La mentira indigenista - Para investigar y discutir- (Notas

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“Crearemos el estado Mapuche, desaparecerán Chile y Argentina”
Parece un chiste; desgraciadamente, no lo es. La posibilidad de un malón clásico no existe como tal, pero el peligro de un indigenismo agresivo que basa sus reclamos en más mentiras que en verdades, es real. Desde hace casi dos décadas, cada vez con más fuerza, contando con elementos de apoyo internacionales que proveen dinero, prensa y hasta armas, el indigenismo latino americano avanza sin encontrar fuerzas que enfrenten sus reclamos; pocos de ellos justos y la mayoría, absurdos. Sin lugar a dudas los problemas más serios son los que generan los araucanos en Argentina y en Chile. Tan serios son, que de conseguir lo que pretenden los mapuches, peligra la extensión territorial de Chile y de Argentina.

Los mapuches son solo originarios de la inventiva del Foreign Office Británico y del Pentágono de los EEUU, o sea que es un auténtico embuste. Los araucanos, hoy denominados mapuches, llegaban desde Chile a la Argentina allá por 1830, cuando la Nación Argentina ya era independiente y soberana. Por lo tanto, fueron invasores. El primer grupo de invasores lo constituyeron aproximadamente unos 100 indígenas capitaneados por Yanquetruz que se afincaron en Neuquén y desde allí se fueron extendiendo hacia el sur y el norte. La mitad de los territorios históricamente nuestros estaban bajo el poder tiránico del malón araucano, cuyos frutos más notables eran el robo de ganado, de mujeres y la provocación de incendios. Los mapuches, “hombres de la tierra” que acusan al General Roca de genocida, fueron los responsables del exterminio de los tehuelches, que eran los auténticos aborígenes de la Patagonia norte. En 1879 las tropas de Calfucurá eran poderosas, lo prueba el hecho que ganaron las primeras batallas contra el Ejército Nacional. Ambos bandos enfrentados contaban con fusiles Remington. Los araucanos los traían desde Chile, a quienes los ingleses se los vendían a cambio del ganado argentino robado en los malones. Prueba de ello es que la columna del Ejército Nacional comandada por el Gral. Villegas tenía como objetivo clausurar y controlar los pasos andinos por donde les llegaban a los araucanos los Remington. Los indígenas araucanos eran tradicionalmente muy guerreros. Recordemos que en los primeros tiempos de la conquista española asolaron varias importantes ciudades en Chile que los chilenos tardaron siglos en reconquistar. Los araucanos, en el año 1250 subieron hacia el norte y destruyeron el Imperio de Tiahuanaco. Este Imperio era mayor y mucho más civilizado que el posterior imperio de los Incas que comenzó luego en el año 1280. El uso actual del término "mapuche" y las falsas reivindicaciones de estos "mapuches" son maniobras disolventes y disgregantes que practican ciertos políticos con finalidades antinacionales y para beneficio propio. Actualmente como argentinos tienen todos los derechos al igual que los demás argentinos, pero no a intentar falsear la historia y pretender que les devuelvan tierras que nunca les pertenecieron. Reclaman tierras que les fueron propias en Chile, y otras que les fueron ajenas en Argentina. Ya existe el mapa de la nación Mapu, que va desde el Pacífico hasta el Atlántico, que toma la 9ª y la 10ª región chilenas y prácticamente un 30% del territorio argentino. Todo Neuquén, el sur de Mendoza, San Luis, Córdoba y Santa Fe, media provincia de Buenos Aires, La Pampa y parte de Río Negro.

Tienen respaldo internacional a través de una ONG situada en: 6 Lodge Street, Bristol lBS1, 5RL, England Tel/fax +44-117-9279391 e-mail mil@mapuche-nation.org y el sitio de Internet (hecho en Gran Bretaña) www.mapuche-nation.org se edita en inglés, francés, alemán y español. Fue creada el 11/5/1996, por “europeos preocupados”. ¿No tendrán preocupaciones más acuciantes en sus propios países? Salvo un nombre de origen araucano, Reynaldo Mariqueo, el resto de los directores de la ONG tienen nombres anglos. Consiguen buena prensa para sus reclamos, juntan dinero para la causa y hasta el Banco Mundial le concedió un préstamo de US$6 millones a la Confederación Mapuche liderada en Argentina por Jorge Nahuel. Préstamo para mejorar las condiciones de vida del pueblo mapuche del que todavía no se han rendido cuentas. Dicen, no está comprobado, que están armados; dicen que reciben instrucción militar por parte de miembros de las FARC y de la ETA. Lo que está comprobado es que en Neuquén hay en este momento 59 estancias tomadas por los mapuches que las reclaman como territorios propios. En la mayoría de las escuelas andinas integradas, que son casi todas, se les enseña a los mapuches su lengua y sus costumbres. Flamea al lado de la bandera argentina, la bandera mapuche (franja celeste, verde y roja, con una franja más estrecha negra con cruces pampa en la parte superior e inferior y un gran sol amarillo con 4 divisiones). Aún así han usurpado dos escuelas, la Mama Margarita, de monjas que fueron echadas del lugar donde desde hace 40 años enseñaron a niñas de cualquier raza, con la excusa que la religión católica interfiere con las creencias mapuches. La otra escuela tomada, que no es confesional, por lo tanto el pretexto religioso no existe, es la escuela provincial Nº 161, en la base del Cerro Chapelco, en San Martín de los Andes. También han ocupado un hotel 5 estrellas en Pulmarí, el resort Piedra Pintada, propiedad de un suizo italiano, que lo construyó después de obtener permiso de la comunidad de Pulmarí y de los mapuches. El estado provincial no hace demasiado al respecto. Existe una ley de 1996 en Neuquén, que exige poner en claro la propiedad de las tierras para el 2010. No se ha hecho nada. Los mapuches, avanzan. Y mientras avanzan y usurpan tierras, escuelas y hoteles, ya están comercializando un centro de esquí y varios grupos de cabañas. Que si el pretexto es volver a los orígenes, un poco de capitalismo no viene mal en el mientras tanto. El estado nacional mira hacia otro lado. Los mapuches avanzan. Y detrás de las reivindicaciones indigenistas, algunas de ellas válidas, está la extrema izquierda usando, instigando, azuzando como siempre, para acercarse a la toma del poder.

Mientras, en el norte, entre la Tupac Amaru (está en 17 provincias y tiene 70.000 afiliados, cada uno contribuye con $3 por mes y reciben de la nación $10 millones mensuales de los que no rinden cuentas) y su líder, Milagro Sala, que se declara “americana antes que argentina”, el sueño de reeditar el Tawantinsuyo (el imperio Inca de las 4 regiones), avanza. Mientras los argentinos discuten si Tinelli o Susana, si el futbol gratis o las guarangadas de Maradona, o la mejor dieta para el verano; mientras los políticos barajan nombres y posibilidades para el 2011, el indigenismo avanza sobre la patria, nuestra patria, la que los indígenas no consideran suya; aunque viven acá y tienen los derechos y obligaciones de cualquier ciudadano argentino. En Chile, la situación es grave. En un comunicado público, la Coordinadora Arauco Malleco dice: “Manifestamos públicamente nuestra renuncia a la nacionalidad chile y declaramos territorio de la nación autónoma mapuche desde río Bío Bio al Sur. Por lo cual damos por terminado todo diálogo con la república de chile y le declaramos la guerra, desde hoy 20 de octubre de 2009 en adelante. Y llamamos a todas aquellas comunidades a seguir la misma senda para poder lograr la expulsión completa a todos aquellos objetivos que operan en nuestra nación mapuche”. “¡Territorio y autonomía a la nación Mapuche!” En Argentina, los mapuches, exterminadores de nuestros tehuelches, reclaman tierras que no les pertenecen y rechazan el país en el que viven, estudian y trabajan. Rechazan el país al que eligieron emigrar y que los acogió. Esto ha dejado de ser una anécdota curiosa, hay demasiados intereses político/económicos detrás de un colorido reclamo indigenista. Debe ser tomado muy en serio; está en juego la integridad territorial de la patria. Mientras, los mapuches declaman, “Nuestro pueblo es paciente. Nuestro pueblo sabe esperar. Nuestro pueblo no olvida. Irrumpirá la aurora con su arco iris de colores y te enseñaremos quienes somos los hijos de esta tierra.” (Raven) Nosotros, los argentinos de cualquier raza y religión, los que recibimos a todos los hombres de buena voluntad que quieran habitar nuestro suelo, somos los hijos de esta tierra, los que construimos esta nación, y sabemos quienes somos. ¡Ojo con el malón! FUENTE: http://www.taringa.net/posts/info/3836275/La-mentira-indigenista---Para-investigar-ydiscutir.html

INDIGENISMO A ULTRANZA Una Herramienta para la Disolución Nacional

Escrito por adminen abr 30, 2011 | Por Lic. JORGE NELSON POMA PARA AN 54 Primero aclaremos que no es indigenismo . . . sino . . . aborígenes . . . o . . . nativos . . . o . . . pueblos originarios (No se incluyen los Mapuches) . . . para comprender mejor este artículo . . . hagamos un poco de memoria . . . algunos se expresan ante desvastaciones de bosques o selvas . . . o . . . contaminaciones . . . diciendo “Donde está Greenpeace . . .” . . . llamándolo como si fuera algo bueno para Argentina . . . algo milagroso . . . queridos amigos . . . me permiten aclararle? . . . debemos desenmascarar las “Sucursales Piratas” en Argentina para poder despegar como Nación . . . “Greenpeace” . . . como “World Wild Found” . . . “Fundación Vida Silvestre” . . . y . . . muchas otras más que son creaciones Angloholandesas o sólo británicas utilizadas hábilmente por el servicio de inteligencia Británico MI5 o MI6 . . . para que no se configure un poder cerca de las Malvinas . . . el futuro esta en el sur (Petróleo y alimentos) los ingleses lo saben . . . y . . . quieren

una Argentina pobre y triste . . . indefensa . . . sin proyectos . . . con muchos pobres . . . esas ONGs son una verdadera “Máquina de impedir” . . . no permiten que Argentina construya obras hidroeléctricas con diferentes escusas pseudoambientalistas . . . la energía constituye uno de los factores de poder de la Defensa Nacional más grande . . . porque con energía hay dinero . . . producción . . . autonomía . . . fabricas civiles y militares, etc. (como lo tienen las grandes potencias) . . . como vemos nos meten la propaganda subliminal (pseudoambientalista) para nuestra autodestrucción . . . Europa no construye más obras hidroeléctricas porque ya no tiene lugar . . . Brasil sigue adelante con muchísimas obras más proyectadas . . . y . . . es la 8va potencia mundial . . . China esta terminando la obra hidroeléctrica más grande del mundo y es la 3ra potencia mundial, etc.,etc . . . alguna vez entenderá la Argentina que hace 206 años (desde 1806) que estamos en guerra con Gran Bretaña? . . . “A la Argentina hay que sumirla en el barro de la humillación” (Wington Churchill – Nieto – 1982 liego de la Guerra de Malvinas) . . . la ignorancia de la masa del Pueblo Argentino en temas como la energía hidroeléctrica y nuclear . . . es producto del éxito de la “Guerra Soft” o “Guerra Suave” y la “Guerra Smart” o “Guerra Elegante” instrumentada por los Británico en Argentina a través de las ONGs como Green Peace y Vida Silvestre . . . es toda una farsa . . . les pregunto amigos: Greenpeace (que tiene 80 mil socios . . . ingenuos argentinos bien intencionados pero que pagan para la destrucción de la propia Argentina) y las otras . . . levantaron su voz contra el desatre petrolero de la torre en el Golfo de Méjico? . . . de cualquier otro derrame petrolero? . . . ¡No! . . . y sabe porqué? . . . pues la British Petróleum (empresa Británica) y otras . . . son quienes financian esas ONGs de los “Servicios” ingleses . . . esa misma empresa es dueña de la torre al N de Malvinas . . . alguien puede creer que van a permitir un poder en Argentina que les pinche el éxito comercial que significa el “Oro Negro”? . . . otro ejemplo de “Guerra Elegante” utilizada por los ingleses? . . . como no: . . . el Movimiento Mapuche es una creación inglesa para la constitución de un estado cercenado a la Argentina . . . tal como lo hizo al independizar Uruguay . . . con la excusa geopolítica de un “Estado Tapón” . . . también lo hizo con Bolivia y nos cercenó la unión con Perú y Ecuador . . . gracias a los Servicios del Súbdito Cipayo Rivadavia . . . son demasiado hábiles los ingleses . . . por lo tanto . . . no tenemos derecho a ser ingenuos . . . (hasta acá es suficiente introducción del artículo al pié). Saludos cordiales. Lic. JORGE NELSON POMA Presidente de la Fundación “Christian G. Poma” – Posadas – Mnes. Rector General del Instituto “Combate de Mbororé” – Posadas – Mnes. Rep. Legal del Instituto de Alto Rendimiento “San Agustín” – Apóstoles – Mnes. Presidente del Centro de Estudios Estratégicos, Geopolíticos e Investigaciones Científicas de Misiones “Gral San Martín” – Posadas – Mnes. Miembro (Por Convenio) de la Fundación “Democracia” del Círculo de Legisladores del Congreso. Av. Alem Nº 5290 – Posadas – Misiones – Rep. Argentina – TE: 054-03752-465881 FUENTE: http://www.an54.com.ar/?p=3825

Resurge el indigenismo argentino
Crece el orgullo indígena argentino.- El reconocimiento de sus derechos en la Constitución argentina y el auge social del movimiento en la vecina Bolivia han sido claves del desarrollo aborigen ALEJANDRO REBOSSIO Buenos Aires 27 ENE 2009 La wiphala, la bandera multicolor del Tawantinsuyu (imperio inca), flamea en diversos sitios de la Quebrada de Humahuaca, en la provincia argentina de Jujuy (noroeste del país). Al entrar en Tilcara, uno de los principales pueblos de esta quebrada vecina de Bolivia, se lee en un paredón una pintada que se refiere al "orgullo" de la "nación" del Collasuyo, la provincia austral del imperio inca. Una y otra son imágenes que apenas se veían hace pocos años y que señalan que el indigenismo ha cobrado fuerza en Argentina, un país de mayorías blancas y mestizas, pero que aún cobija una minoría de los llamados "pueblos originarios". "Sin ninguna duda, hay un resurgimiento de los movimientos indígenas", reconoce Héctor Nieva, dirigente de la Comunidad Kolla Tinkunaku, situada en la provincia de Salta, también en el noroeste argentino. "A partir de que se asentaron los derechos indígenas en la Constitución argentina (1994) y del impulso de los movimientos sociales en Bolivia, con Evo Morales a la cabeza. Todo esto produjo un contagio en el norte de Argentina y en los mapuches -de la sureña región de la Patagonia. Cada vez más indígenas, reprimidos y discriminados durante siglos, tratan de buscar su resurgimiento como comunidades organizadas", explica Nieva. En cambio, Jorge Nahuel, miembro de la Confederación Mapuche Neuquina, opina que "no hay un resurgimiento de pueblos que son milenarios, sino mayor visibilidad; siempre ha habido denuncias y demandas en un país que se jacta de ser el más europeo de América, pero antes estaban más ocultas". Advierte que, desde la Constitución de 1994 y la declaración de la ONU sobre los pueblos indígenas (2007), existe un "reconocimiento simbólico de la pluriculturalidad, pero el sistema jurídico, la educación y las instituciones son monoculturales". Reconoce que la nueva Constitución de Bolivia, que se votó el domingo, sienta un precedente en América porque "más allá de consagrar la wiphala como símbolo nacional" crea un Estado plurinacional. "Pero en Bolivia el 80% es indígena, y en Argentina no hay que caer en el análisis cuantitativo, sino en que somos naciones preexistentes", aclara. De los 39 millones de habitantes de Argentina, unos 383.000 (el 1%) pertenecen a una diversidad de 35 pueblos indígenas, según una encuesta oficial de 2005. Entre las etnias más numerosas figuran los mapuches, kollas, tobas (noreste del país y Buenos Aires), wichí (norte), guaraníes (norte y Buenos Aires) y diaguitas (noroeste).

Cada pueblo tiene su diferente identidad, su propia lengua (algunos la perdieron con el tiempo ante el avance del español), pero comparten reclamaciones. La principal de ellas es el reconocimiento de sus tierras mediante títulos formales. Todas piden un mejor acceso a la sanidad y a la seguridad social, una educación que integre su cultura y su lengua, participación en la definición de las políticas públicas, respeto a sus autoridades y formas de organización y defensa de los recursos naturales. Los mapuches y los diaguitas se definen como "naciones", y reclaman que se respete su derecho a la autodeterminación, aunque con matices. Los kollas de la ciudad de Humahuaca se distinguen porque formaron un partido político local, el Movimiento de Participación Comunitaria (MPC), que logró en las elecciones de 2007 el tercer puesto y una de las tres concejalías que estaban en disputa. A diferencia de la mayor parte de Argentina, Humahuaca cuenta con un alto porcentaje de población autóctona, pero las autoridades electorales no le permitieron al MPC agregar a su nombre la palabra "indígena" ni imprimir la wiphala en sus papeletas. Este año, el MPC se presentará en toda Jujuy con candidatos a legisladores nacionales, provinciales y municipales. Sixto Quispe, que pretende ser elegido diputado provincial, explica el origen del partido: "Yo hice campañas con el peronismo; pero después de ganar, siempre nos dejaron de lado. Hasta hoy se mantiene el desamparo de los pueblos indígenas, mientras se entrega la riqueza a las multinacionales y a los que dicen ser pequeños agricultores. En Jujuy hay un 90% de indígenas, aunque nos hacen creer que somos argentinos. Estamos gobernados por inmigrantes". Sin embargo, Quispe aclara que también se siente argentino y carece de vínculos e incluso de información sobre el movimiento de Morales, más allá de que comparten algunas de sus reivindicaciones. También se diferencia de Rosa Chiquichano, la primera indígena diputada nacional, una tehuelche que en 2007 accedió al Congreso por el peronismo de la provincia patagónica de Chubut. Los kollas de otras regiones prefieren "por ahora" no formar un partido. Hace cuatro años se formó el movimiento Kollamarca, con la participación de todas las comunidades kollas de la región salteña de Yungas y la reclamación de 1,1 millones de hectáreas. La Comunidad Kolla Tinkunaku logró en 2007 que el Gobierno de Salta le reconociera 70.000 hectáreas, y está a punto de acceder al título de otras 19.000 que ocupa una tabacalera que en el pasado había sido denunciada por someter a los indígenas a condiciones de semiesclavitud. En la mítica carretera 40, que une Argentina de norte a sur, los diaguitas han "recuperado" -como dicen ellos- las ruinas de Quilmes, último bastión de resistencia indígena en el noroeste de este país en tiempos de la conquista española. Considerada su "ciudad sagrada", la Unión de Pueblos de la Nación Diaguita ocupó estos terrenos, que las autoridades habían concedido para su explotación a un artista y empresario de origen indígena. "Antes éramos comunidades aisladas, y en los últimos años encontramos puntos en común ante el desalojo de las tierras y la contaminación de los recursos naturales", explica Fernando Nieva, abogado e integrante de la unión diaguita. En la carretera 40, a la altura de la provincia de

Tucumán, se leen pintadas en las paradas de autobuses contra la minería por su uso de agua en esa árida región. Los diaguitas se reconocen argentinos, pero advierten que "hay una pluralidad de naciones" en este país suramericano. "El derecho a la libre determinación no significa sólo la independencia, sino también el control de tierras y recursos naturales", aduce Fernando Nieva. Kollamarca reivindica la "autodeterminación, pero no la autonomía total porque hoy en día no se va a lograr", admite Héctor Nieva. El dirigente kolla aclara: "Nosotros nos consideramos argentinos, pero los límites geográficos fueron impuestos por el Estado". Los mapuches son más radicales. "Argentina es un invento moderno, de hace 200 años, y las culturas originarias son milenarias, de 10.000 años de antigüedad, según la antropología", reivindica Nuahuel. "Queremos que se reconozca que hay un Estado que alberga una nación milenaria", pide el dirigente, que responde cuando le preguntan si se siente argentino: "Somos mapuches en el Estado argentino, al que respetamos porque vivimos aquí". Por eso, su primer reclamación es el reconocimiento jurídico a la "autonomía mapuche", que le permita tener su idioma, sus escuelas bilingües, su sistema administrativo y su justicia -que no busca aislar al delincuente, sino que repare el daño causado. La otra ambición mapuche es el ordenamiento territorial que permita controlar los recursos naturales en disputa -vía bloqueos y ocupacionescon petroleras, mineras y complejos turísticos. Los mapuches tampoco quieren participar en política mediante un partido propio: "No creemos en este sistema de partidos. Un partido serviría para dispersarnos, no somos el 80% de la población". FUENTE: http://internacional.elpais.com/internacional/2009/01/27/actualidad/1233010809_850215.html

La trampa del Indigenismo y de las ONG

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. Por Enrique Lacolla . Los atributos exteriores de la democracia y los derechos humanos se han convertido en arietes retóricos para hundir la resistencia de los países sometidos que se esfuerzan en liberarse.

Lo que está sucediendo en Bolivia en torno de la construcción o no construcción de un camino que atravesaría el Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro Secure y debería unir a Cochabamba con la región del Beni, ilustra sobre la dificultad, los desafíos y la tendencia a los extravíos que existen en ese país cuando se trata de llevar adelante un proyecto integrado que procure sacarlo del atraso y hacerlo parte eficiente del proceso de unificación latinoamericana. Incluso en este momento, cuando un gobierno de innegable extracción popular ocupa la sede del Palacio Quemado. La historia boliviana es trágica e intensa como pocas. Su condena al aislamiento por la guerra del Pacífico con Chile en el siglo XIX, no hizo más que agudizar el problema supuesto por la balcanización de toda América latina con posterioridad a la liberación del Imperio Español. Esa liberación no redundó en un continente unido, como lo desearon San Martín y Bolívar. Supuso la suplantación de un amo por otro. El nuevo fue el imperio británico y más tarde Estados Unidos, interesados en mantener estos países separados entre sí y atados a una conexión dependiente de las metrópolis. El monocultivo (minerales en Bolivia, salitre y guano en Chile, ganado y trigo en Argentina, café y caucho en Brasil, y petróleo donde lo hubiera), obligaron a los países latinoamericanos a un desarrollo raquítico: mientras las oligarquías y las burguesías compradoras se enriquecían a destajo, las masas populares eran condenadas a la anemia física y a la anomia cultural. En Bolivia esta situación fue llevada hasta el extremo, dada la presencia de una casta feudal y una masa indígena iletrada y expoliada durante siglos con una crueldad sin parangón. Hoy, después de muchas y sangrientas idas y venidas de una revolución casi permanente, esa situación se ha superado en importante medida, pero subsisten muchos resabios de ella. Aun más grave, la lucha campesina e indígena, de la cual la presidencia de Evo Morales es el resultado, corre el riesgo de extraviarse, por errores propios y agresiones externas. Estas últimas son favorecidas por el accionar de unas entidades en apariencia chorreantes de buena voluntad, las Organizaciones No Gubernamentales u ONG. Estas, en verdad, se configuran más que como organismos humanitarios, como una trampa ideológica y “políticamente correcta” en la que multitud de intelectuales progresistas y de gente bien intencionada tiende a caer. Prohijadas por Europa y Estados Unidos las ONG en Bolivia y otros lados hacen hincapié en el ecologismo –que suele servirles para trabar iniciativas necesarias para el desarrollo- y en los

derechos de los “pueblos originarios” para pasar a estos de revoluciones y convertirlos en factores que sean capaces de atentar contra la necesaria unidad territorial y de acción que sólo puede brindar una organización estatal centralizada y comprometida con el crecimiento y la soberanía del conjunto de un país. El gobierno de Evo Morales y de su vicepresidente, Álvaro García Linera, cometió el gravísimo error (desde nuestro punto de vista) de conceder una constitución que hace de Bolivia un país plurinacional, formado por 36 etnias que se arrogan o pueden arrogarse derechos inalienables sobre el terreno que pisan. Según las expresiones de académicos norteamericanos auspiciados por la embajada de Estados Unidos en La Paz, “las tribus son dueñas de los recursos naturales que están sobre la tierra y debajo de ella”, y “donde hay gas, su propiedad es de los pueblos indígenas y no de la totalidad de la población”. Estas afirmaciones no revestirían otra importancia que la de una insolente intromisión teórica en los asuntos internos de un país extranjero, si no fuera porque Bolivia adhirió sin reparos a la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas del 2007. Si transgrede sus normas, podría ser demandada ante la Corte Interamericana de Justicia, cuyos fallos pretenden ser obligatorios. Las secuelas de una condena de ese género no se podrían pronosticar por anticipado, pero el mundo está mostrando en estos momentos los extremos a los que se puede llegar si se cae en ese camino. El rechazo de los países del ALBA a la intervención de la OTAN contra Libia, por ejemplo, es expresiva del temor que suscitan las potencialidades ínsitas en la sistematización de una legalidad supranacional controlada por las grandes potencias. (1) El teorema que defiende el derecho a disponer los recursos naturales sobre los que se asientan los pueblos originarios tiene un corolario al que se pretende disimular: la transferencia de esos recursos a las transnacionales, que serían las únicas en condiciones de ofrecer el utillaje, los capitales privados y los sobornos que les permitirían llevar adelante a semejante empresa sin el auxilio del Estado. Ello llevaría a la corrupción de los dirigentes del estamento indígena y vaciaría al poder central de su capacidad para llevar a cabo una gestión independiente que contemple el desarrollo de Bolivia como un todo. Como de manera irónica o no tan irónica señala Andrés Soliz Rada(2) en un reciente y luminoso artículo: “A partir de la decisión de suspender la construcción de la carretera que debía unir a los departamentos de Cochabamba y Beni (demorada desde hace 185 años) Bolivia es el primer país de América del Sur y quizá del mundo donde las ONG controlan el poder. A partir de ahora todas las obras viales necesitarán la aquiescencia de grupos que responden al Centro de Estudios Jurídicos, financiado por países de Europa occidental y al Centro de Investigación y Promoción del Campesinado, subvencionado por la Embajada de Estados Unidos. Lo anterior incluye intentos de construir plantas hidroeléctricas o termoeléctricas, plantas concentradoras de minerales, modernizar la agricultura o la agroindustria y promover flujos poblacionales en un país donde hay escasa población donde hay muchos árboles y mucha población donde hay pocos árboles”. No es la primera vez que esta columna se pronuncia contra el indigenismo a ultranza, contra la utilización demagógica y mentirosa de las legítimas reivindicaciones de los pueblos aislados o

relegados por parte de los poderes sistémicos que se enseñorean del mundo. Ahora bien, es indispensable reconocer la originalidad cultural y los derechos sociales y humanos de los más pobres entre los pobres de la tierra, pero sin separarlos por ello del cuerpo nacional en el cual se encuentran. Como dijo Samir Amin y no nos cansamos de repetir, es importante ser diferentes, pero más importante aún es ser iguales. La absolutización del principio de originalidad sólo puede resultar en la manipulación divisionista, en la creación de conflictos artificiales y en el debilitamiento de las estructuras nacionales que, en América latina, pugnan por asociarse más estrechamente con miras a constituir un bloque regional capaz de resistir las presiones del imperialismo rampante. Los Caballos de Troya En el siglo XIX el imperialismo balcanizó este continente en países que se daban la espalda para mirar hacia las metrópolis. En el XXI podemos estar ciertos de que intentará astillarlo en partículas étnicas allí donde la oportunidad se presente. El de Bolivia puede ser un caso testigo. Seguramente que en otros lugares los intentos se adecuarían a la naturaleza de los distintos escenarios, pero el principio es el mismo y tiene validez tanto para el Beni como para la Amazonia –el pulmón del planeta-, para la región de los hielos continentales en Argentina o para las reservas del acuífero guaraní. Todos son recursos de enorme valor y su control de parte del sistema hegemónico podrá ser camuflado como un requerimiento para la preservación planetaria… El divide et impera siempre ha sido un principio rector de los sistemas hegemónicos. Después de la caída de la URSS, sin embargo, se ha transformado en un principio rector que está haciendo estragos en todo el planeta. La ex URSS ha volado en pedazos, Yugoslavia fue hachada en trozos, en Irak un estado moderno en la medida que tal cosa podía darse en Medio Oriente, se transformó en un área desolada segmentada entre chiítas, sunitas y kurdos; y en Libia, también un país avanzado de acuerdo a los patrones que evalúan el desarrollo en base a los datos de su crecimiento industrial y demográfico, a la situación de la mujer, a la salud y al alfabetismo, ha sido librado a la pulsión divisoria de las rencillas tribales, avivadas y sostenidas militarmente por la OTAN. Tras lo cual podemos estar seguros que las petroleras occidentales avanzarán sin trabas y que Francia y Estados Unidos podrán hacer del territorio de la Yamahiriya un trampolín para avanzar sobre el África negra. En las condiciones del mundo actual el ecologismo y el indigenismo, dos movimientos que pueden haber surgido de la genuina preocupación por el cambio climático y el destino de los pobladores más indefensos del planeta, se están transformado o se han transformado ya en Caballos de Troya, en los arietes que necesita el imperialismo para avanzar en su esquema globalizador. La democracia corre el riesgo de convertirse en otro, en la medida que los más que legítimos reclamos de pueblos vejados por regímenes tiránicos salen a la luz y el imperio –que hasta aquí había apoyado a esos regímenes tiránicos- se apresura a aprovechar el descontento popular para deshacerse de las figuras que se han gastado a su servicio, poniendo en su lugar otras que se ocuparán en seguir manteniendo las relaciones de dependencia con el centro mundial, pero que

proporcionarán una pátina de renovación al mantenimiento del estatus quo. La “primavera árabe” es un ejemplo de esto: en Egipto y Túnez las bases del sistema siguen intocadas después de la caída de Mubarak y de Ben Ali. Es de observar que en este último país han proliferado las ONG, que se encargarían de facilitar la transición democrática y “adiestrar” a la población para las próximas elecciones. ¿Desde cuándo es necesario el entrenamiento para emitir el voto? La observación de la evolución del mundo en las últimas décadas demuestra que la cuestión pasa no tanto por saber si los regímenes periféricos cumplen o no cumplen con los requisitos convencionales de la democracia formal, sino por la posibilidad que estos países tendrán de determinar su propio porvenir. Los ecologismos y las ONG proponen una agenda que resulta muy utilizable para el proyecto de las potencias imperiales en el sentido de banalizar y normalizar el derecho a la ingerencia. Con la secuela de estragos y de seguro sometimiento que esto comportaría para los pueblos que pugnan, trabajosamente, por escapar a una servidumbre colonial que dura desde hace siglos y que les ha impedido organizarse como naciones de veras modernas. Palabras más, palabras menos, muchos años atrás León Trotsky sintetizaba este dilema diciendo: “Los civilizados cierran el camino a los que se civilizan”. --------------------------------------------------------------Notas 1) Los extremos a que puede dar lugar la judicialización maniática de todos los problemas se demuestra hoy mismo con la denuncia de doce diputados opositores al presidente Evo Morales calificándolo (nada menos que a él) como “genocida” por la abusiva –pero no mortífera- represión que la policía llevó a cabo contra la manifestación opuesta al trazado de la carretera al Beni. La Fiscalía boliviana admitió la demanda. 2) Ministro de Hidrocarburos en el primer gabinete de Evo, alejado del gobierno por diferencias en torno de las políticas de fondo que son necesarias para reforzar el Estado y promover el desarrollo.

FUENTE: http://elfrentenegro.blogspot.com.ar/2011/10/la-trampa-del-indigenismo-y-delas-ong.html

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