Mi alma siente una tristeza de muerte.

Quédense aquí, despiertos conmigo

“Cuando Jesús llegó con sus discípulos a una propiedad llamada Getsemaní, les dijo: «Quédense aquí, mientras yo voy allí a orar». Y llevando con él a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse. Entonces les dijo: «Mi alma siente una tristeza de muerte. Quédense aquí, despiertos conmigo». Y adelantándose un poco, cayó con el rostro en tierra, orando así: «Padre mío, si es posible, que pase lejos de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya». Después volvió junto a sus discípulos y los encontró durmiendo. Jesús dijo a Pedro: «¿Es posible que no hayan podido quedarse despiertos conmigo, ni siquiera una hora? Estén prevenidos y oren para no caer en la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil». Se alejó por segunda vez y suplicó: «Padre mío, si no puede pasar este cáliz sin que yo lo beba, que se haga tu voluntad». Al regresar los encontró otra vez durmiendo, porque sus ojos se cerraban de sueño. Nuevamente se alejó de ellos y oró por tercera vez, repitiendo las mismas palabras. Luego volvió junto a sus discípulos y les dijo: «Ahora pueden dormir y descansar: ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levántense! ¡Vamos! Ya se acerca el que me va a entregar».

Palabra de Dios

peligros en lugares despoblados. cinco veces fui azotado por los judíos con los treinta y nueve golpes. y ahora Dios. de que era instrumento de su voluntad. de pueblos enteros. 42). En mis innumerables viajes. La certeza inquebrantable de que no estaba nunca solo (cf. Al final indica lo que para él era lo más triste. tres veces fui flagelado. Testigos de esperanza. a veces nos defraudan. nos traicionan. Abbá. … Quizá todos nosotros. peligros en la ciudad. Jn. como en nuestro tiempo. esde Dios al que llamaba Padre. parece callar. roza […] el abismo del abandono. morales y espirituales». la misma luz de la fe y el amor parece que se apagan y caemos en la tristeza y angusta. En ciertos momentos. Pablo ha hablado de sus momentos de abandono más cruciales: «Con frecuencia estuve al borde de la muerte. de que el Padre siempre lo escuchaba (cf. en el que el hombre – como ha observado lucidamente Juan Pablo II-. una vez fui apedreado. 26). peligros de parte de los extranjeros. la tentación del sinsentido.1 … 1 104. peligros de parte de mis compatriotas. «peligros de parte de los falsos hermanos». 11. pasé peligros en los ríos. Son pequeñas o grandes noches del alma. Francisco Nguyen Van Thuan. Jn 16. vivimos momentos de abandono. el absurdo de tantos sufrimientos físicos. peligros de asaltantes. que oscurecen en nosotros la certeza de la presencia del Dios cercano que ha dado sentido a toda nuestra vida. tres veces naufragué. «a pesar de sus conquistas. Son noches que asumen a veces una dimensión de época y colectiva. y pasé un día y una noche en medio del mar. p. los suyos ya no estaban con él. (2Cor 11. peligros en el mar». El Hijo siente el vacío de la ausencia pierde la sensación de su presencia.Reflexión En el momento culminante de su vida. Jesús había sido traicionado por los hombre . . Ciuadad Nueva. y más de una vez. deja paso a la súplica llena de angustia. Llegamos a conocer dolores atroces de la Iglesia. a veces prolongadas. Sentimos la insuficiencia de nuestras fuerzas y la soledad ante las misiones que son más grandes que nosotros. No nos sentimos comprendidos.32).

la gracia necesaria para soportarla—. Estás atemorizado y triste. su propia tristeza. Ten confianza. desanimadas esas personas al comparar su propio estado temeroso con la intrépida audacia de los más fuertes mártires. espera en Mí. y quiso darles ánimo con el ejemplo de su propio dolor. Desconfiando de ti. “Yo he vencido al mundo” (Jn 16. Porque los sufrimientos de aquí abajo no . Y sin embargo. y no desesperes. temeroso y enfermizo. también yo sufrí mucho por el miedo y estaba cada vez más horrorizado a medida que se avecinaba el sufrimiento.33). Deja que se llene de alegría imitándolos. podrían llegar a conceder sin más aquello que temen les será de todos modos arrebatado por la fuerza. Tú. tú que eres débil y flojo. sino que te daré. y alegra también tu ánimo cuando recuerdes que esta tribulación leve y momentánea se convertirá en un peso de gloria inmenso. Agárrate al borde de mi vestido. de gran valor y presencia de ánimo. tómame a Mí como modelo. A quien en esta situación estuviera. junto con la prueba. sobre todo cuando recuerdes que sigues muy de cerca mis pasos —fiel soy. De otra manera. a pesar de ello. Deja que el hombre fuerte tenga como modelo mártires magnánimos. hará tu ánimo más alegre.Sabía Cristo que muchas personas de constitución débil se llenarían de terror ante el peligro de ser torturadas. abatido por el cansando y el temor al tormento. Mira cómo marcho delante de ti en este camino tan lleno de temores. y no permitiré que seas tentado más allá de tus fuerzas. parece como si Cristo se sirviera de su propia agonía para hablarle con vivísima voz: «Ten valor. su abatimiento y miedo inigualable. y sentirás fluir de él un poder que no permitirá a la sangre de tu corazón derramarse en vanos temores y angustias.

. el miedo y el cansancio. te hiciste pecado. nuestro Dios de amor infinito” Chiara Lubich 2 Santo Tomás Moro. te hiciste ciego. Te premiaré entonces con la corona de la victoria. Eres Dios. fuiste excluido del cielo y la tierra de los hombres y de la naturaleza. Para que poseyéramos la sabiduría. experimentaste la separación del Padre. con el signo de mi cruz y como si sólo fueran vanos espectros en las tinieblas. Para que esperáramos. sentiste el infierno. Saca fuerza de la consideración de todo esto y arroja el abatimiento y la tristeza. Para que tuviéramos la unión. La agonía de Cristo. eres mi Dios. te hiciste “ignorancia” Para que nos revistiéramos de inocencia.son comparables con la gloria futura que se manifestará en ti. Para darnos una estancia gozosa en la tierra entre cien hermanos y más. Para que fuera nuestro el cielo.»2 Oración final: Para que fuera nuestro el cielo Para que tuviéramos luz. Para que Dios estuviera en nosotros. Avanza con brío y atraviesa los obstáculos firmemente confiado en que yo te apoyaré y dirigiré tu causa hasta que seas proclamado vencedor. casi te desesperaste. lo sentiste lejos de ti.