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Alberto Núñez Mendoza


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Cómo Ser Una Persona Efectiva.

Por: Alberto Núñez Mendoza.

El presente es un extracto del libro Los Siete Hábitos de las Personas Altamente Efectivas,
del autor norteamericano Stephen Covey.

Covey nos dice en su obra que mucha gente se queja amargamente de los problemas que
enfrenta en su vida conyugal, familiar, sentimental o de trabajo, achacando su orígen a la
falta de suerte o a una especie de destino fatal. Muchos de ellos intentan resolver sus
problemas con la ayuda de expertos que utilizan novedosas técnicas de desarrollo personal
y de planeación del trabajo, para terminar finalmente, sumergidos en la ansiedad y el
desasosiego. Lo que muchas de esas personas olvidan con frecuencia es que para llegar a
resolver los problemas siempre será necesario llegar primero a la raíz del problema.

Para presentar su tésis, el autor identifica dos grandes periodos en el desarrollo de la


humanidad: El primero, basado en lo que él llama "la ética del carácter", en el que
conceptos universales como honestidad, humildad, justicia, paciencia y laboriosidad juegan
un papel primordial como princípios básicos que sirven para guiar a las personas hacia la
felicidad en la vida. Mientras que en un segundo periodo, que en realidad caracteriza a la
sociedad actual, el desarrollo de la persona se basa en la llamada "ética de la
personalidad", en la que aspectos tales como el prestigio y la reputación de la persona, así
como las actitudes, aptitudes y formas de comportamiento deseables en cada situación,
pueden ser adquiridas como habilidades, a través de la práctica constante y durante
períodos de aprendizaje relativamente cortos.

Para el autor, los siete princípios básicos que presenta en su obra, se deben interpretar
como hábitos basados en la modificación de paradígmas y princípios de las personas que,
al interrelacionarse, ayudarán al individuo a generar su propia felicidad y éxito.

Ahora bien, ¿qué debemos entender por Paradígma?

El autor nos explíca que el término "Paradigma" tiene un significado de “modelo”, “teoría
personal” o “marco de referencia”, bajo el cual la gente visualiza el mundo. Los paradigmas
de cada persona representan su forma de entender, percibir e interpretar el mundo. Es decir,
son como una especie de "mapas mentales" que llevamos con nosotros y que utilizamos al
enfrentar las situaciones que se nos presentan en la vida diaria. Bajo este razonamiento, un
problema no se resuelve simplemente tratando de cambiar nuestras actitudes y conductas,
sino únicamente cuando logramos cambiar nuestros "mapas mentales" (nuestros
paradígmas) De tal forma que, el problema se reduce a que desde un principio, teníamos el
"mapa erróneo".

El territorio que abarca dichos mapas, siempre se verá iluminado por una serie de "faros"
que simbolizan los principios fundamentales de igualdad, honestidad, integridad, dignidad
humana, vocación de servicio, calidad y excelencia, etc. que ayudan a los individuos a
encontrar su "realidad objetiva". Estos princípios, a diferencia de las prácticas que se
obtienen a través del aprendizaje, son más profundos, universales, permanentes y
evidentes.

El Proceso de Cambio y Crecimiento personal.-

El principal obstáculo que enfrentamos la mayoría de las veces cuando tratamos de resolver
un problema es el saber modificar la forma, perspectiva o punto de vista desde el cual
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desde una perspectiva diferente, esto es, desde dentro hacia fuera y no a la inversa,
analizando nuestros paradígmas, carácter y motivos, para así arribar a nuevos niveles de
pensamiento.

Para lograr lo que deseamos, debemos convencernos de que siempre es necesario pasar
por cada una de las etapas del proceso de crecimiento y desarrollo de nuestra persona y
reconocer que no existen atajos a través de los cuales podamos evitar transitar por cada
una de ellas.

Lo anterior puede aplicarse tanto a los individuos, como a una empresa que busca elevar
sus niveles de calidad con simples actos de autoridad y deseos de cambio por parte de sus
directivos. Nunca será suficiente que su propietario o directivos lancen discursos
encendidos a sus empleados u obligándolos a asistir a cursos de entrenamiento avanzados
sobre cómo atender y sonreírle mejor a los clientes buscando mejorar su desempeño, o
utilizando de manera esporádica los servicios de asesoría externa, cuando al mismo tiempo
se ignora de manera consciente o inconsciente, el clima de desconfianza y baja moral que
existe en el personal utilizando técnicas que la mayoría de ellos considera manipuladoras.
Las situaciones negativas en la organización sólo pueden cambiarse cuando el personal
percibe un ambiente de confianza y honestidad.

Covey esquematiza sus siete hábitos alineándolos a lo largo de un contínuo. En un extremo


localiza un estado llamado de dependencia, mientras en el lado opuesto ubica la
interdependencia, pasando por un punto medio, donde ubica a la independencia. Bajo
este contexto la dependencia se traduce como un sentimiento de seguridad en el individuo
porque" tú me cuidas"; la independencia representa la seguridad del "yo puedo hacerlo";
mientras que la interdependencia representa el paradigma de los individuos seguros de que
"juntos podemos hacerlo mejor".

Los hábitos 1,2, y 3 se refieren a la lucha que los individuos deben librar para lograr la
independencia o la victoria sobre uno mismo (yo puedo hacerlo), mientras que los hábitos
4, 5 y 6 representan el logro de la interdependencia o la victoria junto con los demás, al
realizar un mejor trabajo en grupo y desarrollar sus habilidades de comunicación y
cooperación. Finalmente, el hábito siete ayuda al individuo a lograr un balance en todas las
dimensiones de su vida a través de la renovación contínua. Todos los hábitos anteriores se
basan en el paradigma de lograr la efectividad personal de manera armónica con las leyes
naturales, en las que:

E= P/CP

Esto es, el Equilibrio personal (E) sólo puede lograrse a través de la óptima relación entre lo
que debe producirse (P) y la capacidad con la contamos para producirlo (CP)
Podemos ejemplificar la función anterior con la conocida fábula de "El Ganso de los huevos
de Oro", cuya moraleja nos dice que con frecuencia las personas se concentran demasiado
en lo que deben producir (los huevos de oro) mientras que se olvidan de quienes lo
producen (el ganso).

Este principio también puede aplicarse a las empresas con relación a sus clientes y
empleados cuando se recomienda a los superiores "tratar a los subordinados como ellos
desearían que trataran a los clientes".

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LOS HÁBITOS PARA LOGRAR LA EFECTIVIDAD

Hábito 1.- Ser Proactivo.

Si la visión que tenemos de nosotros mismo no es más que nuestro reflejo en el espejo de
la
sociedad -con sus paradígmas, opiniones y percepciones-, lo más probable será que lo que
veamos sea una imagen distorsionada de nosotros mismos y de la realidad en que vivimos,
basada más en las opiniones proyectivas, más que reflexivas, de quienes emiten su opinión
(caray, estoy seguro que es tan fácil que... ¡hasta tú mismo podrías hacerlo!).

Covey nos indica que las teorías clásicas del comportamiento que tratan de explicar la
naturaleza del hombre pueden agruparse en tres grandes campos:

a) Determinismo Genético.- bajo el cual se establece que la herencia de nuestros


padres y abuelos son los causantes de todo lo que somos y de lo que nos pasa (yo
soy así simplemente porque mi abuelo era así, ¡me viene de sangre!).

b) Determinismo Síquico.- bajo el cual se nos sugiere que el origen de todos nuestros
problemas radica en la manera en la que fuimos criados por nuestros padres en la
infancia.

c) Determinismo Ambiental.- campo en el que se considera que nuestros problemas


más bien han tenido su origen en la infinidad de personas que han estado a nuestro
alrededor desde nuestra infancia y que siempre han tratado de sacar provecho de
nosotros.

El autor concluye diciendo que aunque las tres anteriores concepciones pudieran tener
cierta validéz, cada individuo tiene la capacidad de innovar, de asumir nuevas iniciativas
y de responsabilizarse de su propio destino, ya que dentro de cualquier proceso de
estímulo – respuesta en el que participe, siempre existirán zonas de libre albedrío o de
"libertad de elegir". Cuando permitimos que las fuerza externas nos controlen, nos
convertimos simplemente en sujetos reactivos.

Cualquiera de nosotros podemos llegar a encontramos inmersos en un momento dado,


en una amplia variedad de preocupaciones dentro de nuestros papeles como padres,
hermanos, hijos, trabajadores, etc., con relación a los diferentes aspectos de salud,
educación, empleo, bienestar, deuda externa, etc. Mientras la persona proactiva utiliza
su tiempo y energía en actuar dentro de sus zonas de influencia en aspectos de su vida
donde tiene un cierto auto-control, las personas reactivas sólo tienen como foco principal
de atención sus zonas de preocupaciones donde no pueden ejercer ningún control sobre
los elementos, lo que les genera actitudes negativas que se reflejan en culpar de sus
problemas a otras personas o a situaciones externas.

Hábito 2.- Tener Siempre en Mente el Fín que Esperas Obtener.

Siempre es importante contar con la fotografía o con el paradígma de lo que se quiere


obtener al final de cualquier trabajo o proyecto que decidimos echarnos a cuestas, con
el convencimiento de que las cosas pueden disfrutarse dos veces en la vida, la primera,
cuando logramos visualizarla en nuestra mente, y la segunda, al ver que nuestros
objetivos se han hecho realidad. La visualización es una característica fundamental de
los los líderes, quienes siempre acostumbran actuar antes de que los administradores

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de los recursos de una empresa/ negocio (la visión siempre antecede a la gestión), pero
ambos son imprescindibles en cualquier organización.

Hábito 3.- Siempre Coloca lo más Importante al Princípio.

Este hábito está basado en los escritos de Alvin Tofler (autor del libro La Tercera Ola), en
los que menciona que cada generación va dejando a las siguientes los cimientos
necesarios para lograr mayores avances.

El reto de las sociedades modernas ya no se limita a que los individuos administren su


tiempo de la mejor manera para poder realizar todo lo que se proponen, sino más bien,
en saber administrarse a ellos(as) mismos(as), dejando de enfocarse únicamente en las
cosas y el tiempo. El reto actual consiste en mejorar nuestros resultados preservando y
mejorando nuestro equilibrio emocional y las relaciones personales, o lo que es lo
mismo, mantener un equilibrio entre lo que se produce y lo que permite producirlo.

(P / CP).

Este concepto podemos entenderlo de mejor manera cuando analizamos la "Matriz de


Administración del Tiempo" en la que existen dos ejes que definen toda actividad que
realizamos en dos niveles: el de urgencia y el de importancia. El individuo puede
utilizar su tiempo de cuatro diferentes maneras - cada una de ellas ocupando un
cuadrante de la matriz que presento a continuación -dependiendo del grado de urgencia
e importancia que cada individuo le asigna a las cosas que debe realizar. En el
cuadrante I, encontramos las cosas que son importantes, pero no urgentes (como
elaborar con anticipación nuestro plan estratégico de la empresa para los próximos 5
años o diseñar la nueva estratégia de ventas para el próximo año), cuestiones que
hacemos ahora pero que tienen que ver con los resultados que se esperan obtener en el
futuro, y que contribuyen a definir los elementos de la estrategia de la empresa como su
misión, valores y metas prioritárias. En el cuadrante II encontrarémos las cosas que son
importantes y urgente a la vez, (¡úrge enviar el día de hoy el reporte de operaciones a
las oficinas centrales, el cual debería haber salido ayer!, o bien ¡úrge pagar el día de
hoy la hipoteca del edificio para que no nos carguen los intereses moratorios a partir de
mañana!), cuestiones que por lo regular, ocasionan crísis, presiones y fatiga a las
personas.

En el cuadrante III encontramos un espacio donde las cosas no son importantes ni


tampoco urgentes (como el inventar excusas para acudir a la oficina del jefe para
críticar sin razón a los otros compañeros de trabajo, o colocar montañas de papeles
sobre nuestro escritorio para simular que tenemos muchísimo trabajo), zona en las
que acostumbramos refugiarnos como un lugar de relajación y descanso cuando nos
sentimos agobiados por realizar los trabajos del cuadrante II (actividades importantes
y urgentes). Finalmente, en el cuadrante IV encontrarémos las cosas que aunque son
urgentes, no son importantes, pero que requieren de nuestra atención inmediata por
presentarse al momento y ser muy visibles (contestar el teléfono en medio de una
entrevista de ventas o tener que firmar la totalidad de los cheques del día que emite la
empresa cuando no se han establecido las políticas de delegación de autoridad
correspondientes)

Importancia

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Urgencia I II

III IV

Es un hecho que la mayoría de las personas tratan de pasar la mayor parte de su


tiempo realizando las cosas importantes pero no urgentes (Cuadrante IV) pero en
realidad, sólo dedican una fracción mínima de su tiempo a esa zona, enfrascados en
realizar las actividades propias de los otros cuadrantes.

La gente efectiva trabaja en las cosas que son importantes antes que lleguen a ser
urgentes para lograr tener una visión integral de las cosas, manteniendo el equilibrio, la
disciplina y el control. Centrarse en las actividades del cuadrante IV no es fácil, ya que
implica que la persona tenga un alto grado de asertividad (saber decir no en ocasiones,
aún al mismo jefe, con base a sus prioridades perfectamente definidas y cuando la
situación así lo amerita).

Hábito 4.- Piensa siempre en Ganar / Ganar

Yo gano - tú ganas no solo se considera como una técnica de negociación, sino también
como una filosofía integral de vida (holística) sobre las interacciones humanas. Esta
filosofía está basada en el paradigma de que existen suficientes oportunidades para
todos, por lo que el éxito de una persona no significa necesariamente el fracaso de otra.

Hábito 5.- Aprende a Entender Primero a los Demás.-

Esta aseveración implica un cambio de paradigma muy severo para la mayoría de


nosotros, ya que por lo regular, se nos educa con base en lo contrario. Definitivamente
no hemos sido educados para escuchar y entender a los demás. Los individuos estamos
tan llenos de autoconcepciones sobre lo que está bien hecho y lo que se debe hacer,
que la mayoría de las veces convertimos a nuestras conversaciones en simples
monólogos, sin interesarnos en saber lo que opinan y les sucede a los demás.

Es necesario desarrollar nuestra habilidad para escuchar con empatía (recorriéndo el


mismo camino en los zapatos del otro), sin que esto signifique que siempre debemos
estar de acuerdo en todo con los demás, sino simplemente tratando de entender primero
lo que se nos trata de comunicar antes de aventurarnos a emitir nuestra opinión.

Hábito 6.- Haáz un uso Extensivo de la Sinergia.

La Sinergia es la esencia del liderazgo y está basada en todos los princípios y hábitos
anteriormente mencionados, los cuales nos permiten catalizar, unificar y desbordar
nuestro potencial como personas innovadoras y creativas. Si tratamos de definir el
término "Sinergia" de una manera sencilla, diríamos que la sinergia representa una
función donde 1+1>2. Es decir, representa una función sobre la relación que existe entre
cada una de las partes con el todo, en la que el resultado total siempre será mayor a la
suma individual de sus partes (Ejem: si nuestra experiencia empresarial no se ha dado
primordialmente en el área de comercialización, siempre te será más rentable contratar
los servicios de un experto en el campo, que esperar a hacerte experto tú mismo(a) en
el área, para que el departamento o la empresa empiecen a funcionar, adicionalmente,
no deberás esperar que el experto que contrates piense necesariamente igual que tu)

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La principal característica de la sinergia en cualquier tipo de organismo humano o social
es que siempre valora las diferencias de todas y cada una de las partes (fuerzas y
debilidades) y las respeta como son, construyendo principalmente sobre las fortalezas y
buscando equilibrar las debilidades (busca el mejoramiento de tu empresa trabajando en
sus fortalezas, más que en tratar de eliminar sus debilidades).

Hábito 7.- Asegúrate de Mantener Afilada el Hacha en todo momento.

Este último hábito reconoce la necesidad de que las personas se embarquen en


procesos continuos de capacitación y desarrollo en diversos campos, enfocándose en
desarrollar nuevos talentos y en acrecentar su potencialidad hasta llegar a hacer
posible, lo imposible.

Este último hábito resalta la importancia de que realicemos un mantenimiento continuo


en nuestro organismo, buscando fortalecer y preservar nuestra capacidad de generación
de trabajo, renovándonos contínuamente en las cuatro dimensiones en las que
descansa nuestra naturaleza humana: la física, espiritual, mental y socio/emocional.

¡Hasta la próxima!

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