La velocidad con la que estos dos caminos neuronales procesan lainformación es muy diferente.

En este sentido, la vía inferior sacrifica laexactitud en aras de la velocidad mientras que la superior, mucho más lenta, nosproporciona una visión más exacta de lo que está ocurriendo.11 La vía inferior, pues, es rápida y difusa, mientras que la superior es lenta y exacta. En palabras del filósofo del siglo XX John Dewey, la primera opera en la modalidad veloz y ruidosa, del tipo primero actúa y después piensa , mientras que la otra es mucho más detallada y observadora .12 La diferente velocidad de cada una de estas vías en donde la emocional es varias veces más rápida que la racional nos ayuda a tomar decisiones instantáneas que quizás posteriormente lamentemos o debamos justificar. Lo único que la vía superior puede hacer cuando la inferior ya ha reaccionado es aprovechar las cosas lo mejor que pueda. Como dijo el escritor de cienciaficción Robert Heinlein: «El hombre no es un animal racional, sino un animal racionalizador». El impacto emocional que poseen indicios tan sutiles puede ser muy importante. Consideren, por ejemplo, el inteligente experimento realizado en este sentido con estudiantes voluntarios de la Universidad de Wurzburg (Alemania) que presentamos a continuación.13 Los sujetos debían escuchar una voz grabada leyendo un párrafo muy árido, una traducción alemana del Tratado de la naturaleza humana, del filósofo británico David Hume. La cinta venía en dos versiones diferentes, ligeramente alegres y ligeramente tristes, pero la diferencia era tan sutil que nadie la advertía a menos que se lo indicaran expresamente. La investigación demostró que los estudiantes, sordos como estaban al tono de los sentimientos, salían de la prueba un poco más alegres o un poco más tristes que antes de pasar por ella ignorando, sin embargo, que su estado de ánimo había cambiado y sin saber tampoco, por tanto, lo que había provocado ese cambio. En este sentido, el experimento de Wurzburg ponede relieve que nuestro mundo debe estar lleno de desencadenantes del estado de ánimo desde la música ambiental de un ascensor hasta un tono de voz desagradable de los que somos completamente inconscientes. En un experimento realizado por la Stanford University para conocer las consecuencias sociales de la represión emocional, emplearon a dos mujeres voluntarias, estas, que no se conocían acababan de ver un desgarrador documental sobre las dolorosas secuelas provocadas por el bombardeo nuclear de Hiroshima y Nagasaki durante la segunda Guerra Mundial. Ambas se hallaban profundamente conmovidas y experimentaban una mezcla de angustia, ira y tristeza. Pero cuando empezaron a hablar de lo que estaban sintiendo, sucedió algo muy extraño, porque una de ellas era completamente sincera sobre sus sentimientos, mientras que la otra, aliada con los investigadores y siguiendo sus instrucciones, reprimió sus sentimientos, fingiendo indiferencia. En realidad, parecía como si no tuviera ninguna respuesta emocional aunque, en el fondo, se sentía inquieta y distraída.

no sólo es palpable. sino también contagiosa. sigue activo en el inconsciente. Sentimos al otro en el más amplio sentido de la palabra experimentando en nosotros los efectos de sus sentimientos. esta sensación de inmediatez intercerebral que la neurociencia ha denominado resonancia empática . de sus sensaciones y de sus emociones. porque las dos eran voluntarias de un experimento realizado en la Stanford University sobre las consecuencias sociales de la represión emocional. en consecuencia. por su parte. las neuronas responden a los más pequeños indicios de la intención de moverse y nos ayudan así a rastrear la motivación que la alienta Esta sensación virtual de lo que alguien está experimentando. A fin de cuentas. La que reprimía sus sentimientos. por el aumento de la presión sanguínea. . sin embargo. Por un lado. la que estaba emocionalmente abierta se sintió fuera de lugar mientras su compañera hablaba y. Nuestros trenes asociativos discurren a través de cauces. El fenómeno del contagio emocional se asienta en estas neuronas espejo. al tiempo que su presión sanguínea aumentó considerablemente a medida que avanzaba la conversación. sacó la conclusión de que jamás la elegiría como amiga. nuestro sistema nervioso transmite todos los estados de ánimo a la musculatura facial. el hecho de resonar con lo que advertimos que sucede en otra persona nos predispone a dar una respuesta rápida y adaptada. en este caso. Este despliegue emocional es automático e inconsciente. fue que el mismo efecto se encontró también en la mujer que hablaba sinceramente de sus emociones. La tensión. Por otro. Este tipo de sincronicidades parecen ser el correlato verbal del contagio emocional. muchas veces a nivel inferior o inconsciente. evidenciando de inmediato nuestros sentimientos. se hallaba tensa e incómoda y se mostraba distraída y preocupada. La sinceridad es la respuesta por defecto del cerebro. razón por la cual su represión exige un esfuerzo consciente y deliberado. Comprensiblemente. más allá del alcance de nuestra atención activa La habilidad social depende de las neuronas espejo. pues. permitiendo que los sentimientos que presenciamos fluyan a través de nosotros y ayudándonos así a entender lo que está sucediendo y a conectar con los demás. Lo más sorprendente. circuitos de aprendizaje y recuerdos concretos y. solo que una de ellas había sido entrenada para silenciar sus verdaderos sentimientos. cuando uno de ellos se ha visto estimulado.Pero eso era precisamente lo que se pretendía. aun por la mera mención. Es por ello que tratar de distorsionar lo que sentimos y de ocultar el miedo o el enfado exigen un esfuerzo que rara vez consigue completamente su objetivo. de sus movimientos. No es de extrañar que el esfuerzo emocional necesario para reprimir sentimientos tan perturbadores exija un peaje fisiológico reflejado.

una visión más positiva de la vida. en el mismo instante en que alguien advierte en nuestro rostro una determinada emoción. como si un hilo invisible nos uniera a ellas. independientemente del importante papel que desempeña la agresividad en los asuntos humanos Altruismo En investigaciones como el buen samaritano identificaron varias De las muchas variables que intervienen en el altruismo. Eso significaría que la naturaleza tiende a fomentar las relaciones positivas y que no nos hallamos inicialmente predispuestos hacia la hostilidad. Sus investigaciones han llevado a Stern a concluir que nuestro sistema nervioso «está construido para ser registrado por el sistema nervioso de los demás y sentir lo que sienten como si estuviéramos dentro de su piel». en consecuencia. al menos. el hecho de tener tiempo suficiente para prestar atención ha demostrado ser especialmente crítica porque. Por ello decimos que nosotros no somos los únicos que experimentamos aisladamente nuestras emociones. . No obstante algunos neuropsicologos sugieren que el cerebro posee un sistema que nos predispone hacia los sentimientos positivos y nos lleva a asumirlos con más frecuencia que los negativos y a tener. nuestra empatía aumenta y. momento en el cual resonamos con su experiencia y ellos con la nuestra. las neuronas imitadoras se ponen en marcha cada vez que experimentamos el estado de ánimo de otra persona y resonamos con sus sentimientos. nuestra vida mental parece una cocreación.Los signos externos de esos vínculos internos han sido minuciosamente descritos por Daniel Stern. Cuando las neuronas espejo establecen un vínculo intercerebral. en tal caso. Continuamente estamos manteniendo un diálogo inconsciente con las personas con las que nos relacionamos sintonizando nuestros sentimientos con los suyos. Los circuitos neuronales que movilizan la musculatura facial permiten que los demás puedan interpretar las emociones que emergen en nuestro interior (a menos que las reprimamos activamente) y la activación de las neuronas espejo garantiza que. «Ya no podemos añade Stern seguir considerando a nuestra mente como algo independiente. sino que debemos entenderla como algo permeable y que se halla en continua interacción con otras mentes. también lo hace la probabilidad de establecer un vínculo emocional. una matriz de la relación interpersonal. En opinión de Stern. Este vínculo intercerebral es el que permite que nuestros pensamientos y emociones discurran por los mismos senderos y que nuestros cuerpos se muevan a la vez. emprenden un dueto tácito que desbroza el camino para transacciones más sutiles y poderosas. pueda sentirla. sino que también las experimentan tanto de un modo manifiesto como encubierto las personas con las que nos relacionamos. separado y aislado». con ella. Provisionalmente.

adecuadamente definida como éxito reproductivo y que se refiere al número de hijos que . De ellos precisamente depende la búsqueda en la memoria de lo que debemos decir y hacer. una sensación cuya intensidad determina poderosamente nuestra tendencia a ayudar. Otros estudios que han empleado la situación del buen samaritano han puesto de relieve que las personas que se detienen a ayudar suelen hacerlo motivados por el malestar que esa situación les provoca y por una sensación empática de ternura. porque las señales de ansiedad generadas por la amígdala inundan las regiones cruciales de la corteza prefrontal y se manifiestan como preocupaciones que nos impiden prestar atención a cualquier otra cosa. no sintonizaron con él y. O el simple hecho de presenciar un acto bondadoso moviliza el impulso de realizar otro La ciencia cognitiva utiliza el concepto de memoria operativa para referirse a la capacidad de la memoria que podemos mantener en nuestra atención en un determinado momento. Cuanto más complejos sean los retos( tengamos en cuenta nuestra percepción de dicha complejidad) a los que nos enfrentamos. baluarte de la vía superior. en cualquiera de sus formas. nuestra empatía y las emociones que experimentamos. experimentar también la compasión. tampoco le brindaron su apoyo. Es cierto que el ser humano puede llegar a ignorar a alguien que se encuentra en apuros. nuestros problemas se dirigen hacia la periferia de nuestra mente y parecen empequeñecer. Siendo asi que nuestras prioridades. nuestra socialización y numerosos factores psicológicos y sociales pueden llevarnos a prestar o no atención y determinar así. en consecuencia. Esta capacidad se asienta en la corteza prefrontal del cerebro. al hallarse sumidos en sus propios pensamientos. en consecuencia.Es precisamente por ello que los seminaristas que menos tiempo tenían fueron los más incapaces y menos dispuestos a prestar atención al mendigo porque. aun cuando sigamos atendiendo a los inputs entrantes y adaptando nuestra respuesta en consecuencia. pero esa insensibilidad parece reprimir un impulso más primitivo y automático que lleva a ayudar a quienes se encuentran en peligro. de actuar compasivamente. más recursos atencionales consumiremos. Este instinto compasivo proporciona una clara ventaja en el nivel de adaptabilidad evolutiva. es decir. con el consiguiente aumento de la capacidad de establecer contacto con los demás. gestionando lo que ocurre entre bastidores en el curso de una interacción. nuestro mundo se expande. Cuando centramos la atención en los demás. en consecuencia. dificulta el establecimiento de la empatía y nos impide también. Las observaciones científicas realizadas en este sentido parecen indicar la existencia de un sistema de respuesta integrado en el cerebro humano del que sin duda forman parte las neuronas espejo que se pone en marcha cada vez que advertimos el sufrimiento de alguien y de inmediato sentimos lo mismo que él. El ensimismamiento. El simple hecho de prestar atención establece una conexión emocional en cuya ausencia la empatía es imposible. cuyos circuitos desempeñan un papel fundamental a la hora de prestar atención.

es decir. La empatía requiere de algún tipo de compromiso emocional.sobreviven para tener su propia descendencia. No olvidemos que la empatía lubrica la sociabilidad y que el ser humano es el animal social por excelencia. Cuando dos cerebros comparten pensamientos y sentimientos. se hallan mejor preparados para aproximarse. un código común que permite que lo que percibimos nos conduzca casi de inmediato a la acción apropiada. hay indicios de que la sociabilidad ha sido la estrategia fundamental de supervivencia de nuestra especie y que sus rudimentos se remontan a los primates Las investigaciones científicas que han extraído muestras del líquido cefalorraquídeo espinal de cien macacos adolescentes han puesto de relieve que los más sociables presentan los niveles más bajos de hormonas del estrés. No parece difícil conjeturar el modo en que la pertenencia a un grupo favorecía la supervivencia en las peores condiciones y viceversa. Ver o escuchar una determinada expresión emocionada o tener . una función inmunitaria más fuerte y. el modo en que el individuo aislado compitiendo con un grupo en un entorno de escasos recursos podía suponer una desventaja realmente letal. Toda comunicación requiere que lo que es importante para el emisor también lo sea para el receptor. Parece pues que los más sociables son los que más probabilidades tienen de sobrevivir El impulso natural que nos lleva a ayudar a los demás puede rastrearse hasta las situaciones de escasez en las que se forjó el cerebro humano. ha sido una herramienta de supervivencia muy eficaz. toman un atajo que les lleva de inmediato al mismo punto. asociaciones y pensamientos relacionados con su problema. Como dijo cierto neurocientífico: «Las neuronas espejos son las que nos proporcionen la riqueza de la empatía. Charles Darwin señaló que la empatía. un requisito esencial para comprender cabalmente el mundo interno de otra persona. Los circuitos neuronales de la percepción y de la acción comparten. siento lo mismo que usted y actúo para ayudarle. le reconozco. un conjunto de imágenes. sin tener que perder tiempo ni palabras en explicar detalladamente lo que ocurre. Como señalan Stephanie Preston y Frans de Waal en una gran teoría que vincula la percepción y la acción interpersonal. hacerse amigos o enfrentarse a los machos del nuevo grupo. La psicología actual emplea la palabra empatía en tres sentidos diferentes: conocer los sentimientos de otra persona. En este sentido. lo que es más importante. preludio de la acción compasiva. compartimos con ella una cierta representación mental. en el lenguaje cerebral. el mecanismo fundamental que nos lleva experimentar personalmente el dolor que vemos que está sintiendo otra persona». sentir lo que está sintiendo y responder compasivamente ante los problemas que la aquejen. Hace ya casi un siglo. es decir. tres variedades diferentes de la empatía que parecen formar parte de la misma secuencia 1-2-3. esas tres acepciones coinciden perfectamente con los descubrimientos realizado por la neurociencia actual sobre el modo en que funciona el cerebro cuando conectamos con otra persona. Y es que el cerebro actúa de manera casi idéntica cuando experimentamos nuestros propios sentimientos que cuando experimentamos los sentimientos de los demás.

La vía inferior permite que el sentimiento-acción nos lleve a establecer vínculos interpersonales. en mi opinión. sino que también prepara automáticamente al cerebro para ejecutar la acción correspondiente. las frecuentes mudanzas y las ciudades dormitorio. . la admiración y las innumerables formas en que manifestamos nuestro amor. Y esa distancia impide el desarrollo de la empatía. el contagio emocional no se limita a transmitir sentimientos.nuestra atención orientada hacia un determinado tema estimula de inmediato las neuronas a las que afecta ese mensaje. los ordenadores. Los psicoanalistas emplean el término intersubjetividad para referirse a esta modalidad de conexión que permite fundir los mundos internos de dos personas que la expresión yo-tú describe. los convertimos en meros objetos. en consecuencia. de un modo bastante más poético. Actitud Interpersonal( tu –yo) Según Buber. cada vez que nos despreocupamos de los sentimientos de los demás y prestamos únicamente atención a lo que nos interesa de ellos estamos manteniendo una relación instrumental. Como señalan Preston y De Waal: «En la era del correo electrónico. por su parte. Pero las modalidades cotidianas del yo-tú van desde el simple respecto y cortesía hasta el afecto. De modo. por su parte. sin la cual es imposible el altruismo. Esta modalidad egocéntrica de relación se halla en el polo opuesto de la comunión . mientras que la relación exclusivamente instrumental . Los psicólogos. nos desconecta de ellos. sino que nos vemos transformados. un estado de alta empatía en el que no sólo nos interesamos por los sentimientos de los demás. la modalidad de relación yo-ello se caracteriza porque la persona carece de empatía y de la correspondiente conexión con la realidad subjetiva del otro que tan evidente es para el emisor como para el receptor. la balanza se aleja cada vez más de la percepción automática y exacta del estado emocional de los demás en cuya ausencia es imposible la empatía». emplean la expresión relación instrumental [agency] para hablar de esta modalidad distante de relación que nos lleva a considerar a los demás como simples medios para el logro de nuestros objetivos. sino como cosas y. Y ello es así porque la comunión establece un feedback que nos permite conectar con los demás. En este sentido. Las distancias sociales y virtuales que caracterizan a la vida han generado una anomalía que hoy en día consideramos normal. Buber acuñó la expresión yo-ello para referirse a la franja del espectro de las relaciones que va desde el simple distanciamiento hasta la manipulación más burda en la que no tratamos a los demás como personas.

ASERTIVIDAD RESILIENCIA DRA SILVA G. bonano es una respuesta común y su aparición indica un ajuste saludable a la adversidad Un capacidad de resistirse y rehacerse a los problemas c htttp//www.org/articles . Resiliencia y violencia política de niños Tedeshi y calhoun Master .apahelpcenter.