Fragmento del artículo “Climbing Mount Purgatorio”

[Subiendo el Monte Purgatorio] Por Shaij Hamza Yusuf

Traducción de

Hisham Muhammad

El poder espiritual de las mujeres es grande, aunque igual de poderosa es su atracción física para los hombres. Es este poder el que lleva a los hombres viles a querer dominar las mujeres, y a los hombres virtuosos a honrarlas y protegerlas. No obstante, el poder físico de la forma femenina sobre los hombres es un poder sensorial que los vela del significado metafísico. Su forma sensual impide al hombre perdido en la carnalidad conocer la realidad spiritual de la mujer. El hecho de que ella sea la fuente de compasión en el mundo. La palabra árabe y hebrea para designar al útero (rahm) es derivada de la palabra para designar la compasión (rahma) y una expresión del poder creativo de Dios en el hombre. Al degradar a la mujer, estamos degradando las cualidades más excelsas de nuestra naturaleza humana. Al elevarla, estamos elevando nuestra naturaleza más sublime. Cuando predominan en las mujeres sus virtudes naturales —compasión, amabilidad, solidaridad, altruismo, y amor—, los hombres son capaces de superar sus vicios naturales y darse cuenta de su humanidad plena. Sim embargo, cuando esas virtudes son ausentes, los hombres descienden a las bajezas más bajas y son peores que las bestias. Al desvelar la belleza exterior de una mujer, nos velamos de su belleza interior.

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