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«Los ladrones letrados» Texto y representación

Liset Turiño Ramos
El Colegio de México

Resumen
La publicación de Kyōgen ki, es el primer intento comercial por aglutinar y difundir las obras de teatro breve japonés. Texto normativo y transgresor al mismo tiempo, su publicación pone de relieve las complejidades y tensiones del mundo editorial japonés de mediados del siglo XVII, así como los controles gubernamentales sobre las puestas en escena durante el período Edo.

Introducción: los primeros textos de kyōgen
Zeami recuerda, en Shūdōsho, que una actuación de kyōgen sería meramente vulgar si sólo se propusiera hacer reír al público de modo escandaloso en cada ocasión, y que lo interesante sería que la risa tuviera un componente ingenioso.1 Por su parte, el actor Toraakira, de la escuela Ōkura, plantea en su texto Waranbe gusa (Para mis jóvenes sucesores) «El kyōgen utiliza el lenguaje de la provincia de Yamato, la lengua vernácula, así como el lenguaje de diferentes distritos y provincias. Por lo tanto es esencial que se analicen estos varios tipos de lenguaje para asegurarse que no sean ofensivos o carentes de elegancia».2 «Los ladrones letrados», un kyōgen cuya popularidad a lo largo del siglo XVII le valió ser incluido en una compilación teatral llamada Kyōgen ki (Registro

de kyōgen, 1660) y que, al día de hoy, se sigue representando, explota un sentido del humor que se despliega de manera dosificada a lo largo de la obra, en un delicado equilibrio de sonrisas cómplices y alguna que otra espontánea carcajada, y el toque elegante que aportan las alusiones a obras de teatro nō. Su argumento es simple: dos torpes amigos, Chōbei y Gendayū, se dedican a asaltar viajeros en los caminos de las montañas. Un día dejan escapar a una víctima y se lían en una pelea a muerte. El desenlace de la obra seguirá las pautas del género cómico japonés… El tema es común en el teatro breve, no hay que olvidar que, como género entremesil, el teatro kyōgen constituía el contrapunto a la tensión dramática que generaba el género nō, cargado de contenidos budistas y confucianos aceptados por la sociedad. Eugenio Asensio, cuando aborda las características generales

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Es a partir del establecimiento del shogunato de los Tokugawa en la ciudad de Edo que comienza la edición de los textos completos de kyōgen. Salió a la luz por primera vez en 1660 y fue tal su éxito que dos años más tarde se habían agotado los ejemplares. Los textos aparecen completos y deben ser repetidos de forma exacta por los actores sin margen para la improvisación. ingenuos chasqueados. muchas de las cuales no se encuentran en ninguna otra compilación y que le confieren un carácter verdaderamente único. por un lado. Como veremos más adelante. Esto último le ha valido algún cuestionamiento en cuanto a su legitimidad como texto «verdadero». sus textos difieren ligeramente de aquellos que usan las escuelas profesionales. sus textos breves se estructuran en base a los puntos esenciales de cada obra y no siguen un criterio de clasificación. Se considera que fue escrito por un grupo de amateurs5 y contiene unas ciento cincuenta obras distribuidas en ocho volúmenes. publicado en 1578 y que reúne las sinopsis de un poco más de cien obras. Aficionados al teatro y actores amateurs encontra- rán en ellos un gran aliado.6 dado que nunca fue el texto utilizado por alguna de las escuelas oficiales en su tiempo. gracias al auge de la imprenta. nos brinda este cuadro: justicia apaleada. en una palabra. maridos burlados.3 La aparición de los primeros textos de kyōgen es un fenómeno que se produce.4 Es tal vez por ello que primera la primera compilación de kyōgen de la cual tenemos registro es el Tensho Kyōgen Bon (Libro de kyōgen de la era Tensho). Más que verdaderas sinopsis. […]». y eran cuidadosamente copiados para preservar los originales del paso del tiempo. con didascalias de caracterización precisas acerca del tipo de máscara o vestuario que llevan los personajes. arcos. publicada en la ciudad de Edo. a pesar de los controles que sobre lo impreso ejercen los censores oficiales. Ōkura e Izumi. flechas). padres engañados.«Los ladrones letrados»: Texto y representación 3 del entremés plantea que: «[…] amparado por sus festivos privilegios. La primera de estas compilaciones es Kyōgen ki (Registro de kyōgen). las obras compiladas en Kyōgen ki reflejan una intención de controlar la puesta en escena. Desde el punto de vista escénico. vacaciones morales. Si bien Kyōgen ki ha servido como fuente para numerosas traducciones de teatro kyōgen a lenguas occidentales (inglés principalmente) a principios del siglo XX. de modo que fue necesaria una segunda edición para complacer la demanda. Sagi. el ritmo y sentido específico de los parlamentos (nanori. y por otro. los implementos (lanzas. . shidai) entre otros. los textos de teatro eran considerados patrimonio de las escuelas autorizadas por el shogunato.

lo que Escena inicial de «Los ladrones letrados» en Kyōgen ki donde se observa el público fumando. el ejercicio de su profesión sin mayor competencia. Me temo. La necesidad de transcribir las obras va de la mano con la estandarización de las puestas en escena. Ōkura Toraakira. Está permitido que los kyōgen y los jōruri que se hayan puesto en escena sean publicados siempre y cuando se mantengan fieles a la versión teatral. que con el tiempo se alejarán tanto del original que no serán reconocidas.»11 Existen numerosos testimonios de la época que ilustran las violaciones de estas leyes y los subsecuentes castigos y penalizaciones que afrontaban quienes. . donde se destacan Ōkura Toraakira bon (Libro de kyōgen de Ōkura Toraakira. Sobre ellos abunda Ōkura Toraakira: «Antes. manteniendo el mismo espíritu burlón y satírico. Ninguno de estos textos se benefició del boom editorial de Edo y no fue hasta entrado el siglo XX que salieron a la luz. completada en 1642) y unos años después Kyōgen nijū ban (Veinte obras de kyōgen). el autor del libro homónimo. acompañado de derechos monopólicos sin precedentes. las obras eran transmitidas oralmente de una generación a otra. Una ley del año 1712 plantea: «Libros de kyōgen y libros de jōruri. Las leyes editoriales eran especialmente rigurosas con los géneros satíricos y se prohibía explícitamente introducir temas de actualidad y que causaran molestias a los funcionarios del gobierno. plantea que «bajo ninguna circunstancia estos manuscritos deben ser mostrados a extraños».4 Liset Turiño Ramos Durante Edo también se producen textos específicos con las versiones de cada escuela. incluía los derechos sobre publicaciones.10 Esto permitía a las escuelas autorizadas de kyōgen. sin embargo. y el mencionado deseo de controlar estas desde un texto escrito que funcionase como canon.8 Las versiones de cada escuela difieren en algunos detalles. pertenecientes a las escuelas Ōkura y Sagi7 respectivamente.»9 Amaury García Rodríguez plantea que una característica de las políticas de control de estos años fue el otorgamiento de licencias para ejercer profesiones a ciertos grupos e individuos. Un método de control bastante efectivo era la exigencia de un sello de aprobación de un funcionario censor antes de ser autorizada la impresión y distribución. y nunca quedaban registradas.

se habían aplicado importantes leyes que perseguían la paz y el control del país. por su demanda y su condición de anonimato. Leyes posteriores prohibían los duelos y el cambio de profesión. Una de ellas fue la recogida de espadas (katanagari 刀狩.12 Kiki no manimani registra el caso de un grupo de discípulos amateurs del actor kyōgen Sagi Den’emon que organizaron puestas en escena en una casa de visitas del famoso Yoshiwara. Acerca de «Los ladrones letrados» Para la fecha en que se publicó el texto. Los protagonistas de «Los ladrones letrados» parecen ser campesinos que aspiran a una vida de asaltantes de caminos. Ihara Saikaku ilustra esta costumbre entre cortesanas en su The life of an amorous man. fuera de las reglas que rigen la sociedad. 1660. espacio idóneo para ladrones de camino y todo tipo de lacras. vagaban por las ciudades buscando pelea y sueldo.13 Las grandes ciudades eran en general propicias. siendo fuertemente penada la movilidad social. El propósito era desarmar a todos los que no estaban registrados como samurái. perdieron sus licencias mercantiles. ordenada por Hideyoshi en 1588. para las presentaciones «ilegales». . Las montañas y encrucijadas de caminos eran uno de los pocos espacios que escapaban al férreo control del shogunato. donde unas cortesanas improvisan una obra de nō a modo de entretenimiento para su antiguo patrón. el de un grupo de fudasashi (mayoristas en la venta de arroz). entusiastas del teatro que organizados en torno a Matsuya Sadakichi y su hijo Sakichi para producir varias obras de nō y kyōgen en el llamado «Teatro Hiyoshi». pero sin duda el éxito de las ediciones de Kyōgen ki nos remite a una popularidad del texto escrito y abrió nuevas posibilidades de disfrutar del kyōgen fuera de los canales autorizados por el gobierno. y evitar revueltas de campesinos y sociedades religiosas armadas. y es difícil atisbar el impacto que tuvieron estos textos normativos sobre una tradición oral. entre los cuales destacan los burdeles. miles de rōnin. un negocio al parecer lucrativo.14 Cerca de cuatro siglos nos separan de la publicación de las primeras compila- ciones teatrales y el complejo contexto de su producción y circulación.) entre campesinos y todos aquellos que no eran guerreros de profesión. Al ser descubierto el hecho fueron juzgados y Den’emon perdió su licencia de actor. Gerald Groemer identifica numerosos espacios no autorizados para la representación de nō y kyōgen durante el período Edo. Al respecto. Esto les valió ser arrestados y tras ser juzgados por violar las reglas de comportamiento citadino. De principios del siglo XIX data otro caso. samuráis sin amo.«Los ladrones letrados»: Texto y representación 5 por el simple amor al teatro o el deseo de tener un pequeño negocio de espectáculo construían teatros ilegales o realizaban representaciones de nō o kyōgen sin las licencias requeridas. Sin embargo.

15 Otro elemento paródico es la escena donde los protagonistas intentan escribir un testamento donde expliquen que han muerto peleando. mientras que algunas de sus frases finales. reconciliados. En los shura nō. quien muere con un poema guardado junto a sus flechas. El desenlace de la obra pone en entredicho los alcances de la parodia: no sabemos a ciencia cierta si el modelo criticado es el nō o la realidad misma. que nos remite a mujou 無常 (efímera). El final es un canto a la vida. En «Los ladrones…» estas escenas se contrastan al mostrar a dos bandidos cobardes y anónimos que apenas pueden sostener sus espadas. en especial los shura nō (nō de guerreros) donde se escenifican los combates de guerreros de familias nobles. mientras que el uso de la escritura como testimonio parodia el leit motiv de obras nō como Tadanori. término con el que se designa a la vida en el budismo y que es frecuentemente utilizado en el nō. El que Chōbei y Gendayū se sientan precisados a aclarar que murieron combatiendo (y no aplastados) es una cómica muestra de la precariedad de sus habilidades como hombres de armas. con gran derroche de pericia y valor. los espíritus de famosos guerreros caídos en combate aparecen una última vez para narrarnos el modo (siempre heroico) en que murieron. Al mismo tiempo.6 Liset Turiño Ramos La obra contiene numerosos pasajes paródicos que pudieran funcionar como contrapartida con el nō. Los bandidos cobardes prefieren posponer de manera indefinida su duelo a muerte y disfrutar de las bondades de la vida. de carácter auspicioso. Una escena de «los ladrones letrados» . una regla de las composiciones poéticas clásicas como el renga. eran repetidas como fórmulas retóricas al referirse a los gobernantes y ampliamente usadas en obras de nō como Takasago y Oimatsu. una afirmación plana y llana de su apego y la decisión de «vivir mientras se pueda» que cantan mientras se marchan. La canción que ambos entonan comienza con la palabras muyou no shi 無 用の死 (muerte inútil). el género es fiel al uso de kakekotoba o juegos de palabras.

primavera de 2007. hagamos un testamento y muramos luego. corre! ¡Ah! ¿Por qué no lo atrapaste? Gendayū: Como le dijiste «corre» pensé que era amigo tuyo y lo dejé ir. cuidado! Gendayū: ¿Y ahora qué? Chōbei: ¡Que no empujes demasiado. Yoichi. Gendayū: Ahora que mencionas a tu esposa e hijos me viene algo a la mente. ni lo digas. hey.. (Arroja su lanza al piso) Gendayū: Pues si dices que ya no somos equipo ¡ya no somos equipo! ¿Por qué has tirado tu lanza? Chōbei: La tiré porque así lo pensé. Chōbei: ¿De qué se trata? Gendayū: Si muriera de esta forma. Tokio. allí va corriendo. pensando que eras tú. Los ladrones letrados* * Obra traducida durante un Seminario de Traducción con la profesora Yoshie Awaihara del Centro de Estudios de Asia y África de El Colegio de México. qué importa si hay o no arbustos con espinas! Chōbei: ¡Cuidado. Chōbei lleva además una lanza y Gendayū. Chōbei: ¡Qué! ¿Es que no conoces las claves de los ladrones de montaña? Lo que te dije es que corrieras a quitarle su fortuna.7 Título original: Fumi yamadachi 文山立ち † (Salen Gendayū y Chōbei corriendo. contigo como compañero no sé cuánto voy a perder. o mi esposa e hijos. que va delante. cómo no se va a ir. no escaparás! Chōbei: ¡Corre. quisiera mostrar a mi esposa e hijos la hazaña de morir así. 1996. corre. lleva arco y flecha) Gendayū: ¡No escaparás. si no lo sabes te lo digo: la tiré porque pienso matarte con la espada. de tanto forcejear no me puedo separar. De ahora en adelante no haremos equipo tú y yo. Iwanami Shoten. Asao y DOI. no empujes demasiado. . Chōbei: En verdad. Gendayū: En verdad nos vemos bien. que he muerto pisoteado… Ya sé. sin embargo. tú! Gendayū: ¿Qué? Chōbei: ¡Hey. qué importa si hay o no una barranca! Chōbei: ¡Hey! Gendayū: ¿Y ahora qué? Chōbei: Tú y yo tenemos muy buenos bríos cuando forcejeamos así. mira que atrás hay arbustos con espinas! Gendayū: ¡Qué tontería.F. vas a morir. † Tomada de la edición de HASHIMOTO. ambos van armados con espadas. hay una barranca en la montaña! Gendayū: ¡Qué tontería. Gendayū: Si es así. Chōbei: Me parece muy bien. Gendayū: ¡¿Cómo que la tiraste?! Chōbei: Ah! ¿Por qué has tirado tu arco y tu flecha? Gendayū: Los tiré para pisotearlos. sería lamentable que le dijeran a los que pasan por aquí. México D. Chōbei: ¡Ah!. Chōbei: ¿Qué hombre sería yo si me pisotearan? ¡Ven acá. vas a morir. somos un buen ejemplo para los que quieren ser hombres. Kyōgen ki.

a la cuenta de tres soltamos también las espadas. pero. los viajeros que van y vienen han de pensar que morimos pisoteados. Gendayū: Muy bien. Lo que escribimos es lo que quedará. Gendayū: No es necesario contar hasta tres. no podrás escapar. entristecemos. agarro la empuñadura de mi katana y…» Gendayū: ¡Como gustes! (agarra su espada pensando que Chōbei quiere pelear) Chōbei: ¡Eh! ¿Qué haces? Gendayū: ¿No dijiste que ibas a agarrar la espada? Chōbei: ¡Esto es un testamento! ¡Estoy leyendo! Gendayū: ¡Pues si es así dilo. «Esta mañana salí de mi casa sin pensar. No sólo fallé en el robo. Ambos: (cantando): Si hemos de morir aquí y de esta forma. acércate. a la cuenta de tres nos separamos. (Chōbei se aleja) Eso es. ¿seremos entonces igual que ahora? Chōbei: A mi tampoco me convence mucho. ahora. Yo escribiré. Yo también le tengo un montón de apego a esta vida. Chōbei: ¡Qué disparate! No puedes empezar un testamento con «a propósito». sólo aléjate de mí. dos. ¿Y qué tanto lo posponemos? Chōbei: ¿Unos tres años? Gendayū: Si lo posponemos por tres años. Mejor vivamos mientras se pueda. Gendayū: Pues en ese caso. tres! Chōbei: Bien. leeremos juntos.8 Liset Turiño Ramos Gendayū: Bien. ¿Qué tal si posponemos esto de morirnos? Chōbei: Esa es una buena idea. ¿Qué se debe escribir en un testamento? Gendayū: A ver… qué se debe escribir en un testamento… ¡ya sé! Chōbei: ¿Qué cosa? Gendayū: Escribe «a propósito». ¡Uno. Pero ni falta hace. acércate. ahora ven acá. Gendayū: Me parece muy bien ¡escribe! Chōbei: Estoy escribiendo. recitemos un poema mientras regresamos a casa. felices por siglos. Y dándonos la mano regresamos a casa sin matarnos inútilmente. aquí traigo mi tintero de viaje. también nuestras esposas e hijos. No huyas. ¡escribe! Chōbei: Muy bien. Gendayū: Estoy de acuerdo. Y viviremos felices por siglos. Chōbei: No tienes cultura ninguna. sino que además discutí con mi compañero. Gendayū: Tienes razón para lamentarte. Gendayū: ¡Entonces lee! Chōbei: Aquí está. Al imaginar el llanto de nuestras esposas e hijas. Ambos: (cantando) Al pensar en la inservible muerte. Gendayū: Mm. . Chōbei: Para festejar. me has dado tremendo susto! Chōbei: Bueno. nos hemos reconciliado. Chōbei: ¿Tienes tintero? Gendayū: No tengo.

Opus cit. pp. 2. C. 1992. Kyōgen ki. 122. SAKANISHI. 1062. «Nō at the Crossroads: Commoner Performances during the Edo Period». 4. 1960. Rutland.E. vol. 495-523. El Colegio de México. Toraakira. GROEMER. 1965. Shikuma Shobo. 34-35. «Compendio de leyes sobre el control de materiales impresos: Japón 1657-1842». Gredos. Shio. 13. p. Madrid. 36. Caracas. 121. 14. Sakanishi considera que las obras fueron transcritas por amantes del teatro durante las puestas en escena. desde Lope de Rueda a Quiñones de Benavente. Iwanami shoten. Madrid. Estudios de Asia y África. México. VT. 5. HASHIMOTO. 1970. GARCÍA RODRÍGUEZ. C. 1965. KOWZAN. 1960. Notas 1. Tokio. Introducción a la semiología del arte del espectáculo». 3. p. Sólo debían utilizar sus conocimientos de manera privada y como un modo de cultivarse. Asian Theatre Journal. 117-141.. Tadeusz. Estudios de Asia y África. GARCÍA RODRÍGUEZ. 2001. Asao y DOI. pp. vol. en Seami Shū (Obras completas de Zeami). n. 2007. 8. Shio. pp. El Colegio de México. 25-60.. «El signo en el teatro. Monte Ávila editores. GARCÍA RODRÍGUEZ. ŌKURA.E. 15. 1996. lo cual constituía una importante fuente de ingresos para estos. n. Saikaku. 1. prácticas y estrategias populares-urbanas ante el control de la estampa sexualmente explícita.«Los ladrones letrados»: Texto y representación 9 Bibliografía ASENSIO. 3. Seami Shū (Obras completas de Zeami). 1964. 57. pp. pp.E. «Nō at the Crossroads: Commoner Performances during the Edo Period». C. p. Julie. Tokio. GARCÍA RODRÍGUEZ. n. 15. nº 1. p. 3. Asian Theatre Journal. SAKANISHI. vol. Gredos. 117-178. Rutland. 34. Opus cit. Youichi (Prólogo y notas). IEZZI. Iwanami Shoten. The Life of an amorous man.. Eugenio. . desde Lope de Rueda a Quiñones de Benavente. MOTOKIYO. 15. Estos recibían una educación esmerada y en muchos casos vivían en la residencia del iemoto. p. 16. 2007. 34. (traductor) «Compendio de leyes sobre el control de materiales impresos: Japón 1657-1842». y no tenían licencia para actuar. Opus cit) 7. Rutland. IHARA. 1998. 1. 213. 221-234. Discursos. Gerald. pp. VT. ASENSIO. 12. Tomaban clases privadas con maestros de alguna escuela. Actualmente extinta. Estas y otras acotaciones son transmitidas de manera verbal por los iemoto y maestros a sus estudiantes. Tuttle. n. primavera 1998. vol. p. Existe un modo específico de sostener las espadas en el kyōgen. n. Tokio. 10. Itinerario del entremés. vol. México. «Kyōgen in English: A Bibliography». Amaury. SAKANISHI.. 11. 2007. Amaury A. 9. ya sea por línea familiar o porque fueron reclutados por los maestros desde jóvenes en base a su talento. o que no habían querido formar parte de la «familia» profesional de los iemoto. 6. 36. Tokio. Itinerario del entremés. Ibidem. Amaury A. 495-523. Waranbegusa. Eugenio. «Shūdōsho». 2007. Amaury A. Japanese folk-plays: The ink-smeared lady. 1970. 2001. Discursos. VT. Gerald. Shikuma Shobo. 1. «Kyōgen in English: A Bibliography». そ も そ も 、 狂言 と は、 必ず衆人の笑ひ ど め く こ と , 俗な る 風体な る べ し 。 笑みの内に 楽 し みを含む と 云 う 、 こ れは面白 く う れ し き 感心 な り 。 MOTOKIYO. Tuttle. Shio. en El teatro y su crisis actual. Zeami. Julie. GROEMER. prácticas y estrategias populares-urbanas ante el control de la estampa sexualmente explícita. and other kyōgen. Japanese folk-plays: The ink-smeared lady. de manera clandestina (ver SAKANISHI. Gerald. pp. p. Asian Theatre Journal. GROEMER. 15. A lo largo del texto utilizamos las palabras «profesional» y «amateur» para referirnos a dos tipos de actores. 355. IEZZI.Tuttle. Asian Theatre Journal. que resultaría totalmente inoperante en un combate real. Zeami. and other kyōgen. vol. Los amateurs eran discípulos menos talentosos. Los primeros son aquellos que pertenecen a una escuela oficial.

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