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DEL AUGE AL DECLIVE: LAS CORRIENTES DE IZQUIERDA Y LOS TRABAJADORES ANTES DEL PERONISMO.

ELEMENTOS PARA UNA INTERPRETACIÓN TEÓRICA E HISTORIOGRÁFICA GLOBAL.
Hernán Camarero

Durante el medio siglo que continuó a las décadas de 1880-1890, la Argentina se encontró configurada por un triple proceso de cambios: en lo económico, por el fuerte impulso del capitalismo agroexportador y el posterior desarrollo de una industrialización sustitutiva; en lo social, por la mutación ocurrida en el seno de una clase dominante que se diversificaba productivamente, la consolidación de los sectores medios y la impresionante expansión de la clase obrera; en lo político, por la transición de un régimen oligárquico conservador a otro de democracia burguesa ampliada bajo gobierno del Partido Radical, que concluyó en el derrocamiento de este último y la restauración de la anterior clase dirigente. El aspecto que más nos interesa rescatar aquí es el de esa formidable multiplicación de trabajadores, que acabaron dando vida a un poderoso y activo movimiento obrero, uno de los más precoces y organizados de América latina. En coexistencia con él, se consolidó un espacio ideológico-político plural, el de las izquierdas, en el que confluyeron diversas identidades: anarquismo, socialismo, sindicalismo revolucionario y comunismo, entre otras. Ellas expresaron un arco amplio, en el que se manifestó un constante contrapunto entre alternativas reformistas, moderadas, institucionalistas y pragmáticas y variantes

confrontacionistas, revolucionarias y basadas en compromisos ideológicos más firmes. Puede decirse que durante este período el movimiento obrero y las izquierdas ocuparon un lugar destacado en la vida social, política, ideológica y cultural del país. Por ello, una exploración del vínculo existente entre ambos significa un aporte a la comprensión de la historia nacional. Al mismo tiempo, dicho examen puede colaborar a un mayor conocimiento de las distintas culturas políticas actuantes en el movimiento obrero internacional, en especial, para poder

Doctor en Historia por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Investigador Independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Profesor en la Facultad de Filosofía y Letras y Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.

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establecer elementos de comparación entre la Argentina y otros casos latinoamericanos. El desafío planteado, pues, es el de explorar las características y dinámica del movimiento obrero y las izquierdas desde un punto de vista relacional, analizando cómo se condicionaron mutuamente en sus estrategias, programas, discursos, debates y en la intervención en el conflicto social, la organización sindical, la lucha política y la socialización cultural. Como contribución a esta empresa proponemos en este artículo algunas reflexiones historiográficas, teóricas y sociológicas. En la indagación, priorizamos a las dos corrientes más orgánicas y duraderas: las expresadas en tono al Partido Socialista (PS) y al Partido Comunista (PC), aunque también consideramos la incidencia del anarquismo y el sindicalismo revolucionario en el movimiento obrero. Lo relevante en el estudio de estos partidos es examinar el grado de articulación que tejieron entre lo sindical y lo político, es decir, el modo en que entendieron la conexión entre actividad gremial y política, entre la lucha por las reivindicaciones inmediatas y las propuestas globales de transformación. Este enfoque nos permitirá una comprensión acerca de la naturaleza de ambas configuraciones partidarias, para poder evaluar su nivel de eficacia y orientación en relación al universo laboral, su posicionamiento frente al conflicto social, su vinculación con el Estado y el sistema político, y el anclaje social de sus prácticas. Una precisión sobre el recorte temporal propuesto. No parece necesario justificar las razones del inicio hacia los años 1880-1890, pues se ajusta al surgimiento mismo, tanto del movimiento gremial en formas algo más definidas (superando la inicial etapa artesanal y mutualista), como a la de los orígenes de los movimientos socialista y anarquista. Quizás sí sea ineludible explicar por qué concluimos la indagación hacia 1943-1945, inclinándonos a encontrar allí una suerte de cesura. Cuando aludimos a este contenido rupturista que representa el advenimiento del peronismo (en tantos sentidos cuestionable por los fuertes elementos de continuidad con procesos y actores anteriores que bien pueden reconocerse en el mismo), queremos apuntar un elemento medular e incuestionable: la consagración de la pérdida por parte de las izquierdas de la hegemonía sobre la clase obrera, que venían ejerciendo, de un modo u otro, desde sus inicios como heterogéneo espacio político. De ninguna manera puede encontrarse allí el final de la historia de las izquierdas en el país. Ni siquiera el comienzo de una pura intrascendencia en el campo político, cultural, intelectual y, tampoco, social (incluyendo en ello al mundo de los trabajadores). Pero es imposible desconocer el modo en que desde ese entonces se alteró decisivamente ese vínculo entre izquierdas y clases populares, dibujando otra etapa histórica, completamente mediatizada por 50 Hernán Camarero

la existencia de un movimiento nacional-popular como el justicialismo. La profundidad y radicalidad con la que irrumpió este fenómeno fue excepcional, quizás, el de mayor alcance en escala latinoamericana. En parte, eso explica las mayores dificultades que enfrentaron desde entonces las izquierdas argentinas en comparación a las de los otros países de la región.

Un breve balance historiográfico y algunas precisiones en torno al enfoque ¿Cómo ha sido analizado el desarrollo histórico de las corrientes de izquierda y su relación con los trabajadores hasta la aparición del peronismo? Señalemos sólo algunos elementos para un rápido balance historiográfico. Las primeras referencias sobre el tema aparecieron en las historias del movimiento obrero escritas por líderes gremiales, como el anarquista Diego Abad de Santillán (1971), el socialista Jacinto Oddone (1949), el sindicalista Sebastián Marotta (1961 y 1970) y el comunista Rubens Iscaro (1973). Estas obras constituyeron un género propio, delineando con rasgos de epopeya la trayectoria de un sujeto: los trabajadores urbanos organizados. También hay referencias importantes sobre la cuestión en las biografías y autobiografías de militantes y en las llamadas “historias oficiales” de cada corriente , sobre todo, de los partidos.1 Estas obras proveyeron de cierta información básica, pero poseen escaso sentido crítico y apelaron a una selección/manipulación de las fuentes. La certeza allí presente es que hasta 1945 la izquierda había alcanzado una influencia de masas en la clase trabajadora argentina. En impugnación a estos textos, desde los años cincuenta y sesenta, aparecieron las historias de cuño nacional-populista de izquierda, también escritas como instrumentos de un combate político. Por ejemplo, Rodolfo Puiggrós (1956) y Jorge A. Ramos (1962) argumentaron que la presencia izquierdista en el movimiento obrero fue insignificante o políticamente improductiva, debido a su impronta “antinacional”. A este “vicio de origen” se habrían agregado los errores en la aplicación de las orientaciones estratégicas de cada corriente. Los trabajadores habrían repudiado a la izquierda y quedado en un “vacío de representación”, luego llenado por el peronismo. Este diagnóstico empalmó,

involuntariamente, con algunos planteos que, hacia la misma época, presentaba la reflexión sociológica promovida por Gino Germani (1962). Allí se presentaba a la Argentina industrial emergente desde el prisma de un corte abrupto entre una “vieja” y una “nueva” clase obrera,
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Entre muchos otros textos y sólo a modo de ejemplo: Partido Comunista, 1947; Enrique Dickmann, 1949; José Peter, 1968; Jesús Manzanelli, 1971; Francisco Pérez Leirós, 1974; Pedro Chiarante, 1976; Miguel Contreras, 1978; Alicia Moreau de Justo, 1983; Oscar Arévalo, 1983; Domingo Varone, 1989.

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Herrera. Maricel Bertolo. Hernán Camarero. Hiroschi Matsushita (1986). David Tamarin (1985). En ambas visiones el lugar de la izquierda entre los integrantes del movimiento obrero era expulsado de la historia. y Hugo del Campo. aparecía naturalmente inclinada a ideologías de clase. Ricardo Falcón. 1984. 1983). Ricardo Falcón. 2006. 1992. Desde aquella época se sucedieron varios trabajos que abordaron los orígenes del movimiento proletario y la densa influencia del anarquismo. José Aricó. 1985. Una reconstrucción historiográfica sobre el tema en: Hernán Camarero y Carlos M. combinados con estudios más recientes sobre el despliegue de la cultura libertaria. 1999. 1978. Richard J. En las investigaciones de Joel Horowitz (2004). Pla. Juan Carlos Portantiero.en donde la primera. Daniel Campione. reclutada en la migración interna. José Ratzer. 3 La bibliografía sobre el origen y el desarrollo del PS es ya muy extensa. 52 Hernán Camarero . aportando a una mejor comprensión de la relación entre la izquierda y el movimiento obrero. progresó. 1943/1997. 1978. aparato político y en sus principales figuras.2 También avanzó mucho la investigación acerca del PS. Roberto Korzeniewicz (1993). indagando más en los avatares de su desempeño como actor institucional. Ricardo H. Estos nuevos contingentes laborales se habrían convertido en masa en disponibilidad para el ejercicio de proyectos autoritarios y demagógicos como el encarnado por Perón. en general. Fernando López Trujillo. Martínez Mazzola. Edgardo Bilsky. 2001. se mostraba heterónoma y privada de aquella experiencia de clase. 2007.4 Asimismo. 1968. Gabriela Aguila. 4 Emilio Corbière. Horacio Tarcus. 2007. Redescubrieron la presencia izquierdista en el movimiento obrero pre-peronista. 1991-1992. Alejandro Belkin. Entre otros: Jacinto Oddone. mientras la segunda. de su primer período. 1971/2004. 1983 y 1986. Isidoro Cheresky (1984) y otros se examinó con rigurosidad el papel de las diferentes corrientes de izquierda en el movimiento obrero de entreguerras. Dardo Cúneo. la indagación sobre el sindicalismo revolucionario. Donald Weinstein. Juan Carlos Torre. 2005. 2005. 1993. 1969. 2003/2004. desde mucho antes de la emergencia populista. 2008. 2005. 1989 y 1990. importantes sectores del nuevo proletariado ya habían sido interpelados por militantes y organizaciones de izquierda. estudios insertos en la discusión de la sociología histórica referida al período de entreguerras (Celia Durruty. antes que en su inserción en el movimiento social. 1969. 1984. 1977. fueron contestando aquellas visiones. 2005. aunque todavía de modo incipiente. Walter. en especial. 1934. Jeremy Adelman. Juan Suriano. José Vazeilles. 5 En el último cuarto de siglo se agregaron varios estudios académicos que retomaron el análisis de período pre-peronista (1930-1943). Javier Benyo. en su mayoría descendiente de inmigración europea. Alberto J. Las falencias 2 Iaacov Oved. señalando cómo. 5 Entre otros: Hugo del Campo. Julio Godio (1989). Miguel Murmis-Juan Carlos Portantiero. Mariana Mastrángelo. 1999. 1986-1987. 3 Esta limitación está menos presente en la más escasa bibliografía dedicada al PC. 1984 y 1986. Desde la década del setenta.

existentes en la clase obrera. ¿Cuál fue la inserción de cada componente de las izquierdas en el mundo del trabajo y cómo se fue alterando dicha presencia por etapas y por sectores laborales? ¿Qué razones explican sus ascensos y declives en el movimiento obrero? ¿Cuáles eran las disposiciones subjetivas. organizaciones o movimientos no tienen otra existencia que no sea relacional. para subrayar un aspecto característico. Es que. las personas involucradas y las estructuras del medio económico y político en el que actúan. tanto los partidos como las corrientes y movimientos. resultando vano tratar de definir lo que son y lo que profesan independientemente de lo que son y profesan sus concurrentes en el seno del mismo campo. En ese sentido. y por ello. como sostiene Pierre Bourdieu (1981). pueden destacarse los de Nicolás Iñigo Carrera (2000) y Mirta Z. los partidos. Dentro de los muchos estudios de caso. las prácticas militantes y los repertorios organizacionales puestos en funcionamiento por cada corriente en función de su vínculo con el movimiento obrero? ¿Cómo afectaron las tendencias a la conflictividad y a la pasividad. organización o partido de izquierda es reafirmando el punto de vista contextual.de estos estudios es que tienden más bien a concentrarse en la descripción de las tácticas políticas generales de la izquierda en las instancias directivas del sindicalismo y muy poco en el análisis de las militancias de base. Los interrogantes que pueden guiar una nueva revisión de la historia de la izquierda y de sus vínculos con los trabajadores son múltiples. la heterogeneidad étnico-nacional de los trabajadores y el cosmopolitismo? ¿Cuál fue la concepción que cada corriente tuvo acerca de la “cultura 53 Hernán Camarero . los programas y los discursos y debates de las izquierdas? ¿En qué medida las tendencias confrontacionistas o conciliadoras pueden explicarse por la participación de las izquierdas? ¿Cómo influyó el componente inmigratorio. el modo más adecuado de estudiar la historia de cada corriente. Sólo de modo provisorio e incompleto. escribir su historia no significa otra cosa que escribir la historia general de un país desde un punto de vista monográfico. Lobato (2001). Desde nuestra perspectiva teórica. sólo pueden comprenderse en términos de los objetivos. podemos intentar un breve listado de ellos. en la definición de las estrategias. Es evidente que. compartimos la ya clásica observación de Antonio Gramsci (1984): la historia de una organización o partido no puede ser menos que la historia del grupo social en el cual éstos se insertan. Una buena tipología sobre los sindicatos dirigidos por la izquierda se hace en la obra de Torcuato Di Tella (2003). las tácticas. Este enfoque relacional entre ambos actores nos parece el camino apropiado para abordar nuestro objeto de estudio.

luego del progresivo ocaso 54 Hernán Camarero . En términos ideológicos. pero son un ejemplo de los posibles abordajes para el despliegue de una historia crítica y comprensiva de la historia de la izquierda. El anarquismo careció de posicionamiento frente a los cambios y dilemas que se dirimían en el campo político: la contienda entre un modelo oligárquico y otro de democracia burguesa ampliada en la que el PS sí se dispuso a intervenir. con el arribo al país de destacados teóricos y activistas italianos. surcada por el universo de los oficios. obrero y de ideas. y la menos variopinta corriente que se orientó a la organización obrera y a la fundación de un partido de clase. Justo. fue la corriente más dinámica en el conflicto social y en el agrupamiento de los explotados en el momento de la lucha. Ensayemos ahora un relato global que presente el rasgo predominante de las cuatro grandes corrientes o culturas de la izquierda en la Argentina hasta 1945. derivó hacia el planteo de la reforma social y la integración al sistema político desde la conformación de un partido que pretendidamente era a la vez moderno. a fines de siglo XIX. El contenido programático y posicional de estas izquierdas fue también dual. sometida a la estacionalidad y movilidad de la fuerza de trabajo. Ello ocurrió. expresó una cultura y una práctica claramente confrontacionista y revolucionaria. El revolucionarismo anti político de los anarquistas Las primeras izquierdas emergieron con la consolidación de una moderna economía capitalista agroexportadora y la conformación de un régimen oligárquico en el ya establecido Estado Nacional. que conocieron un fuerte impulso desde la década de 1880. el espíritu corporativo y la extrema dispersión étnico-lingüística. El otro actor. y que pronto encontró un fuerte liderazgo en la figura del médico Juan B. esto es. Un sector. proceso al que ellas mismas coadyuvaron. como Ettore Mattei y Enrico Malatesta. el Partido Socialista. el PS. inmadura. En cambio. el coagulado sobre la base de las propuestas libertarias. en particular. Ellas anidaron en el seno de una clase trabajadora en proceso de constitución como sujeto. y a cuya variedad y heterogeneidad expresaron: clase aún fragmentada.obrera” como espacio de socialización alternativa a la de las clases dominantes y cuál fue el aporte que cada una hizo en esa dimensión? Las preguntas podrían extenderse mucho más y en dirección a aspectos no mencionados aquí. presentaron una oferta bifronte: el espacio conformado en torno a las ideas anarquistas. apto para pugnar en la lucha electoral y en las lides parlamentarias. le resultó más bien indiferente.

del periódico La Protesta Humana . como aconteciera durante la llamada Semana Roja de 1909 o durante los días del Centenario. combativas huelgas generales. los anarquistas constituyeron a su alrededor un significativo movimiento social y cultural. y una densa red de órganos de prensa. porque las consideraban escasamente radicalizadas como para enfrentar al sistema. sobre todo. Sus militantes formaron y dirigieron numerosas y aguerridas organizaciones de las clases populares y trabajadoras. que se articuló en torno a centenares de centros. Fueron los libertarios quienes más consecuentemente impulsaron. las huelgas). Uno de los mayores problemas de este espacio era su cosmopolitismo radical y su extrañamiento y desconocimiento de la realidad nacional. ya desde 1902. luego de 1904. partidarias de la acción terrorista o “propaganda por el hecho”). que le introducía ciertos límites para una más profunda inserción en el medio local. en 1901. el aporte de los españoles Antonio Pellicer Paraire. Estos conflictos sufrieron la constante represión policial y militar. al tiempo que criticaban la lucha reivindicativa (por ejemplo. Los periódicos El Perseguido y El Rebelde fueron los aglutinantes de estos sectores. Eduardo Gilimón. en las ciudades de Buenos Aires y Rosario. Inglán Lafarga y José Prat. esto fue matizado con la emergencia de una nueva generación de militantes. grupos teatrales y nucleamientos feministas. la primera gran central de trabajadores del país. en 1897. La FORA tuvo un desarrollo impetuoso durante esa década. proyectar su hegemonía en los movimientos reivindicativos. En parte. la Federación Obrera Argentina. en la primera década del siglo XX. Arturo Montesano. Pero desde mediados de la década de 1890 ya pudieron imponerse las concepciones de las corrientes organizadoras (en este sentido. Federación Obrera Regional Argentina. llegando a nuclear en su momento de auge unos diez mil activistas y simpatizantes dentro de sus sociedades de resistencia. y del italiano Pietro Gori. en su V Congreso (1905). Félix Basterra y Alberto Ghiraldo. quienes se oponían a la consolidación de formas organizativas para la acción ácrata y no diferenciaban la propaganda general de aquella dirigida a la agrupación específica de los trabajadores. seis años después convertido en diario bajo el título de La Protesta. manifestaciones y luchas populares (como la huelga de inquilinos de 1907). bibliotecas y escuelas. quedó estatutariamente embanderada en los principios del comunismo anárquico. que se afirmaron con la aparición. círculos y agrupamientos. que. cuando el gobierno conservador permitió que una turbamulta de civiles y policías narcotizados por un patriotismo xenofóbico y anti proletario aplastaran la convocatoria de la 55 Hernán Camarero . y acaudillando. lo que les permitió. Desde ese entonces. fue destacado). como Pascual Guaglianone.de las expresiones individualistas y anti organizadoras (algunas de ellas.

merced a cambios tecnológicos y un mercado de trabajo cada vez más competitivo. por abandonar su condición trabajadora. y la Ley de Defensa Social (1910). cercenaban la autonomía a los obreros y liquidaban los oficios artesanales. con la recurrente imposición del estado de sitio y la sanción de la Ley de Residencia (1902). para preferir. desde los veinte. en el que sus integrantes todavía resistían a la lógica del trabajo industrial. incluso. la apertura del sistema político ensayada por el régimen. Cuando. como el comunismo. carente de una legislación sistemática que la protegiera. Pero ese fuerte revés en la lucha de clases y esa indisposición para adaptarse a la nueva etapa iniciada en el país. especialmente. surgieron proyectos que intentaron remediar ese déficit (como se lo intentó en los años treinta desde la FACA y el grupo Spartacus). no lo aceptaban plenamente y pugnaban por encontrar márgenes de libertad o. desde el espacio libertario. Y también conocieron la persecución legal por parte del régimen conservador. descolocó a un movimiento libertario completamente encorsetado en planteamientos anti-estatalistas que anulaban cualquier posibilidad de que los trabajadores pudieran dar respuestas en el campo específicamente político y lograran aprovechar las ventajas para la acción abiertas con la flamante democracia burguesa ampliada. Asimismo. las anarquistas.FORA a la huelga general del 18 de mayo. esa situación fue variando: el disciplinamiento se fue haciendo inapelable en una sociedad urbana en creciente industrialización. utilizara banderas rojas. difundiera ideas anarquistas o insultara a los símbolos patrios. ya era tarde: otras expresiones. A partir de los años diez y. Ello no puede conducir a negar que existieron algunos episódicos 56 Hernán Camarero . en cambio. que permitía expulsar de modo expeditivo a los extranjeros que perturbaran el “orden público”. Iba surgiendo una clase obrera más moderna. no lo explica todo. más claramente. entre otras formas. condenó a esa corriente a la irrelevancia. Los incentivos estaban dados para la generalización del sindicalismo industrial por rama. Existían otros problemas para las corrientes ácratas. en la que comenzaban a imponerse nuevas formas de explotación laboral que. que incluía la prisión o deportación a quien hiciera propaganda a favor de una huelga. Ellas habían logrado un fuerte ascendiente en el período embrionario del proletariado. La dura derrota del Centenario abrió una etapa de gradual pero inevitable declive de la FORA y el anarquismo. La negativa de la FORA V Congreso a aceptar esta realidad y a reconvertirse en esa dirección. había ganado las posiciones centrales en el proletariado industrial. atacando las sedes representativas del movimiento obrero y popular. a través de la reforma electoral plasmada en la Ley Sáenz Peña de 1912. seguir como entidad federativa de sociedades de resistencia y gremios por oficio exclusivamente anarquistas.

No dejaba de ser un partido de base plebeya pero. No sólo estaba alejado de la idea de revolución social sino que. Tuvo una extensión importante como fuerza política hasta mediados de los años cuarenta. se había fundado en 1896. Apolinario Barrera. cercanos a tópicos liberal-positivistas. hasta la década de 1940. lo convirtieron. en buena medida. el PS careció de ideas plenamente marxistas y. presentaba un perfil ideológico animado por planteamientos evolucionistas. ya con una nueva camada de cuadros y militantes. en el ciclo de fuerte conflictividad y radicalización de 1917-1921 y durante ciertos lapsos durante la década de 1930). El PS no careció de escala e implantación en la sociedad argentina. Incluso. desde la aplicación de la Ley Sáenz Peña de 1912. alcanzando resultados electorales variables pero de ningún modo insignificantes. Sus metas: el perfeccionamiento de las instituciones democráticas. Además. Constituyó uno de los tejidos partidarios más organizados. en una fuerza política con porcentajes que promediaban entre un 20% o un 30%. No desconoció la gestión municipal. el mejoramiento de las condiciones de vida de las clases subalternas y la modernización del país. le permitió disponer de importantes bancadas en la Cámara de Diputados y una presencia en la de Senadores. Alfredo Palacios. entre 1904 y 1943. la Capital Federal. Rechazo a la acción directa y escisión entre lo sindical y lo político: el Partido Socialista El Partido Socialista. revolucionarias. Enrique del Valle Iberlucea. como lo evidencia.momentos de reanimación y reorganización del anarquismo (por ejemplo. la trayectoria de dirigentes de la talla del propio Justo. como Emilio López Arango. luego de más de una década de propagación de diversos núcleos y periódicos de carácter marxista que fueron instalando la necesidad de organizar un partido de los trabajadores. incluso. Desde que Justo logró hacerse del pleno control de la dirección y pudo imprimirle su orientación programática. depurando algunos de sus iniciales componentes ideológico-políticos. Teodoro Antillí y Diego Abad de Santillán. dirigido por sectores medios ilustrados y profesionales. Y fue un partido con grandes figuras y con estructuras de liderazgo más o menos consistentes. Nicolás Repetto. en tanto. el de su prehistoria y germinación. que. logró desplegar una rica e importante experiencia parlamentaria. José Torralvo. A excepción de un primer momento. menos aún. Mario 57 Hernán Camarero . desparramado por casi toda la geografía nacional. el PS se fue consolidando como una alternativa moderada y progresista de los sectores obreros y populares urbanos de la región pampeano-litoraleña. que pudo ejercer en distintas ciudades del país. también con oscilaciones. que en el segundo distrito electoral del país.

En este aspecto. Los afiliados del PS tenían que participar de la vida de sus respectivos sindicatos y hacer propaganda socialista. aún siendo una fuerza minoritaria. Desde comienzos del siglo XX. los obreros no dejaron de ser mayoría en las filas orgánicas. Todo ello. Una de las razones de ello radicó en la disociación entre lo sindical y lo político. en las redes de apoyo o entre los votantes del partido. tampoco fue débil en cuanto a su inserción en la sociedad civil. deportivas. femeninas e infantiles. Giménez. Rómulo Bogliolo. sólo un pequeño sector de los afiliados socialistas se agremió efectivamente a sus respectivos sindicatos.Bravo. el PS argentino se 58 Hernán Camarero . su retórica y su práctica parlamentaria se orientaba en dirección a una política reparadora o favorable a los intereses de la clase proletaria. pocos partidos podían exhibir una trama tan abigarrada de centros políticos barriales. Si la incorporación del PS al sistema político fue relativamente exitosa. la cual quedó más bien desplazada por el mayor peso que ocuparon las campañas electorales y políticas generales. Juan Antonio Solari o Carlos Sánchez Viamonte. Esto condujo a cierto desinterés por la cuestión gremial. 1989). en lo posible. si bien. los hermanos Enrique y Adolfo Dickmann. a pesar de la importancia del PS en el terreno político y socio-cultural. bibliotecas y asociaciones socio-culturales. además. Se trataba de una penetración sostenida y alentada. Jacinto Oddone. se consideró que el movimiento obrero debía ser completamente independiente del partido. pero concibiendo a aquellas organizaciones como entes autónomos. Incluso. en una gran cantidad de periódicos. de modo paralelo y articulado. De hecho. Se estableció que la acción política y la acción sindical debían marchar por caminos separados. Ángel M. entre muchos otros. No hace falta más que recordar su constante faena a favor de los reclamos laborales y en pos de una legislación obrera. que el partido arrastró casi desde sus inicios (Tortti. Sin embargo. El eco alcanzado por el diario La Vanguardia logró incluso traspasar las fronteras nacionales y se convirtió en un punto de referencia en todo el continente. revistas y editoriales. sumado a la acción de las cooperativas. El PS reivindicaba su condición de partido obrero y su acción. libres de toda tutela partidaria. contando con tácticas propias y fines específicos. la acción parlamentaria. fueron evidentes sus dificultades para convertirse en una poderosa corriente del movimiento obrero. Desde que se impuso la “hipótesis de Justo”. convirtió al socialismo en una empresa de indudable influencia social. las tareas socio-culturales o las labores cooperativas.

1991).distanció de otros modelos de partidos socialdemócratas. publicaciones e informes partidarios referidos a congresos. Cada una de las rupturas o escisiones de izquierda que tuvo el PS cuestionó esta desatención del problema sindical. Una de las preocupaciones especiales que tenían los miembros del CPG era la situación de dispersión en la que se hallaba el elemento obrero 6 No tenemos espacio para detallar todas las fuentes consultadas. encuentros. que luego se disolvió en la Confederación Obrera de la Región Argentina (CORA). Ambas organizaciones. A manera de resumen. fue la experiencia más importante. 6 De este modo. Las evidencias de que el partido tenía permanentes dificultades con el tema sindical. una serie de revistas y periódicos varios (La Internacional. es que debió aceptar que algunos de sus afiliados crearan estructuras específicas para promover la sindicalización de sus filas o la coordinación de sus fuerzas gremiales. que acabaron teniendo diferencias y choques con la dirección partidaria. Ese lugar había sido ocupado de manera más clara por el anarquismo. 7 El CPG llegó a estar constituido por doce sindicatos (que reunían en ese entonces unos 16. Este es el balance claro que surge del estudio de diversas fuentes primarias. sin embargo. así como la obra producida por los propios militantes y dirigentes socialistas. 7 La fuente clave es: Informe del Comité de Propaganda Gremial. por una veintena de centros socialistas. por parte de la corriente de izquierda que acabó escindiéndose y constituyendo. Acción Socialista y Claridad . una profusa cantidad de folletos. 1917. conferencias. aunque ya con dirección de los sindicalistas revolucionarios. por ejemplo. por una quincena de agrupaciones de la Juventud Socialista y por tres centros culturales (Camarero-Schneider. 59 Hernán Camarero . ya había quedado en un espacio restringido dentro del universo gremial. durante la primera década y media del siglo XX. entre 1914 y principios de 1917. mayo 12 de 1914-agosto 31 de 1917. el Anuario Socialista (en sus diversas épocas). el de Alemania. que en todos los casos fue entendido como un alejamiento práctico y concreto del partido respecto a la clase obrera y a sus luchas. Los gremios orientados por los socialistas impulsaron en 1903 la creación de la Unión General de Trabajadores (UGT). luego de la gran derrota de las luchas del Centenario. y luego el Partido Comunista. Esa es la historia del Comité de Propaganda Gremial (CPG) o el Comité Socialista de Información Gremial (CSIG). primero el Partido Socialista Internacional. aparecieron más débiles que la FORA anarquista. algo absurdo para el que se proponía como un partido obrero. señalemos que hemos consultado gran parte de la colección del diario La Vanguardia (en especial desde mediados de los años diez). la Revista Socialista ( a partir de su salida. Los fundadores de este organismo sostenían que pretendían resolver lo que se entendía como “enervante” situación de desorganización por la que transitaba el movimiento obrero. el PS. La creación del CPG.000 asociados). reuniones y posicionamientos del partido. entre otros). en 1930).

votada en el XIV Congreso Ordinario del PS. el propio Juan B. Justo. el gobierno y la administración pública atañen a la organización gremial” (Juan B. El orientador principal de esta entidad fue el obrero tipógrafo José F. la que debía canalizarse para evitar sus desbordes y el despliegue de su potencialidad barbárica. Justamente.del propio partido. en cuanto a las leyes. el principal dirigente del PS. El PS desconfiaba de las prácticas de autodeterminación de las masas y de las capacidades creadoras de la lucha de clases. luego de la ruptura de los “terceristas”. Justo. al comienzo la orientación del Comité fue sobre todo interna: acercarse a los obreros del propio partido y sindicalizarlos. quien luego se convirtió en la primera máxima figura del comunismo argentino. pero con el condicionamiento de que superaran rápidamente su radicalidad y se avinieran a la negociación. idealizando la lucha de clases como una suerte de disputa retórica de proyectos en el terreno neutro de un ágora. organismo sólo habilitado para operar como orientación y consulta para las comisiones de oficio partidarias. las luchas obreras debían ser apoyadas. Declaración que fue ratificada en el congreso ordinario que el PS celebró en noviembre de 1921. en julio de 1918. La resolución “Definición de la táctica y la doctrina socialista en materia gremial”. Las maniobras legislativas del PS se ocuparían de prevenir estos desbordes y de “civilizar” la lucha de clases. Ello se verifica en el desigual posicionamiento de socialistas y anarquistas frente a los conflictos obreros. De ese modo. en donde se creó la antes mencionada CSIG. consolidó la idea de la autonomía entre actividad gremial y actividad política. El problema en el socialismo argentino era más profundo que una mera desarticulación entre lo sindical y lo político. Colectivamente sólo puede servirla desde afuera. y convertirlas. sobre todo. luego de la disolución del CPG. Penelón. pues según una estadística levantada en agosto de 1914. 60 Hernán Camarero . tuvo una ocasión clara para pontificar cual era la postura oficial y definitiva del partido: “El Partido Socialista no debe inmiscuirse en la organización gremial. Es decir. reunido en aquella ciudad. 1917). ante la convocatoria a la huelga general: la moderación y condicionamiento que frente a estos hechos expresaban los primeros. el oficialismo partidario ratificó sus posiciones con la Declaración de Avellaneda. Lo que existía era una concepción que subordinaba las contiendas entre el trabajo y el capital a una faena de reforma e integración social. Poco tiempo después. luego. Obsérvese que el PS no actuaba en el escenario de las refriegas obreras contra los capitalistas para trasladar las demandas desde lo sindical a lo político. contrastaban con la disposición radical evidenciados por los segundos. sólo el 5% de los afiliados socialistas estaban agremiados en alguna organización obrera.

En verdad. en el sentido del pueblo oprimido (por el Capital. laboralmente más concentrada y disciplinada ya en los albores de la gran industria. reputaron al socialismo como insanablemente reformista. el sistema patriarcal). cultural y subjetiva de la propia clase obrera hasta la primera o segunda década del siglo XX. Eso explica que el socialismo fuera superado en su presencia en el universo obrero tanto por variantes confrontacionistas (anarquistas y. extraño a la lucha de clases y desaprensivo con la acción sindical. ¿Cómo evitar la subsunción de lo gremial a lo político? La respuesta sindicalista Precisamente. Se expresó en el despliegue de dos nuevas corrientes: primero. ello se debió al escaso desarrollo productivo y la aún débil densidad social. un nuevo momento constitutivo de las izquierdas vino por el lado de la revisión en este aún débil anclaje que estas exhibían entre los trabajadores. arguyendo que conducía al movimiento de masas hacia el marasmo. el Clero. ni el anarquismo ni el socialismo fueron radicalmente obreristas. 61 Hernán Camarero . en un sindicalismo por rama y no por oficio. Su superficial inserción en los movimientos sociales en lucha y su relativa externalidad al mundo sindical indisponía al PS frente a las demás corrientes que actuaban en el seno de éstos. cooperativas y de ilustración cultural. se enajenaba de los conflictos obreros y la organización sindical. luego. como por corrientes más pragmáticas o negociadoras (por ejemplo. Los socialistas tendían a diluir al proletariado entre los intereses de la masa de consumidores (de ahí su obsesión por orden fiscal. más allá de la presencia de algunos de sus militantes. también lo denunciaron en su supuesta incapacidad para organizar a la nueva clase obrera. Asimismo. más que en términos clasistas. posteriormente. y desde esa exterioridad. el Estado. en los primeros tiempos. integrado al juego político burgués. Era un partido que. la moneda sana y el librecambio) y en una suerte de pueblo cívico activo. Impugnaron al anarquismo por su espontaneísmo inmediatista.en iniciativas reformistas. lista a ser moldeada por sanas prácticas políticas. En parte. Los anarquistas apelaban a un sujeto no descentrado pero sí difuminado del mundo del trabajo. los sindicalistas revolucionarios. cifrando allí las razones que explicarían el bloqueo a la expansión partidaria. al que solían entender. primeros sindicalistas revolucionarios y comunistas). su interpelación quedó cada vez más dirigida a una ciudadanía plebeya. los comunistas. “leía” la lucha de clases y la traducía en el discurso y la práctica de la reparación legislativa. la que luego corporizaron los propios sindicalistas).

Sus ideas se expandieron rápidamente desde principios del siglo XX. bajo la secretaría general de Sebastián Marotta. Sorel oponía el sindicato obrero al Partido Socialista. Fuera de las filas del PS. la mayoría. se convirtió en la expresión hegemónica en el mundo del trabajo. del libro de Sorel titulado El porvenir de los sindicatos obreros . entre los que se destacó Sebastián Marotta (obrero constructor de carruajes y rodados. que luego devino en linotipista). triunfando la posición socialista tradicional contra los disidentes. logrando desplazar de esa condición a los 62 Hernán Camarero . Árraga. un año después continuado por Acción Socialista. más conocida con el nombre de sindicalismo. a fin de realizar la comprobación experimental de su doctrina y táctica. celebrado en la ciudad bonaerense de Junín en abril de 1906. el sindicalismo fue conformando toda una nueva ideología. Aquiles S. Los primeros y principales mentores del sindicalismo en la Argentina. Repetto propuso que el grupo sindicalista se constituyera en un partido autónomo. consideraba a los sindicatos la única forma de organización válida de los trabajadores (y embrión de la sociedad futura). en el congreso de Amiens. el boicot y el sabotaje. hasta la insurrección y la revolución social). Hubert Lagardelle. en 1909 transformada en CORA. pronto se sumaron algunos cuadros proletarios. ya desde la segunda década del siglo XX. y ya lograron en 1902 hacerse predominantes en la CGT francesa e imponer sus posiciones. Fernand Pelloutier. Periódico Sindicalista Revolucionario . En esa obra. Julio A. de Georges Sorel. el grupo venía editando desde 1904 un vocero de prensa propio. fueron una serie de dirigentes del PS. El origen de dicha tendencia estuvo en Francia e Italia. Gabriela Laperrière de Coni. Uno de sus puntos de partida fue la publicación. El sector conquistó la dirección de la UGT. Bartolomé Bossio y Emilio Troise. inspirado en planteos. Lorenzo (quien ocupaba el cargo de secretario general del partido). intelectuales y profesionales: entre otros. La Internacional. La “cuestión sindicalista” fue debatida y za njada durante el VII Congreso del PS. entre 19041906. Establecía como principio exclusivo de lucha el método de la acción directa (desde la huelga. cuatro años después. Dentro del PS. con el transcurso de los años. este grupo de militantes se concentró en la Agrupación Sindicalista Revolucionaria y comenzó a cosechar un fuerte apoyo entre los trabajadores.La primera corriente en configurarse fue el sindicalismo revolucionario . Enrico Leone y Arturo Labriola. denunciando la “degeneración” de la socialdemocracia y de los partidos obreros. y. cuestionaba la participación obrera en los partidos y recusaba la arena parlamentaria. Fue un desgajamiento de las propias filas socialistas. Desde afuera del socialismo. entre otros. en 1897. Con el paso de los años.

realizado en abril de 1915. pues el requisito de la fuerza de la organización era su unidad. su menosprecio de la lucha por los intereses históricos del proletariado. de tendencia ácrata. para pretender superar la incapacidad que este partido mostraba para abordar la problemática de la lucha gremial. Para los socialistas. por lo que cada conquista allí obtenida por los trabajadores socavaba los cimientos del capitalismo y preparaba el advenimiento de la nueva sociedad). a un precio alto: se 63 Hernán Camarero . Lo lograron. Los comunistas. De hecho. el apoliticismo sindicalista era un camino para bloquear las posibilidades de desarrollo de su propio partido y para efectuar una alianza secreta con el radicalismo gobernante. La CORA ingresó en la FORA y en el IX Congreso de esta central. del partido) y del combate político. llenando de contenido una acción vacante. en tanto. esta central adoptó el nombre de Unión Sindical Argentina (USA). que ocho años después se disolvió. Desde ese entonces. que decidieron conformar otra entidad bajo la misma sigla. desplegaron la visión tradicional que el marxismo revolucionario había efectuado sobre aquella corriente. y para desplazar a un anarquismo en creciente dificultad para mantener su anterior dominio. estuvieron enmarcados en un clima de creciente hostilidad mutua. de mayoría sindicalista. el sindicalismo había virado hacia un comportamiento cauto. para crearse la CGT. Para ese entonces. y la FORA IX Congreso. que experimentó en los años siguientes un crecimiento notable. que se había incrementado con la presidencia de Yrigoyen. Uno de sus planteamientos más relevantes era el del “apoliticismo”. los sindicalistas lograron ganar su dirección. para que los sindicatos pudiesen ejercer su tarea revolucionaria. Según este planteo. En ese cónclave se decidió anular la adscripción que la federación tenía a los principios del comunismo anárquico. su fetichismo de la huelga general. los partidos de izquierda solo pudieron establecer acuerdos precarios y efímeros con los sindicalistas. En síntesis. En 1922. su excesivo culto de la autonomía sindical. el señalamiento era que se trataba de una corriente condenada a derivar hacia “el oportunismo y el reformismo”. debían ser independientes y neutrales de toda posición ideológica o adscripción política. marcando una serie de límites y defectos en la misma.anarquistas. La crítica se dirigió hacia aspectos múltiples del sindicalismo: su inclinación al economicismo (una concepción según la cual la lucha entre el capital y el trabajo sólo se libraba en el terreno de las relaciones productivas. prudente y sagaz. existió la FORA V Congreso. Esto motivó la escisión de la mayor parte de los anarquistas puros. y su incomprensión del papel de la vanguardia revolucionaria (es decir. Debido a esta concepción. los sindicalistas nacieron de las entrañas del socialismo.

se diluyeron como revolucionarios. No debe desatenderse esa experiencia: tras años de casi no ensayar otra estrategia hacia el movimiento obrero en lucha que no fuera la de la represión. recusando el reformismo socialista y su indiferencia sindical. Sobrevenidos los gobiernos conservadores. actuando como ala izquierda del PS (de 1912 a 1917). Hacia allí marchó. varios de ellos con carnet de afiliados al PS. El yrigoyenismo gobernante lo supo bien rápido y. Proletarización. el Estado y parte de la burguesía iniciaban ahora el camino del diálogo y la cooptación. pues. expresión de los nuevos tiempos abiertos por la Revolución de Octubre en Rusia y el ascenso revolucionario europeo de posguerra. conciliadores y reformistas. en especial. esta corriente en todo el mundo se fue metamorfoseando. replegándose en una acción gremial cada vez más pragmática. con sus características posturas pragmáticas. disgregada como tal y devenida y superviviente como práctica en centenares de cuadros obreros. más adelante.afincaron sólidamente en la clase obrera. más tarde. bolchevización y conquista de los sindicatos: la estrategia del Partido Comunista Los comunistas también surgieron. Era un leve antecedente de lo que se ensayó con mucho más vigor y sistematicidad un cuarto de siglo después. fuerte en los años diez y parte de los veinte. Más tarde. primero. corporativa y negociadora. existente entre 1918-1920) y. luego. al que miraron cada vez con mayor simpatía. luego. Es decir. ya al frente de la CGT. se consolidaron como sindicalistas. aun manteniendo una formal identidad socialista). los cuadros sindicalistas (o los que adoptaron sus ideas y sus prácticas. unificada hasta 1935 y dividida luego de ese año. de Victorio Codovilla y Rodolfo Ghioldi. negociadoras y neutralistas. Todo ese trayecto fue recorrido bajo el liderazgo. del tipógrafo José F. esta corriente. continuaron. desde ese último año. pudo surgir una entente cordiale entre ambos. adquiriendo rasgos crecientemente burocráticos. finalmente. También se presentaron como una nueva izquierda. la de los servicios y transportes claves (ferroviarios y marítimos). como Partido Comunista. adherente a la Tercera Internacional. muchos confluyeron en el peronismo. entonces. primero. En verdad. Penelón y. El rechazo firme que mantuvieron fue hacia la izquierda política pero no hacia la política del Estado. durante la “década infame”. 64 Hernán Camarero . operando como organización socialista disidente y revolucionaria de carácter pro bolchevique (el Partido Socialista Internacional.

y los diarios legales Bandera Roja y La Hora. ligas antiimperialistas. esta corriente fue una expresión marginal en el movimiento obrero. económicas y políticas de esta última. junto a una gran cantidad de volantes. su acción se basaba en un internacionalismo algo abstracto y enajenado de la realidad argentina. como Soviet. desde mediados a fines de los años veinte. sobre todo. históricas. editados por el PC y su corriente antecesora hasta 1943. hasta los cuerpos de dirección regional. inexploradas o desconocidas. de los rasgos dependientes y atrasados del desarrollo capitalista local. Además. así como de las revistas teóricas. barrial. la unidad entre la clase obrera y fracciones de la propia burguesía nacional o progresista. clubes deportivos. sindical y celular). como los voceros oficiales del partido. infantiles y juveniles. provenientes de los archivos de la ex URSS. femeninas. proclamas y folletos. culturales. Al mismo tiempo. el PC obtuvo una ascendente presencia en el campo político. Lo cierto es que. sindicales. Revisamos una copiosa documentación interna del PC que incluye informes de sus congresos. antifascistas y de solidaridad. Lentamente. ideológicas. a partir de los años treinta. escuelas. En aquella época. lideró conflictos gremiales trascendentales y se convirtió en la organización más poderosa en el proletariado industrial. de las asociaciones de inmigrantes. Algunos órganos de prensa tuvieron una importancia especial. logró agrupar a miles de militantes.En su primera etapa de desarrollo. infantiles. de las ligas y los comités de solidaridad. que ignoraba las características sociológicas. Leímos. social y cultural del país. se fue dotando de un conocimiento mayor de la problemática nacional. Tan importante como el estudio de estas fuentes resultó el del corpus constituido por más de un centenar de series de periódicos y revistas políticas. con un 8 Un estudio específico sobre el tema en: Hernán Camarero. y. Allí volcamos el análisis de un conjunto de fuentes primarias. a partir de esos años y hasta 1943. local. La Internacional y Orientación. barriales. asociaciones de inmigrantes. de las células fabriles. agrupaciones femeninas. especialmente las que se conectaban con el mundo de los trabajadores. En ese lapso. como producto de los avances de la industrialización sustitutiva. superior a las otras corrientes con las que venía disputando espacios. se verificó una presencia cada vez más gravitante de obreros en los grandes centros urbanos (especialmente. la mayor parte de las publicaciones que elaboraba y difundía el PC. juveniles. muchas de ellas. boletines y circulares con noticias partidarias e intercambio epistolar entre sus dirigentes y con la Comintern. 2007. 65 Hernán Camarero . antiguerreras. su gravitación se hizo cada vez más marcada en el mundo de los trabajadores. constituyó múltiples instituciones socioculturales en el seno de la clase trabajadora: bibliotecas. actas de reunión de sus organismos de conducción de distinta jerarquía (desde el Comité Ejecutivo y el Comité Central. la Capital y el conurbano bonaerense). conferencias y plenarios. montó una densa red de agitación y propaganda. hasta el momento. la más importante conseguida en su historia. vitales para comprender el modo en que ese partido se insertó en el mundo del trabajo. agraria y antiimperialista. propiciando así. 8 Una primera reflexión a realizar se refiere a los espacios y condiciones sociales que hicieron posible la empresa política comunista entre los trabajadores en la Argentina durante el período de entreguerras. por ejemplo. Asimismo. bajo la conclusión de que la revolución a realizar en el país debía ser democrático-burguesa. entre otras.

en parte e inicialmente. con inserción débil en estos nuevos sectores manufactureros. se revirtieron tras la crisis de 1930. cercenaban la autonomía a los obreros y liquidaban los oficios artesanales. esa situación varió: el disciplinamiento se hizo inapelable en una sociedad urbana en creciente industrialización. incluso. Las corrientes ácratas habían logrado un fuerte ascendiente en el período embrionario del movimiento obrero. el PC recreó. Esa industrialización impuso cambios en las orientaciones del movimiento obrero. desde mediados de esa década. exclusivamente en lo que hace a la baja del desempleo. de la carne. Estaba surgiendo una clase obrera moderna. las tareas de movilización y organización de los obreros en esos nuevos espacios de la vida industrial se presentaban plagadas de dificultades. de la madera. por abandonar su condición trabajadora. del vestido y textil). carente aún de una legislación laboral sistemática que la protegiera. mayoritariamente semicalificado o sin calificación. habilidad y capacidad para acometer los desafíos. pues las tendencias al aumento del salario y del descenso de los índices de desocupación ocurridas en la segunda mitad de los años veinte. Usando una imagen metafórica: el PC se concebía a sí mismo capaz de abrir senderos en una selva. originadas en la hostilidad de los empresarios y del Estado. en donde la situación laboral era ostensiblemente más precaria. Erigiéndose como una alternativa proletaria radicalizada. organización y socialización. Allí había disponibilidad y oportunidad para el despliegue de una empresa política. En este escenario. Para abrirse paso a través de esos obstáculos. se requerían cualidades políticas que no todas las corrientes del movimiento obrero estaban en posibilidad de exhibir. en el que sus integrantes todavía resistían a la lógica del trabajo industrial. de la metalurgia. A partir de los años veinte. es decir. en la que comenzaban a imponerse nuevas formas de explotación del trabajo que. En particular. dejaba un espacio vacío de representación. no lo aceptaban plenamente y pugnaba por encontrar márgenes de libertad o. El crecimiento de un proletariado industrial más moderno y concentrado (en el rubro de la construcción. merced a cambios tecnológicos y un mercado de trabajo cada vez más competitivo. Esos trabajadores se enfrentaron a formidables escollos para agremiarse y hacer avanzar sus demandas en territorios hasta entonces muy poco explorados por la militancia política y sindical. y los índices sólo volvieron a mejorar.gran monto de reivindicaciones insatisfechas. una experiencia confrontacionista como la que anteriormente había sostenido el anarquismo. estaba casi todo por hacer y los comunistas demostraron mayor iniciativa. apto para habilitar caminos no pavimentados y alternativos a los reconocidos. 66 Hernán Camarero .

como partido socialista disidente y revolucionario. luego. desde la cual apoyaron los reclamos laborales. pero de un modo asistemático y poco profundo. y. Intentemos reconstruir ahora cuales fueron las técnicas de implantación. entre 1914 y 1925 (primero. sin presencia orgánica en los sitios de trabajo. los socialistas apostaban a potenciar su fuerza con la utilización de su bancada parlamentaria. complejización e institucionalización. La penetración comunista fue mucho más limitada en otra importante sección del mundo del trabajo. ya era tarde: el PC había ganado las posiciones centrales en el sindicalismo industrial. ferroviarios. Entre los trabajadores del transporte. sus luchas y sus organizaciones. En el caso de los ferroviarios. En suma. surgieron proyectos que intentaron remediar ese déficit. para preferir. una precisión respecto a la temporalidad histórica. en especial. Esto exige. tendencias que desde mucho tiempo antes venían negociando con los poderes públicos y ya habían obtenido (o estaban en vísperas de hacerlo) conquistas efectivas para los trabajadores. que gozaban de considerable poder de presión y estaban en proceso de jerarquización. aquellos eran territorios ocupados. con muchos trabajadores calificados (marítimos. en cambio. en donde los comunistas no encontraron modos ni oportunidades para insertarse e incidir. Los sindicalistas confiaban en sus acercamientos directos con el Estado. En ambos casos. tranviarios. con escasa 67 Hernán Camarero . seguir como entidad federativa de sociedades de resistencia y gremios por oficio exclusivamente anarquistas. telefónicos y gráficos. Cuando. La negativa de la FORA V Congreso a aceptar esta realidad y a reconvertirse en esa dirección. la hegemonía era disputada por socialistas y sindicalistas. por último. Ya habíamos adelantado que en el período formativo de esta corriente. condenó a esa corriente a la irrelevancia. la posición ocupada por ella en el mundo del trabajo era superficial y marginal. entre otros). ya habían dado lugar al surgimiento de una suerte de elite obrera. como partido comunista durante su primer lustro). desde el espacio libertario. los servicios y algunos pocos manufactureros tradicionalmente organizados. que le otorgaron una serie de ventajas decisivas en su accionar. los provenientes de sus gremios afines. empleados de comercio y del Estado. municipales. se privilegiaba la administración de las organizaciones existentes. incluso. previamente. Se trataba de un partido que había logrado establecer ciertos vínculos con los obreros.Los incentivos estaban dados para la generalización del sindicalismo industrial por rama. como fracción de izquierda del socialismo. las formas de trabajo y las modalidades de intervención de los comunistas en el movimiento obrero industrial.

hay que atender especialmente a los dos instrumentos innovadores que el PC creó o impulsó para promover la movilización y organización proletaria en el ámbito industrial: las células obreras partidarias por taller o fábrica y los sindicatos únicos por rama. Aquí. sobre todo en los años veinte. monolítica y mayormente burocratizada. los comunistas actuaron sobre tierra casi yerma y se convirtieron en la única voz que convocaba a los trabajadores a la lucha por sus reivindicaciones y a la pronta organización. Fue a partir de mediados de los años veinte cuando la inserción obrera de los comunistas conoció un salto cuantitativo y cualitativo. En ambos casos. la penetración fue posible gracias a esa estructura partidaria celular. acción y organización. que podía pertrecharlos con sólidas certezas doctrinales. centralizada. En no pocos territorios industriales. en sintonía con los postulados de una Comintern cada vez más dominada por el estalinismo). desde ese entonces y hasta 1943. que buscó afanosamente poseer y conservar ese carácter. coadyuvando decisivamente a su proceso de movilización y organización. Los comunistas contaron con recursos infrecuentes: un firme compromiso y un temple único para la intervención en la lucha social y una ideología redentora y finalista. Las células. debieron dirimir fuerzas con distintas tendencias. fue porque se mostró como un actor muy bien dotado en decisión. Aquellos nuevos repertorios organizaciones (desde las células hasta los grandes sindicatos únicos por rama) resultaron muy aptos para la penetración en los ámbitos laborales de la industria y para la movilización y agremiación de los trabajadores de dicho sector. clandestina y blindada. COA y primera 68 Hernán Camarero . el “marxismo-leninismo”.incidencia en las estructuras sindicales y sin experiencia alguna en la dirección de los conflictos y organismos nacionales del movimiento obrero. a diferencia de la década anterior. sirviendo como embrión para la conformación de organismos sindicales o como ariete para la conquista de ellos. en otros. verdadera máquina de reclutamiento. se trató de una organización política integrada mayoritariamente por obreros industriales. Si el comunismo se convirtió en una corriente especialmente apta para insertarse en este proletariado industrial. aunque no tuvieron la misma utilidad para extender la presencia comunista en las centrales obreras de la época (USA. escala de valores y repertorios organizacionales. que el PC pudo instalar en una parte del universo laboral. La causa: la orientación de la “proletarización” y la “bolchevización” adoptada por el partido (que significó la transformación de su estructura en clave jerárquica. fueron claves para el proceso de inserción de base y molecular del partido. Lo cierto es que.

CGT). se expresó en las violentas huelgas durante el segundo gobierno de Yrigoyen. De conjunto. Durante esos años. El costo de esa resistencia no fue menor: durante los años treinta. A partir de ese entonces. el Sindicato Único de Obreros de la Madera. en 1942. Los sindicatos únicos por rama. El partido fue declarado ilegal y hubo un proyecto en el Senado de la Nación para convertir esa persecución en ley. el de instaurar una acelerada acumulación industrial con escasas pretensiones redistributivas y un orden político de limitada participación para clases subalternas y corrientes políticas opositoras. Ortiz y Castillo. su vicepresidencia. que quedó en manos de la “segunda CGT” (1935 -1943). Esa línea confrontacionista y de combatividad de las organizaciones dirigidas o influenciadas por los militantes del PC. el PC completó su período de implantación en el movimiento obrero. consiguiendo una importante cantidad de cargos en el Comité Central Confederal de dicha entidad y. deportados o torturados. a medida que avanzaba la década de 1930. la Federación Obrera de la Industria de la Carne y Federación Obrera de la Alimentación. la Unión Obrera Textil. que se vieron implicados en constantes huelgas y conflictos laborales. desde mediados de la década de 1930. posteriormente. el Sindicato Obrero de la Industria Metalúrgica. esas organizaciones y otras organizaciones sindicales dirigidas por el PC superaban los cien mil afiliados hacia principios de los años cuarenta. Podría decirse que. la acción de los sindicatos comunistas significó un intento de oposición al doble desafío planteado por las clases dominantes y el régimen conservador surgido en los años ’30. 69 Hernán Camarero . el PC sufrió una sistemática persecución estatal por parte de la Sección Especial de Represión del Comunismo. El PC logró imponer a sus cuadros como secretarios generales de los seis sindicatos más importantes en aquellos espacios: la poderosa Federación Obrera Nacional de la Construcción (FONC). la organización ejercía el control de algunos sindicatos importantes y encontró un lugar en la conducción de la CGT. en manos del albañil Pedro Chiarante. En términos más globales. el partido fue asegurando su hegemonía sobre la mayor parte de los gremios pertenecientes al área industrial y de la construcción. pudieron irradiar la influencia partidaria desde un sitio más elevado y transformarse en una plataforma para intentar alcanzar la dirección global del movimiento obrero. Cientos de sus adeptos fueron encarcelados. cuyo perfil no fue alterado con los sucesivos cambios de orientaciones estratégicas del partido. la Federación Obrera del Vestido y. la dictadura uriburista y las presidencias de Justo.

prácticas e instituciones. generalizando esa serie de experiencias y concepciones que luego fueron desarrolladas a un mayor nivel y potenciadas por el Estado peronista. completando el definitivo pasaje de un sindicalismo de minorías a un sindicalismo de masas. Se pretendía un sindicato más moderno. Otra fue el creciente pragmatismo y flexibilidad táctica que comenzó a postular el partido con respecto a la negociación con el Estado. introdujeron). lo adoptaron y lo extendieron en el área de la producción manufacturera y de la construcción. abierto y complejo. con un Departamento Nacional del Trabajo (DNT) que expandía su voluntad intervencionista. “disminuir la posibilidad de conflictos” y “garantizar y expandir la legislación obrera”. Los militantes del PC se sirvieron del mismo. a partir de comisiones paritarias reguladas bajo el marco del DNT. Como parte de estas misiones del sindicato. Este modelo. tanto las referidas a las de la lucha reivindicativa. estaba germinando en el movimiento obrero desde antes de que los comunistas se hicieran fuertes en la dirección sindical.Los comunistas generalizaron (y en algunos casos. que encontró en la FONC su máxima expresión. articulador de nuevos objetivos. Esta estructura sindical más compleja. la salud. que irradiaron los tentáculos del sindicato hasta los sitios de trabajo y canalizaron las demandas de las bases obreras a través de una instancia de movilización y organización de base. la educación y la recreación. en particular. como las del mutualismo. que situaba su horizonte no sólo en la conformación de una “organización de masas” sino también en su fortalecimiento sobre “sólidas bases orgánicas”. Una de ellas fue la creación y expansión de los Comités de Empresa. una serie de características novedosas en la organización de un sindicalismo único por rama industrial. Pero estaba casi limitado al sector transporte y servicios. 70 Hernán Camarero . en el que se combinaran diversas funciones. Así. Al mismo tiempo. estuvo la negociación de cada vez más detallados y ambiciosos convenios colectivos con las entidades patronales. los comunistas empezaron a orientarse hacia la constitución de un tipo de sindicato. polifuncional y pragmática se trazó objetivos más vastos y alejados de los tradicionales tópicos de la acción directa: buscaban “liquidar la anarquía existente en la industria”.

tal como se sostuvo desde el ensayismo nacional-populista de izquierda (como el caso de Rodolfo Puiggrós y Jorge Abelardo Ramos). y el desarrollo más lento y gradual que venía experimentando el avance de la última expresión 71 Hernán Camarero . Tampoco. a motivos puramente endógenos. por un cambio en la composición social de la clase obrera a partir de los años treinta. hay que señalar que el comunismo fue la corriente que logró expandirse en mayor medida entre el joven proletariado formado como producto del crecimiento industrial de los años treinta. que habría ido erosionando la influencia de los viejos partidos de clase y los habría tornado incapaces de organizar a la “nueva clase obrera”. ¿cuáles son las razones que nos permitirían explicar el eclipse del comunismo. específicamente. característico de esa organización. Es decir. No es posible adjudicar el corte de aquel proceso de expansión. creemos que la mirada debe atender dirigirse con mucha fuerza a medir la fuerza y a apreciar el carácter extraordinario con que irrumpió el fenómeno peronista en la Argentina. es decir. es decir. en esos años. que anticiparan el abrupto giro que luego condujo al naufragio y desplazamiento de los comunistas en el movimiento obrero. No existieron hechos que mostraran claramente el fin de esta dinámica.El desenlace: desplazamiento de la izquierda en el movimiento obrero por el peronismo Hasta 1943. En primer lugar. como se desprende de los estudi os sociológicos de Gino Germani. Se hallaba en su cenit. Por el contrario. tal como señaló el grueso de las interpretaciones que le han intentado dar cuenta. la inserción del PC en el mundo del trabajo se mostraba ascendente y exitosa en los fines que se había trazado. Entonces. creemos que debe explorarse el desacople entre el crecimiento rápido y exponencial de la alianza entre un sector del sindicalismo (no comunista o con escasos vínculos con la izquierda orgánica) y la elite militar-estatal encabezada por el coronel Juan Domingo Perón. Es decir. En oposición a este último planteo. debido a las consecuencias generadas por la estrategia de frente popular antifascista seguida por ese partido. en forma mecánica y unilateral. a una supuesta práctica de “tregua laboral” que habrían seguido los comunistas desde 1941 (con la entrada de la URSS a la guerra y con el acuerdo con los aliados y la “burguesía progresista”). si el PC fue perdiendo sus posiciones en el movimiento obrero desde 1943-44 no parece haber sido exclusiva o preponderantemente por eventuales “errores” en la estrategia política de ese partido y/o por algún tipo de esencialismo “antinacional” o “antipopular”. los gremios orientados por los comunistas encabezaron varias de las mayores huelgas y conflictos en el sector industrial. el socialismo y la izquierda en general en el movimiento obrero y la conversión mayoritaria de este último al peronismo a partir de 1944-1945? Existen algunas puntualizaciones a realizar.

sea necesario reconocer que las izquierdas representadas por el PS y el PC ya se encontraban con un rumbo parcialmente extraviado y políticamente ineficaz desde principios de los años cuarenta. ambos partidos se unificaban en torno a un proyecto de frente popular con desvencijadas fuerzas sociales y políticas de las clases dominantes. quedó matrizado por la indigencia teórica-política del estalinismo y acabó sometido a las estrategias de la burocracia soviética. Incluso. Entendemos que fue un factor exógeno. social y político del peligro que representaba la gravitante presencia comunista en los ámbitos laborales 9 La crisis del PC en el movimiento obrero a partir de la aparición del peronismo exige un examen detenido. En el caso del PS. la vitalidad de este proyecto. no puede perderse de vista el efecto que pudo haber ocasionado la aplicación de la orientación frentepopulista por el PC. Es cierto que. por su alejamiento de las luchas y reclamos acuciantes de los trabajadores. en el del PC. como ya hemos señalado.orgánica de la izquierda. el comunismo. Quizás. antes que fenecer de “muerte natural”. en el sentido de supeditar. que supere los límites historiográficos que hasta el momento ha presentado la indagación del tema. pero que pudieron incrementar o mantener en las décadas siguientes. ¿No es acaso sugerente el hecho que en estos países no existió un fenómeno populista de la magnitud. por los rasgos de un partido que impuso la rigidez monolítica. la complejidad y la consistencia como ocurrió en la Argentina? 72 Hernán Camarero . Incluso. Sin duda. las reivindicaciones obreras a la estrategia de acuerdo con la burguesía “aliada” y “democrática”. Un aporte en este sentido puede provenir de un estudio comparativo con los casos de Chile. Uruguay y Brasil. Desde los inicios mismos del golpe del 4 de junio de 1943. los países más próximos al nuestro. muchos de los avances conquistados en los años previos quedaban en parte limitados por las propias características de los dos grandes partidos de la izquierda. 9 Lo cierto es que el desenlace fue increíblemente rápido. en el mundo del trabajo. se venía alertando a diversos voceros o expresiones del poder económico. desde la retórica. por aquella época. Antes que señalar exclusivamente el agotamiento del comunismo o la izquierda en su propia dinámica por limitaciones o equívocos estratégicos. mientras el comunismo consolidaba su dominio en el sindicalismo industrial y dentro de la CGT. detrás de un programa republicanista y antifascista de difícil conjugación con las demandas efectivas de una clase obrera en ascenso numérico y movilizacional. también hay que explorar los factores endógenos. la influencia del comunismo y la izquierda en el movimiento obrero fue reprimida y obturada por un movimiento populista emergente. en un momento de aguda conflictividad como el que se vivía durante el ciclo pre-peronista. Sin embargo. que en los años veinte y los treinta tenían comunismos con un nivel de arraigo en las clases subalternas no mucho mayor que en la Argentina. el socialismo alcanzaba una de sus mayores bancadas parlamentarias. es decir. y especialmente desde que Perón impulsó la Secretaría de Trabajo y Previsión. el que se convirtió en la causa principal del proceso que aludimos.

Por un largo período. La historia de lo ocurrido en y luego de 1945 es conocida. El PC pudo resistir más. A partir del conjunto de concesiones económico-sociales conseguidas a favor de los trabajadores. replegados en torno a su nueva identidad: el anti peronismo cerril. sobrevivieron con el recuerdo de los tiempos perdidos. la llegada del peronismo operó como un punto de inflexión. Incapaz de convencer a las clases dominantes de la utilidad de enfrentar esta amenaza como un asunto de primer orden. una partición de aguas inevitable en la historia de las izquierdas en la Argentina. Lo esencial del PS desapareció en aquellos años. sus cooperativas y sus legisladores. Varios dirigentes laborales de origen sindicalista y socialista. Allí donde el PC controlaba la organización gremial. sobre todo. la orientación de otros ya constituidos hacia un acuerdo con el coronel. En síntesis. durante algunas décadas. su grupo y su estrategia fueron señalados como el enemigo principal por parte de la mayor parte de las izquierdas. Perón se lanzó a una política propia. en una lectura de la realidad que resultó muy pobre. en cambio. dicho ofrecimiento encontró un apoyo escaso. la creación del Partido Laborista por parte de la vieja guardia sindical dispuesta a realizar un acuerdo con Perón y el triunfo de la candidatura presidencial de este último en febrero de 1946. Perón fue ganando ascendencia entre las filas obreras y enhebrando relaciones con diversas conducciones sindicales. Perón. con el fin de articular una nueva estructura gremial afín a sus posiciones.y de la necesidad de erradicarlo. relaciones y expectativas que comenzaban a tejerse en torno al vínculo entre ese militar y los trabajadores. conservando. de enfrentamiento al comunismo y al socialismo en el campo obrero. la irrupción popular inesperada del 17 de octubre. de los sectores sindicales ligados al PC. Entre los cuadros medios y militantes comunistas y anarquistas. con todo lo que el partido valoraba: sus bibliotecas. Perón no dudó en apoyar o alentar la fundación de “sindicatos paralelos”. La interpelación nacionalista popular y el accionar del estatismo redistribucionista introdujeron un bloqueo al accionar de estas corrientes. esquemática e incapaz de advertir la densa y compleja trama de realidades. La multiplicación de los sindicatos paralelos. fueron tentados por la convocatoria del coronel. con líneas más sinuosas frente al peronismo. una presencia reducida en la clase obrera y alcanzando una mayor 73 Hernán Camarero . son algunos de los hitos de un proceso que nos señala el éxito de la estrategia peronista por ganar la adhesión de los trabajadores y la derrota de las izquierdas por impedirlo. comenzó una estrategia de aplastamiento. Denunciaron al coronel como el continuador más pérfido del régimen militar y de las dictaduras totalitarias que estaban siendo derrotadas con el fin de la conflagración mundial.

Como correspondía al orden de las cosas: el sindicalismo expiró definitivamente en el peronismo. Toda una época histórica concluía. 74 Hernán Camarero . con la izquierda tradicional desplazada de escena. Y el anarquismo quedó inventariado como pieza de museo.influencia entre las clases medias.

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