TURISMO. ENTRE EL OCIO Y EL NEGOCIO. CAPÍTULO 2.

2. EL TURISMO COMO PARTE DEL “TIEMPO DE OCIO” Del “Homo sapiens” al “Homo ludens”

“¡O Meliboe, Deus nobis hoec otia fecit!”.
(“¡Oh, Melibeo, esta ociosidad nos la ha dado un dios”!) VIRGILIO, “Bucólicas” Una inteligente mirada sobre el turismo no es aquella que se circunscribe a lo específico del sector como tal, sino la que lo enmarca en un campo más amplio y totalizador que es el del llamado “tiempo de ocio”, una instancia que ha merecido reflexiones y políticas por parte algunas naciones desarrolladas, en particular después de la Segunda Guerra –incluso algunas naciones llegaron a tener sus ministerios o secretarías gubernamentales del “tiempo libre”- pero que adolece todavía de preocupación alguna por parte de las políticas oficiales de los países subdesarrollados e incluso de investigadores y cientistas locales. Carencia que sólo es equiparable a la que existe sobre el tiempo de trabajo sea para posibilitarlo efectivamente –lo cual sería un verdadero éxito en el contexto de desempleo y exclusión que muchos países padecemos- o bien para, una vez instalado, hacer del mismo un recurso que exceda la simple labor productiva y sirva a los trabajadores para el desarrollo de su formación y aptitudes integrales. Con el consecuente beneficio del conjunto del tiempo –tiempo de trabajo y tiempo libre y de ocio- como integralidad. Cabe distinguir en este punto, lo que algunos estudiosos han demostrado como las diferentes categorías de tiempos sociales que coexisten en la sociedad actual: tiempo de trabajo obligado y remunerado que incluye los momentos relacionados con él, por ejemplo, los que ocupan el desplazamiento al lugar de trabajo; tiempo de trabajo no remunerado, el dedicado al estudio o a la formación profesional, por ejemplo; tiempo familiar, de atención y relaciones en el interior de la familia; tiempo biológico, destinado a la alimentación y al sueño para recuperar energías; y tiempo libre que incluye las actividades libremente destinadas a prácticas políticas, sociales, religiosas, artísticas, de entretenimiento y de ocio. Es dentro de estas últimas donde ubicamos las de carácter turístico. En última instancia, se trata de enfocar el tema del turismo como parte inseparable del tiempo libre de los individuos –en particular del tiempo de ocio- y a éste en su estrecha interdependencia del tiempo de trabajo. Tiempos ambos que deberían ser concebidos, como una posibilidad y una necesidad social que es la de potenciar las capacidades de los individuos, para el ejercicio pleno de su libertad. El turismo y el tiempo de ocio o tiempo libre, son dos elementos inherentes a la naturaleza humana y pueden ser encontrados juntos o por separado a través de todas las culturas, desde la aparición del hombre sobre la tierra. Pero a diferencia del tiempo de ocio que fue enaltecido y disfrutado por las primeras grandes filosofías de la historia, el tiempo de ocio, tal como hoy lo conocemos, apareció hace poco más de un siglo, como producto de una conquista sobre el tiempo de trabajo. Un tiempo de relativa libertad que nació a su vez de otras conquistas adquiridas en el marco de cierto progreso social. La relación resulta clara: mientras mayores sean los derechos que una sociedad posea sobre su tiempo de trabajo (actividad heterónoma), mayores serán los existentes sobre su tiempo libre (actividad autónoma). O, de igual modo, a menores derechos en uno de esos tiempos, menores serán también las posibilidades en el otro. O también, a tiempo de trabajo enajenado, corresponderá por igual un tiempo libre enajenado. Tal como señalaba Carlos Marx hace casi siglo y medio, en la sociedad capitalista que define o al menos condiciona fuertemente el sentido y el valor del tiempo que vivimos, el trabajador no es desde que nace hasta que muere,

Opuesta. no el esclavo. El ciudadano que resulte envilecido por el comercio será perseguido por tal delito. Esto es lo que los griegos denominaban schole. tiempo de trabajo y pertenece. El trabajo. queda claro que el turismo resultaba impensable hasta el siglo XIX en los términos con que lo concebimos en la actualidad. Los griegos repiten. todo su tiempo disponible es. Hasta el siglo pasado. Platón. casi todas las definiciones posteriores coinciden en los mismos criterios. dado que para serlo dicha libertad debería existir también en el de trabajo. el neg-otium o neg-ocio. La actividad turística queda sí enmarcada en el espacio de lo que la cultura griega concebía como schole. él es quien da las órdenes”. la misma concepción. era simplemente un castigo divino. como es lógico. Todo esto tiene que ver con el turismo. De lo cual se deduce que sólo cuando éste último se viva como tiempo libre. Y a cada reincidencia la pena le será doblada”. es uno solo e indivisible. dice así un antiguo texto elaborado en el apogeo de la civilización egipcia: “Escribe en tu corazón que debes evitar el trabajo duro de cualquier tipo y ser magistrado de elevada reputación. es decir. asociando el turismo al empleo del llamado tiempo libre y excluyéndolo de los asuntos relacionados con el trabajo y los negocios. acostumbrados a mentir y a engañar. En la década de los 60. no motivado por razones de negocios o profesionales” . Si lo ha hecho por convencimiento será condenado a un año de prisión. sin mayores variantes. antes que derecho. En su impulso ciego y desmedido. Partiendo de estas definiciones. ni en los pueblos más primitivos. es decir. para perfeccionarse espiritualmente. con lo cual el llamado tiempo libre tampoco es tal. actual Organización Mundial de Turismo (OMT). para el trato social. alude a los dos tiempos referidos. y a su vez éste como tiempo productivo y creativo. Con ligeras variantes. “Por tanto. y la latina como otium. La explicación es simple: el tiempo del hombre. en el hambre canina devoradora de trabajo excedente. Tiempo para formarse una cultura humana. “Yo he visto al metalúrgico cumpliendo su tarea en la boca del horno. sin aditamentos de ninguna clase. tales ocupaciones degradan a quienes las ejercen: mercenarios. El escriba está liberado de tareas manuales. los juegos corporales o el ejercicio de la inteligencia. término este último que denota claramente la inexistencia de libertad (no libre) que lo caracteriza. a los propósitos de quienes practican el a-schole o el negare-otium .más que fuerza de trabajo. El hombre libre de ese entonces. con los dedos como los de un cocodrilo —agrega el texto egipcio— Hiede peor que la hueva del pescado. por lo tanto. miserables sin nombre que son excluidos por el Estado de sus derechos políticos. En cuanto a los mercaderes. Era un auténtico y específico homo sapiens y tenía la . sólo serán tolerados en la ciudad como mal necesario. podemos encontrar un solo ejemplo de sociedad que considere el trabajo como fuente de virtudes cívicas. sino que derriba también las barreras puramente físicas de la jornada de trabajo”. la Unión Internacional de Organismos Oficiales de Turismo (UIOOT). como el de las leyes de la naturaleza. ¿No quieres adquirir la paleta del escriba? Ella es la que establece la diferencia entre tú y el hombre que maneja un remo”. para cumplir las funciones sociales del hombre. Los propietarios de esclavos de Egipto o de Grecia no concebían al hombre en el trabajo manual. Son los conflictos entre fuerzas y clases sociales los que han proyectado sus antagonismos en el tiempo a manera de escisiones. por razones de lo que conocemos hoy como “trabajo”. al capital para su incrementación. Tiempo libre o de ocio y tiempo de trabajo. el capital no sólo derriba las barreras morales. para el libre juego de las fuerzas físicas y espirituales de la vida humana –aun en la tierra de los santurrones adoradores del precepto dominical: todo es pura tontería. para la civilización greco-latina. dado que cualquier definición que se haga del mismo. A este respecto. obviamente. sino en el servicio de los dioses. por obra de la naturaleza y por obra del derecho. definía al turismo como “la suma de relaciones y de servicios resultantes de un cambio de residencia temporal y voluntario. se restituirá la unidad e integridad del tiempo. tanto para los egipcios como para la tradición judeo-cristiana y. sentencia al respecto: “La Naturaleza no hace zapateros ni herreros. ni en toda la Europa de la Edad Media y del Renacimiento. tenía la obligación de dedicarse exclusivamente a los juegos corporales y al ejercicio de su inteligencia. con ligeras variantes.

Sin embargo. religiosa o moral se correspondía con la necesidad de conservar los privilegios de los “hombres libres” o de los “ciudadanos”. el “Petit Larousse” define a la ociosidad como “vicio de no trabajar: perder el tiempo”). el ideal humano de los griegos. luego se reducirían a maldición divina. el dios barbudo y hosco. tampoco existía como tal el derecho al trabajo. Pero si no existía el derecho al ocio. La justificación filosófica. por causa de sequías. La política incluso. pasaría a figurar en el léxico común como una mala palabra. según Paul Lafargue. y luego. concebido como un tiempo necesario al disfrute de sus privilegios. ¡Que el gallo os advierta en vano la llegada del día!…¡Vivamos la vida de nuestros padres y divirtámonos ociosos de los dones que la diosa nos concede!”. molineras. lo que obligaba al hombre ejecutarlo en esos mismos términos desde antes que saliera el sol hasta mucho después de que aquél se ocultase. yerno de Carlos Marx. epidemias. Este. Las condiciones de vida eran tan precarias que la propia idea de felicidad. las artes o la política.para conservar su privilegiada condición de hombres libres. dedicará el resto de sus días a consolidar la nueva situación”. aparecía como maldición. aunque luego no supieran qué hacer con sus vidas. salvo para las elites y los nobles. conocido popularmente como “Aurélio”. Aquellos hidalgos españoles. además de su físico. de las clases sociales dominantes. heladas. estaban defendiendo. aceptados antes de Cristo como “males necesarios”. impedía el disfrute de dicho tiempo inclusive a quienes estaban a cargo de evangelizar o de ganar batallas. hasta finales del siglo XVIII. “Desde el inicio de la civilización hasta la Revolución Industrial —recuerda Bertrand Russell— un hombre podía producir por regla general y con arduo trabajo poco más de lo que requerían para subsistir él y su . por lo cual le estaba vedada cualquier otra actividad considerada inferior. como ya se sabe. el ocio no era improductivo. ni en Europa ni en América. Los vencidos entraron de lleno en el trabajo esclavizado -aunque algunos evangelizadores lo condenasen en nombre de la Divinidad. descansó toda la eternidad”. fue desconocida en Europa y por su intermedio en nuestro continente. Incluso se mantuvo hasta ya muy avanzado el proceso de descomposición de la monarquía en el siglo XVIII. por ejemplo. de esta manera. “Vicio de gastar el tiempo inútilmente”: tal la definición que se incorporaría tiempo después al “Pequeño Diccionário da Lingua Portuguesa”. ya que a través del ejercicio de la religión. y dormid plácidamente. pero ni siquiera la Iglesia pretende extraer virtudes de ese aspecto de la condición humana. por otra parte imposibles en un sistema económico y social democrático justo. participaba activamente en la conducción de civilizaciones. por inimaginable. el pensamiento. quién a su vez nos recordaba también en 1883: “Jehová. dio a sus adoradores el supremo ejemplo de la pereza ideal: tras seis días de trabajo.irrenunciable necesidad de cultivar su inteligencia. fue literalmente abolido tras la Conquista en el nuestro. no constituía un fin en si misma. que la novela picaresca nos muestra optando por una espantosa miseria antes que sufrir la degradación del trabajo. (Aún hoy. Además. o aquella nobleza tambaleante y exhausta que se aferraba todavía a sus desmesurados privilegios en momentos que la Revolución Francesa ya había difundido a los cuatro vientos una nueva visión de la justicia y de los derechos del hombre. “Economizad el brazo que hace girar la muela. en la vieja Europa. sino un medio del que se servían los ciudadanos –los nobles de la época. Todo tiempo de no-trabajo era impuesto desde afuera. y sin otros momentos “libres” que fueron los dedicados a cumplir con las obligaciones religiosas. El trabajo y el negocio estaban. El pueblo trabaja porque no tiene más remedio. según lo entenderíamos hoy. el ocio fue un ideal que rigió durante muchos siglos en las elites ilustradas y en los dueños del poder. La acumulación de riquezas que con auxilio de la Cruz y la Espada guiaba a la Corona Española.y la ociosidad. pero quien logra llegar al lugar selecto del grupo de holgazanes. Legitimado el ocio durante siglos en el Viejo Continente. tal era el canto del poeta griego Antíparos. “La inmensa mayoría de la población europea medieval tiene la necesidad de ganarse el pan con el sudor de su frente. guerras o catástrofes. aun sin saberlo. a manera de fatalidad. que tampoco era legitimada en algunas de las civilizaciones precolombinas.

Con el sólido respaldo de la Iglesia. en particular de los sectores más relegados. Soy la autoridad… y estaría dispuesto a ordenar que el domingo y después de la hora de los oficios. y no esa filosofía que. cuando la nueva clase capitalista se afirmó en el poder con los avances de la Revolución Industrial. Para alimentar estos vicios necesitan de dinero. el cura de San Nicolás. “la moral capitalista. por el contrario. aunque su esposa trabajara cuando menos tan duramente como él. El capitalismo se resistía inicialmente a conceder otro tiempo “libre” que no fuera el de descanso indispensable para la reposición de fuerzas y el mayor aprovechamiento de la capacidad física de los trabajadores. De ese modo. En la Francia que surge con la Revolución y proclama los “Derechos del Hombre”. para el hombre medio “el trabajo es el padre de todas las virtudes y la holganza la madre de todos los vicios. denunciaba en 1809 a los pobladores del lugar por cuanto “pasan el día en la taberna o en una de las muchas casas destinadas al abrigo de las gentes de este jaez y la noche en el fandango y deshonestidad. pese a la indignación de algunos sectores de las clases altas. se abriesen las tiendas y los obreros fuesen a trabajar”. comenzaba a disponer de algunos días feriados decretados por ley. Napoleón sostiene. pero con la habitual holgazanería les es un obstáculo la ocupación y el trabajo y se arrojan sin moderación a los bienes del pobre hacendado”. lo cierto es que el hombre tomaba conciencia de un tiempo cedido al dueño de la fábrica o de la oficina. Entonces apareció la posibilidad de concebir o asumir el tiempo de diferentes formas. situación ésta radicalmente distinta a la que había sido común a lo largo de las civilizaciones pasadas. data desde hace dos siglos aproximadamente. un pueblo de la campaña bonaerense. y sus hijos contribuyeran con su trabajo apenas llegaran a la edad posible. en 1807: “Mientras más trabajen mis pueblos. al menos teóricamente. la familia y los bienes del gaucho. Sin importar que a principios del siglo XIX la jornada de trabajo fuera de 15 horas en los adultos y de 12 en los niños. piadoso remedio de la moral cristiana. El derecho a trabajar. como hoy lo concebimos. le dice al hombre: ¡Goza!”. cuando el naciente capitalismo se ve forzado a incorporar a sus fábricas a masas de trabajadores miserablemente remunerados. El pequeño excedente por encima de las necesidades puramente dichas no quedaba para quienes lo producían. Thiers sostendrá a su vez en la Comisión para la Instrucción Primaria de la República Francesa: “Quiero hacer poderosa la influencia del clero porque tengo puestas mis esperanzas en él para que propague la buena filosofía que enseña al hombre que sólo está aquí abajo para sufrir. su ideal es reducir a un mínimo sus necesidades. que trabaja sin descanso ni protestas. así como el número de horas dedicado al mismo. Además. se origina particularmente a partir de la Revolución Industrial. pero remunerados al fin. Mientras que la población campesina seguía sin reconocer la existencia de horas de trabajo claramente diferenciadas de las del descanso —como sigue ocurriendo hoy con las grandes masas rurales de nuestro continente—. los trabajadores industriales y de servicios comenzaron a regirse por una hora de entrada y una hora de salida. suprimir sus ocios y condenarle al papel de máquina sin pasiones. mediante la cual el juez del lugar disponía de la persona.” Desde mediados del siglo XIX. le correspondía: un tiempo de sufrimiento y un tiempo de goce. La palabra ocio aparece siempre como contrapuesta a trabajo y bastará aplicare a éste toda clase de virtudes para que aquel aparezca necesariamente como el abismo donde se esconden las peores abominaciones”. menos vicios habrá. Así por ejemplo. Tal como señalaba Paul Lafargue. flagela con sus anatemas las carnes del trabajador. La Iglesia completaría esta necesidad de desarrollo capitalista y de incrementar la masa de trabajo en las flamantes fábricas. el gobernador del Río de la Plata prohibía en 1715 que se pronunciasen palabras “sucias y deshonestas” en las pulperías y que se jugase a las cartas mientras los sacerdotes celebraban misa en la iglesia. Cabe recordar también que en la Argentina rigió durante casi todo el siglo XIX la llamada “Ley de Vagos”. De igual modo.familia. sino que era apropiado por los guerreros y los sacerdotes”. el imperio español ya se había ocupado un siglo antes de denunciar y censurar en América Latina las prácticas que eran comunes en los momentos de ocio de los pobladores rurales y urbanos. y de otro tiempo que. aunque en nuestro .

libre. como la ampliación gradual de éste. Y no sólo porque de las 128 horas semanales restantes —suponiendo que trabaje 40 a la semana— deben deducirse las dedicadas a desplazamientos cada vez más prolongados y complicados entre el hogar y el trabajo. El desarrollo tecnológico le permitió mantener la producción y ampliar los márgenes del tiempo no ocupado. dicho tiempo empieza solamente allí donde cesa el trabajo determinado por la necesidad y la finalidad exterior. las más de las veces. El ocio.como no lo hizo ningún otro producto cultural de la época. Los trabajadores. el otium en su sentido más estricto sólo estaba reservado a las clases dominantes y a las elites vinculadas al poder económico y político en sus veladas sociales. situación que aprovechan los industriales y comerciantes del tiempo libre para ejercer su labor persuasiva e instalar. por su naturaleza. el cultivador de la inteligencia. Si las movilizaciones obreras exigían menor cantidad de horas de trabajo.o en los flamantes teatros líricos de diseño italiano programados según los patrones europeos en boga. exigía una transformación de la imagen del hombre. Una realidad que erigía el trabajo forzado y la sumisión como fatalismos ineludibles y vigilaba celosamente las formas de entretenimiento o de “ocio” que eran propias de los sectores relegados. antes que ser una virtud indiscutible. para convertirse en una nueva forma de apropiación por parte de industriales y comerciantes y. de los primeros exponentes del turismo como industria. El “Martín Fierro” de José Hernández se ocuparía de describir poética y dramáticamente esa situación del gauchaje –la “chusma civil” de la que hablaba Sarmiento. que dejó realmente de ser tal. Las primeras insurrecciones obreras del siglo XIX proclamaban por ello consignas tan elocuentes como aquellas de ¡Quien no trabaja no come! o ¡Plomo o trabajo!. o a realizar infinidad de tareas imprescindibles para la sobrevivencia física (adquisición de alimentos. por consiguiente. Entretanto. a no ser de manera polémica. manipuladas a través de los medios masivos de comunicación y de . principalmente. en los salones literarios –en los que el mate era desplazado por el té y los bailes típicos de la colonia por danzas europeas. El desarrollo de las nuevas fuerzas sociales en las naciones en vías de rápida industrialización. por su parte.caso no era para obligarlo a incorporarse a las fábricas que no existían. también. es decir. el trabajador de las grandes urbes vive entre la inacción y el hastío. es decir. Si en el siglo XIX la semana de trabajo era de 70 a 90 horas. Para Carlos Marx. Sin saber realmente qué hacer. necesidades falsas. y la tecnología en su revolución permanente posibilitaba lograr lo mismo en menor cantidad de tiempo. un privilegio imposible de mantener en momentos en que las flamantes clases capitalistas sabían del valor que había empezado a tener el tiempo. Era.) sino. atención del hogar. porque la totalidad del tiempo disponible para una actividad autónoma encuentra al individuo de la sociedad industrial prácticamente desprevenido. que el hombre disponga hoy de un tiempo verdaderamente libre. Si para los griegos y los romanos el hombre libre había sido el homo sapiens. El capitalismo fue el primero en percibir la nueva posibilidad lucrativa del tiempo de ocio. para el capitalismo la nueva imagen valorada no era otra que la establecida por las aptitudes físicas laborales. cuidado de los hijos. también comenzaban a establecer la valoración de su capacidad laboral y las horas que dedicaban al trabajo. se había convertido en un serio obstáculo para el desarrollo de la nueva sociedad. se encuentra más allá de la esfera de la productividad propiamente dicha. A lo cual agrega: “Solamente se puede considerar tiempo libre aquél que permite el desarrollo de las cualidades humanas”. y en los países industrializados ella oscila actualmente alrededor de las 40. sea en los aristocráticos y afrancesados palacios y residencias porteñas. sino “para ensanchar el hinterland del progreso agropecuario o a ser milicos de la conquista del desierto que conquistaron para otros”. etc. Poco después comenzarían las campañas para la reducción de las horas de trabajo y en consecuencia por la aplicación del llamado tiempo “libre”. no puede afirmarse. ¿por qué no comenzar a estudiar la manera de hacer también lucrativo el llamado tiempo libre de las grandes masas proletarias? La interrogante tuvo pronta respuesta: hacia fines del siglo pasado confluyeron tanto los avances tecnológicos capaces de facilitar nuevas formas de empleo del tiempo de ocio.

). Asimismo. El capitalismo. podríamos decir que el capitalismo no deja tiempo alguno disponible “. Abunda y se multiplica el subempleo y el desempleo. Allí el trabajo está. programas de TV que la persona no elige. videocaseteras o computadoras. pero sin cuyo consumo la sociedad capitalista no se retroalimentaría. Se habla. y el aprovechamiento de ese estado de inacción social por parte de las empresas multinacionales o locales incapaces de concebir otra práctica que la del consumismo. es decir. Las leyes del consumismo se convierten todo el tiempo en una unidad indivisible de producción y consumo mercantil e “imponen progresivamente un régimen de explotación del tiempo total. también lo está el ocio. En pocas palabras. allí donde le resulta conveniente y cuando ello le reditúa beneficios.infinidad de recursos cada vez más atractivos y sofisticados. Cabe recordar además que la importancia económica que alcanzó el tiempo de ocio. razón por la cual el individuo los ve o. Lo que el capitalismo se ve obligado a ceder en la empresa. por lo tanto.. Sin embargo. etc. relativamente garantizado. de “derecho al trabajo” y “derecho al ocio”. por el cuadro de vida (transportes. incluso allí donde la capacidad de consumo es .. se estima que en los países más industrializados los ingresos de la población dedicados a actividades relacionadas con el tiempo libre alcanzan porcentajes considerables: los trabajadores industriales y agrícolas gastan en él más del 20 por ciento de sus ingresos y los ejecutivos un promedio del 30 por ciento. Por ejemplo. en tanto este recurso no puede ser explicado al margen de la situación referida. en su sentido de disfrute del tiempo. la enseñanza. por ejemplo. vivienda. costos de producción y redes de distribución y consumo. tiende a recuperarlo a nivel del cuadro de vida. Hace pocos años una de las más poderosas centrales sindicales de Francia. a pesar de que el hombre o individuo no realiza labores remuneradas. los trabajadores de los países industrializados. es condenado al hastío. el derecho al trabajo todavía no existe para las grandes masas. la salud. la cultura. antes bien. la sociedad industrial capitalista tiende a modelar un tipo de ser humano subordinado al funcionamiento del sistema. la marginalidad. El llamado tiempo libre en una sociedad industrializada de tipo capitalista no es un tiempo realmente de ocio. la sociedad de consumo se ha apropiado también del resto del tiempo. manejado por otros. denunciaba la situación en estos términos: “En el estadio actual del desarrollo capitalista. medio ambiente. según el cual el llamado ocio constituye un tiempo en el que. los norteamericanos invierten en dicho tiempo –en lo que llaman “industria del entretenimiento”.). En la medida que se adueña del tiempo de trabajo de la población. A través de su acción en esos dominios. sin duda los más beneficiados con el incremento del tiempo libre. Dentro de este contexto global de la importancia del tiempo libre y de su evolución a través de la historia. En los países subdesarrollados. constituye una mercancía que tiene para el sistema dominante un proceso específico. ha impuesto gradualmente nuevas formas de “trabajo” sobre los momentos de ocio: por ejemplo. pero tales derechos no tienen la misma vigencia en las naciones industrializadas y hegemónicas que en las nuestras. la CFDT. supera a la de muchas de las más decisivas actividades económicas de la sociedad. estimula el empleo del tiempo libre —su producción y consumo — como puede hacerlo con automóviles. pudiendo explotarle así en esos nuevos mercados. el hastío. la situación de los trabajadores está cada vez más marcada por su existencia fuera de la empresa (. la información. han exteriorizado en reiteradas oportunidades su opinión crítica. cabe recordar que junto al análisis global de este problema. en consecuencia tampoco podemos hablar del derecho al ocio.un volumen igual o superior al que se destina en el presupuesto nacional a los gastos de defensa. se deben ubicar también los antecedentes del turismo. el consumo. En relación a este tema. sea cual fuere el uso que se haga del mismo. o un tiempo no ocupado. sufre una explotación tan efectiva como la del trabajo propiamente dicho. desatendiendo los equipamientos colectivos en su conjunto. el tiempo libre. se debe insistir en las características diferenciadas y peculiares de nuestros países. privado de alternativas para un uso realmente creativo del tiempo libre. en cambio. De esta manera el uso del tiempo comienza a ser heterónomo. cuando menos. salvo evidentemente los que son necesarios como infraestructura o desarrollo desde el punto de vista capitalista”. la frustración más o menos generalizada. etc.

C. afirma Demócrito varios siglos antes de Cristo. A través de ese aprendizaje. una manera no sólo de saber más sino de sentir bajo los pies una tierra que pertenece a todos los hombres. a manera de un derecho relativo que han conquistado solamente reducidos grupos sociales de clase media y alta. Para Tomás de Kempis era muy difícil que el viajero llegase a la santidad. Hace de algún modo a la Gran Utopía de la existencia misma. Entre los grandes éxodos y los grandes “resort” “Se debe viajar para conocer el espíritu de los países que se recorren y sus costumbres y para frotar y limar nuestro cerebro con los demás. de enriquecerse con información e ideas vitales para su desarrollo. viajar. Hubo. y lo hacía naturalmente desde el interior de una tierra y una patria: la potencia helénica en plena expansión sobre el mundo entonces conocido. los versículos de Daniel refieren el ir de un lado hacia otro como una virtud para el conocimiento. forzado o por propia elección. Es por eso que hablar de tiempo libre y de turismo en un sistema como el nuestro significa hacerlo. importantes en algunos países pero de escasa significación si se los visualiza en el marco de la situación global latinoamericana. con lo que incrementó sus aptitudes frente a quienes elegían o se veían compelidos a aceptar el inmovilismo. de descubrir nuevos horizontes y conocer aquello que otros hombres ya conocían. incluso la mentalidad fixista se conservaría hasta muy entrada la época moderna en algunos filósofos y escritores liberales como Poggio o poetas como Alfieri. abriendo nuevas rutas que permitirían la movilización y el control político y militar. Yo quisiera que los viajes empezaran desde la infancia y en primer término… por las naciones vecinas. los . Una potencia que ya en el siglo VIII A.reducida o nula. el derecho al descanso y al ocio proclamado en la “Declaración Universal de los Derechos Humanos” en 1945 todavía no nos pertenece. marcaron un nuevo tipo de desplazamiento. Las conquistas de Alejandro el Grande. por ejemplo. filosofías y doctrinas que proclamaron en cambio las presuntas virtudes del inmovilismo. en nuestra situación. y lo sigue siendo hoy. con lo cual se facilitaría a los sectores privilegiados hacer de los viajes formas de distracción. “Ensayos” Los cambios de lugar y los desplazamientos han sido una constante en la historia del hombre. diversos factores obligaron al hombre a desplazarse de un espacio a otro. Recorrer las extensas geografías. habría empleado su otium para viajar por las tierras vecinas a fin de observar y reflexionar sobre sus costumbres. era en la antigüedad. Pero a pesar de estas resistencias. asistía al desplazamiento de grandes masas de su población para presenciar las competencias deportivas que tenían lugar cada cuatro años en Olimpia. Petrarca sostenía al respecto: “Si la inmovilidad es sinónimo de constancia. En la Biblia.C. Entre ellas recordamos las de los benedictinos que dominaron la época medieval y las de los mendicantes que hacían votos de estabilidad. En este sentido podríamos afirmar con certeza que. formas de vida y de organización social. aventurarse —como ya está ocurriendo— hacia el espacio sideral. Ellos fueron simultáneos a la voluntad de ampliar sus posibilidades. toda tierra es patria suya”. Las grandes civilizaciones del planeta alcanzaron su consolidación entre otras cosas por su movilidad física. en donde la lengua difiera más de la nuestra”. y una mayor posibilidad para transformar la realidad. “Para el hombre bueno y prudente. Heródoto.. lo que implicó la existencia de una movilidad espiritual y pensante. forma parte indispensable y natural del ideal humano de aprehender lo conocido y lo imaginado. en el mejor de los casos. recorrer el planeta. en siglo IV A. Desplazarse. los más constantes de todos son los muertos”. es cierto. Miguel DE MONTAIGNE.

estimulando la aparición de casas de hospedaje. ya que para los ciudadanos vulgares (y no digamos nada de los esclavos. al igual que los promovidos desde España y Portugal en el siglo XV y XVI. pero ese disfrute siempre se monopolizó en quienes conformaban la aristocracia de turno. haciendo que estas formas de prototurismo ya estuvieran vinculadas al desarrollo económico. El mundo entero era un enigma salvo para los que. viajes de placer. llegó a poseer diecinueve residencias entre Roma y Bayas. se poblaban. tenían finalidades muy precisas. por lo menos una vez al año. elaborado 150 años A. poco tenían que ver con nuestra idea del turismo. que al parecer distaba mucho de contarse entre los más ricos. conexiones marítimas para otros lugares del imperio. tratando de reforzar o inaugurar intercambios comerciales. pero tales desplazamientos. salvo el que podían producir quienes se habían reservado la aptitud de ejercitar el pensamiento. sostenidos en esa sujeción e inmovilismo de las grandes masas. ya que expresaban simplemente la voluntad de expansión comercial o de conquista de lejanas y desconocidas latitudes. en las épocas de la expansión de los imperios. aunque ésta de algún modo se hallaba implícita. que a su vez ya habían pasado largas temporadas invernales en las villas que rodeaban la Roma imperial. Con posterioridad a la caída del Imperio Romano. se accedía al desplazamiento hasta más allá de donde alcanzaba la mirada. Ellos partían con regularidad hacia lugares considerados santos e involucraban a peregrinos de muy diversas creencias. Así. por lo tanto. De ese modo. excepto por razones impuestas desde el exterior. las dueñas del imperio. las playas del Lacio o de la Campania. pasando por Atenas. ya que. Pero en términos generales. una vez llegados a las playas. de elegantes familias patricias. que se incrementaron en la Edad Media. cuyas finalidades no eran otras que las de ubicarse en espacios más satisfactorios para su sobrevivencia. y tras los filósofos y los Homo sapiens irían los ciudadanos y los esclavos para establecerse permanentemente. junto con el disfrute del ocio por parte de las elites aristocráticas. como hoy los conocemos. Muy raramente. en la antigüedad la mayor parte de la población transcurría su vida inmovilizada en el espacio donde nació. Los célebres viajes del veneciano Marco Polo a fines del siglo XIII. fueran . en los hombres “libres” de la época. Ella fue obtenida técnicamente por la construcción de una grandiosa red de rutas romanas” . daban una descripción de los sitios que era recomendable visitar desde Delfos hasta Olimpia. creció el número de viajantes intrépidos que recorrían Europa y llegaban hasta la China. poco tenían que ver con la noción actual de turismo. Menos relación tenían con el turismo los éxodos obligados de muchos pueblos o los grandes movimientos nómadas. Los viajes no eran. lo cual convirtió a los nuevos espacios en centros de distracción. tal género de vida estaba reservado a una selecta elite. “La situación política y también económica exigían una homogeneización del imperio. y las costas de la Etruria. auténtica columna vertebral sobre la que descansaba la casi totalidad de las fuerzas productivas del Imperio) los 182 días de asueto que llegó a marcar el calendario romano en su mejor momento.griegos consolidaron su influencia sobre el mundo entonces conocido. a cual más asombroso.. La vida de esos patricios. y de sus excesos han llegado hasta nosotros numerosos ejemplos. transcurrían en unas condiciones materiales notoriamente inferiores. social y político de la época.C. El propio Cicerón. Experiencias más aproximadas al concepto moderno de turismo podrían ser. transcurría en medio de una fastuosidad y un lujo nunca igualados. disponían de otium suficiente para introducirse en las grandes rutas religiosas y comerciales. o en el placer de la aventura y el descubrimiento de otros espacios. por lo menos. Los escritos reunidos en “Peregrinaciones helénicas” o “Descripción de Grecia” que produjo Pausanias en ese período. que podríamos asociar más a la voluntad del neg-ocio que a las del disfrute del tiempo libre. Los historiadores del turismo han encontrado antecedentes de los viajes de placer y del sofisticado empleo del tiempo libre en todas las civilizaciones. los desplazamientos promovidos por razones religiosas. Pero como puede imaginarse. el imperio romano estuvo asociado a un desarrollo importante de las comunicaciones. podrían definirse como un libro de geografía o una de las primeras guías de prototurismo.

fomentaba las artes y trabajaba sin pudor alguno al lado del misérrimo proletariado.que estaban en condiciones de utilizarlo. Por ejemplo. a manera de segunda residencia. posibilitó la rápida inserción de las actividades turísticas en el tiempo de las minorías privilegiadas –dentro de las cuales comienza a desarrollarse la clase media. existiendo ya condiciones para que los mismos retomaran sus características culturales. término que se utilizó después en Francia para designar a toda persona que viajaba por placer o curiosidad. aunque de manera distinta a como lo concebían las antiguas civilizaciones. Poco después inauguraron las primeras colonias de vacaciones. el triunfante sistema capitalista permitía que los nuevos burgueses y empresarios dispusieran simultáneamente de un tiempo de ocio y de un tiempo de neg-ocio. . con sus explosivas innovaciones tecnológicas. convirtiendo a Italia en el centro de los desplazamientos europeos por su mayor tradición cultural. Según refiere Augusto A. De esta manera. A través de esos viajes. así como información sobre las modalidades de la lengua y los dialectos. la utilización del vapor en las locomotoras permitió en los inicios del siglo XIX un crecimiento vertiginoso del ferrocarril que modificó las nociones de tiempo y espacio. “Cada turista que regresaba a Inglaterra debía llevar con él la prueba de que su viaje había sido un baño de cultura del Viejo Continente. Junto a los desplazamientos en el interior del Viejo Continente aparecían. Propietarios de campos y aldeas —que los burgueses habían sabido retirar del dominio aristocrático— las nuevas clases dirigentes comenzaron a utilizar dichos espacios para instalar en ellos la casa de campo. En el siglo XVIII ya se empleaba en Inglaterra la frase de origen francés “faire le grand tour”. además de pensar y cultivar la inteligencia. como en la época del Imperio Romano. no eran más que copias idénticas de aquellas del siglo XVI en Italia. En relación a los primeros. el fin de los viajes cambió nuevamente. Contribuía a ello el hecho de que la economía dejaba de ser de mera subsistencia y se convertía en patrimonio de un sector social privilegiado que. organizaban largos recorridos por diferentes países del continente europeo. fueron elaborándose crónicas e informaciones — guías prácticas en su tiempo para otros peregrinos—. a la manera de lo que habían hecho los griegos antes de Cristo. hacía política. El ocio comenzaba realmente a serlo. Maya. Las casas del Siglo XIX de la nobleza inglesa. en resumen. La Revolución Industrial. La primitiva dicotomía era de este modo superada en la nueva realidad histórica. en los desplazamientos en el interior de cada país y en las relaciones con los países vecinos. Transportes e infraestructura hotelera fueron los dos soportes en los que se asentó la floreciente actividad turística. a través de los cuales se consolidaban las posibilidades de cambio histórico. También describió los atractivos y sitios de diversión en los alrededores de París. o por motivos culturales”. budistas o hindúes. Pero no fue sino hasta el siglo XVII que el número de visitantes de centros culturales y grandes poblaciones adquirió dimensiones importantes para la época. A tales viajeros se les empezó a denominar “turistas”.cristianos. preparatorias del turismo moderno. En el Renacimiento. La aparición de la burguesía y su creciente influencia en las decisiones económicas y políticas se sostenía. Estos grupos de viajeros incorporaron también actividades propias del ocio. A través de esos desplazamientos la burguesía europea también se apropiaba del conocimiento de las regiones visitadas. de algún modo. A estos recorridos los designó con las expresiones de “le grand” y “le petit tour”. musulmanes. particularmente los orientados en la época medieval hacia Roma y Santiago de Compostela. publicada en 1672 por De Saint Morice —según refiere Oscar de la Torre Padilla—. los lugares estables para el disfrute del ocio. En una guía de los extranjeros en viaje por Francia. se elaboró incluso una especie de guía para peregrinos que redactó Amerege Picaud en 1140. la fachada del “Burlington House” era una imitación casi perfecta del “Palladio ´s Palazzo Porto”. así como una importante infraestructura de conventosalbergues. aquel que según los egipcios tenía los dedos como los de un cocodrilo. tanto para complementar su educación como por preocupaciones de cultura. un claro pero rudimentario antecedente de la actividad turística. para referirse a aquellos jóvenes que. “se daba detalle de los caminos y sitios de interés.

omitiendo aquello que era más valorado en la burguesía del Viejo Continente: su propia geografía. En ambos casos se podía viajar muy barato. hacia 1800. “Un viaje por el Rhin”. y sus oficinas le protegerán de la lluvia. en 1851. En esta descripción nos estamos refiriendo. so pena de ser castigados como “gaucho malos” o “matreros”. siendo éste su motivación principal. a la situación que estaban experimentando las naciones dueñas del poder mundial y no a la de los países. creó la agencia de viajes “Thomas Cook and Som”. inclusive. En 1839. Es también la época de la playmanía (manía del juego). los trabajadores y peones rurales estaban obligados a utilizar la “papeleta” que les otorgaba el dueño de la estancia donde trabajaban. Poco después. a transportar la riqueza agrícola y ganadera del país hacía la Ciudad Puerto que era Buenos Aires. aunque el viaje en diligencia era penoso y confortable. Thomas Cook movilizó cerca de 600 personas con motivo del “Congreso Antialcohólico” de Leicester. En 1841. colonizados por aquel o dependientes del mismo. y le harán pasar una estancia cómoda y satisfactorias. . introdujo los viajes individuales al por mayor con todos los gastos incluidos. ubicados en la periferia. A. el vocablo “tourist” significaba de modo explícito la teoría y la práctica del viaje de placer. sin conocer las elites dominantes otra forma de veraneo que los viajes a las principales ciudades europeas o algunas semanas en las grandes estancias bonaerenses. Es la época del boom turístico italiano. se convierten en destinos turísticos y no ya solamente en países de emigración o comercio”. editada en Coblenza. ni menos aún. pues en los cupones se indica cuánto debe pagar. Les venderá un pasaje a cualquier lugar del mundo… Les proporcionará hoteles en cualquier parte… y no les cobrará suplementos. las estaciones termales. Oriente. lanzaba en Gran Bretaña un “Manual para viajeros en Suiza”. inaugurando con un viaje redondo los desplazamientos en grupos con fines lucrativos. al mismo tiempo que por ferrocarriles. sobre la base de un manuscrito de J. organizados a través de sus oficinas en 68 países. una vez concluida la “Conquista del Desierto” junto con el exterminio del indio y el gauchaje. ni las agencias de viajes. que desplazó a la de origen francés “grand tour”. le conseguirán un taxi… le facilitarán las guías… o cualquier cosa que pueda desear. no eran construidos por los ingleses en la Argentina o en otros países de América Latina para facilitar o promover los desplazamientos de las clases adineradas hacia los espacios internos más atractivos. Pero entre 1840 y 1960. Cook será su banquero allá donde vaya. Klein. Entre quienes hicieron alabanzas de esa integración de servicios estuvo el escritor norteamericano Mark Twain. Sólo la aristocracia se interesaba en ello. seguía siendo peligroso y costaba muy caro. John Murrau. la situación cambió rápidamente con la invención del ferrocarril. un siglo antes del boom turístico español. fecha clave para el turismo. los “American Express”.Fue en Gran Bretaña donde se acuñó. Luego vendrían la “belle epoque” de la Cote d´Azur. No existían en nuestro caso ni los grandes hoteles. Le recomiendo que viaje con Cook. En esa época. No conozco a Cook”. El viaje era siempre muy largo. la Argentina de ese período ignoraba prácticamente todo en relación al turismo en ascenso. que sería el origen de millones de viajes. y hago esto sin compromiso ni comisión alguna. Los empleados de Cook se ocuparán de su equipaje en las principales estaciones. La articulación empresarial de los distintos rubro del servicio turístico ya estaba hecha. Por su parte. los casinos. Al respecto escribía: “Cook ha hecho fácil y placentero viajar. En espacio de medio siglo. Estas preferían viajar a Europa antes que a las provincias del interior. cuando debían realizar algún tipo de desplazamiento fuera de la misma. se lanzó la primera guía impresa por Karl Baedeker. Los ferrocarriles. destinada a referir el viaje por el continente europeo que todo joven inglés bien educado debía cumplir para terminar su educación. a caballo o en coche. En 1822 se crea en Dieppe la primera “Sociedad de Baños”. “Desde 1811. obviamente. que sería retomado y ampliamente difundido por “American Express” a partir de 1882. Cook organizó su primer viaje con guías. En 1846. Los ferrocarriles estaban destinados entonces. como los nuestros. Como próspera neocolonia británica. con destino a la cabecera del Imperio Inglés. la palabra “tourist”. y cinco años después. el Extremo Oriente y el Norte de América. en 1862. También inventó el “cheque del viajero”. toda Europa estaría cubierta de guías.

el hotelero Charles Ritz dio un impulso sin precedentes a la hotelería de lujo. fue cediendo paso al de playas cálidas.fueron gerentes ferroviarios. de Londres. sino precisamente allí donde exista un ambiente social idéntico al que se ha frecuentado durante el invierno. el “Ritz” de París. no sólo carbón. al abrir el “Gran Hotel” de Roma. donde se ofrecieron por primera vez habitaciones privadas y servicios muy cercanos a los que hoy ya son comunes en la actividad turística. eran inmigrantes de las regiones más pobres de Europa o revolucionarios expulsados de las sangrientas rebeliones en el Viejo Continente. Del país no les gustaban ni las mujeres. tramar matrimonios y cimentarse como nueva clase hegemónica. y el caucho convertido en neumático en 1888.UU. En 1898 se creó la “Liga Internacional de Asociaciones Turísticas”. en 1893. La aspiración máxima es convertirse en “veraneantes de toda la vida” y el mayor temor es que los advenedizos (generalmente de clase inferior) lleguen a ser tan numerosos como para hacer ostensible el descenso del “tono” ambiental”. fundada en 1869. “los únicos ingleses que vinieron al Plata –recuerda Arturo Jauretche. vagones y tinta para escritorio. sino también esposas”. El motor de combustión interna reforzó con éxito la labor del vapor como fuerza motriz. se generalizó el uso del automóvil (en 1913 la empresa Ford tardaba 12 horas en producir un vehículo. a fines del siglo XIX. No se trataba ya del turismo elitista apropiado por quienes conservaban todavía el primer ideal del otium. en cambio. Sin embargo se vivía aún una época de transición. principalmente en el centro de Europa. simultáneamente con la expansión colonial del capitalismo sobre amplias regiones del planeta.En cuanto al “turismo internacional” este todavía era una noción inexistente: los únicos que venían al país. hizo otro tanto con los “caminos de hierro”. Al mismo tiempo. El turismo practicado por las viejas clases dominantes. en cambio. dados a través de la multiplicación del número de hoteles como unidades tipo de hospedaje (en 1908 se inauguró en los EE. haciendo apreciar a la alta sociedad de la época el confort y refinamiento de cierto tipo de turismo. basada en los touring clubes y organismos nacionales dedicados a las actividades del turismo deportivo. pues importaban. comenzaba a desarrollarse en la mayor parte de Europa una pequeña y mediana hotelería que iba a servir de base al auge del turismo de masas a partir del siglo XX. automovilísticos. experimentó avances importantes. en 1898. y a otras organizaciones nacionales e internacionales. nació entonces lo que hoy conocemos como “veraneo”. Asimismo. alpinismo. llevando en 1925 —siete años después de la creación de la Sociedad de Naciones— a constituir en La Haya la “Unión Internacional de Organismos Oficiales de Publicidad Turística” (IUOPTP). Cuando en 1927 la Ford . En ese entonces aparecieron las carreteras modernas y se mejoraron los ferrocarriles. por las estipulaciones de la Ley Mitre. considerado el mejor del mundo. Pronto aparecieron los clubes automovilísticos que se unieron a los dedicados a la náutica. Y si en éste. que después de la Segunda Guerra se convertiría en la “Unión Internacional de Organismos Internacionales de Turismo” (UIOOT). pero tampoco del turismo de masas de nuestro tiempo. las clases socialmente acomodadas apelaban al ferrocarril o a los lugares de veraneo para disfrutar de su tiempo de ocio. Pese a ello. donde las familias burguesas se valían del ocio para ejercer conocidos negocios como los de concertar relaciones públicas. el hotel “Buffalo Statler”. ejemplificado principalmente en los hoteles termales. espacio de tiempo durante el cual las familias burguesas se desplazaban de un lugar a otro. en 1925 lo hacía en 10 segundos) y se multiplicaron las posibilidades del transporte aéreo. en las postrimerías del siglo XIX. ciclismo y prácticas pedestres. en 1899. “Se los lleva no a un lugar exótico y excitante. aunque con lentitud y dramáticos altibajos como fue el provocado por la depresión de los años 30. Se dice que ya en 1829 existía en Boston un hotel. Durante la primera mitad del presente siglo la actividad turística creció en volumen. A ello contribuía el acelerado avance tecnológico en los transportes. En Europa. El desarrollo de la hotelería y de las agencias de viaje se presentó junto con la revolución de los transportes terrestres. primero ferroviarios y después. asimismo. considerado como el primer hotel comercial moderno) y del surgimiento de escuelas de hotelería. y el “Carlton”. misma que se integró a la Unión Internacional de Hotelería. llevando consigo la mayor parte de los signos que le permitían identificarse y reconocerse.

lo cual. Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo (CNUCED). El descanso dominical se instituyó en algunos países de Europa a principios de siglo. y las compañías de aviación lo hicieron en 1945. la población de los países más industrializados comenzó a gozar de mejores condiciones de vida y de leyes sociales más favorables. la cultura y el medio ambiente. “Giulio Cesare. pese a su irregularidad. los tours. Distintas conferencias mundiales entre estos y otros organismos han servido para coordinar o promover a escala internacional las actividades de los principales agentes del sector. A esto se agregó también el rápido crecimiento de las empresas multinacionales.. Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). A su vez. las agencias de turismo se agruparon en 1949 en la “Asociación Mundial de Agencias de Viajes” (WATA). la intervención creciente de los organismos estatales en la actividad turística. Entonces el proceso se potencializó. era constante. El sector turístico internacional se organizó en instituciones representativas de los países participantes y de las empresas privadas. Este veloz desarrollo se asentó en dos factores principales: uno de ellos fue la rápida acumulación por parte de las naciones centrales de cuantiosos recursos económicos. en 1939. las agencias de viaje convertidas en ejes de organización turística a través de sistemas de reservaciones. Entre ellos figuran las Naciones Unidas y algunos de sus programas más relevantes. considerando su incidencia en los campos de la economía. debió superarse la tragedia de la Segunda Guerra para que todo lo producido durante la época de transición sirviera de trampolín a las nuevas demandas. El volumen de 12 millones de turistas que arribó a Europa en los preámbulos de la Guerra. A su vez. este se convertiría luego en permanente y acelerado. la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). En 1946 la “Unión Internacional de Organismos Oficiales de Publicidad Turística” (IOPTP) se transformó en la “Unión Internacional de Organismos Oficiales de Turismo” (UIOOT). El “consumo de masas” se hizo extensivo a la mayoría de la población europea y norteamericana. etc. Otro tanto ocurrió en las regiones turísticas principales dominadas por las naciones industrializadas. lo cual se verificaría en los transportes con el desarrollo acelerado del jet que duplicaría por dos la velocidad de vuelo y las aeronaves de gran capacidad como el “Jumbo” y el “DC-10”. cuando se constituyó la OMT. amplió los márgenes del tiempo libre estimulando la recreación y los desplazamientos turísticos. En las naciones dominantes las bases estaban dadas para que el turismo se convirtiera en el fenómeno de carácter masivo que hoy posee. el Fondo Monetario Internacional (FMI). en la “Asociación Internacional de Transporte Aéreo” (IATA). el sector hotelero quedó nucleado en la “Asociación Internacional de Hotelería” (AIH). la aparición de los travelers checks y los modernos sistemas de crédito. año en que daría lugar a la actual “Organización Mundial del Turismo” (OMT). volase el primer jet de la compañía Powers. Si el crecimiento de la actividad turística desde principios de siglo hasta la Segunda Guerra. la modernización y diversificación de la actividad hotelera. Paralelamente. producto de la situación interna imperante en cada país. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Asimismo.terminó de producir sus primeros 15 millones de automóviles. sustituyendo cada vez más lo que hasta los años 50 era privativo de los grandes transatlánticos “Queen Elizabeth”. el empleo. y las nuevas formas en que . pero también de su poder sobre las economías de las regiones llamadas periféricas. y en 1918 importantes sectores de la clase trabajadora conquistaron la jornada de ocho horas. como UNESCO. Diversos organismos internacionales se han sumado también en las últimas décadas a la cooperación con el sector turístico. la expansión del automóvil y la proliferación de líneas de ferrocarril. etc. crecería a 23 millones en 1953 y a 120 millones. en 1975. Esto permitió a las grandes potencias incrementar los niveles de su renta nacional y proceder a una distribución de la misma en sectores sociales más amplios. organismo rector del turismo internacional hasta 1975. Sin embargo. unido a las conquistas de derechos laborales de la clase media y trabajadores fabriles. “France”. el primer avión había cruzado el Atlántico y faltaría poco más de una década para que. el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). el derecho a las vacaciones pagadas sería incorporado en 1936 en algunas legislaciones. la aparición de normas y criterios que uniformaron la nueva industria y le imprimieron un estilo y un idioma universales.

antes que reducirse.4 por ciento del ingreso. aquella cuya renta anual es de 1 300 dólares o más. se moviliza el capital y los productos. El privilegio del “consumo de masas”. alrededor de 6 mil millones de dólares al año. Aquello que había comenzado a incrementarse en los inicios de nuestro siglo. En cambio. poderosos grupos bancarios. ello equivale a menos de la tercera parte de solamente el mercado de automóviles en los Estados Unidos. bajo las cuales se integran cada vez más los servicios.6 por ciento. y algo semejante está ocurriendo entre los países pobres. generalizado en las naciones dominantes. van a controlar. La demanda de dicho consumo representa. pues han sido los créditos a empresas y gobiernos los que han posibilitado desde sus orígenes su ulterior desarrollo tal como existe actualmente: sin el crédito. el 50 por ciento más pobre de la población tiene el 13. se consolidó después de la guerra de manera casi definitiva. gigantescas cadenas de hoteles. En América Latina. ajustar y repartir los mercados. La brecha entre los países ricos y pobres. esta industria no hubiera existido”. “Las firmas multinacionales turísticas. tendencia que antes que reducirse se acentuó en los últimos años. A partir de la aparición del capital financiero es posible desarrollar la industria turística a nivel mundial. es decir se dinamiza la circulación de los mismos. se ha incrementado cada vez más. por ejemplo en México. carencias de alguna manera parecidas a las que caracterizaban en la antigüedad a los hombres excluidos de las categorías de “ciudadanos” o “libres” . medios masivos de promoción y publicidad. acapara el 86. las grandes compañías transnacionales de turismo. respecto al disfrute efectivo del turismo. se sostienen y actúan para una ínfima minoría de la humanidad: aquella que se elevó al nivel del “consumo de masas”.se integraron las diversas actividades económicas y financieras en las áreas de producción. En ese proceso el papel de los países subdesarrollados ha sido simular al cumplido en otros sectores de la economía: de sumisión en algunos casos. Grandes compañías aéreas. las grandes masas del Tercer Mundo. es decir. se reduce en nuestro caso a apenas el 5% de la población latinoamericana. empresas internacionales de renta de automóviles. el crédito y los servicios. agencias mundiales de viajes. y claramente dependiente y complementario en la mayoría de las situaciones. mientras que el 50 por ciento más rico. el comercio. quienes conforman más de las dos terceras partes de la población del planeta soportan. con lo cual se eleva la tasa de ganancia. Por ello cabría afirmar que los tours operators. fueron tejiendo a nivel transnacional redes empresariales hasta convertirse en esa especie de “cadena de cadenas” que maneja la mayor parte de la actividad turística mundial. que es una de las naciones más desarrolladas de América Latina.