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DOLO EVENTUAL E IMPRUDENCIA Por Marco Antonio Terragni

Sumario: 1. Cuestiones preliminares: acerca de la idea dolo eventual. 2. Los elementos subjetivos del delito. Tipicidad y culpabilidad. Dolo típico. 3. Dolo e imprudencia. Razón de ser del diferente tratamiento legislativo. 4. Las teorías sobre la distinción entre dolo eventual y culpa con representación. 5. Los razonamientos de las decisiones adoptadas en el caso "Cabello" y consideraciones críticas sobre ellos. 1. Cuestiones preliminares: acerca de la idea dolo eventual. No es de buena técnica expositiva empezar por el final, que es donde deben estar las conclusiones. Sin embargo, en este tema, resulta oportuno adelantar algunas opiniones propias: Hay una cuestión idiomática de significativa importancia relativa a la locución dolo eventual: El sustantivo es dolo y el adjetivo que lo califica eventual. Pues bien: En la materia que estoy analizando, lo que puede o no ocurrir; aquello cuya ocurrencia es eventual, no es el dolo sino el resultado. De manera que si se sigue empleando la expresión dolo eventual hay que tener en cuenta -para evitar mayores confusiones- esta aclaración. Hay una segunda cuestión y ésta es lógica: Si el dolo eventual es una de las especies del dolo, tiene que compartir los elementos generales (lo que es el género próximo en una definición) y añadir alguna característica particular, lo que constituye la diferencia específica en la descripción sintética de cualquier concepto. En este orden de cosas el dolo se compone (dicho esto de forma sucinta y sin entrar a profundizar las posturas doctrinarias contrapuestas que existen en torno de esto) de conocimiento de la situación fáctica a la que se refiere el tipo objetivo de la ley penal y de la voluntad de realizar el hecho. Quiere decir que un sujeto, quien delinca con dolo eventual, tiene que tener conocimiento de lo que está haciendo con voluntad de realizarlo: lo mismo que en los casos de dolo directo y de dolo con consecuencias necesarias. La nota distintiva del primero está en que el sujeto persigue la obtención de un resultado que puede materializarse, aunque no tenga seguridad de que ello efectivamente vaya a acontecer. En el dolo directo, por su parte, el resultado no está sujeto a contingencia y en el dolo indirecto tampoco, pues en esta última hipótesis el sujeto tiene voluntad de realizar un hecho a sabiendas que producirá resultados que exceden aquellos que constituyen el objeto principal de su interés. 2. Los elementos subjetivos del delito. Tipicidad y culpabilidad. Dolo típico. En una Teoría del delito que parte de la dogmática nacional; esto es, que tenga al Código penal argentino como anclaje imprescindible, se comprobará que los elementos subjetivos del ilícito están indicados, explícita o implícitamente, en los respectivos tipos penales, en tanto que las características individuales del autor punible, que tienen influencia para determinar la medida de su culpabilidad, se deben considerar a la luz de lo que dispone el art. 41.2 C.P. A todo esto, del Código penal argentino no contiene alguna orden general, literalmente expresada y dirigida a los destinatarios, de que se deben abstener de obrar con dolo. Sí aparecen mandatos específicos: no deben matar (art. 79), disparar un arma de fuego contra una persona (art. 104), deshonrar o desacreditar a otro (art. 109), etc. De esta estructura resulta que, dogmáticamente entendido el tema, a la luz de las disposiciones aludidas, el dolo asume características particulares. En otras palabras: el dolo es típico, como que constituye el elemento subjetivo correspondiente a cada uno de los hechos previstos por el legislador como delito. 3. Dolo e imprudencia. Razón de ser del diferente tratamiento legislativo. Conforme a la estructura que presentan el Código penal argentino, las leyes penales especiales y las leyes comunes que contienen previsiones penales, cada vez que el legislador ha dispuesto incriminar no solamente la conducta dolosa (p.e. “matar”, art. 79 C.P.) sino también la imprudente, lo ha hecho refiriéndose –por lo general- de manera explícita a la circunstancia de causar un resultado (p.e. “causar a otro la muerte”, art. 84 C.P.) por imprudencia, negligencia, impericia o inobservancia de los reglamentos o de los deberes a cargo del autor. De manera que la actitud subjetiva difiere fundamentalmente, pues en el primer caso el individuo sabe que lo que está haciendo es matar y tiene voluntad de concretarlo y en el otro no persigue ese resultado, el que acontece porque los

pues. con independencia de que no se haya probado la disposición interna del justiciable en el momento del hecho (art. sólo sugieren vías para dar por sentado.). No hay en nuestro ordenamiento una posibilidad intermedia. cuando el tribunal quisiese castigar aplicando la figura dolosa (por la actitud agresiva que presume tuvo el sujeto y por el grave resultado que se derivó de ella) difícilmente admitiría esa posibilidad. porque ésta es engañosa.medios que utiliza para desarrollar su actividad lo conducen a un desenlace no querido. 1º C. Sí. el placer. como sugerimos al principio de este comentario. La debilidad de las sentencias judiciales que siguen uno u otro de esos criterios doctrinales. 80. Aquí hay dolo o imprudencia. 34. nada más. aún ante la ausencia de pruebas de que fuese así. O. llamativamente.P. Los razonamientos de las decisiones adoptadas en el caso "Cabello" y consideraciones críticas sobre ellos. A las objeciones ya expresadas se puede agregar esta observación: El dolo auténtico no concurre en caso de error (art. el legislador asigna consecuencias que no son iguales: A quien realiza un acto típico. En fin: son muchas las consideraciones que se pueden formular especulando en torno del concepto dolo eventual. a la diferencia que se infiere del texto de la ley argentina en cuanto a los elementos subjetivos respectivos. La Cámara advirtió que no está demostrado que el justiciable haya querido matarlas. Si se comparan las argumentaciones de ambos pronunciamientos. el del Tribunal Oral y el de la Cámara de Casación. .P. acercándose así peligrosamente a lo que se conoce como Derecho penal de autor. por el segundo. es dable advertir una tensión entre la evaluación –por el primero. Desde siempre la doctrina y la jurisprudencia se han esforzado por encontrar la nota diferencial entre dolo eventual y culpa con representación del resultado y. Atendiendo a ese componente subjetivo diverso. etc. enfrenta su propia voluntad con sentido contrario. el conocimiento de la relación en el parricidio (art. dado por el carácter puramente intelectual de su laboreo. no hay dolo. le corresponde una pena más grave que a la persona cuya conducta descuidada concreta un suceso gravemente lesivo. 5. Las teorías sobre la distinción entre dolo eventual y culpa con representación. En el caso “Cabello” ésta se ha pronunciado y a ella hay que atenerse. que el individuo manifestó su rebeldía contra el orden que se le ha querido imponer. Quien obra con culpa no exhibe esa rebeldía: sólo se equivoca. 4. que permita castigar la indiferencia o la desconsideración.1. o no haciendo nada positivo para evitarlo.1 C. Sin perjuicio de que existen variadas teorías acerca de la razón de ser de ese diferente tratamiento. La realidad del Derecho vive en la sentencia. el odio racial o religioso. C. Si no se demuestra en el juicio que el sujeto tuvo conocimiento de lo que hacía y voluntad de concretar el hecho al que se refiere la ley penal. etc. La sentencia original puso atención en la personalidad del imputado (la que calificó negativamente) y en la impresión que causó la forma en que murieron las víctimas: carbonizadas. Es cierto que la prueba del elemento subjetivo en casos como el que nos ocupa es difícil. En cambio sería difícil concebir una atipicidad por error en un supuesto de dolo eventual. en sustancia ésta radica en que quien obra con dolo se opone conscientemente al mandato legal: A la voluntad general de imponer un comportamiento determinado. del homicidio doloso y del homicidio culposo.P.de las características del suceso y lo que dispone la ley. por lo que el contenido de injusto de su acto es menor. consiste en que buscan apoyo en datos reveladores de una personalidad antisocial.). 34 inc. obviamente. la codicia. similar a la llamada recklessness del derecho anglosajón. dejando de lado los aspectos técnicos precisos. pero la misma complicación aparece en todos aquellos delitos en los cuales el tipo penal señala un dato de esa índole: Así. dejando al descubierto así un grado del tipo subjetivo más débil que el dolo pero más grave que la imprudencia. ya sea ratificando el resultado posible por no desistir de su plan. a los que se refiere el punto 4 del mismo artículo. Se atuvo. Sin embargo la doctrina tiene un límite. Lo que resulta injusto es condenar tomando como respaldo sólo la locución dolo eventual.). que incurrió en una paladina imprudencia. por lo menos. con conocimiento y voluntad. la que fue la causa de esas muertes. No le es dado al tribunal suplir la falta de pruebas con especulaciones referidas a comportamientos anteriores del justiciable y a la gravedad del resultado.