UNIVERSIDAD Y ACOSO SEXUAL María cursa el séptimo ciclo de facultad de contabilidad en una reconocida Universidad, desde hace semanas

le asalta una preocupación, ella es becada y debe mantener un promedio mínimo además de no reprobar ningún curso para mantener dicha beca, ello no venía siendo problema hasta ese ciclo, hasta que tuvo que llevar ese curso, con ese docente, el curso Márquetin Empresarial, El Docente el Dr. Chávez. Todo empezó como por juego, la mano de él sobre el hombro de ella mientras le revisaba algún avance, una citación en la casa de él para el préstamo de algún libro de su biblioteca personal, hasta que en algún momento él la invito a salir, si a una cita, fue en ese momento cuando ella reparó en el alcance real de la situación, desde luego ella esquivó aquella invitación y todas las que le siguieron, las cuales comenzaron a ser más insistentes, más tarde que temprano comenzó a sentirse acosada, y eso no fue lo peor, notó que sus negativas a salir con el docente trajeron consecuencias, bajas calificaciones en sus trabajos y peores en sus exámenes, claro que esto tiene solución, le comenta el Dr. Chávez, con unas “clasecitas personales” en su casa ella levantará sus notas. El caso presentado en párrafos anteriores es ficticio, pero tiene muchos de los elementos del acoso sexual que año a año sufren miles de jóvenes en las universidades en nuestro país, haciendo mal uso de su posición de autoridad intenta aprovecharse de la necesidad de su alumna para obtener un beneficio de índole sexual. Esta problemática no es nueva y las universidades no tienen la exclusividad, pero es quizá en este ámbito donde se vuelve más crítico dadas las circunstancias, el alto grado de vulnerabilidad que tienen los estudiantes debido a la posición de autoridad que tienen los docentes, el hecho de lo mucho que tienen que perder (los estudiantes) al hacer una denuncia, quizá porque en nuestro país se sataniza con facilidad al denunciante lo que lo convierte de víctima a victimario y por último, las represalias, consecuencia de la denuncia, conocido es el término “acúsalo y nunca acabarás tu carrera” y es que en caso la denuncia prospere y se logre castigar al acosador, suele ser el círculo de amigos del docente quienes se encargan de hacerle la vida imposible al estudiante. Es por estas razones que en la gran mayoría de los casos no se denuncia al acosador y el hecho sólo pasa a formar parte de las estadísticas, quedando el hecho en la impunidad dejando a estos malos docentes a su libre albedrío para para seguir acosando a sus alumnos. Los datos son alarmantes, según un informe del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables un sexto de los estudiantes universitarios afirma haber sido víctima de acoso en la universidad, si consideramos que por lo general son las mujeres las acosadas pues entonces un tercio de las mujeres han sufrido algún tipo de instigamiento durante su vida universitaria. En los últimos años se han tenido avances en materia de sanciones, el 26 de febrero del 2003 se promulgó la ley 27942 ley de Prevención y sanción del hostigamiento sexual, en cuyo artículo 4 especifica el ámbito de aplicación: “La Ley y el presente Reglamento, serán aplicables al hostigamiento sexual producido en las relaciones de autoridad o dependencia, jerarquía y aquellas provenientes de situaciones ventajosas. En las relaciones de autoridad o dependencia

a estos acosadores. da a la persona un poder suficiente para someter a chantaje sexual a otra persona”. la información que maneja. . ya que en muchos casos aun teniendo pruebas fehacientes del dolo la denuncia cae en saco roto. finalmente exijamos que se separen a estos malos docentes. pero quizá valiera empezar por reconocer que el fin último de la Universidad es formar gente. que la universidad nos está formando. ¿Cuál es nuestra obligación?. la unión hace la fuerza y sólo nuestro espíritu solidario logrará vencer esta lacra. Entonces saltan las preguntas ¿Qué podemos hacer nosotros como estudiantes para cambiar esta situación?. a estos abusivos. no es un tema de leyes o sanciones. Pero como casi siempre en nuestro país. entre otros. ni una receta mágica para llegar a una solución. entonces hagámonos respetar como tal. ¿Qué cosas hemos venido haciendo mal? Pues no existen respuestas claras. sino de la dificultad de aplicarlas eficazmente.están comprendidas también aquellas personas en las que existe una situación de ventaja ambiental vertical institucional frente a la otra por motivo de la función que realiza. hagamos formal nuestras denuncias. La situación de ventaja a que se refiere la Ley. esto debido quizá a la visión machista que aun ve al acoso como parte de nuestra cultura y a las mujeres como objeto de deseo. lo que significa que somos nosotros varones y mujeres el ente más importante. perdamos el miedo a la crítica y al carga montón por defender nuestros derechos y claro hagamos fuerza común. no abandonemos a su suerte a quien en este momento es víctima.

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