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Beha'alotja - ‫ בהעלתך‬: "Cuando Instales" Torá : Números 8:1-12:16 Haftará : Zacarías 2:10-4:7 Escrituras Apostólicas : Juan 19:31-37; Hebreos 3:1-6; Apocalipsis 11:1-19. La palabra hebrea Beha’alot’ja [‫ ]בהעלתך‬literalmente significa “cuando asciendas,” la cual está en el versículo 2 de capítulo 8 del libro de Números [Bamidbar]. El texto en realidad debería ser traducido: “Cuando asciendas a las lámparas…” como una referencia a la realidad de que los sacerdotes tenían que subir a limpiar y a colocarle fuego a las lámparas de la menorah. La porción también nos cuenta la historia de la consagración de los levitas, nos habla sobre la Pascua en el desierto, las trompetas de plata, la nube de la Gloria de Dios, la salida del Sinaí, la murmuración de los israelitas, el nombramiento del primer sanhedrín y el castigo de Miriam por su atrevimiento de criticar a Moisés. El hecho de ascender a encender la menorah nos deja una enseñanza espiritual muy importante. Yeshúa es la menorah, El es La Luz del mundo, por lo tanto, como creyentes en el Mesías, debemos de estar dispuestos a levantar nuestro servicio al Señor. Al encender Su Luz en nuestros corazones, le permitimos a Él que ilumine, no solamente nuestras vidas, sino también tenemos la capacidad de iluminar a otros con Su luz, que se demuestra a través de nuestro comportamiento. Es importante el hecho de que los servidores del Tabernáculo, los levitas, estén purificados, se dictan una serie de rituales que debieron hacerse para ese propósito. Aunque no existan el Tabernáculo ni el Templo en este tiempo, eso no quiere decir que sus servidores no debemos de estar purificados para su servicio. Es necesario que todos los creyentes tengamos la habilidad de tomar en serio nuestra redención, y obedecer las leyes de Dios para mantenernos consagrados a su servicio. En otras palabras, debemos ser servidores en todas partes y funciones de nuestra vida, no solamente cuando estamos en la congregación. Si de verdad queremos ser discípulos del Mesías, estaremos dispuestos a morir a nuestra antigua manera de virvir y pensar. Eso es lo que Pablo quizo decir al expresar, “… ya no soy yo el que vive, sino que Cristo [el Mesías] vive en mi…” (Gálatas 2:20). El texto también señala una vez más la importancia de observar Pésaj [la Pascua] como forma de celebrar la libertad de Egipto. Los creyentes hemos sido llamados a celebrar la libertad que el Señor nos ha brindado, habiéndonos rescatado del pecado, ahora tenemos la oportunidad de ser testigos de ese rescate y presentárselo a otros que aún siguen esclavizados a su forma de vida mundanal. Aquí también se hace referencia a leyes con respecto a este mandamiento, el cual incluye a los extranjeros en un solo estatuto. »Si el extranjero que vive entre ustedes quiere celebrar la Pascua del SEÑOR, deberá hacerlo ciñéndose a sus estatutos y preceptos. Las mismas disposiciones se aplicarán tanto a nativos como a extranjeros.» (Números 9:14) Cuando Elohim mismo manifestado en una nube, se movía, era una increíble procesión, que sin lugar a dudas era escuchada a muchas millas de distancia, de esa manera el pueblo escogido se daba a conocer por los alrededores. Dios deseaba que todos se enteraran de que Su pueblo escogido era guiado por Él mismo, en forma de nube en el día y en forma de una columna de fuego por las noches. Con respecto a esta porción, Jeffrey Enoch Feinberg, en su libro Walk Numbers (Caminando en Números), comenta que en el capítulo 9 de Números, “La Torá declara siete veces que el Eterno es el que guía y dirige a Su pueblo [note el uso de ‘al pi Adonai’ / ‘de acuerdo a la boca del Señor’, en Números 9:18a, 18b, 20a, 20b, 23a, 23b, 23c. Milgrom [p.xxxi] observa que las referencias septenarias enfatizan fuertemente un punto que ha sido dado. Por lo tanto, Dios responde al requerimiento intercesor de Moisés para que guíe a Yisrael a la Tierra.” (Traducido al español del libro en inglés ‘Walk Numbers’, por J.E.Feinber, pg. 54). Por esa razón cuando los israelitas seguían al Arca del Pacto, “… la nube del SEÑOR iba sobre ellos de día desde que partieron del campamento. Y sucedía que cuando el arca se ponía en marcha, Moisés decía: ¡Levántate, oh SEÑOR! y sean dispersados tus enemigos, huyan de tu presencia los que te aborrecen. Y cuando el arca descansaba, él decía: Vuelve, oh SEÑOR, a los millares de millares de Israel. No podemos pasar desapercibido el hecho fundamental de que al ser restaurado el Segundo Templo después de la cautividad babilónica, el pueblo de Dios también pasaría por situaciones muy difíciles, y de

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que una de las señales para su redención sería que muchas naciones (goyim) se unirían al pueblo escogido y serían un solo pueblo. El profeta Zacarías nos relata que, “… se unirán muchas naciones al SEÑOR aquel día, y serán mi pueblo. Entonces habitaré en medio de ti, y sabrás que el SEÑOR de los ejércitos me ha enviado a ti. Y el SEÑOR poseerá a Judá, su porción en la tierra santa, y escogerá de nuevo a Jerusalén. Calle toda carne delante del SEÑOR, porque El se ha levantado de su santa morada.” (Zacarías 2:11-13 LBLA) “Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra del SEÑOR.” (Miqueas 4:2, LBLA, vea todo el contexto del 1 al 3) No queda duda que aquí, el Espíritu del Mesías está hablando de si mismo a través de los profetas (1 Pedro 1:10-12). Esos son los datos que los Apóstoles por fin lograron entender al proclamar las Buenas Nuevas de Salvación, por orden directa del Maestro, Yeshúa HaMashíaj. Con respecto a la murmuración de los israelitas los escritores de FFOZ, nos comparten un comentario de sus estudios Torah Club, Volume 1, Unrolling the Scroll, Pgs. 581-582. <<La Mano Acortada de Dios. "Moisés oró al Señor: -Si yo soy tu siervo, ¿por qué me perjudicas? ¿Por qué me niegas tu favor y me obligas a cargar con todo este pueblo?" (Numeros 11:11). Moisés estaba cansado de las incontables murmuraciones y quejas del pueblo. Él dijo, "Yo solo no puedo con todo este pueblo. ¡Es una carga demasiado pesada para mí!" (Números 11:14). Irónicamente, Moisés mismo llegó a ser un murmurador. El estuvo quejándose de la gente que siempre estaba quejándose. Al hacerlo, se convirtió en el mismo asunto que él criticaba. El Señor le respondió a Moisés: -"¿Acaso el poder del Señor es limitado? ¡Pues ahora verás si te cumplo o no mi palabra!" (Numeros 11:23) Moisés estaba deprimido. La depresión es enemiga de la fe. La depresión y la auto-compasión crean ceguera espiritual. Cuando Moisés se dejó vencer por las tensiones y presiones de sus responsabilidades, se deslizó en el desaliento y temporalmente se quedó espiritualmente ciego. Se olvidó por un momento de quién es Dios y de lo que Él había hecho en el pasado. El Señor le dijo a Moisés que proveería a Israel con un mes de provisiones de carne. Moisés protestó contra el plan, señalando a Dios que sería imposible conseguir carne suficiente para alimentar a 600.000 hombres durante un mes. Moisés preguntó retóricamente: "Aunque se les degollaran rebaños y manadas completas, ¿les alcanzaría? Y aunque se les pescaran todos los peces del mar, ¿eso les bastaría?" (Números 11:22). La respuesta de Moisés parece chocante. ¿Se había olvidado Moisés que Dios ya alimentaba milagrosamente a las personas diariamente? ¿Si Dios escogió alimentarles carne en vez de maná cada mañana, qué diferencia había? El desánimo de Moisés lo había cegado al poder de Dios. Su depresión había aplastado su fe. Dios respondió con una de sus preguntas retóricas. Él le preguntó a Moisés, "-¿Acaso el poder del Señor es limitado?" (Números 11:23). Una traducción literal del hebreo es una forma más poética. Él le preguntó a Moisés, "¿Acaso se ha acortado la mano del Señor?" En otras palabras, "¿Estás sugiriendo que el Dios que obró en las Diez Plagas, dividió el mar rojo, te alimentó con Maná y sacó agua de la roca ha perdido Su Poder? " La próxima vez que usted mismo dude de Dios, pregúntese, "¿Acaso se ha acortado la mano del Señor?" La próxima vez que se encuentre desalentado o deprimido, recuerde las grandes cosas que Dios ha hecho en su vida en el pasado. “Y me pongo a pensar: Esto es lo que me duele: que haya cambiado la diestra del Altísimo.» Prefiero recordar las hazañas del Señor, traer a la memoria sus milagros de antaño. Meditaré en todas tus proezas; evocaré tus obras poderosas.” (Salmo 77:10-12) (Tomado, adaptado y traducido al español de los editores de FFOZ.)>> Finalmente, en la porción de esta semana, también encontramos una parte triste para la historia de los israelitas y para todo creyente que actualmente se congrega. Miriam y Aarón deciden criticar a Moisés. Eso provoca un castigo hacia ella de parte del Señor. Pero el problema es que eso hace que todo el pueblo

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se detenga, no avanza debido a que tienen que esperar por ella hasta que cumple su castigo. “Miriam fue confinada fuera del campamento por siete días y el pueblo no se puso en marcha hasta que Miriam volvió.” (Números 12:15) Mucho se ha dicho con respecto a este texto, la Torá no nos da detalles, exepto el hecho de que Moisés se casó con una mujer Cusita [posiblemente de piel oscura], pero cualquiera haya sido la causa real por la cual Miriam y Aarón hayan murmurado en contra de Moisés, o del porqué solamente a Miriam le fué impuesto un castigo, lo cierto es que todo el pueblo padeció las consecuencias del pecado de una persona. Cuando decidimos levantar calumnias o murmurar de los líderes comunitarios de las congregaciones, podría ser que estemos trayendo consecuencias que muchas veces son muy faltales, y podrían hasta destruir las almas del resto de los congregantes, o en el menor caso, se detiene el avance espiritual de toda la comunidad. Que nos se nos olvide que el Señor está escuchando todo lo que hablamos en privado. Nuestro Mesías y Maestro nos enseña “… que de toda palabra vana que hablen los hombres, darán cuenta de ella en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.” [Mateo 12:36-37] Que el Señor Bendiga Su Palabra. Con Amor en el Mesías, Su Hermano y Amigo, René Oswaldo Jaco Líder Congregacional de la Congregación Beth Adonai.