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DISFUNCION DE LA ARTICULACION TEMPORO – MANDIBULAR INTRODUCCION Se han descrito la multiplicidad de funciones que realiza el sistema gnático y los elementos

anatómicos que en cada una de ellas toman parte, tales como son los dientes, el periodonto, las articulaciones témporo – mandibulares y el sistema neuro – muscular. Si la patología se presenta a nivel de la oclusión dentaria, esta comprobado clínicamente que todos los otros elementos del sistema pueden verse afectados, pero principalmente las articulaciones. Esto es lo que se conoce como Disfunción Témporo – mandibular o Síndrome Disfuncional de la Articulación Témporo – mandibular o Síndrome de Costen. La clasificación presentada por el Dr. W.H. McHorris (1973) quien enumera seis entidades diferentes que pueden afectar las articulaciones, algunas de las cuales pueden estar presentes a un mismo tiempo. Los desordenes de la ATM se pueden clasificar también según su ubicación anatómica en : a) Desordenes Intracapsulares: cuando se afectan los ligamentos capsulares, el cóndilo, el menisco, las cavidades sinoviales y la fosa glenoidea. b) Desordenes Extracapsulares: que tienen que ver principalmente con la musculatura asociada a la articulación.

McHorris (1973) menciona. que los desordenes funcionales relacionados con los músculos de la masticación son a los que mayormente se le atribuyen los síntomas articulares. que cualquier interferencia por mínima que sea. también el daño que se produce es mínimo debido a que si la mandíbula no tiene posibilidad de deslizamiento en céntrica. MARCO TEORICO Se deben considerar dos factores etiológicos fundamentales. Cuando la disfunción lleva un largo periodo de tiempo empiezan ya a producirse afecciones intracapsulares debidas a las fuerzas excesivas ejercidas constantemente sobre los tejidos al interior del compartimiento articular. Aunque existe discrepancia acerca del cual de los dos factores es el primordial en la etiología de la enfermedad. que pueda encontrar el máximo contacto dentario. Los hallazgos de Green indican la mayoría de estos problemas dolorosos son causados por fatiga y espasmo de los músculos de la masticación y no directamente del comportamiento de la articulación. El primero es el factor fisiológico o funcional y el segundo. Por esta razón considera mas apropiado el termino “síndrome miofacial doloroso por disfunción”. Los propioceptores de la membrana periodontal son tan sensibles a los cambios de presión. refiriéndose a las investigaciones realizadas por Green en 900 pacientes que se quejaban de dolor en la ATM. . Por otra parte. y hasta ese momento el problema debe ser considerado como una afección extracapsular. cuando existe evidencia del apretamiento de los dientes por factor emocional pero no hay presencia de desarmonías oclusales. El factor psicológico se relaciona con estados de tensión emocional del paciente que pueden desencadenar un aumento de actividad muscular como mecanismo de liberación de esas tenciones acumuladas en un momento dado. Estos contactos fuerzan a los músculos a acomodar la mandíbula en una posición tal. Entonces es la falta de armonía oclusal acompañada de periodos de tensión emocional que se liberan a través del apretamiento de los dientes lo que trae como resultado los espasmos musculares y la disfunción a nivel articular. el factor psicológico o emocional. La causa que impide la relación normal de los dientes cuando los cóndilos están correctamente centrados la constituye cualquier inclinación dentaria incorrecta que produce un contacto denominado interferente o desviador. parece que ambos deben estar presentes simultáneamente para el desencadenamiento de la misma. En tales casos se cree que el dolor puede ser debido a la irritación de las terminaciones nerviosas libres o bien al desarrollo de una sinovitis edematosa dentro del compartimiento de la ATM. Es la llamada “oclusión adquirida o habitual”. puede dar origen a que los pterigoideos externos saquen los cóndilos a una posición excéntrica. El factor fisiológico consiste en el efecto producido por una desarmonía oclusal a nivel de la articulación y musculatura asociada. La repetición constante de esta posición habitual crea patrones nerviosos memorizados por los músculos que se conocen con el nombre de “engramas”. los cóndilos tampoco saldrán de esa posición y por ende la musculatura asociada no se vera afectada.

dolores de cabeza frecuentes. En muchas ocasiones el paciente ni siquiera se ha dado cuenta de la presencia de la desarmonía oclusal y de pequeños síntomas tales como facetas de degaste. migrañas. que consiste en un agrandamiento anormal de la apófisis estiloides del hueso temporal que interfiere con algunas de las funciones del sistema y en ocasiones produce síntomas muy agudos. neuralgia del trigémino. Cuando dicha armonía entre los haces del musculo se pierde debido a posiciones contracturadas anormales. que no representan en el momento ningún problema para el. así como también enfermedades miméticas de la disfunción como la otitis. sinusitis. apretamiento. . los haces superior e inferior de los pterigoideos externos estarán actuando armónicamente y el menisco se encontrara en una relación constante con la cabeza condilar. produciéndose los famosos ruidos articulares. Cuando la posición de los dientes permite un movimiento normal de la mandíbula. dependiendo del grado de evolución que haya alcanzado el problema. y el llamado síndrome de Eagle. ruidos articulares. Tale signos y síntomas pueden ser: dolor periauricular. dolor muscular en cualquiera de los músculos asociados al sistema. Los signos y síntomas son muchos y muy variados.Cualquier musculo sometido a este tipo de presiones por periodos prolongados de tiempo. desarrolla espasmo y se encoge. bruxismo y estrés emocional. parotiditis. se altera también la relación cóndilo meniscal. En el caso de los pterigoideos externos se cree que por la ausencia de receptores de estiramiento se puede explicar su habilidad para asumir posturas contracturadas asintomáticas responsables de la posición habitual. así como también de lo avanzado que se encuentre el proceso patológico. El tratamiento del síndrome disfuncional depende en cada caso particular de los factores que dicha disfunción este atacando. puesto que no hay sintomatología dolorosa. Es importante descartar la posibilidad de cualquier afección de orden sistémico como la artritis reumatoidea o afecciones degenerativas.