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Nuevo Mundo Mundos Nuevos

Nouv eaux mondes mondes nouv eaux - Nov o Mundo Mundos Nov os - New world New worlds
Debates | 2005

ANNE PÉROTIN-DUMON

El pasado vivo de Chile en el año del Informe sobre la Tortura
Apuntes de una historiadora
[23/05/2005]

Entradas del índice
Palabras claves : Derechos Hum anos Notas de la redacción Traducción de Horacio Pons

Texto integral
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El pasado reciente de Chile, el de la dictadura (1 97 3-1 990), es como una sombra tendida sobre el presente. 1 Ese pasado está saturado de la ex periencia de quienes lo v iv ieron y lo recuerdan. El espacio en el cual nos mov emos está habitado por las cosas ocurridas entonces y dev eladas de manera incidental, al azar de una conv ersación o una lectura. Dicho esto, desde 1 993, fecha en que nos instalamos en Chile, fuimos testigos de un cambio considerable en la memoria social de la dictadura. La gente se decide a hablar de ella con may or libertad; el discurso público sobre el pasado reciente se ajusta más a la realidad, y la v erdad acerca de ese pasado ha adquirido dimensiones más grandes y es mejor admitida por la sociedad en su conjunto. Más de diez años de estudios sobre la manera como las sociedades manejan un pasado complicado y av anzan paulatinamente sobre la v erdad nos autorizan a

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decir que la situación de Chile no es en sí misma original sino, más bien, característica de los países que, como éste, sufrieron una tragedia nacional, en los decenios siguientes a ella. Sólo nos referiremos a esa situación, entonces, en lo concerniente a sus repercusiones sobre la práctica cotidiana del oficio de historiador, tema central de este artículo: ¿cómo inv estigar y enseñar hoy el pasado “v iv o” en Chile, siendo así que, por su actualidad misma, éste sufre un proceso de continua redefinición, en un momento en que aparece una multitud de testigos, los archiv os empiezan a abrirse y un discurso más v eraz sobre ese pasado proporciona las palabras necesarias para trabajar? Otras tantas singularidades que, más allá de la div ersidad ev idente de los enfoques y puntos de v ista, distinguirán para siempre de las siguientes a una primera generación de historiadores que se perfila en los días que corren. Dos informes dados a conocer con casi 1 4 años de diferencia (enero de 1 991 y nov iembre de 2004) señalizan la ev olución de la sociedad chilena con respecto a su pasado reciente: el de la Comisión Nacional de V erdad y Reconciliación (en lo sucesiv o Comisión Rettig e Informe Rettig )2 y el de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura (en lo sucesiv o Comisión V alech e Informe V alech ). 3 Uno después de otro, los informes Rettig y V alech confirieron carácter público a una v erdad que muchos conocían, pero que hasta entonces era sostenida esencialmente por las v íctimas, sus familiares y los organismos de defensa de los derechos humanos; por lo tanto, ambos documentos pusieron en marcha dentro de la sociedad un proceso de reconocimiento de “lo que pasó”. 4 Proceso laborioso y gradual: son oportunas las palabras “construcción moral de la v erdad” con las cuales un diputado socialista se refirió a la tarea que debía cumplirse, un año después de la entrega del informe de la Comisión Rettig. 5 Mencionemos también al presidente Lagos, que en agosto de 2003 hablaba de “crecientes grados de v erdad” alcanzados de un informe a otro. 6 Otra iniciativ a del poder ejecutiv o, la Mesa del Diálogo, también contribuy ó a los progresos de la v erdad acerca del pasado, pero lo hizo de otro modo que las comisiones Rettig y V alech. El gobierno la conv ocó durante 1 999 y 2000, con la esperanza de obtener informaciones sobre los lugares de inhumación clandestina de opositores eliminados por la dictadura. De casi mil doscientos desaparecidos registrados por la Comisión Rettig, sólo habían sido identificados los restos de 1 7 8 personas cuando la Mesa comenzó a sesionar. Por primera v ez, representantes de las fuerzas armadas y defensores de los derechos humanos se v ieron cara a cara para hablar del lado más oscuro del pasado reciente; sus reuniones prosiguieron a lo largo de nuev e meses. Un resultado de la Mesa, cuy a importancia no harían sino confirmar los acontecimientos ulteriores, fue el reconocimiento ex plícito del ejército acerca de los atentados a los derechos humanos cometidos por el Estado. “En cuanto a la información que pretendía recabarse a trav és de esta instancia, fundamentalmente prov eniente de las Fuerzas Armadas, los resultados fueron magros y además, en oportunidades, equív ocos”, ev alúa el Informe anual sobre derechos humanos en Chile, 2004 . 7 La Mesa alcanzó un tercer objetiv o del cual v olv eremos a hablar: la designación de “jueces especiales” con dedicación preferente en causas de derechos humanos. Las observ aciones que v an a leerse se fundan, ante todo, en anotaciones personales acopiadas día tras día a partir del año 1 998, cuando el ex dictador Pinochet deja el mando de las fuerzas armadas (marzo) y queda detenido en Londres (octubre). La primera parte del artículo muestra que la presencia del

pasado se hizo cada v ez más ex plícita en los ámbitos y la información cotidianos. Y que hubo, al mismo tiempo, un progreso de la v erdad: porque pudieron conocerse más cosas concernientes a la historia personal de un número creciente de personas, y porque esa v erdad se abrió paso en la conciencia de la gente. La segunda parte ex amina esa v iv encia y su manera de orientar la práctica del historiador hacia lo que franceses y españoles llaman “historia del tiempo presente”. En otras palabras, una historia reciente centrada en la parte del pasado que se confunde con la memoria de un sector significativ o de la población, y una historia que, por la prox imidad de los hechos estudiados, se v e en la necesidad de priv ilegiar ciertos temas de inv estigación y aspectos del método histórico. Dos cursos dictados poco tiempo atrás y una recopilación de trabajos realizado en colaboración con colegas argentinos, chilenos y peruanos constituy en la materia prima de nuestras reflex iones sobre el estudio del pasado reciente en la coy untura actual de Chile. La tercera parte del artículo propone una lectura del Informe V alech desde el punto de v ista de la disciplina histórica. Destacamos dos aspectos del método de inv estigación de la comisión: por un lado, el cruzamiento de una v asta cantidad de fuentes diferentes, como resultado de la cual se alcanzó una gran confiabilidad en el proceso de calificación de las v íctimas; por otro, una manera inductiv a de llegar a la v erdad global a partir de los testimonios y los demás datos recogidos. La cuestión de los archiv os de la comisión se aborda in fine , así como las nuev as perspectiv as de inv estigación sobre la historia de la dictadura abiertas por el Informe V alech .

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Instalarse en Chile en 1 993 era acostumbrarse a v iv ir con un pasado omnipresente pero que comenzaba a ponerse en sordina. En los dos primeros años del gobierno de la Concertación se había producido, sin duda, una oleada inicial de rev elaciones sobre los horrores cometidos a lo largo de los 1 7 años anteriores, y se esbozó un debate público con respecto a ellos. 8 Esos años iniciales de la transición democrática habían estado puntuados por la Comisión Rettig (1 991 ) y la ley de reparación (1 992); el descubrimiento de nuev as sepulturas clandestinas en el norte y el centro del país, y la aparición de testimonios y buenos trabajos de periodismo de inv estigación. 9 Y sobre todo por la publicación del informe de la Comisión Rettig, que puso en conocimiento del público el carácter masiv o de las v iolaciones de los derechos humanos y estableció una lista de los muertos y desaparecidos, así como de las circunstancias de cada caso. Pero la prev ista campaña de difusión masiv a del informe y de sensibilización de la opinión pública no se llev aría adelante. 1 0 Tras la muerte del ideólogo Jaime Guzmán, artífice de la constitución de 1 980 asesinado por un grupo rev olucionario de ex trema izquierda, 1 1 el gobierno de Ay lwin estimó prudente disponer una retirada ante la ofensiv a general de una derecha muy identificada con la dictadura. “Pasados los primeros años de la transición, la Concertación se mostró menos procliv e a realizar actos que ex presaran la diferencia moral entre democracia y dictadura. Paulatinamente se encontró más bien a la defensiv a, reaccionando a las irrupciones [del pasado] que no podía controlar” escribe Alex ander Wilde en “Irruptions of Memory ”, artículo en que analiza la respuesta de la Concertación ante hechos que “de manera errática pero frecuente [asaltaron] la conciencia nacional”, y hace el

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balance de la estrategia alternativ a adoptada por la Concertación: plantear como asunto judicial las v iolaciones pasadas a los derechos humanos. 1 2 Los programas de reparaciones en aplicación de la ley antes mencionada (sin equiv alentes en ningún otro lugar del mundo) y las inv estigaciones concernientes a los detenidos desaparecidos, a cargo de la Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación, se efectuaron con ex trema discreción. 1 3 El Informe Rettig cobró entonces las dimensiones de un “monumento”, como se calificaba antaño a las obras imponentes y dignas de perdurar. Con el paso de los años, la autenticidad de los hechos establecidos por él adquirió un carácter irrefutable. El documento, sin embargo, no puso en marcha una dinámica de reconocimiento público del pasado. Como escribe el abogado José Zalaquett, “la v erdad que dio a conocer la Comisión Rettig actuó como una especie de buque rompehielos, permitiendo av anzar en lo que era impenetrable”. 1 4 Un nuev o período de progresos se inició alrededor de 1 998, y en los siete últimos años se ha av anzado mucho. El “pasado oscuro” tiene una actualidad cotidiana, ante todo por obra de la justicia, pero, también, de las iniciativ as cív icas y las decisiones oficiales de las que es objeto. Y se ex presa, finalmente, en una opinión pública que quiere conocer “la v erdad de los hechos”. 1 5 Como es sabido, un juicio sustanciado en la justicia establece públicamente lo ocurrido; la interpretación de la ley en la sentencia constituy e una manera de juzgar el pasado. En este aspecto, el tratamiento del pasado por parte de la justicia chilena tuv o un punto de inflex ión a partir del arresto de Pinochet en Londres, en 1 998, y sus 1 7 meses de detención entre ese año y 2000 (insistamos en que sólo se trata de un punto de inflex ión desde el cual, tanto en el ámbito judicial como en otros aspectos de la gestión del pasado, las cosas se precipitan). 1 6 Luego de Londres, Pinochet tuv o cada v ez más problemas con la justicia. Como resultado, a principios de 2005 es inculpado simultáneamente en v arios casos cuy a instrucción sigue adelante. Unos se refieren a los derechos humanos, como la operación Cóndor (red de cooperación entre los serv icios de inteligencia militar de los regímenes dictatoriales del Cono Sur) y el asesinato del general constitucionalista Prats y su esposa en Buenos Aires. 1 7 Otros, iniciados a raíz del descubrimiento de su cuenta secreta en el banco Riggs de Washington, tienen que v er con la corrupción, un elemento nov edoso. La rev elación de su comportamiento corrupto en gran escala llev ó a v arios políticos y hasta militares a alejarse del ex dictador. Y todo indica que la fuerza probatoria de las cifras y documentos bancarios (que ponen de manifiesto la ex istencia de una fortuna ilegalmente amasada desde fines de la década de 1 980, es decir a partir del momento en que el país se encamina hacia la transición democrática) terminará por imponer al público la conv icción de que Pinochet también es el principal culpable de las v iolaciones masiv as de los derechos humanos perpetradas entre 1 97 3 y 1 990. En enero de 2005, cuatrocientos miembros retirados de las fuerzas armadas estaban procesados por v iolaciones de los derechos humanos (asesinatos políticos y desapariciones, pero asimismo torturas) en la persona de más de un millar de v íctimas. Setenta de ellos y a están en prisión, incluidas las principales autoridades de la DINA, policía secreta que actuó entre enero de 1 97 4 y agosto de 1 97 7 (fue necesario agrandar las instalaciones penitenciarias que les están especialmente destinadas). 1 8 A fines de febrero, los procesamientos dictados por los jueces especiales afectaron por primera v ez a ex ministros de Pinochet aún en activ idad, y y a no ex clusiv amente a militares retirados. 1 9

del monumento erigido por Pinochet en 1 97 9 a las “llamas de la libertad”. y también porque son objeto de una solicitud y ay uda . que deberán conv ertirse en peatonales). para el cual el golpe de Estado del 1 1 de septiembre de 1 97 3 representa un acontecimiento emblemático. como corresponde. en oportunidad de una inv itación oficial). Los ciudadanos son recibidos en la casa de gobierno por carabineros (hombres y mujeres) en uniforme de gala. 22 Éste dejará su lugar a un gran complejo cultural (debajo de la plaza y las calles circundantes. Esta activ idad de los tribunales en materia de v iolaciones de los derechos humanos estuv o acompañada por una notable ev olución de la norma jurídica aplicada. Y ello por una razón precisa: tres años de inv estigaciones encaradas desde 2002. también se lev antará un monumento a las mujeres v íctimas de la dictadura. En la plaza que mira al norte se lev anta la estatua de Salv ador Allende inaugurada en 2000. El 1 1 de septiembre de 2003. En la actualidad esos lugares parecen ex orcizados por los trabajos de restauración y la presencia de placas. La Moneda se ha conv ertido en un lugar público. 20 V arias sentencias dictadas por la Corte de Apelaciones también desestimaron la ley de amnistía por considerar que el derecho penal internacional en materia de homicidios y desapariciones es una norma superior a la ley chilena. por unos cuarenta jueces especiales. en el paseo Bulnes situado en línea con La Moneda. en primer lugar los suboficiales y luego los oficiales comenzaron a romper el “pacto de silencio” que ex istía desde treinta años atrás sobre los crímenes cometidos y las ramificaciones de la represión. 24 Esos intentos recientes de mantener v iv a la memoria de los lugares llaman la atención en un país donde la protección del patrimonio cultural es muy pobre. el palacio presidencial y el centro de la capital. 21 La presencia del pasado adquirió asimismo otra calidad en el espacio cotidiano. En el curso de esas inv estigaciones. están a punto de culminar. monumentos y cuadros conmemorativ os del 1 1 de septiembre de 1 97 3 y sus v íctimas. situada en el número 80 de la calle de ese nombre). Los edificios oficiales situados frente a su fachada sur todav ía mostraban la huella de numerosos impactos de bala y otros proy ectiles recibidos entonces. más grande. pusieron en sus pantallas una imagen: la de Ricardo Lagos mientras reabría la Puerta de Morandé (puerta este del palacio presidencial. Al entrar a La Moneda reconstruida por Pinochet luego del bombardeo e incendio sufridos por el edificio el 1 1 de septiembre de 1 97 3 (por ejemplo. que da a la fachada sur del palacio presidencial. detrás de un v allado de obra. Cada nuev a sentencia pronunciada sobre la desaparición de personas desmorona un poco más la ley de amnistía que debía proteger a los autores de los crímenes perpetrados entre 1 97 3 y 1 97 8 (el período de la represión más intensa). Al pasar por la otra plaza. Repintada de blanco en los primeros meses de la presidencia de Ricardo Lagos (2000). poco antes de la Nav idad de 2004. a trav és de la cual se había sacado el cadáv er de Allende del palacio presidencial en llamas el día del lev antamiento militar. Entre los lugares habitados por el pasado se contaban esos símbolos nacionales que son. era difícil no sentirse inv adido por ese recuerdo siniestro. así como iniciativ as de las numerosas asociaciones de v íctimas para preserv ar las sedes de los centros de tortura más notorios.8 9 10 Chile atrav iesa un período de intensa activ idad judicial. por doquier. el desmantelamiento llev ado a cabo sin dilaciones. a lo largo de todo el país. nos sorprendió. pero de talante campechano. detrás. todas las cadenas de telev isión del mundo occidental. 23 En ese año de conmemoración del golpe aparecieron placas y monumentos en todo el país.

pero desde 2000 se realizan frente al solar v igilias con v elas. ex plica uno de los participantes en esas v igilias. y otros han sido reconstruidos. y a no es un hecho político sino histórico. Esta luz que está aquí refleja que ellos aún están presentes. fue el recinto secreto de detención y tortura más importante de la DINA. Ese mismo año se publicó una nuev a e importante serie de memorias y otros escritos sobre la época. 26 “El encendido de una v ela”. Se ajusta. en la fila de los derrotados algunos interrumpieron la retirada y v olv ieron sobre sus pasos para av eriguar la suerte corrida por el presidente. El otro sitio está ubicado en la calle José Domingo Cañas 1 367 . Otros dos sitios recibieron la misma jerarquía en 2004. por el cual pasaron decenas de miles de personas detenidas entre septiembre y nov iembre de 1 97 3. que se sucedieron durante la conmemoración pacífica del 1 1 de septiembre en torno de La Moneda. del director chileno Andrés Wood. el estreno de Machuca . las ex cav aciones realizadas han sacado a la luz los cimientos de v arios edificios (además de artefactos). la destrucción de la casa que sirv ió de centro de tortura no pudo impedirse. de ese modo. Se escucharon las v oces. brev es. empero. 30 Programas y debates telev isiv os suscitaron discusiones en las familias y entre las generaciones. los medios comenzaron a hablar otra v ez de la Unidad Popular (coalición con la cual Allende gobernó de 1 97 0 a 1 97 3) y del golpe. En 2004.” 27 En el trigésimo aniv ersario del 1 1 de septiembre de 1 97 3 se tuv o la impresión de que las dificultades de la gente para hablar de ese pasado comenzaban a allanarse. hasta entonces política. donde funcionó el Cuartel Ollagüe de la DINA. y que todo el m undo crey era que a Allende lo habían m atado los m ilitares. y o te habría dicho que no sabía nada. 25 El Estadio Nacional. Sin embargo. mientras decenas y decenas de delegaciones y cortejos se reunían frente a la Puerta de Morandé o la estatua de Allende. de protagonistas o testigos como Quiroga. Serían así testigos inv oluntarios de su suicidio. 28 se ingresaba en una era en la cual era un deber prestar testimonio sobre acontecimientos históricos. A pesar de haber sido arrasado por la dictadura. en ese m om ento era m ás im portante el aspecto político. de aquellos que fueron torturados y asesinados en este lugar. Después de 2 5 años. fue declarado monumento histórico de Chile en agosto de 2003. uno de los seis médicos del entorno de Allende e integrante del grupo de leales que treinta años atrás. se conv ertía en histórica. Porque a pesar de que sabía. Las siguientes son las palabras pronunciadas ese mismo mes de septiembre de 2003 por José Quiroga. A saber: hoy queremos recordar juntos lo que sucedió hace treinta años como un acontecimiento histórico.11 crecientes de los serv icios públicos. Por años dije eso. En los meses anteriores a esa fecha. hacia las dos de la tarde. “ilumina el espíritu de aquellos que están aquí. La gente tiene derecho a saber lo que pasó. en su emplazamiento se habilitó un Parque de la Paz (av enida José Arrieta 8401 ). dejaban el palacio presidencial luego de negociar su rendición con las fuerzas rebeldes. tras una etapa en que ex istía el peligro de remov er indebidamente “las ardientes cenizas del pasado” –para parafrasear la cita que Elizabeth Lira y Brian Lov eman utilizaron como título de una de sus obras–. Uno es la V illa Grimaldi: ubicada en la av enida José Arrieta a la altura del 8200. Porque a m í si m e hubieras preguntado hace un m ontón de años atrás. El transcurso del tiempo había doblegado las reticencias. compuestas de palabras simples pronunciadas sin un micrófono delante. tuv o un . 29 12 13 Este testimonio es particularmente fuerte. a menudo por primera v ez. a la idea aducida con más frecuencia en las alocuciones. La palabra sobre el pasado.

que trae consigo pesadillas y fobias. las que acudieron a declarar ante la Comisión V alech. entre fines de la Unidad Popular y comienzos de la dictadura. hoy hay mucha gente dedicada a la ex humación literal y figurada de su pasado: las v íctimas de la dictadura lanzadas a la búsqueda de documentos que les permitan entrar en uno de los programas de reparaciones. Esos factores tuv ieron incluso su papel en el retorno de los indiv iduos a esa parte de su pasado. Unos se proponen hacer ex cav aciones en el sector de su jardín donde creen haber enterrado en las horas posteriores al golpe documentos o recuerdos que se conv ertían de improv iso en elementos comprometedores. las que se prestan al careo con un torturador en el marco de una instrucción. según las v iv en alumnos. 31 En gran medida todo esto fue espontáneo y tomó por sorpresa a los propios interesados. En muchos grupos ex istentes cuando se produjo el golpe de 1 97 3 –de los alumnos de liceos progresistas a los militantes de un mismo partido político–. 33 con sus repercusiones en los comportamientos colectiv os: las acciones judiciales y las políticas de reparación generan fuertes tensiones y dan lugar a enconados debates entre el Estado y las asociaciones de v íctimas. 34 . 32 Esa denuncia consignaba una cantidad de cosas de las que la memoria. no habría cura de olv ido. Su argumento se ocupa de la brecha entre clases medias y populares y las div isiones ideológicas que la recortan. La difusión de Internet en esos mismos años contribuy ó a propiciar el mov imiento. aunque incapaz de dejarlas por completo atrás. romerías a las tumbas de camaradas desaparecidos. tanto entre los espectadores que lo eran entonces como entre quienes lo fueron poco tiempo atrás. pero de los cuales no podían separarse. El cambio afecta a todos los estratos de una sociedad a la que se coincide en calificar de poco locuaz y bastante desconfiada. El hecho de que el protagonista principal fuera un adolescente facilitó la identificación con la historia. De tal modo. el trigésimo aniv ersario intensificó un mov imiento de rememoración iniciado alrededor de 1 998: reuniones. durante la dictadura. Otros releen el recurso de amparo o la denuncia presentada. pues no hay en Chile una sola persona cuy o círculo de relaciones tejidas en la década de 1 97 0 no hay a padecido la diáspora producida por el ex ilio. porque la película fue v ista por centenares de miles de personas y generó amplios debates. difícil de soportar. por intermedio de un abogado del serv icio legal de la V icaría de la Solidaridad. Se organizaron grupos de influencia para la designación de un sitio histórico o la colocación de una placa. y la activ idad de las asociaciones de v íctimas cobró nuev os bríos a mediados de 2003.14 efecto similar a la conmemoración del 1 1 de septiembre. La posibilidad de ser testigos de las discusiones que enfrentan a los protagonistas de Machuca permitió conjurar el recuerdo de las v iv idas por el país en 1 97 3: ahora se podía hablar de ellas sin el riesgo de nuev as fracturas. Apenas estrenado. Para muchos. el filme se impuso como el mejor del año y no tardó en alcanzar el tercer lugar entre los de may or asistencia de espectadores en el cine nacional. tal como antes las reseñamos. La activ idad judicial y las iniciativ as del Estado con respecto al pasado reciente. y cuy a lectura reactiv a el temor o la pena que oprimían entonces. y el retorno al pasado que se constata hoy en Chile es una ex periencia indiv idual. contribuy eron igualmente al resurgimiento de esos lazos y redes de ex militantes de la Unidad Popular. por lo tanto. recuperaciones de v ínculos. padres y docentes de un colegio secundario progresista para sectores de posición económica desahogada. se había aligerado inev itablemente. cuando el gobierno del presidente Lagos preparaba el proy ecto legislativ o titulado “No hay mañana sin ay er”.

v icepresidente de la Comisión V alech: “La tortura no ha sido un tema socialmente reiv indicado”. cruel y difícil de asimilar” 38 para cualquier sociedad. profesor de ciencias políticas en una univ ersidad norteamericana. es indudable que la tortura es una “realidad desconocida. la tortura quedó como un tema pendiente en materia de reparación del pasado.15 16 17 La Comisión Rettig había centrado la memoria pública del pasado en las v íctimas de ejecuciones y desapariciones. fue torturado por un miembro de dicho instituto. 39 Durante mucho tiempo. leemos en el Informe V alech . como lo hace notar María Luisa Sepúlv eda. entre otras cosas. 43 Entre las consecuencias de éste puede mencionarse la formación de una Comisión Ética contra la Tortura en marzo de 2001 . 40 En Chile. 42 Los medios dieron gran publicidad al caso Agüero-Meneses. el Informe Rettig y a demostraba que la tortura había sido muy ampliamente utilizada. 37 Como éste señala. y se lo destinó a ese estadio. por iniciativ a de asociaciones de ex detenidos apoy adas por los organismos de defensa de los derechos humanos. cuando decidió dejar de callar esas circunstancias ante sus colegas de la Católica. El primero terminó por no ir más al Instituto de Ciencias Políticas. De todos modos. Por entonces oficial de marina reserv ista. una conspiración de silencio sobre la tortura se fue ex tendiendo lentamente por el país”. Felipe Agüero. La tortura es uno de los delitos que los law lords tuv ieron en cuenta para admitir el pedido de ex tradición presentado por el juez español Garzón. por llev ar la tortura a la sala de audiencias. Como ambos eran docentes de la misma disciplina y además se habían especializado en temas de defensa. con métodos y en lugares que describía para cada período. detenido en septiembre de 1 97 3 en el Estadio Nacional. en efecto. los abogados comenzaron entonces a reunir pruebas relativ as a las v íctimas de torturas. de otra manera. 44 El proy ecto prev eía. 35 Siendo así. por la sencilla razón de que en los plazos prescriptos sólo había podido establecer la v erdad indiv idual en relación con los casos de desaparición y ejecución (sobre los cuales elaboró una lista con los nombres de las v íctimas). El cambio ocurrido en los últimos años y precipitado por la aparición del Informe V alech consiste en la ampliación de la memoria social de la represión hasta el ex tremo de incluir la detención y la tortura. pero también era algo de lo cual las v íctimas se abstuv ieron de hablar durante mucho tiempo. los superv iv ientes de las prisiones de Pinochet hablaron ante todo en calidad de testigos de la ejecución o desaparición de sus compañeros. Emilio Meneses había sido. En materia de reparaciones. la creación de una comisión encargada de establecer “una lista rigurosa de personas que hay an sufrido priv ación de libertad y tortura por razones . En febrero de 2001 . la propuesta hecha por el presidente Lagos en agosto de 2003 con el título de “No hay mañana sin ay er” era en parte el fruto de las presiones ejercidas por las asociaciones de ex detenidos y los organismos de defensa de los derechos humanos. pero guardó el secreto hasta 1 998. 36 “Consciente o inconscientemente. Además. La entidad ex igió que los casos de tortura se llev aran a la justicia y se les aplicara la imprescriptibilidad v igente para los crímenes contra la humanidad. 41 Se sumó a ello un caso que estremeció al mundo univ ersitario y terminó. conv ocado otra v ez al serv icio activ o en los meses siguientes al golpe. En el origen de ese cambio hay un encadenamiento de hechos que se remontan al arresto de Pinochet en Londres. escribió al director del Instituto de Ciencias Políticas de la Univ ersidad Católica de Chile para informarle que. Agüero y su antiguo torturador se encontraron v arias v eces frente a frente en distintas reuniones univ ersitarias.

de los camaradas y amigos que compartían el mismo compromiso y los mismos riesgos que las v íctimas (declarantes o no). Conocí a muchos que sí. Nos codeamos todos los días con esa gente. en la v erdad correspondiente a las detenciones y torturas infligidas por la dictadura. La comisión recibió el testimonio de 35. los cambios que acabamos de mencionar en la presencia del pasado son una realidad v iv ida de cerca y no sólo un asunto de actualidad y opinión pública. se reconoció oficialmente como v íctimas a 27 . ¿Acaso no escuchamos muchas v eces decir: “No soy v íctima directa. y que ex perimentaron y contagiaron [a otros] el temor y la inseguridad”.868 personas. a trav és de un decreto que le asignaba la misión de buscar la v erdad acerca de esas “situaciones grav es” que son la prisión política y la tortura. para terminar. Pues al ampliarse hasta incluir la detención y la tortura. en su carácter de v ecinos. un grupo de amigos. Memoria fuerte que es la de quienes declararon ante la Comisión V alech (mientras que de los muertos y los detenidos y desaparecidos fueron sus familiares y compañeros sobrev iv ientes quienes hablaron ante ese organismo).255 personas. había una familia. señala al respecto la Comisión V alech. un número de casos que multiplica por diez los ex aminados por la Comisión Rettig. Memoria. de quienes fueron testigos oculares o auriculares de las detenciones. en particular. 45 La comisión presentó su informe en nov iembre de 2004. pese a haber v iv ido la misma situación que los declarantes. La may oría tenía un . como muchos quizás estuv e cerca de serlo. además. que fueron directamente afectados por su arresto. Memoria de todos los otros que. 49 Memoria. Ese cuerpo se instituy ó efectiv amente en nov iembre de 2003. ni familiar de una. lo fueron”?50 Un univ erso muy amplio de personas se reconoce. con alguna precipitación. pero a quienes el azar protegió: “Por cada detenido y torturado. 47 Para comprender el paso dado en la construcción social de la v erdad gracias al Informe V alech . 51 El hecho de que la v erdad sobre el pasado reciente establecida por el Informe V alech concierna a un univ erso ex tenso de personas de “v idas tronchadas” desde 1 97 3 se v erifica en los dat os estadísticos aportados por el propio informe acerca del grupo de declarantes. el proy ecto de ley elaborado por el gobierno sobre la base de las recomendaciones formuladas por aquel organismo.18 19 políticas”. es importante considerar el número de personas que se reconocen en él y de quienes depende. 52 Muchos de los allegados a las v íctimas que comparten actualmente su memoria se sitúan en los mismos grupos de edad. la v erdad pública sobre el pasado corresponde ahora a la memoria de una gran cantidad de chilenos. que en su may or parte tienen hoy 51 años o más. quienes en uno u otro momento estuv ieron detenidos sólo 24 o 48 horas. se aprobó entonces. en parte. también. y v olv eremos a ello más adelante. de los allegados de los ex detenidos. compañeros de trabajo o conocidos de las v íctimas. declarantes o no. sin haber sufrido torturas. tal como cualquier persona razonablemente informada puede adv ertirlo. La dictadura sorprendió a todos ellos cuando eran jóv enes y estudiantes de entre v einte y treinta años. su capacidad de llegar hoy a la opinión pública. una red social que se resintió con el conocimiento de lo ocurrido. por lo tanto. determinar cuáles eran las personas que las padecieron y proponer medidas de reparación en su beneficio. De esa cifra. no acudieron a la comisión. 48 Memoria. 46 Pero el Informe V alech fue un acontecimiento en los medios y hay muchas razones para creer en sus efectos a largo plazo sobre la conciencia moral del país: a fines de nov iembre de 2004 una encuesta rev eló que el 7 4% de los consultados aprobaban el informe y el 66% conocían efectiv amente el documento.

la tortura. En atención al contex to de la época. habrá que señalar la .000 calificados por la comisión. 57 No bastaba el hecho de haber padecido un arresto y una detención brev es. y a cuy o respecto se menciona una y otra v ez la palabra “pudor”: “Descorrer el v elo de la tortura. puntapiés y culatazos. Ante todo en lo concerniente a las v íctimas de la tortura: además de los 27 . Sin embargo. de la v iolencia física y psicológica. era preciso que el arresto arbitrario y el trato brutal hubieran sido la antesala de la tortura. inquietud de personalidades políticas (en especial si eran miembros del gobierno) ante una posible mala interpretación de su presentación: todos estos motiv os se adujeron. aun pasados los terribles meses finales de 1 97 3. 56 El hecho de que el 94% de las v íctimas hay an declarado haber sufrido torturas a lo largo de su detención aclara. padecieron una desocupación prolongada o la ex pulsión del colegio o la univ ersidad. no sin razón. que culminó durante el gobierno socialista de Salv ador Allende (1 97 0-1 97 3). las razones de los otros de no asumir la misma actitud. escribe la comisión. declarantes y no declarantes parecen haber seguido una regla empírica según la cual. el env ío a una residencia alejada (relegación) o la ex pulsión del país. Rechazo de la ex pectativ a aparente de una indemnización como consecuencia de las gestiones. para ex plicar la decisión de ciertas v íctimas de no acudir al llamado de la comisión. echado boca abajo y forzado a recibir. que se reconocen en el Informe V alech . en esa postura. es algo muy difícil de hacer. La fuerza sociológica de esa memoria ex plica su capacidad de llegar hoy a la opinión pública. por ejemplo en los días siguientes al golpe. 55 El segundo grupo tocado de cerca por la brutalidad de la represión está constituido por quienes no se presentaron ante la comisión porque no fueron torturados durante su detención. V ale la pena detenernos en dos de los grupos antes mencionados. se pueden proponer tres órdenes de magnitud. 58 Para comprenderla. 54 Sin embargo. hay una razón que parece preponderante. ¿cuántos permanecieron por propia v oluntad en el anonimato? Su número asciende a decenas de miles: al respecto. más allá de las v íctimas. Tampoco bastaba la detención transitoria en las mismas condiciones a la cual pocos militantes escaparon en el transcurso de los 1 7 años de gobierno de Pinochet. con la consecuencia de un final prematuro de los estudios. para presentarse ante la comisión. la Comisión V alech estimó no contar con elementos que permitieran dar una respuesta. Tratándose del conjunto de las v íctimas. en contraste. Incluso ante los propios cóny uges”.20 21 compromiso político (sobre todo en el sindicalismo) y casi todos eran militantes de base. las opiniones de la comisión y de los dirigentes de los organismos de defensa de los derechos humanos coinciden con la estimación de los mismos declarantes. falta de confianza hacia la iniciativ a gubernamental y su desenlace. haber sido hacinado en las comisarías con otros centenares de personas sin agua ni comida. El primero lo conforman quienes v iv ieron la detención y la tortura tal como la describieron los declarantes. 53 La participación en la mov ilización social y política de Chile a fines de la década de 1 960. etcétera. y la posterior continuidad de la activ idad política o sindical clandestina. las formas larv adas de discriminación afectaron a la totalidad de su grupo de pertenencia: imposibilitados de obtener becas o puestos de trabajo. v alieron a las v íctimas la detención. pero que no se presentaron ante la comisión. ¿Pueden aportarse algunas precisiones numéricas a esta inv estigación sumaria sobre los indiv iduos afectados por la v erdad del Informe V alech ? A falta de precisiones.

adv ertimos hoy dónde tropezaba la empresa: en la década del nov enta faltaban todav ía las palabras que permitieran identificar y . con respecto a los nuev e millones de habitantes que tenía Chile a principios de la década de 1 97 0 (hoy tiene 1 5 millones). Pero también debe aludirse a la naturaleza inev itablemente politizada de esas cifras: la política interv iene sobre todo en las más elev adas. dentro de organismos de defensa de los derechos humanos como la V icaría y FASIC [Fundación de Ay uda Social de las Iglesias Cristianas]. II 22 A lo largo de los años que acabamos de ev ocar llegaron a Chile los ecos de un campo historiográfico desarrollado en la década de 1 980: la historia del tiempo presente mencionada al comienzo de este artículo. Incluy endo las detenciones efectuadas durante allanamientos y protestas en la década de 1 980 que no aparecen en el mandato dado por el gobierno a la Comisión V alech. En parte. los abogados y psicólogos que por su trabajo estaban en relación con las v íctimas y sus familias. 59 El tercer y último cálculo concierne entonces al círculo de parientes. El segundo orden de magnitud que puede proponerse concierne a la cantidad de personas priv adas de la libertad por razones políticas en uno u otro momento de la dictadura. Al adoptar este factor multiplicador de 1 a 5. de resultas. La Comisión V alech considera conv eniente multiplicar por cinco el número de v íctimas para llegar a ese círculo (como lo hicieron los historiadores con respecto al círculo enlutado por la muerte de un combatiente durante la Primera Guerra Mundial). Chile no es una ex cepción a la regla. según las estimaciones. que esos centenares de miles de personas afectadas en distintos grados por la prisión política y la tortura tengan mucho peso en la memoria colectiv a. esa diferencia se ex plica. y hasta un millón si se toman en cuenta todos los detenidos en uno u otro momento de la dictadura. amigos y compañeros de militancia afectados por la detención de las v íctimas. 60 Si se toma conocimiento de los trabajos monográficos y de la reflex ión epistemológica de alemanes. que oscilan entre sesenta mil y trescientas mil. para designar a las v íctimas. José Zalaquett propone una estimación que v a de ciento cincuenta mil a doscientas mil personas. por la heterogeneidad de los criterios adoptados. pero que no sufrieron necesariamente torturas. es posible reconocer un objetiv o que empezaba a perfilarse entonces en Chile: ocuparse de un pasado del que se es contemporáneo y que v iv e en los recuerdos de la gente. en la década de 1 980. el círculo de personas que se reconocen en la v erdad establecida por el Informe V alech representa de una sola v ez mucho más gente que la incluida en todas las categorías de v íctimas de la represión pinochetista que habían sido registradas antes del trabajo de la Comisión V alech. sin duda.diferencia entre los cálculos propuestos. En todo caso. las personas afectadas por la suerte de las v íctimas pueden ev aluarse en unas trescientas mil si se considera el círculo de quienes fueron torturados. Y es comprensible. Remitámonos al número muy prudente de sesenta mil v íctimas de torturas que mencionaron. pretender abordarlo como historiador pese a su prox imidad. como tiende a indicarlo el hecho de que ninguno de los organismos con los que la comisión se puso en contacto por haber propuesto cifras respondió ni aportó pruebas al respecto. franceses y españoles sobre su pasado “complicado” de las décadas del treinta y el cuarenta. En perspectiv a.

sin embargo. pasábamos por alto. el peso de otro factor: la contemporaneidad del acontecimiento por ex aminar es algo cambiante. desplazaron poco a poco los eufemismos que eran los resguardos de una v isión oficial del pasado hasta entonces apenas puesta en cuestión: gobierno militar. Al decidir reorientar hacia la historia del tiempo presente una enseñanza centrada desde v arios años atrás en las cuestiones metodológicas e historiográficas. antes sólo utilizadas por los organismos de defensa de los derechos humanos. a la derech a. de impunidad.23 24 conceptualizar un objeto de inv estigación. sin duda. de obras de aprendices que no podían aún inscribirse en un campo de inv estigaciones reconocido. a partir de 1 998. Cuando el “carácter inmoral” del régimen (para retomar la ex presión de Alex Wilde). la metáfora era lo bastante grande para englobar los tex tos. Se comenzó a hablar entonces de v iolaciones de los derechos humanos. cuidaban como mínimo sus palabras y se fijaban un umbral v ariable de opacidad o militancia léx ica según las instituciones o medios en los cuales se mov ían. los lugares de la . a la izquierda. El ejemplo de seminarios dictados hace poco y de un proy ecto de inv estigación en curso ilustrará esta afirmación. Y la enseñanza y la inv estigación no pueden hacer abstracción del sentido que asume públicamente el pasado en el momento de su ex amen. la necesidad práctica de hacer frente a ese desafío puede orientar la reflex ión en direcciones imprev istas y fecundas. cuál fue el título elegido por Pierre Nora para su muy conocida obra: Les Lieux de mémoire (1 984-1 992). de “la dictadura”. la represión y sus v íctimas v olv ieron a ser un tema de actualidad y debate público. Empecemos por el seminario realizado en 2002 y titulado “Memoria de los sitios. de una v erdad pública sobre “lo que pasó” permitió efectiv amente a la inv estigación soltar amarras y proporcionarnos un v ocabulario del pasado reciente. Cuando se abordaban los decenios de 1 97 0 y 1 989. está ligada con mucha frecuencia a un lugar. habida cuenta de que la actualidad reordena y redefine constantemente el pasado reciente. estudiantes y oy entes– de nuestro seminario. pero se callaba lo esencial. y recordar a los docentes que. 63 A nuestro juicio. por otra parte. 66 Esas palabras forjadas en el contex to del bicentenario de la Rev olución Francesa toman otra resonancia en la actualidad chilena. sitios de la memoria”. 62 Se trataba. tuv ieron a bien dirigirlas. instituciones. 61 La aceptación societal. atropellamientos. durante el primer semestre de 2002. Para los participantes chilenos – docentes. producido en el contex to de una renov ación de la política estatal de conserv ación del patrimonio cultural francés. Ello antes de que un rápido deslizamiento metonímico. Quienes procuraban nav egar entre los escollos de una historia oficial por un lado y una historia militante por otro. el tono. diera a la ex presión un sentido literal que aseguró su fortuna. En la intención de su autor. 65 Se sabe. la situación instaló un lenguaje más directo. sitios. aniv ersarios y otros elementos que sirv en de respaldo a la memoria identitaria nacional. No queremos decir que con anterioridad la inv estigación hay a sido inex istente: debemos saludar aquí las tesis de licenciatura en historia (equiv alentes a una maestría en Europa) que son probablemente los primeros trabajos de inv estigación consagrados al período de la dictadura. de tortura. edificios. Esas palabras. y son contados los recuerdos no localizados. la condena moral y el juicio político precedían a menudo la inv estigación. apremios. contra v iento y marea. se pretendía distanciado y de una neutralidad presuntamente científica. en la memoria espontánea. 64 La ex presión “memoria de los sitios” recuerda que la operación de representación del pasado.

en la misma época. pero también su reacción frente al acontecimiento. Cuando las fuerzas opositoras democráticas se reorganizaron y prepararon una réplica concertada a la dictadura. Hechos que. Ignacio Agüero terminó un cortometraje titulado No olvidar. Dónde están: con esta forma. cuy a tarea consistía en la época en inv estigar lo que ocurría acudiendo a esos sitios. ante el descubrimiento de esas tumbas clandestinas (y de otras. una localidad de la comuna rural de Isla de Maipo. Encontramos una ex presión similar de la memoria colectiv a en los funerales de opositores políticos mediante los cuales las comunidades desafiaron a los regímenes ocupantes o autoritarios en casi todo el mundo occidental durante los siglos XIX y XX. Los miembros del equipo de producción recibieron nombres ficticios y se decidió que la compañía productora se llamara “Grupo Memoria”: “Eso sí era importante. pues resumía el sentido de nuestro trabajo”. Los campesinos figuraban como desaparecidos desde su arresto en octubre de 1 97 3. coincidió con la organizada para recuperar una plena libertad de información. 69 En 1 982. para el historiador del tiempo presente. dice uno de ellos. un documentalista y un reportero de actualidades nos mostraron documentos en v ideo realizados en la década de 1 980. y hasta la remoción de cuerpos de detenidos desaparecidos. el reclamo de la Agrupación de Familiares de Detenidos-Desaparecidos cruza las fronteras de Chile. 67 El descubrimiento de cuerpos no identificados y tumbas clandestinas suscitó una y otra v ez una mov ilización intensa que. 7 1 Agüero tomó en Lonquén imágenes de las pequeñas capillas ardientes (animitas ) y de los peregrinajes (romerías ) que sacralizaron el lugar. Allegado a las organizaciones de defensa de los derechos humanos que asisten a las familias de las v íctimas. No olvidar testimonia el momento en que. de los cuerpos de 1 5 campesinos en dos hornillos de una mina abandonada de Lonquén. Mientras los v e ían con nosotros. llamarnos de ese modo y que ese nombre quedara impreso en la película. las familias y los opositores al régimen se hacen a la idea de que los detenidos desaparecidos están efectiv amente muertos. Así. a principios de la década de 1 980. como y a se dijo. no lejos de Santiago. pese a la ex istencia de medios de comunicación controlados o cómplices. De ese modo. en distintos lugares del país). en 1 97 8. resultó de singular utilidad saber qué pasaba en el país y ev aluar la fuerza de la oposición. En Chile (y América . El combate por alcanzar la v erdad en torno del lugar de inhumación de las personas desaparecidas había sido iniciado por los mov imientos de derechos humanos a fines de la década de 1 97 0. Hizo el montaje en Suiza donde había salido discretamente con las cintas. 7 0 La película narra el descubrimiento. los jueces especiales se proponen inv estigar: “El encuentro de estos restos óseos es parte de la v erdad”. los periodistas que son “observ adores priv ilegiados” del acontecimiento.25 memoria son aquellos donde se ocultaron los hechos probablemente más grav es de la represión: la eliminación de personas y su inhumación en tumbas clandestinas. y más simplemente lo que pasaba entonces ante su mirada: ¡enorme plusv alía para la inv estigación histórica!68 Su participación puso de manifiesto el recurso ex cepcional que constituy en. el documental capturó la aparición de las primerísimas manifestaciones de la memoria colectiv a que los estudios sobre la memoria social suelen olv idar: ante la muerte v iolenta y escandalosa. De allí la idea de estructurar una parte del seminario sobre los lugares de la memoria en torno de profesionales de la información audiov isual. recuerda Agüero. sus realizadores recordaron las circunstancias del rodaje. el “no olv idar” se ex presa ante todo y de manera espontánea a trav és de la participación en los ritos funerarios.

] El espacio es sitio de m em oria sólo en cuanto a los v ínculos creados con ello por los que no quieren olv idar. es borrado. Entrev istó a la sazón a una de las familias. que la m uerte se haga concreta. 7 2 Y como lo sugiere el título No olvidar. ¿por qué esperó para hacerlo? Las ex plicaciones dadas por el realizador en el seminario. esa memoria “primera”. 7 3 En 1 97 9 Agüero no tenía más que las imágenes del sitio. fue en esa localidad donde la muerte de los detenidos desaparecidos alcanzó una dimensión concreta. Aquí. Y llev a al mismo tiempo la marca de la coy untura de principios de 2002: la justicia busca los lugares de inhumación clandestina de los “detenidos desaparecidos”. resume todos esos aspectos.. Hoy .. la memoria asociada a Lonquén –todo lo que significó allí el descubrimiento de los cuerpos– es la de lugares que y a no ex isten: sólo la conciencia de la gente es su depositaria. está en la m ente. los Maureira Muñoz. o m ás bien porque. porque recordar lo que pasó era para m uchos inconv eniente. esas manifestaciones surgidas en distintos barrios de Santiago y mediante las cuales la sociedad civ il ex presaba su rechazo a la dictadura. Ésta replicó con el despliegue masiv o de fuerzas militares y policiales en incursiones particularmente dirigidas a las poblaciones o v illas de emergencia de la periferia de la capital. El m ism o acontecim iento hace. el carácter de deber moral de la tarea y la renuencia a reav iv ar un recuerdo penoso tanto para los productores como para los participantes. está ligada al desarrollo del mov imiento por los derechos humanos: es una memoria moral. conflictiv o. Sólo queda la m em oria de los hechos designados por el nom bre de este lugar que y a no existe. Inquieto por el ruido hecho alrededor de Lonquén. m uchos lugares donde ocurrió algo han sido destruidos. el régimen militar prefirió hacerlos desaparecer. Si las m em orias no se atan a lugares ni circunstancias. La realización del documental se conv ertía así en la manera de cumplir un deber de memoria. e incluso a pocos años del golpe (1 97 8). [. Salas filmó una operación memorable lanzada en nov iembre de 1 986 contra la población de La V ictoria (que incluy ó el descenso de tropas transportadas en helicópteros. planteada por Elizabeth Lira. La conclusión del seminario. próx ima a los hechos rememorados. de la resistencia: el acto mismo de reminiscencia es resistencia a la represión. desaparece m aterialm ente a pesar. Al enterarse de la noticia. Pero. m uchos creen que term inarán desapareciendo. y a se había conv ertido en sitio de m em oria. Por entonces los hornos fueron dinamitados y arrasados. tironeado entre los riesgos implícitos en el abordaje de tales temas. pues se acaba la expectativ a de los fam iliares de que estén con v ida en algún lugar. Agüero recuerda haber pensado: “tengo que hacer la película”. se ex presa ante todo a la manera de la conminación. Y el lugar es dinam itado. una maniobra que despertó terror entre los residentes). que se lev anta contra la mentira. en la conciencia de la gente. el hallazgo de cuerpos en este lugar llega a que los huesos de los m uertos no fueran entregados a los fam iliares. con respecto a su actitud de postergar una y otra v ez el rodaje.26 27 Latina en general). sin embargo. 28 Pablo Salas inició su carrera de reportero audiov isual en la década de 1 980. sin em bargo. fechado en 1 982. así como a los responsables de la V icaría de la Solidaridad que habían impulsado la acción judicial: reconstituy ó las circunstancias tanto del asesinato como del hallazgo de los cuerpos y puso fin al documental. aclaran las condiciones en las cuales debía trabajar un documentalista durante la dictadura. Los efectiv os allanaron las casas y se llev aron a todos los hombres de entre 1 5 y 65 años para v erificar su identidad y encontrar . A partir de 1 980. cuando se organizaron las grandes protestas.

Luego. Por una parte. Salas insertó el comunicado del ministro de información sobre el operativ o efectuado en La V ictoria. cuy as primeras palabras registradas son: “No hay hombres aquí”. Comenzó a filmar con el objeto de acumular pruebas acerca de un acontecimiento cuy o desenlace aún era desconocido por todos: las casas marcadas luego de su allanamiento y sobre todo a los hombres apiñados en los camiones. Por otra parte. por ejemplo con referencia a la resistencia popular a la dictadura. 7 7 Y luego. Entre las primeras tomas de la población allanada desde el amanecer y las imágenes de los hombres detenidos en el estadio al caer la noche. 7 4 Imágenes como las de Salas deberían permitir a los historiadores posar sobre lo ocurrido una mirada que incluy era a las mujeres. en 2001 . Salas filma el relato de las pobladoras sobre el allanamiento y el arresto de los hombres. alineados en largas columnas para la v erificación de su identidad. Retengamos dos aspectos de los comentarios de Salas en el momento de v er la película. mientras los militares se retiraban y llegaba la policía. El régimen militar se desv elaba por hacer creer que no ocurría nada. El rodaje fue improv isado: tras enterarse del operativ o por Radio Cooperativ a. el documentalista es recibido por el cura. Por lo tanto. abunda en informaciones. la actualidad política de la Argentina y Perú nos llev ó a plantearnos esta cuestión. la situación era completamente normal. para inv estigar los v einte años de v iolencia política debidos a los mov imientos . Al trasladarse allí a pesar de todos los inconv enientes y v olv er con su filmación en v ideo. el objetiv o de reunir pruebas a despecho de la censura llev a al documentalista a priv ilegiar las imágenes de contenido informativ o y susceptibles de probar algo (a diferencia de los heridos y los gases lacrimógenos. Salas filmó a los mismos pobladores detenidos dentro de un estadio. una de las cuales suscita en nosotros una impresión particular: la presencia de las mujeres. Las formas de organización de las mujeres y su protagonismo (subsistencia económica.29 30 a opositores. 7 6 Observ amos. pero tomó la precaución de prohibir el acceso a los lugares donde. no en historia. según sus dichos. Pierre Dubois. se detienen especialmente en los indiv iduos cuy os rostros tal v ez fuera importante conserv ar. tomadas con zoom desde el apartamento de un amigo situado frente al estadio. Sus imágenes serían v istas in situ por los opositores y v endidas a las agencias de prensa ex tranjeras que informaban con libertad. el reportero y su camarógrafo partieron de inmediato hacia La V ictoria. nos enteramos del establecimiento de una comisión de la v erdad en Perú. transmitido a las seis de la tarde por la telev isión nacional: al parecer. y hacer hablar ex tensamente a la gente sobre lo que acaba de pasar. Salas logró entrar a la población por atrás. Más adelante. era simplemente un control de identidad y las fuerzas armadas habían recibido la orden de tratar a lo s pobladores con la may or consideración. Cuando entra a La V ictoria. Las imágenes. 7 5 ¿Qué hacen los historiadores del pasado reciente en los países v ecinos de Chile? A partir de 2000. el material v isual se presenta en bruto. Las primeras imágenes de los allanamientos en el barrio se tomaron al final de la mañana. por ejemplo. el documentalista se erigía en testigo de los hechos y productor de pruebas. es decir que no ha sufrido un montaje selectiv o en torno de una idea o un hecho. cuy o efecto v isual es fuerte pero que transmiten un mensaje triv ial). a nuestros colegas argentinos debatir acerca de las repercusiones que la presencia del Proceso en la conciencia histórica del país tuv o sobre su tarea. oposición o respaldo a la dictadura) fueron objeto de trabajos importantes en sociología y ciencias políticas.

según el precedente de la historia alemana del período nazi). Cada uno a su turno. Y ese carácter de pasado moralmente problemático le asigna un lugar aparte en la historia nacional. también se interesan en ese pasado. sociólogos e incluso periodistas y activ istas del mov imiento por los derechos humanos. al mismo tiempo. el auge del mov imiento de defensa de los derechos humanos. que podrá consultarse próx imamente en línea. . también v aría enormemente la distancia que separa a cada uno de ese pasado doloroso y conflictiv o: puede decirse incluso que. y comenzar a resituar ese ciclo reciente de v iolencia en la larga duración de la historia nacional. 7 8 Pero en los tres países ese pasado pertenece y a a la conciencia histórica colectiv a como la memoria de lo que no debe repetirse. politólogos. chilenos y peruanos (o especialistas en estos países). por ejemplo. irrumpe con regularidad en la actualidad política nacional. en particular. El Institute of Latin American Studies (ILAS) de la Univ ersidad de Londres organizó en 2003 un taller que reunió a inv estigadores principalmente argentinos. De igual modo. para dar un marco concreto a esas preocupaciones. a partir de otras disciplinas y competencias. 80 Un segundo objetiv o consistió en seriar mejor los cuestionamientos y herramientas pertinentes para escribir la historia del tiempo presente en América Latina y señalar. en la región. 7 9 Los trabajos presentados en Londres constituy eron el núcleo de la publicación electrónica Historizar el pasado vivo en América Latina . La sección consagrada a cada país se abre con un inv entario razonado de los recursos bibliográficos y un estado de la inv estigación sobre el pasado reciente en nuestros días. cuy a consulta es deseable para el estudio de ese pasado. de tal modo. Para cumplir esos objetiv os. la v iolencia política peruana incumbe a un pasado inmediato. De ese interrogante formulado con v arios colegas chilenos surgió el proy ecto de comparar nuestras miradas sobre el pasado reciente en la región y ex aminar qué implica su “historización”. Un primer objetiv o fue contribuir al desarrollo de la inv estigación histórica sobre un pasado que y a ha suscitado no pocos trabajos en ciencias sociales. en ciertos aspectos. Cabe pensar que durante mucho tiempo suscitará inv estigaciones (de juzgarse. contra ella. para los historiadores y aquellos que. todav ía abierto. Una meta complementaria radica en situar ese campo latinoamericano de la historia del tiempo presente dentro de un campo historiográfico ex istente a escala del mundo occidental (para no hablar sino de lo que conocemos) y . Es cierto que la v iolencia adoptó formas diferentes en cada país. en los tres países. psicólogos. Por nuestra parte no teníamos tanto un objetiv o propiamente comparativ o como el simple deseo de abordar de manera colectiv a. Historizar el pasado vivo… reúne estudios de casos dedicados a los tres países. inclinada con may or frecuencia a celebrar las hazañas y a sus héroes. los tres países sufrieron el fenómeno de la v iolencia política en las últimas décadas del siglo XX y luego. Y tarde o temprano habrá que incluirlo en los manuales de estudio (lo cual implica a menudo rehacerlos) y hacer de él una materia de enseñanza y de inv estigaciones en historia. dar a conocer nuestros esfuerzos y preocupaciones fuera de América Latina. cuy os autores son ante todo historiadores. el tratamiento del pasado v iv o.31 32 terroristas y el contraterrorismo de Estado. Y termina con una presentación de los archiv os actualmente identificados. pero también antropólogos. las nociones epistemológicas y metodológicas que la organizan. para terminar en la constitución de una comisión de la v erdad considerada como una referencia mundial.

el trabajo en las comisiones de v erdad y otros cuerpos de inv estigación del pasado reciente (así como en la integración de su personal y la función de consultores). la ev olución a trav és del tiempo de los grupos que la reiv indican. su trabajo para la Comisión de V erdad y Reconciliación. adonde nuestros colegas peruanos llegaron luego de haber concluido. los estudios de casos presentados en Londres muestran que en la hora actual y nuestra región latinoamericana. como v eremos más adelante. Por último. Por lo demás. cuando se trata del pasado reciente. la historia del tiempo presente en abrev a en tres especialidades. justicia. constituy eron en la Argentina. y sobre todo. 82 y por otro. last but not least . como tal. la historia política. la función de peritos ante los tribunales y . Por consiguiente. el papel de asesores políticos en materia de gestión del pasado.33 34 35 Tomados en conjunto. dos meses antes. la de los grupos de abajo . La sección “Hitos” de Historizar el pasado vivo… propone tex tos de reflex ión general sobre los conceptos clav e de nuestro campo de inv estigación: “v erdad. 85 Paralelamente. las colaboraciones habituales en la prensa nacional. Dichos conceptos están cargados. a v eces pública. que no dejó de ev olucionar desde esos días (como lo muestra V ezzetti en el caso argentino)84 y . latinoamericanos o no. la participación de inv estigadores univ ersitarios en este tipo de organismos fue por sí misma el objeto de la sesión de clausura del taller. en primer lugar abordamos desde ese punto de v ista la noción de v erdad. Chile y Perú la reiv indicación central de las organizaciones de defensa de los derechos humanos desde los tiempos oscuros. La más reciente es la historia sociocultural de la memoria colectiv a engendrada por un acontecimiento. los sin voz. con la ay uda de los juristas latinoamericanos especializados en derecho penal internacional. el trabajo en los organismos de defensa de los derechos humanos y las instituciones públicas o priv adas de preserv ación y difusión de la memoria del pasado reciente. Enunciados en este orden. Esta dimensión se manifestó en Londres. 81 Las otras dos y a están bien representadas en los trabajos de historia contemporánea (al menos desde hace un cuarto de siglo): por un lado la historia oral. forma parte de las herramientas mentales de los historiadores de la región. olv idándose del resguardo de la v ida priv ada) forman hoy parte del combate por la “memoria”. mencionemos los siguientes: la redacción de manuales escolares y la participación en las comisiones públicas encargadas de ev aluarlos. tanto a escala nacional como de una comunidad. La inclusión de una rúbrica de “archiv os” en esta publicación es rev eladora del interés que la cuestión despierta en la región. la elaboración de contenidos y pedagogías para la inclusión del pasado reciente en los programas de enseñanza. memoria”. es asumida por la may oría de los colaboradores de la publicación. Historizar el pasado vivo… ex amina asimismo la responsabilidad profesional que implica el hecho de trabajar sobre el pasado v iv o y no el “pasado pasado”. una palabra como “memoria” engloba un concepto esencial en . sobre todo en los medios populares. en otras palabras. la inquietud por su conserv ación y el reclamo de su apertura (a v eces. entonces. los historiadores (y todos los que estudian ese pasado) se acostumbran a manejar de manera conjunta fuentes orales y documentos de archiv os. así como sus manifestaciones y soportes topográficos y materiales (lo que Henry Rousso llama la posteridad en el imaginario de un acontecimiento y sus representaciones sucesiv as). 83 Esa responsabilidad cív ica. de una significación histórica adquirida en la época de la v iolencia. La opinión pública comienza a adv ertir el v alor intrínseco de los archiv os. Entre los ámbitos en los cuales se ejerce.

sus participantes hicieron la ex periencia de la tensión propia de la historia del tiempo presente entre una situación de prox imidad con respecto al objeto de estudio y la ambición y hasta la necesidad de ser objetiv os: en la práctica. 88 Para terminar. pero poco escuchados. opciones metodológicas e implicaciones éticas del estudio del pasado reciente. el pasado difícil que durante mucho tiempo se silenció o se negó comienza a aparecer en la conciencia colectiv a. Argelia. así como en su modo de manifestación en los grupos o las sociedades. se proponen trabajos procedentes de otras regiones del mundo occidental donde la práctica de la historia del tiempo presente (campo que en los hechos adopta distintas denominaciones) constituy e una activ idad más antigua que la nuestra en América Latina o paralela a ella. La distancia es mucho más difícil de instaurar en el simple ejercicio de lectura y comentario crítico al cual inv ita un seminario. interesada en las condiciones en las cuales es posible compartir recuerdos. debemos esperar sin duda que el pasado se conv ierta en una “tierra ex tranjera” (“the past is a foreign country” ). tanto para Estados Unidos como para Japón. y de testigos omnipresentes. dictado a estudiantes de maestría y doctorado en historia y estudios latinoamericanos. Aquí se impuso el enfoque regional y más ampliamente comparativ o. de una manera empírica. a la palabra de los últimos testigos que cautiv an al público. temas de inv estigación. a trav és del recuerdo. en rigor de v erdad. en Irlanda del Norte. y rica en enseñanzas. Por ejemplo. en may or o menor medida. la v erdad se considera como fundadora de instituciones democráticas y el historiador debe cumplir un papel en el e stablecimiento de los hechos. forma parte de nuestra propia v ida? A medida que nos sumergimos en las inv estigaciones y dev olv emos su especificidad y complejidad al hecho. 87 Bajo el encabezado “Paralelos y precedentes”. la materia de un seminario de introducción a la historia del tiempo presente. Hay una tentación constante de reaccionar de acuerdo con la v iv encia propia en v ez de hacer de ella un criterio de ev aluación entre otros. 90 Dos lecciones ex traídas de ese curso completarán nuestra reflex ión aplicada sobre la enseñanza y la inv estigación del pasado cercano latinoamericano. 89 La elección de los trabajos incluidos en esta sección de Historizar el pasado vivo… estuv o guiada por el deseo de ilustrar div ersos tray ectos de indagación. En cambio. para retomar la ex presión inglesa: estudiantes de doctorado que y a son historiadores profesionales y entre los cuales algunos cuentan con publicaciones en su activ o han hecho la ex periencia de ello. por último.36 37 historia y desde hace poco también en ciencias sociales. La lectura y discusión de tex tos referidos al pasado reciente y v iolento de Perú y la Argentina e incluso de . decidimos abrev ar en la reflex ión de los filósofos y sociólogos a quienes todos – tanto inv estigadores en ciencias sociales como historiadores– se refieren con frecuencia desde la década de 1 990: una reflex ión sobre la facultad del indiv iduo de recordar y representarse el pasado que autoriza el recurso al testimonio. los historiadores de Alemania. Francia y España se han mov ido hoy del tratamiento de un pasado reciente y conflictiv o a un pasado moralmente presente. 86 Al respecto. ¿cómo aprehender objetiv amente algo que. En primer lugar. así como de replegarse hacia el terreno familiar de los recuerdos en lugar de ampliar el registro de referencias históricas. Marruecos o Polonia. Las cuestiones que acabamos de mencionar fueron. una cuestión como la bomba de Hiroshima en la Segunda Guerra Mundial rev ela la dimensión ética de la gestión del pasado y al mismo tiempo la de su interpretación histórica. y sobre la noción de memoria colectiv a o social.

subjetiv a. método para alcanzar un grado de certeza sobre los hechos que permitiera formarse una conv icción moral (v erdad global. de una v erdad priv ada y negada a una v erdad pública. En principio. son el fundamento de la solidez de la v erdad indiv idual y global establecida por ella: por un lado. su manera de llegar a ella. metodológico e interpretativ o? El seminario sobre la historia del tiempo presente también brindó la oportunidad de adoptar un proceder regresiv o. Decidimos entonces consagrar no algunas lecturas sino todo el último mes del semestre al estudio comparativ o de las cuatro grandes comisiones de la v erdad de América Latina (en orden cronológico. por otro. Al final de cada sesión del seminario se v olv ió sistemáticamente a la historia chilena y se planteó la siguiente pregunta: ¿qué sugiere este trabajo a propósito de Chile. los parámetros de la v erdad que las comisiones procuraban establecer: univ erso de casos considerado. establecida por proy ección. Chile. 92 A continuación. indiv idualizada. sus formas y su organización entre 1 97 3 y 1 990. Durante el primer semestre de 2004. en lo concerniente al conocimiento del pasado. Por último. mecanismos institucionales y modus operandi. gracias a la ex istencia de un informe. los diferentes estatus de la v erdad que giraban en torno del trabajo de las comisiones: judicial. las siguientes observ aciones lo abordan desde una perspectiv a histórica. histórica. hacen hincapié en el método que se trazó la comisión y el rigor con el cual ésta se atuv o a él. en primer lugar los testimonios. el paso. similares a la Comisión V alech por sus objetiv os. en el mismo momento y sobre ese mismo pasado. III 39 El Informe V alech es un gran documento sobre la represión sufrida por las v íctimas de la dictadura y . el hecho de que la ex plicación general de la tortura y prisión política se obtiene por un . es decir de delimitación de nuestro campo de inv estigación histórica a partir de cuestiones que planteaba la actualidad. la Argentina. Se ex aminaron tres esferas de cuestiones. las pruebas que reunieron. el recurso a una pluralidad de fuentes de gran v alor probatorio y su cruzamiento sistemático mediante programas informáticos. Guatemala y Perú). Y la cuestión de la v erdad hacia la que tiende todo el trabajo de estos organismos: cuestión moral para la sociedad en que el funcionamiento de una comisión de la v erdad se conv ierte en la “piedra angular” sobre la cual se funda la capacidad de una democracia de afrontar el pasado (para utilizar las palabras de José Zalaquett). Sin prejuzgar acerca de las otras lecturas posibles del documento. El propósito es poner de reliev e dos aspectos que. por consiguiente. ética. la Comisión V alech recibía las declaraciones de las v íctimas (entre diciembre de 2003 y may o de 2004). permitió señalar cuestiones interesantes. identificar modos v entajosos de abordarlas y ev aluar los resultados propuestos acerca de un pasado reciente. en el plano temático. 91 El seminario se interesó ante todo en la ex plicación del pasado propuesta por las comisiones. mientras se realizaba el seminario. y cuestión epistemológica y metodológica para los historiadores. así como el camino recorrido por la opinión pública del conocimiento de los hechos a la conciencia y el reconocimiento de lo que éstos quieren decir. pero también de países de Europa occidental y oriental. reunión de antecedentes sobre casos indiv iduales o codificación de los datos para su cruce y tratamiento estadístico). pero no propio. a nuestro juicio.38 Guatemala y Brasil.

por una parte. inv ita a los historiadores a considerar. Entretanto pasaron demasiadas cosas que pueden estar en el origen de esos males. el cuerpo debió empezar por darse definiciones operativ as de las v iolaciones de los derechos del indiv iduo que estaban en cuestión. fue el tratamiento informático de la totalidad de los datos así recogidos. por un método inductiv o que la Comisión V alech tomó de la Comisión Rettig. 96 Y la opinión pública que bautizó el documento como “informe sobre la tortura” no se equiv ocaba. a nuestro entender. a la cuestión de los archiv os de la Comisión V alech –sobre los cuales se harán unas recomendaciones–. se pedía a la Comisión V alech establecer una v erdad indiv idualizada. La ficha indiv idual fue elaborada por la comisión teniendo en cuenta las v ariables que componían la v erdad por establecer: identidad de la v íctima. En lo concerniente a la tortura. Para ello. para las v íctimas que testimoniaron ante la comisión. con ese fin. tortura). la comisión tuv o que rev isar los instrumentos jurídicos ex istentes en el derecho internacional y ratificados por Chile. 93 Algunas observ aciones finales se consagrarán. Un tercer aspecto.40 41 42 camino ascendente a partir de la masa de casos y hechos singulares. y por otra a los aspectos de la inv estigación que el informe. por otra. Los hechos por esclarecer se determinan en el decreto presidencial de creación del organismo:94 ¿quiénes son las v íctimas de la “priv ación de libertad o tortura por razones políticas infligidas por agentes del Estado o personas a su serv icio”? ¿En qué consistieron sus tormentos? ¿Cómo puede el Estado reparar el daño que les ha hecho? Por lo tanto. En el caso de la detención arbitraria. 99 La may oría de los historiadores están habituados a manejar documentos escritos. dos aspectos cruciales fueron. Es hora de ex plicar por qué. organismos que en la época de los hechos la ay udaron o tuv ieron información sobre su destino. la cosa era bastante simple. Antes señalamos que. de igual importancia. condiciones y circunstancias propiamente dichas de detención (esto es: organismo u organismos responsables de la detención. En efecto. “desde el conocimiento de estas situaciones particulares”. 98 En este sentido. la reunión de pruebas documentarias que corroboraran a la v ez los datos incluidos en esa ficha y el tenor de la declaración. lugar de reclusión. por una parte. que ex aminaremos a continuación. es decir ilícita y no autorizada por una orden de arresto. en otras palabras. ésta no podía sino reunir los dos hechos en una sola categoría: a treinta años de distancia –reconoció el organismo–. se rev ela ex tremadamente difícil la imputación precisa y cierta de los males que sufre la v íctima a la tortura que le fue infligida (y es demasiado cruel someterla v anamente. en particular los de origen administrativ o. la detención había estado acompañada de torturas. se lee en el Informe Rettig . “se fueron induciendo lo que en el presente tex to se llama generalizaciones y que tienen por objeto descubrir las características globales de lo ocurrido en cada uno de los períodos estudiados”. desde el punto de v ista del trabajo demandado a la comisión. Saben reconocer su v alor probatorio: no el v alor de la justicia que establece las intenciones y . el establecimiento de una ficha indiv idual (ficha de ingreso para la recepción del testimonio del preso político y torturado) que cada declarante debía llenar antes de prestar su testimonio ante la comisión. 97 El método de trabajo de la comisión otorga a sus resultados un grado tan elev ado de confiabilidad que es preciso ser mal intencionado o estar mal informado para pretender impugnarlos. a un interrogatorio minucioso). 95 Pues ése era el o bjetiv o central de su inv estigación.

43 44 responsabilidades indiv iduales en aplicación del derecho y según el procedimiento en v igencia. aplicando para ello criterios precisos. El informe suministra las informaciones necesarias para juzgar el método que se utilizó. En aplicación de la máx ima del derecho romano según la cual testis unus. FASIC. se apeló también a los repositorios de las principales organizaciones de defensa de los derechos humanos: V icaría. a título de ejemplo. un gran mov imiento de los archiv os más div ersos: mencionemos. los cruces concernientes a más de 32. a partir de allí. Una gran parte del oficio de historiador consiste en someter las fuentes a una crítica que permita aceptarlas o no. conserv ados en el Archiv o Nacional de Chile. 1 05 La cantidad de piezas que de tal modo pudieron reunirse con respecto a cada indiv iduo (entre ellas. Esas pruebas se cotejaron con los datos reunidos por la comisión a trav és de otros canales. en ocasiones hubo que c ompletarlas o rectificarlas mediante el recurso a archiv os de los diferentes serv icios y organismos del Estado. 1 03 En efecto. señala uno de los miembros de la comisión. CODEPU (por medio de un acuerdo suscripto con ellas). en donde estaba establecida la v ida tronchada”. ¿cuántos de los oficiales y chupatintas que los redactaron hace treinta años. 1 02 Se trata de indicios. concluir con un significativ o “grado de certidumbre en el establecimiento de los hechos”. que debe demostrar que tal hecho se produjo efectiv amente antes de analizar su alcance. esa concordancia autoriza a “formarse conv icción moral” sobre la v erdad de éstos. La lista presentada como anex o. las declaraciones de testigos) permitió multiplicar los cruces y con ello circunscribir más la v erdad. Obtenidos por medios informáticos. el organismo había ex igido no atenerse a una única prueba. así como su grado de concordancia: una fuerte coincidencia entre fuentes de orígenes muy div ersos permite. la reputación legalista de los chilenos). sino el de su disciplina –el conocimiento del pasado–. Esos resultados . en efecto. los informes anuales de la OIT correspondientes a cada país.000 casos ostentan una confiabilidad máx ima. decía Marc Bloch. 1 01 En total se enumeran 22 tipos de pruebas documentarias sobre las cuales el cuerpo pudo fundar sus conclusiones. la prensa de la época y los archiv os de las embajadas que habían otorgado asilo. pone en ev idencia su índole oficial y administrativ a. en su carácter de comandantes o empleados de los centros de detención. 1 00 Las gestiones hechas por la comisión ante una gran cantidad de instituciones públicas y priv adas y la descripción de la documentación que recibió de ellas son el objeto de un tratamiento pormenorizado. en muchos sectores (¡y países del mundo!). a la cual se adjuntaron 1 6 especímenes. Todo esto prov ocó. 1 04 Los certificados ex hibidos por las v íctimas (se los emitió sobre todo durante los primeros años) están rev estidos de todas las marcas ex teriores de la legalidad y llev an claramente la indicación de su procedencia institucional (lo cual confirma. Consideremos en primer lugar las pruebas concernientes al caso de cada v íctima. en un enorme número de v íctimas hubo una completa coincidencia entre los distintos datos codificados. que el pasado deja caer sin premeditación a lo largo de su camino. “Lo más impactante fue v er a esta gente llegar a la comisión con su carpeta de documentos antiguos y gastados. como lo hicieron los miembros de la comisión. testis nullus . se imaginaban que esos pedazos de papel permitirían algún día a sus poseedores ex hibir la prueba de los sufrimientos que habían padecido? Un elemento de igual importancia en historia para demostrar que algo ha sucedido es la div ersidad de pruebas de que se dispone. Ahora bien. por si fuera necesario.

Las mujeres son dos v eces menos numerosas entre las v íctimas de ejecuciones y desapariciones políticas calificadas por la Comisión Rettig (6%) que las v íctimas de prisión política y tortura calificadas por la Comisión V alech (1 2. y por otro los progresos del activ ismo femenino que en la década de 1 980 se triplica con respecto a 1 97 3?1 09 ¿Y cómo ex plicar la diferencia notable entre las cifras relacionadas con la distribución de las v íctimas según los períodos? En el caso de las muertes y desapariciones se establece de la siguiente manera: 53. Consideremos dos ejemplos. entre treinta y cuarenta.97 % entre 1 97 8 y 1 990). a partir de 1 97 4 afectó a menos gente.37 3 de las 27 . el mismo conjunto de v íctimas y la misma tendencia general de la represión. Pero ponen de reliev e otro aspecto: los límites ex plicativ os de las div isiones temporales adoptadas por la Comisión Rettig y retomadas por la . con el transcurso del tiempo. en un plano indiv idual. 27 . en la ocurrencia. y otra cuarta parte (25.33% entre 1 97 4 y 1 97 7 y 1 2. Además.97 % de 1 97 8 a 1 990. la represión de los primeros meses fue masiv a.5% en 1 97 4-1 97 7 . Diferencias como las que acabamos de mencionar sólo autorizan. y deberán ser materia de futuras inv estigaciones.7 0% en 1 97 3 contra 1 8. la may oría es de sex o masculino: nuev e detenidos hombres por cada mujer. la concentración en los tres meses y medio que v an desde el golpe hasta fines de 1 97 3 es más pronunciada: 68.255 personas reconocidas como v íctimas por el organismo hay an sido detenidas en las 48 horas siguientes al golpe muestra la eficacia con la cual los distintos sectores del ejército y la policía y su jerarquía reconv irtieron una institución destinada a la protección de los ciudadanos para adaptarla a las necesidades de la represión.5%): ¿habrá que v er en ello el efecto.8% en 1 97 3. Por otro lado. destaquemos los relacionados con el perfil de las v íctimas y su distribución numérica por período.33% entre 1 97 4 y 1 97 7 y 1 2. Tomemos uno de los resultados del tratamiento informático de la información: que 5. mientras ev olucionaba en sus formas. Cuando se trata de las torturas. y a los lugares.1 % en 1 97 8-1 990. La confirmación aportada por el Informe V alech con referencia a los detenidos políticos y v íctimas de la tortura indica que estamos ante una única política dictatorial. el 68.7 0% fue detenido en 1 97 3 (1 8. 1 08 Ante todo. en otras palabras. Esta concordancia entre miles y miles de testimonios y a no permite hablar de casualidad y probabilidad sino de realidad irrefutable: las v íctimas han dicho la v erdad. por un lado. Y son jóv enes: más de la mitad (54%) tienen entre 1 8 y treinta años. en lo tocante a muertes y desapariciones políticas.4%). la ex plotación a gran escala de las pruebas acumuladas permite a la Comisión V alech demostrar (y confirmar con ello lo establecido por la Comisión Rettig) que la detención política y la tortura fueron organizadas. algunas especulaciones. 1 06 Digamos por último que los documentos reunidos y tratados informáticamente por la comisión constituy en hoy un banco de datos único sobre la tortura en Chile entre 1 97 3 y 1 990.45 46 ex tremadamente positiv os se refieren a la v ez a las v íctimas. para todo el país. 1 07 Entre los resultados globales obtenidos por medio del método que acabamos de describir. y 1 9. las prácticas y las circunstancias específicas del hecho global de la tortura. Predominio masculino entre las v íctimas y fuerza inicial de la represión y a habían sido constatados por el Informe Rettig . más especializada y dirigida a blancos precisos. Entre los cuadros estadísticos proporcionados por uno y otro informe se observ an div ergencias. de la táctica de ejecuciones con blancos precisos de la DINA en una sociedad en la cual las mujeres asumían sin lugar a dudas menores responsabilidades políticas. masiv a en un principio y luego.

esos testimonios “no difiere[n] de la información recogida en numerosas querellas por tortura presentadas en los tribunales del país. En ese aspecto. es decir inscriptos en la duración. 1 1 2 La Comisión Rettig. pone el acento sobre la suma de testimonios que contiene y su carácter insoportable. necesarias y con seguridad razonables. 1 1 5 Al recurrir a ellos de manera . por ello. según las regiones) que adoptó la tortura. La reflex ión da pábulo a la sorpresa: ¿hemos leído bien? Debe transcurrir una tercera parte del informe (capítulo 5. reconstruy ó acciones de muerte o desaparición desarrolladas en un tiempo más brev e en promedio. con un paso por más de tres lugares de detención y autoridades distintas. o afinar de acuerdo con otros criterios. podía deriv ar de éste). que “cuando la amnistía se dictó [1 97 8] la may oría de los presos y a habían sido liberados. la Comisión V alech tuv o conciencia de ello. a nuestro parecer. 1 1 0 Y señaló la distancia que podía haber entre una medida legislativ a y los casos de detención y tortura. Como observ a el documento. representar mediante testimonios las situaciones estadísticamente más frecuentes. en la forma. Esos matices y adv ertencias en la ex posición se ex plican. que haría de él una lectura difícil para gente sensible. la tortura corriente y rutinaria. Los testimonios citados de manera ex tractada en el informe no pretenden mostrar como una rev elación el hecho de que durante el régimen de Pinochet se torturó. En muchos casos a éstos se les conmutó la pena de reclusión por ex trañamiento”. por el hecho de que la Comisión V alech ex aminó hechos de detención. en las semanas siguientes a su aparición. la periodización indicativ a con que contamos en la actualidad. Esas div isiones corresponden a cambios institucionales en el aparato represiv o –creación de la DINA en 1 97 4 y su posterior reemplazo por la CNI que funcionará hasta el final de la dictadura–. por ejemplo. en el fondo. pero no son en v erdad una construcción del tiempo histórico de la represión. La ex periencia promedio es. al acudir a testimoniar hechos sobre los cuales el 80% no había dicho hasta entonces nada a persona alguna. Estudios regionales deberán asimismo someter a prueba. y el tratamiento informático permitió incluso precisar esta última. Fiel al mandato recibido. Un comentario frecuente sobre la índole del Informe V alech . Será menester esperar. sino confirmar públicamente lo que y a se sabía. constituy en referencias temporales prov isorias. 1 1 4 La comisión se mostró ante todo respetuosa de la confianza que miles de v íctimas habían depositado en ella. pues adv irtió que las “div isiones temporales aquí adoptadas son tentativ as”. 1 1 1 Observ ó asimismo una superposición temporal importante entre los modos de detención y tortura y los tipos de centros en funcionamiento. indicando. para insistir en suma sobre el carácter de práctica ubicua y continua (o recurrente. “Métodos de tortura: definiciones y testimonios”) para que la inclusión de testimonios sea sistemática. inadv ertidamente. especialmente desde diciembre de 1 980”.47 48 Comisión V alech. por su parte. sin duda. el cuerpo ev itó todo tipo de erudición en la ex posición del horror (y el sensacionalismo que. de seis meses de detención por v íctima. como se comprueba al leer los dos mil o más casos relatados en su informe. su habitualidad . de citas que no superan un párrafo. Por lo demás. en efecto. hasta tener acceso a la documentación oficial sobre la concepción y planificación de la represión1 1 3 para notar secuencias y una dinámica propias de ésta. en otras palabras. quiso. por lo demás. al contrario. así como a datos estadísticos establecidos por la comisión sobre el perfil de las v íctimas y la ev olución del número de detenciones con el paso de los años. al registrar las tray ectorias de los detenidos.

humillaciones. desnudamiento”. Los resultados establecidos por la comisión son abrumadores y . procuró hacer entender mejor los tratamientos infligidos por los torturadores. durante sesiones indiv iduales realizadas en locales especiales. La demostración se hace en el capítulo 7 . y así sucesiv amente. sin contar la lista .49 específica en el capítulo sobre los “métodos de tortura”. por desdicha. con razón. el teléfono (golpes fuertes aplicados simultáneamente en los dos oídos). poco sorprendentes cuando se los compara con los obtenidos por otras comisiones que inv estigaron en tiempos recientes situaciones de v iolaciones de los derechos humanos: “casi todas las mujeres dijeron haber sido objeto de v iolencia sex ual sin distinción de edades”. cuatro v eces más de lo establecido por la Comisión Rettig (unos trescientos). la parrilla (aplicación de electricidad sobre las partes más sensibles del cuerpo) o el submarino (inmersión hasta llegar casi a la asfix ia)–. del detenido o de sus familiares)”. se pasó por gradaciones a la administración de la tortura por medio de técnicas y equipos que podían ser sofisticados. sobre la base de los progresos muy recientes del derecho internacional en la materia (la cuestión no había sido objeto de un tratamiento independiente en el Informe Rettig ). ni en la formación especial impartida a tal efecto a los especialistas encargados de recibir a las v íctimas. mostrando cómo los v iv ieron las v íctimas. colgamientos. Mientras éstas señalan en primer lugar las prácticas a las que el siglo XX dio triste notoriedad –como el pau de arara (una forma de colgamiento). los simulacros de “fusilamiento. por su parte. El modo de reunión de los datos es rev elador de la dificultad con que tropiezan las instituciones y los procedimientos de inv estigación a fin de contar desde el comienzo con los instrumentos necesarios para asegurarse de que la dimensión específicamente femenina de las situaciones de v iolencia y discriminación no se les escape: la v iolencia sex ual ejercida contra las mujeres no se había incluido entre las cuestiones que debían tocarse en la entrev ista indiv idual. Al mismo tiempo. El 1 0% de ellas declararon haber sido v ioladas. 1 1 6 El número de centros de detención y tortura asciende a 1 . sigue la aplicación de electricidad y luego las “amenazas (de muerte. la comisión estima. Por eso el catálogo elaborado por ella (unos v einte métodos) difiere de los v igentes en las conv enciones internacionales. por ejemplo. “Recintos de detención”. Al leer esta reseña ex traída de los testimonios se comprende cómo. Para terminar. enumera las formas de tortura que fueron una práctica habitual en Chile entre 1 97 3 y 1 990 (con las principales v ariantes de cada una): “Se incluy en sólo aquellas descripciones representativ as de lo señalado por quienes entregaron sus testimonios”. 1 1 7 Éste es uno de los resultados más importantes del Informe V alech . so pretex to de interrogatorios. de “malos tratos y v iolencia ex trema” dispensados al v uelo. que ese porcentaje está por debajo de la realidad. Ese capítulo. detenciones e interrogatorios.1 32. posiciones forzadas”. es preciso agradecer a la comisión por haber ex aminado en sí misma la v iolencia sex ual ejercida contra las mujeres detenidas. el hecho de que la v iolencia sex ual hay a surgido de manera espontánea en las declaraciones es demostrativ o de una may or conciencia de género entre las mujeres chilenas de hoy . que ocupa por sí solo más de la tercera parte del documento (255 páginas de un total de 646. la comisión procedió inductiv amente. El orden de frecuencia establecido a partir de las declaraciones es importante: comienza por los “golpes. dedicado a una de las v ariables adoptadas inicialmente por la comisión para su inv estigación: el o los lugares de detención y el o los organismos responsables de arrestos. la comisión. lesiones corporales.

1 21 Metódica. reconoce el largo puente tendido sobre el Maipo. hay algo de eso: allí están los hechos que muestran sin lugar a dudas el univ erso ilícito. se trataba del lugar o los lugares que la v íctima quiso describir. Él mismo ha estado en Santo Domingo algunas semanas antes y recuerda haberse asombrado de que la v ida siguiera su curso. los centros campesinos donde la reforma agraria había alcanzado mucha difusión. “Se induce al lector a pensar en un gran campo de concentración en Chile”. La síntesis regional que precede la descripción de las características de cada centro pone de reliev e el reparto de la autoridad por zonas (por ejemplo. carcelario y torturador construido en Chile en los últimos meses de 1 97 3. Para la descripción detallada de éstos sólo se tuv ieron en cuenta 802 lugares de los cuales la comisión estimó poseer suficientes testimonios. en lo sucesiv o. y otro tanto ocurre con los centros de los que aquéllas eran oficialmente responsables. Quien haga ese recorrido y a no podrá v iajar de la misma manera a trav és de Chile. 1 1 9 De Arica. 1 22 en el marco de “operativ os conjuntos” o de una cooperación de rutina entre cuarteles de inv estigaciones y lugares de detenciones. pero no necesariamente de todos aquellos por los cuales pasó durante su encarcelamiento). Desde los cobertizos rústicos que funcionan como baños en el campo al que acaba de ser trasladado. 1 20 Mal que les pese. Al referirse a su detención en Tejas V erdes. de una población cuy a v ida “normal” seguía su curso al margen de las prisiones y de una sociedad subterránea y clandestina de decenas de miles de personas detenidas arbitrariamente y a menudo incomunicadas. y la frontera cordillerana. las informaciones recogidas acerca de millares de v íctimas se reorganizaron por lugares de detención. 1 1 8 La descripción sumamente precisa de las características físicas del sitio se combinaba a v eces con la imposibilidad de indicar con certeza su ubicación. ex pone de una manera topográfica y espacial la v erdad establecida por la Comisión V alech (por su parte. en esa ciudad balnearia apreciada por la burguesía santiaguina. . los otros 330 únicamente se enumeraron (de todos modos. la descripción del informe prosigue intendencia por intendencia y gobernación por gobernación: las concentraciones urbanas. antártica y del Pacífico. pero era difícil describir el lugar con precisión. arriba del balneario de Santo Domingo. los complejos madereros o petrolíferos del sur del país). la armada en las zonas portuarias y los regimientos de montaña en las regiones cordilleranas) y la coordinación entre las diferentes armas y sus serv icios de informaciones respectiv os (DINA. en el estrecho de Magallanes. O bien sucedía lo contrario: se identificaba esta última. SIN. los complejos mineros o ex tractiv os de distintos tipos (por ejemplo.50 51 de v íctimas). Por medio de un tratamiento informático. a Tierra del Fuego. Ése es el tipo de conocimiento que puede adquirirse cuando se está condenado a tener los ojos constantemente v endados o la cabeza cubierta por una capucha. los centros industriales fuertemente sindicalizados. el principio organizador del Informe Rettig era cronológico). Con la coex istencia. SICAR). con las fechas pertinentes. 1 23 Las unidades militares que actuaban en cada lugar se registran como corresponde. y a ser transportado sin cesar de un lugar a otro. el escritor Hernán V aldés percibió con claridad los rasgos insólitos de esa coex istencia. como todos los v eranos. el capítulo sobre los sitios de tortura llev a al lector a recorrer el país de un ex tremo a otro. deplora una “Declaración de historiadores y profesores de historia”. en la frontera con Perú. SIFA.

1 27 Llegam os a la XII región de la Antártica: de Porv enir y Puerto Natales. en la V región. hileras de soldados que golpean al detenido. Los recorridos y modos de transporte que implican esas operaciones muestran desde el comienzo que el bloqueo del país pone en juego las cualidades organizativ as y de funcionamiento jerárquico del ejército chileno. Las personas detenidas en las islas y zonas rurales de la IX región de la Araucanía son env iadas en helicópteros o av iones de la fuerza aérea a Temuco. o hacia los centros secretos de detención de Cuatro Álam os y Villa Grim aldi. proponen una suerte de inv entario de la civ ilización material del Chile de la década de 1 97 0. Otros ev ocan la aparición de los fusileros de infantería. y trasladaron a los prisioneros a retenes de los poblados m ás cercanos. a tres m il m etros de altura. 1 25 El mismo procedimiento se utiliza en la X región de Los Lagos. Esas prácticas remiten a una antropología de la tortura del siglo XX en el mundo occidental. así como el clima (en un país que abarca las latitudes correspondientes a una ex tensión similar a la ex istente entre Noruega y Chad. 1 29 53 El cuadro geográfico por lugares de detención permite hacerse una mejor idea de las relaciones entre los modos de tortura y el ámbito físico y material. y a sea al regim iento n° 1 4 o a la cárcel. en asentam ientos y em presas m ineras se efectuaron detenciones. las fuerzas armadas y policiales arrestan a ciudadanos en los rincones más remotos del país y los trasladan a las comisarías. y de allí a los centros de detención e interrogatorio de las grandes ciudades. llev ados en helicóptero a Chiloé. en zonas rurales y cordilleranas fronterizas con Argentina. los llev aron hasta Puerto Ay sén. para ser conducidos posteriorm ente hasta Coy haique. según consta en los testim onios.52 A partir del 1 1 de septiembre. la may oría es transferida a Puerto Montt. donde se las entrega a diferentes unidades. sus unidades dotadas de medios rudimentarios o especializados. en em barcaciones de la CONAF (Corporación Nacional Forestal) y del INDAP (Instituto del Desarrollo Pecuario). Entre los relatos de numerosas v íctimas pueden mencionarse los de los detenidos de la isla de Chaitén. el desarrollo de los hechos en el sur es ilustrativ o. 1 24 En este aspecto. la constitución de marinas nacionales y ejércitos de conscriptos (simulacros de ejecución. con su país urbano y rural. v ista la geografía de esas regiones. amenaza de ser arrojado al mar desde el av ión que transporta al prisionero). al cam po de prisioneros de Chacabuco. luego de una escala de duración v ariable en la comisaría de esa localidad. en el Norte Grande. Las v ariaciones locales observ adas en esas prácticas. o al de Puchuncav í. donde y a los esperan cam iones m ilitares. se trate de los instrumentos utilizados o de los tratamientos infligidos. trenes y cam iones m ilitares (a expensas de los contribuy entes) para transportar a las v íctim as del norte al sur o a la inv ersa: por ejem plo. en m uchos sitios alejados. los detenidos son trasladados en av ión o barcaza fiscal hasta Punta Arenas. donde perm anecieron algunas horas o días en las com isarías de esta ciudad. y a sea a la com isaría. donde el traslado aéreo a la capital regional de Puerto Montt se hace con las puertas de los av iones abiertas y bajo la amenaza constante de ser arrojado al agua. sea “a la cárcel”. encadenamiento de la v íctima a un árbol). ejecución de música durante el suplicio. en sentido inv erso). barcos prisiones). las innov aciones de mediados del siglo XX (aplicación de electricidad. Y por último. Desde ahí. . con sus aspectos procedentes de la noche de los tiempos (calabozos subterráneos. 1 28 Agreguem os que esos traslados fueron constantes durante toda la dictadura y exigieron el uso de buques de carga. sea “al cuartel de inv estigaciones”. sus regiones cercanas o alejadas de la capital. inmersión en aguas profundas. 1 26 La comisión resume del siguiente modo la logística utilizada en la XI región de Ay sén: Desde ese m om ento y durante 1 9 7 3 . en Santiago.

al denunciar la tortura y defender a los presos. sus esfuerzos para contrarrestar la censura de prensa y las campañas oficiales de desinformación. o b ien graderías y galerías de estadios. 1 30 Demostración ceñida que se refiere a cuatro esferas. camarotes y entrepuentes de los barcos prisiones. En lo concerniente a los resultados del enorme esfuerzo hecho por estos organismos para informar. 1 31 Tercero. el establecimiento de la censura y . creación de la DINA y su continuadora. nadie podía sospechar la amplitud de la represión antes de disponer de los testimonios aportados en nuestros días. 1 32 Aquel cuerpo describe sus medios de ex presión. que tuv ieron un papel preponderante en la represión e incorporaron como personal a efectiv os de todas las ramas de las fuerzas armadas y la policía. O el aporte de un clima ex tremo: desértico en la pampa norte. En sustancia. corrales de cerdos o caballos. Tal el caso . la comisión se atuv o. entre otros. a su significación estricta. muy manoseada en nuestros días. y negativ a –sistemática en lo sucesiv o– de las cortes civ iles de justicia a respetar el habeas corpus y los recursos de amparo. La comisión ex amina a continuación la acción de los organismos promotores de los derechos humanos que. la CNI. allanando así el camino a la instauración de la detención arbitraria y la tortura. V eamos esa otra cosa tan simple. No pretendemos dilucidar los factores que incidieron sobre el rumbo tomado por los acontecimientos a partir del golpe –pues ningún factor justifica lo ocurrido–. sobre todo. la obstinación y la clariv idencia de que algunos abogados daban muestra por entonces. destrucción de los padrones electorales. cuchas de perro. con paredes forradas con aislantes”. el v eredicto de la comisión es contundente: “No era fácil acceder a la v erdad” y . con aguas heladas. así como a recibir denuncias relacionadas con la tortura (entre 1 97 8 y 1 989. la complicidad de los medios autorizados. ni establecer responsabilidades indiv iduales. sin embargo. sin obtener jamás una respuesta fav orable). v amos a ex aminar lo sucedido en una serie de instituciones que cedieron “terreno para la acción discrecional de las nuev as autoridades y sus agentes”. Segundo. Destaquemos para terminar el tratamiento que el Informe V alech reserv a a dos cuestiones significativ as para cualquier historiador: el conjunto de circunstancias v igentes y el recurso a la memoria de la gente para reconstituirlas. antártico en Punta Arenas. destrucción de las libertades fundamentales constitucionalmente garantizadas en una democracia (cierre del Congreso. cuy a ficción legal autoriza el control total del país mediante instrumentos como el toque de queda. “abdicación” del poder judicial a fav or de unos tribunales militares de prácticas aberrantes. las escuelas y las univ ersidades) y proclamación del estado de sitio. Cuarto. e incluso “celdas a prueba de ruido. 1 33 Tanto más meritorias aparecen. dice lo siguiente: no v amos a hacer la historia general de Chile entre 1 97 3 y 1 990. herméticamente cerradas. De conformidad con el mandato recibido. dice la comisión. en consecuencia. Al usar en el título del capítulo 3 la palabra “contex to”. control de los medios de comunicación a trav és del cierre de diarios y estaciones de radio y telev isión. el instrumento utilizado para golpear (la forma más corriente eran los puntapiés): v arillas de mimbre (sur). en el sur).54 55 V eamos dónde se aloja a los detenidos: caballerizas. coligües (una v ariedad de bambú. y atagán. remitimos para ello al Informe Rettig . designación de autoridades militares a la cabeza de los sindicatos. que repetían las mentiras difundidas por el gobierno. pudieron poner algún freno a la represión desde fines de la década de 1 97 0. pesebres. sobre todo. sólo la V icaría presentó 1 30. palos. En primer lugar.

y no ay er o nuev am ente m añana. admite el organismo. “Continuamente sueño que soy nada”. Particularmente en tres aspectos.. lo que se desprende del objeto de los testimonios: hechos lejanos en el tiempo y que son de naturaleza traumática. ese sufrimiento nunca fue totalmente «cosa del pasado»”. el relato de los hechos y las circunstancias de su detención demandaron un esfuerzo de memoria realizado treinta años después de su ocurrencia. Por eso. con may or pragmatismo. La Comisión Rettig y a se había preocupado por el v alor histórico futuro de sus archiv os para los inv estigadores. Para llegar a una conv icción moral sobre la v erdad de lo ocurrido. aun cuando en tal o cual punto específico –las fechas. la v ersión de que una persona desaparecida había sido liquidada a raíz de una purga interna del MIR. “Nunca he dicho esta v erdad que llev o con dolor por lo que hice: entregué nombres”. cuando la v erdad se sepa. se inmiscuy e a tiempo y a destiempo en la v ida y las relaciones cotidianas y algunos de sus efectos son irreparables. aquéllos nunca habían sido el objeto de una v erdad pública acerca de la dictadura: “Me torturaron hasta enloquecer. Muy probablemente. el tratamiento crítico dado a los testimonios por la comisión parece a nuestro juicio mucho más ejemplar. de manera oficial. m ás tarde o m ás tem prano. La apuesta era grande: se trataba de reconocerles o no. mov imiento de ex trema izquierda cuy os militantes estaban en la época en la mira de la DINA: Lo que pueda haber sucedido con Jacqueline Binfa se sabrá. “Permite reconocer algo que no fue fácil de admitir para muchos en este momento. 1 34 56 57 Pasemos al segundo punto: el uso de la memoria en historia. 1 38 La memoria de situaciones desdichadas es tenaz. es tal v ez el más conmov edor. 1 39 V eamos la cuestión de los archiv os. “Para las personas. con pruebas en su apoy o. por su conserv ación. Ese día. que hicim os hoy . El capítulo 8 del informe. En la m ism a form a se sabrá la v erdad sobre todos los otros casos sem ejantes. la comisión se apoy ó principalmente en los recuerdos de las v íctimas. en todo caso. Ante todo. El segundo aspecto concierne a la significación presente de la memoria para las personas que somos hoy en día. así como. transcurridos treinta años.” 1 35 La prueba de que los declarantes han dicho la v erdad se obtiene mediante la suma de sus testimonios y su concordancia en cuanto a los lugares. no han dejado de v iv ir con ese pasado. 1 37 Pero “para muchos. 1 40 La recomendación respectiv a fue aceptada por el gobierno de Ay lwin y los archiv os .. diferentes de ay er. las nuev as generaciones de Chile nos preguntarán: “¿qué hicieron ustedes?” Sí. porque las v íctimas cuentan que. la “reconstrucción del período de la represión con el fin de entregar su testimonio a esta Comisión permitió a las v íctimas tener una v isión retrospectiv a acerca de cómo se habían reorganizado emocional y moralmente a pesar de lo padecido”. que en 1 97 5 remitió una carta al presidente de la Corte Suprema para recusar. es decir. “Mirar los hechos con muchos años de distancia ofrece la oportunidad de v erlos de otra manera”. “Consecuencias de la prisión política y tortura”. sobre todo– las declaraciones contengan inex actitudes. fui sacado de allí en forma inhumana y nunca más logré v iv ir humanamente”. el público jamás había escuchado esos testimonios sobre las consecuencias permanentes de la tortura: los elementos del pasado que siguen siendo presentes.de Andrés Ay lwin. leemos en el informe. métodos y organismos responsables.” 1 36 ¿Y para las v íctimas? La comisión considera aquí un tercer elemento: ¿es posible o no para ellas v iv ir con esos recuerdos traumáticos sin ser dominadas por ellos? Sí. esa calidad.

archiv os “intermedios”. Ahora bien. Sin embargo. en cambio. 1 44 Lo cierto es que ésta se atuv o escrup ulosamente al mandato recibido. y que todav ía no están a disposición de los inv estigadores. y por lo tanto no podrá “pronunciarse sobre la responsabilidad que con arreglo a la ley pudiere caber a personas indiv iduales por los hechos de que hay a tomado conocimiento”. como se recordará. es decir. 1 45 Del principio al cual se aferró la Comisión V alech –una comisión inv estigadora sin poder jurisdiccional no puede asumir un papel de justiciera– se desprende la naturaleza de los archiv os producidos por ella: éstos identifican a las v íctimas y los daños sufridos. 1 41 También la Comisión V alech destacó desde el principio de su informe la importancia de sus archiv os. No obstante. que le negaba esa facultad: “No podrá asumir funciones de carácter jurisdiccional”. tomado de decenas de miles de fichas indiv iduales. dice la comisión. por entonces o más adelante. Que tal o cual v íctima hay a mencionado un nombre en el sector “Brev e relato” incluido en esa ficha. esas críticas son un hecho positiv o. es muy probable. en cuanto atestiguan una toma de conciencia sobre la importancia de los archiv os relacionados con la dictadura y abren el camino hacia una reflex ión necesaria sobre las responsabilidades éticas que implica la conserv ación y comunicación de dichos archiv os. se aconseja principalmente su entrega a un Instituto de Derechos Humanos cuy a creación promuev e aquel organismo. y no hay más que lograr acceso a ella. y a no del todo v iv os pero aún no del todo históricos. ha dispuesto postergar su apertura hasta dentro de cincuenta años. con may or probabilidad. Y las medidas tendientes a su conserv ación y comunicación figuran entre las recomendaciones finales. Pasemos por alto la ilusión consistente en creer que acerca de una cuestión que nos interesa ex iste una fuente lista para utilizar. para proseguir las inv estigaciones concernientes a las v íctimas desaparecidas. que la comisión habría ocultado. o del amigo criado en el mismo barrio. no a los culpables. Para que hubiera una lista de culpables en los archiv os de la comisión. 1 42 Si bien a principios de marzo de 2005 no se ha dado a conocer ninguna decisión sobre el lugar de conserv ación de los archiv os de la comisión. así como su apertura en un plazo máx imo de treinta años (de no establecerse ese instituto. la Corporación debía tener acceso a los archiv os de esa comisión. “Dar nombres sería establecer cargos criminales”. 1 43 En líneas generales. Para ello habría sido preciso el azar del reconocimiento de un compañero de escuela o de regimiento. algo relativ amente nov edoso en Chile. significaría un perjuicio para la justicia.58 de la Comisión Rettig se pusieron en manos de la Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación. claramente identificado como tal. se aduce. ¿qué prueba legalmente un testimonio aportado a la comisión. la identificación de los culpables. El cierre de esos repositorios durante v arias décadas ha suscitado críticas. no está entre las v ariables consideradas en el diseño de la ficha de informaciones indiv iduales con v istas a su tratamiento informático. al igual que la negativ a de la comisión a dar los nombres de los culpables de acuerdo con las informaciones de que dispone. algunos activ istas de los derechos humanos han hablado de la ex istencia de una lista de culpables. Con razón: creada. deberían depositarse en los serv icios de archiv os del Estado). el hecho de que la v íctima hubiera sido interrogada por un torturador notorio. sería menester que fuera el fruto del aprov echamiento informático de ese dato específico. actitud que. ante todo. al margen de todo proceso judicial iniciado por la denuncia de una v íctima y sancionado por un v eredicto? El trabajo realizado por la comisión no impide que la justicia haga el . o. el presidente Lagos.

pero y a fallecida–. a fin de proteger el derecho a la v ida priv ada (del cual se deduce. etc. Y a en 1 994. la Policía Política de Río de Janeiro o DOPS (1 964-1 983) en Brasil. porque contienen el testimonio de otra persona v íctima del mismo torturador. la policía del régimen de Alfredo Stroessner (1 954-1 989) en Paraguay o la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Prov incia de Buenos Aires o DIPBA en la Argentina. cuenta bancaria. que se trate de prontuarios policiales o ex pedientes de organismos de defensa de los derechos humanos. 1 46 Señalemos que el carácter confidencial de las informaciones referidas a la v ida personal y familiar de los indiv iduos se les garantiza en general en el momento en que las proporcionan. Sólo comunican los ex pedientes a los interesados o sus ascendientes y descendientes directos o las personas autorizadas por ellos. los serv icios de archiv os responsables aplican un solo y el mismo principio: el resguardo de la información priv ada. como los y a mencionados a los cuales recurrió la Comisión V alech. el respeto del secreto de la correspondencia). cabe imaginar que el juez solicitaría al organismo encargado de aquéllos. mediante un ex horto. que trabajaba dentro del Consejo Internacional de Archiv os (bajo . o bien a inv estigadores académicos que se comprometen a respetar este principio. Otros dos tipos de archiv os relativ os a la dictadura son contemporáneos de la v iolencia. deberán contar de nuev o los hechos. por ese motiv o. 1 47 La reposición de los archiv os de la Comisión V alech en el conjunto documental más v asto al cual pertenecen –los archiv os relativ os a la v iolencia política. historia clínica médica. Los tres tipos de acerv os documentales tienen en común el hecho de que una parte importante de sus colecciones consiste en ex pedientes indiv iduales de v íctimas. represión y derechos humanos – aportará un último elemento. por ejemplo. algunos y a habían puesto su caso en manos de la justicia antes de presentarse ante la comisión. 1 49 Ahora bien. Las restricciones de la comunicación son objeto de la segunda crítica que se ha planteado. sus similares de la Comisión V alech se ocupan concretamente de personas v iv as y . gozan de la misma confidencialidad que otros ex pedientes personales (prontuario judicial. De todos modos. como y a lo ha hecho. generalmente en un lapso de algunos meses correspondiente al tiempo de activ idad del organismo. el grupo de inv estigación sobre los archiv os de los ex organismos represiv os. Es de suponer que otros declarantes también harán una denuncia judicial y .59 60 suy o. A diferencia de los archiv os de la Comisión Rettig. Por un lado están los archiv os de los órganos de represión: por ejemplo. Los archiv os de las comisiones inv estigadoras constituy en un primer tipo: se crean en una fecha posterior al período de v iolencia política. En muchos países se garantiza efectiv amente el principio del acceso del público a los archiv os oficiales. La restricción en materia de comunicación se agrav a debido a que esos archiv os corresponden a un período nacional políticamente conflictiv o e incluso están dedicados de manera específica al conflicto en cuestión. la comunicación del testimonio en cuestión (como lo haría para obtener el lev antamiento del secreto bancario). para ello.). 1 48 Por otro lado están los archiv os de los organismos de defensa de los derechos humanos que se opusieron a la represión y se asignaron la misión de ay udar a las v íctimas. se establecen normas especiales para los registros concernientes a personas v iv as. Entre los declarantes. Eso es lo que hizo la comisión al establecer desde el comienzo la regla de que toda información concerniente a los hechos de detención o tortura por razones políticas sería confidencial. Si con respecto a algún punto de la inv estigación se demostrara que los archiv os de la Comisión V alech son indispensables –por ejemplo.

sin ellos.gov . 1 51 La v erdad histórica debe tener su parte en ello. la combinación de rigor y abundancia fáctica del informe nos llev a a prestar atención a la parte del método histórico concerniente a los hechos por establecer. humillación. medirse (aun cuando la historia cuantitativ a hay a pasado de moda) y restablecerse contra la mentirosa v ersión oficial de la época. tras el golpe de Estado del 1 1 de septiem bre de 1 9 7 3 .ddhh. sitio del cual prov ienen nuestras citas.61 los auspicios de la Unesco) concluy ó: “Los derechos indiv iduales de las v íctimas de la represión política tienen preferencia sobre la inv estigación histórica”. 2 005. su sim ilar de Sudáfrica (1 9 9 5-1 9 9 8) se benefició directam ente con su experiencia.cl. tuv o una tirada de 3 3 . I nforme de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura.cl/com ision_v alech.gobiernodechile. mediante la recolección de pruebas y su crítica.000 ejem plares que no se . 1973-1990. Para ello es menester reunir pruebas. Esas sensaciones fueron la suerte cotidiana de millones de personas que estaban en libertad.cl. sistemáticamente estudiadas por la comisión. por lo tanto.gov . el Informe V alech muestra a los historiadores. cuy a misión debería ser “coordinar la labor destinada a conocer la v erdad [y ] profundizar las lecciones del pasado”. Como conclusión. marginación. El trabajo de la Com isión Rettig fue com pletado por su sucesora. quisiéramos señalar dos direcciones de inv estigación que. en un primer momento. hay una multitud de hechos cuy as circunstancias y encadenamiento deben reconstituirse. En primer lugar. La v ersión im presa. Santiago: Ministerio Secretaría General de Gobierno. y en www. 1 50 En su trabajo. la interpretación y comprensión que podemos aportar serán limitadas y frágiles (Lucien Febv re decía: “queremos amueblar la historia con muebles sólidos”). y los historiadores de todo el país (¡no sólo de Santiago!) deben ser inv itados al esfuerzo. Entendámonos: no se trata de propiciar la acumulación erudita de hechos y pruebas. estudiarlos hoy . la Corporación de Reparación y Reconciliación. Detrás de las situaciones límite que son la tortura y la prisión política. 2 I nforme de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación sobre la violación a los derechos humanos en Chile. Santiago: Gobierno de Chile. Puede consultarse en www. los historiadores tienen el deber de respetar el derecho a la v ida priv ada (del que también ellos pretenden disfrutar en su calidad de ciudadanos). 3 El I nforme Valech puede consultarse en www. el informe encauza a los historiadores hacia lo que a v eces se denomina historia de las sensibilidades. y sus efectos sobre los sentidos. pero de probable desaparición poco tiempo después. a nuestro juicio. sino únicamente de recordar que. ese aspecto positiv o asume una especial importancia. Ésta publicó en 1 9 9 6 una lista com plem entaria de desaparecidos ( I nforme sobre calificación de víctimas de violaciones de los derechos humanos y de la violencia política) y adm inistró los div ersos program as de reparaciones gubernam entales (v éase m ás adelante). Ministerio del Interior. y saturan su memoria. la Com isión de Verdad de Chile es una de las prim eras.ddhh. instala hasta m arzo de 1 9 9 0 una junta m ilitar rápidam ente dom inada por el general Augusto Pinochet (el eufem ism o de rigor fue durante m ucho tiem po “gobierno m ilitar”). que tiene tres v olúm enes en lugar de los dos iniciales). Constituy en hechos históricos subjetiv os que desaparecerán con los últimos testigos: es importante. 1 9 9 1 (de aquí en m ás citam os según la edición de 1 9 9 6 . Señalemos una segunda dirección: al ex plicar la organización de la v iolencia y el sufrimiento. muy particularmente las disponibles a poca distancia de los hechos. Nos parece que. El gobierno chileno adhirió oficialmente a la recomendación de la comisión de crear un Instituto de Derechos Humanos. Notas 1 “La dictadura” es la m anera m ás corriente de referirse al régim en que. hay miedo. angustia. desde el punto de v ista histórico. Recordem os que.

En el presente artículo no hacem os m ás que rozar el tem a. Santiago: LOM-DIBAM. http://etica.pe. y capítulo 5. reproducido en Anne Pérotin-Dum on (dir. . 1 9 89 . publicación electrónica de próxim a aparición en www. com ienza el tiem po de la reflexión –que tanta falta nos hace–.). la difusión de una Síntesis del I nforme de la Comisión de Verdad y Reconciliación realizada bajo la dirección de Alfredo Riquelm e y Jaim e Troncoso. 2 8 de enero de 1 9 9 2 . 2 2 ª edición. 1 3 de abril de 2 005). sobre la expedición represiv a dirigida por el general Arellano Stark. “Verdad y justicia respecto de las v iolaciones del pasado”.lanacion/cl.). Chile: la memoria prohibida. Santiago: Facultad de Derecho. dijo Roberto Muñoz Barra. 3 9 . pues dio cuenta. The Limits of Tolerance: Freedom of Expression and the Public Debate in Chile. 1 9 9 1 . 9 Señalem os que desde 1 9 83 el lev antam iento de la censura había perm itido la publicación de v arios libros que contaban la v erdad.uahurtado.edu. 2 002 . al com parar en puntos precisos los resultados establecidos por los dos inform es. un buen punto de partida: “La Com isión Valech actuó com o una especie de com isión de v erdad m ixta. que recorrió el país entre septiem bre y octubre de 1 9 7 3 . 2004. New York: Hum an Rights Watch. Caso Arellano: los zarpazos del Puma (1 9 89 ).] [y ] la reparación social que Chile otorga a las v íctim as”. 1 9 9 8 [traducción castellana: Hum an Rights Watch . Sobre los años 1 9 9 0-1 9 9 1 . Centro de Ética de la Univ ersidad Alberto Hurtado. pp. Sobre los lím ites de la libertad de expresión durante la prim era década de la transición en Chile (1 9 9 01 9 9 8) v éase el inform e de Hum an Rights Watch escrito por Sebastián Brett. Véase www. Para encarar un estudio m ás am bicioso. nom inativ am ente.. v éase Brian Lov em an y Elizabeth Lira. a nuestro juicio. 2 003 . El juez Guzm án pudo com probar su v eracidad en lo concerniente a m ás de cuatrocientos detenidos de la Villa Grim aldi. José Zalaquett fue m iem bro de la Com isión Rettig. Santiago: Ediciones Pehuén. 1 0 Se suspendió. Santiago: CESOC Ediciones. Inform e Ethos. El texto de la Síntesis se reprodujo en Nunca más en Chile. 2 005. 1 9 9 8]. 4 Es de desear que un estudio conjunto de las dos com isiones chilenas y sus respectiv as relaciones ponga de m anifiesto la secuencia constituida por ellas y las sitúe com o tales entre las iniciativ as sim ilares que surgieron en distintos lugares del m undo a lo largo de la segunda m itad del siglo XX. Libertad de expresión y debate público en Chile. y Eugenio Ahum ada et al. Eduardo Frei (1 9 9 4 -2 000) y Ricardo Lagos (2 000. Santiago: LOM-Com isión Chilena de Derechos Hum anos-IDEAS. Entre ellos. Políticas de reparación: Chile 1990-2004. passim . Elizabeth Lira fue integrante de la Mesa del Diálogo y m iem bro de la Com isión Valech. 7 Una de las inform aciones recibidas a raíz del trabajo de la Mesa del Diálogo es que los m ilitares arrojaron un gran núm ero de cuerpos al m ar. de cada caso de v íctim a que le tocó conocer y de cuy a v erdad estuv o conv encida. con los gobiernos de Patricio Ay lwin (1 9 9 0-1 9 9 4 ). El espejismo de la reconciliación política: Chile 1990-2002. 5 “Se abre una nuev a etapa en m ateria de derechos hum anos para Chile. Debates parlam entarios sobre la ley de reparación al cum plirse un año de la entrega del I nforme Rettig. v éase “¡Nunca olv idar! ¡Repetir jam ás!”. Santiago: Com isión Chilena de Derechos Hum anos-Centro IDEAS.cl/inform e_ethos. 8 La Concertación es la coalición de dem ócratas cristianos. Los límites de la tolerancia.. Univ ersidad Diego Portales. 1 3 7 . 2 001 . y en otro sentido actuó com o la com isión sudafricana o peruana (respecto de la tortura) al dar oportunidad y un espacio am istoso para que las personas afectadas pudieran contar su historia” (com unicación personal de José Zalaquett. p. En cierto sentido fue com o la Com isión Rettig (respecto de los prisioneros polìticos). del diálogo y de la construcción social de la v erdad. Historizar el pasado vivo en América Latina. Santiago: LOM. socialistas y radicales que está en el poder desde el retorno a la dem ocracia en 1 9 9 0. . Los autores utilizan la prensa de la época para reconstruir con m ucha eficacia ese clim a inicial de rev elaciones acerca del pasado. 2 005. Santiago: LOM-Univ ersidad Alberto HurtadoDIBAM. en particular. 6 La expresión del presidente figura en el “paquete” legislativ o de “m edidas tendientes a perfeccionar la búsqueda de la v erdad y la justicia [. 2 9 0-2 9 1 . Patricia Verdugo. 4 9 ª sesión. Hechos de 2003 . De ello depende que cada uno de los chilenos nos librem os de los hábitos y conductas aprendidas en la pedagogía del m iedo que im puso el gobierno autoritario. las reflexiones de José Zalaquett son. Para un análisis del inform e y sus im plicaciones éticas. en Elizabeth Lira y Brian Lov em an. en el m arco de una cam paña nacional de educación para la v erdad y los derechos hum anos denom inada “Para crecer en Chile”. Véase I nforme anual sobre derechos humanos en Chile.historizarelpasadov iv o. m iedo que nunca deberá repetirse”.destinaron a la v enta sino a las v íctim as (no podem os sino lam entar esa difusión m uy restringida). presentado por el gobierno con el título de “No hay m añana sin ay er”.

op. ex m inistro de Allende asesinado por agentes de la DINA en 1 9 7 6 ] y del de los degollados [3 profesionales com unistas que cay eron v íctim as de agentes de la Dirección de Com unicaciones de los Carabineros en 1 9 85]. op. cit. capítulo 5. v éase E. la tram itación de dichos juicios recaía en los tribunales existentes. que la gente se dedique a sus asuntos y ni siquiera que confíe en sus instituciones: al com ienzo de su sexto año en el cargo. 2 2 de enero de 2 005. En la actualidad casi cien m il personas son beneficiarias. funcionam iento y balance de los program as de reparaciones gubernam entales. 1 2 Alexander Wilde. Estudios Públicos . jefe de operaciones. el descubrim iento de nuev as sepulturas. El artículo ofrece un estudio detallado de la gestión del pasado dictatorial por los presidentes Ay lwin y Frei entre 1 9 9 0 y 1 9 9 8. el ingreso de Pinochet al Congreso com o senador v italicio. Journal of Latin American Studies . 1 5 Com o lo m ostraron sus reacciones al publicarse el I nforme Valech. op. en 1 9 9 5. el presidente Lagos tiene un índice de adhesión de casi el 6 5% de la población. “Verdad y justicia respecto de las v iolaciones del pasado”. siete abogados chilenos solicitaron y obtuv ieron (en 2 000) el lev antam iento de la inm unidad parlam entaria del ex dictador conv ertido en senador designado.. 4 7 3 -500 [traducción castellana: “Irrupciones de la m em oria: La política expresiv a en la transición a la dem ocracia en Chile”. en A. aun cuando la Concertación aceptó el dictam en de la Com isión Rettig. a fin de interrogarlo sobre su papel en la organización de la caravana de la muerte (v éase la nota 9 ). pp.. según una encuesta de opinión de enero de 2 005. Adem ás del caso Letelier [Orlando Letelier. Sobre los logros del período anterior. cit. asesinados por agentes de inteligencia en 1 9 87 ] y la historia interm inable de la siniestra Colonia Dignidad”. prim av era de 2 003 . la Unión Dem ocrática Independiente (UDI). Si bien la Corte Suprem a rev ocó el fallo del tribunal de prim era instancia en 2 002 .). propietario de El Mercurio . fueron consideradas intem pestiv as por un m undo político que prefería discutir otros tem as “norm ales” com o la econom ía. 1 1 Al m om ento de su asesinato. 2 0 Dicha ley de am nistía fue prom ulgada el 1 0 de m arzo de 1 9 7 8. m uy conserv ador y fav orable en su m om ento a Pinochet). Análisis de la propuesta del Presidente Lagos sobre derechos hum anos”. “«No hay m añana sin ay er». PérotinDum on (dir. 1 4 José Zalaquett Daher. íbid. 1 7 El general Prats era com andante en jefe del ejército hasta pocas sem anas antes del golpe. 1 9 Se trata de Sergio Fernández (senador de la UDI) y de Enrique Montero Marx (brazo derecho de Agustín Edwards. “Irruptions of Mem ory ”. la educación. em pero. Políticas de reparación…. cuando renunció y fue reem plazado por su segundo en la cadena de m andos. v éase. Historizar el pasado vivo…. el juicio de los otros acusados.). sigue actualm ente su curso. Siete. A. La gran cantidad de juicios y las num erosas instancias que com ponen el procedim iento judicial produjeron el efecto de m antener el pasado dictatorial casi continuam ente presente en el público. La cita está tom ada de la traducción de “Irrupciones de la m em oria”. período que no está dentro del m arco de nuestro trabajo. declarados culpables del asesinato de Orlando Letelier (1 9 7 6 ). el autor recuerda la activ idad judicial: “Durante los años nov enta el país presenció una corriente incesante de juicios relativ os a los derechos hum anos que se v entilaban ante los tribunales m ilitares y civ iles. 1 8 “Los núm eros de los juicios”. aunque sí con una lista actualizada de las v íctim as. En v irtud de las ley es v igentes. y de Pedro Espinoza. por desdicha sin las ilustraciones originales. etcétera. 1 3 Sobre el contenido. Jaim e Guzm án era senador y líder principal de uno de los dos partidos de oposición de derecha. Lov em an. dentro y fuera de Chile. Historizar el pasado vivo…. el principal diario del país. Muestra cóm o las “irrupciones” regulares del pasado en la escena política a partir de 1 9 9 3 . con m otiv o del arresto del jefe de la DINA. 9 2 . passim .) entre los juicios m ás profusam ente publicitados durante los ocho años de la transición se contaron la Operación Albania [1 2 m ilitantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. por ejem plo. reproducido en A. Pérotin-Dum on (dir. de las causas de Manuel Contreras. de indem nizaciones pecuniarias y otras form as de reparación. generosam ente puesto a nuestra disposición por el autor. en el sentido de que durante la dictadura aquéllos no protegieron los derechos fundam entales. Citam os del m anuscrito. en particular el fallo de la Corte Suprem a. A la v ez. op. Véase I nforme anual sobre derechos humanos en Chile 2004…. cit. “Irruptions of m em ory : Expressiv e politics in Chile’s transition to dem ocracy ”. Lira y B.1 9 9 9 . Ello no im pide. de extrem a izquierda. ex director de la DINA. Wilde. cit. 1 6 El día m ism o de la liberación de Pinochet en Londres. de próxim a aparición. . cit] . la salud. el general Pinochet. entre ellos el propio Arellano Stark. La interpretación . 3 1 . (. op. en div ersos conceptos.

contra la “ley de am nistía”. En una sentencia de nov iem bre de 2 004 dictada por la Segunda Sala de la Corte Suprem a tam bién se constató. Agradezco a Mario Garcés por haberm e indicado esta publicación y la entidad que la produjo. Santiago: Fondart-Gobierno de Chile. 2 004 ]. 2 002 . Autobiografía de un ex jugador de ajedrez . la aparición de una referencia a la legislación penal internacional que establece la im prescriptibilidad de los crím enes com etidos contra la hum anidad. señalem os los lev antados en el Cem enterio General de Santiago en hom enaje a las v íctim as de la represión que integraban las form aciones políticas del Mov im iento de Acción Popular Unitaria (MAPU) y el Mov im iento de Izquierda Rev olucionaria (MIR). Peter Kornbluh (com p. Casa de tortura José Domingo Cañas 1367 . 2 8 Elizabeth Lira y Brian Lov em an. Procesos de santificación y sacralización de personas y lugares de muerte. y Diana Veneros R. Mario Garcés y Sebastián Leiv a. pero efím ero.lanacion. Pedro Naranjo et al.de los abogados que com ienza a ganar la aceptación de los tribunales a fines de la década de 1 9 9 0 es que “la desaparición debe ser asim ilada a la figura del secuestro perm anente. La vida cotidiana de un año crucial. Weavers of Revolution. 2 6 Véase el v olum en publicado por la Corporación José Dom ingo Cañas 1 3 6 7 . El golpe en La Legua. Discursos y documentos del Movimiento de I zquierda Revolucionaria. Santiago: Ediciones B. Rolando Álv arez Vallejos. Nuev a York: The New Press. Santiago: LOM. 2 004 [traducción castellana: Pinochet: los archivos secretos . MI R. 1973. Santiago: Planeta. Santiago: Ediciones CESOC. 2 2 La erección de este m onum ento representa el m om ento culm inante. Retorno a Dawson. Las ardientes cenizas del olvido. . 2 004 [traducción castellana: Operación Cóndor. 2 003 .. http://www. que agradecem os aquí calurosam ente. Santiago: LOM. Santiago: LOM-DIBAM. 2 005. Una década de terrorismo internacional en el Cono Sur. en el Program a de Derechos Hum anos del Gobierno de Chile. “Retorno a la isla. Salvador Allende.gov . Puede consultarse su sitio de Internet. Santiago: Martín Faunes Am igo editor. enero de 2 005. Véase “Caso Sandov al”. Así queda inaplicable la ley de am nistía de 1 9 7 8 si los tribunales no pueden cerrar las causas hasta que los restos aparecieran”. Nuev a York: The New Press. 2 000. Una historia de la clandestinidad comunista (1973-1980) .-T. Terrorismo de Estadio. lo cual no perm ite agotar la inv estigación en ausencia de cuerpo. 2 001 . que lev antó un inv entario de los m em oriales surgidos desde 1 9 9 0 y apoy a los nuev os proy ectos. 1 9 de enero de 2 005. 2 004 ]. 2 005. a raíz de los grav es daños sufridos a causa del bom bardeo al que lo som etió el ejército rebelde la m añana del 1 1 de septiem bre. cuy o capítulo final. 2 1 Véase Jorge Escalante. 2 003 . y Claudio Enrique Durán Pardo. 2 004 . realizada en 2 003 . La Nación. de los esfuerzos de la dictadura por instaurar su propia cultura política y sus sím bolos (com o la acuñación de una m oneda y la estrofa agregada al him no nacional). “Otra sentencia rechaza am nistía en hom icidio y condena al fisco”.). La Nación. 3 536. Nuev a York: Oxford Univ ersity Press. 3 0 Entre las m em orias podem os m encionar Miguel Lawner. Disparan a la bandada: una crónica secreta de la FACH. Com unicación personal del abogado Roberto Garretón. Santiago: LOM. Santiago: Editorial Sudam ericana. y Peter Winn. 1 9 86 [traducción castellana: Tejedores de la revolución. Santiago: LOM. . The Pinochet File: A Declassified Dossier on Atrocity and Accountability. . Santiago: Planeta. En el ám bito del periodism o de inv estigación: Fernando Villagrán. Agradecem os a Alex Wilde por habernos indicado la existencia de este sitio. 2 003 . 2 7 Véase Macarena López Oliv a y Esteban Aguay o Sepúlv eda. Pascale Bonnefoy Miralles. 1 2 de septiem bre de 2 003 . 2 004 .cl/DDHH_obras. Prisioneros de guerra en un campo de deportes . pp. com pil. el proy ecto Obras de Reparación Sim bólica. De víctimas a santos: detenidos desaparecidos y ejecutados políticos. The Condor Years: How Pinochet and his Allies Brought Terrorism to Three Continents . 2 9 “Hubo seis testigos del suicidio de Allende”. John Dinges. Desde las sombras. 2 003 . Santiago: LOM. 2 5 Véase. cuenta la cerem onia de reconciliación entre los ex detenidos y la arm ada. The Yarur Workers and Chile’s Road to Socialism . 2 4 Entre los m onum entos conm em orativ os recientes. 2 003 .htm l. Vía chilena de reconciliación política 1932-1994. rol n° 51 7 -2 004 . Barcelona: Crítica. Entre los trabajos univ ersitarios v ale la pena señalar Claudio Rolle et al. Agradezco a Jav ier Couso estas últim as precisiones. así com o del incendio resultante.cl. 2 003 ”.ddhh. 2 3 La puerta había sido tapiada durante los trabajos de restauración del palacio em prendidos por el régim en de Pinochet. La editorial LOM tam bién publicó las m em orias y escritos de v arios dirigentes políticos de la época de la Unidad Popular com o Miguel Henríquez y el proyecto revolucionario en Chile. www. Una experiencia para no olvidar.

recordó que las torturas habían sido objeto de m il trescientas denuncias presentadas por los abogados en representación de las v íctim as entre junio de 1 9 7 8 y dic iem bre de 1 9 89 ( I nforme Valech. Políticas de reparación…. 3 7 I nforme Valech. por otra parte. pp. se encontrará el ejem plo de una red inform al de ex detenidos arm ada justam ente en 2 001 con la ay uda de Internet. ibíd. 4 y 1 6 . capítulos 1 . 4 0 Véase Madeleine Dav is (com p. Por otro lado. cit. pp. N. Las m ás de las v eces.php? nam e= p_news&news_id= all (v isitado el 2 5 de febrero de 2 005). 9 1 -1 1 6 . las recetas de antidepresiv os. op. figura una lista indicativ a de las asociaciones de ex detenidos con las cuales se reunió la Com isión Valech. Disparan a la bandada…. p. Historizar el pasado vivo…. 3 9 María Luisa Sepúlv eda. de resultas. Lov em an. Remembering Pinochet’s Chile: On the Eve of London 1998. “Académ icos. Según lo inform ado por una fuente segura pero no corroborada. La Iglesia Católica estuv o m uy presente en la protesta que ganó por entonces los ám bitos públicos: excom ulgó a los torturadores.Santiago: LOM. esos juristas contribuy en en los hechos a fortalecer la conciencia de grupo de los ex detenidos y .). and I mplications . 9 . “La presencia del pasado: historia y m em oria en Chile hoy ”. Señalem os. 3 4 En el I nforme Valech. 2 003 (la traducción será publicada próxim am ente por la editorial LOM). 3 3 Debem os expresar nuestro agradecim iento a Elba Peña y Fernando Hidalgo por los testim onios e inform aciones aportados sobre este punto.: Duke Univ ersity Press.. . Una obra m uy reciente es la de Stev e S. Progress. 2 004 ]. y actuó bajo la protección de la Iglesia Católica. Sobre la detención política y la práctica de la tortura. p. 3 5 Sobre el m andato recibido en m ateria de “hechos que debían ser indagados”. cuando Sebastián Acev edo se m ató en público para denunciar la situación de sus dos hijos. que negaba los hechos .).chilem ipatria. de la que v olv erem os a hablar en la tercera parte de este trabajo. 3 2 La Vicaría de la Solidaridad fue el principal serv icio de ay uda legal durante la dictadura. 3 1 En F.cl/index. v ol. Meneses. Algún día habrá que estudiar la historia de las relaciones entre v íctim as y abogados. 1973-90. . tercera parte. p. Moral Opposition to Authoritarian Rule in Chile. 2 0 de enero de 2 005. 4 1 Al construir causas que pueden incluir a v arias decenas de personas que sufrieron en los m ism os lugares y las m ism as circunstancias en m anos de los m ism os torturadores. En Peter Winn. 2 y 3 . 1 . el abogado Hiram Villagra (de la Corporación de Prom oción y Defensa de los Derechos del Pueblo o CODEPU) presentó en 2 001 una denuncia en representación de v arias v íctim as m enores de edad que fueron detenidas y torturadas (caso “Lena Pardex y otros”. que la tensión nerv iosa no es patrim onio exclusiv o de las v íctim as. Así. ansiolíticos y som níferos para el personal retirado de las fuerzas arm adas han m ostrado un notable aum ento en los hospitales m ilitares de Santiago. así com o sobre las decisiones tom adas para cum plirlo. Por lo dem ás. los indiv iduos beneficiados con ellas tenían un diagnóstico de m aníacos o m aníaco depresiv os (v éase E. que habían sido detenidos y torturados. su capacidad de presión.cl. en A. Pérotin-Dum on (dir. en particular Claudio Fuentes. Santiago: Catalonia. 1 88). 1 1 6 -1 1 7 .. op. Golpe a la cátedra”. actualm ente en m anos de los tribunales). en 1 9 83 se abrió una prim era brecha en el silencio que rodeaba socialm ente la tortura. y el sacerdote Jorge Aldunate im pulsó la creación del Mov im iento contra la Tortura Sebastián Acev edo. op. Véase “Dev elando el crim en de la tortura: el abogado Hiram Villagra es entrev istado por Mem oria y Justicia”. la Com isión Valech. incluy endo la tortura. que expone la v ertiente univ ersitaria del asunto. interv ención en el sem inario sobre el I nforme Valech. 2 005. pp. v éase Pam ela Lowden. cit. Para apreciar la im portancia del aspecto em ocional en el personal m ilitar retirado. Londres: Institute of Latin Am erican Studies. en el m om ento del caso Meneses-Agüero. 1 9 9 6 . organizado por el Centro de Ética de la Univ ersidad Alberto Hurtado. The Pinochet Case: Origins. Stern. ). abril de 2 003 . v éase el sitio de Internet www. 3 8 Ibíd. De la tortura no se habla. 2 004 . 3 6 De todos m odos. bajo las rúbricas de “detención” y “tortura”. v éase I nforme Rettig. 6 4 5.). 4 2 Véase Patricia Verdugo (com p. Londres: Macm illan Press. se encontrará una v isión de conjunto de las publicaciones recientes v inculadas al trigésim o aniv ersario del golpe.C. Lira y B.m em oriay justicia. Durham . Sobre la entidad com o dem ostración de una situación en que la cuestión ética se conv ierte en una fuerza política. Villagrán. cit. www. el personal del ejército que cum plió funciones represiv as recibió pensiones oficiales de inv alidez por “estrés de posguerra”. por ejem plo.

4 4 Véase E. un debate parlam entario análogo a los entablados en 1 9 9 1 -1 9 9 2 . 4 5 I nforme Valech. 2 0 de enero de 2 005. inv estigadores. en el que Agüero y otros ex detenidos entrev istados relatan su experiencia y las torturas que sufrieron.9 % superan esta últim a edad. pp. 1 0. En 2 004 .. esas m ism as experiencias de detención brev e. El 4 0. y el 4 2 . Sobre los m otiv os de la com isión para adm itir una única categoría de “v íctim a de prisión política y tortura”. [..] Sólo el azar. organizado por el Centro de Ética de la Univ ersidad Alberto Hurtado. 53 El 6 9 % de las v íctim as aludió de m anera espontánea a su afiliación política o sindical en sus declaraciones. 57 Al acoplar de m anera sistem ática “priv ación de libertad y tortura por razones políticas” para designar las circunstancias de las que la com isión debía ocuparse. op. La declaración del estadio com o m onum ento nacional. «operaciones peineta» u otra form a sim ilar de control”. Las ondas de choque del caso Meneses llegaron a los historiadores que eran sus v ecinos de piso y com partían a v eces los m ism os estudiantes. entre ellas. p. ibíd. Lira y B. Esos hechos sólo se consideran cuando resultaron en la prisión e incluso la tortura ( I nforme Valech. 4 9 I nforme Valech. 2 001 . Véase tam bién el testim onio de Nicolás Ey zaguirre. tienen un papel indiscutible en la solidaridad con las v íctim as que sienten m uchos ex m ilitantes al leer hoy el inform e. El capítulo 8 exam ina las “consecuencias de la prisión política y tortura”.. Así. que por entonces encaraba su m udanza a un nuev o edificio del cam pus principal de la univ ersidad. estudiantes e integrantes del personal de la univ ersidad hubieran trabajado para ella. 4 7 Encuesta de opinión realizada por la Fundación Futuro entre el 3 0 de nov iem bre y el 2 de diciem bre de 2 004 .8% eran m ilitantes de base. 56 5. al hablar frente al Foro Em presarial el 2 de diciem bre de 2 004 : “Les quiero decir que y o abracé exactam ente las m ism as causas y desarrollé las m ism as acciones que a unos pocos am igos les significaron la m uerte. p. esa ev olución nos afectó m ás íntim am ente. . Debo agradecer a Jennifer Herbst por esta v aliosa inform ación. Sin em bargo. 4 8 Aclarem os que el decreto de creación de la Com isión Valech no incluy e entre los criterios que definen a una v íctim a las “retenciones tem porales efectuadas durante allanam ientos m asiv os. y hasta donde sabem os. m inistro de hacienda.1 % de las v íctim as tienen hoy entre 51 y sesenta años. p. por ejem plo. pues el juez reconoció que Agüero había dicho la v erdad. 4 6 Se esperaba.. un docum ental titulado Estadio Nacional. El Instituto de Historia y el Instituto de Ciencias Políticas form an parte de la m ism a facultad. el Centro de Ética de la Univ ersidad Jesuita Alberto Hurtado al cual pertenecem os constituy ó un observ atorio priv ilegiado de la Com isión Valech. frecuentes en los años de las grandes protestas (1 9 83 -1 9 87 ). 54 La relegación (asignación de una residencia v igilada. 52 I nforme Valech. . 50 Pablo Salv at. . así com o por v arias otras que m e procuró para el presente artículo. 55 I nforme Valech. 56 Agradezco a Alfredo Riquelm e por una conv ersación que m antuv im os sobre lo que sigue. 1 6 ). Curiosam ente. v éase la tercera parte de este artículo. fue el resultado de una cam paña en la cual la cineasta Parot tom ó parte activ a. desem peñábam os nuestras funciones en la Univ ersidad Católica cuando estalló. capítulo 1 . por lo com ún solitaria y alejada del dom icilio habitual) se incluy e entre los casos de priv ación de libertad tenidos en cuenta por la Com isión Valech ( I nforme Valech. el decreto de creación sugería un m argen de m aniobra tanto para los declarantes com o para el trabajo del cuerpo. p. en 2 001 . el caso Meneses antes m encionado. a quienes tuv e que llorar y enterrar. que tam bién habían sido torturados por Meneses en el Estadio Nacional. pp. Lo cual no es nada sorprendente en una sociedad pequeña y concentrada en la capital. Perdió el pleito resultante. en 2 002 . p. no se hace otra m ención a ella en el resto del inform e. cit. 4 3 En el encadenam iento de hechos aquí m encionado podría agregarse que este caso atrajo la atención sobre el Estadio Nacional. La jov en cineasta Carm en Luz Parot realizó ese m ism o año.. 2 3 -2 4 ). interv ención en el sem inario sobre el I nforme Valech. en v irtud de la presencia en su seno de uno de los m iem bros de ésta y el hecho de que v arios profesores. 1 5-1 7 . el 6 3 . 56 2 . al igual que v arios testigos conv ocados por la defensa. sólo el azar m e salv ó de aquellos padecim ientos”. Lov em an. Y a m uchos am igos les significaron la tortura. intentó dem andarlo por difam ación.atribuidos a él por Agüero. 51 A m edida que la v erdad sobre el pasado se expresaba de m anera cada v ez m ás explícita. Políticas de reparación. 59 0.

3 1 1 -3 84 . constituy ó una com isión inv estigadora que se trasladó al lugar. 6 7 El régim en pinochetista persistía en calificar de “presuntos” o “personas que no tienen existencia” a los detenidos desaparecidos. 1 2 0 (el v olum en es una buena introducción a la historia del tiem po presente tal com o se m ostraba en Francia hace unos diez años). por Elizabeth Lira. col.). Vicepresidente de la Com isión Chilena de Derechos Hum anos. Chile Since I ndependence. no se entregaron a las fam ilias. 6 8 Que pudo constatarse igualm ente en los últim os años cuando se exhibieron colecciones fotográficas inéditas acerca de la Prim era y . y de Sim on Collier y William Sater. con el fin de com probar la presencia de restos hum anos en los hornos de Lonquén (sobre la cual se había inform ado de m anera anónim a al Vicario de la Solidaridad). A Nation of Enemies: Chile under Pinochet. 1 9 9 3 . En “Trabajos univ ersitarios inéditos sobre el pasado reciente de Chile” se encontrará una selección de tesis de licenciatura y m aestría en historia sobre ese pasado reciente. Nouvel Observateur. 1 9 80. acom pañadas esta v ez del com entario del fotógrafo de actualidades aún v iv o. fueron. correspondencia del 2 2 de diciem bre de 2 004 . capítulo “Place m em ory ”. sobre todo.» Análisis de la propuesta. 1 2 9 -2 02 . historiador de la Prim era Guerra Mundial. 6 3 La m ism a constatación hace Jean-Jacques Becker. Historizar el pasado vivo….. 1808-1994. n° 1 . 1 9 9 8. com o una expresión de am istad. en cam bio. Remembering: A Phenomenological Study (1 9 87 ). El factor que increm enta la estim ación propuesta para los 1 7 años de dictadura es la m asa de detenciones brev es efectuadas en la década de 1 9 80 (com unicación personal de José Zalaquett. “Chile since 1 9 58”. cit. 59 J. y en Leslie Bethell (com p. Cam bridge: Cam bridge Univ ersity Press. que habían sido trasladados a la m orgue de Santiago. 8. Sobre el caso judicial de Lonquén. v éase Patricia Verdugo y Claudio Orrego V. nov iem bre de 2 004 ) 7 0 Ignacio Agüero. Cambridge History of Latin America. 6 0 Por lo que sabem os. solía argum entarse. 2 000. Una de sus colegas que trabajaba en Chile en 1 9 7 3 expresó v irtualm ente en los m ism os térm inos la conciencia del periodista: “Los docum entalistas v iv en la experiencia” (com unicación personal de Pam ela Yates. “No es conv eniente”. Cam bridge: Cam bridge Univ ersity Press. 1 9 9 1 . 587 -589 .”. los cuerpos. que. Zalaquett trabajó desde 1 9 7 3 en la cuestión. 1 9 9 1 . op. objet d’histoire?”. 6 2 Por ejem plo la de Manuel Gárate. “«No hay m añana sin ay er. pp. enterrados en silencio en la fosa com ún del cem enterio de Isla de Maipo. pp. reproducida en “La Michita: un proy ecto urbanístico y una com unidad intelectual bajo la dictadura”. 6 6 Véase la entrev ista realizada a Pierre Nora. en “La m ém oire. “Docum entos para la Verdad”. religiosas y laicos. fue Alfredo Riquelm e. dio a conocer la noticia y ay udó a las fam ilias a presentar una denuncia en la justicia. Detenidos . v éase Máxim o Pacheco. 7 1 La Vicaría de la Solidaridad. v ol. a la cual llegó la inform ación concerniente a las tum bas. Zalaquett. por ejem plo Pam ela Constable y Arturo Valenzuela. tuv o la gentileza de inv itarm e a darlo junto con ella. Pese a una cam paña en la que tom aron parte sacerdotes. 1 6 9 9 . 2 9 de m ay o de 1 9 9 7 . Santiago: Editorial Aconcagua-Com isión Chilena de Derechos Hum anos.. Hecho inaudito. en Écrire l’histoire du temps présent. Nuev a York y Londres: Norton & Com pany . 6 5 Véase Edward Casey . m arzo-abril de 2 002 . en Leslie Bethell (com p. París: IHTP-CNRS Éditions. profesor de historia en la Univ ersidad Católica. 6 1 Los trabajos que escapaban a ese espíritu estaban a m enudo escritos en otro idiom a. Bloom ington: Indiana Univ ersity Press. Las editoriales y rev istas de inv estigación chilenas que disfrutaban de una reputación establecida se negaban a traducir trabajos im portantes referidos a la dictadura. 6 4 Sem inario dictado en la Univ ersidad Alberto Hurtado. las síntesis de Alan Angell. op.58 I nforme Valech. Madrid: Cam bridge Univ ersity Press. 1 9 9 3 . Pérotin-Dum on (dir. p. se realizaría una inv estigación antes de que la causa pasara a la justicia m ilitar. por ejem plo.). cit. pp. Historia de Chile. Pablo Salas.. 6 9 Las palabras son de uno de los participantes del sem inario. en A. prim ero en el Com ité Pro Paz y luego en la Vicaría de la Solidaridad. En su carácter de abogado. que aplicó la ley de am nistía sancionada poco tiem po atrás para poner fin a las diligencias. 1 3 de abril de 2 005).). de la Segunda Guerra Mundial. quien introdujo esta problem ática en Chile. Lonquén. Sobre el punto de inflexión que significa Lonquén para las fam ilias de los desaparecidos y para los m ov im ientos de defensa de los derechos hum anos. Pacheco integró la com isión inv estigadora form ada por el cardenal Silv a Henríquez.

“Quand la rue s’em brase sous le regard de l’univ ersité: L’histoire im m édiate du Venezuela. v éase.). Santiago: Isis Internacional-MUDAR. pp. 2 002 ]. sobre “los éxitos inm ediatos de esta política de la m em oria. 2 000. en especial por su reflexión. la memoria recuperada. Educación y memoria. Todas íbamos a ser reinas . v éase Alain Brossat et al. Lila Pastoriza.).» La noche de los lápices: El deber de m em oria y las escuelas”. Buenos Aires: Siglo XXI. 1 9 88. 7 8 Sobre el estudio del pasado inm ediato. por su reflexión . Valencia: Edicions Alfons el Magnànim . 2 003 [hay traducción inglesa: A History of Argentina in the Twentieth Century. crisis y movimiento . recuerda”. Univ ersity Park. “Recuerdos del Proceso.). de esta construcción de un pasado de espanto”.com . en prim er lugar. se lo reencuentra com o tal en num erosas m em orias de superv iv ientes.ar/diario/elpais. Patricia M. pp. “Mem oria e instalación del 1 1 de septiem bre en Chile”. Boston: Unwin Hy m an. 1 2 3 -1 58. 1 1 3 -1 2 4 . 7 4 Véanse los trabajos contem poráneos del período estudiado: María Elena Valenzuela. Problèmes d’histoire immédiate (Univ ersité de Toulouse. Buenos Aires: Siglo XXI. 7 . Cam bridge (Gran Bretaña) y Nuev a York: Cam bridge Univ ersity Press. asim ism o. en Mujeres. Durham : Duke Univ ersity Press. por las cuestiones que resultaron en Stev e Stern (com p. 2 003 . que es conm inación lanzada. 9 5-1 2 9 . Las conmemoraciones: las disputas en las “ fechas in-felices” . y de acuerdo con otra dinám ica y a no m oral sino política. en el caso tem poralm ente paralelo de los prim eros m ov im ientos de oposición en los países socialistas. La historia enseñada (Santa Fe.pagina1 2 web. es m uy rica otra película de Pablo Salas v ista en el sem inario: la que m uestra una m anifestación del m ov im iento Mujeres por la Vida.ac. 7 2 En la m ism a época. 1 9 9 2 ). Agradezco a María Elena Valenzuela por sus observ aciones esclarecedoras y sus sugerencias bibliográficas. la mémoire retrouvée. redactadas a su regreso de los cam pos de concentración nazis (v éase Annette Wiev iorka. Jaquette (com p.sas. y Lisa Baldez. Se encontrará otro ejem plo en Federico Guillerm o Lorenz. 2 002 . La mujer en e l Chile militar. 1 9 80. realizada en nov iem bre de 1 9 85. Churchry ck. 2 5. “Federico Lorenz analiza La noche de los lápices y cóm o enseñar m ucho m ás allá de la historia oficial”. “«Tom ála v os. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económ ica. 2 004 . en particular el capítulo sobre el Proceso (1 9 7 6 -1 9 83 ). En 2 004 . cuarta reim presión de la segunda edición. prim av era de 2 004 . Véase Azun Candina Polom er. 2 003 . a las otras v íctim as. por la lección de historia contem poránea dada en La crisis argentina. Una mirada al siglo XX. París: Hachette-Plon. Página 12. 7 3 Sobre la rem iniscencia com o resistencia. ILAS pasó a form ar el Institute for the Study of the Am ericas. 1 9 9 0 [traducción castellana: En el Este. Le Mirail). 7 6 Dos factores nada desdeñables fav orecieron. 1 9 9 2 ]. m ov idos por el sentido de un deber cív ico. en ese m ism o m om ento. el 1 1 de septiem bre “se instala” com o una fecha conm em orativ a en Chile. 7 5 En este aspecto. Catherine Merridale. v éase Frédérique Langue.htm . Why Women Protest: Women’s Movements in Chile. m éthodes et questionnem ents”. 1 9 87 . 1 9 9 9 ]. París: La Découv erte. À l’Est. por últim o. 7 9 Véase el sitio de Internet http://www. la tom a de conciencia de un objetiv o regional: la generalización de la telev isión por cable que perm ite la difusión en Santiago de dos canales argentinos y la instalación de Internet en la univ ersidad. Clío & Asociados. com o lo atestigua la prim era edición de su Breve historia contemporánea de la Argentina (1 9 9 4 ). Déportation et génocide: Entre la mémoire et l’oubli. Madrid: Siglo XXI. 7 7 Véase Luis Alberto Rom ero. PA: Penn State Press. Pensem os. en el deber de m em oria de Prim o Lev i. Lim a: Instituto de Estudios Peruanos. 2 002 . pp. Claudia Serrano. en Jane S. 80 La coordinadora de este proy ecto tiene una deuda intelectual con v arios colegas: Stev e Stern. Luis Alberto Rom ero. en Elizabeth Jelin y Federico Guillerm o Lorenz (com ps.). Univ ersidad Nacional del Litoral). Santiago: CESOC. m artes 16 de septiem bre de 2 003 . Nuev a York: Penguin Group. Night of Stone: Death and Memory in Twentieth-Century Russia. 1 9 89 . “Fem inist anti-authoritarian politics: The role of wom en’s organization in the Chilean transition to dem ocracy ”.desaparecidos: una herida abierta.). Santiago: Editorial Aconcagua. www.uk/ilas/sem _m em ory . “Pobladoras en Santiago: algo m ás que la crisis”. así com o en esta frase inscripta en las placas y pequeñas cruces que m arcan la m em oria de los lugares: “Transeúnte. Sobre los panfletos de los disidentes rusos. (com ps. The Women’s Movement in Latin America. en la cual profesores com o Rom ero participaron activ am ente. 1 9 9 9 [traducción castellana: Los senderos insólitos del Perú. a diez años de distancia. dám ela a m í. y Peter Klarén. 9 -4 8. Shining and Other Paths . pp. im ágenes de la dem ocracia: Luces y som bras en las políticas de la m em oria”. en Elizabeth Jelin (com p.

Historizar el pasado vivo…. m ientras que la de Boliv ia.). De los m ism os autores. De este últim o. Pérotin-Dum on (dir. en ibíd. no term inó sus trabajos). en A. el relato com unitario de la v erdad y la transición posconflicto”. cit.. 87 Véase Paul Ricœur. en A. Mignone. Weavers of Revolution…. en A. la reglam entación de com pensaciones económ icas. constituy e un precedente. en la huella de las com isiones de peritos nacionales. op. The Guilt of Nations: Restitution and Negotiating Historical I njustices . op. La Argentina tuv o la prim era com isión de la v erdad del m undo que alcanzó resultados concretos (la com isión inv estigadora de Uganda. y Marie-France Lav abre. Véase Arturo Taracena.). y Arturo Taracena. y “The tim e of troubles (1 9 80-2 000): Modern v iolence and the long sweep of Peruv ian history ”. Historizar el pasado vivo…. Pérotin-Dum on (dir. 9 0 El sem inario se dictó en el Departam ento de Estudios de Posgrado y el Departam ento de Historia de la Univ ersidad de Chile 9 1 Conv iene resituar el m ecanism o de las com isiones de la v erdad utilizado para “reparar injusticias históricas” (según la expresión de Elazar Barkan). Historizar el pasado vivo….). Véase tam bién. Pérotin-Dum on (dir. Nuev a York: Oxford Univ ersity Press. 2 001 (traducción castellana de próxim a aparición).). al térm ino de cada una de las guerras m undiales. jefe del equipo de inv estigaciones históricas de la Com isión de Esclarecim iento Histórico de Guatem ala. Pérotin-Dum on (dir. en ibíd.sobre la v iolencia política en la larga duración histórica en Peru: Society and Nationhood in the Andes . v arios de cuy os v olúm enes de la colección “Mem orias de la Represión”. Verdad y justicia: Homenaje a Emilio F. op. se encontrará un ejem plo de responsabilidad asum ida por un historiador y una socióloga para el establecim iento de la v erdad en el Ulster. 2 002 . Dower. v éase “La tray ectoria de un historiador del tiem po presente (1 9 7 5-2 000)”. Martín Abregú y Jav ier Mariezcurrena (com ps. v éase tam bién Ardoy ne Com m em oration Project. “Historia y m em oria: La escritura de la historia y la representación del pasado”. “Los desafíos para el historiador en la Com isión de Esclarecim iento Histórico de Guatem ala” y Carlos Iv án Degregori. en A. Winn. Pérotin-Dum on (dir.). Ardoyne: The Untold Truth. Belfast: BTP Publications. cit. Historizar el pasado vivo…. cit. cit. bilaterales o internacionales cuy a activ idad m arcó el siglo XX. señalem os una obra pionera de la historia oral chilena referida al pasado reciente: José del Pozo. en A. 2 004 ]. “Tres relatos de nuestra hum anidad”. 2 000. “El 1 1 de septiem bre de 1 9 7 3 en la población La Legua de Santiago de Chile”. 84 Hugo Vezzetti. m iem bro de la Com isión de Verdad y Reconciliación peruana. Nuev a York y Londres: Routledge. 2 002 . .). . “Las com isiones de la v erdad”. v éase Elazar Barkan. op. Baltim ore y Londres: Johns Hopkins Univ ersity Press. reformistas y revolucionarios: una historia oral de la izquierda chilena en la época de la Unidad Popular. Pérotin-Dum on (dir. editada por Siglo XXI de la Argentina entre 2 001 y 2 004 . Hay ner.). 9 2 Véanse Patricia Valdez. Unspeakable Truths: Confronting State Terror and Atrocity. op. Pasado y presente: guerra. Sobre el objeto de estas com isiones. “El derecho hum ano a la v erdad: Lecciones de las experiencias latinoam ericanas de relato de la v erdad”. Méndez. sobre todo en Europa. dictadura y sociedad en la Argentina. la elaboración de m anuales escolares de historia. 83 Con las interv enciones de Carlos Iv án Degregori. 89 Véase John W. del especialista Mario Garcés. cit. “Maurice Halbwachs y la sociología de la m em oria”. cit. op. op. op. Historizar el pasado vivo…. Pérotin-Dum on (dir. cit 86 Véase el proy ecto regional dirigido por Elizabeth Jelin y Carlos Iv án Degregori. cit 85 Juan E. 2 001 [traducción castellana: Nación y sociedad en la historia del Perú. en A. 88 En Mark McGov ern y Patricia Lundy . Santiago: Ediciones Docum entas. 1 9 9 2 . Historizar el pasado vivo…. San José de Costa Rica: Instituto Interam ericano de Derechos Hum anos. Pérotin-Dum on (dir. op.). v éase “Los desafíos para el historiador en la Com isión de Esclarecim iento Histórico de Guatem ala”. en Juan E. La com isión del Perú es la m ás reciente de Am érica Latina hasta el día de hoy . Historizar el pasado vivo…. el trazado de fronteras. 81 De Henry Rousso. Méndez. “Ay acucho 1 9 6 9 -1 9 7 9 : el surgim iento de Sendero Lum inoso” en A. Buenos Aires: Siglo XXI. reunida en 1 9 7 4 . a partir de la década de 1 9 80.). y “Conflictos de la m em oria en la Argentina: Un estudio histórico de la m em oria social”. Su objeto se refirió según los casos al destino de las m inorías. 82 Adem ás del libro de P. Véase Priscilla B. Rebeldes. de próxim a aparición en traducción castellana en A. cit. han sido citados en este artículo. Lim a: Instituto de Estudios Peruanos. Historizar el pasado vivo…. que sesionó entre 1 9 82 y 1 9 84 . etc. “Dentro del silencio: El Proy ecto Conm em orativ o de Ardoy ne.

9 4 I nforme Valech. o con su consentim iento o aquiescencia”. la naturaleza de las pruebas reunidas y su tratam iento con fines de v erificación. 9 8 Gonzalo Vial. 1 01 -1 1 5. 1 9 y 2 55: “Constituy e tortura todo acto por el cual se hay a infligido intencionadam ente a una persona dolores o sufrim ientos grav es. 1 º de diciem bre de 2 004 . 9 3 I nforme Rettig. con el fin de obtener de ella o de un tercero inform ación o una confesión. “Los derechos hum anos y la transición a la dem ocracia”. 1 1 0 Ibíd. em pero. “Perfil de las v íctim as”. 1 02 Ibíd. pp.. ni cam bian radicalm ente. p. intim idar o coaccionar a esta persona u otras. I nforme Rettig (1 9 9 6 ). 1 00 Sobre el m étodo. Santiago: Fundación Vicaría de la Solidaridad-LOM. pp. futuro . 53 -7 4 . 1 9 9 8. “Especial de Gonzalo Vial sobre el Inform e de la Tortura (I). 82 .2 001 . en una fecha precisa. 1 1 1 Ibíd. p. pp. 3 0-3 5. Una com unicación de la em bajada de Suecia en Santiago nos inform ó en febrero de 2 005 de las inv estigaciones efectuadas con éxito en sus archiv os de los años correspondientes a la dictadura de Pinochet. o por razones basadas en cualquier tipo de discrim inación. 9 6 Ya es eso lo que se desprende de los testim onios recogidos por la Com isión Rettig. La Segunda. 57 0. castigarla por un acto que hay a com etido o que se sospeche que ha com etido. p. pp. El historiador Gonzalo Vial fue m iem bro de la Com isión Rettig. anular su personalidad o dism inuir su capacidad física o m ental. pp. “Prisión política. 1 9 9 8]. 1 01 Ibíd. 1 04 Miguel Luis Am unátegui. p. 1 1 2 Ibíd. p. p. que la destrucción de los archiv os de la represión . p. 2 2 7 -2 51 ) pero se inclinó por ordenar el grueso de las inform aciones recogidas por centros de detención. 9 5-1 00. 9 9 Un facsím il de la ficha figura en el I nforme Valech.. 559 -582 . pp. siem pre y cuando dichos dolores o sufrim ientos hay an sido com etidos por un agente del Estado u otra persona a su serv icio o que actuara bajo su instigación. y las otras colaboraciones sobre el m ism o tem a. 1 03 Véase Marc Bloch. México: Instituto Nacional de Antropología-Fondo de Cultura Económ ica. conserv ados a su v ez por las v íctim as. interv ención en el sem inario sobre el I nforme Valech. 4 7 8. El hecho de que los propios responsables de los centros de represión hay an em itido en la época tantos certificados. p. p. 1 6 -2 2 . agradecem os a Martín Abregú el habernos indicado este libro. 4 0-4 2 . La com isión consagró a las div isiones tem porales un capítulo independiente (capítulo 4 . 1 08 Ibíd. com o lo estableció la Com isión Rettig ( I nforme Rettig. presente. pp. hoy conserv ados en Estocolm o. pp. parece haber sorprendido a la com isión. pp. 2 3 3 . que no los incluy ó en la lista indicativ a incorporada a la ficha (ibíd. 1 05 Las inv estigaciones en los archiv os m ás v ariados prosiguen hasta m ay o de 2 005 en lo concerniente a los declarantes incluidos en la “lista de reconsideración”. 9 5 Ibíd. 1 09 Ibíd. el criterio de segm entación tem poral responde a la consideración de indicadores tales com o: organism os de seguridad inv olucrados. período a período”... con respecto a v íctim as que habían encontrado asilo en esa em bajada. 1 07 Ibíd.. 1 06 I nforme Valech. 7 5). Véase asim ism o José Zalaquett. 1 2 3 -1 59 . nuev a edición anotada por Étienne Bloch.. m ientras que el I nforme Rettig las había distribuido de acuerdo con las tres franjas cronológicas sucesiv as. Centro de Ética de la Univ ersidad Alberto Hurtado. 1 1 3 Es indudable que las fuerzas arm adas destruy eron distintos archiv os e incluso estaban autorizadas a hacerlo por v arias ley es sancionadas por la dictadura en el m om ento en que se perfilaba un cam bio posible (1 9 87 y 1 9 89 ). 7 6 [traducción castellana: Apología para la historia o el oficio de historiador. los hechos m ateria de este inform e no suceden. p... con la única finalidad de discernir etapas de acuerdo a la div ersidad y al desarrollo de un proceso represiv o continuo. pp. en especial p. que describen los “m alos tratos [que] acom pañaban la tortura”. París: Arm and Colin. 2 0 de enero de 2 005. ni dejan de suceder. y contexto nacional operante”. Su v alor probatorio para una conv icción m oral”. Apologie pour l’histoire ou métier d’historien. en I glesia y derechos humanos en Chile: Pasado. Algunos de los docum entos llegados a la Com isión Valech m uestran. pp.. v éase ibíd. en busca de pruebas com plem entarias. 2 002 . 2 3 0: “Cabe insistir en que las div isiones tem porales aquí adoptadas son tentativ as. 1 0. núm ero y perfil de las v íctim as. 1 00). no tajantes. 2 3 4 -2 3 5.. 4 9 -6 2 . p. 54 . Entonces. 3 0-3 2 .. 9 7 I nforme Valech. En general. capítulo 7 . 2 4 7 . y a sean físicos o m entales.

tercera edición. Tejas Verdes. Santiago: LOM-CESOC. p. 4 9 8. 1 9 7 8) segunda edición. 4 81 . que publican habitualm ente colum nas de periodism o de inv estigación en m ateria de derechos hum anos. En la XII región. Véase I nforme Valech. Diario de un campo de concentración en Chile (1 9 7 4 ).] contengan poca inform ación relev ante acerca de las características del lugar. 3 1 ). « El pasado vivo de Chile en el año del Informe sobre la Tortura ». p.. p. 4 7 7 . describe el m anejo inform ático de los archiv os. Inicio de página Para citar este artículo Referencia electrónica Anne Pérotin-Dumon. 503 . el I nforme Valech m enciona en v arias ocasiones “la existencia de archiv os y fichas de detenidos”. 2 9 1 (la parte del capítulo 5 referida a la v iolencia ejercida contra las m ujeres está en las pp. 4 50. 3 01 . 4 1 9 . Historizar el pasado vivo. Londres: Darton.. 4 7 0. entre el personal subordinado predom inaban los efectiv os de la arm ada. ibíd.a instancias de la dictadura no fue total (v éase la lista de registros consultados por la com isión. no así de las condiciones y tratam ientos de los prisioneros en ellos”. regim iento de Arica y fiscalía m ilitar).. y a que durante un tiem po estuv o afectada a ese serv icio.. 1 1 4 En total hem os contado 1 3 7 testim onios citados en el capítulo 5.). p. p. 589 . 56 .. p. p.. 4 7 9 . Todos los estudios recientes de los que disponem os m uestran la reticencia persistente de las m ujeres a hablar m uy en particular de las v iolaciones de que han sido objeto. tras la salida del autor del cam po de concentración. 1 1 5 I nforme Valech.. v íctim a a quien la DINA había conv ertido en una de sus confidentes. 1 2 3 Un ejem plo en ibíd. 4 9 4 . Sum ados a los 1 1 4 que ilustran las consecuencias de la tortura (capítulo 8). en los diarios La Nación (y su suplem ento La Nación Domingo ) y Siete.. 1 2 2 Un ejem plo en la VII región de Bío Bío. las huellas de esos archiv os aparecen con m ás frecuencia..diario. com o efectiv os de la arm ada y del ejército.. 1 2 7 Ibíd. . pp. Base Nav al de Talcahuano: “La base estaba a cargo de la arm ada. estam os por debajo del 1 % del conjunto de las declaraciones (2 7 . I nforme Valech. 1 1 7 I nforme Valech. . pp. con referencia a los lugares de detención situados en Valparaíso. 4 2 5. y la form a en que perm anecían recluidos hacen que las descripciones de los recintos de la CNI [.com . Otro testim onio escrito en condiciones parecidas es Sheila Cassidy .. p. por ejem plo. 1 2 4 Ejem plos en ibíd. p. 3 03 1 1 9 Una observ ación frecuente es la que encontram os. alude a “detenidos que fueron fichados y fotografiados por los funcionarios de la CNI” (p. con im portante participación de m iem bros de carabineros e inv estigaciones”. p.elm ercurio. 1 2 5 Ibíd. 1 1 8 Un ejem plo en ibíd. 4 1 9 . 1 2 6 Ibíd. 4 7 7 . 3 58-3 59 . Longm an & Todd. Pérotin-Dum on (dir. pp. 1 9 9 3 . integrado por efectiv os de distintas unidades de la zona de Concepción.2 55). 1 0 de diciem bre de 2 004 . 1 2 1 Hernán Valdés. El Mercurio . cit.. 2 9 0-2 9 7 ). Luz Arce. 1 2 0 “Declaración de historiadores y profesores de historia”. Con el tiem po. 1 1 6 Ibíd. agredezco a Jennifer Herbst el haberm e señalado este libro. 4 50. v éase Julissa Mantilla Falcón. El libro fue escrito “al calor de la m em oria”. 3 4 5 (IV región de Coquim bo. 4 9 1 . 504 ). op. así com o del tratam iento específico que se dio a ellas en el caso de la Com isión de la Verdad peruana –la prim era en el m undo que lo hizo sistem áticam ente–. 1 9 9 2 . Viña del Mar y Los Andes (V región): “Las condiciones en que [los declarantes] eran priv ado de libertad y trasladados. 4 7 0. 1 2 8 Ibíd. 1 2 9 Ibíd. Por últim o. http://www. Audacity to Believ e (Fount Paperbacks. pero tam bién actuó el Serv icio de Inteligencia Regional (SIRE) de Concepción. p. en A. Para un análisis de las norm as y principios em ergentes en m ateria de v iolaciones sexuales perpetradas contra las m ujeres en el derecho internacional de los derechos hum anos. p.. Recordem os que en El infierno . por ejem plo. situación que los archiv istas conocen bien y que se v erificó particularm ente en el Cono Sur con los archiv os policiales de v arios regím enes dictatoriales (v éase m ás adelante la nota 1 4 8).. en particular. Santiago: Planeta. 1 9 9 6 . 3 6 0 y siguientes. “Perspectiv a de género y com isión de la v erdad: Los logros y hallazgos de la com isión peruana”.

consultado el 07 marzo 2013. Puesto en línea el 23 mayo 2005. Alexander Wilde y José Zalaquett. Anthony Tillett. a María Eugenia Albornoz. URL : http://nuevomundo. por su lectura atenta de una primera versión. Alfredo Riquelme.4000/nuevomundo.org/954 . Debates. DOI : 10.revues. Manuel Gárate. Derechos de autor © Tous droits réservés . Elizabeth Lira.Nuevo Mundo Mundos Nuevos [En línea]. Javier Couso.954 Autor Anne Pérotin-Dumon Anne Pérotin-Dumon es integrante del Centro de Ética de la Universidad Alberto Hurtado de Santiago de Chile. La autora agradece.