MARIA GARCIA DE FLEURY: EL SUFIRMIENTO Y YO: DANDOLE SENTIDO AL SUFRIMIENTO

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EL PERDON Y EL SUFRIMIENTO
DEDICATORIA A mi hijos María Mercedes y Andrés por habernos enseñado que el dolor vivido con aceptación activa junto a Cristo y a la Virgen es motivo de esperanza, de alegría y de crecimiento personal. A los Dres. Tak, Prosnitz, Lee, a Cathy y a todo el personal de los hospitales que cuidan y atienden a sus enfermos con dedicación, amor y profesionalismo. De ellos aprendí la realidad de estas reflexiones que ahora comparto en este libro. A todos ellos GRACIAS

EL PERDON La reconciliación, el perdón es uno de los aspectos más importantes y sanadores de la vida. El perdón acaba con los sentimientos de rabia, de furia, de cólera contra otros y contra uno mismo; sentimientos que son todos negativos y auto-desturyen a la persona. En cambio, el perdón es un sentimiento constructor que permite que vivamos en paz. Mientras el ser humano tenga menos paz, estará más atormentado y angustiado. A mayor paz podrá vivir con más armonía y tranquilidad. Nuestra actitud de paz interior es esencial para la sanación. ¿Cómo obtener la paz? Perdonando. Perdonar es un arte. El arte de perdonar dice que estás dispuesto a dejar ir todos esos sentimientos negativos que hasta ahora has tenido aprisionados en tu mente, en tu corazón y en tu alma. Para obtener la paz una persona debe saberse perdonada tanto por Dios, como por si mismo y por los demás. El perdón crea nuevas respuestas a la propia vida; respuestas que, en un sentido, hacen que seamos personas nuevas. “Si no todo puede ser igual que antes, quizás esta vez, puede ser mejor. Perdonar es aceptar tu nueva vida. Pedir perdón por alguna falta cometida es una de las sensaciones que mayor alivio. De aquí la grandeza, la maravilla y el misterio del Sacramento de la Confesión pues en él la persona escucha de labios del sacerdote que Dios lo perdona. Quienes no creen en el Sacramento de la Confesión porque dicen: “el sacerdote es un hombre como yo”, “yo me confieso solo con Dios”, “el sacerdote también es un pecador”... están perdiendo de vista que el Sacramento de la Confesión fue lo primero que instituyó Jesús al resucitar. El día que Jesús resucitó se presentó en medio de sus discípulos reunidos a puerta cerrada por miedo a los judíos. “Les dijo: “La paz sea con ustedes. Así como el Padre me envió a mí, así los envío a ustedes. Dicho ésto sopló sobre ellos: “Reciban el Espíritu Santo, a quienes ustedes perdonen los pecados, quedarán perdonados en el cielo y a quienes se los retengan, les será retenidos en el cielo”. (Jn.20,21-23) La primera acción de Jesús resucitado fue la de desear la paz, es decir, la armonía, la unión entre todos y enseguida les dió el Espíritu Santo y les dió el poder de perdonar los pecados. Es Jesús resucitado el que inventó el Sacramento de la Confesión con un sacerdote. Jesús no pide que te confieses con un sacerdote determinado. Lo que le interesa

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es que sea un sacerdote, quien en nombre de El te va a perdonar y te va a permitir escuchar de su boca que Dios te perdona. Tu problema no es si el sacerdote es bueno, santo o pecador. Lo que a nosotros nos interesa es que sea un sacerdote, es decir, un hombre que haya recibido el Sacramento del Orden Sacerdotal y por lo tanto tenga la gracia sacramental para perdonar los pecados. Para que la Confesión esté bien hecha es necesario examinar la conciencia para determinar en qué hemos fallado u ofendido a Dios; arrepentirnos; proponernos tratar de no volverlo a hacer; decirle los pecados al confesor y cumplir con la penitencia que nos ponga. ¿Crees en Cristo? Si tu respuesta es si entonces “creele a Cristo” y utiliza los medios que El te dejó para conseguir la paz. A nivel humano para conseguir el perdón de otra persona a quien hemos ofendido lo que tenemos que hacer es irle a pedir perdón. Mientras más rápido vayamos a pedir perdón, más rápido sentiremos el alivio y la paz. Respecto a nosotros mismo tenemos que aprender a perdonarnos, reconociendo que no somos perfectos y decidiendo tratar de superarnos. EJERCICIO DE PERDON Para aprender a perdonar podemos realizar varios ejercicios: 1.-Escribe en un papel todas esas cosas que consideras que te suceden y son malas. ¿Quién te ha herido? ¿Qué te han hecho? Seguidamente, haz una lista de todo lo que logras cuando estás bravo. Haz una lista de todo lo que logras cuando perdonas. Compara las dos listas. ¿Cuáles son tus conclusiones? 2.-No juzgues. Al juzgar te haces vulnerable. Date el tiempo necesario para acumular información, caminar en los zapatos del otro y experimentar distintos puntos de vista. Te permitirá estar más relajado tus propios esfuerzos, buenos o malos, equivocados o correctos y explorar la amplia gama de posibilidades y escogencias que tienes frente a tí. 3.-Escribe los nombres de las personas que despiertan en tí cualquier resentimiento. Junto a cada nombre,escribr por qué estás resentido con esa persona. Después, recorre la lista nombre por nombre. Haz una oración a Dios por cada una de esas personas. Cierra los ojos e imagínate que algo bueno sucede a cada una de esas personas; algo que sepas que les gustaría espécialmente. Hazlo con tanta frecuencia como te vengan pensamientos de resentimiento. Necesitarás muchas repeticiones antes de que tus sentimientos cambien. Quizás esto se te haga muy dificil pero te sacarás un gran peso de encima. Recuerda que éste ejercicio es principalmente por tu salud y no por la persona con quien estás resentido. Estarás sanando tu alma de una de las cosas que más molestan y angustian que es el rencor y te estarás dando tu mismo la paz del alma que lleva a la felicidad. SENTIDO SOBRENATURAL O SENTIDO HUMANO DE LA VIDA Si la vida tiene sentido, el sufrimiento tiene sentido, porque el sufrimiento es parte inherente de la vida. Ahora bien, quien piensa que la vida no tiene sentido, no le encontrará sentido al sufrimiento. Para quien aleja a Dios de su vida, la vida no tiene sentido, aunque partes de ella si lo tengan. Este tipo de personas no encuentran sentido sobrenatural ni trascendente pues esto sólo lo da la creencia en Dios. Para el alejado del Dios, el sentido de la vida es un sentido humano. El sentido humano de las cosas es el sentido que le ponemos a todo aquello que hacemos o inventamos, como por ejemplo, la sociedad, las leyes, la cultura, el arte, todos los productos hechos por el artificio humano. Pero la vida no está hecha por los seres humano. Nosotros no creamos ni inventamos la vida, ni a nosotros mismos. Si hay un sentido a nuestra vida y de nosotros mismos, tiene que estar ahí naturalmente; o dicho de otra manera debe ser por arte Divino y no por arte humano. Hecho por Dios, no hecho por los seres humanos. El sentido de la vida requiere de Dios, nuestro Creador.

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Quien aleja a Dios de su vida, encontrará un sentido inmediato de las cosas, pero no tendrá un sentido último de la vida. Tendrá un sentido relativo, pero no un sentido absoluto de la vida. Tendrá sentido humano pero no sentido eterno; por lo tanto sus principios éticos serán relativos y cambiantes de acuerdo a las situaciones, motivos y tipo de sociedad. Serán personas subjetivas, que dependen de otras personas. No serán objetivas ni dependerán de Dios ni de la naturaleza propia de las cosas. ¿Cómo encaja ésto con el sufrimiento? Hay sufrimiento hecho por el ser humano como es la guerra. Pero hay muchos otro sufrimientos que no están hecho por el ser humano. Nacemos con sufrimiento y morimos con sufrimiento, seamos guerreros o pacifistas. Podemos darle sentido al sufrimiento hecho por el ser humano; pero al sufrimiento que no está hecho ni provocado por el ser humano hay que buscarle un sentido más allá de uno mismo, un sentido en la trascendencia de la vida. Si después de ésta vida existe otra vida en el cielo podemos decir junto con San Pablo: “Me parece que lo que sufrimos en la vida presente no se puede comparar con la Gloria que se ha de manifestar despuésen nosotros” (Rom.8,18). Si no,no. Si pensamos que no hay vida después de la muerte, entonces el sufrimiento es una pérdida incompensable, un escándalo sin sentido. Si no existe el cielo, la muerte es un aborto espontáneo. De aquí la importancia de desarrollar la ESPERANZA La virtud de la esperanza tiene su centro en la voluntad. Es la confianza y seguridad, gracias a la ayuda de Dios, que vamos a conseguir la felicidad eterna. Desde el momento en que tenemos esperanza empezamos a ser optimistas y a anticipar el éxito. De inmediato,experiencias agradables comenzarán a suceder en nuestra vida. EXPLICACIONES AL MISTERIO DEL SUFRIMIENTO El cielo y el infierno explican el misterio del sufrimiento. No todo sufrimiento es un camino hacia Dios. Hay sufrimientos que son un adelanto de lo que es el infierno. El sufrimiento refleja lo que es la muerte, recuerda que somos mortales, finitos, limitados. Es un castigo y una consecuencia producto del pecado. El pecado, a su vez, es un eco distante de la vida en el infierno, de esa vida separada de Dios que los que hace es producir angustia, incomodidad, violencia. A través de una cadena de la muerte; el sufrimiento es un eco distante de lo que es vivir en el infierno. Pecado, muerte e infierno son conceptos que las personas quisieran evitar, pero son tan reales y verdaderas como que el ser humano existe. Podremos no querer que existan, pero eso no elimina su existencia. EL MISTERIO DE LA SOLIDARIDAD El misterio del pecado original y de la redención se anclan en el misterio de la solidaridad. Quien no entienda lo que es la solidaridad tampoco puede entender el misterio del pecado ni de la salvación. Actualmente le hemos dado una connotación política a la palabra “solidaridad”. Algo hecho por el ser humano, a propósito, externo y visible. Pero el misterio de la solidaridad significa algo natural, visible sólo para el ojo interno de la sabiduría. Significa que todos los seres humanos son como un arbol, una viña, un cuerpo: orgánicamente uno. Podemos ver las diferentes hojas y ramas, pero no vemos la savia que corre por dentro del tronco y las mantiene vivas. Solidaridad es compartir y compartir los propios sentimientos con otros es esencial para la sanación. La persona enferma es quien tiene que decidir cuándo quiere hablar acerca de su problema. Hablar incluye manifestar rabia, molestia, confusión. El pretender que “todo está bien” hace mucho daño porque todos saben que “las cosas no están bien” y el apoyo

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emocional es imprescindible en esos momentos. Portarse con naturalidad, incluso con preocupación moderada es parte de como uno debe comportarse en las situaciones difíciles con el que sufre. En todo caso, cada quien debe seguir siendo cada quien, pero “estar ahí”. “Estar ahí” aunque no se tenga nada que decir o lo que se hable sea banalidades, cosas tontas, es solidarizarse con el que sufre. Escuchar activamente, es una técnica de solidaridad consciente Todo el misterio de la solidaridad se encierra en la palabra “en”: en Dios. La Eucaristía es el ritual de la solidaridad: Cristo “en” la persona y la persona “en” Cristo. A través de la Eucaristía el creyente se incorpora a Cristo, se hace uno con El, de la misma forma en que nos hacemos uno con lo que comemos. En la Eucaristía, el sacrificio de Cristo es asimilado como alimento. Y uno es lo que come. En la Eucaristía Cristo y el cristiano se hacen uno; el cielo y la tierra se unen. Este misterio es tan inmenso que desafía todas las palabras. No hay forma humana de explicarlo. De aquí la necesidad de tener fe. La Eucaristía le da solución al problema del sufrimiento, porque es hacer del sufrimiento un sacrificio. El sufrimiento humano mortal se convierte en sufrimiento divino de redención, de salvación; se convierte en marca de vida eterna y de gracia. ¿No entiendes? Tampoco yo lo entiendo. Pero tampoco entendemos lo que es el amor, la fidelidad, ni la vida. Pero el no entnederlos no significa que no los aceptemos ni los vivamos. El temor a la muerte hace que muchas personas dejen de hacer el bien, que dejen de ser solidarios. No así Jesús. El busó olvidarse de sí mismo y sólo pensó en la salvación de los demás. Su primeras palabras en la cruz las dijo pensando en el bien de los otros, incluso de sus verdugos: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Hay muchas personas buenas que están en cama con sus cuerpos gastados por la enfermedad, sus corazones rotos por el dolor o sus mentes torturadas por la pérdida irreparable de algún familiar o de un amigo. Si estas personas quieren paz, deben reconocer que en este mundo no hay relación entre el pecado personal y el sufrimiento. A Dios no lo podemos entender. Así como no comprendemos cómo envió a su Hijo al mundo y permitió que lo torturaran y crucificaran, así tampoco entendemos el dolor y el sufrimiento de los seres humanos. Sólo podemos imitar lo que hizo Jesús como hombre perfecto. Frente a la muerte, para comprar nuestro perdón, desarrolló la VIRTUD de la FORTALEZA y cuando aceptó la voluntad de Dios Padre, practicó la virtud de la PACIENCIA. Para explicarlo, podemos poner un ejemplo: mis ojos me dicen que no debería permitir que el médico penetre con un bisturí el tumor que tengo en el brazo, porque me va a cortar, a lastimar. Pero mi razón me dice que mis sentidos deben someterse momentáneamente al dolor por un bienestar futuro. Así también podemos aceptar soportar los males inevitables de la vida por razones sobrenaturales. La solución está en explicar el sufrimiento, no en olvidarlo. En relacionarlo al Amor y no en ignorarlo. En hacer de él una forma de pedir por el perdón de los pecados, y no otro pecado. Esto lo entiende solamente la persona que es capaz de mirar a la Cruz y amar al Crucificado. UNA HERENCIA Que tengamos que cargar con el sufrimiento porque Adan y Eva desobedecieron a Dios,no parece ser justo. ¿Porque Dios tiene que castigarnos por el pecado de ellos? Dios no nos castiga por el pecado de Adan y Eva. Pero lo que sí es verdad es que estamos condicionados por el pecado de ellos Somos creaturas con alma y cuerpo y así como heredamos nuestra naturaleza humana de nuestros padres, existe una forma de herencia espiritual. Heredamos denuestros antepasados las trendencias, los institntos, las emociones, así como el color de la piel y el tamaño. El pecado original es la tendencia a decir “que se haga mi voluntad” en lugar de decir “Señor, hágase tu voluntad”

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Una vez que Adan y Eva probaron la desobediencia, se convirtieron en adcitos a ella. Por eso es que se puede decir que el pecado es una especie de adición espiritual. Así como los adictos a las drogas pueden pasarle su adición a los hijos; así puede suceder con la adición al pecado. Si podemos ser buenos unos con otros, también podemos ser malos. Si podemos amarnos, también podemos matarnos. El pecado original es tan injusto como el que un bebe nazca con adición a la heroína. La justicia es importante. Pero mucho más importante es el amor. La justicia no es la esencia de Dios. La esencia de Dios es el amor, la misricordia. Dios es amor. La justicia es uno de los atributos del amor. Como Dios es amor, nunca va a comprometer el amor. Para lograr que las personas aprendan a amar libremente, arriesgará la injusticia y el sufrimiento para que entendamos el tipo de mundo que tenderemos cuando estamos lejos de Dios que es amor. “Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia” (Rom.5,20) “Así como en Adan todos morimos; así en Cristo todos viviremos” (1Cor 15,22) Cuesta entender que a través de un hombre que murió crucificado hace dos mil años, yo puedo llegar mañana al cielo. De la misma manera cuesta entender que por la desobediencia de Adan y Eva estamos todos condenados a la muerte. La clave en ambos casos es la herencia. No nacemos solos. Nacemos como parte de la gran familia humana. En ocasiones nos preocupamos tanto por el racismo que nos olvidamos de la raza humana. Somos hijos de Adan por nacimiento físico. Somos hijos de Dios por nacimiento espiritual, por haber “nacido de lo alto” por el agua y el Espíritu, a través del Bautismo y de la fe. Por la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo fuimos redimidos, salvados. ¿Por qué estableció Dios que tenía que mandar a su Hijo, que tenía que sufrir y morir para salvarnos, no lo se. Nadie lo sabe. Pero se basa en ese principio tan verdadero y misterioso que es la solidaridad. Estamos “en” nuestro antepasado espiritual: Cristo de la misma forma en que estamos “en” nuestro antepasado físico que fueron Adan y Eva. En un momento determinado toda la humanidad estaba concentrada en dos personas que formaban un tronco común y del cual nacieron todos los seres humanos. En otro momento encontramos un nuevo arbol el de la redención, de la salvación que tenía un tronco: Cristo. De ese tronco crecimos todos después de recibir el Bautismo y la fe. “Yo soy la vid y ustedes los sarmiento” (Jn10) La reproducción sexual y el nacimiento físico es la manera en que la vida de Adan crece en el mundo. El Bautismo y la Fe es la manera en que la vida de Cristo se reproduce. Ambas formas de reproducirse están llenas de misterio y sorpresa. La redención es la manera sorprendete en cómo Cristo solucionó el problema del sufrimiento. Destruyó el sufrimeinto a través del sufrimiento. Pero, todavía existe sufrimiento. Es verdad. Pero sólo por un tiempo. Cristo ganó para nosotros un mundo libre de sufrimiento porque al liberarnos del pecado nos dió la posibilidad de llegar al cielo, a la casa de Dios donde todo es felicidad. En la tierra estamos preparándonos para purificarnos y llegar al cielo. Es una especie de entrenamiento. Somos como bebés espirituales que estamos aprendiendo a vivir. Este aprendizaje es lento para unos y más rápido para otros Cristo le prometió al ladrón que estaba en la cruz al lado suyo: “Desde hoy estarás conmigo en el Paraíso” Sin embargo, Cristo no ascendió al cielo sino cuarenta días después. Entonces, ¿Cristo le mintió al buen ladrón? No. Lo que quiere decir es que donde esté Cristo allí está el cielo. El cielo no hace que Cristo sea Cristo. Cristo es el que hace que el cielo sea cielo. El cielo no hace que sus habitantes sean celestiales. Lo mismo es cierto para la tierra la gente hace los lugares mucho más que los lugares hacen a la gente. Aun en medio del desierto del sufrimiento, nuestra alma puede sonreir con esperanza y seguridad aun cuando nuestro rostro esté marcado por el dolor porque sabemos quiénes

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somos y de quien somos. “Y por El ahora padezco esta nueva prueba. Pero no me averguenzo, porque sé en quien puse mi confianza; estoy convencido de que es poderoso y que guardará hasta aquél día lo que deposité en Sus manos”. (2Tim1,12) SE NOS OLVIDO LO QUE ES LA JUSTICIA Si Dios es amor y Todopoderoso por qué Cristo tuvo que morir? ¿por qué las personas tienen que sufrir? ¿Por qué existe la muerte? Para responder a estas preguntas hay que partir de algo fundamental: la justicia. Para el mundo actual la justicia es lo que “debería ser”, el ideal; es algo que está en la mentey en la voluntad. Por eso, hace leyes y busca que sean cumplidas por todos. Hemos olvidado que la justicia existe antes, sobre y fuera de la mente y la voluntad humana. La justicia es objetiva, universal, necesaria y absoluta. Justamente por eso podemos decir que algunas leyes “no son justas”; porque existe un nivel más elevado y objetivo: el nivel de Dios. Si Dios no existiera todo se permitiría. El mundo actual dice que sólo las leyes humanas hacen que las cosas sean permisibles. “Si te provoca, hazlo”; “Si no hay nada que vaya a sufrir por eso, hazlo”; “Si la sociedad lo apruba, está bien”. Estos razonamientos son absurdos pues implican que de ser así las cosas, no habría posibilidad de oponerse a las dictaduras, al genocidio, al suicidio, al racismo, al aborto, a la guerra, a la violencia institucional. La justicia de Dios es objetiva, incambiable y necesaria. El amor es la forma más perfecta de justicia. NI siquiera los milagros contradicen lalógica de la justicia de Dios. Jesús podrá haber convertido el agua en vino, pero, si el vino es rojo, el agua convertida en vino, será roja. Un gobernante misericordioso puede perdonar a un prisionero. Dios, el gobernador del universo es mucho más misericordioso que el mejor gobernante de cualquier país. Pero la justicia requiere pago. La salvación que Cristo trajo al mundo es más como alguien interponiéndose entre una bala y la víctima. La única forma de salvar a la víctima es convirtiéndose en víctima. Eso fue lo que hizo Cristo por nosotros. La Buena Noticia es que El pagó por nuestros pecados. El Evangelio, no tiene sentido sin el amor y la justicia. La mala noticia es que el precio del pecado es la muerte. Esa es la justicia. La buena noticia es que el regalo de Dios es la vida eterna ”en” Jesucristo nuestro Señor. Esa es la gracia. “Después tuve la visión del Cielo Nuevo y de la Nueva Tierra. Pues el primer cielo y la primera tierra ya pasaron; en cuanto al mar, ya no existe. Entonces vi la Ciudad Santa, la Nueva Jerusalén que bajaba del cielo del lado de Dios, embellecida como una novia engalanada en espera de su prometido. Oí una voz que clamaba desde el trono: “Esta es la morada de Dios entre los hombres; fijará desde ahora su morada en medio de ellos y ellos serán su pueblo y él mismo será Dios-con-ellos. Enjugará toda lágrima de sus ojos y ya no existirá ni muerte, ni duelo, ni gemidos, ni penas porque todo lo anterior ha pasado. Entonces, el que se sienta en el trono declaró: “Ahora, todo lo hago nuevo” y me dijo: “Escribe, que estas palabras son vedaderas y seguras.” Y después me dijo: “Ya está hecho. Yo soy el Alfa y el Omega, el Principio y el Fin. Al que tenga sed, yo le daré gratuitamente del manantial del agua de la Vida. Esa será la señal de la herencia del que salga vencedor. Y yo seré Dios para él y él será para Mí un hijo. Pero a los cobardes, corrompidos, asesinos, impuros, hechiceros e idólatras, en una palabra, a todos los embusteros, la herencia que le corresponde es el lago de fuego y de azufre, o sea, la segunda muerte.” (Apocalipsis 21,1-8)

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Los que creen en ésto se llaman Cristianos. Ser cristiano es la aventura más grande de un ser humano. El cristiano, a través de la fe, entiende lo que Jesús quiso decir cuando dijo: “Vine para darles vida y vida en abundancia” (Jn 10,10) PUEDO DECIDIR NO SUFRIR Después de todo lo que hemos analizado podemos entender que el dolor es algo que está ahí, pero sufrir es opcional. Cada quien puede decidir aceptar o rechazar su sufrimiento y con ésto aumentarlo o ser capaz de sobrellevarlo. Si uno mi sufrimiento al de Cristo y lo sublimo, podré sentir dolor, pero tendré muy poco si no, ningún sufrimiento. Sabiendo por qué existe el sufrimiento y qué es lo que significa puedo dominarlo. Asume la responsabilidad de tu dolor y de tu sufrimiento. No te culpes por él, sino acéptalo, hazte dueño de él. Reconoce que el dolor y el sufrimiento existen y tendrás escogencias para enfrentarlo y vivirlo. Orden y sencillez son los primeros pasos para manejara al enemigo desconocido (dolor y sufrimiento). Trata de enterarte lo más posible acerca del proque de tu sufrimiento y dolor porque todo lo que conoces, eres capaz de dominarlo. Frente al sufrimiento hay una serie de actitudes que son muy sanas: 1.-Ve el sufrimiento como un reto que vale la pena invertir en él. No lo veas como una amenaza. 2.-Manten una actitud de fe y esperanza. 3.-No juzgues. 4.-Ayuda a alguien que tenga necesidad 5.-Alimenta tu auto-estima recordando todas las cosas buenas que Dios te ha dado, todo lo bueno que tú has logrado. Así crecerá tu valentía, fortaleza y paciencia. 6.-Recuerda que el humor es un gran sanador. El humor suaviza y es signo de salud mental. Sonríele a los demás y empezarás a sonreir tú. 7.-Lleva un diario donde anotes lo que sientes, lo que piensas y cómo lo estás tratando de superar. De esa forma, puedes drenar mucho de lo que estás viviendo y más adelante el releerlo te servirá de apoyo y orientación. 8.-Ponte metas. Metas que sean realistas, alcanzables a corto plazo y medibles. Estas metas deben estar centradas en tí, que te gusten y disfrutes tratando de obtenerla. Cuando hayas decidido qué meta quieres obtener establece, por escrito, cuatro o cinco pasos que te vayan a ayudar a obtener esa meta. Felicítate por tener el valor de comenzar este proceso y de ser capaz de adquirir mayor comprensión y control sobre tu propia vida. Estas metas poco a poco te irán trayendo orden, éxito y sentimiento de logro a tu vida. Lo que hará que te sientas muy bien y orgulloso de ti mismo. 9.-Trata de aprender algunas técnicas de relajación y a manejar las tensiones. 10.-Recuerda que quien está sufriendo eres tú. Si quieres sentirte mejor, dedica tiempo para cultivar una actitud sana al respecto. Amigo que sufres: No estás hecho para sufrir inútilmente. Tu sufrimiento tienen un sentido. Ofreciéndoselo a Dios tu puesto en el cielo lo tienes asegurado con libertad, amor, belleza y paz ilimitados para siempre, para toda la eternidad. “Ni el ojo vió, ni el oido oyó...lo que Dios ha preparado para los que lo aman”. (1Cor 2,9) Tu confianza plena en Dios que es Amor te debe llevar a decir aquellas palabras de Jesús en la cruz: “Padre en tus manos encomiendo mi espíritu”. Une tu sufrimiento al de Cristo y oirás Su voz llena de amor y felicidad, diciéndote: “Ven, bendito de mi Padre, para el reino que te tengo preparado desde el principio de los tiempos” (Mt.25,23)

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ORACIONES SEÑOR ENSEÑAME A SER GENEROSO Señor, enséñame a ser generoso, a dar sin calcular, a trabajar sin interesarme la recompensa; a entregarme a los demás sin esperar agradecimiento. A servir siempre a mis hermanos, a hacer la caridad con una sonrisa cuando no tenga otra cosa que dar; a darme en todo y cada vez más a aquellos que necesitan de mí. A esperar solamente en Tí mi recompensa y aunque ésta no existiera a hacernos todso eso solamente porque es Tu voluntad. Amen (San Ignacio de Loyola)

ORACION PARA PEDIR PERDON Señor Jesucristo, hoy te pido la gracia de poder perdonar a todos los que me han ofendido en mi vida. Sé que Tú me darás la fuerza para perdonar. Te doy gracias porque Tú me amas y deseas mi felicidad más que yo mismo. Señor, yo te pido perdón por todas las veces que pensé que Tú enviabas a mis familiares y amigos a la muerte y la gente me decía: “Es la voluntad de Dios”. Si he tenido algún resentimiento inconciente en mí, te pido perdón. Te pido perdón Señor por todas las veces que me he enfrentado con la enfermedad, los problemas y las dificultades y he pensado que Tú me las mandabas. Hoy Señor, te pido perdón. Señor, me perdono A MI MISMO por todos mis pecados, por mis faltas y por mis caídas. Por todo lo que es verdaderamente malo en mí, por todo lo que pienso que es malo, me perdono a mi mismo. Me perdono por cualquier participación en espiritismo, brujería, horóscopo, consulta a adivinos y búsqueda de suerte. Te pido perdón Señor, por haber buscado confiar en otras cosas que no eras Tú Señor, por tomar Tu nombre sin necesidad y por no adorarte como Tú te mereces. Me perdono a mi mismo por haber caído en este grave error porque sólo Tu Señor, tienes palabras de vida eterna y eres el “Camino, la Verdad y la Vida.” Por haber herido a mis padres, por mis pecados contra la pureza, por (mencionar los pecados propios) Por todo ésto te pido perdón Señor, y me perdono a mí mismo. Gracias Señor por darme tu gracia. Perdono de corazón a mi MAMA. Le perdono todas esas veces que me hirió, aun sin ella saberlo. Le perdono las veces que me causó resentimiento, rabia; por las veces que me regañó o castigó injustamente. Le perdono las veces que prefirió a mis hermanos antes que a mí. Le perdono las veces que otras cosas o personas eran más importantes que yo. Le perdono las veces que me dijo “tonto”, “inútil”, “flojo” (agregar lo que uno considere) Por todas estas cosas que hizo y dijo y con las cuales me hirió, hoy Señor la perdono. Perdono de corazón a mi mamá. Perdono a mi PAPA. Lo perdono por las veces que no me ayudó, por su falta de amor, afecto y atención. Le perdono su falta de tiempo para estar conmigo. Le perdono las veces que prefirió estar fuera de la casa que con su familia. Le perdono (decir lo que uno sienta que su papá hacía y no estaba bien). A pesar de todas estas cosas, Señor, yo perdono de corazón a mi papá. Perdono a mis HERMANOS Y HERMANAS. Perdono a los que me rechazaron, a los que dijeron mentiras acerca de mí; a los que me odiaron y me guardaron rencor; a los que me hirieron físicamente; a los que espiritualmente rivalizaron por el amor de mis padres. Por los que fueron severos conmigo, me castigaron y me hicieorn la vida desagradable. Yo los perdono. Señor, ayúdame a perdonar a mis PARIENTES, mis abuelos, abuelas que hayan interferido en mi vida familiar; que hayan sido posesivos en relación a mis padres, quienes

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pudieron haber causado confusión o hecho de que uno de ellos esté contra el otro. Perdono a mis tíos, a mis primos,a todos los que me han causado algún daño. Jesús, ayúdame a perdonar a mis COMPAÑEROS (de estudio, de trabajo) que me desagradan y que me hacen la vida molesta. A aquellos que me recargan de trabajo, de tareas, que me critican, que no cooperan conmigo y a los que se esfuerzan por quitarme mi trabajo. Yo los perdono Señor. Perdono a mi OBISPO, a mi PARROCO, a mi IGLESIA, a mi COMUNIDAD, por su falta de apoyo, su mezquindad, falta de amistad, por no alentarme como debían, por no ser una inspiración para mí, por no ponerme en puestos que yo me creía capacitado, por no invitarme a servir en tareas que yo creía que podían ser útiles y por todas las heridas que me causaron, yo los perdono Señor. Perdono Señor a todas las personas que me han ofendido de alguna forma, a los profesionales (abogados, médicos...) a mis profesores e instructores, a la gente con quien tengo relación a diario que siento que no me aprecian, ni me toman en cuenta como pienso que debería ser. Señor, perdono a mis AMIGOS que hablaron mal de mí, que perdieron contacto conmigo, que no me dieron apoyo, que no estuvieron disponibles cuando yo los necesitaba, a los que les presté dinero y no me devolvieron, a los que me criticaron. Señor Jesús, oro en forma especial para obtener la gracia de perdonar a LA PERSONA QUE ME HAYA OFENDIDO MAS. Yo te pido poder perdonar a quien considero mi peor enemigo, al que me cuesta más perdonar o por el que digo que nunca perdonaría. (En el caso de estar casado se agregan estas oraciones: Señor, perdono a mi ESPOSA (o) por su pérdida de amor, afecto, consideración, apoyo, atención, comunicación. Por sus faltas, sus errores y sus debilidades. Le perdono sus acciones y palabras que me hirieron y molestaron. Señor, perdono a mis HIJOS, por sus faltas de respeto, desobediencia, amor, atención, apoyo, afecto y comprensión. Por sus malos hábitos, por no querer ir a la Iglesia y por todas las malas acciones que me molestaron.) Gracias Señor, porque Tú me libras del mal y me ayudas a perdonar. Gracias por tu amor y por Tu paz. Hz que Tu Espíritu Santo ilumina todos los rincones de mi mente. Amen PENSAMIENTOS “El ánimo del hombre lo sostiene en su enfermedad” (Prov. 18,14) “El sabio va en busca de la ausencia del dolor; no detrás del placer” (Aristóteles) “Pierdes el tiempo dolor; por inopotuno que seas, no confesarás nunca que seas un mal” (Cicerón) “Nos esperan largos meses de tinieblas, de pruebas y de tribulaciones...No sólo de grandes peligros, sino de sinsablores y decepciones está lleno nuestro futuro. La muerte y el dolor serán nuyesros compañeros de viaje. Las privaciones serán nuestro uniforme y la constancia y el valor, nuestro escudo”. (Winston Churchill) “Es bueno aprender a ser juicioso en la escuela del dolor” (Esquilo) “Hay cosas que no las ven sino los ojos que han llorado mucho”. (Veuillot) “Se salvan más almas con el dolor que con los más brillantes sermones” (Sta. Teresita del Niño Jesús) “¿Por qué los colores no serían hermanos de los dolores, si unos y otros nos atraen hacia lo eterno?” (H.Hofmannsthal) “¡Oh dolor! eres la llave de los cielos”. (Victor Hugo)

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NO LLORES SI ME AMAS “No llores si me amas. Si conociéras el don de Dios y lo que es el cielo! Si pudieras oir el canto de los Angeles y verme en medio de ellos! Si por un instante pudieras contemplar como yo la Belleza ante la cual las demás bellezas palidecen. Me has amado en el país de las sombras y no te resignas a verme en el de las realidades inmutables Creéme que cuando llegue el día que Dios ha fijado y tu alma venga a este cielo en que te ha precedido la mía, volverás a ver a aquel que siempre te ama y encontrarás su corazón con todas las ternuras purificadas. Transfigurado, feliz, no esperando la muerte, sino avanzando contigo por los senderos de la luz. Enjuga tu llanto y no me llores si me amas. (San Agustín) ¡Que hermoso es perder la vida por la Vida! LECTURAS QUE PUEDEN AYUDAR A LOS ENFERMOS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO 1 Reyes 19,1-8 Job 3,1-3; Job 3,11-17 y 20-23 Isaías 35, 1-10; Isaías 38,10-20; Isaías 61,1-3 Salmos 6; 24; 33; 41; 62; 70; 85 y 89 EN EL NUEVO TESTAMENTO Mt. 5,1-12; Mt. 8,5-17; Mt. 11,25-30; Mt.26,39 Hechos 3,11-16; Hechos 4,8-12 Rom.5,3-5; Rom. 8,14-27; Rom. 8,31-39 1Corintios 1, 18-25; 1Cor.12,12-24 2 Corintios 4, 16-18; 2 Cor 5,1.6-10 Gálatas 4, 12-19 Filipenses 2,25-30 Hebreos12,1-11 INDICE EL PERDON Y EL SUFRIMIENTO (4) PAGINA EL PERDON EJERCICIOS DE PERDON SENTIDO SOBRENATURAL O SENTIDO HUMANO DE LA VIDA EXPLICACIONES AL MISTERIO DEL SUFRIMIENTO EL MISTERIO DE LA SOLIDARIDAD UNA HERENCIA SE NOS OLVIDO LO QUE ES LA JUSTICIA PUEDO DECIDIR NO SUFRIR ORACIONES SEÑOR ENSEÑAME A SER GENEROSO ORACION PARA PEDIR PERDON

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PENSAMIENTOS LECTURAS QUE PUEDEN AYUDAR A LOS ENFERMOS INDICE ORACIONES DEL ENFERMO (5) PAGINA
ORACIONES TOMADAS DE LA LITURGIA DE LOS ENFERMOS ORACION POR LOS ENFERMOS POR UN ENFERMO GRAVE ¡OH DIOS! OH DIOS LLENO DE PODER ORACION POR UN MORIBUNDO EN EL MOMENTO DE LA MUERTE ENTREGA DEL ALMA (1) ENTREGA DEL ALMA (2) ORACIONES PARA PEDIR POR UNA BUENA MUERTE ORACION PARA LA BUENA MUERTE ORACION PARA IMPLORAR POR UNA BUENA MUERTE ORACIONES DE TODOS LOS DIAS ORACION DE LA MAÑANA ORACION DE ENTREGA SEÑOR ENSEÑAME A SER GENEROSO SEÑOR, SI QUIERES ENSEÑAME SEÑOR ORACION PARA SANAR DEL CANCER ORACIONES A LA SANTISIMA VIRGEN ORACION PARA CONSAGRAR LAS DOS ULTIMAS HORAS DE LA VIDA ORACION A NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD ORACIONES MISIONERAS ORACION DE LOS ENFERMOS PARA LAS MISIONES ROSARIO MISIONERO ORANDO CON LOS SALMOS EL SEÑOR ES MI PASTOR BENDICE A DIOS A TI CLAMO, SEÑOR TEN PIEDAD ORACIONES BREVES VIENDO A JESUS SUFRIR

COLECCION: “EL SUFRIMIENTO Y YO” ESTOY SUFRIENDO, SEÑOR ¿DONDE ESTAS? tomo 1 ¿QUE ES EL SUFRIMIENTO? tomo 2 DANDOLE SENTIDO AL SUFRIMIENTO tomo 3 EL PERDON Y EL SUFRIMIENTO tomo 4 ORACIONES DEL ENFERMO tomo 5

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CONTRAPORTADA COLECCION EL ESUFRIMIENTO Y YO Este es un libro para quienes andan en una búsqueda real y honesta de respuestas al misterio del sufrimiento y del dolor, escrito por alguien que camina por la vida y se pregunta por qué existe tanto dolor, tanto sufrimiento. ¿Por qué tanta gente buena tiene que sufrir? La Colección “El Sufirmiento y Yo” es para corazones vacíos, angustiados y hambrientos por conocer cuál es el misterio del sufrimiento. María García de Fleury es católica, socióloga y licenciada en educación con especialización e pedagogía religiosa e historia. Profesora universitaria. Autora de