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UNIVERSIDAD DE GUAYAQUIL FACULTAD DE ARQUITEC TURA Y URBANISMO CARRERA DE ARQUITECTURA IDENTIFICACION DE NECESIDADES Y

UNIVERSIDAD DE GUAYAQUIL FACULTAD DE ARQUITECTURA Y URBANISMO CARRERA DE ARQUITECTURA

IDENTIFICACION DE NECESIDADES Y PROBLEMAS A TRAVÉS DE LA HISTORIA DE LAS CIUDADES Y DETERMINACIÓN DE LA MANERA DE CÓMO LO RESOLVIERON.

AUTOR:

ALFREDO TORRES ÁLVAREZ

INFRAESTRUCTURA URBANA

OCTAVO SEMESTRE

Guayaquil, 19 mayo de 2011

SUMARIO

Contenido

Pág.

Introducción

3

  • 1. La Ciudad en el Mundo antiguo

4

  • 1.1. Sumeria, Babilonia y Asiria

4

  • 1.2. Mesopotamia

5

  • 1.3. Egipto

6

  • 1.4. Ciudad Griega

7

  • 1.5. Ciudad Romana

8, 9

  • 1.6. Ciudad en la Edad Media

10

1.6.1. La Ciudad en la Europa cristiana Medieval.

10

1.6.2. La Ciudad Islámica

10, 11

  • 1.7. Ciudades de China

11

  • 2. La Ciudad en la Edad Moderna

12

  • 2.1. Ciudad del Renacimiento

12

  • 2.2. La Ciudad Barroca

13

  • 2.3. La Ciudad en América

14

  • 2.4. La Ciudad Industrial

15

  • 2.5. La Ciudad Contemporánea

16

  • 3. La Ciudad de Guayaquil

17

  • 4. Conclusiones

18, 19

Bibliografía

20

INTRODUCCIÓN

La ciudad ha sido un problema que ha ocupado y preocupado a los hombres desde que éstos decidieron asentarse formando agrupamientos estables. Es obvio que los asentamientos humanos, aún en sus formas más simples, requieren de un mínimo de acuerdos sociales para asegurar el equilibrio del grupo, y que de la fragilidad o solidez de dichos acuerdos depende la estabilidad necesaria para la convivencia adecuada. Por ello, la ciudad debe entenderse como un fenómeno vivo y permanente, íntimamente ligado a la cultura con la que comparte la característica de la complejidad, lo que invita a acometer su estudio desde múltiples puntos de vista.

Con la finalidad de crecer en territorio, las ciudades a través del proceso histórico también ha tenido que preocuparse de satisfacer ciertas necesidades dentro de las mismas. Estas necesidades en muchos casos van desde la creación de amplias vías hasta el método de obtención de servicios básicos como el agua en cada una de las viviendas.

Con carácter general, los estudiosos han venido distinguiendo las ciudades según

dos criterios: las épocas en las que se han consolidado (criterio histórico) y el tipo de cultura en que éstas se han desarrollado (criterio antropológico). Desde estas perspectivas se suele distinguir entre la ciudad antigua, la ciudad medieval, la ciudad barroca o, la ciudad precolombina, la ciudad islámica, la ciudad anglosajona,

la ciudad mediterránea

Haciendo un compendio de las distintas clasificaciones

... que aparecen en la literatura urbanística, podemos establecer la clasificación que se

detalla a lo largo del presente trabajo.

Dentro de los aspectos que se mencionarán correspondientes a infraestructura urbana, tomaremos en cuenta lo siguiente:

Las infraestructuras de transporte.

Terrestre: vías

Marítimo: puertos y canales.

Las infraestructuras hidráulicas.

Redes de agua potable: embalses, depósitos.

Redes de desagüe: Alcantarillado o saneamiento.

Redes de reciclaje: Recogida de residuos, vertederos.

Las infraestructuras de usos.

Vivienda.

Comercio.

Las grandes obras de infraestructura, muchas veces generan impactos sociales y ambientales, poniendo en riesgo la salud y bienestar de las comunidades afectadas, por lo que precisan de exhaustivos estudios de impacto ambiental previos a su realización.

1.

LA CIUDAD EN EL MUNDO ANTIGUO

  • 1.1. Sumeria, Babilonia y Asiria

Se trata

de

“ciudades-estado”,

regidas

por

valores de tipo religioso

y

militar, donde

se

aprecia un orden arquitectónico geométrico y una

diferenciación por

barrios.

En

estas

ciudades

destacaban los grandes templos y palacios orientados hacia la salida del sol.

La

planicie

del

Tigris-Éufrates

carecía

de

1. LA CIUDAD EN EL MUNDO ANTIGUO 1.1. Sumeria, Babilonia y Asiria Se trata de “ciudades-estado”,

minerales y árboles. Las edificaciones sumerias comprendían estructuras planoconvexas hechas de ladrillos de barro, desprovistas de argamasa o cemento. Debido a que los ladrillos planoconvexos eran de composición relativamente inestable, los albañiles sumerios añadían una mano extra de ladrillos, puestos perpendicularmente a cada pocas

hileras. Entonces ahí, rellenaban los huecos con betume.

Las construcciones hechas con ladrillos de barro se acababan deteriorando, de forma que eran periódicamente destruidas, niveladas y reconstruidas en el mismo lugar. Esa constante reconstrucción elevó gradualmente el nivel de las ciudades, de modo que se erigieron por arriba de la planicie a su alrededor. Las construcciones resultantes se conocían con el nombre de tell y se encontraban en todo el antiguo Oriente Próximo. Entre estas viviendas no existía una comunicación vial organizada, por lo que se notaria algún tipo de desorden. El agua para usos generales de los pobladores la obtenían directamente de los ríos Tigris y Éufrates, por esto, la ubicación estratégica de estas ciudades. Este abastecimiento de agua se la hacía de forma manual, cargando con envases las raciones de agua. Por otro lado, los desechos orgánicos y residuos eran depositados directamente en la tierra, dando lugar incluso a sitios públicos de recolección de basura.

En cuanto a infraestructura de usos, los datos recolectados denotan una agrupación o zonificación de los edificios públicos. El tipo más famoso e impresionante de entre las edificaciones sumerias, eran los Zigurates o torres escalonadas, una construcción de largas y amplias plataformas sobrepuestas en cuya cima había templos.

1.2.

Mesopotamia

Las ciudades son pequeñas y amuralladas, tenían un trazado irregular el cual se fue haciendo reticular con el pasar del tiempo, se construían alrededor del templo, las casas tenían un patio y alrededor de éste se localizaban las habitaciones, eran casas muy cerradas debido al clima y a la defensa. Las construcciones son de barro cocido y adobe, por lo que quedan pocos restos.

1.2. Mesopotamia Las ciudades son pequeñas y amuralladas, tenían un trazado irregular el cual se fue

El urbanismo regulado estuvo presente en algunas ciudades, como la Babilonia de Nabucodonosor II, mayoritariamente en damero. Puede dividirse en tres grupos, asociados a su vez a tres tipos culturales. En cualquiera de ellos hay que distinguir unos elementos planeados y otros (el grueso residencial, dividido en barrios) que no. Se han observado grandes diferencias entre las parcelas y las viviendas de un mismo barrio, planteándose la hipótesis de que algunos barrios pueden responder antes una determinada vivienda, de mayor posición, o servirla.

En cuanto a las obras de ingeniería, destaca la extensísima y antigua red de canales que unían los ríos Tigris, Éufrates y sus afluentes, propiciando la agricultura y la navegación. Los mesopotámicos remontaron la construcción de los primeros a las épocas previas al Diluvio, cuando la Tierra estaba ocupada por los "dioses" (las criaturas que habían llegado del espacio y que conformaron su religión); atribuyendo a Ea-Enki su construcción.

Otras obras destacables son los puertos fluviales, como los de la ciudad de Ur, remetidos en las murallas y la forma de la ciudad, y los puentes, como el que unía los dos lados de la Babilonia caldea.

1.3.

Egipto

En

Egipto,

el espacio

urbano

se

estructuraba teniendo en cuenta la

orientación de los puntos cardinales

en dos ejes, Norte-Sur

(paralelo al

Nilo)

y

Este-Oeste

(el

trayecto

solar). La ciudad egipcia plantea una

organización espacial con arreglo a

un orden jerárquico, situando en el

centro urbano

los

templos

y

palacios. Las calles y los barrios se

disponen dentro de una red octogonal donde el agua adquiere un especial protagonismo dentro de la escena urbana.

1.3. Egipto En Egipto, el espacio urbano se estructuraba teniendo en cuenta la orientación de los

Las ciudades nacen y se desarrollan en el valle, por lo que tienden a tener una

estructura

alargada

siguiendo

el

río. Suelen tener

una calle

más ancha

que

va

perpendicular al río y una plaza, en torno a las cuales se desarrollaría la vida y el

resto de calles.

Las casas eran muy sencillas, con una estructura cuadrangular con una sola entrada y no más de tres habitaciones, aunque también había casas suntuosas con varias o muchas habitaciones abiertas en torno a patios, con una parte para la familia y otra para el servicio.

En este tipo de casas se han encontrado restos de cuartos de baño y estos a su vez adecuados para hacer uso del agua asi como la forma de evacuación de aguas negras. En todo caso todos los tipos de casas eran muy cerradas para librarse de las inclemencias del clima y sólo tenían pequeñas aberturas para ventilar o, en el caso de las casa suntuosas, patios.

También se construían casas o villas fuera de las ciudades, que solían ser casas nobles. Normalmente estaban amuralladas y ajardinadas y la separación entre la zona noble y la destinada al servicio es más marcada, en edificios aparte.

El palacio enlaza con estas villas. Suele estar fuera de la ciudad aunque a veces tiene una comunicación con esta mediante una avenida. Esto lo sabemos gracias a relieves, pero no nos han quedado restos. También estaban organizados en patios en torno a los cuales se desarrollaban las habitaciones, que estaban divididas en tres grupos: las de la zona oficial, las de la zona privada y las de los servidores, todo ello formando grandes complejos.

También existían ciudades que surgían en torno a las pirámides y que son pensadas para que habiten los obreros que trabajan en los recintos funerarios y a la finalización de la construcción se quedan allí las personas ocupadas de su mantenimiento, los sacerdotes, etc.

1.4.

Ciudad Griega

La

polis

comprendía

la

ciudad

amurallada, los campos de cultivos y

de pastoreo y los puertos que la

comunicaban con

el

exterior.

Cada

polis

controlaba

su

territorio

y

no

aceptaba la sumisión a ningún poder

exterior. En general, la polis albergaba

grupos reducidos,

no

mayores

de

10000 habitantes,

ocupando

un

territorio pequeño entre 1000 y 3000 km2. La polis, en sus orígenes, fue una

fortificación

inicial

se

en

el

militar.

A

este

núcleo

le

llamó

acrópolis,

que

valle. A medida

1.4. Ciudad Griega La polis comprendía la ciudad amurallada, los campos de cultivos y de pastoreo

significa “ciudad alta”; luego, alrededor de ella se fue estableciendo más población

que la población

aumentó, la acrópolis se transformó en

centro religioso, construyéndose los principales templos allí. Próxima a la acrópolis se encontraba el ágora, gran plaza pública, donde se vendían productos agrícolas y se reunían los habitantes de la ciudad para resolver sus problemas políticos. Frente a ella se ubicaban los edificios públicos, teatros y templos. Saliendo de la polis el griego se sentía extranjero y muy a menudo en un país enemigo.

En

la

antigua Grecia, la

cultura se

decanta por

el pensamiento racional, por la

autonomía racional del hombre. Para los sofistas como Protágoras, el hombre es la medida de todas las cosas, por tanto, la ciudad debe de estar también a la medida del hombre. El racionalismo impregna tanto al pensamiento político griego como al filosófico que, en cuanto tal, se inicia en ese momento. El inicio del pensamiento

urbano se suele situar por los estudiosos en las ciudades ideales de Platón y Aristóteles.

Fuera de los edificios singulares, lo cierto es que las aglomeraciones urbanas en las ciudad-estado griegas no debieron seguir ningún plan predeterminado. Las calles serían estrechas y tortuosas, con edificios apretujándose unos contra otros.

Se atribuye a Hipodamo de Mileto, que floreció a mediados del siglo V a. C., la idea de un plano urbanístico regulador, basándose en la forma de cuadrícula o de rejilla, con las calles cortándose regularmente en ángulos rectos. No obstante, la aplicación práctica de este planeamiento sólo era posible en ciudades de nueva planta, como las que planeó para el Pireo y la colonia ateniense de Thuril.

zona de habitación era una gran sala rectangular que lleva a un porche con columnas. Abriéndose a los lados del patio había pequeñas habitaciones para la servidumbre, almacenes, y cocinas. Las casas del período helenístico tuvieron más diversidad. Por ejemplo, los ricos presentaban umbrales, columnas y entradas de mármol; los suelos con mosaicos representando escenas humanas o de animales; y paredes enyesadas modeladas para parecer piedra.

1.5.

Ciudad Romana.

Las ciudades romanas eran el

centro de

la

cultura, la

política

y

la

economía

de

la

época.

Base del

sistema

judicial,

administrativo

y

fiscal

eran

también

muy

importantes para el comercio y a su vez albergaban

diferentes acontecimientos

culturales.

Es

importante

destacar que Roma fue, a diferencia de otros, un imperio

fundamentalmente urbano.

Las ciudades romanas estaban comunicadas por amplias calzadas que permitían el rápido desplazamiento de los ejércitos y las caravanas de mercaderes, así como los correos. Las ciudades nuevas se fundaban partiendo siempre de una estructura básica de red ortogonal con dos calles principales, el cardo y el decumano que se cruzaban en el centro económico y social de la ciudad, el foro, alrededor del cual se erigían templos, monumentos y edificios públicos. También en él se disponían la mayoría de las tiendas y puestos comerciales convirtiendo el foro en punto de paso obligado para todo aquel que visitase la ciudad. Así mismo un cuidado sistema de alcantarillado garantizaba una buena salubridad e higiene de la ciudad romana.

1.5. Ciudad Romana. Las ciudades romanas eran el centro de la cultura, la política y la

Curiosamente, este riguroso ordenamiento urbanístico, ejemplo del orden romano, nunca se aplicó en la propia Roma, ciudad que surgió mucho antes que el imperio y que ya tenía una estructura un tanto desordenada. El advenimiento del auge del poder imperial motivó su rápido crecimiento con la llegada de multitud de nuevos inmigrantes a la ciudad en busca de fortuna. Roma nunca fue capaz de digerir bien su grandeza acentuándose más aún el caos y la desorganización. La capital construía hacia lo alto, el escaso espacio propició la especulación inmobiliaria y muchas veces se construyó mal y deprisa siendo frecuentes los derrumbes por bloques de pisos de mala calidad. Famosos eran también los atascos de carros en las intrincadas callejuelas romanas. La fortuna sin embargo quiso que la capital imperial se incendiara el año 64 dC, durante el mandato de Nerón. La reconstrucción de los diferentes barrios se realizó conforme a un plan maestro diseñado a base de calles rectas y anchas y grandes parques lo que permitió aumentar muchísimo las condiciones higiénicas de la ciudad.

Por lo demás toda ciudad romana trataba de gozar de las mismas comodidades que la capital y los emperadores gustosos favorecían la propagación del modo de vida romano sabedores de que era la mejor carta de romanización de las futuras generaciones acomodadas que jamás desearían volver al tiempo en que sus antepasados se rebelaban contra Roma. Por ello, allí donde fuera preciso se construían teatros, termas, anfiteatros y circos para el entretenimiento y el ocio de los ciudadanos. También muchas ciudades intelectuales gozaban de prestigiosas bibliotecas y centros de estudio, así fue en Atenas por ejemplo ciudad que siempre presumió de su presuntuosa condición de ser la cuna de la filosofía y el pensamiento racional.

Para traer agua desde todos los rincones se construían acueductos si era preciso, el agua llegaba a veces con tal presión que era necesario construir abundantes fuentes por todas partes lo que aún aumentaba más el encanto de dichas ciudades, que a pesar de estar construidas en tierras secas recibían la llegada de las bien planificadas canalizaciones romanas.

Las casas típicas eran las insulae (isla). Solían estar hechas de adobe normalmente de unos tres o cuatro pisos aunque en Roma o en otras ciudades de gran densidad se llegaban a construir verdaderos rascacielos cuya solidez muchas veces fue más que dudosa. La gente rica y de dinero, patricios de buena familia o ricos comerciantes plebeyos que habían hecho fortuna se alojaban en casa de una sola planta con patio interior (impluvium) recubierto de mosaicos llamadas domus.

En honor a las victorias se construían columnas, arcos de triunfo, estatuas ecuestres y placas conmemorativas que solían hacer siempre referencia al emperador reinante y sus gloriosas victorias conseguidas en pos de la salvaguarda de la pax romana de la que gozaban inconscientes los ciudadanos de la urbe. Era un motivo que se recordaba constantemente para dar sentido a la recaudación imperial, sin dinero no hay ejército, sin ejército no hay seguridad y sin seguridad no hay ciudades ni comercio. Algo que quedaría patente a finales del bajo imperio.

Las ciudades romanas fueron herederas del urbanismo griego, de sus criterios de racionalidad, funcionalidad, armonía y orden. Recogieron también la tendencia griega al cercamiento de los espacios y el valor de la perspectiva o visión de conjunto. En la ciudad romana destaca en primer lugar el foro, después los templos y palacios, las termas, los anfiteatros y los circos, así como el arte urbano, que es en Roma más psicológico y extravertido que el griego, más estético e interiorista. Pero la aportación romana más original se halla en los campamentos militares, como corresponde al sentido práctico de esta civilización. Hay que distinguir entonces entre la ciudad de Roma propiamente dicha y las ciudades incorporadas al imperio romano, es para estas ciudades que el plan castrense desarrolla una estructura urbana, especialmente pensada para controlar militarmente la ciudad tomada. Estas ciudades sometidas al yugo romano deberán ceder su propia tradición urbana a las condicionantes impuestas por el urbanismo romano, donde se encuentra de forma característica el desarrollo de las dos calles principales, ortogonales con orientación este-oeste (decumano) y norte-sur (cardo) permitiendo el desarrollo del Foro como ensanchamiento del punto de cruce de ambas calles. Estas ciudades se amurallaban y las dos calles en cruz remataban sus extremos exteriores en cuatro puertas de entrada y control a la ciudad. Otro elemento importante en el desarrollo de la ciudad lo constituye el Acueducto, pieza de ingeniería hidraúlica que confiere a cada ciudad un desarrollo particular en su morfología y paisaje dependiendo de su acceso, recorrido, necesidades de altura, así como del desarrollo de las pilas o bancos de agua limpia que se repartían por la ciuadad para proveer del líquido a la población.

1.6.

La ciudad en la Edad Media

A pesar de que Aristóteles no describió el marco físico de su ciudad modélica, los urbanistas del medievo interpretaron de sus palabras que la defensa del círculo espacial urbano debía ser necesariamente la muralla. Alfonso X El Sabio, por ejemplo, definió la ciudad como un lugar cerrado por muros, definición que respondía a la ciudad amurallada, característica de la época.

  • 1.6.1. La ciudad en la Europa cristiana medieval

Toda la cultura europea durante la Edad Media tiene un acusado carácter agrícola. La ciudad medieval es una ciudad amurallada que aparece como lugar cerrado dentro del paisaje agrícola y forestal, sirviendo de fortaleza defensiva y refugio de sus habitantes y campesinos del entorno, a la vez que constituye el mercado del área de influencia.

Durante la Alta Edad Media, caracterizada por

las

sucesivas oleadas

sucedieron

hasta

el

de

invasiones

que

se

siglo

X

(germanos,

1.6. La ciudad en la Edad Media A pesar de que Aristóteles no describió el marco

musulmanes, vikingos, húngaros), continuó el proceso de ruralización que se remonta a la crisis del siglo III e impone el feudalismo. La principal autoridad en las

decaídas ciudades romanas fue la del obispo. En cambio, en la Europa bárbara, a la que no llegó el Imperio Romano, tiene lugar en estos siglos una lenta extensión de las formas propias de la civilización romana-cristiana, y el surgimiento de nuevas ciudades.

En el burgo tiene lugar el surgimiento de actividades distintas a las agrícolas que favorecen el florecimiento de una economía monetaria y la especialización de los trabajos (gremios), constituyendo un marco heterogéneo donde el hombre rural se libera de sus dependencias ancestrales (servidumbre feudal) gracias al anonimato (Stadtluft macht frei -el aire de la ciudad te hace libre-) y a las posibilidades que ofrece la ciudad como centro de producción de los distintos saberes de la época. Las universidades juegan a partir de los siglos XII y XIII un papel destacado en el desarrollo de la cultura que se refleja en las ciudades, sobre todo en los conjuntos urbanos que aparecen junto a ellas.

  • 1.6.2. La ciudad islámica

Como afirma Fernando Chueca Goitia,la ciudad islámica se caracteriza por su carácter privado. Es una ciudad “secreta” que no se exhibe. Una ciudad con un marcado carácter religioso, donde la casa es el elemento central y cuyo interior adquiere tintes de santuario. Las calles de formas irregulares e intrincadas, parecen

ocultar la ciudad al visitante. Y algo muy particular de la ciudad islámica es que la vida de sus habitantes, transcurre dentro de sus casas.

Las ciudades islámicas suelen estar amuralladas y contienen un núcleo principal constituido por la “Medina”, donde se sitúa la Mezquita mayor y las principales calles comerciales. A continuación se hallan los barrios residenciales y por último los barrios del arrabal, diferenciados por actividades gremiales. Otros elementos de interés de la ciudad islámica son los baños, el zoco y los jardines palaciegos.

  • 1.7. Ciudades de China.

En China se encuentra característica muy similar a Roma. Principalmente por el seguimiento de la construcción de ciudades mediante un reglamento, del mismo seguimiento como la creencia divina de los romanos o como el código de Manú en la India, en el caso Chino el de la dinastía Chou en 1122-256 AD y su manual llamado Chou-li (“li” puede ser por llamársele así a una unidad de medida china) donde indica el modo de trazo a favor de un mito cosmogónico que no aceptaba al

universo como cuadrado. Lo-Yang medía

9

x

9

li

y

una

superficie

de

888 ha.

Al principio se construyen ciudades cuadradas con 3 puertas en cada lado, 9 calles de oriente a poniente y otras 9 perpendiculares a éstas. Por el centro se ocupa el palacio imperial rodeada por una ciudadela de aproximadamente 325 ha (9 li). Un ejemplo es la ciudad de Chou-Wang-Cheng.

En contraste con

esta ciudad, Lo-Yang modifica

la

idea

del

Chou-Li a

forma

rectangular de 6 x 9 li y el palacio se concentra hacia abajo y en medio de una

muralla norte.

Este modo de distribución fue impuesto de forma ortogonal en el suelo para la prevención de inundaciones y el deseo de establecer cierta armonía entre el orden del universo y el entorno de la factura humana, pues la cosmología china no concebía, repetimos, un universo circular sino una serie infinita de líneas paralelas en dirección a los 4 puntos cardinales.

La división del territorio se reglamenta hacia el 371–288 AC con el sistema Tsing- Tien (donde adoptan el Mo), los cuales, 100 de ellos constituyen un “Fu”. 9 de estos un Tsing, forma del carácter de un li.

Cada fang variaba entre 681

492

m

(33

ha)

y

cada

fang tenía un mercado

techado, su templo y sus propios edificios administrativos, a parte de los que

contaba la ciudad para su servicio general. De esta organización por delegaciones nos da una idea del estricto orden urbanístico. Sus vialidades separaban calzadas para hombres y para mujeres.

2. LA CIUDAD EN LA EDAD MODERNA

  • 2.1. Ciudad del Renacimiento

El renacimiento es una época donde se cambian las costumbres de la gente , donde el hombre es el centro del universo, con este cambio se da

también una transformación en

la ciudad

y

se

percibe especialmente en las ciudades italianas. El renacimiento tiene una forma muy llamativa, con sus palacios, plazas. Es una época de guerra y es por eso que los trazos son rectos. El cambio de ideas hace a los arquitectos imaginarse CIUDADES IDEALES, que satisfacen el tipo de vida nuevo para los habitantes renacentistas. En el documento se detallan las ciudades de los diferentes arquitectos de la época.

El renacimiento con su forma ostentosa de vida provoca cambios en el aspecto urbano que

influirán

en

los

siglos

siguientes

de

manera

aguda; al mismo tiempo el arte de la guerra con

el

uso

de

la pólvora

sufre

una evolución que

2. LA CIUDAD EN LA EDAD MODERNA 2.1. Ciudad del Renacimiento El renacimiento es una época

precisa ahora de trazo recto para el disparo de armas de fuego de mayor alcance

desde

luego,

que

las

bellestas.

El

mayor

número de

hombres libres

y

su

accesibilidad a los centros de estudio y universidades, dan nueva forma y aspecto a la ciudad medieval de calles angostas y torcidas que se transforma dando paso a la

solución que impone esa nueva vida.

La monumentalidad de las obras de arquitectura es sólo el reflejo de esa sociedad, pues las familias rivalizan en ostentar hacia la calle las fachadas de sus grandes palacios, obra de los genios artistas de esa época y la callejuela no satisface ese afán, provocando la creación de ampliaciones y plazas desde las cuales se obtengan puntos de vista favorables a tales obras haciendo notable ese ilogismo pues la plaza se hace para el edificio, no esté para aquella. Sin embargo, esta multiplicación de espacios abiertos es benéfica para la ciudad, como lo son los grandes espacios arbolados, aunque privados, darán a estas ciudades aspectos ajardinados si bien alejan o extienden las circulaciones. Por otro lado, se buscará la calle recta originalmente para defensa, después con anchos hasta excesivos, servirán para los desfiles y carnavales, quedando como paseos y a sus lados los grandes palacios, sirviendo de marco perspectivo a los fondos del paseo, ocupados por el palacio principal, la catedral o el monumento.

2.2.

La ciudad barroca

En

el

barroco

se

produce

un

cambio radical en

el

modo

de

entender la ciudad. El espíritu de la “ciudad-estado” cerrada en sí

misma que de un modo u otro

había

subyacido

 

en

la

ciudad

medieval y en el Renacimiento,

desaparece

para

dar paso

a

la

ciudad capital del Estado. En ella, el espacio simbólico se concibe

subordinado

al

poder

político,

cuyo papel sobresaliente tratará

de

destacar

la

arquitectura

2.2. La ciudad barroca En el barroco se produce un cambio radical en el modo de

urbana mediante un nuevo planteamiento de perspectivas y distribución de espacios. Los elementos formales cobran fuerza frente al carácter humanista de la polis griega.

En 1585 el Papa Sixto V inició las obras para la transformación urbana de Roma, encargando a Domenico Fontana la conexión entre los principales edificios religiosos de la ciudad por medio de grandes ejes viarios rectilíneos. El proyecto, que se basaba en la ratificación de Roma como ciudad santa, estableció el precedente para las intervenciones que se habrían de llevar a cabo en diversas ciudades europeas.

A la planificación centralizada de la ciudad ideal renacentista se contrapone la visión de la ciudad capital barroca, más dinámica y abierta a sus propios límites, y al mismo tiempo punto de referencia para todo el territorio. En Roma, los centros focales del panorama urbano se subrayaron mediante la colocación de antiguos obeliscos egipcios y altas cúpulas, mientras que en París los nodos del sistema viario se definieron por medio de plazas simétricas, en cuyo centro se colocaba la estatua del soberano.

En líneas generales, la plaza barroca cedió su función tradicional cívica y publica

para convertirse en un medio de exaltación de la ideología religiosa o política, como

en el caso de las plazas reales francesas (la

Plaza de

los Vosgos

o

la

Plaza

Vendôme, por ejemplo) o de la Plaza de San Pedro de Roma.

2.3.

La Ciudad en América.

Desde 1573 se atribuye la traza de las ciudades según un reglamento dictado por Felipe II. La traza se dicta de forma cuadricular regular establecida a partir de una plaza central encuadrada de 12 ha y 8 manzanas circundantes.

Existieron leyes que prevenían el crecimiento de la ciudad donde se reservan espacios libres suficientes para “…permitir que la ciudad crezca de acuerdo con el trazado original…”. Se presentaba una mayor atención a la plaza mayor (Plaza de Armas) que se proyectaba hacia el centro. Alrededor de ésta un cinturón verde de terrenos libres tres veces mayor que la ciudad original. En la periferia exterior de este cinturón verde se establecían las peonerías y las caballerías, éstas últimas eran cinco veces mayor que las peonerías.

En una distribución típica de la ciudad colonizada en América se reconoce; la plaza principal, al este de la iglesia y el palacio episcopal, al oeste el ayuntamiento, al norte las casas reales y el sur por ciudadanos distinguidos.

Las leyes de distribución de las ciudades coloniales las dictaba el consejo de indias orientadas por mitos teológicos sobre la ciudad cristiana ideal.

En 1499 se edita un libro por Francesc Eximenis donde cita una ciudad de 807 m de longitud (60 ha) con 1600 casas con habitantes; frailes, monjas y clérigos con una guarnición y personal del palacio donde un 25% del terreno estaría destinado a

calles, calzadas públicos.

y

plazas, 63%

viviendas y

el

12% a instituciones

y edificios

Se recomendaban plazas mayores de forma rectangular y el templo principal, que

se situé en un lugar tranquilo, alejado

del ruido

y

la

iluminación de

la plaza,

inclusive.

En

América del

norte, comienza el

siglo

después de

la

planificación

latinoamericana. Su trazo se compone de plantas ortogonales para 250-300 personas con un espacio central libre donde supone la novena parte de la superficie total de la ciudad. Un ejemplo es New haven, cuadrado de 3 x 3 manzanas con

planos reticulados.

Se trazan ciudades como Detroit (1701), Mobile (1711) y Nueva Orleáns (1722); en 1683 se traza Filadelfia con una retícula con una retícula de calles da 15 m de anchura sobre una superficie total de 512 ha dividida en cuatro barrios.

2.4.

La ciudad industrial

Ya

en

el

siglo

XIX,

los

llamados

utopistas

(Saint-Simón,

Fourier,

Godin),

en

cuyo

pensamiento

subyacen los modelos utópicos de los

griegos, intentarán llevar a la práctica

sus

planteamientos

ideales,

en

contraposición

a

los

urbanistas más

funcionales

y

operativos

que

dieron

lugar

a

la

moderna

disciplina

urbanística.

 

A partir de la segunda mitad del siglo XIX, el funcionamiento del sistema económico mundial experimenta una

serie de cambios,

cuya influencia se

hará sentir sensiblemente en la nueva

imagen que adquirirán las ciudades europeas.

2.4. La ciudad industrial Ya en el siglo XIX, los llamados utopistas (Saint-Simón, Fourier, Godin), en

El proceso colonial y la consecuente apertura de nuevos mercados amplían la geografía económica de Europa y hacen surgir un nuevo modo de entender la actividad empresarial. Nacen ahora fenómenos de concentración industrial, que requieren de nuevas técnicas de gestión empresarial tendentes a reducir gastos corrientes, todo ello en un marco productivo mucho más amplio, basado en la obtención de nuevas fuentes de energía, el transporte, la división del trabajo y la mecanización, donde las funciones directivas y el volumen de actividades comerciales y financieras adquieren una enorme importancia.

Resulta ahora necesario poner al servicio de la producción nuevos medios tecnológicos, nuevas condiciones de accesibilidad y, sobre todo, una nueva distribución del espacio. La entrada en escena de la energía eléctrica favorece el surgimiento de las coronas periféricas de las ciudades, cuyos suelos vacantes son ocupados por los nuevos asentamientos industriales y laborales, dando lugar a una nueva concepción de separación espacial entre producción y gestión.

La población urbana se distribuye formando arcos más o menos amplios en torno al núcleo urbano, en un movimiento centrífugo. En el arco exterior se sitúan las crecientes masas residenciales, constituidas por la nueva mano de obra inmigrante que exige el funcionamiento del aparato industrial. Son los “barrios obreros”, típicos de los extrarradios de las grandes ciudades, densamente poblados, con escasos servicios y en general con pocas condiciones de habitabilidad. En estos barrios se concentra la masa laboral, que comparte el espacio periférico con las grandes e insalubres instalaciones industriales.

2.5.

La ciudad contemporánea

El vocablo ciudad viene del latín “civitas” y de la palabra “civis” (ciudadano), es decir, la ciudad como ciudadanía. Este es el sentido de ciudad que, en el siglo XX recupera el ensayista Ortega y Gasset, autor que ha tenido una notable influencia en la ciencia social española. Ortega parte de la distinción entre ciudad y naturaleza de manera similar a los clásicos griegos que distinguían entre la polis y el incivilizado mundo exterior, y pone el acento en la ciudad política, donde el centro de gravedad se sitúa en la plaza, espacio público característico de la ciudad mediterránea favorecedor de las relaciones sociales cuyo origen se encuentra en el ágora griega.

2.5. La ciudad contemporánea El vocablo ciudad viene del latín “civitas” y de la palabra “civis”

En la actualidad, el término ciudad no está exento de polémica, siendo definido según la disciplina o el autor que lo acometa. En su acepción vulgar, el término hace referencia a aglomeraciones humanas que realizan actividades distintas de las agrarias. Aquí, la distinción entre ciudad y campo, de amplia tradición en el pensamiento urbanístico, se establece en función del tipo de actividades. Por un lado están las actividades relacionadas directamente con la agricultura que se desarrolla en los núcleos rurales y, por otro, las actividades distintas de las agrarias (industria, servicios, etc.) que tienen lugar en los núcleos urbanos donde las relaciones humanas son más refinadas y complejas, y el aparato administrativo del Estado está más cerca del ciudadano.

La Geografía humana, a la hora de estudiar el fenómeno urbano, pone de relieve aspectos como la organización social, los índices de población, el tipo de cultura o la especialización funcional. Por su parte, la Sociología, sin desdeñar estos elementos, centra el estudio de la ciudad en el tipo de relaciones sociales que se desarrollan dentro del entorno urbano, los estilos de vida que tienen lugar en este entorno y, en definitiva, en las causas que dan lugar a las transformaciones o cambios sociales que se producen en el mundo urbano. Desde la óptica de la Psicología y de la Antropología se atiende fundamentalmente a las conductas, a las prácticas sociales y a las influencias del ambiente urbano en la vida psicológica de las personas.

Hoy en día, hay autores que critican el discurso urbanístico construido durante los dos últimos siglos, al que achacan una excesiva tecnificación y funcionalidad al servicio de la rentabilidad. Ello es consecuencia, según esta corriente crítica, del aislamiento que la disciplina urbanística ha tenido respecto de la política y del debate público. Para estos autores, las ideas utópicas que impregnaron el pensamiento marxista en sus inicios, durante la Primera Internacional, sustentadas fundamentalmente por los pensadores anarquistas como Bakunin o Proudhon, se vieron relegadas al olvido debido a la escisión que tuvo lugar entre comunistas y anarquistas a partir de la Segunda Internacional.

3. LA CIUDAD DE GUAYAQUIL

Ya,

en

el

siglo

XVII,

Guayaquil

adquiere

prestigio

internacional

como astillero

debido

a

su

privilegiada

ubicación

que

le

permitía disponer de fina madera y

excelente

 

mano

de

obra.

El

comercio prospera

y,

como

otras

ciudades costeras de las colonias

españolas, empieza a ser asediada

por

piratas que iban

en

busca del

oro.

Es

así

como

La

“Calle de

la

Orilla” se

convierte

en

un valioso

elemento de

defensa

de

la ciudad,

cavándose

en

ella

fosos

que

3. LA CIUDAD DE GUAYAQUIL Ya, en el siglo XVII, Guayaquil adquiere prestigio internacional como astillero

sirvieron como trincheras para detener a los invasores.

En el siglo siguiente, la “Calle de la Orilla” se había convertido en uno de los hitos más importantes de la ciudad. Los ciudadanos adinerados procuraban construir sus casas junto al río, con galerías y balcones, para aprovechar la vista y la brisa. En ese entonces, el río entraba a la ciudad a través de esteros que la cruzaban de lado a lado.

Durante la colonia, y la vida republicana, el malecón sirvió de embarcadero de productos. Con la revolución industrial, llegaron barcos a vapor que atracaban y llevaban pasajeros y mercancías a diferentes zonas del país. Entre finales del siglo XIX y principios del XX, el uso que se le daba era primeramente comercial, “…del puerto de Guayaquil salía el 90% de la producción cacaotera y alrededor del 80% del total de las exportaciones del país” 2. Guayaquil se fortaleció en esa época gracias a las mejoras de infraestructura, sanitarias y de telecomunicaciones (telégrafo), convirtiéndose en el centro financiero del país.

Debido al creciente comercio, se realizaron trabajos de adecentamiento del Malecón con el primer amurallamiento en el siglo XIX, ya que la creciente del río en ocasiones llegaba hasta la calle.

4. Conclusiones.

Todas las ciudades se establecen en un lugar virgen, fundadas en su mayoría por un gobernante quien dicta los reglamentos de la ciudad para fines políticos religiosos, militares o económicos. El trazo de las ciudades desde la antigüedad no obedecía a un orden y organización que les haya permitido su expansión territorial. Constaban de un centro límite; donde se mezclaban las viviendas y construcciones públicas donde se hacían trueques, conduciéndola al establecimiento aleatorio y caótico por la mala distribución interna de los asentamientos de este tipo.

La edad antigua conoce la cuadrícula y retícula ortogonal impuestas por compromiso moral de las culturas, como son la romana, griega, helenísticas, china y asiría. En América precolombina también se conocen las cuadrículas regulares con grandes proyectos para su dinámica.

Existía una jerarquización de los poderes, predominaba la convicción religiosa sobre el trazo de la ciudad que se basa en antiguos mitos cosmogónicos y divinos. De ahí su importancia en China, donde atribuía la orientación de la ciudad respecto a los puntos cardinales, o a la colocación de los templos musulmanes según la creencia Budista. También constituye un hecho interesante la forma reticular para establecer una orden y una disciplina militar por la conciencia de la artillería hacia su organización para presentar batalla y como base flexible de trazo urbano para las que va conquistando el imperio, y que precedía su acelerado crecimiento con la linealidad de la cuadrícula; así permitiendo vigilar cualquier sitio en el territorio desde cualquier punto de vista dentro de la cuadrícula facilitando la orientación de los ciudadanos.

Las ciudades entre la edad media y la revolución industrial se trazan con el mismo principio, en éste caso la actividad religiosa y militar pierden el primer plano para encaminarse cada vez mas a la actividad productiva; asimismo utilizando los mismos fines que les facilita la cuadrícula ortogonal.

El estudio de la continuidad de los hechos urbanos, dentro del urbanismo y la arquitectura es evidentemente necesario, aunque muy extenso y con una larga secuela de complejidades por ciertas contradicciones que no es posible profundizar sin desviarse del tema, pero que fueron clave para los actuales criterios de nuestras ciudades. En los países desarrollados está vigente aún, la confrontación entre la gestión tradicional de la ciudad y de la investigación moderna. En la actualidad el arquitecto ya no domina la situación, sino que es parte de la dirección: es tan solo un diseñador de fragmentos. Ahora bien, es un hecho válido establecer las condiciones de las ciudades antes de la revolución industrial:

• El auge en las actividades comerciales propicia la expansión del área central de comercio y servicios a costa del uso habitacional.

Existe

un

valor del

alejando de éste.

suelo en

el

área

central

más elevada que cuando se

va

• Existe una mayor preferencia a la plaza mayor, central o de armas.

• Las nuevas concentraciones comerciales y de servicios se consolidan en centros de actividad urbana.

• Se conforma una tendencia a la producción con el paso del tiempo y crecimiento acelerado de éste.

• Distribución abierta para el futuro crecimiento de la ciudad.

En la ciudad contemporánea, resultado de los avances que encamina la Revolución Industrial, el porcentaje de la población rural se estabiliza alrededor de un 10%, lo cual propicia las bajas en la manufactura y un superávit en la administración, comercio, comunicaciones, educación e investigación.

Desde los inicios de los asentamientos humanos, la necesidad de formar grupos para satisfacer las necesidades, se buscó mantener una ciudad que albergara ordenadamente a sus habitantes con el propósito de extender su territorio y consolidar una cultura. Es necesario tomar en cuenta la agrupación de la vivienda en función del nivel de vida y siguiendo un plan global, donde se fortalece la infraestructura; con programas de planificación, autoconstrucción, educación, vivienda y servicios. Por último un sistema de diseño que logra planificar el problema del crecimiento demográfico de las ciudades, que es quizá el principal promotor de los problemas en las grandes urbes.

Bibliografía.

  • 1. Aguilar S.A. “Gran Atlas Enciclopédico Ilustrado”, 1979, tomos I, III, V y VI.

  • 2. Alvear, Carlos Acevedo. “Historia de la Cultura”, Jus, México 1986.

3.

Centro

investigación,

documentación

e

información

sobre

la

vivienda.

“Diccionario Técnico de Arquitectura y Urbanismo”.

  • 4. Departamento de Evaluación y Metodología del Espacio Urbano. “Anuario de

estudios urbanos III”, CyAD, UAM Azcapotzalco, México 1996.

  • 5. Galantay, Ervin Y. “Nuevas ciudades de

Barcelona 1982.

la antigüedad a nuestros

días”, GG,

  • 6. Kawasoe, Noboru. “La Arquitectura de Japón”, Japan Broadcast Publishing C.O.

Japan, 1990.

  • 7. Lewis, david. “La ciudad: problemas de diseño y estructura” GG, Barcelona 1968.

  • 8. Lucena Samoral, Manuel “la América precolombina”, Biblioteca de Historia de

México, 1990.

  • 9. Ráfols, José F. “Arquitectura de la edad antigua”, Sopena, Barcelona 1977.