Carl Henrik Langebaek

Antropólogo de la Universidad de los
Andes, con maestría y doctorado de la
Universidad de Pittsburgh. Sus áreas de
interes incluyen el estudio de secuencias
históricas prehispánicas en los Andes
Orientales y en el Caribe colombiano,
la organizaciópn económica y social de
los cacicazgos muiscas, y la historia de
la arqueología en Colombia y Venezuela.
Entre sus publicaciones se encuentran
Mercados, poblamiento e integración
étnica entre los muiscas, siglo XVI
(Bogotá, Banco de la República),
Regional Archaeology in the Muisca
Territory (Pittsburgh, Universidad de
Pittsburgh) y Arqueología colombiana:
Ciencia, Pasado y Exclusión (Bogotá:
Colciencias). Actualmente es decano de
la Facultad de Ciencias Sociales de la
Universidad de los Andes.
PUBLICACIONES RECIENTES
Zandra Pedraza Gómez
(Compiladora)
Políticas y estéticas del cuerpo en
América Latina
Bogotá: Universidad de los Andes
Margarita Serje
El revés de la nación
Territorios salvajes, fronteras y tierras
de nadie.
Bogotá: Universidad de los Andes
Libro ganador del Premio Anual
de la Fundación Alejandro Ángel
Escobar (2006)
Luis Gonzalo Jaramillo (Editor)
Escalas menores-Escalas mayores
Una perspectiva arqueológica desde
Colombia y Panamá
Bogotá: Universidad de los Andes
Cristóbal Gnecco
Carl Langebaek (Editores)
Contra la tiranía tipológica en
arqueología
Una visión desde Suramérica
Bogotá: Universidad de los Andes
En este libro se recopilan y analizan documentos encontrados en el
Archi vo General de Indi as en Sevi l l a (España) referent es a l as
relaciones entre españoles e indígenas en la Sierra Nevada de Santa
Marta durante los siglos XVI y XVII. La variedad de temas tratados es
amplia: desde las expediciones militares españolas, pasando por censos
hasta documentos que tienen que ver con la extirpación de la idolatría
nativa. Con este material se espera contribuir a que los estudiosos de
la región cuenten con un material documental de primer orden.
CARL HENRIK LANGEBAEK
INDIOS Y ESPAÑOLES EN LA ANTIGUA PROVINCIA
DE SANTA MARTA, COLOMBIA
DOCUMENTOS DE LOS SIGLOS XVI Y XVII
Uniandes - Ceso
ISBN 978-958-695-313-9
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INDIOS Y ESPAÑOLES EN LA ANTIGUA
PROVINCIA DE SANTA MARTA, COLOMBIA
Documentos De los siglos XVi y XVii
Carl Henrik langebaek
FaCultad de CienCias soCiales
uniVersidad de los andes
2007
Primera edición: noviembre de 2007
© Carl Henrik langebaek
© universidad de los andes, Facultad de Ciencias sociales, Centro de estudios socioculturales e
internacionales - Ceso
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isbn: 978-958-695-313-9
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el permiso previo por escrito de la editorial.
langebaek rueda, Carl Henrik, 1961-
indios y españoles en la antigua provincia de santa Marta, Colombia: documentos de los siglos XVi
y XVii / Carl Henrik langebaek. — bogotá: universidad de los andes, Facultad de Ciencias sociales,
Ceso, ediciones uniandes, 2007.
262 p.; 170 x 240 cm.
isbn: 978-958-695-313-9
1. indígenas de Colombia – sierra nevada de santa Marta – Historia – Fuentes 2. sierra nevada de
santa Marta (Colombia) – Historia – Fuentes 3. Conquistadores españoles – Historia – Fuentes 4. américa
– descubrimiento y exploraciones – españoles - Fuentes i. universidad de los andes (Colombia). Facultad
de Ciencias sociales ii. universidad de los andes (Colombia). Ceso iii. tít.
Cdd 986.116
sbua
A la memoria de Juan Friede, enemigo de
las injusticias, perseguido por los aristócratas
por revolucionario, y por los revolucionarios por judío.
Contenido
PresentaCión....................................................................................................... . 1
i.. el.esPlendor.Perdido:.Jerónimo.lebrón.informa.a.su.maJestad.de.las.
neCesidades.de.la.Ciudad.de.santa.marta,.1538................................... . 7
ii.. esPeranza.y.frustraCión:.la.PoblaCión.de.tairona.en.1571.................. . 13
iii.. una.nueva.relaCión.geográfiCa:.la.desCriPCión.históriCa.y.geográfiCa.
de.la.Ciudad.de.nueva.salamanCa.de.la.ramada,.1578...................... . 39
iv.. entre.la.Paz.y.la.guerra:.el.informe.del.obisPo.sebastián.de.oCando.
sobre.santa.marta.y.río.de.la.haCha.en.1580.................................... . 53
v.. levantamiento.y.venganza.en.1599....................................................... . 59
vi.. desPués.de.la.tormenta,.el.sometimiento..informe.del.obisPo.sebastián.
de.oCando.siete.años.desPués.del.levantamiento................................. . 159
vii.. enComiendas,.indios.y.tributos.en.la.ProvinCia.y.gobierno.de.santa.
marta,.1625............................................................................................ . 165
viii.. denunCia.de.luCas.garCía.miranda.sobre.el.maltrato.a.los.indios.
en.1628..................................................................................................... . 197
iX.. la.idolatría.de.los.indios.en.el.siglo.Xvii:.el.Caso.de.los.arhuaCos.. 221
X.. santa.marta.en.la.grandeza.de.las.indias.de.gabriel.fernández.de.
villalobos,.marqués.de.varinas,.1683.................................................. . 249
Presentación
La presente publicación es resultado de numerosos y frustrados esfuerzos que
comenzaron hace 15 años. En ese entonces, y gracias a una beca de investigación
de la Universidad de Pittsburgh concedida para el estudio de patrones de consumo
de coca entre los indígenas colombianos en el siglo XVI, se tuvo la oportunidad
de consultar el Archivo de Indias en Sevilla (España) durante un período de dos
meses. La estadía en Sevilla se aprovechó para recopilar documentos referentes a
indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, inéditos, parcialmente conocidos
o sólo disponibles en textos antiguos, con el criterio de que contuvieran la mayor
cantidad posible de información sobre la población indígena de la región y su
relación con los conquistadores españoles. La idea original consistía en que dichos
documentos complementaran los estudios arqueológicos que el autor llevaba a
cabo en esa parte de la Costa Caribe colombiana.
Inicialmente, se propuso publicar por entregas los documentos encontrados,
en la entonces llamada Revista de Antropología y Arqueología del Departamento
de Antropología de la Universidad de los Andes, junto a un breve análisis de su
importancia en relación con el o los problemas específicos que el texto permitiera
enfrentar. El proyecto fracasó después de dar a la luz únicamente la “Relación de
Nueva Salamanca de La Ramada” (Langebaek, 1990). Más tarde, se trascribieron
algunos de los documentos, gracias a la colaboración de Adriana Muñoz y Felipe
Cárdenas y la oportuna financiación del ICANH, pero ningún producto de ese
esfuerzo fue publicado y el trabajo, entregado debidamente a dicha institución,
no se revisó y permaneció sepultado en el olvido. Años después se transcribió
y publicó el texto de Melchor de Espinosa sobre la búsqueda y destrucción
de santuarios arhuacos en el siglo XVII, en un volumen editado e impreso en
Alemania, donde los editores olvidaron incluir la transcripción del documento
(Langebaek, 2004a), y luego, ahora si completo, en una compilación sobre varios
asuntos de la Colonia en América (Langebaek, 2004b).
Hasta hoy, después de tantos años, la mayor parte de los documentos ha
permanecido inédita, aunque ninguno de ellos es totalmente desconocido, e in-
cluso, en más de un caso, el contenido de algunos ha sido parcialmente transcrito.
Como sea, los textos que hoy se publican contribuyen a llenar un vacío importan-
te, pese a los importantes precedentes que tienen la recolección y el análisis de
2 Carl Henrik Langebaek
documentos sobre la antigua Provincia de Santa Marta. Dichos antecedentes no
son nada despreciables. En primer lugar, se debe mencionar la colección de do-
cumentos transcritos por Juan Friede (1976), que ha significado un valioso aporte
para los antropólogos e historiadores colombianos, pero que sólo llega hasta 1590;
así mismo, el trabajo de Tovar (1993), que, además de la transcripción, incluye un
juicioso análisis, pero que contiene relaciones geográficas del siglo XVI. También
se debe mencionar el esfuerzo reciente de Vidal y Baquero (2007), quienes publi-
caron una importante colección de cartas del Cabildo de Santa Marta, buena parte
de las cuales son también del siglo XVI, aunque la recopilación llega hasta 1639.
A ellos, deben añadirse los trabajos realizados por españoles (Miranda, 1976; Bo-
rrego, 1990) y otros colombianos (en Vidal y Baquero, 2007: 7) que han transcrito
y/o analizado documentos de Sevilla sobre la antigua Provincia de Santa Marta.
Si bien en la presente colección se incluyen tres documentos del siglo XVI,
la mayor parte de los textos corresponde al siglo XVII. Históricamente, el período
cubierto corresponde a la franca decadencia de Santa Marta en el panorama neo-
granadino (Bischof, 1971: 261). Cartagena le había arrebatado el protagonismo
como la principal fundación española en el Caribe colombiano; además, las rela-
ciones con los indígenas no eran las mejores y, en consecuencia, las encomiendas
que se conformaron fueron pocas y pobres. Todos los documentos aquí publica-
dos evidencian esa situación, y entre ellos conforman una unidad narrativa, en la
medida en que ayudan a reconstruir un proceso continuo. No obstante, cuatro do-
cumentos tienen especial importancia. El primero de ellos es la relación de Nue-
va Salamanca de La Ramada, una descripción geográfica y socioeconómica de
primer orden sobre la región. El segundo es el testimonio sobre el levantamiento
de los indígenas de la Sierra en 1599 y la posterior campaña de revancha española
en 1600, el cual se encuentra en el centro del debate sobre la organización política
de los indígenas. El tercero corresponde a la información sobre las encomiendas
del gobernador Jerónimo de Quero en 1625, sin duda uno de los testimonios más
detallados sobre la situación de las encomiendas, los tributos y la demografía de
la primera mitad del siglo XVII. El cuarto corresponde a la versión de Melchor
de Espinosa sobre la búsqueda de santuarios arhuacos de 1691, un testimonio
invaluable sobre la extirpación de la idolatría que además permite complementar
la versión que sobre ese mismo tema escribió Francisco Romero en su conocido
Llanto Sagrado.
Cada uno de los documentos transcritos en este volumen va acompañado de
un corto artículo introductorio, o al menos de una nota aclaratoria, que pretende
explorar los problemas que, a juicio del autor, pueden estudiarse desde el punto
de vista de su contenido. Se debe aclarar que todos los textos fueron transcritos
de nuevo en 2006, con el fin de corregir errores de transcripciones anteriores y
borradores que se habían hecho en años anteriores, incluido el informe presentado
Presentación 3
al ICANH, la mayor parte de los cuales no contaba con versión electrónica. Esta
labor estuvo a cargo del autor, en el caso de la Descripción de Nueva Salamanca
de La Ramada, el levantamiento de 1599, la Relación de repartimientos de 1625,
el texto de Melchor de Espinosa y Santa Marta en la Grandeza de las Indias. El
resto de documentos fue transcrito por María Mercedes Ladrón de Guevara, quien
además revisó las transcripciones realizadas por el autor. Por lo tanto, se hace un
explícito reconocimiento a su importante tarea. En cuanto a la paleografía, los
documentos han sido modernizados, aunque procurando que no perdieran sus
características paleográficas más importantes.
Finalmente, agradezco a Hermes Tovar, Tibisay Maña y Ethelia Ruiz por su
colaboración y hospitalidad mientras el autor permaneció en Sevilla. Así mismo,
al Ceso, por brindarme la oportunidad de llevar a feliz término este proyecto
tantas veces aplazado. Sin más preámbulos, es el deseo del autor que la presente
transcripción enriquezca el acervo documental sobre la Sierra Nevada de Santa
Marta y sus habitantes.
BiBliografía
Bischof, Henning
1971 Die Spanisch-Indianische Auseinandersetzung in der Nördlichen Sierra
Nevada de Santa Marta (1501-1600). Bonn: Bonner Amerikanistische
Studien, 1.
Borrego, María del Carmen
1990 “Santa Marta colonial a través de la historiografía española contemporánea
(1940-1989)”. Revista de Indias, 50 (188): 183-93.
Friede, Juan
1976 Fuentes documentales para la Historia del Nuevo Reino de Granada.
Ocho vols. Bogotá: Fondo de Promoción de la Cultura, Banco Popular.
Langebaek, Carl Henrik
1990 “Documento sobre las tribus de la Sierra Nevada de Santa Marta, Archivo
General de Indias, Sevilla: Relación de Nueva Salamanca de La Ramada
de 1578”. Revista de Antropología y Arqueología, 6 (2): 107-24.
2004a Kolonialzeitliche Abhandlungen über den Götzendienst in der Sierra
Nevada de Santa Marta-Die “Heilige Klage” des Fray Francisco Romero
und das unveröffentlichte Dokument von Melchor de Espinosa”, en
4 Carl Henrik Langebaek
Mission und Sprache-Interdisziplinäre Erkundungen zum Orden Colonial
in Iberoamerika, editado por Matthias Vollet y Felipe Castañeda: 145-162.
Frankfurt: Peter Lang.
2004b “Discursos coloniales sobre la idolatría en la Sierra Nevada de Santa Marta:
el Llanto Sagrado de Fray Francisco Romero y el documento inédito de
Melchor de Espinosa”, en El Nuevo Mundo-Problemas y Debates, editado
por Diana Bonnett y Felipe Castañeda: 243-79. Bogotá: Ceso-Universidad
de los Andes.
Miranda, Trinidad
1976 La Gobernación de Santa Marta (1570-1670). Sevilla: Consejo Superior de
Investigaciones Científicas-Escuela de Estudios Hispano-Americanos.
Tovar, Hermes
1993 Relaciones y Visitas a los Andes, siglo XVI. Vol. II, Región del Caribe.
Bogotá: Colcultura-Instituto Colombiano de Cultura Hispánica.
Vidal, Antonino y Álvaro Baquero
2007 De las Indias remotas ... Cartas del Cabildo de Santa Marta (1529-1640).
Barranquilla: Ediciones Uninorte.
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i. el esPlendor Perdido: Jerónimo leBrón
informa a su maJestad de las necesidades
de la ciudad de santa marta, 1538
santa fe, 49, r. 3, n. 10
Este documento describe el deplorable estado en que se encontraba Santa Marta
después del fin de un período de conquista marcado por el optimismo, y las ha-
zañas militares no pocas veces acompañadas de cuantiosos botines en oro adqui-
ridos mediante ranchería (Avellaneda, 1994: 6). En su lugar, se abría la esperanza
que generaban las noticias de ricas tierras en el interior del continente. Hacía años,
el descubrimiento del Perú había contribuido a despoblar a Santa Marta. Ahora,
el peligro estaba en nuevas y promisorias expediciones que habían encontrado el
territorio muisca (Friede, 1966: 34). El autor del texto, Jerónimo Lebrón, había
llegado a Santa Marta justo después de que su predecesor —Pedro Fernández de
Lugo— hubiera enviado a Gonzalo Jiménez de Quesada a remontar el Magdale-
na. En opinión de Reichel-Dolmatoff (1951: 23), los primeros años del gobierno de
Lebrón correspondieron a una relativa tranquilidad. En cambio, para Tovar (1993:
76), el gobierno de Lugo se había caracterizado por fuertes conflictos con Bonda,
Pocigueica y La Ramada.
El documento permite apoyar esta última propuesta. Ciertamente, Santa
Marta parece ser ya una colonia que mira con esperanza la colonización del sur,
más que de su entorno inmediato, en razón de la imposibilidad de forjar una
economía sólida basada en la explotación de los indios, por no mencionar el des-
poblamiento, las desavenencias entre los propios conquistadores y la corrupción.
Pero ello no implicó un apaciguamiento en las relaciones con los nativos; de he-
cho, las relaciones de guerra con los indios seguían siendo activas. Por ejemplo,
las minas de oro de la Sierra no se podían explotar, por el conflicto con los nati-
vos, y la región, en general, no tenía “sustento ni remedio”.
En Santa Marta, la situación era tan desesperada que en el documento se
propone esclavizar a la población, incluidos los niños, pues ya eran guerreros
consumados. Es decir, se acude a la típica solución de una colonización fracasada,
8 Carl Henrik Langebaek
incapaz de controlar pacíficamente la mano de obra mediante el sistema de
encomiendas. Subiendo el río Magdalena, sin embargo, los conquistadores habían
encontrado “indios cubiertos con mantas”, los cuales recibían a los españoles de
forma pacífica, brindándoles comida y alimentando sus esperanzas de encontrar
un pueblo más fácil de conquistar y explotar.
BiBliografía
Avellaneda, José Ignacio
1994 La expedición de Alonso Luis de Lugo al Nuevo Reino de Granada.
Bogotá: Banco de la República.
Friede, Juan
1966 Invasión del país de los chibchas-Conquista del Nuevo Reino de Granada
y Fundación de Bogotá. Bogotá: Tercer Mundo.
Reichel-Dolmatoff, Gerardo
1951 Datos histórico-culturales sobre las tribus de la antigua Gobernación de
Santa Marta. Bogotá: Banco de la República.
Tovar, Hermes
1993 Relaciones y Visitas a los Andes, siglo XVI. Vol. II, Región del Caribe.
Bogotá: Colcultura-Instituto Colombiano de Cultura Hispánica.
El esplendor perdido 9
transcriPción del documento
Sacra Cesárea Católica Majestad
1. Por fallecimiento del adelantado don Pedro Hernandez de Lugo Gobernador
Desta provincia de Santa Marta el presidente e oidores que Residen en la Española
acordaron y me mandaron que en nombre De Vuestra Majestad yo viniese a tener
el cargo de la Gobernación y capitanía general de estas provincias en el entretanto
que a vuestra Majestad se le hacia relación a lo concedido asi del fallecimiento
del dicho adelantado como de algunos desafueros y cosas no bien hechas que
don Alonso Luis de Lugo su hijo en estas provincias hizo asi en el desasosiego
y levantamiento que en la tierra hubo como en se haber ido con cierta presa y
despojo que hubo en el valle de Marona del cacique Maruguari asi de mucha
cantidad de oro y piedras de gran valor como de otras cosas con lo cual sin lo
manifestar ni quintar ni dar parte a los compañeros ni gente que con el fue a la
dicha entrada se fue de lo cual Vuestra Majestad por las informaciones que el
adelantado su padre de ese Real Consejo contra el envió Vuestra Majestad habra
sido informado yo acepte de venir esta jornada porque mi padre y antepasados
siempre con sus haciendas y personas sirvieron asi a Vuestra Majestad como
al Católico Rey de gloriosa memoria y llegue a este puerto día de la invención
de la Cruz a tres de mayo halle la tierra muy necesitada de mantenimiento y
caballos y muy mas de dinero y muy gran desconformidad y pasiones unos entre
otros a causa de los tener debajo de su administración un Antón Becos que por
teniente de Gobernador dijo el dicho adelantado he procurado quietar y pacificar
las pasiones y diferencias que unos entre otros tenian y con mi venida habiendo
logrado nuestro señor estan muy sosegados y contentos y en toda amistad /
El adelantado don Gonzalo que halla gloria despacho de este puerto un
armada de ciertos bergantines por el rio grande arriba y por la tierra por la costa
de el vienen cien caballos y entre la gente que por tierra y por el rio fueron serian
seis cientos hombres la cual partió jueves santo del año de y (...) de la cual por
capitanes generales envió por la tierra a un Licenciado Jiménez y por el rio a un
licenciado Gallegos subieron por el rio grande doce leguas con arto trabajo por las
grandes corrientes del dicho rio juntaronsé en aquel paraje la una gente y la otra
y de allí enviaron por descubridores a unos dos hidalgos que se dicen el Capitán
Céspedes y el tesorero Lebrija con hasta treinta hombres a pie y a calor y descubrí
la subida y entrada de la sierra los cuales fueron (...) leguas de sierra atravesándola
la cual no es muy áspera porque se puede hacer camino por ella a las quince leguas
hallaron indios cubiertos con mantas y que se estaban quietos en sus hamacas
aunque los cristianos llegaban a ellos sin recibir alteración tenian mucha comida
10 Carl Henrik Langebaek
y holgaban que los cristianos la comiesen esta gente eran pobre de oro porque
estaban en lo alto de la sierra pasaron mas adelante otras quince leguas y dieron
en un valle a quien los dichos indios llaman el Valle de (opo) y allí hallaron indios
asi mesmo cubiertos con mantas muy delgadas y muy pintadas hallaron mucha
comida y allí dicen los descubridores que soldados hallaron algún oro lo cual era
finoy sobre plata tomaron un indio que venia con cantidad de mantas a rescatar
y los soldados le tomaron las mantas este indio les dijo por señas muy claras
por lengua no la tenian que por allí todo era poco y pobre que pasasen adelante
y que abra muy buena tierra y llana sin árboles que con las tierras (tuzas?) del
maíz hacían fuego por falta de leña preguntáronles cuantos dias los pondría en
estos llanos y por sus señas respondió que en tres dias los cuales pasados dieron
en unos muy grandes llanos tantos que dicen los descubridores que a una parte
y a otra no ven fom (?) de ellos ni árboles sino era en algunos pueblos que había
alguno y por allí muy ancho camino que atravesaba de unos pueblos a otros y allí
les dijo el indio que cinco soles adelante estaba la laguna de la sal en la cual había
muchos bohíos y que allí había mucho oro y mantas y otras cosas por razon de /
mucha contratación de la sal y que de allí pa delante habra muy grandes
poblaciones y que en ellas había mucha cantidad de oro en piezas que señalaba
como ollas y otras vasijas grandes de allí se volvieron a dar razon y cuenta al
general aunque no todos porque el tesorero Lebrija quedo con quince hombres en
el valle de Opo porque el dicho indio les dijo que ellos eran muy poquitos y que
los indios eran muchos que no pasasen adelante y con esta nueva volvió el capitán
Céspedes que fue causa en el real de muy grande alegría por se haber hallado
tierra tan llana y de la calidad y disposición significada y aunque entre toda la
gente no habría obra de (tales) hombres porque todos los demas eran muertos de
enfermedades, trabajos y (...) caballos, acordaron que el dicho licenciado Jiménez
con (tales) hombres y los dichos (...) caballos fuese en seguimiento de aquella
demanda y que el dicho licenciado Gallegos quedase con la demas gente allí en
los bergantines por amparo y fortaleza y los esperase seis meses sin de allí se
partir porque en este medio tiempo ellos podrían calar la tierra y volver o enviarle
la nueva y asi partieron con el fornecimiento que pudieron apercibimiento de doce
(...) años el dicho licenciado Gallegos que asi quedo con los bergantines movido
mas con codicia que con celo de cumplir lo asentado ni hacer lo que era obligado
acordó con los tres Bergantines que allí tenia y con la gente que en ellos quedo
venirse el rio abajo mas de (tres) leguas a rescatar donde varado un bergantín
entran a le tomar un poco de agua que hacia y andando la gente sin orden ni
concierto los indios dieron sobre ellos y mataron antes que se pudiesen recoger a
los bergantines mas de veinte hombres entre los cuales murio un Juan Chamorro
hombre pa mucho en esta tierra y al dicho licenciado dieron un flechazo cabo el
ojo dicha y al fin con toda esta perdida recogidos a los bergantines y echados los
El esplendor perdido 11
toldos salieron a ellos mucho numero de canoas e indios y los vinieron flechando
muy gran trecho del rio pero como la corriente era grande y los bergantines venían
toldados no les pudieron hacer mas daño y asi desbaratados llegaron a este puerto
de Santa Marta donde yo los halle obra de el dias presente de mi venida y por mal
recaudo despues de haber llegado al puerto seis dias orden los dos bergantines
que fue arto daño he dado relación a Vuestra Majestad como la he habido de los
que de allá vinieron créese que la tierra es de calidad que en ella /
Abra riqueza lo que abra sucedido solo Dios y los que por allá estan lo saben
Dios sea servido haberlos guardado y que en la imperial ventura de Vuestra
Majestad hallan habido buen suceso.
2. Esta tierra esta muy perdida a causa de la tierra estar alzada y solo con la
esperanza del buen fin que esperan de esta entrada se sostiene y seria menester pa
la allanar sobre mil e quinientos hombres en que interviniesen a de caballo y (...)
arcabucera y pa toda esta gente mantenimientos con que se sostener y el fruto que
de aquí podría salir seria quemarles las poblazones por que generalmente habitan
y las tienen en las tierras y tomar algunos indios y estos no los que fuesen a huir
sino mujeres y muchachos hay una real provisión de Vuestra Majestad para que
no se puedan hacer esclavos las tales mujeres ni muchachos de veinte años para
abajo lo cual yo halle obedecida (por) suplicado de ella como Vuestra Majestad
lo podra mandar ver por esta suplicación que se envía . En la ciudad la tierra esta
de la calidad que dicho tengo y tan en terminos de ese despoblar y perder que
al real servicio de Vuestra Majestad conviene para entretener la gente y que la
tierra no se despueble que la dicha real provisión se suspenda por el tiempo que
Vuestra Majestad fuere servido y va (...) dello como leal vasallo por lo que debo y
soy obligado de lo cual a Dios pongo por testigo y si otra cosa Vuestra Majestad
fuere servido (veré) que et (?) por se será obedecido por lo que importa mucho
verse bien que certifico a Vuestra Majestad que se ha visto muchacho de diez
años haber flechado y muerto cristiano y generalmente de esta edad y menos
los habesan a flechar u guerrear pues si estos y las mujeres no se viesen por
esclavos estando de guerra ha sido poderse sustentar esta tierra pues en ella no
ni de presente otro ningún provecho ni remedio Vuestra Majestad lo mande ver y
proveerlo que su real servicio fuere.
3. Por parte de esta ciudad e provincia suplico en este real consejo Pedro
Briceño tesorero por Vuestra Majestad atento la pobreza de la tierra del oro que
en ella se hubiese entre los indios o en otra cualquier manera que fuese Vuestra
Majestad. Fuese servido que como se paga el quinto fuese solamente el diezmo
porque estan asi que manifestaría mucho mas que por ventura por no pagar el
quinto se usurpa y hurtan los dichos de Vuestra Majestad diósele la dicha real
provisión por cierto tiempo y es las que generalmente se suele dar para la Española
12 Carl Henrik Langebaek
y las otras islas donde cogen oro en que dice que del oro que se cogera y fundiere
de las minas que pague el diezmo . En esta tierra no se /
coge oro de mina aunque las hay porque estan en la tierra de guerra a Vuestra
Majestad se suplica sea servido que la dicha provisión y mande sea y se entienda
de cualquier oro que se hubiere en la tierra entre los indios en cualquier manera
que sea que de ello se pague el diezmo por el tiempo contenido en la dicha merced
y lo mismo se entienda de los esclavos que se cautivaren y por las tales se dieren
pues de mas de ser tan gran merced pa los que en esta tierra viven las reales rentas
de Vuestra Majestad seran mas aumentadas por la razon que dicho tengo.
4. Yo vine como dicho tengo a servir a Vuestra Majestad esta jornada pa
la cual gaste lo poco que tenia y me adeude en mucho pesos de oro y aunque se
me señalo cierto salario y hay en ello pa me sustentar ni en la caja de Vuestra
Majestad pa se me pagar. A Vuestra Majestad suplico sea servido de me hacer
merced de se servir de mi en esta Gobernación y capitanía general conforme y de
la manera que la tenia el adelantado don Pedro de Lugo o como Vuestra Majestad
mas servido fuere pues con la ayuda de Dios y en la imperial ventura de Vuestra
Majestad persiga dar la cuenta de mi persona que cualquier bueno es obligado a
su rey e señor y porque siempre que haya dispusicion avisare de las cosas de estas
partes y de lo que sucediere doy razon. Nuestro Señor la vida imperial estado de
Vuestra Sacra Majestad guarde Y con muy grandes victorias aumente en su santo
(servicio) como por Vuestra Majestad es deseado.
De esta ciudad de Santa Marta a diez de agosto de l538 años.
A Vuestra Sacra Católica Majestad
Humildísimo siervo y Vasallo que sus imperiales pies y manos beso.
Jerónimo Lebrón
Información hecha a pedimiento del párroco general de Santa Marta para
informar a su Majestad de las necesidades de ella y que le haga merced en el
servido.
ii. esPeranza y frustración:
la PoBlación de tairona en 1571
Patronato, 29
En 1571, la situación de Santa Marta era tan desesperada que los colonos de Santa
Marta miraban al pasado para alimentar la posibilidad de recuperar su antigua
grandeza. En este documento, el testimonio brindado por capitanes y vecinos ante
el procurador de la ciudad, Gonzalo de la Vega, da una idea de los argumentos
con los que los colonos quieren defender sus intereses ante la Corona. Aunque la
conquista de los muiscas había reducido la importancia de la ciudad a competir
precariamente con Cartagena como puerto de paso al Nuevo Reino de Granada,
había razones para ser optimistas. Por un lado, la calidad del puerto, y la facilidad
con la que se podían llevar mercancías hasta Malambo para que ingresaran al
interior del continente, especialmente al Nuevo Reino y a Popayán; por otro,
la abundancia de mano de obra disponible si se pacificaba la Sierra, capaz de
sostener hasta 50 vecinos, y la cantidad de tierras fértiles eran garantía para poder
establecer haciendas como las de La Española. Los indígenas se describen en
términos elogiosos; por ejemplo, el capitán Ballesteros afirma que eran “ricos”
y que en sus comarcas había “muchas y buenas tierras”, y esto por no mencionar
el oro, el cual era explotado por los indios apenas a doce leguas de la ciudad.
En particular, parecían atractivas las provincias de Pocigueica, Tairona, Betoma
y Carbón, todas situadas en las faldas de la Sierra Nevada, no muy lejos de la
ciudad. Allí se encontraría, sin duda, un nuevo Cuzco, que se describe en boca de
Manuel Riveros como si se tratara de un esperanzador Nuevo Reino:
... tierra más fértil y de más gentes que hay en estas Indias, gente vestida y de gran policía
en sus trajes e cosas que los demás de ellas son labrada de cantería pueblos vistos por los
soldados que fueron a la dicha jornada de dos mil e quinientos vecinos, y otros de a mil y los
menores de mas de doscientas casas don de se descubrieron muy ricas minas de oro.
Pero los indios aguarían la fiesta de nuevo. Después de someterse a que
Santafé aprobara que el capitán González de Castro entrara a poblar las ciudades,
los nativos se retiraron a las cabeceras de la Sierra y las tropas españolas se
debieron replegar, con grave daño.
14 Carl Henrik Langebaek
transcriPción del documento
Información sobre la población de Tairona y parecer
de la Audiencia
Este es traslado bien y fielmente sacado de una probanza hecha en la ciudad de
Santa Martha en las Indias ante el ilustre señor don Luis Rojas y de Guzmán
gobernador y capitán general en ella y su gobernación por su Majestad a
pedimiento del Procurador General de la dicha ciudad y comparecer en ella de los
señores Presidente y Oidores de la Real chancillería del nuevo reino de Granada
Que su tenor de todo ello es el siguiente.
En la ciudad de Santa Martha de la costa de tierra firme de las indias del mar
Océano a once días del mes de julio año del señor de mil y quinientos e setenta e
un años ante el ilustre señor don Luis de Rojas y de Guzmán gobernador y capitán
general de la dicha gobernación de Santa Martha por su majestad y por ante mi
Alonso Sánchez de Robles escribano de su Majestad e testigo de yuso escriptos
pareció presente Gonzalo de Vega procurador de la dicha ciudad de Santa Martha
y en nombre de ella presento el pedimiento y preguntas siguientes y pidio justicia
etc.
Ilustre señor el capitán Gonzalo de Vega procurador General de esta ciudad
de Santa Martha por lo que conviene al servicio de su Majestad y al bien y pro
común de esta ciudad parezco ante Vuestra Merced y digo que esta ciudad y su
poblacion va en gran disminución a causa de las guerras muchas que le hacen
corsarios franceses e ingleses y los indios naturales de esta provincia y de la poca
o ninguna defensa ni socorro que para ello tiene y ansi mismo a causa de que
ordinariamente (...) testigos que por mando de su Majestad vienen a las indias
que solían hacer escala en este puerto y proveer la ciudad e vecindario de ella y
descargar las mercaderías que se traen para el Nuevo Reino de Granada y pueblos
del rio grande por ser como es este puerto mas seguro y el camino para el rio
grande y Nuevo Reino a mucho menos costa que no el de Cartagena y menos
riesgo de cuyo comercio esta ciudad e vecinos de ella se les /
seguirá grande interés y por que las dichas causas y otras luchas que mueven
a esta ciudad seria posible despoblarse por no se poder sustentar lo vecinos en
ella especialmente agora que se descubrieron los valles de Tairona y Pocigueica
y se dejan de poblar por el poco posible de donde quedan los naturales con tanta
victoria que ayudaría a los de esta provincia a hacer nueva guerra y porque para
informar a su Majestad y a los muy altos y poderosos señores de su Real Consejo
de las Indias me es necesario hacer información de lo susodicho y de lo demas
Esperanza y frustración 15
que convenga y pide el remedio necesario. Pido y suplico a vuestra merced que
los testigos que presentare en nombre de esta Ciudad los mande examinar por las
preguntas de uso contenidas y lo que dijeren y depusieren autorizado en publica
forma en manera que haga fe me lo mande Vuestra Merced dar para lo presentar
donde me convenga interponiendo Vuestra Merced en ello su autoridad y decreto
judicial para que valga e haga fe donde se presentare para lo cual y en lo necesario
imploro el ilustre oficio de Vuestra Merced y pido justicia.
Primeramente sean preguntados si conocen a mi el dicho capitán Gonzalo de
Vega procurador general de esta ciudad y si tienen noticia de la antigua poblazon
y contratación de esta ciudad y de la disminución en que ha venido y si saben las
causas de ello digan lo que saben.
Ítem si saben que esta ciudad es de las más antiguas de las Indias y que
fue muy poblada de mas cantidad que de cuatrocientos o quinientos vecinos los
cuales con el socorro que tenian de los Indios naturales y con sus contrataciones
por mar e por tierra se sustentaban e vivían tan bien como en los demas pueblos
de las Indias, digan lo que saben Iten si saben que en la provincia de naturales
que sirve /
e podría servir a esta ciudad hay mas de veinte mil indios por que son la sierra
de Santa Martha y los llanos de lo de la ciénega hasta Buritica donde se podrían
sustentar hasta cincuenta vecinos pacificando los dichos indios y habiendo fuerza
en este pueblo para que los indios sustentasen la paz y sirviesen, digan lo que
saben.
Iten si saben que el puerto de esta ciudad es uno de los mejores y mas seguros
que hay en las Indias y si saben que haciéndose en el una fortaleza y proveyéndola
de artillería y municiones seria bastante para lo defender de todos los enemigos
que por la mar la quisiesen ofender e para atemorizar a los naturales indios para
que no se alzasen ni hiciesen guerra a esta Ciudad digan lo que saben.
Iten si saben que habiendo la dicha fortaleza en esta ciudad y puerto se
poblaría esta ciudad y vendrían a ella mercaderes y otras gentes que lo dejan de
hacer por temor que no estarán seguros y les robaran sus haciendas y mataran sus
personas digan lo que saben.
Iten si saben que desde el puerto de esta ciudad se puede ir por agua en
barcos pequeños o en canoas al rio grande en día y medio /
o en dos dias sin ningún riesgo y llevan todas las mercaderías y haciendas
del mando que fuesen al Nuevo Reino de Granada e gobernación de Popayán
a mucha menos costa que desde la ciudad puerto de Cartagena y esto en todo
tiempo del año y si saben que es de la ciudad y puerto de Cartagena no se puede
venir al dicho rio grande camino por donde se sube a el dicho nuevo Reino y
16 Carl Henrik Langebaek
gobernación sino es en tiempo de vendavales y esto con mucho riesgo por mar y
tierra como se ha visto en muchas veces que se han robado las haciendas que se
llevan por mar y tierra al dicho Nuevo Reino digan lo que saben.
Iten si saben que visto el poco posible e defensa que hay en esta ciudad e
puerto porque no hay de doce vecinos arriba en esta ciudad los corsarios franceses
o ingleses se podrían apoderar en este Puerto y ciudad como otras muchas veces
lo han fecho y hacer asiento en el de donde serian parte para quitar y estorbar
el comercio de toda tierra firme como lo dijo Juan Harquines corsario ingles el
tiempo que tuvo tomado este puerto y ciudad y si saben que apoderándose los
dichos corsarios en este puerto podrían hacer mucho daño asi en las armadas
que vienen de España como en los navíos que tratan en estas Indias como en los
pueblos de esta costa, digan lo que saben.
Iten si saben que en el tiempo que las flotas que su Majestad envía a tierra
firme entraban en esta ciudad los vecinos que en ella viven eran muy aprovechados
y compraban lo que habían menester para sus personas y casas a mucho menos
costas de lo que hoy lo compran porque agora para comprar una camisa /
de hay arriba han de enviar a Cartagena que les cuesta mas caro que si
enviasen a comprarlo a España, y si saben que en el tiempo que enviaran las flotas
en esta ciudad se descargaban en ella de ciento e cincuenta e doscientos mil pesos
arriba de hacienda de mercaderes del reino donde demas de ir muy segura la la
dicha hacienda y a menos costa de lo que de la de Cartagena los vecinos de esta
ciudad se aprovechaban y quedaban para su sustento, digan lo que saben.
Iten si saben que conviene mucho al servicio de Dios Nuestro Señor y de
su Majestad que sustenta este puerto y ciudad y los indios que estan de paso en
ella porque en los que la quieren recibir hay doctrina evangélica y hay muchos
cristianos y principio para que los demas vengan en verdadero conocimiento,
digan lo que saben.
Iten si saben que los vecinos de esta ciudad son pobres en tanta manera que
no se pueden sustentar y que con su pobreza defienden este puerto y ciudad y
sustentan gente y armas para ello en lo cual han gastado sus haciendas y venido
en la pobreza que estan digan lo que saben.
Iten si saben que poblándose en las provincias de Pocigueyca y Betoma
y Carbon que por nuevo nombre se llama el Nuevo Cuzco esta ciudad y toda
la gobernación ira en gran crecimiento y su Majestad será muy servido y sus
quintos reales multiplicados y vernan (vendrán) a verdadero conocimiento mas de
cuarenta mil naturales que hay en aquellas provincias y en otras comarcanas y si
lo susodicho no se puebla no se puede sustentar esta ciudad ni toda la gobernación
Esperanza y frustración 17
por ser muy pobres y ser esto la cabeza de aquella provincia de donde se espera
el remedio /
de toda ella digan lo que saben.
Iten si saben que todo lo suso dicho es publica voz y fama.
Gonzalo de Vega.
E por el dicho señor gobernador visto dijo que lo había e hubo por Presentado
y que mandaba al dicho Gonzalo de Vega procurador que presente los testigos de
que se entiende aprovechar y que esta presto de los examinar por las preguntas
por el presentadas en el dicho nombre testigos los capitanes Rodrigo Cordero y
Martín de Aguirre Garibay estantes en la dicha ciudad don Luis de Rojas Ante mi
Alonso Sánchez de Robledo.
E luego incontinenti este dicho día mes y año suso dicho ante el dicho Señor
gobernador e por ante mi el dicho Alonso Sánchez de Robledo Escribano, pareció
el dicho Gonzalo de Vega procurador e para la dicha información presento por
testigo al capitán Francisco (Gs
o
.- González) de Castro contador de su Majestad
en la dicha ciudad y al capitán Álvaro Ballesteros (factor) de su Majestad en la
dicha ciudad y a Pedro Campusano e a Juan de Torquemada y a Manuel Riveros
vecinos de esta dicha ciudad de los cuales y de cada uno de ellos el dicho señor
gobernador tomo e recibio juramento en forma de derecho por Dios Nuestro Señor
y Santa Maria su bendita Madre e por las palabras de los santos evangelios e una
señal de cruz en que pusieron sus manos derechas que dirán verdad de lo que
supieren y les fuere preguntado en este caso en que son presentados por testigos
los cuales hicieron el dicho juramento bien y cumplidamente siendo testigos el
capitán Gregorio de Porras y Alonso Ruiz estantes /
En la dicha ciudad don Luis de Rojas ante mi Alonso Sánchez de Robledo.
E lo que los dichos testigos e cada uno de ellos dijeron e depusieron secreta e
apartadamente en sus dichos y de posiciones cada uno por si e siendo preguntados
por las preguntas generales y el dicho interrogatorio presentado por el dicho
Gonzalo de Vega en el dicho nombre e lo que adelante dirá en esta manera.
El dicho Francisco González de Castro capitán de su Majestad y vecino de
la dicha Ciudad de Santa Marta y teniente general de la gobernación de Santa
Martha y sus provincias, testigo presentado por parte del dicho Gonzalo de Vega
gobernador en nombre de la dicha ciudad de Santa Marta el cual habiendo jurado
en forma de derecho e siendo preguntado por las preguntas del dicho interrogatorio
dijo e depuso lo siguiente.
A la primera pregunta dijo que conoce al dicho capitán Gonzalo de Vega
procurador general de la dicha ciudad de Santa Marta y que tiene noticia de la
18 Carl Henrik Langebaek
antigua poblacion y contratación de esta ciudad y de la disminución en que ha
venido por que ha que tiene noticia de esta ciudad y la sabe treinta años.
Fue preguntado por las preguntas generales de la ley e dijo que es de edad
de cincuenta años poco mas o menos e que es vecino de la dicha ciudad de Santa
Marta que no le tocan ninguna de las preguntas generales.
A la segunda pregunta dijo este testigo que desde los dichos treinta años a
esta parte que este testigo a que sabe esta dicha ciudad y a tratado en ella la ha
conocido con mucha cantidad de vecinos /
mas que ahora tiene y de muy buenas casas de teja y que de ordinario había
en ella mucha gente y contrataciones por mar y por tierra y se sustentaban los
vecinos de ella también como en los demas pueblos de las indias y esto sabe e ha
visto como persona que lo ha tratado como dicho tiene en esta dicha ciudad de los
dichos treinta años a esta parte.
A la tercera pregunta dijo este testigo que la provincia de naturales que sirve
e podra servir a esta ciudad al bien los veinte mil indios que la pregunta dice que
son las sierras de Santa Marta y los valles desde la ciénaga hasta Buritica donde
se podrían sustentar muy bien cincuenta vecinos pacificando los dichos indios
y habiendo fuerza en esta dicha ciudad para que los dichos indios sirviesen y
sustentasen la paz y esto sabe este testigo como persona que ha andado la tierra.
A la cuarta pregunta dijo que sabe que en los terminos de esta Ciudad hay
ríos y valles y tierras donde se podrían asentar muchas haciendas y sabe este
testigo que en los terminos de la dicha ciudad hay minas de oro y mucho interés
que se dejan de seguir y asentar las dichas haciendas por estar de guerra muchos
naturales y haber poco posible en esta dicha ciudad para conquistarlos y hacer que
sirvan y estén de paz demas de ser esta dicha ciudad muy seguida de franceses
corsarios que de ordinario anden por esta costa y esto sabe como persona que
sabe y ha andado la dicha tierra y ha visto que los dichos franceses la han robado
muchas veces.
A la quinta pregunta dijo que sabe que el puerto de esta ciudad /
es uno de los mejores y mas seguro que hay en las indias y ansi mismo
sabe este testigo que haciéndose en el una fortaleza y proveyéndola de artillería
y municiones seria bastante para defender de todos los enemigos que por la mar
quisieren ofender y haría gran provecho para que los naturales estuviesen pacíficos
porque viendo la defensa que se hacia a los dichos corsarios ellos venían mas de
paz que no estan y esto es cosa muy clara y que ansi se deja entender.
A la sexta pregunta dijo que sabe y es cosa muy clara que si en esta ciudad
se hiciese la fortaleza que este testigo tiene dicho en la pregunta antes de esta
Esperanza y frustración 19
se poblaría de muchos mas vecinos y vendrían a ella mercaderes y otras gentes
que lo dejan de hacer por temor que no estarán seguros y que les robaran sus
haciendas como este testigo ha visto robar a muchos y esto sabe de la pregunta.
A la séptima pregunta dijo que sabe que desde el puerto de esta Ciudad se
puede ir por agua en barcos pequeños y canoas al rio Grande de la magdalena
en muy breve en sos dias sin riesgo ninguno y llevar todas las mercaderías que
fuesen necesarias al Nuevo Reino de Granada y gobernación de Popayán y a
mucho menos costo y riesgo que desde la ciudad y puerto de Cartagena y esto en
todo tiempo del año lo cual no se puede venir desde la dicha ciudad y puerto de
Cartagena sino es en dos temporadas del año que es en tiempo de vendavales y
esto con gran riesgo de franceses corsarios que de ordinario andan por la costa
como ha acontecido salir fragatas cargadas de Cartagena y tomadas antes de llegar
al rio grande y esto sabe este testigo y es cosa ansi muy publica y notoria. /
A la octava pregunta dijo que sabe que en esta dicha ciudad no hay mas de
los doce vecinos que la pregunta dice y que por este poco posible los Corsarios
franceses e ingleses si viniesen y quisiesen apoderarse en el pueblo e puerto lo
podrían hacer muy fácilmente como lo han hecho otras veces y este testigo se ha
hallado en rescatar el pueblo de los dichos Corsarios tres y cuatro veces e que si
tomasen asiento en el verían el daño e inconveniente que la pregunta dice y esto
sabe de la pregunta.
A la novena pregunta dijo que sabe que en el tiempo de las flotas que venían
a tierra firme entraban en esta ciudad los vecinos que en ella vivían y eran muy
aprovechados porque compraban lo que habían menester para sus personas y
casas y agora van a comprarlo a la ciudad de Cartagena que les cuesta muy caro
y vido este testigo que en el tiempo que las dichas flotas tocaban en esta ciudad
dejaban mucha ropa en ella para mercaderes del reino de que a todos en general
venia mucho provecho como la pregunta lo dice y esto sabe de la pregunta.
A la diez pregunta dijo que sabe que conviene al servicio de Dios Nuestro
Señor y de Su Majestad que se sustente este puerto y ciudad y los Indios que estan
de paz en ella porque los indios que quieren recibir doctrina se les pone y hay en
ella algunos cristianos y gran principio para que los demas vengan en verdadero
conocimiento y esto sabe este testigo y ha visto como vecino que es de la dicha
ciudad.
A las once preguntas dijo que sabe que los vecinos de esta dicha Ciudad
estan muy probes (sic) y que no se pueden sustentar y que /
Con su pobreza ve este testigo que defienden este puerto lo que pueden y
para ello sustentan soldados de ordinario en que han gastado y gastan lo poco
que tienen y ve este testigo que hacen por no desamparar este puerto de donde Su
20 Carl Henrik Langebaek
Majestad a tantos años que es servido y esto sabe este testigo y ve que pasa ansi
como vecino de la dicha ciudad.
A las doce preguntas dijo este testigo que poblándose las provincias que
la pregunta dice esta ciudad y toda la gobernación era en gran crecimiento y
Su Majestad será muy servido y sus quintos reales multiplicados y muchos de
los naturales verán en verdadero conocimiento de nuestra Santa Fe donde hay
mucha cantidad de indios naturales y entiende este testigo y es sano, que si la
dicha poblazon no se hace esta dicha ciudad no se puede sustentar ni toda la
gobernación por ser muy pobre y ser esta dicha ciudad la cabeza y que de las
dichas provincias se espera algún remedio para que esta ciudad se sustente y esto
sabe este testigo de esta pregunta.
A las trece preguntas dijo que lo que ha dicho es la verdad y publico y
notorio y lo que sabe de este caso para el juramento que tiene fecho y en ello se
afirmo y ratifico y firmolo de su nombre y el dicho señor gobernador Francisco
González de Castro, Don Luis de Rojas, ante mi Alonso Sánchez de Robledo.
El dicho capitán Álvaro Ballesteros, vecino de la dicha ciudad de Santa
Marta testigo presentado por parte el dicho Gonzalo de Vega para en la dicha
información el cual habiendo jurado en forma de derecho e siendo preguntado por
las preguntas del dicho interrogatorio dijo e depuso lo siguiente.
A la primera pregunta dijo que conoce al dicho Gonzalo de /
Vega procurador y que tiene noticia de lo demas que la pregunta dice.
Fue preguntado por las preguntas generales de la ley e dijo que es de edad
de cincuenta años poco mas o menos y que es vecino de la dicha ciudad de Santa
Marta y que no le tocan las demas preguntas generales.
A la segunda pregunta dijo que este testigo sabe que la dicha ciudad de Santa
Marta es de las mas antiguas y que primero se poblaron en las Indias y que fue
poblada de mucha cantidad de mas vecinos que hoy es los cuales se sustentaban
con los tributos y aprovechamientos que les daban los indios naturales que
estaban de paz y con las granjerías que tenian por mar y tierra a causa de los
muchos navíos que ordinariamente entraban en este puerto con lo cual este testigo
conoció hombres ricos en esta ciudad y que generalmente todos los vecinos vivían
aprovechándose también como hoy lo viven en la ciudad de Cartagena y en otros
pueblos de las Indias y esto sabe como persona que a que reside en esta ciudad
veinte y ocho años poco mas o menos.
A la tercera pregunta dijo que habra en los terminos contenidos en la
pregunta unos veinte mil indios y que sabe este testigo que son terminos de esta
ciudad y que si sirviesen a los vecinos de ella de la suerte que en otras partes de
Esperanza y frustración 21
las Indias sirven los naturales podrían sustentar cincuenta vecinos en esta ciudad
que serian parte para laborar a su antigua poblazon y que esto lo sabe porque ha
visto y tratado a los dichos indios de paz y de guerra y estado en la mayor parte de
los pueblos de ellos y sabe que son indios ricos y tienen en sus comarcas muchas
y buenas tierras y ríos y labranzas. /
A la cuarta pregunta dijo que este testigo sabe que en los terminos de esta
Ciudad por lo que ha visto por vista de ojos hay muchos ríos de agua dulce y
valles e tierras en mucha cantidad donde se podrían hacer haciendas y asentar
a los de ganado también como en la isla Española y hacer ingenios y otros
aprovechamientos y ansi mismo sabe este testigo que a doce leguas de esta ciudad
poco mas o menos hay minas de oro fino y este testigo vido sacar mucho oro fino
de ellas y a oído decir a los naturales de esta provincia que en otras partes de ella
hay minas de oro donde antiguamente los naturales lo sacaban y si hoy se deja de
sacar y según las dichas minas es por la poca gente y fuerzas que esta ciudad tiene
y no haber posible para sustentar las dichas minas ni defenderlas de los enemigos
que las poseen y que este testigo sabe que esta provincia de Santa Marta que
poseen los naturales de ellas (es) una de las mas ricas tierras de las Indias.
A la quinta pregunta dijo que este testigo sabe que el puerto de esta ciudad
es uno de los mejores y mas seguros de las Indias por que este testigo ha visto
los mas puertos que hay en esta tierra firme y en las islas y tiene a este por
el mejor de todos ellos y le parece a este testigo y tiene por muy cierto que si
Su Majestad fundase en el una fortaleza y la mandase proveer de lo necesario
seria bastante para defender el puerto de cualesquier enemigo que por la mar la
quisiesen ofender y los indios naturales de la provincia estaban mas sujetos y no
osaban hacer guerra a esta ciudad ni daño en las haciendas de los vecinos de ella
ni se osaban alzar como muchas veces lo han fecho por falta de la dicha fortaleza
y esto sabe de la pregunta. /
A la sexta pregunta dijo este testigo que tiene por cierto y sabe este testigo
que si la dicha fortaleza se hiciese como este puerto y Ciudad estuviese seguro se
poblaría esta ciudad de muchos mas vecinos que tiene y se vendría a ella muchos
mercaderes y oficiales que lo han dicho y escrito a este testigo y lo dejan de hacer
por que no estarán seguros y por la guerra ordinaria en esta ciudad con indios de
la tierra y corsarios por la mar.
A la séptima pregunta dijo este testigo que sabe y ha visto por Muchas veces
ordinariamente en un barco y en canoas se va desde el puerto de esta ciudad a
Malambo que es en el rio grande camino por donde se va al Nuevo Reino de
Granada en dos dias o en día y medio y que sabe que en barcos o en canoas se
pueden llevar todas las mercaderías y haciendas que quisieren al dicho rio grande
y al Nuevo Reino de Granada y gobernación de Popayán y que se llevarían a
22 Carl Henrik Langebaek
mucho menos costa y riesgo que desde la ciudad y puerto de Cartagena como
parece que en el tiempo que las flotas descargaban mercadería en esta ciudad para
el Nuevo Reino de Granada y se llevarían por el camino y por donde este testigo
tiene declarado nunca se vio robar a ningún barco ni canoa como se ha visto robar
en el camino que hay en la ciudad de Cartagena al rio grande muchos barcos y
recuas que vienen por tierra y llevarse las haciendas y aun matar los dueños de
ellas y que sabe este testigo que el camino que hay desde esta ciudad al dicho rio
grande y Nuevo Reino de Granada y gobernación de Popayán es por mar y por
laguna y que se puede andar sin ningún riesgo en todos tiempos del año lo cual
no se puede andar ni navegar /
desde el dicho puerto de Cartagena al dicho rio grande sino es bajo en tiempo
de vendavales y ansi acontece en lo que estan en ir desde esta ciudad al puerto
de Malambo que van en dos o tres dias estar los barcos que vienen de Cartagena
estar un mes o dos meses y muchas veces como este testigo tiene dicho robarlos y
otras veces volverse al puerto de Cartagena por no poder navegar.
A la octava pregunta dijo que este testigo sabe y ha visto que muchas veces
se han apoderado en este puerto y ciudad corsarios franceses e ingleses y lo han
poseído diez e quince dias y los que han querido y si se quisiesen apoderar en
ella para mas tiempo y hacer asiento en la ciudad lo podrán hacer porque en esta
ciudad hay tan pocos vecinos y tan pobres que no se lo podrían defender porque
aun no hay los vecinos que la pregunta dice y a este testigo le parece y tiene por
cierto que si algunos corsarios se apoderasen este puerto y lo tomasen de asiento
podrían de el hacer mucho daño a vasallos de Su Majestad por ser este puerto
el camino por donde pasan las naos que vienen de España y de todas las islas
para Cartagena y Nombre de Dios y tierra firme y haber forzosamente de venir a
reconocer el cabo de la Aguja que esta dos leguas de esta ciudad y que esto sabe
de la pregunta.
A la novena pregunta dijo que sabe la pregunta como en ella se contiene
porque ha pasado y pasa ansi como la pregunta lo declara y este testigo lo ha visto
ansi de veintiocho años a esta parte.
A las diez preguntas dijo que sabe que conviene mucho al servicio de Dios y
de Su Majestad que se sustente este puerto y ciudad y se de /
fienda de todos enemigos por estar como esta en el comercio y contratación
de toda tierra firme y por haber en esta gobernación y provincia de cincuenta mil
indios arriba y algunos de ellos que tienen lumbre de Fe por cuyo camino a los
demas se les podría dar y venir en verdadero conocimiento lo cual todo se haría y
otros muchos buenos efectos si esta ciudad y puerto se desamparase de los pocos
vecinos que la poseen.
Esperanza y frustración 23
A las once preguntas dijo que sabe que pasa lo contenido en la pregunta por
que este testigo es uno de los vecinos de esta ciudad y de los que estan en posesion
de mas rico y no tiene para pagar lo que debe por que su hacienda y mucha mas
en que esta empeñado ha gastado y gasta en la defensa y sustento de esta ciudad
y ansi ha visto que lo hacen los demas vecinos de ella.
A las doce preguntas dijo que este testigo sabe e tiene por cierto que si se
pueblan las provincias del Nuevo Cuzco que son Poçigueica, Betoma y Carbon
y se pacifican los naturales de ellas esta ciudad y toda la gobernación seria muy
aprovechada porque aquellas provincias son muy ricas y han de ser proveídas y
sustentadas por este puerto y ciudad de donde Dios y Su Majestad seran muy
servidos porque los naturales que son muchos tendrán lumbre de Fe y podrían
venir en verdadero conocimiento e por sus minas y riquezas las rentas reales de
Su Majestad seran muy aprovechadas ya esto sabe de la pregunta.
A las trece preguntas dijo que lo que dicho es la verdad y lo que sabe de este
caso para el juramento que tiene fecho y en ello se afirmo e ratifico y firmolo de
su nombre y el dicho señor gobernador Álvaro /
Valles, testigo don Luis de Rojas ante mi Alonso Sánchez de Robledo.
El dicho Pedro Campusano vecino de la dicha ciudad de Santa Marta
testigo presentado por parte del dicho Gonzalo de Vega procurador en la dicha
información el cual habiendo jurado e siendo preguntado por las preguntas del
dicho interrogatorio dijo lo siguiente.
A la primera pregunta dijo que conoce al dicho Gonzalo de Vega el cual sabe
que es procurador de la dicha ciudad y que tiene noticia de saber mucho tiempo
que esta poblado y que en su antigua poblazon tenia contratación grande de a
causa de las flotas que venían para tierra firme tocan a la venida y a la vuelta en
esta ciudad. Fue preguntado por las preguntas generales de la ley y dijo que es de
edad de cuarenta y dos años poco mas o menos y que es vecino de esta ciudad y
que no le tocan las demas preguntas generales.
A la segunda pregunta dijo que publico y notorio es en estas partes de las
Indias que la dicha ciudad de Santa Marta es una de las mas antiguas ciudades de
ella y que fue poblada de mucha cantidad de vecinos y que en ella se sustentaban
honradamente a causa de que las flotas de venida y vuelta tocaban en esta ciudad
por no tener otro camino descubierto hasta entonces y esto sabe este testigo
porque a veinte y dos años que vive en esta ciudad y su gobernación y lo ha visto
ansi y esto sabe de la pregunta.
A la tercera pregunta dijo que sabe y ha visto este testigo que En la dicha
provincia de Santa Marta y sierras de ella y llano hay mucha cantidad de indios
24 Carl Henrik Langebaek
naturales que si se pacificasen y sirviesen todos podrían sustentar cincuenta
vecinos en esta /
dicha ciudad y lo sabe porque a andado la mayor parte de la dicha provincia
y sierras.
A la cuarta pregunta dijo que sabe este testigo que en los terminos y
jurisdiccion de esta ciudad hay muchos ríos y parques donde se podrían asentar
muchas haciendas de ganados y otras cosas y en los dichos terminos hay minas
de oro de mucho interés las cuales se dejan de seguir porque esta dicha ciudad
es de pocos vecinos y no tienen posible para ello y ansi por esto como porque los
naturales son bélicos y guerreros que dejan de asentar las dichas haciendas demas
del mucho trabajo que se tiene en el puerto de esta ciudad en le defender de los
corsarios que le siguen.
A la quinta pregunta dijo que este testigo tiene el puerto de esta ciudad por
uno de los mejores y mas seguros que hay en las Indias porque este testigo ha
visto mucha parte de otros que hay en ellas y no ha visto ninguno tan bueno y
que sabe este testigo que haciéndose en el una artillería y proyéndola de artillería
y municiones seria bastante para defenderse de los enemigos que por la mar
quisiesen ofender y ansi mismo para atemorizar los naturales indios que no se
alcen ni den guerra a esta ciudad como muchas veces lo han hecho y hacen y
que habiendo la dicha fuerza estaría poblada de mucho mas vecinos y ocurrirían
mercaderes a ella estando seguros de que tenian fuerza donde defenderse.
A la sexta pregunta dijo que como dicho tiene este testigo en la pregunta
antes de esta si la dicha fortaleza se hiciese en esta dicha ciudad y puerto de ella
se poblaría de muchos /
vecinos de la que tiene y venían a ella mercaderes y otras gentes y lo dejan
de hacer por el temor que tienen de no estar seguros con sus personas y haciendas
y esto sabe de la pregunta.
A la séptima pregunta dijo que sabe este testigo que desde el puerto de esta
ciudad se puede ir arriba por agua en barcos pequeños y en canoas hasta salir al
rio grande de La Magdalena en dos dias y en tres sin ningún riesgo y llevar las
mercaderías y haciendas que quisieren y tuvieren ansi para el Nuevo Reino de
Granada como para otras partes y esto a mucho menos costa y riesgo que desde la
ciudad y puerto de Cartagena y en todos tiempos del año lo cual no se puede hacer
desde el dicho puerto de Cartagena si no es en tiempo de vendavales y con mucho
riesgo porque los corsarios franceses de ordinario se hallan en aquel tiempo en
esta costa y se ha visto robarlos muchas veces y esto sabe de la pregunta.
A la octava pregunta dijo que sabe he visto este testigo que en esta dicha
ciudad no hay de doce vecinos arriba y en ella ninguna defensa posible de cuya
Esperanza y frustración 25
causa los enemigos corsarios ansi ingleses como franceses la han seguido y siguen
de ordinario y este testigo les ha visto loar y alabar este puerto y asiento por el
mejor de las Indias y si hiciesen asiento en el y se apoderasen serian parte para
quitar y estorbar el comercio de toda tierra firme y hacer mucho daño ansi a las
flotas y armadas de España como a las naos que vienen de las Indias que andan
al trato y seria en muy gran deservicio de Dios Nuestro Señor y de Su Majestad y
esto sabe de la pregunta.
A la novena dijo que este testigo como dicho tiene y /
(folio muy borroso) a los de veinte y dos años que reside en esta ciudad y
su gobernación y por este tiempo sido como las flotas que Su Majestad enviara
a tierra firme recojan en esta ciudad y en el se provean de cosas necesarias que
hallen menester y hacían agua y leina y los vecinos (...) van (...) menester para sus
casas (...) consta de lo que (apresan)lo (...) porque (...) sido y es cosa de que de (...)
la por (...) y los (...) que si enviasen por ello a (España) y a (...) por haberlo visto
que (...) que es el tiempo que estaban las flotas en esta ciudad, los mercaderes de
este reino de Granada (saldrán) de ella con mucha (cantidades) de oro y hacían
su empleo y se (...) con toda (seguridad) y (...) vecinos de esta ciudad le haya
dado e aprovechado para su (...) sabe de la pregunta por lo haber visto A las diez
preguntas dijo que es cosa cierta (...) y (...) entender que (...) al servicio de Dios
Nuestro Señor y de Su Majestad Que esta dicha ciudad y puerto se sustente y (…)
despueble y (...) y Dios que estan de paz en ella ansi mismo para que en lo (…)
quieren recibir hay doctrina evangélica y principio para que los demas vengan en
verdadero conocimiento y esto sabe y responde a esta pregunta.
A las once preguntas dijo que sabe y ha visto y ve este testigo que a la (hora)
de haber seguido y seguir tanto los corsarios franceses esta ciudad y los vecinos
de ella ser tan pocos y (...) reparto (...) de tan poco provecho y haber gastado y
gasta de ordinario sus haciendas en armas y caballos y sustentar /
gente para la defensa de ella han venido y estan en necesidad y pobreza en
tanta manera que no se pueden sustentar y esto sabe de la pregunta por lo haber
visto y ser uno de los pobres de ella a las doce preguntas dijo este testigo que cree
e tiene por cierto que poblándose las provincias de Poçigueica y Betoma y Carbon
que son en esta jurisdiccion esta ciudad y su gobernación ira en crecimiento y Su
Majestad será muy servido y sus quintos reales acrecentados y será camino para
que loa naturales de ellas vengan en verdadero conocimiento porque se dice hay
gran cantidad de ellos y esto sabe de la pregunta.
A las trece preguntas dijo que lo que ha dicho es la verdad y lo que sabe de
este caso para el juramento que tiene fecho y en ello se afirmo e ratifico y firmolo
de su nombre y el dicho señor gobernador Pedro Campusano, Don Luis de Rojas,
Alonso Sánchez de Robledo.
26 Carl Henrik Langebaek
El dicho Juan de Torquemada vecino de la dicha ciudad de Santa Marta testigo
presentado por parte de el dicho Gonzalo de Vega para en la dicha información el
cual habiendo jurado dijo lo siguiente.
A la primera pregunta dijo que conoce al dicho Gonzalo de Vega que es
procurador general de esta dicha ciudad y que tiene noticia de saber la antigua
poblacion de la dicha ciudad de Santa Marta y las causas porque ha venido en
disminución. Fue preguntado por las preguntas generales de la ley y dijo que es
de edad de cuarenta y cinco años y que es vecino de esta ciudad y que no le tocan
las demas preguntas generales.
A la segunda pregunta dijo que es cosa muy publica y no /
toria que la dicha ciudad de Santa Marta es una de las más antiguas ciudades
de las Indias y que los vecinos de ella a causa de las contrataciones que solía haber
por mar y tierra se sustentaban y vivían también como en los demas pueblos de las
Indias y esto sabe este testigo como persona que aquí vive en esta ciudad veinte
y cinco años.
A la tercera pregunta dijo que este testigo ha andado mucha parte de la tierra
que la pregunta dice y ha visto que habra mucha cantidad de indios donde se
podrían muy bien sustentar cincuenta vecinos pacificándolos y habiendo fuerza
en esta ciudad para que los indios sustenten la paz y sirvan y esto sabe de la
pregunta.
A la cuarta pregunta dijo que como persona que a andado como dicho
tiene mucha parte de los terminos e jurisdiccion de esta ciudad ha visto que hay
ríos y valles y tierras donde se podrian asentar haciendas y criar ganado y otras
granjerías y sabe este testigo que hay minas de oro de mucho valor y que se dejan
de seguir y asentar las dichas haciendas por la guerra que de ordinario hacen los
naturales y el poco posible que hay para defenderse de ellos y de los corsarios
franceses e ingleses que de ordinario andan por esta costa y esto sabe este testigo
y ha visto como vecino de la dicha ciudad y que como dicho tiene a andado la
jurisdiccion de ella.
A la quinta pregunta dijo que sabe que el puerto de esta ciudad es uno de los
mejores de todas las Indias porque esta /
Porque este testigo ha visto algunos y no ha visto otro que sea mejor y en
esta Opinión esta tenido entre todos los que lo han visto y sabe este testigo que
haciéndose en el una fortaleza y proveyéndola de artillería y municiones seria
bastante para se defender de todos los enemigos que por la mar quisiesen ofender
y para atemorizar a los naturales e indios que no se alzasen como cada día lo
hacen y esto sabe este testigo de esta pregunta.
Esperanza y frustración 27
A la sexta pregunta dijo que sabe que habiendo la dicha fortaleza en esta
ciudad y puerto se poblaría de mas vecinos mercaderes y tratantes y otra gente que
lo dejan de hacer por temor que no estan seguros y que les robaran sus haciendas
y mataran sus personas a causa de los muchos corsarios que como dicho tiene de
ordinario andan y los indios de la tierra no estan de paz.
A la séptima pregunta dijo que sabe y ha visto que desde el puerto de la
dicha ciudad de Santa Marta se puede ir por agua en barcos pequeños y en canoa
al rio grande en día y medio y en dos dias y a lo largo en tres sin ningún riesgo y
llevan todas las mercaderías que quisieren al Nuevo Reino de Granada y a otras
partes a mucho menos
costa que desde la ciudad e puerto de Cartagena y esto en todos tiempos del
año y lo cual sabe este testigo no se puede hacer desde la dicha ciudad y puerto
de Cartagena si no es en tiempos de vendavales y esto con mucho riesgo a causa
de los corsarios franceses que de ordinario siguen esta costa de donde se ha visto
robarles las haciendas que llevan y esto sabe de la pregunta como persona que le
ha visto pasar ansi.
A la octava pregunta dijo que tiene dicho este testigo el poco posible de esta
ciudad y defensa que hay en ella para se poder defender de franceses porque no
hay en ella de doce vecinos arriba y esto a causa /
(folio ilegible) /
de los dichos naturales verían en verdadero conocimiento de nuestra santa
Fe católica y Su Majestad por ser tierra muy rica será servido y aumentado de sus
quintos reales y esto sabe de la pregunta.
A las trece preguntas dijo que lo que dicho es la verdad y lo que sabe de este
caso para el juramento que tiene fecho y en ello se afirmo y ratifico y firmolo de
su nombre y el dicho señor gobernador Juan de
Torquemada, don Luis de Rojas, Alonso Sánchez de Robledo.
El dicho Manuel Riveros vecino de la dicha ciudad de Santa Marta testigo
presentado por parte del dicho Gonzalo de Vega el cual habiendo jurado e siendo
preguntado por las preguntas del dicho interrogatorio dijo lo siguiente=
A la primera pregunta dijo que conoce al dicho capitán Gonzalo de Vega
procurador de la dicha ciudad y que a entendido la antigua poblacion de esta
ciudad y contratación que en ella antes había y que sabe las causas porque ha
venido en disminución. Fue preguntado por las preguntas generales de la ley e
dijo que es de edad de cuarenta y siete años poco mas o menos y que es vecino de
la dicha ciudad y que no le tocan las demas preguntas generales.
28 Carl Henrik Langebaek
A la segunda pregunta dijo que es cosa publica que esta dicha ciudad de
Santa Marta es una de las mas antiguas ciudades de las Indias de esta costa de
tierra firme donde había en ella mucha cantidad de vecinos y tratantes que con
la contratación que había en ella por la mar se sustentaban los vecinos de ella
también como en cualquier pueblo de las Indias y esto sabe de la pregunta. /
A la tercera pregunta dijo que en la provincia de naturales que sirven y
podrían servir a esta ciudad hay mucha cantidad de indios donde se podrian
sustentar bien los cincuenta vecinos que la pregunta dice pacificando los indios y
habiendo fuerza en esta ciudad para que los indios sustenten la paz y sirvan y esto
sabe este testigo por haber andado parte de la dicha tierra.
A la cuarta pregunta dijo que como persona que ha andado parte de los
terminos de esta ciudad ha visto que hay ríos y valles y tierras donde se podrían
asentar muchas haciendas y criar ganado y tener otras granjerías y que sabe que
en los dichos terminos hay minas de oro y ricas y que se dejan de seguir y asentar
las dichas haciendas por la guerra que de ordinario hacen los naturales y el poco
posible que hay para defenderse y la mucha guerra y defensa que es menester
para los corsarios franceses que andan por esta costa de ordinario y esto sabe de
la pregunta.
A la quinta pregunta dijo que el puerto de esta ciudad es uno de los mejores
y mas seguros de las Indias y ansi esto es cosa muy notoria y que sabe este testigo
que haciéndose en el una fortaleza y proveyéndola de artillería y de lo demas
necesario seria bastante para se defender de todos los enemigos que por la mar
la quisiesen ofender y para atemorizar y allanar a los naturales indios que no se
alzasen ni hagan guerra a esta ciudad como de ordinario la hacen.
A la sexta pregunta dijo que sabe y ansi lo entiende este testigo que habiendo
la dicha fortaleza en esta ciudad y puerto la /
dicha ciudad de Santa Marta se poblaría y vendría a ella mercaderes y otras
gentes que lo dejan de hacer por temor que no estarán seguros y que les robaran
sus haciendas y mataran sus personas.
A la séptima pregunta dijo que sabe la pregunta como en ella se contiene
porque ha visto que pasa ansi como la pregunta lo decía
A la octava pregunta dijo que en esta dicha ciudad de Santa Marta no hay
mas de los doce vecinos que la pregunta dice y a causa de esto y del poco posible
de ellos los corsarios franceses e ingleses se podrían apoderar en el puerto de la
dicha ciudad y en el asiento de ella por ser tan bueno el puerto como ha visto este
testigo que algunos corsarios lo han hecho como es Juan de Buen Tiempo francés
y Juan Anguynes ingles de donde seria parte para quitar el comercio de esta tierra
Esperanza y frustración 29
firme y harían mucho daño a las flotas que vienen de España que todas vienen
en demanda de las sierras nevadas y punta de la aguja que es dos leguas de esta
ciudad y esto sabe de la pregunta.
A la novena pregunta dijo que sabe e vio este testigo que en el tiempo
que las flotas que Su Majestad envía a tierra firme entraban en esta ciudad los
vecinos que en ella vivían eran muy aprovechados y compraban lo que había
menester para sus casas a mucho menos costa de lo que hoy lo compran porque
agora van por todo lo que han menester a Cartagena que cuesta mas caro que si
fuesen por ello a España y con mucho riesgo i vio este testigo que en el tiempo
que entraban las dichas flotas en esta dicha ciudad se cargaban en ella mas de
cien mil ducados de /
mercadurias para el Nuevo Reino de Granada y gobernación de Popayán
desde donde mas de ir muy segura la dicha hacienda que como este testigo tiene
dicho y a menos costa de lo que va desde el puerto de Cartagena los vecinos de
esta ciudad que aprovechaban y ayudaban y esto sabe y ha visto este testigo como
persona que ha vivido en esta dicha ciudad mas de quince años.
A las diez preguntas dijo que conviene mucho al servicio de Dios Nuestro
Señor y de Su Majestad que se sustente este puerto y ciudad y los indios que
estan de paz en ella porque hay doctrina evangélica a los que la quieren recibir
y hay cristianos en ellos y principio para que los demas vengan en verdadero
conocimiento y esto sabe de la pregunta.
A las once preguntas dijo que sabe que todos los vecinos de esta ciudad son
muy pobres y en tanta manera que no se pueden sustentar y que con su pobreza
defienden el puerto de la dicha ciudad y sustentan gente y arma y cabellos de
ordinario para ello en lo que an gastado y gastan sus haciendas y an venido en la
pobreza en que estan y esto sabe este testigo como vecino de la dicha ciudad.
A las doce preguntas dijo este testigo que vendrá mucho provecho y aumento
a esta ciudad de Santa Marta que las dichas provincias de Pocigueyca y Betoma y
Carbon, se conquisten pueblen y allanen por los muchos indios que hay en ellas y
ricos demas deservicio que a Dios Nuestro Señor principalmente se hará porque
es de entender que muchos de los naturales se volverán cristianos y Su Majestad
será servido y sus quintos reales acrecentados.
A las trece preguntas dijo que lo que ha dicho es la verdad y lo que sabe en
este caso para el juramento que hizo y en ello se afirmo y ratifico y firmolo de su
nombre y el dicho señor gobernador Manuel Riveros don Luis de Rojas ante mi
Alonso Sánchez de Robledo. /
Y fecha la dicha información e vista por el dicho señor gobernador dijo que
mandaba e mando a mi el dicho escribano de ella un traslado o dos o mas al dicho
30 Carl Henrik Langebaek
Gonzalo de Vega en el dicho nombre para que la presente a donde a su derecho
convenga en los cuales y en cada uno de ellos dijo que interponía e interpuso
su autoridad y decreto judicial para que valga e haga fe doquier que pareciere
e firmolo de su nombre siendo testigos Pedro Campusano y el capitán Álvaro
Ballesteros vecinos de la dicha ciudad
Don Luis de Rojas / va testado / o decía / ze / y / obedecía, vecinos no vala
y entre renglones / odiz / y este testigo se ha hallado en rescatar el pueblo de los
dichos corsarios tres / o cuatro veces y lo dicen vala (sic). E yo el sobre dicho
Alonso Sánchez de Robledo escribano de Su Majestad en la su Corte, Reinos y
Señoríos vecino que soy del lugar de Robledo de Chavela jurisdiccion de la ciudad
de Segovia España, residente al presente en la dicha ciudad de Santa Marta fui
presente a lo que dicho es que de mi se hace mención y de pedimiento al dicho
Gonzalo de Vega procurador de la dicha ciudad de Santa Marta y mandamiento
del dicho señor don Luis de Rojas Gobernador de la dicha ciudad que aquí firmo
su nombre lo fice escribir según que ante mi paso y queda al tanto en mi poder en
estas diez y ocho hojas de papel con esta en que va mi signo don Luis de Rojas en
testimonio de verdad Alonso Sánchez.
Los oficiales de la real hacienda de Su Majestad que en esta ciudad de Santa
Marta recibimos damos fe y verdadero testimonio a todos los señores que la
presente vieren en como Alonso Sánchez escribano de quien esta probanza va
firmada y signada es escribano real y de Su Majestad y a las escrituras y autos
que ante el pasan se da entera fe y crédito para que de ellos conste de pedimiento
del capitán Gonzalo de Vega procurador general de esta ciudad demos la presente
que es fecha en Santa Marta a nueve dias del mes de agosto de mil y /
(folio ilegible) quinientos y setenta y dos años .Francisco González de Castro,
Álvaro Ballesteros
(...) =
En la ciudad de Santa Martha ( de aquí en adelante ilegible) /
(...) bastante según que de derecho en tal caso se requiere a los Ilustres señores
don Diego de Abrego y Juan de Otálora oficiales generales de la real hacienda de
Su Majestad en la ciudad de Santa Marta y Nuevo Reino de Granada vecinos de
la ciudad de Santa Fe ausentes como si fuesen presentes a cada uno y a cualquier
de ellos por si insolidum especialmente para que por la dicha justicia y regimiento
y en su nombre y como ellos propios lo podrían hacer representando sus propias
personas puedan parecer y parezca ante Su Majestad en su real cancillería del Nue-
vo Reino de Granada ante los muy poderosos señores presidente e oidores de ella
y presentar y presenten todas y cualesquier probanzas e informaciones que con
este dicho poder envían y pedir y suplicar sean servidos de dar el parecer en ellas
Esperanza y frustración 31
y con aprobación que fueren necesarios y seguir con el fiscal la causa y sobre ello
presentar cualesquier petición y peticiones y pedimentos necesarios y hacer las di-
ligencias que convengan hasta tanto que halla cumplido e fecho todo lo que dicho
es y comprobadas tornarlas a recibir en su poder para que se las envíen y con ellas
informen a Su Majestad en su real consejo de las Indias que para todo lo que dicho
es y cada uno cosa y parte de ello le damos todo nuestro poder cumplido cuanto
de derecho en tal caso se requiere con sus incidencias y dependencias con cláusula
de sustituir un procurador dos o mas y a todos los cuales relevamos en forma de
derecho y para haber por firme lo que dicho es obligamos nuestras personas y obli-
gaciones a lo cual fueron testigos el capitán Manuel Riveros y el capitán Juan de
Aguirre García y Antonio Becerra vecinos y Estantes en esta ciudad y los dichos
señores la firmaron de sus nombres y con esto se acabo este cabildo= Bartolomé
García, Pedro Ballesteros don Antonio de Manjares, Pedro Campusano, Álvaro
Ballesteros, paso ante mi Mancio de las Cuevas escribano publico. /
Yo Mançio de las Cuevas escribano publico y del cabildo de esta ciudad de
Santa Marta y su gobernación a lo que dicho es con los testigos presente fui y doy
fe conozco a los otorgantes y lo fice escribir y fice aquí este mió signo que es a tal
en testimonio de verdad= Mançio de Cuevas escribano publico.
Yo Alonso Sánchez de Robledo escribano de Su Majestad en la su corte,
reinos y señoríos residente en la ciudad de Santa doy fe y verdadero testimonio
que Mançio de las Cuevas de quien va signada y firmada la carta de poder de suso
contenida es escribano publico y del cabildo de la dicha ciudad de Santa Marta
fiel y legal y que a las escrituras que ante el pasan en que pone el signo e firma
que en este dicho poder sea dado y da entera fe y crédito en juicio y fuera de el
como a escrituras firmadas y signadas de tal escribano publico fiel y legal y para
que conste de lo suso dicho di esta que esta hecha en la dicha ciudad de Santa
Marta a doce dias del mes de agosto de mil e quinientos y setenta y un años e por
de fice aquí mi signo en testimonio de verdad Alonso Sánchez.
En la ciudad de Santa Fe de este Nuevo Reino de Granada a veinte e tres
dias del mes de octubre de mil e quinientos e setenta y un años por ante mi
el escribano publico e testigos pareció presente el señor don Diego de Agreda
factor de Su Majestad en este dicho reino e por virtud del poder que ha tiene del
cabildo justicia e regimiento de la ciudad de Santa Marta que es de esta otra parte
escrita otra hoja de este pliego en su lugar y en nombre del dicho cabildo su parte
sostituya e sostituyo el dicho poder en Alonso del Valle procurador de causas en
esta corte para todo lo en el contenido e le relevo según el e relevado e obligo los
testigos a el obligado por el dicho /
poder de haber e de que su parte habra por bueno e firme todo lo que en su
nombre hiciere e procurare en la dicha razon e que no ira ni vendrá contra ello e
32 Carl Henrik Langebaek
lo otorgo ante mi el escribano publico e testigos e lo firmo de su nombre siendo
testigos Gonzalo Núñez e Juan Ramírez e Pedro Núñez residentes en la dicha
ciudad de Santa Fe e yo Pedro Lopez escribano de Su Majestad e publico de esta
dicha Ciudad de Santa Fe presente fui a lo que dicho es con los dichos testigos y el
dicho otorgamiento lo escribí e hice este mi signo en testimonio de verdad Pedro
Lopez escribano.
Muy magnifico señor Alonso del Valle en nombre del cabildo, justicia e
regimiento de la ciudad de Santa Marta digo que por mandado de Pedro Fernández
del Busto que a la sazón era vuestro gobernador de la dicha ciudad y sus provincias
nombro por capitán e su teniente general a Francisco González de Castro vecino
de la dicha ciudad para que fuese a poblar las provincias de Tairona con cantidad
de soldados que para dicho efecto tenia juntos que partiese llego a la dicha ciudad
don Luis de Rojas Guzmán por gobernador de la dicha provincia por el visto
que el dicho general y los soldados estaban tan a pique para salir le confirmo los
poderes que el dicho Pedro Fernández de Busto le había dado y le dio por maestro
de campo a Juan de Rojas
Guzman su sobrino e partido el campo de la dicha ciudad entraron en el
dicho valle de Tairona a donde vieron muy pocos naturales que se habian retirado
la tierra adentro e teniendo noticia que estaban en la cabecera de la sierra nevada
entrando dentro hallaron la provincia de Poçigueyca y valle llamado de Betoma
y el Carbon tierra /
mas fértil y de mas gente que hay en estas partes de Indias, gente vestida
y de gran policía en sus trajes e cosas que las mas de ellas son labradas de
cantería pueblos vistos por los soldados que fueron a la dicha jornada de dos mil
e quinientos vecinos y otros de a mil y los menores de mas de doscientas casas
donde se descubrieron muy ricas minas de oro donde procuraron y los dichos
general e maestre de campo traerlos de paz e al servicio e servidumbre de vuestro
(al – alcalde) y algunos de los caciques dieron la paz y obediencia a vuestro (al
– alcalde) y debajo de esta paz se juntaron mucha cantidad de indios e dieron
muchas e continuas guazábaras al dicho general e a su campo donde le mataron
el dicho maestre de campo e a otros muchos soldados e visto el daño que se hacia
con los dichos indios en el dicho campo se retiraron e salieron de ella por no ser
muertos todos como de hecho lo fueron por la gran pujanza de gente que a lo que
se vio son mas de treinta mil indios los cuales quedaron con tan gran victoria
que se espera vendrán a la dicha ciudad a la tomar e matar o echar de ella a los
vecinos que la habitan e si ansi fuese seria grandísima perdida e daño de vuestro
patrimonio real en perderse el puerto de la dicha ciudad e seria causa que los
tiranos corsarios e ingleses que de ordinario vienen a ella viéndola despoblada
la poblasen de las gentes que traen en los navíos y si la poblase seria necesario
Esperanza y frustración 33
de gran pujanza de gente e gran costa para de se apoderar los del dicho puerto y
porque el remedio de la dicha ciudad e perpetuidad /
de ello pende de hacer de paz los dichos valles referidos que por la fertilidad
de ellos los soldados que los descubrieron e hallaron los pusieron por nombre el
Nuevo Cuzco.
A vuestra Alteza pido e suplico mande ver estas informaciones que se
hicieron sobre lo mucho que conviene que los dichos valles se pueblen ansi porque
la dicha ciudad se pueda sustentar como por los grandes quintos que a Vuestra
Alteza vendrán de las ricas minas de oro que en ellos hay que son las mas ricas
que hasta hoy se a descubierto en estas partes e vistas las dichas informaciones
vuestro presidente e oidores den su parecer en ellas para con ellas y con el dicho
parecer ocurrir a Vuestra Real Persona e dado suplico se me vuelvan como la
presento con el dicho parecer sobre que pido justicia e para ello soy Alonso del
Valle.
En Santa Fe a veinticinco de mil y quinientos y setenta y un años en
relaciones ante los señores presidente e oidores de la audiencia de Su Majestad se
presento esta petición los dichos señores hubieron por presentada lo que presenta
y mandaron que se traigan los autos al acuerdo. Lope de Roja.
Llévense estos autos al fiscal para que los vea y con lo que dijere nos traigan
para proveer justicia.
Proveyose por los señores presidente e oidores en la sala del acuerdo en
Santa Fe a veintiséis de octubre de mil y quinientos y setenta y un años. Lope de
Roja
Que se lleve al señor licenciado Angulo.
Se proveyó lo de suso por los señores presidente y oidores en la ciudad de
Santa Fe a ocho dias del mes de noviembre de mil y quinientos y setenta y un
años /
En la ciudad de Santa Fe, jueves quince de noviembre de setenta y un años
estando presidente e oidores en su sala de acuerdo dando su parecer en razon de
lo que se pide sobre si es cosa conveniente la Poblazon y reedificación del valle de
Tairona y provincia de Santa Marta dijeron que ninguno de ellos ha visto el dicho
Valle y tierra pero que tienen mucha noticia que es rica y que ansi por esta razon
como por que la ciudad de Santa Marta es primer puerto y escala para estas partes
y estamuy pobre y falta de gente y trato y por esta causa muy sujeta a peligros de
corsarios franceses y que guardándose en el dicho descubrimiento reedificación y
nueva poblazon las cedulas y provisiones de su Majestad que sobre este caso hablan
y teniendo en todo ello el caudillo y capitanes que a ello fueren gran vigilancia y
34 Carl Henrik Langebaek
cuidado en el buen tratamiento de los naturales y en que no se les haga ninguna
fuerza, daño ni agravio en sus personas, bienes ni haciendas y que mas por
persuasión que no por violencia procure hacer la dicha poblazon y reedificación
e reducción de los dichos naturales será muy conveniente haciéndose como esta
dicho y como mas su Majestad mandare la dicha poblazon, descubrimiento e
reedificación ansi para el servicio de Dios nuestro Señor como para el de su
Majestad y aumento de su real patrimonio y esto les parece remitiéndolo todo
a lo que su Majestad mas fuere servido de ordenar y mandar El doctor Venero,
licenciado Angulo de Castejon, el licenciado Don Diego de Narváez /
Muy magnífico señor Alonso del Valle en nombre de la ciudad de Santa
Marta digo que yo presente en esta Real Audiencia ante vuestro Presidente e
oidores una información sobre el bien y utilidad que se sigue a la dicha ciudad en
que se pueble el valle de Tairona pedi y suplique se diese la dicha información e se
diese parecer en ella por vuestro presidente e oidores para enviar la dicha probanza
a vuestro real consejo y con el dicho parecer el cual se dio tengo necesidad de
la dicha probanza original como la presente con el dicho parecer para el dicho
efecto.
A vuestra Alteza pido y suplico se me mande dar como lo pido y suplico y
por ellos Alonso del Valle.
Que se le de, que dando un traslado con el parecer.
Mandose en audiencia de relaciones por los señores Presidente y oidores en
Santa Fe a veinte y dos de noviembre de mil y quinientos y setenta y un años.
Diego de la Peña
Yo Diego de la Peña escribano de su Majestad y de provincia en esta Corte
que uso el oficio de escribano de cámara en esta real audiencia por el secretario
Diego de Robles de mandamiento de los dichos señores Presidente e oidores y de
pedimiento de la parte de la dicha ciudad de Santa Marta hice sacar un traslado
de la dicha información parecer y autos de suso que queda en la dicha secretaria
corregido y concertado con estos originales. Diego de la Peña.
(Fue visto) y sacado, corregido y concertado fue este dicho traslado Con la
dicha probanza e de ella en la ciudad de Santa Martha en siete dias del mes de
abril del año del Señor /
de mil y quinientos y setenta y tres años (fueron presentados) por testigos
a la ver, corregir y concertar, son testigos Juan de Velásquez y Francisco del
(Estreco) y Agustín Velásquez , residentes en esta ciudad.
Va testado do decía …… (van todas las palabras que en el documento
van tachadas) (...) enmendado do dice secretario vala = En Juan de (Amelaga)
Esperanza y frustración 35
escribano publico y del cabildo de esta ciudad de Santa Marta presente a ver,
corregir y concertar esta dicha probanza con el original con los dichos testigos y
es cierta y verdadera y de pedimento a la justicia y regimiento de esta ciudad. Lo
fice escribir en estas diez y nueve fojas de papel con esta en que va Este mi signo
En testimonio de verdad Juan de Amelaga, escribano En la ciudad de Santa Marta
costa de tierra firme de las Indias de mar océano a doce dias del mes de abril
de mil e quinientos y setenta y tres años se juntaron en cabildo e ayuntamiento
según lo han de uso y costumbre conviene a saber los muy magníficos señores el
capitán Juan de Torquemada y el capitán Gonzalo de Vega, alcaldes ordinarios en
esta ciudad y Bartolomé García y Pedro Campuzano y el capitán Manuel Riveros
y Juan de ríos regidores en esta dicha Ciudad lo que en el dicho cabildo se trato
y platico fue que por cuanto pedimento del capitán Gonzalo de Vega procurador
general que fue de esta dicha ciudad el año próximo pasado de mil y quinientos y
setenta y dos años se había hecho cierta información y probanza para informar a
su Majestad del estado de esta tierra y necesidades de ellas y pedirle merced para
su sustento /
y ampliación atento que la dicha información y probanza se envió a la chan-
cillería real del Nuevo Reino de Granada para que los poderosos señores presi-
dente e oidores de la dicha Real Chancillería diesen su parecer acerca de lo en
ella contenido para informar a Su Majestad de todo ello el cual dicho parecer fue
dado por los dichos señores presidente e oidores i va en la dicha información y
probanza la cual para la presentar ante Su Majestad en su muy alto y real consejo
de las Indias y pedir a Su Majestad sea servido de hacer mercedes a esta ciudad
para su sustento y ampliación atento a los riesgos y trabajos que padecen y para
que pidan e soliciten lo que mas convenga al aumento de esta ciudad se acordó
que se diesen poder a Juan de la Peña procurador de las causas en el real consejo
de las Indias presidente en corte e por su fin y muerte al ilustre señor con Diego
de Narváez Padilla almirante de la flota de Su Majestad de tierra firme el cual se
dio del tenor siguiente.
Sepan cuantos esta carta de poder vieren como nos(otros) las justicias y regi-
miento de esta ciudad de Santa Marta costa de tierra firme de las Indias del mar
océano conviene a saber el capitán Juan de Torquemada y el capitán Gonzalo de
Vega alcaldes ordinarios y Bartolomé García y Pedro Campusano y el capitán
Manuel Riveros y Juan de ríos regidores otorgamos y conocemos por esta presen-
te carta que damos y otorgamos todo nuestro poder cumplido libre lleno bastante
según en tal caso se requiere a Juan de la Peña procurador de causas en el muy
alto y real consejo de las Indias residente en corte de Su Majestad o por su fin y /
muerte al ilustre señor don Jerónimo de Narváez Padilla almirante de la
flota de Su Majestad de tierra firme ausentes como si estuviesen presentes es-
36 Carl Henrik Langebaek
pecialmente para que por nosotros y en nombre de esta ciudad de Santa Marta
y para ella y como nosotros propios lo podíamos hacer representando nuestras
propias personas puedan parecer y parezcan ante Su Majestad en su muy alto y
real consejo de las Indias y presentar y presenten todas y cualesquier probanzas
y informaciones que con este dicho poder van y se envían y pedir y suplicar a Su
Majestad sea servido de hacer mercedes a esta ciudad de aquello que convenga a
su guarda y defensa para que no se despueble y pierda y todas las demas merce-
des y cosas contenidas y declaradas en la instrucción y memorial que le envían
y en razon de ello y sobre ello presentar cualesquier petición e peticiones y pedi-
mientos necesarios y hacer las diligencias que convengan y necesarias se an de
hacer asta tanto que allá cumplido excepto lo que dicho es y sacar las provisiones
que Su Majestad fuere servido de hacer mercedes a esta ciudad de poder de los
secretarios ante quien se provieren y duplicadas enviarlas a esta ciudad a nuestro
poder que para todo lo susodicho y para cada cosa y parte de ello os damos poder
cumplido cuanto de derecho en tal caso se requiere y generalmente les damos este
dicho poder para todos los pleitos y causas civiles y criminales que esta ciudad y
cabildo tiene o tuviere con otras cualesquier ciudades o personas de cualquier ca-
lidad o las tales personas con ellas en cualquier manera ansi casi en demandando
como en defendiendo y sobre ellos o cualquier parte de ellos podáis parecer ante
cualesquier justicias de Su Majestad y ante otras cualesquier eclesiásticos que de
nuestros pleitos puedan y deban conocer y cualesquier defenciones poner y hacer
cualesquier probanza que a nuestro derecho convenga y poner tachas en las con-
trarias y presentar cualesquier escrituras que /
convengan a esta dicha ciudad aunque este el pleito concluso y pedir pu-
blicación de estas probanzas y escrituras y concluir los tales pleitos ansi para
sentencias interlocutorias y definitivas y consentir en las que en nuestro favor se
dieren y apelar y suplicar de las en contrario y seguir los tales pleitos en todas las
instancias que personalmente nosotros podríamos y para que ansi mismo podáis
pedir tasación de las costas de las dichas partes y recibir las mercedes en que las
otras partes fueren condenadas y para recusar cualesquier escribanos o jueces
que vieredes que sea necesario y hacer cualesquier juramentos que necesarios
sean y os fueren pedidos y hacer y hagáis todas las diligencias y autos judiciales y
extrajudiciales que nosotros mismos hacer podríamos presentes siendo y para que
el dicho señor don Jeronimo pueda en nombre de esta dicha ciudad y de nosotros
mismos sustituir un procurador dos o mas y que ellos revocar y otros de nuevo
criar porque para todo vos damos este poder cumplido en todas sus incidencias y
con libre y general administración para efecto de los dichos nuestros pleitos para
todo lo en el contenido y vos relevamos de caución y fiaduria en forma según
derecho para lo cual obligamos nuestras personas bienes muebles y raíces habidos
y por haber de guardar y que guardaremos y habremos por firme todo lo que en
Esperanza y frustración 37
nuestro nombre por virtud de este nuestro poder hicieredes en testimonio de lo
cual otorgamos esta presente carta de poder ante el presente escribano y testigos
de yuso escritos que fue hecha y otorgada en la dicha ciudad de Santa Marta a
doce dias del mes de abril de mil e quinientos e setenta y tres años testigos que
fueron presentes a lo que dicho es Pedro del Castillo y Bernardo de Mieres y
Agustín Velásquez del Águila, residentes en esta dicha ciudad y los dichos otor-
gantes a quien yo el presente escribano doy fe que conozco lo firmaron en el libro
de cabildo de esta ciudad Juan de Torquemada, /
Gonzalo de Vega, Bartolomé García, Pedro Campusano, Manuel Riveros,
Juan de ríos ante mi Juan de Amesaga escribano publico /va testado do dice dichas
y se por testado e yo Juan de Mesaga Escribano publico de esta dicha ciudad de
Santa Marta y del cabildo de ella presente fui al otorgamiento de esta dicha carta
de poder e de pedimiento de la justicia regimiento de esta ciudad lo fice escribir y
fice aquí este mió signo en testimonio de verdad Juan de Amesaga,
(firmado y rubricado)
escribano publico.
Nos los oficiales de la real hacienda de Su Majestad de esta ciudad de Santa
Marta que aquí firmamos nuestros nombres damos fe y verdadero testimonio a
todos los dichos señores que la presente vieren en como Juan de Amesaga de quien
va signado y firmado este poder y información de arriba es escribano publico y
del cabildo de esta dicha ciudad y a sus escrituras y autos firmados y signados con
otra tal firma y signo como los de arriba se da entera fe y crédito en juicio y fuera
de el y para que de ello conste dimos esta. Que es fecha en Santa Marta a diez y
seis dias del mes de abril de mil y quinientos y setenta y tres años
Pedro Campusano Manuel Riveros
(Gonzalo de Vega)
/
Información hecha a pedimento del procurador general de esta ciudad de
Santa Marta con parecer de la real audiencia del Nuevo Reino para informar a Su
Majestad sobre la poblacion de los Valles de Tairona /
Información del (gasto) de la casa (fuerte) y el sustento de la gente.
Información ante el alcalde de Santa Marta sobre lo que gasto el gobernador en el
fuerte y sustentar la gente.
En la ciudad de Santa Marta catorce dias del mes de abril de mil y quinientos
y setenta y tres años ante el muy magnifico señor Gonzalo de Vega alcalde
ordinario de esta dicha ciudad por Su Majestad y ante mi el dicho escribano y
38 Carl Henrik Langebaek
testigo pareció presente el ilustre señor don Luis de Rojas de Guzmán gobernador
y capitán general en esta dicha ciudad y su gobernación por Su Majestad y presento
esta petición y pidio lo en ella contenido justicia.
Muy magnifico señor don Luis de Rojas y de Guzmán gobernador y capitán
general en esta ciudad de Santa Marta y su gobernación por Su Majestad digo
que a mi me conviene hacer información de como en tornar hacer y fundar la
fortaleza que en nombre de Su Majestad real se reedificó en los llanos de Bonda
cuatro meses y medio y como entre le gente de a caballo e infantería oficiales y
peones y servicio que en ello estuvo serian doscientas personas poco mas o menos
los cuales yo sustente de carne salada y ovejas, maíz y quesos y pescado que
truje del rio de la Hacha y de Cartagena y de otras partes y los proveí de pólvora
y plomo mecha y otras municiones necesarias que todo ello se gasto en el dicho
tiempo y en la guarda y defensa de la dicha gente en lo cual todo gaste tres mil
pesos de moneda corriente poco más o menos como constara por las cuentas,
cartas de pago y razon de todo del todo que envió a Su Majestad.
Por tanto a vuestra merced pido que los testigos que presentare se examinen
por el tenor de este mi pedimento y que declaren conforma e el y lo que dijeren y
depusieren escrito en limpio en publica forma y manera que haga fe y se me mande
dar un traslado dos o mas a los cuales vuestra merced interponga su autoridad y
decreto para que valga donde se presentaren y pido justicia y en lo necesario etc.
Don Luis de Rojas.
E por el dicho señor alcalde visto la dicha petición dijo que presente el dicho
señor gobernador los testigos de quien se entiende aprovechar que el esta presto
para los desaminar, (examinar) testigos Luis de Rueda e Juan de Junco residentes
en esta dicha ciudad, Gonzalo de Vega ante mi Juan de Amesaga escribano
publico.
E luego el dicho señor gobernador presento por testigo para en la dicha razon
al capitán Juan de Torquemada y a don Antonio Manjarres y a Bartolomé García,
Tesorero de Su Majestad en esta dicha ciudad y a Diego de Peralta.
iii. una nueva relación geográfica:
la descriPción histórica y geográfica
de la ciudad de nueva salamanca
de la ramada, 1578
1
indiferente general, 1528
La Descripción histórica y geográfica de la ciudad de Nueva Salamanca de La
Ramada, escrita en 1578, es el resultado de un formulario impreso enviado por
Felipe II, con el fin de averiguar sobre un eclipse de Luna, así como sobre los
“pueblos de indios” de las regiones donde se esperaba que el eclipse fuera visible.
Su importancia radica en que ejemplifica la manera (y la rapidez) como la con-
quista española afectó el modo de vida de las sociedades indígenas de la Sierra.
Como se sabe, las sociedades indígenas de Santa Marta han sido tradicionalmente
consideradas como extremadamente resistentes al cambio. Tras un período de
lucha militar que perduró hasta el levantamiento general de 1599, sobrevivientes
indígenas continuaron viviendo en zonas de la Sierra alejadas del litoral. Algunos
autores suponen que estas comunidades conservaron tantos rasgos preeuropeos
que se les puede tomar como reflejo más o menos fiel de la situación precolonial.
En consecuencia, relatos de fines del siglo XVI sobre la región, o incluso de los
siglos XVII a XX, son utilizados con alguna frecuencia para interpretar rasgos de
las sociedades que encontraron los españoles en el siglo XVI (Reichel-Dolmatoff,
1977).
Pocos autores han sostenido que la situación de los indígenas desde muy
temprano en el siglo XVI es imposible de entender sin el sistema colonial en el
cual estaban inmersos (Bischof, 1971). Para ellos, si bien no se puede negar la
continuidad en ciertas prácticas y costumbres, o en plantas utilizadas y técnicas
de explotación del medio ambiente, las sociedades que actualmente ocupan la
1 Publicada originalmente en Revista de Antropología y Arqueología, 6 (2): 107-24, 1990.
40 Carl Henrik Langebaek
Sierra Nevada son básicamente el resultado de la interacción de sociedades
prehispánicas con una economía colonial que se inicia en el siglo XVI y llega
hasta nuestros días.
La Descripción de La Ramada favorece esta segunda interpretación al dejar
en claro profundos cambios económicos y sociales para 1578, es decir, incluso
años antes del fin de la resistencia militar y de que las poblaciones buscaran
aislarse lo más completamente posible de los españoles. En 1578 se describe una
sociedad indígena que, aunque inclinada a conservar sus “ritos y ceremonias”
(al menos a ojos de los españoles), estaba ya completamente transformada por la
Conquista. En primer término, los testigos concuerdan en un dramático descenso
demográfico: uno de los testigos calcula que 24 años antes de que se escribiera la
Descripción, es decir, alrededor de 1554, cada aldea tenía entre 100 y 200 habi-
tantes, mientras que en 1578 apenas alojaba a unos 6. Este cambio demográfico se
refleja también en el hecho de que, de 20 encomenderos originales, sólo quedaban
7. En segundo lugar, la población no constituía una unidad política, ni siquiera
en oposición a los españoles. En lugar de cacicazgos liderados por especialistas
de alguna importancia, se habla de crónicas guerras intestinas entre multitud de
unidades rivales, factor al cual un testigo llega a atribuirle importancia en el des-
censo demográfico. De paso, se menciona que existían diversas lenguas en la
región, aunque la mayor parte de la población hablaba el atanque; no queda claro,
sin embargo, si se trataba de una lingua franca,como interpreta Bischof (1983:
83), o simplemente de la lengua más difundida.
Así como no se habla de cacicazgos importantes como los que se describen
en el siglo XVI (por ejemplo, Bonda y Pocigueica), el documento minimiza la
importancia de los caciques, cuya relevancia parece, incluso, de menor peso
que la de los especialistas religiosos. La población, en efecto, no tenía “señor
a quien obedecer sino es a un indio que llaman mohán que los cura de sus en-
fermedades”. El cargo de estos mohanes se heredaba de padre a hijo, siguiendo
un riguroso período de entrenamiento. Esta descripción coincide bastante bien
con la que se ofrece para los habitantes contemporáneos de la Sierra Nevada
(Reichel-Dolmatoff 1951) pero, curiosamente, no tiene paralelo con lo que rela-
tan los españoles en las primeras décadas del siglo XVI. Las primeras fuentes
documentales dejan en claro, en efecto, que cuando llegaron los españoles algu-
nos líderes civiles tenían considerable importancia (Bischof, 1971; y Cárdenas,
1983, 1988). Además, como lo demuestra el documento sobre el levantamiento
indígena transcrito en este volumen, los caciques desempeñaban un papel im-
portante aún en 1599. Es muy probable que, como afirma Bischof (1983: 89), el
poder político cambiara de manos de especialistas civiles a religiosos después
de la conquista española; de ser así, dicha transformación ya habría comenzado
a ocurrir antes de 1578.
Una nueva relación geográfica 41
El documento describe la economía indígena con algún detalle y también
muestra algunos cambios introducidos por los conquistadores. En la Descripción
se hace alusión a yacimientos de oro y a que “tairona”, término que inicialmente
servía para llamar a un valle y la principal aldea del mismo pero que luego se
haría extensivo a la población de la Sierra en general, quería decir “fundición”. Se
hace énfasis, sin embargo, en que para 1578 las minas de oro de la región ya no
se aprovechaban por falta de mano de obra disponible. Aunque se describe alguna
importancia económica del intercambio de pescado salado del litoral, la base de
la alimentación tanto para indígenas como para europeos era el maíz; el grano se
sembraba dos veces al año de tal forma que “por cada fanega se cogen 200”. Otros
productos mencionados son la yuca para hacer el cazabe, las piñas, las guayabas
y las guamas. Si bien se menciona que “los naturales no usan ninguna semilla
de España ni verdura”, entre los principales alimentos se destaca el plátano, que
no parece autóctono. Los testigos mencionan que los indígenas tenían canales de
riego en el bajo río Dibulla, pero aclaran que para cuando se escribía la Descrip-
ción ya estaban completamente abandonados. Por otro lado, se describe cómo los
españoles han introducido para 1578 plantas europeas para su propio consumo,
particularmente, limas, limones e higueras. También se habla de cierta importan-
cia de la ganadería.
BiBliografía
Bischof, Henning
1971 Die Spanisch-Indianische Auseinandersetzung in der Nördlichen Sierra
Nevada de Santa Marta (1501-1600). Bonn: Bonner Amerikanistische
Studien, 1.
1983 “Indígenas y españoles en la Sierra Nevada de Santa Marta-Siglo XVI”.
Revista Colombiana de Antropología, 24: 75-124.
Cárdenas, Felipe
1983 “Los cacicazgos tairona: un acercamiento arqueológico y etnohistórico”.
Trabajo de grado, Departamento de Antropología, Universidad de los
Andes (inédito).
1988 “La importancia del intercambio regional en la economía del área tairona”.
Revista de Antropología, 4 (1): 37-64.
Reichel-Dolmatoff, Gerardo
1951 Datos histórico-culturales sobre las tribus de la antigua Gobernación de
Santa Marta. Bogotá: Banco de la República.
42 Carl Henrik Langebaek
1977 “Contacto y cambios culturales en la Sierra Nevada de Santa Marta”, en
Estudios antropológicos, editado por Gerardo y Alicia Reichel-Dolmatoff:
75-184. Bogotá: Colcultura.
Restrepo, Ernesto
1943 “Nueva Salamanca de La Ramada”. Boletín de Historia y Antigüedades,
30 (347-8): 859-62.
Una nueva relación geográfica 43
transcriPción del documento
En la ciudad de la Nueva Salamanca de La Ramada, en cinco dias del mes de
mayo de mil quinientos y setenta y ocho años, el IlL- señor Ju- Gómez alcalde
ordinario en ella, por su Magestad dijo que por cuanto el muy IlL- señor Don
Lope de Orozco, gobernador perpetuo y capitán general en esta gobernación
de Santa Mana y sus provincias, a enviado a esta ciudad un mandamiento fir-
mando de su nombre y de Ju-Soto, su escribano en que por el le manda que luego
cumpla lo que su Magestad Real manda por su Real Cédula, la cual está inserta
con el dicho mandamiento; en que por ella manda su Magest ad se haga
una i nst r ucción y memoria conforme a una memoria de (...) de que su Real
Magestad envía a estas partes de Indias, y para en cumplimiento de todo ello
su md del dcho señor (...) mandó parecer ante sí y en presencia de mi, Antonio
Dias (?), notario público y del cabildo de esta dicha ciudad, a Melchor Bello
vecino y regidor de ella, del cual su md recibió juramento en forma, y prometió
de decir verdad.
Siendo preguntado por el tenor y orden de la memoria y primer capítulo,
dijo que en el año de sesenta y uno por el mes de febrero del dicho año, este
testigo vino a poblar esta ciudad; y que salió de la ciudad de los Reyes del valle de
Upar con el capitán Bartolomé de Alva en compañía de otros cuarenta hombres
españoles; el cual dicho capitán había venido al valle de Upar por juez visitador por
comisión que para ello le dio el L- Melchor Pérez de Artraga, oidor en la Real
Audiencia del Nuevo Reino de Granada. El cual llegado que fue a esta comarca
que se dice en lengua de indios Pacarabuey por la cual comarca baja un río
caudalo(so) que se llama en lengua de indios Coyone y en lengua de españoles
Dibuya. Preguntado porqué se llama en lengua de indios coyone no lo supieron
decir, más de que antiguamente se llamaba asi. Y llegado que fue a esta comarca
fundó y pobló esta ciudad en nombre de su Magestad. /
Y le puso por nombre la Nueva Salamanca de La Ramada porque el dicho
capitán Bartolomé de Alva era natural de Salamanca. Este sobrenombre de La
Ramada viene de que en la boca deste río a donde entra en la mar estaba un
pueblo de indios antiguamente a donde hallaron los cristianos una ramada
tan grande que por su grandor llamaron a toda esta provincia La Ramada.
Al tercer capítulo dijo este testigo que esta tierra es cálida de invierno y fresca
de verano y en invierno húmeda y de muchas aguas y truenos y relámpagos;
y caen algunas veces rayos que hazen daño por el mes de setiembre y octubre
y noviembre. Y en estos meses de invierno no corren los vendavales; y por
diciembre y hasta de mediado abril que es el verano corren brisas y nortes de
mediodía para abajo.
44 Carl Henrik Langebaek
Al cuarto capítulo dijo que desde la mar a la sierra hay una legua y corriendo
la costa al oriente se va ensanchando tierra llana y montuosa, y que también
tiene raso aunque poco. Todo lo demás es tierra montuosa y muy áspera y de
muchos ríos, y de invierno muy caudalosos; y en lo ajto de la sierra es raso y
muy frío por la mucha nieve y es tierra fértil de pastos y comida abundosa de
frutas de la tierra.
A los cinco capítulos dijo que sabe que esta tierra es de pocos naturales
y que a tenido en tiempos pasados mucha cantidad y se han acabado por las
guerras que han tenido unos con otros, y que los pocos que hay están poblados en
la sierra y en pueblos formados aunque pequeños y de poca gente; e son de buen
entendimiento y son inclinados a guardar sus ritos y ceremonias. En grande
manera no tienen señor a quien obedezcan sino es al mohán que los cura de sus
enfermedades. Y muerto este queda su hijo en su lugar, y para ser mohán como
su padre ha de estar diez años encerrado ayunando que no a de darle el sol.
En toda esta tierra hay algunas lenguas diferentes aunque una lengua que se
llama atanque la mayor parte destos naturales la hablan. Atanque quiere decir
en nuestra lengua bueno. /
Al sétimo capítulo dijo que esta ciudad está fundada veinte y cuatro leguas
de Santa Marta la costa arriba, y del río de La Hacha nueve leguas al poniente;
y de Santa Marta esta ciudad por causa de los muchos ríos y malos pasos y ser
ladera brava no se puede caminar de invierno y de verano con mucho trabajo. Aquel
camino es derecho y de esta ciudad al río de La Hacha es camino llano por la
costa.
Al noveno capítulo dijo que esta ciudad se fundó con cuarenta hombres
y se repartió la tierra en veinte hombres. Y ahora no hay más de siete vecinos
por que los demás por haber pocos indios se han ido y otros se han muerto. Al
décimo capítulo dijo que esta ciudad está fundada como mil pasos desviado de
la mar en un cerro pequeño e montuoso, y que el norte le atravesia porque la
costa corre este oeste.
A los quince capítulos dijo que los naturales de esta tierra es gente vestida
y que sus mantenimientos son maiz, yuca, batatas, frisoles y la yuca es cierta raíz
que ellos siembran para hacer casabe.
A los diez y seis capítulos dijo que todos los indios de esta provincia están
poblados en la sierra de tairona y que Tairona en lengua de indios quiere decir
fundición.
A los diez y siete capítulos dijo que por ser húmeda esta tierra es algo
enferma de cámaras y calenturas, y que para el remedio dellas y las curas quellos
usan es una(s) hoja(s) traídas de sierras nevadas de unos árboles pequeños de
Una nueva relación geográfica 45
largor de un oxeme, cada hoja peluda; y aquella seca la encienden en la candela
de la cual sale un humo de buen olor; y toma aquella hoja el mohán y con el
humo él da ciertas vueltas en la cabeza y les tira de los cabellos al enfermo la
cual hoja se llama en su lengua “donaha” y depués le da otra hoja de un árbol
grande verde la cual se llama en su lengua “duagora”; y el enfermo la toma y la
guarda.
A los diez y nueve capítulos dijo quel río donde este (...) /
pueblo bebe antiguamente, los naturales sacaban muchas acequias para regar
sus labranzas; Y lo mismo se haría ahora si hubiera naturales, porque tantas ace-
quias abiertas en gran cantidad y si los vecinos tuvieran posible se pudieran hacer
grandes heredades y (sic) ingenios de azúcar porque se dan bien las cañas.
A los veinte capítulos dijo que cuatro leguas de esta ciudad yendo al río de
La Hacha, está una laguna junto a la mar de agua salada que tendrá de bojo tres
leguas poco mas o menos, la cual en invierno abre boca a la mar a donde entra
cantidad de pescado de todo género; y luego pasadas las aguas cierra la boca y
queda el pescado dentro; y después con la seca del verano se seca mucha parte de
la de manera que se hace el agua gorda y muy salada y con esto se emborracha el
pescado y muere de suyo donde es tanta la cantidad que a la redonda de toda ella
está muerto que no se puede aprovechar aunque los naturales llevan harto dello
a sus tierras para vender a otros indios.
A los veinte y dos capítulos dijo que en esta tierra hay mucha cantidad
de frutas, ansi de pinas, plátanos, guayabas, guamas, manzanas de la tierra
que son a manera de las de Castilla amarillas de dentro y verdes de fuera y tienen
dentro a uno y a dos y a tres cuescos

a manera y color de castañas. Hay icacos y
uvas de la mar y parras bravas como las de Castilla que las uvas ni mas ni menos;
y hay caracolíes que son unos árboles grandes a manera de castaño y aceitunas
y guaymaros y mamones y hoyos y guanábanas que son manera de pinas. Los
árboles que hay en esta tierra no se saca provecho dellos sino que son algunos
cedros blancos.
A los veinte capítulos dijo que en esta tierra se dan naranjas, limas,
limones y higueras se dan bien.
A los veinte y cuatro capítulos dijo que de toda hortaliza de (...) /
España se da muy bien y que maíz se coje de una fanega de sembradura en
lo llano docientas fanegas y que los naturales no usan ninguna semilla de España
ni verdura.
A los veinte y siete capítulos dijo que en esta tierra hay gran cantidad de
bestias fieras en que son tigres, leones, osos hormigueros; y en los ríos muchos
caimanes; y también hay cantidad de cintas culebras muy ponsoñosas, puercos de
46 Carl Henrik Langebaek
monte en manadas que acá llaman váquiras. Echan de si mal hedor y hacen mu-
cho daño a las (sic) las sementeras. Tienen el ombligo en el espinazo y no tienen
rabo. Hay gran cantidad de monos barbados y otros pardos pequeños y andan por
encima de los árboles con sus hijos a cuestas también se dan bien en esta tierra
vacas, ovejas, yeguas, puercos, cabras, gallinas de España.
A los veinte y ocho capítulos dijo que en los términos de esta ciudad en muchas
partes se han labrado minas de oro y que por no tener los vecinos posible no lo
sacan ahora.
A los veinte capítulos dijo que entre los naturales de esta tierra hay muchas
piedras asi como jaspe y cristal y otras piedras que los españoles usan
para la ijada y otras para los ríñones y otras para leche y otras para flujo de
sangre y algunas dellas muy aprobadas y que los naturales usan dellas para sus
enfermedades. Algunas tienen los indios de mucho valor.
A los treinta capítulos dijo que a una y a cuatro y cinco leguas de esta
ciudad hay lagunas donde se hace sal de verano de que se provee toda la tierra
y en alguna se cuaja la sal debajo del agua.
A los treinta y unos

(os tachado en el original) capitulo dijo que las casas
de esta ciudad son de madera cobijada de paja. /
A las treinta y tres capítulos dijo que de algún ganado y maiz que los indios
cojen se sustentan con gran miseria los vecinos deste pueblo y. que los indios no
dan ningún tributo.
A las treinta y cuatro capítulos dijo que esta ciudad está en el obispado de
Santa Marta.
A los treinta y cinco capítulos dijo que en esta ciudad no hay más que una
iglesia y que la vocación de ella es Nuestra Señora de la Concepción.
A los treinta y ocho capítulos dijo que la mar en este puerto es brava en tiempo
de nortes porque el norte en esta costa es travesía y en tiempo de vendavales y
brisas es más bonacible de manera que bien pueden llegar a surgir

navios.
A los cuarenta capítulos dijo que en esta tierra hay poca marea que casi no
se echa de ver.
A los cuarenta y cuatro capítulos dijo que el puerto es limpio y ques vasa
y una legua en la mar tiene cinco brazas y asi es toda la costa, y que viniendo
costeando la costa de río de La Hacha a este pueblo, cuatro leguas deste pueblo
está un bajo de una legua en la mar que, tiene braza y media de agua, a
donde han varado algunos navios en que fueron dos franceses; y esto dijo ques
la verdad y lo que sabe y lo firmó
Melchor Bello
Una nueva relación geográfica 47
Y luego para la dicha instrucción y memoria su md mandó parecer ante sí a
Ju- marcal vecino de esta ciudad del cual su md recibió juramento en forma, y
prometió de decir verdad.
Primer capítulo dijo que este testigo fue uno de los primeros pobladores
que salieron del valle de Upar con el dicho capitán Bartolomé de Alva, como
dicho está y que llegados que fueron a est a comar ca que en l engua de
i ndi os se di ce Paracabuy /
el dicho capitán fundó Esta ciudad a donde mejor le pareció, a la orilla de un
río caudaloso que se llama en lengua de indios “Coyone” y en lengua de españoles
Dibuya. Preguntado por qué se llama asina, supo decir más que antiguamente
se llama Coyone, la cual ciudad le puso nombre a Nueva Salamanca de La
Ramada por que el dicho capitán era natural de Salamanca y el sobrenombre
de Ramada porque antiguamente de más de cuarenta años a esta parte los
cristianos llaman a esta tierra La Ramada por una Ramada muy grande que
hallaron en un pueblo q

(q tachado en el original) de indios que solía estar en la
boca deste río.
Al tercer capítulo dijo este testigo que esta tierra es cálida de invierno y
fresca de verano; y de invierno húmeda y de muchas aguas y truenos y relámpagos
y suelen caer muchos rayos por el mes de setiembre, octubre y noviembre corren
los vendavales; y por diciembre hasta mayo corren los vientos brisas y nortes de
medio día paraba. Siémbrase el maíz en esta tierra dos veces en si año, la una por
abril y la otra por agosto por que hace el tiempo dos inviernos y dos veranos. El
maíz que se siembra por abril se viene a coger por agosto y lo que se siembra por
agosto se coge por navidad.
Al cuarto capítulo dijo que esta tierra es tierra llana, desde la mar hasta el
pie de la sierra que hay una legua y que corriendo al oriente va ensanchando la
tierra llana y que es tierra montuosa y también tiene raso para pastos de ganados.
Todo lo demás es sierra montuosa y muy áspera, y de muchos ríos y de invierno
muy caudalosos; y en lo alto de la sierra es raso y muy frío por causa de la mucha
nieve; y es fértil y abundosa de comidas y frutas de la tierra. /
A la quinta pregunta dijo que sabe que esta tierra es de pocos indios y
que a tenido en tiempos pasados mucha cantidad y hanse acabado por las mu-
chas guerras que han tenido unos con otros. Están poblados todos en sierra y en
pueblos formados aunque pequeños y de poca gente y de buen entendimiento, y
son inclinados a guardar sus ritos y ceremonias y no tienen señor a quien obede-
cer sino es a un indio que ellos llaman mohán que los cura de sus enfermedades;
y muerto este queda su hijo en el oficio de mohán; y para poderlo usar, ha de
estar ayunando ocho o diez años encerrado a donde no le de sol. Y en toda
48 Carl Henrik Langebaek
esta tierra hay algunas lenguas diferentes y que la mayor parte de los naturales
hablan una lengua que llaman atanque que en nuestro lenguaje antanque quiere
decir bueno.
A los siete capítulos dijo que esta ciudad está fundada veinte y cuatro leguas
de Marta Marta la costa arriba y del río del Hacha nueve leguas al poniente; y
de Santa Marta a esta ciudad por causa de los muchos ríos y malos pasos y ser la
costa brava, no se puede caminar de invierno y de aquí al río de la Es (Es tachado
en el original) Hacha es tierra llana por la costa.
Al noveno capítulo dijo que esta ciudad se pobló con cuarenta / hombres
y se repartió en veinte; y ahora no hay más de veinte porque los demás por haber
pocos indios se fueron de la tierra y otros se han muerto.
Al décimo capítulo dijo que este pueblo está fundado como mil pasos de la
mar en un cerrito pequeño y montuoso, y que el norte les travesia porque la costa
corre de este a oeste.
A los quince capítulos dijo que los naturales /
de esta tierra es gente vestida y que sus mantenimientos son maíz, yuca,
batatas que ellos siembran.
A los diez y seis capítulos dijo que todos los indios de esta tierra están
poblados en esta sierra de Tairona y que Tairona en Lengua de indios quiere decir
fundición.
A los diez y siete capítulos dijo que por ser húmeda esta tierra es algo enferma
de cámaras y calenturas, y que para esto los naturales y su mohán les cura con sus
yerbas que para ello tienen.
A los diez y nueve capítulos dijo que el río donde este pueblo bebe
antiguamente los naturales sacaban muchas acequias para regar sus labranzas
y que si los vecinos tuvieran posible pudieran hacer buenas heredades en el
dicho río y (sic) ingenios de azúcar.
A los veinte capítulos dijo que cuatro leguas de esta ciudad iendo al río de La
Hacha, está una laguna junto a la mar salada que tiene de boj o tres leguas la cual
de invierno abre boca a la mar y entra gran cantidad de pescado de todo género;
y después cierra la boca y queda el pescado adentro encerrado. Y que con la seca
del verano se seca, mucha parte de la laguna de manera que el pescado viene a
morir y es tanta la cantidad que muere que no se puede aprovechar todo, aunque los
naturales llevan a sus pueblos mucha cantidad.
A los veinte y dos capítulos dijo que en esta tierra hay mucha cantidad
de frutas ansi de piñas, plátanos, guayabas, manzanas de la tierra, guamas, /
Una nueva relación geográfica 49
icacos, uvas de la mar, parras bravas y parras de Castilla de buena uva negra,
aceitunas de la tierra y otras frutas silvestres.
A los veinte y tres capítulos dijo que en esta tierra se dan naranjas, limas,
limones, cidras, higueras.
A los veinte y cuatro capítulos dijo que toda la hortaliza de España se da bien
en esta tierra, salvo que no da semilla y si da alguna no vale nada.
A los veinte y siete capítulos dijo que en esta tierra hay mucha cantidad
de bestias fieras, como son los tigres, leones, osos hormigueros; en los ríos
caimanes, antal, muchos puercos de monte que acá llaman váquiras que andan en
manadas y tienen el ombligo en el espinazo y echan del mal olor. Estas váquiras
hacen mucho daño en las labranzas / también se dan en esta tierra vacas,
ovejas, cabras, puercos, gallinas.
A los veinte y ocho capítulos dijo que en los términos de esta ciudad en
muchas partes se han labrado minas de oro, y por no tener los vecinos posible, no
las labran ahora.
A los veinte y nueve capítulos dijo que entre los naturales de esta tierra se
hallan muchas piedras de valor como son jaspes, cristal y otras piedras que los
españoles usan para la ijada, otras para los niñones, y otras para leche, otras
para flujo de sangre, otras que los naturales usan para sus curas.
A los treinta capítulos dijo que a una y a cuatro y a cinco leguas de esta
ciudad hay lagunas donde se hace sal de que se provee toda esta tierra.
A los treinta y un capítulos dijo que las casas de esta ciudad son de madera
cubiertas de pajas.
A los treinta y tres capítulos dijo que de algún ganado y maíz que los indios
gen (sic) con gran miseria, se sustentan los vecinos de este pueblo por que los
indios no dan ningún tributo.
A los t rei nt a y cuat ro capít ulos dijo que est a ciudad est á (...) /
en el obispado de Santa Marta,
A los treinta y ocho capítulos dijo que la mar en este puerto es brava en
tiempo de norte, porque es travesia; y en tiempo de vendavales y brisas es mas
bonancible que pueden surgir navios, tomar carga y descargar y que es puerto
limpio.
A los cuarenta capítulos dijo que en esta costa hay poca marea que si no
se parece.
A los quarenta y cuatro capítulos dijo que el puerto es limpio y que es
vasa y que una legua en la mar tiene cinco brasas; y asi es toda la costa y que
50 Carl Henrik Langebaek
viniendo del río de La Hacha a este pueblo costeando la costa cuatro leguas antes
de llegar a este puerto, hay un bajo una legua en la mar que tiene braza y media
de agua, a donde han varado algunos navios aunque ninguno se a perdido.
Y esto dijo que es la verdad y lo que sabe por el juramento que hizo y lo
firmo de su nombre
Ju- Marsal
E luego su md del dicho señor (...) para más cunplimiento de este negocio
recibió juramento de mi el presente (...) su cargo del cual prometió de decir verdad.
Al primer capítulo dijo que yo fui uno de los primeros pobladores que salió con
el capitán Bartolomé de Alva a poblar esta ciudad por el mes de febrero año de
sesenta y uno, y llegados que fuimos a esta comarca de Pacarabuey el capitán
pobló esta ciudad y tomó la posesión en nombre de su Magestad cerca de un río
caudaloso que se llama Dibuya y en lengua de indios Coyone, y le puso nombre
a la ciudad la Nueva Sa /
lamanca de La Ramada, porque el dicho capitán era de Salamanca
natural.
A los tres capítulos dijo que esta tierra es cálida de invierno y húmeda y de
muchas aguas y fresca de verano. Por el mes de setiembre, octubre y novrembre
hay muchos truenos y caen algunos rayos que hacen daño, y por diciembre hasta
mayo corren los vientos brisas y nortes de mediodía para abajo.
A los cuatro capítulos dijo que desde la mar hasta el pie de la sierra es tierra
llana y hay una legua de camino y corriendo y

(y tachado en el original) la costa
al oriente va ensanchando la tierra llana y tiene raso y monte todo lo demás. Es
sierra muy áspera y de muchos ríos que de invierno no se puede andar.
A los cinco capítulos dijo que esta tierra es de pocos indios aunque a tenido
muchos, y esto sé porque habrá veinte y cuatro años que salí del valle de Upar en
compañía de otros españoles por dos veces a visitar esta tierra y los naturales de
ella; y que en pueblos de a cien indios y de a docientos indios no hay ahora seis.
Y preguntando a los indios por la gente que solía estar en estos pueblos dicen que
una enfermedad de viruelas general en toda la tierra los acabó y esto habrá veinte
años.
A los siete capítulos dijo que esta ciudad está fundada veinte y cuatro leguas
de Santa Marta la costa arriba y del río de La Hacha nueve al poniente y de Santa
Marta a esta ciudad es mal camino y de muchos ríos y la costa muy brava y no se
puede desembarcar en ella por ser como es mar de tunbo y de aquí al /
Río de La hacha es tierra llana y vase por la costa.
Una nueva relación geográfica 51
A noveno capítulo dijo que esta ciudad se fundó con cuarenta hombres y se
repartió la tierra en veinte, y ahora no hay más de siete vecinos porque los demás
por ser los indios pocos, unos se han ido y otros se han muerto.
A los diez capítulos dijo que este pueblo está fundado como mil pasos de la
mar en un cerro pequeño montuoso y el norte es travesía y la costa corre de este
a oeste.
A los quince capítulos dijo que los naturales de esta tierra es gente vestida y
sus mantenimientos es maíz y unas raíces ue llaman yuca, batatas, frisoles.
A los diez y seis capítulos dijo que todos los indios de esta tierra están
poblados en la sierra de Tairona que en lengua de indios Tairona quiere decir
fundición.
A los diez y siete capítulos dijo que por ser esta tierra húmeda es algo enferma
de cámaras y calenturas, y para el remedio de ellas los indios se curan con
yerbas que para ello ellos tienen.
A los diez y nueve capítulos dijo que el río que pasa por junto a ese

(ese
tachado en el original) Este pueblo antiguamente y por las señales que ahora
vemos, los indios sacaban muchas acequias para regar sus labranzas lo cual
ahora también se pudiera hacer si hubiera posible.
A los veinte capítulos dijo que cuatro leguas de esta ciudad está una laguna
de agua salada donde muere mucha cantidad de pescado de que se provee toda /
la tierra asi de naturales como españoles; y esta laguna tendrá tres aguas
de boje.
A los veintidós capítulos dijo que en esta tierra hay mucha cantidad de
frutas de la tierra, plátanos, guayabas, pinas y otras frutas silvestres de muchas
maneras.
A los veinte y tres capítulos dijo que las frutas de España en esta tierra se
dan uvas, granadas, naranjas, limas, limones, higueras.
A los veinte y cuatro capítulos dijo que toda hortaliza de España se dan bien
y el maiz se coje dos veces en el Año.
A los veinte y siete capítulos dijo que en esta tierra hay gran cantidad de
bestias fieras que hacen mucho daño en los naturales y ganados, como son tigres
e leones. También hay osos hormigueros que es una bestia harto para ver porque
tiene el hocico a manera de elefante y por la boca que tiene en el cabo de la
trompa no le cabrá una avellana, y cuando quiere comer se va a los hormigueros y
saca la lengua que la tiene muy delgada y larga y la pone entre las hormigas; y luego
se le pegan muchas y entonces mete la lengua dentro y come aquellas hormigas, y
de aque se sustenta y por eso le llaman henniguero. Es Animal de mucha fuerza en
52 Carl Henrik Langebaek
los brazos, tiene las uñas tan anchas como dos dedos, puede deshacer con ellas
un hombre armado. Es de tamaño de un puerco.
A los veinte y ocho capítulos dijo que en los términos de esta ciudad en
muchas partes se ha sacado oro de minas y que ahora no se saca por no tener los
vecinos posible para ellos.
A los veinte y nueve capítulos dijo que entre los naturales se hallan
algunas piedras es que es cristal /
y otras piedras coloradas y otras verdes de hijada y otras para leche y otras
para ríñones y algunas muy aprobadas para el efecto.
A los treinta capítulos dijo que en esta tierra hay lagunas donde se cuaja
mucha cantidad de sal que se provee toda esta tierra.
A los treinta y un capítulos dijo que las casas de esta ciudad son de madera
cubiertas de paja.
A los treinta y tres capítulos dijo que de maíz que los indios siembran y
algunos ganados con mucho trabajo se pasa la vida en esta tierra (...)
A los treinta y cuatro capítulos dijo que esta ciudad está en el obispado
de Santa Marta.
A los treinta y cinco capítulos dijo que en esta ciudad no hay más de una
iglesia.
A los treinta y ocho capítulos dijo que la mar en este puerto en tiempo
de nortes es brava y en tiempo de brisas y de vendavales es algo bonancible y
pueden venir navios a surgir al puerto y cargas y descargar, y el puerto es limpio
y de vasa.
A los cuarenta capítulos dijo que en esta costa hay poca marea que casi no
hecha de ver.
A los cuarenta y cuatro capítulos dijo que una legua en la mar en este
puerto hay cinco brazas de agua, y viniendo del río de La Hacha
costeando la costa cuatro leguas de este puerto, se hace un bajo una
legua en la mar que tiene braza y media de agua a donde visto varar
dos franceses (...) /
cosarios aunque salieron por ser arena; y esto dijo y es la verdad y lo que so
cargo del juramento por mí fe y lo firmé
Anto Díaz U- Gemez Melchor Bello- Ju Marsal
iv. entre la Paz y la guerra: el informe
del oBisPo seBastián de ocando soBre santa
marta y río de la hacha en 1580
santa fe, 230
Este documento tiene como responsable al franciscano Sebastián de Ocando,
nombrado obispo de Santa Marta en 1579. Ocando escribió varias veces preocupado
por la situación de Santa Marta, y en particular, por el estado de guerra que se
vivía con los indios (García, 1953: 67). Si bien las autoridades civiles informaban
que la tierra estaba en paz, el Obispo era testigo de lo contrario y en sus informes
ratificaba que la tierra no estaba bajo control efectivo de Santa Marta. Según
parece, su distancia con la autoridad civil —específicamente, con el gobernador
Lope de Orozco— pudo tener que ver con sus denuncias sobre el tratamiento a
los indios. En sus testimonios, el franciscano insiste en que la Provincia había
tenido 20.000 indios pero que ahora tan sólo tenía 2.000, a quienes los españoles
explotaban inmisericordemente, hasta el punto que muchos preferían el suicidio a
seguir soportando la situación (García, 1953: 24).
La tensión de Ocando con las autoridades civiles lo llevó a vivir en Riohacha,
lugar donde residió once años e hizo causa común con Miguel de Castellanos para
dominar la región (García, 1953: 70). Evidentemente, cuando se escribió el presente
documento, Ocando ya pasaba buena parte del tiempo en Riohacha. También
es evidente que ya había forjado cierta relación con Miguel de Castellanos. De
hecho, el documento no es más que un alegato para procurar el nombramiento de
Castellanos como capitán, no sólo por ser experto en las artes de la guerra, temido
entre los indios y capaz de mantenerlos a raya durante las incursiones piratas, sino
también por ser el único hombre rico del lugar.
El documento también evidencia su conflicto con el gobernador Lope de
Orozco. El contraste con el documento anterior consiste en que, además de la
situación económica, menciona el lamentable estado de cristianización de los
indígenas. En cuanto a lo primero, el documento se refiere a la explotación de
perlas, la cual había favorecido a Miguel de Castellanos, pero que sólo se podía
54 Carl Henrik Langebaek
hacer con mano de obra negra y bajo el continuo ataque de los piratas franceses.
En cuanto a la tarea religiosa, la situación no era menos desesperada. No había
indios cristianos, ni iglesias hechas por indios, ni comunidades que dejaran
imponer la imagen de la cruz. Es más, los nativos continuaban siendo idólatras
y, en consecuencia, practicaban todo tipo de abominaciones, incluido el pecado
“contra la ley natural”. Y, sin embargo, la culpa la podrían tener los pecados de
los propios españoles. En boca del Obispo,
... en esta tierra de Santa Marta por los pecados de los que en ella habitamos o por lo que el
Señor se sabe, no se ha hecho ni se hace fruto alguno en la conversión de los naturales.
No obstante, era indudable que existían culpables más directos, entre otros,
el Gobernador. No en vano,
... el gobernador que Vuestra Majestad tiene en esta tierra es bueno y honrado porque es
hombre ya de mucha edad y poco temido de los indios y en efecto no ha hecho ni hace nada
en lo que toca a sujetar la tierra que es un medio necesarísimo sin el cual no se les puede
dar doctrina.
BiBliografía
García, Luis
1953 Reseña histórica de los Obispos que han regentado la Diócesis de Santa
Marta. Primera Parte (1534-1891). Biblioteca Nacional de la Historia 86.
Bogotá: Editorial Pax.
Entre la paz y la guerra 55
transcriPción del documento
Consejo Real de Su Majestad
Muchas cedulas reales e recibido y casi en todas ellas me manda Vuestra
Majestad y exhorta con su Santo y Real celo al cuidado que debo tener acerca
de la conversión y bien espiritual de los males de esta tierra y asi mesmo se
me manda de aviso de lo que pasa acerca de las mas particulares cosas y asi
por cumplir con lo que Vuestra Majestad manda como por hacer algo de lo que
debo al servicio de Vuestra Majestad y para descargo de mi conciencia y alivio
de la pena con que vivo por lo que diré. Digo que en esta tierra de Santa Marta
por los pecados de los que en ella habitamos o por lo que el señor se sabe, no se
ha hecho ni se hace fruto alguno en la conversión de los naturales que Vuestra
Majestad tanto encarga e con razon, e yo tanto deseo porque no hay en toda la
tierra iglesia hecha entre los indios ni ornamento ni cosa que huela a doctrina
ni indio que sea cristiano y si algunos hay que lo sean lo niegan y se han vuelto
a sus idolatrías y ritos y tienen públicamente sus santuarios en que idolatran y
cometen mil abominaciones y pecados contra la ley natural y tienen ídolos y
pinturas malas y pésimos templos y imágenes y escarnecen de nuestros ritos y
demas iglesias con grande desacato sin temor alguno y si algún servicio hacen
a los (cristianos) que es muy poco no lo quieren hacer sino los dias de fiesta y a
escarnio de nuestras festividades no permiten que en sus pueblos haya iglesia,
cruz ni sacerdote, resisten a la predicación del santo /
evangelio del cual a cincuenta años que tienen noticia y les ha sido en todo
este tiempo en alguna manera suficientemente promulgado y son ladinos y
entienden la lengua española tienen ritos contra la ley natural y contra natura. Un
solo religioso puse entre unos que son los que mas de paz estaban y lo quisieron
luego matar y la causa de todo esto es mostrar la tierra subjeta y dárseles nada
por los españoles y lo mesmo harían cuantos indios hay en las Indias sino los
hubiesen sujetos porque mediante aquella sujeción dan lugar a que los sacerdotes
puedan asistir entre ellos y persuadirles su conversión pero aquí si quieren paz
denla y si quieren guerra alcance por momentos y todo nace de que esta tierra
nunca fue allanada y salen con la suya no dan lugar a cosa alguna antes es gente
que desacata mucho a las cosas de Dios y a lo españoles en tanta manera que
yo no he visto otra cosa igual en las Indias y si no los sujetan es para que los
sacerdotes puedan seguramente estar entre ellos es por demas pensar que se ha
de hacer fruto entre ellos – (tachado) el gobernador que Vuestra Majestad tiene
en esta tierra es bueno y honrado porque es hombre ya de mucha edad y poco
temido de los indios y en efecto no ha hecho ni hace nada en lo que toca a sujetar
56 Carl Henrik Langebaek
la tierra que es un medio necesarísimo sin el cual no se les puede dar doctrina y
si en las Indias con algunos indios se puede usar de algún rigor para sujetarlos
con ningunos mas que con estos a mi parecer cuanto mas que se pueden muy bien
sujetar sin darles mucha guerra ni mucho daño y la tierra es buena y hay muchos
indios en ella y cumple al servicio de Vuestra Majestad que esta tierra /
se allane por estar aquí en la entrada de las Indias.
2- Esta iglesia y la del Rio del hacha halle robadas de franceses y todas ellas
estan tan pobres que apenas se puede ejercer el pontificado. No hay cabildo ni
dignidad ninguna y es grande inconveniente si muere el obispo porque quedan sin
prelado como aconteció cuando se murio mi antecesor y se sigue mucho daño y se
podría agora seguir porque quedo con muy poca salud. Vuestra Majestad mande
que se provean algunas dignidades o se procure de Su Santidad velar para que en
esta iglesia y otros templos a donde no hubiere dignidades al tiempo de la muerte
del obispo sea provisor sede vacante aquel que el obispo dejare nombrado y este
me parece buen (…) porque no se si habra quien quiera aceptar aquella dignidad
porque digo verdad que no hallo ni puedo descubrir un clérigo que quiera ser aquí
provisor todos pasan adelante y no quieren parar aquí y esta tierra tal que hasta
hoy no hay en ella un convento de frailes (franciscanos) que me ayuden y de aquí
es que no puedo tampoco proveer las personas tan suficientes como deben ser en
las prebendas que hay y como Vuestra Majestad lo manda por sus reales cedulas
antes he menester regalar a los que estan aunque no sean muy tales porque no se
me vallan ordenes no he dado a nadie ni las daré sino fuere a personas de este
obispado en quien concurran las cualidades necesarias /
como Vuestra Majestad manda ultra del riesgo con que aquí se vive por
causa de no estar estos indios sujetos.
También padecemos en esta tierra grande vejación y riesgo de franceses
particularmente en el rio de el Hacha a donde estuve este año cuatro meses y en
todo este tiempo tuvimos las iglesias despojadas y las imágenes y ornamentos en
el monte con las mujeres y los hombres en la playa por que teníamos los franceses
a vista que estaban aguardando las (perlas) de Vuestra Majestad que habian de
venir de La Margarita las cuales han corrido arto riesgo y al cabo se quedan
acá y nosotros padecemos vida de arto riesgo y trabajo en toda esta costa y más
en aquel pueblo que es la ladronera de ellos y esto podrian bien remediar los
que rigen la armada que Vuestra Majestad trae en esta costa por no lo hacer
antes se meten en Cartagena a donde jamás asoma francés ni puede hacer mal y
aunque aquí nos tomen franceses no nos pueden socorrer con estar cerca porque
es siempre la visa contraria y si corriese la costa con solo una galera no habría
francés que osase asomar y de aquí en todo tiempo pueden ir hacia Cartagena y
nombre de Dios cumple al servicio de Vuestra Majestad que sean reprendidos y
Entre la paz y la guerra 57
se les mande que corran la costa y no puedan estar en Cartagena siempre metidos
porque muy pocos franceses que eran los de Ogano pudieron haber hecho mucho
daño a Vuestra Majestad y a sus vasallos si Dios no lo remediara con el aviso que
se dio para que no viniesen las perlas desde el Rio de el hacha a donde ahora el
mariscal /
Miguel de Castellanos a descubierto grandes ostrales de donde dicen se sacara
grande riqueza de perlas y se traen ya aquí las canoas y negros para comenzar a
sacar y es menester defensa en la costa para los franceses los cuales en sabiendo
que hay aquí riqueza de perlas no nos podremos defender de ellos el mariscal
Miguel de Castellanos vecino de este pueblo del Rio de la Hacha es poderoso en
este pueblo y tiene muchos esclavos y es muy temido de los indios que hay aquí
de guerra y traerlos de paz cuando quiere contra los franceses, tiene posible para
sustentar soldados en el pueblo para defensa de el todos los demas vecinos son
muy pobres solo este es hombre rico y diestro en la guerra de esta tierra y si el no
defiende este pueblo no hay en el defensa ninguna mucho cumplida al servicio
de Vuestra Majestad y al bien de los que aquí habitamos que Vuestra Majestad
le mandase pues tiene tanto posible que tuviese cargo de la defensa de el y todos
recibiríamos merced que Vuestra Majestad le hiciese capitán de este pueblo para
la defensa de los franceses por tierra porque con sola su gente puede el servir a
Vuestra Majestad y defendernos a todos porque aunque lo hice agora no lo hice
tan bien como lo haría si Vuestra Majestad se lo manda hace esta merced. Suplico
a Vuestra Majestad de parte de este pueblo de más de que es cosa que cumple al
real servicio de Vuestra Majestad /
muy poderoso señor la Real Persona de Vuestra Majestad guarde y con su
poderosa mano prospere con aumento de mayores reinos y señoríos para defensa
de su Santa Iglesia, amen. De Santa Marta a quince de mayo de mil quinientos
ochenta -1.580- años
Consejo Real de Su Majestad
Beso la real mano de Vuestra Majestad
Capellán de Vuestra Majestad
Fray Sebastián
Obispo de Santa Marta
v. levantamiento y venganza en 1599
santa fe, 96
El obispo Ocando no era original en su acusación de que los indígenas pecaban
“contra la ley natural”: los cronistas más emblemáticos del siglo XVI, incluidos
Juan de Castellanos y Gonzalo Fernández de Oviedo, habían señalado con el
mismo dedo acusador a los habitantes de la Sierra Nevada (Reichel-Dolmatoff,
1951: 95-6). No obstante, en 1599, años después de la denuncia del obispo Ocando,
el señalamiento de sodomitas tendría consecuencias graves y serviría de excusa
para que los españoles organizaran la más efectiva campaña militar que se había
visto en Santa Marta. Su líder fue Juan Guiral Belón, quien hacía poco había
reemplazado a Manso de Contreras.
Pese a la importancia del acontecimiento, éste se conoce únicamente gracias
a dos textos. El primero es una corta transcripción de un documento del Archivo
de Indias encontrado por Ernesto Restrepo (1937), autor que, sin embargo, no
alcanzó a darle mayor trascendencia al acontecimiento en su conocida obra
sobre la Provincia de Santa Marta, escrita años antes (Restrepo, 1975: 190-1); el
segundo, una referencia más o menos extensa que el cronista fray Pedro Simón
escribió a principios del siglo XVII, unos años después de los acontecimientos.
En el análisis de la información que encontró en Sevilla, Ernesto Restrepo
se limita a aceptar los argumentos del conquistador. Básicamente, los indígenas
vivían “mal aconsejados por mohanes y hechiceros” y habían merecido su duro
destino (Restrepo, 1937: 739). Posteriormente, Reichel-Dolmatoff (1951) volvió al
levantamiento indígena y lo utilizó para argumentar que los indígenas reaccionaron
contra los intentos por cambiar sus costumbres. Su versión del asunto empieza
con una visita del Gobernador a Jeriboca, durante la cual tenía como misión
condenar el pecado nefando. En respuesta, este pueblo y el de Bonda lideraron un
levantamiento de amplia participación, entraron a Chenge, donde mataron al cura
doctrinero, a un capitán español, a un hombre de servicio y a otro español, y luego
atacaron La Ramada, donde también dieron muerte al cura doctrinero.
Posteriormente, sobrevino la venganza española, ante la cual los indígenas
sucumbieron después de una encarnizada lucha, acontecimiento del cual Reichel-
60 Carl Henrik Langebaek
Dolmatoff colige la efectividad con que por fin los españoles habían logrado
debilitar la resistencia tribal, en parte menguada por las ambiciones unilaterales
del cacique de Jeriboca (Reichel-Dolmatoff, 1951: 36). La campaña de Juan
Guiral habría acabado con la “base económica” de la cultura indígena, y así, la
destrucción de los cultivos, el rompimiento de comunicación con la costa y el fin
de la posibilidad de mantener grandes poblaciones implicaron que los indígenas
se dispersaran, aislaran y desorganizaran (Reichel-Dolmatoff, 1951: 37-8). En
estudios posteriores al de 1951, Reichel-Dolmatoff (1977: 119) insiste de nuevo en
que el motivo principal para el levantamiento tenía que ver con la intransigencia
del Gobernador con respecto a las costumbres de los indios. Argumenta, en otras
palabras, que “los indios no reaccionaron tanto contra las encomiendas, tributos
o ‘demoras’, ni contra la fundación de poblaciones españolas”, sino contra los
intentos para que abandonaran sus costumbres (Reichel-Dolmatoff, 1977: 119).
En el fondo, lo importante en términos de la cultura se habría conservado: puesto
que incluso entre los actuales kogi se podía observar “la continuidad de ciertos
mores sexuales, tales como el incesto, la homosexualidad y otras aberraciones,
así como un elaborado simbolismo erótico” (Reichel-Dolmatoff, 1977: 176). Más
adelante, el autor sostuvo que los sobrevivientes de la expedición de Guiral Belón
habían logrado mantener viva la tradición ancestral hasta nuestros días (Reichel-
Dolmatoff, 1986: 201).
En contraste con la lectura que hace Reichel-Dolmatoff del levantamiento,
Bischof reduce la importancia del aspecto ideológico. El investigador observa
con extrañeza que no se mencione a ningún especialista religioso entre los líderes
del levantamiento, y a partir de ello sugiere que el éxito de la campaña española
implicó un cambio en la forma de liderazgo indígena: los caciques, completa-
mente diezmados y probablemente desprestigiados, eran los líderes hasta el le-
vantamiento, pero a partir de éste dieron paso a los especialistas religiosos por
los cuales la sociedad indígena es hoy tan conocida (Bischof, 1971: 251-6; 1983:
89). En otras palabras, el papel central de los líderes religiosos en la actual so-
ciedad indígena, y específicamente kogi, sería más producto de la Conquista que
herencia prehispánica. En opinión de Bischof, los indígenas no se rebelaron para
mantener sus ideas ancestrales sino para protegerse de la exagerada explotación
económica y para defender su independencia política (Bischof, 1983: 102). Por
otra parte, en contraste con Reichel-Dolmatoff, Bischof no ve en el levantamiento
la culminación de un proceso de desgaste, ni el ejemplo de la disolución de nin-
guna organización tribal. Por el contrario, describe la alianza como un exitoso
experimento sin precedentes en la Sierra Nevada, gracias al cual un buen número
de pueblos logró unirse con el propósito de mantener una “acción de prevención
ofensiva” (Bischof, 1983: 100). El autor admite que el cacique de Jeriboca cometió
la imprudencia de pedir para sí y sus hijos el poder para organizar la resistencia
Levantamiento y venganza en 1599 61
ante la reacción española, y acepta que los españoles no encontraron ninguna
resistencia organizada, pero rechaza la idea de que la sociedad indígena hubiera
tenido una más efectiva estrategia de resistencia en el pasado.
la versión de fray Pedro simón
Para evaluar el documento de Sevilla a la luz de las lecturas realizadas sobre el
levantamiento y posterior castigo español es necesario ponerlo en contexto con
su referente en la crónica de Simón, cuya versión sobre el levantamiento se puede
resumir de la siguiente manera. De acuerdo con el cronista, el castellano Juan
Guiral Belón llegó a Santa Marta en 1599, y siguiendo el consejo de su predecesor,
Francisco Manso, trató de conseguir la amistad de los indios de Jeriboca, y en
particular, de su cacique Cotocique, cuya fama era de “bravo e inquieto” (Simón,
1981, 6: 300). El problema se originó en que dicho cacique, consecuente con
su mala fama, decidió matar al bien intencionado gobernador con la ayuda de
Dioena, Cocarigua y Machecena, sus tres hijos. Sin embargo, Guiral, de alguna
manera advertido de la celada, reunió a los principales del pueblo en la casa del
cacique y los increpó por tener la desfachatez de continuar con el pecado nefando
en público y representar semejante comportamiento en los “garabatos” en los
cuales colgaban sus mochilas y calabazos.
Tan pronto el Gobernador regresó a Santa Marta, Jeriboca convocó a junta
para organizar un levantamiento y echar a los españoles de Santa Marta, “en es-
pecial porque decían que les querían hacer tomar otra ley y costumbres de las que
hasta allí ellos y sus antepasados habían tenido” (Simón, 1981, 6: 301). El llamado
fue exitoso: asistieron los principales de un buen número de pueblos, incluidos
Bonda, Matinga (por Macinga) y Matinguilla (por Macinguilla), Zaca, Mamaza-
ca y Rotama, Mendiguaca, Tairama, Buitaca (por Buritaca), Tairona, Taironaca,
Marona, Guachaca, Chones, Neguanje, Cinto, Guairaca, Mamatoco, Ciénaga y
Dorsino (por Dulzino), todos los cuales aceptaron el liderazgo de Cotocique. De
acuerdo con Simón, los indígenas diseñaron una bien pensada estrategia para dar
cuenta de los españoles. Decidieron “estorbar los pasos de las entradas de sus pue-
blos”; comenzaron a sembrar “muchas labranzas de maíz”, así como a elaborar
arcos, flechas y venenos, con el fin de tener los suficientes abastecimientos para
una lucha prolongada. Adicionalmente, celebraron por anticipado la victoria, en
medio de la embriaguez y la danza (Simón, 1981, 6: 301).
No obstante, fray Tomás Morales, el doctrinero franciscano de los pueblos
de Macinga y Mahancique encontró que en este último pueblo los indígenas
habían quitado una cruz y habían llenado un bohío con armas, clara señal de que
preparaban una guerra. Después de haber vuelto a colocar la cruz en su lugar,
62 Carl Henrik Langebaek
con ayuda de tres indios, “a guisa de guerra”, Morales consiguió llegar a Santa
Marta, lugar donde el doctrinero, también franciscano, del pueblo de Jeriboca ya
había avisado de la rebelión (Simón, 1981, 4: 302). Inmediatamente, se organizó la
defensa, convocando a cerca de quinientos soldados veteranos y poniendo a punto
el único cañón disponible.
De acuerdo con el cronista, los indígenas atacaron la ciudad con flechas
incendiarias pero sólo lograron que ardiera la vivienda del tesorero, Gabriel de la
Rúa. Sin embargo, contra lo presupuestado por los españoles, los indígenas había
atacado simultáneamente varias estancias, dando muerte a treinta españoles “y
algunos negros e indios de servicio de ellos, con tan crueles, impíos y fuertes
tormentos, que en una muerte les daban muchas” (Simón, 1981, 4: 304).
Semejante carnicería dio lugar a un plan de revancha. Los españoles de Santa
Marta convocaron la ayuda de diversos lugares, incluidos algunos tan lejanos
como el Valle de Upar, Riohacha y Vélez, lugares donde reclutaron valiosos
soldados, entre ellos, los mestizos Antón Martín y Juan Martín. Los indígenas, a
su vez, se enteraron de los planes de los españoles y convocaron junta en Jeriboca,
con tan mala suerte que no se pusieron de acuerdo sobre quién debía liderar la
resistencia y no aceptaron la propuesta de Cotocique en cuanto a que sus hijos lo
hicieran, llegando a la conclusión de que “cada uno defendiese sus tierras como
pudiese” (Simón, 1981, 4: 305).
Por supuesto el resultado fue desastroso para los indígenas. Los españo-
les, “con bien industriados perros, gran número de gente de servicio, indios y
negros, caballos para las cargas, vacas y puercos para ayuda del matalotaje del
biscocho y las menestras”, subieron a sus pueblos bajo el liderazgo del mestizo
Antón Martín. Iniciaron por la vuelta de Macinga, donde tuvieron el primer
enfrentamiento exitoso, sin sufrir baja alguna, y luego, siguiendo el camino
real por donde se iba a la anterior población, torcieron por una trocha llegando
al pueblo de un capitán de Bonda llamado Rodriguillo, a quien dieron muerte
después de dura batalla. Más tarde, llegaron a “ciertas sabanas altas y limpias,
a vista de Bonda y Jeriboca” (Simón, 1981, 4: 308). Desde allí, decidieron tomar
a Bonda por asalto, comenzando por la casa de los caciques, donde encontra-
ron gran resistencia, aunque lograron hacer huir al enemigo. Posteriormente, el
turno correspondió a Jeriboca, pero allí no pudieron evitar que el líder de la
revuelta, Cotocique, huyera.
Los españoles decidieron entonces continuar con Macinga y Macinguilla,
lugares adonde llegaron de noche y tuvieron rotundo éxito, procediendo a castigar
a los indios, “cortando las narices a los más culpados, a otros el labio de arriba,
orejas a otros, para que fuesen ejemplo, mientras viviesen a los demás” (Simón,
1981, 4: 310). Después algunos soldados fueron enviados a Córdoba (amenazada
Levantamiento y venganza en 1599 63
por Pocigueica) y a Sevilla. Cotocique terminó por entregarse y las tropas se
concentraron en atacar a Tairona, donde se había refugiado Dioena. Allí, el
malherido hijo de Cotocique también se rindió, después de lo cual pidió ser
bautizado antes de ver terminada su vida ajusticiado por los españoles.
La cosa no terminó allí. Simón describe que los españoles despacharon un
contingente fresco al valle de Tamaca, cuya gente los recibió en paz y con alimentos,
buen síntoma de que el levantamiento languidecía. Su narración termina con una
referencia a los castigos que sufrieron los indígenas alzados después del total de
tres meses que tomó la campaña: “ ... Fueron sentenciados unos a destierro y otros
a muerte”, entre éstos, el propio Cotocique y uno de sus tres hijos, “que después de
colgados fueron divididos en cuartos y puestos por los caminos que salen a Bonda
y Jeriboca, con los de otros muchos, y sus cabezas en palo para escarmiento de
otros” (Simón, 1981, 4: 315). En total, según el cronista, se condenó a la horca a
cuarenta personas y se desterró a más de cincuenta. Adicionalmente, se prohibió
a los indios hacer pueblos en las cumbres de las montañas.
el documento de sevilla
Con respecto a la crónica de Simón, el texto de Sevilla tiene algunas diferencias
significativas bastante reveladoras. El comienzo es similar: los testigos insisten
en que la situación con los indígenas se había complicado porque, en contraste
con sus descuidados predecesores, el Gobernador decidió establecer doctrina en
Bonda, Jeriboca y Macinga. Pero ningún testimonio apoya la versión de Simón
de la visita del Gobernador a Jeriboca, con el fin de forjar una amistad con su
cacique. Los testimonios se refieren a que el Gobernador había logrado impo-
ner a dos curas franciscanos en Jeriboca y Macinga y señalan que eso pareció
colmar la paciencia de los indígenas, quienes organizaron el levantamiento. De
allí en adelante, las dos versiones se apartan aún más en puntos sustantivos. El
documento de Sevilla no describe aquellos grandes preparativos por parte de los
indígenas en los cuales Simón se detiene un buen rato. Además, señala que éstos
atacaron primero al pueblo costero de Chenge, donde mataron al presbítero Juan
de Medina, a un negro del capitán Pedro Cárcamo y a otros españoles, incluidos
el cura de La Ramada y mujeres y niños que tuvieron la mala suerte de dirigirse
desde este lugar a Santa Marta.
En ese sentido, se debe anotar que el documento de Sevilla sugiere que Rei-
chel-Dolmatoff da una dimensión exagerada al levantamiento, porque se insiste
en que los indígenas no atacaron a La Ramada, sino a un grupo de gente que
estaba tratando de llegar a Santa Marta. De hecho, uno de los elementos que
distancian a la crónica de Simón y al documento de Sevilla es el de la escala
64 Carl Henrik Langebaek
geográfica, no sólo de la campaña española sino del levantamiento mismo. Si se
ubican geográficamente los pueblos alzados, con base en la información recolec-
tada por Reichel-Dolmatoff (1951: 67-71), se encuentra que la mayor parte de ellos
estaba cerca de Santa Marta, aunque algunos pocos estaban lejos, como Dulzino
y Ciénaga. No obstante, en el documento de Sevilla se hace explícito que los in-
dígenas de Dulzino (y Gaira) se mantuvieron en paz (Agustín Ruiz) y no sólo eso
sino que, además, junto con los de Taganga, trataron de mediar con los alzados
(Antón Martín).
Es más, aunque Simón insiste en que los españoles castigaron a los indios
de Tairona, bastante alejados de Santa Marta, según el documento de Sevilla,
los pueblos que recibieron el impacto de la venganza española —Macinga,
Bonda y Jeriboca— estaban no sólo cercanos a la ciudad, sino también entre
sí (estaban “pegados unos a otros en forma de medialuna”, según el testimonio
de Diego de Mendoza), idea que es ratificada por Juan de Castellanos cuando
afirma que a Bonda se entraba por Jeriboca y Macinguilla (Castellanos, 1955:
590). En su conjunto, estos pueblos parecen corresponder a una concentración
de asentamientos que los arqueólogos han ubicado al oriente de Santa Marta
(Cadavid y Herrera, 1985: 39-40).
Por cierto, muchos pueblos que, según Simón, habían participado en la alian-
za no se incluyeron entre las comunidades atacadas por los españoles. Como se
puede apreciar, la lista de coincidencias entre la lista de pueblos levantados que
proporciona Simón y la de pueblos castigados, según el documento de Sevilla, es
corta (ver la tabla 1). De nuevo, con base en el trabajo de Reichel-Dolmatoff (1951:
67-71), la mayor parte de los pueblos de donde provinieron los indígenas incluidos
en la sentencia estaban localizados en cercanías a Santa Marta. Vale decir, no se
incluyen indígenas de pueblos relativamente alejados del enclave español tanto de
la vertiente occidental como septentrional de la Sierra. Es más, cuando se anali-
zan las coincidencias entre las dos listas, ellas se reducen a cuatro pueblos, todos
cercanos entre sí y con respecto a Santa Marta.
Por supuesto, esto no quiere decir que alguna de las listas sea incorrecta.
Simón puede tener toda la razón en su listado de pueblos aliados, y el documento
acertar plenamente en la lista de castigos. El mismo documento de Sevilla
acepta que la rebelión existía en otras partes, ya que habían puesto en peligro
a poblaciones españolas distintas a Santa Marta, y no detalla demasiado cuáles
fueron las comunidades atacadas por los españoles desde el real de Jeriboca
durante tres meses.
No obstante, lo que pareció haber sucedido fue una campaña con efecto
ejemplarizante dirigido contra el núcleo del levantamiento. En otras palabras,
lo que sugiere la comparación es que los pueblos que recibieron el peso del
Levantamiento y venganza en 1599 65
castigo colonial fueron muchos menos que los que parecen haber participado
en el levantamiento y que, por lo tanto, la idea de que la expedición española
“descabezó” toda forma de liderazgo político, acabó con las bases de la economía
y desarticuló las relaciones entre la Sierra y el litoral es, por decir lo mínimo,
exagerada.
Tabla 1. Comparación entre los pueblos levantados (según Simón) y los pueblos
castigados (según el documento de Sevilla)
Pueblos levantados, según
Simón
Pueblos castigados,
según el documento de
Sevilla
Coincidencias
Bonda Bonda Bonda
Buitaca (por Buritaca) Bodacu (¿por Bodaca?) Jeriboca
Ciénaga Chenge Maringa
Cinto Daona Macinguilla
Chones Domina
Dorsino (por Dulzino) Durama
Guachaca Hoquenca
Guairaca Guarinca (¿o Darinea?)
Jeriboca Jeriboca
Mamatoco Macanga (¿por
Macinguilla)
Mamazaca y Rotama Macinguilla
Marona Mamancaca (¿por
Mamacasaca?)
Matinga (por Macinga) Origua
Matinguilla (por Macinguilla) Sacaca
Mendiguaca
Neguanje
Tairama
Tairona
Taironaca
Zaca
Con respecto a los muertos también hay divergencias. Los testimonios con-
signados en el documento de Sevilla se refieren a veinte muertos, aun cuando
66 Carl Henrik Langebaek
algunos sugieren que pudo haber algunos más, descontando la muerte de ganado
y caballos. Simón, en este punto, es más dramático, puesto que deja en claro que
hubo treinta españoles muertos, y además se refiere a varios negros e indios asesi-
nados que no aparecen por ninguna parte en el documento de Sevilla. Vale la pena
aclarar que testimonios diferentes del documento de Sevilla hablan de aun menos
víctimas del lado español. Por ejemplo, en una carta del Cabildo se habla de la
muerte de un sacerdote, cinco españoles y un negro cristiano (en Vidal y Baquero,
2007: 133). En otras palabras, si alguien estaba interesado en elevar el número de
víctimas, ése parece haber sido Simón, o su fuente. Guiral Belón parece haber
sido más proclive a minimizar las víctimas del lado español. Y esto coincide con
otra diferencia entre los dos textos: Simón asegura que los españoles impusieron
brutales castigos a los indígenas tan pronto consumaron la victoria militar. El
documento de Sevilla no subraya ningún castigo antes de la imposición de penas,
y del seguimiento del “debido proceso”, lo cual hubiera podido actuar en contra
de la pulcritud de Guiral Belón.
Más allá de la divergencia en cuanto a la escala del levantamiento, existen
otras diferencias. Quienes atestiguaron en el documento de Sevilla aseguran que
el 29 de julio de 1600, los indígenas atacaron Santa Marta, y concuerdan entre
ellos y con Simón en que la única vivienda incendiada fue la del tesorero, Gabriel
de la Rúa. Pero añaden aspectos ignorados por Simón: por ejemplo, que luego
de atacar la ciudad, los indígenas se dirigieron a Nueva Córdoba, donde fueron
así mismo rechazados, y que trataron de levantar a los indígenas de Betoma y
del Carbón (Agustín Ruiz, Diego de Peralta). Más importante aún, el documento
de Sevilla no tiene a los hermanos Martín como héroes de la jornada. Es más,
afirman que Antón Martín estaba en Cartagena cuando supo del envío de fran-
ciscanos a la Sierra y sostienen que se trataba de un residente de Santa Marta.
Por el contrario, acuden a numerosas estrategias para engrandecer la importan-
cia del Gobernador y, por lo tanto, controvierten la importancia exagerada que
Simón otorga al conocimiento previo del ataque. Algunos testigos dejan en claro
que los españoles sabían de antemano sobre el levantamiento, pero señalan que
fue gracias a ciertos indios, y no mencionan el papel francamente épico que el
cronista atribuye a fray Tomás Morales (Agustín Ruiz, Miguel de Orozco). Los
testigos, en cambio, no descansan en su empeño de demostrar que la defensa de
Santa Marta fue un éxito gracias a la habilidad del Gobernador y el valor de los
habitantes de Santa Marta y Nueva Córdoba, y no parecen muy interesados en
restar demasiada importancia a sus méritos admitiendo que se sabía del ataque
indígena antes que ocurriera.
En todo caso, no sobra advertir que, leyendo entre líneas a Simón, todo
el asunto de la sorpresa parece exagerado. El cronista mismo describe que
fray Tomás Morales encontró a los indígenas “aderezados” para la guerra. En
Levantamiento y venganza en 1599 67
particular, le llamó la atención el indio “a guisa de guerra, la manta anudada,
al hombro, ceñidas las sienes con un maure, todo el cuerpo embijado” (Simón,
1981, 6: 302). Así mismo, en el documento de Sevilla se encuentra la opinión de
Agustín Ruiz, en el sentido de que era “público y notorio que se hizo entre ellos
junta” antes de la guerra. Tanto el atuendo de guerra como las juntas debieron
de ser mensajes muy claros para los españoles, que conocían ambas prácticas
de guerra de los indios (Redmond, 1994: 32-5). Los combates mismos sugieren
que los indígenas estaban aún practicando ciertas estrategias convencionales que
seguramente no eran las mejores contra el europeo, ni se basaban en el sigilo.
Santa Marta fue atacada “con grande algazara la noche de aquel día”, según Pedro
Martín, y con “grita y alaridos”, de acuerdo con Miguel Pinos. En la defensa de
Bonda, Macinga y Jeriboca, Diego de Peralta cuenta que los indígenas “como
vieron nuestra gente con mucha grita y algazara e instrumentos musicales que
ellos usan se juntaron y comenzaron a dar guazábaras”. Y Diego Núñez cuenta
que los recibieron “tocando sus tambores que son muy grandes”.
Estas últimas observaciones nos llevan del levantamiento a la expedición
punitiva. Todos los testimonios del documento de Sevilla concuerdan, y en esto
no se apartan de Simón, en que fue una campaña bien planeada, ejecutada además
por un grupo de curtidos soldados que salió de Santa Marta el 16 de septiembre
de 1600. El gobernador habla de gente que sabía de “guerra de los indios”, y otros
describen con algún detalle a los soldados armados con morriones, arcabuces,
mosquetes, espadas y rodelas (Diego Núñez). En resumen, en ningún caso se
sugiere que la tropa estuviera conformada por soldados desocupados, como
afirma Uribe (1993: 23). Los testimonios, en cambio, pasan por encima de una
información que para Simón era importante, vale decir, que la expedición iba
acompañada no sólo de perros bravos, sino también de buena cantidad de gente
de servicio, es decir, indios y negros. Aquí el mérito español no quiere dejar duda:
sus asistentes son invisibilizados por completo.
Todos los que declararon en el documento de Sevilla afirmaron que, después
de tres meses de preparativos, los españoles salieron hacia la Sierra evitando
tomar el camino real, por informes que tenían en el sentido de que los indios había
tendido trampas en él. En esto coinciden con Simón, pero en cambio no mencionan
las escaramuzas de la vuelta de Macinga y de la parte de Bonda liderada por
Rodriguillo, eventos ambos que Simón describe en detalle. Constantemente, el
texto de Sevilla enfatiza la genialidad militar de Juan Guiral Belón durante la
campaña de retaliación. El Gobernador mismo sostiene que tan sólo seis días
después de salir de Santa Marta había derrotado a los indios (que, según algunos,
eran más de 2.000) de Macinga, Bonda y Jeriboca, y que después de establecerse
en este último pueblo le tomó tres meses dar con los culpables del alzamiento. Los
testigos concuerdan en que no hubo un solo soldado herido o muerto e ignoran
68 Carl Henrik Langebaek
todas las peripecias, e incluso los retrasos y fracasos, por los que, según Simón,
debieron pasar antes de dar captura a los líderes del levantamiento.
Ahora se puede pasar a cuestiones más de fondo. Aunque, como se men-
cionó más arriba, Simón y el documento de Sevilla coinciden en que el adoc-
trinamiento de los indios fue el detonante del conflicto, las razones para el
levantamiento no son del todo claras. El Gobernador reconoce que los indíge-
nas odiaban a los españoles, gracias a los mohanes, “que los instruían en sus
ceremonias y ritos diabólicos y que jamás querían comer cosas que comen los
cristianos ni tratar con ellos cometiendo muy graves y enormes pecados como
es el nefando”. Además, no deja de recordar que el levantamiento fue producto
del cumplimiento de su deber al enviar curas franciscanos a la Sierra. El tema
de los doctrineros, del pecado nefando y de los mohanes lo repiten numerosos
testimonios. Don Antonio Manjarrés, uno de los pocos testigos nacidos en San-
ta Marta, afirmaba que el levantamiento se debía a las doctrinas. El testimonio
más sugerente proviene de Antón Martín, quien narra que estando en Cartage-
na, al enterarse del envío de franciscanos a la Sierra, temió de inmediato que
pudiera presentarse un alzamiento. Pedro Cárcamo habla de la necesidad de
extirpar la idolatría y anota que el Gobernador trató seriamente de que los indí-
genas de Jeriboca y Macinga aceptaran la doctrina. Es más, ve en ello la única
causa del levantamiento. Pedro Martín, el canónigo de la Catedral, opinó igual:
Juan Guiral había sido el gobernador más interesado en extirpar las idolatrías,
y de allí la reacción indígena en su contra.
Hasta acá se podría colegir con Reichel-Dolmatoff que la principal
molestia de los indígenas tenía que ver con la presión española para cambiar sus
costumbres. No obstante, y perdón por el sesgo marxista, también existían razones
más pedestres. El Gobernador no sólo menciona el tema de las costumbres sino
que también afirma que los indios se habían rebelado contra “el servicio de su
Majestad” (en esto concurre Pedro Cárcamo), y se queja de que el levantamiento
implicaba que los indios habían dejado de servir a sus encomenderos en Córdoba
y Segovia, como era su deber. Antón Martín menciona lo mismo: sin paz era
imposible que los indios vinieran a “servir a sus encomenderos”. Otro de los
testigos, Diego Mendoza, enfatiza, como tantos otros, en el asunto del pecado
nefando, pero sostiene también que los indios amenazaban a los encomenderos
con alzarse si insistían en llamarlos a su servicio. Por otra parte, Miguel de Orozco
afirma que los encomenderos tenían miedo de visitar a “sus” pueblos de indios,
lo cual, por supuesto, coincide con todos los testimonios en cuanto a que los
habitantes de Santa Marta vivían de los indios, no de su propio trabajo.
Por cierto, debe tenerse en cuenta que una de las consecuencias más impor-
tantes de la derrota militar de los indígenas consistió en refrendar el sistema de
Levantamiento y venganza en 1599 69
encomiendas y tributos, lo cual deja ver que el trasfondo económico en todo el
asunto no era despreciable. De hecho, los testigos —y, al mismo tiempo, miem-
bros de la expedición española— parecen haber estado entre los más favorecidos
por los servicios a los cuales los indígenas fueron obligados después de su derrota.
Y para apoyar la importancia de lo económico se podría mencionar que el gober-
nador Manso de Contreras, en 1597, había hecho un diagnóstico de la situación de
Santa Marta que prácticamente invitaba a una expedición contra los indios: en su
testimonio se asegura que las encomiendas eran pocas y pobres, “por ser los más
de los indios nuevamente reducidos y ser pocos y pobres”, y se recordaba con me-
lancolía la época en que se otorgaban encomiendas a los caudillos de las jornadas
de pacificación (en Arrázola, 1974: 169). Por supuesto, todo ello nos habla de los
intereses de los españoles, no de los de los indígenas. Pero, finalmente, y por ello
no menos importante, ¿será una coincidencia el hecho de que el levantamiento
coincidiera con las fiestas de San Juan, durantes las cuales los indígenas estaban
obligados a entregar los tributos de mitad de año?
Ahora bien, la cuestión de quién ejercía el liderazgo entre los indígenas,
central en el debate entre Reichel-Dolmatoff y Bischof, es así mismo complicada.
En primer lugar, se debe recordar que, según la Descripción de Nueva Salamanca
de La Ramada, que antecede el levantamiento en varios años, los mohanes ejer-
cían un fuerte liderazgo. En ese texto se puede leer que los indígenas no tenían
“señor a quien obedecer sino es a un indio que llaman mohán que los cura de sus
enfermedades”. Además, casi todos los testimonios coinciden con el Gobernador
en señalar a los mohanes como los grandes responsables de la animadversión
contra los españoles. Diego de Peralta sostiene que los indios no obedecían a los
cristianos “por ser como son muy dados a gobernarse por mohanes que tratan con
el demonio”. Igual opinión sostienen Antonio Manjarrés y Antón Martín, y este
último añade que, además, eran “grandes ayunadores y hacen grandes borrache-
ras al diablo”. Algunos testigos, como Miguel Piñol, señalan que los indios no
comían ni tocaban las cosas de los cristianos y que aquellos que lo hacían eran
tenidos por gente ruin. Él mismo sostiene que los indios odiaban a los cristianos,
“en especial sus mohanes que son entre ellos como sacerdotes de sus ídolos de
quien desprenden los demás sus idolatrías y ritos”. Y añade que en todo hacían
“los que les enseñan los dichos mohanes”.
No obstante, una cosa es que los mohanes desempeñaran un papel prepon-
derante en la reacción contra los españoles y otra cosa muy diferente que ellos
fueran quienes efectivamente fueran capaces de movilizar a la población contra
aquéllos. La versión de Simón en cuanto a que Juan Guiral Belón trató de hacer
las paces con el cacique de Jeriboca puede ser diciente sobre el asunto, porque
insinuaría que éste tendría alguna influencia sobre su gente. Lo mismo se deja
ver con el papel de este cacique en el levantamiento, y el hecho de que acudiera
70 Carl Henrik Langebaek
a los “jeques y ayunos” sólo para saber del demonio la suerte que le esperaba
(Simón, 1981, 6: 301). Varios testimonios del documento de Sevilla apuntan en la
misma dirección; por ejemplo, el de Diego Mendoza, quien narra que el goberna-
dor Manso de Contreras subió a la Sierra para pedirles a los caciques mantener
buenas relaciones, lo cual presume que ellos se veían como los líderes capaces de
eventualmente organizar levantamientos.
Como señala Bischof, no se puede ignorar el asunto de a quiénes se impusie-
ron las penas después de la victoria española. Hubo castigos ejemplarizantes di-
rigidos contra individuos que por una u otra razón habían desempeñado un papel
sobresaliente en el levantamiento. Un ejemplo corresponde a Hoyzina y Ocequa,
ambos indios de Chenge, que fueron condenados a muerte por el asesinato del
clérigo del lugar. Otro, más dramático, fue el que se ejerció contra Torrigua, indio
de Jeriboca, porque, además del “delito del alzamiento que cometió ha usado y
usa del pecado e nefando de sodomía contra natura”. No obstante, en su gran ma-
yoría, los ajusticiados eran líderes políticos, y no hay referencia a un solo mohán.
En Jeriboca se condenó a muerte al cacique Cuchacique (el mismo Cotocique de
la crónica de Simón), además de dos de sus hijos y otros dos caciques, de un total
de 17 castigados. En Bonda, los españoles impusieron penas a 14 personas, de
las cuales cinco eran caciques, dos mandadores, un principal y un hermano de
cacique. En Durama se castigaron cuatro personas, dos de las cuales eran capi-
tanes. En Origua se dio sentencia a cuatro personas, todas caciques. En Sacaca,
entre las tres personas que sufrieron las represalias españolas una era mandador,
otra cacique y otra más capitán. En Daona, sólo se sentenció a un cacique y tres
capitanes, mientras que en Macanga se dio castigo a dos capitanes de un mismo
“barrio”, un cacique de otro “barrio” y dos capitanes más. En Guarinca se cas-
tigó a un “capitán de la gente de guerra”, e igual sucedió en Dominca. En otros
pueblos tan sólo se castigó a una persona, siempre capitán, como en Mamancaca,
Macinguilla, Bodacu y Chenge. Y en otros, a dos capitanes únicamente, Sacaca
y Hoquenca.
otras versiones
Se debe aclarar que existen algunos documentos que proporcionan información
adicional a la que traen Pedro Simón y el documento de Sevilla. Dos cartas de los
vecinos de Santa Marta, hoy en el Archivo de Indias en Sevilla, referentes al tema
de los dineros que se extrajeron de las cajas reales, aportan alguna información
adicional sobre el levantamiento. Ambas son de 1601. En la primera se afirma que
los indígenas habían mantenido la paz por 24 años, con lo cual se da crédito al
Gobernador y se desmiente a Ocando, y que los sacerdotes que el gobernador había
Levantamiento y venganza en 1599 71
puesto en sus pueblos habían logrado bautizar “alguna cantidad de muchachos”;
el texto también afirma que, como consecuencia del levantamiento, se había dado
muerte a cinco españoles y a un negro cristiano, cifra menor que la que trae
incluso el documento aquí transcrito (en Arrázola, 1974: 176). En la segunda carta
se ratifica que los indios de Bonda, Macinga y Jeriboca habían vivido en paz,
debido al buen tratamiento que siempre se les había dado; además, se narra que
el Gobernador, preocupado por “la mucha disolución con la que vivían” y por
el consabido pecado nefando, había decidido imponerles doctrineros, los cuales
lograron bautizar a buena cantidad de muchachos en tan sólo dos meses, al cabo
de los cuales los indios los mataron, así como a otros cinco españoles que vivían
entre ellos (en Arrázola, 1974: 177). También en este caso, el número de españoles
muertos es inferior al presentado por Simón o por el documento de Sevilla.
Incluso, existe una versión de los hechos completamente diferente de la que
brindan Simón, las cartas de los vecinos o el documento de Sevilla. Se trata del
relato de fray Alonso de Zamora, escrito en 1701, y luego endosado por José Nicolás
de la Rosa en 1741 (Rosa, 1975: 81-2). En esa versión se afirma que los indígenas
decidieron levantarse y atacar a Santa Marta en vísperas de la celebración de la
patrona de la ciudad; así mismo, se ignora cualquier aviso previo del ataque y se
insiste en que se malogró porque un soldado encendió accidentalmente la mecha
del cañón, desconcertando a los atacantes, que creían tener la sorpresa como
ventaja. Según el mismo testimonio, los españoles decidieron al otro día seguir las
huellas de los atacantes y dieron con una casa en Jeriboca en la cual encontraron
adornos, armas y pertrechos. Su versión termina en que los españoles quemaron
la construcción, prendieron a los responsables y pacificaron a los indios (Zamora,
1980, 2: 210).
comentarios finales
Al margen de una de las cartas relacionadas con los dineros gastados en la ex-
pedición de Juan Guiral Belón, algún funcionario español anotó que no constaba
que el levantamiento hubiera tenido lugar, ni que los indios hubieran cometido
excesos (en Arrázola, 1974: 176). Pero eso parece poco probable, como también
lo es la versión recogida por fray Alonso de Zamora, escrita cien años después de
los acontecimientos. Así que, por ahora, hay que conformarse con la versión de
Simón, interesada en enfatizar el papel heroico de su compañero franciscano, y la
del documento de Sevilla, entregada a los intereses del Gobernador y al parecer
proclive a reducir las proporciones del incidente, tanto en número de muertos
como de comunidades unidas contra los españoles.
72 Carl Henrik Langebaek
Ambos documentos son testimonio de la tensión que se había generado
desde antes del levantamiento entre el obispo Ocando y la autoridad civil, sobre
el grave asunto que hoy se llamaría el “orden público”. Esta tensión ayuda a
explicar diferencias no sólo con respecto a la magnitud del acontecimiento, sino
también respecto a los roles asumidos por los diferentes protagonistas, e incluso
respecto a temas centrales para la interpretación de la sociedad indígena, como
el carácter del liderazgo o la importancia de los factores ideológicos versus los
económicos. El contraste entre uno y otro aporta una lección importante para
todos los interesados en el estudio de las sociedades indígenas de la Sierra Nevada
de Santa Marta. Quizá no resuelve el problema, pero develando los intereses y
motivaciones detrás de cada actor, por lo menos queda clara la enorme dificultad
de optar por cualquier interpretación sobre los problemas tratados a partir de
fragmentos documentales descontextualizados, donde parecieran no existir
personas interesadas en defender una u otra versión.
Por supuesto, llegar a esa afirmación es una perogrullada. Difícilmente se
encontrará un antropólogo o un historiador que no esté de acuerdo en que los do-
cumentos obedecen a intereses particulares y muestran sesgos convenientes. Pero
una cosa es estar de acuerdo con ese principio elemental y otra muy diferente que
los documentos se analicen en consecuencia con esa advertencia. Con franqueza,
lo escrito sobre el levantamiento en el documento de Sevilla no desmiente a Rei-
chel-Dolmatoff ni a Bischof, autores ambos que han basado sus interpretaciones
en fragmentos aislados del documento. Quizá la contribución más importante de
la lectura completa del documento (de ésta, por lo menos) consiste simplemente
en aceptar la complejidad de los temas propuestos por estos investigadores. El
texto completo no excluye que el asunto de las “costumbres” fuera verdaderamen-
te importante para que los indígenas iniciaran el levantamiento, pero deja ver ra-
zones económicas de lado y lado. La idea de que los indígenas tenían costumbres
que chocaban a los españoles aparece en boca de estos últimos como justificación
de la campaña contra los primeros y, por lo tanto, merece por lo menos cierta sos-
pecha. Por otro lado, el documento de Sevilla, visto en el contexto de la disputa
entre autoridades civiles y religiosas, no oculta que la campaña fue un compro-
miso entre unas y otras, ambas interesadas en que la campaña militar rindiera sus
frutos en términos de la conversión y apaciguamiento de los indios.
No obstante, el problema más grande proviene de la manera como se entien-
den el poder “civil” y “religioso” entre las comunidades indígenas de la Sierra. Es
decir, de esa dicotomía que obliga a optar o bien por Reichel-Dolmatoff o bien por
Bischof, como si no existieran alternativas. No cabe duda de que existían moha-
nes y caciques y que aparentemente eran personas diferentes. Pero lo que parece
imposible es separar lo “civil” de lo “religioso”, reduciéndolos a categorías fijas,
mutuamente excluyentes. Eso es complicado en cualquier sociedad, y más en las
Levantamiento y venganza en 1599 73
comunidades indígenas. El documento de Sevilla no excluye ni el poder de los
mohanes ni el de los caciques, aunque insinúa que actuaban en esferas distintas:
estos últimos aparecen claramente vinculados con la capacidad de movilización
militar y de forjar alianzas, mientras que los primeros se relacionan con azuzar y
justificar. Los últimos parecen ser personajes relativamente invisibles en el levan-
tamiento, pues no figuran con nombre propio ni en la lista de personas culpadas.
Pero podrían haber actuado tras bambalinas, y su falta de prominencia no reduce
su importancia. Simplemente, quiere decir que aún no comprendemos las formas
de poder entre las sociedades indígenas, ni sus transformaciones coloniales a lo
largo del tiempo.
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Levantamiento y venganza en 1599 75
transcriPción del documento
Señor
1. Don Juan Guiral gobernador y capitán general de las provincias de Santa Marta
y Río del Hacha suplica a vuestra majestad le haga merced de acreditarle el salario,
otro tanto del que se le dio en consideración de que aquellos son dos gobiernos
distintos y de igual trabajo y ocupación y es necesario acudir de uno a otro muy
de ordinario y se va por caminos muy ásperos y despoblados y es forzoso hacer
grandes gastos con gente y caballos por la poca seguridad que hay de los indios
naturales los cuales con la ocasión de ver al gobernador sin el acompañante y
guardia que se requiere se le podrían atrever. A mas de lo cual se debe considerar
que por lo que toca solamente al gobierno de Santa Marta se le señalo salario al
licenciado Manso de Contreras su antecesor, dos mil (duros?) a quien se le mando
después gobernase también lo del Río de la Hacha y su granjería de Perlas que
es de mucha importancia y se le acrecentó el salario con el cual aun no se podrá
sustentar por ser la tierra muy cara y valer las cosas de España a mayores precios
que en ninguna parte de las Indias.
2. Otro si. Dice que atento a que aquel puerto esta sin ninguna defensa y en
mucha contingencia, así de perderse la tierra: como la honra del que la tiene a su
cargo por el peligro que /
tiene con cualquiera ocasión de enemigos, por lo cual se a resuelto comparecer
de personas de mucha experiencia de hacer un fuerte, el cual tiene ya trazado y
comenzado a juntar algunos materiales y será a muy poca costa, pues con tres
mil dúos se acabara y será bastante defensa para seis u ocho navíos pues menos
que estos son los que allí llegan y acostumbran hacer muchos daños: A vuestra
majestad suplica le mande dar su real cédula para que los oficiales reales de
aquella provincia, o los de la de Cartagena le den los dichos tres mil (duros?) para
que con su intervención se gasten en la dicha fortificación y se sirva de probar y
tener por bien lo que en ella se hubiese gastado, pues a mas de estar al servicio de
vuestra majestad como es, estará aquella tierra en defensa y los vecinos de ella
recibirán bien y miel (?).
3. Otro si. Dice que por cuanto Pedro Gómez Reinel en un capítulo de su
asiento esta obligado de llevar en cada un año dos navíos de negros a los dichos
puertos de Santa Marta y Río de la Hacha y no lo ha cumplido, ni en todo el
tiempo que a tenido el dicho asiento no han llegado mas que dos navíos y estos
en caso fortuito de que han recibido las dichas provincias y granjería de las perlas
muy grande daño. Porque hubiera habido en ellas muy grande aumento= suplica
a vuestra majestad mande al dicho Pedro Gómez Reinel satisfaga el daño que
76 Carl Henrik Langebaek
por no haber cumplido con el dicho asiento han recibido las dichas provincias y
granjerías de perlas, y al que al presente tiene lo cumple con puntualidad pues
están de su real servicio e importa tanto al aumento de la vuestra real hacienda.
4. Otro si. Suplica que atento a los grandes daños que hacen los jueces de
comisión enviados por las audiencias, particularmente en tierras cortas y nuevas
donde de ordinario hay guerras como en aquellas, se mande a la audiencia de
aquel distrito que por ningún caso envié juez de comisión a las dichas provincias
y cumplan lo que sobre esto vuestra merced tiene lo que sobre esto vuestra merced
tiene mandada dar y.
5. Otro si. Dice que por cuanto la pólvora y plomo y demás municiones valen
allí a execisimos precios y suelen faltar muy de ordinario y no se hallan, y las que
llevo Juan de Ávila se van acabando y acabadas esta todo a muy gran riesgo=
a vuestra merced suplica mande proveer a las dichas provincias de cincuenta
quintales de pólvora y las demás municiones necesarias /
6. Otro si dice que por cuanto la granjería y riqueza del dicho Río de la Ha-
cha lo es mediante tener canoas y granjerías de perlas y si faltasen se despobla-
rían porque no tiene otro trato ni hacienda mas que las perlas las que fueron las
que lo poblaron y con que se han sustentado y al presente se sacan muy buenos
jornales, de manera que todo va en mucho aumento. Pero como de los sucesos y
ruinas pasadas quedaron los señores de canoas con muchas deudas por dilatar los
pagos de ellas y que los deudores no vayan a buscarlos pretenden pasarse a la Isla
Margarita por ser como es muy a trasmano y con pocos que se fuesen los demás
no podrían conservarse, y si en esto no se pone remedio perderá vuestra merced
uno de los mejores pueblos y de mayor aprovechamiento que en aquellas partes
tiene= para remedio de lo cual a vuestra merced suplica mande dar su real cédula
mandando que so graves penas ninguno desampare la dicha granjería cometiendo
al gobernador la ejecución de ellas y que si se fueren sin licencia secreta y ocul-
tamente como suelen hacerlo se le de comisión para que pueda nombrar y enviar
juez con días y salarios a traer lo que así se fueren de cualquiera parte donde se
hubieren ido y a los gobernadores y justicias que fueren en las dichas partes don-
de los dichos se hubieran (...) no se lo impidan antes bien le den /
favor y ayuda para volverlos a la dicha granjería que en el recibiría bien y
merced.
7. Otro si suplica a vuestra majestad (...) de los vecinos de la ciudad del Río
de la Hacha que atento al daño merma y ruina que el corsario hizo en aquella
ciudad por diciembre del año pasado de noventa y cinco y haberla robado y
azolado quedaron muy pobres y necesitados y sin cosas por haberlas quemado
y derribado todas y que por sustentar la población de la dicha ciudad aunque
Levantamiento y venganza en 1599 77
con mucha necesidad y trabajo ha procurado como mejor a podido volver a
reedificarlas por quedar sin servicio porque los negros que tenían se los mato
y llevo el dicho corsario= por lo cual y no haber tenido hacienda para volver a
comprar otros ni haber en los términos de dicha ciudad indios de encomienda
padecen mucha necesidad de servicio y es tanta que han dejado de hacer estancias
como antes tenían y poblar hatos de ganados para su sustento y de la granjería de
las perlas que así mismo se las destruyeron asolaron y quemaron siendo como es
el remedio (...) para poder vivir en aquella ciudad y conservarse la dicha granjería
de perlas= a vuestra majestad suplica haga merced a los vecinos de la dicha ciudad
de doscientas piezas de esclavos para que se repartan entre ellos como lo hizo
vuestra majestad el año pasado a los vecinos de Puerto Rico /
y no habiendo lugar la dicha merced se la haga enviárselos por ocho’ años
por los cuales hizo y vuestra majestad a los vecinos de la ciudad de la Habana de
prestarles cuarenta mil ducados atento que su necesidad es grande y que no ha
sido parte para dejar de acudir siempre con mucha voluntad y cuidado a las cosas
del servicio de vuestra majestad y defensa de aquella ciudad para lo cual han
consultado armas y caballos a su costa que en ello recibirán bien y merced.
En cuanto a lo primero trájose lo que se ha hecho con el licenciado Mancho
de Contreras= en lo segundo informe el gobernador y cabildo y los oficiales reales
de lo que se ha gastado y de lo demás que será necesario gastar y del estado en que
esta el fuerte y (...) la planta de el= en cuanto a lo tercero deje encargado al señor
fiscal= en cuanto a lo cuarto déjele la real cédula que cerca de esto está proveída=
en cuanto a lo quinto escríbase a la (...) hasta veinte quintales de pólvora, y las
balas de plomo que le pareciere serán necesarias para esta pólvora= en cuanto de
lo sexto se proveerá lo que convenga= en cuanto a lo séptimo notifíquese a Juan
Rodríguez Cotino, o a quien hace sus negocios y tiene su poder que lleve a estas
partes doscientos esclavos y los de la precio del asiento fiándolos por los ocho
meses que esta obligado, y en lo demás que piden informe el gobernador y los ofi-
ciales reales con su parecer en Valladolid a 22 de febrero de 1602. Hay rúbrica /
Don Juan Guiral
-Don Juan Guiral Belón Caballero de la Orden de San Juan, gobernador y
capitán general de las provincias de Santa Marta y Río de la Hacha, dice que al
tiempo que los indios de Bonda, Macinga, Jeriboca y de otros pueblos de la dicha
provincia de Santa Marta se alzaron y revelaron contra el servicio de vuestra
merced la dicha ciudad estaba desproveída y falta de gente, armas, municiones,
bastimentos y otras cosas necesarias para la pacificación de los dichos indios.
-Que considerando que el bien de toda aquella provincia consistirá en acudir
con brevedad al remedio y daño que de la dilación se podrá seguir luego que
78 Carl Henrik Langebaek
sucedió el dicho alzamiento prevenido (sic) toda la gente mas diestra que en
la dicha ciudad y gobernación había en las cosas de la guerra de indios y que
aquella no era bastante con la brevedad que el caso requería envío a la ciudad de
Cartagena por la que de ella quisiese ir y para el dicho efecto haciéndoles muchos
ofrecimientos de que serían bien aprovechados y enviando cantidad de dineros
que había buscado a su crédito para darles socorro, a donde así mismo envió
a buscar mosquetes de campaña, escopetas y demás municiones y bastimentos
necesarios para la dicha jornada.
-Que por la mucha diligencia que en ello puso junto en la dicha ciudad de
Santa Marta mas de doscientos hombres con los que de Cartagena habían ido
todos muy diestros en las cosas de guerra donde se ocupó tres meses poco más
o menos en hacer sayos de algodón por ser el arma mas defensiva y necesaria
para la dicha guerra respecto de las flechas de que usan los dichos indios y en
prevenir otras armas, municiones y bastimentos necesarios, después de lo cual
habiendo nombrado capitanes y otros oficiales y puesta toda la gente en muy
buena orden y bien armados, salió de la dicha ciudad y fue caminando por dife-
rente caminos del que los indios pensaban porque entienden que habían de ir por
el camino real donde le tenían armadas muy grandes traiciones y hechas muchas
palizadas y hoyos en la tierra para desbaratarle, y llegado a donde entendió que
estaban juntos esperándole que eran más de dos mil comenzaron a pelear con
sus flechas a las cuales dentro de seis días como salio de la dicha ciudad con los
dichos doscientos hombres los rindió y prendió a muchos de los culpados y asen-
tó su real en la sierra en la parte que llaman Jeriboca donde estuvo por espacio
de tres meses con su gente haciendo salidas para buscar y prender a los indios
principales que habían sido causa del dicho alzamiento y les quemo los bohíos
que tenían en la dicha sierra y los pobló desviados de ella, en el llano donde les
hizo hacer bohíos y fundar sus pueblos y en ellos iglesias en que nuestro señor
fuese alabado y los dichos indios doctrinados y enseñados en las cosas de nues-
tra santa fe católica /
y con acuerdo del obispo de la dicha provincia según el orden de vuestro
real patronazgo repartió las doctrinas y hizo ordenanzas acerca del tiempo en que
los doctrineros a mande doctrinar en cada pueblo, señalándoles el salario que en
cada un año habían de llevar por ello, y hizo así mismo, dichas ordenanzas para
la conservación y aumento de los dichos indios.
-Que habiendo prendido a los mas indios de los culpados en el dicho
alzamiento y fulminado proceso contra ellos en razón de las muertes y robos que
habían hecho al tiempo que se rebelaron y criándoles defensor que los defendiese
averiguada la verdad pronunció sentencia definitiva contra ellos condenando por
ella a cada uno conforme sus delitos, lo cual aunque algunos antecesores suyos
Levantamiento y venganza en 1599 79
los habían intentado haciendo armadas contra ellos nunca fueron poderosos para
reducirlos ni sujetarlos antes siempre fueron desbaratados por los dichos indios
y dieron a muchos muerte muy crueles, y si alguna vez asentaban la paz era
haciéndola muy en su favor y duraba por el tiempo que querían sin que los dichos
gobernadores ni demás españoles fuesen parte para prenderlos ni castigarlos, y
que ha sido de tanto efecto y aprovechamiento el dicho castigo que con ser el
aborrecimiento y odio entrenotable que a los cristianos tenían tan grande (por el
engaño en que el demonio los tenía por medio de los mohanes que los instruían en
sus ceremonias y ritos diabólicos y que jamás querían comer cosas que comen los
cristianos ni tratar con ellos cometiendo muy graves y enormes pecados como es
el nefando y otros muchos que los dichos mohanes les enseñaban) por el ejemplo
del castigo de los demás indios con haber sido siempre tan belicosos aún cuando
tan domésticos y sujetos que los sacerdotes religiosos van haciendo mucho fruto y
aprovechamiento en las doctrinas de sus pueblos y quieta y pacíficamente tienen
mucha cantidad de muchachos y muchachas en las iglesias doctrinándolos en las
cosas de nuestra santa fe católica.
-Que por haber llevado tan bien disciplinada y ordenada toda su gente volvió
con ella a Santa Marta dejando la tierra allanada y apaciguada y castigados como
dicho es los que habían sido culpados en el dicho alzamiento sin que en todo el
discurso de la dicha guerra le matasen ni le faltasen ningún soldado de cuantos
había llevado, con los cuales y en proveerlos de armas, municiones y bastimentos
gasto más de cuatro mil ducados que debe el día de hoy así en la dicha ciudad de
Cartagena como en la de Santa Marta sin haberlos podido pagar por ser el salario
que tiene tan tenue que no se puede sustentar siendo como es aquella tierra la mas
cara de todas las Indias a cuya causa esta muy pobre y padece necesidad /
e imposibilitado de poder pagar lo que para el dicho efecto tomó prestado.
Por lo cual a vuestra majestad suplica le haga merced de aumentarle dicho
tanto salario como tiene por servir como serví los dichos dos gobiernos con solo
el salario de uno y darle alguna buena ayuda de costa que sea equivalente para
pagar las dichas deudas pues las hizo en servicio de vuestra majestad y para
cosa que importó tanto, como se hizo con el Licenciado Manso de Contreras su
antecesor, (al margen izquierdo se encuentra escrito: ayuda de costa).
-Que viendo que el puerto de la dicha ciudad de Santa Marta estaba sin
ninguna defensa y en mucha contingencia, así de perderse la tierra por los muchos
corsarios que a ella acuden, como la honra del que la tiene a su cargo por no
poderla defender, habiéndolo muy bien mirado, tratado, y comunicado con las
personas de mas experiencia que pudo juntar les pareció que para remedio desto
ponerse la ciudad en defensa se hiciese un fuerte a la parte del río y visto que
cuanta importancia era y que no sufría dilación ayudando con lo que pudo y los
80 Carl Henrik Langebaek
vecinos de la propia manera, se puso en ejecución y se ha hecho tal y tan bueno
y con la mayor firmeza que ha sido posible por ser como es de piedra con mezcla
de arena, cal, y tierra sobre la cual tiene de altura nueve varas y cuarta con su
parapeto con cuatro caballeros en cada esquina, y la plaza de armas del dicho
fuerte tiene cuarenta y seis tercias de vara en cuadra, debajo de la cual hay bodega
para municiones y vituallas toda ladrillada donde están puestas en sus carretones
tres piezas gruesas de artillería de bronce cargadas y asertadas a la parte de la
mar y se hace guarda de ordinario en la dicha fuerza, lo cual si hubiera de hacer
por cuanta de vuestra majestad hubiera costado mas de veintemil ducados y se
ha hecho sin tocar a vuestra real hacienda Por lo cual y para que se paguen los
soldados que hacen la dicha guardia y se conserve la dicha fuerza por ser como es
de tanta importancia a vuestra majestad suplica sea servido de mandar despachar
su real cédula para que los oficiales reales de aquella provincia y no habiendo en
ella a los del Río de la Hacha o, Cartagena que provean de tres mil ducados en
cada un año que es lo que tasadamente, con buena cuenta, y razón será necesario
para la dicha paga como lo suplica la dicha ciudad de Santa Marta que en ello será
vuestra merced muy servido y el recibirá bien y merced /
El consejo
-En cuanto al salario no ha lugar. Segundo a la ayuda de la costa acuda a la
cámara y en cuanto a los mil y quinientos pesos que hará en la pacificación de los
indios que dice, lo acordado. Y en cuanto al fuerte informen los presidentes del
Nuevo Reino y Santo Domingo, y el gobernador de Santa Marta lo que les parece
del fuerte y si es necesario, y que arbitrios (?) podría haber para comenzarse con
menos costa de la hacienda de su majestad y en (...) lo acordado en Valladolid a
(...) de 1602 años
Firma ilegible /
En la ciudad de Santa Marta de las Indias del mar océano, en diez y seis días
del mes de agosto de mil y seiscientos años don Juan Guiral Belon caballero del
habito de San Juan gobernador y capitán general desta provincia y ciudad del Río
de la Hacha dijo que por cuanto después que esta provincia se pacífico desde su
principio todos sus antecesores en conformidad de lo que su majestad les ordenó
cada uno en su tiempo procuraron establecer la doctrina cristiana a los indios de
esta frontera llamados el pueblo de Bonda, Jeriboca, Macinga e los demás que ha-
bitan e moran las sierras de su frontera para que conociesen a Dios y extirpar sus
idolatrías y ceremonias diabólicas por los medios que les fue posible no se pudo
acabar con ellos que la recibiesen como gente libre y que sigue sus opiniones y
ahora últimamente su majestad procuró lo mismo y por los mejores medios que ha
podido lo acabo con ellos y de manera que estos tres pueblos que son de frontera
e los principales recibieron cada uno sacerdotes de la orden de San Francisco y
Levantamiento y venganza en 1599 81
estándoles administrado la dicha doctrina y ellos de paz y con servidumbre to-
mándolo por ocasión el ponerles la dicha doctrina se convocaron y legaron (sic)
levantaron y alzaron haciendo junta congregación
con todos los demás indios de esta provincia generalmente y estando este
pueblo en quieta paz y sosiego el día de San Juan Bautista deste presente año de
mano armada fueron a otro pueblo llamado Chenge que habita en la mar y mataron
al bachiller Juan de Medina presbítero que los doctrinaba y a otro español que con
el estaba y a un negro del capitán don Pedro de Cazcamo que es vecino de esta
ciudad que encontraron en el camino ya que la misma mano (...) mataron otros
dos españoles que iban a otros pueblos de indios que estaban la tierra adentro y
después acá han muerto otras mas de veinte personas españolas y entre ellos otro
sacerdote cura de La Ramada que venían a este pueblo así de ella como del Río de
la Hacha por tierra robándoles sus haciendas matando niños e mujeres que venían
con ellos añadiendo delito a delitos al día de Santa Marta que fue veintinueve de
julio vinieron sobre este pueblo de noche y con flechas silbadoras en que en un
casquillo que traen meten algodón e fuego e las tiraron a las casas desta ciudad
que son de paja casi todas y con las dichas flechas se encendió una de ellas que
fue la del tesorero /
Gabriel de la Rúa e pusieron en mucho rebato e alboroto esta república que
si no fuera por la voluntad de dios nuestro señor y la buena guardia que había
y centinelas que su majestad tenia prevenidas le quemara toda esta ciudad y no
contentos con estos delitos en dos del dicho mes y año mucha cantidad de los
dichos indios fueron a la provincia de Betoma de la población (arriba se añade:
de la Nueva Córdoba) a incitar como lo hicieron a los indios de aquella comarca
a que se levantasen y alzasen de la paz y servidumbre en que estaban y bajaron
sobre la ciudad a darles asalto como lo hicieron procurando quemarla y aunque
duró la guazábara tres horas fue Dios servido que fueron resistidos quedando
levantada toda la tierra de los naturales e lo están así mismo los de la provincia del
Carbón, de la Nueva Sevilla y finalmente por su persuasión todos los demás de
esta provincia que es causa que los caminos no se andan con seguridad y la tierra
toda esta en grandísimo aprieto y trabajo y han quemado todas las estancias de
esta ciudad que están a una legua y media de ella y otras más lejos y cerca y todo
el maíz y otras cosas que en ellas tenían sus dueños y porque este es delito digno
de ejemplar castigo y servicio de Dios nuestro señor y de su majestad extripar
(sic) los agresores de este alzamiento y pacificar esta tierra de nuevo para que
los habitadores de ellas vivan con quietud y no tomen (...) de ligarse con ingleses
que de ordinario infestan esta costa y puerto como lo tenían trazado abrazados
(...) poco mas o menos sino se entendiera (...) que fuera mucho daño y ruina. Su
majestad tiene junta gente y pertrechos de guerra y otras cosas necesarias para
este efecto para que de ello conste a su majestad y su real consejo y señores de su
82 Carl Henrik Langebaek
real audiencia del Nuevo Reino mandaba y mando que en la dicha razón se haga
las informaciones y demás diligencias que convengan y conste de ellas la razón
y causa que su majestad tiene para hacer el dicho castigo y pacificación y así lo
proveyó y mando, firmo de antemano de su nombre don Juan Guiral Belón ante
Francisco Jiménez escribano.
En la ciudad de Santa Marta en diez y siete del mes de agosto de mil
seiscientos años para información de lo contenido en la dicha cabeza de proceso
el dicho gobernador y capitán general para la dicha averiguación tomo y recibió
juramento de don Agustín Ruiz here (...) arcediano de esta catedral provisor y
vicario general de este obispado inberbo sacerdotis so cargo del cual prometió
decir verdad (abajo escrito sobre el lado izquierdo: va entre renglones odis de la
Nueva Córdoba vala)/
y siendo preguntado por la dicha cabeza de proceso dijo que lo que de ella
sabe habrá siete años poco mas o menos que este testigo reside en esta ciudad
donde ha visto que el gobernador pasado que ha sido en esta provincia procuró
entablar entre los naturales de ella la doctrina cristiana y lo mismo el señor
obispo de este obispado y aunque les persuadieron mucho para ellos no fueron
poderosos para que la recibiesen por ser una gente tan indómita y hechos a su
voluntad y tan metidos en sus ritos y ceremonias gentiles ayunos y coimes y
mohanerías que tienen y ser pública voz y fama en esta ciudad que son sometidos
y estar tan solevantados que de ordinario había en esta ciudad rebatos de que
se levantaban y particularmente abra dos años poco mas o menos que según
fue publico y notorio tuvieron hecho (?) junta elija entre ellos para se alzar y
revelar guardando coyunturas de que ingleses tomasen esta ciudad y la gente
española se retrajese al monte y allí matarlos a ellos y a sus mujeres e hijos lo cual
pudieran poner en ejecución con mucha facilidad si Dios nuestro señor de que
se descubriera como se descubrió y que después acá ha visto que con cualquier
ocasión se alborotan y decían se habían de alzar y que habiendo venido a este
gobierno el dicho gobernador don Juan Guiral vio este testigo que por los mejores
medios que pudo procuró que los dichos indios recibiesen la doctrina cristiana los
cuales la recibieron y estuvieron dos sacerdotes de la orden de San Francisco en
los pueblos de Jeriboca y Macinga que son los mayores y mas belicosos de esta
frontera. La cual tuvieron mas de un mes y al cabo del dicho tiempo sin que este
testigo entendiese que precediese de presente a los cristianos mas ocasión que
haberles puesto la dicha doctrina el día de san Juan Bautista pasado de este año
fue público y notorio que se hizo entre ellos junta elija (?) convocando a todos los
demás de esta provincia y que se habían alzado y revelado contra el servicio de su
majestad y quemado las iglesias que tenían y que habían ido de mano armada al
pueblo de Chengue que esta en la costa de la mar y mataron al bachiller Juan de
Medina clérigo que asistía en la dicha doctrina e a un mocito español que tenía en
Levantamiento y venganza en 1599 83
su compañía y luego aquella propia noche mataron dos españoles y aun cuando
de esta ciudad a los pueblos de la tierra adentro el uno criado de este testigo todo
lo cual se ha sabido en esta ciudad /
porque algunos indios amigos lo han venido a decir y después de esto se ha
visto en esta ciudad que toda la dicha provincia en general están revelados (sic) y
que sabe que no vienen a servir ningunos indios de ellos si no son los del Dulzino
y Gaira que están en la costa de la mar y que han muerto cristianos españoles,
mujeres y niños e indios ladinos y entre ellos un sacerdote clérigo cura de la
ciudad de La Ramada que venía de ella a esta por tierra y que también ha oído
decir este testigo públicamente en esta ciudad que han quemado las estancias
que estaban alrededor de ella corriendo los caminos dé suerte que por ninguno
se puede andar con seguridad y que a veintinueve del mes de julio pasado de este
año día de Santa Marta acometieron los dichos indios a esta ciudad tirando mu-
chas flechas y entre ellas algunas de fuego, una de las cuales quemó la casa del
tesorero Gabriel de Rúa y que si no hubiera tanta vigilancia y guarda como la que
el dicho gobernador tenía puesta en esta ciudad entiende este testigo se quemara
lo mas del pueblo por ser las casas las mas de ellas pajizas y que ha oído decir a
personas que se hallaron presentes que en dos días del mes de agosto habían ido
cantidad de los dichos indios a la nueva ciudad de Córdoba a la quemar y matar
los cristianos de ella, lo cual los vecinos de la dicha ciudad defendieron teniendo
con los dichos indios guazábara hasta que los hubieron aventar de la dicha ciu-
dad y que mediante las persuasiones y amenazas de los indios de esta frontera
habían hecho a los de la provincia de Betoma para que se alzasen lo hicieron y
algunos de la provincia del Carbón sujetos a Nueva Sevilla y que mediante sus
persuasiones y amenazas estaban levantados como dicho tiene todos los indios
de esta provincia de suerte que tienen a esta ciudad en grandísimo aprieto y
trabajo y se vive con gran riesgo y que si acaso viniesen ingleses como suelen,
a esta ciudad y la tomasen, aliarse con ellos y matar y destruir los españoles de
esta provincia y que este testigo ha visto que después de haberse alzado los di-
chos indios, el dicho gobernador ha procurado atraer de paz algunos principales
de ellos para que por medio suyo se redujesen los demás, enviándoles a hablar
con indios amigos asegurándoles que serían bien tratados y que no han querido
ver ni dar oídos a la paz sino que están en su rebelión como de antes y que ha
oído decir que se previenen de favores /
de estos indios flechería y otros instrumentos de guerra para si acaso los
cristianos fuesen a sus pueblos a reducirlos y esto dijo que es la verdad y lo que
sabe so cargo del juramento que ha firmado en lo cual se afirmó de su nombre y
dijo que es de edad de treinta y seis años y que no le va interés en esta causa mas
de decir la verdad y no le tocan los generales de la ley don Juan Guiral Belón,
Agustín Ruiz ar(no) de Santa Marta, ante mi Francisco Jiménez escribano.
84 Carl Henrik Langebaek
E después de lo susodicho en la ciudad de Santa Marta en diez y ocho días
del mes de agosto de mil y seiscientos años el dicho gobernador para la dicha
información hizo parecer ante sí al capitán don Pedro de Cárcamo vecino de esta
ciudad del cual fue tomado y recibido juramento en forma de derecho so cargo
del cual prometió de decir verdad e siendo preguntado por el tenor de la dicha
causa de proceso, dijo que lo que sabe es que este testigo a mas de veinticuatro
años que reside en esta ciudad y provincia y siempre a visto que los naturales
de esta frontera han estado tan pobres y tener tantos habitantes que aunque por
los gobernadores pasados sé procuró con mucha instancia entablar entre ellos
la doctrina cristiana y extirpar sus idolatrías, ritos y ceremonias y no fueron
poderosos para ello respecto de que como dicho tiene ser una gente indómita y
belicosa y muy libertada y que siempre están en sus ayunos, coimes, mohanerías
y otras ceremonias e ser como es público y notorio que los mas de ellos son
sometidos y que de ordinario se ha vivido con ellos con mucho rebato porque
cualquier premio que se les hacía para servir a sus encomenderos, echaban fama
que se habían de alzar y particularmente habrá mas de dos años que todos los
indios de esta provincia hicieron liga e junta entre si de aliarse y porque en aquel
tiempo había nueva que venía una armada de ingleses que había tomado la isla de
Puerto Rico trataron entre si de que si los dichos ingleses tomasen esta ciudad y
que la gente española con sus mujeres y haciendas se retirasen al monte mátalos
a todos lo cual pudieran hacer con grandísima facilidad por estar los españoles
ignorantes de ello sino se descubriera como se descubrió y que todas las mas
veces que hay rebatos de ingleses trataban de alzar y que ha visto este testigo que
después que vino a este gobierno el dicho gobernador procuro por los mejores
medios que pudo con los /
indios de esta provincia recibiesen la dicha doctrina los cuales mediante sus
persuasiones la recibieron y estuvieron dos sacerdotes de la orden de San Francisco
en los pueblos de Jeriboca y Macinga que son los mayores y mas principales de
esta frontera las cual estuvieron mas de un mes al cabo del cual sin que este
testigo entendiese ni supiese que de presente el dicho gobernador ni de los vecinos
de esta ciudad precediese causa para ello mas de tener la dicha doctrina se alzaron
y revelaron los dichos pueblos y todos los demás de esta provincia haciendo entre
si junta y liga como la tienen hecha y que el día de San Juan Bautista pasado de
este año se tuvo noticia en esta ciudad que habían ido al pueblo de Chenge que
esta a la costa de la mar y muerto al bachiller Juan de Medina, clérigo que los
doctrinaba y a un muchacho español que con el estaba y a un negro de este testigo
que toparon en el camino y también se supo que en esta ciudad aquella misma
noche habían muerto a dos españoles que iban de esta ciudad a los pueblos de la
tierra adentro y después acá han cometido muchos delitos matando españoles,
mujeres y niños que venían de la ciudad del Río de la Hacha y Ramada a esta
Levantamiento y venganza en 1599 85
corriendo todos los mas de los días los caminos reales quemando las estancias
y lo que en ellas había y que entre los cristianos que mataron que venían de la
ciudad del Río la Hacha era uno de ellos clérigo, sacerdote cura de la dicha ciudad
de La Ramada y que después de esto en veintinueve del mes de julio pasado día
de Santa Marta vinieron a esta ciudad de mano armada dando algaraza tiraron
algunas flechas con una de las cuales por traer casquillos con fuego quemaron
unas casas del tesorero Gabriel de la Rúa que eran de paja y que sino hubiera
como hubo tanta guarda y vigilancia en la guarda de esta ciudad entiende este
testigo se quemaran muchas casas de ella por ser las mas pajizas y que después de
esto ha oído decir en esta ciudad por cosa publica y notoria que en dos de agosto
habían los indios ido sobre la ciudad de Córdoba y la habían acometido a lo cual
habían acudido los vecinos de ella y tenido guazábara con ellos y hecho los huir
los cuales habían persuadido y amenazado a los de la Provincia de Betoma están
alzados y rebelados que no sirven por cuya causa esta ciudad e la de la Nueva /
Córdoba en grande aprieto y trabajo e se vive en ellas con grande riesgo res-
pecto del alzamiento de los dichos indios para cuyo remedio e que estas ciudades
se conserven y tengan quietud conviene sean castigados y con mucho rigor (arriba
se añade: de sus te (...) (tengan)) escarmiento para adelante y no se atrevan a co-
meter semejantes delitos lo cual seria justo se hiciese con toda la brevedad posible
por que no tengan mas habitantes de la que tienen y si acaso viniesen ingleses a
esta ciudad como suelen no se liguen con ellos y maten españoles y destruyan la
ciudad y que este testigo ha visto que el dicho gobernador por los mejores medios
que ha podido ha procurado con indios amigos envíen a hablar algunos caciques
de los alzados asegurándoles que si venían de paz no se les haría daño para por
medio suyo hacer con mas comodidad (en el texto: hacer tachado) la dicha reduc-
ción y castigo, los cuales no han querido venir ni dar oídos a la paz. Y esto dijo
que es la verdad y lo que se sabe so cargo del juramento que ha firmado y lo firmó
y dijo que es de edad de cincuenta años poco más o menos y de las generales de la
ley dijo que no le va interés en esta causa ni le tocan ninguna de ellas. Don Juan
de Guiral Belón, don Pedro de Cárcamo ante mi, Francisco Jiménez escribano.
Testigo. La dicha ciudad de Santa Marta en el dicho día, mes y año dichos (sic)
el dicho gobernador y capitán general para la dicha información hizo parecer ante
si a Pedro Martín Serrano canónigo de la catedral de esta ciudad y comisario del
santo oficio en ella del cual fue tomado el referido juramento in verbo sacerdotis
y prometió decir verdad e siendo preguntado por el tenor de la cabeza de proceso
= dijo que lo que sabe es que habrá ocho años poco más o menos que reside este
testigo
en esta ciudad ha visto que los gobernadores que en su tiempo han sido
que fue Francisco Marmolejo y el licenciado Francisco Manso de Contreras
86 Carl Henrik Langebaek
gobernadores que han sido en esta provincia en el tiempo que este testigo ha
estado en ella nunca entablaron la doctrina ni apremiaron los indios a que la
recibiesen sino fue el dicho licenciado Manso de Contreras por cumplimiento
hizo una demostración de que les quería poner doctrina y haciéndoles una plática
sobre ello para sacar testimonio de ella y enviar al consejo como lo hizo y que este
testigo tiene a los dichos indios de esta frontera por gente tan indómita y belicosa
y tan amigos de sus ritos y ceremonias /
mohanerías coimes y ser como es público y notorio los más de ellos sometidos
nunca han querido recibir doctrina por estar como dicho tienen muy sobre si y
con cualquiera premio que les hacían trataban de revelarse lo cual pusieron en
efecto habrá dos años que tuvieron hecho entre si liga y junta para que si acaso
una armada inglesa que les esperaba tomase esta ciudad matar los españoles y sus
mujeres como constó de la información que sobre ello pudieran poner en ejecución
si Dios nuestro señor no fuera servido que supiera lo cual dejó sin castigo el
dicho licenciado por que si entonces se hiciera el que se debía no sucediera los
males y alzamiento que al presente han hecho, e lo hubieran puesto mucho antes
en efecto, sino viniera como vino el dicho gobernador gobernador (sic) de esta
provincia el cual con los mejores medios que pudo contraviniendo a sus ritos y
ceremonias y procurando por todas las vías extirpar sus idolatrías acabó con ellos
que recibiesen la dicha doctrina como la recibieron estuvieron los pueblos de
Jeriboca, Macinga teniendo dos sacerdotes de la orden de San Francisco después
de lo cual sin que este testigo supiese que hubiere ocasión mas de tener la dicha
doctrina se ligaron e hicieron junta y se han alzado y revelado contra el servicio
de su majestad y muerto españoles e indios y entre ellos dos sacerdotes clérigos
el uno que asistía por doctrinero en el pueblo de Chenge que esta en la costa de la
mar y el otro cura de la ciudad de La Ramada que venía de ella (arriba se añade: a
esta) y mujeres y niños y han quemado las estancias que están a la redonda de esta
ciudad corriendo los caminos de suerte que no se puede andar con seguridad por
ninguno de ellos y que el día de Santa Marta veintinueve del mes de julio pasado
vinieron sobre esta ciudad con grande algazara la noche de aquel día tirando
muchas flechas con fuego a las casas que todas las demás de ellas son de paja y
con una flecha de las que tiraron se quemó y abrazó la casa del tesorero Gabriel
de la Rúa lo cual causó mucho alboroto y escándalo en esta ciudad y sino fuera
por los muchos centinelas y guarda que tenían se pudiera hacer mucho mas daño
y que se ha sabido por cosa pública en esta ciudad que fueron un gran golpe de los
dichos indios al pueblo de Córdoba a lo querer asolar y en el camino persuadieron
con amenazas a los indios de la provincia de Córdoba a que se alzasen y revelasen
como lo hicieron y lo están y ellos pasaron a la ciudad de Córdoba /
a la asaltar y que viniendo sobre ella habrán salido a ellos los españoles e
tenido con ellos guazábara y al cabo de haber peleado los hicieron huir y que por
Levantamiento y venganza en 1599 87
causa de los alzamientos y rebeliones que han hecho se padece mucha necesidad
y trabajo esta ciudades y estar como están en mucho riesgo y particularmente si
viniesen ingleses como suelen a esta ciudad a la infestar se podrían liar con ellos y
dar en los españoles y esto dijo ser la verdad y lo que sabe so cargo del juramento
hecho en el cual se ratificó y declaró que es de edad de cuarenta años poco más
o menos y que no le tocan las generales y que esta declaración hacia e hizo sin
que haya por ella efusión de sangre ni motivación de miembro y lo firmó de su
nombre don Juan Guiral Belón Elcano Sen-ano comisario del Santo Oficio. Ante
mí Francisco Jiménez escribano.
E después de lo susodicho en la dicha ciudad de Santa Marta en el dicho día,
mes y año dichos, el dicho Don Juan gobernador para la dicha información hizo
parecer ante sí al capitán Diego de Peralta Peñalosa vecino de esta ciudad del cual
hice tomado y recibido juramento en forma de derecho por Dios nuestro Señor por
la señal de la cruz so cargo del cual prometió de decir verdad y siendo preguntado
al tenor de la cabeza de proceso dijo que lo que sabe de lo contenido en la cabeza
de proceso es que desde el tiempo que este testigo reside en esta ciudad que es
desde que se sabe acordar, ha visto que los gobernadores pasados no han sido
poderosos para entablar entre los naturales de esta provincia la doctrina cristiana
respecto de ser como es gente indómita y belicosa y que han vivido en libertad en
sus ritos y ceremonias, mohanerías y coimes y que acudían a sus encomenderos
con mucha libertad y cuando podían por ser como dicho tiene gente indómita y
ha visto que se han alzado y revelado en tiempo antiguo dos veces han intentado
alzarse y particularmente abra dos años poco más o menos tuvieron hecho (?)
junta e liga todos los naturales de estas provincias y trataron de se alzar y revelar
porque se tuvo nueva que venía una armada de ingleses a esta costa y tenían
tratando que si acaso tomase esta ciudad, los cristianos y mujeres que /
se retirasen al monte, matarlos como constó por las informaciones que se
hicieron lo cual los dichos indios pudieran hacer con mucha facilidad respecto de
ignorar los españoles su alzamiento sobre lo cual vido este testigo que se ahorcó
un cacique del pueblo de la Ciénaga y en Córdoba tuvo noticia se había hecho
junta de otros caciques con lo cual vido este testigo se sosegaron y que este testigo
vido como habiendo venido a esta provincia el dicho gobernador Don Juan Guiral
procuró con mucha instancia que los indios de esta provincia recibiesen la doctrina
cristiana y ellos mostraron resevilla con contento y mediante esto obró al pueblo
de Jeriboca un sacerdote y otro al pueblo de Macinga, frailes de la orden de San
Francisco y que estando este testigo ausente de esta ciudad en la de Cartagena fue
aviso como los naturales de estas provincias se habían alzado y revelado contra el
servicio que doctrinaba los indios del pueblo de Chenge y a un mocito que tenía
en su compañía y a dos españoles que habían ido de esta ciudad a los pueblos de
la tierra adentro y luego que este lo supo vino a esta ciudad donde tuvo noticia que
88 Carl Henrik Langebaek
los que los (arriba se añade: dichos) indios habían muerto a otros españoles, niños
y mujeres que venían de las ciudades del Río de la Hacha, de La Ramada por
tierra y entre ellos un sacerdote cura de la dicha ciudad de La Ramada y que es
público y notorio en esta ciudad que corren los caminos en los cuales no se puede
andar por ellos con seguridad y quemado las estancias que había alrededor de esta
ciudad y flechado caballos y ganado y hecho muchos delitos y que a veintinueve
del mes de julio pasado día de Santa Marta vinieron sobre esta ciudad con grande
algahara de noche tirando flechas con fuego a las casas una de las cuales acertó
a dar en unas casas del tesorero Gabriel de la Rúa que era de paja, las cuales
se quemaron y sino fuera por la mucha guarda y centinelas que había, hicieran
mucho mas daño por ser todas las más casas de esta ciudad pajizas y haber mucho
viento y que en esta ciudad se ha sabido por cosa muy publica notoria a los dichos
naturales continuando su mal propósito fueron de mano armada sobre la ciudad
de la Nueva Córdoba para la quemar y asaltar y lo intentaron acometiendo a la
dicha ciudad teniendo guazábara con /
los vecinos de ella, los cuales se la defendieron e hicieron huir y que habían
inducido a los naturales de la provincia de Betoma para que se alzasen y revelasen
como lo han hecho, que dicen no sirve ninguno por cuya causa visto este testigo
que esta ciudad esta en mucho aprieto y riesgo y que mediante los delitos que han
cometido es justo sean castigados ejemplarmente de suerte que no se atrevan a
cometer otros y que esto sea con brevedad por el riesgo que esta esta (sic) ciudad y
la de la Nueva Córdoba corren particularmente si como otras veces suelen vienen
ingleses a este puerto podrían liarse con ellos y dar sobre los españoles y esto dijo
que es la verdad so cargo del juramento que ha ffo y lo firmo y dijo que es de edad
de cuarenta y ocho años poco más o menos y que no le tocan las generales. Don
Juan Guiral Belón, Diego de Peralta ante mi Francisco Jiménez escribano.
E después de los susodicho en la dicha ciudad en el dicho día, mes y año dichos
el dicho gobernador para la dicha información hizo parece ante sí al capitán Antón
Martín residente en esta ciudad del cual fue tomado y recibido juramento en forma
debida de derecho por Dios y la cruz so cargo del cual prometió de decir verdad y
siendo preguntado al tenor de la cabeza de proceso dijo este testigo que a siete u
ocho años poco más o menos que vive en esta gobernación y lo mas del tiempo ha
tratado en esta ciudad y en los pueblos nuevos de Córdoba y Sevilla como persona
que la ha andado en la pacificación de ellas y sabe como los gobernadores que en
este dicho tiempo ha habido han pretendido por muchas vías entablar la doctrina
cristiana entre los (originalmente ellos pero se tacho el) naturales que ahora están
alzados y no han podido por estar muy pertinaces en sus supersticiones y ser muy
notorio ser buharones y gente indómita y muy soberbia y habrá cuatro meses poco
más o menos que este testigo supo, en la villa de Tenerife como habían admitido
doctrineros por orden del dicho gobernador y se iban industriando en la fe y este
Levantamiento y venganza en 1599 89
testigo temió se habían de alzar por haberlos tratado muchas veces de que lo
hacían no con fe de sustentarlo como se ha parecido porque después de pasados el
día de San Juan este testigo recibió cartas en la villa /
de Tenerife de la (...) y Juan Bodo y del dicho gobernador avisando a este
testigo del alzamiento y muertes que habían hecho y que acudiese al socorro
como ha acudido con copia de soldados y asistiendo en el cuerpo de guarda
como los demás la noche de Santa Marta en el mes pasado de julio vinieron a
esta ciudad los dichos indios y con poco temor echaron unas flechas de fuego
cerca del cuerpo de guarda y se encendió la casa del tesorero Gabriel de la Rúa y
dieron su alarido y por la buena orden que el dicho gobernador tenía, tiene (sic)
este testigo por cosa cierta no acometieron y así mismo sabe como fueron a la
ciudad de Córdoba y se atrevieron de día a dar en la ciudad y por cartas que ha
recibido de la dicha ciudad de los vecinos sabe que por la buena orden que hubo
en la defensa después de haber peleado contra los vecinos se retiraron y después
acá han intentado volver a hacer daño en la dicha ciudad y ha visto este testigo
arder algunos fuegos en algunas estancias y como persona que ha adquirido
con lenguas de los naturales que acuden de Ganga y Dulzino por ser puertos
de la mar y le han dicho que están muy determinados de quemar esta ciudad y
asolarla y quemar los vecinos de ella diciendo que no han de dejar a nadie por
lo cual se vieron con mucha prevención y por esta causa están en mucho riesgo
esta ciudad y las demás de esta provincia porque han incitado a todos los demás
de esta provincia de Santa Marta, Córdoba y Sevilla y Palencia estén alzados y
les ayuden a sus intentos y por esta razón le parece a este testigo es muy (...) el
dicho gobernador acuda al mejor medio que se pueda castigando los agresores
que han muerto dos sacerdotes y mucha copia de españoles, mujeres y criaturas,
indios y negros porque sino se hiciese le vendría a despoblar esta gobernación y
los indios a cobrar mucha (...) por que es gente muy soberbia y libertada y que por
diversas veces sabe este testigo han intentado este alzamiento y particularmente
estando aquí apoderado de esta ciudad (...) lo intentaron y el gobernador que a
la sazón era los encargaría al capitán Juan Martín ya difunto y a este testigo
subiesen a la dicha Sierra y pueblos que ahora están alzados y los despoblasen
y bajasen a poblar al llano porque de otra suerte no vivirían seguros los vecinos
de esta ciudad y los vecinos lo pidieron y se dejó de hacer por la poca copia de
soldados que había y después acá lo han intentado /
otra u otras dos veces como es notorio y así son dignos de cualquier castigo
por que jamás le han tenido y este testigo sabe como el dicho gobernador le ha
mandado a este testigo como persona que ha tratado con estos naturales y sus
circunvecinos que enviase de estos indios del Dulzino y de Taganga que son
amigos a hablar algunos de los pueblos alzados que acudan a esta ciudad y vuelvan
a servidumbre y se aparten del error y ceguedad en que andan por el mucho daño
90 Carl Henrik Langebaek
que de ello les puede resultar y aunque este testigo lo ha (hecho?) con mucho
cuidado y solicitud y los farsantes que han ido a esto no los han podido atraer ni
están en ese propósito y si no es con fuerza de armas este testigo tiene por cosa
cierta no se han de reducir y esto es la verdad y lo que sabe so cargo del juramento
que ha hecho y lo firmó de su nombre y dijo que es de edad de cuarenta y seis
años poco más o menos y no le tocan las generales don Juan Guiral Belón, Antón
Martín ante mí Francisco Jiménez escribano.
En la ciudad de Santa Marta en diez días del mes de agosto de mil y seis-
cientos años el dicho don Juan Guiral Belón gobernador para la dicha provincia
hizo parecer ante sí al tesorero Gabriel de la Rúa del cual se tomó e recibió
juramento por dios e la cruz en forma debida de derecho so cargo del cual pro-
metió de decir la verdad y siendo preguntado al tenor de la cabeza de proceso
dijo que lo que sabe (dijo que lo que sabe se añade y se tacha en el original) de
lo contenido en la dicha cabeza de proceso es que este testigo a mas de treinta y
siete años que reside en esta ciudad y provincia y ha visto que por los goberna-
dores que en ella ha habido se a procurado entablar entre los naturales de esta
provincia la doctrina cristiana y que nunca la recibieron por ser gente indómita
sobre si y que después que a esta provincia vino el dicho gobernador don Juan
Guiral entabló la dicha doctrina cristiana y vido como fueron a los pueblos de
Jeriboca y Macinga dos sacerdotes de la orden de San Francisco a les doctrinar
y estuvieron en los pueblos algunos días y estando la dicha provincia de paz e
con servidumbre ha oído decir en está ciudad por cosa pública e notoria que
los indios de Jeriboca e los demás de esta provincia están alzados y revelados e
que lo propician (...) los naturales de la provincia de Betoma e Carbón sujetas a
las ciudades de Córdoba y (...) persuadidos de los de esta frontera e que ha oído
decir por cosa pública en esta ciudad que han muerto españoles y dos clérigos
sacerdotes /
e una mujer e niños que venían de la ciudad de La Ramada y que el día de
Santa Marta veintinueve de julio pasado, de este año de noche vinieron a esta
ciudad cantidad de indios e tiraron muchas flechas con fuego y que a este testigo
le quemaron
su casa y que entiende que sino hubiera tanta guarda e vigilancia por el
dicho gobernador se quemaran muchas mas casas por ser de paja y sabe por
ser público haber visto los humos desde esta ciudad que los dichos indios han
quemado las estancias que estaban a la redonda de ella y entre ellas una de este
testigo que ha oído decir que fueron a la ciudad de Córdoba a la querer asaltar
y quemar e se lo resistieron los vecinos de la dicha ciudad los cuales delitos son
dignos de mucha pugnación y castigo y que este testigo tiene dado un parecer
sobre este caso que se entienda este su dicho y el dicho parecer toda una misma
Levantamiento y venganza en 1599 91
cosa y esto es la verdad de lo que sabe so cargo del juramento que a hecho e lo
firmó y dijo que es de edad de cincuenta años poco más o menos y no le tocan
las generales. Don Juan Guiral Belón Gabriel de Rúa ante mí Francisco Jiménez
escribano.
Testigo. En la ciudad de Santa Marta en el dicho día mes y año dichos el
dicho (...) para la dicha información hizo parecer ante sí a don Miguel de Orozco,
contador de la real hacienda de esta ciudad del cual fue tomado e recibido
juramento por dios e la cruz en forma debida so cargo del cual prometió de decir
verdad y siendo preguntado al tenor de la cabeza de proceso dijo que lo que sabe
de la cabeza de proceso es que abra catorce años mas o menos que este testigo
ha residido en esta provincia e ha visto que de ordinario los naturales de esta
frontera andan inquietos respecto de ser gente indómita e belicosa amigos de
supersticiones e mohanerías y que es público e notorio que generalmente son
sometidos y que aún que servían a sus encomenderos era con grande libertad
y si alguna cosa les mandaban respondían con gran soberbia y amenazas y que
respecto de esto algunos encomenderos no iban a sus pueblos recelándose que
los habían de matar por ser gente tan traidora y solevantada y que mediante esto
aunque por los gobernadores pasados se ha procurado entablar la doctrina cristiana
e por las causas que tiene dichas no han sido poderosos para ella recelosos de que
se habían de alzar como lo intentaron algunas veces e particularmente habrá dos
años poco más o menos que fue público e notorio en esta ciudad que se habían
hecho junta entre ellos. /
(...) de alzarse y matar a los españoles e poblarse ellos en esta ciudad lo cual
viniera a efecto conforme lo tenían trazado porque habían entonces nueva que
había una gruesa armada de ingleses que venían a estas partes y que si acaso
tomasen este pueblo y los españoles se retrajesen al monte matarlos y fue Dios
servido se descubrió como constó de las informaciones que sobre ello hicieron
a que se remite y que después que a estas provincias vino a gobernar el dicho
don Juan Guiral procuró por los mejores medios que pudo entablar la doctrina
cristiana entre los dichos indios para que mediante ella se les redujesen a la santa fe
católica y a lo que mostraron pareció la recibieron de buena gana e así se enviaron
dos sacerdotes a los pueblos de Jeriboca y Macinga para que los doctrinase
los cuales se quejaban que los dichos indios les decían muchas desvergüenzas
e desenvolturas y que habiendo tenido la doctrina un mes estando en toda paz
y quietud esta república y ellos acudiendo a servidumbre sin que este testigo
entendiese ni supiese que de parte del dicho gobernador ni de sus encomenderos
se les diese causa legítima mas de haber puesto la doctrina hicieron junta e liga
entre todos ellos se han alzado e rebelado contra el servicio de su majestad e
de sus encomenderos y el día de San Juan Bautista pasado de este año según se
tuvo aviso de algunos indios que lo vinieron a dar a esta ciudad que los dichos
92 Carl Henrik Langebaek
indios habían quemado las iglesias que tenían e ido de mano armada al pueblo de
Chenge que esta en la costa de la mar a barlovento de ella e muerto al bachiller
Juan de Medina clérigo presbítero que asistía en la doctrina y a un mocito español
que asistía en su compañía y un negro de don Pedro de Cárcamo que estaba en
el ancón de Concha cortando en la (...) y aquella misma noche habían muerto dos
españoles que iban la tierra adentro y que se ha tenido noticia en esta ciudad que
han muerto cantidad de españoles que vinieron de La Ramada y ciudad de Río de
la Hacha y a otro sacerdote que venía con ellos y mujeres y niños y que se sabe
que los más de los dichos corren los caminos de suerte que no se puede andar
con seguridad por ninguno de ellos y que han quemado todas las estancias que
estaban a la redonda de esta ciudad y se han visto los humos desde esta ciudad
e que de mas de los dichos delitos el día de Santa Marta veintinueve de julio de
este año vinieron de mano armada sobre esta ciudad, de noche, dando algahara e
tirando muchas flechas /
con fuego una de las cuales dio en la casa del tesorero Gabriel de la Rúa la
cual se quemó toda y sino fuera por la voluntad de Dios nuestro señor e la buena
guarda e centinelas que el dicho gobernador tenía por todo el pueblo se asolara e
abrazara a esta ciudad por ser casi todas pajizas y que en esta ciudad se ha tendió
por cosa pública y cierta de personas que vinieron de la nueva ciudad de Córdoba
como los naturales de esta frontera habían ido a la dicha ciudad y provincia de
Betoma y habían inducido a los naturales de ella que se alzasen y revelasen como
en efecto lo hicieron y lo mismo en las provincias de Carbón sujetas a la nueva
ciudad de Segovia y que habían ido de mano armada a quemar y abrazar a la
defensa de la cual los vecinos de ella acudieron y teniendo guazábara con los
dichos indios los hicieron retirar de la dicha ciudad los cuales como dicho tiene
habían dejado revelados todas aquellas provincias por todo lo cual esta tierra en
gran aprieto y trabajo y por los dichos delitos son dignos y merecedores de grande
y ejemplar castigo de suerte que queden estas provincias en quietud lo cual es
necesario se haga con toda brevedad porque no tomen mas habitantes y que si
acaso los ingleses como suelen viniesen a esta costa no se junten con ellos porque
si lo hiciesen sería total ruina de estas provincias y esto dijo que es la verdad y
lo que sabe so cargo del juramento que ha hecho e se ratificó en el y lo firmó y
dijo que es de edad de treinta y ocho años poco más o menos. En lo que toca a
los generales Don Juan Guiral Belón, Don Miguel de Orozco, ante mí Francisco
Jiménez escribano.
E después de los susodicho en la ciudad de Santa Marta en el diez y nueve
del mes de agosto de milseicientos el dicho gobernador para la dicha información
hizo parecer ante sí a Diego de Mendoza vecino y alguacil mayor desta ciudad
de la cual fue tomado e recibido juramento por Dios y la cruz en forma de Do
so cargo del cual prometió de decir verdad e siendo examinado por la cabeza
Levantamiento y venganza en 1599 93
de proceso dijo que este testigo ha más de diecisiete años que es vecino de esta
ciudad y ha comunicado y tratado muy particularmente con los indios de esta
frontera y en especial los pueblos de Bonda, Jeriboca y Mazinga a todos los cuales
tiene por una gente indómita y belicosa muy amiga de vivir en libertad y en sus
ritos y ceremonias que es muy público y notorio entre ellos que todos los más
pecan en el pecado nefando /
y en general enemigos del nombre de cristianos y que han vivido con mucha
libertad y si algunas veces sus encomenderos procuraban (a continuación figura
procuraban tachado) premiarlos a que se hiciesen algún servicio amenazaban que
se habían de alzar y revelar y que habrá dos años que hicieron entre si junta
general en toda la provincia e trataron de que si acaso viniese una guerra armada
de ingleses que tomase este pueblo e los cristianos e sus mujeres se fuesen al
monte matarlos como consto por informaciones que se hicieron en esta ciudad
lo cual pudieran poner con mucha facilidad en ejecución por estar ignorantes
los españoles de ello (...) no fuera servido que se descubriera y este testigo por
orden del licenciado Francisco Manso de Contreras Gobernador que a la sazón
era fue a la sierra y por buenos medios trajo a los caciques a esta ciudad y el
dicho gobernador les habló que por entonces se quietaron y que los gobernadores
que ha habido en esta provincia el tiempo que este testigo ha estado en ella ha
visto que han procurado entablar la doctrina cristiana entre ellos y estorbarles sus
idolatrías y no fueron poderosos para ello. Respecto de como ha dicho ser gente
tan indómita como dicho tiene y que después que vino a este gobierno el dicho
gobernador Don Juan Guiral procuró por los mejores medios que pudo entablar
entre ellos la doctrina cristiana en lo que mostraron pareció que la recibieron bien
y en conformidad de esto se enviaron dos sacerdotes de la orden de San Francisco
a que los doctrinasen y habiendo estado un mes en la dicha doctrina tomando por
ocasión a lo que este testigo entiende por habérsele puesto se alzaron y revelaron
ellos e todos los demás desta provincia contra el servicio de su majestad y estando
esta ciudad en toda paz quietud (sic) fueron de mano armada al pueblo de Chenge
que esta en la costa de la mar e mataron al bachiller Medina presbítero que
doctrinaba aquel pueblo e a otro (arriba se añade: muchacho) español que consigo
tenía e a un negro de Don Pedro de Cárcamo y aquella propia noche mataron
dos españoles que habían ido de esta ciudad a la tierra adentro e después se ha
tendió noticia que han muerto mas de veinte personas españoles e indios e niños e
mujeres y entre ellos un sacerdote clérigo cura de La Ramada los cuales venían de
la dicha ciudad a esta ignorantes del dicho alzamiento y que demás de los dichos
delitos en veintinueve de julio pasado de este año día de Santa Marta en la noche
vinieron /
sobre esta ciudad de mano armada con grande algahara tirando flechas con
fuego, una de las cuales asertó a dar en las casas del tesorero Gabriel de la Rúa
94 Carl Henrik Langebaek
vecino de esta ciudad que era de paja y que sino fuera por la mucha prevención de
centinelas y guarda que de ordinario tenía puesta el dicho Gobernador se quemara
mucha parte de esta ciudad por (arriba se añade: ser) todas las mas de paja y que
también se ha dicho en esta ciudad por cosa cierta y notoria que los dichos indios
habían ido a la provincia de Betoma sujetas a la Nueva Córdoba e inducido a los
naturales de ella para que se alzasen y rebelasen como lo hicieron que no acude
ninguno a servir a sus encomenderos y que de allí habían pasado sobre la ciudad
de Córdoba procurándola asaltar y quemar y que teniendo aviso de ello habían los
españoles salido a ellos y hecholes huir y que finalmente tienen convocadas todas
estas provincias de suerte que aunque el dicho Gobernador y este testigo han
procurado por buenos medios y tercerías de indios amigos traer de paz algunos
pueblos de esta provincia asegurándoseles que no se haría mal no han querido
dar oídos a ello ni venir de paz, antes corren los caminos de ordinario de suerte
que no se puede andar con seguridad por ninguno de ellos y han quemado las
estancias de la redonda de esta ciudad y el maíz y otras cosas que en ellas había lo
cual es delito grave y por todo lo que han cometido son merecedores de ejemplar
castigo y que será servicio de Dios y de su majestad el castigar los agresores de
este alzamiento y pacificar esta provincia de suerte qué los asentadores de ella
puedan vivir en paz y quietud lo cual no se debe dilatar porque no suceda mayores
desastres de los sucedidos e no tomen mas habitantes y también porque podría
suceder venir algunos ingleses que de ordinario están en la costa y aliarse con
ellos contra los cristianos y esto dijo que es la verdad so cargo del juramento
hecho y lo firmó y dijo que es de edad de más de cuarenta años y no le tocan las
generales Don Juan Guiral Belon, Diego de Mendoza, ante mi Francisco Jiménez
escribano.
E después de lo susodicho en el dicho día mes y años dichos el dicho gobernador
para la dicha información hizo parecer ante si a Don Antonio Manjarrés, vecino
y regidor perpetuo de esta ciudad del cual fue recibido juramento en forma
debida (...) por Dios y por la cruz so cargo del prometió de decir verdad y siendo
preguntado al tenor de la cabeza de proceso= dijo que lo que de ella sabe es que
este testigo /
nació en esta ciudad y ha visto desde que tuvo uso de razón que los
gobernadores que han sido en ella han procurado por todas las vías posibles
entablar la doctrina cristiana en los indios de esta frontera para que viniesen en
conocimiento de nuestra santa fe católica y cesasen sus idolatrías y ceremonias,
ayunos y mohanerías que tienen por los medios e por ningún caso se pudo acabar
con ellos por ser como es gente muy belicosa y libre y que se han revelado ya otras
dos veces y ser los mas de ellas sometidos y que ahora últimamente habiendo
venido a este gobierno el dicho gobernador don Juan Guiral procuró por todos
los medios establecer entre (el tachado; originalmente se escribió ellos en lugar
Levantamiento y venganza en 1599 95
de los) los dichos indios la doctrina cristiana a lo que mostraron la recibieron de
buena voluntad y mediante esto se les enviaron dos sacerdotes de la orden de
San Francisco para que los doctrinase y habiendo tenido la dicha doctrina algún
tiempo sin que por parte de dicho gobernador ni de sus encomenderos se les diese
ocasión para alzarse sino fue mediante haberles puesto la doctrina se alzaron
y convocaron y ligaron y alzaron y revelaron contra el servicio de su majestad
y haciendo junta con todos los demás indios de estas provincias y estando esta
ciudad en toda paz y sosiego el día de San Juan Bautista de este presente año de
mano armada fueron a un pueblo nombrado Chenge que esta a la orilla de la mar
y mataron al bachiller Juan de Medina clérigo presbítero que los doctrinaba y a
un muchacho español que con el estaba y a un negro de don Pedro de Cárcamo
que encontraron en el camino y que se tuvo noticia en esta ciudad de indios que
habían venido a ella que aquella noche habían muerto otros dos españoles que
habían ido a unos pueblos de la tierra adentro y después y después se ha tenido
noticia que han muerto otros españoles, mujeres y niños que venían de la ciudad
de La Ramada a esta y entre ellos un sacerdote que venía entre ellos y mujeres y
niños y que el día de Santa Marta veintinueve de julio pasado de este año vinieron
sobre esta ciudad de mano armada con grande algahara y procuraron quemar
tirando muchas flechas con fuego una de las cuales dio en las casas del tesorero
Gabriel de la Rúa que era de paja y sino fuera por la voluntad de nuestro señor y
mucho cuidado y vigilancia que el dicho Gobernador puso en la guarda de esta
ciudad se que /
maran muchas casas de ellas y que también oyó decir este testigo en esta
ciudad por cosa pública y notoria que los dichos indios habían ido a la provincia
de Betoma y convocaron e inducieron a los naturales de ella para que se alzasen
y revelasen como lo hicieron y de allí pasaron a la dicha ciudad en dos de agosto
a procurar entrarla tirándole muchas flechas y los vecinos de la dicha ciudad
salieron a ellos y se la defendieron e hicieron huir de suerte que los dichos natu-
rales tienen estas ciudades de Córdoba muy inquietas y con mucho riesgo y para
que se pueda vivir con seguridad es muy necesario y muy conveniente que sean
castigados con mucho rigor de suerte que los quedaren no se atrevan a cometer
semejantes delitos y no tomen habitantes para acometer otros y también porque
si acaso ingleses viniesen sobre este puerto y lo tomasen no se aliasen con ellos
contra los cristianos como intentaron hacer ahora dos años que tuvieron hecha
liga y junta para se alzar y revelar y matar los españoles lo cual pudieran hacer
con mucha facilidad respecto de estar los españoles descuidados si Dios nuestro
señor no fuera servido que se descubriera como se ha descubierto dijo que es la
verdad so cargo del juramento hecho y lo firmó y dijo que es de edad de cuarenta
y cuatro años y no le tocan las generales, Don Juan Guiral Belón, Don Antonio
Manjares de la Dueña, ante mi Francisco Jiménez escribano
96 Carl Henrik Langebaek
Yo Francisco Jiménez escribano del Rey nuestro señor y mayor de gobierno
público y del mmo de la ciudad Juan Guiral Belón (en medio firmado) de Santa
Marta que fue presente lo sacar del original por mando del gobernador que aquí
firmó su nombre (...) cierto y verdadero y en fe de ello aquí me signó
En testimonio de verdad
Francisco Jiménez
Escribano /
Nos los escribanos del Rey nuestro señor certificamos y damos fe que
Francisco Jiménez de quien la signado y firmado el (...) de esta otra parte es (...) y
a los autos y (...) que ante el han pasado y pasan se da y dado (?) entera fe y crédito
em juramento (?) y fuerza de y porque de ello con este (...) en la ciudad de Santa
Marta en tres de agosto de mil y seiscientos e un años
Dos firmas/
En la ciudad de Santa Marta en veintiséis días del mes de agosto de mil seis-
cientos años el señor Don Juan Guiral Belón caballero del habito de San Juan, go-
bernador y capitán general de estas provincias de Santa Marta y Río de la Hacha
por el rey nuestro señor dijo que por cuanto habrá dos meses que los pueblos de
Bonda y Macinga y Jeriboca e los demás de esta provincia se han alzado y revela-
do contra el servicio de su majestad y muerto más de veinte personas y entre ellos
dos sacerdotes clérigos y quemado las estancias que estaban en la redonda de esta
ciudad y muerto caballos y vacas y han venido sobre esta ciudad para la querer
quemar de más de esto han ido a las provincias de Betoma y Carbón a inducir
a los naturales de ellas para que se rebelasen como lo hicieron que no acuden a
servir a las ciudades de Córdoba y Segovia donde son sujetos que para haber de
castigar y reducir esta provincia a la obediencia real a como antes estaban había
necesidad de doscientos hombres bien armados por ser como es la gente y natu-
rales de las dichas provincias muy belicosa y que si acaso se entrase con menos
gente a la dicha podría suceder desbaratarla y con la victoria que tuviesen tomar
habitantes para venir sobre esta ciudad y destruirla de que resultaría la total ruina
de toda esta gobernación porque visto que lo que los naturales desta provincia
habían hecho tomarían habitantes demás de las otras paradas sobre las ciudades a
quien están sujetas y las destruirían asolarían matando los españoles de ellas para
lo cual les darían ayuda y favorecerían los naturales de esta por ser como dicho
están belicosos y haber sido la causa de que los demás se hayan alzado y revelado
y que para el castigo y reducción de los dichos naturales su majestad tiene junta
cantidad de gente y armas la cual se ha juntado y recogido con muchos trabajos
y costas y aunque por su parte se ha hecho todas las diligencias no se sa (...) para
juntar y recoger la copia de los dichos doscientos hombres que son necesarios
Levantamiento y venganza en 1599 97
para hacer la dicha reducción no ha sido poderoso para ello y aunque se quisiese
enviar a otras partes a la recoger y traer pagada los vecinos de esta ciudad están
pobres y necesitados que no pueden /
acudir a esto ni aún apenas a sustentar la gente que en esta ciudad esta
alojada respecto de las continuas guerras que han tenido con ingleses por la mar
y haber sido esta ciudad saqueada dos veces de ingleses de pocos años a esta parte
y porque es justo y conviene que estos naturales sean reducidos y castigados y de
los dichos delitos con la mayor brevedad posible para que no tomasen habitantes
de acometer otras mayores para lo cual como dicho es necesario la cantidad de los
dichos doscientos hombres y que por las razones dichas es imposible juntar las de
otras partes sino es de las ciudades de Córdoba y Segovia como tan interesados en
este negocio socorran con gente y armas bastantes por que con la que su majestad
tiene junta en esta dicha ciudad se pueda cumplir el número de los dichos doscientos
hombres pues de la dicha reducción resultará tanto provecho a las dichas ciudades
porque se allanarán las provincias a ellas sujetas lo cual por ningún caso obra
efecto si primero y ante todas cosas no se allanaren y pacificasen estas pues de
ello pende la quietud de toda esta gobernación y por ser como son los naturales de
las dichas provincias de Betoma y Carbón sujetas a las dichas ciudades gente tan
belicosa como esta podrá con muy pocas quedar guardadas y seguras para que en
razón de esto su majestad provea lo que más convenga al servicio de su majestad
bien y con servicio de estas provincias mandó hacer información de todo los
susodicho con personas prácticas y que tengan experiencia en semejantes casos y
firmólo Don Juan Guiral Belón ante mí Francisco Jiménez, escribano.
Testigo. En la ciudad de Santa Marta en veintiocho días del mes de agosto de
mil seiscientos años Don Juan Guiral Belón gobernador y capitán general de estas
provincias para la dicha información hizo parecer ante sí al capitán Miguel Pinos
residente en esta ciudad de la cual fue tomado y recibido juramento por Dios y la
cruz so cargo de el prometió de decir verdad y siendo preguntado al tenor de la
dicha cabeza de proceso dijo que lo que sabe es que este testigo tiene noticia por
ser cosa pública y notoria en esta provincia que los naturales de esta frontera se
han alzado y revelado contra el servicio de su majestad habrá dos meses poco más
o menos y que estando /
este testigo en la ciudad del Valle de Upar tuvo la dicha noticia y de que
los naturales habían muerto los sacerdotes españoles contenidos en la cabeza
de proceso y hecho los demás daños que en ella se contienen por lo cual luego
que lo supo vino a esta ciudad y habiendo llegado a la de la Nueva Segovia la
halló puesta en arma y le dijeron que estaban aguardando los naturales de aquella
provincia porque estaban revelados y habían muerto un español en la sierra y que
se tenía por cosa cierta que el dicho alzamiento se había hecho a persuasión de
98 Carl Henrik Langebaek
los indios de esta frontera por ser mas belicosos que no los de la Nueva Segovia y
mas cantidad y de allí pasó a la de la Nueva Córdoba la cual halló puesta en arma
como la de Sevilla por la misma razón y le dijeron los vecinos de la dicha ciudad
que los naturales de esta provincia habían ido sobre la dicha ciudad a quererla
quemar y habían llegado junto a las casas y tirado muchas flechas a los cuales
habían salido los vecinos de la dicha ciudad y los hicieron retirar y que después
que este testigo vino a esta ciudad ha visto por vista de ojos venir los naturales
de esta frontera sobre ella con grita y alaridos y que este testigo tiene a la gente
de esta provincia por muy belicosa y mucha para cuya pacificación le parece son
necesarios ciento cincuenta hombres bien armados que anden de ordinario en
campaña y para la defensa de esta ciudad son necesarios ochenta hombres porque
si acaso anduviese menos gente en campaña de la que tiene declarada podría
suceder desbaratarla y con la victoria tomarían ánimo y osadía a venir sobre esta
ciudad y las dichas de Córdoba y Segovia y las destruirían de que resultarían
alzarse toda esta gobernación y que este testigo ha visto que el dicho gobernador
tiene en esta ciudad junta gente y armas lo cual sabe y ha visto se ha traído de
diferentes partes parte de ella de los pueblos de esta gobernación y la demás
de la de Cartagena la cual se ha juntado con mucha costa y trabajo y aunque se
han hecho todas las diligencias necesarias para recoger toda la que es necesaria
para la dicha pacificación por no se haber hallado y que aunque se quisiese traer
pagada los vecinos de esta ciudad están pobres y necesitados que no podrían
acudir a ello res /
pecto de las continuas guerras que han tenido por la mar con ingleses y
haber sido saqueado dos veces y que este testigo por ser persona de experiencia
en semejantes casos la parece que es muy justo que se acuda con mucha brevedad
a la pacificación y allanamiento de estos naturales porque de la dilación podría
redundar mucho mal y tomar abilantes de hacer más delitos de los que habían
cometido para lo cual como dicho tiene es necesaria la cantidad de gente que tiene
declarada antes más que menos lo cual como dicho tiene es imposible juntarse por
las razones que tiene referidas si no es que las ciudades de Córdoba y Segovia le
socorren con gente para que junta con la que el dicho gobernador tiene en esta
ciudad se haga la dicha pacificación de la cual resultara el quietarse las demás
provincias por ser esta más belicosa que ninguna de ellas e mientras ella no
estuviese quieta y pacífica no lo estará ninguna de ellas de más. porque a esta
tienen por su receptáculo y amparo por ser la más belicosa de ellas e no ser tanto
las demás provincias por cuya causa pueden quedar las ciudades de Córdoba y
Segovia más seguras con menos gente que no está y esto dijo que es la verdad so
cargo del juramento que ha hecho en lo cual se ratificó y lo firmó de su nombre y
dijo que es de edad de cuarenta años y no le tocan las generales. Don Juan Guiral
Belón, Miguel Pinos ante mí Francisco Jiménez escribano
Levantamiento y venganza en 1599 99
Testigo. E después de lo susodicho en la ciudad de Santa Marta dicho día,
mes y año dichos el dicho gobernador por la dicha información hizo parecer ante
sí al capitán Antón Martín residente en esta dicha ciudad del cual fue tomado y
recibido juramento por Dios y la cruz so cargo de el prometió de decir verdad e
siendo preguntado al tenor de la cabeza del proceso= dijo este testigo que es muy
notorio el alzamiento general del que hay en los naturales de Bonda y Jeriboca
y Macinga y los demás pueblos del contorno de ellos y han hecho las muertes y
robos y alzamientos contenidos en la dicha cabeza de proceso y se espera cada día
harán más sino se remedia con brevedad y así mismo es muy público los vecinos
de esta ciudad están /
muy pobres por haber sido muy combatido este lugar de enemigos corsarios
y estar imposibilitados para poder acudir la pacificación de estas provincias a
las cuales le parece a este testigo no se puede hacer con menos de doscientos
hombres y estos astutos en la milicia de los naturales por ser gente belicosa y
tener los sitios muy acomodados para se defender y ofender a los españoles que al
dicho castigo fuesen y para que esto se pare con brevedad conviene que el dicho
gobernador y al sustento de esta ciudad y de las demás linderas a ella se saque de
de las ciudades de Córdoba y Segovia los soldados y vecinos que estén ágiles para
ello dejando en las dichas ciudades el reparo de vecinos y soldados que al dicho
señor gobernador le pareciere para que defiendan las dichas ciudades por cuanto
es cierto que si los naturales de Bonda y Jeriboca y Macinga y demás consortes
no se allanan ante todas cosas y los sujetaran a la servidumbre será imposible los
naturales de Córdoba y Segovia estar de paz ni acudir a sus encomenderos pues
es cierto los caciques indios de los pueblos dichos de Bonda y Jeriboca y Macinga
a (sic) sido causa para que los dichos de Córdoba y Segovia se hayan alzado y
quebrantado la paz que tenían dada y se han asido (sic) con ellos para les ayudar
a sus intentos y así es de mucha importancia se procure ante todas cosas la paci-
ficación de esta frontera pues consiste en esto la paz de toda la tierra y naturales
de Córdoba y Segovia y esto dijo que es la verdad y lo que sabe so cargo del ju-
ramento hecho y lo firmó y dijo que es de edad de cuarenta y seis años Don Juan
Guiral Belón, Antón Martín, ante mí Francisco Jiménez escribano. Testigo. En
la ciudad de Santa Marta en el dicho día, mes y año dichos, el dicho gobernador
para la dicha información hizo parecer ante sí a Alonsodo (...) Miguel Figueredo
residente en esta ciudad del cual fue tomado y recibido juramento por Dios y la
Cruz so cargo de el prometió de decir verdad y siendo preguntado al tenor de la
dicha cabeza de proceso que es muy público y notorio que los dichos indios del
término de esta ciudad habrá dos meses poco más o menos se alzaron y revelaron
y han muerto /
más de veinte personas entre ellas dos sacerdotes clérigos y quemado las
estancias que estaban alrededor de esta ciudad y muerto caballos y vacas y han
100 Carl Henrik Langebaek
venido a ponerse a vista de esta ciudad e intentado el quemarla y particularmente
una noche quemaron las casas del tesorero Gabriel de la Rúa y sino fuera por el
mucho cuidado y solicitud que el dicho gobernador y capitán general tubo en po-
ner esta ciudad en defensa con tan poca gente como tenía se quemara lo más de
esta ciudad por ser las mas de ellas pajizas y es cosa muy notoria que los dichos
indios han ido a inducir los sujetos a las ciudades de Nueva Córdoba y Sevilla
para que se alzasen y revelasen como lo han hecho a cuya causa no sirven los
dichos indios a sus encomenderos y fueron de mano armada. sobre la ciudad de
Córdoba cantidad de indios de los alzados de esta provincia con los naturales de
la provincia de Betoma a sitiar la dicha ciudad cuyos vecinos es muy notorio les
hicieron levantar el cerco y que este testigo como persona que ha tratado y co-
municado con los dichos indios ha sido uno de los pacificadores de la provincia
de Betoma ha visto como la gente de esta frontera es muy belicosa y mucha y
que no se puede entrar a pacificarla sino es con cantidad de doscientos hombres
bien armados y sabe este testigo que no siendo la cantidad se entraría con mucho
riesgo a la dicha pacificación de donde podría resultar los indios a los españoles y
con la victoria tomar habitantes para venir a esta ciudad y destruirla y lo mismo a
las dichas nuevas ciudades de Córdoba y Segovia de que redundaría la total ruina
de este gobierno y que ha visto este testigo que el dicho gobernador y capitán ge-
neral ha hecho grandes y extraordinarias diligencias así en esta ciudad como en
la de Cartagena y Río Grande de la Magdalena para juntar los dichos doscientos
hombres y no ha sido poderoso a juntar este número de gente por lo cual está im-
posibilitado de tenerla respecto que los vecinos de esta ciudad están tan pobres y
necesitados con las continuas guerras y rebatos que tienen con ingleses los cuales
en breve tiempo la han /
quemado y saqueado dos veces que aún los soldados que al presente tienen
alojados en sus casas no los pueden sustentar y aunque quisiesen traer soldados
pagados no podrían por las razones dichas y por tener como no tienen haciendas
que, las demoras que les daban los indios revelados que le parece que no podría
haber efecto la dicha reducción que tan necesaria es con toda brevedad si la
cantidad de la dicha gente no se junta ayudando con ella las ciudades de Córdoba
y Segovia como están circunvecinas a esta y tan interesadas en esta pacificación
pues de ella resultará el pacificarse los indios de sus términos los cuales este
testigo los tiene como persona que los ha tratado por gente menos belicosa que
esta, a cuya causa las dichas ciudades para su guarda no tendrían necesidad de
tanta como esta y así podrá con facilidad acudir a socorrer a esta ciudad pues no
lo haciendo no podrán conservarse ni tendrán servicio de sus naturales pues de
esta pacificación resulta la facilidad de las suyas y esto dijo que es la verdad de lo
que sabe so cargo del juramento hecho, ratificóse en este susodicho declaro que es
de edad de mas de cuarenta años y no le tocan las generales ni va interés en esto
Levantamiento y venganza en 1599 101
mas de decir lo que siente y lo firmó Don Juan Guiral Belón, Alonso Domínguez
de Figueredo ante mí, Francisco Jiménez escribano.
(...) Francisco Jiménez escribano del Rey nuestro señor y mayor de la
Gobernación de Santa Marta (sigue rúbrica) público del mando de ella y que fue
presente lo hizo sacar del original por mando del dicho gobernador que aquí firmó
va cierto y verdadero y en fe de ello firmo aquí mi signo.
Francisco Jiménez /
Nos los escribanos del rey nuestro Señor que aquí firmamos (...) nombres,
certificamos y damos fe que Francisco Jiménez de quien va signado y firmado
es (...) como (...) se nombra y a los autos y escrituras qye ante el han pasado y
pasan dado y da entera fe e crédito en juicio (?) e fuerza de el y porque de ellos
con este dimos el presente en la ciudad de Santa Marta en tres de agosto de mil e
seiscientos e un años
Dos firmas /
En la ciudad de Santa Marta de la costa de tierra firme Indias del mar
Océano, a veintinueve días del mes de marzo de mil seiscientos y un años, don
Juan Guiral Belón caballero del hábito de San Juan, gobernador y capitán general
en esta gobernación de Santa Marta por el Rey nuestro señor su majestad dijo que
porque no queda en silencio el buen suceso que Dios nuestro Señor fue servido
de darle en el alzamiento y castigo de los indios que se alzaron en esta provincia
contra el servicio de su majestad y para informar de ello a su majestad y señores
de su real consejo de Indias conviene se haga de ello información con testigos de
calidad y a quien se deba dar entera fe y crédito por tanto mandaba y mandó que
se comience ha hacer y haga desde luego la dicha información y los testigos que
en ella se pusieren se examinasen por el tenor de las preguntas del interrogatorio
que se sigue y lo que dijesen e depusiesen se le de en pública forma e manera
que haga fe para lo enviar a su majestad y señores del (sic) su real consejo de las
Indias al cual interpone su autoridad e decreto judicial para que valga e haga fe
doquier que pareciere e firmó de su nombre don Juan Guiral Belón ante mí Juan
Bodo escribano.
1. Primeramente si conocen al dicho gobernador Don Juan Guiral y tienen
noticia del alzamiento que hicieron los indios de esta frontera y sierra de Santa
Marta en el día de San Juan Bautista a veinticuatro de junio del año próximo
pasado, de mil y seiscientos.
2. Yten si saben que cuando los dichos indios se alzaron y revelaron contra
el servicio de su majestad estaba esta ciudad tan desprobeida y falta de las cosas
que eran necesarias para la reducción y castigo de los naturales por que no había
gente, armas ni municiones ni vituallas ni otras muchas cosas que para el dicho
102 Carl Henrik Langebaek
efecto eran necesarias tanto que sin ellas era cosa imposible poder reducir ni
castigar los dichos indios. Digan lo que saben.
3. Yten si saben que el dicho gobernador Don Juan Guiral luego que sucedió
el dicho alzamiento procuró de juntar e hacer gente diestra en las cosas de la
guerra de indios y envió por toda su gobernación a hacer convocar la gente que
en ella se podía juntar y envió a la ciudad de Cartagena a hacer la gente que de
allí quisiese venir y envió cantidad de dineros que buscó prestados a su crédito
para dar socorro a los dichos soldados de Cartagena con muchas promesas y
ofrecimientos que saldrían muy aprovechados /
de la dicha jornada. Digan lo que saben.
4. Yten si saben que así mismo el dicho gobernador envió a buscar a la
dicha ciudad de Cartagena mosquetes de campaña, escopetas esmeriles, pólvora
y plomo, cuerda algodón para sayos de armas que son muy necesarios para esta
guerra, alpargates en cantidad e mantenimientos e vituallas para la dicha jornada
y otras muchas cosas que para ellas eran necesarias. Digan lo que saben e que
envió dineros crédito para comprarlas.
5. Yten si saben que con la mucha diligencia e cuidado que el dicho gobernador
don Juan Guiral Belón puso junto en esta ciudad mas de doscientos hombres todos
muy diestros en las cosas de la guerra y juntos las armas y municiones e pólvora e
plomo que le pareció bastaban para la dicha jornada y las demás cosas necesarias
como es alpargates, algodón para sayos, mantenimientos biscocho, quesos, e otras
vituallas cumplidamente. Digan lo que saben.
6. Yten si saben que después que tuvo junta la dicha gente en esta dicha
ciudad e las dichas armas e municiones apertrechamientos necesarios para la
dicha jornada el dicho gobernador se ocupó tiempo de tres meses en hacer sayos
de algodón que es el arma defensiva necesaria para esta guerra a causa de las
flechas con yerba que los dichos indios usaban y en prevenir las cosas necesarias
para entrar a hacer el dicho castigo con mucho cuidado solicitud y diligencia.
Digan lo que saben.
7. Yten si saben que luego que el dicho gobernador tuvo prevenido y aderezado
todo lo necesario para la dicha jornada (...) un día que se contaron diez y seis días
del mes de septiembre del año de seiscientos habiendo nombrado capitanes e otros
oficiales de guerra salió el dicho gobernador con los dichos doscientos soldados
diestros que así había juntado de esta ciudad de Santa Marta todos armados con
los dichos sayos de armas de la cabeza hasta los pies con muy buena orden unos
con arcabuces e mosquetes y otros con espadas y rodelas y el dicho gobernador
animándolos y esforzándolos para la guerra que se esperaba temían (sic) con los
indios alzados. Digan lo que saben.
Levantamiento y venganza en 1599 103
8. Yten si saben que el día que salió de esta ciudad el dicho gobernador con
la dicha gente fue por un camino que Dios le encaminó por el cual dio resguardos
a muchas traiciones que los indios tenían armadas en el camino real por donde
entendieron que fueran donde tenían grandes palizadas y hoyos en la tierra puyas
y otras traiciones que habían hecho para desbaratar al dicho gobernador /
y gente que consigo llevaba. Digan lo que saben.
9. Yten si saben que el dicho gobernador con la dicha gente se fue derecho
a donde entendió que estaban esperando la mayor fuerza de los indios que fue a
Macinga, Bonda y Jeriboca los cuales se juntaron y comenzaron a dar guazábaras
de flechería con yerba al dicho gobernador y la gente que llevaba y el dicho
gobernador caminando siempre hacia ellos por muy buena orden procurando
siempre ponerse en sitios donde los indios no le ofendiesen y se pudiese ser señor
de ellos fue Dios servido que dentro de seis días después que salió de esta dicha
ciudad de Santa Marta tubo rendidos los dichos indios y algunos culpados presos
y otros huidos que parece fue cosa milagrosa que en tan poco tiempo pudiese
rendir los dichos indios que eran mas de dos mil indios de guerra muy belicosos
y gente muy determinada.
10. Ytem si saben que después que tuvo rendidos los dichos indios e algunos
presos asentó su real en la Sierra en la parte que llaman Jeriboca y allí estuvo con
su gente tiempo y espacio de tres meses de donde enviaba a hacer salidas a buscar
e prender los principales indios culpados en el dicho alzamiento y en este tiempo
los prendió y puso a buen recaudo y hizo otros muchos buenos efectos que hizo
bajar todos los indios de la Sierra y los pobló en lo llano desviados de la Sierra y
les hizo hacer bohíos en lo bajo donde fundaron seis pueblos y les quemó los que
tenían en la Sierra. Digan lo que saben.
11. Yten si saben que estando el dicho gobernador con su gente en el real de
Jeriboca hizo hacer en los pueblos de los dichos indios que nuevamente hicieron
en lo llano iglesias donde nuestro señor sea alabado y los indios fuesen enseñados
en las cosas de nuestra santa fe católica y el obispo de esta provincia y el dicho
gobernador por la orden del patronazgo real partieron las doctrinas y hicieron
ordenanzas del tiempo que los doctrineros habían de doctrinar en cada pueblo y
lo que se le había de decir por su estipendio en cada un año para sus sustento e
otras cosas muy necesarias a la dicha doctrina.
12. Yten si saben que hoy día tienen los dichos indios sacerdotes religiosos
en las doctrinas de sus pueblos muy quieta y pacíficamente e los dichos sacerdotes
doctrineros tienen mucha cantidad de muchachos y muchachas en las iglesias
doctrinándolas en las cosas de nuestra santa fe e van aprendiendo la doctrina
cristiana y están muy domésticos. A los sacerdotes digan lo que saben /
104 Carl Henrik Langebaek
13. Yten si saben que estando el dicho gobernador con su gente en el real
de Jeriboca prendió todos los mas indios culpados en el dicho alzamiento y tomo
contra ellos informaciones de los delitos, muertes y robos que habían cometido y
les dio su defensor y les tomó sus confesiones y les hizo cargo de sus culpas y les
recibió sus descargos y averiguada la verdad pronunció sentencia definitiva en
que les condenó conforme a los delitos que habían cometido a unos arrastrando
otros asaetados e otros quemados e otros ahorcados e otros desterrados de la
provincia e por ser los delitos tan notorios y estar convencidos y confesos en ellos
se ejecutaron en ellos las penas contenidas en su sentencia y que ha sido causa
que los dichos indios estén ya tan domésticos e llanos que no les queda ánimo ni
avilantes para cometer semejantes delitos.
14. Yten si saben que los dichos indios de esta provincia de Santa Marta han
sido siempre indios muy belicosos y amigos de guerras con cristianos peleadores
y grandes flecheros indómitos e que aunque muchos gobernadores han hecho
armadas contra ellos para tenerlos de buena paz a todos han vencido y desbaratado
y muerto mucha cantidad de españoles dándoles muertes muy crueles y rabiosas
de suerte que jamás se han querido sujetar ni obedecer a la justicia porque aunque
algunas veces decían que querían dar la paz esta era tan en su favor que no duraba
mas de lo que ellos querían y cuando se les antojaba la quebraban y no venían y
se alzaban en la Sierra y no obedecían a los gobernadores mas que cuando ellos
querían sin que los españoles fuesen presente para sujetarlos ni ir a sus pueblos a
prenderlos ni castigarlos. Digan lo que acerca de esto ha pasado.
15. Yten si saben que los indios por el grande aborrecimiento tenían a los
cristianos e odio entrañable y por el engaño en que el demonio por medio de los
mohanes los traían jamás querían comer la comida que comen los cristianos ni
andar ni tratar cosas de ellos ni tomar consejo ninguno que le daban e las demás
cosas que el demonio y sus mohanes le enseñaban y muchos usaban el pecado e
nefando (sic) contra natura. Digan lo que saben.
16. Yten si saben que el dicho gobernador don Juan Guiral Belón llevó muy
buena orden en la dicha entrada y la gente muy bien a aderezada y mucha y muy
buenas provisiones de guerra y la gente muy disci /
plinada e bien mandada con preceptos y bandos de los que habían de hacer
mediante lo cual y el mucho cuidado y vigilancia del dicho gobernador todo el
discurso de la dicha guerra no le mataron hombre ninguno de los que consigo lle-
vó e todos los que metió en la dicha jornada volvió a sacar consigo cuando salió de
ella dejándola llana y apaciguada la tierra y los culpados en el dicho alzamiento
castigados que fue cosa de grande admiración considerando cuan belicosos y
guerreros han sido los dichos indios e las victorias que han tenido con otros capi-
tanes y gente que otras veces h entrado a conquistarlos. Digan lo que saben.
Levantamiento y venganza en 1599 105
17. Yten que toda la dicha guerra y gente que en ella entró y armas e preven-
ciones que se compraron e mantenimientos que se llevaron e otras muchas cosas
que para ello fue menester el gobernador no gasto de la real hacienda de su ma-
jestad mas de mil quinientos pesos con francas que los vecinos se obligaron a que
si su majestad no lo tuviese por bien los volverían a la caja que de presente por su
pobreza no tuvieron con que poder ayudar para la dicha guerra.
18. Yten si saben que el dicho gobernador buscó prestados en la ciudad de
Cartagena cantidad de dineros que gastó en lo necesario para la dicha guerra que
hoy día lo debe y no tiene con que pagar por ser poco el salario que con el aún no
se puede buenamente sustentar. Digan lo que saben.
19. Yten si saben que después que hizo el dicho castigo en los culpados del
dicho alzamiento y dejó los demás quietos poblados en tierra llana con doctrinas
e iglesias en sus pueblos el dicho gobernador a hecho ordenanzas para la conser-
vación y aumento de los dichos indios y les ha mandado a pregonar y guardar
y las ha puesto en ejecución que han sido muy buenas y acertadas para el dicho
efecto y que ha tratado de hacer la tasación de los tributos que han de dar a sus
encomenderos los dichos indios en cosas que produzca la tierra y que no les cause
mucho trabajo el pagarlas porque hasta ahora no estaba hecha y si alguna había
era en reales que ellos no podían ni querían pagar por no tener en esta tierra y
aunque los pagaran no era suficiente para sustentarse los encomenderos con ellas.
Digan lo que saben.
20. Yten que todo lo susodicho es público y notorio e pública voz y fama Don
Juan Guiral Belón.
Testigo. En la ciudad de Santa Marta de la costa de Tierra Firme /
Indias del mar Océano a treinta días del mes de marzo de milseicientos y
un años, Don Juan Guiral Belón caballero de el habito de San Juan gobernador
y capitán general en estas provincias por el rey nuestro señor para la dicha in-
formación hizo parecer ante sí al capitán Don pedro de Cárcamo vecino de esta
ciudad del cual fue tomado e recibido juramento por Dios nuestro señor y sobre
una señal de una cruz que dirá verdad de lo que supiere y le fuese preguntado y
dijo sí juro y amén y prometió de así lo cumplir y siendo preguntado por el tenor
de las preguntas del dicho interrogatorio para que es tomado por testigo, dijo y
depuso lo siguiente.
1. A la primera pregunta dijo que conoce al dicho gobernador don Juan
Guiral del tiempo que ha estado en esta provincia por gobernador y tiene noticia
del alzamiento que hicieron los indios de esta frontera y sierra de Santa Marta
en el día de San Juan Bautista veinticuatro de junio del año pasado de mil y
106 Carl Henrik Langebaek
seiscientos porque este testigo se halló en esta ciudad a la sazón y lo vido ser y
pasar así y esto responde a esta pregunta.
Generales. De las generales de la ley dijo que será de edad de cincuenta años
poco más o menos y que no es pariente ni enemigo de los dichos Don Juan Guiral
ni le tocan las demás preguntas generales de la ley.
2. A la segunda pregunta dijo que sabe que cuando los dichos indios se
alzaron y revelaron contra el servicio de su majestad estaba esta ciudad muy
desproveída y falta de armas y municiones y gente y las otras cosas que eran
necesarias para la reducción y castigo de los dichos indios y esto sabe porque
este testigo se halló en esta ciudad y lo vido ser y pasar así y esto responde a esta
pregunta.
3. A la tercera pregunta dijo que sabe que el dicho gobernador Don Juan
Guiral luego que sucedió el dicho alzamiento procuró de juntar y hacer gente
diestra en las cosas de la guerra de indios y envió capitanes a hacer y convocar
la gente que en ella se pudiese juntar y así mismo envió a la ciudad de Cartagena
a hacer la gente que de ella quisiese venir y buscó dineros prestados a su crédito
para dar socorro a los dichos soldados de Cartagena con muchas promesas y
ofrecimientos lo cual sabe que se halló presente en esta ciudad a todo y lo vido
ser y pasar así y esto responde a esta pregunta.
4. A la cuarta pregunta dijo que así mismo sabe este testigo que el dicho
gobernador envió a la ciudad de Cartagena a buscar mosquetes de campaña,
escopetas y esmeriles y pólvora y plomo cuerda de algodón /
para sayos de armas que son muy necesarios para esta guerra, alpargates
en mucha cantidad y mantenimientos, vituallas y otras muchas cosas que para la
dicha jornada eran necesarias y envió crédito suyo para las comprar lo cual sabe
por que vido enviar por todo ello y vido así mismo todo cuando vino de la dicha
ciudad de Cartagena y esto responde a esta pregunta.
5. A esta quinta pregunta dijo que sabe que el dicho don Juan Guiral puso
mucha diligencia y cuidado en buscar las cosas que eran necesarias para la dicha
jornada y juntó más de doscientos hombres todos muy diestros en las cosas de
la guerra y así mismo juntó las armas e municiones, pólvora y las demás cosas
necesarias para la dicha jornada en cantidad suficiente para ella y esto sabe porque
se halló en esta ciudad presente a todo y lo vido ser y pasar así y esto responde a
esta pregunta.
6. A la sexta pregunta dijo que sabe que después que el dicho gobernador
tuvo junta en esta ciudad la gente que había de entrar y las armas y municiones
y pertrechos y mantenimientos necesarios para la dicha jornada estuvo tiempo
de tres meses ocupado en hacer sayos de algodón que es el arma defensiva y la
Levantamiento y venganza en 1599 107
mejor y mas necesaria para esta guerra a causa de las flechas con yerbas de que
los dichos indios se aprovechan que sin los dichos sayos era imposible tener buen
suceso y también en prevenir las otras cosas necesarias para entrar a hacer el
dicho castigo y en ello puso mucho cuidado, solicitud y diligencia de noche y de
día y en guardar esta ciudad de los muchos rebatos (sic) que las más de las noches
los dichos indios daban en ella con muchas y muy buenas prevenciones y cuidado
grande que el dicho gobernador tuvo en todo lo que era necesario así en guardar
la ciudad para que los dichos indios no la entrasen como lo procuraron hacer
muchas veces como en procurar las cosas necesarias para hacer la dicha jornada
y esto sabe porque se halló presente y lo vido ser y pasar así y esto responde a
esta pregunta.
7. A la séptima pregunta dijo que sabe que luego que el dicho don Juan tuvo
prevenido y aderezado todo lo necesario para la dicha jornada en un día que se
contaron diez y seis del mes de septiembre del año de seiscientos habiendo nom-
brado capitanes y otros oficiales de guerra salió el dicho gobernador personal-
mente con los dichos doscientos soldados diestros de esta dicha ciudad de Santa
Marta todos armados con los dichos sayos de armas con muy buena orden unos
con arcabuces y mosquetes, otros con espadas y rodelas y el dicho gobernador /
con muy buen ánimo esforzando y animando a todos para la guerra que se
esperaba tener con los dichos indios alzados y esto sabe porque se halló presente
en esta dicha ciudad a todo y le vido ser y pasar así y este testigo quedó por
mandado del dicho gobernador por capitán con alguna gente para la custodia y
guarda de esta dicha ciudad para que los indios por otra parte no viniesen a dar
en ella y esto responde a esta pregunta.
8. A la octava pregunta dijo que sabe que el día que el dicho señor gobernador
salió de esta dicha ciudad con la gente fue por un camino diferente por donde dio
resguardo a todas las traiciones y prevenciones que los indios tenían armadas
en el camino real por donde entendieron que fueran los dichos cristianos para
desbaratar al dicho gobernador y gente que consigo llevaba y esto sabe porque
aunque quedó en esta ciudad y no se halló allí lo sabe porque fue cosa pública y
notoria y esto responde a esta pregunta.
9. A la novena pregunta dijo que sabe que el dicho gobernador con la dicha
gente se fue derecho a donde estaba la mayor fuerza de los indios que fueron los
pueblos de Macinga, Bonda y Jeriboca los cuales estaban juntos esperando al
dicho gobernador y gente que consigo llevaba con sus arcos y flechas y puestos
en defensa y el dicho gobernador con la dicha gente siempre caminó hacia ellos
por muy buena orden poniéndose en sitios donde no le ofendiesen y el pudiese
ser señor de ellos y con esta buena orden que llevaba fue Dios servido que dentro
de seis días después que salió de esta ciudad de Santa Marta tuvo rendidos los
108 Carl Henrik Langebaek
dichos indios y algunos culpados del dicho alzamiento presos y otros huidos y
desbaratados que parece que fue cosa de milagro en tan poco tiempo pudiese
rendir los dichos indios siendo muchos en cantidad de más de dos mil indios de
guerra muy belicosos y valientes y gente muy determinada en las cosas de la
guerra y esto sabe porque se halló en esta ciudad y fue cosa muy pública y notoria
entre las personas que fueron a la dicha jornada de quien este testigo la ha sabido
sin discrepar ninguno y esto responde a esta pregunta.
10. A la décima pregunta dijo que lo que sabe es que después que el dicho go-
bernador tuvo rendidos los dichos indios y algunos presos asentó su real en la sie-
rra y en el pueblo llamado de Jeriboca y allí estuvo con su gente tiempo y espacio
de tres meses de donde enviaba a hacer salidas a buscar y prender los principales
indios culpados en el dicho alzamiento y en este tiempo los prendió y puso/
a buen recaudo y hizo bajar todos los indios de la sierra y los pobló en los
llano y les hizo hacer casas en lo bajo donde fundaron sus pueblos y les quemó
los que tenían en la sierra que fueron cosas muy necesarias para que los indios no
se volviesen alzar y fuesen obedientes a la justicia y esto sabe porque este testigo
fue muchas veces al dicho real donde estaba el dicho gobernador y lo vido ser y
pasar así y esto responde a esta pregunta.
11. A la once pregunta dijo que sabe que estando el dicho gobernador con su
gente en el dicho real de Jeriboca hizo hacer en los pueblos nuevos de los indios
que nuevamente pobló en lo llano iglesias donde nuestro señor fue alabado y los
indios fuesen enseñados en las cosas de nuestra santa fe católica y el gobernador
y el obispo de esta provincia por la orden del patronazgo real repartieron las
doctrinas y hicieron ordenanzas del tiempo que los doctrineros habían de doctrinar
en cada pueblo y lo que se le había de acudir por su estipendio en cada un año para
sus sustento y otras cosas muy necesarias a la dicha doctrina y esto sabe por que
lo vido todo así ser y pasar y esto responde a esta pregunta.
12. A la doce preguntas (sic) dijo que sabe que hoy día los dichos indios tienen
sacerdotes religiosos en las doctrinas de sus pueblos muy quieta y pacíficamente
y hay mucha cantidad de muchachos y muchachas en las iglesias doctrinándolas
en las cosas de nuestra santa fe católica y aprendiendo la doctrina cristiana y
están muy domésticos los dichos indios a los sacerdotes y esto sabe porque lo ha
visto ser y pasar así y esto responde a esta pregunta.
13. A la trece preguntas (sic) dijo que lo que sabe es que el dicho gobernador
el tiempo que estuvo en el dicho real de Jeriboca y teniendo presos los demás
indios culpados en el dicho alzamiento tomó contra ellos informaciones de los
delitos, muertes y robos que habían cometido y les crió su defensor y les tomó sus
confesiones y les hizo cargo de sus culpas y les recibió sus descargos y averiguada
la verdad pronunció sentencia definitiva en que les condenó conforme a los delitos
Levantamiento y venganza en 1599 109
que habían cometido en que fue en las penas contenidas en la dicha pregunta
las cuales se ejecutaron en las dichas personas de los dichos indios por estar
convencidos y confesos en sus delitos que han sido causa que los que han quedado
estén muy domésticos y llanos sin animo ni ahilantes para cometer semejantes
delitos lo cual sabe porque lo vido ser y pasar así y se remite a la sentencia /
del dicho gobernador y esto responde a esta pregunta.
14. A las catorce preguntas dijo que sabe el que los dichos indios de esta
provincia de Santa Marta han sido siempre indios muy belicosos y amigos de
guerra con los cristianos y han sido muy peleadores y grandes flecheros indómitos
y sabe así mismo que muchos gobernadores de ésta provincia han hecho armadas
y gente para tenerlos de buena paz y todos han salido vencidos y desbaratados y
muerto mucha cantidad de españoles como fue García de Lerma el adelantado
de Canaria y Pedro de Orsua, don Luis de Rojas, Luis de Manjarrés que estos
hicieron armadas contra los dichos indios de mucha gente, armas y municiones
que metieron y todos salieron desbaratados y mucha gente de ellos muertos de
muertes crueles y rabiosas con yerba ponzoñosa que no dura más de veinticuatro
horas a la persona que hieren por pequeña herida que le den de suerte que jamás
se han querido sujetar los dichos indios ni obedecer a las justicias porque si
alguna vez decían que querían andar la paz no duraría más de lo que ellos querían
y cuando se les antojaban (sic) la quebraban y se alzaban y iban a la sierra y no
obedecían a la justicia y siempre se vivía con gran temor de los dichos indios sin
que los españoles fuesen parte para sujetarlos ni ir a sus pueblos a prenderlos ni
castigarlos y de esta manera estuvieron todo el tiempo que ha que este testigo los
conoce que es de veintiocho años a esta parte hasta que el dicho señor gobernador
los castigó de sus delitos; y los a puesto muy llanos y muy subjectos y esto save
por lo que ha visto ser y pasar ansí y lo demas que paso antes que el viniese a
esta tierra fue cosa pública y notoria y por tal cosa publica lo ha oido decir a los
antiguos de la tierra y esto responde a esta pregunta.
15. A la quince pregunta dijo que save es que en toda esta sierra de Santa
Marta los dichos indios no comian comidas de cristianos ni trataban cosas de
ellos ni tomaban consejo que les daban y andaban siempre muy ocupados en sus
idolatrías: coimes que son ayunos y borracheras y las demás cosas que el demonio
y sus mohanes le enseñaban sin querer ser cristianos por ninguna manera y es
público y notorio que usaban el pecado nefando contra natura y ellos mismos lo
confesaban y decían y así es público y notorio y esto responde a esta pregunta.
16. A la diez preguntas (sic) dijo que sabe es que el dicho gobernador Don
Juan Guiral Belón cuando salió de esta ciudad para la dicha jornada llevbó muy
buena orden en la dicha entrada y la gente muy bien aderezada y muy buenas
provisiones de guerra y la /
110 Carl Henrik Langebaek
gente muy industriada de las cosas de guerra con preceptos y bandos de lo
que debían de hacer mediante lo cual el mucho cuidado y vigilancia del dicho
gobernador en todo el discurso de la dicha guerra no le mataron hombre nin-
guno de los que consigo llevó y todos los que metió en la dicha jornada volvió
a sacar consigo cuando salió de ella dejando llana y apaciguada la tierra y los
culpados en el dicho alzamiento castigados que fue cosa de grande admiración
considerando cuan belicosos y guerreros han sido los dichos indios y las vic-
torias que han tenido con otros capitanes y gente que otras veces han entrado
a conquistarlos y esto sabe por que lo ha visto ser y pasar así y esto responde a
esta pregunta.
17. A la diez y siete preguntas dijo que lo que sabe que el dicho gobernador
en toda la dicha jornada y gente que en ella entró y armas y prevenciones que se
compraron y mantenimientos que se llevaron y otras muchas cosas que para ello
fue menester el dicho gobernador no gastó de la Real Hacienda de su Majestad
más de mil y quinientos pesos y para esto se obligaron los vecinos a que si su
Majestad no lo tuviese por bien los volverían a la caja que por su pobreza no
pudieron ayudar con otra cosa y en la sentencia que el dicho gobernador dio contra
los dichos indios les condenó en los dichos mil y quinientos pesos con que si no
tuviesen de que pagarlo quedase la obligación de los vecinos en su fuerza y vigor
y esto sabe porque lo ha visto ser y pasar así y esto responde a esta pregunta.
18. A la diez y ocho preguntas dijo que es verdad que el dicho gobernador
buscó dineros prestados a su crédito para gastar en las cosas necesarias para la
dicha jornada que hoy día los debe y sabe que por ser (arriba se añade: poco)
el salario que su Majestad (arriba se añade: le da) es justo que su Majestad sea
servido de mandarle pagar de su hacienda pues fueron gastados en su real servicio
y esto responde a esta pregunta.
19. A las diez y nueve preguntas dijo que lo que sabe es que después que el
dicho gobernador hizo el dicho castigo y los demás indios quedaron poblados en
tierra llana con doctrinas e iglesias en sus pueblos el dicho gobernador ha hecho
ordenanzas para la conservación y aumento de los dichos indios y las ha mandado
a pregonar y guardar y puesto en ejecución que han sido muy buenas y acertadas
para el dicho efecto y queda haciendo las diligencias necesarias para hacer la
tasación de los tributos que han de dar los dichos indios a sus encomenderos en
cosas que produzca la tierra porque hasta ahora no estaba hecha y si alguna había
era en dineros que no podían (ni?) querían pagar por no los haber en la tierra y
aunque los pagaran por ser pocos no era su/
ficiente tasa para sustentarse los encomenderos con ellos y por esto sabe que
es cosa muy necesaria que la dicha tasación se haga lo cual sabe porque lo ha visto
ser y pasar así y esto responde a esta pregunta.
Levantamiento y venganza en 1599 111
20. A las veinte preguntas dijo que lo que dicho tiene es la verdad y lo que
sabe para el juramento que hizo en que se afirma y ratifica y afirmó y ratificó y si
es necesario esto dice de nuevo y firmó de su nombre, don Juan Guiral, don Pedro
de Cárcamo ante mí Juan Bodo escribano real.
Testigo. En la dicha ciudad de Santa Marta en el dicho día treinta de marzo
del dicho año de seiscientos y uno el dicho gobernador para la dicha información
hizo parecer ante sí al capitán Diego de Peralta Peñalosa vecino y alcalde
ordinario de esta ciudad del cual se tomó y recibió juramento por Dios nuestro
señor y por la señal de la cruz en forma y socargo de él prometió de decir verdad
y siendo preguntado por el tenor de las preguntas del interrogatorio dijo e depuso
lo siguiente
1. A la primera pregunta dijo que conoce al dicho gobernador don Juan Guiral
Belón desde que vino a gobernar esta provincia y tiene noticia del alzamiento
general que hicieron los indios de esta frontera y sierras de Santa Marta que fue
por el mes de junio del año pasado de mil y seiscientos.
Generales. De las generales declaró ser de edad de más de cuarenta y ocho
años y que no le tocan las demás preguntas generales que le fueron hechas.
2. A la segunda pregunta dijo que estando este testigo en la ciudad de
Cartagena por el tiempo que se alzaron los dichos indios le escribió en dicho
gobernador carta en que por ella le declaró el dicho alzamiento y los daños que
habían hecho los dichos indios y que procurase por su parte algunas armas y
municiones para ir a hacer el castigo de los dichos indios y que diese al gobernador
de aquella provincia una carta que le escribía el dicho gobernador don Juan en
que le daba noticia del dicho alzamiento y le pedía socorro de gente, armas y
municiones y otras cosas porque en esta ciudad no la había y estaba muy falta de
ella y era imposible hacerse la reducción y castigo de los dichos indios y envió a
llamar a este testigo para (en seguida se escribió y se tachó: se) entrase con (...) ello
y esto responde a esta pregunta.
3. A la tercera pregunta dijo que sabe que le dicho gobernador envió por su
gobernación a hacer y convocar la gente que en ella se pudiese juntar para entrar
contra los dichos indios de las de la que envió a buscar a Cartagena a donde
envió cantidad de dineros a su crédito para dar socorro a los soldados que de
Cartagena /
viniesen con muchas promesas y ofrecimientos que saldrían muy aprovecha-
dos de la dicha jornada y esto responde y sabe de la pregunta como persona que
lo vido ser y pasar así.
4. A la cuarta pregunta dijo que habiendo tenido noticia del dicho alzamiento
como dicho tiene este testigo vino de la dicha ciudad de Cartagena donde estaba
112 Carl Henrik Langebaek
a ésta de Santa Marta y vio como el dicho gobernador Juan Guiral envió a buscar
a la dicha ciudad de Cartagena con dineros y su crédito a comprar mosquetes de
campaña, escopetas, pólvora y plomo, cuerda, algodón para sayos de armas que
son muy necesarios para semejante guerra de indios, alpargates y otras muchas
cosas para la dicha jornada muy necesarias por la grande falta que de todo ello
había en esta ciudad y esto responde a esta pregunta.
5. A la quinta pregunta dijo que sabe y vio que el dicho gobernador con
la mucha diligencia y cuidado que puso juntó en esta ciudad más de doscientos
hombres todos muy diestros y buenos soldados y juntó así mismo las armas y
municiones que le pareció bastaban para el dicho efecto y otras cosas necesarias
como fueron alpargates y algodón para los dichos sayos y mantenimientos en la
forma que lo declara la pregunta y esto responde.
6. A la sexta pregunta dijo que es verdad y vio que después que el dicho
gobernador tuvo junta el número de gente contenida en la pregunta antes de ésta,
con los pertrechos y mantenimientos para la dicha jornada necesaria se ocupó el
tiempo que la pregunta dice poco más o menos en hacer los sayos de algodón que
la pregunta declara que es el anua defensiva y más necesaria para guerra de indios
a causa de las flechas con yerba de que los dichos indios usaban previniendo
las demás cosas necesarias para la dicha jornada y castigo de los dichos indios
teniendo en todo mucho cuidado, solicitud y diligencia y esto responde.
7. A la séptima pregunta dijo que es verdad que teniendo el dicho gobernador
prevenido (sic) la gente y lo demás necesario para la dicha jornada vio este testigo
que el día dieciséis de septiembre del año de seiscientos que la pregunta declara
habiendo nombrado oficiales capitanes de guerra salió el dicho gobernador de
esta ciudad de Santa Marta como capitán general con los dichos doscientos y más
soldados que había juntado armados con los dichos sayos y con sus morriones,
mosquetes, arcabuces, escopetas largas y espadas y rodelas y alguna gente de a
caballo así mismo armada y apresividos en la forma que convino a hacer el dicho
allanamiento y castigo y el dicho gobernador /
animándolos y esforzándolos para la dicha guerra. Sábelo así este testigo
porque fue una de las personas que fueron con el dicho gobernador al dicho efecto
y lo vio ser y pasar así y esto responde.
8. A la octava pregunta dijo que es verdad y vio que el día que salió de esta
ciudad el dicho gobernador con la dicha gente habiendo caminado con ella por el
camino real hasta salir a la campaña dejándolo guió por otro camino que nuestro
señor fue servido de encaminarle en busca de los dichos indios por el cual dio
resguardo a muchas traiciones que los indios tenían armadas en el camino real
que adelante se seguía donde entendieron que fuera nuestra gente donde tenían
Levantamiento y venganza en 1599 113
hechas grandes palizadas y hoyos en la tierra y puyas para desbaratar al dicho
gobernador y su gente y defenderse de el en sus pueblos y esto responde y sabe
como persona que lo vio porque fue con el dicho gobernador.
9. A la novena pregunta dijo que es verdad que el dicho gobernador con la
gente que llevó se fue derecho a donde entendió le estaban esperando la mayor
fuerza de los indios que fueron a los pueblos llamados Macinga, Bonda y Jeriboca
que estaban poblados en las sierras de esta frontera y son los principales y mayo-
res de ella los cuales como vieron nuestra gente con mucha grita y algazara e ins-
trumentos musicales que ellos usan se juntaron y comenzaron a dar guazábaras
tirando mucha flechería con yerba al dicho gobernador y su gente el cual con ella
caminando hacia ellos por muy buena orden por sitios y partes donde no le pudie-
sen ofender fue Dios servido que dentro de cinco días que fue sábado, domingo
y lunes y martes y miércoles a medio día después que salió de ésta ciudad tuvo
rendidos los dichos indios y fue señor de sus pueblos y muchos de ellos presos
y otros huidos que no les bastó ser tantos ni la mucha flechería y traiciones que
tenían armadas ni la fortaleza de sus pueblos para que dejasen de ser rendidos y
desbaratados que parece fue cosa milagrosa que en tan poco tiempo pudiese ren-
dir los dichos indios y ganar sus pueblos que según lo que de ellos mismos se supo
se habían juntado más de dos mil indios de guerra y que es gente muy belicosa y
determinada y este testigo se halló presente a todo ello con el dicho gobernador y
demás soldados y esto responde.
10. A la décima pregunta dijo que es verdad que después que el dicho
gobernador tuvo rendidos, los dichos indios y presos algunos asentó su real en la
sierra en la parte que llaman Jeriboca y allí estuvo con toda su gente el tiempo de
los tres meses que la pregunta dice /
y de allí enviaba sus capitanes y caudillos con la gente que le parecía a
prender a los principales indios culpados en el dicho alzamiento que andaban
huidos por las sierras y arcabucos los cuales fueron presos y puestos a buen
recaudo y hizo otros y muchos y buenos efectos como fue que hizo bajar todos los
indios de la Sierra y los hizo poblar en lo llano desviados de la sierra y les hizo
hacer sus bohíos para su vivienda y fundaron sus pueblos donde ahora residen y
les mandó quemar y se les quemaron los que tenían en la sierra y esto sabe este
testigo como testigo de vista y que se halló a ello y esto responde.
11. A la once pregunta dijo que sabe y vio que estando el dicho gobernador
con su gente en el dicho real de Jeriboca hizo hacer iglesias en los pueblos de los
indios que nuevamente se poblaron en lo llano donde Dios nuestro señor fuese
alabado y servido y los indios enseñados en las cosas de nuestra santa fe católica
y después que bajó a esta ciudad el dicho gobernador y el obispo de esta provincia
por la orden del patronazgo real (arriba se añade: re) partieron las doctrinas y
114 Carl Henrik Langebaek
hicieron ordenanzas del tiempo que cada doctrinero había de doctrinar en cada
pueblo y lo que les cabía y habían de llevar por su estipendio en cada año y otras
muchas cosas necesarias a la dicha doctrina y así lo vido ser y pasar este testigo
porque a todo ello se halló presente y esto responde.
12. A la doce pregunta dijo que sabe y ha visto que hoy día tienen los dichos
indios sacerdotes religiosos en las doctrinas en sus pueblos quieta y pacíficamente
y acuden a la dicha doctrina mucha cantidad de muchachos los cuales son
doctrinados en las cosas de nuestra santa fe católica y irán (...) de prendiendo la
dicha doctrina cristiana y están muy domésticos a los dichos sacerdotes y esto
responde sabe y ha visto.
13. A las trece preguntas dijo que es verdad que estando el dicho gobernador
con su gente en el dicho real de Jeriboca prendió todos los más indios culpados en
el dicho alzamiento y fulminó proceso contra ellos y recibió informaciones contra
ellos de los delitos, muertes y robos que habían cometido y les crió su defensor
que fue a este testigo y les tomó sus confesiones y hizo cargo de sus culpas y
este testigo como tal su defensor en su defensa hizo sus descargos y la causa se
concluyó y el dicho gobernador pronunció sentencia definitiva contra ellos en que
les condenó en la forma que declara la pregunta y sin embargo de la apelación
que este testigo hizo se ejecutó en los dichos indios la pena que la dicha sentencia
que ha sido causa que todos los que quedan y estén ya tan domésticos y llanos
que se entiende por cosa muy cierta no les queda animo ni abilantes para cometer
semejante delito y alzamiento y se re /
mite a la dicha sentencia y esto responde.
14. A la catorce preguntas dijo que sabe y ha visto que los indios de esta
provincia de Santa Marta en especial los de esta frontera y sierras han sido
siempre indios muy belicosos y amigos de tener guerra contra los cristianos y
grandes peleadores y flecheros y que hasta ahora siempre han sido vencedores y
han salido con todos los delitos que han cometido en tiempos pasados y aunque
el gobernador Manjarrés y Martín de las Alas y Pedro Fernández de Bustos, don
Luis de Rojas que también fueron gobernadores hicieron cada uno en su tiempo
algunas entradas contra los indios para castigarlos y sujetarlos no tuvo efecto y
siempre los indios quedaban victoriosos y así la paz que tenían era a su gusto y
por el tiempo que ellos querían quedando siempre sin castigo de las muertes y
robos que hacían de ordinario y siempre amenazaban a este pueblo que lo habían
de destruir y abrazar ni obedecían a los gobernadores ni a sus encomenderos,
ni a las justicias mas que en cuanto ellos querían y vivían con mucha libertad y
soltura sin que fuesen parte los cristianos para sujetarlos hasta ahora que Dios
fue servido de traerlos en el estado en que están y esto lo sabe este testigo como
persona que ha que reside en esta ciudad más de cuarenta años y que en muchas
Levantamiento y venganza en 1599 115
entradas se hallado (sic) este testigo contra los indios y lo ha visto ser y pasar y de
personas antiguas de esta tierra los supo este testigo que lo hacían así los indios
en sus tiempos y cuando gobernó don Luis sustentaron la guerra los dichos indios
diez años contra este pueblo y en tiempo de Manjarrés otros ocho y aunque se les
hizo caza fuerte para dominarlos no bastó, antes la ganaron una vez en tiempo
del dicho don Luis y hicieron muchas muertes y robos y daños por los caminos
por los cuales no se andaba con seguridad y aunque dieron la paz en tiempo del
gobernador don Lope fue muy a su gusto y siempre vivieron con voz de que se
habían de tornar alzar como lo hicieron y esto responde.
15. A las quince preguntas dijo que es verdad, sabe y ha visto este testigo
que los dichos indios generalmente aborrecen los cristianos y su nombre por ser
como son muy dados a gobernarse por mohanes que tratan con el demonio y así
no ven ni hacen cosa que los cristianos les dicen ni la creen ni comen sus comidas
y tienen muchos ritos e idolatrías y ayunos que llaman coimes y muy de ordinario
grandes borracheras y es gente muy viciosa en el pecado nefando y así es pública
voz y fama entre todos ellos y esto responde.
16. A la diez (arriba se añade: y seis) pregunta dijo que es verdad que el
dicho gobernador llevó muy buena orden en la dicha entrada y la gente muy
aderezada /
y disciplinada mediante lo cual y el mucho cuidado del dicho gobernador
fue Dios servido no le mataron hombre ninguno de los que consigo llevó y
con todos ellos volvió a esta ciudad dejando llana y apaciguada la tierra y los
culpados en el dicho alzamiento castigados que fue cosa muy grandiosa y de
admiración considerando cuan belicosos y guerreros han sido los dichos indios y
las victorias que han tenido con los capitanes y gente que otras veces han entrado
a conquistarlos y esto responde.
17. A las diez y siete preguntas dijo que sabe y ha entendido por cosa cierta
que en toda la dicha guerra y gente que en ella entró armas y prevenciones que se
compraron, mantenimientos que se llevaron y muchas otras cosas que para ello
fue menester el dicho gobernador no gastó de la real hacienda de su majestad más
de mil quinientos pesos y que para sacarlos de la caja tomó francas de los vecinos
de que si su majestad no lo hubiese por bien gastados los volverían a la caja que
de presente por su pobreza no tuvieron con qué poder ayudar para la dicha guerra
y esto responde.
18. A la diez y ocho preguntas dijo que como tiene dicho el dicho gobernador
envió dineros y su crédito a la ciudad de Cartagena para el gasto de lo que fuese
necesario para la dicha jornada y le ha oído decir y a otras muchas personas que
lo saben que en ella le prestaron cantidad de dineros y que los debe hoy día y que
116 Carl Henrik Langebaek
el salario que su majestad le da al dicho gobernador conforme a su calidad y a los
grandes gastos que se le han recrecido después que vino y a la careza de las cosas
de España y de la tierra es poco para se poder sustentar y esto responde.
19. A la diecinueve pregunta dijo que es verdad que después que el dicho
gobernador hizo el castigo de los culpados en el dicho alzamiento dejó los demás
quietos, poblados en tierra llana con doctrinas e iglesias en sus pueblos el dicho
gobernador a hecho ordenanzas para la conservación y aumento de los dichos
indios y se han pregonado y se van poniendo en ejecución y al parecer de todos
han sido buenas y asertadas para el dicho efecto y queda tratando de hacer las
tasación de los tributos que han de dar a sus encomenderos en cosas que produzca
la tierra y que no les cause mucho trabajo el pagarlas porque hasta ahora no estaba
hecha y si alguna había era en reales y los reales no se hacen en esta tierra y lo
que tributaban hasta ahora no se tiene por suficiente sustentación para los dichos
encomenderos por ser muy poco y esto responde.
20. A las veinte preguntas dijo que lo que dicho tiene es la verdad público
y notorio a este testigo so cargo del juramento que tiene hecho y lo-firmó de su
nombre don Juan Guiral Belón, Diego de Peralta /
Peñalosa ante mí Juan Bodo, escribano.
Testigo. En el dicho día, mes y año el dicho gobernador don Juan Guiral
Belón hizo parecer ante sí a Diego Nuñez Velásquez alférez mayor de esta ciudad
y vecino de ella del cual se tomó y recibió juramento por Dios nuestro señor y por
la señal de la cruz so cargo de él prometió de decir verdad y siendo preguntado
por el tenor de las preguntas del interrogatorio depuso lo siguiente.
1. A la primera pregunta dijo que conoce al dicho gobernador don Juan Guiral
Belón desde que vino a gobernar esta provincia y tiene noticia del alzamiento
general que hicieron los indios de éstas fronteras y sierra de Santa Marta por el
mes de junio del año pasado de mil seiscientos.
Generales. De las generales declaró que es de edad de cuarenta años poco
más o menos y que no le tocan las demás preguntas generales de la ley.
2. A la segunda pregunta dijo que es verdad que al tiempo y cuando los dichos
indios se alzaron contra el real servicio estaba esta ciudad muy desproveída y falta
de sayos y rodelas y los demás pertrechos y cosas que eran necesarias para hacer
el castigo de los indios y muy poca gente y poco mantenimiento respecto de que
los dichos indios quemaron todas las estancias y el maíz que en ellas había y sin
estas cosas que así faltaban no se podía hacer el dicho castigo y esto responde.
3. A la tercera pregunta dijo que es verdad y vio que el dicho gobernador
luego que sucedió el dicho alzamiento procuró de juntar y recoger gente diestra
Levantamiento y venganza en 1599 117
en guerra de indios enviando por toda su gobernación por ella y lo mismo envió
a hacer a la ciudad de Cartagena y envió para ello dineros que buscó prestados a
su crédito para dar socorro a los soldados que de Cartagena quisiesen venir con
muchos aprovechamientos y promesas de que saldrían aprovechados de la dicha
jornada y esto responde.
4. A la cuarta pregunta dijo que sabe que el dicho gobernador envió a buscar
a la dicha ciudad de Cartagena mosquetes de campaña, escopetas y arcabuces,
esmeriles, pólvora y plomo y cuerda y algodón para sayos de armas que es la cosa
más necesaria para guerra de indios y mucha cantidad de alpargates y otras cosas
sin las cuales no se podía hacer la guerra y para ello como dicho tiene envió dine-
ros a su crédito para comprarlos y esto responde.
5. A la quinta pregunta dijo que sabe y vio que el dicho gobernador juntó
más de doscientos hombre bien armados se /
gún eran necesarios para hacer el dicho castigo y las demás cosas necesarias
para ello todo cumplidamente y esto responde.
6. A la sexta pregunta dijo que es verdad y vio que el dicho gobernador se
ocupó los tres meses pocos días más o menos en hacer los sayos de armas de algo-
dón y rodelas que son las armas más necesarias respecto de las flechas con yerba
de que usan los dichos indios y no tienen otra defensa que los dichos sayos y rode-
las así mismo en este tiempo todas las demás cosas necesarias y esto responde.
7. A la séptima pregunta dijo que sabe este testigo que el dicho gobernador en
un día sábado que se contaron dieciséis de septiembre del dicho año de seiscientos
habiendo nombrado sus oficiales de guerra salió de esta ciudad de Santa marta
como capitán general y con él más de doscientos soldados armados y apercibidos
de pies a cabeza con muy buena orden llevando sus arcabuces, mosquetes y
espadas y rodelas y algunas personas de a caballo y el dicho gobernador yendo
por cabeza los esforzaba y animaba para la ocasión que se ofreciese lo cual sabe
este testigo por que fue con el dicho gobernador y gente al dicho castigo y jornada
y estuvo en ella hasta el cabo de la dicha jornada y quedaron pacíficos los dichos
indios y esto responde.
8. A la octava pregunta dijo que es verdad y vio que el día que salió el dicho
gobernador con la dicha gente caminó por el camino real buen trecho en busca de
los enemigos y fue Dios servido de guiarlos por un camino que se aparataba del
real y de otros que atravesaban con que se dio resguardo a muchas empalizadas,
hoyos puyas y otros ardides y traiciones que tenían armadas y hechas contra los
cristianos para desbaratarlos y esto responde.
9. A la novena pregunta dijo que es verdad que por el dicho camino que
Dios le deparó el dicho don Juan Guiral con todo su campo se fue a donde se
118 Carl Henrik Langebaek
entendió esperaban todos los indios del pueblo de Macinga, Bonda y Jeriboca y
todos los demás aliados suyos que con ellos se habían juntado que a lo que se supo
y entendió de algunos amigos eran más de dos mil los cuales como descubrieron
nuestro campo con muchas gritas y algazaras e instrumentos de música que ellos
usan tocando sus tambores que son muy grandes se pusieron en armas y llegando
al pueblo de Macinga los que allí estaban tiraron a los nuestros mucha flechería
con yerba que el que es herido de ella no
dura veinticuatro /
horas y de allí pasó adelante al pueblo de Bonda tomándole por los altos
y de allí a Jeriboca y en todas partes les dieron guazábara de flechería y fue
Dios servido que en cinco días de como salió de esta ciudad tuvo rendidos los
dichos pueblos e indios en cuya ocasión se prendieron algunos culpados y los
demás desmampararon la tierra y sitios y se fueron huyendo a los montes y sierras
alejándose del dicho gobernador y su gente que parece fue cosa de milagro que en
tan breve tiempo pudiesen rendir los dichos indios por ser tantos como dicho tiene
y muy belicosos y determinados como es público y notorio todo lo cual sabe este
testigo porque se halló presente y esto responde.
10. A la diez preguntas dijo que vio después que el dicho gobernador tuvo
victoria de los indios y ganando sus pueblos asentó su real en el que llaman de
Jeriboca en la sierra donde estuvo tiempo de tres meses y de allí enviaba a hacer
salidas a sus capitanes y caudillos que nombraba a prender los principales indios
culpados que con tenor del castigo se andaban latitando (?) de unas partes a
otras y los que le traían ponía a recado con prisiones y hizo otros muchos buenos
efectos haciendo bajar todos los indios de la sierra a que se poblasen como lo
hicieron en lo llano desviados de ella y hoy tienen hechos sus bohíos y fundados
sus pueblos donde viven y moran con sus mujeres y familia y les mando quemar y
se les quemaron los pueblos (arriba se añade: que) en la sierra tenían que les eran
de mucha fortaleza y a esta causa vivían en ellas y lo que dicho tiene lo vio este
testigo porque se halló a ello presente y esto responde.
11. A las once preguntas dijo que vio este testigo que estando el dicho
gobernador en su campo con el dicho su real hizo hacer en las nuevas poblaciones
iglesias para que fuesen doctrinados en las cosas de la fe y el dicho gobernador
y el obispo tienen hecho repartimiento de las doctrinas que han de haber en
cada pueblo de lo que se ha de pagar al doctrinero del estipendio y otras cosas
necesarias a la dicha doctrina y esto responde.
12. A las doce preguntas dijo que sabe y ha visto que hay doctrineros en
los pueblos de los dicho indios que los doctrinan en las cosas de la fe y acuden a
ella cantidad de muchachos quieta y pacíficamente y están muy obedientes a los
ministros y sacerdotes y esto responde.
Levantamiento y venganza en 1599 119
13. A las trece preguntas dijo que sabe y vio que el dicho gobernador por
ante e servicio estando en el dicho real de Jeriboca procedió contra los indios que
tenía presos culpados en el dicho alzamiento y más delitos que cometieron así
muertes de sacerdotes y gentes española (sic), salteamientos de caminos, robos de
hacienda, muertes de ganados como porque /
cometían unos con otros el pecado de sodomía contra natura y recibió contra
ellos informaciones, les proveyó recusador de defensa (...) tomó sus confesiones,
hizo averiguaciones y cargos de sus culpas y habiendo recibido sus descargos
concluyó el proceso y sentenció la causa definitivamente castigándolos conforme
a sus delitos unos arrastrar, otros saetados, otro quemado, otros ahorcados y otros
desterrados de la provincia y se ejecutaron las dichas sentencias en la forma que
constará de ella y de los autos con lo cual a lo que se ve y entiende y tiene por
cierto todos los demás indios que quedan están ya tan domésticos que solo un
hombre puede atravesar toda la tierra sin que se le atrevan y esto responde.
14. A las catorce preguntas dijo que a personas antiguas de esta ciudad a
oído decir este testigo que los dichos indios de estas fronteras han sido belicosos
y guerreros contra cristianos y que son los indios grandes flecheros y que algunos
gobernadores los han procurado sujetar han podido salir con ello y que han
muerto muchos cristianos con la mala yerba que usan y que siempre hechos ellos
lo que han querido a cuya causa cuando ahora últimamente se lazaron en toda
esta ciudad hubo mucho temor porque se sabía de indios amigos que venían que
convocaban toda la provincia para destruir y asolar y quemar esta ciudad y la de
Córdoba y Segovia como lo intentaron aunque no salieron con ello por el mucho
recato y vigilancia con que se vivía hasta que fueron castigados y esto responde.
15. A las quince preguntas dijo que sabe y ha entendido que muchos de
los dichos indios especialmente los de esta frontera llamados Macinga, Bonda
y Jeriboca que son los tres pueblos mayores y principales fuerzas, no comían
carne ni otras comidas que usan los cristianos ni creían las cosas que les decían
y aconsejaban en su bien por el grande aborrecimiento que tienen contra los
cristianos por ser como es gente sin Dios y que creen a los mohanes que tratan con
el demonio y se ocupan en sus ayunos que llaman coimes y grandes borracheras
por tener grato al demonio y es cosa que se platica entre ellos generalmente que
muchos cometen el pecado nefando contra natura y esto responde.
16. A las dieciséis preguntas dijo que sabe y vio este testigo que el dicho
gobernador metió en la dicha entrada la gente que llevó muy bien aderezada y
disciplinada y muy obediente y así y sus oficiales de forma que la gente que
metió volvió a sacra sin que ninguno peligrase de muerte ni herida que fue cosa
de admiración dejando como dicho la tierra llana y pacífica y castigado (sic) los
culpados /
120 Carl Henrik Langebaek
y en todo tuvo el dicho gobernador tan buen suceso que es causa de
admiración por ser como, los dichos indios eran tan belicosos y en tanta cantidad
y esto responde.
17. A las diecisiete preguntas dijo que para los gastos que la pregunta refiere
se acordó que se sacase de la caja real mil quinientos pesos corrientes porque de
presente los vecinos estaban muy pobres y necesitados para poder ayudar para la
dicha guerra por lo mucho que se entendió que se había de gastar como se gastó
con finanzas de que su majestad no lo hubiese por bien gastado se volvería a la
dicha caja y esto responde.
18. A las dieciocho preguntas dijo este testigo que oyó decir como el dicho
gobernador de más de los mil quinientos pesos dichos buscó prestados dineros a
su crédito como lo tiene dicho para traer la gente que de la ciudad de Cartagena
vino para la dicha jornada y otras cosas necesarias para ella y esto responde y
sabe de la pregunta.
19. A las diecinueve preguntas dijo que es verdad que después que el dicho
gobernador bajó a hacer el dicho castigo a hecho ordenanzas para la conservación
y aumento de los dichos indios las cuales se han pregonado las cuales han parecido
(arriba se añade: ser) buenas y acertadas y a lo que a dicho trata de hacer lo demás
que dice la pregunta y esto responde.
20. A las veinte preguntas dijo que lo que dicho tiene es la verdad público
y notorio a este testigo so cargo del juramento que tiene hecho y firmólo de su
nombre Don Juan Guiral Belón, Diego Nuñez Velasquez ante mí, Juan Boto es-
cribano.
Testigo. En la dicha ciudad de Santa Marta en dos días del mes de abril
del dicho año de mil seiscientos y un años el dicho gobernador para la dicha
información hizo parecer ante sí a don Antonio Manjarrés de Ludena, vecino
y regidor propietario por el rey nuestro señor en esta ciudad del cual se tomó y
recibió juramento por Dios nuestro señor y por la señal de la cruz en forma y so
cargo de él prometió de decir verdad de lo que supiere y le fuere preguntado y
siendo preguntado por el dicho interrogatorio dijo lo siguiente.
1. A la primera pregunta dijo que conoce al dicho gobernador don Juan
Guiral Belón desde que vino a gobernar esta ciudad y provincia y tiene noticia
del alzamiento general que hicieron los indios de esta frontera y sierra de Santa
Marta el día de San Juan Bautista veinticuatro de junio del año pasado de mil
seiscientos.
Generales. Fue preguntado por las preguntas generales de la ley. Dijo que es
de edad de cuarenta y seis años poco más o menos y que no le tocan las de mas
preguntas que le fueron hechas.
Levantamiento y venganza en 1599 121
2. A la segunda pregunta dijo que es verdad y sabe /
que al tiempo que sucedió el dicho alzamiento estaba esta ciudad muy falta
y desproveída de las cosas que eran necesarias para la reducción y castigo de
los dichos naturales porque no había gente suficiente para ello, ni las armas
ni municiones ni vituallas ni otras muchas cosas que para el dicho efecto eran
necesarias y tanto que sin ellas era cosa imposible poder reducir ni castigar los
dichos indios. Sábelo así este testigo porque como vecino y regidor de esta ciudad
se halló presente y lo vio pasar así y esto responde.
3. A la tercera pregunta dijo que sabe que el dicho gobernador don Juan
Guiral luego que sucedió el dicho alzamiento procuró juntar y hacer gente diestra
en las cosas de la guerra de indios despachando a toda su gobernación a hacer
gente lo que en ella se pudiese juntar y envió así mismo a la ciudad de Cartagena a
hacer la gente que de allí quisiese venir en todo lo cual vio que el dicho gobernador
puso mucha diligencia, solicitud y cuidado y esto responde.
4. A la cuarta pregunta dijo que oyó decir por cosa cierta que el dicho go-
bernador envió a la ciudad de Cartagena por los mosquetes, escopetas y pólvora y
plomo y algodón para sayos de armas que son muy necesarios para la dicha guerra
y este testigo vio que Manuel Feo mayordomo del pueblo de la Ciénaga de la enco-
mienda de este testigo por mandado del dicho gobernador le trajo mucha cantidad
de algodón y alpargates y otras cosas para la dicha jornada y que es cosa cierta que
para comprarlo le habían de dar dineros o crédito y esto responde a esta pregunta.
5. A la quinta pregunta dijo que sabe y vio que el dicho gobernador juntó
en esta ciudad más de doscientos hombre de pelea, diestros los más de ellos en
guerras y guazábaras de indios y las armas y municiones que bastaban para la
dicha jornada y otras cosas necesarias para ella sin que en ello hubiese falta y esto
responde a esta pregunta.
6. A la sexta pregunta dijo que es verdad que el dicho gobernador se ocupó
el tiempo que dice la pregunta de tres meses días más o menos en hacer los sayos
de algodón que habían de llevar los dichos soldados que es la arma defensiva más
necesaria para semejantes ocasiones a causa que las armas de los dichos indios
son flechas con yerba muy ponzoñosa de que usan y previno en el dicho tiempo
todas las demás cosas necesarias para entrar a hacer el dicho castigo con mucho
cuidado, solicitud y diligencia. Sábelo así este testigo porque se halló presente en
esta ciudad y lo vio ser y pasar así y esto responde.
7. A la séptima pregunta dijo que sabe y vio que el dicho gobernador habiendo
prevenido y aderezado todo lo necesario para la dicha jornada partió de /
de (sic) esta ciudad a hacer el castigo del dicho alzamiento con doscientos
catorce soldados sin la gente de servicio, armados todos con los dichos sayos de
122 Carl Henrik Langebaek
algodón, mosquetes, arcabuces, escopetas, espadas y rodelas y esmeriles y gente
de a caballo el día dieciséis de septiembre del dicho año de seiscientos que dice la
pregunta con muy buena orden con seis capitanes y oficiales que había nombrados
y este testigo fue en compañía del dicho gobernador al mismo efecto y lo vio ser
y pasar así y esto responde.
8. A la octava pregunta dijo que es verdad que el día que salió el dicho gober-
nador con la dicha gente le encaminó Dios por un camino por el cual dio resguar-
do a las celadas y emboscadas y muchas traiciones que los indios tenían armadas
y hechas por el camino real y entradas de sus pueblos por donde entendieron que
caminarían, donde tenían hechas grandes palizadas, hoyos en la tierra con puyas
para desbaratar y vencer al dicho gobernador y su gente. Sábelo este testigo por
que lo ha vido y esto responde.
9. A la novena pregunta dijo que sabe y vio que el dicho gobernador con la
dicha gente, ganando los altos al enemigo fue a los pueblos de Bonda, Macinga y
Jeriboca donde estaba juntos toda la gente enemiga con muy buena orden y ponién-
dose en sitios donde no fuese ofendido y aunque los enemigos procuraron ofenderle
tirándole muchas flechas con yerba dando mucha gritería tocando sus tambores y
fotutos no les fue de efecto porque el dicho gobernador y su gente envistiendo con
ellos los desbarató y rindió y prendió algunos de los culpados del dicho alzamiento
y los demás se huyeron a los montes y a la sierra y en cinco días contados desde
que salió de ésta ciudad les tuvo ganados y rendidos los pueblos y fuerzas princi-
pales que tienen en esta frontera sin haber recibido herida ningún daño ni muerte
de ninguno de los nuestros que parece fue cosa de milagro que en tan poco tiempo
pudiese rendir y desbaratar los dichos indios que a lo que ellos mismos declararon
eran más de dos mil de guerra gente muy belicosa y determinada como es público
y notorio en todo lo cual se halló este testigo y lo vio ser y pasar así.
10. A la décima pregunta dijo que es verdad que después que el dicho
gobernador tuvo rendidos los dichos indios y presos muchos de los delincuentes
principales en el dicho alzamiento asentó su real en el pueblo de Jeriboca en la
sierra y allí estuvo con toda su gente el tiempo de tres meses que la pregunta dice
donde enviaba a hacer salidas y correrías contra los dichos indios y a prender los
principales agresores del dicho alzamiento y en este tiempo los prendió y puso a
buen recado y hizo otros muchos buenos efectos haciendo bajar todos los indios
de la sierra y poblarlos desviados de ella en lo llano donde tienen fundados tres
pueblos y les hizo que /
mar y se les quemaron los que tenían en la sierra. Sábelo este testigo porque
se halló presente y lo vio.
11. A la once preguntas dijo que es verdad y vio este testigo que el dicho
gobernador estando en su real de Jeriboca mandó hacer iglesias en lo llano donde
Levantamiento y venganza en 1599 123
los indios se poblaron de nuevo donde Dios nuestro señor fue servido y los dichos
indios doctrinados y enseñados en las cosas de nuestra santa fe católica y el
dicho gobernador y el obispo repartieron las dichas doctrinas y hicieron ciertas
ordenanzas del tiempo que cada doctrinero había de doctrinar cada pueblo de la
cantidad que había de dar de limosna y estipendio en cada un año para su sustento
y otras cosas enderezadas a la dicha doctrina las cuales dichas ordenanzas este
testigo vio pregonar en la plaza pública de esta ciudad y esto responde.
12. A las doce preguntas dijo que es verdad y sabe este testigo que hoy día
y entre los dichos indios sacerdotes y religiosos que les muestran la doctrina
cristiana y asisten a ella quieta y pacíficamente y acuden todos los días mucha
cantidad de muchachos y muchachas y a la dicha doctrina y a ser enseñados
estando todos muy obedientes a los ministros cosa que hasta ahora no se ha visto
entre los dichos indios y esto responde.
13. A las trece preguntas dijo que vio este testigo que estando el dicho gober-
nador en el dicho real de Jeriboca con su gente prendió los indios mas culpados
en el dicho alzamiento fulminó proceso contra ellos y tomó informaciones de los
delitos que habían cometido en el dicho alzamiento de muertes de sacerdotes y
otras personas niños y mujeres, robos, salteamientos, incendios que cometieron
y siguió la causa contra ellos con defensor que les crió y tomó sus confesiones
y hizo cargo de sus culpas, recibió sus descargos concluyó la causa en definitiva
contra ellos en que les condenó conforme a sus culpas y delitos en que fueron
condenados a penas de muerte de horca y saeta y a quemar y arrastrar y cuartear y
otros en destierro de la provincia y se ejecutaron las dichas sentencias en la forma
de que de ellas constará lo cual y haberlos desbaratado y sujetado ha sido causa
que los dichos indios estén de presente muy domésticos y llanos de tal manera que
a lo que todos entienden y se publica no tendrán ánimo ni ahilantes para tornarse
alzar ni cometer semejantes delitos y esto responde.
14. A las catorce preguntas dijo que los dichos indios han sido gente belicosa
y amigos de guerra con cristianos, peleadores y grandes flecheros contra cristianos
y esto responde a la pregunta.
15. A las quince preguntas dijo que sabe y le es muy notorio que los dichos
indios tienen muy grande odio y enemistad capital a la gente cristiana y son gente
que se gobierna por mohanes los cuales comunican con el demonio según se dice
y según hacen lo que /
el les dice así le ayunan grandes tiempos y aborrecen los mantenimientos y
otras cosas de cristianos ni quieren comer sus comidas ni tocar sus cosas y son
grandes bebedores y hacen grandes borracheras y es público y notorio y se platica
entre ellos que usan entre sí el pecado nefando contra natura y esto responde.
124 Carl Henrik Langebaek
16. A las dieciséis preguntas dijo que es verdad que el dicho gobernador
don Juan Guiral llevó muy buena orden en la dicha jornada y la gente muy bien
aderezada con muy buenas prevenciones de guerra y la gente muy disciplinada y
obediente en lo cual el dicho gobernador mostró muy grande esfuerzo y talento
por el mucho cuidado y diligencia con que los gobernaba y mandaba y así en
todo el discurso de la dicha guerra no le mataron ni hirieron ningún soldado ni
persona alguna de las otras que fueron con ellos y todos los que metió en la dicha
jornada volvió a sacar dejando llana (arriba se añade: y a)paciguada la tierra y
castigados los culpados en el dicho alzamiento que fue una cosa muy grandiosa
y de admiración por ser tan guerreros y belicosos y tantos en número como tiene
declarado y esto responde.
17. A las diecisiete preguntas dijo que sabe que para los efectos contenidos
en la pregunta se acordó con cabildo abierto que se sacasen de la caja de su
majestad y de su real hacienda mil quinientos pesos corrientes para gastos de la
guerra con obligación que hicieron los vecinos que si su majestad no los tuviese
por bien gastados que los volverían la caja y esto se hizo porque los vecinos por
su pobreza y poco posible no se hallaron con dineros para poderlo suplir y esto
responde.
18. A las diez y nueve preguntas dijo que vio pregonar ciertas ordenanzas
que el dicho gobernador hizo para la conservación y aumento de los dichos indios
que han parecido ser muy buenas y justas y esto responde.
19. A las veinte preguntas dijo que lo que dicho tiene es la verdad, público y
notorio a este testigo so cargo del juramento que tiene hecho en que se afirma y
ratifica y firmó de su nombre y no fue presentado para en más preguntas don Juan
Guiral Belón, don Antonio Manjarrés de Ludena ante mí Juan Boto escribano.
Testigo. En la dicha ciudad de Santa Marta en tres de abril del dicho año el
dicho gobernador para la dicha información hizo parecer ante sí al capitán Antón
Martín Hincapié maestre de campo general de esta gobernación del cual se tomó
y recibió juramento por Dios nuestro señor y por la señal de la cruz so cargo
de él prometió de decir verdad de lo que supiere y le fuere preguntado y siendo
preguntado por el dicho interrogatorio dijo lo siguiente.
1. A la primera pregunta dijo que conoce al dicho gobernador /
don Juan Guiral desde el día que desembarcó en este puerto a gobernar esta
provincia y tiene noticia del alzamiento general que hicieron los indios de esta
frontera y sierra de Santa Marta el día de San Juan bautista del año pasado de
seicientos.
Generales. De las generales de la ley dijo que es de edad de cuarenta y siete
años poco más o menos y que no le tocan las generales.
Levantamiento y venganza en 1599 125
2. A la segunda pregunta dijo que a un tiempo que los indios se alzaron le
fue público y notorio a este testigo que en esta ciudad casi no había gente sino
muy poca y que estaba falta y desproveída de las cosas que eran necesarias para
reducción y castigo de los dichos indios como era armas y municiones y muy
pocos mantenimientos sin los cuales dichas cosas es cosa sabida que no podrá
hacer el dicho castigo y esto responde.
3. A la tercera pregunta dijo que el dicho gobernador visto el dicho alzamiento
despachó mensajeros a los pueblos de su gobernación a convocar y levantar gente
para el dicho castigo y a este testigo que residía en la villa de Tenerife donde es
vecino le envió a llamar dándole noticia del dicho alzamiento para que viniese a
hallarse en él y así vino con cantidad de soldados que allí se hicieron y llegado a
esta ciudad el dicho gobernador le avisó como había enviado a Cartagena a hacer
gente y que para el socorro de ella había enviado cantidad de pesos de plata que
había buscado prestados a su crédito y esto responde.
4. A la cuarta pregunta dijo que sabe que así mismo el dicho gobernador en-
vió a la ciudad de Cartagena por mosquetes de campaña y arcabuces y escopetas,
pólvora y plomo y cuerda y algodón para sayos de armas que son muy necesarios
para la dicha guerra contra indios y alpargates en cantidad y otras cosas necesa-
rias y para ello envió dineros y su crédito para comprarlo. Sábelo así este testigo
porque lo vio traer y se halló presente en esta ciudad y esto responde.
5. A la quinta pregunta dijo que sabe y vio que con la mucha diligencia
y cuidado que el dicho gobernador puso juntó en esta ciudad más cantidad de
doscientos soldados la mayor parte de ellos diestros en guerras de indios y juntó
muchas armas y municiones y las demás cosas necesarias para la dicha jornada
sin que en ella hubiese falta. Sábelo así este testigo porque lo vio y mandaba la
dicha gente como oficial maese de campo y esto responde.
6. A la sexta pregunta dijo que es verdad y vio que el dicho gobernador en el
tiempo que dice la pregunta poco más o menos, mandó ha hacer sayos de armas
de algodón para la dicha gente para que les fuese defensa de la dicha guerra a
causa que los dichos /
indios usan de flechas con yerba ponzoñosa en lo cual puso mucha dirigencia
y cuidado hasta que de todo punto estuvieron acabados y esto responde.
7. A la séptima pregunta dijo que es verdad y vio que estando el dicho
gobernador proveído y aderezado para la dicha entrada habiendo nombrado
capitanes y oficiales de guerra salió y partió de esta ciudad con los dichos soldados
que había juntado que en número fueron más de doscientos armados con los dichos
sayos de armas armados de cabeza a pies y con mosquetes y arcabuces, escopetas,
espadas y rodelas y sus municiones y vituallas a los dieciséis de septiembre del
126 Carl Henrik Langebaek
año de seiscientos yendo el dicho gobernador como capitán general y este testigo
como su maese de campo con muy buena orden y grande ánimo y esperanza de
buen suceso y victoria contra los dichos indios porque este testigo desde edad de
catorce años ha servido a su majestad en semejantes ocasiones y como oficial de
la milicia que ha sido en muchas partes nunca vio en tan breve tiempo ningún
gobernador ni capitán haya juntado tanta gente y tan buena y tan bien armada
como la que juntó el dicho gobernador en una gobernación tan falta de gente y
pobre de moneda y esto responde.
8. A la octava pregunta dijo que sabe y vio que el día que salió el dicho
gobernador de esta ciudad con la dicha gente en busca de los indios fueron bien
afortunados que le deparó Dios un camino no sabido por el cual camino con todo
su campo y bagaje que parece cosa imposible poder subir por el la sierra con ca-
ballos de carga con lo cual dio resguardo a muchas traiciones, palizadas, trampas
y hoyos empuyados que los indios tenían hechos para ofender al dicho gobernador
y su gente y desbaratarle y esto responde.
9. A la novena pregunta dijo que vio que yendo por el dicho camino ganó los
altos del enemigo y aunque tuvo (a continuación se escribe y luego se tacha: ya)
guazábaras de flechería, mucha grita de ellos, fue siempre caminando hacia ellos
con todo su campo y muy buen orden hacia donde estaban las mayores fuerzas y
gente de los dichos indios que era en los pueblos de Bonda, Jeriboca y Macinga
que son los mayores y fuerzas de esta frontera procurando siempre ponerse en
puesto seguros y fue Dios servido que en cinco días de como salió de esta ciudad
les ganase los dichos tres pueblos y se los quemase y rindiese los dichos indios
que en ellos estaban que lo que de ellos mismos se supo eran más de dos mil y los
desbarató de manera que unos se huyeron y otros no parecieron y se prendieron
algunos de los culpados y este buen suceso parece milagroso porque en tan breve
tiempo se pudiese rendir y desbaratar tanta cantidad de enemigos y gente muy
belicosa y determinada y una de las /
naciones belicosas que hay en las Indias a todo lo cual este testigo de halló
presente como maese de campo y lo vido ser y pasar así y esto responde.
10. A la décima pregunta dijo que habiendo conseguido la victoria que tiene
dicho en la pregunta antes de ésta, el dicho gobernador asentó real en el pueblo
de Jeriboca en la parte alta que fue sitio a propósito y de allí enviaba sus caudillos
y capitanes en busca de los indios que andaban fugitivos y desperdigados por los
montes y sierras y se prendieron muchos de los culpados en el dicho alzamiento a
costa de mucho trabajo de los que iban a hacerlo por la fragosidad y aspereza de la
tierra y hizo otros mucho buenos efectos como fue que todos estaban más adentro
en la sierra, se poblasen como lo están hoy día en lo llano donde tienen fundados
sus pueblos y les mandó quemar y se le quemaron los que antes tenían porque
Levantamiento y venganza en 1599 127
convino así para la seguridad, paz y quietud de esta tierra y ellos estuviesen más
domésticos y esto responde y sabe porque lo vio.
11. A la once pregunta dijo que es verdad que el dicho gobernador estando
en el dicho su real hizo hacer en los pueblos de los indios que nuevamente se
poblaron en lo llano iglesias donde Dios nuestro señor fuese alabado y los indios
fuesen enseñados en las cosas de la fe católica y el dicho gobernador y el obispo
de ésta provincia hicieron ordenanzas del tiempo que los doctrineros habían de
doctrinar en cada pueblo y señalaron la cantidad de estipendios que habían de
hacer los doctrineros en cada un año y otras cosas enderezadas al bien de la dicha
doctrina. Sábelo este testigo así porque como tal maese de campo por mandado
del dicho gobernador se halló presente al edificar las dichas iglesias hasta que
estuvieron acabadas y dio las dichas ordenanzas y esto responde.
12. A las doce preguntas dijo que sabe y vio que los dichos indios tienen
religiosos que los doctrinan en las dichas iglesias los cuales asisten quieta y
pacíficamente y acuden a la dicha doctrina mucha cantidad de muchachos y
muchachas a oír la doctrina cristiana y la van aprendiendo y están muy obedientes
a los dichos ministros sacerdotes y esto responde.
13. A las trece preguntas dijo que sabe que el dicho gobernador estando en
su real, procedió contra (arriba se añade: todos) los demás indios culpados (en
seguida se escribe y se tacha: en el dicho real) en el dicho alzamiento y tomó
contra ellos informaciones de los delitos y muertes que habían cometido y les crió
su defensor y tomó sus confesiones y les hizo cargo de sus culpas y recibió sus
descargos y averiguada /
la verdad pronunció sentencia definitiva con acuerdo y parecer de este testigo
como su acompañado por la cual les condenaron conforme a sus delitos en que
estaban convencidos y confesos al principal agresor arrastrado y cuarteado, otros
asaetados otro quemado para ejemplo de otros porque son viciosos en el pecado
nefando contra natura y otros ahorcados y se ejecutaron en ellos las dichas penas
y otros condenó el dicho gobernador a destierro de esta provincia que ha sido
causa que los dichos indios estén de presente muy domésticos y llanos que a lo
que se entiende de ellos no tendrán ánimos y ahilantes para cometer semejantes
delitos y esto responde,
14. A las catorce preguntas dijo que sabe y tiene noticia, que los indios
de estas fronteras y sierra de Santa Marta han sido siempre muy belicosos y
amigos de guerra contra cristianos, peleadores y grandes flecheros y ha sabido
de los antiguos que aunque muchos gobernadores han hecho muchas entradas
contra ellos para tenerlos de buena paz los han desbaratados y muertole muchos
cristianos sin quererse sujetar y las paces que han dado han sido tan en su favor
128 Carl Henrik Langebaek
que no duraba mas de el tiempo que ellos querían y cada vez que se les antojaba
la quebraban y no obedecían a la justicia mas de en cuanto ellos querían sin que
fuese parte los cristianos para sujetarlos de la suerte que hoy están y esto responde
y sabe de la pregunta.
15. A las quince preguntas dijo que es cosa muy sabida y cierta que los
dichos indios tienen grande odio y aborrecimiento a los cristianos porque son
gente que se gobierna por los mohanes que tratan con el demonio, son grandes
ayunadores y hacen grandes borracheras al diablo y siguen y hacen sus idolatrías
y ritos diabólicos y es muy público entre ellos y así consta de lo procedido contra
ellos por el dicho gobernador que los indios de estas fronteras cometen el pecado
nefando contra natura unos con otros y esto responde y sabe de esta pregunta.
16. A las dieciséis preguntas dijo que es verdad y vio que el dicho gobernador
don Juan Guiral Belón llevó muy buena orden en la dicha entrada y la gente muy
disciplinada con preceptos y bandos en todo lo cual el dicho gobernador tuvo
mucho cuidado y diligencia y dio muestras de mucho y buen talento y fue Dios
servido que en todo el discurso de la guerra no le hirieron ni mataron ningún
soldado de los que llevó y todos los que metió volvió a sacar cuando salió de ella,
dejando llana y apaciguada la tierra y los culpados en el dicho alzamiento (arriba
se añade: castigados) que fue causa de grande admiración considerando cuan
belicosos y gueros (sic, por guerreros) han sido y las victorias que han tenido con
otros capitanes y gente que otras veces ha entrado a conquistarlos y esto res /
ponde y sabe porque se halló presente y lo vio.
17. A las diecisiete preguntas dijo que sabe que el dicho gobernador en la
dicha guerra y gente y armas y municiones y otras cosas necesarias no gastó más
cantidad de los mil quinientos pesos que dice la pregunta de la real hacienda y
estos se sacaron de la real caja debajo de francas que si su majestad no los tuviese
por bien lo volverían a la real caja y esto responde.
18. A las dieciocho preguntas dijo que sabe que el dicho gobernador de mas
de los mil quinientos pesos que se sacaron de la caja tomó a su crédito prestados
en Cartagena cantidad de dineros que gastó en cosas necesarias para la dicha
jornada y ha oído decir por cosa pública que lo debe hoy día y que sabe que
respecto de la cabeza que tienen las cosas en las Indias el salario que el dicho
gobernador lleva es poco para sustentar congruentemente mediante su calidad y
oficio y esto responde.
19. A las diecinueve preguntas dijo que después de pacíficos los dichos indios
como tiene dicho el dicho gobernador ha hecho ordenanzas para la conservación
y aumento de los dichos indios y por su mandado se publicaron en esta ciudad las
cuales les han parecido ser muy buenas para el dicho efecto y trata de hacerlos
Levantamiento y venganza en 1599 129
(arriba se añade: las de) los tributos que han de dar a sus encomenderos en la forma
que mas convenga y mas sea su provecho y sin que sean vejados ni molestados y
esto responde.
20. A las veinte preguntas dijo que lo que dicho tiene es la verdad, público
y notorio a este testigo so cargo del juramento que hecho tiene en que se afirma
y ratifica y firmólo de su nombre don Juan Guiral Belón, Antón Martín, ante mí
Juan Bodo, escribano.
Testigo. E después de lo susodicho en la ciudad de Santa Marta en seis días
del mes de abril del dicho año de seiscientos y uno, el dicho gobernador para la
dicha información hizo parecer ante sí a Diego de Mendoza vecino y alguacil
mayor de esta ciudad del cual se tomó y recibió juramento por Dios nuestro señor
y por la señal de la cruz y so cargo de el prometió de decir verdad de lo que supiere
y le fuere preguntado y siendo interrogado por el tenor del dicho interrogatorio
depuso lo siguiente.
1. A la primera pregunta dijo que conoce al dicho gobernador don Juan Guiral
desde que vino a gobernar esta ciudad y provincia y tiene noticia del alzamiento
general que hicieron los indios de estas fronteras y sierras de Santa Marta el
día de San Juan Bautista del año de mil seiscientos porque como vecino de esta
ciudad se halló en ello y esto responde. /
Generales. De las generales dijo que es de edad de más de cuarenta años y
que no le tocan las demás preguntas generales.
2. A la segunda pregunta dijo que es verdad que a la sazón que sucedió el
dicho alzamiento estaba esta ciudad muy falta de las cosas necesarias para la
reducción y castigo de los dichos indios porque no había las armas ni municiones
necesarias para semejante guerra (arriba se añade: y ... gente) para ello sin lo cual
era imposible hacerse el dicho castigo, así mismo estaba falta de bastimentos
especialmente de pan por porque (sic) todo el maíz que había lo quemaron los
indios en las estancias donde estaba y se padeció mucha necesidad por falta de
ello y esto responde y sabe como persona que lo vio.
3. A la tercera pregunta dijo que vio este testigo que el dicho gobernador
luego que sucedió el dicho alzamiento envió a buscar por toda su gobernación
la gente que se pudiese juntar diestra en guerra de indios y lo mismo envió a la
ciudad de Cartagena para dar socorro a los que de allá viniesen, envió dineros que
buscó prestados en esta ciudad a su crédito y este testigo le prestó de ellos los que
pidió y les envió a hacer muchos ofrecimientos y promesas y esto responde.
4. A la cuarta pregunta dijo que así mismo vido envió a la ciudad de Cartagena
el dicho gobernador por mosquetes de campaña, escopetas y arcabuces, pólvora
y plomo, cuerda algodón para sayos de armas que son muy necesarios para esta
130 Carl Henrik Langebaek
guerra de indios y alpargates y otras cosas necesarias para todo lo cual envió
dineros a su crédito para comprarlo lo cual se trajo y entró en poder de este testigo
como tenedor de las dichas armas y bastimentos y esto responde.
5. A la quinta pregunta dijo que es verdad y vio que con la solicitud y cui-
dado que el dicho gobernador puso junto en esta ciudad en breve tiempo mas de
doscientos hombre buenos soldados diestros en guerras de los indios y juntó las
armas y municiones y cosas que eran necesarias para la dicha jornada y castigo
de los dichos indios y vituallas cumplidamente sin que en ello hubiese falta y esto
responde.
6. A la sexta pregunta dijo que luego que el dicho gobernador juntó el
algodón para los sayos de armas las mandó hacer como cosa mas importante y
necesaria para la dicha guerra respecto de que las armas ofensivas del enemigo
son flechas en herboladas con yerba mortífera que los que hieren con ella mueren
rabiando en muy breve tiempo en lo cual puso el trabajo de su persona sin tener
hora de bajar ni descanso con mucha solicitud y cuidado previniendo siempre las
cosas necesarias y todos los inconvenientes que podían resultar porque siempre
los enemigos corrían /
la campiña de día y de noche haciendo incendios y matando cristianos que
por sus pueblos venían descuidados y esto responde.
7. A la séptima pregunta dijo que vio que el dicho gobernador teniendo
prevenido lo necesario para su partida y jornada un día sábado que se contaron
dieciséis de septiembre del dicho año de seiscientos partió de esta ciudad habiendo
nombrado sus oficiales y capitanes de guerra con doscientos y catorce soldados
de pelea armados con sus sayos, morriones, de algodón de pies a cabeza con
arcabuces, escopetas, mosquetes, espadas y rodelas a pie y con muy buena orden
y con esmeriles y algunos hombres de a caballo dejando guarnecida la ciudad con
gente y armas y capitán diestro para lo que sucediese de mar y tierra. Caminó en
busca del enemigo esforzando sus soldados y gente para la guerra que se esperaba
con los dichos indios y este testigo fue en su compañía y lo vido ser y pasar así.
8. A la octava pregunta dijo que es verdad y vio que el día que salió de esta
ciudad el dicho gobernador con su campo marchó por un camino que Dios parece
le mostró por el cual dio resguardo a las traiciones, palizadas y hoyos y puyas y
emboscadas que los dichos indios le tenían hechas contra el dicho gobernador y
su gente por el camino real y entradas de sus pueblos y por donde entendieron que
caminaran y esto responde.
9. A la novena pregunta dijo que sabe y vio que el dicho gobernador marchó
con su campo en busca de los enemigos los cuales estaban recogidos todos, en
los tres pueblos principales de ésta frontera llamados Macinga, Bonda y Jeriboca
Levantamiento y venganza en 1599 131
que están pegados unos con otros en forma de media luna y otros pueblos la
sierra arriba y en cada uno de ellos tuvo guazábaras de mucha flechería con
muy grandes aljazaras y fotutos y tambores muy grandes que causan en gente
chapetona mucho alboroto y temor y con todo el dicho gobernador y su gente
envistió con ellos y fue Dios servido que en cinco días sin herida ni muerte de
ningún soldado ni persona de servicio ni bestia, rindió todos los dichos pueblos
y la gente que en ellos estaba, que según declararon los dichos mismos indios
y se entendió siempre eran mas de dos mil indios de guerra que es gente muy
belicosa y determinada y prendió muchos de los culpados en el dicho alzamiento
y los demás se huyeron y desperdigaron por las sierras y montañas por el temor
y miedo que tomaron del dicho gobernador y sus soldados, todo lo cual sabe este
testigo porque se halló en ello presente y lo vio.
10. A las diez preguntas dijo que es verdad que después que hubo rendidos los
dichos indios y pueblos y presos muchos de los delincuentes, el dicho gobernador
asentó su real en la sierra en la parte que llaman Jeriboca y allí estuvo con su
campo tiempo /
y espacio de tres meses de donde enviaba sus capitanes y caudillos a hacer
salidas y a prender y buscar los demás indios principales y culpados en el dicho
alzamiento y en todas las dichas salidas se prendían y traían muchos al dicho
real donde los tenían a buen recado y provecho y hizo que los dichos indios que
los indios que habían (arriba se añade: de) quedar sin castigo con sus mujeres y
hijos y familia que habitaban en la sierra se bajasen como lo hicieron a fundar sus
pueblos y casas en lo llano desviados de la dicha sierra y les mandó quemar y se
les quemaron así en las guazábaras que con ellos tuvieron como después para que
no se volviesen a ellos porque les eran fortaleza y defensa los que así tienen en la
sierra y proveyó e hizo otras muchas buenas cosas en pacificación y castigo de
los dichos indios y conservación de los que quedaron. Sábelo este testigo porque
lo vio y se halló presente a todo.
11. A la once preguntas dijo que sabe y vio que estando el dicho gobernador
entendiendo en la dicha pacificación y castigo mandó hacer y se hicieron en los
nuevos pueblos que los indios fundaron en los pueblos en lo llano iglesias para
en que fuesen doctrinados los dichos indios y el dicho gobernador y el obispo de
esta provincia repartieron las doctrinas y hicieron ordenanzas del tiempo que la
habían de tener y de la cantidad con que se había de acudir de estipendio en cada
año a la doctrina y otras cosas enderezadas al bien de la dicha doctrina las cuales
este testigo vio que se pregonaron en esta ciudad y esto responde.
12. A la doce preguntas dijo que sabe y ha visto que los dichos indios tienen
el día de hoy sacerdotes, religiosos en las doctrinas de sus pueblos muy quieta y
pacíficamente y acuden a la doctrina mucha cantidad de muchachos y muchachas
132 Carl Henrik Langebaek
donde son enseñados en las cosas de nuestra santa fe católica y están muy obe-
dientes a los dichos sacerdotes. Así lo ha visto y esto responde.
13. A las trece preguntas dijo que vio que estando el dicho gobernador en el
dicho castigo y en su real fueron presos muchos de los culpados en el dicho alza-
miento contra todos los cuales procedió de su oficio haciendo las informaciones,
diligencias necesarias y les dio defensor con el cual siguió la causa y sustancia de
(...) el dicho gobernador con parecer de su maese de campo, les sentenció definiti-
vamente condenando a los culpados conforme a sus culpas y delitos en conformi-
dad de sus confesiones y de lo contra ellos probados y se ejecutaron las sentencias
en unos pena de muerte de horca y el principal agresor arrastrado y cuarteado y
otros asaetados y otro se quemó por ejemplo de que los demás no cometan el pe-
cado nefando contra natura de que son viciosos y otros salieron desterrados de la
provincia temporalmente que ha sido causa que los dichos indios estén /
hoy muy domésticos y llanos tanto que todos entienden que no tendrán ánimo
(arriba se añade: ni ahilantes) para cometer semejantes delitos y esto responde y
sabe porque lo vio.
14. A las catorce preguntas dijo que de personas antiguas de esta ciudad
ha sabido este testigo y así es público y notorio que los dichos indios de estas
fronteras y sierras de Santa Marta que ahora se alzaron han sido siempre muy
belicosos y amigos de guerra contra cristianos y grandes flecheros y que siempre
han estado de mala paz y que habían tenido muchas victorias de otros goberna-
dores y capitanes que han entrado a quererlos sujetar, muerto mucha cantidad de
españoles y en el tiempo que ha que este testigo reside en esta ciudad aunque ha
estado de paz desde el tiempo que la vino a gobernar don Lope hasta que ahora
se alzaron ha visto este testigo que los dichos indios como gente libre y belicosa
no estaban sujetos a lo que las justicias y gobernadores les mandaban y hacían lo
que querían y aquello que les daba gusto y tenían poco temor a la gente del lugar
y en sus borracheras siempre trataban de este alzamiento hasta que lo hicieron y
se sufría esto a mas no poder y esto responde y sabe de esta pregunta.
15. A la quince pregunta dijo que este testigo sabe de ciencia cierta como
persona que ha comunicado y tratado los dichos indios que todos ellos general-
mente aborrecen y tienen odio al nombre de cristianos y así fue ésta la causa de
su alzamiento por no querer doctrina y como gente idólatra y que se gobiernan
por mohanes que son los que invocan y hablan con el demonio no creen cosa que
los cristianos les dicen ni enseñan y la mayor parte de ellos no comen cosas de
cristianos ni tocan sus cosas porque lo tienen por sacrilegio y en todas sus obras
ayunan grandes tiempos al diablo a quien temen mucho y hacen grandes borra-
cheras y entre ellos se usa mucho el pecado nefando contra natura y así se practica
y trata entre ellos y esto responde a la pregunta.
Levantamiento y venganza en 1599 133
16. A las dieciséis preguntas dijo que vio que el dicho gobernador llevó muy
buena orden en la dicha entrada y la gente muy bien aderezada y muy buenas
prevenciones de guerra y todos los infantes que llevó muy disciplinados y sujetos
al dicho gobernador y a sus oficiales y en las guazábaras que tuvo andaba muy
solícito y vigilante para que ninguno peligrase acudiendo por su persona a las
partes que convenía y así fue Dios servido que no le mataron ni hirieron hombre
ninguno y todos los que llevó sacó cuando volvió a esta ciudad sin que faltase
ninguno, dejando llana y pacífica la tierra y castigados los culpados del dicho
alzamiento todo ello desde dieciséis de septiembre /
hasta los dieciséis de diciembre que entró en esta ciudad que ha sido cosa
de grande admiración considerando ser tantos los enemigos y tan belicosos y las
victorias que habían tenido antes contra otros capitanes y gente que había entrado
a conquistarlos y esto responde.
17. A las diecisiete preguntas dijo que en toda la dicha guerra, gente, armas,
mantenimientos, municiones y otras cosas necesarias que se llevaron, sabe este
testigo que el dicho gobernador no gastó de la real Hacienda más de los mil
quinientos pesos corrientes que la pregunta declara que se sacaron de la caja real,
tomó francas (arriba se añade: de los vecinos) de que si su majestad no lo hubiese
por bien de que volverán a ella que de presente por su pobreza y por la presteza
con que venían acudir a ello ni tuvieron con que poder (arriba se añade: ayudar a
la a la (sic) dicha guerra).
Sábelo este testigo porque el dicho dinero estro en su poder de este testigo y
por su mandado hacía las pagas y si más se gastara de la real hacienda este testigo
lo supiera porque también entrara en su poder.
18. A las dieciocho preguntas dijo que sabe que el dicho gobernador de mas
de los mil quinientos pesos que se sacaron de la caja gastó en cosas necesarias
para la dicha guerra cantidad de dineros que a su crédito le prestaron en Cartagena
y este testigo en esta ciudad que los debe hoy día y respecto de la calidad del dicho
don Juan y el oficio que tiene y ser persona de habito y a la carestía que tienen las
cosas en este pueblo es poco el salario que tiene para sustentarse buenamente y
esto responde.
19. A la diecinueve preguntas dijo que sabe que el dicho gobernador ha
hecho ordenanzas para la conservación y aumento de los dichos naturales y este
testigo las oyó pregonar en esta ciudad y se guardan y ponen en ejecución y han
parecido ser acertadas y buenas para el dicho efecto y queda tratando de hacer la
tasación de los tributos que han de pagar los dichos indios en la forma que lo dice
la pregunta y esto responde a ello.
20. A las veinte preguntas dijo que lo que dicho tiene es la verdad, público
y notorio a este testigo so cargo del juramento que tiene hecho en que se afirma
134 Carl Henrik Langebaek
y ratifica y lo firmó de su nombre don Juan Guiral, don Diego de Mendoza, ante
mí Juan Boto, escribano.
Testigo. En la dicha ciudad de Santa Marta en siete días del mes de abril
de mil seicientos y un años el dicho gobernador para la dicha información hizo
parecer ante sí al capitán Miguel Pinol, vecino de esta ciudad del cual se tomó y
recibió juramento por Dios nuestro señor por la señal de la cruz y so cargo de él
prometió de decir verdad y siendo preguntado por el tenor del interrogatorio dijo
lo siguiente.
1. A la primera pregunta dijo que conoce al dicho gobernador don Juan
Guiral desde que vino a gobernar esta ciudad y provincia y tiene noticia /
del alzamiento general que hicieron los indios de estas fronteras y sierras
de Santa Marta por el mes de junio del año de seiscientos en el día de San Juan
Bautista.
Generales. De las generales declaró que es de edad de cuarenta años poco
mas o menos e que no le tocan las demás preguntas generales.
2. A la segunda pregunta dijo que sabe por cosa muy cierta que cuando sucedió
el dicho alzamiento de los dichos indios esta ciudad estaba muy desproveída y
falta de gente, armas y municiones y otros pertrechos necesarios para hacer el
dicho castigo y reducción y esto fue cosa muy pública a todos y responde a esta
pregunta.
3. A la tercera pregunta dijo que este testigo sabe que el dicho gobernador
luego que sucedió el dicho alzamiento procuró recoger y juntar por toda su
gobernación y en la ciudad de Cartagena gente, soldados diestros en guerras de
indios para pacificarlos y este testigo que en la sazón estaba en la ciudad de Los
Reyes del valle de Upar fue uno de los que acudieron a servir a su majestad en
la dicha ocasión y que vio que acudieron a ello muchas otras personas, soldados
de guerra, así de esta gobernación como de la de Cartagena y otras partes y esto
sabe de ésta pregunta.
4. A la cuarta pregunta dijo que sabe y vio que el dicho gobernador envió
personas a los pueblos de la costa del Río Grande de la Magdalena y a la tierra
adentro de Cartagena a buscar y comprar cantidad de algodón para que se hiciesen
los sayos, morriones de armas que usaban en la Indias en semejantes guerras que
son armas muy necesarias para ello sin las cuales no se hace efecto y cantidad de
alpargates y tuvo noticia que había enviado así mismo a la ciudad de Cartagena
por mosquetes de campaña, escopetas y arcabuces, pólvora y plomo y otras cosas
necesarias para la dicha guerra todas las cuales dichas cosas cuestan muchos
dineros y esto responde y es lo que sabe de esta pregunta.
Levantamiento y venganza en 1599 135
5. A la quinta pregunta dijo que sabe y vio que el dicho gobernador juntó
en esta ciudad más de doscientos hombres, buenos soldados y los más de ellos
gente baquiana en la guerra de indios y así mismo las armas y municiones y otros
pertrechos que bastaron para hacer la dicha entrada en lo cual el dicho gobernador
puso mucha diligencia y solicitud y cuidado y lo hizo en breve tiempo y así lo vio
este testigo y esto responde.
6. A la sexta pregunta dijo que vio que después que el dicho gobernador tuvo
las manos en la masa del dicho alzamiento mandó hacer y se hicieron muchos
sayos de armas de algodón con sus morriones para la defensa de la gente porque
los indios usan en su de /
fensa y ofensa nuestra de flechería enherbolada con cosas ponzoñosas con
que las untan y tuvo junta la cantidad de doscientos y mas hombres que tiene
declarado en la pregunta antes de ésta y todos los demás pertrechos necesarios
y todo esto se hizo en tiempo de tres meses poco más o menos y así lo vio este
testigo y se halló presente a ello y esto responde.
7. A la séptima pregunta dijo que sabe y vio este testigo que después que el
dicho gobernador tuvo junta los dichos doscientos y más hombres como dicho
tiene y las demás cosas necesarias que convenían para el efecto dejando esta
ciudad con gente y armas y capitán para la custodia de ella, partió en demanda
del enemigo el día dieciséis de septiembre del año de seiscientos que declara la
pregunta con todo su campo y oficiales que nombró armados en la forma que la
pregunta lo declara y con gente de a caballo para lo que se ofreciese todo con
muy buena orden animando el dicho gobernador a sus soldados para la guerra
que esperaba como hombre experimentado en cosas de ella y esto responde a la
pregunta por que este testigo fue con el dicho gobernador y gente por capitán y lo
vido ser y pasar así.
8. A la octava pregunta dijo que habiendo marchado el dicho gobernador
el día que salió con todo su campo hurtando la vuelta al enemigo al camino por
donde tenían hechas sus prevenciones y defensas fue marchando por otro que Dios
le encaminó por el cual fue Dios servido que no tuviese las dificultades que los
demás tenían de trincheras y terraplenes y otras muchas ardides y prevenciones
de guerra que tenían hechas y esto sabe porque lo vio.
9. A la novena pregunta dijo que sabe y vio que el dicho gobernador con
todo su campo y gente marchó a donde entendió que estaban juntos la fuerza de
los indios enemigos y aunque le dieron guazábaras de mucha flechería con la
buena orden y traza que llevaba les ganaron los altos donde tenían sus pueblos
y que al segundo día de los que fue quemando y abrazando y cuando fue el
miércoles siguiente a medio día que fueron veinte del dicho mes de septiembre
136 Carl Henrik Langebaek
tuvo rendidos y desbaratados los dichos enemigos y presos muchos de ellos en
colleras y los demás que no se pudieron prender huidos y desbaratados por las
sierras y montañas que parece que fue cosa milagrosa que en tan poco tiempo
pudiese rendir y desbaratar una provincia de tanta fuerza y enemigos que a lo que
se entendió y supo por cierto estaban juntos de pelea más de dos mil indios, gente
belicosa y determinada por las guerras pasadas y victorias que han tenido contra
cristianos y esto sabe este testigo porque se halló presente a todo.
10. A las diez preguntas dijo que es verdad que rendidos /
los enemigos como dicho tiene el dicho gobernador sitió su real en el pueblo
que llaman de Jeriboca con muy buena orden y de allí enviaba sus capitanes y
caudillos a buscar y prender los principales indios culpados en el dicho alzamiento
y todos los demás que hallase en tiempo de tres meses que asistió en el dicho real
contados desde el día que salió de esta ciudad hasta que volvió a ella los prendió y
puso a recado y redujo todos los .que andaban alzados y huidos y los mandó poblar
y se poblaron en nuevas poblaciones que les mandó hacer en lo llano desviados
de la sierra de donde solían vivir y los hizo quemar los pueblos que solían tener
para que no se volviesen a valer de ellos y que estuviesen más sujetos y hizo otros
muchos buenos efectos con sus buenas trazas que tiene experiencia en cosas de
guerra y esto responde y sabe este testigo porque se halló presente a todo.
11. A las once preguntas dijo que sabe y vio que estando el dicho gobernador
en el real de Jeriboca hizo hacer iglesias en los pueblos nuevos que hicieron los
indios en lo llano para donde fuesen doctrinados en las cosas de nuestra santa fe
católica y hizo juntamente con el obispo de esta provincia las ordenanzas que la
pregunta refiere las cuales este testigo vio publicar y esto responde a ello.
12. A las doce preguntas dijo que sabe y ha visto que de presente tienen
los indios reducidos en sus pueblos sacerdotes que los doctrinan en las cosas
de nuestra santa fe católica: acuden a oiría y ser enseñados mucha cantidad de
muchachos y muchachas y algunos la saben como son las cuatro oraciones y están
muy domésticos y obedientes a los dichos sacerdotes y ellos con mucha quietud
en las dichas sus doctrinas y esto responde.
13. A las trece preguntas dijo que es verdad y vido que estando el dicho
gobernador en el dicho su real procedió contra los culpados en el dicho alzamiento
y delitos que cometieron en el discurso de el muchos de los cuales este testigo los
trajo presos, hizo informaciones, tomó confesiones y les proveyó de defensor ad
liten y sustanciado la causa y conclusa pronunció sentencia contra ellos conforme
a sus delitos y culpas en que fueron convencidos y confesos y se ejecutaron así de
muerte de horca como de saeta y quema y destierro como de la misma sentencia
constará a que se refiere que ha sido causa que los dichos indios de presente estén
Levantamiento y venganza en 1599 137
muy domésticos y llanos de tal manera que entiende este testigo que no tendrán
ni les queda animo ni abilantes para tornarse a alzar ni cometer semejantes delitos
y esto responde.
14. A las catorce preguntas dijo que de personas antiguas de esta ciudad y
gobernación a sabido este testigo y entendido que los indios de esta frontera y
sierras de Santa Marta han sido muy /
belicosos y guerreros y que han tenido muchos recuentros y guazábaras con
cristianos grandes peleadores y flecheros y que sustentaban la guerra seis y ocho
y diez años hasta que a ellos les parecía dar la paz y que esta era muy en su favor
y como ellos la querían en todo tiempo, haciendo su gusto y cuando (arriba se
añade: no) querían obedecer al gobernador ni justicias lo hacían y con todo se
salían respecto de ser muchos y muy belicosos y así esta puesto en plática es gente
y una de las naciones belicosas que hay en las Indias y que han tenido muchas
victorias contra otros gobernadores y capitanes que los han querido apaciguar y
no han salido con ello hasta ahora que el dicho don Juan Guiral con el favor de
Dios los ha castigado y pacificado que es una cosa para el de mucha loa y mérito
por haber acabado una cosa de tanta consideración en tan breve tiempo sin daño,
herida ni muerte de ninguno de los suyos y esto responde a la pregunta.
15. A las quince preguntas dijo que sabe que ha visto por experiencia que los
dichos indios aborrecen mucho el nombre de cristianos y les tienen capital odio
y grande ojadiza a sus cosas y así muchos de ellos en especial sus mohanes que
son entre ellos como sacerdotes de sus ídolos de quien desprenden los demás sus
idolatrías y ritos y gente que se dice hablan con el demonio no comen ni tocan
cosas de cristianos y a los que lo hacen los tienen por gente ruin y que no observan
sus ritos y a muchos matan con yerbas y estos mohanes y la demás gente común
suelen usar de grandes ayunos y abstinencias todo por servicio del demonio y
hacen de ordinario grandes borracheras y hacen todo los que les enseñan los
dichos mohanes y es plática entre ellos y cosa muy sabida que los indios de ésta
frontera unos con otros usan el pecado nefando de sodomía y por estar por entre
ellos este vicio tan horrendo el dicho gobernador por su sentencia mandó quemar
uno convencido del pecado y se dio a entender a los demás que si lo cometiesen
les darían la misma, pena y esto sabe y responde a la pregunta.
16. A las dieciséis preguntas dijo que sabe y vio este testigo que el dicho
gobernador llevó y tuvo en la dicha entrada y tiempo que asistió en la pacificación
de los dichos indios muy buena orden y prevenciones de guerra y toda su gente
muy disciplinada y obediente de tal manera que aunque ha más de dieciséis años
que este testigo ha que sirve a su majestad en semejantes guerras y otras ocasiones
no ha visto mejores órdenes y prevenciones que las que tuvo el dicho don Juan
Guiral y fue tan venturoso y bien afortunado, diligente y cuidadoso que fue Dios
138 Carl Henrik Langebaek
servido que en todo el discurso de la guerra y castigo de los dichos indios ni en
las guazábaras y salidas que contra ellos se hicieron no les matasen ni hiriesen
ningún soldado aunque los dichos indios hacían buenos tiros en los nuestros en
partes /
muy venturosas por donde se puede juzgar la mucha merced que Dios nuestro
señor les hizo y todos los que metió en la dicha jornada salieron de ella y con el
dicho gobernador cuando salió dejándola llana y apaciguada la tierra como dice
la pregunta y los culpados e el dicho alzamiento castigados y los demás llanos,
pacíficos y quietos en sus pueblos que ha sido cosa de mucha consideración
considerando su valentía de los dichos indios y su muchedumbre y las victorias
que antes habían tenido de otros gobernadores y capitanes y esto responde y sabe
porque lo vio y se halló en ello con el dicho gobernador.
17. A las diecisiete preguntas dijo que ha oído decir que el dicho gobernador
en la dicha guerra (arriba se añade: gente) armas y prevenciones para ella no
gastó más de los mil quinientos pesos de plata corriente que la pregunta declara
de la real hacienda que se sacaron de la caja real debajo de francascomo lo dice la
pregunta y esto responde a ella.
18. A las dieciocho preguntas dijo que las cosas que se venden en las Indias
así para sustento como para vestuario y para otras cosas de la vida humana tienen
mucho valor y precio y para sustentarse bastantemente un hombre de las partes y
calidad y oficio del dicho don Juan Guiral ha menester tener muchos derechos de
hacienda o renta y respecto el salario que tiene con el dicho oficio de gobernador
es poco para sustentarse porque no se le conoce otra hacienda mas del dicho
salario y esto sabe de la pregunta.
19. A las diecinueve preguntas dijo que sabe que el dicho gobernador hizo
ordenanzas después de hecho el dicho castigo y pacificación para la conservación
y aumento de los indios que quedan y se han pregonado y guardan y ejecutan que
a todos ha parecido ser muy justas y buenas para el dicho efecto y lo ha oído decir
que trata de hacer la tasación de los tributos que han de pagar en la forma que
declara la pregunta.
20. A las veinte preguntas dijo que lo que dicho tiene es la verdad y público
y notorio a este testigo so cargo del juramento que tiene hecho y lo firmó de su
nombre, don Juan Guiral Belón, Miguel Pinol ante mí, Juan Bodo, escribano.
En la ciudad de Santa Marta a nueve días del mes de abril de mil y seiscien-
tos y un años don Juan Guiral Belón caballero del hábito de San Juan, gober-
nador y capitán general en esta gobernación de Santa Marta por el Rey nuestro
señor habiendo visto esta información que se ha hecho por el Rey nuestro señor
habiendo visto esta información que se ha hecho para informar a su majestad y
Levantamiento y venganza en 1599 139
señores de su real Consejo de Indias el buen suceso que se ha tenido en la pacifi-
cación e castigo de los indios que se alzaron y revelaron contra el servicio de su
majestad dijo que para en prueba de las tres preguntas del dicho interrogatorio
mandaba y mandó se ponga con esta información un traslado de la sentencia que
su majestad /
dio y pronunció contra los indios culpados en el dicho alzamiento con
relación del proceso que contra ellos se fulminó y del estado de dicho proceso
para que conste la justificación con que se procedió contra los dichos culpados.
Y así mismo para en primera (?) de las diecinueve preguntas del dicho
interrogatorio mandó se ponga con esta información un traslado de las ordenanzas
que su majestad ha hecho para el buen tratamiento e conservación de los dichos
naturales y así mismo el repartimiento de las doctrinas que está hecho por su
majestad y por el obispo de éste obispado conforme al Real Patronazgo para que
de todo conste a su majestad y señores de su Real Consejo de Indias: por tanto
mandaba y mandó que se notifique a Juan Boto escribano ante quien pasó todo lo
susodicho saque los dichos testimonios y autorizados en pública forma, los ponga
con esta información para el dicho efecto e lo firmó de su nombre don Juan Guiral
Belón, ante mí Baltazar de Haves escribano.
Testimonio y relación del proceso causado por el gobernador contra los
indios de la rebelión. Yo el dicho Juan Boto escribano del Rey nuestro señor en
cumplimiento de lo proveído y mandado por el dicho gobernador doy fe que el
dicho don Juan Guiral estando en el real que tema fundado en el real que llaman
de Jeriboca término y jurisdicción de esta ciudad de Santa Marta ante Francisco
Jiménez escribano mayor de esta gobernación en veinticinco de septiembre del
año de seiscientos hizo cabeza de proceso contra los indios que en esta pro-
vincia se alzaron y revelaron generalmente por el mes de junio del dicho año
de seiscientos contra el servicio de su majestad en razón del dicho alzamiento,
muerte de sacerdotes, mujeres, niños y otros españoles que mataron, incendios y
robos que hicieron y en haber venido de mano armada a querer quemar la dicha
ciudad y la de la Nueva Córdoba y otros delitos expresados en la dicha cabeza
y en razón de lo en ella contenido recibió ciertos testimonios de información
con indios naturales del dicho pueblo de Jeriboca donde parece se hizo la junta
y acuerdo del dicho alzamiento y se dio defensor que defendiese los culpados y
tomó ciertas confesiones al cacique Cuchocique que fue el principal movedor del
dicho alzamiento y a otros caciques y capitanes, así del dicho pueblo como del de
Bonda, Macinga y otros comarcanos que se hallaron y congregaron en el dicho
alzamiento y demás de los delitos que habían años antes tratado de hacerse y por
no conformarse todos había cesado hasta que últimamente se habían convencido
de ponerlo en efecto como lo hicieron por no servir a los cristianos y porque les
140 Carl Henrik Langebaek
querían poner doctrinas en sus pueblos y se las habían puesto por mandado del
dicho gobernador en el dicho pueblo de Jeriboca y Macinga y por otras causas
que dijeron como consta de las dichas informaciones que pasaron ante el dicho
escribano y por /
y por (sic) su ausencia ante Baltazar de Chaves y ante mí y de las culpas
que contra ellos resultaron el dicho gobernador les hizo cargo de sus culpas y les
mandó dar traslado de ellas al dicho su defensor para que respondiesen y alegasen
de su justicia lo que les conviniese y los recibió a prueba y a lo hecho de la justicia
en el terreo de la cual el dicho defensor alegó ciertas causas en su defensa y se
ratificaron los testimonios sumarios y se recibió nueva información en razón de
que los dichos indios cometían el pecado nefando contra natura y la causa se
concluyó (a continuación se agrega y se tacha: contra natura) prueba definitiva y
el dicho gobernador pronunció en ella con parecer y acuerdo del capitán Antón
Martín Hincapié su maese de campo a quien nombró por su acompañado sentencia
definitiva firmada de sus nombres so tenor de la cual y de su pronunciación y
notificación es como se sigue.
Sentencia (...) En el pleito que ante mí pende entre partes justicia real de su
oficio contra los indios del pueblo de Jeriboca, Bonda, Macinga, Durama, Origua
y Dibocaca, Daona, Masaca, Chenge y los demás pueblos de indios sus aliados
sobre la junta y conjuración que hicieron en el dicho pueblo de Jeriboca para se
alzar y revelar contra el servicio del Rey nuestro señor y el alzamiento general
que hicieron y la guerra que movieron contra la justicia y vecinos de la ciudad
de Santa Marta y muertes que hicieron a los sacerdotes que estaban doctrinando
y a los pasajeros y personas que venían seguras por los caminos, mujeres, niños
que mataron con notables crueldades y haber venido de mano armada a querer
quemar y abrazar la dicha ciudad y matar a todos los hombres mujeres que en ella
se hallasen y lo mismo hicieron sobre la ciudad de Córdoba y la quema del pueblo
de Mamatoco y de las estancias de los vecinos de la dicha ciudad y muertes de
ganados y bestias y otros delitos que en el dicho alzamiento se hicieron visto lo
que de ver se veía.
Sentencia. Falló que los dichos indios de los pueblos de Jeriboca, Bonda,
Macinga y Durama, Origua, Dibocaca, Daona, Masaca, Chenge y los demás sus
aliados han cometido y cometieron el dicho alzamiento de delito de traición y
alevosía crimen legi magistati, en consecuencia de lo cual les debo de condenar y
condenó en la forma y manera siguiente.
Arrastrado y hecho cuartos. Primeramente a Cuchacique, cacique principal
del dicho pueblo de Jeriboca y principal movedor del dicho alzamiento le condenó
a que sea arrastrado a la cola (?) de dos potros cereros y hecho cuatro cuartos y
puestos por los caminos y la cabeza puesta en una jaula donde nadie /
Levantamiento y venganza en 1599 141
la quite so pena de muerte para que a es sea castigo y a otros ejemplo.
Ytem a Machiona hijo del dicho cacique y Marentona.
y a Minga Minga.
y a Torquemada
y a Duitame.
y a Cachindocua
y a Dorotame
y a Origua
y a Quetame
y a Gueguacique
y a Siquitama cacique del dicho Minga Minga
y a Casiando cacique de Hando
y a Buihona
y a Bobuna
y a Quítame
y a Toquinamiso
y a Sincoro que todos son indios del dicho pueblo de Jeriboca.
Y del pueblo de Bonda y de sus barrios condenó así mismo a Gamaca cacique
de su barrio y a Guayacique mandador
y a Binchimaca mandador
y a Diconcha principal
y a Guaycuenca
y a Hema por otro nombre el bachillerejo
y a Gozomare cacique
ya Diornato cacique de Conchata
y a Antonio Carate
y a Tan Cacique
y a Tanagoa principal de (...)
y a Domingo cacique del dicho barrio
142 Carl Henrik Langebaek
y a Binimaca hermano del dicho cacique
y a Gonaquenca del barrio de Ro (abreviatura sin resolver)
Y así mismo condenó del pueblo de Durana a los indios siguientes,
a Yarenama capitán
y a Sosogay
y a Manerocua capitán
y a Tocón cacique del dicho pueblo
Todos los cuales son indios del dicho pueblo de Durama
Y de los pueblos de Origua condenó así mismo a los indios siguientes.
a Doncohira por otro nombre Francisco /
y a Tamehuina por otro nombre muchacho
y a Achiomate cacique de Jirobacaca (?)
y al cacique Diotame
y a Achiomate cacique de Bodaca
y a Hando cacique
Y de los indios del pueblo de Sacaca condenó a Qumehuna mandador
y a Dautame cacique del dicho pueblo
y al capitán Bocorina
Y de los indios del pueblo de Daona (arriba se añade: ma) condenó así
mismo
A Concharigua cacique del dicho pueblo
y a Cútame
y a Cambuco
y a Deruna, todos ellos capitanes
Y de los indios del pueblo de Guarinca condenó así mismo a Simanato
capitán de la gente de guerra del dicho pueblo.
Y del pueblo de Dominca condenó así mismo a Hordona (?) capitán de la
gente de guerra del dicho pueblo.
Y del pueblo de Sacaca condenó así mismo a Maquiona y a Critacas (?)
capitanes del dicho pueblo.
Levantamiento y venganza en 1599 143
Y del pueblo de Hoquenca (o Choquenca?) condenó así mismo a Oyniare y
a Yaritama ambos capitanes del dicho pueblo.
Y de los indios del pueblo de Macanga condenó así mismo a Concha capitán
del barrio del Cojo.
y a Hino (?) capitán del dicho barrio.
y a Chaicomare cacique del barrio de Boberona
y a Humecique capitán
y a Narucoma capitán
y a Nancoma y a Queho
y a Dirora
y a Chimeona
Y de los indios del pueblo de Mamacaca (arriba se añade: ca) condenó así
mismo.
A Gacitame capitán del dicho pueblo.
Y del pueblo de Macinguilla condenó así mismo a Huahona capitán del
dicho pueblo.
y del pueblo de Bodacu condenó a Momosique cacique del dicho pueblo.
Y de los indios del pueblo de Chenge condenó así mismo a los indios
siguientes.
Al capitán Cartame.
a Dicogua por otro nombre Fortalillo
a Chenguimar
A todos los cuales dichos indios que de suso van declarados /
condeno e mando que sean ahorcados por las gargantas hasta que mueran
naturalmente en las partes y lugares que por mí serán señalados y de allí persona
alguna sea osado de quitarlos sin mi licencia y mandó so pena de muerte porque
a ellos sena castigados y a los demás ejemplo.
2. Asaetados vivos. Yten dos indios del dicho pueblo de Chenge que se
hallaron en la muerte del clérigo que los doctrinaba y de otro español que estaba
con el en el camino real llamados Hoyzina y Ocequa les condenó que sean llevados
a la parte y lugar donde mataron al dicho clérigo e puestos cada uno en un palo en
la forma acostumbrada sean asaetados hasta que mueran naturalmente e persona
alguna no los quite del dicho camino sin mi licencia so pena de muerte.
144 Carl Henrik Langebaek
1. Quemado Yten otro indio llamado Torrigua del dicho pueblo de Jeriboca
porque se averigua que además delito del alzamiento que cometió ha usado y usa
del pecado e nefando de sodomía contra natura le condenó (arriba se añade: a
que) en la parte y lugar que por mi fuere señalado le sea dado garrote en la forma
acostumbrada y luego sea quemado su cuerpo en vivas llamas de fuego hasta que
sea hecho polvos porque de él no quede memoria y se de a entender a los demás
indios que este castigo (a continuación se escribe y se tacha: que) se de dar a los
otros que cometieren el dicho delito.
Derribar y quemar sus casas. Yten condenó a los susodichos y a cada uno
de ellos a que les sean derribadas y quemadas sus casas en que vivían cuando
cometieron el delito y ninguna persona e cualquier estado y condición que sea
sean osados de las volver a reedificar ni poblar sin licencia de su majestad so pena
de muerte natural en que les doy por condenados lo contrario haciendo.
Pueblen en tierra llana. Yten reservando como reservó en mi el castigo de los
otros indios que de los dichos pueblos parecieren culpados en los dichos delitos a
penas de destierro y a las otras penas que me pareciere a todos los demás indios
que quedaren condenó a que (arriba se añade: se) pueblen e hagan casas e bohíos
en que vivan en tierra llana desviados de la sierra en los sitios que les fueren
señalados para que no tomen ahilantes a se volver a alzar contra el servicio de su
majestad en los (arriba se añade: dichos) sitios de tierra llana vivan y permanezcan
en sus mujeres y hijos y familias y no traten de se volver ni vuelvan a la sierra
ni a otra parte fuera de los dichos sitios so pena de muerte en que les doy por
condenados lo contrario haciendo.
Ni tengan arcos ni flechas (...). Yten condeno a los dichos indios y a cada
uno de ellos que quedan a que por ninguna vía ni manera tengan en sus casas
ni fuera de ellas publica ni secretamente arcos ni flechas ni otros pertrechos de
guerra ni yerba de la que han usado hasta aquí para matar los cristianos cruel y
rabiosamente so pena de muerte en que les doy por condenados a cada uno que lo
contrario hiciese /
Doctrina. Yten les mando que de aquí adelante tengan y reciban en sus
pueblos doctrina de clérigos y religiosos puestos por el obispo y gobernador de
esta provincia conforme al patronazgo real y tengan iglesias donde se celebren los
divinos oficios y se les administren los sacramentos a los cuales clérigos y frailes
de doctrina traten con mucha veneración, como ministros de Jesucristo y no les
hagan ningún género de estorbo ni mal tratamiento pena de muerte en que les doy
por condenados lo contrario haciendo.
Perdimiento de (...) Yten a los unos y a los otros condeno en perdimiento
de los ranchos y cosas que entre ellos fueron hallados fueron hallados en sus
Levantamiento y venganza en 1599 145
bohíos y afuera de ellos al tiempo que se huyeron y los desampararon y le fueron
saqueados y rancheados por los soldados e personas que han entendido en la
pacificación y allanamiento de los dichos indios lo cual aplicó a los soldados y
personas que los hallaron e tomaron en premio de sus servicios e grandes trabajos
que han tenido en la dicha pacificación atento que no han tenido otro sueldo ni
paga alguna.
Los 1500 pesos que se sacaron de la caja. Yten condenó a los indios que
quedaron vivos y en la tierra a que den y paguen a la real caja de su majestad de
esta provincia los mil quinientos pesos de plata corriente que de ella se ha sacado
(...) y sacaron para gastar en pertrechos y municiones y otros gastos necesarios
para el allanamiento de los dichos indios, cada pueblo lo que por mi le fuere
repartido e no los pagando en todo o en parte reservó el cobrarlos de los que se
obligaron a pagar los (...) la real caja conforme en la escritura que sobre ello se
otorgó que esta señalada en el libro del consejo de la ciudad de la ciudad (sic)
de Santa Marta y por esta mi sentencia definitiva juzgando así lo pronunció y
mandó con costas en que les condenó así procesales como el salario de los días
que les causó (?) de esta causa se ha ocupado en ella (...) la tasación en mi reservó
don Juan Guiral Belón por acompañado Anton (nio) Martín Hincapié maestre de
campo.
Dada y pronunciada fue la sentencia definitiva de suso contenida por Don
Juan Guiral Belón caballero del hábito de San Juan, Gobernador y Capitán
General por el Rey nuestro señor de las provincias de Santa Marta y Río la Hacha
estando en el real que tiene asentado en términos de la ciudad de Santa Marta que
llaman de San Juan de Jeriboca con acuerdo del capitán Antonio Martín Hincapié
su maestro de campo que en ella firmó en cuatro días del mes de diciembre de mil
seiscientos años siendo testigos presentes Juan de la Vehera (?) /
y Juan de la Rúa alcalde de Santa Hermandad e Juan Sánchez caballero
estantes en este real y de ello doy fe ante mi Juan Boto escribano.
En este dicho día, mes y año dichos leí e notifiqué la dicha sentencia como en
ella se contiene a Diego Núñez Velásquez en nombre de Diego de Peralta Peñalosa
defensor de esta causa en su persona todos los dichos Juan Boto escribano.
Apelación y sin embargo ejecutóse. De la cual por parte del dicho defensor
se apeló en tiempo y en forma para ante el Rey nuestro señor y para ante quien y
(...) debía y sin embargo de ella el dicho gobernador y su acompañado la mandaron
ejecutar porque así convenía al servicio del Rey nuestro señor paz y quietud de
esta provincia y en conformidad de ella se ejecutó la dicha sentencia según que
consta y parece por el proceso de la dicha causa que está en mi poder y ante mí
los dichos escribanos se hizo y fulminó y demás de la dicha sentencia general
146 Carl Henrik Langebaek
pronunció otras en que condenó a penas de destierro de esta provincia a otros
indios culpados en el dicho alzamiento y delitos y así mismo se ejecutaron y para
que de ello conste di el presente testimonio en Santa Marta en nueve de abril de
mil seiscientos y un años y va cierto y verdadero siendo testigos Mateo de Viedma
y Jaime Castellón y Juan Lorenzo estantes en esta ciudad. Y yo el dicho Juan
Boto escribano del Rey nuestro señor (...) escribí y (...) mi signo en testimonio de
verdad. Juan Boto escribano.
Traslado fielmente sacado de ciertas ordenanzas hechas ante mí el escribano
y transcrito enderezadas al bien de los indios y de otras hechas por el dicho
gobernador y obispo de esta provincia sobre la doctrina que han de tener y
estipendio que han de pagar los doctrineros de ella, firmadas de su nombre y de
mí refrendadas que su tenor sacadas del original unas en pos de otras como se
sigue.
Don Juan Guiral Belón caballero del hábito de San Juan, gobernador y
capitán general en esta gobernación de Santa Marta Indias del Mar Océano por
el Rey nuestro Señor.
Ordenanzas para el gobierno de los indios hechas por el gobernador
28 diciembre 600. Por cuanto habiéndose alzado y revelado los indios de esta
provincia contra el servicio de su majestad y hecho muchas muertes en sacerdotes
que los estaban doctrinando y otras personas que pudieron haber venido de mano
armada a esta dicha ciudad de Santa Marta a la querer quemar y matar a todos
los hombres, mujeres y niños que en ella hallasen lo cual por mi les fue defendido
y quemaron las estancias de los vecinos de esta ciudad y mataron las bestias y
ganados que en ellas estaban por el mejor medio que yo pude /
para resistir tanta furia e crueldad como los dichos hacían e procuraban hacer,
procuré juntar gente, armas e pertrechos de guerra los que fuesen suficientes y
bastantes para allanar y castigar los culpados en el dicho alzamiento y envié por
las partes y lugares donde me pareció podía ser socorrido de la dicha gente e
armas e pertrechos y junté doscientos hombres antes más que menos y hice hacer
otros tantos sayos estofados de algodón para las flechas con yerba tan cruel de
que los dichos indios usan de que a la persona que hieren por pequeña que sea
la herida como le saquen alguna sangre muere rabiando dentro de veinticuatro
horas. Junté mosquetes y escopetas, arcabuces y algunos esmeriles, pólvora,
balas e mantenimientos e otras cosas que para el efecto fueran necesarias
encomendándolo todo a la divina majestad e suplicándole con misas y oraciones
y sacrificios favoreciese este negocio como causa suya. Yo con la gente salí de
esta dicha ciudad a los dieciséis del mes de septiembre de este presente año de mil
seiscientos y fue Dios servido que nos encaminó por parte donde dimos resguardo
a las palizadas, hoyos e otras traiciones que nos tenían armadas y aunque tuvimos
Levantamiento y venganza en 1599 147
defensa y guazábaras de los indios dentro de seis días que salió con la dicha
gente de esta ciudad estaban los dichos indios rendidos y algunos delincuentes
presos e otros huidos a la sierra que es muy áspera donde tenían nuevos ranchos
para vivir entendiendo que los españoles no pudieran subir allá los cuales yo les
hice quemar y fundé reales en sus mismos pueblos donde estuve algún tiempo
prendiendo los culpados y haciendo a los demás hiciesen sus bohíos en lo llano
juntos cada pueblo en forma de pueblo para que mejor puedan ser doctrinados en
las cosas de nuestra santa fe católica, administrados en paz y en justicia hiciesen
iglesias donde nuestro Dios fuese alabado y glorificado y se le administrasen los
sacramentos lo cual todo se hizo estando en mi real en la sierra y de allí no le quité
hasta que dicho estuviese hecho y os culpados en el dicho alzamiento estuviesen
castigados de suerte que estando todo efectuado y quedando los demás quietos y
pacíficos un día que se contaron dieciséis días de este mes de septiembre de este
año que fueron y se cumplieron juntos tres meses del día que salí de esta dicha
ciudad con la dicha gente para el dicho efecto volví con toda la dicha gente a esta
dicha ciudad sin que los dichos indios me hubiesen muerto ni herido persona
alguna de todos los que conmigo llevé que fue una cosa que más ha parecido venir
del cielo prevenida y ordenada que industrias ni fuerzas humanas pudiesen hacer
pues con más de dos mil indios que había armados y con tan gran determinación
siendo como son tan belicosos y que en más de ochenta años que esta ciudad
esta poblada y haberse hecho tantas armadas contra ellos y siempre salieron
vencedores y los nuestros muertos /
y desbaratados que con tan poca gente como yo llevé aunque buena y bien
aderezada en tan pocos días pudiese allanarlos y castigarlos de su grande atrevi-
miento ha sido cosa que a solo Dios se debe dar la gloria en (...) fuerzas humanas
e se debe entender según el buen suceso que nuestro señor por este camino quiso
castigarlos de tan grandes pecados y nefandos delitos como usaban sin que la
justicia ni nadie fuese parte para castigarlos porque la paz que ellos tenían dada
era tan en su favor y tan contra el servicio de su majestad que no obedecían a
la justicia ni a sus encomenderos ni habían querido recibir doctrina ni ser ense-
ñados en las cosas de nuestra santa fe católica hasta ahora que están ejemplari-
zados del castigo que se ha hecho en los culpados del dicho alzamiento que ya
reciben doctrina y viven en tierra llana con sus hijos y mujeres y tienen quietud
y obedecen la real justicia y conocen a su majestad real del Rey nuestro señor
por soberanos (sic).
E porque de aquí adelante los dichos indios vivan con quietud y en ley de
razón e justicia y ellos sepan que han de acudir con el tributo a sus encomenderos
a los tiempos y plazos y en la cantidad que les están o fueren señalados y que
acudiéndoles con los dichos tributos no les han de pedir otra cosa y para que los
dichos encomenderos no tengan más mano ni superioridad con los dichos indios
148 Carl Henrik Langebaek
e que ellos sean bien tratados y ninguna persona les haga agravios, molestias y
vejaciones conviene hacer algunas ordenanzas de lo que con los dichos indios
sea y debe guardar para que a todos les conste de ellas e sepan que a los que
maltrataren a los dichos indios han de ser castigados conforme a las penas que por
ello merecieren las cuales ordenanzas se hacen en la forma y manera siguiente.
1. Primeramente por que la causa más principal por donde se han permitido
en las indias las encomiendas que se hacen en los españoles de los indios sus
encomendados es por que se encarguen y tengan cuidado de los doctrinar y en-
señar en las cosas de nuestra santa fe católica y por este cuidado se le permiten
lleven los tributos de ellos como largamente declara el capítulo de la Santa Junta
de México se ordena y manda que los encomenderos que tuviesen indios enco-
mendados en esta gobernación de Santa Marta tengan en los pueblos de indios
sus encomendados doctrina suficiente de clérigos e religiosos cada uno el tiempo
que le fuese repartido y ordenado por el reverendísimo obispo de este obispado y
por mi el gobernador con el estipendio e sustento que les fuere repartido el cual
sea obligado pagar y satisfacer al sacerdote doctrinero a los tiempos y plazos
que les fuere ordenado e que no dejen de tener la dicha doctrina so pena que el
tiempo que no la tuvieren no puedan llevar ni lleven tributos ni aprovechamiento
de los dichos indios o a lo menos incurran en pena del salario y estipendio que
había de llevar el (...) sacerdote aplicado para la doctrina de los mismos indios en
que desde luego se da por condenado lo contrario haciendo (...) mayores penas
porque la /
tierra no da a lugar a usar de más rigor con los vecinos.
2. Yten porque es bien que los dichos indios sepan lo que han de pagar de
tributo a su encomendero y el tal encomendero sepa lo que ha de llevar de tributo
a los indios sus encomendados convienen que se vean las tasas y encomiendas
que tienen ellos para que la que estuviere buena e justa se mande guardar y la que
tuviere (a continuación se añade y se tacha: ne) y la que tuviere necesidad (sic) de
enmendarla por la distancia del tiempo que ha pasado después que se hicieron y
cosas que han sucedido se haga e ponga en buena razón, se ordena y manda que
todos los encomenderos de esta provincia traigan y exhiban ante mí las cédulas
de encomienda y las tasaciones que tuvieren de los indios sus encomendados para
que yo la vea e provea lo que conviene lo cual hagan dentro de ocho días después
que esta ordenanza fuere pregonada so pena que se habrán por bacos los tales
indios e se pondrán en personas beneméritas.
3. Yten se ordena y manda a los dichos encomenderos que hechas las dichas
tasaciones reciban en su poder el tanto de ellas y las guarden y cumplan en todo y
por todo según y como en ellas se contuvieren e no lleven más tributos a los indios
sus encomendados de los contenidos en las dichas tasaciones ni los conmuten
Levantamiento y venganza en 1599 149
en otras (arriba se añade: cosas) por ninguna vía so pena de caer e incurrir en
perdimiento de la tal encomienda que así tuvieren y que desde luego les doy por
condenados lo contrario haciendo y otro traslado de la dicha tasa se de la cacique
del tal pueblo para que entiendan que no se les han de pedir más de lo en ella
contenido.
4. Yten porque conviene que de presente haya mayordomos españoles en
los pueblos de los indios de esta provincia para que los clérigos o frailes de la
doctrina tengan compañía y les ayuden en lo que fuere menester al ministerio
de la dicha doctrina como haya en la tierra más gente que acuda a dar favor a
la justicia cuando los indios por ser tan malos y soberbios le quisieren perder el
respecto (sic) y también para que les hagan trabajar y estar ocupados en las cosas
que fueren menester para sustento y conservación y en juntar el tributo para sus
encomenderos que por ser tan holgazanes y mal inclinados no querrán ocuparse
en ello sino en tender en sus borracheras coimes como lo acostumbran hacer por
otras muchas causas e justos respectos que a ello me mueven, ordeno y mando
que todos los encomenderos de indios de esta provincia de Santa Marta pongan
mayordomos españoles que sean personas suficientes para la administración de los
dichos indios con moderados salarios lo cual hagan con intervención e aprobación
mía e no de otra manera dentro de ocho días después que esta ordenanza se
apregonare so pena que solo pondré de mi mano con salario suficiente a costa del
tal encomendero y el tal mayordomo de francas que lo hará bien y dará respuesta
del dicho oficio y pagará lo juz /
gado y sentenciado.
5. Yten se ordena y manda que para que los tales indios sean reservados
de los trabajos y molestias que los encomenderos y otras personas que van a sus
pueblos les hacen, ordeno y mando que ningún encomendero ni otra ninguna
persona de cualquier estado y condición que sea no vayan ni envíen a los pueblos
de los dichos indios a ningún efecto que sea sin mi licencia y mando so pena de
doscientos pesos para la fabrica del fuerte que estoy haciendo que de más de que
serán castigados por los daños que los dichos indios hubieren recibido y si algún
negro, mulato o mestizo fuere a los dichos pueblos aunque sea por mando de sus
amos sin la dicha mi licencia incurra en pena de cien azotes e destierro de esta
provincia por dos años en que les doy por condenados lo contrario haciendo.
6. Yten por que conviene entablar en esta ciudad que los indios vengan a
ella a veder sus cosas y que tengan un día o dos de la semana mercado en la parte
que por mí será señalado donde vendan las cosas de sus cosechas y crianzas y
manufacturas y los vecinos acudan allí a comprarles lo que hubieren menester y
de esta manera no recibirán los engaños ni molestias de las personas que van a
sus pueblos a rescatar sus cosas con otras de mucho menos valor y porque esto
150 Carl Henrik Langebaek
se ha de poner mediante Dios en efecto, ordeno y mando que ninguna persona de
cualquier estado y condición que sea por si ni por interpósitas personas vayan a
rescatar ni rescaten con los dichos indios a sus pueblos cosa alguna sino fuere en
esta dicha ciudad en la parte donde por mí será señalada so pena de cien pesos
para la fábrica del dicho fuerte y si fuere negro, persona baja y no los tuviere le
den cien azotes.
7. Yten se ordena y manda que todos los vecinos encomenderos de indios
de esta dicha ciudad tengan en ella caballo suficientes (sic) a contento de mi
el gobernador con lanza y a daga y los demás aderesos de silla y guarniciones
necesarias para con ello servir a su majestad en las ocasiones que de ordinario se
ofrecen de ingleses e indios e los tengan e sustenten de ordinario en esta dicha
ciudad lo cual tengan y cumplan dentro de quince días después de la publicación
de esta ordenanza so pena de cien pesos para la fabrica del fuerte de más que se
compra a su costa las dichas armas e caballo aderezado y por lo que costare será
ejecutado como por deuda líquida e averiguada en que desde luego les doy por
condenados o contrario haciendo.
Las cuales dichas ordenanzas y cosas que de suso van declaradas mando
que sean guardadas y cumplidas y ejecutadas en todo y por todos según y como
en ellas se contiene e contra el tenor e forma de lo en ellas contenido ningunas
personas de cualquier estado e condición que sea hayan ni pasen ni consientan /
ir ni pasar en manera alguna so las penas en ellas contenidas en que desde
luego les doy por condenados a cada uno y que lo contrario y mano y encargo
a mi teniente general tenga muy gran cuidado del cumplimiento de las dichas
ordenanzas e de ejecutar las penas en que por ellas incurrieren sin embargo de
cualquier apelación y aunque convenía usar de más rigor conforme a las nuevas
leyes y ordenanzas hechas en favor de los indios de presente por la flaqueza y
necesidad de la tierra y de los vecinos que están pobres no se usa con ellos del
rigor de las tales leyes y ordenanzas y mando que sean pregonadas por pregonero
públicamente e ante escribano público para que a todos conste y ninguno pueda
pretender ignorancia, hecho en la ciudad de Santa Marta costa de Tierra Filme
Indias del Mar Océano a veintiocho días del mes de diciembre principio del año
del nacimiento maestro y redentor Jesucristo de mil seiscientos y un años y fin
del de seiscientos, Don Juan Guiral Belón por mando del gobernador y capitán
general, Juan Boto escribano.
En Santa Marta a siete de enero de mil seiscientos y un años se apregonaron
los capítulos y ordenanzas susodichas en la plaza pública por voz de Antón Negro
a altas e inteligibles voces siendo presentes por testigos el Capitán Diego de Peralta
Peñalosa y Don Baltazar Rivadeneira alcaldes ordinarios e Juan de Palenzuela
vecinos de esta ciudad Juan Boto escribano real.
Levantamiento y venganza en 1599 151
Orden para las doctrinas dada por el obispo y gobernador. Don Fray
Sebastián de Ocando obispo de Santa Marta del consejo de su majestad don Juan
Guiral Belón caballero del hábito de San Juan gobernador y capitán general en
esta gobernación de Santa Marta por el Rey nuestro señor.
Por cuanto por la misericordia de Dios los indios de esta provincia están
pacíficos y poblados en tierra llana mediante el castigo que yo el gobernador hecho
en ellos (sic) por el alzamiento que hicieron muertes e delitos que cometieron lo
cual se ha hecho por muy buena y loable orden pues fue en breve tiempo y sin
costa alguna de la Real Hacienda y están juntos los pueblos y hechas iglesias
donde los naturales sean enseñados en las cosas de nuestra santa fe católica y se
le administren los sacramentos y ahora que esto … por orden e concierto convine
repartir las doctrinas y juntar en cada una los pueblos más comarcanos y tasar y
moderar el estipendio y salario que los ta /
les doctrineros han de ganar para sus sustento y cuanto tiempo ha de doc-
trinar en cada pueblo y lo que a cada encomendero le cabe de pagar de dicho
estipendio y salario y habiendo lo primero mirando y considerando el propósito
y consultando y tratado con personas vecinos antiguos que de ellos tienen entera
noticia a parecido que la mejor orden que se puede dar en lo susodicho es que el
salario y estipendio del sacerdote que hubiere de doctrinar en cada doctrina sean
doscientos veinte pesos de plata corriente en cada un año pagados por los enco-
menderos en la cantidad que le cupiere conforme a como abajo irá declarado y a
los plazos que se declara y más treinta fanegas de maíz en cada un año para su
sustento e no otra cosa alguna y que de esta doctrina no falte jamás en los dichos
indios y para que esto haya efecto y los doctrineros tengan cierto su salario y no
anden con los encomenderos cobrándolo por justicia ni descomuniones se ordena
e manda que haya una caja de tres llaves que la una tenga el gobernador o su te-
niente y la otra el alcalde o regidor más antiguo y otra el escribano de cabildo en
la cual se eche luego lo que cada encomendero tocare de la dicha doctrina en di-
neros, prendas o crédito que este seguro y de allí se pague al doctrinero el tiempo
que hubiere servido y el tiempo que por no haber sacerdote estuviere sin doctrina
le quede en la dicha caja para que se distribuya en cosas de la doctrina necesarias
a ella al parecer de nos, el obispo y gobernador y la orden que se da y ha de guar-
dar de aquí adelante en las dichas doctrinas en la forma y manera siguiente.
El pueblo de Bonda encomendado en don Baltazar de Rivadeneira por ciento
sesenta indios que tiene el dicho pueblo le cabe de doctrina ciento ochenta días en
cada un año y le cabe de pagar al sacerdote veintinueve mil quinientos cincuenta y
seis maravedíes de moneda pagados en plata corriente contando la buena moneda
al valor que tuviere cuando se hiciese la paga y mas lo que le toca de las dichas
treinta hanegas de maíz en cada un año.
152 Carl Henrik Langebaek
Yten el pueblo de Jeriboca encomendado en Francisco de Torquemada menor
por ciento y cuarenta indios que tiene el dicho pueblo la cabe de doctrina ciento
cincuenta y ocho días en cada un año y le toca de pagar al sacerdote veinticinco
mil ochocientos e sesenta e dos mil maravedíes de buena moneda pagados en
plata comente contando la buena moneda al valor que tuviere cuando se hiciere la
paga y mas lo que toca de las dichas /
treinta fanegas de maíz en cada un año.
Yten el pueblo de Durama encomendado en el capitán Diego de Peralta por
veinticuatro indios que tiene el dicho pueblo le cabe de doctrina veintisiete días
en cada un año y le toca de pagar al sacerdote cuatro mil setecientos veintidós
maravedíes de buena moneda pagados en la forma contenida en los capítulos
supra próximos.
Segunda Doctrina
El pueblo de Macinga de que es encomendero Martín de Adaro por doscientos
indios que tiene el dicho pueblo le cabe la doctrina doscientos sesenta y un días e
dos horas y le cabe de pagar al sacerdote cuarenta y dos mil setecientos cuarenta
maravedíes de buena moneda pagados en la forma contenida en los primeros
capítulos de la primera doctrina.
El pueblo de Macinguilla encomendado en Diego de Mendoza por veinticuatro
indios que tiene el dicho pueblo le cabe de doctrina treinta y nueve días y le cabe
de pagar al sacerdote seis mil cuatrocientos doce maravedíes de buena moneda
pagados en la forma susodicha en los capítulos de arriba.
Chocuencaira, caca (arriba se añade: ca) quaquo encomendados en Juan
Días de Ayala por cincuenta indios que tienen los dichos pueblos les cabe de
doctrina sesenta y cuatro días e dos horas y le cabe de pagar al doctrinero diez
mil seiscientos pesos e ochenta y seis maravedíes de buena moneda pagados en
la forma arriba dicha.
Tercera doctrina.
El pueblo de Mamatoco encomendado en Julio de Ríos por treinta indios
que tiene el dicho pueblo le cabe de doctrina cuarenta días y cinco horas y le cabe
de pagar al doctrinero seis mil seiscientos cuarenta y ocho maravedíes de buena
moneda pagados en la forma arriba dicha.
Los pueblos que están allí cerca encomen /
dados a Pedro de Tesillos llamados llamados (sic) Daunama, Diutama, Au-
nacacinaboca que todos tienen sesenta indios le caben de doctrina ochenta y un
días e una hora en cada un año y le cabe de pagar al doctrinero trecemü y doscien-
tos veintisiete mil pesos de buena moneda pagados en la forma arriba dicha.
Levantamiento y venganza en 1599 153
El pueblo de Diero Quenca encomendado en el alférez Diego Nuñez por
ochenta indios que tiene el dicho pueblo le cabe ciento y ocho días e tres horas de
doctrina y le toca de pagar al sacerdote en cada un año dieciséis mil setecientos
treinta maravedíes de buena moneda y pagados en la forma arriba declarada.
El pueblo de Sinmendoca encomendado en Don Alvaro de Ballesteros por
cien indios que tiene el dicho pueblo le cabe de doctrina ciento treinta y cinco
días cada un año y le toca de pagar al sacerdote veintidós mil ciento sesenta
maravedíes pagados en la forma arriba dicha.
Cuarta Doctrina
El pueblo de la Ciénaga encomendado en Don Antonio Majarrez por
cincuenta indios que tiene el dicho pueblo le cabe de doctrina ciento siete días y
cinco horas y le cabe de pagar al doctrinero en cada un año siete mil seiscientos
maravedíes pagados en la forma arriba dicha.
El pueblo de Garagoa que está en la Real Corona por veinte indios que tiene
el dicho pueblo le toca de doctrina cuarenta y dos días e nueve horas y le cabe de
pagar al doctrinero siete mil cuarenta maravedíes de buena moneda pagados en
la forma arriba dicha.
El pueblo del Durcino encomendado en Don Antonio Manjarres por veinte
indios que tiene el dicho pueblo le cabe de doctrina cuarenta y dos días e nueve
horas e le toca de pagar al doctrinero siete mil cuarenta maravedíes de buena
moneda pagados en la forma arriba declarada.
El pueblo de Yerimaca encomendado en Don Álvaro de Ballesteros por ocho
indios que tiene el dicho pueblo le caben diecisiete días e dos horas de doctrina e
le toca de pagar al doctrinero dos /
mil ocho ciento dieciséis maravedíes de buena moneda pagados en la forma
arriba dicha.
El pueblo de Unjaca encomendado en Juan de Ríos por catorce indios que
tiene el dicho pueblo le caben treinta días e dos horas de doctrina y le toca de
pagar al encomendero cuatro mil novecientos veintiocho maravedíes al sacerdote
pagados en la forma arriba dicha.
El pueblo de Jucuenca encomendado en Sebrían Vásquez por catorce indios
le caben treinta días e dos horas de doctrina y le toca de pagar al sacerdote cuatro
mil novecientos ocho maravedíes de buena moneda pagados en la forma arriba
referida.
El pueblo de Diroquenca que tiene a su cargo el cacique del Durcino por
catorce indios que tiene este pueblo le cabe de doctrina treinta días y dos horas
154 Carl Henrik Langebaek
y le toca de pagar al doctrinero cuatromil novecientos veintiocho maravedíes de
buena moneda pagados en la forma arriba dicha.
El pueblo de Duica encomendado en Juan Dias de Ayala por treinta indios
que tiene el dicho pueblo le tocan sesenta y cuatro días de doctrina e cinco horas
e le cabe de pagar al doctrinero diezmal quinientos sesenta maravedíes de buena
moneda pagados en plata comente contando el ensayado a como valiere cuando
hiciere la paga.
Quinta doctrina
El pueblo de Chinque encomendado en Luis de la Vega por sesenta indios
que tiene el dicho pueblo le cabe ciento cinco días e cuatro horas de doctrina y
le toca de pagar al sacerdote diesisietemil ciento ochenta maravedíes de buena
moneda pagados en la forma arriba dicha.
Los pueblos de Concha y saca encomendados en Don Álvaro de Ballesteros
por cincuenta indios que tienen los dichos pueblos le cabe ochenta /
y siete días e dos horas de doctrina y le toca de pagar al sacerdote catorce
mil trescientos dieciséis maravedíes de buena moneda pagados en la forma arriba
dicha.
Yten el pueblo de Dibocaca encomendado en Doña Francisca de Ángulo por
veinte indios que tiene el dicho pueblo le cabe treinta y cinco días de doctrina y le
toca de pagar cinco mil setecientos y seis maravedíes de buena moneda pagados
en la forma arriba dicha.
Yten el pueblo de Gairaca encomendado en Juan de Río e Diego Núñez
por catorce indios que tiene el dicho pueblo le cabe veinticuatro días e una hora
de doctrina y les toca de pagar al doctrinero mil ocho maravedíes pagados en la
forma arriba dicha.
Yten el pueblo de Taganga encomendado en Doña Francisca de Ángulo por
quince indios que tiene el dicho pueblo le cabe veintiséis días y tres horas de
doctrina y le toca pagar al doctrinero cuatro mil doscientos noventa y cuatro
maravedíes pagados en la forma arriba dicha.
El pueblo de Origua encomendado en la dicha Doña Francisca por cincuenta
indios que tiene el dicho pueblo le tocan ochenta y siete días e dos horas de
doctrina y ha de pagar al sacerdote catorce mil trescientos dieciséis maravedíes
pagados en buena moneda en la forma contenida en las partidas de arriba.
Sexta doctrina
El pueblo de Mocuenca encomendado en Juan de La Rúa por ciento veinte
indios que tiene el dicho pueblo le cabe setenta e un días e cuatro horas de doctrina
Levantamiento y venganza en 1599 155
y ha de pagar al sacerdote once mil quinientos ochenta y tres maravedíes de buena
moneda pagados en la forma arriba dicha
El pueblo de Haumaca encomendado /
en Fauste de Villareal por ochenta indios que tiene el dicho pueblo le caben
cuarenta y seis días e ocho horas de doctrina y le cabe de pagar al sacerdote
doctrinero siete mil trescientos veintidós maravedíes de buena moneda pagados
en la forma arriba dicha.
El pueblo de Tanguiraca encomendado en Don Luis Manjarrés por veinte
indios que tiene el dicho pueblo le tocan once días e ocho horas de doctrina y ha
de pagar al sacerdote mil novecientos treinta y un maravedíes de buena moneda
pagados en la forma arriba dicha.
Yten los pueblos encomendados en Don Pedro de Cárcamo por cuatrocientos
indios que tienen los dichos pueblos le caben doscientos treinta y cinco días e
cuatro horas de doctrina y ha de pagar al sacerdote doctrinero treinta y ocho mil
seiscientos e cuatro maravedíes de buena moneda pagados en la forma arriba
dicha declarada.
Séptima doctrina
El pueblo de (se agrega y se tacha: Bo) Bodaca encomendado en Diego de
Mendoza por cuarenta indios que tiene el dicho pueblo le caben sesenta y ocho días
e nueve horas de doctrina y le toca de pagar al doctrinero doce mil novecientos e
cuarenta maravedíes pagados en la dicha forma que los demás.
El pueblo de Macazaca encomendado en Sibrián Vasquez por quince indios
que tiene el dicho pueblo le cabe de doctrina veintinueve días e cinco horas y le
toca de pagar al sacerdote cuatro mil ochocientos cincuenta y dos maravedíes de
buena moneda pagados en la forma que los demás.
Los pueblos de Dibunguey y Cinanguey (arriba se añade: caro) quenca de
la encomienda del menor de Don Antonio Martín el maestre de campo por cien
indios que tienen los dichos pueblos le caben ciento /
y noventa y ocho días de doctrina y a de pagar al sacerdote treinta y dos mil
(arriba se añade: e trescientos) cuarenta y cuatro maravedíes de buena moneda
pagados en la forma que va dicha en los demás.
El pueblo de Cacaca encomendado en Alonso de Monrey por quince indios
que tiene el dicho pueblo le caben veintinueve días e cinco horas de doctrina ha
de pagar al doctrinero cuatro mil ochocientos cincuenta maravedíes de buena
moneda pagados en la forma que los demás.
El pueblo de Cinto encomendado en el Capitán Diego de Peralta por quince
indios que tiene este dicho pueblo le toca de doctrina veintinueve días e cinco
156 Carl Henrik Langebaek
horas y le cabe de pagar al doctrinero cuatro mil ochocientos cincuenta y dos
maravedíes de buena moneda pagados en la forma que esta dicho en los de-
más.
Demás de los cual han de dar cada doctrina de las susodichas treinta fane-
gas de maíz al sacerdote para su sustento cada pueblo lo que le tocare y de más
de lo susodicho han de tener los dichos encomenderos ornamentos cumplido y
lo que costare se reparta conforme a los indios que tuviere cada uno y altares
en las iglesias aderezados decentemente a contento de mi el Obispo o mis visi-
tadores.
Lo cual que dicho es y cada una cosa y parte de ello mandamos que se
guarde y cumpla y ejecute en todo e por todo como en ello se contiene y se
encarga y apercibe a los tales sacerdotes doctrineros se contenten con el dicho
salario. E yo el dicho Obispo mando en virtud de Santa obediencia e so pena de
excomunión mayor cuya absolución en mí reservo no rescaten con los dichos
indios ni tengan ningún género de contratación con ellos ni les vendan vino en
junto ni por menudo por que (arriba se añade: por) éste camino entiendan los
tales indios que sólo lo que se pretende es el servicio de Dios y las salvación a
ellos y que todos sin interés trabajemos en la viña de su heredad en la cual han de
procurar hacer el fruto que de su buena vida (?) y ejemplo yo (...) /
hecho en Santa Marta a seis de enero de mil seiscientos y un años (...) de
Santa Marta don Juan Guiral Belón por su mandado Juan Boto escribano real.
En la ciudad de Santa Marta en siete de enero de mil seiscientos y un años
estando en la plaza pública por voz Antón Chico negro se apregonaron los capítulos
y ordenanzas suso contenidas a altas e inteligibles voces siendo presentes por
testigos Juan de Valenzuela y Diego Núñez Velásquez alférez real e Don Baltazar
Rivadeneira alcalde ordinario y otras muchas personas, vecinos y moradores de
esta ciudad ante mí Juan Boto escribano.
Hechas y sacadas corregidas y concertadas fueron las dichas ordenanzas por
los dichos originales y van ciertas y verdaderas por mandado del dicho gobernador
en la ciudad de Santa Marta en diez de abril del mil seiscientos y un años y fueron
testigos Mateo de Biedma y Juan Lorenzo estantes en esta ciudad. E yo Juan Boto
escribano del Rey nuestro señor que fui presente lo hice escribir y firmé mi signo
en testimonio de verdad Juan Boto escribano.
Va anotado o decía se que ya en el dicho real contra natura que (...) pase
portado va en mando (...) hoyos (...) da tenido ni cortas y va escrito entre renglones
(...) ser poco le da (...) y seis todos castigados pues las de falta de gente los do ni
habitantes de los vecinos ayudar a la dicha guerra dodo ma ca a que se dicho cosas
ca a caro por vala.
Levantamiento y venganza en 1599 157
Yo Juan Boto escribano del Rey nuestro señor que fui presente lo hize
sacar Juan Guiral Belón del (...) por mando del dicho (...) aquí firmo y va cierto e
verdadero (...)
Siguen tres firmas.
vi. desPués de la tormenta, el sometimiento.
informe del oBisPo seBastián de ocando siete
años desPués del levantamiento
santa fe, 230
El siguiente es uno de los primeros testimonios sobre el estado de la población de
la región después del levantamiento indígena. En otras palabras, es una posibilidad
de apreciar qué pasó con el idílico mundo que ofreció la victoria militar de Juan
Guiral Belón y su flamante tropa. Y tiene la virtud de ser escrito ni más ni menos
que por fray Sebastián de Ocando, el obispo de Santa Marta, que había dado una
idea bastante exacta de la situación de la ciudad y de los indios de sus alrededores
unos años antes de la insurrección. El documento es la respuesta a una orden real
para conocer el estado de los repartimientos de indios de la región.
Respaldado por largos veintiocho años de residencia en la región, Ocando
aprovecha para hacer un diagnóstico de la situación. Su primera preocupación se
refiere al descenso demográfico. El Obispo anota que hacía unos catorce años la
población nativa alcanzaba los veinte mil, mientras que ahora, en 1607, apenas había
unos dos mil. Semejante problema iba acompañado de una deplorable situación de
los propios encomenderos y de los indígenas sobrevivientes. Los primeros vivían
aún atemorizados de los ataques de los indios, obtenían pocas ganancias pero al
mismo participaban en una red corrupta en la cual las encomiendas se asignaban
por parentescos y sin miramiento a merecimiento alguno. Los indígenas, por su
parte, eran sometidos a todo tipo de atropellos: se les hacía llevar cargas excesivas
de La Ramada a Santa Marta, a los de Ciénaga se les había quitado el control de la
explotación de la sal, convirtiéndolos en asalariados miserables y eliminando de
tajo la posibilidad que tenían de obtener alimentos con grupos alejados del mar.
160 Carl Henrik Langebaek
transcriPción del documento
Señor
Mándame Vuestra Majestad por una real cedula que se me dio en el navío de
aviso que vino antes de estos galeones que le de a Vuestro real consejo de las
Indias lo primero de que repartimientos de indios hay en esta provincia de Santa
Marta y de otras cosas acerca de éste.
Y no podré dar de ellas tan puntual relación como se me manda porque para
hacerlo era necesario ver todas las encomiendas y otras cosas con que no pude
salir mas, diré lo que vi y entendí acerca de lo que se me pregunta en veinte y
ocho años que ha que resido en este obispado.
A lo primero que es que repartimientos hay de indios y cuantos son digo que
agora catorce años había en este distrito de Santa Marta mas de veinte mil indios
y de estos no hay hoy dos mil y si los hay apenas los mil y quinientos seran de
trabajo o para trabajar porque todos /
se han acabado miserablemente y no digo como se acabaron porque seria
nunca acabar y enfadar si lo contase como lo vi con arto dolor de mi alma
mayormente que con decirlo ultra de que seria historia odiosa no se podía con
esto reparar el daño solo diré que si no se mejora el tratamiento de estos que han
quedado acabaran bien presto al paso que llevan
Estos indios que han quedado estan encomendados en sesenta y mas
encomenderos que todos ellos viven muy pobre vida porque no tienen mas que
lo que sacan de estos pocos indios y con esto sirven de noche y de día con sus
personas, armas y caballos en defensa de este lugar
Las demoras o tributos que estos indios dan a sus encomenderos es el
servicio personal haciéndoles labranzas de maíz, casas y otras cosas de poco
provecho para los encomenderos y de demasiado trabajo para los indios que por
ser tan pocos y porque asi mismo los ocupan y no poco en las cosas publicas que
son forzosas tienen bien en que entender y para los que son esto solo les bastaba
para acabarse presto.
Algunos de estos indios estan casados y los que lo estan como no tienen
dinero con que pagar la demora y por ser tan pobres conmutan la demora en labor
y servicio personal.
Los mas de estos indios estan encomendados por dejación.
La facultad que tienen los gobernadores para encomendarlos es la que Vues-
tra Majestad les da y la que ellos se toman.
Después de la tormenta, el sometimiento 161
El modo de encomendarlos si he de decir lo que he visto y entendido es que
los encomiendan en sus parientes criados y amigos o en quien mejor se lo paga
sin respeto a merecimientos ni a otro servicios.
Y porque los repartimientos son de poca consideración paréceme que seria
bien que se compusiesen y los dejasen a los que los tienen aunque algunos de ellos
estan compuestos /
Por el Doctor Antonio González de vuestro real consejo y la composición
no podra montar mucho pues los encomenderos son tan pobres como digo y los
indios pobres y pocos.
Lo mismo digo de los otros pueblos de esta gobernación a donde hay menos
encomenderos y menos indios que en este de Santa Marta y van en mucha
disminución como se van acabando los indios.
Y para que estos que han quedado en este distrito de Santa Marta se
conserven conviene mucho que Vuestra Majestad mande al gobernador y justicias
que tengan mas cuidado en su buen tratamiento que el que se ha tenido hasta aquí
porque oso decir y no me atrevo a poco, que ellos y sus ministros deudos y criados
y esclavos son los que mas apuran los indios y aunque yo hago lo que Vuestra
Majestad manda volviendo para ellos y solicitando su buen tratamiento como es
bien notorio no les aprovecha nada mi solicitud antes les ha sido y es de mucho
daño porque por el mesmo caso que se me quejan los indios aun de los doctrineros
los echan en prisiones y aun han acabado algunos en ellas por esto y asi no se me
osan quejar aun de los agravios que les hacen los doctrineros porque los tienen
amenazados de muerte y acortamiento de narices y orejas si se me quejan con que
no osan quejarse ni hablarme ni aun pasan por mi puerta.
Mande Vuestra Majestad en cuanto a esto descargar Vuestra Real conciencia
no conmigo pues no puedo mas sino con vuestros ministros a cuyo cargo esta el
gobierno de la tierra y lo pueden y deben hacer que yo no puedo mas que dolerme
de ellos como lo hago porque a treinta y ocho años que me sustentan porque al
cabo todos comemos de /
su sudor y trabajo estas si son verdades y dígolas por descargo de mi
conciencia y no digo nada para lo que he visto y pasa hoy día con estos que han
quedado.
A estos indios les han quitado las mas y mejores tierras en que sembraban
y lo que siembran en las que les han dejado trabajánlo y no lo gozan porque les
han metido ganado en ellas que les come y átala cuanto siembran hasta la taja de
los bohíos o casas en que viven y asi perecen de hambre y trabajan con todo eso
sin descansar y sin comer y asi se van algunos por los montes a morir y otros se
162 Carl Henrik Langebaek
ahorcan y mujeres hay que matan las criaturas que paren conviene mucho que
Vuestra Majestad mande que se destierre todo ganado de las tierras donde los
indios viven y labran. Yo lo he pedido muchas veces y no se ha hecho y si esto no
se remedia solo esto basta para acabarla en breve pues es cosa imposible trabajar
sin comer.
Asi mesmo hacen cargar a estos indios cargas de tres y cuatro arrobas desde
este pueblo de Santa Marta hasta otro de esta gobernación que se dice Santa
Maria de La Ramada que hay treinta leguas del mas mal camino de tierras y
ríos caudalosos que hay en todas las Indias, en el cual se han muerto y ahogado
muchos y los que vuelven viven despeados y molidos y enfermos de enfermedades
de que se mueren y de hambre porque estas treinta leguas todas son de camino
despoblado y no comen en la ida y vuelta ni pueden comer sino lo que llevan de
sus casas a cuestas con las pesadas cargas que les hacen llevar conviene mucho
que Vuestra Majestad mande remediar esto de manera que aunque los indios
quieran no se les permita que anden este camino con cargas sino /
con solas cartas que esto muchas veces no se puede excusar que yo arto lo
he procurado y solicitado y no se ha remediado y cuanto a esto la misma justicia
es la que los obliga y fuerza a ello.
Dos pueblos hay de indios en esta costa de la mar el uno se dice la Ciénega
que tiene cuarenta o cincuenta indios de trabajo y estos no siembran ni cogen y
viven de bogar por unas lagunas que hace el rio grande de la Magdalena cuando
entra en la mar que es paso forzoso por donde se comunica esta gobernación con
la de Cartagena y también navegan por el dicho rio grande hasta algunos pueblos
que estan a la orilla de el y agora veinte años seran mas de doscientos y agora
no hay mas de los cuarenta o cincuenta que digo por que el trabajo de la boga
los ha gastado como gasto los demas del rio grande que no hay sino es cual o
cual y los que hay son traídos de otras partes. Viven también estos indios de la
Cienaga de pescar y de que hacen un poco de sal tomando a mano agua de la mar
y echándola en unos hoyos que hacen en la tierra y cuando el año es seco o de
pocas aguas de esta manera cuaja y hacen alguna sal con la cual y con el pescado
que matan rescatan su comida con los otros indios que estan apartados de la mar
y con este trato viven los unos y los otros. El otro pueblo se dice Chengue y tiene
hasta treinta indios de trabajo y viven de la mesma manera que los de la Cienaga
pescando y cogiendo alguna sal con que tratan y contratan de la misma manera
esto se les ha quitado /
agora de nuevo y es total destrucción de los unos y de los otros por que
el nuevo gobernador que agora vino publico una cedula de vuestra Majestad
que estaba aquí represada por respecto de lo dicho y quítoles la sal y púsoles
alguaciles y sobre estantes que los hagan hacer sal de aquella manera haciéndolos
Después de la tormenta, el sometimiento 163
trabajar por un real cada día con que no pueden acudir al sustento de sus mujeres e
hijos ni a sus encomenderos ni aun vivir y esto sin que vuestra Majestad se le siga
provecho alguno pues de (pivo) de muy bien trabajado y beneficiada la sal que se
hiciere apenas abra para pagar los ministros y solicitadores que asisten entre ellos
para este efecto con harto detrimento de los indios y cuando las salinas o la sal
que se hace fuera de alguna consideración que no lo son ni lo pueden ser por ser
los indios tan pocos y tan ocupados en otras cosas forzosas no convenía añadirles
este trabajo a los demas que pasan ultra de que quitarles aquella poca de sal y el
tratillo que con el pescado tienen es total destrucción de los unos y de los otros,
conviene mucho que vuestra Majestad mande que esto se remedie.
También conviene mucho para que estos indios de conserven y no se acaben
pues acabados ellos también se acabara el pueblo que vuestra Majestad mande que
no los metan en minas ni en ingenios sino que solo se ocupen en labrar la tierra y
pagar sus demoras pues en esto y en las obras publicas tornan bien en que entender
y apenas les quedara tiempo para acudir al sustento de sus mujeres e hijos.
Algunos de estos indios que han quedado estan /
puestos en vuestra real corona aunque son bien pocos pues no deben de
llegar todos ellos a cincuenta y estos estan en diversas partes y son los que peor
lo pasan porque los dan en administración a criados y hombres pobres que los
desuellan y acaban quitándolos a unos y dándolos a otros que de nuevo los apuran
el tiempo que les dura la administración, paréceme que seria bien que estos indios
se tasasen y pagasen su demora a vuestros oficiales reales y en lo demas los
dejasen libres siquiera porque no parezca que por ser de vuestra Majestad son peor
librados y entiendo que si estas cosas que digo se hiciesen, estos indios vivirían
algo mas aliviados mas también entiendo que aprovechara poco mandarlo desde
allá si acá no hay quien lo ponga en ejecución, pues vemos que si se guardasen
lo que vuestra Majestad manda y ordena y tiene mandado y ordenado acerca del
buen tratamiento de estos pobres miserables no pasarían lo que pasan.
He querido decir estas cosas por descargo de mi conciencia y sino he avisado
de ellas antes de agora a vuestro Real Consejo ni a la Audiencia Real del Reino ha
sido por dos cosas. Lo primero por que no he avisado cosa alguna tocante al bien
de estos indios que la hubiese remediado y porque entendía que lo podía remediar
con mis voces y instancia que siempre sobre ello hice como vuestra Majestad me
lo ha mandado muchas veces y yo estoy obligado a hacer, lo segundo porque si
avisara a la Audiencia el remedio que podían dar era enviar aquí un Oidor a visitar
con que los pobres vecinos no pudieran con cuanto tienen pagar los salarios y asi
quedaran destruidos y al cabo lo habian de pagar y suplir despues los indios pues
del cuero es forzoso que /
salgan las correas.
164 Carl Henrik Langebaek
Dos veces en un año quemaron y robaron los ingleses esta iglesia y dos veces
la repare como pude de ornamentos esta razonable en pero la yglesia es muy chica
y no cabe la gente en ella, estan asi fuera del lugar y en lugar no tan decente y
aunque vuestra Majestad a mi instancia ha mandado por sus reales cedulas que
se haga la yglesia y dado la orden de cómo se ha de hacer los gobernadores se
han descuidado y no se ha hecho nada ni se hace, conviene que Vuestra Majestad
mande de nuevo que se ponga en ejercicio lo que acerca de esto esta ordenado,
haciéndose la yglesia competente y en la plaza en el lugar que antes solía estar y
no conviene que se haga obra muy costosa por la pobreza de la tierra como por
el peligro que cada día hay de que la quemen los enemigos. Esto es lo que puedo
decir acerca de lo que se me ordeno y mando por vuestra real cedula. Guarde Dios
a vuestra Majestad. En Santa Marta a treinta de Mayo de 1607
Fray Sebastián Obispo de Santa Marta
vii. encomiendas, indios y triButos en la
Provincia y goBierno de santa marta, 1625
santa fe, 50
El siguiente documento corresponde a la Relación de repartimientos y encomiendas
de los indios de la Provincia y Gobierno de Santa Marta, escrita por Jerónimo
de Quero el 16 de mayo de 1625. El texto se analiza con el fin de alcanzar dos
objetivos: en primera medida, corregir numerosos errores que se han cometido
en descripciones y estudios previos del documento; en segunda medida, y más
importante aún, analizar el contenido del documento desde el punto de vista de
las diferencias en términos de población y economía entre las poblaciones de
la Sierra y alrededores. Más específicamente, se pregunta por las diferencias
entre distintas regiones de la Sierra Nevada de Santa Marta y alrededores, en
términos de tamaño y distribución de la población indígena, la tributación a los
encomenderos españoles y las actividades económicas de los indígenas.
el documento
El contenido general de la Relación de Quero fue descrito por Ernesto Restre-
po Tirado en 1921 (1975). Este autor, sin embargo, unicamente publicó la infor-
mación correspondiente al número de población tributaria y la suma en pesos
en que estaba tasada. Luego, en 1951, el documento fue discutido por Gerardo
Reichel-Dolmatoff (1951: 47-48), quien dependió enteramente de la información
aportada por Restrepo y no tuvo, aparentemente, acceso al documento original.
Mas recientemente, Trinidad Miranda volvió al documento original y publicó la
información sobre todos los aspectos cubiertos por el documento, no sólo aque-
llos concernientes a población y cantidad de pesos por encomienda que Restrepo
y Reichel transcribieron (Miranda 1976: 163-171).
El texto de la Relación no ha sido publicado en su integridad. Además, las
descripciones del documento que hace Restrepo (y, por lo tanto, Reichel), así como
las de Miranda, están plagadas de errores y contradicciones. Restrepo y Miranda
166 Carl Henrik Langebaek
omiten encomiendas en sus transcripciones o escriben mal los nombres indígenas
o las cifras en pesos en que cada encomienda estaba tasada. Así mismo, muchas
veces, en el trabajo de Miranda, que es el más completo, figuran mal transcritos
los bienes en que tributaba cada encomienda, o el número de población indígena
de cada una de ellas.
Desde luego, nadie cuestiona la importancia de la Relación, uno de los
documentos más útiles para identificar patrones en cuanto a la distribución,
importancia relativa y economía de las comunidades indígenas de 1625. Como
paso a demostrar, en efecto, los datos de Quero sugieren la existencia de marcados
contrastes regionales que pueden dar pistas a los arqueólogos y etnohistoriadores
que estén interesados en investigar sobre el funcionamiento y organización de las
comunidades indígenas de la Sierra, y alrededores.
tamaño y distriBución de la PoBlación
Según se trate de las investigaciones de Restrepo (1975: 242-244), Reichel-Dolmatoff
(1951: 47-49) o Miranda (1976: 45 y 91) o Colmenares (1997: 103), se llega a
resultados completamente disímiles sobre la cantidad de encomiendas y de
población tributaria de la Sierra Nevada a las que hace referencia la Relación de
Quero (ver las tablas 1 y 2). Los datos de dichos autores sobre la población de la
Gobernación de Santa Marta son los siguientes:
Tabla 1. Número de encomiendas
Restrepo Reichel-
Dolmatoff
Miranda Colmenares
Santa Marta 21 21 22 21
La Ramada 6 6 6 6
N. Córdoba y Sevilla 36 35 36 17
Valledupar y Pueblo
Nuevo
20 26 20 (?) 4*
Tenerife 19 19 19 19
Total 102 107 103 67
* Colmenares llama a este grupo “Tamalameque”.
Encomiendas, indios y tributos 167
Tabla 2. Población tributaria
Restrepo Reichel-
Dolmatoff
Miranda Colmenares
Santa Marta 681 680 705 681
La Ramada 122 122 122 122
N. Córdoba y Sevilla 209 213 209 127
Valledupar y Pueblo
Nuevo
283 298 283 286*
Tenerife 286 276 286 286
Total 1.587 1.589 1.605 1.502
* Colmenares llama a este grupo “Tamalameque”.
En la relación de Quero se mencionan, en realidad, 22 encomiendas para Santa
Marta, 6 para La Ramada, 40 para Nueva Córdoba y Sevilla, 27 para Valledupar y
Pueblo Nuevo y 19 para Tenerife. Es decir, un total de 114 encomiendas. En cuanto
a población de indígenas tributarios, ésta se distribuía así: 586 para Santa Marta,
122 para La Ramada, 232 para Nueva Córdoba y Sevilla, 293 para Valledupar y
Pueblo Nuevo y 286 para Tenerife, vale decir, un total de 1.519.
Las cifras que da Quero se refieren únicamente a la población tributaria,
pero se pueden hacer estimativos sobre el total de la población encomendada en
1625. Friede (1974: 216) encuentra que, en una fecha similar —1636—, la relación
entre indígenas tributarios y tamaño de la población en el Altiplano Cundiboya-
cense era de 1:4,82, aunque, por las razones que siguen, se admite que se trata de
una postura francamente conservadora para el caso de Santa Marta. Se podría
pensar que el descenso en la región costeña que describe el documento debió de
ser mayor que en el antiguo territorio muisca. Por ejemplo, se sabe que la pobla-
ción del litoral tuvo a su disposición un amplio espacio para huir del control espa-
ñol, en contraste con la población del Altiplano, que fue más fácil de encomendar
por parte de los españoles. Otro argumento al cual se podría acudir, es el del
contraste geográfico entre las dos regiones; al menos si se sigue la propuesta de
Cook y Borah para América en general (1977: 403), en cuanto a que el descenso
demográfico fue más notorio en las tierras templadas y cálidas que en las frías.
Sin embargo, lo primero parece tener más peso que lo segundo (Newson, 1993).
En efecto, una de las razones para pensar que el guarismo de Friede es muy alto
para este caso es el argumento de Newson (1993), en cuanto a que existieron
mejores condiciones para la sobrevivencia en sociedades complejas, sedentarias,
dedicadas a la agricultura y fáciles de encomendar. Aunque las comparaciones
168 Carl Henrik Langebaek
son difíciles, nadie duda de que la población muisca fue especialmente favorable
para el establecimiento de encomiendas y que las mismas fueron un relativo fra-
caso en Santa Marta.
En fin, se puede acudir a una comparación arqueológica para enfatizar este
punto. Una comparación de los estimativos de descenso demográfico entre el
último período prehispánico y la dinámica posterior a la Conquista puede ayudar
en la discusión. El estudio comparativo del descenso de población entre el último
período de ocupación prehispánica y la ocupación siguiente arroja los siguientes
resultados: para el valle de Fúquene, la población posterior a la Conquista equi-
vale al 518% de la población que encontraron los españoles; en el valle de Leiva
ese porcentaje es del 354%. En contraste con esas dos regiones, en la región de las
bahías al oriente de Santa Marta, el porcentaje de ocupación es de apenas 0,2%
(Langebaek, 2005; 2007: 116).
En otras palabras, la catástrofe demográfica entendida como proceso a largo
plazo (los últimos 500 años) se puede considerar inmensamente superior en la
zona estudiada en Santa Marta que en el Altiplano, aunque no necesariamente por
el decrecimiento real de la población, sino también por el desplazamiento de la
misma hacia áreas no controladas en la Sierra Nevada. Con todas las anotaciones
anteriores, es relativamente seguro asumir que para 1625 el guarismo de Friede es
demasiado optimista en el caso de Santa Marta. ¿Cuánto? No se puede precisar.
No obstante, si se aplica una cifra apenas algo menor que 4,82 para Santa Marta,
por ejemplo, de 4, la población estaría distribuida de la siguiente manera: 2.344 en
Santa Marta, 488 en La Ramada, 928 en Nueva Córdoba y Sevilla, 1.172 en Va-
lledupar y Pueblo Nuevo y 1.144 en Tenerife. De esta forma, el total de población
encomendada sería de 6.076.
Existe un problema adicional. A diferencia de lo que ocurre en el antiguo
territorio muisca, es difícil averiguar qué porcentaje de la población total estaba
encomendada y, por lo tanto, cuál podría ser el total de población indígena en la
región. Quero menciona que los cálculos de población tributante son arriesgados
porque muchos pueblos estaban levantados o simplemente era difícil llegar a ellos.
Sin embargo, si asumimos que la población encomendada era únicamente del 10%,
la población de toda la región sería muy baja, de sólo 60.760 personas. Habría
que tener en cuenta, sin embargo, que el porcentaje de población encomendada
seguramente variaba de región a región. En efecto, los españoles controlaron
rápidamente la zona litoral, mientras que nunca lograron dominar plenamente
la Sierra (Reichel-Dolmatoff, 1951; Bischof, 1971; Cárdenas, 1983; Langebaek,
1987). Siendo así, el porcentaje de población libre en la Sierra pudo haber sido
considerablemente mayor en las montañas que en las tierras bajas donde se pudo
establecer, si bien precariamente, el sistema de encomiendas.
Encomiendas, indios y tributos 169
Hay diferencias significativas entre el tamaño de las encomiendas de las re-
giones descritas por Quero. Con frecuencia, sus datos se han tomado para sugerir
un promedio de población de 15 indígenas por encomienda (Colmenares, 1997:
103), pero ese número es demasiado grueso: no mide ni la variación entre regiones
ni en cada una de ellas. El promedio de población tributaria por encomienda en
Santa Marta era bastante más alto, de 27, y el rango iba desde 4 hasta 85 (ds: 24,8);
en La Ramada, el promedio era de 20 y el rango iba desde 10 hasta 30 (ds: 7,3);
en Nueva Córdoba y Sevilla la situación era aún más precaria: había encomien-
das con un solo tributario y el máximo llegaba a 30 —como en La Ramada—,
y el promedio llegaba a 6 (ds: 5,6). En Valledupar y Pueblo Nuevo, el promedio
era algo más alto, de 11, y el rango iba desde 2 hasta 40 tributarios (ds: 5,6). Por
último, en Tenerife, la encomienda más pequeña tenía 3 tributarios y la más gran-
de 28, mientras que la media era de 15 (ds: 7,9). En cualquier caso, se trata de
cifras muy inferiores a las que se reportan en el antiguo territorio muisca. En el
período 1636-40, Bogotá tenía 292 indígenas tributarios por encomienda, aunque
algunas muy pequeñas, como la de Serrezuela, llegaban a los 65 (Villamarín,
1972, 1: 245). Por supuesto, es conveniente poner la información en perspectiva:
a principios del siglo XVII aún sobrevivían encomiendas como la de Mamatoco,
Pocigueica (Capicaguey), Bonda, Marocasa, Ciénaga, Mazinga, Tamaca, Chenge,
Topanga y Concha (Molino, 1976: 50-2); es más, pese a la fragilidad del sistema
de encomiendas en Santa Marta, algunas de ellas llegaron hasta las postrimerías
del régimen colonial, aunque en manos de la Corona (Molino, 1976: 56).
Un análisis de varianza (ANOVA) diseñado para evaluar qué tan significativas
son las diferencias en el tamaño de las encomiendas en las áreas descritas indica que
cada región era relativamente homogénea en términos de la población tributante
por encomienda, pero significativamente diferente de las demás (F: 10,5). De
hecho, la probabilidad de que las diferencias se deban al azar es prácticamente
cero. Claramente, los repartimientos de Santa Marta eran significativamente más
grandes que los de cualquier otra región aledaña. En orden decreciente, le seguían
La Ramada, Tenerife, Valledupar y Pueblo Nuevo, y Nueva Córdoba y Sevilla.
Para Santa Marta, sin embargo, hay que anotar que dos encomiendas, Bonda y
Ciénaga, con 1.500 y 1.000 tributarios, respectivamente, eran significativamente
más grandes que las demás de su propia región.
triButación
Al igual que en el caso de la población, existen inconsistencias en el material
publicado con respecto a la tributación de las encomiendas de la Sierra Nevada y
alrededores en 1627 (ver la tabla 3).
170 Carl Henrik Langebaek
Tabla 3. Rendimiento de las encomiendas en pesos, por región
Restrepo Reichel-
Dolmatoff
Miranda
Santa Marta 8.070 7.640 8.170
La Ramada 1.630 1.590
N. Córdoba y Sevilla 2.330 1.190 2.330
Valledupar y Pueblo
Nuevo
2.900 3.050 2.900
Tenerife 3.750 3.870 3.750
Nota: Colmenares no describe los datos de tributación.
El rendimiento de las encomiendas en la región era función, naturalmente,
del tamaño de la población tributaria. De hecho, un análisis de regresión utilizando
población de tributarios como variable independiente y tributo en pesos como
dependiente indica que, en un 92% de los casos, el valor en pesos se predice
conociendo la población tributaria. En Santa Marta, el rendimiento mínimo era
de 40 pesos, mientras que el máximo era de 1.500 pesos, y el promedio, de 345
(ds: 383). En La Ramada, el mínimo era de 100 pesos, más alto que el de Santa
Marta, pero el máximo era de sólo 400, y el promedio, de 265 (ds: 115). En Nueva
Córdoba y Sevilla había muchas encomiendas que no rendían, mientras que el
máximo de tributación llegaba a los 400 pesos y el promedio era de sólo 55 (ds:
75). En Valledupar y Pueblo Nuevo también había repartimientos que no rendían,
y el máximo llegaba a 400 pesos. Sin embargo, el promedio era de 117 pesos,
mayor que el de Córdoba y Sevilla (ds: 85). En Tenerife, la situación era algo
menor. El mínimo de rendimiento era de 40 pesos, y el máximo, de 400, mientras
que el promedio llegaba a 204 (ds: 15).
Al igual que en el caso de la población, el análisis de varianza indica que las
diferencias entre regiones en términos de tributo eran significativas (F: 9,7 y P: 0).
Las encomiendas de Santa Marta eran las más productivas; en orden decreciente
les seguían las de La Ramada, Tenerife, Valledupar y Pueblo Nuevo y Córdoba
y Sevilla.
organización económica y esPecialización regional
La visita de Quero aporta alguna información interesante sobre diferencias en
las actividades económicas en las distintas subregiones de la Sierra Nevada y
alrededores. De la información que aporta el documento se infieren diferencias
regionales en economía (ver la tabla 4).
Encomiendas, indios y tributos 171
Tabla 4. Actividades económicas, por región
? Agricultura Pesca Pita Consejo Loza
Santa Marta 0 10 1 9 1 1
La Ramada 0 6 0 0 0 0
N. Córdoba y Sevilla 16 12 0 12 0 0
Valledupar y Pueblo
Nuevo
4 23 0 0 0 0
Tenerife 0 19 0 0 0 0
Santa Marta corresponde a la región en donde las encomiendas tenían una
mayor variedad de actividades económicas: 10 encomiendas pagaban su tributo
en productos agrícolas; 9, en pita; una, encomendada en la Corona, en “ayudar al
Consejo”; Dulzino, en pesca, y Bonda, en cerámica, “por ser oficiales de hacer
loza”. En Nueva Córdoba y Sevilla, es decir, en el flanco occidental de la Sierra,
sólo se reportan tributos basados en agricultura y en pita; en el caso de Valledupar
y Pueblo Nuevo, Tenerife y La Ramada, la agricultura de maíz se describe como
la principal fuente de riqueza. En Santa Marta, las encomiendas que estaban en la
Sierra generalmente eran tasadas en pita. Cuando se habla del pueblo de Yarebita,
por ejemplo, se dice que paga tributo en pita, “por ser de la Sierra”.
comentarios finales
Una revisión crítica del la Relación de Jerónimo de Quero permite identificar
diferencias significativas entre las regiones mencionadas por el documento, en
términos de tamaño de encomiendas, tributación y actividades económicas. De
acuerdo con el documento, la mayor parte de la población encomendada se encon-
traba en el litoral, en sitios como Bonda o Ciénaga, seguidos de La Ramada, mien-
tras que en Valledupar, Pueblo Nuevo y, sobre todo, en el flanco occidental de la
Sierra la población era más reducida. Sin embargo, prospecciones arqueológicas
en la región sugieren que la mayor parte de la población indígena en el siglo XVI
se concentraba en tierra templada (Cadavid y Herrera, 1985). Esta incongruencia
se puede deber a dos factores. O bien la Sierra sufrio un descenso demográfico
más pronunciado que el litoral, o bien la población no encomendada de la Sierra
era mucho mayor que la encomendada y, por lo tanto, los datos de la Relación de
Quero podrían no ser muy confiables para comparar población absoluta.
En términos de actividades económicas, se refuerza la idea de una marcada
especialización regional, debida a factores naturales obvios. La única mención a la
172 Carl Henrik Langebaek
pesca corresponde a una población del litoral (Dulzino). En Bonda se menciona un
énfasis importante en la producción alfarera, pero curiosamente no se menciona la
producción de sal en el litoral, que, sabemos, fue importante (Reichel-Dolmatoff
1951: 90). La Sierra aparece especializada en la producción de pita. No parece
claro que ninguna región, en 1625, dependiera del acceso a recursos agrícolas
básicos de alimentación de otras comunidades (ver la tabla 4).
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174 Carl Henrik Langebaek
anexo. encomiendas descritas Por Quero en 1625
Santa Marta
Pueblo Encomendero Indios Pesos Tributo Vida
Mazinga (1) Magdalena de
Adarco
(2)
80 1.500 maíz ?
Ciénega Sebastián M.
de Figueroa
85 1.000 maíz ?
Bonda Juan de
Rivadeneira
70 800 loza
(3)
última
Jeriboca (4) Juan de
Torquemada
50
(5)
600 maíz última
(6)
Bodaca,
Mazingita y
Taganga
Juan de
Mendoza
48 800 maíz última
Concha y
Tamaca (7)
Alonso
Ballesteros
35 500 maíz última
Chenge y
Duyra
(8)
Juan de Vega 24 400 maíz última
Mamatoco y
Tamaca (9)
Diego Núñez
de Velázquez
30 400 maíz última
Durama y
Tanxica (10)
Luis Martínez
e Ruistejo
24 190 maíz primera
(11)
Launama
(12)
Pedro Tezillos 8 100 maíz primera
Chocuenca y
anexos
Cecilia de
Ayala
25 300 maíz segunda
Dulzino (13) Sebastián M.
de Figueroa
20 200 pesos (14) última
Gayra Corona 20 100 consejo
(15)
_
Sinanguey Pedro Martín
Hincapié
10
(16)
100 pita
(17)
primera
Yarebita Mariana
Jiménez
16 200 pita segunda
Maytaca Luis de Aguilar 7 80 pita primera
Encomiendas, indios y tributos 175
Pueblo Encomendero Indios Pesos Tributo Vida
Secaymaca
(18)
Vitoria de
Silva
6
(19)
50
(20)
pita segunda
(21)
Machinca
(22)
Francisco
Martín
10
(23)
100 pita segunda
Buynca
(24)
Hija de Antonio
Dávila
6 50
(25)
pita segunda
Dongue Hijo de
Buitrago
6 50
(26)
pita primera
Dioca Cristóbal
Barrionuevo
5 50
(27)
pita primera
Mama
Casaca
Mercedes
Arnalte
(?)
4 40 pita segunda
la ramada
Pueblo Encomendero Indios Pesos Tributo Vida
? Francisco de
Peralta
(28)
30 400 maíz y
trigo
(29)
primera
? Esteban
Delgado
24 320 maíz y
trigo
primera
? Alonso de
Troya
20 300 maíz y
trigo
primera
? Gregorio Mejía 24 320 maíz y
trigo
primera
? Pedro de Cádiz 10 100 maíz y
trigo primera
? Viuda de
Hernández
(30)
14 150
(31)
maíz y
trigo
segunda
(Continuación)
176 Carl Henrik Langebaek
nueva córdoBa y sevilla
Pueblo Encomendero Indios Pesos Tributo Vida
Curacaca
(32)
Francisco de
Medina
6 80 agricultura segunda
Seoquirica
(33)
José de
Tresillos
5 80 agricultura segunda
Sigaca Cristóbal Díaz 2 sin ?
(34)
?
Sigueca
(35)
Corona 1 sin (36) ? ?
Posygueyca Pedro de
Sánchez
2 sin ?
(37)
primera
Curinca
(38)
Ana María
(sic) 2
2 sin ?
(39)
segunda
?
(40)
Bartolomé
Jorge
2 sin agricultura primera
Caguendoa
(41)
Gaspar de
Villalobos
6 50 (42) agricultura última
?
(43)
Juana Duarte 2 sin ? segunda
Posygueyca
(44)
Diego
Mazariegos
(45)
5 50 ?
(46)
primera
?
(47)
Sebastian de
Madrid
2 sin agricultura segunda
Dongora
(48)
Pedro Jordán
Urguiño
5 50 agricultura última
? Alonso de
Cárdenas
1 sin ? última
? Tomás Luque 1 sin ? segunda
? Bernardo
Ramírez
1 sin agricultura última
Bechinca
(49)
Catalina de
Angulo
4 40 agricultura segunda
? Antonio
Romero
2 sin ?
(50)
segunda
Guacaca Juan Rivera 4 40 ?
(51)
segunda
Encomiendas, indios y tributos 177
Pueblo Encomendero Indios Pesos Tributo Vida
Carocueca Catalina de
Angulo
14 150 Pita
(52)
última
Congueca
(53)
Pedro Jordán
(54)
17 200 pita primera
(55)
Cabirica Tomás Luque 5 50 (56) pita última
? Julio de la Rúa
(57)
2 sin ? primera
(58)
Santa Crúz
y anexos
Francisco
Maldonado de
Rivas
30 400 maíz primera
(59)
Tanxiraca
(60)
Antonio
Manjarrés
6 50 agricultura última
?
(61)
La menor de
Jacinta
Marché
(?)
2 sin ? última
Onca
(62)
Fausto de
Villareal
11 110 agricultura primera
? La menor de
Juan Salas
Valdez
(63)
14 150 pita segunda
? El menor de
Francisco
Ludeña
13 130 pita segunda
? Diego de Nava
(menor)
8 80 pita segunda
? Isabel de
Castro
7 60 agricultura
(64)
segunda
?
(65)
Corona 2 sin ? -
? Antonio de
Rivadeneira
8 80 pita segunda
? Pedro de
Rojas (66)
5 50 pita segunda
? Julio de
Barrios
(67)
2 sin ? ?
(Continuación)
178 Carl Henrik Langebaek
Pueblo Encomendero Indios Pesos Tributo Vida
? Pedro de
Astorga
2 sin ? segunda
? Diego Ruiz
(menor)
8 80 pita segunda
? Martín de Cela
(68)
8 80 pita segunda
? Juan Gómez 6 50 pita segunda
? Isabel de
Herrera
2 sin ? ?
? Juan Gómez
De Sila
(69)
5 50 pita primera
(70)
valleduPar y PueBlo nuevo
Pueblo Encomendero Indios Pesos Tributo Vida
? era de Pedro
RuIz
(71)
3 150 agricultura ?
? Francisco
Chiquillo
(72)
4 40 ?
(73)
?
? Gracia de
Gutiérrez
13 150 maíz primera
? Pedro
Zambrano C.
6 60 maíz primera
? Luis Flórez H. 8 80 maíz segunda
? Antonio Flórez 7 70 agricultura primera
? Miguel de
Balmaecha
(74)
10 100 agricultura primera
? Julio (?) de
Cabrera
(75)
20 200 agricultura segunda
Podoress
(76)
Jerónimo de
Barrionuevo
18 200 agricultura primera
(Continuación)
Encomiendas, indios y tributos 179
Pueblo Encomendero Indios Pesos Tributo Vida
El Molino Gaspar de
Mendoza
20 200 maíz primera
?
(77)
Diego (?)
Daza
3 sin agricultura segunda
? Cristóbal Díaz 9 100 agricultura segunda
? Ana de Tapia 2 sin ? segunda
? Manuel de
Silva (menor)
8 80 maíz segunda
? Diego Lorenzo 8 80 maíz primera
?
(78)
Bartolomé del
Portillo
? ? ? segunda
? Francisco de
Cuenca
(79)
19 200 maíz primera
? Matías Gómez 10 100 maíz primera
? Diego de
Arroyo
10 100 maíz primera
? Francisco
Chaparro
18 200 maíz primera
? Diego de la
Peña
4 sin
(80)
?
(81)
última
? Miguel López
R.
6 60 agricultura segunda
? Marta de
Ortega
7 70 agricultura última
? Juan de Mora 15 150 agricultura última
? Alonso de
Ventas
14 150 agricultura última
?
(82)
Tomás
Nevado
11 110 agricultura última
? María de
Vega
40 400 agricultura segunda
(Continuación)
180 Carl Henrik Langebaek
tenerife
Pueblo Encomendero Indios Pesos Tributo Vida
San Sebastián Juan Ortiz 25 300 maíz segunda
Ulloa Salvador de
Celayandia
14 200 maíz primera
(83)
Cura Diego de
Castro
13 200 maíz primera
Gongori Juan de
Cañabar
17 250 maíz segunda
Santiago Martín de
Celayandia
20 270 maíz segunda
El Morro Luis de Mejía
B.
26 300 maíz segunda
Arroba Nufio Martín
(84)
12 200 maíz segunda
? Alonso de
Ulloa
20 270 maíz segunda
Coscorucio y
Corli
(85)
Francisca
Bernal
(86)
3 40 maíz primera
(87)
Corli Pedro de
Heredia
10 130 maíz ?
(88)
Gorupe Ana María
de Guevara
7 100 maíz segunda
Cotore Antonio
Merino
22 305 maíz segunda
Cotore Jaime
Xinobare
18 250 maíz segunda
Cumanta Marta Balerio 4 50 maíz segunda
Congore Martín
Amuscoteguy
5 60 maíz segunda
Chamarin
(89)
Luis Núñez V. 28 400 maíz segunda
Mantto (?)
(90)
Lucas
Rodríguez
8 100 maíz segunda
Naribití Ana de
Pallarés
24 320 maíz primera
Notas: las siguientes son correcciones a la descripción de Miranda (1976).
1. en vez de Macinga.
Encomiendas, indios y tributos 181
2. en vez de Adaro.
3. loza y no maíz.
4. Xeriboca (o Jeriboca) en vez de Cheriboca.
5. 50 en vez de 150.
6. última vida en lugar de falta de información.
7. Concha y Tamaca en vez de Conchaitamaca, Chanque.
8. Chenge y Duyra en vez de Duyra.
9. Tamaca en vez de Taimaca.
10. Tanxica en vez de Tauxica.
11. primera vida en vez de falta de información.
12. Launama en vez de Laumama.
13. Dulzino en vez de Dulano.
14. pesos (por “ser pescadores”) en vez de maíz.
15. ayudar al consejo en vez de maíz.
16. 10 en vez de 19.
17. pita en vez de maíz.
18. Secaymaca en vez de Seraymaca.
19. 6 y no 7.
20. 50 en vez de 90.
21. segunda y no primera.
22. Machinca en vez de Machinoa.
23. 10 en vez de 7.
24. Buynca en vez de Buyma.
25 a 27. 50 en vez de 90.
28. Francisco de Peralta y no Francisco Peralta.
29. maíz y trigo en vez de maíz.
30. Hernández en vez de Hernán Sánchez.
31. 150 y no 190.
32. Curacaca y no Curaca.
33. Seoquirica y no Seoquinca.
34. sin información en vez de maíz.
35. Sigueca en vez de Siqueca.
36. sin provecho en vez de falta de información.
37. sin información en lugar de maíz.
38. Curinca y no Curincas.
39. sin información en vez de maíz.
40. falta este repartimiento.
41. Caguendoa en vez de Caquendoca.
42. 50 y no 90.
43. falta este repartimiento.
44. se omite el nombre de este Posygueyca.
45. Diego Mazariegos en vez de Diego Macarillos.
46. falta información en vez de maíz.
47. falta este repartimiento.
182 Carl Henrik Langebaek
48. Dongora en vez de Dongone.
49. Bechinca y no Benchia.
50 y 51. sin información en vez de maíz.
52. pita en vez de maíz.
53. Congueca y no Conqueca.
54. Pedro Jordán “Vecino” en vez de Pedro “Urino”.
55. primera en vez de falta de información.
56. 50 y no 90.
57. Julio de la Rúa y no Juan de La Rúa.
58 y 59. primera vida en lugar de falta de información.
60. Tanxiraca y no Tauxiraca.
61. falta este repartimiento.
62. Onca en vez de Oura.
63. Juan Salas Valdez (?) en vez de Juan Salazar Valdez (?).
64. labradores en vez de pita.
65. falta este repartimiento.
66. Pedro (?) de Rojas en vez de “oficial” Rojas.
67.Juan (?) de Barrios o Julio de Barrios (?).
68. Martín de Cela (?) o Martín de Celayandia (?).
69. Juan Gómez de Silva en vez de Juan Gómez.
70. primera vida en vez de falta de información.
71. se aclara que la encomienda era de Pedro Ruiz de Tapia
en el pasado, no en el momento de la visita.
72. Chiquillo en vez de Chigelo (?).
73. falta información en vez de maíz.
74. Balmaecha en vez de Valmacedo.
75. Julio (?) de Cabrera en vez de Juan Cabrera.
76. Podoress en lugar de Podoral.
77. falta este repartimiento.
78. falta este repartimiento.
79. Francisco de Cuenca en vez de Francisco de Cuerna.
80. sin provecho en vez de falta de información.
81. sin información en lugar de maíz.
82. falta este repartimiento.
83. primera en vez de falta de información.
84. se aclara que Nufio Martín es difunto y la encomienda está vacante.
85. Coscorucio y Corli en vez de Coscoluciotea.
86. Francisca Bernal y no Francisco Bernal.
87. Por una vida en Francisca Bernal, quien la heredó de su marido (y éste a su vez
la había tenido por dos vidas).
88. falta de información en vez de primera.
89. Chamarin en lugar de Chamari.
90. Mantto y no Mantho (?).
Encomiendas, indios y tributos 183
transcriPción del documento
ReL(on) de los ReParim(tos) de enComiendas de yndios
De la Provincia y Gobierno de s(ta) marta quantos son
Y que perso(as) Los Poseen y en que bidas y quantos yndios
Tiene all pres(te)/
Cada repartim (to) y en que pagan sus demoras y aprovechamientos
Y q Cant(d) le queda libre al encomendero pagados Costos y
Costas de/
Herram(tas) Vizitas doctrineros y mayor(mos)
Ynformar a su mag en su Real q(o) de las yndias es lasp(Te)
-Ciudad de s (ta) m (ta)-
Mazinga valdrá encomendero en cada un año 1500 (escrito al margen)
El Pueblo de naturales llamado mazinga libre a su encom(da) de doña mag-
dalena de adarco mug(r) de don miguel de Horozco Cont (or) de la rreacha bien da
en ultima vida = tiene ochenta yndios utiles que por ser labradores estan tasados
y demorados por la Real audi(a) de S(ta) fe a que cada catorze ynduos Hagan una
cosecha de una H(a) de mays de sembradura cada año que es el trigo de la tr(a)
que según las cosechas un año con otro baldran y daran de provecho a su Enco-
mendero libres de costo y costas lo que al margen ba declarado
Cienega 1000 (escrito al margen)
El pu(o) de yndiuos de la cienega encom(da) de don ss(an) Manjarrez de
Figueroa en postrera vida tiene = ochenta y sinco yndios utiles que por ser
pescadores y de boga estan demorados a dinero de sinco p(o)s de a ocho R(e)
cada yndio En cada un año que con dhas demoras y los aprovechamientos de
dhas canoas en que bogan dhos yndios que son del encomendero le baldra dha
enCom(da) libre de sotos y costas lo que ba de clarado al marjen
Bonda 800 (escrito al margen)
El pueblo de yndios llamado bonda encom(da) de don Ju(o) de Rivadebe-
yraVeloa en postrera vida tiene stenta yndios utiles que por ser officiales de hacer
loza estan demorados a dos ps(o) Cada yndio un año /
baldrale al enComendero libre de costo y costas en cada un año lo que ba al
marjen declarado
Xeriboca 600 (escrito al margen)
El Pu(o) llamado xeriboca de ju(o) de torquemada en postrera vida tiene
cincuenta yndios utiles que por ser labradores estan demorados por dha R(a)
184 Carl Henrik Langebaek
Caudr(a) a cada catorce yndios Una fanega de mays de senbradura trigo de la tr(a)
baldra a su encomendero libre de costo y costas en cada un año lo que al marjen
ba declarado
Bodaca Mazinguita y Taganga 800 (escrito al margen)
Encom(da) de ju(o) de mendoza alg(c) m(or) en postrera vida tienen todos
tres pueblos quarenta y ocho yndios utiles que por ser labradores estan en la
misma tasa q los de arriba baldran en cada un año a su encomendero libre de costa
y costas lo que ba señalado al marjen
Concha y Tamaca 500 (escrito al margen)
Los pueblos de yndios llamados, concha y tamaca encom(da) del cap(an)
don aln(o) ballesteros Correja (¿) en postrera vida tienen treynta y sinco yndios
utiles que por ser labradores como los de arriba estan tasados en la mi(a) s man(a)
bladran En cada un año a su encomendero libre de costos lo que ba señalado al
marjen
Chenge y Duyra 400 (escrito al margen)
el pueblo de naturales yndios llamado chenge y duyra encm(da) de ju(o)
de vega Regidor en postrera vida tiene veynte y quatro yndios utiles que por ser
como los de arriba labradores baldran a su En comendero Libre de costos y costas
lo que al marxen ba señalado
Mamatoco y Tamaca 400 (escrito al margen) y los Pueblos de Yndios llama-
dos, matamaca matoco y tamaca encom(da) del /
Cap (an) nuñez Velazquez en postrera vida tienen treynta yndios utiles que
por ser labradores como los de arriba baldran a su Encomendero En cada año libre
de Costo y Costas lo que al marjen yra señalado
Durama y Tanxica 190 (?) (escrito al margen) los pueblos de yndios llamados
durama y tanxica enCm(da) del p(an) luis mar(t) de Ruistejo en primera vida
tienen veynte y quatro yndios utiles labradores Como los de arriba baldran a su
enComenDero En da año libre de costo y costas Lo que al marjen yra señalado
Launama 100 (escrito al margen)
El Pueblo de yndios llamado la unama enCom(da) del cap(an) p(o) tezillos
(?) en prim(a) vida tiene ocho yndios utiles labradores como los de arriba baldran
a su enComendero en Cada un año libre de Costo y Costas lo que yra a la marjen
Señalado
Chocuenca 300 (escrito al margen)
El Pueblo de yndios llamado chocuenca y sus anexos EnCom(da) de doña
zizilia de aya la muger del cap(an) Joan nuñez de avila en segunda vida tiene veynte
Encomiendas, indios y tributos 185
y sinco yndios utiles labradores como los de arriva baldran a su EnComendero en
Cada un año lo que al marjen yra señalado
Dulzino 200 (escrito al margen)
El pueblo de yndios llamado el Dulzino enCom(da) de don s(an) manjarrez
de Fig(a) en postrera tiene veinte yndios que por ser Pescadores estan demorados
a ocho ps(o) cada yndio En Un año bale a su EnComendero libre de Costo y costas
lo q Va declarado al marjen
Gayra 100 (escrito al margen)
El Pu(o) de yndios llamado gayra enCom(da) agregada a la corona Real
Tiene vaynte yndios utiles estan /
demorados En ocho ps(o) Cad yndio en Un año baldra el administrador q
los posee y beneficia libre de costo y costas En cada un año la cant(d) que yra
declarado a la marjen y esta en costunbre que dhos yndios loss tenga y administre
el castellano del Cas(o) de s(ta) m(ta) p(r) que acuda En Algunas Cosas a de serv(o)
de dho cab(o)
Sinanguey 100 (escrito al margen)
El Pueblo de yndios llamado sinanguey en la zierra EnCom(da) de p(o) mn(t)
Hincapie en prim(a) Vida tiene diez yndios utiles pagen su demora en pita baldra
a su enComendero libre de Costa y Costas lo que al marjen yra declarado
Yarebiyta 200 (escrito al margen)
El Pu(o) de yarebita y sus anexos enCm(da) de mariana ximenez muger de
andres de aguilar escur(o) de gov(on) estan en segunda vida tiene diez y seis
yndios utiles por ser en la sierra pagan su demora en pita como los de arriba
baldran a su En enComendero (sic) libre de Costo y Costas lo que al marjen ba
señalado
Maytaca 80 (escrito al margen)
El pueblo de maytaca en la sierra enCom(da) de luis de aguilar en prim(a)
vida tiene siete yndios utiles pagan su demora En pita como los de arriba baldra a
su enComendero libre de Costa y Costas lo que al marjen yra declarado
Secaymaca 50 (escrito al margen)
El pueblo de secaymaca en la zierra encom(da) de botoria de silba muger
de ant(o) bonmallo en segunda vida tiene seis yndios utiles como los de arriva
Pagan su demora en Pita baldra libre a sus enComendero Lo que a la marge yra
declar(do) /
186 Carl Henrik Langebaek
Machinca 100 (escrito al margen)
El Pueblo llamado machinca en la zierra enCm(da) de Fr(co) Min(t) con
segunda vida tiene dies yndios como los de arriba pagan su demora Ern pita
baldran en cada un año libres a su enComendero lo que al amrjer yra declarado
Buynca 50 (escrito al margen)
El Pueblo buynca en la zierra enCm(da) en segunda vida de una menor hija
de antonia davila tiene seis yndios utiles Como los de arriva pagan su demora
en pita baldran libre a su enComendero en cada un año lo que al marjen yra
declarado
Dongue 50 (escrito al margen)
El Pueblo llamado dongue en la zierra enCm(da) de un menor hijo de fulano
buytrago difunto En segunda vida tiene seis yndios utiles pagan su de morada
(sic) como los de arriva en pita baldran En cada un años libres lo que a la marjen
yra declarado
Dioca 50 (escrito al margen)
El pueblo llamado dioca en la zierra enCom(da) de xpoval de barrio nuevo
en prim(a) vida tiene sinco yndios utiles pagan como mlos de arriba vale a su
enComendero lo que aquí yra declarado
Mamacasaca 50 (escrito al margen)
El pueblo de mamacasa (sic) en la zieRa enCom(da) de doña merde arnalte
mug(r) de f … alvarez en segunda vida tiene quatro yndios pagan como los arriba
baldra a su enComendero cada año lo que yra declarado a la marjen Memoria de
las ebCom(das) del Pu(o) llamado La Ramada juriz(on) de s(ta) m(ta) que por estar
en la zierra divididos y apartados no se declaran los n(es) de sus pueblos /
don Fr (co) de peralra 400 (escrito al margen)
El cap(an) don Fr(co) de perlata enComendero en La Ramada de un
Repartimiento En prim(a) vida tiene trynta yndios utiles labradores que pagan
sus frutos y demoras en mays trigo de la tr(a) bladra al en Comendero En cada un
año libre de costo Y Costas lo que al marjenm yra declarado
Estevan delg (do) 320 (escritro al margen)
El cap(n) estevan delgado enComendero de otro Repartim(o) en la rramada
en prim(a) vida tiene veynte y quatro yndios utiles labradores como los de arriva
baldran En cada un año libres al enComendero lo que al marjen yra declarado
al (o) de troya 300 (escrito al margen)
Encomiendas, indios y tributos 187
El cao(n) al(o) de troya enComendero de otro Repartm(to) en la rramada
(arriba se añade: en prim(a) vida) tiene veynte yndios utiles labradores como
los de arriva baldran libres en cada un año al encomendero lo que al marjen yra
declarado
Greg (o) mexia 320 (escrito al margen)
El cap (an) Greg(o) mexia encomendero en La Ramada de otro Repartim(to)
En prim(a) vida tiene vaynte y quattro Yndios utiles labradores como los De
arriba bladran a su enComendero En cada un año libres de todos costos Lo que a
la marjen yra declarado
P (o) de cadiz 100 (escrito al margen)
P(o) de cadiz encomendero de otro Repartim(to) de dha Ramada en prim(a)
bida tiene diez yndios utiles labradores Como los de arriba baldran libres a El
EnComendero en cada un año lo que a la marjen yra declarado /
la viuda de Hernandes 150 (escrito al margen)
La buida de Hernandes Como tutriz de Hernandes de su hijo menor ques
EnComendero de otro Repartimiento en la dha Ram(da) en segunda vida tiene
catroze yndios utiles labradores como los de arriba baldran en cada un año libres
al enComendero lo que al marjen yra deClarado
enComiendas de los dos lugares de españoles de la un(a) Cordova y sev(a)
gov(on) de s(ta) m(ta) y en que Cabesas estan los dhos Repartim(os) y en que bidas
Y en que pagan las demoras y cuanto queda de Propvecho a los enComenderos
pagados costas y costas (sic)
Curacaca 80 (escrito al margen)
el Pu(o) de yndios llamado curacaca enCom(da) de Fr(co) de medina en ¿
segunda vida tiene seis yndios utiles labradores q Conforme a la tassa questa
puesta a Rende catorze yndios de senbradura Rentan y balen a su enComendero
pagado costas lo que al marjen yra declarado
Seoquirica 80 (escrito al margen)
El pu(o) llamado seoquirica enCom(da) de Jose de zillos en prim(a) bida
tiene sico yndios utiles labradores como los de arriba balen y rrentan En
Cada año a su encomendero lo que al marjen ba declarado
Sigaca (escrito al margen)
El Pueblo de yndios llamado sigaca enCom(da) de Xoval dias corcho tiene
tan solam(te) dos yndios no son de provecho
188 Carl Henrik Langebaek
Sigueca (escrito al margen)
El Pueblo llamado sigueca de naturales que se agrego a la R(a)l Corona no le
a quedado mas que un yndio tan solam(te) /
Posigueyca
El Repartim(to) de posygueyca EnCom(da) de p(o) (…) de vera En prim(a)
vida tiene tan solam(te) dos yndios no es de provecho
Curinca 40 (escrito al margen)
El Pueblo y Repatim(to) llamado Curinca enCom(da) de doña ana m(a) en
seg(da) vida tiene quatro ynduos utiles no es de Conziderazion su aProvechamien(to)
El Pueblo y Repartim(to) que tiene Br(me) xroce en enCom(da) en prim(a) bida
tan solam(te) tiene dos yndios no son de Provecho
Caguendoa 50 (escrito al margen)
el pu(o) y Repartim(to) llamado caguendoa EnCom(da) de gaspar de
villalobos en postrera Vida tiene seis ynduos utiles labradores Como los de arriva
su aprobecham(to) ba al marjen señalado
El pu(o) y Repartim(to) de doña ju(a) duarte tiene dos yndios de enCom(da)
En segunda vida no son de ningun provecho
Posygueyca 50 (escrito al margen)
El Pueblo de yndios llamado posigueyca EnCom(da) de don d(o) mazariegos
en prim(a) bida tiene sico yndios utiles lo que Rentan y balen a su enComendero
en Cada un año libre de Costos yra al marjen señalado el Pueblo y Repartim(to)
de ss(an) de madrid En segunda bida tiene dos yndios no es de provecho
Dongora 50 (escrito al margen)
El Pu(o) de yndios llamado dongora tiene sicno yndios utiles labradores
Como los de arriba en ultima vida /
baldra cada año a su enComendero libre de todos Costos lo que al amrjen
yra deClarado
El Pueblo y Repartim(to) de yndios de la enCom(da) de al(o) de Cardenas en
ultima vida tine un yndio util no es de ningun provecho
El Repartm(to) de yndios de tome de luque En segunda bida no tienje mas
de tan solam(te) un yndio no es de provecho El Repartim(to) de bernardo Ramirz
en ultima vida parece no tene mas de un yndio no es de ningun Provecho
40 (escrito al margen) El Pu(o) llamado bechinca enCom(da) de doña cat(a)
de angulo en segunda bida tiene quatro yndios utiles labradores como los de arriba
lo que bales En cada añoa a su enComendero yra al marxen declarado
Encomiendas, indios y tributos 189
El repartim(to) y enCom(da) de ant(o) Romero parecio tener tan solam(te)
dos yndios en segunda vida no es de Provecho
40 (escrito al margen) El Pueblo de yndios de guacaca EnComineda
(sic) de ju(o) rrivera (?) en segunda vida tiene quettro (sic) yndios utiles el
probecho que dan a su enComendero Libre de Costo yra al amrjen de Clarado
150 (escrito al margen) El Pueblo llamado carocueca en la zierra enCm(da)
de doña cat(a) lina de angulo de ultima vida tiene Catorze yndios utiles /
Pagan su demora en pita lo que balen y Rentan cada año a su encomendero
yra al marjen declarado
200 (escrito al margen) El Pu(o) llamado congueca EnCom(da) de p(o) jordan
visino en la zierra en prim(a) vida tiene diez y siete yndios utiles pagan su demora
en pita como los de arriba y lo que balen cada año a su enComendero libre yra
declar(do) a la marjen
50 (escrito al margen) El Pueblo llamado Cabirica enCom(da) de thome de
luque en la zierraen postrera vida tiene sicno yndios utiles que pagan su demora
en pita como los de arriva lo q balen a su enComendero cada año yra al amrjen
declarado
El Pueblo y enCom(da) de ju(o) de la Rua en prim(a) bida tiene dos yndios
utiles no es de provecho
S(ta) Cruz 400 (escrito al margen) el pueblo de s(ta) Cruz y sus anexos
EnCom(da) de don fr(co) mal(do) de rri bas En prim(a) vida tiene treynta yndios
utiles labradores pagan su demora en Labranza de mayz lo que balen a su
EnComendero libres En Cada un año yra declarado la marjen
50 (escrito al margen) El pu(o) de tanxiraca enCom(da) de don ant(o)
manxarez en ultima vida tiene seis yndios utiles labradores como los de
arriba lo q valen en cada un año a su enComendero yra a la marxen deClarado /
la enCom(da) de la menor de doña jazintya marche (?) En ultima vida parezio
tener dos yundios tan solam(te) no se de provecho
110 (escrito al margen) El Pueblo de onca enCom(da) de fausto De v(a) Real
en prim(a) vida tiene onze Yndios utiles labradores como los de Arriba lo que
balen y Rentan a su enComendero Yra en l marjen deClarado
150 (escrito al margen) La menor de ju(o) de salas baldes tiene de enCom(da)
en segunda vidaCatorze yndios utiles pagan su demora En pita floxa por ser de la
zierra lo que bale En cada un año a su enComendero yra a la margen declarado
190 Carl Henrik Langebaek
130 (escrito al margen) el menor del cap(n) F(co) de lodeña en seg(da) bida
tiene otro Repartimiento Con Treze yndios utiles pagan de su demora En pita lo
que le balen y Rentan al EnComendero yra al marjen deClarado
80 (escrito al margen) d(o) de nava menor goza otro Repartim(to) en seg(da)
bida tiene ocho yndios utiles pagan sus demoras En pita floxa lo que bale al
enComendero En Cada un año yra a la marje declar(do)
60 (escrito al margen) dona ysavel de castro enComendera de ottro
Repartim(to) En segunda bida tiene siete yndios utiles Labradores lo que dan
de provecho a su enComendero en Cada un año yra a sus (tachado) declarado al
marjen en la Corona de su mag(d) esta /
otro Repartim(to) de Yndios no tiene mas de tan solam(te) dos yndios no son
de Provecho
80 (escrito al margen) don ant(o) de Rva de neyra goza de ottro Repartm(to)
en primera vida tiene ocho yndios utiles pagan su demora en pita floxa lo que
balen en cada un año yra declarado
50 (escrito al margen) p(o) … de Rojas tiene otra enCom(da) En seg(da) vida
con sinco yndios utiles pagan su demora En pita lo que balen En cada un año yra
a la marjen deClarado
ju(o) de barros tiene otra enCom(da) en seg(da) vida con dos yndios tan
solam(te) no es de provecho
La enCom(da) de p(o) de astorga tiene en Seg(da) vida otros dos yndios No
son de provecho
80 (escrito al margen) La enCom(da) de d(o) Rs(o) menor en seg(da) vida
tiene ocho yndios pagan su demora en pita lo que valen En cada un año yra al
marjen declarado
80 (escrito al margen) La enCom(da) dee M(n) de cela y anda (?) en segunda
vida tiene ocho yndios utiles en la zierra pagan sus demoras
en pita lo que balen y Rentan a su enComendero yra a la marxen deClarado
juan parras (?) (tachado)
60 (escrito al margen) La enCom(da) de ju(a) Gomez en seg(da) vida tie ne
seys yndios utiles en la zierra pagan sus demoras en pita lo que balen y rn(tan) en
cada un año a su enComendero yra deClarado a la marjen
La enCom(da) de doña ysavel de Herr(a) en segunda vida tiene tan solam(te)
dos yndios no son de provecho
Encomiendas, indios y tributos 191
50 (escrito al margen) La enCom(da) de ju(o) Gomez de silva en prim(a) vida
tiene sinco yndios utiles pagan sus demoras en pita lo que bale a su encomendero
cada año yra declar(do)
Los Repartim(tos) de yndios del Valle y pu(o) nuevo lu Garees de españoles
del gov(no) de s(ta) m(ta) que por ser Yndios de mala paz no tienen lugares q se
puedan Nonbrar ni cosa zierta en sus demoras y aprovechamienTos ban señalados
en la forma s(te)
Esta encom(da) parece que valdrá 150 p cada año La enco(da) que era de p(o)
ruiz de tapia que al press(te) esta baca tiene tres yndios utiles labradores lo que
balen y rrentan a su encomendero no se a podido ajustar
Parece baldra 40n (escrito al margen) La enCom(da) de fr(co) chiquillo en
seg(da) vida tiene quatro yndios no se puede aberiguar lo que balen en cad un
año
150 (escrito al margen) La enCom(da) de garzia gutieres de m(ca) en prim(a)
vida tiene trze (?) yndios labra dores pagan sus demoras en mays lo q rentan y
balen a su encomendero en cada un año yra a la marjen declarado /
60 (escrito al margen) La enCo(da) de p(o) zambrano cavallero en prim(a)
vida tiene seis yndios labrado res como los de arriba lo que rentan y balen En cada
un año yra declarado al marjen
80 (escrito al margen) La enCom(da) de luis flores Hurtado yden en seg(da)
vida tiene ocho yndios utiles labradores como los de arriba lo que rentan y balen
yra declar(do) al marjen
70 (escrito al margen) La enCom(da) del cap(an) ant(o) flores en jun (...) En
prima vida tiene syere yndios labradorees como los de arriba yden al marjen
100 (escrito al margen) la enCm(da) de miguel de balmaecha en prim(a) vida
tiene diez yndios Labradores yden al marjen
200 (escrito al margen) La enCom(da) de ju(o) de cabrera en seg(da) bida
tiene veynte yndios labradores yden al marjen
200 (escrito al margen) la enCm(da) de Uniaymo (tachado) Podoress (arriba
se añade: del tachado) encomendero / don ger(mo) de barrionuevo tiene dies y ocho
yndios utiles labradorees como los de arriba es de prima Vida yden al marjen
200 (escrito al margen) El pueblo llamado el molino en Com(da) de gaspar
de mendoza en prim(a) bida tiene veynte yndios utiles Labradores pagan sus
demoras En mays yden al marjen
La enCom(da) de de(o) daza en seg(da) bida tiene tres yndios de mala paz /
no son de Provecho
192 Carl Henrik Langebaek
100 (escrito al margen) La enCm(da) de xtoval dias en seg(da) vida tiene
nueve yndios labradores como los de arriva yden al marjen
la enCom(da) de ana tapia en seg(da) bida dos yndios no son de provecho
80 (escrito al margen) La EnCom(da) de m(el) de silva menor en segunda
bida tiene ocho yndios utiles labradores como los de arriba pagan su demora en
mays yden a la marjen
80 (escrito al margen) La enCom(da) de di(o) lorenzo en prim(a) bida tiene
ocho yndios utiles labradores pagan en mays sus demoras yden al marjen
nada (escrito al margen) La enCom(da) de br(me) ss(s) (?) del protillo en
segunda bida por ser de mala paz no son de provecho
200 (escrito al margen) La enCm(da) de fr(co) de cuenca en prim(a) bida
Tiene diez y nueve yndios utiles Labradores pagan su demora en mays yden al
marjen
100 (escrito al margen) La enCom(da) de mathias gomez duttor (?) en prim(a)
bida tiene diez yndios utiles Labradores pagan sus demoras En mays yden al
marjen
100 (escrito al margen) La enCom(da) de de(o) de aRoyo en seg(da) bida
tiene dies yndios utiles al marjen
200 (escrito al margen) La enCom(da) de f(co) chaparro en Prim(a)Vida tiene
diez y ocho yndios Labradores pagan sus demoras En Mays yden al marjen /
La enCm(da) de de(o) de la Peña en ultima Vida tiene quatro yndios son de
mala paz no son de provecho
60 (escrito al margen) La enCom(da) de miguel lopez Ruieros (?) en seg(da)
bida tiene seis yndios utiles Labradores yden al marjen
70 (escrito al margen) La enCom(da) de marta de ortega (?) En ultima bida
tiene siete yndios labradores yden al marjen
150 (escrito al margen) La enCom(da) de ju(o) de mora en ultima vida tiene
quinze yndios labradores yden al marjen
150 (escrito al margen) La enCm(da) de al(o) de ventas En prim(a) ida tiene
Catorze yndios labradores
110 (escrito al margen) La enCom(da) de thomas nevado en seg(da) Vida tene
onze yndios labradoresy den al marjen
La enCom(da) de m(a) de vega mug de di(o) Flores enjuro en segunda bida
tiene quarenta yndios Labradores yden Al marjen
Encomiendas, indios y tributos 193
aquí siguen las Relaziones de los lugares villa de thenerife ocaña y
tamalameque de la misma Governazion
don Grmo de quero /
Mandame vm Señor Por la suya de v(te) Y uno de marzo de este año 3scrita
de la ciu(d) del rrion de la acha Le Ynforme Los pueblos encomendados que
ay en la juridizion desta villa Y en que personas Y cabeza estan Y por quantas
bidas Y si ay alguna que este Yncorporada a la corona rreal Y las que estubieren
demoradas en que forma y cantidad y las que no lo estubieren en que pagan a
sus enComenderos sus rrentas Y de qualquier manera que pagan sus tributos
Y estan tasado cada Yndio en cada un año Y si lo pagan en plata o en frutos Y
que cantidad le queda al encomendero pagado doctrine ro y mayordomo y que
la rrazon que desto se enbiare sea con la puntualidad Y mayor ajustamiento que
pudiere Y que ansi mismo Los tenientes de oficiales reales desta Villa den rrazon
de lo que an balido los nobenos a su mag(d) el año Passado Y lo que balen este
presente si estubieren Rematados Los diezmos Y que la misma diligencia haga en
la ciudad de tamalameque o que lo comitta a persona que lo haga Y cumplendo
con lo que se me manda por estar ocupado en esta diligencia Y en otros negocios
Ynportantes de la justz(a) que admnistro Y en expedizion y no poder Yr a la dha
ciudad de tamalameq Lo cometi al capitan ju(o) salvador de biberos persona muy
Entedida Y de confianza quien rremitio la rrelazion que Sera Con esta Y en lo que
toca a esta villa digo Señor que Ay en ella diez y nueve encomiendas de Yndios
enCoMendados en las personas que abaxo Yran declarados Y en cada uno dellos
aY Los Yndios siguientes
300 (escrito al margen) Primera mente el Pueblo nombrado San sebastian
enomendado por dos bidas en juan ortiz zambrano por m(te) del capitan miguel
de flores que tiene veintte y cinco yndios utiles de travaxo
200 (escrito al margen) Itten el Pueblo de yndios nombrado Ulloa
encomendado en salvador de celayandia por una bida por sucesion del capitan
salbador pinto su abuelo difunto que tendra catorze Yndios de trvaxo /
200 (escrito al margen) Iten el pueblo de Yndios nombrado cura enComendado
por una vida en diego de Castro por subssesion de clemente de la peña su padre
difunto que tendra treze Yndios Utiles de travaxo
250 (escrito al margen) Ytten el pueblo de gonogori encomendado en el
capitan Juan de Cañabar por dos bidas Con diez Y siete YnDios utiles de travaxo
270 (escrito al margen) Ytten el Pueblo de santiago encomendado en el
cap(n) mn (?) de celayandia por dos bidas por muerte de juan de Ybarra buytron
con Veinte yndios de travaxo
194 Carl Henrik Langebaek
300 (escrito al margen) Ytten el pueblo nombrado el morro enComendado en
luis mexia bernal por dos bidas con veinte y seis Ydios utiles de travaxo
200 (escrito al margen) Ytten el pueblo nombrado arroba encomendado en
el capitan nufio mn (?) difunto que lo tenia por dos bi …y lo tendra suzessor que
hasta agora no se quien ssea por una con doze yndios utiles de travaxo
270 (escrito al margen) Ytten el pueblo nombrado ==== (sic) encomendado
en don al(o) de ulloa belon por dos bidas por muerte de di(o) mexia con veinte
Yndios utiles de travaxo
40 (escrito al margen) Ytten el pueblo nombrado coscorucio Ycorli
encomendado en doña Fran(ca) bernal por una bida como sucessora del capitan
p(o) de carmona su marido difundto que lo tenia por dos bidas con tres Yndios
utiles de travaxo
130 (escrito al margen) Ytten el pueblo nombrado Cosco Rucio que esta de
porttado a pedimiento del fiscal del rreyno en la misma dona fran(ca) bernal por
provission de la rreal aud(a) asta que se Concluya una Caussa que sobre ellos esta
pendientte en el conssexo rreal de yndias Con diez yndios utiles de trabaxo
130 (escrito al margen) Ytten el Pueblo nombrado Cor Li enComendado en
P(o) de heredia salazr por una bida por su ba (…) de pedro de heredia su padre
difunto con diez Yndios
Ytten el pueblo nombrado Gorupe encomendado en (…) na maria de guebara
muxer de juan de rrobles del (…) cinar por una vida por subcess(on) de luis bajez
de guebara su padre difuntto con siete yndios de travaxo /
305 (escrito al margen) Yden el pueblo de Yndios nombrado cotorce
enComendado en el cap(n) antonio merino por dos bidas con veinte y dos Yndios
utiles de travaxo
250 (escrito al margen) Ytten el pueblo de yndios nombrado cotore
encomendado En el capitan jaime xinobare por dos bidas con diez Y ocho Yndios
utiles de travaxo
50 (escrito al margen) Yden el pueblo de Yndios nombrado cumanta
enComendado en mn balerio por dos bidas por muerte de dona juana de rriberas
con quatro Yndios de travaxo
60 (escrito al margen) Yden el pueblo de Yndios nombrado Congore
encomendado en el capitan mn de amuscoteguy por dos bidas por m(te) del capitan
juan de diaz (?) con cInco Yndios utiles de trabaxo
400 (escrito al margen) Ydem el pueblo de Yndios nombrado chamarin
encomendado en luis nuñez bela por dos bidas con veinte y ocho Yndios utiles de
travaxo
Encomiendas, indios y tributos 195
100 (escrito al margen) Yden el pueblo de yndios nombrado mantto
encomendado en lucas rodigues por dos bidas con ocho Yndios uti les de travaxo
320 (escrito al margen) Yden el pueblo de Yndios nombrado naribitu
encomendado en doña ana de pallares por una dida por muertte del capitan manuel
de pallares con veinte y quatro Yndios utiles de trabaxo.
Todas las encomiendas e yndios que ay en la juridizion desta villa son los
arriba rrfereridos los quelaes ttodos en general estan tassados por los vissitadores
que a abidoen esta Provy (a) con horden de su mag(d) en que cada catorze dellos
hagan y beneficien una fanega de maiz de sen bradura que fue la tassa mas
acomodada que se les pudo dar para pagar sus tributtos assi Por ser los dhos
yndios acostumbrados a este exercizio y travaxo Como por ser la tierra tan pobre
que de ninguna manera lo pudieran pag(r) quando los tassaron en otra Cossa o
en platta de cada una fanega destas de senbradura se suelen coxer en cada un año
quando son los temporales buenos cientto Y cinquenta fanegas de maiz y quando
no son tales /
menos y quando son malos que muchas bezes sebcede nada que al fin el
coxer uno coxer consiste con se buenos o malos los tienpos Y el maiz que se coxe
se distribuye en el gastto desta villa y en llevarlo a la ciudad de zaragoza para el
sustentto de las minas de oro que en ella ay que sino se les lleva no se pudrian
sustenttar las dhas minas ni su mag(d) yntteresara lo que Yntteresado (do tachado)
en sus rreales quintos cada fanega de maiz vale en esta villa conforme son las
cossecgas pero lo mas hordinario es a p(o) Y a pesso Y medio de suerte que Con
esto Y con pagar mayordomo y dotrina Y darles como les dan los encomedderos
las achas Palas y machettes que an memester para el beneficio de sys rrozas y
otros gastos que Con ellos tiene Muchas vezes no alcanza el yntteres de los fruttos
que dan Y quando al canza es tan poco que apenas se pueden sustentar y asi
ttodos los que no tiene otras ayudas como lo bera vm quando nota (?) buena benga
por bista de ojos como los aprovechamientos son tan diberssos no e podido hazer
mexor justificacion ni me pareze se puede
hazer Guarde nro Señor a Vm detenerife
16 de mayo de 1625
viii. denuncia de lucas garcía miranda
soBre el maltrato a los indios en 1628
encomiendas, 73, c.2 l. 24
El siguiente es el testimonio de Lucas García Miranda, nombrado obispo de Santa
Marta en 1627; el defensor de los indios, Luis Rosales Velandia, y los curas de
algunas de la poblaciones cercanas a Santa Marta, con respecto al trato que se
daba a los indios
1
. El texto fue encontrado y descrito por Ernesto Restrepo (1975:
248) y luego citado por Gerardo Reichel-Dolmatoff (1951: 50-1), aunque ninguno
de los dos transcribe en su totalidad los maltratos a los que eran sometidos los
indígenas, en especial, las torturas y otras crueldades que sufrían de parte de los
mayordomos.
El panorama descrito por García Miranda no podía ser más deprimente.
Al igual que sus antecesores, el Obispo encontró que los encomenderos no
estaban interesados en la cristianización de los indígenas, sobre todo si salía de
sus bolsillos, y que muchos frailes se dedicaban a la buena vida (García, 1953:
86-90). El descenso de la población encomendada era su mayor preocupación;
el Obispo menciona que, en relación con años pasados, tan sólo sobrevivía la
tercera parte de la población. Hacía 20 años, sostenía, existían 3.000 indígenas
encomendados en vecinos de Santa Marta, mientras que ahora sólo había 600. En
ese tiempo todos los hombres entre los dieciséis y los setenta años debían pagar
48 reales anuales a sus encomenderos. Se debe anotar que el rango de edad de
los tributarios parece excesivo, comparado con otras regiones, como el antiguo
territorio muisca, donde la edad fluctuaba entre 17 y 54, lo cual se consideraba
un tope, o regiones donde iba de los 14 a los 45 o de los 14 a los 50 años (Molino,
1976: 62; Villamarín y Villamarín, 2003: 107). Pero además de eso, ahora les
exigían 96 reales y los sometían a todo tipo de atropellos: los obligaban a trabajar
ElnombredelObispofguracomoLuisenbuenapartedelabibliografía(García,953:86)pero
aparececlaramentecomoLucaseneldocumento.ElnombredeLucasloconfrmafrayAlonso
de Zamora (1980, 2: 213).
198 Carl Henrik Langebaek
en sus labranzas por jornales miserables, sin darles alimentación, sin dejarlos ir
a los servicios religiosos y obligando también a sus mujeres; a los pescadores no
sólo les cobraban las demoras, sino que además los obligaban a que les llevaran
pescado. Es más, según las denuncias del defensor de los indios, los encomenderos
se hacían nombrar herederos de los caciques si ellos fallecían sin descendencia.
Los testimonios de Andrés Martín de la Peña, cura de Bonda y Jeriboca,
de fray Juan de Leiva, cura de Macinga, y de fray Martín Vásquez, cura de
Mamatoco, refuerzan las quejas del Obispo y del Defensor. E Incluso van más allá,
puesto que se refieren a los más horribles castigos con azotes, cepos, y grillos;
y mencionan cómo los indígenas huían de sus tierras, y narran haber enterrado
personas víctimas de los desmedidos castigos.
BiBliografía
García, Luis
1953 Reseña histórica de los Obispos que han regentado la Diócesis de Santa
Marta. Primera Parte (1534-1891). Biblioteca Nacional de la Historia 86.
Bogotá: Editorial Pax.
Molino, María Teresa
1976 La encomienda en el Nuevo Reino de Granada durante el siglo XVIII.
Sevilla: Consejo Superior de Investigaciones Científicas-Escuela de
Estudios Hispano-Americanos.
Reichel-Dolmatoff, Gerardo
1951 Datos histórico-culturales sobre las tribus de la antigua Gobernación de
Santa Marta. Bogotá: Banco de la República.
Restrepo, Ernesto
1975 Historia de la Provincia de Santa Marta. Bogotá: Instituto Colombiano
de Cultura.
Villamarín, Juan y Judith Villamarín
2003 “Native Colombia: Contact, Conquest and Colonial Populations”. Revista
de Indias, vol. 63, 227: 105-34.
Zamora, Fray Alonso de
1980 Historia de la Provincia de San Antonino del Nuevo Reyno de Granada.
Dos vols. Bogotá: Instituto Colombiano de Cultura Hispánica.
Denuncia de Lucas García Miranda 199
transcriPción del documento
Información 28 Junio 1628
Auto. En la ciudad de Santa Marta a veintiocho días del mes de junio de mil y
seiscientos y veintiocho años su Señoría Reverendísima del señor doctor don Lu-
cas García Miranda por la gracia de Dios y de la Santa Iglesia de Roma Obispo de
este obispado de Santa Marta y Río de el hacha del consejo de Su Majestad etc.
Dijo que en tiempo de un año que ha pasado después que Su Señoría entro
en este obispado han llegado a su noticia muchas cosas que padecen los indios
naturales del distrito de esta ciudad encomendados en algunos vecinos de ella por
apremiarles demasiadamente en trabajos excesivos a ellos y sus mujeres e hijos
por tener mayores aprovechamientos de lo que Su Majestad permite por sus reales
ordenanzas lo cual ha sido causa de haberse menoscabado los pueblos y lugares
de los dichos naturales y no haber al presente la tercia parte que había en años
pasados y que de traerles tan apurados en el trabajo de sus labores y labranzas
fuera de sus pueblos y aun en ellos, no dan lugar a que sean también doctrinados
como convenía al bien y provecho de sus almas y para que en todo se ponga
el remedio necesario informando a Su Majestad con relación verdadera de los
dichos excesos.
Mandaba y mando que Luis de Rosales Velandia vecino de esta ciudad
protector general de los naturales de esta provincia como persona que por el dicho
oficio que usa y ha usado por nombramiento de los gobernadores de ella, informe
a Su Señoría por escrito y capítulos distintos de lo que se contiene en este auto y
de lo demas que en Dios y en su conciencia sabe y le consta /
que padecen los pobres naturales y que conviene que se remedie para su
buena conservación espiritual y temporal y que sea luego para que pueda ser
informado Su Majestad en esta primera ocasión de galeones y asi lo proveyó e
firmo, Lucas, obispo de Santa Marta.
Ante mi Francisco de Igoaran, Notario
Notificación. En este dicho día, mes y año dichos notifique el auto de suso a
Luis de Rosales Velandia, protector general de los naturales de esta provincia en
su persona y de ello doy fe, Francisco Igoaran, Notario =
Reverendísimo Señor.
Relación de las cosas que los Naturales de la provincia de Santa Marta
padecen en que han menester remedio para su buena conservación.
200 Carl Henrik Langebaek
1. En esta provincia de Santa Marta había agora veinte años mas de tres
mil indios encomendados en vecinos de esta ciudad de Santa Marta que estaban
poblados solamente en su distrito en sus pueblos con mujeres y hijos en buena
conservación porque no tenian tan excesivos trabajos como hoy tienen y padecen
por sus encomenderos y mayordomos de que resulta no haber al presente quedado
mas de hasta seiscientos indios.
2. Estos pobres naturales estaban demorados de suerte que cada uno desde
edad de diez y seis años hasta sesenta pagaban al encomendero en cada un año
cuarenta y ocho reales y agora les llevan noventa y seis reales sin exceptar los
reservados de menor, ni de mayor edad, con que los viejos apurados /
del trabajo no a llegan a vivir el tiempo que antiguamente se conoció Y sobre
cobran esta demora les hacen muy malos tratamientos
3. Es cosa lastimosa el ver que estos naturales despues de estar demorados
y acudir a sus encomenderos con la paga de su demora (doblada de la que tenian
obligacion de dar) los obligan los dichos encomenderos y mayordomos a que
trabajen personalmente en sus labores y labranzas y otras cosas que se les ofrece
diciendo que se les pagara su jornal de cada día (que es un real) y demas de que
no les dan de comer no les pagan el dicho jornal y mas cobran de ellos la demora
por entero, teniéndoles ocupados todo el año con el trabajo de sus haciendas y
labranzas sin dejarles descansar mas que los domingos y fiestas de que se salen
para hacer sus labranzas las para sustentarse con harta miseria ellos, sus mujeres
e hijos no dándole lugar como lo tenian en los años atrasados para gozar de su
libertad ganando sus jornales en el discurso del año con los vecinos de la ciudad
con que tenian bastantisimamente dinero con que pagar al encomendero sus
demoras y comprar sus herramientas y otras cosas necesarias de sus rescates, y
maíz para su comer y tenian tiempo para hacer buenas labranzas y comidas, y los
vecinos particulares que no son encomenderos hallaban por su dinero la buena
comodidad de tener jornaleros, con que unos edificaban casas, y otros aderezaban
las que tenian necesidad de remedio, y hoy se padece en todo un gran trabajo.
4. Demas del trabajo que padecen estos naturales todo el año como esta
dicho en las labranzas /
de sus encomenderos, les obligan que lleven sus mismas herramientas de
hachas, machetes y palas para el beneficio de las dichas labranzas de manera que
los encomenderos, ni se las dan, se les quiebran, se los aderezan.
5. Ansi mismo, no contentos los encomenderos con apretar demasiadamente
a que los pobres naturales hagan mas labor de las que se les pudiera tasar, por
esta razon, al tiempo de sembrar, y de limpiar las dichas sementeras obligan los
encomenderos y sus mayordomos, a que las mujeres de los dichos indios acudan
Denuncia de Lucas García Miranda 201
a trabajar, en sembrar y limpiar las labores con sus maridos, porque ellos solos,
no pudieran beneficiar tanto como les habian hecho trabajar, y no les pagan a las
dichas mujeres cosa alguna ni les dan de comer, sacándolas de sus pueblos y casas
dejando sus hijos pequeños sin abrigo de padre ni de madre.
6. También son afligidos, maridos y mujeres, en el trabajo del coger las se-
menteras, y en que les obligan a que a cuestas, lo carguen y lleven a encerrar y
guardar en las estancias, que unas estan a legua y otras estan a media legua de
distancia de las dichas labranzas, pudiéndolo cargar con cabalgaduras.
7. Con haber Su Majestad por lo que ha sido informado despachado cedulas
para que los naturales indios no corten palo brasil, por el notable trabajo que en
ello se pasa, por criarse el dicho palo en las montañas y riscos más altos y ásperos
con todo eso les obligan algunos encomenderos a que lo corten, como lo han
hecho este presente año de veinte y ocho, y otros /
atrasados y es fuerza que lo bajen a lo llano a cuestas con muy gran trabajo
y riesgo de sus vidas.
8. Cuando a los encomenderos y mayordomos se les ofrece enviar uno o dos
o mas indios, cuatro seis y nueve leguas fuera de sus casas les obligan con rigor
a que vallan y lleven sus caballos sin pagarles cosa alguna ni darles el matalotaje
que es necesario, sin reparar que sea de día, ni de noche, ni que llueva, ni que
halla otro impedimento contra su salud.
9. Algunos de los pueblos de estos naturales que son pescadores, por cos-
tumbre antigua tienen hecho asiento en que todo el año por sus parcialidades y
semanas vienen a pescar, para la republica y en ella se reparte para su sustento de
los vecinos, y a los dichos pescadores se les paga al fin de la semana su jornal, con
que tienen para pagar a sus encomenderos sus demoras de mas de que despues de
haber pescado para la ciudad, pescaban para ellos y sus granjerías, vendiéndolo
por las calles, y no solamente sus encomenderos se contentan con la paga de la
demora sino que sin descontarles de ella cosa alguna, les obligan a que les lleven
pescado, todos los dias a su casa, y por ocuparlos en otro trabajo, les privan de
poder pescar, como queda dicho para sus aprovechamientos vendiéndolo por las
calles, de que resulta muy gran perjuicio a los pobres particularmente en las cua-
resmas por no hallarlo a comprar como de antes
10. Cuando les parece a los encomenderos se van ellos y sus mujeres y familia
a los pueblos de sus encomendados y en ellos se estan el tiempo que les parece y en
el mismo pueblo vive y asiste de ordinario el mayordomo que tiene, con lo cual /
Los pobres naturales reciben notables daños y agravios por que con la mano
de encomendero y mayordomo les quitan sus comidas y hacen otras vejaciones
semejantes por ser como es gente pobre y miserable.
202 Carl Henrik Langebaek
11. Y es cosa lastimosa que no contentos con apurar a estos naturales en vida
con tan excesivos trabajos y malos tratamientos hay algunos encomenderos que
cuando muere algún indio capitán o cacique sin dejar hijos, el tal encomendero
se hace su heredero, y la miserable hacienda que deja se la toma sin dar parte de
ello a la justicia, ni acordarse de que se haga bien por el alma del difunto siendo
cristiano.
12. También hay encomenderos que aprovechándose de las demoras y demas
trabajo personal de los dichos sus encomendados, (de lo cual esta obligado a pagar
el estipendio al padre doctrinero que le hace la doctrina) les obliga a los dichos
naturales a que le den el dinero que monta el dicho estipendio diciéndoles, que el
tal doctrinero, no le va adoctrinar a el, si no a los dichos naturales y que asi ellos
lo deben juntar y pagar.
13. Asi mismo los dichos encomenderos para tener servicio en sus casas
sacan de los pueblos y natural de sus encomiendas algunos muchachos, y
muchachas y los traen a su servicio a donde los tienen hasta que mueren sin darles
por ello otro premio ni paga, que una muy tenua vestidura con que algunos andan
vestidos solamente el medio cuerpo sirviendo de lo que le podía servir un esclavo,
y algunos más maltratados de palabra y obra que si lo fueran.
14. Algunos de los encomenderos tienen obrajes de pita en los pueblos de los
dichos naturales, que es /
una casa suficiente a donde todos los dias de trabajo desde que (...) amanece
hasta que anochece hacen que se recojan los muchachos y muchachas a hilar pita,
la cual se les entrega por peso, y por el han de entregar otra tanta hilada sin quitar-
les merma teniendo como tienen mucha, y les dan tarea señalada de a tres cuartos
y si no la dan acabada los azotan y maltratan sin darles de comer aunque sean
huérfanos obligando a los pobres de sus padres y parientes a que lo busquen para
dárselos y asi, unos y otros estan apurados y mueren de hambre y afligidos de tan
grandes trabajos, sin cuidado de curarlos en sus enfermedades y apurados con el
trabajo de estos obrajes, con azotes y prisiones de cepos y grillos en que los ponen,
unos se huyen y se van fuera de sus naturales y otros desesperan y se ahorcan.
15. Y no solamente son apurados con tan grandes trabajos los dichos naturales
sino que con ellos no pueden ser también doctrinados como se requiere y es
necesario porque nunca asisten en sus pueblos y casas si no es de noche algunos
porque los mas, se quedan en las labranzas y no vuelven a ellos desde el lunes
hasta el domingo o víspera de fiesta y estos tales Dios les obliga la necesidad a
ocuparse en sus pobres labores para tener que comer.
16. También son molestados con que entre los pueblos donde viven y tiene
sus labranzas hay cantidad de reses vacunas de algunos vecinos el cual ganado
Denuncia de Lucas García Miranda 203
les hace mucho daño y perjuicio por que les comen sus labores y sembrados hasta
sus mismas casas porque son cubiertas de paja.
De las cosas referidas tienen de presente /
los naturales muy gran necesidad de remedio y de no haberlo será su total
ruina y acabamiento, y para cumplir con el auto y mandato del señor reverendísimo
doctor don Lucas García Miranda obispo de este obispado de Santa Marta
del consejo de Su Majestad presento ante Su Señoría, y por el descargo de mi
conciencia porque mediante el oficio que administro el protector de los naturales
me consta de todo lo referido por quejas que ellos me han dado, y otros por vista
de ojos y asi lo juro a Dios y a la Cruz en forma de derecho y lo firme, Luis de
Rosales Velandia.
Auto. En la ciudad de Santa Marta en treinta dias del mes de junio de
mil y seiscientos y veinte y ocho años Su Señoría del señor doctor don Lucas
García Miranda obispo de este obispado. Habiendo visto la relación y memorial
presentada por Luis de Rosales Velandia vecino de esta ciudad y protector general
de los naturales de los trabajos que padecen dignos de breve remedio dijo que el
suso dicho parezca ante su señoría y se ratifique en el juramento fecho en el dicho
memorial
Y que por el tenor de los capítulos de el parezcan a jurar y declarar los padres
doctrineros lo que supieren para que con toda justificación Su Señoría informe a
Su Alteza de ello y puedan ser favorecidos y remediados los pobres naturales y
asi lo proveyó mando e firmo Lucas obispo de Santa Marta, ante mi Francisco de
Iguaran notario.
En este dicho día treinta de junio de mil y seis cientos y veintiocho años en
conformidad del auto de arriba que lo notifique a Luis de /
Rosales Velandia protector de los indios pareció ante su señoría reverendísima
y juro por Dios Nuestro Señor y la señal de la Cruz habiéndosele mostrado el
memorial de capítulos firmado de su nombre que había presentado que es suya la
firma del donde dice Luis de Rosales Velandia, y lo hizo y firmo y es la verdad
de lo que sabe porque (sabe) que le han dado los naturales y por lo que ha visto
que padecen y se ratifica en el juramento que hizo en el dicho memorial y siendo
necesario lo da por repetido aquí de nuevo y lo firmo y declaro ser de edad de
treinta y nueve años Luis de Rosales Velandia, Francisco de Igoaran, notario.
Testigo. En la ciudad de Santa Marta en treinta dias del mes de junio de mil
y seiscientos y veinte y ocho años su señoría reverendísima del señor doctor don
Lucas García Miranda, obispo de estas provincias del consejo de Su Majestad
para mas bien informar en razon de las cosas que tienen necesidad de remedio
los indios del distrito de esta ciudad al Rey Nuestro Señor, hizo parecer ante si a
204 Carl Henrik Langebaek
Andres Martín de la Peña presbítero cura doctrinero de los pueblos de Bonda y
Jeriboca y del suso dicho recibio juramento en forma de derecho por Dios Nuestro
Señor y la señal de la Cruz y habiéndolo hecho y prometido de decir verdad
mando que le sean leídos y mostrado los capítulos del memorial presentado por
el protector general de los dichos indios y que por el tenor de cada uno de ellos
declare lo que supiere.
1. Al primer capitulo dijo que sabe este testigo como natural que es de esta
dicha ciudad y que administra el oficio de cura doctrinero tiempo de diez años.
Como habra cosa de veinte /
años que había en los pueblos de los dichos naturales mucha cantidad de
indios, que le parece serian tres mil casados con sus mujeres y hijos y que siempre
se han ido disminuyendo y acabando por haberlos apurado demasiadamente sus
encomenderos y mayordomos, y no dádoles lugar como lo tenian de antes para
sus buenas comodidades y por esta causa no habra hoy seiscientos indios.
2. Al segundo capitulo dijo = Que lo que sabe de las que ha oído a los dichos
indios quejarse de que les cobran y llevan agora de presente sus encomenderos
mas demora de la que en años atrasados ellos pagaban y que este testigo ha visto
que se cobra de ellos a ocho reales por cada indio y esto con mucho rigor sin
reservar a los viejos de mas de sesenta años y que asi se quejan algunos de este
rigor.
3. Al tercero capitulo dijo = Que dice lo que tiene dicho sobre las demoras
que pagan los indios demorados y que algunos encomenderos ocupan a los dichos
sus encomendados en algunas cosas que los han menester diciendo que por ello
les descontaran sus demoras y que despues de haberse aprovechado de ellos les
cobran la dicha demora. Y que sabe por haberlo visto que los que van a hacer
labranzas y sementeras de maíz para los dichos encomenderos si son demorados
y les descuentan la demora por lo menos con esto no les pagan su trabajo porque
merecen mucho más estando como estan en estas labranzas ocupados todo el año
y mas que no les dan /
el sustento sino que ellos comen de sus comidas, y estan toda la semana fuera
de sus pueblos y casas hasta el sábado o víspera de fiesta si la hay, trabajando sin
tener otros dias de descanso en los cuales hacen lo que pueden para sus comidas
y labores que son muy tenuas por hallarse tan cansados que aun apenas pueden
por la mañana ir a oír misa, lo cual no padecían de antes porque gozaban de su
libertad y trabajaban donde querian por su jornal conque tenian dineros para sus
demoras, herramientas y resgastes, y comprar maíz para sustentarse si les faltaba,
y tiempo suficiente para hacer sus labranzas y asi ellos vivían con descanso y
los vecinos que no son encomenderos tenian comodidad para hacer sus casas y
aderezar en ellas lo necesario, y hoy no hallan un peón para ello.
Denuncia de Lucas García Miranda 205
4. Al cuarto capitulo dijo = Que sabe y le consta por haberlo visto que los
indios que van a trabajar en las labranzas y sementeras y otros trabajos en que
sus encomenderos los ocupan, llevan obligados de ellos sus mismas herramientas
de palas, y hachas y machetes, sin habérselas dado, ni aun cuando se les quiebra
aderezándoselas.
5. Al quinto capitulo dijo = Que sabe por lo haber visto que los encomen-
deros que ocupan a sus encomendados en las dichas labranzas les hacen trabajar
tanto que no lo pueden beneficiar y asi para ello obligan a que sus mujeres vallan
a les /
ayudar en el dicho trabajo y no les pagan por ello cosa alguna ni les dan
el sustento, y dejan sus casas solos toda la semana y sus hijuelos pequeños, y
algunas veces a sucedido por esta causa quemárseles sus casas.
6. Al sexto capitulo dijo que en cuanto a que obligan a las mujeres de los indios
a que vallan con sus maridos a coger el maíz de las sementeras que siembran, dice
lo que tiene dicho arriba y que sabe y le consta que para sacar lo de las labranzas
y encerrarlo en las estancias de sus encomenderos que unas estan a media legua,
y a cuarto de legua lo cargan a que estos y que no les pagan este trabajo pudiendo
excusarles de tan gran trabajo cargándolo con bestias.
7. Al séptimo capitulo dijo = Que lo sabe como en el se contiene porque ha
visto que contra lo mandado por Su Majestad obligan a los pobres indios algunos
de sus encomenderos a que corten palo brasil y lo han cortado en años atrasados
y en este presente año de seiscientos y veinte y ocho en que padecen muy grandes
trabajos en buscarlo por los montes altos y riscos que es donde se cría y ser forzoso
sacarlo a lo llano a cuestas y no se lo pagan ni les dan el sustento.
8. Al octavo capitulo dijo = Que ha visto muchas veces lo contenido en el,
obligando los encomenderos y mayordomos cuando se les ofrece a los pobres
indios que vayan cuatro, seis y ocho leguas y que lleven sus mismas cabalgaduras
que tienen y esto sin darles premio ni paga por ello ni aun darles para la comida y
sin reparar que halla tiempo bueno o malo ni que se excusen los pobres indios /
9. Al noveno capitulo dijo = Que desde que se acuerda este testigo tener uso
de razon ha visto como por semanas venían los indios pescado res a pescar para
repartir por los vecinos de esta ciudad los cuales pagaban dinero con que a los
dichos indios se les daba y paga su trabajo y ellos tenian y les era suficiente para
dar su demora y quedarles para sus necesidades porque también se aprovechaban
despues de haber pescado para la dicha repartición, en pescar para ellos, vender
por las calles a los vecinos y esto era de mucha consideración para los pobres y
mas en la cuaresma y agora los encomenderos de los tales indios no les dan lugar
a la dicha granjería porque en pescando para la comunidad los ocupan en otras
206 Carl Henrik Langebaek
cosas, y en que para ellos lleven todos los dias pescado a su casa y no les pagan
por ello nada ni se lo descuentan de sus demoras por que los cobran por entero.
10. Al décimo capitulo dijo = Que cuando les parece a los encomenderos se
van a estar en los pueblos de sus encomendados y los que son casados llevan a sus
mujeres y familia y se estan el tiempo que les parece de que reciben mucho daño
y menoscabo los pobres naturales con el subsidio de estarles dando lo que tienen
para su comer, y en particular les aflige más que los mayordomos todos viven en
los mismos pueblos y, como dicho tiene cada día les esfuerza el pedirles lo uno y
lo otro que tienen para sustentarse ellos y sus mujeres e hijos miserables. /
11. Al onceno capitulo dijo = Que esto de heredar los encomenderos a los
indios capitanes y caciques que mueren en sus encomiendas sin dejar hijos que
no lo sabe porque no lo ha visto, mas de que a oído decir en confuso que hay
encomendero que lo hace .
12. A los doce capítulos dijo = Que no sabe ni a oído que los encomenderos
obliguen a los indios despues de haber cobrado de ellos la demora a que ellos
mismos paguen la doctrina a el cura porque a este testigo siempre le paga el
encomendero.
13. A los trece capítulos dijo = Que le consta y sabe por lo haber visto como
muchos y aun los mas de los encomenderos para su servicio y de su casa y familia
saca de los pueblos de sus encomendados servicio de muchachos, y muchachas y
se sirven de ellos mientras viven y que no sabe que les paguen por este trabajo mas
de las vestiduras que les dan unos mas bien vestidos y tratados que no otros.
14. A los catorce capítulos dijo = Que todo lo en el contenido es verdad y
pasa con los pobres naturales porque lo sabe de vista de ojos con el rigor que re-
cogen los muchachos y muchachas desde siete años para arriba en una casa que
tiene hecha de propósito los que tienen obraje de pita, y allí los tienen desde la
mañana hasta la noche hilando la tarea que les dan de a tres cuartas y algo menos
conforme el muchacho que es, y no les quitan merma sino que otra tanta a de dar
hilada constándole a este testigo que tiene merma y mucha según la pita, y si no /
acaban la tarea los azotan y ponen en prisiones de grillos, y herraduras,
y es cosa lastimosa que no les dan de comer, aunque sean huerfanos sino que
sus padres y parientes lo han de buscar y si enferman la cura que les hacen es
enviarlos a sus casas, sin cuidar de ellos mas, hasta que estan buenos que vuelvan
a trabajar y asi algunos desesperan y se huyen y se ahorcan.
15. A los quince capítulos dijo = Que con el trabajo que tienen los indios y
sus mujeres y hijos como esta dicho en la labranzas unos y otros en hilar pita no
pueden ser bien adoctrinados ni les dan lugar a ello sus encomenderos y mayor-
domos porque los indios grandes no asisten de ordinario a sus pueblos sino los
Denuncia de Lucas García Miranda 207
dias de fiesta y domingos a oír misa y algunos vienen tan cansados del trabajo
que no la oyen y luego se van a sus labrancillas porque no tienen otro día de lugar
para ellos.
16. A los diez y seis capítulos dijo = Que le consta a este testigo de lo con-
tenido en el porque entre los mismos pueblos y casas de los indios suele andar
el ganado vacuno y caballar que tienen algunos vecinos de esta ciudad de que
reciben muy gran daño los naturales en sus labranzas y sementeras porque ante
ellos a mucha costa de su trabajo lo procuran cercar de palizada no les basta que
lo rompen y les talan las dichas sus labores, y asi parecen de hambre algunos de
ellos y no les basta el quejarse de los dichos perjuicios para que se remedie sino
que padecen al presente el dicho daño de los dichos ganados y aun /
en tanta manera que les suelen comer los cubijos de sus casa que son de paja,
y que estas son causas con que los pobres naturales por ella se han menoscabado
y muerto y destruido y que sino se remedian seran consumidos en muy breve
tiempo y asi conviene para la buena doctrina de ellos y su buena conservación
y aumento que Su Majestad lo remedie y ponga un protector general que mire y
cuide de ellos sin respetos humanos porque los que lo son y han sido, los nombran,
los gobernadores y estos tales no pueden, ni tienen mano para lo que hicieran, si
fueran nombrados por Su Majestad y esto es lo que sabe y siente para si y la
verdad para el juramento que tiene fecho y declaro ser de edad de cuarenta y
cuatro años poco mas o menos y lo firmo.
Lucas obispo de Santa Marta, Andres Martín de la Peña, ante mi Francisco
de Igoaran, notario.
Testigo 2. En Santa Marta en dos de julio de mil y seiscientos y veinte y ocho
años Su Señoría Reverendísima para la dicha averiguacion hizo parecer ante si al
padre fray Juan de Leiva de la orden de San Francisco, cura doctrinero del pueblo
de indios llamado Macinga y sus anejos del cual tomo y recibio juramento por
Dios Nuestro Señor y la señal de la Cruz In verbo sacerdotis y prometio de decir
Verdad y siendo preguntado por el dicho memorial dijo lo que se sigue.
1. Al primer capitulo dijo = Que habra mas tiempo de veinte y seis años que
este testigo /
reside en esta ciudad en diferentes años y muchos de ellos por doctrinero en
las doctrinas que estan asignadas a su convento de San Francisco de esta ciudad
para ayuda del sustento de el y que en los principios de este tiempo había mas de
tres mil indios casados en el distrito de esta ciudad y Palencia encomendados en
particulares vecinos y que agora en toda esta provincia no había la tercia parte y
de esto a sido la causa sus enfermedades y los excesivos trabajos que han tenido y
tienen en servir a sus encomenderos y apurarlos ellos y sus mayordomos.
208 Carl Henrik Langebaek
2. Al segundo capitulo dijo = Que según lo mandado por Su Majestad sobre
la cantidad de mora que ha de pagar el indio a su encomendero le consta a este
testigo que hoy pagan mucho mas y para cobrarles apuran con rigor y que desde
edad de ocho años estan dando demora a sus encomenderos algunos indios
porque les estan trabajando todos los dias en hilarles pita y que no reservan a los
viejos por que les hacen trabajar hasta que mueren por lo cual ha venido tanta
disminución en los naturales.
3. Al tercer capitulo dijo que a oído decir que algunos encomenderos cobran
las demoras y mas hacen que los indios les trabajen personalmente en labranzas
y sementeras de maíz que hacen y no les descuentan por ello cosa alguna y que
los indios que trabajan en estas labores para los encomenderos de mas de lo dicho
no comen a costa de los suso dichos sino que ellos comen de sus comidas y toda
la semana gastan /
en estas labranzas sin descansar mas que los domingos y dias de fiesta y
asi padecen mucho en hacer sus sementeras los pobres indios para ellos y sus
mujeres e hijos con que sustentarse por no tener tiempo desocupado para ello
como lo tenian de antes en otros años en los cuales podían hacer buenas labranzas
y trabajaban en esta ciudad con quien les pagaba cada día un real de jornal, tenian
dinero para sus demoras y para comprar sus herramientas y resgastes y maíz para
comer si les faltara y los vecinos hallaban los que no eran encomenderos indios
necesarios para hacer sus casas y aderezarlas y hoy no se hallan desocupados para
ello y unos y otros padecen mucha necesidad y trabajo.
4. Al cuarto capitulo dijo = Que sabe por haberlo visto que los indios cuando
van a trabajar en las labores y labranzas de sus encomenderos llevan obligados de
ellos y de sus mayordomos las herramientas necesarias de palas de hierro hachas
y machetes sin dárselas los dichos encomenderos ni aun aderezárselas cuando se
les rompen trabajando en sus aprovechamientos.
5. Al quinto capitulo dijo que lo sabe como en el se contiene porque ha visto
que al tiempo del sembrar las sementeras y de limpiarlas por ser muy grandes y
mayores de las que pueden beneficiar los indios que las labran les obligan sus
encomenderos y mayordomos a que sus mujeres les vayan a ayudar en el dicho
trabajo y que por ello no les pagan cosa alguna ni les dan la comida y dejan sus
casas y hijuelos pequeños solos y algunas veces cuando vuelven al cabo de la
semana /
del trabajo a sus casas ha visto que algunos las han hallado quemadas.
6. Al sexto capitulo dijo = Que ha visto en muchas ocasiones que algunos
encomenderos obligan a las mujeres de los indios sus encomendados que vayan
también a coger el maíz de las labranzas con sus maridos y despues a cargarlo
Denuncia de Lucas García Miranda 209
a cuestas unos y otros desde las sementeras hasta la estancia donde se guarda y
recoge estando algunas mucha distancia apartadas y no les pagan el dicho trabajo
el cual pudieran excusarles cargándolo con cabalgaduras.
7. Al séptimo capitulo dijo = Que lo sabe por haberlo visto y constarle de ello
que en algunos años atrasados cortaron palo Brasil alguno indios y este presente
año también pasando excesivo trabajo en ello y buscarlo por los riscos y montañas
y sacándolo a lo llano a cuestas como lo hacen.
8. Al octavo capitulo dijo = Que lo ha visto hacer muchas veces con algún
rigor despachando algunos indios a sus negocios sin pagarles su trabajo ni darles
el matolataje ni otra cosa y que llevan sus mismas cabalgaduras.
9. Al noveno capitulo dijo = Que antiguamente se estableció el pescar los
indios pescadores para la republica y les pagaban cada sábado su jornal y los
indios pescaban para ellos de por si y lo vendían por las calles con que los pobres
vecinos tenian para su sustento y en particular /
las cuaresmas y que este testigo ha oído quejarse a muchos vecinos diciendo
que los encomenderos no dan lugar a estos porque ocupan a los pescadores
despues de haber pescado para la repartición de la republica en lo que les parece
y que por esto no les pagan y mas cobran sus demoras y obligan a los indios a que
les lleven cada día pescado a su casa.
10. A los diez capítulos dijo que ha visto como algunos encomenderos y
los mas de ellos cuando les parece se van a los pueblos de sus encomendados y
los que son casados con su mujer y familia y se estan el tiempo que les parece
molestando a los pobres indios y sus mujeres y hijos con su asistencia personal
obligándoles a que les den de sus comidas y pobreza y que quien mas hace esto
es los mayordomos porque todos ellos viven de ordinario en los dichos pueblos
y lo sienten mucho los indios de mas de que es contra las ordenanzas de Su
Majestad.
11. A los once capítulos dijo que lo contenido en el, en cuanto ha heredar los
encomenderos a los capitanes y caciques que mueren sin dejar hijos no lo sabe
mas de haberlo oído decir.
12. A los doce capítulos dijo que solo lo ha oído decir de algún encomendero
mas que no sabe que verdad se tenga en que habiendo cobrado de sus encomendados
la demora y aprovechándose de su trabajo personal les obliguen a que paguen el
estipendio de la doctrina = /
13. A los trece capítulos dijo que lo contenido en el es la verdad y le consta
de ello por haberlo visto y que de ordinario sacan indios y indias muchachas de su
210 Carl Henrik Langebaek
natural y los pueblos de sus en encomiendas y los tienen en su servicio sin darles
mas paga de la contiene el /
capitulo
14. A los catorce capítulos dijo que lo contenido en este capitulo es y pasa
como en el se contiene por que lo ha visto por vista de ojos en algunos pueblos
de indios encomendados a donde tienen puestos obrajes de pita en una casa a
donde recogen todos los muchachos y muchachas desde edad de ocho años y les
obligan a que allí estén todo el día torciendo pita por (tasa) que les señalan y si
no la acaban los agotan y castigan y por ser trabajo muy grande algunos se huyen
y a los tales los ponen en prisiones de cepo y grillos que tienen para ellos que la
pita se les da pesada por peso y por el han de entregar la tarea sin quitarles las
mermas que tienen muy grandes para gente tan miserable y que algunos hilan y a
tres cuartas y mas que no les pagan ni dan de comer aunque sean huérfanos sino
que sus padres y parientes los sustentan solamente en sus en sus enfermedades les
suelen sangrar y si les hacen otro algún remedio es muy tenuo y padecen mucho
trabajo y otros inconvenientes muy grandes dignos de remedio. /
15. A los quince capítulos dijo que es la verdad y lo que pasa con los pobres
indios porque estan tan apurados en el trabajo de los encomenderos que solo
el domingo y el día de fiesta descansan y esto de trabajar en las labores de sus
encomenderos por que para ellos y sustentarse y sus mujeres e hijos trabajando
los pobres indios estos tales dias festivos y de noche porque luego por la mañana
se van al trabajo del encomendero y asi no pueden ser bien doctrinados, y es de
tal manera que a este testigo le ha dicho indio de los de su cargo que por haberse
tardado en estar rezando no pudo acabar su tarea y lo habían azotado y esto es y
sucede muy de ordinario.
16. A los diez y seis capítulos dijo que sabe por haberlo visto que padecen
los pobres naturales mucho trabajo y molestia con que entre sus mismos pueblos
y casas traen muchos vecinos de esta ciudad ganado vacuno y caballar y este
ganado les hace algunos años quedarse sin labranza de maíz que comen ni otros
mantenimientos que siembran porque aunque con mucho trabajo lo cercan rompen
la cerca y entran y comen y talan las dichas labranzas y aun algunas veces les
desbaratan y comen las mismas cobijas de las casas en que viven. Y que en todo
lo que dicho tiene este testigo conviene haya y se ponga remedio de suerte que
estos pobres /
naturales no sean tan afligidos y molestados porque de no lo haber de manera
que tenga efecto perecerán y se consumirán como se ha visto por experiencia en
los años pasados y esto dijo que es la verdad para el juramento hecho y en el se
afirmo y declaro ser de edad de sesenta y seis años poco mas o menos y lo firmo
Lucas, obispo de Santa Marta, Fray Juan de Leiva, ante mi Francisco de Igoaran
Denuncia de Lucas García Miranda 211
Testigo 3. En este dicho día dos de Julio de mil y Seiscientos y veinte y ocho
años sus Señoría Reverendísima para la dicha averiguación Hizo parecer ante si
al padre fray Martín Vásquez predicador general del convento de San Francisco
de esta ciudad cura doctrinero de los naturales de Mamatoco y sus anejos del cual
tomo y recibio juramento in verbo sacerdotis y habiéndolo hecho y prometido de
decir verdad y siendo preguntado por los capítulos del dicho memorial dijo lo que
se sigue.
1. Del primer capitulo dijo que este testigo habra cosa de un año que bajo a
esta ciudad y convento de la ciudad de Santa Fe del Nuevo Reino de Granada y
asi lo que pasa de este capitulo solo es de oídas y que infiere de los tratamientos
que ha visto hacer tan malos a los indios que será asi verdad y que asi en todos los
sermones que ha hecho /
en esta cuaresma pasada de este presente año les ha encargado la conciencia
a los encomenderos porque de noticia supo que de malos tratamientos habían
muerto algunos mayordomos a algunos indios azotándoles amarrados a la ley de
Bayona que llaman sobre lo cual este testigo se ha opuesto con los mayordomos
y encomenderos que los traten bien pues Su Majestad no se los encomienda por
Esclavos sino para que procuren Su buena conservación.
2. Al segundo capitulo dijo = Que entre tres encomenderos, el uno solo tiene
hasta diez y ocho o veinte indios demorados y que los demas encomenderos y el
referido tienen obrajes de hilar pita a donde trabajan hilando los indios de toda
edad y indias muchachas y casadas y que estos tales tienen algunos indios de pala,
que llaman, con que hacen labranzas de maíz y que estos tales en no habiendo
trabajo en las labranzas en que ocuparse los hacen entrar en el obraje y hilan pita
y estos indios son los que no estan demorados y que de los demorados se cobra
con regularidad y que a estos tales en las facciones que los ha menester y ocupa
el encomendero no les descuenta por los dias que los ocupa cosa ninguna de su
demora sino que la reservación de los indios muchachos /
y viejos sabe este testigo que no reservan a ningunos porque los muchachos
desde edad de siete a ocho años para arriba trabajan hilando y torciendo pita y
los viejos tejiendo mantas y hamacas maures y otras cosas en que los ocupan
los dichos encomenderos y que este testigo se a escandalizado mucho de que
no reserven a viejos tejiendo mantas y hamacas maures y otras cosas en que los
ocupan los dichos encomenderos y que este testigo se ha escandalizado mucho de
que no reserven a viejos por enfermos y viejos que sean como se hace en el Nuevo
Reino a donde este testigo ha sido doctrinero algunos años.
3. Al tercero capitulo dijo que los tres encomenderos que este testigo tiene
en su doctrina solo el uno como tiene dicho tiene hasta diez y ocho o veinte indios
212 Carl Henrik Langebaek
demorados de mas de cincuenta que tiene de pala que unos van a las rozas y
labranzas y otros a el obraje y cuando es tiempo de que limpiar y coger el maíz
ocupa a estos demorados en las dichas labranzas y aun que ha oído decir que les
da un real por su trabajo cada día con todo a que so queriendo como doctrinero
informarse de la verdad le dijeron algunos indios sonriéndose como haciendo
burla que no les pagaban y si pagaban a algunos u otros no y eso una medida
pequeña de maíz que no llega a un real de valor de donde resulta que muchos
indios no se quieren casar porque dicen no poderse sustentar ni tener lugar para
trabajar y sustentar mujer por que el indio esta en la roza trabajando y la mujer
en el obraje /
y los hijos hilando para el encomendero sin pagarles ni darles de comer, ni
lugar en toda la semana para buscar sus comidas y hacer sus labranzas, tanto que
este testigo les ha visto ir de noche los indios y sus mujeres e hijos a sembrar sus
maíces y yucas y que el domingo y día de fiesta faltan muchos a la obligación
de oír misa por que la forzosa necesidad les obliga a ir a buscar de comer y que
este testigo les ha dicho visto la urgente necesidad que vengan muy de mañana
a oír misa porque cumpliendo con esta obligación primero puedan acudir a los
demas y si tienen los pobres indios necesidad de aderezar la casa en que vive
no le dan lugar para ello sino es las fiestas en que lo hacen y que en cuanto a
el beneficio que les resultaba a estos naturales de gozar de su libertad ganando
sus jornales en el discurso del año entre los vecinos con que pagaban demoras y
tenian otros aprovechamientos y los dichos vecinos comodidad de aderezar sus
casas y hacerlas de nuevo al presente ha visto este testigo que el día que faltan
pagan la tarea del obraje a el encomendero hilándola de noche o mercando la
hilada de otros y los vecinos no hallan un indio por ningún dinero como solían
sino es los días de fiesta que la necesidad pura les obliga a trabajar en los dias
como a este testigo le consta que queriendo /
un vecino de esta ciudad hacer una casa junto a una doctrina de este testigo
se concertó con los dichos indios que se la hiciesen en los dias de fiesta.
4. Del cuarto capitulo dijo = Que es verdad que los encomenderos que tienen
labranzas obligan a los indios a que para ello lleven sus mismas herramientas de
palos hachas y machetes que ellos tienen para sus rocitas y si se les quiebran en
el trabajo del encomendero no se las adereza ni calza ni les pagan ni satisfacen
cosa alguna lo cual ha reprehendido este testigo predicando en los pulpitos y
encargado la conciencia a los encomenderos.
5. Al quinto capitulo dijo que es verdad que al tiempo de sembrar las
labranzas van las indias casadas y solteras a sembrar con los dichos indios y
despues al desyerbar y limpiar las rozas de la hierba que ha nacido van las dichas
indias casi todas las semanas hasta que se coge por lo cual no les pagan ni dan de
Denuncia de Lucas García Miranda 213
comer estos dias que se ocupan en estas facciones de que redunda perdida de sus
casas pues las dejan solas y a sucedido que cuando vuelven hallan robadas sus
pobres alhajas.
6. Al sexto capitulo dijo que es verdad que los dichos indios y dichas indias
se ocupan en coger el maíz con excesivo trabajo pues trabajan doblado por la poca
fidelidad y confianza que los mayordomos hacen de estos naturales porque en la
misma labranza /
lo hacen juntar y allí medir en unos catagrues al(tos) como a trojes que hacen
a diez y a quince fanegas y despues de haber medido en la dicha roza trescientas o
cuatrocientas fanegas que es lo que se coge de dos fanegas que siembran, lo aca-
rrean a cuestas yndios e indias en sus propias mochilas y costales a media fanega
cada uno hasta el pueblo y en la misma puerta de la casa y despensa lo vuelven
a medir y de allí a encerrar y despues a desgranar y acarrear y llevar al pueblo
cuando sus encomenderos lo han menester sin pagarles por todos estos trabajos y
facciones un solo maravedí sino es el maíz que el desventurado indio puede coger
de cosa de dos o tres embozadas y si los mayordomos les coge en este pequeño
hurto los maltrata azotándoles y dándoles de palos y esto resulta de tener parte el
mayordomo en lo que se siembra de donde redunda que por tener mas parte siem-
bra mas y multiplica cuidado y trabajo en los indios y toda esta facción tienen en
cada año dos veces por tener dos sementeras de maíz.
7. Al séptimo capitulo dijo que los indios de su cargo y doctrina no cortan el
palo brasil que contiene este capitulo pero que sabe de oídas que otros encomen-
deros lo hacen cortar con sus indios.
8. Al octavo capitulo dijo = que es verdad que si el encomendero o el ma-
yordomo a menester enviar fuera de sus pueblos por algún recado o enviar carta
o traer /
carga aunque sea de su ocupación de cuatro o seis dias obligan a los dichos
indios a que vayan y lleven sus caballos con sus sillas o enjalmas como lo han
menester sin pagarles cosa de consideración que equivalga al trabajo y es tanta
verdad esto que estando este testigo haciendo doctrina en un pueblo de un
encomendero acarreo con los indios y sus caballos de los mismos indios mas de
doscientas fanegas de maíz y algunos indios que no tenian caballos apretados del
mayordomo buscaban yeguas o caballos los primeros que hallaban para el dicho
trabajo = Y esta facción era de noche y preguntando este testigo a los indios
que porque llevaban maíz a la dicha hora le respondió que su encomendero se
lo mandaba y despues de acarreado volvió a preguntar este testigo a los dichos
indios que les había pagado
9. Del noveno capitulo dijo que por no haber mas de un año que este testigo
asiste en esta ciudad y su doctrina no sabe lo que pasa en razon de lo que requiere
214 Carl Henrik Langebaek
el pescado este capitulo mas de que ve algunas veces pescar y repartir raciones
por los vecinos.
10. Al décimo capitulo dijo que ha visto como uno de los encomenderos de
su doctrina va muy a menudo a estarse en el pueblo de indios de su encomienda el
tiempo que le parece tanto que sabe este testigo que el gobernador le ha /
enviado a llamar y le ha puesto pena de que no valla sin licencia suya al
dicho pueblo y no obstante esto va las veces que le parece de a donde resulta gran
dejación de los naturales porque les quitan sus comidas, bollos para sus negros
cuando les falta y de los mismos criados son también maltratados los dichos indios
cogiéndoles sus gallinas y caballos para ir y venir a la ciudad y en cuando a los
mayordomos dice este testigo que en todo el año asisten entre los mismos indios
haciéndolos levantar al trabajo antes del día y salir tarde de las rosas castigando
cualquier descuido que tienen en el obraje de manera que la asistencia de estos
mayordomos redunda mil penalidades para los indios pues no solamente sirven
a su encomendero sino a ellos en sus casas como si fueran dueños absolutos los
mandan y envían cargados con maíz y otras cosas a sus mujeres y otras partes de
que escandalizan estos recién convertidos trayendo entre ellos a mujercillas las
cuales quieren también ser servidas a costa de los indios= Y sabe asi mismo este
testigo que los mayordomos como asisten entre los indios tienen sus caballos en
que van y vienen a la ciudad y los indios les traen la hierba y tienen corrales de
cebones y las indias acarrean la comida y el agua enviándoles a buscar por los
montes y quebradas una hierba que llaman bledos y otras cosas que comen el
dicho ganado y cuando de esto se descuidan los azotan con tan grande regula/
ridad como si fuesen sus esclavos.
11. Al onceno capitulo dijo ser asi y como se contiene en este capitulo y que
para mayor verificación le sucedió a este testigo con uno de los tres encomenderos
de su doctrina que murio un indio estando haciendo doctrina en otro pueblo y
bajo a enterrarlo y llamando a la mujer de dicho indio antes de venir su presencia
llamo al encomendero que estaba en el pueblo en la sazón a el fiscal y amenazo a
la india para que no le diese a este testigo cosa para decirle de misas a su marido
y que si le hubiera de dar que una sarta que tenia el dicho difunto que son de
piedras coloradas que los dichos indios estiman entre ellos y valdrá cosa de cien
reales no se la diese sino otra de menos estima y valor lo cual hízola como se lo
mando por el miedo y le dio varas artas que la dicha india pidio para el efecto
a otro indio diciéndole a este testigo que aquella era la que su marido tenia y
que al cabo de ocho dias o diez le fue a buscar la india a donde estaba haciendo
doctrina y llorando le dijo lo que tiene arriba referido y que su encomendero le fue
a esculcar su asa y a buscar los rincones y mochilas y hallando en una esta carta
buena y unos brazaletes que son como manillas y valdría cosa de cuarenta reales
Denuncia de Lucas García Miranda 215
y más diez reales en la mochilita se lo quito el dicho encomendero y se lo llevo y
este testigo movido de las lagrimas y lastima se vino a esta ciudad a quejarse a el
gobernador de ello y al señor reverendísimo /
y que encontrando en el camino al mayordomo de este encomendero le dijo
a lo que venia lo cual el dicho mayordomo fue corriendo al dicho encomendero
y le contó y dijo a lo que había venido este testigo y tomando la bendición de su
prelado para ir a la prosecución del caso dicho llego el dicho mayordomo a este
testigo y le dio la sarta y las manillas pidiéndole primero no lo supiera el dicho
gobernador y señor reverendísimo y se quedo con los diez reales y este testigo
llevo la sarta
y manillas a la dicha india.
12. A los doce capítulos dijo que no lo sabe porque los mismos encomenderos
han pagado la limosna y estipendio a el síndico del convento de este testigo del
tiempo que ha hecho doctrina.
13. A los trece capítulos dijo = Que es verdad todo lo en el contenido porque
ha visto como los encomenderos se sirven de los dichos muchachos y muchachas
y se sirven de ellos en sus casas en esta ciudad.
14. A los catorce capítulos dijo que acerca de los obrajes de pita es verdad
pues en los tres encomenderos de la doctrina que hace este testigo cada uno
tiene el suyo y que yendo este testigo a hacer doctrina no hallando casa de vi-
vienda ni iglesia en que decir misa ni hacer doctrina y rezar, hecho los indios
que hilaban del obraje de la casa en que estaban hilando para vivir este testigo
en ella sobre lo cual tuvo algunos disgustos con el encomendero y mayordomo
porque le decían que echase a un indio de su casa y en ella se entrase este tes-
tigo y asi el dicho encomendero y mayordomo quitaron su casa a el cacique del
pueblo y la hicieron /
obraje y el indio y su mujer se entraron a vivir en otra casa con otro indio y
por no haber lugar para todos dormían fuera del bohío sujetos a las inclemencias
del cielo y diciendo este testigo a el dicho indio que se quejase a el gobernador
dijo que tenia miedo de su encomendero y para mayor verdad de esta pregunta
declara este testigo que pasando a otro pueblo de otro encomendero y estando
la casa en que habian vivido los demas doctrineros caída la hizo de nuevo y por
entonces estaba el obraje en casa de otro indio y que luego que este testigo paso
a otro pueblo a hacer doctrina volviendo a enterrar de allí a tres dias un difunto
hallo la casa que había hecho para su vivienda hecha obraje hilando en ella toda
la chusma y que diciéndole al mayordomo que por que se había hecho aquello
respondió que su amo lo había mandado y donde al presente esta, a hecho este
testigo una iglesia y una casa para vivir que era un bohío viejo y han dicho agora
216 Carl Henrik Langebaek
que a de servir de casa de obraje y en el otro encomendero también tiene otro
obraje y casa muy capaz y muy grande de a donde asi en este como en todos los
demas se ajuntan todos los muchachos indios e indias todos los dias de trabajo
desde que amanece a hilar la dicha pita hasta que acaban la tarea la cual en un
pueblo de estos encomenderos es una onza, en otro media onza, en otro cinco
ochavas y esta pita se les da por peso todos los dias /
tan al gusto que no desdice el fiel una paja de trigo y para poderla hilar la
peinan los dichos indios y la rastrillan con las uñas hasta que viene a quedar como
una madeja de cabellos despues que los ha peinado una mujer del cual beneficio
expele alguna cantidad de estopa tanta que este testigo por curiosidad mandaba
guardar todos los dias y en cuatro meses que estuvo en una de estas doctrinas
junto tanta cantidad de estopa que hincho dos petacas para hacer un colchoncillo
y es gran lastima digna de gran consideración que esta mermándosele, recibe a
los dichos indios que hilan sino que a de volver tanta cabal el mismo peso como lo
recibio de donde resulta que las indias mozas y muchachas ofenden a Dios como
a este testigo le consta por buscar pita para suplir esta merma y los padres que
tienen hijos en el obraje por no ver azotar a sus hijos mercan como pueden alguna
pita y la tienen en su casa y traen los muchachos a el obraje todos los dias una
madejilla para suplirla mas se huyen algunos ora porque le hurtaron la pita ora
por escaparse de los azotes que los mayordomos o por mejor decir como tres de
estos obraje que es un símil de galeras como este testigo lo predico aseando estas
cosas a los mayordomos y encomenderos por lo cual quedaron exasperados con
este testigo = Mas dice este testigo /
que los que se huyen por esta causa van ahurtar lo que pueden para tener
con que pagar la dicha merma y en cuanto a darles de comer dice este testigo ser
asi como se refiere en el capitulo y aunque le consta que a cerca de esto junto el
gobernador los encomenderos y les mando que a cada uno de los indios que hilan
en el obraje se les diese un bollo de maíz de una libra, ve este testigo que no se
cumple por que dicen los encomenderos que, que provecho y ganancia han de
tener si les dan a todos de comer y quien mas padece esta necesidad son los pobres
huérfanos que no tienen padre ni madre, como hay tan poca caridad entre estos
naturales, se huyen y se van desde muy pequeños a cuya causa perecen ni asisten
en sus doctrinas y aunque en ellas estén enfermos no los curan ni cuidan de ellos
antes bien ha visto este testigo que diciendo un indio que estaba malo de un pie le
cogió el mayordomo de el y tirándole y refregándole daba voces a los cuales salio
este testigo y llegando dijo que lo hacia de flojo y que era un perro borracho y
este testigo reprehendió a el mayordomo y le dijo tuviese caridad y asi por la poca
que tienen algunos encomenderos y mayordomos mueren, a que estos indios con
el trabajo de a que estos obrajes por que en ellos les dan tantos azotes que vuelve
a jurar este testigo /
Denuncia de Lucas García Miranda 217
In verbo sacerdotis que en diez meses que ha que este doctrinero a enterrado
muchos muchachos indios e indias y le consta que tres indios que en su tiempo
han muerto han sido de puros azotes que un mayordomo indio le dio para mayor
verificación y verdad de esto que declara y lo estime mas a la real Majestad dixo
que el primer día de Pentecostés de a que este presente año le dijeron que el
mayordomo había enterrado un indio que mato a azotes y este testigo de secreto
fue con cuatro indios a la sepultura y lo saco y le hallo de pies a cabeza desollado
a azotes y los genitales abiertos por que lo azoto el dicho mayordomo indio
amarrado a la ley de (Bayona) de donde resulto que los indios le dijeron a este
testigo que un indio que había casado cuando se bajo de esta doctrina le mato
también a azotes por que se huyo algunos dias del obraje y a otro indio que este
testigo envió desde la doctrina a esta ciudad por pescado se huyo y habiéndolo
el mayordomo a las manos despues que se había venido este testigo, le dio tantos
azotes que callo sin habla al pie del estante en que estaba amarrado, y en cuanto a
los cepos y grillos, que es verdad que los tiene todos los mayordomos para cuando
se huyen o no hacen tan a gusto lo que les mandan todo lo cual le a lastimado
tanto que este testigo a que hecho mu /
chas diligencias con su prelado para no ser Doctrinero y evadirse de las
pesadumbres que con los mayordomos y encomenderos ha tenido por volver por
estos naturales y estaba determinado este testigo de dar cuenta a la Real Audiencia
de Santa Fe y llegando a su noticia que su señoría reverendísima con su santo celo
trataba del remedio de estos agravios y extorsiones no pasó con su determinación
adelante, hasta ver lo que resultaba de esta información.
15. A los quince capítulos dijo ser asi verdad como en el se contiene y que
para más bien de estos naturales y prueba de esta verdad declara que en la doctrina
que tiene esta dividida en cuatro partes y pueblos distantes unos de los otros mas
de a legua a cuya causa no solo no pueden ser doctrinados y catequizados en
nuestra santa fe, pero redunda en mucha perdición de almas de que el demonio
se aprovecha pues mueren sin confesión y sacramento de olió y los niños sin el
agua del bautismo porque aunque este testigo a puesto toda la diligencia para que
le llamen y avisen cuando hay necesidad de administrar los sacramentos como
los indios estan tan sujetos a el mayordomo sino es que lo avisa y manda nunca
los indios le van a llamar antes bien, pariendo la india los mayordomos les echan
el agua /
a las criaturas por no enviar a llamar al doctrinero a el pueblo a donde asiste
como en hecho le sucedió a este testigo que llamándole un indio para enterrar a
un niño suyo, viéndolo tan pequeño y recién nacido de quince dias preguntándole
este testigo que quien le había bautizado le dijo que el mayordomo la mañana de
aque este mesmo día y reprehendiendo a el mayordomo le pregunto las palabras
218 Carl Henrik Langebaek
formales de la forma del bautismo y las dijo tan balbucientemente que ni ataba
ni desataba como se suele decir. De a donde se infiere la mala voluntad que los
mayordomos tienen a los curas porque no los quisieran ver en su presencia porque
no vean los malos tratamientos que les hacen a los indios y los mayores que
reciben, y es el estorbar estos mayordomos que los muchachos e indios no vengan
a la doctrina pues es fuerza que para ser doctrinados salgan un poco temprano
del obraje aunque no haya acabado la tarea cosa que sienten en extremo sino que
quieren asi ellos como los encomenderos que de noche despues de la oración el
padre les rece siendo esta hora mas para descansar del trabajo que para aprender
a rezar y asi no pueden ser doctrinados ni aprender el catecismo ni la doctrina
cristiana por estos inconvenientes, y hay indios de los que /
pasan de treinta que no han asistido a la doctrina ni saben siquiera persig-
narse por que como andan ocupados en las rozas se estan desde el lunes hasta
el sábado en ellas y asi no acuden a la doctrina cuando les toca ni aun los dias
festivos vienen a oír misa porque se quedan en las rozas o se van a buscar sus
comidas y entretener en sus labores y asi este testigo le a encargado la conciencia
muchas veces en el pulpito y fuera a el gobernador de esta ciudad pidiendo le trate
de agregar estas doctrinas por el remedio de estas almas pues no pueden ser como
dicho tiene catequizados ni enseñados ni descargada la conciencia de la Real
Majestad pues estan el día de hoy los naturales de esta provincia tan abstraídos
y remotos de la buena educación que parece que se descubrieron ayer y la falta
no es otra sino el no haber estado juntos y agregados en parte y sitio a donde el
cura los pudiera catequizar y enseñar y estar siempre y todo el año en su presen-
cia como lo estan en las doctrinas del Nuevo Reino adonde este testigo ha sido
doctrinero y declara más que en esta doctrina es Dios nuestro señor servido tan
indecentemente que algunos encomenderos no tienen iglesias capaces y decentes,
ornamentos y las demas cosas necesarias tanto que este testigo ha llevado de su
convento algunas de las /
cosas necesarias para el culto divino y pidiéndolas a los encomenderos
unos por los otros, no las han proveido de lo cual a dado cuenta de esto al Señor
reverendísimo para que lo remedie en la visita que esta de próximo.
16. Al capitulo diez y seis dijo = Ser verdad lo contenido en este dicho
capitulo porque este testigo ha visto que el pueblo y casas de los indios y esto es
lo que sabe y la verdad para el juramento que ha hecho con licencia de su legítimo
prelado y declaro ser de edad de treinta y seis años poco mas o menos y lo firmo
= Lucas, Obispo de Santa Marta, fray Martín Vásquez, ante mí Francisco de
Igoaran = va testado = sede.
Dijo = dias = su majestad = no valga.
Denuncia de Lucas García Miranda 219
Yo fray (...) (Numero 20) (...) de esta ciudad y Obispado de Santa Martha por
su señoría del señor oidor don Lucas García Miranda obispo de estas provincias
hizo sacar y saco de este traslado del original que queda en mi poder por mando
de su señoría y (un) (...) dero (...) con lo dichos originales y (...) que de ello consta
se(der)me en su (...) de julio de mil y seiscientos y veinte y ocho años.
En testimonio de verdad
Francisco (...)
(continua folio ilegible)
ix. la idolatría de los indios en el siglo xvii:
el caso de los arhuacos
1
santa fe, 59
La etnohistoria colombiana rara vez tiene la oportunidad de analizar textos que
permitan contrastar narraciones de testigos presenciales sobre un mismo evento,
pero vistos desde la óptica de actores diferentes. La falta de ese tipo de materiales
y el poco interés que existe en hacer este tipo de comparaciones han impedido
conocer mejor las estrategias mediante las cuales los textos escritos reproducen
verdades a medias, tergiversan los hechos o contribuyen a alterar realidades.
A falta de referentes externos, los documentos coloniales se constituyen con
frecuencia en las únicas fuentes fácticas, de las que se puede sospechar todo
tipo de manipulaciones, pero en las que hacer un seguimiento de las mismas
es tarea difícil o a veces imposible. Esta situación es una pena. Salomon (1993)
ha encontrado que parte de las tareas más productivas del etnohistoriador no se
limita a la obtención de datos sobre los indígenas en los documentos escritos por
los conquistadores; también se refiere al análisis sobre cómo se construyeron los
textos coloniales y, en esa medida, cómo el conocimiento de situaciones coloniales
concretas se altera por la construcción del texto mismo.
Por supuesto, nada de lo anterior pasa de ser una verdad demasiado evidente,
y vacía de contenido, a menos que sea útil para analizar casos concretos. Por eso, el
siguiente documento, al igual que en el caso del levantamiento de 1599, ofrece una
posibilidad extraordinaria porque permite comparar dos textos distintos sobre un
mismo acontecimiento. El primero corresponde al Llanto Sagrado de la América
Meridional, crónica publicada a finales del siglo XVII por el padre Francisco
Romero, religioso de la orden de San Agustín. Esta obra, publicada en Milán
en 1693, es conocida por la referencia que hace a la destrucción de santuarios
arhuacos en la Sierra Nevada de Santa Marta (Giraldo, 1955; Uribe, 1996; Pineda
1 Publicada originalmente en El Nuevo Mundo-Problemas y debates, editado por Diana Bonnett y
Felipe Castañeda. Bogotá: Ceso-Universidad de los Andes, 2004: 243-78.
222 Carl Henrik Langebaek
2000). También es notable por la extraordinaria coincidencia de que algunos de
los ídolos que el Padre encontró en la Sierra Nevada —y luego llevó a Europa—
parecen corresponder a los que fueron encontrados y descritos por Bischof (1974),
en el Museo del Vaticano en Roma. Otra de las circunstancias que han hecho
famosa la crónica es que incluye un dibujo de un santuario arhuaco, reproducción
única que ha sido divulgada desde la publicación de la obra de Joaquín Acosta,
Compendio histórico de la Conquista y Colonización de la Nueva Granada.
El otro texto se refiere al mismo evento de la destrucción de santuarios
arhuacos, pero no ha alcanzado la misma fama que el escrito del padre Romero.
Se trata de un documento inédito —aunque no del todo desconocido (Luna, 1993:
60)—, cuyo autor es Melchor de Espinosa, cura de Riohacha y notario eclesiástico
que acompañó la expedición del padre Romero. Este documento fue microfilmado
en 1992 y cedido a Carlos Uribe, quien escribió una reseña sobre el mismo (Uribe,
1996). Recientemente, el texto escrito por Uribe ha sido aprovechado por Pineda
(2000) para reflexionar sobre la extirpación de ídolos en el siglo XVII. El texto,
que se transcribe integramente, no tiene un título, pero al margen, en el primer
folio, se presenta como un texto que “da cuenta” de las actividades del Visitador
General del Obispado de Santa Marta en lo relativo a los pueblos arhuacos de la
Sierra Nevada y la destrucción de diez de sus santuarios.
El hallazgo de este documento inédito permite comparar dos textos que
tuvieron una finalidad muy diferente. El Llanto Sagrado fue publicado gracias
al mecenazgo de Bartolomé Vásquez, presbítero y protonotario Apostólico (Gi-
raldo, 1955: 27). La obra, como anota Giraldo, constituye un alegato sobre el
estado material y religioso de los indígenas. Incluye una crítica a algunos miem-
bros de la Iglesia y de la Corona, aunque también un endorso definitivo a las su-
premas autoridades tanto de una como de otra. Se presenta en ocasiones como
una defensa de los indígenas americanos, si bien su mayor preocupación es la
salvación de sus almas, siempre expuestas a la amenaza del demonio. La agenda
política del texto tiene que ver con la apología de las misiones y la demanda de
una mayor atención de la Corona en los asuntos de la fe. El Llanto Sagrado,
aunque a la postre poco conocido (como lo evidencia la sobrevivencia de tan
sólo tres libros de la edición milanesa, según Giraldo, 1955: 28), fue escrito, en
efecto, para ser conocido. Al fin y al cabo fue publicado por el propio interés de
su autor. Representa, en otras palabras, la dimensión pública del padre Romero.
Le cuenta a la gente lo que el padre quiere que la gente sepa.
El documento del Archivo de Indias, por el contrario, es una relación
que existe dada la necesidad de dejar un testimonio escrito de un proceso
administrativo-religioso. No fue escrito para ser publicado. Fue redactado para
que, conservando su condición de inédito, diera cuenta de servicios y actividades
La idolatría de los indios en el siglo XVII 223
de funcionarios de la Iglesia y la Corona. Este contraste permite comparar la
dimensión pública de las actividades del padre Romero con un testimonio privado
de esas mismas actividades. Esta comparación puede servir para evaluar el valor
de crónicas como el Llanto Sagrado, tan frecuentemente utilizadas para explicar
la lógica de los misioneros españoles de la época.
La expedición en búsqueda de santuarios arhuacos data de 1691, época en
la que este tipo de actividades parece haber sido bastante común, pese a años de
esfuerzos por parte de los españoles en convertirlos a la verdadera fe (Langebaek,
2001). Los arhuacos de la Sierra Nevada de Santa Marta no fueron una excepción
en ese sentido. Muy conocida había sido la actividad de fray Luis Beltrán en bús-
queda de los huesos antiguos de mohanes que eran tenidos en “gran veneración”
por los indígenas (Zamora, 1980, 2: 107). A finales del siglo XVII, las misiones
en la Sierra eran muy activas, y se hacían enormes esfuerzos por bautizar a la
población indígena (Restrepo, 1975: 293-4). Sin duda, convertir a los arhuacos
representaba todo un apostolado. Uno que aparentemente no fue nada exitoso.
Antonio Julián (1980: 150) afirmaba a finales del siglo XVIII que entre los arhua-
cos “había algunos todavía no reducidos a la santa fe, o si lo eran, no dejaban de
tener aun los resabios de la idolatría”.
la exPedición en BúsQueda de santuarios en los dos
documentos
Una lectura superficial de los dos textos no permite encontrar mayores diferen-
cias. A primera vista, el documento de Sevilla no hace más que “ampliar” —o
documentar nuevos “detalles”— las cuatro páginas del Llanto Sagrado. Desde
luego, la narración de los acontecimientos de la destrucción de santuarios que
constituye el eje de los dos textos tiene coincidencias, si bien, incluso cuando
las hay, también se pueden encontrar algunos pequeños detalles que no corres-
ponden. La historia común a los dos documentos empieza con las noticias que
tuvo Juan Cuadrado de Lara, Visitador General del Obispado de Santa Marta,
de la existencia de santuarios arhuacos en la Sierra Nevada de Santa Marta. En
ambos documentos, el texto comienza con el auto mediante el cual Cuadrado
encarga a Romero la tarea de destruir santuarios arhuacos. “Deseoso de destruir
tan detestables idolatrías”, Juan Cuadrado hizo saber al padre Romero, a través
de su notario, el padre Melchor de Espinosa, un auto suplicatorio en el cual lo
encomia para tal tarea (Romero, 1955: 79). En el Llanto Sagrado no se explica
cómo Juan Cuadrado conocía de la presencia de Francisco Romero en La Ciudad
de los Reyes (Valledupar); en el inédito, escrito precisamente por el notario, se
especifica que el Visitador se entera de la presencia de Romero, famoso por el
224 Carl Henrik Langebaek
“ardiente celo en el mayor servicio de Dios nuestro señor”, de forma accidental.
En el Llanto Sagrado trascribe el auto en cuestión, que no es más que parte del
inédito (con detalles diferentes aparentemente sin importancia), e igual se puede
afirmar de la respuesta al auto suplicatorio por medio del cual el padre Romero
acepta la misión.
A continuación se inicia la jornada, para lo cual el padre contó con la colabo-
ración del capitán Salvador Félix Arias y de “otras personas” (Romero, 1955: 81).
En el inédito se especifica que se trataba de una misión “bien dotada de bagajes y
municiones”. En otras palabras, la crónica omite que se trataba de una expedición
armada, algo que es explícitamente aceptado por el inédito. Más adelante, en el
camino hacia Atanques, la expedición encuentra alimentos abandonados. La cró-
nica describe primero “algunas porciones de fruta”, las cuales no fueron tomadas
porque “agasajos no esperados en tierra donde prevalece el maleficio y los indios
se entienden con el demonio, convidan con poca seguridad” (Romero, 1955: 81).
Quizás la historia de antiguos intentos de envenenamiento a misioneros, incluido
el del célebre fray Luis Beltrán, no se habían olvidado del todo (Zamora, 1980, 2:
108). El inédito es más detallado cuando afirma que la expedición encontró “un
calabazo lleno de vino de palma y una porción de fruta” en un paraje a diez leguas
del pueblo y “otra porción de fruta y maíz” en otro lugar, una legua más adelante.
En el Llanto Sagrado se introducen, entonces, dos modificaciones: primero se
omite que los indígenas hubiesen abandonado una bebida alcohólica, seguramen-
te porque consideraban que los buenos padres bebían rutinariamente este tipo de
bebidas; segundo, se acude al diablo para explicar las acciones de los arhuacos.
En el inédito no se menciona al diablo; simplemente se afirma que, sospechando
que los alimentos estaban envenenados, los expedicionarios prefirieron no acep-
tarlos. En el Llanto Sagrado, la sospecha de envenenamiento se transforma en la
confirmación de la presencia del diablo entre los indígenas y, por lo tanto, en una
justificación de las actividades que posteriormente emprenderían los españoles
con sus santuarios. El primer contacto con los indígenas, aun antes de que suce-
diera, pareciera justificar la expedición misma.
Más adelante, después de narrar el incidente con los alimentos abandonados,
en el Llanto Sagrado se refiere haber encontrado “algunas tropas indígenas” a las
que se les inquirió por el “cacique o régulo de aquella nación” (Romero, 1955: 81).
La crónica describe a estos indígenas como personas que “procuraban encubrir
el susto con el rendimiento”. Es decir, describe un nutrido grupo de indígenas
potencialmente peligrosos, aunque asustados por la llegada de la expedición. En
el inédito, se describe una situación bastante menos impresionante. Refiere el
encuentro con “algunos indios e indias de esta Nación al parecer domesticados”
(y, por lo tanto, probablemente inofensivos), que los llevaron hasta un poblado
La idolatría de los indios en el siglo XVII 225
arhuaco, San Isidro de los Atanques. La crónica refiere que el cacique, un “noble”,
apareció convocado por el primer grupo de indígenas, pero voluntariamente en
compañía de sus deudos y muchos indios (Romero, 1955: 82). El inédito presenta
una versión ligeramente distinta: los españoles encontraron al líder indígena en
el pueblo, entre un grupo de gente que vivía en la aldea. En el Llanto Sagrado,
este líder se describe como una persona de unos ochenta años, con tres argollas
pendientes de las narices y con pulseras en las manos, vestido con dos mantas
de algodón y la barba crecida, “pero el rostro agradable”. Describe, además, que
quienes lo acompañaban iban armados de “flechas y otros géneros de armas”. Sin
embargo, adelanta cómo el coraje de los españoles se impuso de nuevo al peligro.
Romero (1955: 82) afirma que “Viendo los indios que sobresalía de nuestra parte el
agasajo a la de su superior, convirtieron [sic ¿por convinieron?] la determinación,
que pudo poner las armas en las manos, en obediencia rendida”.
¿Qué dice el inédito al respecto? La descripción del líder indígena se hace
en términos muy similares aunque algo menos elaborada. Se trataba, según don
Melchor, de una persona de unos setenta años, “con unas argollas de oro atravesadas
de las narices, un bonete de plumas de diversos colores, la barba muy larga y
el vestido a su usanza”. Una diferencia significativa es que el líder indígena es
descrito por el Llanto Sagrado como alguien rodeado de gente armada, mientras
que en el inédito no hay mención de armas en este encuentro. Y mucho menos
a que la imponente presencia de los padres españoles los calmara. ¿Será que se
trataba de un asunto poco importante para Melchor de Espinosa? Probablemente
no. Resultaría curioso que semejante detalle pasara desapercibido para el notario
encargado de narrar los hechos.
La relación entablada entre el padre Romero y Serveme Guaimazo fue muy
diferente, según la crónica y el inédito. En el Llanto Sagrado, el Padre “hospeda”
al cacique y a su intérprete, y “frecuentando los cariños”, le explica que venía de
parte de quien había creado “los cielos y la tierra, y por la de otro mayor monarca
de cuantos las Indias y España reconocen”. El enorme viaje entre el Perú, de
donde venía el Padre, y la Sierra se justificarían si pudiera:
... reconocer unos templos, que en su idioma llaman Sansamarias, los cuales estaban
dedicados al demonio y donde sabía que ellos le hacían los sacrificios de piedras labradas,
de ropas, de alhajas y de horribles mortificaciones, como era ayunar quince días, sin otro
mantenimiento que un poco de grano de maíz […] y otras asperezas que el demonio les
hacía hacer […] Y que también sabía que entre los detestables ídolos que tenían sus templos,
veneraban por principales dioses tres abominables cuyos nombres eran Cabisurí, Dunama,
y Moatama, y que si querían ver la poca fuerza de sus dioses, me llevasen a sus altares y
verían cómo los destruía sólo con un arma pequeña, que traía labrada de un vasto leño (y
sacando del pecho una cruz la mostré) y que habían de conocer su engaño, viendo que toda
la fortaleza de sus dioses no tenía vigor para defenderse, y no teniéndola (como ellos lo
daban a entender) para defensa propia … (Romero, 1955: 82-3)
226 Carl Henrik Langebaek
Como respuesta a este desafío del Padre, en el Llanto Sagrado se describe
que el cacique se “alentó”, “si bien sin poder encubrir del todo el sentimiento”,
con lo cual “rendido al ruego”, “dijo que era verdad, que habían las Cansamarías
o adoratorios; pero que en parte donde no habían llegado los españoles, ni podrían
llegar por la áspera cumbre de los montes” (Romero, 1955: 83).
En el inédito, el encuentro se desarrolla de una forma bien distinta. En primer
lugar, el diálogo comienza con el padre asegurando que el cacique era sin duda un
“hombre de verdad y de buen natural”, pero que:
... algunos indios de La Ramada que no os quieren bien /
Me han dicho que sois idolatra, adorando al diablo para lo cual tenéis muchos templos
los cuales llamáis Cansas Marías, y en ellos hacen muchos ayunos ásperos, y muchos
sacrificios al demonio que os habla por los ídolos = y vos como no conocéis su engaño lo
creéis y para que lo conozcáis me ha traído Dios aquí y a que me mostréis los templos que
estan en diversas partes de la Sierra, y todos los ídolos que adoráis por dioses, principal
mente a Canbisurix, a Dunama y Moatama, y los demás cuyos nombres no sabemos que
si lo ejecutareis a nuestro deseo y mostraréis con sinceridad y verdad los falsos dioses de
vuestra adoración os prometo en el nombre de Dios Nuestro Señor y de nuestro católico Rey
de España ofreceros dádivas de nuestro gusto y daros contento en todo lo licito y lo contrario
obrando seréis despojados de vuestra tierra y naturaleza, y os llevare preso a la presencia de
mi Rey y Señor que Dios guarde.
En lugar del poder de convicción, de la lógica del dios cristiano superior a las
deidades indígenas, y del poder de la cruz, el inédito manifiesta un chantaje y una
amenaza. El chantaje y la amenaza, por lo demás basados en la mentira, de llevar
a Serveme Guaimazo preso ante el Rey de España no se mencionan en el Llanto
Sagrado. Los elogios al Rey, y la insólita comparación entre Dios y el monarca,
no se describen en el inédito.
Pese a las diferencias narrativas, tanto en el Llanto Sagrado como en el
documento de Sevilla, la respuesta del cacique indígena es positiva. Después de
ésta, tanto en la crónica como en el inédito se enfatiza su estrategia dilatoria, al
describir que los santuarios se encontraban en lugares remotos; el inédito resalta
que el Padre dio obsequios al cacique, detalle que es omitido por la crónica.
Al otro día, el padre convoca al Cacique, a los principales y a “toda la demás
gente”. Según el Llanto Sagrado, el padre efectivamente reúne a la comunidad,
pero lo hace a través del cacique. Como fuese, lo que sucede a continuación es
también distinto en los dos documentos. Según la crónica, el Padre separa a la
comunidad “a trechos”: “porque no tuviese alguna fuerza la unión” (Romero,
1955: 84), e inmediatamente saca una imagen de Cristo “azotado a la columna:
por conocer que a los indios rinde primero lo visible que la voz”. Luego, empieza
a instruirlos en los rudimentos de la fe, procurando “con palabras de agasajo
ahuyentarles el temor que sentían de sus falsos dioses” pero sin perder mucho
tiempo en procura de encontrar los santuarios que había venido a buscar. Esto,
La idolatría de los indios en el siglo XVII 227
fingiendo “enojo, viendo maliciosa la tardanza”. Según el inédito, el Padre no
mandó separar la comunidad por grupos; por el contrario, describe a la gente
“toda congregada”. Luego, después “que ya habían adquirido alguna cosa de
lo que se les había enseñado dijo el padre misionero en vos esta que todos los
indios, indias y muchachas que no estuviesen bautizados viniesen a su presencia
para ver los que eran capaces del Santo Bautismo para que se recibiesen”. Esto
sucede de forma completamente distinta en la crónica. En ella, inmediatamente
después de presentar la imagen de Cristo e instruirlos, el padre tiene éxito en que
se le lleve a los primeros santuarios. De hecho, el Llanto Sagrado habla de diez
santuarios en los que encontró gran número de ofrendas, algunas de las cuales
mandó quemar, mientras que otras las mandó llevar ante el Gobernador de las
provincias de Santa Marta, Pedro Jerónimo Royo Santoyo. El éxito habría sido
total, puesto que, “viendo los bárbaros que el más pulido sagrario que se daba a
sus fementidas deidades, era un saco basto, y de ninguna limpieza empezaron a
conocer el desaliento de ellas, y que era engañoso su poder: pues habían permitido
que quemasen unos y otros se derribasen por los suelos, y que a nuestra espiritual
porfía sus aras quedasen destruidas” (Romero, 1955: 85).
El bautizo y el encuentro de los primeros santuarios cambian de lugar en
los dos documentos. En la crónica se presenta lo segundo como resultado segui-
do e inmediato de la “instrucción” del padre Romero. El bautizo se presenta a
continuación de la destrucción de los santuarios y como algo voluntario: “antes
pidieron el santo bautismo algunos, a quienes no lo negué, porque me dieron la
luz necesaria de nuestra santa fe, para que pudiera concedérselo; y más cuando los
padrinos se obligaron, por ser españoles, a la enseñanza de sus ahijados adultos
[…] y también algunos se casaron según orden de nuestra santa madre la iglesia”
(Romero, 1955: 85-6). En el inédito, los indígenas no se acercan a ser bautizados,
sino que son exhortados a hacerlo, antes de la entrega de cualquiera de los santua-
rios que buscaba el padre. En el inédito también se describe que el padre decide
hacer misa después de los bautizos, advirtiéndoles lo “que habían de adorar, por-
que ni aún hacer la señal de la cruz sabían”. Sin embargo, ésta parece haber sido
una tarea delegada al autor del inédito, más que un logro del padre Romero; por lo
menos parece una tarea de “yo el propio notario”, quien además debía vigilar de
cerca a los indígenas ante la evidencia de que en un bohío se encontraban guarda-
dos arcos y flechas (las que, como vimos, según el Llanto Sagrado no estaban en
ningún bohío, sino en manos de los indígenas, con lo cual se exagera la amenaza
de violencia). Según el inédito, el padre exhorta a los indígenas después del bau-
tismo y casamiento y anota que había ido, al contrario de lo que sugiere el Llanto
Sagrado, a predicar “dándoles a entender el engaño tan grande en que el demonio
los tenía sumergidos”, después de lo cual sacó “un lienzo donde estaba pintada
la imagen de Cristo Señor Nuestro desnudo, agotado, y muy llagado, con dicha
228 Carl Henrik Langebaek
imagen les dio a entender a dichos indios que aquellas heridas había sacado quien
creó/ el Cielo y la Tierra en la guerra que tuvo con el demonio cuando se quería
llevar los indios aruacos y los demás hijos de Adán”.
Esta manipulación de la imagen de Cristo va mucho más allá del poder de
la imagen que invoca el padre Romero en la crónica. Según el autor del inédito,
además de la imagen, se acude a una falsificación de la historia de Cristo o,
por lo menos, a una ligera variación de la misma, con el fin de hacer la imagen
poderosamente relevante para los indígenas. El inédito muestra que a continua-
ción del discurso del Padre, éste amenaza a los indígenas de nuevo, afirmando
que “el no venía era sino enviado de Dios para destrucción de ellos [los santua-
rios]”, y entrega al notario un documento que le hace leer y que supuestamente
viene de autoridad superior. En ese documento, se leía que la nación arhuaca
había usurpado la gloria de Dios al adorar “ídolos que tienen la figura de diablo
y fabricando templos”, y que, por lo tanto, se le ordenaba al padre Francisco
Romero que extirpara la idolatría y destruyese los santuarios aun cuando se
encontrasen en lugares remotos. Así mismo, se le “ordenaba” en el documento
que las ofrendas que se encontrasen en los santuarios, incluidos los adornos de
oro y plata, se entregasen a Serveme Guaimazo para que las repartiese a sus
dueños, o en caso de que éstos hubieran muerto, a los hijos o deudos, “y de no
haberlos entre los pobres”. En el mismo documento leído por el notario autor del
inédito, y que había sido escrito por el mismo padre Romero suplantando a las
autoridades, se amenazaba con poner prisionero a Serveme Guaimazo si el Pa-
dre no cumplía con su misión, así como al capitán Don Julián y a los principales
de la comunidad, amenazándolos además con prohibirles consumir hayo (coca)
y quitarles las argollas de oro y las barbas “por ser lo referido el mayor castigo
que puede haber para ellos”.
El anterior falso edicto es cuidadosamente omitido en el Llanto Sagrado,
que refiere cómo el padre Romero determinó que “todos los ofrecimientos que
se hubieran hallado, aunque fuesen de valor, se entregasen al Régulo o cabeza
de ellos (Serveme Guaimazo), sin reservar nada, para que los devolviese a los
mismos que habían hecho las víctimas y, de haber fallecido, a sus hijos, y de no
tenerlos a sus deudos más cercanos, y de no hallarse estos, a los pobres bárbaros
de aquellos países” (Romero, 1955: 86). Es decir, en el Llanto Sagrado, se oculta
la estrategia mediante la cual esa información se pasa a los indígenas, y además
se cambian los tiempos: en el Llanto Sagrado esto ocurre después de que se
descubren los santuarios. En el inédito, claramente, esto ocurre antes de que se
encuentren. Más importante aún, en el Llanto Sagrado la decisión de repartir
las ofrendas encontradas insinúa que éstas no se destruyeron ni se quitaron a
los indígenas. Por el contrario, el inédito explícitamente sostiene que los ídolos
fueron destruidos o arrebatados a los indígenas.
La idolatría de los indios en el siglo XVII 229
No es mucho lo que narra el Llanto Sagrado después de la lectura del falso
edicto. Romero (1955: 86) refiere que al día siguiente el cacique apareció con una
comitiva de indígenas que “venían cargados de presentes, como eran vituallas,
frutas y algunas piedras labradas, todo de poco valor”. Romero confiesa que pro-
bablemente los indígenas actúan por temor, pero no deja de mostrar su agradeci-
miento, lo que lo lleva a ofrecer unas monedas a Serveme Guaimazo, quien sólo
acepta, y con dificultad, alguna ropa, más que nada en agradecimiento a que el
Padre hubiera sacado al demonio de sus tierras. El texto del Llanto Sagrado ter-
mina con unos “bárbaros contentos y satisfechos” por vivir lejos de los españoles,
pero con la buena disposición del cacique de ir a vivir donde las autoridades le
recomendasen. Luego, aludiendo a la falta de tiempo, Romero insiste en que supo
de más templos, en particular de uno con un ídolo que representaba un niño de
oro, al que no quiso llegar, por su apretada agenda (Romero, 1955: 87). El éxito
de la persecución a los santuarios se remata con el título del dibujo del santuario
arhuaco que acompaña la crónica y en el que se lee que “La idolatría de los indios
de la nación aruacos, que habitan en las sierras de Sta Marta, destruida, por un
religioso de la orden de S. Agustín de la Provincia de Lima, el año de 91 con diez
templos, en que daban abominables cultos al demonio”.
No sólo el éxito sin par de la misión del padre Romero, sino también la falta
de tiempo a la que alude la crónica, se ponen en duda por la descripción que hace el
inédito de lo que sucedió a continuación. Según Melchor de Espinosa, después de
la lectura del falso edicto, se puso la imagen de Cristo en un asta “por bandera” y se
salió con el cacique en búsqueda de los santuarios. Por la noche se llegó a la ranche-
ría de un indígena Mapayar y a la mañana siguiente a un santuario donde se encon-
traron tres ídolos de madera, con bonetes llenos de plumas y “otros instrumentos
de idolatría”, todo lo cual se sacó del santuario y se destruyó. Inmediatamente, la
expedición partió en búsqueda de otros santuarios. El texto describe, en efecto, cua-
tro santuarios más, con ídolos diversos que fueron destruidos, después de lo cual
los santuarios fueron quemados. Otros santuarios que la expedición encontró más
adelante estaban vacíos, por lo que Melchor de Espinosa asume un protagonismo
nunca reconocido por el Llanto Sagrado y amenaza a los indígenas con que puede
hablar con Dios, “y para más acreditarlo ponía un relicario al oído fingiendo que
me hablaba y decía lo que ellos no querían descubrir”. Ante este nuevo evento, en el
que es ahora el notario el que asume el poder de engañar a los indígenas, el cacique
envía a dos indígenas por más ofrendas, y se decide no quemar un viejo santuario,
por no destruir algunos árboles frutales. Más adelante, la expedición llega a la “emi-
nencia de un cerro” en la que encuentra un viejo de unos ochenta años que les llevó
a dos santuarios desocupados. Ante este nuevo desencanto, algo nunca admitido en
el Llanto Sagrado, el padre Melchor finge de nuevo un profundo enojo que lo lleva
a amenazar al indígena con ponerlo preso, ante lo cual le trae algunos ídolos.
230 Carl Henrik Langebaek
Después de la destrucción de los dos templos, la expedición llega a las
labranzas del cacique, donde encontraron otro santuario sin ídolos. Preguntando
por ellos, se descubrió que las ofrendas ya habían sido tomadas por el padre Juan
de Zárate, quien los había llevado a la Ciudad de los Reyes, de lo cual había
sido testigo el mismo Melchor. Encontrándose cierto lo que decía el cacique y
determinándose que en su territorio probablemente no habría más santuarios,
la expedición se encaminó a los dominios del capitán Don Julián. Allí, el autor
del inédito describe que el padre Romero retoma una estrategia que había sido
relativamente exitosa con el cacique. Le dice que bien sabe que él no es idólatra,
pero que, sin duda, sus padres sí lo fueron y que, por lo tanto, debían de existir
algunos templos que no habían sido capaces de destruir los mismos indígenas por
temor al demonio. El regalo dado al cacique, resaltado en el Llanto Sagrado, e
ignorado por el inédito, es, sin embargo, retomado por este último para recordar
al capitán que también él podía beneficiarse si colaboraba en la búsqueda de
santuarios. Además, claro, de recordarle el castigo en caso de no colaborar.
Ante la presión de los españoles, Don Julián admite que sus padres habían
dejado un templo pero que su madre había escondido los ídolos en el monte, con
lo cual ya se habrían echado a perder. El notario persuade luego a Don Julián
para que los lleve al santuario, ante lo cual el capitán interpuso que el camino
era largo y tortuoso. Finalmente, se llega al acuerdo de enviar a un sobrino del
capitán en compañía de un mozo llamado Antonio Fermín Rodríguez, quien ve-
nía en compañía del padre Romero, además de otro español, llamado Jerónimo
Montoya. Todos ellos salieron a las cuatro de la tarde y al día siguiente llegaron
con grandes dificultades a un monte, donde encontraron un santuario en el que
no hallaron más que unos asientos viejos y otros nuevos, así como evidencia de
que los ídolos habían sido retirados recientemente. Sin conseguir saber dónde se
encontraban los ídolos, el templo fue destruido, para luego volver al sitio donde
se habían quedado los padres. Como no se encuentran los ídolos, don Melchor
narra que el padre Romero no se atreve a presionar al capitán, labor que él, en
cambio, asume amenazándolo. Ante la nueva amenaza, el capitán vuelve a enviar
por las ofrendas. Dos días después, el cacique admite que algunos ídolos han sido
encontrados, pero resalta que faltaban “los más principales”. Se habían encontra-
do tres figuras que estaban recientemente pintadas, por lo cual se reconoció que
aún “idolatraban en ella”. El padre Romero deja entonces la orden de detener al
capitán, quien se había ausentado para traer ídolos, si en efecto no los traía, pero
la de premiarlo si lo hacía.
Con esta orden, el documento se interrumpe para dar paso a las actas que
resumen el proceso. En éstas, se hace un inventario de los ídolos encontrados,
los que son quemados en la Ciudad de los Reyes, bajo la supervisión de Juan
Cuadrado de Lara, y se propone castigar duramente a los “Jeques o Maestros
La idolatría de los indios en el siglo XVII 231
de dicha idolatría para poderles dar cárcel perpetua a aquellos que se hallaren
comprendidos en tan perjudicial enseñanza”. Los acontecimientos relativos a la
quema de santuarios, y al gran éxito de Don Juan Cuadrado de Lara, son narrados
de forma independiente por José Nicolás de la Rosa (1975: 138) en la Floresta de
la Santa Iglesia Catedral de la Ciudad y Provincia de Santa Marta.
El LLanto Sagrado como EstratEgia comunicativa
La comparación entre los dos textos permite señalar diferencias técnicas discursivas
que, aunque se refieren a los mismos hechos, no los presentan de la misma forma.
El Llanto Sagrado estaba dirigido a un público amplio y quizás a autoridades
religiosas y laicas interesadas en el tema de la conversión de indígenas. Este tipo
de texto es muy común durante los siglos XVII y XVIII. Representa el auge de
las misiones en América, y el ferviente deseo de exaltar no sólo la necesidad
de convertir a los indígenas, sino también la comprobada eficacia de la tarea
de las autoridades de la Iglesia en esta materia. El Llanto Sagrado ofrece una
versión de los hechos perfectamente adecuada a esos intereses. En primer lugar,
presenta la misión del padre Romero como exitosa. Se omiten las referencias a
los santuarios desocupados. En segundo lugar, se presenta la misión como más
riesgosa de lo que parece haber sido, a juzgar por el inédito. A los indígenas se les
describe como gente armada, mientras que en el inédito se explica que había un
bohío con armas, lo cual ciertamente representa un peligro menor. En el Llanto
Sagrado se afirma que Romero debió separar a los indígenas en grupos, por el
peligro que representaban, mientras que, según el inédito, nunca se llegó a tanto
y, por el contrario, se insinúa que la comunidad permaneció unida ante un grupo
de españoles que, según el inédito, estaban armados. En tercer lugar, la tarea
de Romero se presenta en su crónica como una misión profundamente cristiana
y generosa. Romero insiste en no continuar su tarea, pese a la posibilidad de
obtener ídolos de oro que hubieran podido estar a su alcance. Escapa así a la
tentación de caer en la búsqueda de riquezas de las cuales el inédito ni siquiera
insinúa su existencia.
Otra diferencia importante radica en la forma como se presenta el poder
de las imágenes. Romero afirma en dos oportunidades el poder extraordinario
de dos imágenes cristianas, la cruz y el Cristo llagado. El crucifijo se asimila
a una poderosa arma con la que el Padre derrota la idolatría. El Cristo llagado
es la imagen que conmueve y aterra a los indígenas. El contraste con el inédito
no puede ser más grande. La primera imagen no aparece; la segunda sí, pero
su impacto es mucho más limitado. Y, sobre todo, las pequeñas estratagemas
que utiliza Romero para engañar a los indígenas se describen como mucho más
232 Carl Henrik Langebaek
efectivas que la misma imagen. Naturalmente, las referencias a esas estratagemas
desaparecen por completo del Llanto Sagrado.
¿Cómo se pueden explicar los contrastes entre las dos narraciones de la
misma expedición? Los dos documentos son escritos por padres, aparentemente
interesados por igual en destruir los ídolos arhuacos y, probablemente, en con-
vertir a los indígenas. Los trucos y tergiversaciones presentes en el Llanto Sagra-
do no pueden achacarse a Romero, en contraste con la narración supuestamente
más honesta de Melchor de Espinosa. El mismo Melchor admite haber acudido
a trucos muy similares a los que Romero utilizó (fingir enojo o traer textos de
autoridad foránea, amenazar con castigos, hacer regalos). La diferencia tampoco
parece radicar en un esfuerzo de Romero por disminuir el mérito de Melchor de
Espinosa, aunque lo hace, y la versión más completa del inédito claramente sugie-
re que Romero no fue protagonista de gran parte de la expedición. Una hipótesis
que se puede adelantar es que los dos documentos estaban dirigidos a públicos
muy diferentes. El Llanto Sagrado pretende realzar los méritos de su autor y tie-
ne un claro propósito político ante la Iglesia y el Estado. El lenguaje que parece
natural a ese propósito es el de puesta en escena del poder de las imágenes, de
las cualidades de la persona cristiana, de la moderación y de la falta de ambición
por asuntos materiales. Éstos no son aspectos puestos en escena ante los indíge-
nas, sino muy principalmente ante los potenciales lectores del Llanto Sagrado en
Europa. Con frecuencia, se asume que la estrategia de las misiones era igual a
las que la crónica describe. Un documento paralelo a la crónica oficial y pública
permite repensar si en verdad se trata de una estrategia de dominación sobre
los indígenas o, más bien, de legitimación y engrandecimiento del autor ante su
propia comunidad. El Llanto Sagrado no parece ser fiel a una lógica relacionada
con la conversión de indígenas. Parece relacionarse más bien con una estrategia
de comunicación con una sociedad que así idealizaba, y a la vez demandaba, la
salvación de almas.
La narración del padre Romero parece exigir por lo menos un paradigma
común, algo natural en la relación entre españoles del siglo XVII. En cambio,
no parece necesitar de una comprensión por parte de los arhuacos de la Sierra
Nevada. Lamentablemente, en su gran mayoría, los testimonios sobre las cam-
pañas de destrucción de idolatrías y de conversión son más parecidos al Llanto
Sagrado que al inédito. Da la impresión, entonces, de que testimonios como los
que narra la crónica se pueden tomar efectivamente como evidencia fiel de las
estrategias de conversión. Sin embargo, los poderosos símbolos utilizados para
la conversión de indígenas parecen ser más útiles en términos de las relaciones
entre los misioneros y su cultura, que entre ellos y las comunidades que preten-
dían convertir.
La idolatría de los indios en el siglo XVII 233
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La idolatría de los indios en el siglo XVII 235
transcriPción del documento
Da cuenta a su Majestad el Visitador General del Obispado de Santa Marta lo
que ha obrado en la visita que ha hecho de los pueblos de los naturales y como
se han destruido diez templos, (o cansas)marías en que los indios aruacos sujetos
adoctrina y enseña daran adoración a diferentes ídolos.
Señor
Hallándome en el Ministerio de Visitador General en lo eclesiástico por el
venerable Deán y Cabildo de la Catedral de Santa Marta en sede vacante en esta
ciudad de los Reyes del Valle de Upar he visitado algunos pueblos de naturales
en los cuales he aplicado el remedio que he hallado conveniente así en lo que toca
al cura doctrinero de ellos a quién por justas causas que constaren de la visita y
dejación que hizo di parte al venerable Deán y Cabildo para que (quirese) edictos
pasándolo a proveer en (pers...) que cumpla con su obligación en el mayor servicio
de Dios Nuestro Señor, como en las faltas que halle en el ornamento, iglesia y de
más cosas que estan obligados a proveer los encomenderos, proveyendo auto para
que en cumplimiento de lo que vuestra Majestad tan católicamente manda den lo
necesario para dicho ministerio.
Doy cuenta a vuestra Majestad como habiendo sido informado por diferentes
personas que en la Sierra Nevadajurisdicción de esta dicha ciudad reside de asiento
un pueblo de naturales de nación aruacos sujetos a doctrina y encomendados en
don José Tafur de Valenzuela, los que les tenían en lo más escondido de ella,
templos en que daban adoración a diferentes ídolos en gravísimo deservicio de
Dios Nuestro Señor y de vuestra Majestad despache comisión en forma para que
se aniquilasen y destruyesen como con efecto se destruyeron diez templos, o
cansasmarías, cogiendo cantidad grande de /
ídolos que mandé quemar en la plaza de esta ciudad públicamente como
todo le contara a vuestra Majestad por el instrumento incluso, quedó al presente
entendiendo en la averiguación de los jeques o maestros de tan depravada
enseñanza para luego que me conste pasar a obrar en ellos lo determinado por
el sínodo provincial: el remedio señor más eficaz que se ha hallado para destruir
la idolatría es haber colocado el Santísimo Sacramento en los pueblos de indios
como se tiene por experiencia en el Nuevo Reino de Granada y así suplico a
vuestra Majestad rendidamen te para que se vea destruida la mucha que hay en
esta gobernación de Santa Marta, se sirva de mandar se coloque en los pueblos de
naturales que hay en ella y en atención a que vuestra majestad tiene dada pensión
a los encomenderos para vino y aceite de los conventos y ha muchos años no se
les da, siendo del agrado de vuestra Majestad, me ha parecido informarle que de
dicha porción se aplique alguna parte para aceite de dichas iglesias de naturales en
236 Carl Henrik Langebaek
reverencia y culto de Nuestro Dios Sacramentado, sí vuestra Majestad se dignare
de mandarlo colocar. (Quien que de) la Católica y Real per(sistencia) de vuestra
Majestad como sus vasallos hemos menester. Valle de Upar y Agosto 5 de 1691
señor Juan Cuadrado de Lara
(...)
(adver...) que este es punto de gran consideración y en (Manchado) se debe
proceder con gran tiento y premeditación pues por él mismo hecho de estar
acusados estos indios de idolatras hisoseles debe confiar la debida veneración
deban alto y sagrado deposito y que debe conferirlo primero con el Obispo
reconociendo, pri mero la decencia de los templos y que no se hace de madera
y cubiertos de paja expuestos a un incendio, y a otras contingencias irreberentes
asegurándose ante todas cosas de la fidelidad de los indios que es muy peligrosa
siendo recién conversos o, neofi tos de que se espera aviso e informe del prelado
con cuya visita tomará el Consejo resolución (...) ut supra Señores Zedano, Sierra,
Cifuentes, Pantoja Despáchese cédula dándoles gracias a este Visitador por el
celo con que se ha aplicado a extinguir la idolatría derribando los adoratorios, que
refiere y se expresa lo continuará hasta castigar los maestros que la mantienen,
como hallare por las determinaciones del Sínodo aprobado por el Consejo, y que
daros cuenta de lo que fuere obrando = Y en cuanto al medio, que refiere de colocar
el Santísimo Sacramento en los pueblos de indios, se comete al Obispo para que
atendida materia de tan gran consideración y premeditados los motivos todos,
los que corresponden, lo ejecute como lo previere el Señor Fiscal comunicándolo
con el (Vice Proter...) y concurriendo a su ejecución y si para ello se necesitare
de algunos medios contribuirá con ellos, portándolos con toda cuenta y razón y
sacándolos de la parte que sea con menos perjuicio de la Real Hacienda = Y en
cuanto a la dejación y provisión de la doctrina, que refiere este Visitador se haga
como lo dice el Señor Fiscal. Madrid y Septiembre 11 de 1693 años.
(Hernando) Serrano /
Nos el Licenciado Don Juan Cuadrado de Lara, cura de la Catedral de la
ciudad de Santa Marta y Visitador General con plena jurisdicción ordinaria de
esta ciudad de los Reyes del Valle de Upar la del dulce nombre de Jesús Pueblo
Nuevo y provincia del Río del Hacha y su gran (ga.) (ganancia) de perlas por su
señoría el venerable Dean y Cabildo en sede vacante etc. Por cuanto por diferentes
personas fidedignas hemos sido informados y en especial por el licenciado Juan
Zarate clérigo, presbitero que en lo encumbrado y más escondido de las sierras
nevadas que estan a vista de la ciudad de Santa Marta y de esta tienen los indios
de Nación Araucos sujetos a doctrina y enseñanza, iglesias en que dan adoración
y culto a diferentes ídolos en que se congregan por tiempos del año y en especial
por el adviento a hacer ásperas penitencias y ayunos de que salen muy postrados
La idolatría de los indios en el siglo XVII 237
por ser en su bido grado del todo ásperos en gravísimo deservicio de Dios Nuestro
Señor y nos atendiendo a la extirpación de las mismas idolatrías y al bien de las
almas de dichos indios hallamos ser muy del agrado del mismo Señor el que se
destruyan y aniquilen dichas iglesias y que se les predique y dé a entender a dichos
Indios lo engañados que se hallan en aquellas mismas adoraciones y atendiendo
a que hoy se halla en esta ciudad el Padre Fray Francisco Romero, Misionero
Apostólico persona en quien hemos hallado ardiente celo en el mayor servicio
de Dios Nuestro Señor en la Misión que ha hecho en esta dicha ciudad y que no
dudamos abrazará lo que por este le encargamos como con efecto le pedimos
amorosamente vaya a dicha Sierra Nevada, no obstante a lo encumbrado y fragoso
de ella y destruya y aniquile dichas iglesias predicándoles a aquellos naturales lo
errado que el demonio les lleva por aquella vía la cual es de toda perdición y los
ídolos que hallare en ellas los traerá a nuestra presencia y testimonio de todos los
acasos y acontecimientos que en dicho transito le sucedieren para cuyo efecto
irá en su compañía el Licenciado Melchor de Espinosa cura de la ciudad del Río
de la Hacha hoy residente en esta dicha ciudad nuestro Notario Eclesiástico que
para todo lo expresado en este instrumento y lo demás anexo y concerniente le
concedemos /
bastante facultad a dicho padre Fray Francisco Romero que es hecho
en esta ciudad de los Reyes del Valle de Upar en diez y siete de Julio de mil
seiscientos y noventa y un años Don Juan Cuadrado de Lara por mandato de su
Visitador General Fernando de Armenta, Notario público en diez y siete días del
mes de Julio de mil seiscientos y noventa y un años, Yo (Alrrendo) Melchor de
Espinosa, cura beneficiado de la ciudad del Río de la Hacha, presente Notario
Eclesiástico hice saber el encargo de nuestro escrito por el señor licenciado Don
Juan Cuadrado de Lara, Visitador General de las Provincias por lo eclesiástico al
Padre Fray Francisco Romero misionero apostólico de la orden de San Agustín
de la provincia de Lima habiéndole oído y entendido dijo que aunque se hallaba
enfermo y eran los indios de nación aruacos grandes erbolarios desde luego (...)
e a obedecer lo que en la comisión iba expresado por dicho señor visitador por
ser empresa tan del servicio de Dios Nuestro Señor y de su Majestad que Dios
guarde; y más dijo y no grabaría en nada los haberes reales aunque el viaje era
tan penoso y se necesitaba de algunos aprestos y peltrechos para la serranía y
para mejor ejecutarlo dijo que empezaría dicho viaje el día de la fecha de este que
es en el mismo día y año sobre dicho en que doy el presente instrumento y para
que conste lo firme de mi nombre en testimonio de verdad Melchor de Espinosa,
Notario Eclesiástico en el sitio de los Atanques de la Sierra Nevada termino y
jurisdicción de la ciudad de los Reyes del Valle de Upar, Gobernación de Santa
Marta, Yo el presente Notario Eclesiástico Melchor de Espinosa, Cura Rector de
la Santa Iglesia parroquial de la ciudad del Río de el hacha en conformidad de lo
238 Carl Henrik Langebaek
mandado en la comisión que va por causa de este termino por el Señor Licenciado
Don Juan Cuadrado de Lara, Visitador General de estas provincias por su Señoría
el venerable Dean y Cabildo en Sede vacante/
Habiendo conseguido los aprestos nuestros para el viaje de la Sierra el Padre
Fray Francisco Romero, Misionero Apostólico se puso en camino dicho y yo el
presente Notario en su compañía y por que por la comisión inserta manda dicho
señor visitador certifique en manera que haga por todos los sucesos del camino y
lo que le fuere obrando en virtud de dicha comisión lo hago en la manera siguien-
te = Comenzado el viaje en compañía del Capitán Salvador Felix Arias quien nos
pertrecho caritativamente de todos los bagajes y municiones necesarias encon-
tramos a diez leguas de distancia de la ciudad en el camino un calabazo lleno de
vino de palma y una porción de fruta y como conocimos que los indios la habían
puesto quizá envenenada por no parecer la persona que la puso no la tocamos ni
comimos reselando el daño que acostumbran a hacer en la fruta y demás comidas
después pasamos más adelante al parecer una legua de distancia y sobre una peña
hallamos otra porción de fruta y maíz y recelando lo mismo que en lo antecedente
no la tocamos = habiendo anochecido hicimos alto en una quebrada donde ama-
necieron algunos indios e indias de esta Nación al parecer domésticos los cuales
llevamos por delante hasta una población de indios de dicha Nación, como Capi-
tán era un indio llamado Don Julián bastantemente sabido y quien supimos había
dado noticia de nuestra venida a otros indios y por que no se deteriorase el intenso
paso el padre misionero y yo en su compañía y la gente que nos resguardaban al
sitio nominado San Isidro de los Atanques en donde comienza lo encumbrado de
la Sierra Nevada y en dicho paraje hallamos diversos indios, indias y muchachos
y entre ellos a un indio anciano al parecer de setenta años con unas argollas de oro
atravesadas de las narices un bonete de plumas de diversos colores, la barba muy
larga y el vestido a su usanza y a dicho indio que se nombraba (Serveme) Guaima-
zo, reconocían dichos indios por su Cacique y principal Gobernador y habiendo
llegado a presencia del padre misionero le hizo dicho padre este racionamiento
= Yo bien se Cacique que sois hombre de verdad y de buen natural pero algunos
indios de La Ramada que no os quieren bien /
Me han dicho que sois idolatra, adorando al diablo para lo cual tenéis muchos
templos los cuales llamáis Cansas Marías, y en ellos hacen muchos ayunos
ásperos, y muchos sacrificios al demonio que os habla por los ídolos = y vos
como no conocéis su engaño lo creéis y para que lo conozcáis me ha traído Dios
aquí y a que me mostréis los templos que estan en diversas partes de la Sierra, y
todos los ídolos que adoráis por dioses, principal mente a Canbisurix, a Dunama
y Moatama, y los demás cuyos nombres no sabemos que si lo ejecutareis a nuestro
deseo y mostraréis con sinceridad y verdad los falsos dioses de vuestra adoración
os prometo en el nombre de Dios Nuestro Señor y de nuestro católico Rey de
La idolatría de los indios en el siglo XVII 239
España ofreceros dádivas de nuestro gusto y daros contento en todo lo licito y lo
contrario obrando seréis despojados de vuestra tierra y naturaleza, y os llevare
preso a la presencia de mi Rey y Señor que Dios guarde = Todo lo cual referido por
el padre misionero le oyó dicho Cacique y entendió por el interprete que el mismo
traía, y mostrando buen semblante a todo el razonamiento que fue hecho en mi
presencia dijo el dicho Cacique que traía puesto y aparejado a mostrar las (cansas
Marias) o templos, y los ídolos que en ellas hubiese pero que solo tenía noticia
que siete templos había en mi jurisdicción, y que estos estaban en tierras muy
ásperas y encumbradas, e imposibles de andar por los riesgos que había a cada
paso así en los despeñaderos como en los ríos que había que pasar entonces como
reconociese el padre misionero que serían todas dificultades que el Cacique ponía
por que no le destruyesen sus templos y falsos dioses, trató solo de agasajarlo, y
regalarlo, habiendo llegado el siguiente día, hizo llamar a dicho Cacique, a los
principales, y toda la demás gente, y estando toda congregada dispuso que yo
el presente Notario les enseñase los principales misterios de nuestra Santa Fe
Católica lo cual ejecute por mí y mi interprete, y después que ya habían adquirido
alguna cosa de lo que se les había enseñado dijo el padre misionero en vos esta
que todos los indios indias y muchachos que no estaban bautizados viniesen /
a su presencia para ver los que eran capaces del Santo Bautismo para que
se recibiesen, y obedeciendo los indios a dicho padre misionero los empezó a
bautizar en la manera siguiente = Primeramente bautizó a María Infanta fue su
padrino Bartolomé Aruaco = Así mismo bautizó a Catalina Infanta, fue su padrino
Jerónimo de Montoya = Así mismo bautizó a Getrudis Infanta, fue su padrino el
Capitán Salvador Félix Arias = Así mismo bautizó a María Magdalena Infanta,
fui yo el presente Notario su padrino Así mismo bautizó a Luis indio al parecer de
diez y seis años fue su padrino Antobio Fermín Rodríguez = Así mismo bautizó
a Isabel india al parecer de edad de diez y seis años, fue su padrino el Capitán
Salvador Felix Arias = Y por decir la suso dicha quería casarse con un indio según
orden de Nuestra Santa Madre Iglesia la case yo el presente Notario después de
ejecutadas las diligencias que eran competentes para que dicho matrimonio no
fuese informe = Así mismo dicho Padre Misionero bautizó a Rodrigo indio al
parecer de edad de veinte años, fue su padrino Bartolomé Aruaco = Y como dicho
Padre Misionero reconoció con algún agrado al Cacique y con alguna docilidad a
los indios principales determinó decir misa disponiendo que yo el presente Notario
fuese advirtiéndoles lo que habían de adorar porque ni aún hacer la señal de la
cruz sabían y También por que no se obrase alguna irreverencia o se ejecutare en
el intervalo de la misa alguna oración la cual pudiera recelarse respecto de que
el Padre Misionero había encontrado en un ran cho diversos arcos y algunas de
flechas en buena disposición las cuales yo el presente Notario la vi y reconocí
en el mismo paraje, pero como nada aconteciese por la gran misericordia de
240 Carl Henrik Langebaek
Dios luego que el dicho Padre Misionero acabó de celebrar y dar gracias empezó
a predicar a dichos indios por el interprete dándoles a entender el engaño tan
grande en que el demonio los tenia sumergidos y como ordinariamente los indios
se pasan de lo vivible, sacó dicho padre un lienzo donde estaba pintada la imagen
de Cristo Señor Nuestro desnudo, agotado, y muy llagado, con dicha imagen les
dio a entender a dichos indios que aquellas heridas había sacado quien creó /
el Cielo y la Tierra en la guerra que tuvo con el demonio cuando se quería
llevar los indios aruacos y los demás hijos de Adán = A todo lo cual estaban
los indios con alguna atención y después pasaron a discurrir entre ellos sobre lo
predicado y diciéndoles el Padre Misionero que si dudaban algo se lo dijesen y
respondieron no dudaban nada pero reconocía dicho Padre que el tiempo se iba
malogrando y ellos dilatando el enseñar los templos, determinó hablarles con enojo
e imperio diciéndoles que el no venía era sino enviado de Dios para destrucción
de ellos y de sus idolatrías y también les dijo era mandado por persona que tenía
mucho poder en ellos como lo verían por un papel que iba a traer = Y fingiendo
dicho Padre Misionero sin que fue se en cabeza de ninguna persona para con
él lograr mas bien el intento lo trajo escrito y me lo dio con mucha seriedad en
presencia de todos los indios para que le leyese en voz alta, lo cual ejecuté y
para que conste en todo tiempo cual fue el escrito que leí me ha pedido el Padre
Misionero lo (trasunte) en el cargo de este instrumento y obrándolo así es como
se sigue = Por cuanto se ha usurpado la Gloria de Dios Nuestro Señor por la
Nación de los indios aruacos que residen en las tierras nevadas de los Atanques
jurisdicción de la ciudad de los Reyes del Valle de Upar, Gobernación de Santa
Marta dando adoraciones como a Dios, a ídolos que tienen la figura de diablo y
fabricando templos que llaman cansas marías para colocarlos y sabemos por cosa
cierta que por ciertos tiempos se juntan dichos indios aruacos a sacrificar piedras
labradas, ropajes y otras alhajas, y también a hacer penitencias asperas como son
no comer sal, en un mes, ni juntarse con sus mujeres ni comer cosa mascada, ni
salir al sol ni hablar unos con otros, aunque estén congregados ayunando también
barbaramente = Por tanto mandamos con todo rigor (a Serveme) Guaimazo
cacique principal de los aruacos en el nombre de Dios Nuestro Señor, del Papa
Santo de Roma y del Católico Rey de España nuestro señor que Dios guarde que
él y todos los indios principales luego que llegue el Padre Fray Francisco /
Romero, Misionero Apostólico del orden del Señor San Agustín lo crean en
todo lo que les predicase y juntamente le enseñen los templos que llaman Cansas
Marías, los ídolos y demás instrumentos de idolatría aunque estén ocultos en
tierras muy nevadas principalmente a Cambisurix a Dunoma y a Matuama =
Principales dioses que con engaño del demonio adoran y con vista de todo lo
dicho mandamos a dicho Padre Misionero obre según convenga al servicio de
Dios Nuestro Señor, y el mayor agrado del Rey de España, nuestro señor que Dios
La idolatría de los indios en el siglo XVII 241
guarde, y así mismo es nuestra voluntad mandar a dicho Padre Misionero que
todos los ofrecimientos que se hallaren en los templos como son mochilas, piedras
labradas, vestuarios, y otras alhajas aunque sean de oro o plata, se los entreguen
a Serveme Guasimaso, Cacique principal de los aruacos para que en compañía
de los principales reparta dichos ofrecimientos a sus dueños y de haber muerto
los que los sacrificaron se reparta entre los hijos o deudos, y de no haberlos entre
los pobres y de no cumplir todo lo dicho así mandamos al Padre Misionero que
traiga preso al dicho Cacique, al Capitán Don Julián y a los dos más principales,
pero si enseñaren los ídolos y cansas Marías mandamos al Padre Misionero que
los regale, y enseñe a rezar, y obrando lo contrario se ejecutará lo que tenemos
dicho y cuando lo halla de traer presos a dichos indios nos les permitirá el Padre
Misionero mascar hayo ni comer poporo, y les quitará las argollas de las narices,
y las barbas por ser lo referido el mayor castigo que puede haber para ellos. Dios
os guarde = todo el dicho escrito le leí yo el presente Notario desde el principio
hasta el último y se lo volví a entregar al dicho Padre Misionero quien lo empezó
a explicar por el interprete con voces más llanas y a todo respondieron estaban
prontos y no dándoles lugar dicho padre para discurrir les mandó a dichos indios
que de aquel mismo sitio y lugar saliesen a enseñar los /
templos y ídolos y ejercitándolo así juntamos al lugar donde se había celebrado
a orar pidiéndole a su divina majestad nos diese espíritu para empresa que podía
ser muy de su agrado, y luz a esos idólatras para que saliesen de su error = Después
pusimos el lienzo en que estaba la imagen de Jesucristo en una asta por bandera
la cual lleve yo el presente Notario y de esta suerte juntos y congregados salimos
a pie repechando la Sierra Nevada hasta que llegó la noche y en una ranchería de
un indio idolatra llamado Mapayar nos alojamos por determinarlo así el Cacique
respecto de que cerca del dicho sitio estaba el primer templo de idolatría lo cual
fue cierto porque luego que amaneció partimos a él y yo el presente Notario le
reconocí entrando en el y registrándolo yo en dicho escrutinio hallamos tres ídolos
de madera que se formaban de dos figuras de forma no conocidas (?) y una cara
mal agestada, con más diversos bonetes llenos de plumas y otros instrumentos de
idolatría como flautas, y chirimias y habiendo sacado del templo todo lo referido
pasamos a destruirlo el cual quedo por los suelos y así mismo pasamos después
más adelante en persecución de otros templos de idolatría y habiendo llegado
al pie de otra sierra nevada hallamos en aquel distrito cuatro templos o cansas
marías las cuales guardaba un indio y entrando en ellas, sacamos otros ídolos
diversos y más instrumentos de idolatría como eran bonetes de plumas y flautas
y macanas labradas, y habiendo despojado el templo de todo lo dicho pasamos
a destruir dichos cuatro templos pegándoles fuego por disponerlo así el Padre
Misionero, lo cuál empezó a hacer en mi presencia Jerónimo de Montoya, quien
iba en nuestra Compañia conducido del Capitán Salvador Felix Arias = Después
242 Carl Henrik Langebaek
reconociendo que no podía haber camino por lo empinado y frío de la Sierra no
pasamos del dicho sitio, y se /
determinó que volviéramos por el mismo camino para buscar senda para pasar
en busca de otros templos, y habiéndola descubierto harto peligrosa registramos
en un profundo y dilatado foso dos templos de idolatría a los cuales entramos, y
no habiendo hallado ídolos en ellos conocí yo el presente Notario que los podrían
haber ocultado respecto de que uno de los templos daba premisas de que estaba
cruzado por haber en el asientos por todo lo cual hallando ser conveniente fingí
gran enojo con el Cacique y los demás indios tratándolos de falsos y cautelosos
pues no revelaban donde estaban ocultos los ídolos y que yo por sacerdote hablaba
con Dios y sabía todas las idolatrías y que el Muy Alto Señor me decía en el
corazón que había ídolos allí y para más acreditarlo ponía un relicario al oído
fingiendo que me hablaba y decía lo que ellos no querían descubrir, todo lo cual
quedo creído por el Cacique, y luego sin dilación despacho dos indios por los ídolos
los cuales tenían ocultos en una quebrada honda y habiendo traído dos dijeron no
haber más, aunque segunda ves le volví a exhortar pero siempre respondieron
que si hubiera más ídolos los hubieran traído porque ya conocían su engaño y
reconociendo ser así, dimos principio a abrazar un templo dejando el otro por
reconocer era muy antiguo y no podría haber uso de idolatría en el, y también
por no quemarles algunos árboles frutales de que se sustentaban dichos indios los
cuales servían de atrio al templo = Así mismo después de haber an dado algunas
leguas más adelante llegamos a una eminencia de un cerro y en una abra de el
vimos un indio el cual reconocido de cerca tendría ochenta años y preguntandole
por el interprete en donde estaban los templos que el guardaba respondió que
solo de dos sabia y pasando a mostrarlos entre en ellos y ni halle ningunos ídolos
porque con lo sucedido en los demás templos habría tenido ya noticia y con ella
habría transportado dichos ídolos y reconociendo yo el presente Notario el buen
logro que antecedentemente habíamos tenido con el fingido enojo volví segunda
vez a fingirle mayor determinando el traer preso al indio y atemorizado de la /
amenaza fue a un monte y saco de el unos ídolos y otros instrumentos de
idolatría y dijo no haber más por lo cual pasamos a la destrucción de dichos
dos templos = Y así mismo de vuelta llegamos a las labranzas del Cacique y
hallamos otro templo antiguo sin ningunos ídolos, y preguntandole por ellos
dijo que el padre Juan de Zarate se los había llevado cuando descubrió dicho
templo por haberselo mostrado el Capitán Salvador Felix Arias, lo cual fue todo
cierto por que dichos ídolos se trajeron a la ciudad de los Reyes y yo el presente
Notario doi fe haber visto uno de ellos y reconociendo ser verdad lo que dicho
cacique decía y juntamente que no podrían quedar otras iglesias de idolatría en
los términos y jurisdicción de dicho Cacique con todos los ídolos y instrumentos
de idolatría los cuales se entregaron al Padre Misionero en dicho paraje donde se
La idolatría de los indios en el siglo XVII 243
había quedado dicho padre porque habiendo salido a otra empresa al pasar un río
nombrado Sagarriga se le atravesó un perro al caballo y llenándose de furia dio
muchos latidos en medio del río hasta que despidió a dicho Padre de la silla, y por
habérsele engargantado el pie derecho lo llevo arrastrando por el río de que quedo
herido y desconcertado un pie, pero no desistió del viaje porque habiendo tenido
noticia que un indio llamado Don Julián Capitán de otro partido de indios tenía un
templo de idolatría, de termino dicho Padre Misionero que bajásemos a destruirle
como de hecho bajamos y habiendo llegado a la población del dicho indio Capitán
le hizo llamar en mi presencia el Padre Misionero y usando de algunas voces
blandas le hizo el siguiente razonamiento = Bien conozco Don Julián que vos no
seréis idólatra pero vuestros padres me habéis dicho que lo fueron y habiéndolo
sido previamente habían de tener ídolos y estos no los habían de tener sin templo
donde los adorasen con que se infiere que subsisten los ídolos y el templo y más
cuando sé que hasta ahora ninguno de vosotros ha tenido valor pra quemar ningún
ídolo ni templo por el mucho miedo que tienen al demonio /
con que no siendo otro mi deseo más que ver el templo y los ídolos para
obrar lo que convenga os pido por el amor de Dios me mostréis uno y otro que
ya habéis visto los agasajos con que agradecimos al Cacique el descubrimiento
de los ídolos y de los nueve templos que quedan destruídos y que lo dejamos
en paz con la enmienda que nos tiene prometida y obrando vos al ejemplo del
Cacique os podéis prometer más duplicados los agasajos, y de no obrar nuestro
gusto experimentareís más riguroso el castigo = Habiendo oído dicho Capitán
Don Julián el razonamiento y entendidolo todo por saber nuestro idioma dijo que
era verdad que sus padres dejaron un templo pero que los ídolos como el no los
usaba su madre los había escondido en un monte y que ya estarían deshechos
= Entonces oído lo que dicho indio refería le dije yo él presente Notario que se
determinase a venir a enseñar el templo en lo cual puso grandisimas dificultades
diciendo que estaba en serranías mas asperas que las que se habían trajinado, pero
como dicho Padre Misionero conociera que eran dificultades que ponía dicho
indio por que no se le destruyesen sus ídolos y templo le dijo que en vano se
cansaba porque aunque supiera que todos habían de morir no había de desistir del
intento = Entonces hallándose el indio apretado dijo que porque no tuviésemos
tan horrible trabajo en el viaje se determinaba a enviar un sobrino suyo por los
ídolos y que juntamente enseñase el templo a quien gustásemos En todo lo cual
convino el dicho Padre Misionero reservando obrar lo que más fuese del servicio
de Dios Nuestro Señor y ejecutando la propuesta del indio despachó en compañía
del dicho su sobrino, a un mozo de buena diligencia que trae dicho padre en
su Compañia llamado Antonio Fermín Rodríguez de Esquivel, y por parte del
Capitán Salvador Felix Arias de despacho a Jerónimo de Montoya y uno y otro
salieron a las cuatro de la tarde y según dijeron llegaron al día siguiente con gran
244 Carl Henrik Langebaek
trabajo y en una obra de un monte hallaron un templo bien dispuesto y entrando
en él dijeron no haber hallado otra cosa más que muchos asientos viejos y nuevos
pero que reconocían haber quitado poco había los ídolos porque los lasos con que
acostumbran colgarlos estaban bien tratados y péndulos de unos aytinales del
mismo templo y aunque hicieron gran diligencia en preguntar por dichos ídolos
no pudieron conseguir noticia de ellos por lo cual sin nuestro consentimiento
pasaron a destruir el templo pegándole fuego /
lo cual ejecuto dicho Antonio Fermín y hasta dejarle destruido no se aparto
del dicho sitio y ya que le vio consumido se vino en compañía del dicho Jerónimo
Montoya y de algunos indios y habiendo llegado al sitio donde estabamos
alojados hizo relación de todo lo referido y se dio por bien hecho, pero como
no se consiguieron los ídolos se contristo el Padre Misionero y más por ver la
cautela y falacia con que dicho indio Don Julián había procedido en todo, pero
yo el presente Notario usando de voces llenas de amenazas le dije al dicho Don
Julián que tratase de venir preso a traer los ídolos y con e miedo volvió a enviar
por ellos y de ahí a dos días dijo el Cacique que los ídolos de Don Julián estaban
ya allí pero que faltaban dos los más principales y reconociendo cuales eran los
que habían traído solo hallo el Padre Misionero tres figuras las cuales saco en mi
presencia y las mostró a todos y la una de ellas estaba recién adornada de colores
por donde reconocimos que actualmente idolatraban en ella, y para tomar más
por extenso la razón de todo hizo llamar al Capitán Don Julián el cual se había
ya ausentado diciendo que iba por los demás ídolos, y como no llegaba tan presto
y nos hallábamos en una quebrada sin ningún abrigo determinamos con acuerdo
de todos el volvernos al asiento de la Vega dejando orden el Padre Misionero al
Cacique y a dos indios principales de que trajesen a buen recado a Don Julián,
si acaso no traía los ídolos pero que si los traía no lo molestasen en nada antes
si le dijesen que bajara al sitio de la Vega donde le esperábamos para regalarlo
lo cual se ejecutaría luego que llegasen dicho indio, pero reservando siempre el
dicho padre misionero el dar parte al Señor Gobernador y Capitán General de
Santa Marta para que a dicho indio lo saquen de estos parajes por ser el mayor
idolatra que hay en ellos, y siendo lo referido cierto y verdadero doy el presente
instrumento en manera que haga fe según lo mandado en la comisión que va por
cabeza por dicho Señor Visitador General y para que conste donde convenga lo
firme en este sitio de la Vega jurisdicción de la ciudad de los Reyes del Valle
de Upar en veinte y seis dias del mes de Julio de mil seiscientos y noventa y un
años = En testimonio de verdad = Melchor de Espinosa, Notario Eclesiástico Fray
Francisco Romero Religioso sacerdote de mi Padre San Agustín de la Provincia
de Lima Misionero Apostólico en la mejor /
vía y forma que haya lugar en derecho paresco ante Vuestra Merced y digo
que en virtud de la comisión que se sirvió de darme para que fuera a destruir
La idolatría de los indios en el siglo XVII 245
los templos de idolatría que estaban en la Sierra Nevada de la jurisdicción de
esta ciudad de los Reyes del Valle de Upar provincia de Santa Marta hice viaje
a dicha Sierra y habiéndose destruido diez templos de idolatría y sacado de ellos
muchos ídolos y diversos instrumentos con que idolatran los indios que presento
ante Vuestra Merced con el instrumento jurídico de todos los acontecimientos
de dicho viaje para que viendo y reconociendo dichos ídolos se sirva Vuestra
Merced de mandar al presente Notario de Visita certifique de manera que haga
fe la presentación que hago de ellos y juntamente se me de un tanto autorizado
en manera que haga fe con insersión de la petición y lo demás que se obrare
por convenir a mi derecho asi = A Vuestra Merced pido y suplico se sirva de
proveer como llevo pedido que recibiré merced con justicia y juro lo necesario en
debida forma y para ello etc. = Fray Francisco Romero Decreto. Por presentada
en cuanto a lugar de derecho con los ídolos que menciona y demás instrumentos
que miran a la misma idolatría como son flautas, gaitas, calabazos, vestidos
de pluma, y bonetes, que ha exhibido ante su merced el Reverendo Padre Fray
Francisco Romero Misionero Apostólico en estas indias mediante la facultad que
su merced le concedió para que fuese a las sierras nevadas a destruir y aniquilar
los templos de idolatría que en dicha Sierra tenían los indios de Nación Aruaca
sujetos a doctrina y enseñanza como con efecto fue Dios servido se consiguiesen
destruyéndose diez templos y mucho fruto que dicho Padre ha hecho en dichos
indios en el mayor servicio de la Majestad Divina, y atendiendo su Merced a el le
daba y dio amorosa y cariñosamente las gracias al dicho Reverendo Padre Fray
Francisco Romero por el servicio que en tal obra ha ejecutado a mayor honra
de Dios Nuestro Señor y de la Majestad de Nuestro Católico Rey, y el presente
Notario certifica consecutivamente a este escrito la entrega de dichos ídolos y
demás instrumentos anexos a dicha idolatría y de todo lo obrado en esta materia
sacara el testimonio en manera que haga fe y se le entregara a dicho Reverendo
Padre Fray Francisco Romero para los efectos /
que le pudieren convenir y así lo proveyó mandó y firmó él Señor Licenciado
Don Juan Cuadrado de Lara, cura de la Catedral de la ciudad de Santa Marta
y Visitador General de esta ciudad de los Reyes del Valle de Upar la del dulce
nombre de Jesús Pueblo nuevo y provincia del Río de la Hacha por justicia el
venerable Dean y Cabildo en sede vacante en veinte y siete de Julio de noventa y
un años = Don Juan Cuadrado de Lara= Ante mi Juan de Vega, Notario de Visita.
Certificación. En conformidad de lo mandado por el auto de arriba certifico y doy
verdadero testimonio yo Juan de Vega clérigo presbítero Notario de Visita como
hoy veinte y siete de Julio de mil y seiscientos y noventa y un años exhibió ante el
señor Visitador, el reverendo Padre Fray Francisco Romero de la Orden del Señor
San Agustín cantidad de ídolos que dijo traía de las sierras nevadas que había
hallado en los templos que los indios de nación aruacos tenían en aquella Sierra
246 Carl Henrik Langebaek
de diferentes figuras de anima les incógnitos y del todo horrorosos, y así mismo
otros de figura de hombres también horribles y espantosos y algunos bonetes de
innumerables plumas de cerca de vara de alto y pendiente hacia la espalda un
turbante largo hasta los pies también cubierto de pluma y cantidad así mismo de
flautas, pitos, y calabazos todo lo cual reconoció y vio dicho señor Visitador, y
para que conste de mandato de su Merced doy el presente en esta ciudad de los
Reyes del Valle de Upar en dicho día, mes y año. Juan de Vega, Notario de Visita.
Auto. En la ciudad de los Reyes del Valle de Upar en veinte y nueve de julio de mil
seiscientos y noventa y un años el Señor Licenciado Don Juan Cuadrado de Lara,
cura Rector de la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de Santa Marta y Visitador
General de esta dicha ciudad la del dulce nombre de Jesús de Pueblo Nuevo y
Provincia del Río de la Hacha por su Señoría en Venerable Dean y Cabildo en
Sede vacante = Habiendo visto estos autos y por ellos consta se han destruido en
la Sierra Nevada diez templos en que los indios de nación aruacos encomendados
en Don Joseph Tafur de Valenzuela y sujetos a doctrina y enseñanza daban
adoración a cantidad de ídolos que hoy paran en poder de su Merced /
con otras cosas anexas a la misma idolatría como consta de la certificación
que en estos autos esta del Notario de Visita dijo que debía de mandar como
con efecto manda que en la Plaza de esta dicha ciudad se quemen públicamente
dichos ídolos y demás cosas anexas a dicha idolatría como son plumajes, flautas
y calabazos todo por ante el presente Notario para que de ello ponga fe en
estos autos y conformándose como se conforma su merced en lo andado en el
Sínodo Provincial que se celebró en la ciudad de Santafé por él Ilustrísimo y
Reverendísimo Señor Doctor Don Bartolomé Lobo Guerrero Arzobispo de aquel
Nuevo Reino en dos de Septiembre de mil seiscientos noventa y seis años debía
de pasar a la averiguación de los Jeques o Maestros de dicha idolatría para poder
darles cárcel perpetua a aquellos que se hallaren comprendidos en tan perjudicial
enseñanza para cuya averiguación se pase a examinar el número de testigos y
que fuere necesario y asi lo proveyó, mandó y firmó = Don Juan Cuadrado de
Lara ante mí Fernando de Armenta, Notario. Fe y testimonio. Yo Fernando de
Armenta, Notario Público de la Audiencia Eclesiástica de esta ciudad del Valle
de Upar doy fe y verdadero testimonio que en cumplimiento de lo mandado
por el auto de suso hoy como a las cuatro de la tarde en mi presencia estándolo
actualmente viendo muchas personas hice quemar y quemé cantidad de ídolos de
madera y una figura de barro que quebré e hice pedazos por mis mismas manos y
así mismo se abrazaron cantidad de bonetes de plumas y otros instrumentos que
usan los indios aruacos en sus idolatrías y para que en todo tiempo conste doy el
presente en esta dicha ciudad del Valle de Upar en tres días del mes de Agosto
de mil seiscientos y noventa y un años = En testimonio de verdad: Fernando de
Armenta, Notario Público. Concuerda con los autos originales que paran en poder
La idolatría de los indios en el siglo XVII 247
del Señor Licenciado Don Juan Cuadrado de Lara, Cura Rector de la Santa Iglesia
Catedral de la ciudad de Santa Marta y Visitador General de la ciudad del Valle de
Upar la del Pueblo Nuevo de Jesús y Provincia del Río de la Hacha, con los cuales
corregí y concerte este traslado cierto y verdadero a que me refiero y de mandato
de dicho Señor Visitador General doy el presente en esta ciudad de los Reyes del
Valle de Upar en cuatro /
días del mes de Agosto de mil seiscientos y noventa y un años en testimonio
de verdad Fernando de Armenta (rúbrica) Notario Público Cuadros (rúbrica)
El Cabildo Justicia y Regimiento de esta ciudad del Valle de Upar de la
Gobernación de Santa Marta justificamos donde convenga que Fernando de
Armenta de quien parece autorizado y firmado él testimonio de suso esta (...)
Notario Público de la Audiencia (...) de esta dicha ciudad como se nombra ya sus
autos, testimonios y de más instrumentos que ante el suso dicho han pasado y
pasan (ilegible) a dado y da entera fe y crédito en juicio y fuera de el y para que
de esta conste damos la presente en esta dicha ciudad en cuatro días del mes de
Agosto de mil y seiscientos y noventa y un años. Francisco Bolaños Osorio Diego
Osorio Agustín Díaz Don Carlos José de Mendoza Don (?) de Mendoza
x. santa marta en la grandeza de las
indias de gaBriel fernández de villaloBos,
marQués de varinas, 1683
ms 2933 BiBlioteca nacional de madrid
Prefacio
La presente colección de documentos cierra con la descripción de la Sierra
Nevada de Gabriel Fernández de Villalobos, mejor conocido como Marqués de
Varinas, español nacido en La Mancha, en 1646, y que muy joven se trasladó al
Nuevo Mundo, para regresar a Europa, donde tuvo una vida llena de aventuras e
infortunios. Su obra ha sido especialmente estudiada a la luz de sus ideas sobre
la decadencia de la ocupación española en América, el naciente criollismo de los
americanos y sus teorías económicas (Falcón, 1988).
Lo que no es de común conocimiento es su participación en expediciones
en la Sierra Nevada. El suyo es apenas un corto texto procedente del manuscrito
existente en la Biblioteca Nacional de Madrid, el cual, sin embargo, ilustra en algo
la imagen que se tenía de la Sierra Nevada a finales del siglo XVII. Además, tiene
el mérito de provenir de un español que conoció la Sierra personalmente y que
brinda un testimonio alejado del afán de la conquista militar, dispuesto incluso
a brindar una versión generosa y hasta idealizada de los indígenas. En efecto, la
corta relación de Fernández de Villalobos se encuentra a medio camino entre la
imagen pavorosa de indios sodomitas y de guerra, con una visión más romántica
de la Sierra Nevada y sus habitantes. La primera se describe como ilimitadamente
rica —la más rica de todas las Indias— en piedras preciosas, oro e, incluso, minas
de esmeraldas. Los indígenas, por su parte, se describen como de buen natural,
amigos de la libertad, incluso abiertos a la entrada de sacerdotes. Conocedor de la
imposibilidad de una conquista militar, el autor propone la entrada de capuchinos
a la Sierra como la mejor estrategia, para incorporarlos al dominio colonial y
abrir las riquezas a su explotación comercial. El tiempo, por supuesto, le daría la
razón. La larga lucha por controlar militarmente la Sierra cede ante otras formas
250 Carl Henrik Langebaek
más sutiles y quizá más efectivas de hacerlo. Tan sólo el sueño colonizador del
siglo XIX o la más efectiva colonización del siglo XX podrían competir con la
presencia de los misioneros capuchinos.
Su voz fue escuchada. En 1693, los capuchinos fueron encargados de
catequizar a los indígenas arhuacos de la Sierra Nevada, y su influencia se
prolongaría hasta el siglo XX. La historia de su presencia en la región abriría
otro capítulo más en la relación entre los indígenas y la llamada sociedad mayor.
Su desenlace lo narraría, trescientos años después del Marqués de Varinas, el
historiador Juan Friede (1963)
BiBliografía
Falcón, Javier
1988 Clases, estamentos y razas-España e Indias a través del pensamiento ar-
bitrista del Marqués de Varinas. Monografías de Historia Moderna 5.
Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
Friede, Juan
1963 Problemas sociales de los Aruacos-Tierras, Gobierno, Misiones. Mono-
grafías Sociológicas, 16. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia.
Santa Marta en la grandeza de las Indias 251
transcriPción del documento
No me puedo escusar de manifestar a VM que encima del valle de Upar, ay, una
serrenia que és, la que corre asta los Andes del Cusco, pobladísima de indios que
estuvieron los mas encomendados, y oy se allan en su libertad, por los malos
tratamientos que les hizieron. Es gente domestica, y que admiten sacerdotes entre
ellos, y españoles que van a hazer algunos rescates de oro. Afirmolo como testigo
de vista, por aver entrado con Don Ignacio de Castañeda, por dos veces, que los
hicimos. Porque esta serrania abunda deste precioso metal, como de otras piedras
muy preciosas, que entre ellos es, de grande estimacion, de todos colores; a gatas
de sangre, que son las que ellos hjazen mas estimacion, por ser la moneda que
corre entre ellos, y aun oassa en el Rio del Hacha, entre los españoles para los
rescates de perlas que hazen a los Yndios Guajiros. Ay una cantidad de Cristal
muy fino, y según las quemazones que ay tan grandes en aquellos cerros, me
persuado no faltaran minas de de esmeraldas, porque el terreno es el mesmo que
el de Muso, y la mesma serrania (donde se cría aquella riqueza. Las betas son
innumerables que ay) de todos estos metales, en particular el de oro, que es el qual
los indios sacan para hacer sus ydolos (que los tienen muy grandes de este metal).
Debiase poner particular cuydado en reducir estos Yndios, por el buen natural que
tiene, pues solo és el orror a la encomienda, por las noticias que los que se van /
entre ellos les dan. Materia tan escandalosa, para el Yndio que primero
admitiera el ser esclavo, que encomendadom a lo menos estos que estan en esta
serrania. Y debía V.M imbiar alunos religiosos capuchinos á esta mision, desde
España, para que se redujeran a la ley evangélica tantas Almas, como estas
segregadas del Rebaño de la Iglesia. Pies viendo que los operarios entravan sin
la codicia del oro, que los demas qua án entrado, es, constante que se redujeran
infinitos. Y de que no se consiguiera este fin; quedaba la puerta abierta para que
los Españoles registrasen aquellas riquezas que se ocultan en aquella serrania,
que según las tradiciones son las mayores que hay en las Yndias, por estar toda la
mas riqueza, que ay en Stfe, Quito, y en el Reino del Piru, situada en esta Serrania
que atraviesa todas estas jurisdicciones, que ay desde Sta Marta a los andes, que
sera mas de 1000º leguas de distrito.
Este libro se terminó de imprimir
en noviembre de 2007,
en la planta industrial de Legis S.A.
Av. Calle 26 N. 82-70 Teléfono: 4 25 52 55
Apartado Aéreo 98888
Bogotá, D.C., Colombia

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