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Encuentro Internacional de Intercambio sobre Estrategias de Defensa de Derechos

CONTRIBUCIÓN OBSERVATORIO CIUDADANO
José Alwyn 1. Breve descripción de la estrategia que realiza la organización a nivel político-organizativo.
El Observatorio Ciudadano es una organización no gubernamental de promoción, documentación y defensa de los derechos humanos. Fue creado el 2004 en Temuco, Chile como un Observatorio de Derechos de los Pueblos Indígenas. La mayor parte de sus integrantes pertenecían al Instituto de Estudios Indígenas de la Universidad de la Frontera, cuyo programa de derechos indígenas fue censurado por la Rectoría de dicha casa de estudios, en su labor de denuncia de violaciones de derechos humanos del pueblo mapuche. Sus objetivos iniciales fueron la generación de conciencia en la sociedad chilena y el estado respecto de la realidad de los pueblos indígenas en el país, así como de la necesidad de que sus derechos individuales y colectivos, internacionalmente resguardados, fuesen reconocidos y respetados en Chile; la potenciación de las capacidades de los pueblos indígenas y de sus organizaciones, para hacer exigibles sus derechos; y la información a la opinión pública nacional e internacional, así como a los medios de comunicación y a las organizaciones preocupadas de esta materia, a fin de incidir en su protección. A poco andar nos dimos cuenta que debíamos ampliar nuestro mandato, para incluir no tan sólo los derechos de los pueblos indígenas, sino los de la ciudadanía en general, y de los comunidades locales y otros sectores discriminados de la población (Migrantes, mujeres, niños, entre otros). Ello llevó el 2008 a conformar el actual Observatorio Ciudadano (OC), para contribuir de un modo más decidido a la construcción, desde la perspectiva de los derechos humanos, de una ciudadanía intercultural, activa, plural e inclusiva en el país y a las transformaciones democráticas que pensamos Chile requiere para hacer posible el ejercicio de derechos humanos. La ampliación de nuestro mandato estuvo determinada por la preocupación de los integrantes del OC de respetar el protagonismo indígena, en un contexto caracterizado por la dispersión organizativa indígena; y el diagnóstico de que los déficit de derechos humanos en Chile están determinados por una institucionalidad jurídico política que requieren de un abordaje más global, y por lo mismo requieren de una estrategia más amplia e intercultural. También ha estado motivada por el deseo de pasar de ser una organización de asesoría en materia de derechos de pueblos indígenas, a una organización con actoría política y ciudadana.

Este proyecto está financiado por la Unión Europea

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En efecto, la institucionalidad jurídica vigente, sustentada en la Constitución de 1980 impuesta por la dictadura militar, impide no sólo el reconocimiento y vigencia de los derechos de pueblos indígenas, sino del conjunto de los pueblos que habitamos en el país. Ello ya que, a pesar de las reformas a dicha Constitución, persisten dos instituciones -el sistema electoral binominal y los elevados quórum de reforma legal y constitucional-, que impiden sustituir las bases de la institucionalidad. Ello ha incidido en la marginación de grandes sectores, incluyendo los pueblos indígenas, de la posibilidad de contar con representación política en el Congreso, en la apropiación de los recursos naturales por grupos económicos, y en el enriquecimiento sin límites de una minoría a costa de las mayorías. Desde la conformación del OC en el 2008, nuestro trabajo se ha ampliado a además de aquel que desarrollamos en materia de derechos de pueblos indígenas, al relacionado con los derechos de ciudadanía (intercultural) y en materia de globalización y derechos humanos. Entre las tareas principales que el OC desarrolla en estas tres áreas temáticas, que constituyen sus programas de trabajo, se encuentran:    la promoción de los derechos humanos, con énfasis en los derechos colectivos, incluyendo por cierto, los derechos de pueblos indígenas; la investigación, documentación y seguimiento de situaciones de violación de derechos humanos que afectan a los pueblos y comunidades locales, y el acompañamiento y defensa de estos pueblos y comunidades locales frente a situaciones de violación, o amenaza de violación, de sus derechos humanos

Parte central de nuestro trabajo, dada nuestra ubicación geográfica e historia, sigue relacionada con el apoyo a las reclamaciones de derechos de pueblos indígenas, en particular frente a proyectos de inversión, que vulneran sus derechos territoriales, así como su derecho a definir la prioridades en materia de desarrollo. Una herramienta central en este sentido ha sido el Convenio 169, a cuya aplicación a través de los tribunales de justicia, hemos contribuido (ver estrategia jurídica). Al desarrollar el trabajo de asesoramiento jurídico, nos interesa poder realizar con las organizaciones afectadas un trabajo formativo sobre derechos de pueblos indígenas, así como también de derechos humanos en general, que permita a las organizaciones afectadas por estos una conciencia de los límites de la institucionalidad vigente, y de la necesidad de desarrollar acciones -más allá del caso que les afecta- para impedir su repetición en otros territorios. Otra línea de trabajo ha sido aquella orientada a enfrentar los procesos de criminalización de la protesta social mapuche impulsados por el estado a través de la violencia policial y la persecución judicial. Una estrategia clave en ello, además de la

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acción jurídica en alianza con otras entidades de derechos humanos, ha sido el impulso de una campaña para el término de la violencia policial en Chile. (Ver www.altoahi.cl). También los informes alternativos y denuncias ante instancias internacionales de derechos humanos, incluyendo el sistema de la ONU y el sistema Interamericano de Derechos Humanos. (Ver www.monitoreandoderechos.cl). En lo político, hemos buscado construir alianzas interculturales a través de las cuales podamos sumar fuerzas para el cambio de la institucionalidad vigente, la que consideramos una barrera principal al reconocimiento de derechos colectivos, y a la profundización de la democracia.

a. Objetivos
El Observatorio Ciudadano es una organización de promoción, defensa y documentación de derechos humanos, dividida en tres programas: Derechos de Pueblos Indígenas; Globalización y Derechos Humanos; Ciudadanía e Interculturalidad. Desde esta perspectiva sus objetivos específicos son:   Promoción de los derechos humanos, con énfasis en los derechos de los pueblos y de las comunidades locales. Documentación, investigación, denuncia y seguimiento de situaciones de violación de derechos humanos que afectan a los pueblos y comunidades locales, con énfasis en los derechos colectivos. Acompañamiento y defensa de los pueblos y comunidades locales, orientadas a la protección de sus derechos humanos.

b. Acciones que se realizan
Desde la perspectiva política para cumplir con dichos fines, se realizan las siguientes acciones: - Una campaña sobre Interculturalidad y derechos indígenas, denunciando la situación de violación de derechos de pueblos indígenas y llamando a la construcción de una sociedad plural (Ver http://www.derechosindigenaseinterculturalidad.cl/) - Junto a ello impulsamos a lo largo del país una serie de talleres por una ciudadanía intercultural (2010; 2011 tres en total) a los que convocamos a sectores de sociedad civil y a organizaciones de pueblos indígenas (mapuche, aymara, atacameñas) a dialogar sobre las reclamaciones de derechos que tenemos, y posibles estrategias conjuntas para hacerles frente.

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El año 2011 realizamos, junto a organizaciones del pueblo mapuche (Wallmapuwen, partido mapuche, Mapuexpress) una Escuela de Ciudadanía Intercultural en Temuco, con la participación de medio centenar de dirigentes mapuche, estudiantiles, sociales, para analizar los problemas comunes que nos afectan en el centro sur del país, e identificar herramientas y estrategias de acción. - Como parte de ese proceso, a fines de 2011 convocamos a un seminario internacional, con participación de organizaciones de pueblos indígenas y de derechos humanos, movimientos sociales de Chile y América Latina, que pudiesen compartir sus estrategias de lucha conjunta para transformaciones constitucionales e institucionales democráticas en la región. De importancia fue la participación de representantes de Colombia, Ecuador, y Bolivia 1 que dieron cuenta de las transformaciones constitucionales introducidas. Dicha experiencia, dio origen a una publicación sobre Desafíos de una Ciudadanía Plena en Chile hoy (Ver http://observatorio.cl.pampa.avnam.net/plibro/ficha/7183), publicación que da cuenta de el diagnóstico y estrategia de movimientos indígenas y no indígenas y cómo ellos han sido centrales para el logro de las reformas de los estados en América Latina. - A lo largo del 2012, y este año 2013, año de elecciones presidenciales, hemos seguido promocionando la construcción de alianzas interculturales con movimientos ambientales, de derechos humanos, de mujeres e indígenas, con miras a formar un movimiento que pueda tener la fuerza que se requiere para la sustitución de la Constitución de 1980 por otra que surja de la soberanía popular o de los pueblos que habitan en Chile. Es así como nos vinculamos al Movimiento por una Asamblea Constituyente, invitando a organizaciones de pueblos indígenas con las que trabajamos. También hemos sido parte de numerosos iniciativas emergidas en los últimos meses (Cuarta Urna, Marca tu Voto, Convocatoria a Plebiscito, etc.) siempre en la perspectiva de la inclusión de movimientos indígenas. 2013, año de elecciones presidenciales se ha transformado en un año clave en que el debate sobre el cambio constitucional cruza la agenda de movimientos políticos y sociales. En este contexto estamos organizando diversos encuentros, a nivel estatal y regional, para poder construir alianzas que permitan este cambio, y la conformación de una asamblea constituyente, con participación de todos los sectores, incluyendo por cierto, pueblos indígenas. Ello por cuanto no vemos factible avanzar en la profundización de los derechos humanos sino es a través de una nueva

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Lamentablemente no pudieron llegar desde Bolivia.

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institucionalidad. (Ver http://www.elmostrador.cl/opinion/2013/05/10/cambioconstitucional-y-soberania-popular/) Concientes de la importancia de los procesos globales, tanto en su dimensión económica (TLCs, acuerdos bilaterales de inversión, etc.) como en la referida a los derechos humanos (nuevos tratados de derechos humanos, potenciación de órganos de tratado a nivel de la ONU y del SIDH), es que el establecimiento de alianzas internacionales para trabajar e incidir en estos ámbitos es fundamental para el OC. Las redes más importantes en que el OC trabaja para alcanzar este objeto son la FIDH, en particular en materia de seguimiento del debate en torno a los esfuerzos por asegurar la responsabilidad de las empresas en la violación de derechos humanos, e IWGIA, en el trabajo en materia de derechos de pueblos indígenas a nivel de la región. Por cierto, estamos abiertos a la posibilidad de establecer otras alianzas más allá de Chile, como la que hemos ido desarrollando con el ODHPI de Neuquén, para potenciar trabajo conjunto en materia de derechos humanos, en la medida que se definan tareas y objetivos comunes, así como idealmente, recursos para poder realizarlas.

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