñecas sólo son artificios resueltos al plástico. Crueles esfinges del calor de un horno que ha doblado sus cinturas a fuerza de ron, y la imaginación de los padres que compran dichos accesorios para sus hijas. A las cuales, para ser honesto, les importa poco las medidas 90-60-90 de estas articulaciones comerciales. Al fin y al cabo las muñecas están esperando ser olvidadas en un cuartel de celulitis, en un pantano en el que se les olvida en excursión escolar, o en el mejor de los casos, en alguna vitrina de coleccionista de las que sólo el polvo brilla en sus hombros. Tienen poca memoria y su devoción al amor es tan noble como un vegetariano que ha puesto una carnicería bajo otro nombre.

Enrique Escamilla Gómez. Ciudad de México. 22 de Febrero 1982. Cursa la carrera de realización cinematográfica en el C. C. C. Escribe artículos de rock para la revista la Mosca en la pared. Trabaja en su primer novela, la cual espera pueda ser publicada a mediados del próximo año. Ha publicado sus poemas en diversos periódicos así como en la antología Cantos y Enfermedades. 60

Farfán Barrera
EN LOS BRAZOS DE URANIA

Alejandro

Como Urania, melodiosa en medio del caos desenfrenado, ella sigue divina y pura entre la ruina de los tiempos. Holderlin

Nuestras casas mirándose de frente, sobre la Cima de una Mágica Montaña. Era un lugar remoto... Daba la impresión de que el Tiempo no fluía, y el más leve rodamiento lítico se perdía, engendrando mil ecos. Mi morada era de roca y argamasa; poseía múltiples cámaras y un raído desván donde habitaban los duendes y los triques. Para subir había una esbelta caracola. Tu casa, era una réplica. Alguna vez intenté penetrar, para ver tu dulce faz inmersa en las aguas lénticas del sueño... Pero estando cerca, también estabas lejos, y la negrura me robó valor para besarte. Recuerdo que en algún lugar había baile. Tú habías salido del Cálido Hogar. Tenía mucho sin mirarme en tus ojos de color violeta; sin saborear la andrina de tus labios,
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que en vigilia me extasían, como si estuviera yo soñando... Y volé para encontrarte... Aspiré el ansiado almizcle de tu cuerpo. Y tus Senos, como Palomas, hicieron nido en mi piel. PATIO AJENO
A Jorge Bustamante García

Ubicado en patio ajeno, ya el Tiempo se ha tragado media noche, y no he tenido sueños a colores... Un Hidro-Monstruo va y viene como un colérico Tifeo, y su estruendo a ritmo danzarino, me deja huérfano de sueño... Y así decrece, de mi vida la llama. La bestia de agua calma su ira... abre su hocico y recomienza. Corre hacía mí sobre sus eléctricas patas, y deja caer una cálida lluvia de saetas, que resbalan por los cristales de la Ventana de la Noche. A lo lejos, se escucha un río de plata, con un corazón adicto a la Abundancia. Duermo.

Alejandro Farfán Barrera. Nace en Zinapécuaro, Michoacán, en 1958.

Biologo, egresado de la UMSNH. Es profesor de telesecundarias. Ha colaborado en “Letras de Cambio”, “Voces de la Cúpula”, y en las revistas “Zona Franca” y “Diturna”. Tiene publicado el folleto núm. 22, editado por el Colectivo Artístico Morelia, A.C.; el Poemario “En los Brazos de Urania”. 62

Favaretto
MUERTE DE MI PRIMER MORADA Nací viva y furiosa mordiendo la leche envenenada de pezones que no quise nunca soltar Nací feroz y manchada desalojada hiriendo sienes con ojitos de bebé que todavía no se saben cerrar Y Vos me mandaste a nacer muerta y sin cobijo. Y era febrero, era febrero.
MORTE DELLA MIA PRIMA DIMORA Nacqui viva e furiosa mordendo il latte avvelenato da seni che non volli mai lasciare Nacqui feroce e macchiata scacciata ferendo tempie con occhi di bimbo che ancora non si sanno chiudere E Tu mi hai mandato a nascere morta e senza riparo. Ed era febbraio, era febbraio.

Silvia

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EL DOLOR QUE ME HABITA YA NO ES CARNE Maldita sea la lluvia y la muerte y la infancia maldito sea el sudor los muslos y las caderas maldita sea la palabra y todos los sentidos que arrastra maldita sea mi felicidad y mi arte si es que lo tengo malditos sean mi madre y mi padre que así no me quisieron y malditos sean quienes leen estas palabras y que mi lapicera se quede muda, que mi lapicera se quede muda y ya no grite.
IL DOLORE CHE MI ABITA NON È PIÙ CARNE Maledetta sia la pioggia e la morte e l’infanzia maledetto sia il sudore le cosce e i fianchi maledetta sia la parola e tutti i sensi che si trascina maledetta sia la mia felicità e la mia arte se mai dov’essi averne maledetti siano mia madre e mio padre che non mi hanno mai voluto così e maledetti siano quelli che leggono queste parole e che la mia penna resti muta, che la mia penna resti muta e non gridi più.

Silvia Favaretto. Venecia, Italia. Participó en el F.I.P., en Medellín y en la feria del libro de Bogotá presentado su libro bilingüe La carne del tiempo. Ha dado lecturas en Guatemala, Salvador y Argentina. Publicó el poemario La tetra santità e il variopinto orrore, con Christian Panebianco, el ensayo Narrative femminili cubane tra mito e realtà y el cuento infantil La mariposa Rossella.
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Fernández Ampié

Guillermo

MI BELLA DURMIENTE En las noches de nuestro aposento, el chorrito de luna se filtra por una herida de la ventana. La luz baña sus pies y se desliza por toda la cama. Se convierte en una luciérnaga enamorada y baila locamente. Luce el brillo de un cometa, e imita los giros de una estrella fugaz sobre las altas montañas. El resplandor devela poco a poco su silueta, y yo adivino los detalles de su rostro. Cada uno de sus rasgos emerge entre nubes de almohadas. Ahora se me parece a los Andes y mis dedos ascienden sobre sus nalgas. Descubro que en el universo no hay más armonía que en su cintura. Sus senos se han transformado en dunas plateadas. Con el roce de mis manos, su cuerpo se mueve lentamente, como el de una anaconda. La beso, pero mis labios le saben a mosquitos. Mis besos penetran en sus oídos, pero en la profundidad de sus sueños ella nunca escucha nada. EL AMANTE DE LA LLUVIA Abrazará tu cuerpo aunque el tiempo haya petrificado los antiguos milagros y ahora los separe una calle empedrada de recuerdos, las derruidas paredes de aquel templo sediento de fieles y mendigos, y esta noche densa que aúlla espantando el sueño de los niños... Porque un día burlará las nubes, se desintegrará en sus vientres pálidos, y volará hacia ti. Cubrirá la ciudad, tu barrio y tu techo, y beberá de tus delicias cuando camines sobre sus restos el primer día del próximo invierno.
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CONFESIÓN Tú sabes, Señor, que no concebí otro pensamiento que develar el enigma de su sonrisa, ni albergué otro dolor que la impotencia por no descifrarla. Te confieso que la única imagen por la que ardió mi cirio fue su estampa, y que mis oraciones más fervientes fueron las inagotables letanías que volaron tras sus oídos. La única penitencia que me impuse fue tejer con sus mallas esa red con que atrapé la luna esta madrugada (por eso los gatos se desgañitan en vano). Y cada amanecer, indiferente al sol, no hice más que perseguir sus piernas desnudas, mi único mundo mientras la creación despertaba; y en el diluvio de los sonidos, en los momentos para la risa y a la hora de los lamentos, no busqué otro refugio más que su lácteo cuerpo. Tú ya lo sabes, Señor... tan sólo he querido ser consumido por su fuego, eternamente, y no me arrepiento. LA ESPOSA ABANDONADA La casa vacía es aplastada por la noche. Llega ella y sólo encuentras fantasmas que se cuelgan de las hojas. Al verla, se lanzan como murciélagos orgullosos de sus dientes macabros, y con tenebroso frenesí sacian su odiosa lujuria desgarrándole las carnes. De nada sirve su escudo de lágrimas. Vencida en un rincón, un cuervo se posa sobre sus espaldas: Es el lacerante vacío que acompaña por siempre a los espantapájaros.

Guillermo Fernández Ampié. Nicaragua, 1964. Máster en Literatura Hispanoamericana y de Centroamérica por la Universidad Centroamericana, de Managua. Periodista. Estudia el Programa de Doctorado en Estudios Latinoamericanos. Maestría en Estudios Latinoamericanos en la UNAM. Escritor de narraciones breves y poemas prosificados. Ha publicado en suplementos culturales de Nicaragua y México.
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Flores Ríos
MI MEJOR POEMA ¿Y me pides que te escriba

Evelia

el mejor de los poemas?

Discúlpame amor por no complacerte No hay palabras para describir

la miel de tus besos la ternura de tu corazón. que apaga mis deseos, caricia sin cesar sobre mi piel. que me lleva

Eres lluvia

La sabia de la vida

al paraíso

amor. Mi todo eres tú... ¡Ah! Espera... No puedo realizar tu encomienda; pues mi mejor poema, eres tú.

del

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LIBRE SOY Te fuiste en esta jaula ¿Y hoy regresas para liberarme? dejándome abandonada

No hace falta... Las llaves del amor rompieron las cadenas de mi alma.

Evelia Flores Ríos. Nació el 1o. de octubre de 1965 en la Ciénega, Gro. Técnico Profesional en Operaciones Portuarias. CETIS No. 34, Lázaro Cárdenas, Mich. Es Licenciada en Educación Media en el área de Español. Autora de la plaqueta de poemas AMORES, publicada por el Colectivo Artístico de Morelia. Ha participado en encuentros de escritores tanto nacionales e internacionales. Tiene publicado el Poemario Amoresidos.
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Fonz de Tanya
GANAR LA TIERRA (San Cristóbal) Caminar con los corazones devastados al aire con la imagen reflejada en las nubes enamorados de humos eternos espejos de lo inútil. Bajar con los pies de luna sobre el mortal dragón que muere para darle vida a la muerte ancestrales llantos de las piedras. Tierra de todos los muertos cascada de noche los dioses para andar con los ojos trenzados con el metal de besar en los labios y un temblor similar en el pecho. BALADRO Vengo desde mis ojos primer encantamiento que da la vida después de balbucear la naturaleza que ocupa tímida mi boca. Continuar con el rosario en mis dedos ateos desde el nacer y contar los olvidos.

Marco

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La piel entonces lleva nombre de los nombres pasados por la fe que encuentra en lo cruel su razón. Vocal por vocal tiene sonido entre toda la amargura del engaño y así del suspiro al lamento está de largo el martillo de lo blando. XVI Porque es injusta la muerte para el poeta que busca... Porque Yo era el Hombre, y estaba allí, y sufría... Y Walt lleva entre sus manos la cabeza madre del poema y se agarra desesperado y aúlla con todos los otros que buscan... Porque Yo no nacía mientras uno estaba muerto y otro en un campo de concentración lloraba y leía al escuchar y al leer y al sufrir buscaba... Yo no había nacido y ya lo injusto penaba y me destrozaba un poco al escribir y me destrozaba otro poco al leer porque es injusta la letra para el poeta que busca...

Marco Fonz de Tanya. México, D.F. 1965. Tiene 13 libros de poemas
publicados. 2002 Premio de poesía Rodolfo Figueroa. Tallerista y editor. Antologado en Chiapas, México, D.F., Italia, Barcelona, Perú. 70

Moisés Elías
Fuentes
NOCTURNO

...Ave nocturna de agorero canto. Francisco de la Torre

Donde solitario en viaje hacia el olvido un pensamiento avanza noche adentro, sumergido en la lejanía fija del naufragio, donde un espectro y su humedad difunta tocan la espesa sombra espesa de una voz y un grito derrotado, donde despojada de augurios la oscuridad resiente la definitiva herida de un reflejo esquivo -equívoco sueño sin tierra firme desordenado amor sin viento avantisi ahí, sobre la desasosegada arena, la marea en calma esparciera un sonido un aroma de nombre tierno desatado como un golpe de espuma como un canto incesante inundado de anhelos y colores palpables verdes rojos azules visibles pero inciertos sobre el muro del viento -lámparas vacilantes en los límites de lo inmensosería entonces el retorno de algún cometa sin su manto grave sin ese soplo de ave en vuelo umbrío hacia el camino que se
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extiende a su desmesurado final de hojas caídas a sus linderos roídos por el llanto de lo que, condenado a morir dentro del pecho, sin embargo se atreve y atraviesa la noche -las cenizas de lo extinto en el corazón revueltoNOCTURNO INCONFESO (Fragmento)

¿Podrán vivir de sombra y sólo engaño? Fray Luis de León

A la hora de las admoniciones, cuando las palabras deberían asirnos como si nos trajeran desde regiones del alma donde nunca ha llameado el día, los recuerdos chisporrotean mudos como luciérnagas inequívocas rielando sobre el miedo a la memoria, el miedo a reconocernos en las traiciones que entregamos al azar para que otros fueran los traidores los que huyeran los que desviaran la mirada…

Moisés Elías Fuentes.

Managua, Nicaragua. 1972. Poeta y ensayista. Licenciado en Lengua y Literaturas Hispánicas, UNAM. Ha colaborado en diversas revistas culturales de su país (Cultura de Paz, Decenio, El pez y la serpiente), así como de México (Diturna, Alforja de poesía, Cuadernos americanos) Publica artículos y ensayos de crítica literaria y de cine en el periódico El nuevo diario, de su país. 72

Ana Laura
García
ANA Dueña del día con mis sueños todavía frescos voy a la regadera despierto. Enciendo la televisión y sigo maquillándome el alma. Plancho el uniforme bebo el café que ayuda a despertar mi apariencia. Llevo en la bolsa la sonrisa ayer ensayada aparento salir de prisa. El río de carros fluye muy lento llego temprano a la rutina. Tecleo una máquina contesto llamadas callo lleno archiveros y sigue el hueco justifico un sueldo no hay formato para mi existencia salgo ya no corro llego temprano y sola.

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TARDE Tiro al aire mis zapatos quiero que la nube aprenda a calzar otras ideas que su sombra deje huellas en las rocas. A cambio que me enseñe a pintar el sol con cien tonos de azul a crear barquillos de nieve y dragones guardianes de cometas. TIEMPO La espuma juega con los volubles verdes del agua y el azul inamovible del cielo. De noche laten mis venas soy aire caracol agua. Hoy no importa si vengo del ave si desciendo del pez si existe Dios o si regreso en polvo a las estrellas.

Ana Laura García. Guadalajara, Jalisco. Abril de 1961. Ha participado en
diversos Talleres de Creación Literaria y publicada en diversas revistas culturales. Está incluida en dos antologías: Memoria del Relevo, y Verbo Cirio V, ambos coediciones de Gobierno del Edo. de Jalisco y Literalia Editores y Radiarte. 74

García Gutiérrez
MAMÁ EN EL DESIERTO Somos carne porque tú eres carne, Si fueras leche, fuéramos también leche. Perdidos en tu imagen encontramos la gloria, sin tu mano y tus uñas pintadas, comeríamos solos. EVASIÓN

José Filadelfo

Me voy a sumar a los que decepcionan, cambian de parecer sin esconder el ánimo que los vuelca, la causa está presente y me dirijo tieso hacia ella, mi dulce amiga, tengo unas tuercas en la mano que te voy a aventar y al rato me despediré de ti o te pediré perdón, ya me harté, tengo más sueño que palabras, mejor me acuesto un rato para romper el silencio con la masa que yace en mi cabeza, que me salgan durante el sueño los muertos de la tierra
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y las causas de mi vivir, y podré hacer lo que hicieron los que lo lograron: romper con los muros tras la desesperación y desaparecer corriendo tras un lugar calmado y claro... por ahora estoy de muy mal humor.

ESCUCHEN ESTO, CONTINUISTAS... Un pajarito como un instante olvidable al cual, después del canto y el movimiento de su pequeñez muere y lo perdemos, nosotros somos otros, ya cambiamos. No volvemos a ser los mismos. Por eso olvida al pajarito, como todo instante, después de suceder se vuelve inútil. Escuchen esto, continuistas...

José Filadelfo García Gutiérrez. D.F. 29 años. Coca-Cola me rechazó

por no cumplir los requisitos de corbata e imagen necesarios para decir que sí a todo lo que el Director pidiera (sin embargo, el Sr. Jorge me dijo que me admiraba y que me auguraba un buen futuro). Mi futuro lo he pisado y me he dedicado a no hacer nada que no tenga que ver con el vivir sin expectativas. Pongo estas palabras en el cesto de basura público, como descargo social y para poder pasar el rato en Zamora… 76

Gómez Guzmán
CONFESIÓN DE TELÉMACO

Avelino

Hoy llovió como a cántaros sobre Ítaca. Entre los olivos descendió el torrente y el viento gimió sobre mi torre. Esta lluvia y mis brazos salieron de ti y ya no son de nadie. Juré no ir en tu busca padre que no serías mi cicatriz de cáncer. Ahora soy tan hombre como tú para ofrecer a otros el vaso de mi sangre para buscar la diversión en batallas muy ajenas y darle paso resignado a la mujer en toda isla. Igual en los errores comeré la carne de mi amigo cuando sea materia misma entre los cerdos. Y si un día vuelves por tu propio pie —sin tus dioses— trae contigo la espada pues una noche cuando yazgas entre el calor y las telas de mi madre hurgaré en tu pulmón en busca del abrazo mio. Como te digo padre otra vez llovió en Ítaca: Si vuelves partiré en dos tu corazón y tomaré la parte que a mí me corresponde.

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HOMBRE MIRANDO UN BARCO Ahora que llega el cóncavo navío anunciando su carga con silbatos, pienso en la dureza del trabajo, en el hábito cansado y el coraje invadiendo cuerpo y nervadura. El buque entra lento en la bahía, triunfante y un tanto herido, como todas las cosas buenas que el mar y su paisaje nos ofrecen. Son las tres y diez en este muelle y una ola de muchachos sordos se aprestan a descargar el barco. Ahí va, entre todos ellos, alguien que detesta como yo ese trabajo y dice del castigo humano lo mismo que hubiera dicho el buen Kavafis. El joven éste tiene que perrearle, llevar dinero a una casa donde mamá deshace los brocados, al sitial en donde papá es ya un mero hueco. No se odia el trabajo por pesado, sino por la fatiga que nos daña, por dejarnos anclados y sin viaje mientras otros hombres se van cada mañana llevándose sus ítacas. Y uno queda aquí, con hábito cansado y la mirada alzada de paciencia.

Avelino Gómez Guzmán. Manzanillo, Colima. 1973. Lic. en Letras y Periodismo por la Universidad de Colima. Autor de: El agua y la sal, Cuadernos de Tolimán, El Mal Hábito y las crónicas Vivir en el Puerto. Sus textos aparecen en Pleamar, Toda la Mar, Poetas de Tierra Adentro II y Colima en Letras.
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Gómez Rivero
HUELLAS DE UN ÉXODO A mi madre

María Ella

Eres abanico de colores espantando los duelos herida en tu pasado que no sana de ninguna manera por eso tu memoria claudica cuando el dolor aparece te vuelves como loba en busca de sus cachorros en medio de un paraje donde encuentras fantasmas huellas de un éxodo incompleto preguntas al árbol que te nombra hasta cuándo conseguirás que la tierra reclame la ofrenda de tu máscara de jade. Sabia entre las sabias, dices, la mujer de Lot evitó las penas convirtió su cuerpo en sudario de sal. Así ofreces al viento el silencio húmedo de tus ojos abigarrado duelo con la locura invadida de tiempo y de prodigios TESTIMONIO Antes que las brumas invadan mi pasado antes del naufragio en aguas profundas antes aún de la osadía de morir dejo testimonio ardiente de esas tardes donde en el ocaso. la playa como confín amoroso fraguaba la magia… y las manos de mi amado le daban cuerda al reloj de mi deseo.
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HECHIZO DE LA SOMBRA (Xtabay) Escrito está que en una ceiba grande, poderosa se aparece una mujer con senos de magnolia y los mitos en la piel saturada de sombras. Es la maga que deshace augurios, la arpía que desata la furia del averno; es bella como el árbol del fruto prohibido. Engendra la llovizna, corrompe la inocencia del rocío, burla los fetiches y penetra el tapiz de la sangre. El que la ve queda para siempre sujeto entre sus dedos. Aquel ingenuo oyente de su canto, descubre un frío mojado que se acerca, un aroma de mar, una ventisca ardiendo entre la noche. Mujer que llora maleficios y reclama poder con malos modos. El amante se pierde. Amanece, la luna vierte sus efluvios. Canta la alondra. La ceiba estalla.

María Ella Gómez Rivero. Nace en Mérida, Yucatán, en abril de 1941. Ha publicado: Abalorios y Secretos; Después de la LLuvia; Caudal del Cuerpo. Primer lugar en la Revista Pluma del Ganso en el Concurso de poesía del año 2001 con el poemario Abalorios y Secretos.
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Guillot
I

Ana

(Fragmento) La baba de ese beso la saliva en la espalda en la vagina la yerma lascitud de haberse equivocado de hombre los corpiños al borde de la cama las enaguas que retienen la seda no hay canto primoroso no hay gemido grito rasguño gutural espasmo no hay nada hay la pared y su humedad como un augurio el olor hueco de sus crines sobre el desaguadero ella tensa las manos en el hierro se sujeta de la cabecera él empuja la queja más dolida ella hace silencio los corpiños al borde de la cama una ladera montañosa la roca de por medio haberse equivocado de hombre
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el hueco de las crines no hay roce caricia extremaunción no hay nada de nada se encoge frugal ella él avanza las crines y el quejido taladra la madera del abdomen los músculos más tiesos se agigantan las noches pesadillas del aire la baba en los pezones nada de nada en el vejamen sólido en el entretejido de las mantas ella reza para que pase pronto él oscila las crines las masa de su cuerpo no hay más techo no hay sigilo no hay ternura no hay nada de nada ni acaso rebelión habría él se come la zarza en ese grito ella detiene el rezo él bosteza ella gira en la cama el pueblo es un espectro una calavera amenazante…

(egresada de la Universidad Católica Argentina) Participa en la coordinación del Taller de la Siesta. Ha publicado: Curva de mujer, Abrir las puertas (para ir a jugar) Mientras duerme el inocente. Su cuarto poemario, Los posibles espacios fue presentado en Buenos Aires en 2004. 82

Ana Guillot. Nació en Buenos Aires en 1953. Es profesora en Letras

Ariosto Uriel
Hernández
MAR ADENTRO Mar adentro navego y me encuentro con mis recuerdos; me entrego a un sueño que fluye en la mirada y los nombres y las cosas se recuestan en la memoria. A la luz de los ojos se muestran las imágenes, me alumbran la lengua, y la costumbre de guardar las palabras se agazapa en mis sienes. Toda la noche navego en estas aguas, la mar me recorre el cuerpo, me inunda el pasado... los pensamientos. Mar adentro cobran vida los cantos, laten las palabras en este barco que navega en las negras paredes de la noche. Aquí persigo mi rastro, aquí soy la tempestad en el templo del silencio... (Con los labios con sabor a sal construyo este barco para navegar las mares interiores): * En un canto de sol/de sal Esta mañana gotea su luz Me pesan las sombrasmares interiores Aún así escribo dormidas líneas ~Híbridos seres de luz y sombras. * Silencios interiores: Fuente de voces Navegando en los siglos. * Miro el atardecer marino Lentamente se rompe la luz ¿Oyes las voces? Inician siempre en el crepúsculo
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A conquistarme la memoria ¿Las escuchas?

* Es mar la mancha de la noche ~naves en llamas sus estrellas. Es mar el tiempo ~Barcos sus recuerdos. Estas páginas son mares interiores. Estas palabras son islas Emergidas del silencio.

Ariosto Uriel Hernández. Papantla, Veracruz. México. 1969. Ha publicado en revistas y suplementos culturales de México. Premio Nacional de Poesía “Timón de Oro” que otorga la Secretaría de Marina a través de la Asociación de la Heroica Escuela Naval Militar. Ha publicado los poemarios: Escuchando el Silencio e Islas Imaginarias.
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Hernández Muñoz
VERSOS DE MADRUGADA

Laura

Hoy Fui atrapada por el tejido de tus poemas, sin voz gritan cada uno su verso. * Déjame sueño/ser olvido/para cuando amanezca/ no sea invierno/en mi piel. El frío toca mis manos y la memoria inventa un verano cuando me besas. * Sin querer/ juego al olvido/ que se vuelve una vez más/ mil veces más/ tú. He perdido el habla no te reconoceré por si acaso me escribes pensamientos en la memoria. * Quiero ser milagro/más milagro que la piel/ que se bate a muerte/ con el tiempo. Giro el reloj de arena intento engañar a Cronos nada sucede agoté mi espacio.

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* Seguiré tratando/ ser lo que /debo ser. Hormiga cósmica en desierto florido carga su propio peso duplicado cien veces sin entender el objeto de su viaje. * Ahora/ sin ser tu historia/ historia soy. La canción del ciego destiempla en acordeón desvencijado “Es la historia de un amor”. Calles empedradas repiten la copla con su peso en la espalda nos alejamos, la lluvia ahogará las últimas notas. SASTRE Deshila mi piel con la aguja de tu lengua enhebra tu cuerpo en mis poros, borda colores en mis venas, y hazme un traje a la medida de tus besos.

(E.N.S.N.G.) Lic. en Historia, U. de G. Participa en diversas antologías donde destacan: Rive Gauche, Reflexiones. La palabra y el viento, En la vereda de un poema, Voces varias a veces líquidas, Nos tomamos la palabra, Amatoria. Ha publicado: Entre nosotras, Quiero platicar contigo, Escribir a oscuras, Navegantes y syrenas.com, Fénix, Chata Quintana, temperamento hecho arte. 86

Laura Hernández Muñoz. Tamazula, Jal. Méx. Maestra en Historia

Huamán Mori
EVITERNO imperceptible hoy cubierto está de arena... vuelve a la tierra la mirada y contempla: dunas arenales fueron el principio dunas por los siglos extendidas sin duración y sin cadencia edades invisibles para el ojo que levanta cementerios en la patria yerma naciones erigidas sobre osarios cráneos y reliquias sepultos con el bronce silenciados: allí donde la suela descanse su figura en el regreso entenderán las civilizaciones que todo origen es de roca: y de roca los santuarios y de roca los gobiernos roca el lecho en el que fuimos engendrados: roca entonces sobre roca Roca! y en cada grano que sostiene los pilares de la historia detenido el pensamiento advertirá el nacimiento de ciudades: su esplendor cincelado en la memoria

Reinhard

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LA RUEDA (fragmento) memoria... y sus divisiones nos llegaron reducidas a cantera de carroña nos amanecieron con el véspero las edades curvas de la helada: sus primeras formas tropezándose en la historia con sus hondas crestas de cicuta y de catástrofe habrá de madurar paciente el grano en los tramos de los ápices acaso desgastando sus empeines sobre la nevisca que empobrece el campo: nos repetirán los reinos la caída —nebulosa lengua de pretéritos— su tremor de tiempo detenido sus distancias rojas de osamenta…

Reinhard Huamán Mori. Lima, Perú. 1979. Bachiller de literatura
peruana e hispanoamericana por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Es director de la revista de literatura ginebra magnolia, y co-director del sello editorial Campo de Gules. Ha publicado poemas y ensayos en diversas revistas. 88

Huerta-Nava
DE LA NATURALEZA DE DIOS No hablaré de milagros mucho menos de ángeles sería reiterativo adivino el hastío, las sonrisas de burla las miradas desviadas. Y sin embargo, existen, más allá de nosotros en el canto de un ave el roce de unos labios, lo nuestro, lo sencillo, lo que se vuelve claro. El temblor de las hojas, la risa de los niños; es la paz de los hombres, la belleza del día. ÁGUILA REAL Como el viento nace del fuego su vuelo atraviesa el firmamento saeta en llamas dominio perfecto de los cielos. En ocasiones su trayecto atraviesa el sendero de los ángeles pero sus alas no se tocan, jamás se tocan.

Raquel

para Galileo Galilei, in memoriam

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DEL CONSUELO En esa breve dimensión (intangible)

en la que dos personas se tocan las almas la calidez de una palabra es más sólida que la mano más firme o el hogar más seguro, es casi como ver a Dios en otros ojos e iluminar las sombras que perfilan el aliento de los días.

Raquel Huerta-Nava. Mexicana. Poeta, Escritora, Editora e Investigadora

en Humanidades. Premio Nacional “Vidas para Leerlas”, 1997 del Conaculta para la creación de biografías. Obtuvo becas editoriales por su revista El Cocodrilo Poeta. Entre sus libros destacan: La plata de la noche, Primera historia del viento, Efraín Huerta: El alba en llamas y Jorge Cuesta: Una lucidez exasperada, Gonzalo Guerrero, Bernal Díaz del Castillo y Alexander von Humboldt. 90

Isgar

Marco

TARUMBA MATER I La noche era entonces obscuridad sepultada en la ignominia amputado miembro del día inhabitable aún para el escarnio -¿Qué magia mantiene a la luna sobre tu cuerpo? espacio irreductible desprovisto de lugares donde anclar una mirada -¿Quién incrustó a Orión en tu espalda? silencio roto apenas por el murmullo del sueño -Cómo, dime cómo llegó hasta tu vientre el cortejo del grillo. II Huérfano, incluso de muerte regreso a ti, madre de los estuarios desnudo de metáforas en pleno acto de contrición. Sólo me quedas tú han sido derrocados los dioses desterradas las ideologías es el mundo un mar en resaca interminable. Imploro un asidero, una plegaria un par de letras, al menos para gritar un nombre o una consigna.

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III Hay momentos en el día que quisiera arrancar de tajo mi cabeza; patearla fuerte, lejos hacerla rodar en busca de amor, odio dolor cuando menos; arrancarla del yermo en que se posa acabar ya ¡carajo! con la oquedad que llevo dentro. Hay momentos en el día... IV Dime que no que el amor es más que este cúmulo de amargas despedidas. Heme aquí ebrio de soledad y penumbra escribiendo a gritos para una mujer inalcanzable inexistente quizá que se ha clavado en mis entrañas. Desde que no la conozco mis días son una gélida espera luchando apenas por dormir y respirar apenas y yo no quiero, no yo no quiero pasar mi vida tiritando.

Marco Isgar. Tulancingo, Hgo. 1975. Director de la revista de divulgación
cultural “Escafandra”. 92

Islasáinz
RIESGO No irrites la húmeda arena del desierto si está amaneciendo, ni arrojes al mar en el cauce de un río. Sólo arriésgate a escribir lo posible que pueda caber en lo irreparable que resulte ser, un verdadero poema. IMPORTANCIAS I No me asusta ingenua muchacha, el hablar de tu ausencia coronada por el desolado desprecio donde te encubres huyendo de mí cual si fuese un criminal, sólo por pensar en cómo hallarte. II Nada detendrá mis palabras de sol en plena noche, tenlo por seguro,

Mario

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ni la tarde inundándose de lluvia, lloviéndome, contrarrestando mi deseo luna solitaria sin amante ante un necio hablador de ti, ensimismado, en que la calle de enfrente, tarde en teñirse de verde lo que amaneció asfaltado en un abrir y cerrar de ojos, aunque en ello, me vaya el reventar de amor. OLVIDO Arde la tarde, no hay silbo alguno que detenga al incendio que crece más dañino que el mismo sol recorriéndome el rostro. Se retarda la tarde y la ausencia de nubes en el cielo no da visos de lluvia en éste páramo derramado en donde me calcino sin mujer al alcance.

Mario Islasáinz. Córdoba, Veracruz. 06 de diciembre de 1959. Lic. en Psicología y en Filosofía y Letras. Maestría en Literatura Hispánica. Publica desde 1984 para diversas revistas y suplementos culturales nacionales e internacionales. Coordinador de talleres de creación literaria desde 1990. Director de la editorial marginal "Letras de Pasto Verde" desde 1993. Antologado en una decena de libros. Tiene publicados más de una docena de libros, que incluyen, novela, cuento y poesía. 94

Kazama
LLUVIA Mujer con sombrero de lluvia se incorpora de la cama; echa al lado las sábanas azules y lágrimas como cuarzos resbalan por la cara hasta el cuello más abajo perdiéndose en la nada. DESNUDA Hay tiempo para tener susurros en las almohadas, esas palabras como estelas que se desnudan y caminan descalzadas. De norte a sur mis besos sucumben en tu cuerpo y las adversidades insaciables tienen hambre, no descansan. Llueve sin reproche sobre los colores de mi pecho y esta noche el pan y el vino acuden a desarrollar un escalón con ansia de escalera; sin ropa, como Isaías he transcurrido por más de tres años.

Ylia

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La Ciudad del Sol repite las audiencias; los juncos bordean la luna y un manto de luz me mira y calla. TRASGRESIONES Romper las resurrecciones, quemar las naves y Adán se tiende en el cuarto menguante de la luna, descubriendo que Eva, es sólo un grano de arena. Tras los relámpagos, desnuda la playa busca temblando el ombligo, para pescar los fragmentos de los peces, que escriben con sal que el Paraíso, cabe en el cuerpo desnudo, de la que dicen fue una vez su costilla.

Ylia Kazama. Seudónimo de María del Carmen Castillo Zago. México. Sus raíces maternas son italianas. Vive y escribe entre México, España, Italia, Uruguay, Argentina y Portugal. Ha publicado en varios diarios de México, en antologías del Centro Poético de Madrid. En revistas: Este Sur, Luna de Marzo, El universo de El Búho.
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Francisco Javier
Larios
EL TIEMPO APREMIA Igual que un anzuelo lanzas al agua turbia de los profundos mares interiores la agudeza pescadora de la palabra tiempo Y jalas lentamente del tirante cordel los recuerdos que se agitan como peces en la memoria de infancia dolorida Aquellos tesoros que el pirata Pretérito guardaba avaricioso en sus baúles Cuando eras un niño triste, enclenque, pensativo… y medias de naylon estrangulaban los pecados en el laberinto religioso del remordimiento Cuando tu perro Sultán colgando agonizaba de un raquítico mezquite por culpa de la rabia mientras en los algodonales y la resolana se ocultaban tus primeros placeres solitarios tan ajenos a estas horas del otoño tardío en las playas que escuchan cánticos del desengaño frente al crepúsculo en señal premonitoria con la sentencia patibularia y guillotina: el tiempo no es premio sino apremia. OFERTORIO DEL IRREDENTO Te ofrezco humildemente este silencio para que lo conviertas en verbo encendido y hoguera alentada por tus labios. Te ofrezco mi pequeña y casta soledad para que la habites y
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la acompañes solidaria, con la alegría indómita que prodigas a tu paso. Te ofrezco la tortuosa ruta que transitaron estos cansados pasos, para que me allanes el camino de la santidad perdida y mi acceso a tus recónditos altares. Te ofrezco esta sangre plebeya que junto a ti se desboca y que en tu ausencia, apenas si musita tu nombre, entre el sístole y el diástole de la tristeza. Te ofrezco con el tímido orgullo de mi estirpe, las noches de infinita ternura necesarias, para elaborar con nuestros cuerpos, la pócima que cure todas tus heridas. Te ofrezco el crepúsculo, para contemplarlo juntos frente al mar, y ese tibio sol de septiembre que agoniza en tus pupilas. Te ofrezco la madura manzana de mi angustia por no tener otras ofrendas que te muestren los árboles secos de mi huerto estéril que están siempre a la espera de tus lluvias. Acepta mis pobres ofrendas te lo ruego –Diosa protectora de mi dicha-. Te las ofrezco temblándome la voz y con la esperanza cierta de estar por siempre gozando tu presencia.

Francisco Javier Larios. Nació en Zamora, Michoacán, en 1957. Licenciado en filosofía por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Ha publicado los poemarios Variaciones sobre una misma obsesión y otras bagatelas, Poesía Ociosa –en tres descansos-, Improvisaciones de la ira, Limantria, Poemas sin pájaros, Entre el rescate y el naufragio, La alegría enferma, Lluvia de colibríes, Oleajes y Temprano se hace tarde.
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Francisco Javier
Licea Linares
ODISEO Como un ciego, en la noche de indecible ternura navegué por tu cuerpo, compartimos las sombras y las dulces palabras, paladeamos la sal de los cuerpos a la luz de la luna, y abrazados y juntos, exploramos los rumbos de nuestro universo. ¡Nunca amantes algunos llegaron a ese puerto! ¡Puerto luz; haz de fuego y pasión infinitas! Las arenas lascivas, ondulaban sus cuerpos semejando sirenas, ¡danzarinas de niveos semblantes que bailaban al son de las olas, por cierto! Las estrellas nimbaban los cielos y el faro eremítico y viejo, se enfrentaba al océano rezando en silencio… Nos amamos; juramentos forjados al rítmico roce de cuerpos, semejaban auroras boreales, ¡centellantes encuentros! Y así ciego,
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en la noche de indecible ternura, navegamos los mares umbrosos, transportados en éxtasis mágicos y escuchando nuestros juramentos. MIEDO (Fragmento) Temo que se escape y que no vuelva, la gris paloma que aprendió a arrullar mis tardes dolorosas, en que viajero pretendí encontrar un rostro nuevo. ¡Temo que no vuelva! que la vagancia a que estaba acostumbrada la llame como canto de sirenas, al espejismo en que el momento toma el gris opaco de una estrella muerta. La borrasca azota sus costados, aumenta mis temores ¡timón yerto guiará bajo tormenta! ¡Temo que escape y que no vuelva! que no arrulle su canto mis tristezas, que lánguidas alargan a mis sombras…

Francisco Javier Licea Linares. 28 de enero de 1953. Zamora, Mich.

Profr en Lengua Española y Ciencias Sociales. Ha publicado su obra en periódicos locales y los poemarios: Añicos de Palabra, Cosas de Azar, Voces, Frivolidades y Guiños y Verbenas. 100

Los Verseros
“QUÉ DESTINO TAN CABRÓN” Los tiempos cómo han cambiado, Zamora, ya no es la de antes, mucho se ha multiplicado tiene un chingo de habitantes. Ay Zamora, compadrito ha cambiado rete-mucho antes sólo era un pueblucho. Y ora está rete-bonito. Se añora de aquel pueblito bellas casas de adobón grandes patios y balcón. Hoy muchas casas han tirado y edificios levantado ¡qué destino tan cabrón! De mulitas, un tranvía por la Madero pasaba a Jacona te llevaba don Gabriel las dirigía. Los viejos, hoy todavía recuerdan con emoción late fuerte el corazón. Hoy, hay tráfico endemoniado muchos “train carrito fiado” ¡qué destino tan cabrón!
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Letra: Arturo Martínez Martínez

Antes la tierra nos daba a todos para comer la verdad era un placer ver los campos que sembraban. Toneladas cosechaban, de hortalizas por montón retacaban el camión. Hoy, la tierra se va muriendo con cemento van cubriendo ¡qué destino tan cabrón! Esto ya casi termina y las gracias quiero dar a “Diosito” por mandar a tanta mujer divina. Su belleza nos calcina, en todita la región hay mujeres, por montón. Ay, los tiempos como han cambiado lástima, “ya estoy casado” ¡que destino tan cabrón! Ahora sí ya me despido me despido de volada, si no cuidamos la Tierra nos va a llevar la chingada.

´ Andrés Martínez Martínez, Taxco, Gro. 1953; Miguel Angel Godínez Tejeda, Zamora, Mich. 1981; Arturo Martínez Martínez,
Taxco, Gro. 1961. C.D. Son de tu tierra. 102

Luna

Leticia

LA ESPIGA I Pudiste haber escrito una canción en el vaho sideral que dejan los aviones o en el rapto de las rosas para obsequiar a los cometas Y así llegar despacio al asesinato de mi única palabra de mi voz de mar de cielo hoja de atardecer que se sacude en medio del otoño Pudiste susurrar el sonido que oías de las estrellas a la hora en que soñabas ser la joven que espera en un pueblo perdido de volcanes empeñada en coleccionar un alfabeto portátil hundido en la memoria Pudiste obsequiar margaritas a los ojos de los muchachos tristes tan cerca del asesinato y el naufragio de la pureza colérica del más enfebrecido cofre de palabras En las tardes de descampado amor perdido en los hoteles tenías la edad del bronce y una mirada que arrasaba con la tibieza de las paredes viejas en aquel pueblo de verdes monosílabos que de vez en vez se despertaba con los alaridos ebrios de los muchachos que cantaban loas a la noche y al amanecer empeñados en lamer el vaho del cielo con sus lenguas de vino y de placeres
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II Las trampas de la aurora para reunir a los de ojos de volcán a los de manos de río y corazón de voces perdidos e iluminados por el camino del eclipse Aquel talismán para irse y no volver para abrir la noche y atribuir a los poetas los versos más osados que nos convencían de lo bueno que era hacer el amor en las ventanas o en los parques o en azoteas de casas ajenas e ignotas Para soñar con el poeta que vive dentro y dejarlo oceánico rompernos la piel con sus coletazos de ola y labios en una dentellada y otra confundidos en el dolor de cada sorbo Burbujeantes botellas de vino formadas y vacías como un ejército rendido después de la batalla III Ahora podría escribir: “El Amor naufragó en los confines más cercanos del olvido” pero la pluma es torpe y se repliega en el instante en que entrar y salir del Paraíso tan sólo requiere de mi pasaporte único de las palabras.

Ha publicado: Hora lunar, Desde el oasis, El amante y la espiga. Es coautora de la primera antología Mujeres Poetas en el país de las Nubes (2000) y de la Trilogía poética de las mujeres en Hispanoamérica (pícaras, místicas y rebeldes), 2004. Obra suya ha sido publicada en diversas revistas y antologías de América Latina. Dirige las EDICIONES LA CUADRILLA DE LA LANGOSTA. 104

Leticia Luna. Poeta, ensayista y editora. Nació en México, D.F. 1965.

Maciel Rodríguez
TRES TRISTES TIGRES EN DUELO Tu muerte: Tus tres tristes tigres el dolor de la noche en el show del Copacabana la duda de Cué, la cara de Códac, negras y Ella, la gorda, de voz aguardentosa, Estrella –más melancólicos boleros... habaneros– Tu letra: Infinita. Tu muerte. Una broma de Bustrófedon. Un palíndromo. Un nombre lúdico en La Habana. Escrito en el espejo de Alicia, en una página oscura. –Dios es un traductor traidor– No puedo. No guardar silencio. Por tu lengua cubana. Mejor haré una fiesta: ¡Ladies and gentlemen! ¡Cabrera Infante ha muerto!

Angélica

Al escritor cubano Guillermo Cabrera Infante Por su muerte y la tristeza de sus tres tigres

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OLOR A NEGRO Los libros viejos tienen el olor a entrepierna olvidada a mar en tormenta guardado en un frasco de vidrio con agujeros a colibrí en reposo, a avenida grande con autobuses y con gente, tienen el aroma de un viaje sin monedas a moho de triste alacena a madrugada tienen el aroma de los ojos cerrados, dedos dormidos. Los libros viejos tienen el olor de una esquina de noche a calle de piedra mojada a sueño y a insomnio a juego a niño muerto Tienen el olor apalabrado emiten gases de sonidos arcaicos, amarillos hedor a mano huelen a las letras del olvido, o-l-v-i-d-o, medio podridas a plegaria, a llanto malogrado a tierno ataúd blanco a cuerpo, a alma, a tiempo a corazón pardo Los libros viejos tienen olor a hombre cansado.

Angélica Maciel Rodríguez.

Guadalajara, Jal. Méx. 1979. Lic. en letras hispánicas, U. de G. Ha publicado en revistas literarias como Juglares y Alarifes, Nuestra Casa, Tinta Nueva, Río Subterráneo, Papalotzi, Tierra Baldía y Reverso. Coautora del cuadernillo de poesía Panteón de cadáveres exquisitos, junto con los poetas Héctor Canales y Heriberto Muñiz. También; En las alas feas de las mariposas. 106

Mancera Rodríguez
1 LA MAJA DESNUDA DE GOYA Es el amor la imagen de un lecho en sombra, en suave transparencia. Es el lino o la seda que se deshacen y se vuelven cómplices de la sabia desnudez de la vida. Nada podría modificar esta sublime definición donde el perfume se extiende cálido y vivo sobre las sábanas. En ellas crece la vida como una sorpresa, como río, un alumbramiento, que nunca termina de brotar. No hay amor sin este territorio humano a dónde van los sueños y las risas y la salobre consternación del llanto. Pero sobre el dolor o la alegría pende esta mano dorada que se retrae a la sombra para dejar que la luz del vientre inunde los espacios. Sólo queda esta voluptuosidad abierta que está mirando con inocencia y con disposición a la ceremonia del amor que es la ceremonia de la desnudez porque de éste, de su claridad sombría, nace el afecto y nace el dolor. Ambos se requieren, se buscan, se complementan. El amor se va convirtiendo,

Eugenio

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por virtud de estas sedas desplegadas entre colores y aromas de cosméticos, en la desnudez expuesta; en la desnudez que es misterio de la luz. 2 LAS MAJAS DESNUDAS La mujer tiene en su seno despoblado la sombra firme de toda maja desnuda. Se entrega, como una revelación, a la mirada del que busca el sentido de la vida y encuentra, en la claridad revelada, una sabia consistencia de su ser vital. Convierte en amor lo que es inmediato, grata sorpresa o perfumada inocencia. Quiero que su cuerpo, en su movimiento ondulatorio, a través de un giro, de un cambio de tono, de una gota de vida, de un resuello, sea la dimensión humana del afecto. La maja, como mujer y cuerpo, permanece inmóvil, pero se mueve, porque el movimiento está en el color, en el estallido de la luz o en la claridad de la sombra.

Eugenio Mancera Rodríguez.

Lic. y Maestro en Letras Españolas. Profr. de Carrera de la Universidad de Guanajuato en la Facultad de Filosofía y Letras. Ha publicado los siguientes poemarios: Luz del huerto, Pacificación de la bahía y Saudade y Sol de los olivos. 108

Mata

Patricia

Me pregunto ¿en verdad llegaré a escribir algo importante? Sólo puedo escribir lo que siento. Henriette Blum

MASCANDO UN TACO… Mascando un taco Celia recordó cuando le hice un poema (yo era del tamaño de mi pierna). Celia me enseñó a partir huevos ella no sabe de las veces que me parto. Celia sólo me abraza cuando chingo y chingo con que me abrace. Soy bella porque digo hermenéutica, a veces no entiendo las miradas soy bella porque me saco fotos con la mano derecha. A veces río cuando avientan mi cabeza. Le digo a Celia que me tome en serio pero no quiere ella quiere un reloj con manecillas pintadas.
A Santiago Cartagena

EL ÚNICO… El único molde que le gusta es el de la gelatina tiene una solitaria que le envuelve la cabeza. Ciento veinte gritos con sus sienes
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hasta desangrarse partirse la sien. De consciencia alterada oruga te van a partir el capullo. Pido parca y es mejor decir lo peor de todo. A muecas sonreír. Pido piel cosida vacío de murmullos de taladrar para ti no un molde gélido. CAMINO POR LA MISMA CALLE… (Fragmento) Camino por la misma calle vacía, obscura. Gatos que se quieren en la barda de la escuela. Camino por la misma calle cada noche y cada noche digo un poema que nadie oye. Recuerdo al poeta y al poema que no veo. Sólo los gatos se aprenderán su poemario…

Patricia Mata. (Guadalajara, 1985). Es subdirectora de la revista de creación cultural Papalotzi, forma parte del antitaller Cuadrivio. Enterró un avión en el jardín del centro médico mientras su abuela moría, las letras le taparon los ojos desde entonces.
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Medina
("De Puertas al Mundo") 1 Dices, madre que el amor se hace a puerta cerrada que afuera los coyotes aúllan que hablamos demasiado y sí pero hay polilla haciendo el agujero de lo que el ojo con tanto afán resiste Mira crece una lagartija sobre mi lengua que cambió de traje traje extracto de hierbas la ventana y el número de horas exactas en que dura el amor se me olvidó la puerta a la intemperie crece mejor la casa con semen y tomillo. 2 Trajiste los candados de perno induplicable me compraste la argolla un andador seguro hasta la estufa me entibiaste con ceniza reciente de tu madre en mis párpados signaste doble cruz y me dijiste

Patricia

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entra no más tú y yo nadie sobre nuestras cabezas entra pensabas encerrarme ordenar mis sentidos en tu escala reinventar el destino de mi sola mirada dejarme sola sola adentro adentro cómo se ha de encerrar lo que jamás se abre 3 (Fragmento) (de Agoreros del Mar) No duele el mar la piel ni tu mirada no hace mella no cala el agua tibia es puerperal primicia…

Patricia Medina. Guadalajara. 1947. Autora de: Vocación de otoño,

premio nacional de poesía Ramón López Velarde, Caudas, Premio Nacional de Poesía Bartolomé Delgado de León; La noche que dura, Premio Internacional de Poesía Nicolás Guillén 2002; Zagas; Quehaceres de la carne, Premio Efraín Huerta, Tampico; Lo mismo en Pan y Flor, Premio Efraín Huerta; otros libros publicados: Tras tornar, Azúcar Limpio: Avatares, Mi Palabra, Trayectoria del ser, La memoria era hoy, Fronteras de Cristal, Trópicos Fundamentales, Novela en verde y gris. 112

Medina Caraballo

Abril

I Que estás muerto que sigues muerto cuando no hablas y cuando hablas también y cuando ríes estás más muerto que cuando callas y si te duermes te sueño muerto porque tu respiración es queda y eres cuerpo frío todas las tardes en las madrugadas sigues muerto y hueles a carne y a moscas hueles como tres animales olerían apilados en un cuarto sin puertas ni aire que sigues muerto cuando despiertas y te rascas el cuello y toses un poco cuando grito furiosa y golpeo el armario no importa porque estás muerto y es como si dentro hubiese tres tumbas para enterrarte en el patio y en la casa y en mi cuerpo porque aún cuando me tocas estás muerto por eso yo me toco y es más cómodo así después miro al suelo por la calle preguntando a ratos cómo sigues y sigues muerto las aves no hablan porque es faltar al juramento de su trino de su graznar que reza con la frase donde nada cambia y tú duermes en pozos más oscuros cada vez pregunto al insecto que me habita la cueva del oído y no
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contesta finge autismo para no explicar lo que dicen las cuerdas gusanos bucales que me lastiman ahora que estás más muerto que nunca y dicen así: no escuches no toques no veas la sombra que cubre al muerto porque también es capa sujeta a tu espalda nicho que ahoga la carne carne muerta que te cubren tres tumbas muerta cuando hablas y cuando no hablas también y cuando ríes estás más muerta aún más muerta que cuando callas

Abril Medina Caraballo. Estudió el diplomado de creación literaria en la escuela SOGEM de Guadalajara, ha pertenecido a varios talleres de poesía durante nueve años. Su obra aparece en las antologías: Poesía viva de Jalisco, Palabra clandestina, De tanto contar IV, Hablando con Dios en español, Poesía joven latinoamericana. Ha publicado en revistas nacionales e internacionales.
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Ménez Sánchez
TOMANDO EL SOL Las hormigas alineadas y la tierra encostrada :vida El tronco rasgado en betas y las hojas parapentes en caída se lanzan del bongi invisible entre las ramas :árbol Los girasoles cíclopes boquiabiertos espían el cielo y la luz hace de las nubes jirones de lana :mediodía Con sus canas y sus manos arrugadas :mi padre.

Elisena

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SEGUNDO INTERMINABLE (Fragmento) El lapso en que te miro me miras me tienes y te tengo es un instante sin prisas en que anudamos tiempo y espacio en nuestras manos ceñidas. Adquiero eterna tu sonrisa de naranja y terciopelo piel tu cuerpo abraza el mío en ese instante interminable confuso inadvertible al ojo de los segunderos…

Elisena Ménez Sánchez. 29 de diciembre de 1970.Toluca, Edo. de Méx. Lic. en Letras Latinoamericanas, U.A.E.M. Participó con la lectura de su obra en diversos encuentros estatales, nacionales e internacionales (en Cuba, Ecuador, Brasil y Uruguay). Material poético incluido en: Antología Edo. de Méx. Donde nadie permanece. Poesía y narrativa, Espiral de latidos, Poesía joven de la zona centro del país, La palabra y el viento. Mujeres poetas en el País de las Nubes, Solamente palabras (Centro de Estudios Poéticos de Madrid, 2003, España). 116

Montenegro

Silvia

LOS ESPÍRITUS MIRAN DESDE LA MITAD DEL CIELO Los espíritus miran desde la mitad del cielo su mitad merecida en el abismo. ¿Por qué regresas amor mío? Caminas sobre mi cuerpo cansado caminas y me enloqueces. ¿Por qué vuelves mi muerto olvidado? Estoy en calles oscuras y ya no recuerdo el roce, el grito insaciable. Si me dieras a elegir entre la ternura y el desasosiego elegiría siempre el fruto de la sombra. No es tristeza. Es el dolor fiel de los imantados. Te daría el desierto más bello, la última luz de los viernes el centro ardiente de esta flor que agoniza y me prendería fuego. Pero entre lo que debo y puedo hay un camino sin árboles y llevo un hacha en cada mano. (No le doy a la debilidad sabor a traición) Es un frenesí tenerte aunque me pidas la certeza de los ojos vendados. Te fuiste mi amor mi adorada espuma mi turbia y erecta mansedumbre te fuiste a beber del cielo el ojo que te hiciera morder el paraíso ¿por qué vuelves con la misma necedad a recorrer caminos incompletos? Dejaste un cuerpo de mujer cogiéndose tarántulas en las ramas bajas del atardecer. Y estoy adentro en la carretera donde todo es niebla y nada importa
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sólo flotar entre colillas viejas y pastillas y botas húmedas con el sudor de los vagabundos. Ajena a lo que el corazón pide. (Sin embargo besas mi boca y es memoria y es arena y es noche en los acantilados) Trago de tus nalgas el jugo más animal y tiemblo. Soy hermosa en la desidia. Soy la sobra que el amanecer deja como fruto para la imaginación. ¿Por qué regresas amor mío mi cólera mi incertidumbre mi reposo? No hay sitio adonde ir. Estoy en el sur más sur y no es verdad que respiro. Simulo una rueda inefable hacia la felicidad. No soy cielo posible. No soy universo fértil para el tiro de gracia. ¿Por qué te enlazas en la soledad de sabernos juntos? La mañana después es nunca. ¿Por qué mutilarse por habitar el pequeño arco iris? Lo blanco y macilento late. Te doy mis piernas mi celo mis ecos más violentos y vuelves una y otra vez con el mismo deseo con la misma oscuridad. Reconozco ese imán que llevamos los resucitados.

Silvia Montenegro. Nació en Argentina en 1961, ha sido publicada en revistas y suplementos literarios y participado en diversos festivales poéticos y veladas literarias. Tiene publicados dos títulos: Sobredosis del Alma y El Diablo Pide más.
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Morales Chavarro
II LAS PIEDRAS

Winston

Las piedras de esta Terra Parecen perlas o nidos de pájaros prehistóricos. Aquí las palabras huelen a viento Y el silencio tiene forma de roca. En las piedras de esta Terra solemne Se encierra el espíritu de la lluvia El canto de los jilgueros El color de los árboles y las selvas. Piedras de Schuaima: Montañas desnudas Solitarias colinas Peñas blancas que se botan como palomas A un verde cielo de tierra; Aquí mi mano saluda un país constituido de piedras: Rocas perfumadas, rocas uniformes, grises piedras para la pesca, Grandes y escamosas rocas Todas! Piedras de Schuaima Las amo por sabias y no por duras.

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III LOS PÁJAROS Pájaros hay en Schuaima Como abetos en la China o místicos orientales en las orillas del Nilo Pájaros ataviados de luz: Currucas, navíos, toches, goletas, Derroteros, serpentarios, piqueros de patas azules. Los pájaros de esta Terra conocen las violetas de Parma, los tábanos del este, las arborescencias del Mississippi; Mundos posibles en el crepitar de sus alas lluviosas; Pájaros que parecen nubes de yarumo y trigo remontando su vuelo por bosques de arrayanes y dindes balsámicos. Estos, los viandantes de este piélago desnudo los pájaros que soñara la Dulce Aniquirona en su canción por la memoria del bosque. Pájaros de Schuaima provistos de alas, de luz y madreselvas decidme: ¿Qué es lo que gravita en las otras orillas?

Neiva-Huila. 1969. Comunicador Social y Periodista. Magister en Estudios de la Cultura, mención Literatura Hispanoamericana, Universidad Andina Simón Bolívar, Quito. Ganador de diversos Concursos nacionales de poesía en Colombia. Editor y director de revistas literarias. Sus poemas han aparecido en revistas y periódicos de varias partes del mundo. Ha publicado los libros de poemas: Aniquirona; La Lluvia y el ángel (Coautoría); De Regreso a Schuaima, Memorias de Alexander de Brucco, Summa poética, y la novela Dios puso una sonrisa sobre su rostro. 120

Winston Morales Chavarro.

Moro
SÍGANSE BURLANDO

Dora

Desgarrando puños en papeles de colores los muertos se embuten un dos de noviembre. Les quedan símbolos de dioses en la tumba, disque para protegerlos. Se les instala una burla totémica en el archivo de la memoria, los signos rebotan en sus túnicas. Despellejan la esperanza de liberarse de esta alegoría que los re mata, que los llena de flores anaranjadas por si la pena. Se retuercen en la tierra por un banquete podrido que ni siquiera pueden oler. Los muertos no descansan aunque están muy muertos, una cultura festiva los pasea por el agua de Janitzio estigio equivocado retrasándoles el pase a la tierra prometida. El cúmulo de veladoras persiste en sus cuencas vacantes, la terquedad de los vivos les esparcen los huesos y no pueden ni bailar como catrinas, no encuentran el silencio los muertos en este valle de lágrimas.

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LOS ENPEDRECIDOS
para Pedro Serrano

Aquí se construye, se levanta como edificación de lo posible el nombre de lo que amigo acordona y no no hay palabras capaces, ni respuestas servidas en la taberna, ni whisky apto para escoltar a los enPedrecidos que se fractalean por la noche, se moriduermen en palabras desplegadas, se agitan en conversas que ramifican para sacarse lo piedra con el afán de atestiguar que al vino de cepa ni la agenda ni el domicilio. A duras piedras la fecha en la distancia, que no distingue ni del todavía ni del perpetuo de la interferencia aPedrada en el muro, ni de la danza en gringo o en francés. EnPedrecidamente se cimienta como edificación onírica para ejercer un oficio anticivil.

Dora Moro. Guadalajara, México. 1969. Poeta. Diplomado de literatura por la Sociedad General de Escritores de México. Realizó la instalación de poesía PUERTAS ABIERTAS AL POEMA en séis sedes del Festival Puertas Abiertas 2005. Poemarios inéditos: Síntomas de la noche, Letras Mermelada (poesía infantil) y Por si la recua. 122

Naró
ELLAS SIEMPRE CAEN DE PIE Las mujeres se abren como puertas, se mojan como agua, florecen más que la tierra. Son el pan de cada día, son también el hambre. Inventaron la noche porque nada es suficiente, inventaron el amor para llamarlas por su nombre. Mujer, a veces creo que ni el tiempo puede darte alcance, te inventas a diario, te alargas delante como la sombra, adentro, como el caracol te formas. Me busco en ti cuando me pierdo soy otro cuando me tienes. Todo gira a tu alrededor y tu sigues sin moverte. Si quieres volar, tienes alas, si quieres cantar, un árbol se mueve en tu pecho. Siempre estás esperando, a veces no sabes qué, pero siempre sabes cuándo. Infinito reloj de arena, puntual a ti llegas. Naces de ti misma. Eterna.

Rodolfo

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DESNUDA ERES DE CERA vulnerable, pálida como una mirada de espanto. Hecha apenas con el trazo de dos líneas el frío de la noche es recurso para tus pezones. Desnuda eres paisaje de invierno tras la ventana. Sabia igual que el silencio se guarda para tus labios, apenas lo pronuncias y ya está sonando, habla de tregua, huida de pájaros hacia otra mañana. Desnuda no disimulas las flores de tu cuerpo parecen lunares o violentos pétalos. Sólo te visten tus cabellos y tu sonrisa es una joya que envidia el tiempo. Desnuda eres como el filo del cuchillo peligrosa cortas la respiración. Hay una mirada tuya que desconozco, sólo la he visto dos veces, en mitad de tu deseo, al final de mi agonía. Desnuda inventas juegos imposibles, desnuda vuelves a ser niña.

Rodolfo Naró. Nació en Tequila, Jalisco, México, en 1967. Estudió Ciencias

de la Comunicación y fue becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (2000). Es autor de los siguientes libros de poesía: Los días inútiles, Amor convenido, Del rojo al púrpura, El principio, El antiguo olvido y Año de gracia. 124

Nava

Thelma

PARA QUIEN PRETENDA CONOCER A UN POETA Es difícil conocer el corazón de un poeta. A primera vista resulta fácil doblegarlo por la vanidad ensalsarle y hasta aprenderse de memoria unas cuantas líneas suyas, caminar a su lado y sostener el mar con la mirada hablar de ciudades irreales adivinar su amor y sus costumbres su vida cotidiana, sus odios y rencores, penetrar el secreto de su técnica llegar a sus orígenes. Pero ¿quién, bajo la lluvia, es capaz, sabe realmente cómo es por dentro ese cuerpo tembloroso, amoroso, maldito, blasfemo o perseguido de un poeta?

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RLV Una mañana irrepetible me sorprende en tu casa de Jerez. Me asomo al viejo pozo en que mirabas crecer con devoción tu infancia. La foto del niño Ramón que fuiste me reta a cortar una naranja en el patio interior de tu morada. Lo hago a hurtadillas. Huelo su aroma y la guardo en silencio. Ahora se ha empequeñecido. En ella caben tus recuerdos más íntimos las contradicciones de tu vida y los demonios que nunca te vencieron y arrojaron tus 33 años a rodar por esas calles empedradas a las que siempre vuelves. Tu rostro adulto en los salones de la casa desde los baúles que ya no están nos mira siempre llegar como en un ritual sagrado. Este pequeño fruto de tu huerto acompaña ahora mi vigilia y resguarda tu nombre mientras afuera el mundo cae.

Thelma Nava. Nació en la ciudad de México en 1932. Su poesía ha sido incluida en cerca de treinta antologías, nacionales e internacionales, entre ellas Poesía en Movimiento, del poeta Octavio Paz. Entre sus libros publicados se encuentran: Colibrí 50, El primer animal, El libro de los territorios, El verano y las islas, Paisajes interiores y El primer animal. Poesía reunida. Conaculta, Cuarta Serie de Lecturas Mexicanas, México, Los pasos circulares, Antología personal, Ediciones “El cocodrilo poeta”, Col. Monte Gargano y La memoria del mar, Cuadernos de Caridemo, Almería, España.
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Nerina Lapolla
DE BAMBÚ, MARES, CANTO Y FRONTERAS

Andrea

Es una flor, brote de bambú que emerge en la montaña, Es un color tan intenso como el alba. En su interior su cuerpo se desgarra, Como gaviota vuela sobre las aguas apresuradas, Descansa sobre piedras, luego se baña. Es un total reflejo de uno mismo, Es un soñar despierto entre las húmedas algas, Cruzando un llantos de fronteras, oliendo a mares, Rodeado de buitres salvajes ahuyentando a los fantasmas. Esa calma viva de esperanzas, Es todo y es nada, Es el despliegue de caracoles sin máscaras sobre la playa, Un thothem iluminando la confianza. En la espesura de tristezas acumuladas Un solo estado, un solo lado. El es mi cuerpo, el otro sueño, el mismo canto. EL MIEDO Paraliza, descontrola y Es demás decir que estorba. Te absorbe pensamientos Innecesarios por no enfrentarlo, Te culpa sin motivos, te arrastra Hacia el vacío y se hermana con El temor para sacarte la respiración. Como pulgas se sumergen en el
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Cuerpo, no hay remedio que Caiga desde el celeste cielo. Pero está y me puede, me controla, Me sumerge, y resisto, y me entrego, Aunque a veces lucho y creo Poder vencerlo, pero sólo es un Deseo de mi mente, un acuerdo entre La razón y el corazón. Desaparece como un fantasma y vuelve se Entrelaza en las paredes de la antigua casa, Y está por todos lados, sale de La música que suena mi guitarra, se mete en el Cuarto, me despierta y desdibuja lo que tenía planeado. Sin permiso me hace suya, cambia fechas en el calendario. Pero lucho y me resisto a creer que Pueda conmigo, ya no quiero que me llame, Ya no quiero ni sentirlo. Ese miedo absurdo y zurdo, ese miedo Castigo eterno, muere hoy como un soldado, En la guerra de los deseos guardados. Planto bandera blanca, el fuego ha cesado, solo el corazón se ha salvado.

Andrea Nerina Lapolla, (Nerina Paz). Nació en Buenos Aires,

Argentina, el 24 de diciembre de 1973. Radica en Río Gallegos-Prov. de Sta. Cruz. Ha publicado Amores y seleccionada en diversas Antologías poéticas. Participó en el Encuentro Internacional de Escritores. La Provincia de San Juan. premio en Narrativa con “Volver” (libro “la vida de Claudia") por la SADE. 128

Olvera Alcalá

Rocío

-----------En el resquicio de tus ojos Empieza una ventana Alas de luz tus pies Ventanas que llevamos a cuestas Cerradas a la sombra Con tela de papel para escribirte. -----------Bailamos música del viento Pierdo contacto con el verso Tu boca cuenta casas que habitan muros Hablantes de manos desnudas De crótalos que desgranan hombres Nos acompaña un piano en las primeras horas de la noche. -----------Me unjo el pecho con Dios Leo mis poemas La mesa me habla de sus betas Me ha dado un revés esta hoguera Que se carboniza entre ríos No llegan a ninguna parte. PIE I La huella que danza La orilla De mi pie Da la mixtura de la cercanía Tu pie que acaricia la tibieza Me unta de aceite En la humedad de la mañana.
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II Tus pies danzan noches de luna En la curva que cae Hasta la punta de tus dedos Me invita al embrujo Del brebaje de estrellas Que de un solo trago nos bebemos. III Tu pie llega Hasta la puerta de mi cuerpo Recorre Dunas Acantilados Bosques Y con sigilo sale de la noche. El viento besa la orilla del río Cantan nenúfares y flautas de caña A voces le contestan las ranas Una sinfonía de agua Dicen: lo que no se celebra se muere.

Rocío Olvera Alcalá. Querétaro, Qro. Egresada de la Escuela de Artes Plásticas. Perteneció al antitaller de Raúl Bañuelos y colaboró con la maestra Patricia Medina. Es coautora en los libros: Lo que el ruido se calla, Poesía de raíces mágicas, Mujeres en el país de las nubes y Memoria del relevo.
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Orendain
SER TODAS LAS VOCES Descubrir el sonido y darle un nombre, al nombre silenciarlo con palabras. Decir que somos aire entretejido en todo silencio de la ciudad. Dividir el tiempo de nuestra vida, alimentarnos de fuego las manos, ser espacio del viaje, reír siempre, llenarse de nombres y ser espejo, ser otro dios, redescubrir el mundo, beber de todos los mares la lluvia, ser casa, río, pradera, tristeza. Destender el pensamiento, escuchar, ser todas las voces del universo. OTRA NOCHE

Jorge

Las horas no se escapan, todas están habitadas. María Baranda

De noche releo mis recuerdos. El tiempo en horas se derrumba. Abro mis ojos, esas dos puertas y su burla. Brotan lágrimas heridas de sed. (algo de mar avisa su destino) Mi cuerpo respira la noche que se escapa. El tiempo huye, nos habita, es permanencia, vacía las horas.
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La vela me arrincona en su luz. Enciendo un fragmento de mi oscuridad. Me cubro con la ceniza: otra noche se respira. COLECCIONISTA DE SOMBRAS (Fragmento)
a don José, el de Todos los nombres

Los coleccionistas andan por la vida en su intento constante de ordenar el mundo. Los hay que gustan de hojas de árboles, estampillas postales, llaveros, monedas, jarrones antiguos, pelos de gato, miniaturas, cartas nunca enviadas, corcholatas con futbolistas, rosarios, piedras de río, alas de mosca. Ellos andan por todos los rincones de la ciudad. Se les mira conversar con extraños, forman asociaciones para discutir, intercambiar y presumirse sus cosas, entendibles sólo para el mundo que han construido. El coleccionista es un desesperado en busca de algo que siempre le falta; siente que si no lo encuentra el mundo se dispersará y todo volverá al principio. Todos deberíamos ser coleccionistas. No importa el objeto, si es de este mundo o del otro…

Jorge Orendain. Guadalajara, Jalisco, 1967. Estudió la licenciatura de Ciencias de la Comunicación en el ITESO. Es autor de: Animalías, Por demás la lluvia, Telescopios de papel y Ciudad a cuatro ríos. Aparece en varias antologías de poesía locales, nacionales e internacionales. Trabaja como editor en la Editorial Universitaria de la U. de G., coordina un taller de poesía en la Sogem. 132

Ortega Medina
CATARATAS DE LUNA Me deslizo por el líquido canal de tu placer, disgrego el ansia, el sudor libera al canto, acomete la penumbra, vigía que ilumina la noche hasta explorar cataratas de luna. La voz se quiebra sobre su propio aullido. ABORDAJE El ojo recibe al barco Al poniente del catalejo. A babor Levan ancla los cabos, La vela con el pecho extendido Impulsa el abordaje. Grito de guerra, Acero y pólvora perforan carne, Sorben hálitos de vida, Cuerpos como botín de tiburones. La nave sucumbe, Deposita en el mar El despojo como ofrenda,

Luis Alberto

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Alimenta bestias El sedimento de su desgracia. Impune Se aleja el corsario Rumbo al precipicio de aquel mapa Donde ocultar la batalla y sus trofeos. SALVACIÓN Tu cuerpo de papel es salvación, Coco seco en la marea. Como nuez partida, Un recuerdo sobre el mástil Impulsa la sangre a la tormenta, Flota sin rumbo la esperanza, Se impone al reto, Absorbe indiferencia, Impiedad del insensible, Impaciencia por tocar la madurez. Vislumbras tierra con velamen extendido, Arribas amaneceres al hundir el huracán.

Luis Alberto Ortega Medina. (Poeta y Cantautor). Mérida, Yucatán, 1970. Miembro del Centro Yucateco de Escritores A. C., Presidente del Comité Organizador del Encuentro Internacional de Escritores en el Caribe y del Grupo de Escritores “Letrilleros". Textos suyos han sido publicados en revistas y suplementos literarios de México y en el Extranjero. Ha publicado: Horas a Salvo, Desde otra Torre, Rutinario de la Desesperanza, Litoral del Relámpago, Bitácora de Vuelo. 134

Ortega Calderón
LOS PRINCIPIOS SON LA NADA (Fragmento) debemos aguardar en este penetrante limbo los mayores sentenciaron ya todas las muertes en la cicatriz de la palabra sagrada puedo empezar por el otro principio más creíble donde amo y odio con la misma pasión que ha nacido de la locura así aparezcan ángeles o vagabundos a festejarme desde la Beatriz infinita en su primer círculo o de la perversión absoluta de todo mal soñado en los sueños de Lovecraft decir que he nadado incontables veces entre ríos de aguas negras donde acaecen –casualmente– hermosísimas orquídeas blancas el principio sería decir entonces que he sido insuficiente he besado al dueño absoluto del dolor y no llegará hermano–amante mío a saciar mi angustia he compartido cigarros de la misma colilla amarga desde la misma boca

Bethsabé

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desde la misma mano y nos hemos besado en sueños en los mismos labios juntos o separados desde la misma vértebra gangrenosa LAS RAZONES (Fragmento) Por todo lo que no escribirá mañana por las figuras míticas en las grutas de fuego por la descomposición substancial de círculo y su consecuente eterno retorno por la capacidad histriónica del aire por la fina traición a las lluviosas tardes bañadas en besos por las razones irracionales que todos conocen por las maldiciones a Newton: caer, siempre caer por el que lo posee y me hace escribir las líneas por el espejo de feria que muestra invariablemente uno que no es él por el suicidio involuntario en masas por el canto el canto mismo de pájaro que no sirve para nada por las nostalgias reticentes del porvenir por el erotismo tierno del amor de hermanos por el desconocido fin del minuto nuevo por el color de algunas bugambilias invisibles por la ultrasensibilidad que le aqueja al vidente ciego por las injusticias y contradicciones caóticas del orden…

Bethsabé Ortega Calderón. Guadalajara, Jal. Méx., pasante de la licenciatura de letras hispánicas en la U. de G. Ha participado en encuentros de creadores literarios y académicos, aparece periódicamente en revistas literarias nacionales y periódicos, ha sido antologada en Figuración de Instantes. Voces vivas de Jalisco y Voces líquidas a veces varias. Editó la revista Spiral, entorno a las artes. 136

Ortega Rodríguez
I toca la sedienta piel no dejes que me erosione sé viento huracán indiscreto desgarra mi boca con tu lengua acaricia sin piedad mi liviandad deja que el piano se desangre que viole nuestros poros que oculte nuestros gemidos eyacula suspiros en mi espalda que no sea una nota en el vacio. II araño un orgasmo en los escombros del tiempo, mi lengua masturbo en sábanas que arden, baño de sudor mis dedos, ato los dientes a la almohada, soy ceniza vomitando gemidos en la sombra desnuda de la noche. III nuestros besos huelen a silencio, escucho el eco de nuestras ropas resbalando en el piso desnudo, atrapo el pasillo por la mirilla tu boca y tus dedos se pierden

Obdulia

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entre mis muslos y mi vientre, muerdo la distancia del tiempo, abrazo la tarde con susurros, bebo el suspiro de la sombra, un gemido censurado asfixio cobija tus labios en mi boca recuerda sólo somos cuerpos en espera de un orgasmo, no preguntes si te quiero esconde tu voz en el bolsillo somos amantes sin cama.

Obdulia Ortega Rodríguez. Nació en Villa Cuauhtémoc Otzolotepec, Edo. de Méx. Ha participado en diversos talleres literios como el "Josué Mirlo" y el Centro Toluqueño de Escritores. Ha sido publicada en revistas y suplementos culturales. Entre sus libros se encuentran: Los eclipses candentes de la luna, Ave sin tiempo, ni sueño, El otro lado de la luna y Los amores del alba.
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Palacios Rojas
LA TORRE DE BABEL

Berónica

Añicos de imperfección humana ante la perfecta Divinidad.

Cima del Mundo que imploras poder. Asciendes con manos hechas a semejanza Divina. Eres la confusión que engendra odio, y cierra las puertas de comprensión entre los hombres. Torre de vana sabiduría, llevas en tu canto adoquines de esperanza hueca, y en tu cal hay un círculo de dolor humano. Enfermizo poder te sumerge en el color pretérito de la nada. Los acentos se mecen en las bocas, entre los múltiples pensamientos para ocupar un espacio en la cúspide de su cielo. Manos de arrogancia y voces sumergidas en las sombras. Hombres sin luz ante el peligro de perder el amor. Ecos diferentes Escapan de las palabras para no quedar en silencio. Temen amar a la imperfección humana sin fronteras de razas, ni lenguas, ni doctrinas que distancien.

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SANDRA… Sandra arrastra el paso de la noche al día encuba en su vacío húmedo una profesión minúscula de prostituta -como si olvidar fuera un acto de maderaElla es apetito del mundo instintivo y a veces sólo a veces se deja seducir por la sensualidad femenina Duerme inquieta y desnuda se contempla en el espejo le gusta verse perfecta costosos perfumes, prendas finas, cosméticos y altas zapatillas. Es la analogía cósmica busca y siempre atrae Sin regateos ni prórroga cobra el servicio o la hora Su sexo es imán, centro de atracción y oculto espera ser despierto por cualquier sexo. Sí es dueña de sus deseos o caprichos Independiente y manipuladora Las fantasías penetran en una vida de secreciones que florecen Y olvida deja en los pasos la esperanza utópica de la fe Perdona y renace al traspasar el umbral de su casa

Berónica Palacios Rojas. 16 de marzo de 1973. Chapala, Jalisco. Lic. en Letras Hispánicas. Ha publicado en las secciones cultural de periódicos de Jalisco y en revistas literarias como: Ecos del Lago, La partera de San Luis Potosí, Va de nuez de Nogales; Antologada en Poesía de raíces mágicas, anuario 2004, México, Centro de Estudios de a Cultura Mixteca, también en: Orfeo, Reverso, Humanidades, Rémora y Arsbélico. Directora de la revista de creación cultural Papalotzi y autora de dos plaquetas de poesía: Nostalgias y Herencias. 140

Peña Gutiéerez
DUELO Es mi duelo de amor tan dolorido que las penas se eclipsan si me duelo con el dolor del duelo ensombrecido. ¡Cuánto dolor que duele! ¡Cuánto duelo! sembraron indolencias amorosas que se duelen mi amor con tu partida que se duelen ¡en fin! con mi fracaso. Del fruto del dolor nace mi duelo y de este corazón yo me conduelo. Conduélete de mi mísera muerte llevándote mi vida mi dolor.

Marcos

ENAMORADOS Es flaca la memoria de los enamorados. Por la vida caminan como días sonámbulos. No cabe en su cabeza sino el amor insomne. Se olvidan de sí mismos y de sus propios pasos.
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Las manos de la aurora acarician sus sienes pero en su pensamiento la luz se difumina. Cuando llega la noche se erigen silenciosos en medio de una luz que sólo ven sus ojos. Entonces todo lo oyen lo palpan lo degustan todo lo ven y todo lo huelen presurosos. Se iluminan sus ansias también sus pensamientos. A veces su memoria despierta por las noches: El beso del farol aterido de invierno la caricia del viento que juega empedernido el recuerdo silente de sus pasos perdidos el eco de sus voces de sol impronunciadas la mordiente jornada del frío desencuentro la vida que se esfuma la muerte que nos cerca. Pero muy en el fondo el fiel enamorado se olvida del presente del pasado y futuro. Él tan sólo recuerda su corazón doliente... su corazón amante su corazón-amor.

Marcos Peña Gutiérrez. Nació en Zitácuaro, Mich. el 7 de octubre de 1955.

Lic. en Lengua y Literatura Españolas, por la Escuela Normal Superior de México. Ha escrito cuento, poesía y ensayo, en varias publicaciones. Ha participado en diversos encuentros de escritores: Salvatierra, Gto. y Morelia, Mich. Miembro del Taller Literario que dirige el Maestro Ramiro Bolaños Ortiz. 142

Pérez
1. Esta casa no es tuya ni mía es de otros que se amaron tú agitas las palabras yo hago que te amo éramos uno ahora que la desnudez muere en la cercanía pongamos a asolear la sábana Las noches clavel del universo blanco rojo fotografía de una realidad. 2. Digo lluvia y resuena el río al bajar por la cañada entre los árboles se descuelgan hilos de sol la cascada entreabre su cantagua digo arroyo y el río me regresa a la tía Emma que lava ropa y abanica burbujas de jabón digo tierra crecen mis raíces tocan peces en el fondo

Angélica

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allá donde el claro el murmullo de las piedras contra la corriente son las cuatro de la tarde tengo poesía ante mis ojos 3. I Una balsa de plata ve brillar el sol dentro de ella escribo un vaso con vino tinto se mece con el oleaje enrojecen mis letras las arrojo caen entre un puñado de atardeceres ll no estoy sola entre líneas un grillo me acompaña dejo lo oscuro de la noche al mar escucho el estallido entre los arrecifes comienza la madrugada entre mis dedos el rítmico picoteo de un albatros telegrafía frases implacables en medio de la balsa respiro al final del arco iris

Angélica Pérez. Nació en Tizapán el Alto, Jalisco y radica en Tlaquepaque,

Jalisco. Le han publicado en algunas revistas como Antártica Literaria, periódico La manzana, libros publicados: Verbo Cirio V (copelación de nuevos poetas de Jalisco) en coedición con la Secretaría de Cultura de Jalisco y Literalia Editores y en la agenda diario Antología de Literalia Editores. 144

Fernando Luis
Pérez Poza
LA MANZANA DEL EDÉN Hay fragmentos de aire que aún huelen a ti, a la manzana que colgaba del árbol y no nos quiso ver, a la serpiente que escapó tallo abajo por la cloaca del tiempo mientras la semilla del agua cruzaba el río lento de la desesperación. Eres vapor, flor de humo, nenúfar de silencio. Eres la única magia de un tambor que resuena en el más allá del oído, donde la lágrima deja de ser agua y el corazón extirpa la nube de un bisturí equivocado. Yo no sé de tu piel, ni de tu vientre, ni de la latitud exacta de tus pechos, ni del ombligo que roe la rosa de los vientos cuando te miro allá lejos, fría pócima estallada en el marfil de la distancia. Sé de tu olor y de tu pelo y de tus ojos poema que cuecen murciélagos sin dueño en mis huesos. Sé de la humedad con brizna de pétalos que sostiene tus labios, el aire ciego de un éter de mariposa que me sabe a eternidad.
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SE BEBE EL OCÉANO A LOS MUERTOS
(Dedicado a los inmigrantes subsaharianos)

Se bebe el océano a los muertos, uno a uno, como negros caramelos de miseria; vacía en su estómago la cal de los huesos que aún no ha sido capaz de robar el hambre, y a nadie le resulta extraña su larga digestión desmemoriada, su empacho de tiburón caníbal, el fúnebre obrar de su intestino cuando devuelve a la playa el residuo más mudo del silencio. ¿Quién cerró con llave el horizonte? ¿Quién tejió la horca de las olas? ¿Quién empujó a la mar el kayuco o la patera? Se bebe el océano a los muertos, los tritura con saña en su corazón de sal, los mastica con dientes de gigante y los reboza en bilis inhumana. Y nadie dice nada. Y nadie sabe nada. Y nadie siente nada. Y lo que es peor: Nadie hace nada. Se bebe el océano a los muertos y aquí seguimos todos, empeñados en coser fronteras de alambre, cavar tumbas sin lápida y negar el paso a la madrugada.
en 1958. Ha publicado cinco libros de poesía: Poemas de la Red, Camino de la Luz, El Laberinto de las Letras, El Laberinto de Hielo y una Antología Poética, así como un libro de Relatos Cortos de tono irónico, erótico y humorístico titulado El hombre que se cagó a sí mismo. 146

Fernando Luis Pérez Poza. Poeta y editor, nacido en Pontevedra (España)

Persson
LA LUZ… La luz está recogida sobre severas superficies Los árboles están alrededor de nuestra voluntad como grabados de sangre circulante Nos acostamos el uno al lado del otro como frágiles días de enero En el cerebro penetro en ti para que tú tomes cada descanso de la vida Dibujo siempre señales nuevas en tu mejilla como dedos que endurecen cuando abandonas tu piel El sol es una mujer enferma cuyas extremidades son devoradas por la nulidad en el marco azul del sacro árido Dame tus pechos o préstamelos Estás opulenta de agua y puedes alimentar el crecimiento de la palabra del tallo largo El amor no está afuera en el camino y continúa pero la ceniza está milagrosamente caliente Los minutos nos tienden manos

Goy

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Vivimos despacio y con prudencia frente a nuestros surcos genitales * IMPRESIÓN 2 Entre la luz que aulla una joven se menea sembrada de tiempo Mujeres sentadas con las piernas desnudas abiertas en direcciones ignotas Un hombre crece en sus bosques su abrigo endurece entre los árboles Un cúmulo de copos salpicados dan en su hombro izquierdo Las ramas más altas en su pecho * (Fragmento) La historia se desgarra a tu alrededor, aún pueden verse sus rostros si uno se esfuerza… su gente no los contextos inventados no lo que llamamos sociedad o cultura sino rostros
desde 1970. Ha publicado tres libros de poesía "Among the signs I eat from other plates" (también traducido al español), Seventeen poems (también en islandés), Heat of winter. También ha publicado un libro de intervjues acerca de artistas y autores, Returners. Ha editado muchos libros sobre poemas suecos. Becado por the swedish state for framing swedish litterature en 1999. 148

Goy Persson. Nació en Karlskrona, Suecia. Ha trabajado en arte y literatura

Pineda
DEL MURO AQUÉL QUE NO DIVIDE NADA

Carlos

Piedras que en el muro animales son de lento andar, animales de mercurio. Hora es para aprovechar la época de lluvias y remojar la lengua, para ablandar la memoria y conversar, para decir las cosas que hay que decirse cerca del oído. Polvo endurecido que a veces contrafuerte, acantilado, rosetón, zócalo del héroe, pero hoy tan sólo el nervio preciso que goza de la caricia del musgo. AL ALBA VENID Casi en silencio, como un agua mojada, el clítoris erecto se desliza por las suaves nalgas. Duras como el deseo; nalgas que quieren ser violentadas con el más húmedo de los dedos, alzadas, orgullosas, como plegaria de ciego. Criptograma que sin prisa atiza la lengua: el ano enhiesto, nervioso, que se abre hacia la luz como un aplauso, un aleteo; hambrienta luz que hacia adentro se desboca,
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tal cual si manada de nómadas sedientos. Casi en silencio, con el gemido ahogado entre la almohada y la noche, entre los ronquidos y el celo de los perros. Casi en silencio, dos cuerpos, que ahora uno, cultivan el don de la inocencia, del incesto; dos clítoris, que ahora cientos, comparten el secreto del orgasmo, casi en silencio. Dos cuerpos que ahora uno: incendio de salivas; fuelles de aliento. Dos sexos montados en suaves llamas, en sí mismos, ambidiestros. Tarde ha de llegar el sueño, el reposo. Pronta ha de llegar el alba. En tanto los sexos latentes, inquietos, esperan ya otra noche, otros juegos. Casi en silencio.

Carlos Pineda. Poeta y ensayista. Lic. en Letras Hispánicas por la UAM. Autor de Imago. Escenas en el proscenio y Antología perpleja. Fue incluido en la antología Un orbe más ancho y 40 jóvenes poetas. (1971-1983). Ganó en 1996 el Concurso de Poesía de la UAM, y en 1998 el primer lugar en el Concurso Nacional de Poesía “Rubén Bonifaz Nuño”.
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Plascencia
AL ROJO VIVO EN LA ZONA ROSA

Hugo

Yo era un desempleado que le gustaba planear a contrapelo en las afueras del triste aparador de las calles (un mendigo era un mago que reencarnaba a Nina Simone en un sax) cuando de pronto miré tus pechos incendiados que se anudaban en círculos concéntricos (lo diré de otro modo) al rojo vivo como trébol sin su as. Cada viernes me afiliaba al gremio de tu cuerpo hasta que la cuota de tu amor se traspapeló en la correspondencia de tu boca.

ORGÍA DE BABEL Con-fusión balsámica de lenguas la soberbia del Éufrates todo lo ve; cíclope falo fin de la mirada, principio del unicornio resurrección del minotauro en bestia, una ventana se abre en total silencio.

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MACETAS ROTAS Somos de la tierra del aire que no es de-cierto donde anuncia su llegada mi padre con macetas rotas de sueños y miradas ebrias de madrugada. Mi madre cálida de cama desviste y arropa al viejo fogón a fuego lento enciende la estufa para los frijoles esta noche la turba del viento hará lo suyo yo como otras veces me levanto enciendo un cigarrillo para velar mis muertos y poder respirar.

Guadalajara, Jalisco. México. 1978. Autor del libro Ahogar el grito. Varios de sus textos aparecen en las antologías Figuración de Instantes y Son de Marzo, ambas editadas por la Universidad de Guanajuato y en las muestras Voces Varias, A Veces Líquidas, (2005) que reúne una muestra de 22 poetas jalisciences contemporáneos. Ganador en el 2004 del concurso de poesía Palabras Oscuras que organiza la Secretaría de Cultura de Jalisco. 152

Hugo Plascencia.

Pliego Domínguez
NOCHES DE ESPIGAS Esta noche dejaré el humo de mi piel en tus tibias sábanas Dejaré que el olor de la noche impregne las almohadas Entre los encajes nocturnos dejaré que tus dedos hurguen hasta encontrar el diamante de mi cuerpo Ahí se resumirá mi origen; tu universo En tus manos seré un dardo ovalado. Un bumerang que gira y gira, rompiendo el tiempo en pedazos Dejaré que tus manos me compriman hasta ser una estampilla de tu cuerpo. II Besaste la espiga de mis cejas Tus labios, cabalgando en las aristas nocturnas, recorrieron mis sueños. Nos mojamos, paso a paso, en los rescoldos de la noche bañando la cama de secretos Nuestros cuerpos se cubrieron

María Dolores

Para Saúl, sencillamente

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con la tibieza de los pájaros nocturnos Las sombras se despidieron saludando la luz de la ventana. Pintados de ocre Anudamos el amanecer a nuestros sexos III Descubrí peces en el cielo El barro de la noche cubrió todo tu cuerpo. Tu rodilla se unía al cosquilleo de los astros. Despertaste cada luna de mi cuello mientras mi boca se mojaba en el aura de tus besos El fuego de tu hielo me quemaba Abriste las entrañas de mi gozo hasta desnudar el calor de mi vientre

María Dolores Pliego Domínguez. Toluca Méx. 1968. Lic. en Letras

Latinoamericanas (UAEM). Mención especial en el 1er. Concurso Internacional de Poesía (Alma Fuerte) Madre Teresa (Argentina). Seleccionada en los Primeros Juegos Florales del S XXI, de Montevideo Uruguay. Forma parte de la antologías poéticas: Escritores hispanoamericanos en el mundo “Juana de América” (Argentina). “Nueva Poesía Hispanoamericana” (Perú), Círculo de poesía 6 Uruguay. El verso descerrajado (chile). 154

Quiroz García
ACASO ALGUNA VEZ Acaso alguna vez Tu boca hurgará sobre mi cuerpo Acaso tus ojos yacerán en los míos como un concierto de violines emancipados y absortos Acaso te detendrás a mirarme cuando el alba me ladre incesante Y ya no tenga palabras Un nombre Un bosque Ni una lluvia para darte Acaso navegaré en tu vientre como un explorador maldito Confundido y ciego Apuntando desde el mar Acaso sólo sabré nombrarte… Violentamente Como una puñalada en la madrugada más desierta.

Enrique

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MELANCOLÍA He llorado en la truculenta llama del alba A la intemperie Borracho y maloliente como los lupanares de rotas y legendarias putas melancólico y abandonado junto a los robledales malditos de lánguidas sombras alguna vez tuve sonrisas Y árboles sonoros Y una ventana Y cielos azulísimos Y una mirada Y un beso Y cálidas madrugadas AMNESIA Tengo una terrible melancolía merodeando recuerdos La tarde se desnuda Nada es presente Ulises vuelve a los desvencijados puertos La mar-sirena ulula antigua y herrumbrada Llueve Los espejos han perdido la memoria Ahora ya no sé ni quiénes somos

Enrique Quiroz García. Pedagogo egresado de la Universidad Veracruzana. Premios nacionales de poesía. Sus libros: A la sombra de un te quiero, Sangre de jaguar, Cristina y otras nostalgias. Sus textos han sido publicados en revistas y suplementos literarios de México. 156

Ramírez
LA ÚLTIMA ESTACIÓN Me detuve y miré pasar, hacer, decir. Hice observaciones, señalé, marqué presuntos rumbos. Fatigóseme la lengua con planeados planes, proyectos y otras yerbas. Entretanto, el tren pitaba su salida. Busqué en la luna, en desoladas playas y en sueños a colores. No hubo espejo a mi medida o no lo vi, no quise verlo. Todo parecía posible nada más para los otros. Declinando la luz del mediodía, la realidad pegóme en plena cara. El tren ya iba en plena marcha, y cuando quise, los pies ya no me respondieron.

Javier

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CONVALECENCIA Por fin la tierra acumulada, el polvo sobre el polvo y los papeles amarillos rompieron el pasado y se fueron a alimentar otro presente. Se desgajó una enorme costra de vanas esperanzas y el musgo del hacer que no se hizo. Kilos de horas y minutos inservibles llenaron el camión de la basura. Recién depurado, débil aún, no acierto a dar ligeros pasos. Todavía me queda, ¡ay!, un trozo de corazón en el zapato.

Guadalajara, Jal. Estudió pintura. Perteneció al taller literario del doctor Elías Nandino. Ha publicado los poemarios: Es decir..., A última hora, De tres tres (colectivo), Agua en plan de luz e Itinerarios de la luz. Se ha desempeñado como editor, corrector de estilo, curador y crítico de arte, y periodista. Colabora en el área de cultura de la revista Proceso-Jalisco. 158

Javier Ramírez.

Ramírez Carrera
DESCONFIANZA A veces desconfío del sigilo del bosque por las inexactas sombras que proyecta en su contorno. Del aire que muda huecos en las ramas, cortezas desgajadas con palpitar de congojas. Desconfío del código del pájaro, carpintero sonoro. De flores agonizantes que gimen al sol por un destello mientras sensuales rosas primavera ceden a la corona sus espinas. Desconfío de la luz meridional cuyo acróbata sin cuerda no deja huella cuando camina sobre arena porque vacía de Él, yo también paseo mi cruz por las tardes de madera entre olores de romero encadenados por papel de china. Desconfío de los caracoles escondidos entre zábilas. De los alcatraces cuyas bocas secas demandan al arroyo, celoso de su rivera. Desconfío de la parroquia, sus niños,

Lilia C.

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y el campanario que llama a piñata para apalear al hambre, cuando la ciudad entera es un capullo abierto adrede por la plaza que recibe mercaderes de palmas santas adornadas con íconos dolorosos y brillantina de colores. Cientos de alacranes emergen de las cloacas. Desconfío cuando me sabe todo el cuerpo a rosa seca y en mi memoria, entre pilares de oro y plata, moños y holanes se desgarran con fraternas riñas. Desconfío cuando escucho los pasos de la que fue mi abuela y siento a otra abuela surgiendo de mi cuerpo: cinco generaciones maltratan sus alas entre vuelos de palomas. Desconfío del jardín paterno, ajeno a mi dolor. del sol, en cuya sombra inexacta se ha perdido mi niñez.

Lilia C. Ramírez Carrera. 1948, Orizaba, Ver. Poemarios: "Retratos

de Aromas" y "Flores del Cosmos" ambos, bajo el sello de la Editorial Letras de Pasto Verde, en cuya revista también ha sido antologada, así como en el No 18 de la Revista“Castálida” y en las memorias de los 5º y 6º maratones de Poesía que coordina tunAstral A.C. Ha editado y publicado un libro de cuentos: La mujer que dividió el tiempo. Sin publicar aún, ha escrito un texto filosófico para niños: Cocotte.
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Rigonni
EL CANTARITO La curandera mira dentro de la piel. Eleva oraciones y un rito ancestral se inicia. El cantarito danza, vestido de tizne. Dentro de su abultado vientre las hierbas hablan la voz de Dios. Las hierbas bien combinadas ahuyentan los malos espíritus. La curandera mira con ojos de ámbar, toca con manos de arcilla, habla la lengua de los elementos: El fuego, aleteo de un colibrí. Templo de gracia derramada, la leña. LA MUERTE Escribir, deslizarse por la risa de la infancia. Mirar de frente las pupilas dilatadas de la vida. Mirar enfrente —sin embargo— las pupilas de la Santa Muerte y aceptar como se acepta un dulce esta condición humana que nos cerca: (Digo vida y mis ojos degustan el horizonte. Nombro la Vida y del brazo de la jacaranda

Nati

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todavía penden los columpios. Nombro la Muerte y lamento que corra savia contaminada por el árbol más generoso, el más solitario y también el más complejo del huerto de mi madre. ¡Ah! El huerto de los olivos.) La muerte pudiera ser un paréntesis en el largo largo camino hacia el entendimiento. LA ARAÑA Escribir, hilar la vida, tejer sus dones, con lentitud de insecto hundir el tacto en la piedra, ser presa del asombro: descubrir que ante el dolor y el acoso inminente de los sexos es tan vulnerable el jaguar como la araña. Y aceptar como se acepta un dulce esta condición animal que habíamos olvidado.

Nati Rigonni. Orizaba, Veracruz; 9 de junio de 1971. Miembro del Taller Libre de Creación Literaria “Parménides García Saldaña” de 1993 a 2003. Ha colaborado en diversas revistas, periódicos y publicaciones literarias. Ha publicado: Las Columnas de la casa de amor y Agua, Hierba Inmortal, Del Color Negro y Otros Sucesos, Díptico, Canto de la niña escalera, La Gran Barriga. Una historia muy barrigona escrita para grandes niños y Lotería.
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María Encarnación
Ríos Collazo
SÓLO POR OÍR TU VOZ DIME TODAS LAS PALABRAS... Sólo por oír tu voz dime todas las palabras que conoces, háblalas para mí como si fuera la primera vez que brotan de tus labios, cántalas lentamente para que dure todo el tiempo su río. Invéntales derivados, yuxtaponles sentidos, sinsentidos, oposiciones, pártelas para que rindan, para que se multipliquen como los panes de las bodas de Canaán. Cámbialas de color para que puedas repetirlas, dilas en todos los idiomas, arráncalas de su corteza dura, envuélvelas con la humedad de tu garganta, asómalas despacio entre tus dientes. Sólo por oír tu voz invéntales modismos, hazlas saltar desde su pasado, descúbreles otro presente, arráncalas del futuro; no tengas compasión de ellas, ten compasión de mí; úrgeles metáforas, sinecdoques, metonimias; extiéndelas todas sobre mi piel, sobre mis huesos, sobre mi sombra... Cuando muera sepúltame bajo ellas para que de mi polvo y de tu voz nos crezca un árbol en el que en vez de nidos nazcan versos. Pero hoy, dime todas las palabras que conoces sólo por oír tu voz...
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SE ME PIERDEN LAS COSAS... SE ME OLVIDAN... Se me pierden las cosas entre los recovecos de Leteo; quedan como baúles abandonados en estación desierta. Se me pierden las cosas... se me olvidan... las imagino como monedas descontinuadas, como tornillos sin uso, como bolsas de té desperdigadas... Qué le vamos a hacer... inevitablemente se me quedan en andenes remotos como cartas no leídas, como periódicos atrasados, como juguetes sustituídos... Es que ahora sólo pienso en el ausente, el de las rutas soleadas, el de los climas cálidos, el de los atardeceres multicolores... Aquí hay tanta tristeza que mis ojos, mi mente, mis poros, también se pierden tras un horizonte imaginario buscando huellas imaginarias... Por eso, tantas cosas concretas se me olvidan... pero es bueno, porque así mi cerebro no tiene más urgencias que pronunciar su nombre.

Marìa Encarnación Ríos Collazo.

Nuevo Valle de Moreno, Guanajuato, el 25 de marzo. Reside en Querétaro desde hace muchos años, donde es docente-investigadora de la UAQ. Entre sus publicaciones destacan: Etnografía de los amantes distantes (poesía); Estancia en finitud (Cantos para el amante joven), (poesía); Miccantlamanalli. 164

Rivadeneyra
VESTIGIOS Hoy en este martes ciego tus manos insolentes me recorren tus palabras subversivas contraen mis adentros acepto el allanamiento de morada mientras cae el peso de tus años en mis ojos al llegar el armisticio alta la noche en este martes de bálsamos queda en tu espalda la huella de mis ansias mañana todo será miércoles de ceniza. PALABRAS Si pudiera llegar a la esquina si pudiera comprar un estropajo tallarte la lengua y el coraje si pudiera rasparme la memoria para enterrar lo que dijiste ya estaría mordiendo manzanas pero este jueves de temblor matutino ante las vías del metro de espinas de pescado en la garganta

Lucía

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de dolor amasado con saliva he decidido guardarte luto una vez a la semana. CRUCERO Apoyada en dos décadas de viento te dejé, sin prepotencia a tu suerte, en la humedad de fuego de tu árida memoria. Abrazaron tu asombro y extravío la tarde de diciembre envuelta en campanadas y la orfandad urbana de la colonia Roma. Amarraron mi insólito valor, los cables de la luz, el tiempo y las esquinas. Abrupto resultado: mi suerte, bajo fuego, aprendió a morderse los labios y sangrarlos para poder humedecer cruceros.

Lucía Rivadeneyra. Morelia, Mich. 26 de agosto de 1957. Periodista
y catedrática de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, de la UNAM. Premios Nacionales de Poesía: “Elías Nandino”, por rescoldos. “Enriqueta Ochoa”, por En cada cicatriz cabe la vida. Y “Efraín Huerta” Tampico, 2003, por Robo calificado. 166

José ´ Luis Rodríguez Avalos
HAGO EL AMOR I Hago el amor a plena luz o en lo oscurito pero siempre en silencio por el temor de Dios y por el miedo de que al menor suspiro se rompa la magia de tu presencia. II Tengo fuego y tengo viento, tengo los mares y ríos, tengo renovados bríos, tengo de la tierra aliento. Tengo, en fin, mi pensamiento que enciende a la madrugada, tengo sol, tengo alborada, tengo millones de hermanos, tengo al cosmos en mis manos y de ti no tengo nada. III Penetré en el espejo, agarré los últimos momentos de lo que fue mi vida. Trocitos inanimados, ni siquiera frijoles ni habas.
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La vida es un montoncito de pedazos de nada. Mis últimos minutos allí, en la palma de mi mano: un cachito de viejo sin fortuna, un trozo de madurez desperdiciado y desde luego, perdido, un grano de infancia desdichada. Mientras tanto yo sobre mi mano, que soy el espejo y nada. TE ABRACÉ CON ANSIEDAD Te abracé con ansiedad, tu piel reaccionó bajo mis manos y pensé que había amor en tu mirada, era un acto reflejo de mis ansias que así te inventaban, algo perfecto como una ilusión o un acto de acrobacia. Te abracé y es lo que cuenta, sentí tu transpirar caliente, me sumergí en el dorado sudor que se hizo frescura entre mis dedos, inundó mi vientre y allí, aprisionando mi ombligo, nacieron espejos negros en los que se mira el agua cuando se lava en Zamora. ´ José Luis Rodríguez Avalos.

Nació en Guadalajara, Jalisco, el 16 de agosto de 1947. Reside en Morelia desde 1962. Promotor cultural, productor de radio y televisión. Editor, dramaturgo, guionista y escritor. Periodista. Fundó el Colectivo Artístico Morelia, A. C. en 1974. 168

Rodríguez Gaitán
DÍAS DE HELIOTROPO

Ma. Eugenia

Son islas encantadas en las que sólo yo puedo ser la hechicera. Olga Orozco. Amanece, La luna vierte sus efluvios Canta la alondra La ceiba estalla. Ma. Ella Gómez.

Habito aquí, estatua de sal, telar de piedra dando textura a conjuros y movimiento a mis pasos desde las paredes que son frontera lejana de mi mundo que se encogen o huyen a capricho. Intentando incendiar el breve espacio del oído y cabalgando la piel hasta sangrarla. Deslizo los dedos sobre los corazones abatidos abro lentamente y hurgo el rojo espacio tomando sus secretos para volverlos ventana de luz a las miradas. Ordeno las esencias en mundanas densidades las guardo en el armario del capricho señalo los días con aromas de heliotropo y construyo vigilias bajo la sombra de los pinos. Soy la relatora de los días no venidos. La que marca la ruta cuando el sol desciende. La que pinta de plúmbago la antesala nocturna. La que incrusta de estrellas la corteza del cielo. La que recoge liras de polvorientos llanos y entre biselados prismas la muerte esconde.
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CAMINO DE ASTILLAS Como fantasma del camino aparece el deseo: es pétrea fuerza que anuda sus alas como luz de neón en las paredes océano sediento que destella en la playa caos fragmentado en siete raíces sábanas turbias en densos azules llamarada del norte, ardiente mandrágora camino de astillas y largos inviernos un barco que escala las fases lunares.

Ma. Eugenia Rodríguez Gaitán. Nació en México, D.F. Miembro

activo e iniciadora del Taller de Cártago, en donde se publicaron las plaquettes colectivas: Naufragios y exorcismos Arenas movedizas y Ajedrez de dioses. Ha publicado: Mi rostro ajeno, Agua de Luna, Antologías: Poesías de La Pluma I, Poesías de La Pluma, III, Antologías de Mujeres Poetas en el País de las Nubes,2001, La palabra y el viento y Poesía de Raíces Mágicas, 2004. Obtuvo el primer lugar en el Concurso Internacional de Poesía convocado por Poesite (España), Cruz del Sur Literaria (Suecia) y La Pluma del Ganso (México). 170

Roldán Rubio
FEBRERO ES LA NOSTALGIA… Febrero es la nostalgia del invierno y la esperanza tenaz de primavera. Es el nudo que enlaza vida y muerte y hace brotar anhelos de la tierra: claroscuro de amor y desencuentros, pero macerado en vino tinto, dátiles y ron, febrero es miel que libera tu ponzoña y bálsamo que cura las heridas por tus labios dejadas en mi piel. HALLÉ SOBRE LA MESA… Hallé sobre la mesa de cocina restos de pan tostado impregnados de olivo y en el aire rescoldos de aroma de café. En un traste mi último poema sazonado con ajo, albahaca y miel, y en la radio a Sabina. De ti sólo encontré una boca pintada en el espejo y un te deseo suerte mal escrito. En la cama revuelta tu atrapada figura y ese olor a guayaba de tu axila. Era marzo tal vez.

Omar

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ABRIL ES UN VOLAR DE MARIPOSAS… Abril es un volar de mariposas un recorrer de hormigas incansables como el ansia que impulsa este deseo de besarte la sal en otras pieles. Esta humedad constante es la memoria de ese otro abril desde donde te busco en otros cuerpos. Aunque a decir verdad no quisiera encontrarte no sin antes besar media centuria las ojeras azules de esos ojos cuya mirada es miel y asombro y duda. ES UN FULGOR DE LUZ… Es un fulgor de luz a la mitad del tiempo, el ombligo del cuerpo que caminan mis labios. Un caluroso andar por la sabana de este vientre procaz que me asesina con su aroma salvaje y casi niño. Junio tiene virtudes clandestinas para hacer olvidar otros amores. El horizonte es sur y arena la nostalgia.

Omar Roldán Rubio. Tulancingo, Hidalgo. Miembro fundador del “Grupo Literario Juglaría” y participado en una gran cantidad de revistas literarias y suplementos culturales de la República Mexicana. Ha publicado: Sueño de Miércoles y Mayo y Para Acabar el Año.
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Sánchez Torres
RUTA DE SAL (Fragmento) Apenas ayer, perdimos la orfandad en estos muelles sin bruma con un olor a pólvora recién disparada embalados en el rescoldo de un júbilo que nos quema. Creímos que era bueno dejar un hueco en medio de la noche. O juntar toda inocencia para enfrentar al destierro. Me fui sin dejar rastro en el tumulto y la distancia con una sed indefinida, ojos de caracol que pierden mis pasos sin motivo. II Se perdió el pudor aquella mañana ya no hubo coloquios amorosos. No hice nada por el fuego. En el desamparo quedó el mundo. todo fue una contracción, un grito, un crujiente escombro de la equivocación. Nadie pensó en el abrevador del sueño para reinventarnos en mar, arena, sol y horizonte.

Raúl

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III Cavar la muerte en la copulación íntima de su suerte, Se contorsionó la duda y se perdió la paz en la costra de la arcilla y ya no hubo gestos por la tarde. Era la vejez que anunciaba las edades del sueño la noche cerrada de encuentros fortuitos. IV Izaré el vuelo de otros soles caídos entre oscuros acantilados vibrará, la sed de un fuego ignoto. Ya no podemos ungir el instante ni las hebras de luces que adormecen los tejados somnolientos. Despertaré de las cenizas. De fieltro y aun en la premura habrá quién pretrifique las huellas de una aprisionada tarde. V El autobús llega y pierde su memoria. Se escabullece en la ciudad no sabe a dónde va…

Poeta y cuentista, ha publicado los siguientes libros: "Buscando la luz", "Mi último reino" y "Cadáver tragando agua" (poesía), "Un puñado de nada" (cuento). Tiene las siguientes obras inéditas: "Fogonero" (Cuentos), "Relatos de la Casona" (Cuentos), "Punto de partida" (poesía), "Ruta de sal" (poesía). 174

Raúl Sánchez Torres. Nació en Jacona, Mich., el 30 de octubre de 1962.

Sandomingo

Karla

* En la línea del amarillo estás, Callada, No miras hacia acá ni cruzas el ventanal, Pero el aire, Lo atraviesas y vuela una pequeña luz que sale de tus puños, No estás, aun tu cuerpo, Y contestas que la línea se adelgaza, No he preguntado, No hablo siquiera, Imagino la curvatura de tu espalda vencida, Tus piernas dobladas, Es delgada y tenue, Amarilla, Amarillo el aire y la camisa, Blancas tus voces ronronean en el pecho, ¿En el mio? Quién eres sentada detrás del agua * Artrópodo su lenguaje el inicio amargo que comienza por sus pasos frontales de púas fuertes, Agarra con fuerza desde la rama, Detiene tan púa como quiere, sutil, delgada, larga, de ojos compuestos y grandes, Gira resbalosa su cabeza gira, con sus tres ojos sencillos entre ojos compuestos, Compone una melodía del círculo, Compone desde su gigante abdomen, Compone, Una orquesta desde sus áridos silencios, Una canción que no lleva el amor en sus pasos el terciopelo ácido camino de la hondura, Compone, Vertiginoso aguijón su mirada quieta va y viene, aumenta y disminuye al alejarse y acercarse la danza de la muerte * Soplaron globos en su aniversario y tuvo que vestir los cantos de las velas (dentro, en el jardín, las ranas al fondo del muro con el miedo oculto) Lila no quería moños ni trenzas, era la voluntad del cepillo (la mantis labora una danza para su amado y un sepulcro entre las hojas) Nada sabía del aire
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dentro de los plásticos ni del aire que ocupaba su estómago (el acto, como la muerte) embetunado y listo, Todos aplaudían, Su madre con el cuello lleno de perlas como forúnculos bellos (anunciaba la mordedura inevitable y la atónita mirada) Lila debía hacerlo, cayó de pronto en el sopor de una pesadilla, Y abrió la boca * El betún yace sobre los cristales de un cuerpo roto (roto en el lodo una grieta imperceptible) húmedo el pan que antes fuera fiesta (ojos redondos cifran la pauta del cielo en el jardín si se acabó el temblor de la rana que cantaba sin la voluntad de su garganta) cristal el recuerdo anterior a éste sin tersura (se acabó la mantis y una muerte delgada abrió sus brazos) cristal ahora (brazos cansados de bailar la muerte del pastel) que abrió la envoltura de su pesadilla (nada nuevo sobre la sombra de su madre nada nuevo sobre las tumbas de lodo) Lila calla, Deja caer su voz hacia la tierra, De nada sirve el regalo y la cara pegada al betún.
* Estos poemas pertenecen al libro inédito Polvo no fue ayer y fue escrito con el apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes en el Programa de Jóvenes Creadores.

Karla Sandomingo.

Guadalajara, Jalisco, 1970. Escritora, editora y periodista. Miembro fundador de la revista cultural Tragaluz. Columnista de Público del Grupo Milenio. Imparte talleres de escritura creativa. Beca “Apoyo a la difusión de las Artes” otorgada por el CECA, emisión 2004-2005, y la beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, emisión 2004-2005. Instrucciones para dividir pájaros, I.M.S.N.H., y Madera sola, Fondo Editorial Tierra Adentro, son sus libros más recientes. 176

Sierra López
NO QUIERO No quiero al fin una lluvia de recuerdos grises resbalando monótona por el cristal de mis pensamientos; no quiero un relámpago de miedo estallando en mi cerebro al revivir una noche fulgurante de deseo, no quiero golpes, no quiero gritos no quiero labios de hielo. No quiero que me toquen, no con manos de usurero, no quiero mentiras infantiles no quiero lobos con piel de cordero. No quiero miradas codiciosas ni bocas ardientes sobre mi vello, no quiero promesas, ni falsos afectos de amores a medias ni palabras quedas que destilen un futuro incierto ...no quiero.

Lyra

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AMOR PACIENTE (Fragmento) Te esperaré cada minuto cada hora, cada siglo que me pidas, me demoraré, y reservaré para ti mi abrazo. Acostumbraré mis ojos a tu ausencia verteré palabras en el cuaderno de bitácora de la esperanza, y aguardaré impaciente la llegada del nuevo día, de tu día, ese día que aún es noche para mí. No me iré, seguiré tus pasos vacilantes, otearé el horizonte de tu voz, y treparé al mástil de tus manos con mi poesía. Intuiré el humo fértil de tu anhelo, me desplegaré en ti como una nube que desate los lazos de temor que embargan tus sueños y olvidaré el dolor y la vergüenza cuando me llames, cuando me busques, cuando ya no soportes tu soledad…

Lyra Sierra López. Nació en España y radica en Pontevedra. Es médico y

trabaja en labores humanitarias en el Instituto Social de la Marina. Colabora en el buque hospital Esperanza del Mar y ayuda social en Mombasa, Kenia. Publicó en 1979 su primer poemario, Il Mostra de Poema i Prosa Sant Jordi 79 bajo seudónimo. Su última publicación: La Esperanza del Mar. 178

María Socorro
Soto
GAVIOTAS EN EL MUELLE Quisiera caminar por la orilla del mar descalza y en una playa interminable, arena tibia donde se termine el tiempo. Sola en medio de gaviotas peces alados sin dormir. Quisiera perderme en el muelle de la nada, tomar el primer barco sin destino sin brújula, sin espejuelos. Ya se que debo saludar con entusiasmo, poner los ojos y la nariz en su lugar correcto y al mal tiempo darle buena cara. Pero me parece que hoy no puedo, se me han perdido las vocales los anteojos se cayeron al mar y no encuentro el proyecto LA CHOZA Cuando se sintió solo, el hombre tuvo miedo quiso protegerse de los astros, no pudo descifrar los designios que las constelaciones le marcaban, tampoco pudo verse en el espejo nocturno. Fue así que inventó la choza.
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Cuando tuvo hambre, buscó los frutos de la tierra y entre sombras, atacó a la especie animal olvidando su pertenencia. Sintió seca la garganta, la angustia se sentó a su lado ahí permanece desde entonces. Una gota de néctar chorreó un día su espalda ambrosías frutales hechas jugo, con desesperación se embriaga. El desasosiego lo hizo treparse a la cúpula de los árboles para espantar su soledad, llena noche a noche las cantinas. Cuando en su garganta se instaló una golondrina, que traía un dolor de siglos en sus alas, la mujer se sintió triste, buscó en el abrazo de Adán un refugio de amapolas, imitó al canto del ruiseñor y en las noches, cuando las estrellas a su ventana llegan, siente en el pecho a su mitad loba y bajo el cuarto menguante acurrucada llora.

María Socorro Soto. Durango. Ingeniera con estudios de maestría en Ciencias Políticas. Diplomados en Literatura, Filosofía y Economía. Libros de poesía: Desnuda en el Viento, Fin de Milenio, En el día tercero se hizo el agua. Ensayo: En estos días. Su obra está traducida al italiano. Ha participado en encuentros internacionales en Chile, Roma, Francia y en México. Ha sido presidenta de la Sociedad de Escritores de Durango A.C.
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Suárez de la Vega
TRANSPARENCIA Verbalizo el color lo amargo-rígido casi índigo, los abismos al final de la calle entre líneas amarillas sugestivas De aquí al espejo no soy nadie, en el mercurio una sombra de colores. NO MÁS CICATRICES Necesito hundirte en la vértebra de mi delirio que te quedes ahí sin pulso para que dejes de morder mis sienes para que dejes de enterrarte en mis ojos ¿Escuchas mi voz? es sonora y sin cansancio Voy a pronunciarme sin espejo el tiempo ya no llevará cicatrices y tú seguirás en mí como atrasando la muerte.

Miriam

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ESTÁTICO MURMULLO Cada vez más lejos me hago espejo, a través de mí el rostro que no es reflejo El opaco más claro asoma los dientes en cuenta del pasado Veo en el mundo la pared del ojo, se fueron los aromas de mi flor morena El colibrí hizo estático el murmullo y sus azules se desplomaron en llantocéanos.

Miriam Suárez de la Vega.

Toluca, Edo. de Méx. 1 de marzo de 1983. Lic. en Letras Latinoamericanas por la U.A.E.M. Colabora en la edición de suplementos literarios, destacan: “Coordenadas de la Utopía” del periódico El Regional del Sur del estado de Morelos, México. Ha publicado Poesía y Ensayo en distintas revistas, suplementos y páginas electrónicas de España y Latinoamérica. Está incluida en la antología Poetas del Mundo Voces para la Educación. 182

Mónica Josefina
Suárez Romero
EN LAS NOCTURNAS HORAS Quiero despertar en la hamaca de tus párpados, bajo la luna de tu ombligo, en la inefable sombra de tu cuerpo: siempre igual y diferente, como el gemelo oculto en los espejos. Quiero despertar en el túnel de tu boca, bajo el arco gutural de los sonidos, en el grito animal que siempre habita en cada paraíso. Quiero permanecer aquí, en las nocturnas horas, cuando las noches abren sus puertas clandestinas y puedo amarte con las frases del cuerpo. ¡A QUÉ VIENEN! ¡Qué ganas de llorar tanta memoria!: todos los muelles del pecho se estremecen. El alma resiente lo perdido y la nostalgia vaga por la casa. Su cara pálida prende el fuego en las heridas sin conciencia, en los ramos de espejos mutilados. Se entretiene en el fulgor que asciende, sangra de golpe en el recuerdo. ¿A qué vienen los fantasmas ahora? ¡Ay, cuánto se acumula en los rincones! en los marchitos versos, en los trozos de amor que a nadie le interesan.

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LUZ DE SOMBRA Tapiz de piel, terciopelo mirada de agua, cortada, luz brillante que se torna poco a poco en luz opaca. Ardiente pausa, reflejo, matiz de luz, movimiento, espuma que a cada instante se rompe y se forma a un tiempo. Gigante sol, invisible, girando al viento, destellos, oscuridad que se alumbra con trozos de luz ardiendo. Unión de sombras, caricia, rumor de lunas, espejo, fantasmas que se entremezclan armando carne y misterio.

Mónica Josefina Suárez Romero. Nace el 19 de marzo de 1965 en la Ciudad de México. Egresada del Diplomado en Creación Literaria en la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de México SOGEM (1996-1998). Ha publicado en numerosas revistas, entre ellas: Alforja, La Pluma del Ganso y en el Suplemento Cultural: Arena del periódico Excelsior. Ha obtenido varios premios en concursos literarios del Distrito Federal. 184

Tello
ALGUNAS COSAS SOBRE ROAD ISLAND (fragmento) I en Road Island hay una carretera y es raro que en Road Island la haya si suponemos que Road Island apenas es un territorio perdido en el mapa demasiado pequeño para ser recordado por alguien que en su vida supo de la existencia de Road Island por eso tengo que repetir su nombre podrá desvanecerse por completo el nombre del nuevo terruño ¿de qué país hablo?

Neri

II Compré un ticket para Road Island el viaje dura 360 grados noroeste con una aproximación de tres mil segundos la distancia es tres veces mayor de la tierra a la luna el boletero no me especificó el lugar de salida en la central los aviones despegaban a Hong Kong, a Pekín, al Cairo, a Mesopotamia los barcos zarpaban a Irlanda del norte, a Bruselas, a Florencia, a la Antigua Habana los autobuses salían a Montevideo, a Patagonia, a Arequipa, a Buenos Aires
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mi salida es a un cuarto de hora no especifica el arribo cuando llegue tendré algo así como 70 años desperdiciados en un asiento con idas al baño y video homes admirando el paisaje el relieve que cambia constantemente algunas veces el mar estará salpicando la ventanilla otras la niebla otras la montaña III en la agencia no especificaron el transporte pero hay un tren fantasma a Road Island eso dice la única estación sobreviviente del mundo moderno ya no está de moda los vagones sin embargo la dejaron por la nostalgia ferrocarrilera tramos de vías y más tramos de vías el tren que pasa ferrovelozmente las estaciones del año ferrovelozmente lleno nieve mojado por la lluvia dilatado por el calor o sucio por viento yo soy el único pasajero también el único maquinista y el único carbonero…

Neri Tello. (Zapopan, Jalisco 1978). Lic. en Letras Hispánicas por la

U. de G., es autor de los libros Cuerpo Roto, paraíso perdido (2004) y Playas Underground (editorial Arlequín 2005) sus trabajos han aparecido en Almargen. net. Espejo Humeante, el rincón del gato, Tragaluz, Público, Subterráneo, Acentos. Es miembro del antitaller literario que coordina Raúl Bañuelos.

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´ Miguel Angel
Toledo
EL LIBRO DE LAS ÚLTIMAS CONVERSACIONES (Fragmento)
Para Mónica Vela y nuestra hija Karina Yatzín

Lo supe hace setecientos años ¿O trescientos días? ¿O meses después? No importa Tras brevísima noche y sueños de un larguísimo Siglo ¿o quizá medio? he despertado y lo confirmo: el que habla ya teme el mortal silencio, lo sabe temblando ¡balbuceando! lo saben los pájaros, las palomas, y las tristes vacas. Todos, Todos, temblando a la orilla más solitaria de lo que se nombra en la palabra. Y sé para olvidarlo que el habla me fue dada en medio de una batalla, alucinado por las risas enemigas, hombres y bestias confundidos, temblando, ante el silencio, ebrios de lenguaje todos, pájaros, peces, serpientes, hormigas y cerdos y briosos caballos, niños, todos en una misma lengua confundida me daban el habla, hace setecientos días, o antes, o después, antiguamente, me bastaba el llanto, el maúllo, el relincho junto al temblor, antiguamente me bastaba el gesto del animal que soy para matar uno por uno los pájaros en busca de su supuesta carne, matar vacas temblando, y aquellos tiernísimos cerdos de

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inolvidable llanto, y cuántos peces saqué del agua, cuántos peces muriendo en su arcoiris de agua fuera de sí, ya seca y muerta. ¿Y mis ojos y brazos en el abrazo a cadáver de primos y tíos? ¿Y mis palabras de hiena y dinosaurio en los amores fallidos? Ahora hablas y entras por esa puerta que sólo tú sabes que una vez fue puerta, hablas con sílabas de niebla, desde un país de tierra transparente donde medita sin moverse el tiempo y ocupan su lugar tus seres y mis cosas en el orden de las cosas muertas. Quiero silencio, por favor, un poco de consideración para el que vuelve de las manos del dolor y del tiempo. ¿No sabes que amo y vivo de las apariciones? De la luz del día lejano que añoro, con sus colores, sus rayos, y sus pájaros muertos que un día cualquiera se despiertan y cantan, confundidos, como yo, que hace años imaginé que hablaba, que tenía una pizca de conversación de despedida con mi padre, y el principio de otra…

de Teatro y Periodista cultural. En 1996 fue antologado en Poetas de Tierra Adentro III. Ha publicado: Dedicatoria a un poema perdido, Poema pequeño con futuro grande. Y mirar nunca más el Poniente. Fue director del suplemento de cultura Cielo Impreso de El Sol de Morelia y jefe del Departamento de Publicaciones de la Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado de Michoacán. 188

´ Toledo. Nació en Pátzcuaro, Mich., en 1963. Poeta, Actor Miguel Angel

Fernando
Trejo
CRISTAL Aquí bajo esta hoja ay un niño arrepentido Justo en este espacio libre hay un ojo parecido a la manzana y a b a j o mucho más a b a j o una niña gime arrepentida Por eso bajo esta hoja en blanco existen algo así como dos besos Y aquí ( ) un poco más cerca en este punto ( . )
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tu mirada perdida

LA SALA En casa los papeles son mujeres seduciéndome A todos lados mi vista se dirige en puntos inimaginables Aturden vienen a mí por las noches con todo y sus letrillas compactas Yo sin decir nada observo de reojo su triste despedida Despierto muestro mi conocimiento adquisitivo y ofrezco buen dinero a cualquier consonante que se mofe de servir dos tazas de café por la mañana

Fernando Trejo.

Nació en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, en 1985. Estudia el cuarto semestre de la Licenciatura en Comunicación en la UNACH. Tiene varios libros publicados: Circuito Amor, Raíces de un Sueño, Por las mujeres, hermanos, escribamos, y ¿A dónde van las palabras?. Es compilador y coautor del volumen colectivo Antología Arbitraria de Poetas Jóvenes de Chiapas. 190

Trejo Sirvent
SIN PRESENTE La lengua que hablo contigo no tiene presente. Tú sabes que estuviste, que estarás, que seremos ajenos aunque vivamos bajo el mismo cielo. Nuestros sueños recorrerán las olas de este mismo mar. No tenemos presente. El que deseo nos une es ya un futuro en nuestra historia. SEDUCIDO

Marisa

Me dijiste: Eres una mujer ardiente y con tu mano deslizaste tu suavidad hacia mis humedades. Dejaste que te quitara el cinturón y la mezclilla recién lavada. Tú que no eres mortal, extendiste tu piel para que te reconociera.

“Comenzó a retirarle el aderezo brillante de su cuerpo” Anónimo.

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EL BESO PROFUNDO DE LA NOCHE La madrugada fue suave y parecía eterna. Toda la noche habíamos jugado a desearnos, a amarnos más allá de la cordura, a apoderarnos un rato, uno del otro. Desde el jardín, la lluvia nos traía olores de plantas, de flores amarillas de la montaña, de geranios frescos, de tierra mojada. Sólo quedaban un poco tibios, desperdigados, los leños de la chimenea, mi vestido en el suelo, los cuerpos desnudos sobre las sábanas, la humedad en las piernas y en nuestros labios. Pero de pronto se nos vinieron encima las prisas, las preocupaciones. La magia desapareció por la ventana. Un amanecer cansado, somnoliento, nos esperaba para decir que el sueño de la pasión contenida y vuelta dicha, había terminado. Una leve esperanza en nuestra vida no había podido concretarse, volverse realidad, para continuar el beso profundo de la noche.

Marisa Trejo Sirvent. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Estudió Relaciones Internacionales en la UNAM. Lic. en Lengua y Literatura Hispanoamericana, U.A.CH. Maestrante en Ciencias de la Educación. Premio Nacional de poesía José Gorostiza y Premio Armando Duvalier. Aparece en una docena de Antologías nacionales de poesía. Ha publicado: Rojo que mide el tiempo, Juegos de soledad, Dos voces chiapanecas, La señal de la noche, Jardín del paraíso, Una introducción a Sor Juana Inés de la Cruz, Dame mi soledad. 192

Trejo Sirvent
FIEL A SU HECHIZO - Habla Mozart Gracias a Ella pude sobrevivir. Fui siempre fiel a su hechizo Y conjuramos juntos el cielo del Amor, lo aciago del olvido, la pústula del odio. Conjuramos al Tiempo sus historias, el agridulce sabor de los recuerdos. Conjuré junto a Ella tantas cosas, que se volvió mi eterna enamorada, la asidua visitante de mis días, el alba y el crepúsculo, la luz y las tinieblas. Fiel a su hechizo urdí sólo para Ella este conjuro: no abandonarla nunca, visitar siempre por Ella como un adolescente apasionado, gozar juntos a un tiempo, transpirar por su piel enardecer de amor al escucharla. Pero la vida lanzó a destiempo la piedra dura del Destino: todo se hizo silencio.

Socorro

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A petición de Ella a la que tanto amé, revelo ahora su nombre con temblor en los labios y en el alma: Ella, la que movía mi existencia, era la Música. MOULIN ROUGE Aspas de luz que no descansan desde hace más de un siglo. El cancán y la Golue tenían ahí su reino. El genio de Toulouse - gracias al tío Cotelle, litografista de la época eternizó a ambos en el tiempo. ¿Quién no se deslumbró con el cartel del Moulin Rouge que parecía vibrar al ritmo del cancán? Faldas al aire atrapaban a cada transeúnte en las esquinas de París. Mientras el corazón de Henri, desde un rincón del bar ahogaba en el ajenjo su sombría soledad.

Socorro Trejo Sirvent. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas en el año de 1954. Poeta y narradora. Realizó estudios de Periodismo y Comunicación Colectiva en la UNAM. Ha obtenido dos premios de poesía a nivel nacional. Ha publicado: Para decir mañana, Luna de agua, Música de siglos, 5 poemas de Socorro Trejo, Oleajes, Soles de agua, Antología personal, Dos voces chiapanecas, Ventanas interiores, La señal de la noche. Sus poemas han sido traducidos al inglés, francés y portugués.
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Turrá
ATRAVESADA MÚSICA Una dama un deseo de plata en mi boca lamentos de ombligo triste desparraman tu corazón de pajarito. Respirando me perdí en el camino soy los detalles del silencio y soy tu palabra dentro del silencio. ¿Un turbión de lágrimas? ¿diosa o viento? Ella muestra sus descuidos así muestra su plumaje su muerte rubia su nadie hace sonar esta tarde que parecen dos la canción en tu embocadura hasta encontrar el paraíso el mundo está perdido para mí. CRISTAL DE FURIA Tu libertad no puede esperar tu leyenda de locura y de llegar rápido a la guitarra por un tango demasiado desde la infancia

Lisi

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hacia adentro de los vidrios rotos se desvanecen tus ojos no hay lloros que tu soledad destroce tanto como tu furia. Hubo un tiempo en que tu mirada era una boca no reclamaba sino la palpitación de lo simple por toda respuesta un privilegiado abrazo. Soy yo la que se pone el vestido intenso sobre tu pecho de gato en la espalda del mundo por la obra maestra de ganarnos la madera y que no todo esté dicho. El cristal del torbellino brilla con sospechada probabilidad de tormenta haremos otra vez control de daños las goteras son siempre de sangre. Todo lo que sucede está herido por la bala extrema de una ruleta rusa.

Lisi Turrá. Buenos Aires, Argentina. 1959. Editó 4 títulos de la Antología

de Canciones Populares: Bolerazos, Personajes, Mujeres y Animales, Exposición de Poesía Gráfica, junto al diseñador Jorge Sposari. Fundación Museo Banco Central / San José de Costa rica 1996. Está antologada en Poesía Viva de Jalisco y publicó el libro poemas Vía. 196

Nadia Karina
Us Pech
PRINCIPIO DEL DESTIERRO

“ vivo finalmente en el exilio de mi carne y mi destino” Enrique Cortazar

Soy lágrima que no decide su caída cedo a la nostalgia de los pasos y atisbo sigilosa al tiempo entre fuego luna y agua. La muerte pasa, como pasa la lluvia deja en mi ventana una gota que escurre sola como la tarde que termina. El recuerdo me cierra los ojos y me apuesta que lamer tu piel es sólo el principio del destierro. Cuando acabe el otoño no habrá hoja gritando mi nombre. Una sombra a besos roerá mi carne y el deseo exiliara el sueño a otra isla. NÁUFRAGO DEL SUEÑO I Sueño que atrapas en tu mano mi voz, y la noche que calla tu nombre despierta entre mis muslos la marea. II La muerte es la frontera donde el mar arrulla este sueño, el abismo, es la espuma de tu cuerpo.
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III El placer que embriaga la oscuridad inunda el tiempo, la luna se extiende, deslumbra la razón; ciega y sorda la nostalgia seduce a la muerte. IV Sol que seduce la ventana de mi sexo, Muero con la de lluvia que germina de tus manos. NOCHE DE LUNA Gotea la noche, se interrumpe el sueño el deseo extiende sus alas, y se fragmenta en manos bajo la oscuridad del tiempo, que se arquea, contrae, aprieta, distiende como luna, que revuelca una ola de mar sobre la cama. Gotea la luna, su lengua celebra la danza de piel sobre piel Gotea un relámpago, la oscuridad del fuego, el sonido que se hace palabra, la certeza entre los muslos que amanece mañana.

Nadia Karina Us Pech.

Mérida, Yucatán.15 de marzo de 1978. Profesional en Educación Artística por el CEDART “Ermilo Abreu Gómez” del INBA. Ha participado en diversos talleres literarios y actualmente es miembro del taller literario “Yum K`aai”, en Playa del Carmen. Fundadora y parte del comité organizador del Encuentro de Escritores en el Caribe y del Grupo de Escritores “Letrilleros”. El Instituto Quintanarroense de la Mujer le otorgó el “Premio Estatal de Poesía para la Mujer 2003”. 198

Cecilia Isabel
Velazco
ALCANDOMBE CANICULAR

“El fuego estaba alumbrando y ardiendo, cuando vino un gran aguacero y granizo que lo apagó” Popol Wuj.

I Desde hace semanas arden las montañas Lo sabes pero aquí en la isla la humazón se ha tornado de un rojo indescriptiblemente cínica En las noches flotan nebulosas ofensivas por todo el pueblo que raya en la pedantería La luna prendida es una faranduleo permanente de observación Se introduce el humo por todos los conductos del cocotero la alacena y la cara Espíritu malo que pretende villanías inamovible cae como castigo saber por qué II El sopor canicular inculca a bracear río arriba Atrás llamea embiste cercas desazulando

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incandescente El garrobo

los cielos cohabita en cuevas

III Los grillos se han callado Guanacastles Cantil Silencian Colmados de ronda Se levanta la lumbrera El fuego ataca.

Cecilia Isabel Velazco. Nació en 1973 en Comitán, Chiapas y crece en Frontera Comalapa, Chiapas. Licenciatura Facultad de Antropología e Historia en la UNACH. Ha publicado en el libro colectivo El amor en tiempos de guerra... (...de baja intensidad). El poemario Guarumbo de Carne Vegetal. El libro de poemas Paseos Cantaridos. Antología de poetas Chiapanecos del siglo XX.
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Velasco

Patricia

SI VIENES EN OCTUBRE deja la media voz el tinte con que aparentas un cuerpo que jamás se desmorona expándete treinta y siete veces en el surco de mi espalda recárgate gotea mi silencio que no has bebido y canta dulce en mí para que mi lengua pueda traducirte indefenso mantén en pie tu deseo de agua. TE PERTENECE EL POLVO QUE ABANDONÉ EN MIS PASOS el polvo no mis pasos estuviste en mí amando el tinte de mis ojos descifrabas te pertenece el aire que dejaron mis manos el aire no mis manos es posible que mis líneas se quedaran en ti mapa hasta mi piel un sendero lo que supiste en una noche no es tuyo tu amor fue el atuendo para esa madrugada no es mio el atuendo sí la madrugada tenemos una noche en la memoria
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polvo en aire que oculta el mapa miedo fuego que arde por nosotros sin el fuego la distancia en que nada existe eso sí es nuestro. EN MI AGENDA ANOTO LO MÁS SIMPLE grafos que al unísono componen mi existencia mis horas las ocupo con cumpleaños con noches de beber y amontonar los versos donde dice que se anotan direcciones es fácil saber quién soy basta mi agenda para corroborarme llena de los otros les renombro su identidad y asisto a sus bautizos letra a letra me hago el día siguiente el mes que fui al voltear la hoja soy del libro cuenta-días que señala el miedo por llegar que huele a café a junta de tres horas del que me dicta lágrimas de adioses y velorios mi agenda es una lista puntual de lo que me hago y me postergo lo que planeé no ocurre todavía lo que anoto para hoy es una huella que en la punta de mi dedo es lo que ya fui.

Patricia Velasco. Ha publicado: Viene la Luz / Vienne la Lumière, Poesía,

Libro bilingüe francés- español, e Inscripciones de Abril. Colabora en revistas y suplementos literarios de Guadalajara, Jal. Miembro del Consejo editorial de Literaria Editores. Ha participado en presentaciones de libros en lecturas individuales y colectivas. En breve publicará Casa Rota, libro de poesía.
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Ventura
EL LLAMADO DE LA ENTREGA A riesgo de parecer atrevida, quiero hacerle el amor a Dios. Acariciar sus infinitos, palpar sus humedades anhelo, penetrar los océanos al secar sus sudores. Estar presente en su lecho de sueños y albergar su corazón en el mio. Ser luz de sus ojos, cuando al oído me murmure que me ama. Deseo reconocer en su voz el llamado de la entrega. Aplaudir con ambas manos en alto la belleza de su geografía, amplia como el Universo que me regala cuando suspiro. Me unjo de sol con el beso ardiente de la mejor pasión. Me deja seca, desierta como las arenas mansas que callan la agonía. Quiero hacerle el amor a Dios a riesgo de ser atrevida.

Bella Clara

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Mis toques serán de sabios murmullos y de dulce proximidad a la Energía, Huésped de un nuevo estado de conciencia donde Dios me hace suya. LLANTO (Fragmento) Me desenfreno en mi llanto. Gotas de sal salpican la mañana, aturden la luz con sus manos enguantadas. Buscan el perfil de la noche para sofocar en un silbido la miseria del mundo. Ahogo por un instante la mención del paraíso. Naufraga en un arcoiris sin colores, fantasma del abuso de los gemidos de la jauría humana. Me visto de loca. Grito a los vientos, a los tsunamis mi dolor de ausencia, diluvio de emociones…

Bella Clara Ventura. Como su nombre lo indica busca en la vida la ventura clara y bella de la poesía en todo momento. 11 libros publicados, 4 novelas y 7 poemarios. Colombo mexicana, productora y directora de cine, co directora de programas radiales. Embajadora de Colombia por la Paz Mundial con sede en Ginebra, Suiza, Embajadora de Poetas del Mundo, sede en Chile, Embajadora de buena voluntad del encuentro de Abrace en Uruguay. 204

Vidales Famoso
1 El último quedé junto a la cornamusa se perdieron las voces quedaron ahogados ciertos ecos bajé la mano ya no te veía una estela de algas y espuma jugaba en la escarcha de las olas del sol colgaba su rojo disco soñoliento y tu aquel punto blanco la última en baranda bajaste la mano y el horizonte de Amsterdam roto por tu partida me hizo sentirme solo en medio de los barcos tu navegabas yo de pie estaba lejos Dios 2 La mirada remolino de luz en bosque de cristal cometa que se incrusta en la garganta de la noche antorcha

José Luis

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abro los ojos y el cielo salpicado de piedras es un río de fuego a través de la sombra canta un grillo traspira el musgo y hay un sabor a polvo 3 Envejece la noche y mis ojos renacen en tus labios cuando en la danza las horas se congelan devoro tu temblor tu sonrisa húmeda penetro y entrego mi semilla Parece que cantas en silencio y entre tu pelo mi mano se hace noche.

isla en el sueño

José Luis Vidales Famoso.

Guadalajara, Jalisco, 27 de Septiembre 1972. Ha publicado un poema en el poemario de Margarita Mendoza “Luz de patio”, Agenda literaria poetas de Jalisco, Verbo Cirio V Compilación de nuevos poetas de Jalisco y Memoria del relevo y en algunas revistas de circulación local y nacional; Ocio del periódico Público, la manzana. 206

Villada
VUELAN GAJOS… Vuelan gajos de fuego a mediodía, danzan entre la música del campo mientras los niños corren, se persiguen, pájaros desterrados en la tierra. Cruza un grito la casa del portero que se lanza con la esperanza inútil de detener el aire. Con la red de agujeros envolver una espada. Vienen los pies a través de la selva, pisan las brasas, burlan a la muerte, rematan en un ángulo imposible. Sigue la luz lloviendo, llueve tiempo, algo nos dice, desde el otro lado, que nuestro juego habrá de terminar. Te has mostrado desnuda en el papel, fina punta de tinta congelada, pero nadie te ha visto, nada puede penetrar en el velo de la carne sagrada. Le has dicho a todos que te llamas Niña y han venido hasta ti como el rebaño ciego que ventea un lobo. Te has quedado callada y una lengua de agua bajó por el muro perfecto de tu espalda, por la miel de los muslos

Enrique

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a morder tu tobillo de piel blanca, por el anca que se afila como un monte de sal en la ventana. NIÑA, YARED (Fragmento) 1814 NINFAS. Vuelve a encausar el río de tu cuerpo en la pequeña falda, camina por las piedras de la cama hasta encontrar el mal, la oscuridad del alma. Hallar la propia voz. Llamar las cosas cuando deben ser llamadas. Invocar a los muertos a través de las sombras y murmurar, como la niebla al alba, al alma de los hombres. No buscar la palabra, predecirla; catarla en el sabor de la ebriedad. Anticiparse a la espada del sentido. Vibrar, de lentas hojas que se mueren. Poner en el papel lo impronunciable, lo invisible, la locura. Palpar la tierra con la caricia de la mano que recorre la sal, la piel intacta. Crear un canto…

Enrique Villada. San Miguel Almaya, Edo. de México, 1964. Estudió Letras Españolas en la U.A.E.M. Autor de: Estuario Luminoso, Palabras para un viaje, Hojas de octubre, Castillos de luz y Abecedario. Mención honorífica en el premio Nacional de Poesía para niñas y niños “Narciso Mendoza”, con un libro en homenaje a Vincen Van Gogh. Autor de los libros: Ensayo de mi dulce gozo (ensayo) y Whitman el árbol (cuento)Está en las antologías: Literatura del Edo. de Méx., cinco siglos, Poetas de Tierra Adentro, Aves nocturnas, diecinueve escritores del Valle de Toluca; No hay límite: La sombra de la palabra, entre otras. Premio de Poesía Nezahualcóyotl.
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Villamar
SONETAFIO Entre la húmeda espesura está la piedra que anunciar pudiera el hecho de la última permanencia, bajo tierra, en esquelética secura. Pudiera anunciar, he dicho, la triste y última morada, pero pudiera, tan sólo, he dicho, mas no por fuerza concluyente queda. Anuncia la piedra, que en verdad existe, que al paso he muerto y seguí la vida, dejando la huella de mi muerte impresa. Sonrío hoy cada que a pasar acierto, leyéndome muerto en vida, graciosa la cita: “No yace aquí; tampoco murió aquí”. EL GRAN ESTALLIDO No hay estallido fuera del estallido.

Janitzio

Me contiene el laberinto: recorre largamente sus callejones y no pretende hallar salida. Quisiera formar parte de tu laberinto y ser labios que se adhieran a sus muros. Al besar cada uno de los ladrillos derramo en ellos la sabiduría que contiene el filo de la naranja, arma punzocortante de mi herencia, génesis que cae sobre la tierra y sus ladrillos y no permite que se derrumben
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¡Afuera, tantas veces hacia fuera!

entre sus enraizantes amarras sin pedir por ellos rescate alguno tasado en besos de la más pura plata.

RECUERDOS DE ICER (un pueblecito de Tabasco)
A Carlos Pellicer, in memoriam

Hay pueblos cuyo nombre acude a la cima de las más altas cumbres, como caminante que al viajar sacude el polvo gris del sendero con sus líquidas lumbres. Pueblos que acentuar saben en las grietas más blancas cuando escriben. Nombre de ignorada letra hasta que frío y calor, reiterativos, lo penetran. Caminante de liquidísimas plantas, que encharcan blandas y santas. Polvo gris trastocado por la fina punta, azadón que abre el zurco con la diestra yunta. Sendero lleno de tinta al poético paso en este varón, de sonoridad tal único caso. Líquidas lumbres de oscuras pieles cinceladas con enorme precisión y entre amargas mieles, dulces hieles. Pueblos, en fin, que a columbrar alcanzan el suspiro del alma y con red lo cazan. Pueblos, cuyo Pellicer son la suma de su nombre: raza él, poeta entero, infatigable viajero, mayúsculo hombre.

Janitzio Villamar. Nació en la Cd. de Méx. 13 de septiembre de 1969. Estudió la carrera de Letras Clásicas en la UNAM. Dirigió varias revistas literarias como Equipo Mensajero. Director de la Editorial Estigia. Publica en revistas y periódicos de toda Hispanoamérica y Europa, así como plaquettes de poesía, cuento y teatro. Publicó el libro de cuentos: Mi hijo, el lobo, en prensa, Polvos de dragón, poesía, Nave comando “Emperador” y otros cuentos de ciencia ficción.
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Zerón
AUTOPSIA Me olvidas, amor, me olvidas y este amor que siento es más fuerte que un grito de ambulancia, se esparce como sangre en la camilla, revive al muerto del quirófano y cual botella de oxígeno lo mal usas, lo agotas, lo dejas escapar. Me olvidas, amor, me olvidas mientras yo me debato con la muerte suplicando al médico arranque de mi corazón tu nombre, que lo extraiga junto al silencio que dejaste y lo muestre al público asistente en la sala de emergencias. Me matas, amor, me matas me tienes congelada sobre la terrible plancha, inmolada de frío cual amoratado cadáver, a punto de ser descuartizado para que los doctores de la ausencia giren la rueda de la autopsia y declaren que fallecí de amor.

Lina

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DOS SEMANAS DEJÉ DE AMARTE por semanas, me aislé en la oscuridad de mi silencio, condené todas tus palabras y sentencié de un solo golpe la espalda apuñalada. Hoy me reencontré con tu mirada, con tus caricias pasajeras, con la miasma de tus besos debajo de las flores de mi falda. Recordé los siglos germinados por tu sexo y volví a mis tribulaciones de mujer, así, sin reproches y quizás tan sólo por otras dos semanas.

Lina Zerón. Mexicana. 1959. Su poesía ha sido traducida al mixteco, francés, alemán, inglés, sueco, esloveno, servio, portugués, italiano y árabe. Publicaciones sobresalientes: Nostalgia de Vida. Un cielo crece en el fondo de tus ojos, Vino Rojo, Moradas Mariposas, Amoradas Borbolestas, Zweierlei Haut, Rosas Negras para un Ataúd sin cuerpo, Espiral de fuego, Luna en Abril Cartas, Luna en Abril, sueños, Luna en Abril, poemas.
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Indice
A manera de Prólogo ................................................................................... María Feliciana Adame Lira .......................................................................... Morir es despertar… Cumpleaños Vaivén de espuma José Eduardo Aguirre ................................................................................... Nueva república del heno Estampa maldita de niña Armando Alanís Pulido ................................................................................ Jardín Salvaje ¿A quién interrogo? Lo que no dije sobre las cosas que dijiste Yo ladro y muerdo Acróbata Nancy Almazán .......................................................................................... Rojo por dentro (fragmento) Indran Amithanayagam ............................................................................... Juárez Vuela (fragmento) José Antonio Alvarado .................................................................................. Para tus viernes, mi vigilia (fragmento) Nahum B. Zenil .......................................................................................... Somos árbol… Tigre… Sacralizar… Olimpia Badillo Iracheta ............................................................................... Mariposas monarcas (fragmento) Cuando la hierba crece Raúl Bañuelos ............................................................................................. La poesía Ver un colibrí Nilda Barba ................................................................................................ A las dos el zorzal canta a la espuma Las recién nacidas Jesús Bartolo Bello López ............................................................................. 2 5 s Ramiro Bolaños Ortiz .................................................................................. In-videncia Naturaleza muerta Prelude Martha Lorena Botello Moreno ...................................................................... Caminar 5 9 11 13

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I II III IV V Zelene Bueno .............................................................................................. (Fragmento del poemario Qué cuentas darle al mar) Alejandro Campos Oliver .............................................................................. Deseo Hoy Tengo ganas de ese insomnio Monterroseano La madrugada Héctor Canales González .............................................................................. Es tu cuerpo mi casa Ella Arturo Chávez Carmona ............................................................................... Están locos Mi cielo Las sirenas Besar la noche (fragmento) Ulises Córdova ............................................................................................ Estética de la sangre indeleble Hasta parece que no hay guerra (fragmento) Marco Dalí Corona Romero .......................................................................... Hotel Leticia Cortés .............................................................................................. Estamos inquietándonos Me fui muda Tanya De Fonz ........................................................................................... Pueblo Árbol Sin título Rubén De Leo ............................................................................................. Ceremonial de luz (fragmento) Teresa Del Valle Salinas .............................................................................. ¡Ay! Si hubiéramos… Elia Domenzain .......................................................................................... Oye, torero Entonces Francisco Elizalde García ............................................................................. Poema del regreso (fragmento) Enrique Escamilla Gómez ............................................................................ El silencio de Dios Ragdoll (fragmento) Alejandro Farfán Barrera ............................................................................. En los brazos de Urania Patio ajeno

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Silvia Favaretto ........................................................................................... Muerte de mi primer morada Morte della mia prima dimora El dolor que me habita ya no es carne Il dolore che mi abita non è più carne Guillermo Fernández Ampié ......................................................................... Mi bella durmiente El amante de la lluvia Confesión La esposa abandonada Evelia Flores Ríos ........................................................................................ Mi mejor poema Libre soy Marco Fonz de Tanya .................................................................................. Ganar la tierra (San Cristóbal) Baladro Moisés Elías Fuentes ................................................................................... Nocturno Nocturno inconfeso (fragmento) Ana Laura García ........................................................................................ Ana Tarde Tiempo José Filadelfo García Gutiérrez ...................................................................... Mamá en el desierto Evasión Escuchen esto, continuistas… Avelino Gómez Guzmán ............................................................................... Confesión de Telémaco Hombre mirando un barco María Ella Gómez Rivero .............................................................................. Huellas de un éxodo Testimonio Hechizo de la sombra (Xtabay) Ana Guillot ................................................................................................. I (fragmento) Ariosto Uriel Hernández ............................................................................... Mar adentro Laura Hernández Muñoz ............................................................................... Versos de madrugada Sastre Reinhard Huamán Mori ................................................................................ Eviterno La rueda (fragmento) Raquel Huerta-Nava ..................................................................................... De la naturaleza de Dios Águila real Del consuelo Marco Isgar ................................................................................................. Tarumba mater

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Mario Islasáinz ............................................................................................ 93 Riesgo Importancias Olvido Ylia Kazama ............................................................................................... 95 Lluvia Desnuda Trasgresiones Francisco Javier Larios ................................................................................. 97 El tiempo apremia Ofertorio del irredento Francisco Javier Licea Linares ....................................................................... 99 Odiseo Miedo (fragmento) Los Verseros ............................................................................................... 101 "Qué destino tan cabrón" Leticia Luna ................................................................................................ 103 La espiga Angélica Maciel Rodríguez ........................................................................... 105 Tres tristes tigres en duelo Olor a negro Eugenio Mancera Rodríguez ......................................................................... 107 1 La maja desnuda de goya 2 Las majas desnudas Patricia Mata .............................................................................................. 109 Mascando un taco… El único… Camino por la misma calle Patricia Medina ........................................................................................... 111 ("De Puertas al mundo") Abril Medina Caraballo ................................................................................. 113 I Elisena Ménez Sánchez ................................................................................ 115 Tomando el sol Segundo interminable (fragmento) Silvia Montenegro ........................................................................................ 117 Los espíritus miran desde la mitad del cielo Winston Morales Chavarro ............................................................................ 119 II Las piedras III Los pájaros Dora Moro .................................................................................................. 121 Síganse burlando Los enpedrecidos Rodolfo Naró ............................................................................................... 123 Ellas siempre caen de pie Desnuda eres de cera Thelma Nava .............................................................................................. 125 Para quien pretenda conocer a un poeta RLV

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Andrea Nerina Lapolla .................................................................................. De bambú, mares, canto y fronteras El miedo Rocío Olvera Alcalá ..................................................................................... En el resquicio… Pie I Jorge Orendain ............................................................................................ Ser todas las voces Otra noche Coleccionista de sombras (fragmento) Luis Alberto Ortega Medina .......................................................................... Cataratas de luna Abordaje Salvación Bethsabé Ortega Calderón ............................................................................ Los principios son la nada (fragmento) Las razones (fragmento) Obdulia Ortega Rodríguez ............................................................................ I II III Berónica Palacios Rojas ............................................................................... La torre de babel Sandra… Marcos Peña Gutiérrez ................................................................................. Duelo Enamorados Angélica Pérez ............................................................................................ 1. 2. 3. Fernando Luis Pérez Poza ............................................................................. La manzana del edén Se bebe el océano a los muertos Goy Persson ............................................................................................... La luz… Impresión 2 (Fragmento) Carlos Pineda .............................................................................................. Del muro aquel que no divide nada Al alba venid Hugo Plascencia .......................................................................................... Al rojo vivo en la zona rosa Orgía de babel Macetas rotas María Dolores Pliego Domínguez .................................................................. Noches de espigas II III

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Enrique Quiroz García .................................................................................. Acaso alguna vez Melancolía Amnesia Javier Ramírez ............................................................................................ La última estación Convalecencia Lilia C. Ramírez Carrera ............................................................................... Desconfianza Nati Rigonni ............................................................................................... El cantarito La muerte La araña María Encarnación Ríos Collazo .................................................................... Sólo por oír tu voz dime todas las palabras… Se me pierden las cosas… se me olvidan… Lucía Rivadeneyra ....................................................................................... Vestigios Palabras Crucero José Luis Rodríguez Ávalos ........................................................................... Hago el amor Te abracé con ansiedad Ma. Eugenia Rodríguez Gaitán ...................................................................... Días de heliotropo Camino de astillas Omar Roldán Rubio ..................................................................................... Febrero es la nostalgia… Hallé sobre la mesa… Abril es un volar de mariposas… Es un fulgor de luz… Raúl Sánchez Torres ................................................................................... Ruta de sal (fragmento) II III IV V Karla Sandomingo ....................................................................................... Del Poemario "Polvo no fue ayer" Lyra Sierra López ......................................................................................... No quiero Amor paciente (fragmento) María Socorro Soto ...................................................................................... Gaviotas en el muelle La choza Miriam Suárez de la Vega ............................................................................. Transparencia No más cicatrices Estático murmullo

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Mónica Josefina Suárez Romero .................................................................... 183 En las nocturnas horas ¡A qué vienen! Luz de sombra Neri Tello ................................................................................................... 185 Algunas coas sobre Road Island (fragmento) Miguel Ángel Toledo ................................................................................... 187 El libro de las últimas conversaciones (fragmento) Fernando Trejo ........................................................................................... 189 Cristal La sala Marisa Trejo Sirvent .................................................................................... 191 Sin presente Seducido El beso profundo de la noche Socorro Trejo Sirvent ................................................................................... 193 Fiel a su hechizo Moulin Rouge Lisi Turrá ................................................................................................... 195 Atravezada música Cristal de furia Nadia Karina Us Pech .................................................................................. 197 Principio del destierro Náufrago del sueño Noche de luna Cecilia Isabel Velazco ................................................................................... 199 Alcandombe canicular Patricia Velasco .......................................................................................... 201 Si vienes en octubre Te pertenece el polvo que abandoné en mis pasos En mi agenda anoto lo más simple Bella Clara Ventura .................................................................................... 203 El llamado de la entrega Llanto (fragmento) José Luis Vidales Famoso ............................................................................. 205 1 2 3 Enrique Villada ........................................................................................... 207 Vuelan gajos… Niña, Yared (Fragmento) Janitzio Villamar ......................................................................................... 209 Sonetafio El gran estallido Recuedos de Icer (un pueblecito de Tabasco) Lina Zerón .................................................................................................. 211 Autopsia Dos semanas

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Impreso en México en los talleres de: Impresiones Laser del Valle de Zamora, S.A. de C.V. Martínez de Navarrete No. 10 Pte. Zamora, Mich. Tel. 01 (351) 512-32-50 Tiraje: 1000 ejemplares 220

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