¿Fue el estancamiento económico lo que causó la caída de la URSS?

( Artículo de GKB-UJC Euskal Herria , fechado el 3 de Octubre de 2005. Puede encontrarse en http://www.gazkom.org/ y los datos económicos sobre la URSS a que se hace referencia en están en http://www.marxists.org/history/ussr/government/economics/statistics/growthrates.htm#1980s ) Informa EFE que la economía francesa “se mantuvo plana en el segundo trimestre al crecer tan sólo un 0,1 por ciento”. En el anterior trimestre el crecimiento fue de 0,4 %, según datos del instituto estadístico francés INSEE. Con ello el crecimiento total del PIB francés en el año se situaría en el 1,2 %. Estos datos nos traen a la memoria un argumento muy utilizado contra la Unión Soviética y contra el socialismo en general. Dicho argumento sostiene que la economía socialista es ineficiente, y se ejemplifica esta tesis en el “estancamiento soviético”. A su vez ese estancamiento es lo que habría forzado a romper las ataduras del régimen socialista para sustituirlo por el régimen capitalista liberal, el cual, sí “crea riqueza”. Por ejemplo “el Instituto de Economía Mundial, [en] 1984, emitió un diagnóstico cruel sobre la economía soviética”. Sin embargo las estadísticas para la Unión Soviética durante la década de 1980 indican un crecimiento del Producto Interior Bruto para 1989 (último año del que hemos hallado datos), del 3 %, mientras que el año anterior, 1988, indicaba un 5,5 %. El año más deficiente de esa década es 1985, con un 2,3 %. Ya sólo con esto queda refutado el argumento esencial de los anticomunistas. Se podría decir que por analogía, Francia debería caer, lo que por ahora es un absurdo. Por supuesto hay que tener en cuenta muchos más factores económicos (y de otros tipos), pero esto es precisamente lo que no hacen los enemigos del socialismo. De hecho en esta misma página web se pueden consultar unas interesantes gráficas sobre la economía soviética y rusa que contradicen igualmente el tema de la ineficiencia del socialismo. Que la economía soviética tenía que enfrentar una serie de problemas importantes es cierto y nadie lo niega. En efecto, en comparación con los años de la industrialización, el crecimiento de los años 80 era escaso. Lo que sólo demuestra la fuerza del sistema de planificación económica del socialismo. Lo que ocurre es que todas las decisiones tomadas a partir de mediados de los 80 por Gorbachov, en el marco de su “perestroika” (término que significa “reestructuración” y que ya se había utilizado en la época de Stalin tras la IIª Guerra Mundial), tienden a desmontar justamente el sistema de planificación. El decreto de 1987 sobre las empresas, viene a desorganizar todo el sistema estableciendo una autonomía absoluta de cada unidad productiva, basada en el juego de precios y beneficios. Asimismo el decantado “plan de los quinientos días”, diseñado por un grupo de economistas dirigido por Shatalin, y con valedores como Leonid Abalkin, asesor de Gorbachov y autor de “URSS: estrategia del desarrollo económico” (Editorial de Literatura Política, 1986), proponía:

“Venta masiva de las propiedades del Estado, reducción del déficit —eliminando cargas en el exterior, entre ellas las ayudas que se prestaban a Cuba—, liberalización de los precios al consumo, convertibilidad del rublo (para facilitar el comercio exterior).” En todo ello abunda Abalkin en su libro, que finaliza con las siguientes palabras: “hemos emprendido firmemente la senda de la aceleración y no nos vamos a desviar ni nos detendremos a mitad del camino. El proceso de la transformación cualitativa iniciado es irreversible”. “Aceleración” es el nombre que se le daba a esta desorganización del sistema económico socialista. Por otra parte para alguien que (al menos en apariencia) utiliza categorías marxistas, una transformación “cualitativa” es un cambio de sistema, y no meras reformas. Con todo esto vemos que no existían verdaderas razones, y menos aún razones urgentes, para una transformación “cualitativa”, al menos, no si nos atenemos a los datos económicos fundamentales. En 1998 la economía rusa tuvo un crecimiento negativo de -6,6 %. Actualmente el crecimiento está en valores positivos, pero con la particularidad de que se espera un decrecimiento de la población de 0,6 % para 2015, con un desempleo del 13,4 % en 1999. Es decir, en 1991 ocurrió una auténtica catástrofe económica en la cual el socialismo no tuvo ni arte ni parte (pues había sido desmantelado), y que se mantuvo al menos hasta el año 2000, y en la actualidad, existe un “crecimiento” que se expresa en el hecho de que Rusia es, tras EEUU, el lugar del mundo con más millonarios, lo que no es bueno, sino malo, porque significa la polarización de clases que todos conocemos y que no se daba en la URSS. En esencia significa el robo puro y duro de la economía nacional. Así, si era preciso destruir la URSS debido a sus problemas económicos, es evidente que también hay que desmantelar Francia (y una larga serie de países), y hacerles una transformación cualitativa para acelerar su economía, ya que se encuentran estancados. Pero no, eso “no es posible”. Esta sería una postura “insensata” y “dogmática”, propia de gente que piensa en teorías del pasado, que no ve la realidad. Así hemos oído rebatir la necesidad de la transformación completa (revolucionaria) del capitalismo hacia el socialismo. Lo que podemos decir a eso es algo que queda claro tras observar un poco los datos que hemos comentado anteriormente: que las decisiones sobre lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer son, ciertamente, económicas, pero principalmente políticas, y se basan en una óptica de clase. Todo depende de a qué clase le convenga cada cosa. En la URSS convenía una determinada cosa, y en Francia y los demás países capitalistas, otra. Cosas que, como podemos comprobar, no dependen directamente del crecimiento económico.

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