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Sinopsis
está casando con un hombre al que acaba de conocer. Las cosas toman un incómodo giro cuando Violet conoce a su nuevo y rico padrastro, y a su magnífico hijo, el ardiente chico frente al cual hizo el ridículo ¡ese mismo día! Zane O' Connor es sexy y encantador, y muy lejos de su alcance. Él le hace olvidar que su ex-novio incluso existió. Pero no hay manera de que ella alguna vez tendría una oportunidad con él... ¿cierto? A través de un extraño giro de los acontecimientos, Violet se encuentra a sí misma viviendo con Zane durante un mes. En algún lugar entre la lucha y el coqueteo, se vuelven amigos. Y no pasa mucho tiempo antes de que la amistad florezca en algo más... algo más poderoso de lo que Violet anticipó. Pero Zane está escondiendo algo de ella, algo lo suficientemente grande como para separarlos si Violet incluso descubre la verdad sobre él. Sus sospechas le impiden confiar en él completamente. Ya se ha quemado antes. ¿Está dispuesta a correr ese riesgo de nuevo? Mientras ella y Zane pasan más tiempo juntos, Violet se da cuenta de que es demasiado tarde: ella se ha enamorado del hermoso chico con el gran secreto. ¿Conseguirá que su corazón se rompa dos veces en un año, o su amor sobrevivirá a la verdad?

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iolet Mercer de diecisiete años, regresa a casa de sus vacaciones de verano en Hawái para descubrir que su novio la está engañando con una amiga. Como si eso no fuera lo suficientemente malo, su madre se

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Contenido
Sinopsis Capítulo 1 Capítulo 2 Capítulo 3 Capítulo 4 Capítulo 5 Capítulo 6 Capítulo 7 Capítulo 8 Capítulo 9 Capítulo 10 Capítulo 11 Capítulo 12 Capítulo 13 Capítulo 14 Capítulo 15 Capítulo 16 Capítulo 17 Capítulo 18 Capítulo 19 Capítulo 20 Capítulo 21 Capítulo 22 Capítulo 23 Capítulo 24 Capítulo 25 Capítulo 26 Capítulo 27 Capítulo 28 Capítulo 29 Capítulo 30 Capítulo 31 Capítulo 32 Capítulo 33 Capítulo 34 Capítulo 35 Capítulo 36 Epílogo Nicole Christie

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Capítulo 1
Traducido por Dai Corregido por Lizzie

—N
oportunidad de desenvolverlo. Le digo a Lauren:

o puedo creer que todavía estés desempacando, Violet —dice Lauren, negando con la cabeza. Ella me está juzgando desde su posición elevada en mi

escritorio. No sé si se da cuenta, pero estoy bastante segura de que está sentada sobre un

Ho Ho que he dejado allí la noche anterior. Buenas noticias para ella… nunca tuve la

Mi método de desembalaje implica transportar la ropa desde las maletas que yacen sobre mi cama al gran cesto cuadrado que había arrastrado desde mi cuarto de baño. La mayor parte de la ropa no estaba sucia, pero por alguna razón olía a orégano. Miro a la creciente pila con horror. Creo que sé lo que voy a estar haciendo todo el día.

—Bueno, recién llegamos ayer por la noche, y algunos de nosotros no somos tan obsesivos. Apenas tuve energía para ducharme. Además, mi mamá no paró de hablarme toda la noche sobre su nuevo novio. —¿De verdad se conocieron en un ascensor? —Lo sé, suena tan falso. Atrapados por dos horas cuando se cortó la luz en el edificio de su médico. Lauren arquea una rubia ceja de esa forma que me gustaría poder imitar. —Uhm. ¿Ya lo has conocido?
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—No, nos encontraremos con él para cenar esta noche. ¿Te he dicho que tiene un hijo? Él también va a estar allí.

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—Vas a tener un hermanastro. —Ella sonríe cuando hago una mueca—. Todavía no puedo creer que tu mamá se comprometiera con alguien que conoció en los dos meses que estuvimos en Hawái. Eso no parece algo que ella haría en absoluto. —Lo sé —estoy de acuerdo, dejándome caer sobre la cama—, pero ella dice que se enamoró de él en el ascensor. No lo sé. Ella está feliz, eso es todo lo que me importa. Mientras él la trate bien, me portaré bien Lauren parece estar impresionada con mi actitud complaciente. O eso, o ella está conmocionada. —¿De verdad se irán a vivir con él? —Sí —le digo—. Es extraño, pero es solo por un año, y luego me voy a la universidad. —Hago una pausa y giro sobre mi estómago para mirarla —. Se mudó aquí desde Los Ángeles. Acaba de comprar una casa en Emerald Point. Sus ojos se abren. —¿Es tan rico? Guau. Emerald Point es la sección realmente de lujo de Hidden Cove. Solo he estado en esa parte de la ciudad una vez, para una fiesta de pijamas en la mansión de verano de Rosen. Su padre es dueño de dos hoteles en Las Vegas. Sí, tienen un cine. Y una cancha de tenis cubierta. Solo para darte una idea. Lauren y yo somos estrictamente chicas de clase media. Vivimos en el mismo complejo de apartamentos, lo cual es una suerte para Lauren, ya que llevo su trasero a la escuela todas las mañanas. No somos exactamente un barrio marginal, pero es más probable que seamos las criadas, a que las tengamos. —¿Crees que los esnobs que viven allí serán capaces de decirme que no tengo cabida en ese barrio? —le pregunto, medio en broma. Lauren se encoge de hombros. —A lo mejor piensan que eres la joven esposa trofeo de un viejo pervertido. Tienes ese tipo de imagen.
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—¿De verdad? —le digo, y le presento no uno, sino mis dos dedos medios.

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Ella se ríe. —¿Matt siquiera sabe que te estás mudando? —No. —Me siento, y registro una de mis maletas hasta que encuentro el pequeño paquete que estoy buscando—. Apenas hemos hablado durante todo el verano. Me encontraré con él en Taco Bill en un par de horas, así que supongo que allí le diré. ¿Crees que le gustará el collar de dientes de tiburón que le conseguí? —Puedo verlo usándolo. Probablemente va a decir a todos que él mismo atrapó al tiburón. —Lauren se movió torpemente en mi escritorio—. ¿En qué estoy sentada? —Oh, tienes razón. Y él lo dirá con ese falso acento que jura es australiano. — Señalo hacia ella, ignorando su pregunta. Se quita el destrozado Ho Ho de debajo de su trasero y se queda mirándolo. —Será mejor que me vaya. Tengo que recoger algunas cosas para la cena. Estoy haciendo sopa de patata. A Lauren le gusta probar nuevas recetas. Eso no siempre es bueno. —Las gemelas no lo comerán. —Predigo. Sus hermanitas eran quisquillosas, ¿pero qué se puede esperar de pre-adolescentes? —Probablemente no. —Lauren se encoge de hombros con indiferencia. Salta de mi escritorio en un movimiento rápido y eficiente—. Déjame saber cómo va esta noche. —Claro —le digo—. O puedes venir conmigo. —Ni aunque me pagaras —dice sobre su hombro mientras prácticamente corre hacia la puerta—. Envíame un mensaje. Diablos. Debería haberla engañado para que dijera que sí. Lauren odia las situaciones sociales más que yo, pero si accidentalmente acepta ir, ella lo habría hecho. Sé de lo que estoy hablando, se lo he hecho antes. Lauren y yo nos conocimos en el kínder. Nos sentamos juntas en la mayoría de nuestras clases, pero para el final de la primera semana, los maestros nos habían separado público. Las dos somos tranquilas y tímidas, compartiendo un amor por la lectura y la
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por hablar demasiado. Nos habíamos unido a través de nuestra mutua aversión a hablar en

escritura. La primera vez que la vi, supe que íbamos a ser mejores amigas. Me había tenido en su colección de pegatinas pirata. Hemos estado unidas en la misma onda desde entonces. En el sexto grado, me convencí de que Lauren sufría el síndrome de Asperger. Ella me hizo investigar, y para mi decepción, ella solo tenía dos o tres de los síntomas, y no eran lo suficientemente graves como para calificar. No es que yo quisiera que hubiera algo malo con ella, pero la chica es aún más socialmente disfuncional que yo. Es extraño, pero esa es una de las cosas que más me gustan de ella. A Lauren no le importa un comino lo que piensen de ella, y por lo general dice lo que hay en su mente. Lo mejor de todo, ella nunca miente. Aun cuando a veces prefieres que lo haga. He tratado de mirar objetivamente a Lauren, y he decidido que es más linda que bonita, con su constitución pequeña, grandes ojos marrones, cabello rubio y escaso. Ella como que me recuerda a un pequeño gatito encrespado, el pequeño de la camada. El que siempre les da la espalda a todos, con su cola enroscada protectoramente alrededor de su cuerpo. En represalia, Lauren siempre me dice que me parezco a la fantasía pornográfica de cada tipo. Desde que he escuchado alguna versión de esto de no pocas personas cuando perdí todo el peso, saca la mierda de mí. Yo solía ser gorda. Realmente gorda. Yo era una comedora emocional. Comía Twinkies por amor. Error común. Culpo a mi papá. Cuando dejó a mi madre por otra mujer que encontró en internet, dejé de comer en exceso. No voy a decir que comer excesivamente era completamente su culpa. Pero lo era. Mi pobre madre. Ella nunca superó lo que ese perdedor le hizo (hasta ahora, claro). Pocos años después de que él se fue, ella fue diagnosticada con cáncer de mama. Qué enfermedad tan horrible. Destruye la vida de la persona que la padece, así como la de todas las personas que se preocupan por ella. Mi madre tuvo que dejar su trabajo como consejera escolar. Perdió quince kilos en dos meses, y cuando empezó la quimioterapia, perdió la mayor parte de su cabello, ¡incluyendo las pestañas y las cejas! Ella era tan consciente de ello, lo recuerdo. Mi madre bastante vivaz... se convirtió en una cosa marchita encogida llena de dolor que no reconocía. Una sombra que vivió en el sofá
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durante casi un año, y que necesitaba ayuda con las tareas más básicas.

Suena raro, pero la cosa más espantosa para mí fue que ella no me decía nada. No iba a admitir estar dolorida, o decirme lo malo que era su pronóstico. ¿El cáncer se

propagaba? ¿Qué pensaban los médicos de sus posibilidades? Ella no lo decía, insistiendo
en que estaba bien y se sentía más fuerte, cuando claramente no era verdad. Y yo era demasiado cobarde como para salir y preguntarle: "¿Te vas a morir?" Quería creerle, quería fingir con ella, pero todas las noches perdía horas de sueño viendo cómo estaba, y asegurándome de que seguía respirando. Mi temor secreto era que una mañana despertaría y tocaría su cuerpo frío y sin vida. Sin previo aviso, sin despedidas. Es difícil pensar en esos días. Trato de olvidarlos, y es casi fácil cuando miro a mi madre ahora. Alegre y bonita, con una cabeza llena de cabello rubio pálido y una sonrisa llena de amor y arco iris. Trato de no recordar lo devastada por la enfermedad que lucía hace un par de años, y trato de no pensar en cómo podría volver de nuevo en cualquier momento. Guau, realmente no quiero hablar de eso. Ella está mucho mejor ahora. Mamá no pudo volver a su trabajo en la escuela, pero ella tiene uno mejor ahora, el mantenimiento de la página web de su mejor amiga Jane "Las lociones curativas", que puede hacerlo desde casa. Así que, sí, mi mamá está en casa todo el tiempo, y sí, creo que es algo bueno. Así que por eso no envidio a mi madre por encontrar un prometido mientras yo estaba fuera para el verano. Diablos, estoy muy contenta que esté aparentemente cargada. Si alguien merece ser cortejada con regalos costosos, es mamá. Incluso lo llamaré “papi” si eso lo mantiene feliz. No, no lo haré. Eso es raro.

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Capítulo 2
Traducido por Dai Corregido por Lizzie

en dos meses, por lo que debería hacer algún tipo de esfuerzo, ¿no? Me compré una camisa en Hawái, una camiseta rosa con una gigantesca flor Hibiscus brillante en ella. Debería habérmela probado antes de comprarla porque, joder, no me di cuenta que haría que mis bubis se vieran tan enormes... y saltarinas. Oh, a quién le importa. Nunca las luzco, y hoy es una ocasión especial. Pero si me pongo un top bonito, ¿significa que puedo usar mis roñosos pantalones cortos negros con cintura elástica? Me han dicho antes que nunca debería usarlos fuera de la casa, y fue por mi propia madre. Quizá tenga razón. En cambio, decido ir con mi viejo par de jeans favoritos, y me felicito por el esfuerzo. Oh, mierda, me quedan un poco ajustados. Culpo el trabajar en la panadería de mi abuela durante el verano. Ni siquiera tenía que comer cualquier cosa para ganar peso, solo respirando ese maravilloso olor a pasteles recién horneados era suficiente para ganar unos kilos. Pero Lauren no aumentó de peso, y ella estaba allí detrás del mostrador conmigo, vendiendo productos horneados para el salario mínimo. Debe ser bueno tener el metabolismo de un pájaro. Me pregunto qué pensará Matt de mi nuevo color de cabello. Mis largos rizos castaños oscuros ahora son de un color dorado, más cerca de mi color de pelo natural, que es el rubio, como el de mi madre. Siempre he pensado que mi cabello claro no combina
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engo que encontrarme con Matt en menos de una hora. ¿Qué debería ponerme? Normalmente no pongo demasiada importancia en mi ropa, siendo un tipo de chica de camiseta y jeans. Pero no he visto a mi novio

tiñéndolo desde que tenía quince años. Me siento como una morena atrapada en el cuerpo de una rubia. ¿Eso es raro?

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con mi piel naturalmente bronceada y mis ojos en forma de almendra, así que he estado

He pasado demasiado tiempo preocupándome por mi aspecto, y ahora voy a llegar tarde. Agarro mi cartera y paso apurada por la puerta —pero luego tengo que volver por el collar de recuerdo para Matt— y también decido recoger mi cabello en un clip, porque odio el peso de mi pesado cabello sobre mi espalda en un día caluroso como hoy. Guau, está realmente caluroso. Espero que el aire acondicionado de mi viejo Toyota funcione hoy. Sopla aire, no demasiado fresco. Creo que estaría mejor bajando las ventanillas. Ja, que bueno que recogí mi cabello. Enciendo el auto y salgo de la cochera a toda prisa, ansiosa por conseguir que un poco de aire se mueva entre el calor sofocante en el interior del auto. A pesar del sofocante calor, es un buen día. El cielo es de un azul brillante, con esponjosas nubes de algodón de azúcar flotando perezosamente. Yo vivo en Hidden Cove, un pequeño pueblo costero en el sur de California. A causa de las hermosas playas y el clima perfecto, somos considerados una ciudad de fiesta, y parecemos atraer a más que nuestra parte justa de estudiantes universitarios borrachos. Ahora, algunas personas pueden pensar que eso hace que Hidden Cove suene como un lugar divertido para vivir, pero no para mí. Se pone muy irritante. No me gusta que me tiren los tejos detestables chicos de fraternidades que tienen aliento a vómito y manos acaparadoras. Y señoras, no hagan exhibicionismo de sus tetas. Tengo un par mío, y no tengo absolutamente ningún deseo de ver las suyas. De verdad, pónganse algo de ropa, chicas. Mientras estoy acelerando hacia Taco Bill, siento entusiasmadas mariposas revoloteando en mi estómago. ¡Extrañé a Matt! No me di cuenta de que lo hice hasta ahora. ¿No es raro? Bueno, en cierto modo lo echaba de menos. Creo. Pero para ser honesta, realmente no pensé en él, eh, en absoluto cuando estuve en Hawái. Matt y yo hemos estado juntos poco más de un año, pero nos conocemos desde la secundaria, después de haber compartido varias clases de Clases Avanzadas juntos. Siempre he pensado que era divertido, lindo e inteligente, pero realmente nos unimos cuando fuimos compañeros para un trabajo de historia sobre la Guerra de los Cien Años. Él me besó impulsivamente durante una sesión de estudio, y habría sido una sorpresa agradable si mi boca no hubiera estado llena de pizza en ese momento.

eso. Más o menos. La verdad es que... ¡no me gusta besar! Es tan confuso y torpe, y... ¡no lo sé! Asfixiante. No sé si esa es la palabra correcta. Simplemente no me gusta besar, ¿de acuerdo? ¡Ugh! Lo siento, Matt. No es que alguna vez se lo haya dicho a él

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Así que el primer beso fue un poco asqueroso, pero hemos mejorado después de

Dejando las aversiones sobre besar de lado, no puedo esperar a ver a mi novio. Al estacionar en frente del restaurante de comida mexicana en forma de sombrero, de repente me siento cohibida y extrañamente tímida. ¿Qué pensará de mi cabello? ¿Notará los dos kilos que subí? Me siento cansada y hastiada, como si acabara de regresar de una guerra. El estacionamiento está lleno de gente en Taco Bill, lo que esperaba ya que es la hora del almuerzo y son solo unos pocos días antes de que empiecen las clases otra vez. Cuando voy a salir del auto, me doy cuenta de un montón de chicas preadolescentes de pie delante del restaurante, sorprendidas frente a un elegante auto deportivo de aspecto extranjero. No, están mirando al chico apoyado contra él. Bueno, guau. Él se dio vuelta, y no pude contener el grito ahogado que se me escapó. Uhm. Guau. ¡Este tipo es increíblemente hermoso! No es extraño que esas pobres chicas parezcan impresionadas. Alto y musculoso, con una constitución impresionante y hombros anchos, el Sr. Magnífico reboza sexo y peligro, incluso hasta donde estoy parada. Él está de lado, por lo que solo puedo ver su perfil, pero lo que veo es la perfección esculpida. Oscuro cabello corto, descuidadamente despeinado, un ceño intenso, la afilada y plana elegancia de su estructura ósea... guau, labios tan claramente definidos y sensuales que me da vergüenza solo mirarlos. El Sr. Magnifico vuelve a girar, rompiendo mi trance lleno de lujuria, y el mundo abruptamente regresa a su perspectiva. Sin embargo, no puedo mirar hacia otro lado… por curiosidad. ¿Quién es? Se ve un poco mayor que la secundaria, y lleva una camisa de manga larga, casi desafiando al calor. ¿Un hombre de negocios? Está hablando por su teléfono y parece no darse cuenta de la atención que está recibiendo, sus gafas de sol cubriendo sus ojos concentrados en los autos que pasan acercándose por la calle. Niego con la cabeza ligeramente. No suelo comerme con los ojos a chicos que están allí de pie, ocupándose de sus propios asuntos. No es que yo hubiera visto a un tipo tan caliente, como, nunca. Así que me disculpo, porque a alguien que luce así... ¿cómo podrías no mirarlo? Y babear. Al menos yo no estoy sacándole fotos a escondidas con mi teléfono como las jóvenes señoritas allí. Saco al Chico Ardiente de mi cabeza mientras abro la puerta a Taco Bill. Ahh, la salsa y la carne picada cocinándose me golpean como una sabrosa bofetada en la cara.

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Miro a mí alrededor a los brillantes colores del restaurante y me doy cuenta de que está lleno. Maldita sea, parece que todos los lugares están ocupados. Me pregunto si Matt todavía está aquí. Intercambio saludos rápidos con algunas personas de la escuela mientras busco mi novio. Algunos de los chicos me dan saludos demasiado entusiastas, y lo atribuyo a la camiseta rosa. No debí habérmela puesto. Odio cuando la gente me mira, y yo sé que me están mirando, porque los veo por el rabillo de mi ojo. Nunca sé qué hacer con mis manos cuando soy el centro de atención. Termino juntándolas nerviosamente delante de mí. Sé que no debo cruzar los brazos sobre mi pecho porque eso solo atraería más interés a donde yo no quiero. —¡Violet! Oigo la voz de Matt llamándome. Aliviada, me dirijo hacia la parte posterior de Taco Bill, en dirección a su voz. Ahí está, y sí, ¡tiene un reservado! —Hola —le digo con agradecimiento, deslizándome en el banco enfrente de él. Espera, ¿debería haberlo abrazado? Me quedo medio de pie insegura, pero Matt no hace ningún movimiento hacia mí, así que me vuelvo a sentarme. Se ve más lindo y bueno de lo que yo recuerdo. Tal vez la ausencia si hace crecer al cariño. Oh, mira eso. Está usando su camisa pirata agujereada y sus desteñidos cargo cortos. Supongo que algunos de nosotros no sentimos la necesidad de arreglarnos para nuestra reunión. Matt no es el Sr. Magnífico, pero es lindo en su forma de chico normal, con su ondulado cabello castaño rojizo, sus brillantes ojos azules y su sonrisa relajada. Matt es uno de esos tipos que le gusta a todo el mundo porque es muy relajado y divertido, siempre con una broma y una sonrisa. No está sonriendo ahora. —Guau, Violet, te ves muy bien —dice, mirando mis bubis. Uh. Apuesto a que no se dará cuenta de mí cambio de color de cabello.
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—Gracias —le digo. Pongo la caja con su regalo sobre la mesa y tomo un menú. Siempre leo el menú, aunque no sé por qué. Siempre que vengo pido el mismo plato de enchiladas —. ¿Ya ordenaste? —No, yo solo voy a tomar una Coca-Cola. —Hace un gesto con el vaso medio vacío frente a él—. ¿Es un regalo para mí? Parece demasiado pequeño para ser una chica hula —bromea. —Pensé en conseguirte una de esas cosas para el tablero, pero pensé que podría distraerte demasiado mientras manejas. Algo no está bien aquí. Hay una tensión divertida en Matt, y cuando no está mirando a mi pecho, está mirando por la ventana, o echando una ojeada al restaurante como si buscara a alguien. —¿Cómo estuvo tu verano? —pregunto cuidadosamente. Se encoge de hombros ligeramente y juega con la pajilla en su revolviendo un poco antes de tomar un trago. —Lo mismo de siempre. Me quedé estancado aquí, y no pasaba nada. Pero, ¿qué hay de ti? Tú eras la que estaba en la loca Hawái. ¿Cómo fue? Quiero decir, no se quedaron trabajando en la panadería de tu abuela durante todo el verano, ¿verdad? Ahora es mi turno para encogerme de hombros. —Fuimos a la playa, hicimos algunas excursiones. Fue divertido, pero en su mayoría estuvimos ocupadas trabajando. Así que nada demasiado emocionante. —Huh. —Él hace un sonido gracioso riendo y se pasa la mano por el cabello ondulado—. No anduviste con algún caliente surfista, ¿verdad? Fijo la mirada en él. Él tiene una sonrisa divertida de dolor en su rostro. Un hoyo enorme de temor se abre en mi estómago. Oh, Dios mío. Él empezó a salir con una Coca-Cola,

universitaria. Miro su cara. El signo de culpabilidad parpadea como neón en su frente.
—¿Qué está pasando, Matt? —digo, y estoy luchando fuerte para hacer que mi

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Matt se mueve en su asiento y mira rápidamente a mi cara.

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voz permanezca casual y serena.

—¿Qué quieres decir? No digo nada por un momento. Tengo que conseguir el valor para preguntarle la siguiente pregunta, porque una vez que salga, cambiará todo, lo sé. —¿Has empezado a salir con alguien? Largo silencio. En ese momento, mi corazón se cae de un acantilado porque sé que es verdad. Ni siquiera necesito mirar a sus bastardos ojos culpables para confirmarlo. No puedo respirar. Estoy en estado de shock. No puedo creer que esto esté pasando. ¿Cómo voy a estar preparada para algo como esto? Cuando los ratones están fuera, los gatos juegan, ¿no? ¿O era al revés? Oh, a quién le importa. —No es lo que piensas. —Matt de repente se apresura para llenar el silencio —. Es... déjame explicarte... Él extiende la mano para agarrar la mía, pero yo la aparto con una violencia que nos sorprende a los dos. Estoy temblando. Miro a ciegas por la ventana, obligándome a no largarme a llorar. O darle un puñetazo en sus bolas. También quiero apuñalarlo con esa pajita en la frente. Tal vez más tarde. —¿Cómo sucedió? —Finalmente miro a su rostro infiel enrojecido —. ¿Quién es ella? —Yo… Matt se caya cuando su mirada se mueve hacia algo detrás de mí. Me giro para ver lo que está mirando. Rachel Ward, una de nuestras amigas, poco a poco se acerca a nuestra mesa. Probablemente simplemente quiere decir hola y preguntar cómo fue mi verano. Me cae bastante bien, pero quiero gritarle que se vaya lo más lejos posible. —Hola, V —dice Rachel en voz baja. Pero sus grandes ojos color avellana están enfocados en Matt.

Oh. Duh.

—¡Qué! ¡¿En serio?! ¿Tú y Rachel?

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Giro mi cabeza bruscamente y clavo mis malignos ojos vidriosos en Matt.

Para mi total y absoluta sorpresa, ese culo mentiroso se mueve y hace señas a Rachel para que se siente a su lado.

¡¿Me están tomando el pelo?!
Están tomados de la mano en estos momentos. En serio, ¿qué demonios es esto? ¿Están saliendo? Quiero lastimarlos a los dos. —Lo siento mucho, Violet —dice Matt, mirando hacia abajo a sus dedos entrelazados—. Esto solo... ocurrió. Estábamos trabajando juntos en Smilin’ Jack, y... no sé, siempre nos llevamos tan bien, ya sabes. Así que empezamos a salir después del trabajo y... simplemente sucedió —concluye sin poder hacer nada. —Lo siento mucho —susurra Rachel, sus ojos bajos. Su bello rostro está bañado en lágrimas.

¡Aw, vamos a darle a la dulce perra un abrazo!
—No me hables —escupo. He encontrado mi ira, y es lo único que evita que me desmorone. Me concentro en mi ex novio con la intensidad de un laser cuando una revelación me golpea como un coco que cae en la cabeza—. ¿Te has acostado con ella? La boca de Matt se tensa, pero no dice nada. Rachel, sin embargo, se sonroja de un rojo brillante, así que supongo que eso es todo lo que necesito para confirmarlo. ¡Puta! Grita una voz en mi cabeza. Siento como si alguien me hubiera pateado en el pecho. Matt y yo... nunca hemos tenido relaciones sexuales, y nunca me presionó para hacerlo. Y descubrir que se acostó con ella... ¡uf! ¡Pensé que solo estaba asustado de hacerlo mal! ¿Eso quiere decir que en realidad nunca quiso tener sexo conmigo? ¿Por qué no! Matt comienza a hablarme rápidamente, pero no puedo escucharlo. Un rugido, como el romper de las olas, llena mis oídos. No puedo apartar la mirada de los dos sentados juntos, como una pareja. Bueno, supongo que lo son ahora. Ex-novio. El término atraviesa mi cabeza como un engreído corredor. A lo lejos, me pregunto cómo reaccionarán todos en la escuela. ¿O es que ya lo saben? ¿Matt y Rachel estaban haciendo panadería que olía delicioso en Hawái? Los odio. alarde de su nueva condición mientras yo estaba trabajando como una burra en una

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—... espero que podamos seguir siendo amigos. Sí, mi ex-novio de verdad dice eso. Lo miro con incredulidad. Eso… guau, ¡eso me hace enojar! Mis manos se mueven espasmódicamente con el impulso de sacarle los ojos. Tengo que salir de aquí. Me pongo de pie bruscamente, pero el culo de payaso agarra mi mano, ya sabes, con la otra mano que no está tomada con la de su nueva novia. —Por favor, por favor no te enojes con nosotros, V —suplica. Y las lágrimas se derraman por sus mejillas—. Te lo juro, yo nunca quise hacerte daño. No quiero perder tu amistad. Por favor, di que todavía podemos ser amigos. Una calma mortal de repente cae sobre mí, como la capa de un súper villano. Pero es la calma antes de la tormenta que puedo sentir acumulándose dentro de mí. —Amigos —repito con frialdad. —Sí. Como solíamos ser. —Matt fuerza una sonrisa en su cara de rata ante el incómodo silencio repentino. Él mira hacia abajo a la caja sobre la mesa —. ¿Aún me darás mi regalo? —bromea débilmente. —Claro —le digo. Lo levanto de la mesa y hago como si fuera a dárselo. Cuando se estira por él, lo lanzo lejos con la fuerza y la velocidad de un lanzador de las Grandes Ligas. Aterriza con un “plaf” en un plato de frijoles fritos de algún chico mayor. Me voy. No puedo mantenerme calmada más, y para mi horror, estoy llorando incontrolablemente. Yo nunca lloro en público. ¡Lo odio! ¡Lo odio a él! ¿La gente está mirándome? Sin duda alguna. No me importa. Corro a ciegas hacia la puerta y la empujo abriéndola. Y entonces, tropiezo con algo. No sé cómo sucede, o con qué tropiezo. Es todo borroso. De repente estoy sobre mis manos y mis rodillas, de alguna manera metida dolorosamente en el umbral, la puerta tratando cerrándose en mi brazo. Me veo a mí misma riendo de esto después. Cierro los ojos con fuerza y me aferro y me llevará a ese momento en el futuro.

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a la esperanza de que si lo deseo lo suficiente, un agujero de gusano se abra delante de mí

Quién sabe cuánto tiempo me habría quedado allí, como un tope de puerta con forma de chica. Moverme lo haría más real. Pero alguien abre la puerta, y sin ningún tipo de ayuda de mi parte, estoy siendo fácilmente levantada a una posición de pie. —Oye. ¿Estás bien? —dice mi salvador con una voz que solo puedo describir como sexo en una barra. Me encuentro a mí mismo siendo conducida fuera, la puerta cerrándose detrás de nosotros. De cierta forma sé lo que voy a encontrar cuando levanto la vista, pero aún así, la belleza de cerca de la cara del Chico Ardiente me deja sin palabras, incluso más, quiero decir. ¿Es eso algo? Es el Chico Ardiente. Por supuesto que sí. Sus ojos. No puedo apartar la vista de ellos. Oscuros e intensos, pestañas espesas. Se queman y arden con intensidad, vitalidad, carisma... sexo... Mi mirada se aparta de la suya, solo para ser capturada de nuevo por su boca. Dios, esa boca es pecado… toda seducción y peligro. Envía escalofríos a través de mí, pero del tipo caliente, que te enciende. No es del tipo tengo-frío-consígueme-una-manta. ¿Qué quiero decir? ¡No sé! El Chico Ardiente sigue sujetando mi brazo. ¡Dios, sal de ahí! Me alejo y trato de recomponerme. ¡Qué vergüenza! Guau, es alto. Más de lo que pensaba, tal vez a unos cuantos centímetros más del metro ochenta. Y huele tan bien. Como ropa limpia y algo más, algo limpio y otoñal y… el olor hace que mi estómago tiemble de una forma extraña y emocionante. —¿Estás bien? —repite el Chico Ardiente mientras lo miro boquiabierta. —No estoy llorando —escupo, con desgracia encontrando mi voz—. Solo estoy teniendo uno de esos días. —Claro —dice agradablemente, retrocediendo. Me doy cuenta de que está mirando mi trasero. No, espera, se siente raro allá atrás. ¿Eso es… es una rajada?

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Mi boca se abre con horror absoluto.

—Oh, Dios, no. Ni siquiera me lo digas... la parte de atrás de mis pantalones está rasgada, ¿no? El Chico Ardiente inclina la cabeza hacia un lado y vuelve a mirar a mi trasero. —Está bien, no te lo diré. No puedo evitar el gemido que se me escapa. —¿En serio? —digo al cielo. Me doy cuenta de que él mira para arriba, también, preguntándose con quién estoy hablando. A él, le pregunto—: ¿Qué tan malo es? —¿Escala del uno al diez? ¿O quieres decir cuánto de tus ardientes bragas rosadas de conejo puedo ver realmente en este momento? Inmediatamente tapo con mis manos mi trasero. —¡Oh, mierda! El Chico Ardiente se ríe un poco, y no estoy tan angustiada como para no notar cuan sexy es el sonido. No puedo evitar el rubor que calienta mis mejillas. Estoy tan… espera, ¿qué está haciendo? El Chico Ardiente está desabrochando su camisa, y cuando lo miro, hipnotizada, se la quita y me la entrega. Automáticamente la tomo, porque estoy distraída por su cuerpo musculoso de nadador revelado por la camiseta gris que lleva puesta debajo de la camisa de vestir. Es ridículo cuan ardiente es el Chico Ardiente. ¡Locamente ridículo!

¡Suspiro!
Mi corazón está haciendo algunas cosas inusuales en este momento, pero déjame decirte, no soy el tipo de chica cuya cabeza se excita por cada chico guapo que pasa por delante. Pero este tipo está más allá de la normalidad cotidiana. Es como si saliera de la fantasía de toda mujer hermosa. Tengo que dejar de mirarlo. Me aclaro la garganta, y me obligo a mirar a su oh-Dios-impecable rostro.

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regreso, supongo que podría enviártela por correo.

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—Gracias —le digo, sosteniendo la camisa—. Uhm. Si quieres esta camisa de

Pero el Chico Ardiente niega con la cabeza ligeramente. —No te preocupes por eso. —Abre la puerta de Taco Bill, y la mantiene abierta para la pareja de ancianos que se tambalea hacia fuera. ¡Oh, es el viejo al que le tiré el presente de Matt! Él me ve y me dispara una mirada significativa. —Vándalos —resopla, arrastrando los pies delante de mí. —¡Lo siento mucho! —le digo mientras se va, pero él lanza un “puff” por encima de su hombro. Estoy aún más humillada, si eso es posible. Echo un vistazo al Chico Ardiente. Parece divertido, su hermosa boca curvada en una sonrisa adorable. Estoy tan contenta de que las probabilidades de no volver a verlo son de nunca más. —Espero que tu día mejore —dice, y desaparece en Taco Bill. Gracias, Chico Ardiente. Estoy bastante segura de que no puede empeorar demasiado.

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Capítulo 3
Traducido por Nanami27 Corregido por Nanis

locura, las hermanas gemelas de doce años de Lauren se escabullen dentro de la cocina y me ven maldecir y fumar con los ojos fascinados. Realmente no me enojo a menudo, pero cuando lo hago, tiendo a volverme un poco Hulk. Ish1 Dos horas después, me siento mejor. Casi. Me voy a casa a tomar una ducha, y lloro un poco bajo el calmante chorro caliente. Pronto, mis lágrimas se secan y empiezo a sentirme realmente estúpida. Y molesta. Sigo pensando en Matt y Rachel juntos, escabulléndose y rozando sus manos juntas alegremente… riendo, besándose, teniendo sexo… ¡ugh! Cierro el agua con más fuerza de la necesaria, y me seco con fuerza. Envuelvo la toalla alrededor de mi cuerpo y piso fuerte dentro de mi habitación, murmurando para mí misma. —¡Bastardo idiota mentiroso! —Decirlo en voz alta es extrañamente catártico. —¿Qué fue eso, Violet? Grito y salto torpemente en el aire. ¡Mi mamá está sentada en mi cama! Está mirándome con un poco gracioso ceño medio fruncido en su rostro. ¿Acaso escuchó lo que dije?

M

e dirijo directamente hacia Lauren. Ella hace su sopa rara, mientras yo voy en una diatriba, agrediendo verbalmente a Matt y Rachel con cada mal nombre que se me ocurre. Algunas veces durante esta

1

Ish: Jerga usada a menudo como reemplazo para “mierda.”

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—¡¿Q-qué?! ¡Nada! —balbuceo, apretando la toalla contra mí—. Solo estaba… rapeando. Me gusta hacerlo algunas veces, cuando creo que estoy sola. ¿Qué-qué estás haciendo aquí en mi cuarto, en mi cama? ¿Qué, uh, está pasando? —No sabía que rapeabas —dice mamá, confundida por mi balbuceo—. Eso es… raro. Lo siento, no quise asustarte. Pensé que podrías querer usar esto para la cena. Ella sostiene en alto un largo vestido en un azul zafiro para mi inspección. El vestido es uno de esos de estilo envolvente, con un patrón de hoja reluciente embelleciendo el tejido pegajoso. Es muy bonito. Mi pobre madre. Tiene un gusto genial y ama la ropa, y está atascada conmigo, la chica que pone por encima la comodidad que la moda. La mitad de las camisetas en mi armario son de la caja de ropas que mi papá dejó cuando nos abandonó por la zorra en ese sitio de citas. No es que sea un payaso de la moda. Justo después que perdí un poco de peso, admitiré que mis ropas tendían a ser llamativas y cachondas. Pero después de un corto tiempo, la emoción de la atención se disipó, y ahora solo no me importa. Me había cansado de los chicos de mediana edad lamiéndome con los ojos. Pervertidos. —Es lindo —le digo a mamá, porque está sonriendo con entusiasmo hacia mí —. Pero estaba pensando en usar jeans y una camiseta linda. No quiero darle a tu prometido la mala impresión de que soy el tipo de jovencita adecuada. Quiero decir, piensa en cuán decepcionado estará cuando descubra la verdad. —Uhm, probablemente tienes razón. Pero estoy segura de que Bill lo superará. — Mamá pone el vestido sobre mis brazos cruzados—. ¡Sé que vas a lucir muy hermosa en él! ¿Te dije cuánto amo tu cabello? El nuevo color realmente hace brillar tu piel. —Gracias. —Suspiro en silencio—. Si uso un vestido, tendré que afeitarme las piernas. Mamá mete un mechón de rubio cabello liso detrás de su oreja y me mira con sorpresa. —¿No te afeitas todos los días, de todos modos?

rápido por mis piernas si hay rastrojo notable. Pero no reviso para ver si realmente están suaves.

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—Bueno, sí, pero la mayoría de los días no por completo. Solo paso la navaja

—¿Por qué necesitas que estén suaves esta noche? —pregunta mamá con un encogimiento de hombros—. ¿Planeas que cualquiera toque tus piernas? Supongo que podría haber algunos camareros lindos en el restaurante. —Mamá. —Ruedo mis ojos—. Sabes que solo dejo a los valets tocarme. Son las corbatas. Mamá sonríe. —Oh, bueno, entonces estás de suerte. Vamos al Four Seasons. Estoy muy segura de que los camareros usan corbatas allí. —¡Ugh! ¿Vamos a algún lugar elegante? ¿Este es el comienzo de una nueva tendencia ahora que te vas a casar por dinero? ¿Vamos a tener que empezar a fingir que somos gente elegante? —¡Oye! —Mamá apunta un dedo hacia mí, pareciendo lastimada —. No necesitas ser rica para ser elegante. ¿No crees que soy elegante? ¿Cómo puedo estar en desacuerdo con ella? ¿Especialmente cuando tiene su dedo medio arriba de su nariz? Sí, tiene un sentido del humor muy raro. —Gracias, mamá, eso es muy atractivo. Un modelo a seguir. Vas a lavarte las manos, ¿no? Mamá salta de la cama. —Claro. Eso es lo que la gente elegante hace —esnifa mientras pasa cerca de mí. Ella regresa mientras estoy resbalando mi albornoz encima. —Sigues distrayéndome, V. Quería hablarte sobre algo. Me tenso inmediatamente mientras me vuelvo hacia ella. Mamá parece nerviosa, no está mirándome a los ojos. Oh, Dios, por favor no dejes que sea cáncer… Cae haciendo paf de nuevo sobre mi cama y toma mi almohada, colocándola sobre su regazo y luego descansado sus brazos sobre ella. Mis músculos se endurecen dolorosamente mientras espero a que diga las palabras temidas. —Prométeme que no vas a pensar que soy una perra.

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—¡Oh, Dios mío! Estoy tan… espera, ¿qué? Mamá no levanta la mirada. ¿Se está sonrojando? Toma una respiración profunda, y me da otro tipo de sentimiento. —Bill y yo… —¡No, para! —Pongo ambas manos en un gesto de alto—. ¡No necesito saber qué han tenido sexo! —¿Qué? —Mamá se ve casi tan horrorizada como yo—. ¡Violet! ¡Eso no es lo que iba a decir! Créeme, serías la última persona en la que confiaría mi vida sexual. Casi estoy débil por el alivio. —Oh, gracias Dios. Lo mismo aquí. Ella levanta las cejas. —¿Disculpa, señorita? ¿Tienes una vida sexual? —No, algunas de nosotras todavía somos puras, aquí. —No como Matt y Rachel, los traidores locos por el sexo. Mamá parece perderse por un segundo. Luego sacude la cabeza. —De todos modos, lo que iba a decir… bueno, Bill… me sorprendió con un regalo de boda, ¡una gira extendida por Europa para nuestra luna de miel! Mi mandíbula cae abierta. —¡Mamá! ¡Es fantástico! ¡Siempre has querido ir a Europa! Ella asiente con entusiasmo. —Sí, sería un sueño hecho realidad. Inglaterra, Francia, Italia… ¿puedes imaginarlo? Pero la cosa es, Bill tiene una fusión de negocios realmente importante, como justo después de la boda, así que no sería capaz de tomarse un día libre, y mucho menos un mes. Así que… —Hace una pausa y me mira con incertidumbre—. Él estaba pensando especialmente con la casa en reformas y en este momento es la temporada lenta de Jane, podría trabajar en su sitio web desde cualquier lugar, y, ya sabes que contratamos esa que quizás la mejor idea sería ir a nuestra luna de miel antes de la boda. Tiene sentido,

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planeadora de bodas, y dijo que puede comunicarse conmigo vía texto y correo electrónico, lo hace todo el tiempo con algunas de sus otras clientes, y… Mamá tiene una tendencia a balbucear cuando está nervosa. Me pregunto, ¿cuánto tiempo seguirá así si la dejo? —Bueno, eso es genial —digo finalmente cuando hace una pausa para respirar —. Suena como que tienes todo resuelto. Y tienes totalmente mi bendición, si es lo que estabas buscando. —Gracias —dice ella, estirándose para apretar mi mano—. Eso significa mucho. Me encojo de hombros. —Te lo mereces. —Me echo sobre mi cómoda silla escritorio hinchada—. ¿Cuánto te vas? —Bueno… la próxima semana. —Mamá mira de reojo hacia mí—. Así que hablé con Jane, y dijo que le encantaría que te quedaras en su casa. ¿Eso estaría bien contigo? Porque si no, yo puedo… —Espera, ¿por qué no puedo quedarme aquí? Tengo diecisiete, no bebo o ingiero drogas. Puedes confiar en mí, soy aburrida. —Confío en ti, Violet —dice ella—. Pero no es como si me fuera por el fin de semana. Estaría fuera por un mes entero, es Europa. No podría disfrutar si estuvieras aquí sola. Y —continúa cuando comienzo a protestar—, tenemos que mudarnos completamente de este apartamento para el final del mes, ¿recuerdas? Me doy una súbita bofetada en la cara con la realidad. No vamos a vivir en este apartamento de mierda, nunca más. ¡Voy a tener un padrastro rico! Nuestras vidas van a cambiar drásticamente. Oh, sí, y he sido engañada y dejada por mi primer novio. Sí, Matt fue mi primer novio. Soy una flor tardía. Todo es un poco abrumador.

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Mamá seguía hablando.

—No, está bien —digo—. Me quedaré con Jane. Ella es genial, y nos llevamos muy bien. Además, es solo por un mes, ¿verdad? Los ojos azules de mamá son más brillantes por las lágrimas contenidas. —Cierto —dice rápidamente—. ¡Muchas gracias, Violet! Sé que estoy como emboscándote con todos estos cambios, pero estás siendo demasiado maravillosa al respecto. —Salta hacia arriba para darme un gran abrazo—. ¡Soy tan feliz! ¡No puedo esperar para que conozcas a Bill! La abrazo de vuelta, encantada con la fuerza de su abrazo. Decido en ese mismo momento que no haría nada para arruinar esto para ella. Dios sabe que se lo merece.

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Capítulo 4
Traducido por Maru Belikov Corregido por Nanis

así que uso mi cabello recogido hacia arriba. Me inspecciono en el espejo de cuerpo entero en la parte trasera de la puerta de mi baño y decido que no luzco como si estuviera esforzándome mucho. Delineador y un poco de lápiz labial, es lo más lejos que estoy dispuesta a llegar. Mamá parece complacida por mi apariencia. Está vistiendo un vestido bastante similar al que quería que vistiera, claramente, estaba apuntando por la apariencia de gemelas. No me gusta decepcionarla, pero hay un límite a lo que una buena hija está dispuesta a hacer. El restaurante es un hermoso edificio de ladrillos y cristales con una despampanante vista de la bahía. Y tienen chicos para estacionar autos, lo que mamá y yo manejamos incómodamente. —Ellos van a ver todas las envolturas de dulces que dejé allí —susurra mamá ansiosamente después que le extiende las llaves al chico―. ¡Nos veremos cómo cerdas! —Lo somos. —Trato de no prestarle atención, sintiéndome ya nerviosa. Un hombre en un traje abre la gran puerta de cristal por nosotras, sonriendo y haciéndonos señas para que entremos. Mamá agarra mi mano y me empuja hacia adelante, a un pequeño nicho donde una mujer joven como una modelo está parada detrás de un elegante atril de cristal.
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A

l final no me pongo el vestido color zafiro. En lugar de eso, uso un par de pantalones negros a medida que hacen cosas buenas a mi trasero, y una blusa manga corta carmesí. Todavía está caluroso a las cinco de la tarde,

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—Bienvenidas al Four Seasons —nos saluda con una sonrisa profesional―. ¿Tienen reservación? —Uhm, sí. Soy Lily Mercer —dice mamá tímidamente, colocando un mechón de cabello detrás de su oreja―. Creo que las reservaciones están bajo el nombre de O’ Connor. Bill O’ Connor. No me gusta la mirada de superioridad que la chica palillo le da a mi madre. —Sí, el Sr. O’ Connor ya está aquí. Sígame, por favor. Tampoco me pierdo la sarcástica mirada que me da de arriba a abajo. Ella intercambia una sonrisa burlona con otra hermosa chica que pasamos en nuestro camino para sentarnos. No puedo evitar sentirme cohibida. ¿Tenemos letreros en nuestras frentes diciendo que no pertenecemos aquí? ¿Son nuestros zapatos baratos? ¿Por qué no pudimos ir a Taco Bill? Ya he sido botada ahí. Posiblemente no puede volverse más humillante que eso. ¿Cierto? El interior del restaurante es todo brillante con madera oscura y cristales. El bar se encuentra a la izquierda, lleno de personas bien vestidas. Mama y yo seguimos a la Chica Palillo mientras ella con destreza se mueve a través de las mesas. ¡Por favor no me dejes tropezar! Ella nos señala una mesa junto a una ventana que muestra la puesta del sol lanzando rayos de color rosa y oro sobre el agua. El hombre sentado en la mesa se empieza a levantar mientras nos acercamos. —Disfrute su comida —me dice la Chica Palillo con otra sonrisa de burla. —Gracias —digo dulcemente—. Disfruta tú… trabajo de camarera. Me giro antes de que ella pueda reaccionar. Lo que sea. No sé porque piensa que es tan sofisticada. Mi atención regresa al hombre, Bill. El prometido de mi madre y mi futuro papi. Bill no es el poderoso magnate corporativo que imaginé. Es realmente atractivo, camisa y pantalones, y una apariencia algo desaliñada, con largo cabello rojo dorado y

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pero no en esa rica y sofisticada manera que estaba esperando. Luce tan joven en su casual

terso rostro sin afeitar. Sus fríos ojos azules nunca mirándome a los ojos, solo una rápida mirada aquí y allá si le hacía una pregunta. Así que descubro que Bill en realidad creo Arpeggio OS, ¡que es lo que uso en mi teléfono! Mamá sigue y sigue sobre cuán revolucionario es, más amigable e interactivo que cualquiera de sus predecesores. ¡Como si no lo supiera! Es tan lindo cómo ella habla efusivamente sobre sus logros, mientras él solo se mantiene callado, ocasionalmente mirándola y sonriendo. Y encuentro que realmente me gusta. No es en absoluto lo que esperaba que fuera, y estoy aliviada. Me gusta su torpe silencio. Encaja completamente con nosotras. —¿Entonces dónde está Zane? —pregunta mamá después de tomar un trago de su té helado―. Creo que vendrán por nuestra orden pronto. Bill apenas mira arriba cuando dice: —Dijo que iba a llegar tarde, así que deberíamos empezar sin él. —Te gustará, Violet —me dice mamá, sus ojos parpadeando emocionadamente―. Solo es unos años mayor que tú, y es… es un ingeniero en software, ¿Cierto Bill? —Sí, eso es correcto —murmura Bill, moviéndose incómodamente en su silla. Me imagino a una versión joven y geek de Bill. —Zane vive en L.A., pero se estará quedando en la casa de la piscina así puede supervisar las renovaciones mientras estamos en Europa. ¿No es eso amable de su parte? De hecho, antes de que lo olvide, déjame darte su número, Violet. Puedes llamarlo si necesitas ayuda con lo que sea. Zane va a estar trabajando en algún proyecto del trabajo, pero estoy segura que no le importara si lo llamas de vez en cuando. Mamá excava a través de su cartera por su teléfono. Cuando lo encuentra, me hace agregar su número en mi teléfono. No tengo ninguna intención de llamarlo nunca, pero hago lo que me dice, desde que sé que la ayudara a preocuparse menos sobre dejarme sola por un mes. Cuatro camareros vienen para tomar nuestra orden, no estoy segura por qué. Me nervios, estoy empezando a sentirme un poco hambrienta. Esta atmosfera, a pesar de que es hermosa y lujosa, no es la más relajante. Desearía poder solo conseguir comida rápida y llevarla a casa. Me gustaría poder estar de mal humor sobre Matt en privado, en lugar de

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decido por el camarón tempura, que comí en Hawái y que disfruté. A pesar de mis

pegar una sonrisa sobre mi rostro que se siente como si fuera a romperse en un millón de piezas en cualquier minuto. Estoy honestamente emocionada por mamá, pero verlos a ella y a Bill intercambiar sonrisas y miradas secretas… solo es mucho amor empalagoso para mí ahora mismo. Tengo la repentina urgencia de saltar y gritar:

¡He sido botada! ¡Al diablo todos!
¿Esta noche nunca terminara? A escondidas le escribo a Lauren, manteniendo mi teléfono en el regazo.
Yo: ¡Bill es lindo! Y agradable. Lauren: ¿En serio? ¿Cómo luce? Yo: Joven, un poco de aspecto desaliñado. ¡Creo Arpeggio! Lauren: !!!¿Un lindo, rico, genio?!!! Tu madre realmente anotó bien. Yo: ¡Lo sé! Este restaurante es realmente estirado. Lauren: Mejor acostúmbrate. ¿Cómo es el hijo? Yo: Todavía no ha llegado. Suena como que es un ge…

—Lo siento por llegar tarde. La profunda y cálida voz me sobresalta. Miro arriba desde mi teléfono, y mi mandíbula cae abierta. Mis ojos se encuentran con un hermoso par oscuro.

¡Chico Ardiente!
—¡Oh, mierda! —grito.

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Capítulo 5
Traducido por Carmen70796 Corregido por Nanis

E

ntonces, resulta que Chico Ardiente es Zane O’ Connor, hijo de Bill, y mi futuro hermanastro. Sí, en serio, porque ese es el tipo de suerte que tengo. Después de mi inicial estallido, cierro mi boca y bajo la mirada a

mi regazo. Sin embargo no puedo evitar mirarlo. Chico Ardiente-Zane es tan increíblemente apuesto como lo recuerdo. Se ve muy bien en la camisa blanca y jeans que está usando, casual y fácilmente elegante. Tengo su camisa colgada en mi closet ahora mismo. En la sección del Salón de la Fama de Chico Ardiente. Él le da a mi mamá un rápido abrazo y un beso en la mejilla, después le da una palmada en la espalda a Bill como saludo. Mi corazón palpita nerviosamente cuando se sienta a mi lado. Volteo mi cara, deseando tener mi cabello suelto así podría esconder mis sonrojadas mejillas detrás de él. Esto no podría ser vergonzoso. —Zane, esta es mi hija, Violet. —Nos presenta mamá—. Le estaba contando sobre ti. —Cosas buenas, espero —dice fácilmente. Siento que se voltea hacia mí—. Es bueno conocerte finalmente, Violet —dice, y puedo escuchar la sonrisa en su voz sexy. —Uh-huh —digo débilmente, mirando a todos lados menos a él. Veo como las cejas de mamá se levantan ante mi rudeza, ¡pero estoy sufriendo aquí! —Zane, por qué no te adelantas y ordenas algo —dice mamá, mientras me da la silenciosa mirada de “¿Qué pasa contigo?”
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—Buena idea. Me muero de hambre. —Le hace señas a uno de nuestros camareros para que se detenga con una facilidad autoritaria que no puedo evitar admirar. Un repentino silencio desciende sobre nuestra mesa. Mamá y yo parecemos ser las únicas a las que les molesta, lo cual es malo. Una de nosotras debe romper el silencio y empezar a balbucear sin sentido. —Entonces, Zane, ¿Violet no tiene un bonito bronceado? —dice mamá, sonriendo desesperadamente—. Acaba de volver de Hawái. —¿Oh, sí? —Se inclina, descansando un brazo sobre la mesa—. ¿Qué isla?

¡Oh, guau, él huele tan bien!
—Oahu —murmuro bruscamente. Sé que mamá está esperando que dé más detalles, pero no lo hago. Ella trata de llamar mi atención. Pretendo estar fascinada con mi tenedor. Puedo sentir como se pone más y más nerviosa por mi hostilidad. —¡Sí, trabajó como stripper en la panadería de su abuela! —dice sin querer.

¡¿Qué?!
Es tan desafortunado que mi boca esté llena de arroz ahorita. ¿Por qué tomé un bocado tan grande? ¡Me está tomando demasiado tiempo masticar! —¿Striptease en una panadería, huh? —dice Zane con una ridículamente adorable media sonrisa—. Es bastante asombroso. Solo sigo sacudiendo mi cabeza de una manera mortificada. —Yo no… no soy una stripper. —Me trabo con mis palabras, avergonzadísima. Los ojos de mamá están enormes ahora. —¡Oh, no! —jadea—. ¿Acabo de llamarte stripper?

Ciertamente, madre.

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—No lo soy —le digo a Zane y Bill—. Eso es… ¿Por qué dijiste eso, mamá?

Realmente no veía un parecido entre padre e hijo. No hasta que ambos empezaron a toser detrás de sus puños. —¡Lo lamento mucho! No sé por qué… las cosas solo se me escapan cuando estoy realmente nerviosa. Violet es lo más lejano a una prostituta que hay…

¡Aaaaaaghh!
—Stripper, mamá —digo apretando mis dientes. Nunca nos parecemos más a madre e hija que cuando nuestros rostros están del mismo color de humillación. —Cierto —está diciendo mamá. ¡Ahora sus manos de verdad están temblando!—. No es una prostituta o stripper. De hecho, hoy me dijo que era virgen. No puede empeorar. Simplemente no puede. Por alguna razón, me encuentro mirando a Bill. Él atrapa mi atención. —Bien por ti, Violet —dice incómodamente. Mamá me lanza una mirada llena de horror. —Creo que debería ir al baño —susurra. Masajeo mis punzantes sienes. —Por favor ve. Ambos chicos se ponen de pie cuando ella se excusa. Bill la sigue con la mirada indecisamente por un segundo, después murmura algo y va tras ella. Me quedo mirando con ansia la salida. Si huyera, ¿quién podría culparme? No la mujer que me llamó prostituta y stripper, eso es seguro. —Entonces, Violet —Zane gira su silla en mi dirección—, ¿tu día ya está mejorando? —Estoy bastante segura que está empeorando mientras hablamos —digo.

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atracción chisporrotea a través de mí, haciendo que mi pulso se salga de control.

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Él se ríe, mostrando unos brillantes dientes blancos, y un repentino impacto de

¿Matt quién?
No puedo creer que esté sentada en este lujoso restaurante, hablando con este chico, quien es fácilmente la persona más atractiva que he visto en mi vida, y mi futuro hermanastro. No sé cómo actuar alrededor de él. ¿Amable? ¿Coqueta? ¿O solo debería continuar poniéndome en ridículo? Sí, eso suena más divertido. Los ojos oscuros de Zane están brillando con humor. —Vamos —dice—. No es tan malo, ¿Cierto? —Oh, veamos. —Levanto la mirada al lujoso candelabro de vidrio colgando del techo—. Me botaron en Taco Bill, me caí, rompí mis pantalones, y me humillé totalmente frente a un completo extraño; fui a cenar a un presumido restaurante, me enteré que el extraño es mi futuro hermanastro, mi madre me llamó prostituta, stripper y virgen… ¿Se me olvidó algo? —Bueno, no lo sé. La noche todavía es joven, cualquier cosa puede pasar. ―Las comisuras de su hermosa boca se levantan—. Solo pueden mejorar, ¿verdad? Frunzo el ceño. —No digas eso, me traerás mala suerte. Ahora mi mamá volverá y soltará como ella y Bill tuvieron sexo en el baño, y yo escaparé antes de que pueda entrar en detalles, y me tropezaré con ese camarero que está llevando ese postre flameado, él se chocara contra la señora con demasiados productos en su cabello, y después todo el restaurante estará en llamas. Zane solo me mira por un momento, como si estuviera inseguro de qué decir. Probablemente sale con mujeres hermosas y seguras todo el tiempo, y yo soy como una nueva especie de insecto para él. El tipo neurótico que vuela a tu cara, y enloquece cuando tratas de aplastarla. —¿Entonces, te dejaron, huh?

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—Sí.

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Me estremezco. Yo y mi gran estúpida boca.

—Oye, le pasa a los mejores de nosotros. Ánimo, encontrarás a alguien nuevo en un santiamén. Lo miro cautelosamente. —¿Estás leyendo de una lista de los diez peores clichés de la vida? —Guardé el último para el final: hay muchos peces en el agua. —Zane se encoge de hombros con cordialidad—. Y qué si un idiota te dejo en Taco Bill. ¿Realmente crees que era el amor de tu vida? Una camarera coloca su comida frente a él. Es bonita y rubia, empieza a hablar casualmente sobre el clima, mientras lanza una mirada de “Házmelo”. Cuando finalmente se va, le levanto una ceja. —¿Alguna vez te han dejado? Él levanta la mirada de su plato, con una linda media sonrisa en su cara. —¿Es una pregunta trampa? —Eso pensé. —Volví a meter mi tenedor en la comida. —Suficiente —dice—. Dime una cosa que no te gustaba de tu ex. —Tiene muñecas pequeñas de niña —digo inmediatamente—. Son tan delicadas, que debería modelar, como, brazaletes de tenis para joyerías. Realmente me molestaba. Y hacía unas enorme burbujas de saliva cada que se emocionaba y hablaba. Me solía preocupar que la burbuja fuera a explotar, y me salpicara en la cara. Muy asqueroso. —Guau, ¿eso es lo primero que ha venido a tu mente, huh? —Y besa terrible —suelto—. ¡Parece que está… atacando mi cara! Incluso mi amiga Lauren, nos vio besándonos, y dijo que era la cosa más asquerosa que había visto. Como una serpiente comiendo a sus crías. O tal vez soy yo. Tal vez beso mal. Zane está mirando su comida, y parece que realmente se está esforzando por no reírse. —¿Has recibido quejas antes? Muerdo mi labio.
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—No, pero solo he besado a Matt. Su cabeza se levanta ante eso, pero antes de que pueda decir algo, mamá y Bill vuelven. Ella parece más calmada y serena mientras toma asiento. Trato de notar que Bill está limpiando lápiz labial de su boca con su servilleta. —Violet —empieza mamá, estirándose para agarrar mi mano—, lamento mucho haberte llamado stripper y prostituta. Sabes que me pasa cuando estoy nerviosa. —Me sonríe temblorosamente, después se voltea a Zane—. Zane, espero que puedas entender que… algunas veces digo cosas que están completamente fuera de lugar , y que no tienen que ver absolutamente nada con el tema. Por ejemplo, Violet. Trabajó como cajera en la panadería de su abuela, no como stripper. Nunca se quitaría su ropa por dinero, jamás… Aclaro fuertemente mi garganta para interrumpir los restos del tren que son sus buenas intenciones. —Acepto tu disculpa, mamá. Está olvidado, y solo dejemos que estos penosos recuerdos desparezcan. Mamá abre su boca. —Pero Zane… —No te preocupes, Lily —dice suavemente—. Te lo aseguro, no creí ni por un segundo que Violet fuera una stripper, o prostituta. —Gracias —digo cordialmente. —De nada —dice, y me sonríe. Mi corazón late irregularmente. Mamá parece patéticamente aliviada, y las cosas mejoran después de eso. Es muy fácil con Zane, y no se parece en nada a su tímido papá. No puedo evitar mirar su perfil increíblemente perfecto, los rasgos esculpidos… esa sexy boca… apuesto que besa sensacional. Siempre me han gustado los hombros anchos. Y su musculoso pecho y abdominales visibles bajo su camisa. Mis ojos inevitablemente bajan de su esbelta cintura y caderas a sus largas piernas vuelvo a su cara, me doy cuenta que me está observando mirarlo de pies a cabeza.

¡Oh Dios mío! ¡Qué vergonzoso!

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vestidas con jeans extendidas despreocupadamente bajo la mesa. Cuando finalmente

Me encuentro con su mirada entretenida por un segundo, después aparto la mirada tan rápido que casi me causo un latigazo cervical. Trato de pensar en algo para explicar por qué lo estaba mirando fijamente, ¿pero qué puedo decir que justifique todo el babeo? Realmente no estoy babeando. Toco las comisuras de mi boca para asegurarme. Oh, gracias Dios. Mamá está hablando. —Zane, le di a Violet tu número en caso de emergencia. ¿Espero que esté bien? —Absolutamente. Siéntete libre de llamarme cuando quieras, Violet. —Gracias —murmuro, aún sonrojada como una rara. —Violet, llama a Zane así él puede tener tu número —me dice mamá. —Uhm, lo haré —digo incómodamente—, más tarde. Nunca. Con suerte, no tendré que verlo hasta la boda. Tal vez para entonces habrá olvidado mi pervertida mirada.

¡Ugh!

—Entonces, ¿qué piensas? —me pregunta mamá de camino a casa. —Bill parece agradable —murmuro, mirando por la ventana el paisaje—. Atractivo, también. Se ven bien juntos. —¡Gracias! A él también le agradas. Sé que parece del tipo silencioso, pero una vez que llegue a conocerte, se abrirá más. Trato de imaginarnos a Bill y a mí sentados juntos en el sofá, comiendo palomitas nos veo sentados juntos en una mesa sin hacer ruido, cosiendo diferente partes de una colcha.

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de maíz y hablando sobre nuestros sentimientos. La imagen se niega a venir. En cambio,

No sé por qué me estoy imaginando eso. No tiene sentido. —Una vez más, Violet, lamento mucho lo de la stripper/prostituta. No sé por qué esas palabras estaban en mi cabeza, pero yo nunca… Aparto la vista de la ventana para darle unas palmaditas a mamá en el hombro. —Olvídalo, está bien. Sé que no lo hiciste apropósito. Es como cuando tuviste problemas con el auto, y ese policía malvado te molestó. Mamá agarra el volante con ambas manos y gruñe. —Oh, no me recuerdes eso. Casi me arrestaron esa vez. Yo me río disimuladamente. —Oye, cualquiera puede confundir la palabra pinchazo con chupa… —¡Ah, no lo hagas! —Creo que el policía habría aceptado tu oferta si yo no hubiera estado ahí. Mamá se avergüenza. —¡No era una oferta! De repente se echa a reír, y yo me uno. Nos reímos, hasta que mamá accidentalmente se pasa una luz roja. Después de un silencio jadeante, mamá aclara su garganta. —Entonces —dice—. ¿Es Zane realmente lindo, huh? Me congelo, mis mejillas instantáneamente empiezan a calentarse. —Supongo —murmuro. —Encantador, también. Bill no dice mucho sobre él, pero tengo el presentimiento de que es un jugador. —Mm-hmm. Mamá gira su mirada de ojos azules hacia mí.
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—Bueno, él va a ser tu hermanastro, así que probablemente lo verás un montón, y, oh, no lo sé. Supongo que lo que estoy tratando de decir es que, con un chico que luce así, ¿qué mujer, o chica, no estaría loca por él? Lo cual sería una mala idea porque… —Caray, mamá —interrumpo, levantando una mano señalándole que se detenga—. ¿Estás tratando de decirme que estás locas por… el hijo de Bill? —¿Qué? ¡N-no! —balbucea—. ¡Quiero decir, eso es ridículo! ¡No soy asaltacunas! Estaba hablando de ti, Violet. —¿Yo, qué? Ella respira profundo. —Espero que veas a Zane como un futuro hermano, no algo más. ¿Está bien? —Uhm… Está bien. ¿Ella me vio mirándolo como un pedazo de carne? ¿Por eso me llamó prostituta? ¡Qué vergonzoso! —Solo no quiero que salgas herida —está diciendo mamá—. Y cualquier chico que luce así, bueno, está obligado a romper tu corazón. No digo nada. ¿Está hablando de mi padre? Él era atractivo y encantador, y rompió su corazón cuando la engañó. Y mira qué pasó con Matt. Él no rompió mi corazón exactamente, pero destruyo mi confianza. ¿Todos los chicos engañan? Algunos días, parece así. Es deprimente. Me volteó a la ventana de nuevo, perdida en mi mente. Quiero meditar sobre la traición de Matt, pero un par de hermosos ojos oscuros aparecen en mi cabeza, distrayéndome. ¡No! Haré que esos ojos desaparezcan. Mamá tiene razón. Cualquier chico que luce como Zane sin duda romperá mi corazón. ¿Y qué querría con un corazón roto?

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Absolutamente nada.

Capítulo 6
Traducido por flochi Corregido por Nanis

M
retrasar lo inevitable? junto a su casillero.

i primer día como una estudiante de último año. ¿Por qué esperaba que las cosas fueran diferentes este año? Voy a mis clases, veo a las mismas personas, apenas le hablo a alguien salvo a Lauren.

Bueno, habría estado caminando por los pasillos de Hidden Cove High con mi novio. En cambio, solo somos Lauren y yo, manteniendo nuestras cabezas gachas a medida que empujamos a través de la multitud. Ninguna de nosotras es muy paciente, y no tenemos problema en empujar a las personas a un lado. Por qué, sí, estamos en el mismo ciclo menstrual. No he visto a Matt o a Rachel todavía, pero sé que todos tendremos al Sr. Tanner en inglés avanzado. Considero la opción de saltarme la clase, pero, ¿cuál es el punto en

—¿Este año irás a un consejero? —le pregunto a Lauren cuando nos detenemos

Hace una mueca y a la vez se encoge de hombros para quitarse la chaqueta. —No lo sé. Depende del Sr. Tanner. Escuché que es un idiota, y siempre está tosiendo en las caras de las personas. —Asqueroso. Vamos a sentarnos en el fondo. —Está bien por mí. ―Lauren cierra su casillero de un portazo y me mira de manera evaluadora—. Entonces, ¿estás lista?

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Me muerdo el labio con nerviosismo, y me apoyo contra la pared en busca de apoyo. —No lo sé —admito—. ¿Has escuchado algo? ¿Alguien ha hablado de ello? —Algunas personas —contesta con honestidad—. Brooklyn me preguntó si era cierto esta mañana. —Ugh. Le ha gustado Matt desde octavo grado. ¿Qué le dijiste? —Le dije que debería preguntarte si realmente es tan entrometida. Reí. —La vi en el patio, pero no me dijo nada. También vi a Danny, pero no me dijo nada, salvo, “buenas tetas”. —Bueno, ese es un aspecto positivo —dice Lauren con una sonrisa—. No tendrás que soportar a ese idiota. —Cierto. Nunca entendí por qué Matt era amigo de él. Es un espeluznante pervertido. —El enojo empieza a hervir en mis venas—. O quizás tienen más en común de lo que me di cuenta. Vamos a pisotones a la clase de inglés. Un chico musculoso de cabello marrón le sonríe a Lauren cuando pasamos junto a él. —Hola, Lauren. Lauren asiente con la cabeza como saludo. Él se dirige en dirección opuesta, y me doy la vuelta para mirarla, con los ojos bien abiertos. —¿Ese era Chase? ¡Vaya, se volvió alto este verano! Y debe haber hecho ejercicio también. Lauren se encoge de hombros con indiferencia. —Lo vi ayer en la tienda. Dijo que ha estado ayudando a su tío en su granja.

ella lo corresponde, en especial ahora que está nuevo y mejorado? Difícil de decir con Lauren.

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Estudio su expresión con cuidado, pero ella se gira. Sé que a Chase le gusta, ¿pero

Bueno, casi llegamos a nuestra clase. Aquí vamos. La sala está medio llena. El Sr. Tanner no ha llegado aún, así que los chicos están vagando por ahí, charlando entre sí. Veo a Matt al instante. Está sentado a medias, medio inclinado sobre un escritorio hablando animadamente a Fitz Carvallio. La espalda de Rachel está presionada con él, y él tiene sus brazos envueltos alrededor de su cintura. Es la pose de una pareja, familiar e íntima con el otro. Verlos es como una bofetada en la cara. Giro rápidamente mi cabeza. Lauren me palmea el hombro y señala hacia el fondo de la clase. La sigo con gratitud. ¿Es mi imaginación o acaba de quedar todo silencioso aquí? Vuelco mis cosas en el escritorio, con cuidado de no hacer contacto visual con nadie. —Nadie está mirando —murmura Lauren en voz baja. Suspiro aliviada. No puedo evitar echarle un vistazo a hurtadillas a Matt por debajo de mis pestañas. Rachel está parada junto a él en vez de apoyada contra él, y él tiene sus brazos cruzados torpemente, cuidadosamente evitando mirar en mi dirección.

Estupendo.
Por alguna razón, Zane aparece en mi cabeza. Recuerdo contándole las cosas que no me gustaban de Matt. Entonces reproduzco mentalmente la escena donde Matt está hablando con Fitz, con Rachel insinuándosele, solo que esta vez puedo verlo escupirle en el cabello mientras habla. Empiezo a reír. Cubro mi boca con ambas manos, amortiguando el sonido, pero me estoy riendo con tanta fuerza, que mis ojos empiezan a llorar. Lauren me mira con preocupación, pero simplemente sacudo la cabeza. Me imagino a Matt y Rachel levantando sus brazos, mostrando sus brazaletes a juego de Mejores Amigos por Siempre, solo que ambas muñecas son tan delgadas y frágiles que no puedes decir quién es quién. Entonces me veo rompiendo esa delicada muñeca, y a Matt gritando:

No sé por qué. Mi imaginación es un lugar extraño, ¿sí?

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¡Arrgh, compañera! ¿Por qué harías eso? ¡Nunca más seré capaz de tener una Barbie otra vez!

Al menos me siento un poco mejor ahora. Un maestro finalmente aparece, pero no es el jadeante rotundo del Sr. Tanner. Un sujeto de aspecto joven y muy apuesto de cabello rubio rojizo gafas, y una barba corta se presenta como el Sr. Jensen, el sustituto del Sr. Tanner. Noto que algunas de las chicas toman nota mientras habla. —Vamos a repasar el plan de estudios, así saben un poco que esperar este año. Luego todos pueden presentarse mientras finjo escuchar —dice el Sr. Jensen con una sonrisa relajada. Lauren y yo intercambiamos miradas de desgano. Ambas odiamos ponernos de pie en frente de la clase y hablar de cosas de nosotras. Lauren siempre habla muy suavemente, y yo siempre termino sonando psicótica. —Lauren Cooper. Lauren pone sus ojos en blanco en mi dirección, y se para a medias en su escritorio. —Soy Lauren —murmura, y eso es lo único que puedo descifrar, y estoy sentada junto a ella. —Habla, Lauren. No leo los labios —dice el Sr. Jensen. Sus agradables ojos avellana brillan detrás de sus gafas. Lauren lo fulmina con la mirada, pareciendo un gato enojado. —Soy Lauren —espeta. Se desploma de regreso en su asiento. —Bi-en, creo que hemos establecido eso. ¿Te importaría decirnos algo más? —Nop. No sé cómo consigue hablar con los maestros de esa manera, pero lo hace. Quizás porque se ve tan linda cuando está enojada. Incluso su cabello se le pone en punta de manera linda.

modo extra compartiendo. Cuando es el turno de Matt, habla con su ridículo acento “australiano”. Las personas se ríen, pero yo me estremezco de vergüenza por él.

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Como para compensar la sequedad de Lauren, todo el mundo parece estar en

—… y esta es mi mejor compañera porque me enamoré de esta hermosa chica. La sonrisa de Matt es enorme mientras señala dramáticamente a una ruborizada Rachel sentada en el escritorio junto a él. Mi mandíbula cae abierta. ¡No puedo creer que acabe de anunciarlo en clases así! Todos me están mirando buscando mi reacción. Ruborizándome acaloradamente, miro fijamente hacia abajo a la superficie marcada de mi escritorio. —Idiota —dice Lauren claramente. —¿Disculpa, Lauren? —dice el Sr. Jensen—. ¿Decidiste compartir algo después de todo? —Nop. Me niego a levantar la mirada. Lágrimas de humillación amenazan con caer, así que mantengo mis ojos bien abiertos, deseando que se sequen. ¿Cómo pudo hacerlo? ¿Qué, acaso de repente no le importan mis sentimientos? ¿Tengo que preguntarme si siempre fue una gran mierda o perder su virginidad le enfrió algo en su pequeño cerebro? Lo odio. ¡La odio! —Violet Mercer. Estupendo. No me molesto en ponerme de pie. —Soy Violet —gruño—. Pensé que había perdido algo este verano, pero me acabo de dar cuenta que nunca lo necesité. Silencio total. Entonces alguien murmura: —¿Está hablando de su virginidad? En retrospectiva, me doy cuenta de que pude haberme expresado mejor.
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Gracias a Dios el día ha acabado. Estoy exhausta, como si hubiera atravesado una guerra. Todo lo que quiero hacer es acostarme en la cama y llorar lágrimas de autocompasión. Y luego ordenar una pizza jugosa. ¡Me estoy muriendo de hambre! —Tengo que ir por mi chaqueta en el casillero —me recuerda Lauren mientras voy en línea recta a la puerta. Suspiro y cambio de dirección. —Bien. En el camino, escucho a alguien llamarme. Es Kim Marshall, la hermana menor de Matt. Me gusta Kim. Como su hermano, siempre es afable y alegre. Sabe todo del último chisme, pero nunca lo propagó. —Violet, solo porque mi hermano es un enorme idiota, espero que no signifique que no podamos ser amigas —dice Kim, una mirada ansiosa en su cara. —Claro que no —le aseguro—. Siempre me gustaste más, de todos modos. Kim ríe y asiente. —Sabes, todos le están diciendo a Matt que eras demasiado ardiente para él, de todas maneras es bueno que haya bajado de categoría. ¡No puedo creer lo de él y Rachel! Me encojo de hombros. ¿Qué puedo decir? —Oh, y escuché que tu sustituto en inglés es bastante ardiente —dice, abriendo su casillero. —Está bien —le digo. —No me gusta —dice Lauren llanamente—. Pero probablemente a ti sí, Kim. Es rubio y un poco desaliñado. Todos saben que Kim tiene algo con los sujetos rubios desaliñados. Basta con mirar su casillero, está lleno de fotos del cantante Aiden Cross y John Heller, algún
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impresionante, al igual que sus sombrías hermosas canciones. Pero el otro tipo es de

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luchador de la WWE, asumo por las fotos. Aiden Cross es magnífico, y su voz es

aspecto aterrador, desde sus enormes músculos abultados, a la sangrienta mirada en sus ojos verde océano. Kim está obsesionada con ambos. —Hmmm, tal vez tenga que asistir a tu clase algún día —dice, alzando sus cejas— . Bueno, me voy a mi trabajo en Freezy Pete’s. Deberían pasar e n algún momento. Mi turno termina a las nueve. Acordamos visitarla pronto, luego intercambiamos despedidas, y Lauren y yo nos dirigimos al estacionamiento. Me siento mejor luego de hablar con Kim. Estoy contenta de que siga queriendo ser mi amiga, a pesar de que yo odie las entrañas de su hermano. Me pregunto si ella será agradable con Rachel también. No. Destierro rápidamente ese pensamiento de mi cabeza. No es de mi incumbencia. —Al menos ese primer roce con él terminó —dice Lauren mientras entramos en mi auto. —Sip. —Suspiro—. Y ahora todos creen que he perdido mi virginidad. Puedo decir que este será un año increíble. —Oh, V —dice confortablemente—. La mayoría de las personas piensan que la has perdido hace mucho tiempo, de todas maneras.

Fantástico. Gracias, Lauren. Siempre puedo contar con mi mejor amiga para que
me haga sentir mejor.

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Capítulo 7
Traducido por mel94_ Corregido por Nanis

M
advertencia.

amá se estaba yendo de luna de miel, y ¡no quería que se fuera! ―No puedes exagerar ―le digo por quinta vez. Estamos en el aeropuerto ahora mismo. Bill y Jane también están aquí, pero los ignoro.

―Voy a estar bien, Violet. ―Mamá se ríe. Sus ojos están brillando con emoción. No puede esperar para subir a ese avión. ―Y recuerda mantenerte alejada de cualquier persona que parezca enferma. Pero si no parecen enfermos, podrían estarlo… ―Violet. ―Mamá detiene mi balbuceo, poniendo ambas manos sobre mis mejillas―. No tenemos que preocuparnos por eso, nunca más. Estoy bien. De hecho, nunca me he sentido mejor en mi vida. La miro con los ojos brillantes, al ver felicidad en ellos, y me trago mis palabras de

―Tal vez no quiero que te diviertas demasiado sin mí. Mamá sonríe y aprieta mis mejillas juntándolas. ―Siempre estarás en mis pensamientos ―dice con dulzura. ―Espero que no siempre ―le digo con los labios aplastados―. Al menos, no

abrazo de despedida.

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―¡Violet! ―Mamá se ríe dejando ir mi rostro. Se vuelve hacia Jane y le da un

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cuando tú y Bill están funcionando sexualmente.

Miro a Bill que está de pie allí, jugueteando con su puñado de dispositivos electrónicos. Supongo que los tiene fuera preparados para cuando pasen por seguridad. ―Que tengas un buen viaje, Bill ―le digo―. Envíame muchas fotos lindas. Asiente hacía mí, esbozando una sonrisa en sus labios. ―Lo haré. Cuidaré de ella también. Tentativamente le doy unas palmaditas en el hombro. ―Gracias. Todos decimos adiós, y luego, muy pronto, mamá y Bill hacen cola en el control de seguridad. Tanto Jane como yo estamos respirando entrecortadamente. ―¿No está Lily tan hermosa? ―Jane suspira, mirando soñadoramente después a mamá. Siempre me he preguntada si Jane sentía algo por ella. A veces la forma en que la mira… es un poco la forma en que solía mirar los Twinkies2. O la forma en la que miro a Zane… ―Bueno, chica ―dice Jane, colocando un brazo alrededor de mis hombros―. Parece que solo somos tú y yo. ¿Cómo te sientes sobre una pizza y Ho Ho’s para cenar? ―Jane ―respondo, mirándola―. Pienso que voy a enamorarme de ti.

―Oh, Dios mío, Violet. ¡No puedes quedarte más conmigo!

Me incorporo del sofá donde había estado tumbada.
2

Twinkies: Es un pastelito relleno de crema.

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―¿Eh? Jane se paseaba de adelante a atrás con el celular en la mano. Su cabello negro tupido flotando en una despeinada nube enmarañada alrededor de su cabeza. ―Emily está en labor de parto ahora mismo ―dice lacónicamente―. Tengo que ir a verla. Mis ojos se abren con preocupación. Emily es su única hija, embarazada del primer nieto de Jane. ―¿No está de tan sólo seis o siete meses de embarazo? ―Seis y medio. Necesito reservar un vuelo a Atlanta… oh, ¿dónde puse mi cartera? Señalo hacia la cocina. ―La vi en el mostrador, al lado del microondas. ―Gracias. ―Ella está allí indecisa―. No sé qué hacer, no sé cuánto tiempo me necesitará Emmy con ella. Creo que debería llamar a tu madre. O… ¿ha y alguien con quién te puedas quedar? Me muerdo el labio, pensando. Rápidamente descarto a Lauren de mis perspectivas. Su apartamentos está demasiado lleno ya, y su madre es muy rara para que la gente pase la noche allí, dudo que me deje. ¿Quién más me queda? Matt no, por razones obvias. Dios Mío, no lo sé. Ninguno de mis parientes viven lo suficientemente cerca de Hidden Cove para que sea posible, y no tengo suficientes amigos cercanos más a quien preguntar. ―¿No puedo quedarme aquí sola? ―pregunto. Jane reflexiona sobre ello, pero rápidamente sacude la cabeza. ―¡No, no! El punto de que estuvieras alojada aquí es para que no estuvieras sola. Lily enloquecería. Oh, no me gusta hacerlo, pero no tenemos otra opción. Creo que voy a llamarla… ―¡No, espera!
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De ninguna manera voy a interrumpir las vacaciones de ensueño de mamá. Y conociéndola, inmediatamente su subiría a un avión y regresaría a casa. No podía dejar que hiciera eso. ―¿Sabes qué? Me puedo quedar con Lauren ―digo rápidamente―. Está totalmente bien. Puedo dormir en el sofá, no hay problema. Jane vacila. ―¿Estás segura? Llama ahora mismo y pregunta. ―Uhm… bien. Salto del sofá y agarro el teléfono de la mesa del café. Finjo teclear su número, camino hacia la cocina para la privacidad. Luego, en el caso de que Jane estuviera escuchando, pretendo tener una conversación con Lauren en la que se compromete a dejarme dormir en su casa. Cuando regreso a la sala de estar, Jane me mira con esperanza. Fuerzo una sonrisa y le guiño un ojo. ―Dijo que sí. Suspira con alivio. ―¡Oh, gracias a Dios! Bueno, tengo que pedir mi billete en línea, el paquete y todo. Cariño, ¿crees que podrías reservar un vuelo para mí? Mi tarjeta de crédito está en mi bolso, usa la del trabajo. No creo que tenga espacio para mi boleto en las otras. ―Claro, no hay problema. Aseguro un vuelo solo de ida para ella de aquí a Atlanta, sale a las siete y cincuenta de esta noche, en cinco horas. Jane corre frenéticamente, empacando las maletas y preocupándose por su hija. Trato de mantenerme fuera del camino, haciendo lo que ella me pide. Por último, está llena la maleta y lista para llevarla al aeropuerto. Revisa su bolso con estrés, asegurándose de que lo tiene todo. ―Te di una llave, ¿verdad? ―pregunta de nuevo mientras nos dirigimos hacia la puerta.
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―Sip. ―Está bien. Llamé a Linda de la puerta de al lado para que viera cómo está mi apartamento y riegue las plantas, por lo que no tienes que preocuparte de eso. Oh, ¿podrías hacer algo con todo el pescado del refrigerador? Llévalo contigo, o tíralo a la basura. ―Está bien. Y relájate, me encargo de todo por aquí, y si te olvidas de algo, siempre te lo puedo enviar. ―Cierto, cierto. ―Jane exhala con fuerza―. Pobre Emmy. Lloraba con tanta fuerza por teléfono. Le doy palmaditas en la mano. ―Se sentirá mejor una vez que estés allí con ella. ―Sí, Violet, ¡lo siento mucho! Por favor, dile a Lily que se lo compensaré de alguna manera. ―No, no te preocupes por nada ―la corté rápidamente―. Voy a estar bien. Lauren y yo vamos a tener una fiesta de pijamas a lo grande. Pero hazme un favor y no menciones nada de esto a mamá. Solo se preocupará. Jane tiró de un rizo suelto. ―Tienes razón. Ni siquiera voy a contarle lo de Emmy. Sabiendo como es, volaría directamente a Atlanta para ayudar. Pero, Dios mío, no me gusta mentirle. ―Estará bien ―digo firmemente mientras salgo del auto―. Mamá tendrá la diversión que se merece, tú estarás cuidando de tu hija, y yo estaré a salvo con Lauren. Todo saldrá bien. Me gustaría creer en mis propias palabras, teniendo en cuenta que me acabo de quedar sin casa. Me encuentro en el aeropuerto, por segunda vez en dos días. Con un último abrazo como recordatorio antes de irme, Jane se apresura hacia la puerta de embarque.
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Bueno, ¿y ahora qué? Puedo quedarme un día o dos días en el apartamento, pero eso es todo. ¿Podría esconderme en el armario cada vez que la vecina de Jane fuera a comprobar las cosas? Sí, puedo ver perfectamente lo malo que sería cuando la vecina decida ser entrometida y abra la puerta, y termine siendo arrestada o algo. ¿Qué voy a hacer? Llamo a Lauren de verdad esta vez para ver si tiene alguna idea. Trata de preguntarle a su mamá si puedo pasar la noche, aunque sea por unos días, pero la monstruosa de su madre la echa, así que eso es un no. ―¿Qué vas a hacer? ―quiere saber Lauren. ―No lo sé ―le respondo, tratando de no dejar que el pánico se note en mi voz ―. Ya se me ocurrirá algo. Cuelgo a Lauren, entonces me echo al sofá de Jane, desplazándome por la lista de mis contactos, tristemente corta de ideas. Me detengo en el último nombre. Una pequeña semilla de esperanza brota en mi pecho. Pero, ¿me atreveré a llamarlo? ¿Tengo alguna opción?

No lo llamo. Decido no hacerlo. No sé. En algún lugar en mi cabeza, la idea es más difícil que ir allí y presentarme en su puerta con mis maletas y una cara triste de panda. ¿De verdad estoy haciendo esto? Lo estoy. He estado en esta casa una vez antes, cuando mi mamá me dio un rápido recorrido.

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La nueva casa de Bill (nuestra casa, también) es una enorme mansión con una unidad privada, y una fuente de piedra en el patio. Creo que se ve como una villa mediterránea, con el tejado de tejas rojas y las brillantes y grandes ventanas. En el interior es igual de hermosa. Me encantan los techos abovedados y la elegante escalera de caracol. Además, ¡la casa tiene siete dormitorios y ocho baños! No puedo ni imaginarnos a mí y a mi mamá viviendo allí ¿Qué vamos a hacer con tanto espacio? Pero esos son pensamientos felices para otro día. Recorro el camino en torno a donde se encuentra la casa de la piscina, al lado de la piscina de tamaño olímpico, por supuesto. Poco a poco, me levanto de mi auto, más segura y más cerca de mi plan. ¿Tengo que llevar la maleta para parecer más patética? No, eso es una tontería. Si él dice que no, me voy a sentir ridícula. Tal vez debería irme. No, no puedo. No tengo a donde ir. Si dice que no, estoy jodida. La casa de la piscina es una linda casa que coincide con el estilo de la casa principal. Parece más pequeña de lo que recordaba, y rezo para que tenga más de una habitación. Las luces están encendidas. Está en casa. Tomo una respiración profunda, golpeo con fuerza la puerta. Y espero. Guau, se está tomando su tiempo para contestar. Me limpio mis sudorosas manos en los jeans y me preparo para golpear de nuevo. La puerta se abre y me detengo a mí misma a duras penas golpeando mi puño en su pecho. Su pecho desnudo.

Oh. Dios. Mío.
Sin camisa Zane es una revelación. Es todo piel lisa de color miel y pulidos
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perfectamente definidos, podría hasta tallarlo en granito.

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músculos. Sus hombros son anchos y densos, y su pecho, músculos y abdominales están

Mis ojos continúan viajando hasta su delgada cintura, y… oh, Dios. El primer botón de sus jeans está desabrochado. ¡Tan caliente!

―¡Violet!
La voz ronca de Zane me despierta de mi estado de coma enloquecido. Se pasa la mano por su despeinado, pero lindo, cabello de recién despertado. ―¿Qué estás haciendo aquí? ―Uhm. ―Me aclaro la garganta nerviosamente―. Necesito un lugar para quedarme. En un torbellino de palabras, le explico mi situación. Él escucha en silencio, con una expresión neutral, apoyando un brazo contra el marco de la puerta. Estoy totalmente distraída por sus abultados bíceps. ―Prometo que no voy a meterme en tu camino ―concluyo―. Ni siquiera sabrás que estoy aquí. Una lenta sonrisa aparece en sus labios. ―De alguna manera lo dudo. Abre la puerta un poco más y lo tomo como una invitación a deslizarme cuidadosamente por delante de él. Uhm, yumi, huele a macho sexy caliente recién salido de la cama. Echo un vistazo alrededor a mi nuevo entorno. Es un poco más grande que mi antiguo apartamento, con un suelo simple. La sala de estar es en forma de rectángulo y está escasamente decorada con un sofá en forma de L y un sillón reclinable en ángulo hacia una impresionante y enorme TV de pantalla plana. Noto con diversión que todo el centro de entretenimiento tiene lo que parece ser todo tipo de máquinas de juegos conocidas por el hombre. No hay mucho más: una mesa cafetera de cristal delante del sofá, un par de lámparas de pie, y un estante para libros de fantasía repleto de clásicos encuadernados en cuero. La cocina, situada a la izquierda, es pequeña y me alegra encontrarla limpia y ordenada, no hay platos sucios en el fregadero o cajas de pizza vacías en el mostrador.

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Hay un corto pasillo justo enfrente de la puerta principal que supongo conduce a los dormitorios y baños. Estoy a punto de comprobarlo cuando una alta y bellísima chica aparece de repente en la sala abierta. Mis ojos se abren en estado de shock y consternación. La supermodelo lleva un fino y pequeño tanga y nada más. Sin una pizca de timidez, llega hasta Zane, sacudiendo hacia atrás su cabello brillante y largo. ―Zane ―dice con una voz ronca―. Vuelve a la cama. Él sonríe mientras aparta sus delgados brazos de alrededor de su cuello. ―Natassia, tenemos compañía. “Natassia” me da una perezosa mirada de pies a cabeza con sus ojos oscuros y exóticos. ―¿Quién es esta? ¿Vino a la fiesta con nosotros?

¿Qué? ¡Ew!
Zane ve mi horrorizada reacción y sonríe. ―No. Es mi hermanastra. ¿Por qué no te vistes? La supermodelo hace pucheros muy graciosamente. Se estira hasta susurrarle algo al oído, haciéndole reír de forma sexy. Él pone una mano en su cadera y la espalda murmurando algo.

¿Qué demonios? Estoy de pie torpemente, tratando de mirar a todas partes menos
a ellos ¿Por qué soy la única que siente vergüenza aquí? ¡Ellos están semidesnudos! Natassia murmura algo en otro idioma, entonces se va de nuevo a la habitación, balanceando las caderas seductoramente. Los ojos de Zane parecen pegados a su trasero.

detrás de él.

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―Estaré de vuelta ―me dice, y luego la sigue a la habitación, cerrando la puerta

Estoy clavada en el suelo, esperando ¿Debería irme? Será mejor que no tengan relaciones sexuales conmigo aquí. Siento como si las horas hubieran pasado cuando ambos finalmente reaparecen. Natassia, para mi alivio, lleva ropa. Lleva un delgado vestido gris, botas negras y una sonrisa de suficiencia. Zane se ha puesto una camisa de manga larga desabrochada. Ambos parecen de un modo romántico y sexy, al igual que la portada de una caliente novela de espías. A medida que se va, la Señorita Supermodelo me lanza una mirada sonriendo en mi dirección. Mi cortes sonrisa desaparece de mi rostro. Ella le dice algo a Zane en su idioma ¿ruso, quizás?, por encima de su hombro. Él sonríe y niega con la cabeza. Una vez que se ha ido, me dirijo a él: ―¿Qué ha dicho? ¿Fue algo sobre mí? Zane cierra la puerta y me mira con los ojos entrecerrados. ―No lo quieres saber. Hago una mueca y cambió de tema torpemente. ―¿Es tu novia? ―No tengo novia. ¿Tienes alguna maleta? ―Uhm, sí, en el auto. Levanta la mano. ―Dame las llaves, voy por ellas. Siéntete como en casa durante este tiempo. Busco a tientas en el bolsillo las llaves y se las tiro a él. ―Gracias. ―No hay problema. Vuelvo enseguida. Zane se va por la puerta, e inmediatamente comienzo a explorar. La cocina tiene
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una puerta corredera de cristal que se abre a la derecha de la piscina. Genial.

Me dirijo hacia el pasillo. La primera habitación es pequeña, y cuenta con una cama de tamaño gigante, cómoda y un tocador con aspecto antiguo. La ventana muestra una vista de la casa principal. Sonrío con alivio. Esta será perfectamente buena durante un mes. Bueno, vamos a revisar el baño. Está justo al lado y se ve completamente sin usar, lo cual es genial. Cuenta con un inodoro, un lavabo y… No hay ducha. Miró alrededor salvajemente. ¿Dónde está el baño? Oh, esto no es bueno. Asomo la cabeza en la otra habitación, la habitación de Zane. Mis ojos se deslizan sobre la enorme cama, un armario, un escritorio, estante para libros… y hay otra puerta. El baño principal. Oigo la puerta abrirse y corro de vuelta. Zane tiene todo mi equipaje, llevándolo como si no pesara nada. ―¿Por qué no tiene mi cuarto de baño una ducha? ―exijo, como si fuese su culpa. ―Eso no es así. El baño principal tiene una ―dice. Se mueve por delante de mí en mi dormitorio. Lo sigo y lo veo tirar mis maletas en la cama. Cuando sigo mirándolo, levanta una ceja. ―¿Hay algún problema? ―¡Bueno, sí! ―Lanzo mis manos al aire―. ¡Eso no va a funcionar! ¡Necesito una ducha! ―La ducha está en mi baño ―dice encogiéndose de hombros. Lo miro fijamente, horrorizada.

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―¡No puedo entrar en tu habitación!

―Sí, si llamas en primer lugar, espero. No es gran cosas, Violet. ―Zane camina de vuelta y se dirige hacia su habitación. Se detiene en la pue rta y me hace un gesto―. Vamos. Lo miro con recelo. Me gustaría que abrochara el botón de su camisa. Me gustaría ser capaz de pensar mejor. El abierto material muestra su piel impecable y sus músculos duros. En serio, me siento como una pervertida ahora mismo, no puedo dejar de mirar a escondidas su pecho. Mientras tanto, Zane está esperando. Cruza los brazos sobre su impresionante pecho. ―No tengas miedo, niña ―se burla―. No muerdo.

¡Ugh!
―Sí ―gruño, y lo empujo. ―Voy a tener que recordar eso. ―Se ríe. ¿Eso significa algo sucio? No veo cómo, pero nunca se sabe con los chicos. Oh, no importa. Estoy de pie en la habitación de Zane, ¡con él! Huele como él: un aroma fresco y limpio como algunas partes del cuerpo masculino recién lavado y persistente, por encima de ese olor, un exótico olor de perfume de chica. No puedo dejar de mirar su cama, donde probablemente acaba de tener sexo con esa chica Natassia. Me sonrojo de un color rojo tomate con el pensamiento. No quiero imaginar a Zane teniendo relaciones sexuales… Uhm, ew… ¿verdad? Nada caliente en absoluto. Nop. ―No estoy casi nunca en casa ―dice una voz detrás de mí―. Estoy seguro de que podemos establecer un horario para el baño. Está justo ahí. ―Está bien. Con cautela, entro en el baño. Es muy bonito, y grande. Lavabo doble, ducha acristalada y… ¡ooooh!

ajustables?

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―exclamo, inclinándome para una inspección más cercana ―. ¿Son los chorros

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―¡Una bañera de hidromasaje! ¡Siempre he querido probar una de esas!

―Creo que lo son. ¿Por qué parece tan divertido? Lo miró con los ojos entrecerrados y estudio su suspicacia. Él me devuelve una sonrisa inocente. ―Mis músculos de la espalda se endurecen a veces ―le digo, solo para aclarar―. Tener algo caliente y duro dirigido a mí, sin duda me ayudará a relajarme. Zane amplia aún más su sonrisa. ―No hay duda. Oh, Dios, ¿¡qué es lo que he dicho!? ―Eso no es lo que quería decir… los chorros, ¡no tú! ―Rápidamente doy marcha atrás―. ¡No es que tenga como objetivo algo duro y caliente dentro de mí! Quiero decir, estaba hablando sobre los chorros no tus…nada de ti, ¡eso seguro! Estoy tomando respiraciones profundas jadeantes en estos momentos. ¡Deja de

hablar, Violet! ¡Cállate! Me derrumbo contra el borde de la bañera, seriamente
consternada por mí misma, y temblando de humillación. ―¡Violet! ―Zane se agacha delante de mí, y me da palmaditas en la rodilla―. Está bien ―dice con simpatía―. Sé lo que quieres decir. Lo fulmino con la mirada. ―¡No estaba tratando de sonar como una pervertida! Es tu culpa, respondiendo a la puerta sin camisa, y luego la chica desnuda contigo… ¡y tú y ella j usto en frente de mí! Bueno, no es de extrañar que tenga pensamientos sucios en mi cabeza. ―Yo… ¿lo siento? ―Gracias. ―Me levanto bruscamente―. Bien, bueno, voy a… irme. Tengo clases mañana, y son… ―Reviso mi teléfono―. Son las ocho en punto. Más allá de mi hora de dormir. Así que… gracias por dejar que me quede. Adiós. No diría que caminaba, sino más bien salí corriendo de allí.

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Sí, no, eso fue genial. Voy a ahogarme a mí misma con una almohada ahora.

Capítulo 8
Traducido por Jo Corregido por Nanis

un poco de caldo, y me lo pasa. Soplo en este un poco para enfriarlo, luego doy una cautelosa probada. —¡Está bueno! —declaro. Estoy cenando donde Lauren esta noche. Estamos cuidando a las gemelas y la bebé Brianna mientras su mamá trabaja doble turno en el hospital. Amo a Brianna. Es la más linda cosita, con sus rizos rubios y amplios ojos grises. Es tan dulce y despreocupada también. Están creciéndole los dientes ahora, pero solo hace suaves sonidos de quejidos en mi hombro. Es tan linda. Puedo decir por la manera en que está respirando que está a punto de quedar inconsciente por la noche. —El arroz todavía no está hecho —anuncia Lauren, revisado la olla—. Debe ser unos pocos minutos más. —Bien —digo—. Voy a acostar a Brianna. Está fuera. —Oh, ¿puedes decirle a las gemelas que es hora de lavarse para la cena? Gimo silenciosamente. —¿Tengo que hacerlo? Todavía no me he recuperado de la vez que las atrapé dándole besos franceses a sus posters de Aiden Cross. Lauren ríe, aún mientras está haciendo una mueca.
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—R

es y brócoli —anuncia Lauren, levantando la tapa de la olla en la cocina. Toda la cocina está llena con el sabroso aroma a res y jugo de carne. Toma una cuchara del cajón, recoge

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—Ellas estaban más avergonzados que tú. —Sí, nunca había visto ese tono de rojo en un rostro humano antes. Cuidadosamente acuesto al bebé en la habitación de la mamá de Lauren. Da un pequeño suspiro y rueda hacia su lado, ¡tan linda! ¿Me pregunto qué haría si mamá me dijera que está embarazada? Estaría emocionada y horrorizada al mismo tiempo. Enciendo el monitor de bebé y tomo la otra unidad de su base para que podamos escuchar a Brianna. Luego voy a través del pasillo a la habitación que Lauren y las gemelas comparten. —La cena estará lista pronto —digo, metiendo mi cabeza adentro—. Lauren dice que vayan a limpiarse. Gracia a Dios, todo lo que están haciendo es pintar sus uñas de los pies. Cabezas idénticas se levantan para mirarme. —¿Qué comeremos? Huele bien. —Quiere saber Ashley. —Res y brócoli. Las gemelas intercambian muecas. —Está bueno —digo antes de girarme para irme. —Oye, ¿V? La voz de Kylie me detiene. —¿Sí? —¿Es verdad que estás viviendo con un chico ahora? —¡¿Qué?! —Fulmino con la mirada a las chicas riendo tontamente —. ¿Estuvieron escuchando a escondidas de nuevo? —¿Es realmente caliente? —pregunta uno de los pequeños monstruos. —¿Duermen en la misma cama? —La otra sonríe con suficiencia.
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—¡No! ¡Y no estoy siquiera… ugh! ¿Saben qué? —Las apunto con un dedo advirtiéndolas—. ¡Dejen de escuchar! ¡Y no estoy durmiendo con nadie! —¿Es por eso que eres tan gruñona, entonces? Las gemelas rompen en risas. Pequeñas mocosas de mente sucia. Me alejo pisando fuerte. —Tus hermanas son malvadas —le digo a Lauren mientras vuelvo a la cocina —. Nos escucharon hablando sobre mis nuevos arreglos de vivienda. ¡Realmente me preguntaron si estaba durmiendo con Zane! Lauren ríe. —Ves, ¿recuerdas cuando te estabas quejando de ser hija única? Este es el por qué quería golpearte. —Sí, realmente quería una hermana pequeña o hermano, no demonios preadolescentes. —Ah, bueno, los bebes eventualmente crecen. —Lauren revisa el arroz de nuevo—. Hecho. Así que, ¿cómo le va a tu caliente compañero de cuarto? —No lo he visto realmente —digo con un encogimiento de hombros. Saco cuatro platos de la alacena y se los paso para que pueda servirlos—. Casi nunca está en casa, y cuando está, usualmente está con una chica caliente diferente. Es como vivir en una casa de fraternidad. —Tu mamá enloquecería si se enterara. —¡Lo sé! Hablé con Jane esta mañana. Dijo que la fiebre del bebé ha bajado, están realmente optimistas acerca de sus cambios. Lauren sonríe con alivio. —Eso es genial. ¿Cómo está su hija? —Se mantiene bien. Los doctores ahora dicen que tiene un noventa por ciento de que volar de vuelta a casa antes de que termine el mes, porque para entonces tendrá que reponer su abastecimiento.

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sobrevivencia, con lo que están muy emocionados. Jane dice que probablemente tendrá

—¿Ya ha hablado con tu madre? —Sí, pero ha mantenido su boca cerrada. Realmente no quiere arruinar la felicidad de mamá, y tampoco yo. —Tomo los platos que Lauren me pasa y los pongo encima de la mesa—. Quiere sincerarse cuando mamá regrese, pero logré disuadirla de eso. ¿Por qué hacerla enojar por nada, cierto? No es como si yo estuviera haciendo algo con él. —Uh-hmm. Es cuestión de tiempo —predice Lauren—. Te gusta. —Apenas lo conozco —bufo—. Y deberías ver el tipo de chicas, mujeres, de hecho, con las que sale. No soy nada su tipo. —Cierto. ¿Tenedor o cuchara? —Ambos. Así que, ¿realmente no crees que sea su tipo? Ella pone sus ojos en blanco. —No lo sé, nunca lo he conocido. ¿Quieres té helado? —Yo lo busco. —Voy al refrigerador a buscar la jarra—. Bueno, ¿crees que yo…? Me interrumpo mientras las gemelas vienen saltando a la cocina. Está bien. No sé por qué me estoy obsesionando por si soy del tipo de Zane o no. Como si eso siquiera importara. Estoy segura que solo me ve como su futura hermanastra, la boba rarita balbuceadora con la que está unido a la fuerza por un mes. Dios, soy una perdedora. Anhelando a un tipo que nunca mirará dos veces en mi dirección. Matt ni siquiera me quería, ¿por qué infiernos lo haría alguien como Zane? ¿Por qué querría que lo hiciera, de todas formas? Está con una chica diferente cada día de la semana, obviamente un jugador. Ugh. Necesito dejar de pensar en él. Luego de la cena, Lauren pregunta si quiero adelantar nuestros ensayos de inglés. Le recuerdo que comienzo a trabajar al día siguiente, así que necesito ir a la cama. Luego Ashley dice algo sobre tener a mi novio para que me acueste. Me voy para no tener que
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pensar en una respuesta inteligente para eso.

En el camino a casa, intento mentalmente prepararme para despertar a las cinco de la mañana. Estaré trabajando en el turno de la mañana, de seis a dos, en la vivienda de residencia asistida Sunset Parks. Este será mi segundo año allí como una asistente de residentes. El trabajo básicamente conlleva asistir a los ancianos residentes con tareas del diario vivir, levantarlos en la mañana, ordenar su habitación, ayudarlos a ducharse, etc. Es de hecho mucho más difícil de lo que suena. Corro bastante para tener todo listo a tiempo. Cada residente tiene un horario a los que se adhieren estrictamente, y nunca escucho el final de eso si no los llevo a su habitación a tiempo. A los hombres mayores no les importa mucho, pero las mujeres, montan su botón de llamadas si llegas siquiera unos minutos más tarde. Me encanta, sin embargo, y amo a todos mis ancianos. Una vez que haces un horario y aprendes las rutinas de todos, se vuelve más fácil. Trabajé allí el verano pasado y en los fines de semana durante la escuela, así que llegué a conocer a esas personas lo suficientemente bien. Los extrañé, y debería haberlos visitado antes, pero el tiempo como que se me fue de las manos. Me pregunto si tendremos nuevos residentes, e intento no pensar sobre los que pudimos haber perdido. Cuando llego a casa, reviso el garaje por el auto de Zane. No está allí, por supuesto. No sé si sentirme aliviada o decepcionada. Decido que una larga ducha caliente es justo la cosa que me pondrá agradable y adormilada. Reúno mis cosas y me dirijo a la habitación de Zane. Como siempre, resisto la necesidad de husmear alrededor. Como yo, a él no le importa mucho la decoración. Su habitación contiene lo básico, sin toques personales o fotos. Tiene una computadora de aspecto caro sobre su escritorio, pero ningún signo de otro equipo de computación. Pensaría que un ingeniero de software tendría todo tipo de basura tecnológica por todas partes. Pero, ¿cuántos ingenieros de software conozco, especialmente los que lucen como Zane? Bueno, al menos no es un cerdo. Oye. ¿Me pregunto qué hay en su armario?

silvestre.

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un par de pesas, oh, huele genial aquí adentro, como algún tipo de aromática colonia

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Sintiéndome valiente, doy un rápido vistazo. Uhm… montones de ropas, zapatos,

Creo que escucho la puerta, y salto casi un kilómetro. Resulta ser nada más que mi paranoia. Me apuro al baño, de todas formas. La ducha fue una idea genial. Salgo sintiéndome adormilada y relajada. Me pongo mi camiseta rosada favorita sin mangas y pantalones de pijama a juego, luego uso mi baño para cepillar mis dientes y estoy lista. Bien, a tiempo para darle al catre. Me recuesto en mi cama, pero no puedo ponerme cómoda. Odio cuando sé que tengo que estar en algún lugar en la mañana, y necesito tener una buena noche de descanso para ello. La anticipación usualmente me mantiene moviéndome y dando vueltas por horas. Esto no está funcionando. Decido levantarme. Estoy algo hambrienta, así que tal vez un tentempié ayudará. Esa es una cosa buena sobre vivir aquí: la cocina siempre está abastecida. Zane apenas está aquí, pero alguien ha mantenido el refrigerador y armarios llenos de mierda saludable. He comprado algo de comida chatarra y cenas de televisión, pero no las he tocado realmente. Solo se me ocurre que he estado comiendo afuera un montón. Con razón mis ropas me han estado entrando algo ajustadas. Tendré que detener eso. Tal vez debería comenzar a bailar de nuevo. Ese era un gran ejercicio. Tengo mi cabeza enterrada en el refrigerador, esperando a que algo delicioso salte y me dé en la boca, cuando escucho un ruido detrás de mí. Doy un pequeño grito y me giro, mi corazón yendo a toda marcha. De alguna manera, late aún más rápido cuando veo a Zane de pie allí, inclinado contra el mesón, apoyando sus antebrazos en la parte superior. Se ve un poco cansado, pero imposiblemente atractivo en su camiseta negra a medida y jeans. —Hola, Violet —dice, asintiendo—. ¿Qué tramas? —N-nada —tartamudeo, atrapada fuera de guardia. Rápidamente me enderezo y cierro la puerta del refrigerador—. Solo estaba buscando un refrigerio antes de ir a la
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cama.

—¿Ya a la cama? —Levanta una ceja y revisa la hora en el microondas —. Son las nueve en punto en una noche de viernes. —Sí, bueno, trabajo mañana —explico. Cuando noto su mirada baja, de pronto recuerdo que no estoy usando sostén. Cruzo mis brazos sobre mi pecho tan casual cómo es posible, y aclaro mi garganta avergonzada. Amo esa media sonrisa suya. Lentamente levanta una esquina de su boca. —¿Dónde trabajas? Le cuento acerca de mi trabajo de fin de semana en Sunset Park, y escucha con atención. Hasta me encuentro hablando sobre Helize, mi residente favorita. —Solía ser contadora para algún estudio grande de Hollywood, y ha viajado por todo el mundo. Tiene algunas historias grandes, deberías escucharla de cuando pasó una semana en una prisión mexicana. —¿Sí? Suena interesante. Me encantaría escuchar acerca de eso ojos oscuros brillando con interés. —No estoy segura de que quieras. Involucra una marioneta de madera, búsqueda en cavidades corporales, y una, uhm, carga trasera de cocaína. —Tienes razón, creo que pasaré —dice con una risa—. Además, creo que he escuchado versiones de estas historias un poco demasiado. Le sonrío. No puedo evitarlo, es solo tan, ¡tan lindo! De pronto, no puedo pensar en algo qué decir, me paro allí con mis brazos cruzados, cambiando mi peso de un pie al otro. Espero que no crea que tengo que ir al baño. Después de un minuto de completo silencio, hablamos al mismo tiempo. —Supongo que mejor… —Tal vez un día tú… —dice, sus

—¿Qué ibas a decir? —le pregunto con timidez.

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Ambos comenzamos a reír.

Pero él sacude su cabeza. —Nada importante. ¿Mejor vas a descansar, huh? Buenas noches, Violet. Observo mientras se estira lentamente, el borde de su camiseta levantándose levemente para revelar su estómago plano. Mi boca se seca. Todo lo que puedo hacer es un tenso movimiento de cabeza antes de que se vaya a su habitación. ¡Apesto! Cuando se ha ido, dejo que mi cabeza caiga a la encimera con un ruido sordo.

Auch. Estoy bastante segura de que me acabo de dar una contusión. Oh, Violet, eres una tonta.

Capítulo 9
Traducido por Teffe_17 Corregido por Lizzie

así que de ninguna manera voy a entrar en su cuarto

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Ojala pudiera tomar una ducha rápida para despertarme, pero Zane está en casa,

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L

a mañana siguiente, desperté con la sensación de tener resaca. No que yo sepa lo que eso se siente, ya que no bebo. O fumo, o consumo drogas. Soy una pequeña buena virgen, nada del otro mundo.

Me conformo con salpicar agua fría en mi cara. Me muevo como un zombi mientras me pongo mi bata azul del trabajo y enrollo mi largo cabello en un moño apretado. Al salir, tomo una bebida deportiva del refrigerador, esperando que me dé la energía que necesito. Todavía está oscuro afuera, me hace sentir vagamente deprimida que no esté recostada cómodamente en mi cama. Bostezando, me subo en mi auto para emprender el viaje de quince minutos al trabajo. Sunset Park es un gran edificio de madera blanca de dos pisos, rodeado de árboles y flores coloridas. En cuanto a instalaciones, podría estar peor. Por lo menos hacen un esfuerzo de crear un ambiente alegre y con clase. Estaciono atrás, en la sección de empleados. Estoy feliz de atravesar esas puertas de vidrio de nuevo. Solo espero que no haya cambiado mucho desde la última vez que estuve aquí. Me encuentro con Liz mientras marco mi hora de entrada. Ella me saluda con un abrazo, y de inmediato comienza a ponerme al corriente. Los Freeman han fallecido, alrededor de una semana el uno del otro. Eso es triste, pero no es una sorpresa, y me alegra de que se hayan ido alrededor del mismo tiempo. Me entero de que Ginnie había tenido un derrame cerebral, lo cual estoy sorprendida de escuchar. Ginnie está en mejor forma que yo, ella iba a nadar todos los días. —Tenemos a dos personas nuevas abajo, pero son bastante autosuficientes —está diciendo Liz—. Oh, y ayer Helize estaba preguntando cuando iba a regresar su “flor”. —Ohh —dije—. ¿Ella cómo está? —Igual —responde, tirando de su cabello en una coleta—. Pero hace un mes Irma se rompió la cadera derecha, así que ahora ella es una asistencia completa. —Pobre Irma. Nos dirigimos hacia la oficina para una reunión. Todos ahí me dan la bienvenida con abrazos y me preguntan por mis vacaciones en Hawái. ¿Pero son realmente demás, mientras estuvieras es Hawái, estabas de vacaciones. vacaciones cuando trabajaba tiempo completo en una panadería? De acuerdo con los

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Miro a través del registro de comunicación de actualizaciones de mis residentes mientras tenemos nuestra reunión. Después de que termino, agarro mi radio y mi localizador, y me dirijo a la sala de almacenamiento para agarrar una caja de pañuelos. Helize siempre necesitaba pañuelos, y ella era la primera en mi lista. Ella ya está despierta, acostada en su cama. —Levántate y brilla, mujer —anuncio, cambiando las luces. Sus claros ojos azul claro parpadean hacia mí. —¿Esa es mi flor, la que escucho? —Tuya y única. —Apago su contenedor de oxígeno de camino a su cama—. Buenos días, hermosa. Helize me frunce el ceño, causando que su delicada piel se amontone alrededor de su boca y ojos. —Estaba sola tumbada aquí tratando de pensar en tu nombre. Lily, ¿no? —Cerca. Lily es el nombre de mi madre. Yo soy Violet. —Ah, eso es. Le ayudo a tirar las mantas y comenzar el largo proceso de ayudarla a sentarse. Luego trabajamos en desenredar la cánula nasal de su delgado cabello blanco. Mientras tanto, le cuento todo sobre mi verano en Hawái, y el compromiso sorpresa de mi madre. —¿Y qué has estado haciendo? —pregunto mientras empujo su silla de ruedas. —Oh, lo mismo. Nada cambia mucho por aquí. —Suspira cansadamente y alcanza un arrugado pañuelo de papel metido en la manga de su camisón. —¿No fiestas salvajes? ¿Bailar sobre mesas? Helize ríe a carcajadas. —Oh, mis días de bailar sobre mesas acabaron hace tiempo. ¿Te he hablado de esa

aún más salvaje.

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Esto es lo que amo de Helize. Puedes decirle cualquier cosa y ella sale con algo

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vez en Nogales cuando los federales pensaron que era una prostituta?

La ayudo a levantarse y la pongo en su silla, empiezo a empujarla hacia el baño. Al pasar su mini nevera, pesco el magneto dentro de mi bolsillo y lo pego en ella. —Te traje un recuerdo de Hawái —digo, parando para que pueda verlo. —¡Oh, cariño! —Helize le echa un vistazo al magneto, luego frunce el ceño ligeramente. ¡Violet! ¿Es eso una vagina? —¿¡Qué?! ¡No, es una ballena jorobada con la boca abierta! Aquí, ponte las gafas. Se las entrego y ella se las pone. —¡Oh, ahora lo veo! —exclama—. Es como una de esas pinturas que tienes que ver de una forma graciosa hasta que veas la imagen. —No, nada como eso realmente —digo, girándola en el cuarto de baño. Después de haberla situado ahí, me pongo a trabajar en acomodar su habitación. Tiendo su cama como le gusta, y tiro todos los pañuelos arrugados que guarda en todas partes. Asqueroso. Es extraño cuan fácilmente regreso a mi vieja rutina de trabajo. Llevo a todos mis residentes abajo a desayunar, entonces, antes de darme cuenta, ha pasado el almuerzo y es tiempo del cambio de turno. Me quedo unos minutos extra para ponerme al corriente con las chicas del medio turno, y luego estoy registrando mi salida y de camino a casa. ¡Eso fue bien! Ni siquiera estoy cansada. No puedo esperar para tener una agradable, larga ducha en la tina y luego comer algo. Tal vez, todo un pastel. ¡Tengo mucha hambre! Todo lo que corrí alrededor. Compruebo el garaje como de costumbre, para ver si Zane está en casa, pero su auto no está ahí. Si es decepción lo que siento, hago todo lo posible por ignorarla. Tan pronto como entro en casa, tomo un poco de ropa, mis audífonos, algunas velas y camino en línea recta directamente hacia el cuarto de baño. Justo ahora realmente necesito un baño relajante. Rápidamente me quito mi asquerosa bata y comienzo el baño. Mientras el agua corre, enciendo las velas y apago las
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espiritual, como si debiera tener una daga y un altar, o algo.

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luces. El sonido del agua corriendo y el parpadeo de las luces me hace sentir calmada y

Fingiendo que soy un sacrificio virgen ahogándome en las aguas de la pureza, doy un paso delicadamente dentro de la tina.

Aaah.
Mi cuerpo entero suspira de felicidad mientras me sumerjo en el agua caliente. Los chorros están todos entusiasmados, velas de vaini lla soltando su avainillado aroma…

el cielo. Me pongo los audífonos y pongo un poco de Aiden Cross en mi teléfono.
Supongo que me dejo llevar un poco. La siguiente cosa que sé, estoy parpadeando abriendo los ojos y estirándome lánguidamente ahora en agua fría, completamente relajada. ¡Eso fue genial! Salgo de la bañera y mi estómago ruge ferozmente. Correcto, tiempo de comer. Me quito la toalla y me pongo un largo vestido veraniego blanco, luego limpio lo que había hecho. No quiero que Zane piense que soy muy desordenada. Recojo mis cosas, abro la puerta, y…

¡Aaaaaaughh!
Lo primero que veo es una chica desnuda, gateando alrededor de la cama de Zane. No es Natassia esta vez, es una chica rubia, de acuerdo con mis ojos llenos de sobresalto. Estoy clavada en el suelo. La chica rubia desnuda se da cuenta de que estoy ahí parada y grita, agarrando la sabana para cubrirse. Zane está acostado en su cama, con toda la ropa puesta, con las manos metidas detrás de su cabeza de manera casual. —Oye —dice, girando su cabeza para mirarme—. No sabía que estabas en casa. ¡Lo dice tan calmadamente! —¡Oh, Dios mío, lo siento mucho! —dejo escapar, llevándome la mano a la boca—. ¡Te juro que no tenía idea de que estabas en casa! Solo estaba tomando un baño, con velas y tenía mi música puesta, y creo que me quedé dormida, audífonos… —No te preocupes —dice Zane con su media sonrisa—. Violet, esta es Anna.
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Anna, mi compañera de casa, Violet.

—Hola —saludo débilmente, con la mano tratando desesperadamente de imaginarla completamente vestida. ¡Rápido, tengo que decirle algo para suavizar esta incómoda situación!—. Uhm…bonito culo.

Aunque, no eso.
—¡Oh Dios, no quería decir eso! La chica desnuda se me queda viendo, mortificada. Cruza los brazos sobre su pecho, y mueve su cuerpo lejos de mí ¡Como si fuera una especie de mirona! —Solo estaba tratando de hacer una conversación. Yo no lo quería decir, como, sexualmente —balbuceo, haciéndolo peor—. Solo era una observación. Sí, voy a… irme. Ya. Bien. Miro fijamente al suelo y hago una huida. No paro hasta que estoy en mi habitación. Me arrojo sobre la cama, con la cara hacia abajo, y me ordeno no moverme como castigo por mi grosera estupidez. Tal vez veinte minutos después —o una hora— hay un golpe en la puerta. No contesto, pero alguien entra de todas maneras.

Zane. Puedo sentir su presencia en la oscuridad total.
—Oye —dice, y siento un tirón en mí pie—. ¿Estás bien? —Estoy bien —digo en el colchón—. Gracias por checar. Adiós. La cama se hunde por un repentino peso. ¡Santa mierda! ¡Zane está sentado en mi

cama!
Me doy la vuelta y me revuelvo hasta estar en una posición sentada, moviéndome rápidamente lejos de él como si fuera fuego. Nunca en miles de años habría soñado a alguien tan hermoso como Zane sentado en mi cama. Nunca. Aseguro mis brazos alrededor de mis rodillas y le doy un vistazo a su cara

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—Siento mucho… lo que pasó. No tenía idea…

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sonriente.

—No, soy yo el que lo siente —dice—. No debería traer a mis citas a casa. No mientras estés quedándote conmigo. Te pongo en una situación incómoda, y me disculpo por eso. Sacudo la cabeza. —No, es tu casa y yo soy la intrusa. Y no soy una niña pequeña —señalo—. Si quieres traer a la casa a una chica diferente cada noche, adelante. Tal vez podamos trabajar en algún tipo de sistema… p odría poner un calcetín en la puerta del baño cuando lo esté usando, o algo. Zane empieza a reírse entre dientes mientras se frota la barbilla. —Oye. Yo no diría que estoy con una chica diferente cada noche. —Correcto. —Ruedo lo ojos—. He estado aquí por casi una semana, y hasta ahora te he visto con cinco —no, con la chica desnuda son seis— chicas diferentes. —Sí, bueno, me gusta la variedad. —Se encoge adorablemente. —¿En serio? Porque todas parecían del tipo de intercambiables. —¿Y por intercambiables, te refieres a…? —Eran todas zorras. Y tontas. Zane se echa a reír. Se estira y le da un golpecito a mi rodilla. —Oye, Anna se graduó de Yale. No digo nada. El lugar donde él me había tocado todavía está hormigueando. Me esfuerzo por mantener una expresión neutral. Zane sonríe y me da un empujoncito de nuevo. —Aunque, ella si tiene un buen culo. —¡Oh, Dios! —gimo, dejando caer la cabeza sobre mis rodillas—. ¡No puedo creer que haya dicho eso! Debería ir a disculparme.

Levanto la cabeza.

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—Vas a tener que alcanzarla en la carretera. Está regresando a L.A. ahora mismo.

—¿Por lo que dije? ¡Lo siento, no era mi intención arruinar tu cita! —Nah, olvídalo —Me tranquiliza, agitando las manos—. Es conmigo con quien está enojada. Frunzo el ceño ligeramente. —¿Contigo? ¿Por qué? Zane me mira de reojo, con los ojos arrugados de diversión. —Después de que te fuiste, no paraba de reír. —Oh —digo—. Uhm… Sin poder evitarlo, empiezo a reír y él se une. Nos reímos juntos por unos segundos. En este momento, literalmente puedo sentir mi pequeño enamoramiento por Zane crecer exponencialmente. Nada bueno. Se levanta y arquea la espalda, estirándose. Trato de no darme cuenta como su camisa gris se amolda a su estómago para mostrar su marcado abdomen. —¿Quieres comer algo? —pregunta, mirando abajo hacia mí—. Yo invito. Me puedes contar como te fue en el trabajo. Debí de haberle dicho que no, inventar alguna clase de escusa… Estoy muy cansada, o algo. Porque podía sentir el peligro de estar en su presencia, la abrumadora tentación de decirle que sí. Me estoy balanceando al borde de algo aquí, y cuando acepto ir con Zane, puedo sentir como caigo…

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Capítulo 10
Traducido por Helen1 Corregido por Lizzie

ridículamente suave. No es nada como mi viejo Toyota, donde se puede sentir cada bache en el camino. E incluso la forma en que Zane conduce es sexy, la forma casual confiada en que se inclina hacia atrás en el asiento, con una mano en el volante. En control. Ardiente. Tengo que admitir que no soy inmune a estos placeres superficiales. Viajar en este vehículo increíble con este tipo de aspecto increíble, me siento como una celebridad. Es una sensación de glamur decadente. Puedo vivir así por completo. Viajamos, escuchando una emisora de rock clásico, sonriéndonos el uno al otro, y hablando sobre el tipo de música que nos gusta. Zane dice que escucha rock antiguo, como Metallica y Led Zeppelin, y yo le digo que me gusta sobre todo cualquier cosa, desde canciones en el Top 100, a los musicales de Broadway. Ni siquiera se burla de mí por gustarme McPigs, una banda de folk de Los Ángeles. Pongo una de sus canciones más extravagantes en mi teléfono, y él pide para oír más. Terminamos en un agradable pequeño restaurante justo al otro lado de la calle desde la playa. Está decorado para parecerse a una vieja casa de playa, con brillantes persianas amarillas. Me encantan las ventanas circulares en todas partes. —Este lugar tiene el mejor rol de canela —dice Zane mientras me deslizo en el

V

amos en su elegante auto gris. No sé qué tipo de auto es, no me importan ese tipo de cosas, pero es totalmente lujoso. Me hundo en el asiento e inhalo el embriagador aroma de cuero y chico rico. El paseo es

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reservado. Espera hasta que estoy sentada, luego se sienta en el otro lado.

—¿En serio? ¿Cómo está su sopa de almeja? —Tomo uno de los menús de colores y lo reviso—. ¡Caray! ¡Sus precios son una locura! Más de veinte dólares por un plato de cena, ¡por favor! —No sé, no me gusta el marisco. La pasta es buena, sin embargo. —Se inclina hacia adelante y golpea la sección de pastas en el menú. Entrecierro los ojos mirando en las opciones, entonces mis ojos se abren. —¿Ciento ochenta y un dólares por un plato de espagueti? —¿Qué? Eso no puede estar bien. — Eso es lo que, ¡oh, el extra se cayó! —Sostuve mi dedo en alto para mostrarle la leve mancha en él. Para mi estupefacción, Zane agarra el dedo y frota su pulgar sobre la marca hasta que desaparece. Luego se limpia la mano en una servilleta. —He estado en restaurantes de doscientos dólares el plato antes, y este no lo es — dice, haciendo una bola con la servilleta y arrojándola sobre la mesa. Me toma un tiempo encontrar mi voz de nuevo. Puse mis manos en mi regazo y forcé una sonrisa casual a mis labios. —Entonces, ¿qué vas a pedir? —Pollo —responde, sin haber mirado el menú—. ¿Tú? —Creo que voy a pedir un plato de sopa de almejas. —Zane levanta una ceja. —¿Eso es todo? Pensé que tenías hambre. —Sí, hasta que empezó con el toque casual. ¡Ahora me estoy volviendo loca! En voz alta, le digo: —He tenido un almuerzo abundante en el trabajo. —La camarera finalmente llega a tomar nuestra orden. Ella parece reconocer a Zane, y lo saluda calurosamente. Yo bien podría muy bien no estar allí. Zane tiene que decirle mi orden, porque a pesar de que dije "un plato de sopa de almejas" al menos tres veces, ella me sigue ignorando. ¡Eso realmente me irrita! Por lo tanto, puede o no puede haber sido un accidente cuando ella tropieza con mi pie. Creo que tengo problemas de ira.

empiezo a balbucear acerca de mi día. Incluso le digo sobre la confusión con el magneto

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—Entonces, ¿cómo estuvo el trabajo? —Sintiéndome extrañamente nerviosa,

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Después de que nuestras órdenes son tomadas, Zane se vuelve hacia mí.

"vagina". Eso lo hace reír, y me siento como la persona más ingeniosa del mundo. Es un buen oyente. Incluso cuando viene nuestra comida, no me quita los ojos de encima. —Entonces, ¿qué hay de tu trabajo? —le pregunto—. ¿Te gusta ser un ingeniero de software? —Está encorvado de nuevo en la cabina, un brazo apoyado a lo largo de la parte superior, y la otra mano sosteniendo su vaso de agua. Sigue girando el hielo alrededor, luego mirando fijamente en el vaso. —Es un trabajo —dice con un encogimiento de hombros—. Lo bueno de trabajar para Cronus es que me permite mucha libertad para desarrollar mis propios proyectos. —Oh —le digo estúpidamente—. Uh, ¿cómo te va con el que estás trabajando ahora? —Lo terminé la semana pasada —dice con una sonrisa. Me alivia saber que no entra en detalles sobre esto porque yo estaría tan perdida. —¿Eso significa que vas a volver a Los Ángeles? —Nop. En cuanto a trabajo se refiere, todavía estoy averiguando los bichos. ¿Cómo está tu sopa de almeja? —Por supuesto que él espera hasta que tenga un buen mordisco de pan en la boca para preguntar. —Buena —me ahogo—. Se ríe. —Asegúrate de dejar un poco de espacio para los roles de canela. —Gimo. —¡No hay manera! Estoy demasiado llena. —Entonces los llevaremos a casa. —Zane deja caer su tenedor en el plato, y entrecierra los ojos hacia mí—. ¿Cómo te sientes acerca de las películas de terror? —Las amo —le digo rápidamente. —Conseguí una copia de “La Casa de los huesos y sangre”. ¿Quieres verla? —Mis ojos se abren con incredulidad. —Esa no sale hasta dentro de dos semanas. ¿Cómo tienes ya una copia?

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verla, o no?

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—Conozco a un tipo que conoce a un tipo —responde casualmente—. ¿Quieres

—¡Sí! —grito con entusiasmo. Entonces hago una pausa vacilante—. ¿Contigo? —Sí, conmigo. ¿Tienes alguna objeción a eso? —pregunta burlonamente. —Bueno, eso depende. Me gusta ver películas de miedo en la oscuridad —le digo. Tomo un sorbo de mi té helado—. No lo sé, tal vez sea demasiado intenso para ti.... — ¿Qué? No estoy coqueteando, estoy siendo juguetona, de una manera estrictamente platónica. Zane inclina la cabeza hacia un lado, divertido. —Oh, ¿De verdad, pequeña? Tal vez tú tendrás demasiado miedo de sentarte a mi lado en la oscuridad. —La forma en que lo dice, con esa sexy voz ronca de él, es tan... ¡ardiente! ¿Está coqueteando? Pretendo poner cara de burla mientras mi corazón golpea alocadamente contra mi pecho. —Sí, claro —nos digo a él y a mí misma—. Eso sí, no saltes como una chica en todas las partes de miedo. —Trataré de no hacerlo. —Él sonríe y le hace un movimiento a la camarera. Ella viene corriendo—. Vamos a salir de aquí. —Zane ordena dos roles de canela para llevar, entonces paga por todo, a pesar de mis protestas. Cuando trato de discutir, solo me da una mirada. Sé que no es una cita, y que solo estaba siendo amable, pero aún así. No puedo evitar la sensación de vértigo que se apodera de mí. O tal vez él sabe que yo no iba a darle propina a esa horrible camarera. De camino a casa, hablamos de películas favoritas. Los dos estamos sorprendidos al descubrir que nos gustan muchas de las mismas, ya que la mayoría son antiguas: "La princesa prometida", "Golpe en la pequeña China", y "Los Elegidos" para nombrar unas pocas eclécticas. Me encantan las películas, casi tanto como los libros. Podría hablar de ellas todo el día, y no puedo creer que Zane parezca sentirse de la misma manera. Me gustaría pensar que él estaba demasiado ocupado encantando los pantalones de las chicas para ir a ver muchas películas. Entonces le digo eso, él solo sonríe y dice que puede hacer ambas cosas al mismo tiempo. Luego murmuro algo sobre porno.

cuando debería estar viendo la carretera.

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—¿Has visto alguna vez porno? —pregunta con curiosidad, mirándome a mí

—¡No! —digo rápidamente, sonrojándose—. Solo los chicos hacen eso. —Zane se ríe. Su mirada va y viene, de mí a la carretera. —¿Cuántos años tienes, Violet? —Diecisiete —espeto—. ¿Por qué? —A veces actúas como si fueras mayor, pero entonces a veces pareces tan inocente. —Fruncí el ceño hacia abajo en la caliente bolsa de roles de canela en mi regazo. Sé que realmente él quiere decir “ingenua", pero no sé lo que dije que haría que él lo piense. Cielos, incluso dije "vagina" en frente de él. Supongo que si me está comparando con las mujeres que conoce, entonces probablemente parezco inocente. Yo no lo veo como una mala cosa, ¿él lo hace? Cuando regresamos a la casa de la piscina, Zane se va a su habitación para tomar la película, pongo los roles de canela en el horno de microondas y cierro todas las persianas. Con el día ya siendo nublado y lluvioso, está bastante oscuro en la casa. Perfecto. —He oído que esta película es muy intensa —dijo Zane, entrando en la habitación—. ¿Estás segura de que no quieres una luz encendida? —Pongo los ojos en blanco. —Uh-huh. No vengas corriendo a mi habitación cuando tengas pesadillas. Él sonríe de nuevo. —No te preocupes, pequeña. El último lugar al que correría es a tu habitación. — Pone la película en el reproductor mientras yo miro su espalda. ¿Qué demonios significa eso? ¿Está tratando de dar a entender que él me encuentra repulsiva? Voy a la cocina para agarrar los roles de canela. Oh, Dios mío, huelen celestial, todos pegajosos y de aspecto suave. Los pongo en platos separados y los llevo a la sala de estar. Zane está tumbado en el sofá. Le entrego el plato luego me tiro en el sillón con mi delicia. —¿Qué pasa, Mercer? ¿Por qué estás sentada por allá? —Porque —suspiro—. Es cómodo. —Zane acaricia el cojín a su lado.
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—Entonces es el sofá. Vamos. ¿Qué si me da miedo? Vas a tener que tomar mi mano. —Dudo. Yo no quiero que piense que es una gran cosa, pero sé que no seré capaz de concentrarme en la película si estoy sentada justo a su lado. Por último, no puedo dejar pasar la oportunidad de estar más cerca de él. Así que me encojo de hombros y me levanto. Me tiro casualmente a cuidadosos centímetros lejos de él. ¡Huele tan bien! Ese olor a ropa recién lavada mezclada con jabón hace cosas divertidas en mis entrañas. Sujeto las piernas bien juntas para evitar que reboten con nerviosismo. Para distraer mi mente de su cercanía, tomo un bocado de mi rol de canela. Mis ojos se cierran automáticamente con deleite. — Oh, Dios mío —murmuro, con la boca llena de cielo comestible. —¿Cierto? —dice Zane, disfrutando de mi reacción. —¡Es tan bueno! —Por un momento, me olvido de que Zane está ahí. Estoy amando este rol de canela. Prácticamente se deshace en la boca, todo ese dorado dulce suave abruma mis sentidos. ¡Yumi! Me chupo los dedos pegajosos después, saboreando hasta lo último. Tengo mi pulgar en la boca cuando se me ocurre mirar y atrapo a Zane mirándome fijamente. Mi pulgar sale con un ligero estallido embarazoso. —Siento mucho que tuvieras que ver eso — murmuro avergonzada. —No es problema. Aquí, toma el mío también. —Me río y niego con la cabeza—. Simplemente comienza la película. —En lugar de eso continúa mirándome. —Creo que prefiero verte comer. —Lo golpeo en un duro como una roca bicep. Riendo entre dientes, presiona el mando a distancia y comienza la película. He estado muriendo por ver esta película. El tráiler se veía impresionante, y estaba incluso teniendo una realmente buena crítica en línea. Pero a medida que la película abre con una casa espeluznante, me encuentro apenas prestando atención. No puedo dejar de mirar el perfil de Zane, tratando de buscar
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algún defecto, pero en realidad no hay ninguno. Estoy maravillada de que él tuvo la suerte de haber nacido con ese rostro perfecto. Bueno, eso y un buen acervo genético. —Los ojos en la película, Violet —murmura Zane, manteniendo su mirada fija al frente. Me ruborizo con furia, azoto la cabeza hacia adelante. No puedo creer que me sorprendió ¡mirándolo! Una vez más. Mentalmente me regaño, me centro en la película, y no en el individuo magnífico sentado a mi lado en la oscuridad. Meto mis piernas debajo de mí, y me preparo para estar aterrorizada. Bueno, entonces la película es acerca de esta familia que se muda a una casa vieja espeluznante. Cosas extrañas comienzan a suceder, que culminó con la desaparición de su bebé de seis meses de edad. La hija adolescente hace una cierta investigación y descubre que la casa pertenecía a un líder de una secta satánica. Se rumorea que él construyó la casa con la sangre y los huesos de sus seguidores. La historia se ha hecho antes, pero los efectos especiales son impresionantes. Está llena de momentos dignos de salto, especialmente cuando la chica es succionada en otra dimensión en la casa para encontrar a su hermanito. Es totalmente escalofriante. Sigo pensando que hay algo escondido detrás del sofá, a la espera de desgarrar mi cerebro. Quiero encender la luz, pero no puedo, no después de haber hecho una gran cosa acerca de lo valiente que supuestamente era. Lo miro por el rabillo de mi ojo. Él parece absorto en la película, sonriendo incluso un poco en las partes de miedo. Si él fuera mi novio, tendría su brazo alrededor de mí, y no me asustaría en absoluto.

Ugh, ¡saca esos pensamientos de tu cabeza, Violet!

regresar de la dimensión maligna, y estaban de vuelta en casa a salvo.

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Yo lo estaba haciendo muy bien, hasta el final. La niña y su hermano acababan de

Para nada lo vi venir cuando de repente aparecieron manos sangrientas de la pared y tiraron de ella hacia atrás, de vuelta a su dimensión. Así que salté y grité un poco, presionándome hacia atrás en el sofá. Zane volteó a mirarme, enarcando las cejas. —¿Estás bien, Violet? —preguntó con una sonrisa burlona. —Estoy bien —le digo rápidamente, poniéndome de pie—. Me ha parecido ver una araña. —Una araña, ¿eh? Hay un ruido de gorjeo repentino, haciéndome saltar de nuevo. Zane mira su teléfono. Frunce el ceño hacia él, entonces lo lanza en el cojín a su lado. —Guau —le digo, ansiosa por cambiar de tema—. Esta es la primera vez que te he visto con un teléfono. Me acabo de dar cuenta, eso es raro. —¿Por qué es tan raro? —pregunta, pasándose las manos por el cabello. Me encojo de hombros. —Debido a tu trabajo, y tu, uh, vida social muy activa. —Sí, bueno, no me gusta la maldita cosa —murmura en tono molesto—. Por lo general lo tengo apagado. —Huh. —Zane se inclina y enciende la lámpara, bañando el sofá de luz—. Bueno, ¿y tú? La mayoría de los adolescentes están pegados a sus teléfonos, pero rara vez te veo con el tuyo. —Yo solo hablo con mi amiga, Lauren, o mi mamá — le respondo. Entonces me golpeo en la frente—. Y ahora piensas que soy una perdedora. y me mira con sus magníficos ojos oscuros. —Creo que eres hermosa y divertida, y si yo no tuviera que estar en alguna parte esta noche, te haría ver otra película de terror conmigo para poder verte fingir que no tienes miedo. —Miro hacia él, sin palabras. ¡¿Él cree que soy hermosa?! —Zane se ríe. Se levanta

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Estamos allí por un minuto sin aliento. La espeluznante banda sonora de la película se reproduce en segundo plano. Estoy desesperada por decir algo, cualquier cosa, para romper la repentina tensión. Finalmente, Zane mira hacia otro lado, sacudiendo un poco la cabeza, como si quisiera alejar un pensamiento. Agarra el teléfono y los platos y va a la cocina para ponerlos en el fregadero. Los platos, no su teléfono. —¿Vas a estar bien sola? —pregunta antes de dirigirse a su habitación—. Te ves un poco asustada. —Frunzo el ceño hacia él. —No soy una niñita. —Él solo me sonríe sobre su hombro antes de desaparecer en su habitación. Aturdida, apago la luz y la televisión, luego me voy directamente a mi habitación. Hago un salto de ángel en mi cama. No puedo dejar de sonreír. Reproduzco nuestro día juntos en mi cabeza, especialmente las partes realmente buenas. No puedo creer que pasáramos el día juntos, completado con el raro momento final va-a-besarme. Saber que está justo al otro lado de mi habitación, me hace sentir inquieta, mareada. Hay un gracioso aleteo en la boca de mi estómago que solo crece cuando pienso en caminar esa distancia corta a su habitación, y yo no sé lo que haría. Besarlo. Pasar los brazos arriba y abajo de su espalda...

¡Él piensa que soy hermosa y divertida! Sí, claro, Violet. Entonces ¿por qué está saliendo? ¿Probablemente con otra mujer hermosa? Debe haber sentido lástima por ti.
Ugh, la voz de la razón en mi cabeza está bien. Tengo que dejar de pensar así. Zane es mi futuro hermanastro, y lo más que podemos ser es amigos. Yo puedo pasar por alto el hormigueo de electricidad en mi columna, esa sensación de caer, cuando estoy cerca de él. Yo solo no lo permitiré. Si. A la noche siguiente entro y Zane acaba de salir de la ducha. Él está usando nada más que una toalla anudada baja alrededor de su cintura. Gotas de agua ruedan hacia de sus caderas... No hay de qué preocuparse, lo manejo bien. abajo por sus músculos bronceados, desde su pecho hasta las fascinantes crestas a lo largo

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Grito: —¡Ewww! —Y huyo de la habitación. No, realmente lo hice. Entré en la habitación y vi al chico más caliente, más sexy que he visto nunca, mojado y medio desnudo. Y yo dije: Ewww. Lo sé. Cómo todavía sigo sola, ¿verdad?

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Capítulo 11
Traducido por Lorenaa Corregido por Mercy

ira esta foto —le digo a Lauren, mostrándole mi teléfono—.

—M

Mi madre me la envió esta mañana desde París. Lauren me lo quita y entrecierra los ojos hacia la pantalla. —¿Qué es eso que está sujetando?

—Eso sería un pastel francés de forma fálica que mi madre está sosteniendo hacia su boca. No creo que se diese cuenta o no hubiese posado así. Se ríe y me devuelve el teléfono. —Se ve realmente bien, V. Feliz. —Sí —concuerdo con ella con un suspiro. Miro sin entusiasmo hacia mi taco. Estamos en Taco Bill ahora mismo, teniendo una comida fuera del campus para variar. Realmente no lo tenemos permitido, pero normalmente el colegio no hace cumplir esta regla. Así que estamos aprovechando el día. He pedido tacos en vez me mi usual enchilada, solo para ser diferente. —¿Qué sacaste en el examen de química? —me pregunta Lauren. —Noventa y seis —digo—. ¿Y tú? Se ríe. —Noventa y ocho. Le hago una cara. —Presumida.

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—Claro, yo me rompí el trasero estudiando. Tú apenas abres un libro. ¿Vas a trabajar en tu ensayo esta noche? —No. —Paso los dedos por mi cabello—. Creo que voy a pasar el rato con Zane esta noche. Lauren levanta una ceja. —¿Otra vez? —Sí —murmuro con indiferencia—. No es gran cosa. Me preguntó si quería que cenáramos pizza. A lo mejor vamos a ver una película después. No dice nada, pero sus ojos marrones parecen juzgarme. —¿Qué? —digo, un poco a la defensiva—. Solo somos amigos. De hecho, ¿por qué no vienes? Puedes conocerlo finalmente. —Hoy no. Hago una tutoría después del colegio. —Ugh. Ha vuelto el Sr. Tanner ya, o ¿aún tenemos al Sr. Jensen? Ella toma un trago largo de su refresco antes de responderme: —Jensen, El Sr. Tanner aún está fuera, enfermo. Creo que está realmente teniendo algún tipo de operación. —Oh, pobre tipo —digo con simpatía—. Sin embargo, Me gusta Jensen. Lo deberían hacer profesor permanente. Ha estado más ahí que el Sr. Tanner. —Sí, estoy segura que todas las chicas amarían eso. —Rueda los ojos—. ¿Te he contado lo de ayer después del colegio? Kari Geddes estaba reclinada contra él cuando entré. —¿De verdad? —Mis ojos se amplían—. Y, ¿qué estaba haciendo él? —Apartándose de ella. —Se ríe—. Deberías haber visto la mirada en su cara. —Bueno, sí —digo, vertiendo salsa caliente sobre mi taco—. Si alguna vez se

sesenta años y artritis.

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—Sí, pero aún me pregunto si Casey se lo inventó todo. El Sr. Alvarez tenía

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metiera con alguna estudiante, estaría en tantos problemas. ¿Recuerdas al Sr. Alvarez?

—Cierto —concuerdo, limpiando la salsa caliente de mis dedos—. ¿Entonces, quieres venir después de las tutorías? —No, gracias —declina. Toma un pequeño mordisco de su burrito, luego de repente estalla riéndose. Cubriéndose la boca, murmura—: Aún no puedo creer que dijeses ¡Ewww! Incluso ahora, me pongo roja de la vergüenza. —Estaba nerviosa, sabes cómo me pongo cuando estoy nerviosa. —Es completamente algo que la gorda Violet hubiese dicho. —La echo de menos —suspiro—. Ella no tenía miedo. —Sí lo tenía. ¿Por qué no le tomas una foto a Zane y así puedo ver cómo es? —No creo que le guste tomarse fotos —digo—. Una vez le pregunté por qué no tenía ninguna foto en su habitación y me dijo algo al respecto. Ya sabes, no es vanidoso para nada. Nunca lo he visto mirarse en un espejo. —Hmm, suena como a alguien que conozco. —Hace una bola con todas las servilletas que ha usado y las deja en su plato—. Deberíamos irnos. Tenemos diez minutos para volver al campus. ¡No conseguí terminar mis tacos! Pero Lauren ya está levantada tomando sus cosas. Tomo un gran bocado y la sigo. Nos ponemos en la corta fila para pagar nuestra factura, y no me doy cuenta de que Matt y Rachel están delante nuestro hasta que oigo su familiar risa.

Oh, genial. Lauren y yo intercambiamos una rodada de ojos. Luego me pregunta
bajito si quiero esperar fuera, pero sacudo la cabeza. Oh, eso es lindo, él tiene su mano sobre su culo. Nunca puso su mano sobre mi culo en público. Apenas nos tomábamos de las manos. Por cierto, aún tengo la boca llena de tacos. Ver a mi ex novio tocar a mi ex amiga

evitar compararlo con Zane, y al lado de Zane, Matt es… nada. Intrascendente. Una

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No estoy herida, me doy cuenta. Estoy irritada. Cuando pienso en Matt, no puedo

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me hace querer vomitar. Me hace… Solo voy a…

sombra gris, el almuerzo en el colegio, un niño inmaduro. Zane es: fuegos artificiales, explosiones de colores, excitante, peligroso, sexiy y me hace querer. Qué, no estoy muy segura. Todo lo que sé es que él… —Violet. De repente Matt se gira y me mira. Sus ojos azules se amplían mientras me atraganto con el taco.

¡Ow!
Mis ojos se inundan mientras tengo arcadas de impotencia. Matt se dirige hacia mí —quizás para practicarme el método de rescate— pero levanto una mano. Lauren me pasa una servilleta, la tomo y discretamente escupo en taco a medio masticar. Ugh. Tosiendo roncamente, miro hacia Matt como si esto fuera su culpa. Me giro hacia Lauren y le doy mi dinero. —Esperaré afuera —murmuro. Rachel se ve como si de verdad fuera a decirme algo. Le doy una mirada, y se da la vuelta deprisa. Solo porque decidí que no vale la pena llorar por Matt no significa que olvide que los dos me traicionaron. No perdono a la gente. Solo pregúntale a Shauna Bradley. Éramos mejores amigas en el jardín de infantes, hasta que descubrí que fue una de las que me robaron los palitos de fruta de mi escritorio. Perdió mi confianza ese día, e incluso ahora cuando la veo, tengo que refrenarme a mí misma de gritarle: “¡¿Por qué?! ¡¿Por qué lo hiciste?!” El resto del día en el colegio parece durar para siempre. En el momento que español ha terminado, estoy casi saltado de arriba a abajo con impaciencia. No puedo esperar para llegar a casa. Para verlo. Él no está allí cuando llego. Hago mi tarea y tomo una ducha rápida. ¿Qué me pongo? Sé que no es una cita. Mi primer instinto es tomar algo halagador, pero sé que terminaré sintiéndome estúpida e incómoda. Así que me pongo una camiseta gris claro y una falda larga rosa con pequeños conejitos impresos. ¿Cómo conseguí esta falda de todos
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modos? No sé ni por qué la empaqué.

Estoy sentada en el sofá, fingiendo leer un libro, mientras escucho atentamente la puerta. Cuando finalmente escucho los sonidos de Zane entrando, estoy tan nerviosa, que casi me caigo del sofá. Luchando por mantener una expresión casual, intento calmar mi acelerado corazón, mientras ciegamente cambio la página del libro. —Hola —lo saludo, orgullosa de lo normal que sueno. —Hola a ti. Zane deja una caja grande y plana sobre el mostrador de la cocina y entra en el salón. Luce absolutamente hermoso y peligroso con su cabello oscuro desecho por el aire y sus gafas de sol oscuras —Alguien huele bien —suelto cuando se echa sobre el sofá para inspeccionar mí libro—. ¡No, quiero decir algo! La pizza, huele bien. Solo me sonríe y toma mi libro, girándolo —oh, Dios— justo hacia arriba. Sí, estaba hacia abajo. Estaba fingiendo leer a Tolstoy hacia abajo. Y me atrapó. Soy tan idiota. Zane se vuelve a la cocina mientras farfullo incoherentemente. —¿Tienes hambre? —me pregunta sobre su hombro. Tomo unas cuantas respiraciones para calmarme antes de unirme a él en la cocina. Me rindo. Acepto totalmente el hecho de que siempre haré de tonta delante del chico más caliente que he conocido en mi vida. Olvídalo. Está bien, simplemente seré la amiga rara pero divertida. Habiéndome resignado a ese papel, siento que un poco de la presión que tenía se desvanece con facilidad. Lo sigo hacia la cocina. Está abriendo la caja, y me encuentro mirando una extraña pizza. ¿Por qué hay cosas verdes ahí? —¿Qué es eso? —pregunto, incapaz de alejar el horror en mi voz.

—Supongo que nunca has comido una pizza Griega, ¿eh?

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Zane se ríe, observándome.

Sacudo mi cabeza. —¿Hay… hay algo de carne ahí? —No. Son espinacas, aceitunas, tomates, queso en fetas… confía en mí, te gustará. Está sacando platos del armario, así que no ve la cara de duda que estoy poniendo. —Huele bien —digo con esperanza. Asiente dándome un plato. —Te diré que… solo pruébala. Si no te gusta, no tienes que comer. Y mañana, puedes elegir lo que quieras para cenar. Y yo lo recogeré. ¿De acuerdo? Mis espíritus se disparan como locos. ¿Él quiere pasar tiempo conmigo mañana, también? —¡De acuerdo! —concuerdo, demasiado entusiasmada. Tomamos nuestra pizza y un par de botellas de agua, y vamos al comedor. Pensaba que íbamos a ver una película, pero Zane trajo su portátil y acabamos viendo videos de Cómo hacerlo en internet. Sí, resulta que Zane está realmente puesto en lo de hazlo tú mismo, y las formas alternativas de energía. Vemos videos de cómo hacer tu propio invernadero, gasificadores, espejos parabólicos, motores. Es realmente fascinante, y estoy impresionada por su conocimiento. —¿Qué, te estás preparando para el apocalipsis Zombi? —bromeo, después de tomar un mordisco de mi deliciosa pizza (Zane tenía razón, ¡Yum!). —Solo creo en estar preparado. —Sonríe, inclinándose para cliquear un enlace—. Y pienso que estas cosas con realmente geniales, ¿sabes? Tengo una granja en Oregon que funciona con algunas cosas que he construido. Te llevaré alguna vez para que puedas verlo por ti misma. Estoy sorprendida por su invitación casual. —Eso sería asombroso —digo con voz débil.

el rato cuando me cruzo con ella, incluso aunque apenas la conozco ya, y realmente no

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cuando siempre invito a mi amiga de tercer grado —Janie Donelly— a mi casa para pasar

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Me pregunto si lo dice en serio. O ¿si es una de esas cosas que dice la gente? Como

quiero que venga. Porque ¿de qué hablaríamos? La última cosa que tuvimos en común fue nuestra colección de pegatinas. Cambiando de tema. Una vez que la pizza se acabó, decidimos cambiar al chocolate caliente y al video del top Las Cien Películas de Terror de Todos los Tiempos de algún tipo llamado Jinky. La mayoría de las películas de la lista de Jinky eran de los setenta, y nunca había oído hablar de ellas antes. Sin embargo, unas cuantas parecían bastante buenas, así que escribí el nombre de algunas que podríamos ver más tarde. No soy buena en multitareas. Estaba escribiendo en la parte de atrás de un recibo de Taco Bill, miraba la pantalla mientras tomaba un sorbo de mi chocolate muy caliente. Puedes adivinar lo que pasó después. La taza entera. El líquido humeante se derrama sobre mi regazo. Salto, jadeando por el dolor abrasador. Zane inmediatamente saca mi falda. —Siéntate —demanda y luego desaparece en la cocina. Aún estoy de pie cuando él regresa con una toalla mojada. Amablemente me empuja hacia el sofá, arrodillándose delante de mí, y pasando la toalla fría por mis muslos. Esto inmediatamente ayuda a calmar la quemadura, y suspiro de alivio. Después de un par de minutos, la punzada disminuye. Zane levanta la toalla para comprobar mi piel. —No hay ampollas —dice suavemente—. Solo está un poco rojo. Amablemente pasa un dedo por el interior de mi muslo, un toque ligero como una pluma que me roba la respiración y me hace templar de una manera que nada tiene que ver con el dolor. Supongo que he hecho alguna clase de ruido. Zane me mira y, como si de repente se diera cuenta de lo que está haciendo, se levanta abruptamente y se aparta.

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—Mantenlo cubierto. Voy a buscar algo de gel de aloe —murmura.

Lo veo alejarse en un sueño. Oh Dios mío. No puedo creer que esté sentada aquí en ropa interior. No puedo creer que me tocara… ahí. Voy y vengo entre la mortificación absoluta y una alegría nerviosa. Y lo admitiré… pura lujuria. Uhm, gracias a dios llevo ropa interior bonita. Ugh, me acabo de dar cuenta que esta es la segunda vez que me las ve. Sin embargo, no la misma. La elección de hoy es de encaje y un botón amarillo.

Dios. Esto es tan embarazoso.
Zane vuelve con un tubo de algo y una fina manta. Tira la manta sobre mi regazo y me da el tubo. —Espera unos minutos, y luego pon un poco de esta cosa sobre tu… tu quemadura —dice con brusquedad. —Gracias. —Me arriesgo a echar un vistazo a su rostro inexpresivo—. Lo siento, soy tan torpe. Se permite el fantasma de una sonrisa. —¿Eres un poco propensa a los accidentes, no? Me encojo de hombros, con mis mejillas ardiendo. Extiendo la manta, de forma que está cubriendo la mayor parte de mis piernas. No dice nada durante un minuto, simplemente me mira. Luego murmura algo sobre arreglar sus lentes de contacto, y desaparece de la habitación otra vez. ¿Lleva lentes de contacto? Hmm… apuesto que se vería bien con gafas. Justo cuando me estaba convenciendo que no iba a volver, vuelve y se extiende a mi lado en el sofá. —¿Te animas a un poco de televisión sin sentido? —me pregunta tomando el control remoto. —Sí —digo agradecida.

dando. Nos reímos de las mismas cosas y nos burlamos de la gente del reality. A Zane ni siquiera parece importarle mi sarcasmo. Parece disfrutarlo. Vamos y volvemos entre

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Así que nos sentamos y vemos comedias, reality shows… cualquier cosa que estén

nuestros programas favoritos. Ni siquiera recuerdo dormirme. La siguiente cosa que sé, es que Zane me está levantando del sofá a mi habitación, como si pesara nada. Estar entre sus fuertes brazos es tan… es una sensación increíblemente preci osa. Finjo estar dormida para solo permanecer ahí. Él amablemente me acuesta sobre mi cama, y tira las mantas sobre mí. Mis ojos parpadean abriéndose cuando siento que se inclina sobre mí. —Dulces sueños, Violet —susurra, besándome la frente. Dulces sueños, de verdad.

Espera, no estoy completamente hecha para ser la estúpida damisela en apuros. Lauren y yo dejamos Taco Bill la tarde siguiente y descubro que mi auto tiene un neumático pinchado, y no tengo uno de repuesto. ¿Dónde está? Puede ser que lo haya movido para hacer espacio en mi maletero un día. Ahora lo recuerdo. Para esas cajas de piñatas. No preguntes. Antes que me dé cuenta lo que estoy haciendo, estoy llamando a Zane. Él se ríe de mi tono avergonzado y me promete estar aquí en veinte minutos con un neumático nuevo. Llega en quince minutos. Se lo presento a Lauren —que está debidamente impresionada— y él cambia el neumático sin esfuerzo, mientras nosotras miramos. ¿Por qué es tan sexy cuando un chico caliente trabaja con sus manos, como cuando trabajan en un auto? O quizás es solo Zane. Todo lo que hace es sexy. No soy la única que lo piensa, a juzgar por el grupo de chicas que se ha parado a babear a su alrededor. Maldición, debería de ser la única que tuviese permitido babear sobre él. ¡Lo encontré primero! O algo no tan estúpido. Lauren está consternada por mi comportamiento. Me convierto en una perdedora risueña a su alrededor. Me disgusto a mí misma, pero parece que no puedo evitarlo. Me pongo las dos manos sobre la boca y me fuerzo a estar en silencio al lado de Lauren. Cuando Zane acaba, acaricia mi cabeza como si fuera un cachorro, y me advierte de permanecer fuera de los problemas. Luego salta dentro de su ardiente auto y desaparece. —Guau —dice Lauren, viéndolo alejarse.

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—¿Para Zane o mi ridícula estupidez? —le pregunto humildemente. —Ambos. —Me mira con simpatía—. V, lo tienes mal por él. —Lo sé —admito finalmente, saltando otra vez en el asiento del conductor—. ¿Patético, verdad? —Le gustas pero no quiere. —¿Qué? —Me giro hacia ella, con las cejas elevadas—. ¿Puedes decir eso por los cinco minutos que estuvo aquí? —No —suspira—. Lo puedo decir por la forma en la que tenía que seguir apartando sus ojos de ti cada par de minutos. Lo llamaste y corrió a rescatarte. Sale contigo todo el tiempo. ¿Crees que un chico como ese no tiene nada mejor que hacer que ver películas contigo todo el tiempo? —Ouch —digo, sin estar un poco ofendida. Lauren me mira de esa manera sin sentido. —Has visto por ti misma con la clase de mujeres que sale. ¿Lo has visto con otra chica desde que empezaron a ser amistosos? —Amistosos —repito, riéndome—. Y, no. Pero él dijo, que no iba a traer a las zorras a casa desde la última vez. Por lo que sé, va a sus casas, o… lo que sea. Ella solo se encoge de hombros. —Si lo deseas, V, estoy bastante segura que no te rechazará. Me burlo mientras enciendo el auto. Pero en el fondo, una pequeña flor de esperanza florece en mi pecho.

Si lo deseo, dijo ella.
No pienso que haya deseado tanto algo en mi vida.

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Capítulo 12
Traducido por Kasycrazy Corregido por Mercy

sí que, básicamente, mi papá es un gran idiota —

—A
sido realmente difícil.

digo. Zane y yo estamos sentados en los asientos junto a la

piscina. Es tarde, pero ninguno de nosotros siente ganas de ir a la cama, por lo que sencillamente hemos estado pasando el rato aquí y hablando. Le acabo de explicar cómo nos dejó mi padre y no miró

hacia atrás. Ni siquiera después de que mamá se enteró del cáncer. Me quedo mirando melancólicamente la piscina suavemente iluminada, brillando como una joya en la noche. Zane está en silencio por un momento. —Tu madre me contó cómo cuidaste de ella —dice finalmente—. Debe haber

Doy medio encogimiento de hombros. —Tuvimos mucha ayuda. Amigos y familia. —Ella dijo que la ayudaste con muchas de las facturas. Pero estuvo un poco rara acerca de eso, como si no quisiera decir de qué manera. Le lanzo una mirada penetrante. —No era sobre trabajar como prostituta o stripper, si eso es lo que estás pensando.

—Nunca cruzó mi mente.

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Ocultó una sonrisa.

—No era nada ilegal —digo después de otro largo silencio, en el cual debatí si podía contarle mi secreto o no—. Yo… Yo escribo libros. Se gira hacia mí, sorprendido. —¿Tú… escribes? Asiento, avergonzada. —Siempre me gustó crear historias. Solía escribir todo el tiempo. Cuando mi madre enfermó, y necesitábamos dinero desesperadamente para cubrir todos los gastos médicos, eso era lo único que podía pensar en hacer. Así que, investigué sobre ello. Resulta que es increíblemente fácil auto-publicarse. —Eso es increíble —dice. Cuando lo miro, parece impresionado—. ¿Sobre qué escribes? —Uhm… —Me encojo de hombros—. Tengo esta serie. Se llama “Breaking

Time”. Trata sobre un grupo de adolescentes que reencarnan en vidas diferentes. Tienen
que encontrar a los demás y descifrar cómo parar cierto cataclismo en el tiempo. Es… una estupidez. Zane sacude su cabeza, sonriendo con incredulidad. —Suena extraordinario. Es realmente genial, Violet. ¿Cuántos libros has escrito hasta ahora? —Cinco. —Juego con un hilo suelto en el dobladillo de mi camiseta—. Sin embargo, estoy en una especie de paréntesis en este momento. Antes había como mucha presión sobre mí para sacar los libros, ¿sabes? Supongo que estaba algo quemada. Así que ahora me estoy tomando un pequeño descanso. Tengo que aplastar la necesidad de fanfarronear a Zane sobre los muchos libros que he vendido, las páginas web y los vídeos que han surgido, dedicados a mi serie

Breaking Time. La gente no solo compra mis libros, habla sobre ellos, obsesionados con
los personajes. Y me acosan constantemente sobre cuándo saldrá el siguiente libro.

pinchando mi pierna para llamar mi atención —. Quiero pensar que tiene una calcomanía diciendo: “Mi Hija es una Escritora Famosa”.

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—¿Entonces por qué tu madre era tan reservada sobre eso? —pregunta,

Me burlo. —¡No soy famosa! Y… nadie sabe que escribo aparte de ell a y Lauren. Uso un pseudónimo. —¿Cómo es eso? —No lo sé. Supongo que soy un poco rara con las cosas. No quería mi nombre en Internet. Nunca uso Facebook. No me gusta el pensamiento de los chicos del instituto juzgando mi trabajo. Me hubieran vuelto loca. Hay algunas verdaderas zorras en Hidden Cove. Zane empieza a carcajearse. —¿Cuál es tu pseudónimo? —Quiere saber. Me encojo un poco. —Elizabeth Bunnei. Elizabeth es mi segundo nombre. Y Bunnei… b ueno, los conejitos son lindos. Él ladea la cabeza hacia un lado, poniendo una mano sobre su boca. —Tienes una cosa con los conejos, ¿eh? Sé totalmente que se está refiriendo al conejo de mi ropa interior. Me muevo incómodamente en mi silla. —Vamos a cambiar de tema —digo—. Uhm… entonces, ¿qué pasa con tu madre? ¿Dónde está? Se recuesta. Su sonrisa sigue allí, pero el borde de diversión se ha ido. —Ella está muerta —dice con total naturalidad.

Genial, Violet. Vaya forma de sacar a colación malos recuerdos.
—Lo siento mucho —digo en un tono muy bajo. Echa un vistazo y, viendo mi expresión arrepentida, alcanza mi mano y le da un
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apretón.

—No hay problema. Pasó hace mucho tiempo. Cuando estaba viva, apenas la conocía. Estudio furtivamente su cara para medir su humor. —¿Qué pasó, si no te importa que pregunte? —pregunto curiosamente. —Era esquizofrénica paranoica. No podía vivir con nosotros la mayoría del tiempo. —Su mirada estaba distante—. Me recuerdo yendo a visitarla a varias instalaciones. Cuando venía a casa, acostumbraba encerrarse en el baño y solo lloraba y berreaba por horas. Cuando yo era realmente joven, solía… solía quedarme fuera y solamente la escuchaba hablarse a sí misma. Es posible que ella supiera que yo estaba fuera conservando su compañía. Es mi turno de tomar su mano. —Ese es un pensamiento agradable. Se encoge de hombros. —Pensamos que lo estaba haciendo mejor por un tiempo. Se estaba tomando sus medicinas y a veces incluso me preguntaba cómo estaba mi día. Entonces, un día entré en su habitación y… allí estaba. Se colgó con algún cable en un gancho del techo. Cubrí mi boca con las dos manos, horrorizada por él. —Qué… horrible. —Sí, lo fue —dice simplemente—. Tuve pesadillas durante meses. No podía ver películas de terror, o salir en Halloween. Sin embargo, fue hace mucho tiempo. He hecho las paces con ello. No tengo ni una maldita idea de qué decir. —Yo… uh… ¿quieres…? Zane desecha el tema con un gesto impaciente de la mano. —De verdad, estoy bien. No necesito hablar sobre ello. Algunas cosas que pasan
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mejor sólo olvidar.

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simplemente no tienen sentido, ¿sabes? Y hablar sobre ello no ayuda nada. A veces es

—Yo… —Miro mis manos—. Lo siento. —No te preocupes, Violet. Vamos a cambiar de tema otra vez, ¿de acuerdo? —Gracias a Dios —concuerdo agradecida, y ríe. Estamos en silencio por un momento. La incomodidad provocada por el tema del suicidio de su madre se disipa como la niebla, dejando una confortable compañía. Es agradable. Bien, es más que agradable. No puedo dejar de robar miradas de su hermoso perfil por la esquina de mi ojo. —Me gustaría poder ir a nadar —digo sin hacer nada, mirando con nostalgia a la piscina. —¿Por qué no lo haces? Hago una mueca. —Demasiado fría. Zane se sienta. —Las piscinas son climatizadas, sabes. —¿Lo son? Ojalá lo hubiera sabido antes —suspiro. —Por lo tanto, vamos a nadar —dice tirando de mi cola de caballo. —¿Qué, ahora? —río—. ¡Es casi medianoche! —¿Y qué? ¿Te vas a convertir en una calabaza? Vamos. Zane ya está de pie, quitándose la camisa, y tengo que apartar la vista de la musculosa perfección de su pecho y hombros. Oh, Dios, ¿estoy babeando? ¡Mira esos

abdominales cincelados!
Se detiene con la mano en el botón de sus jeans (¡jadeo!) y me mira, expectante. —¿Vas a nadar con tu ropa?

estos momentos. Cuando comienza a abrir la cremallera de sus jeans, me doy la vuelta

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Parece totalmente inconsciente de que me está dando un ataque al corazón en

muy rápido, casi cayéndome de la silla. Estoy segura que estoy roja como una amapola de la cabeza a los pies. Tengo que aclararme la garganta para encontrar mi voz. —Voy a buscar mi bañador —me las arreglo para decir. El sonido de su sexy risa sofocada envía a mi pulso a correr a toda marcha. —No te olvides tus flotadores, también. ¿Qué tienes, diez? No necesitas tu bañador. Solo somos nosotros. Estoy tan sorprendida por lo que creo que está sugiriendo, que me doy la vuelta de repente para mirarlo. —¡No voy a nadar desnuda contigo! Zane está allí de pie, en calzoncillos negros y nada más, y no creo que haya visto nunca un espectáculo más hermoso que su largo y delgado cuerpo y los contornos complejos y las crestas de sus músculos lisos. Me está sonriendo ahora. ¿Puede sentirme

comiéndomelo con los ojos?
—Nada en tu ropa interior —dice con esa casi-sonrisa—. Yo no me baño en pelotas con chicas buenas como tú. No puedo dejar de fruncir el ceño, que tira hacia abajo las comisuras de mi boca. Está en la punta de mi lengua el preguntarle por qué no. ¿Cuál es el problema conmigo? Entonces pienso… ¡¿Qué está mal conmigo?! ¡Por supuesto que no quiero bañarme en

pelotas con él!
Me mira y niega ligeramente. —Ve por tu bañador, Violet. Y relájate. Parece que tu cabeza está a punto de explotar. Frunzo el ceño con más fuerza. —¡Estoy bien! Solo me tomó por sorpresa, es todo. Solo… date la vuelta. No puedo desnudarme mientras me estás mirando.

pero la cierra con rapidez. Sacudiendo su cabeza otra vez, se vuelve y se sumerge suavemente en la piscina. Cuando reaparece, inmediatamente comienza a dar vueltas.

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Pone esa mirada divertida en su cara. A continuación, abre la boca para decir algo,

Agarro la parte inferior de la camiseta con manos temblorosas. ¿De verdad estoy

haciendo esto? Espera, ¿llevo ropa interior bonita en este momento? Oh, Dios, no puedo hacer esto. Mis senos son demasiado grandes. Será demasiado embarazoso. Dios, no pienses demasiado esto, Violet. Es simplemente nadar en una piscina con un amigo. Un increíblemente caliente y sexy amigo. En ropa interior. No es como si él no me hubiera visto en ropa interior antes, maldita sea. Él no está haciendo una gran cosa de
esto, por lo que tampoco yo debería hacerlo. No quiero que piense que soy una mojigata. ¡No soy una mojigata! Me quedo ahí, agonizando sobre el remilgado pensamiento en mi cabeza. Entonces algo húmedo me agarra del tobillo y grito y me agito hacia atrás. Es Zane. Sus ojos oscuros brillan hacia mí, resplandecientes por la reflexión del agua de la piscina iluminada. Su cabello oscuro se pone en punta en pequeños y lindos picos cuando pasa una mano por él. —¿Qué estás haciendo? —Pensando —digo, dando una palmadita sobre mi corazón aún acelerado. —¿Sí? ¿Sobre qué? —Uhm… no sé si debería nadar. No creo que… —Entonces permíteme hacer esto más fácil para ti. Antes que pueda preguntarle qué quería decir con eso, se levanta, agarra mi mano, y tira. Estoy perdiendo el equilibrio, y con un grito y un chapoteo enorme, ¡me estoy ahogando en la piscina! Muy bien, a lo mejor no ahogándome. Subo a la superficie, ya gritándole: —¡Idiota! —¡De nada! —grita de vuelta. Riendo, se aleja nadando. Ahora que la sorpresa se ha desgastado, mis tensos músculos comienzan a aflojarse por el simple placer de estar en una hermosa piscina durante una hermosa noche con un hermoso chico. El agua tiene la temperatura perfecta, enfriando mi piel caliente y suavemente chocando contra mi cuerpo. Echo un vistazo a Zane para asegurarme que no

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está mirando, entonces lucho rápidamente por salir de mi camiseta y pantalones por debajo de la capa de agua. Gracias a Dios estoy usando mi sujetador de encaje negro y mis bragas a juego. Bonito pero no muy revelador.

Bien, no es muy raro. Puedo hacerlo.
Nado hasta Zane y chapoteamos alrededor por un rato antes de desafiarnos mutuamente a una carrera de natación. Él gana, por supuesto. Soy una buena nadadora pero su metro ochenta y nueve de cuerpo le dan una ventaja injusta. Eso no me detiene para exigirle una o dos revanchas. No gano ninguna de ellas, tampoco. Después de hacer juntos algunas vueltas relajadas, decidimos tomarnos un descanso en la parte menos profunda. Por ese tiempo, he olvidado completamente que solo llevo mi ropa interior. Me apoyo contra el borde de la piscina, el agua golpeándome en la parte superior de mi caja torácica. —Esto es muy bonito —suspiro satisfecha, inclinando mi cabeza hacia atrás para ver el cielo lleno de estrellas. —Sí. Muy bonito. Algo en el tono oscuro de su voz me hace mirarlo. Sus ojos encuentran los míos, entonces su mirada baja lentamente por mi cuerpo. Persiste deliberadamente en mi pecho, y no hay duda de lo que está mirando. No puedo evitar el audible jadeo que se me escapa cuando se mueve hacia mí, colocando sus manos a ambos lados de mi cuerpo, en el borde de la piscina y encerrándome con su cuerpo. No nos tocamos exactamente, pero estamos lo suficientemente cerca para que pueda sentir el calor de su piel y marearme con su cercanía. Baja la cabeza, así puede mirarme a los ojos. —Esto ha sido un error —dice suavemente. Su proximidad está haciéndome retorcer en sitios que no sabía que tenía. Es todo que está llevándome a conectar nuestros cuerpos.

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lo que puedo hacer para intentar recuperar el aliento y no ceder ante el repentino dolor

—¿El qué? —pregunto con voz baja. Mis ojos bajan a su sexy y loca boca sin poder hacer nada. Esa hermosa boca se mueve en su familiar media sonrisa. —Pensé que podía controlarme lo suficiente para estar así contigo murmura—. Pero resulta que no puedo. Necesitas irte, Violet. Estoy muy sorprendida, apenas asimilo el sentido de sus palabras. —¿Qué? Tú te vas. Espera… ¿qué? Inhala profundamente y gira la cabeza para evitar mi confusión. —Porque —dice entre dientes—, si no lo haces, voy a darte un beso, y si te beso, vas a terminar desnuda. —

Oh… espera, ¿qué?
Sorpresa y deseo hacen hormiguear mis nervios como si hubieran sido golpeados por un rayo caliente. Mi corazón está dando saltos de alegría. ¡Me desea!

¡Me desea!
—Estás muy seguro de ti mismo —me las arreglo para decir, casi firmemente. Ríe. Mis hormonas reaccionan violentamente. —Deberías tener miedo de mí ahora, pequeña.

Bromas excitantes. Puedo hacerlo. Tomando una profunda respiración, hago
frente valientemente a sus magníficos ojos. —No —chillo—. No tengo miedo en absoluto. Genial, ahora está divertido. Pero no se aparta de mí, permanece dentro de la distancia de besar, tal vez moviéndose un centímetro más cerca. —Si supieras lo que quiero hacerte, lo tendrías —dice.

Uhm. Caramba.
—¿Qué quieres hacerme? —susurro.

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Me atonta enganchando un dedo bajo del broche delantero de mi sujetador y tirando de mí lo suficientemente cerca para rozar su duro pecho. Luego se inclina y susurra en mi oído. Dice…

Oh, Dios.
Sé de lo que está hablando. He escuchado a chicas de mi escuela riéndose tontamente sobre sus novios haciéndoselo a ellas. Pero nunca pensé que alguien quisiera hacerme eso, nunca en un millón de años imaginé a alguien como Zane susurrándome al oído que le gustaría hacer eso conmigo. A mí.

Oh, Dios.
Él da un paso atrás. Su mandíbula está apretada, todo su cuerpo está tenso y alerta. Parece absorber mi conmoción con ojos muy abiertos y su voz es tensa cuando dice: —Te dije que deberías tenerme miedo. Solo… te lo ruego, vete, ¿de acuerdo? Hay un tenso silencio durante algunos agónicos segundos. Quiero tocarlo tan gravemente, con una ferocidad que me asusta. Vacilante, paso una mano por su rostro. Zane se aleja de mi contacto con una velocidad insultante. —Lo siento —dice rápidamente, viendo el dolor en mi cara. Su rechazo arde, dejándome confundida y enfadada. ¿Así que cree que puede encenderme y luego apartarme? Uso la escalera para salir, después de haber intentado sin éxito salir por el borde de la piscina. ¡Gracias, dioses de la humillación! ¡Cómo que necesitaba ese tiro de despedida! Zane no dice una palabra mientras comienzo a marcharme. Pero después de un par de tambaleantes pasos, me detengo. Si lo dejo como está, continuará pensando en mí como la niñita asustadiza que siempre me acusa de ser, y vamos a seguir fingiendo que no hay esta… cosa entre nosotros. Tomo una respiración profunda y hago una plegaria por valentía. Luego, con dedos torpes, lentamente suelto el gancho de mi sujetador. Los tirantes se deslizan por mis

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hombros y lo dejo caer al suelo con un suave plop. No tengo todo el coraje de girar entera para que pueda verme. Lo miro por encima de mi hombro. Está de pie, muy quieto, con el agua a la altura de la cadera, mirándome con una intensidad que me roba el aliento. Trago con fuerza. —A la mierda tu control. Luego me marcho, forzando a mis manos a quedarse a los lados en lugar de cubrir mis pechos.

Por favor, por favor, ¡no dejes que me tropiece y caiga!
Llego a la casa, y para entonces soy una masa temblorosa de nervios. Cruzo los brazos sobre mi pecho y comienzo a correr hacia mi habitación, mi corazón latiendo y tratando de salir de mi caja torácica. ¡No puedo creer que eso acabe de pasar! ¡En mi ropa interior! ¿Qué hago ahora? ¿Existe el riesgo de cruzarme con él para tomar una ducha? No creo tener la energía para encararlo en estos momentos, pero estoy cubierta de cloro. ¡Seca la piel, ¿sabes?! Dios, eso ha sido tan… Caliente. Decido arriesgarme y ducharme, pero es la más rápida de mi vida. De regreso en mi habitación, me sumerjo en mi cama, debajo de las sábanas. Estoy… entusiasmada, confundida, enfadada, excitada. ¿Por qué Zane siempre me hace sentir de esta manera? Loca y hormonal, eso es. A veces me siento tan a gusto con él, me siento como que puedo decirle nada. Pero siempre está esa loca carrera de emociones justo bajo la superficie, cuando lo miro, o cuando me sonríe…

Él me quiere, también.
Ese molesto pensamiento pasa por mi cabeza cómo la más dulce canción. Me da vértigo.

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¡Me desea!

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Estoy despierta durante mucho tiempo, escuchando los sonidos de Zane llegando. Si entró esta noche, me quedo dormida antes que suceda.

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Capítulo 13
Traducido por Sweet Nemesis Corregido por ☽♏єl

¡Z

ane me desquicia! De acuerdo, entonces han pasado un par de días desde el incidente en la piscina, y por los nervios y la vergüenza, lo he estado evitando… eso es hasta que me doy cuenta de que él me ha estado evitando a mí.

¡¿Cómo se atreve?! Él se está quedando fuera hasta tarde, a veces sin siquiera venir a casa. Rara vez lo veo en las mañanas antes de la escuela y, para cuando llego a casa, ya se ha ido de nuevo. Las pocas veces que logro llegar hasta él, se comporta educado y distante. Nuestras juguetonas discusiones y la facilidad para conversar son cosa del pasado, y me encuentro a mí misma extrañando eso —a él— más de lo que podría imaginar. La tensión es espesa entre nosotros, me he vuelto más consciente de mis movimientos, y de los de él. Es como si juntos creáramos una especie de reacción química, que ninguno puede evitar y que ambos estamos desesperados por ignorar. Me siento tan sobresaltada e incómoda a su alrededor que no sé cómo hacerle frente y comienzo tontas peleas en un intento para provocar cualquier reacción. Discutimos sobre cosas tontas, como quién se tomó lo último de la leche, o quién dejó las luces de la sala de estar encendidas. Lo sé, ¿quiénes pelean por cosas como esas? Matrimonios de personas adultas, tal vez. Yo soy una tonta adolecente. Lo admito, y al igual que cualquier otra tonta adolecente siendo ignorada, decido que solo hay una cosa que puedo hacer:

No quiero ser muy obvia, pero sí me esfuerzo en arreglarme un poco más alrededor de Zane. En vez de usar mis viejas camisetas y mis jeans, uso una minifalda con

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Hacerlo sufrir.

coquetos tops que muestran un poco más de escote que con el que estoy cómoda. Pero situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas. Nuestro mes juntos casi termina, y ya he empacado la mayoría de mis pertenencias y las he mandado a la casa de Jane. Siento esta… urgencia por morderme las uñas. Siento que si algo va a suceder entre nosotros, tiene que ser ahora, o lo perderé para siempre. Y ese es un pensamiento que no puedo soportar. Viernes a la noche. Estoy extrañamente agitada e inquieta. Zane está en casa para variar, pero encerrado en su cuarto. Apenas me ha dicho dos palabras. De acuerdo, entonces tengo una idea terrible, e intento calmar los nervios para seguir adelante con ella. Es en realidad una idea muy de zorra. Debería avergonzarme por considerarlo. Lo voy a hacer. Antes de que lo sepa, me encuentro de pie frente a su puerta, sosteniendo mi toalla rosada. Después de respirar profundamente, llamo ligeramente a su puerta. Sin esperar una respuesta entro. Zane está en su escritorio, haciendo algo en su portátil. Mi corazón se tambalea cuando me doy cuenta de que está sin camiseta. —Yo… uhm, voy a sacudirme en la ducha. ¡Espera, digo tomar una! Me sonrojo con vergüenza, pero Zane apenas se vuelve. —Adelante —murmura indiferente.

¡Hijo de p…!
—Gracias —gruño y pisoteo hacia el baño, estampando la puerta detrás de mí para dar énfasis. Estoy enfurecida mientras me desvisto. ¡Cómo se atreve a actuar como si no fuera más que un inconveniente! Pensé… no sé qué pensé. Al menos solíamos ser amigos. Zane se burlaría por mi incomodidad. Ahora ni siquiera puede mirarme.

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Furiosas lágrimas llenan mis ojos, pero las alejo con parpadeos. Me permito relajarme bajo el vapor de la ducha caliente, tomándome mi tiempo en lavar mi cabello y en cubrir mi piel con mi esencia de baño sabor a coco. ¿Desde hace cuánto tiempo estoy aquí? ¿Media hora? Tal vez más. Cierro el agua y alcanzo mi esponjosa toalla rosa. Luego de secar mi cabello y mi cuerpo, me envuelvo en la toalla y la aprieto frente a mis pechos. Es lo suficientemente larga como para cubrir mi torso y la parte de arriba de mis muslos. Uhm. Mucho más corta de lo que había anticipado. Bueno, he conseguido empañar bien el cuarto de baño. Limpio el vapor del espejo con una toalla de mano y miro mi reflejo. Intento practicar rostros sensuales, pero rápidamente me rindo sintiéndome completamente ridícula. Como una de esas chicas que suben fotografías de ellas mismas poniendo boca de pato frente al espejo. ¿Por qué hacen eso las chicas? Hago la boca de pato, y no es sexy en absoluto. Aterrador tal vez. ¿Qué está haciendo Zane ahora? ¿Se preguntará si me ahogué? ¿Sigue siquiera en el cuarto? Medio espero que no. Bueno, no me puedo quedar aquí por siempre, ¿cierto? Me cepillo el cabello hacia atrás con las manos. Dios, me veo como una desquiciada. Bueno, es ahora o nunca. Aquí voy. Nop. De acuerdo… ahora. Abro la puerta y doy un pequeño paso. Una nube de esencia de coco se arrastra tras de mí. ¡Zane sigue en su portátil! No se gira, pero puedo decir por la repentina tensión de su espalda y sus hombros que sabe que estoy aquí. Me aclaro la garganta, apretando la toalla a mí alrededor. —Olvidé mi ropa —murmuro de una forma que es más retadora que seductora. Oh, bueno. Pero finalmente tengo su atención. La cabeza de Zane se levanta lentamente y capto un vistazo de su dolorosamente apuesto perfil. Un pequeño músculo mí, y el apagado brillo de la pantalla de su portátil, está demasiado oscuro para leer su expresión. de su mandíbula está apretado. ¿Está molesto? La única luz proviene del baño detrás de

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El silencio se cierne sobre nosotros, creciendo hasta que se convierte en una cosa viviente que llena todo el cuarto, robándose nuestras voces, y transformándonos en piedra. Mis ojos de pronto se posan en mi reflejo en el espejo de la puerta del armario. Busco la imagen de Zane y mi mirada se encuentra con la suya y la sostengo. Nos miramos el uno al otro a través del espejo por segundos que se sienten como toda una vida. Me asombra la repentina certeza de que si él se vuelve o que si voy hacia él… pasaré la noche en su cama. La oscura y torturada mirada que me está dando en este momento silenciosamente me promete eso. ¿Quiero eso? No lo sé. Lo quiero a él. Dios, sí que lo quiero. Pero, ¿qué sé sobre el sexo? Solo soy una virgen de diecisiete años que ni siquiera sabe cómo besar bien. Finalmente, Zane arranca su mirada de la mía de regreso a su portátil. Su voz es ronca y tensa cuando murmura: —Vístete. Solo él podría encenderme y enojarme al mismo tiempo. ¿Quién se cree que es? Estoy medio desnuda y malditamente buena, si puedo decir algo de mí misma (y obviamente lo hago). ¿Sería capaz de mantener esta indiferencia si “accidentalmente” se me cae la toalla? Yo no, por miedo a que Zane le diera un vistazo a mi cuerpo desnudo, se encogiera de hombros y se girara de nuevo. Además, yo nunca haría nada como eso. Esto va mucho más allá de mi experiencia. Demonios, Matt, mi primer y único novio nunca llegó siquiera a quitarme del todo la camiseta. Zane es un hombre, y sé que le ha sacado a más de una chica —mujeres— la camiseta. Y más. Estoy fuera de mi fortaleza aquí. Aun así, no puedo irme sin una última palabra. —Creo que voy a andar desnuda un rato —espeto—. Probablemente deberías quedarte en tu cuarto. No quisiera ofenderte.

sonrisa. No me detengo para asegurarme, y me dirijo derecho a mi cuarto.

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Lo miro por la esquina de mi ojo, y podría jurar que veo el fantasma de una

Respirando inestablemente, no me molesto en vestirme mientras agarro mi celular y comienzo a marcar un número. Sí, estoy llamando enojada, lo cual es similar a llamar embriagada, pero no tan estúpido ya que soy capaz de colgar antes de completar la llamada al darme cuenta de que es casi la una de la mañana. Mañana, entonces. Es nuestra última noche juntos. Estoy en la cocina, hirviendo fideos para los espaguetis que estoy haciendo para la cena de esta noche. Solo estoy prestándole media atención a lo que hago, así que me preocupa cómo vaya a resultar. ¿Dónde está Zane? ¿Y si decide quedarse fuera toda la noche? Me debato si debería llamarlo o no, y sabiamente decido que mejor no lo haga. Revuelvo los fideos para que no se quemen en el fondo, luego nerviosamente camino de un lado a otro. Esta es mi última oportunidad. Después de esta noche, puedo darle un beso de despedida a mis oportunidades, en vez de besar a Zane. Una vez que nuestros padres vuelvan, Zane regresará a Los Ángeles y apenas tendré la oportunidad, o excusa, para verlo. Por eso saco la artillería pesada. Me tomó tres horas prepararme para esta noche, y eso fue con la ayuda de Lauren (después de que le prometiera que la mantendría informada con mensajes de texto). Este atuendo es nuevo, acabo de conseguirlo hoy, de hecho. La camisa es sexy y roja, hecha de un material de gasa, con un profundo escote en V. El frente de la misma se mantiene unido por pequeños ganchos que muestran pequeños retazos de mi piel cuando me inclino hacia delante. Una vaporosa minifalda negra y tacones altos completan mi caliente o demasiado-esforzado aspecto.

He mantenido mi maquillaje al mínimo, solo un poco de brillo labial y delineador de ojos y mi cabello está libre de cualquier tratamiento, largo y rizado por mi espalda. Entonces, ¿qué me tomó tanto tiempo para vestirme? ¡La elección de mi ropa interior! Porque estoy decidida a que alguien va a verla esta noche. Solo espero que… —¿Qué estás haciendo? Grito, mis manos volando, lo cual es muy lamentable, ya que estoy sosteniendo un colador lleno de fideos. ¡Oh, mierda!

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Milagrosamente, Zane de alguna manera atrapa el colador y la mayoría de su contenidos, excepto unos cuantos fideos, que caen derecho sobre mí. ¿Saben algo? ¡Están muy calientes! Chillo y me quito los fideos y los tiro al fregadero. ¿Humillante? Creo que sí. Zane trata de no reírse mientras deja el colador sobre la mesa. Me da un vistazo, poco a poco escudriñándome de pies a cabeza antes de hablar. —¿Qué pasa, Violet? —Uhm... nada. —Me ocupo de cepillar los pegajosos trozos de mi camisa —. Uh, en realidad, ¿vas a salir esta noche? Porque tengo una cita. Para la cena. Estoy haciendo espaguetis. Para este tipo… su nombre es Mark. Zane me mira fijamente durante un par de segundos. —¿Vas a traer a un hombre aquí? —Asiento con la cabeza, pasando mis manos por mi falda corta. —Sí. Para la cena, espaguetis. —Hago un gesto sin convicción a la salsa con albóndigas cocinándose a fuego lento en la cocina. Se apoya en la mesa y se cruza de brazos. —En realidad, creo que me quedaré toda la noche. —¿Qué? ¿Por qué? —Debido a que de ninguna maldita manera te dejaré a solas con algún imbécil… especialmente viéndote así. Mi boca cae abierta. —¿Así cómo? —Tú sabes cómo. —Me señala furioso—. Va a echar un vistazo y se te va a lanzar encima, y yo voy a tener que patearle el culo. —Uh, no, ¡no lo harás! ¡Yo puedo cuidar de mí misma, y no necesito que interfieras!

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—¿Interferir? —Me estremezco de nuevo cuando Zane explota en exasperación— . ¡Violet, tienes, Dios, diecisiete malditos años! ¿Crees que voy a sentarme y no hacer nada, mientras un imbécil se aprovecha de ti? Me llevo una mano hacia la cadera. —¿Y quién dice que no seré yo quien se aproveche de él? Zane me mira como si me hubiera salido otra cabeza. Sacude la suya ligeramente. —No lo dices en serio —dice en voz baja. Lo miro. —Sí, lo hago. Dios, ¡eres un hipócrita! Solías tener una chica diferente cada noche, haciéndolas gritar. Lo sé… las paredes son muy delgadas aquí y los sonidos realmente se amplifican. ¡Así que no te atrevas a darme un sermón! Los ojos de Zane se estrechan peligrosamente, fuego oscuro ardiendo en las profundidades. —No es lo mismo. —¿Por qué? ¿Por qué tú eres un chico? —¡Porque tienes diecisiete! —gruñe—. ¡Demonios! ¿Por qué te comportas así? ¿Intentas vengarte de mí por lo que sucedió… esa noche? Eso realmente me enojó. —Tal vez solo quiera estar con un tipo que terminé lo que comienza —digo con desprecio.

Uhm, oh oh.
Solo ahora me doy cuenta que soy la niña con el palo molestando al tigre, una vez más. Definitivamente hay un brillo depredador en los ojos de Zane mientras da un paso hacia mí. Retrocedo pero no tengo miedo. Estoy emocionada y siento esa extraña combinación de excitación y necesidad que siempre tengo a su alrededor. Pero no siento miedo.

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Bueno, tal vez un poco. Zane me arrincona contra la encimera, inclinándose tanto que nos tocamos por completo desde nuestro pecho hasta nuestras rodillas. Jadeo por el contacto. Dios, ¡puedo sentir su calor contra mí! Algo primitivo en mí ruge con placer. Puedo sentir su corazón latiendo con el mío, ambos respiramos rápida y pesadamente. Inhalo la increíble esencia de Zane, tan sexy y absolutamente masculina, trasformando mis interiores en templado chocolate derretido. —Entonces, ¿con que quieres que termine lo que empecé eh? —Su voz es baja e irregular cuando habla. Zane coloca su enorme mano en mi cadera y me tira contra su cuerpo, y jadeo de nuevo. Santa mierda, él es tan… duro… en todas pa rtes. En mi cabeza, doy un grito virginal. —Uhm… —digo nerviosamente, intentando desesperadamente mantenerme perfectamente quieta y de no balancearme hacia él —. No sé de qué… Zane busca en mi rostro, pareciendo preguntar silenciosamente una pregunta que no tengo idea cómo responder. Su boca se encuentra a centímetros de la mía. Si tan solo bajara un poco la cabeza podríamos besarnos en vez de pelear. Pero, no. Suelta un pequeño suspiro y retrocede. Se pasa ambas manos a través de su corto cabello oscuro, volviéndose. —Esa noche fue un error —murmura.

¡Grrrr!
—¿Qué fue un error? ¿Casi desnudarme en la piscina, y susurrarme cosas sucias al oído y luego actuar como si tuviera la peste? —Furiosa, me empujo contra él con ambas manos—. ¡No puedes solo jugar juegos así conmigo! Creí… creí que éramos amigos. Y ahora… ¡ni siquiera puedes estar de pie junto a mí! ¡Eres un completo imbécil! —¡Lo sé! —me grita—. Y me haces sufrir por ello cada maldito día. Lo miro. —Oh, ¿en serio? ¿Y cómo exactamente te hago sufrir?

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—Tú sabes cómo. —Me sonríe forzadamente—. Has estado rondando en esos pequeños atuendos calientes, rozándome… desquiciándome como el infierno. ¿Crees que no sé lo que estás haciendo? —No sé de qué hablas —miento, sonrojándome hasta la coronilla. —Sí, sí lo sabes —dice, y se extiende para tirar de mi falda—. ¿Qué hay de ese truco de entrar a mi cuarto “olvidándote la ropa”? Eso me hace chirriar de vergüenza. Sabía que era demasiado obvio y tonto. —Sí las olvidé —digo débilmente. —Claro. Mierda. —Zane ríe y sacude su cabeza—. ¿Quién creería que una pequeña chica como tú me pudiera joder tanto, que ni siquiera podría pensar bien? Me paralizo por el comentario de “pequeña chica” —Que estés jodido no tiene nada que ver conmigo —digo fríamente. De pronto sonríe. —El lenguaje, Srta. Mercer. —¡Oh jódete, O' Connor! —Le muestro el dedo de en medio. —Sí, te incluiría en esa oferta si no pensara que vas a salir corriendo en la dirección opuesta. Lo empujo y lo pincho en el pecho. —Ajá, siempre me acusas de ser la que se asusta pero siempre eres tú el que huye. Zane me mira, el enojo una vez más llenando sus gestos. —Intento protegerte, Violet —gruñe. Lo pincho de nuevo. —Ya te lo dije, puedo cuidarme yo misma… Zane de pronto da un paso más cerca, acunando mi rostro con sus manos y efectivamente cortándome a media oración. Su cabeza baja y su boca está sobre la mía.

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Todo lo demás se desvanece. El fuerte olor a albóndiga y salsa cocinándose en la olla es reemplazado por la pura esencia masculina de Zane. Soy consumida por ella, consumida por él. Solo existimos nosotros dos en este momento, ajenos al tiempo o a la razón. Nos besamos frenéticamente, medio locos por la necesidad. Me empuja un poco, cambiando la presión de sus labios en los míos. Nuestras lenguas se tocan. Gimo inevitablemente, entrelazando mis brazos alrededor de su cuello, intentando escalarlo como a un árbol. Zane me ayuda levantando y agarrándome por los muslos. Nos estampamos contra la mesa, y me deja sobre ésta, y distantemente soy consciente del sonido de choque. Ardo por dentro, un ardor doloroso que hace que me mueva sin descanso hacia él. ¡No puedo estar lo suficientemente cerca! Zane gruñe desde la parte de atrás de su garganta por mis movimientos. Tiro insistentemente de su camiseta. Necesito sentir su piel. Me dejá ir el tiempo suficiente para que se la saque, pasándola sobre su cabeza y lanzándola lejos. Paso mis manos de arriba a abajo en su pecho. Finalmente, ¡finalmente puedo tocarlo! Es increíble… mármol sobre acero, tan suave y terso. Mis manos se mueven sobre su corazón latiendo salvajemente. ¡Yo causo eso en él! El sentimiento de poder me arrasa mientras gime y me besa profundamente. Mi camisa está abierta, me doy cuenta cuando la descorre ligeramente. Zane observa mi rostro cuidadosamente mientras lentamente desabrocha mi sostén. Me sonrojo de vergüenza cuando su mirada baja y exhala suavemente. Entonces sus cálidas manos y talentosa boca están en mí, y me olvido de todo, y me pierdo en lo bien que se siente. Mis manos viajan sobre sus marcados abdominales, y me detiene cuando llego a su cierre. —Espera Violet —ríe vacilante—. Me estás matando. Respiro hondo.

—No —Me sonríe cuando lo miro incrédula—. Me libré de esas cosas para no ser tentado a irrumpir por tu puerta a la noche y hacer cosas sucias contigo.

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—¿No tienes nada? Quiero decir, ¿protección?

Lo miro boquiabierta. —¿Estabas realmente así de tentado? Me mira, dejando que su mirada se pose en mi piel expuesta. —Oh, sí. —Oh, uhm, de acuerdo —murmuro, cruzando mis brazos sobre mi pecho—. Supongo que deberíamos… Me silencia señalando hacia la nada. Zane coloca ambas manos en mis muslos y se inclina hacia delante para que quedemos cara a cara. Su mirada es seria, intensa. —¿Quieres tener sexo conmigo? Carat. Me sonrojo por su atrevimiento. —Uhm…guau, eso es un poco personal… —Miro hacia todas partes excepto a él. Zane atrapa mi barbilla y me sostiene. Levanta una ceja y espera. Me obligo a mirarlo, sus insondables ojos brillantes, la belleza de ángel oscuro en su rostro. —Sí —digo finalmente, mi voz suave, pero estable. Zane busca en mi rostro intensamente. Luego de un par de segundos, sonríe. —De acuerdo. Pero no hoy. Le sonrío. —Supongo que no. Puedo oír la desilusión mezclada con alivio en mi tono, y también Zane. Pasa gentilmente un dedo desde mi garganta hacia mi cuello. —Oye —dice juguetonamente—. Hay otras cosas que podemos hacer. Ni siquiera hace falta que me explique… el prometedor brillo en sus ojos lo dice todo. Me empuja contra la mesa y procede a llevarme al cielo.

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Capítulo 14
Traducido por Azuloni Corregido por ☽♏єl

E

stoy tumbada, jadeando, floja como un fideo y absolutamente sin palabras. Zane levanta la cabeza para mirarme. Sonríe al ver la expresión en mi cara.

—¿Estás bien? Me aclaro la garganta, probando mi cerebro para ver si está funcionando. —Uhm. Dame un minuto. Él se ríe, y puedo escuchar un dejo de satisfacción masculina en su risa. Me permite recobrar el aliento antes de que empiece a hablar de nuevo. —Sabes, leí tus libros —dice inesperadamente. —Tú... —No puedo mirarlo, sintiéndome de repente muy vulnerable—. Oh. —Son realmente geniales. Divertidos como el infierno, e ingeniosos. Un caliente resplandor cae sobre mí como una manta acogedora. —Gracias —digo tímidamente—. Yo no… El sonido del timbre me interrumpe. Presa del pánico, miro en dirección a la puerta. Zane me mira. —¿Esperas a alguien?

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Me disparo en una posición sentada tan rápidamente, que creo que me doy un latigazo. —¡Oh Dios mío! ¡Mark! —jadeo. —¿Tu cita para la cena? Asiento con la cabeza frenéticamente. El reloj del microondas marca las 6:57. Miro mi cuerpo casi desnudo. ¡Mierda! —Relajate —dice Zane con una sonrisa perezosa—. Voy a deshacerme de él. Lo miro de arriba a abajo. Está sin camisa, con los pantalones desabrochados y la cremallera abierta. —Uh, pareciendo un sexy anuncio de Calvin Klein, no. Él se ríe, pero para mi alivio, cierra el botón y la cremallera. Agarra su camisa de camino a la salida. —¿Mejor? —dice por encima de su hombro. —Definitivamente, no —digo en voz baja. Me acuesto de nuevo, con una sonrisa en la cara. ¡Eso fue increíble! ¡Así que de eso se trata todo el alboroto! Y ni siquiera tuvimos sexo… técnicamente. Si el sexo real es tan bueno como el no sexo, entonces sí, ¡por favor! Guau, me siento genial, como si no tuviese huesos, y un poco sucia, pero en el buen sentido. Mi resplandor es interrumpido por los sonidos de gritos horribles. ¡El tono de llamada de mamá! Me caigo de la encimera, luchando para encontrar mi teléfono. Mientras grito

“¡Hola!”, me pregunto por qué no la he dejado ir al buzón de voz.
—¡Hola, cariño! ¿Qué estás haciendo? —chirría la voz de mamá en mi oído. Oh, nada. Solo tener una alucinante experiencia, cortesía de tu próximamente hijastro.

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¡Ugh!

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—Nadie… quiero decir, ¡nada! Nada de nada, es lo que quería decir. ¿Cómo estás? ¿No deberías estar en un avión ahora mismo? —En realidad… —Mamá se ríe—. Es por eso que te estoy llamando… —¿Está retrasado, eh? —Interrumpo, distraída por mis esfuerzos por vestirme completamente. No puedo hablar con ella estando medio desnuda. Me siento tan sucia. —¡No, no! En realidad, todo lo contrario. Bill tuvo una llamada temprano para el Proyecto Starpoint. Había pensado en sorprenderte, ¡estamos de camino a casa de Jane ahora mismo! —¡Mierda! —grito—. Eso es... genial. —Lo sé —dice mamá con entusiasmo —. ¡No puedo esperar a verte! Estaremos allí en diez minutos.

¡Mierda!
—¡Uh, espera! En realidad, no estoy… en casa de Jane. Físicamente, quiero decir. — Pienso frenéticamente—. Lo que quiero decir es que estoy en casa de Lauren. —Oh, está bien —dice ella, y puedo escuchar el desconcierto en su voz por mi rareza—. Bill, vamos hacia mi viejo apartamento. —Le oigo decir. —¡No, espera! —digo sin pensar—. En realidad estoy pasando la noche aquí. Lauren, está realmente alterada. Ella, uh, acaba de descubrir que tiene un medio hermano secreto.

¿Qué?
Hay una larga pausa en el lado de mi madre. —¿En serio? Guau, eso es... inesperado. Ahora estoy golpeándome a mí misma en mi estúpida cabeza. —Sí, loco, ¿no? Uhm, mejor me voy, está arrojando cosas en este momento. Te

—¡Oh, Dios mío! ¡Oh, Dios mío!

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llamaré mañana, ¿de acuerdo? ¡Hasta luego!

Zane deambula de nuevo por la cocina, y observa mientras, en pánico, corro en círculos. —¿Qué está pasando? —pregunta, divertido. Le disparo una mirada frenética. —¡Nuestros padres están de vuelta! ¡Mi madre cree que estoy en casa de Lauren, por lo que tengo que ir allí, como, ahora mismo! —Mierda —murmura, frotando las manos en su cara—. Su elección del momento es excelente. —¡Ya lo sé! Me lanzo a mi habitación y agarro una camisa de mi bolsa. Me las arreglo para quedarme atascada en mi camiseta, ¡tratando de meter la cabeza por la manga! Finalmente logro arreglarme, solo para girarme y encontrar a Zane en la puerta, comiendo una manzana, y mirándome con lo que más vale no sea diversión. —¿Sería tan malo si tu mamá supiese sobre nosotros? —pregunta, apoyando el codo contra la viga de la puerta. —Sí —le contesto rápidamente—. Mi mamá es genial, pero no tanto. Además, ya me ha advertido sobre ti. —¿En serio? ¿Qué ha dicho? Desconecto el cargador del teléfono del enchufe junto a mi cama y lo meto en el bolso. —Me dijo que no me enamorara de ti, porque solo me romperías el corazón respondo finalmente. —Ah. —Da otro mordisco a su manzana. Agarro mis maletas y mi bolso y los empujo más allá de él. He dado un par de pasos cuando me agarra por detrás y me mece hacia él. —¿Qu…? —empiezo a decir. —

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Zane me tira hacia él, y nuestros labios se encuentran con una violencia que envía a mis sentidos a girar fuera de control. Dejo caer mis cosas y envuelvo mis brazos alrededor de él, encontrando su intensidad con mi propio fuego. Él es el primero en apartarse. Estoy ridículamente complacida al ver que sus ojos están ligeramente fuera de foco y está respirando con dificultad. —Tu mamá tiene razón —susurra. Agarra mi equipaje como si no pesara nada y camina hacia la puerta principal. Aturdida, recojo mi cartera y me arrastro tras él. Tengo tanto miedo de encontrarme con mamá y Bill cuando dejo la casa que casi me salgo por el borde de la carretera, ¡dos veces! En el camino, rápidamente le envío un mensaje a Lauren para hacerle saber qué está pasando. Como una verdadera mejor amiga, promete tener comida esperando cuando llegue allí. Por suerte, abre la puerta cuando llamo. Me mira de arriba a abajo y se echa a reír. —¡Lo sé! —le digo, entregándole mi bolso. Lo toma y me hace un gesto para que entre al apartamento. —Pareces haber sufrido las secuelas de un huracán —dice ella, todavía riéndose mientras se abre camino a su dormitorio. Miro a mí alrededor con cautela. El lado de la habitación de las gemelas es un desastre. Ambas podrían estar escondidas bajo los montones de ropa arrojados por todas partes, y nunca lo sabría hasta que sus pequeñas cabezas rojas aparecieran y gritasen:

“¡Buu!”
Lauren ve mi mirada y sonríe. —No te preocupes —dice, colocando mi bolso encima de su implacablemente ordenado escritorio—. Están en una fiesta de pijamas esta noche. —Fantástico. —Suspiro y me tumbo sobre la cama. Cedo al impulso de revisar mi teléfono por algún mensaje de Zane que haya podido pasar por alto en mi camino hasta aquí. No hay nada. Lo dejé hace quince minutos. ¿Por qué iba enviarme un mensaje? Soy tonta.

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—Entonces, ¿por qué llevas una camisa de Bob Esponja? —Quiere saber Lauren— . ¿Qué pasó con la nueva que tenías puesta antes? —Oh... uhm... —Cubro mis ruborizadas mejillas con las manos—. Zane como que… la rompió. Los ojos marrones de Lauren se ampliaron cómicamente. —¿Debo ir a buscar palomitas? Asiento con la cabeza débilmente. —Y chocolate. Le cuento casi todo. Nos sentamos en la cama, comiendo los refrigerios, y ella está tan cautivado por mi relato que ni siquiera me grita por las migajas. —Guau —dice cuando termino—. Eso es tan... caliente. —¿Cierto? —Suspiro y meto un trozo de chocolate en mi boca, apenas saboreándolo. Lauren me entrega una servilleta. —Está bien, pero ¿qué pasa con ese comentario sobre tu madre estando en lo correcto? ¿Está admitiendo que te romperá el corazón? Lanzo mis manos en el aire. —Por supuesto que va a romperme el corazón. Yo sé que, siendo realistas, estas cosas nunca funcionan. Todavía estoy en la secundaria, y él tiene una vida y un trabajo en Los Ángeles, ni siquiera puedo imaginar un escenario en el que terminamos juntos. ¿Cierto? Se queda en silencio por un momento y luego se encoge de hombros. —Podría pasar. Estaremos a la universidad antes de que te des cuenta, y tú quieres ir a la UCLA3, ¿no? Sacudo mi mano hacia ella.

3

UCLA: University of California, Los Angeles (Universidad de California, Los Ángeles).

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—Eso está a meses y meses de distancia, es probable que no estemos juntos para entonces. ¿Por qué iba a estar conmigo? Quiero decir, ¿sabes con cuántas chicas ha estado Zane? Como, muchas. Muchas. Ella se sorprende por mi vehemencia. —V, estás, como, ¿enamorándote de él? —¡No! ¿Qué? No... —Me río débilmente, y me paso una nerviosa mano por el cabello—. Es solo que... me gusta. —Está bien. —Lauren retrocede y cae sobre la silla del escritorio. —Así que... ¿ahora qué? ¿Están saliendo? ¿Van a verse a escondidas? Compruebo automáticamente los mensajes del teléfono en mi mano. Nada 4. —No lo sé, Lauren. Supongo que voy a… no lo sé. Voy a esperar y ver qué pasa, supongo. En privado, me burlo del término “saliendo”. Eso es solo una forma muy inmadura y… y débil para describir mi relación con Zane . Lo que ha pasado entre nosotros ha sido una experiencia demasiado intensa para ser definida de una manera tan mundana. O estoy idealizando lo que esencialmente ha sido una salida. Sí, probablemente sea eso. Aun así. La mirada en los ojos de Zane cuando nos besamos. Quiero creer que había algo más que lujuria. ¿Lo había? No lo sé. Me gustaría que me llamara. Más que nada, quiero escuchar su voz, que me aseguré que lo que ha ocurrido no ha sido un error, y que nos veremos de nuevo.

4

Nada: En el original, se encuentra en español.

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Capítulo 15
Traducido por nanami27 Corregido por Lizzie

E

xtrañaba a mi mamá. No me di cuenta de cuánto hasta que la veo corriendo por la puerta para saludarme, y casi me echo a llorar cuando me recoge en un abrazo aplastador-de-costillas.

¡Ella luce genial! Aparentemente, Europa está de acuerdo con ella. Babeo por su nuevo peinado y ropa de aspecto caro. Mamá brilla con todo su ser por la felicidad, y — sí— amor. Ella me introduce a la casa para mostrarme todas las ropas y recuerdos que me ha traído. Incluso Bill parece… contento. Me da palmadas en la espalda torpemente cuando halago su bronceado. Nos estamos mudando oficialmente a la casa de Bill. Debería estar emocionada, ¿no? Mi nueva habitación es fácilmente tres veces más grande que la anterior, y mamá se volvió un poco loca con la decoración estilo princesa. Todo ese púrpura y antiguos muebles victorianos no son realmente de mi gusto, pero lo que sea, es bonito. Me gusta el pequeño balcón fuera de las puertas francesas, perfecto para que cualquier príncipe suba por él y me rescate. Y la cama gigante de cuatro postes con dosel de gasa dramático me hace sentir como una chica harem, lo cual no puedo entender por qué creo que es algo bueno. Así que, han sido tres días desde que he visto a Zane. Nuestros horarios no parecían coincidir. Pero, hemos estado hablando por teléfono, durante horas a la vez. Y sí, lo admitiré: sexteando.5

Sexteando: Cuando un chico y una chica se envían mensajes sucios y subidos de tono.

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No puedo creer que acabara de admitir eso. Una noche con Zane, y de repente me había vuelto una sexpot.6 Suspiro, lo extraño. Ha estado en L.A., encargándose de algunos negocios, pero él viene a cenar esta noche. Sí. Cenar con nuestros padres. Yikes.7 Estoy ridículamente nerviosa, y de repente tímida ante la idea de verlo de nuevo. ¿Cómo debería actuar? ¿Qué debería usar? Mi dilema se complica con el hecho de que mi madre va a estar allí, y su padre. Oh, esto podría ser tan malo. Mamá quiere que use el bonito vestido melocotón que me consiguió en París, y está claro para mí por qué, cuando entro a la sala de estar, ¡y ella está usando un vestido a juego! Inmediatamente me vuelvo para ir a cambiarme, pero la voz de mamá me detiene. —¡Dios mío, te ves tan hermosa Violet! Suspiro inaudiblemente, deteniéndome en seco. —Gracias —murmuro. Mamá tenía su iPad bajo el brazo. Cuando le pregunto al respecto, ella irradia. —Pensé que a Zane podría gustarle ver algunas fotos de nuestro viaje. Sé que has visto la mayoría de ellas, debo haberte enviado un centenar al día. Abro la boca para decir que he disfrutado tenerlas, entonces suena el timbre, y yo grito y salto en su lugar. —Oh, ese debe ser Zane. Abre la puerta, ¿quieres? ¿Y por qué tan nerviosa hoy, Violet? ¿Quizás debamos reducir la cafeína?

¡Aquí está!
Con mi corazón en la garganta, camino con extremidades agitadas al vestíbulo. Tomo una respiración profunda y abro la puerta.

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Yikes: Término usado para mostrar conmoción o sorpresa extrema.

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Sexpot: Una joven atractiva que está disponible a tener una relación sexual.

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Y me pierdo completamente cuando veo a Zane de pie allí, luciendo increíblemente hermoso con una camisa blanca de manga larga y fletes bronceados. Su suave cabello oscuro parece que ha estado pasando su mano por él, y su barbilla está cubierta de un ligero rastrojo, ¡tan caliente! —Hola —dice él, mostrando esa media sonrisa sexy. —Hola. Hola. —Lo miro. —Uh, ¿puedo entrar? —¡Oh! Sí, lo siento. Abro la puerta un poco más y me hago a un lado. Zane se desliza por delante de mí, luego se da la vuelta para mirarme. Estamos allí de pie, en el vestíbulo, atrapados en un silencio incómodo. Él va a agarrar mi mano, pero me alejo de él. Levanta las cejas cuando me apresuro a retroceder. No sé cómo explicarle cómo me siento, que si me tocara rompería la maldita presa de emociones que estoy tan desesperadamente intentando controlar ahora mismo. Y este no era el momento de perderla, no con mamá en la habitación de al lado. Hablando de… Mamá aparece, salvándome en el momento preciso. Se apresura a dar un abrazo a Zane, ¿y es raro estar celosa de mi propia madre? Además, tengo la repentina urgencia de dejar escapar: ¡Él me ha visto desnuda! No lo hago, gracias a Dios. Aplaudo una mano sobre mi boca y los sigo a la sala de estar. Se sientan en el sofá y caigo en un sillón. Aturdida, miro mientras mamá balbucea ante él, haciéndole ver las fotos, y contándole divertidas historias sobre sus aventuras en Europa. ¡Zane es tan amable con ella! Paciente y encantador, él bromea con ella sobre sus propias experiencias de viaje. De vez en cuando me echa un vistazo, divertido y cuestionante. Evito su mirada, pero lo miro a escondidas cuando su atención está en otra parte.

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Calco la perfección de sus rasgos con los ojos: su elegante frente, cejas oscuras sobre intensos ojos oscuros, nariz recta… esa boca sexy bellamente esculpida. La exquisita curva de sus pómulos. Esa fuerte mandíbula cuadrada, sin afeitar… Oye, me acabo de dar cuenta, el rastrojo de Zane es mucho más claro que el del cabello de su cabeza. Hmm, también lo es el vello de sus brazos. Nunca me había fijado antes… ¿se tiñe el cabello? Me pregunto si es del mismo color rojo dorado como el de su padre. ¿O quizás es solo una de esas personas cuyo vello corporal es claro? Cocía a una chica que era una mezcla exótica de Hawaiana, Filipina y Alemana. Su cabello y piel eran oscuros, pero tenían un bigote rubio claro. Podías verlo totalmente en el sol. De todas manera. Hago una nota mental para preguntarle sobre ello después. No es que sea gran cosa para mí. Me tiño el cabello todo el tiempo, después de todo. Bill entra a la habitación, y él y Zane comienzan a hablar sobre cosas del trabajo. Mamá se excusa para ir a ver la cena. Me agito nerviosamente en mi silla, desgarrada entre el deseo de escapar a mi habitación, o lanzarme a los brazos de Zane. —¿Violet? —¿Eh? Mamá está de pie frente a mí, y por la mirada en su rostro, debo haber estado realmente fuera de ello. Tímidamente, salto ante la atención. —¿Qué está pasando contigo hoy? —pregunta ella, mirándome con atención. Se estira para sentir mi frente con el dorso de la mano—. ¿Estás bien?

No mires a Zane. No lo mires.
—Sí —murmuro distraídamente, frotando mis sudorosas manos en la parte delantera de mi vestido—. Sí, yo, uh, ya sabes… pene. —¿Disculpa? Mis ojos horrorizados se encuentran con los de mamá.

¿Podía mamá parecer más aterrada? No lo creo. —Dijiste “pene” —señala.

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—¡Oh, Dios mío! ¿Qué acabo de decir? ¡Quise decir pene!

Abofeteo una mano sobre mi boca. —Oh, no. ¿Es demasiado esperar que Zane y su padre no hayan escuchado nada sobre el pequeño intercambio sobre pene? Sí, claro. No voy a buscar por allí. Voy a ignorar esa sorda tos/risa de la dirección de Zane. —Voy a ayudarte en la cocina —le digo a mamá miserablemente. Ella me mira con recelo. —Creo que sería mejor que lo hagas. Una vez adentro, me interroga sin piedad. Me veo obligada a decirle que Lauren me hizo ver una película sucia la otra noche, y ahora ella piensa que mi mejor amiga es una especie de pervertida con un hermano secreto. Me pregunto por qué siempre la hago mi chivo expiatorio. Supongo que eso es para lo que son los amigos, ¿no? Mamá quiere que comamos en la mesa de la cocina, ya que considera que la del comedor es demasiado grande y formal para solo cuatro de nosotros. Pongo la mesa, y pongo la comida en los platos, y sinceramente no podía decir lo que tendríamos para la cena. Pensé que sentarme tentadoramente cerca de Zane sería malo, pero sentarse frente a él es peor, porque ahora tengo que mirarlo. Empujo mis espárragos mientras mamá parlotea felizmente sobre la boda. —Bueno, la mayoría de los invitados han respondido, y parece que vamos a tener alrededor de doscientos —dice mamá. Sacude la cabeza—. Y eso es todo de mi parte. Es una pena que no tengas familia además de Zane. Me alegra que la mayoría de tus amigos del trabajo puedan hacerlo. Bill encorva los hombros y apuñala su carne asada. —Son más como conocidos que amigos —murmura. Puedes decir totalmente que solo los invitó porque mamá debe haberlo acosado a ello. —Zane, ¿cuándo vas a regresar a L.A.? —pregunta ella, y mis oídos se animan a la espera de su respuesta.

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—Esta noche. Ya empaqué todo —dice él. —Oh, es una lástima que tengas que irte tan pronto después de que acabamos de regresar. —Mamá suspira—. Serás capaz de regresar para nuestra fiesta de compromiso, ¿verdad? Zane le muestra una sonrisa asesina. —No me lo perdería por nada en el mundo. Él me mira y me atrapa con la boca abierta. Me apresuro a mirar a otro lado, golpeando la mano sobre la mesa. Mis dedos golpean el borde de la cuchara que está balanceándose sobre el plato, catapultando una masa de puré de patatas en el aire. Aterriza con un plaf en el hombro de Bill. Ni siquiera se da cuenta. Mientras estoy limpiando la mancha de puré de patatas de su camisa, mamá vuelve a Zane de nuevo. —Así que, ¿Violet y tú se vieron mucho mientras Bill y yo no estábamos?

¡Eek!
Zane se las arregla para atrapar mi mirada de pánico, y sus ojos brillan con traviesa malicia. —Oh, una buena cantidad, ¿no te parece, Violet? Aprieto los dientes y froto más duro en la macha de humedad sobre el hombro de Bill. —Eso es bueno. Me alegra que se estén conociendo el uno al otro. —Oh, sí —dice Zane y me sonríe—. La llevé a cenar una vez. La mejor comida de mi vida. ¡Oh, Dios mío! —¡¿De verdad?! —chasqueo mirándolo. Me siento como que podría estallar en llamas. ¡¿Cómo podía decir eso, con esa sonrisa en el rostro?! Y miro la manera sugestiva con la que está masticando lentamente sus espárragos.

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¡Oh, Dios, ellos van a saber lo que hicimos! Ellos… —Creo que lo sacaste, Violet —la voz de Bill interrumpe mis frenéticos pensamientos. Intenta alejarme de mi férreo agarre sobre su manga. —¡No digas esas cosa! —dejo escapar, accidentalmente mirando a Bill —. Quiero decir-uh, ¡lo siento! Por algún milagro, mamá está completamente ajena a la charla sucia de doble sentido de Zane. —Estaba casi preocupada que no se llevaran bien. —Se ríe ella. Zane se ríe con ella. —Bueno, Lily, tuvimos un viaje lleno de baches al principio, pero ahora Violet es como la hermana pequeña que nunca quise. Lo pateo bajo la mesa. Duro. —¡Ouch! —aúlla mamá, y mira hacia abajo—. ¡Violet! ¿Me acabas de patear? Trago, abriendo los ojos con aire de culpabilidad, por su parte Zane asno— está haciendo sonidos amortiguados por detrás de su puño. —¡No! —niego, y corto mi mirada hacia Bill, silenciosamente implicándolo. Solo va cuesta abajo desde allí. Después de la cena, tiro de Zane del frente de su camisa hacia el baño. Acabo de cerrar la puerta cuando él me empuja contra ella, atrapándome con su cuerpo. —¿Vamos a hacerlo en el baño? —Me sonríe—. Violet, estoy sorprendido. —¡Oh, cállate! —Pongo las manos en su pecho e intento empujarlo. Él no se mueve—. ¡¿Cómo pudiste haber dicho esas cosas frente a mi mamá, pervertido?! ¿Qué si ella nos atrapa? Zane simplemente sacude la cabeza. Tira una mano contra la puerta, por encima —el

—Oh, vamos. Los padres solo escuchan lo que quieren. Tu mamá está tan distraída con los planes de boda, podría hacer esto frente a ella, y ni siquiera lo notaría.

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de mi cabeza.

Él se aprieta más cerca, arrastrando besos por mi cuello. Me estremezco sin control. Y así, estamos besándonos salvajemente contra la puerta. En el baño. No puedo evitarlo, Zane hace algo increíble con la mano, y gimo en voz alta. —¡Ssh! —Se ríe y presiona un dedo sobre mis labios. Me congelo debajo de él. De repente, alguien toca la puerta. —¿Violet? ¿Estás ahí dentro?

¡Mamá!
Miro fijamente sin poder hacer nada a Zane. ¡Oh, mierda! —Uh, no, soy yo, Lily —responde Zane, salvándome—. Solo estoy teniendo algunos problemas con mí… cremallera Resoplo en voz alta. Zane, con sus oscuros ojos bailando, cubre mi boca. Ambos reímos disimuladamente antes el silencio de mamá. —Oh —dice ella finalmente en una forma atenuada—. Bueno, déjame saber si necesita alguna ayuda. ¡Oh-no, no quise decir eso! Solo quería decir si tú-oh, no. Está bien ¡me voy! ¡Buena suerte! Zane apoya su frente contra la mía, intentando con fuerza no reírse. —¡Está bien! ¡Gracias! —Se las arregla para decir. Ambos colapsamos de risa. La mano de Zane aún está sobre mi boca, así que la muerdo. Él hace una mueca y se aleja con una pequeña sonrisa. —Ve tú primero —susurro mientras él abotona su camisa—. ¡Y no sigas nada sucio de nuevo! —No huyas de mí otra vez. —Lo dice en broma, pero sus ojos oscuros son muy serios. Se inclina para darme un último beso, luego me levanta y me aleja de la puerta.

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Cuando ya ha escapado con éxito, cierro la puerta y me apoyo en ella una vez más. Dejo mi cabeza caer hacia atrás, riendo con incredulidad a mí misma. Mis hueso son como papilla, ya sea de la cercana pérdida, o los besos de Zane, no podía decirlo.

¿Pero ese medio doloroso, medio extático inmenso sentimiento en picada? ¿A quién puedo culpar por eso?

Capítulo 16
Traducido por Maru Belikov Corregido por Julieta_Arg

paranoica con que chocaremos directamente con mamá, lo que es el por qué evadimos ir a sitios concurridos. Estoy dividida entre querer mostrar a Zane a todas las personas que conozco y querer mantenerlo como mi engreído secreto. A él no parece importarle ninguna de las dos. Vamos al cine en diferentes ciudades, cenamos en restaurantes tan exclusivos y elegantes, que estoy segura nadie puede pagarlos.

A

pestaba que Zane estuviera a una hora y media de distancia en L.A. pero siempre estamos hablando por teléfono, y maneja hasta aquí para verme cuando puede. Todavía tenemos que salir a escondidas porque estoy

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Oh, y aquí hay algo que realmente me molesta: a cualquier lugar al que vamos, ¡Las chicas están constantemente lanzándosele! Descaradamente, y justo enfrente de mí, cuando, claramente, estamos juntos. Zane reacciona con amabilidad lo que sugiere que le ocurre todo el tiempo. Yo, sin embargo, no lo manejo ni de cerca tan bien como él. Sí, resulta que soy una loca celosa que no tiene problemas en decirle a una p que necesita retroceder. Zane piensa que es gracioso, pero realmente me molesta. ¿Quién sabe cuántas chicas están sobre él cuando está en L.A.? ¿Coquetea también? Estoy obsesionada sobre ello, pero no me atrevo a preguntarle, o pedir que defina nuestra relación. Estoy asustada de lo que diga. Me gusta las veces que pasamos el rato en la playa sobre todo en la noche. Hablamos sobre todo y nada. Le cuento sobre mi aburrido día en la escuela y él me dice sobre el complejo proyecto en el que está trabajando. Eso es lo que estamos haciendo ahora. Pasando el rato en la playa. —Bien, ¿Estás seguro que quieres ver esto? Me siento sobre mis rodillas, de frente a Zane. Su perfil hacia mí, está extendido en la arena inclinado sobre sus codos y observando las olas que chocan con la costa. La brisa sopla gentilmente a través de su corto cabello oscuro, pero alborota mis mechones sin piedad. —Estoy muriendo por ver una foto de ti como una adorable niña de diez años — dice Zane con una fingida seriedad—. Vamos, déjame verla. —De acuerdo. —Estoy apretando la foto en mi mano—. Vas a reírte, así que te perdono por adelantado. Empujo la foto a su pecho. Él la toma y entrecierra los ojos en la fina luz. Luego sus ojos se abren como platos. —Santa mierda —respira—. ¿Es está la chica que te comiste? —Ja, no. Muy gracioso. —Tomo la foto de regreso—. Sí era súper gorda. Es culpa de mí padre. Él nunca me abrazó. —Entonces, que, ¿te lo comiste? Lo golpeó en el hombro.

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—Eres tan malo. Él se ríe, y toma mi mano. —De acuerdo, lo siento. ¿Puedo verla otra vez? Prometo que seré bueno. —Más te vale —resoplo. Le extiendo la foto otra vez y la estudia cuidadosamente. Realmente no me molestan sus bromas, diablos, sé que era un desastre. Pero mostrarle mi yo gordo cuando tenía diez años casi se siente como una confesión. ¿Me verá diferente ahora? —Eras linda —dice Zane finalmente, extendiéndola de regreso a mí. —No lo era —lo corrijo—. Lucía extraña. Tenía este cabello rubio claro con este color de piel y los ojos de forma divertida. Lucía como un alíen. Un gordo alíen rubio. —Nah. Eras exótica. Pongo los ojos en blanco. —De acuerdo. Entonces, ¿Cómo lucías tú cuando eras pequeño? Zane se sienta, trayendo sus largas piernas arriba y descansando sus brazos sobre las rodillas. —Ah, ya sabes, casi igual a como soy ahora, excepto que más bajo. Y adorable, por supuesto. —¿Sí? Apuesto a que eras un mocoso mimado. —¿Yo? Nah, era un buen chico. Cuando tenía, no sé —cinco, quizás— solía decirle a todos que era chino. —¿Qué? —empiezo a reírme—. ¿Por qué? Zane se encoge de hombros, sonriendo un poco mientras se rasca la barbilla. —No lo sé. Teníamos una cocinera china. Supongo que me gustaba como hablaba.

—Eso es algo raro —concuerdo—. ¿Qué querías ser cuando crecieras? ¿Siempre quisiste ser un ingeniero en software?

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De acuerdo, supongo que era raro.

—Demonios, no. —Suelta una risa—. Uh… un conserje de la escuela. ¿Qué? No te rías. —Dándome un empujón con su hombro—. Me gustaban los overoles verdes. —Oh, sí, puedo verte totalmente en esos —le digo dándole un empujón de regreso—. Lucirías sexy. —Sí, luciría sexy —dice él. Cuando resoplo, me lanza un poco de arena—. Tú turno, Mercer. ¿Qué querías ser? —Un dinosaurio —digo con total naturalidad y se ríe—. Bien, supongo que quería ser una escritora. —Y ahora lo eres. Una exitosa. Me encojo incómodamente. —Oh, no realmente —murmuro—. Solo invento cosas que creo le gustaran a las personas. Zane ladea su cabeza hacia mí, entrecerrando los ojos hacia la apagada luz rosada. —Suena como una escritora para mí. —No, no es lo mismo. —Sacudo mí cabeza—. Para mí, no es realmente escribir, porque no estoy escribiendo lo que… quiero escribir. Estoy escribiendo lo que vende. Es seguir una exitosa fórmula ¿Sabes? Todos los libros populares ahí afuera son solo la misma historia, con los nombres cambiados. Ni siquiera disfruto el proceso de ello porque se siente como venderse. —Oye, pagaste las cuentas médicas de tú madre con ello, ¿No? Eso suena malditamente increíble para mí. —Zane se estira para acomodar un mechón de mí cabello—. Si fuera tan fácil, todos lo estaríamos haciendo. Suspiro de mal humor, enterrando mis pies descalzos en la arena fría. —Quizás. —A veces tienes que comprometerte un poco para alcanzar el punto donde puedes hacer lo que quieres —dice Zane filosóficamente—. Creo que tú estás en ese punto, Violet.

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—Llegando ahí —murmuro. Sacudo la cabeza—. Cambiemos de tema. Uh… ¿Cuándo perdiste tu virginidad? Se inclina echándome un vistazo. —Tú primero ¿Cuándo quieres perder tú la virginidad? Me río nerviosamente. —¡Uh-uh! Yo pregunté primero. —Sí, pero mis preguntas son más importantes. Así que… creo que tu respuesta será mejor, más como un espectáculo en espera. Me inclino hacia adelante para golpearlo, pero él toma mi mano y me empuja de regreso. Luchamos un poco y termino yaciendo sobre mi espalda en la arena, con él encima de mí. Zane mira abajo hacia mí desde su posición. —Gané —dice con suficiencia. Él está sosteniendo la mayor parte de su peso con sus antebrazos, así que, ¿por qué no puedo respirar? Oh, cierto, siempre me pasa esto cuando nuestros cuerpos se tocan. Estoy hundiéndome en su cálido, aliento. Si nos besamos, sabrá ligeramente salado, como el aire del océano. Su rostro está a centímetros del mío. —Hiciste trampa —digo suavemente, mirando dentro de sus brillantes ojos oscuros—. Estás tratando de distraerme. Él gentilmente cepilla unos mechones de cabello de mi cara. —Está funcionando, ¿No es así? —Oigan, ¡Ustedes chicos! Ninguna fornicación pública ¡Consíganse una habitación! El repentino grito es discordante. Zane y yo miramos hacia arriba para encontrar a un extraño tipo flaco con cabello ralo de color rojo y una barba larga, sonriendo sin

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dientes hacia nosotros. Tira de sus pantalones cortos rasgados y se ríe maniáticamente mientras se aleja. Nos miramos el uno al otro y reímos. Zane tira de mí encima de él así que termino a horcajadas sobre sus caderas. Coloca sus manos detrás de la cabeza en una posición relajada. —Me gustaría muchísimo más la vista si llevaras menos ropa Esa perezosa sexy sonrisa está de vuelta en su rostro. —Seguro, ¿Entonces porque no me quito mí top entonces? —Echo un vistazo a las pocas personas esparcidas más abajo en la playa—. ¿Crees que pueda conseguir algo de dinero por mostrar a las chicas? Zane se ríe. —Cariño, te daría todo lo que está en mi bolsillo ahora mismo si me muestras tus chicas. —Oh, ¿Es eso lo que hay en tú bolsillo? —pregunto inocentemente—. Entonces, así es como se sienten unos pocos dólares. —No, así es como se sienten ocho… Cubro su boca, y lo pincho en su fuerte y plano estómago. —Entonces —aclaro mi garganta—, ¿qué edad tenías cuando lo hiciste? Zane toma mi mano y besa mi palma. —Bien, pero no me juzgues. Tenía doce. Mis ojos se abren con incredulidad. —¡¿Qué?! ¿Fue… estabas…? —Ella era una mujer mayor… Trece. —Entorna los ojos adorablemente hacia mí mientras hace una pausa—. Yo era algo precoz. Después de que mi madre se suicidó, me que decía que sí… No sé lo que estaba tratando de probar. Me deslizo fuera de él y me acuesto a su lado en la arena. volví un poco salvaje. Bebía mucho, dormía con cada chica lo suficientemente estúpida —murmura.

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—Diablos, solo eras un niño, tratando de superar una situación horrible, de cualquier manera que pudieras. —Sí. —Zane exhala y mira arriba hacia el cielo nublado—. ¿Quieres saber algo bastante jodido? No estaba triste porque estuviera muerta. Estaba molesto. Porque ella jodió mi vida aun entonces con su mierda. Sabes, ni siquiera la extrañaba, su muerte era más un inconveniente para mí que otra cosa. Supongo que eso me hace un idiota, ¿huh? Soy cuidadosa de mantener mi mirada en el cielo. —No. Dijiste que apenas la conocías y todos tus recuerdos de ella eran traumáticos. Solo porque es tu madre no significa que tenías que amarla. Ella solo era un pobre señora loca que te dio a luz. Quizás solo estabas aliviado que no estuviera sufriendo más. Él está callado por un minuto, luego gira su cabeza para mirarme. —¿Dónde estabas cuando tenía doce? —Bueno, tenía nueve. —Arrastro mis ojos hacia él—. Y probablemente estaba encerrada en la parte trasera de un camión de carga, tratando de conseguir mi camino a la libertad. Sí, eso realmente sucedió. Zane rueda sobre su estómago, riéndose. —Apuesto a que eras increíble. —Bueno, por supuesto —digo modestamente. Él se estira y pasa su dedo ligeramente por mi mejilla. Sus ojos parecen más oscuros con un tipo de emoción seria. —Me hubieras gustado aún entonces. La intensidad de su mirada es mucho para soportar. Me hace sentir indefensa, expuesta. Rompo el contacto, girándome lejos. —¿Te gustan las chicas gordas, huh? —digo, empujando mi cabello atrás. Zane toma mi barbilla, haciéndome enfrentarlo. Sus ojos mirando intensamente a los míos.

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—Me gustan las chicas con ojos de color miel y canela, labios que no puedo dejar de besar y un cuerpo increíble hecho para encajar perfectamente con el mío. Si fuera capaz de hablar, hubiera arruinado totalmente el momento diciendo algo tonto como: “¿Y quién sería ella? o “pene”. Gracias a Dios que estoy sin palabras. Zane si inclina hacia adelante. Su boca baja hacia la mía, alejando todo pensamiento coherente. Estoy cayendo dentro de una dulce luz dorada. ¡El toque y sabor de él! Suave y firme, luz y oscuridad, placer y dolor… El dolor es un dolor precioso, una necesidad que no puedo explicar. Envuelvo mis brazos alrededor del cuello de Zane y lo acerco más. Él es… todo. Nos besamos por un momento interminable. ¿Cómo un beso puede sentirse más… íntimo que las cosas que hicimos en la encimera de la cocina esa noche? —Tenemos que parar —dice él, y besa la punta de mi nariz. Sonríe torcidamente hacia mí—. ¿Quieres ir a nadar? Podría usar la distracción. Me río inestablemente. —Yo también. Zane se pone fácilmente de pie y luego me ayuda a pararme. No nos molestamos en subir nuestros pantalones, simplemente nos metemos en el agua y observamos las olas. —Yo también estaba realmente molesta con ella —suelto de repente—. Mi mamá. Ella sabía, sabía que algo andaba mal. Sintió el bulto en su seno, pero solo estaba en negación. Sigo pensando que si hubiera sido responsable sobre su salud, ellos hubieran podido verlo antes y encargarse de ello. El cáncer… solo saltó de repente sobre mí, ¿Sabes? Pensé que tenía la gripe. Ahogo una risa. Zane toma mi mano en la suya. La calidez de su agarre dándome fuerza. —Sigo pensando que va a regresar cuando menos lo espere. Cuando esté en mi momento más feliz. Así que siempre tengo miedo de ser feliz.

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Zane mira hacia el horizonte. —Sabes, hay muchas cosas que pueden salir mal en este mundo, puedes pasar toda tu vida preocupándote sobre ellas y olvidar apreciar cada momento que tienes con alguien. Entonces, estás como “¿Dios, por qué no fui más agradecido por lo que tenía cuando lo tuve?” —Echa un vistazo hacia mí—. ¿Sabes cuál es el secreto para una vida feliz? Sacudo mí cabeza, silenciosas lágrimas cayendo por mis mejillas. Él aprieta mí mano. —Sin arrepentimientos. Solo vive el momento. Nos quedamos allí, con el agua hasta nuestras rodillas, agarrados de la mano. El silencio es atronador con las palabras que no decimos. Siento su presencia a mi lado como si fuera una extensión de mi propio cuerpo, alto y fuerte, y tan, tan hermoso. Pero no puedo mirarlo. Ahora, duele malditamente demasiado.

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Capítulo 17
Traducido por carmen170796 Corregido por Julieta_Arg

personas se darían cuenta de eso. No es nuestra cosa. Como animar en las asambleas de espíritu. Las dos nos sentamos con los otros bichos raros, haciendo la tarea mientras los chicos alrededor de nosotras zapatean y animan. No puedo explicar mi desconexión con la total experiencia de la secundaria. Quiero decir, traté de hacer un esfuerzo con Matt, ya que él amaba ese tipo de mierda, pero mi corazón nunca estuvo en ello. ¿Hay algo malo conmigo? Es afortunado para Zane, sin embargo. No lo fastidio para ir al tonto baile escolar conmigo, o trato de arrastrarlo a la fiesta de un amigo. Le digo que no estoy metida en esa escena y él parece aliviado. Hay, sin embargo, un baile para novios acercándose en Sunset Park al que me gustaría ir. Debato furiosamente conmigo misma si debo o no invitar a Zane. ¿Pensaría que soy patética por preguntar?
Yo: Oye. ¿Qué vas hacer por Halloween?

T

odos en la escuela están hablando del baile de Halloween. Varios chicos nos preguntan a Lauren y a mí, pero ambas decimos que no. Nunca vamos a ninguna actividad extracurricular, uno creería que a estas alturas las

Me responde un par de minutos más tarde.
Zane: No lo sé. Puede que tenga que trabajar. ¿Qué pasa? Yo: Nada. Solo me preguntaba si querías ir al baile que van a tener en mi trabajo.

sé por qué me molesto, no hay nadie alrededor excepto yo. Mi celular suena un segundo más tarde, y salto como… no sé qué. Nerviosamente reviso mi celular por su respuesta .

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Bajo mi teléfono, ansiosa. Pretendo estar absorta buscando algo en la cocina, y no

Zane: ¿Me estás invitando al baile de graduación de “los de último año”? Yo: Ha ha. Zane: ¿A qué hora? Yo: ¿Alrededor de las seis?

Espero dos minutos y treinta segundo. Después mi celular suena.
Zane: Estaré ahí.

Estoy tan feliz de que no pueda verme hacer mi terriblemente estúpido baile de la victoria ahora mismo. Desafortunadamente, no estoy sola como anteriormente pensaba. Bill está parado cerca del refrigerador y por la horrorizada expresión en su cara, ha estado ahí por un rato. Genial.

—No necesitas llevar una cita Lauren y yo estamos en nuestro usual lugar de almuerzo, nuestra banca favorita en la cafetería. Ella está comiendo un emparedado de pavo mientras yo trabajo en un ensayo sobre Crimen y Castigo. De hecho, lo que realmente estoy haciendo es tratar de convencerla de ir al baile de novios conmigo. Lauren rueda sus ojos y toma un delicado sorbo de su botella de agua. —No me gustan los bailes. ¿Por qué quieres que vaya? Estarás con Zane. No puedo evitar la estúpida sonrisa en mi cara. —¡Pero podrías escoger con que chicos quisieras bailar! —Guau, un sueño geriátrico hecho realidad. —Lauren rueda sus ojos—. No, gracias. ¿Y no dijiste que esos viejos eran pervertidos?

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—No todos ellos, solo Gil y Doc. El resto son perfectos caballeros. —La señalo con mi lapicero—. Estoy tratando de hacer que expandas tus horizontes, dado que no les darás a los chicos de aquí una oportunidad. Sabes, hoy Chase me preguntó por ti de nuevo en matemáticas. Él es lindo, ¿por qué no sales con él? —No estoy interesada. Solo porque estás enamorada, no trates de ir buscándome pareja. —No estoy enamorada. —Niego rápidamente—. Solo estoy cansada de ese chico acosándome sobre ti todos los días. Lauren hace una mueca enojada. Empieza a decir algo, pero después se detiene cuando alguien nos llama. Es Kim. Tiene una expresión preocupada en su bonita cara mientras trota hacia nosotras. —Oigan, ¿Alguna de ustedes tienen la lista de vocabulario para el examen de Español de hoy? ¡Me olvidé totalmente de estudiar! Lauren revisa su mochila y saca un papel. Se lo entrega a Kim, quien sonríe aliviada. —¡Gracias! ¡Eres una heroína! ¡No puedo reprobar otro examen! Mi mamá dice que no puedo ir al baile si al menos no saco una B. ¡Y también tengo un súper lindo disfraz! ¿Ustedes van a ir? Cuando sacudimos nuestras cabezas, ella dice: —Lauren. Creo que Chase te va a pedir que vayas. Sigue preguntándome si ya tienes una cita. Me río disimuladamente ante la agria voz de Lauren. —Ese chico no puede captar la indirecta —gruñe. Kim se ríe, echando para atrás su cabello rizado. —Deberías ir con él. ¡Es lindo, y agradable! —Sí, Lauren. —Me uno—. Dale al pobre chico una oportunidad.

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Lauren solo me da “la mirada”. Sonrió hasta que Kim se voltea hacia mí. —Entonces, Violet, ¿Vas a ir con tu novio? —¿Mi quién? —Te vi en la playa con él. ¡Es guapísimo! ¿Está en la universidad? —Oh —murmuro incómodamente—. Él en realidad no es mi novio. Solo pasamos el rato. —Uh-huh —dice Kim desconfiadamente—. Bueno, si yo estuviera saliendo con un chico que luciera así, se lo estaría presumiendo a todos. Se veían muy atractivos juntos, como una pareja de supermodelos. —Sí, lo que sea —me río. Zane, seguro. Yo, no tanto. —No, en serio. Oh, me habría acercado y saludado, pero ustedes dos parecían bastante ocupados. —Ella mueve sus cejas sugestivamente.

¡Ugh! Siento como mi cara se sonroja, pero eso no saca la enorme sonrisa de mi
cara. Bueno, si alguien tenía que atraparme besándome con Zane en la playa, me alegra que fuese Kim. Ella no iría chismorreando por toda la escuela. ¿Pero me pregunto si le dijo a su hermano? Kim dice que nos verá en español y sale corriendo. Pretendo estar trabajando en mi ensayo, pero la petulante sonrisa en mi cara probablemente revela en que estoy pensando realmente. O en quien. A quien. Lauren solo sacude su cabeza ante mi ridiculez. No me importa Creo… creo que voy a pedirle a Zane que aclare nuestra relación. Solo espero que me guste su respuesta.

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Capítulo 18
Traducido por flochi Corregido por obsession

El día del baile.

hacia atrás en una coleta cuando la idea de rizarlo va mal. Me alegra que Zane me encuentre en Sunset en vez de recogerme con Lauren como es habitual. Estoy ridículamente nerviosa. Le arruiné el cabello tantas veces a Helize, que ella decide usar una boina. Es vivaz. —¿Vendrás para prepararme para la cama? —pregunta por tercera vez. Estoy acuclillada en frente de su silla de ruedas, intentando poner su pierna en el soporte derecho. —No trabajo hoy, ¿recuerdas? Hoy es el baile de los novios. Vine a bailar contigo. Helize ondea una mano en una manera como diciendo ¡bah! —¿Por qué una joven belleza como tú bailaría con una anciana como yo? Violet, creo que tienes la pierna equivocada. Me doy una palmada en la cara. No es de extrañar. —¡Lo siento, Helize! Supongo que estoy realmente nerviosa. —Oh, cierto. ¿Va a venir tu muchacho al baile? Me pongo de pie lentamente, frotando mi espalda.

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ecido usar mi largo vestido gris con pequeñas flores blancas esparcidas en él. No es un vestido sexy bajo ningún aspecto, porque no quiero ofender a los residentes pareciendo vulgar. Termino echando mi cabello

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—Eso creo. Dijo que sí. Aunque, no he hablado con él hoy. ¿Crees que debería llamarlo? Helize levanta sus frágiles hombros en un encogimiento. —Si lo sientes así, ¿por qué no? Querida, revisa ese cajón por algunos pañuelos, ¿sí? Mi nariz chorrea debido al oxígeno. Reviso su mesita de noche. —Ugh, tienes que dejar de re-utilizar Kleenex, Helize. Es asqueroso. Puedo conseguirte una caja del cuarto de suministros. Ella sorbe por la nariz audiblemente. —¿Y que cobren una brazo por eso? Me niego a que me saquen dinero hasta la muerte. Oculto una sonrisa. Mi tacaña anciana. —Si no le dices a nadie, te traeré un montón de cajas de casa. —Oh, Violet, eres buena conmigo. No te preocupes. —Extiende una mano arrugada para acariciar mi brazo. —Ahora, ¿qué hora es? No nos hemos perdido el baile, ¿o sí? Reviso uno de los cinco relojes en su habitación. —Son las 5:53. Deberíamos bajar ahora, probablemente. Helize revisa su reloj con ansiedad. —Oh, cariño. Quizás debería ir nuevamente al baño. No quiero tener un accidente. —Seguro —digo, y la conduzco de regreso adentro, resignándome a llegar cinco minutos tarde. Helize hace un sonido angustiado, y cambio el tiempo estimado a quince. Para cuando la llevo abajo hacia el comedor, han pasado diez y el baile acaba de comenzar. Helize inmediatamente empieza a tararear la vieja música romántica por encima del interfono. Las mesas han sido apartadas de la mitad de la sala y reorganizadas

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alrededor de los bordes. Las decoraciones naranja y negro adornan el área, y dos mesas largas están dispuestas con deliciosos refrescos. Ubico a Helize en la mesa junto a sus amigas, Mel y Gretchen, luego me apresuro hacia el vestíbulo. Zane está aquí, hablando con la insanamente sexy recepcionista Marissa. Ella está riendo con coquetería hacia él, y él le está sonriendo. Lucho contra la ola de celos y náuseas. Veo que Marissa no tienen ningún problema en vestirse de manera vulgar con esa servilleta negra transparente que tiene puesta. Zane mejor que no baje su mirada por su vestido. —Hola —digo vacilante, caminando hacia ellos. No puedo evitar sentirme como si estuviera interrumpiendo algo. —Hola para ti —dice Zane, lanzando esa sonrisa asesina hacia mí. Se ve fantástico y sexy en una camisa de vestir verde oliva y pantalones negros. —Oh, hola, Violet —trina Marissa en mi dirección mientras continúa apuntando sus alegres pechos hacia Zane—. ¿Este te pertenece? Obligo a mi cara a sonreír, pero elijo no responder semejante pregunta idiota. —Gracias por venir —le digo a Zane. —No tienes que agradecerme. —Solo me doy cuenta que está sosteniendo un ramo de rosas rojo sangre cuando me las entrega—. Feliz baile “de último año”, Violet. —Oh —jadeo, llevándolas a mi nariz. —Es tan dulce —suspira Marissa—. Desearía que alguien hiciera eso por mí. No arruines el momento, perra. —Gracias, Zane —digo, avergonzada de mi temblorosa voz.

—Uh, ven. El baile es en el comedor.

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—No hay problema. —Me guiña un ojo.

Excusándonos, me abro paso. Lo llevo directamente a la mesa de Helize y lo presento a las señoras sentadas allí. —Así que tú eres el joven que tiene a nuestra Violet toda nerviosa —declara Helize, estudiando a Zane con ojos penetrantes. Él echa un vistazo a mi dirección, mientras muero un poco por dentro. —Eso espero, señora —dice, tomando su mano. —¡Tan apuesto y alto! —Gretchen sonríe regordeta hacia nosotros—. Qué encantadora pareja que hacen. Entonces, ¿cuándo es la boda? Al principio, creo que está hablando de la boda de mi mamá, así que digo: —El treinta de noviembre. Los ojos de Helize se agrandan dramáticamente. —Violet, ¡¿vas a casarte?! —Sí... ¡¿qué?! Espera, no... Pero las damas escogen hacer oídos sordos en ese momento, y la cadena de chismes se activa. Helize sale disparada, rodando como en Rápido y furioso. Fantástico. La mujer no puede llevarse a sí misma un metro hacia el baño, y ahora es un cohete. Zane se está desternillando de risa mientras me pongo carmesí por la mortificación. Para cuando empiezo a dar la vuelta para presentarlo a los otros residentes y compañeros de trabajo, todo el mundo lo conoce como mi prometido. Zane se lo toma con calma, pero me siento terriblemente avergonzada. Claro, todos lo adoran, su rostro y encanto fácil garantiza su aceptación. Trabaja la habitación como un profesional. Mis compañeros de trabajo me llevan a un lado para para cantar sus alabanzas. hablar efusivamente de él, y Amy, una de las enfermeras, es preocupantemente gráfica

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Más tarde, Zane me saca a bailar. Nos unimos a unas parejas en la pista de baile. Me siento cohibida hasta que me estrecha en sus brazos y me mueve a un ritmo que no se puede enseñar. —Me gustan tus ancianos —dice en mi oído, enviando escalofríos por mi columna, y al hoyo de mi estómago. —También les gustas —digo. —Sin embargo —Zane avanza confiadamente—, alguna de las mujeres son descaradas como el demonio. Esta señora diminuta, juro que tenía brazos de pulpo. Una mano en mi camisa, una en mi trasero, y seis abajo en mis pantalones. Quería gritar pidiendo ayuda. —Oh, no. —Reí—. Debe haber sido Mary. Ella es como... acaparadora. —¿Bajita? ¿Peluca loca en forma de colmena, y un agarre como de pinza? No puedo ocultar una sonrisa. —Es ella. —Sí, podrías querer pensar en mantener un ojo puesto en ella debido a eso, maldición. Zane tiene el ceño más irresistible en su cara ahora mismo. Acaricio su pecho. —Oh, ¡pobre nene! ¿Te lastimó? Sonríe y me gira expertamente al compás de la música. —Algo así. Podría necesitar terapia. Para deshacer esos dolorosos recuerdos. ¿Conoces a alguien que pueda ayudarme? Finjo pensar. —Probablemente podría empezar a salir con mi consejero escolar, el Sr. Bob. —Así que va a ser así, ¿eh? —Zane me mira con una expresión astuta en su demasiado apuesto rostro—. Y yo que iba a darte algo. —¿Qué? —digo con sospecha.

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—Es una sorpresa —dice—. Revisa el bolsillo de mi pantalón. Resoplo. —Sí, correcto. He escuchado eso antes. —Sí, ¿eh? La canción termina y Zane me saca a un costado en un pequeño rincón junto a la chimenea. La ubicación ofrece un poco de privacidad de todos los demás, y me pregunto qué tiene Zane bajo la manga. Probablemente algo sucio, conociéndolo. —Vamos, Violet —se burla de mí—. Revisa mis bolsillos. Te daré una pista: está en el izquierdo. Lo miro con sospecha. Espera, manteniendo sus brazos a los costados, invitándome a que busque. Bueno, está bien. Si Mary puede hacerlo, también yo. Doy un vistazo rápido alrededor. Nadie está mirando en mi dirección, así que con cautela meto la mano en el bolsillo izquierdo de sus pantalones. —Juro por Dios, si haces una pequeña queja, traeré a Mary y su agarre de acero para aquí —lo amenacé. Simplemente sonríe. —Lo prometo, ni siquiera lo disfrutaré. Tanto. Mis dedos no llegan muy lejos antes de encontrar algo duro. ¡No, no eso! Frunciendo el ceño, saco la caja celeste del bolsillo de Zane. Uhm. Dice Tiffany & Co en el frente. Sostengo la caja como si fuera una bomba. Es chata y en forma de cuadrado. La miro insegura. —¿Qué es? Zane sonríe burlonamente.

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—Es una caja. Ábrela. Parpadeo rápidamente por demasiado tiempo. Luego empujo la caja a su pecho. —Lo que sea, no puedo aceptarlo. Estoy segura de que es demasiado costoso. Zane suspira. —Violet —dice pacientemente—. Sabes que me lo puedo permitir. Intenta entregármelo, pero retrocedo, mi corazón latiendo con rapidez. Porque realmente quiero abrir la caja. Zane agarra mi mano y pone la caja en ella. —Estás empezando a enojarme —dice—. Si no lo aceptas, lo tomaré como un insulto. Vamos, no es la gran cosa. Me está mirando expectante. Ahora me siento completamente ingrata. Bueno, ¿no daña mirar, cierto? Sintiéndome increíblemente cohibida, abro con cuidado la caja. Dentro, encuentro una bolsita suave con cordón, y...

¡Oh, vaya!
Con mucho cuidado saco un brazalete de brillantes diamantes. Dispuestos sobre platino, los diamantes alternaban de tamaño y forma. Es hermoso. Está en la punta de la lengua el preguntar si es real, ¡pero claro que lo es! —Esto es... vaya, es impresionante, Zane —digo sin aliento—. ¡Pero es demasiado! No puedo... sabes que no puedo aceptarlo... —Sí, puedes. Toma el brazalete de mi mano y lo sujeta alrededor de mi muñeca. Mi piel hormiguea ante el delicado peso. Estoy fascinada por la manera en que los diamantes atrapan la luz y la refractan en diminutos destellos. La voz divertida de Zane rompe mi trance.

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—Ahora voy a tener que salvarnos de un montón de problemas diciéndote, no voy a aceptarlo de vuelta, y si intentas rechazarlo, me vas a enojar mucho. Así que adóralo. —¡Oh, lo hago! ¡Es hermoso! Pero... —Entonces eso es todo. De nada. Agarro su camisa y tiro de él hasta mi altura. —Gracias —susurro. Luego lo beso. Largo, caliente y con dureza. Nos apartamos, sonriendo. —Entonces —digo, pasando mis dedos por encima de su mandíbula bien definida—. ¿Esto significa que tengo que usarlo? Zane inclina la cabeza a un costado, fingiendo considerarlo. —Sí, eso creo. Le sonrío. —De todos modos, iba a hacerlo. —Lo sé. Bien, ahora es el momento perfecto para preguntarle sobre nosotros. Respiro hondo. —Lamento interrumpir.

¡Grr! Es Marisa y su vestido de fulana.
—¡¿Qué?! —espeto—. Quiero decir, ¿qué? Ella retuerce un mechón de su rubio cabello. —Entonces, Gil sigue molestándome por un baile, y sabes lo pervertido que es, ¿cierto, Violet? Bueno, dije que le había dicho a Zane que bailaría con él. Así que ¿puedo tomarte prestado por un rato Zane? —Ella parpadea distraídamente hacia él —. ¿Está bien?

¡¿En serio?!

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Zane me mira inquisitivamente, una ceja levantada. No digo nada. De hecho, mi boca está cerrada con llave. Pero Marissa toma mi silencio como un sí y chilla como un cerdo. Agarra el brazo de Zane, llevándoselo. Él mira hacia atrás con un encogimiento de hombros.

Está bien, Violet. Cálmate. Mira los brillantes diamantes.
No está funcionando. Me escondo detrás de una columna y miro a mi cita y a la recepcionista, bailando como si fueran una pareja en una competición televisada. No, gente, ¡no los aplaudan! Si no fuera por Marissa, sería puro placer observar a Zane. Sus movimientos son profesionales y sin esfuerzo, y me doy cuenta de que debe haber recibido capacitación. —Está lleno de sorpresas —le digo a mi brazalete. Por cierto, el brillo de un diamante llama la atención de cualquier mujer, independientemente de su edad. Diablos, Adele lo ve a través de la habitación, y ella está legalmente ciega. Mis ancianas están oh y ah por los brillos de mi muñeca. Mientras tanto, estoy viendo a Zane girar a la ramera de Marissa en la canción más larga jamás oída.

¡Ugh! Siempre odio ser la celosa. ¿Cómo se lo tomaría si bailara con algún chico sexy? De
hecho... Exploro la zona, pero el sujeto sexy más cercano que puedo encontrar es Raquel, la de cabello corto, quien trabaja en el turno noche. Ella está usando pantalones está noche. ¿Quizás desde atrás...? Bien, no. Intento convencerme de ser racional, y disfrutar la noche. Sé que estoy siendo estúpida. No puedo parar. Bailo con los residentes en las sillas de ruedas, sosteniendo sus manos e intentando no pegar un brinco cada vez que sus pies impactan en mis tobillos una vez más. Zane les da a unas cuantas ancianas la emoción de sus vidas, girándolas en la pista de baile. Ellas respondan con entusiasmo, sé que va a haber un montón de huesos doloridos por la mañana.

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Son casi las ocho. Helize quiere que la lleve arriba, así que le digo a Zane que volveré en unos minutos. —Bueno, Helize, fuiste la reina del baile —digo mientras la llevo al elevador—. ¿La pasaste bien? Ríe cansadamente, aferrándose a un colorido ramo de flores de papel en su regazo. —No sé respecto a lo de “reina del baile”, pero me divertí. Me alegró conocer a tu muchacho. Sabes, me recuerda a un viejo novio mío. Charlie era su nombre, aunque no era tan guapo como tu Zane. Sin embargo, era encantador. A todos les encantaba. Podía iluminar una habitación como nadie. —¿Oh, ¿sí? Entonces, ¿por qué no te casaste con él? Tengo que esperar a que Helize abra la puerta antes de responderme. Enciendo la luz y la llevo adentro. —Porque todos lo amaban —contesta simplemente—. Y él amaba a todos. ¡El mujeriego más grande que conocí! —Oh —murmuré con amargura. Helize me lanza una mirada astuta. —Tienes que verlos como un halcón cuando ellos son tan guapos y encantadores, Violet. Recuérdalo. —Definitivamente lo haré. —Buena chica. —Acaricia mi mano—. Eres una joven muy hermosa y maravillosa. Ustedes hacen una fantástica pareja. Solo asegúrate de proteger tu corazón, ¿me escuchas? Me agacho y le doy un ruidoso beso en la mejilla. —Te escucho, abuela. Se ríe a carcajadas y empieza a dirigirse al baño. —Envía a Liz a ayudarme, ¿sí, querida? Estoy lista para irme la cama ahora.

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—Buenas noches, Helize —digo, cerrando la puerta detrás de ella. Sus advertencias hacen eco en mi cabeza mientras tomo las escaleras para bajar. Me encuentro con Liz en el vestíbulo en mi camino para encontrar a Zane, y la dejo saber sobre Helize. Me lo agradece, y también me felicita por mi compromiso con un super bombonazo. ¿Dónde está Zane? Miro en todas partes, incluyendo la cocina y las tres habitaciones desocupadas de la planta baja. Con el corazón hundido, noto que Marissa también falta. Luego Gina, la directora de actividades, menciona que los vio afuera.

Oh, en serio.
Con el pulso tronando, me dirijo al estacionamiento, donde están los autos de los empleados. ¿Adivina qué encontré? Zane, apoyado contra el pequeño auto deportivo de Marissa, y la muy zorra parada muy cerca frente a él. Mientras observo, ella se pone de puntillas y lo besa en la mejilla. Comparten una risa íntima y luego Marissa sube al auto. Zane se aparta mientras ella se va, y la observa irse manejando. Tan. Enojada. Cruzándome de brazos sobre el pecho, me muevo hasta su línea de vista. Estoy temblando. Espero que no lo note. —Ahí estás —dice, caminando hacia mí—. Te estaba buscando. —¿En serio? ¿Estabas buscándome aquí afuera en el estacionamiento cuando te dije que iba arriba con Helize? Zane va a agarrarme la mano, pero la retiro. Frunce el ceño ligeramente. —¿Qué pasa contigo? —Nada —digo—. ¿La pasaste bien con Marissa? —En realidad no. Solo caminé hasta su auto porque tenía miedo de salir sola.

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Miro en torno al estacionamiento bien iluminado, a la puerta del edificio, literalmente a un metro y medio. —Uh huh —digo, mis palabras derraman sarcasmo—. Eso es totalmente creíble. Zane suspira casi imperceptiblemente, mesándose el cabello. —En realidad no. Solo quiso insinuarse. Mi sangre se vuelve hielo, mientras la cima de mi cabeza explota. —¡Esa perra hipócrita! —Eso lo resume todo. —Oh, ¿sabes qué? ¡Ni siquiera! ¡La estuviste animando toda la noche! —estallo, lanzando mis brazos en el aire. Zane me mira con incredulidad. —¿Estás bromeando? —¡Pasaste más tiempo con ella, mirando más su vestido que conmigo! Hace un bajo sonido exasperado en su garganta. —Estaba intentando ser “agradable” —gruñe—. Nunca la toqué. Y, sí, miré, ¡ella se estaba empujando en mi cara! Solo “miré”. ¿Desde cuándo es un crimen? Más habla, más enojada me pongo. Siento a una especie de presa dentro de mí romperse, y una neblina roja tapa mi visión. —Sí, gracias a Dios que no es un crimen, ¡porque estarías encerrado de por vida! Zane me mira con recelo. —¿Acaso quiero saber de qué estás hablando? —¡Como si no lo supieras! —chillo—. Lo sabes, con todas las chicas que coqueteaste frente a mí, tengo que preguntarme ¡cuántas más hay cuando no estoy cerca! Zane está empezando a parecer como si tuviera un dolor de cabeza.

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—Espera, a ver si entiendo. ¿No quieres que mire o que hable con otras chicas? Puedo escuchar cómo suena, realmente puedo. Solo pareciera que no puedo detener el tren loco en que se ha vuelto mi boca. —Tienes razón —le digo—. Puedes hacer lo que quieras, duerme con todas las recepcionistas zorras que quieras... —Violet. —Zane me agarra. Me retiro furiosamente. —Porque no somos nada el uno para el otro. Solo porque me hayas dado un brazalete de diamantes no quiere decir ni una maldita cosa. Probablemente los entregas como caramelos. Aunque, puedes tenerlo de regreso. ¡No lo quiero! Voy a sacarme el brazalete así puedo tirárselo.

¡Maldito broche!
Intento por medio minuto conseguir sacarme la maldita cosa. Frustrada, suspiro explosivamente y miro a Zane. —Bien, ¡supongo que te lo mandaré por correo! Me doy la vuelta y me marcho pisando fuerte. Solo doy un par de pasos cuando Zane me agarra por detrás, atrapando mis brazos contra mis costados. Me sujeta firmemente contra su cuerpo mientras lucho inútilmente. —Entonces... ¿qué? ¿No quieres verme más por algo que “piensas” que hice? Su cálido aliento hace cosquillas en mi cuello. —Sí —espeto. ¿Puede sentir a mi corazón latiendo alarmantemente rápido? Espero que no. —No lo creo —susurra Zane—. Llámame cuando haya pasado tu rabieta, niñita. Me pongo rígida de enojo. Hace un camino de besos por mi cuello antes de liberarme. Mi cuerpo ya extraña su fuerza y calor. Le digo que se calle. Dándome la vuelta, le enseño el dedo medio con ambas manos. —

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—¡No contengas la respiración! —grito. Sí. Como una niñita.

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Capítulo 19
Traducido por Lizzie Corregido por obsession

—A
quitarme... esa cosa. Lauren suspira. —¿Violet? —¿Sí?

Así que, para recapitular, Zane te da rosas y un maldito “brazalete de diamantes”... ¿y lo acusas de engañarte? Y después ¿le arrojas el brazalete a su cara?

—Uhm. No. No pude quitarme el brazalete. Estaba oscuro y no podía...

—¿Puedes venir aquí para que te pueda golpear con algo? —Está bien —le digo en voz baja—. Golpéame duro, ¿bien? Me lo merezco. Estamos en la cocina de Lauren en estos momentos. Lauren está haciendo pan de calabacín mientras alimento a bebé Brianna con algo de puré de guisantes verdes, o algo así. Brianna tiene un resfriado y se mantiene estornudando papilla verde sobre mí. Me imagino que es una especie de castigo kármico por la estupidez. Ya han pasado dos días. No he hablado con Zane, y él no me ha llamado o enviado mensajes de texto. No sé por qué pensé que vendría persiguiéndome. Él no es para nada de ese tipo.

—Entonces, ¿por qué no lo llamas y te disculpas? Eso hace que el fuego suba de nuevo.

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Lauren mide una taza de azúcar y la vuelca en un tazón grande.

—¡Por qué! Marissa estaba coqueteando con él, ¡y él probablemente la estaba alentando! —¿Lo viste coquetearle? —pregunta prácticamente—. ¿La tocó? —No, ¡pero estaba sonriendo y hablando con ella! Lauren sólo me mira. Me abofeteo a mí misma en la cara. Bebé Brianna ríe con ganas, escupiendo gotas en mi cabello. Pongo cara de asco, y se ríe más fuerte. Los bebés son tan simples. —No lo entiendes —le digo a Lauren, mientras limpio los guisantes de mi cabello con un paño húmedo—. Las chicas están “siempre” alrededor de él, ¡eso es tan molesto! —No puede evitarlo —señala Lauren. Ella está agitada ligeramente en su esfuerzo en revolver sus ingredientes—. Los chicos te miran y están alrededor de ti todo el tiempo. ¿Tomas a alguno de ellos como oferta? Suspiro con fuerza. —No, ¡pero no es lo mismo! Me refiero a todas ellas. ¡Además, los chicos nunca están alrededor de mí cuando estoy con Zane! Me siento como la triste pequeña mujer de una celebridad. Nuestro balance de poder es muy desigual. No me gusta sentir inseguridad en la relación. Y, sí, ya sé que estoy probablemente mal aquí, pero aún así... ¡me molesta! —Uf, ¿puedes comprobar el estante de las especias a ver si tenemos canela? que sé hacia dónde va esto, ¿confías en él? Lo considero. ¿Confío en Zane? Le dije mucho sobre mí misma, cosas que nunca he compartido con nadie más excepto Lauren. También sé que si lo necesitara, él estaría allí para mí. Pero... ¿confío en que él no vaya romper mi corazón? Yo simplemente no lo sé. Compruebo el estante por la canela, pero no encuentro ninguna. —

Lauren empuja un mechón de tenue cabello rubio a su espalda con el antebrazo—. Creo

Ella se ve confundida. —¿Estás hablando de la confianza o la canela?

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—Nada —le digo a Lauren.

—Sí —le digo. Me acerco a bebé Brianna y la levanto—. Vamos, nena. Vamos a limpiarte. —Ella sonríe desdentadamente hacia mí, y yo la abrazo contra mí, con la cara cubierta de guisantes y todo. —¿Vas a llamarlo? —Lauren quiere saber. —No —le respondo—. Pero probablemente lo veré mañana si viene a la cena por la fiesta que mamá está teniendo. —¿Qué vas a decirle? Miro mi hermoso brazalete de brillantes. Brianna está usándolo como anillo de dentición. —No lo sé —suspiro—. Simplemente no lo sé. Así que mamá invitó a Jane y a algunos otros amigos a cenar esta noche. Yo la escuché en el teléfono pidiendo que Zane venga, pero ella me agarró espiando antes de que pudiera oír su respuesta. No creo que él vaya a venir todo el camino hasta aquí por alguna tonta fiesta. ¿Por qué iba a hacerlo? Y él me odia, así que... ahí lo tienes. Él no va a venir. Aun así, tengo un cuidado especial para vestirme esa noche. Estoy usando una blusa ceñida de color rosa y unos ajustados pantalones negros con los que sé que mis piernas se ven interminables. Me gustaría usar mi brazalete, pero no puedo hacerlo delante de mamá. Me puedo imaginar cómo iría esa conversación. Estoy poniendo mi cabello recogido en una cola de caballo cuando ella asoma la cabeza en mi habitación para dejarme saber que los invitados están llegando. Bien. Yo puedo hacer esto. Si Zane viene esta noche, voy a estar fresca y tranquila y le ofreceré un disculpa adulta, nada demasiado efusivo. Entonces, el balón estará en su cancha. Fresca y tranquila. Bien.

nerviosamente. Ella todavía se siente culpable por toda la cosa de engañar a mamá, y me preocupa que un día ella vaya a dejar escapar la verdad. Pienso en dibujar una línea a

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Voy abajo para saludar a los invitados. Le doy un abrazo a Jane, y ella se agita

través de mi garganta en advertencia silenciosa, pero me parece un poco demasiado. Le sonrío educadamente a los demás invitados, no viéndolos realmente. —Me gustaría que Bill pudiera estar aquí hoy —está diciendo mamá a sus amigos—. Pero conocerán a su hijo, Zane. Debería estar aquí en cualquier momento. Como si fuera una señal, el timbre de la puerta suena. Mamá me pide que lo atienda, y yo la miro vagamente. Ella tiene que pedirlo de nuevo antes de que finalmente empiece a moverme. Aquí vamos. Pongo una sonrisa neutral en mi cara antes de abrir la puerta. Zane se encuentra en el otro lado. Y él no está solo.

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Capítulo 20
Traducido por Jo Corregido por Lizzie

terciopelo la hacen ver romántica y un poco bruja. Puedo solo decir que es el tipo de chica relajada que los chicos encuentran sexy. —Hola, Violet —dice el imbécil con su media-sonrisa—. ¿Podemos entrar? —Oh, ¿por qué no? —murmuro, moviéndome a un lado. Cierro la puerta con fuerza detrás de ellos. —Así que, tú eres Violet —dice la nueva novia de Zane con una sonrisa conocedora hacia él. —Supongo. Mamá entra a la habitación y se dirige directo al abrazo, por supuesto. —¡Zane! ¡Estoy tan feliz de que pudieras llegar! —Gracias por invitarme. —Zane se endereza y hace gestos hacia la chica —. Lily, esta es la vieja amiga de la que te estaba contando, Jenna. Jen, esta es Lily, la futura esposa de mi padre. —Gracias por dejarme unirme —dice Jenna-Jen con dulzura, sacudiendo la mano de mamá. —Para nada, estamos feliz de tenerte —replica mamá con entusiasmo—. Es tan agradable conocer un amigo de Zane. Oh, esta es mi hija, Violet.

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e pie junto a Zane está una chica bonita de cabello oscuro, probablemente cerca de su edad. Ella es baja y solo un poco rellenita, pero con ojos del color de esmeraldas. Su suéter verde y larga falda de

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Jenna se gira hacia mí con sus adorables ojos verdes. —Es genial finalmente conocerte. He escuchado tanto de ti. Fulmino con la mirada a Zane, instantáneamente paranoica. ¡¿Así que le ha estado hablando a su pequeña novia acerca de mí?! ¿Le dijo cuán inmadura soy? Él parece entretenido por mi reacción. Se inclina para murmurarle algo en la oreja de la querida Jenna. Sus ojos se ensanchan y ella asiente con rapidez. Mamá finalmente siente la tensión en la habitación y está confundida por esta. Ella me levanta sus cejas, intentando descifrar mi expresión tensa. Sacudiendo su cabeza, nos arrea a la habitación de estar con los otros invitados. Me mantengo en el lado opuesto de la habitación de la pareja feliz, forzando a la pobre Jane a una intensa conversación sobre la televisión de realidad. No puedo resistir echar un vistazo a Zane y Jenna, sin embargo, y me hace apretar mis dientes verlos hablando con tanta familiaridad. ¡Cómo se atreve a traer una chica aquí! Quiero decir, ¿en serio? ¿Después de lo que pasó? ¿Está intentando restregarlo en mi rostro, o qué? Grr… Hago un buen trabajo evitándolos hasta la cena. Como la suerte lo quería, se sientan justo en frente de mí. Me alterno entre querer derretirme en mi asiento y desaparecer, y querer lanzar mis arvejas hacia ellos con mi cuchara. Afortunadamente, decido que ambos deseos están por debajo de mí. Puedo ser una adulta acerca de esto. Así que, trajo otra chica luego de que acabamos de tener una pelea sobre él siendo un enorme coqueto, regalador, bailador de recepcionista, con trucos bajo la manga, hijo de… Bien, ¿sabes qué? Nunca dijimos realmente que estábamos oficialmente juntos. Así que, puede hacer lo que sea que quiera. Y también yo. Me giro al chico apuesto junto a mí y comienzo una aburrida conversación sobre el clima. Chico Lindo parece emocionado porque le esté hablando, y él es agradable. también. Mientras tanto, resisto la tentación de mirar a Zane. Llegamos al tópico de la música, y resulta que le gusta Aiden Cross, y los Mc Pigs

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Bueno, no la resisto muy bien. A escondidas lo miro por el rabillo de mi ojo. ¿Adivina qué? ¡Ni siquiera está mirando hacia acá! Está hablando con una mujer de aspecto mayor sentada a su otro lado. Creo que su nombre es Lorraine, una de las viejas co-trabajadoras de mamá. Están teniendo un buen momento riendo sobre algo. Yo, ¿tal vez? No, estoy siendo paranoica. —… así que, ¿crees que quisieras ir? ¿Conmigo? —está diciendo Chico Lindo. —Lo siento, ¿qué? —Vuelvo a sintonizarlo, con una sonrisa de disculpas en mis labios. Chico Lindo se aclara la garganta nerviosamente. —El baile el sábado. Crees que quisieras ir… ¿conmigo? Nuestra escuela realmente va en grande por los bailes. Escuché que una vez, rentaron una pista de hielo, y los chicos estaban solo patinando y bailando… ¿no suena asombroso? —Oh, sí —digo, incómoda, luchando incómodamente en mi asiento —. Pero no voy realmente a bailes, y mi agenda está llena, con la escuela y el trabajo. Chico Lindo se ve tan decaído, comienzo a sentirme realmente mal. —Oh —dice—. Eso está bien. Realmente no creí que alguien tan linda como tú me diría que sí a mí, pero creí darle una oportunidad. Ohh. Me siento aún peor, especialmente desde que lo estoy usando para poner a Zane celoso. No dolería ser más agradable acerca de mi rechazo. —Uhm —comienzo a decir—. ¿Cuándo dijiste que era? —Bueno, sábado, pero ellos también… —Oh, muy malo. Trabajo los fines de semana. Completamente habría ido de otro modo. —¿En serio? —Chico Lindo de pronto se alegra de una manera que realmente no me gusta—. Eso es genial porque iba a decirte que tienen el baile de otoño al que completamente meternos! Mi hermano mayor es amigo de la banda. podemos ir el viernes antes. Es de hecho solo para el último año, ¡pero puedo

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—Oh, no… quiero decir… —Bajo mi voz y lo miro con sospecha—. Espera, ¿qué dijiste acerca de la cosa de último año? —Bueno, es solo para el último año, pero… —Bueno, ¡ustedes se ven como si estuvieran pasándolo bien! Una sonriente mujer de cabello rubio baja entre nosotros, palmeando a Chico Lindo en la espalda. Ella tiene ese estilo de mamá futbolera en ella, y no me gusta la manera en que me está mirando con ese brillo especulador en sus ojos. —Oh, sí, mamá —dice Chico Lindo con emoción—. ¿Adivina qué? ¡Violet va al baile conmigo! —¡Oh, Jakey! —exclama ella tan, tan fuerte—. ¡Vas a tu primer baile de primer año, y con una mujer mayor!

¡¿Primer año?!
He perdido mi habilidad para pestañear. Miro de cerca a Jakey por primera vez. Suave piel delicada sin rastro de vello facial, leves marcas de lo que asumo es un episodio de acné en la frente… incómodo, mirada de cachorrito, general… Oh. —Violet —llama mamá desde su asiento en la cabecera de la mesa —. ¿Te escuché bien? ¿Vas a un baile de escuela? —¡Con Jakey! —anuncia con orgullo la mamá futbolera —. Es su primer baile, no es eso dulce. ¡Estoy segura de que conseguirá muchos puntos apareciéndose con una nena ardiente como Violet! —Mamá —gruñe Jakey, avergonzado.

No lo hagas, Violet. No mires a Zane. No…
Lo hago.

contenida. Él me levanta sus cejas como: ¿En serio, Violet?

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Nuestros ojos se encuentran. Sus ojos marrones oscuros están brillantes con risa

Estoy siendo castigada, ¿cierto? Debe ser eso. Esto es lo que obtengo por ser una tonta chica celosa. Con las mejillas en llamas, me niego a levantar la mirada por el resto de la comida. Jakey actúa como si estuviéramos saliendo y desliza un brazo posesivo a lo largo de la parte superior de mi silla. Mientras tanto, Jenna decide aderezarme con preguntas: dónde trabajo, a qué escuela voy, qué me gusta hacer para entretenerme, etc. Por el otro lado, ella ya parece saber un horrible montón acerca de mí. Está genuinamente interesada, y me encuentro queriendo saber acerca de ella también. —Zane y yo nos conocemos desde hace tiempo —dice Jenna, empujando su brazo. Él sonríe, pero no dice nada—. Él siempre era el chico más ardiente en la escuela, y yo era solo la chica regordeta que salía con él. Y ahora míralo, un… —Dolor en el trasero —interrumpe suavemente Zane—. Estoy seguro de que Violet estaría de acuerdo. —Lo estoy, y lo eres —digo fríamente. Jenna ríe, empujando su largo cabello detrás de una oreja. —Eso es cierto, díselo. Este chico aquí está acostumbrado a obtener todo lo que quiere. —Bueno, no todo. —La mirada intensa de Zane se sostiene en mí—. No todavía. Nos miramos fijamente el uno al otro por infinitos segundos. ¿Por qué estar cerca de él tiene que sentirse así, una combinación de placer aplastante y dolor sofocante? La intensidad de mis sentimientos por él me asustan, y la manera en que me está mirando ahora… es como si estuviera leyendo mis pensamientos. Una mano en mi muslo rompe mi trance inducido por Zane. Fulmino con la mirada a Jakey y empujo su mano fuera de mí. Él me da una enorme sonrisa de dientes separados como respuesta. Lo ignoro. —Así que, Jenna —digo—. ¿Vives en L.A.?

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—No, estoy actualmente en la ciudad por unos días para visitar amigos, luego estoy de vuelta en la buena NYU. Sin embargo, puedo considerar mudarme de vuelta si puedo estar en el Jacuzzi de Zane toda la noche como lo hemos estado haciendo. Ella le sonríe a él, y yo vomito un poco.

¡¿Qué?!
Quitándome la mano merodeadora de Jakey de nuevo, pregunto en una voz ahogada. —¿Te estás quedando con Zane? —Ni siquiera miro en su dirección. —Sí. ¡Él es el mejor! Estarías tan celosa si supieras cuán suave es su cama. ¿Su cama? Oh, Dios. Puedo sentir la sangre salir de mi rostro. Finalmente miro a Zane, incapaz de hablar, o moverme. Él ve mi expresión afectada, y sus ojos se ensanchan. —Jen. Le estás dando la impresión equivocada a Violet. —¿Huh? —Jenna frunce el ceño, y se gira hacia mí. Parece repetir mentalmente sus palabras. Finalmente, jadea—. ¡Oh, no, no es como suena! ¡Me refería a su cama de invitados! ¡Lo siento! No es así con nosotros. Nunca lo ha sido. No sé qué pensar o decir, así que no digo nada. Hay una buena oportunidad de que reviente en lágrimas. Atontada, remuevo la mano de Jakey de mi rodilla. —Violet —dice suavemente Zane, serio—. Somos solo amigos, te lo prometo. —Sí. —Se une Jenna. Sus grandes ojos verdes de pronto brillan—. Además, sucede que sé como un hecho de que Zane, aquí, está estúpidamente loco por alguna chica ardiente cuyo nombre es el de una flor. Sorprendida, miro a Zane. Una cautelosa esperanza florece alrededor de mi pecho. Él mira la mesa, sacudiendo su cabeza levemente. —Gracias, Jenna. ¿Cuándo te vas a casa de nuevo?

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Ella solo ríe. —Oh, relájate, Zane. Te estoy haciendo un favor. En serio, sin embargo, ustedes dos necesitan tanto tener una conversación. Le sonrío débilmente. —Si no nos matamos el uno al otro primero. —Sí, él tiende a tener ese efecto en las personas. —Estás realmente abusando de tu bienvenida aquí. —Oye —dice Jenna—. Tú eras el que quería que la conociera. —Sí, esa fue una idea estúpida. —Zane de pronto se inclina a través de la mesa —. Tócala una vez más, y te romperé el brazo. Primero estoy sorprendida porque creo que me está hablando a mí, pero entonces siento una mano alejarse lentamente de mi pierna. Los ojos de Jakey están amplios y asustados mientras traga por la oscura violencia en el rostro de Zane. Caray. Tal vez intentar ponerlo celoso no es una buena idea después de todo. Para el final de la cena, Jakey susurra en mi oído que no puede verme más, y sin demora me des-invita del baile. Entonces, asegurándose de que Zane no esté observando, pregunta si puede tomar una foto de mí con su teléfono. Poso con la sonrisa más tonta de boca abierta que puedo hacer. ¡Aun así toma mi foto! Bueno, no creo que estuviera apuntando el lente hacia mi rostro. Eww. Justo después de la cena, me excuso para ir al baño. Creo que mi periodo acaba de empezar (¡es temprano!) y tengo razón. Ugh. Después de que me limpio, vuelvo abajo, determinada en encontrar a Zane y disculparme. Todavía me quema pensar en otras chicas lanzándose a él, pero supongo que es poco realista de mí esperar que las empuje lejos con un “¡blah!”.

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Me encuentro con mamá abajo. En seguida me pregunta si estoy realmente saliendo con un chico de primer año. Pongo mis ojos en blanco. —No, eso fue un enorme malentendido. Ella se ve aliviada. —Oh, gracias a Dios. Estaba comenzando a preguntarme si estabas poniéndote desesperada. Porque el hijo de Barbara es un poco niño, y puedes hacerlo mucho mejor. Tengo que reír con su tono serio. —Gracias, Lily. —De nada, niña. Y llámame mamá. Oh, ¿puedes hacerme un favor y empezar una jarrs de café? —Cualquier cosa por ti, madre, querida. Ella palmea mi mejilla y me agradece. Camino lentamente a la cocina, esperando encontrarme con Zane, pero no hay suerte. Todavía no sé qué pensar acerca de Jenna. ¿Cómo no sabía sobre ella, pero ella sabe todo acerca de mí? ¿Y siquiera tengo derecho de estar enojada por estarse quedando con él? Pienso en enviarle un mensaje a Lauren por un consejo, pero Lauren nunca ha estado en una relación antes, así que es como si fuera el ciego guiando al ciego. ¿Tal vez podría preguntarle a Kim? Ella definitivamente tiene un montón de experiencia con relaciones, habiendo estado en docenas. O tal vez debería postear anónimamente en internet. Hmm. Estudio mis opciones mientras enciendo la cafetera. Matt era amigo de muchas otras chicas, y nunca me importó, hasta que me engañó, eso es. Pero con Matt, nunca sentí esa conexión —o atracción que detiene mi corazón— que tengo con Zane. Él realmente solo… ¿qué es eso en el suelo?

como un diamante de imitación. Me pregunto cómo llegó aquí, y a quién le pertenece.

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Me agacho para examinar el pequeño objeto brillante pegado a la baldosa. Se ve

Mientras estoy preguntándome estas cosas, escucho la puerta abriéndose. El sonido de la risa de Jenna me congela en el lugar, y levanta mis vellos de la nuca. —De ninguna manera en el infierno —está diciendo Zane—. Pero aún así están encima de mí acerca de eso. Escucho un sonido sordo en la encimera sobre mí. Están de pie justo al otro lado. Me apoyo contra un gabinete, orando porque no vengan alrededor. —Ohh, ¡pobre bebé! Debe ser difícil ser un hombre querido. ¿Así que definitivamente lo rechazarás? —Sí. —Así que nada de cambio de carrera para ti después de todo, ¿huh? ¿Cambio de carrera? Zane nunca me mencionó nada de eso. Escucho de cerca, celosa del conocimiento interno de Jenna. —Y no puedo creer que no se lo hayas dicho —está diciendo Jenna. Mis orejas se levantan—. Amigo, eso es tan malo. ¿Dicho a quién? ¿A mí? Zane parece suspirar. —Es complicado. Sé lo que estoy haciendo. Ella hace un sonido de chasquido. —Si tú lo dices. Pero ella se va a enterar eventualmente. Hay una pausa donde imagino a Zane pasando sus manos a través de su cabello. —Lidiaré con eso —dijo cortante—. Vamos, encontremos a Violet. Sostengo mi respiración mientras escucho sus pasos alejarse. Cuando escucho la puerta cerrarse, suspiro con alivio.

¿Era acerca de mí? Si no, ¿entonces quién? De cualquier manera Zane me está escondiendo algo. ¿Qué? ¿Y qué hago con eso? De ninguna manera voy a admitir que estaba escuchando.

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Me derrito al suelo, de espaldas contra la encimera. Bien, ¿de qué se trataba eso?

Mi corazón se hunde mientras absorbo todo. No puedo confiar en él, sin importar cuánto quiera. El sonido de personas entrando a la cocina me saca de mis pensamientos. Antes de que pueda reaccionar, extraños sonidos de gemidos y risitas sin aliento suenan desde el otro lado de mi encimera. —Oh, Grant —suspira una voz familiar. Salto de pronto, incapaz de creerle a mis oídos. ¿Adivina lo que veo? Jane, atrapada en el abrazo de algún hombre de mediana edad quedándose calvo que estoy bastante segura que está casado. —¡Jane! —jadeo. Ambos gritan un poco y se separan, con los ojos amplios. —¡Violet! —jadea Jane, sosteniendo una mano contra su corazón. —Creí que eras lesbiana —suelto sin pensar. —No es lo que… ¿qué? ¿Por qué pensarías que soy lesbiana? —Oh… —Me encojo de hombros—. No importa. Debo irme. Salgo corriendo. ¡Las cosas de las que te enteras cuando te quedas en el suelo!

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Capítulo 21
Traducido por Teffe_17 Corregido por Lizzie

E

ncuentro a Zane y Jenna diciendo sus agradecimientos y despedidas a mamá. Trato de captar la atención de Zane, pero Jenna acaba tirando de mí hacia un lado.

—Violet —dice con una sonrisa—. Me alegra que por fin llegué a conocerte. Espero que podamos pasar más rato juntas la próxima vez que esté en la ciudad. Vacilo, mirándola a sus preciosos ojos verdes. —Sí, eso sería... raro. Ella se echa a reír. —Un poco, ¿eh? —Lo siento. Es sólo que Zane nunca te ha mencionado, o dijo que había alguien quedándose con él. Nunca he estado en su casa de Los Ángeles —murmuro en una agitada explosión de palabras. —Oh, no, totalmente lo entiendo —asegura Jenna, acariciando mi brazo—. Yo solo como que me presenté en su puerta una noche, ¿sabes? Es una larga historia. De todos modos, solo quería hacerte saber que Zane y yo solo somos amigos. No tienes absolutamente nada de qué preocuparte conmigo. —Oh, bueno... gracias.

saltaría a la oportunidad. —Ella se ríe y rueda los ojos—. Pero una vez que Zane te coloca en la “zona de amigos” estás allí de por vida.

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—Ahora, no voy a mentir y decir que si él alguna vez quisiera algo más, no

—De hecho —le digo—. Él y yo empezamos como amigos. Jenna solo sonríe. —Créeme, Violet, yo sé que es un hecho que nunca estuviste en peligro de ser puesta en la “zona de amigos”. Eso fue solo Zane tratando de ser un caballero, por una vez en su vida. Pienso en esa noche en la piscina, y no puedo evitar sonrojarme. —¿De verdad? —murmuro—. Cuéntame más. —Oh, no, no. —Jenna mueve un dedo hacia mí—. Pero voy a decir esto. Echa un vistazo por encima del hombro para asegurarse de que Zane todavía está ocupado con mamá. Luego se inclina cerca con complicidad. —Zane ha estado con muchas mujeres, ¿sabes? Muchas. Es como si, él literalmente puede conseguir cualquier chica que quiera. Como súper modelos, y… —Está bien, Jenna —interrumpo rápidamente—. A donde quiera que esto vaya, ve más rápido. Ella encorva sus hombros tímidamente. —Correcto. Lo que estoy tratando de decir es que yo nunca he oído a Zane hablar sobre cualquier chica antes, de la manera en que lo hace de ti. Él realmente se preocupa por ti, así que... solo recuerda eso, pase lo que pase, ¿de acuerdo? Quiero estar emocionada por lo que creo que Jenna me está diciendo, pero esa enorme nube de duda que se cierne sobre mí se niega a desaparecer. No puedo olvidar lo que escuché en la cocina.

Ella se va a enterar eventualmente.
Sonrío insegura a Jenna, sin saber cómo llevarla. —Gracias —murmuro—. Lo tendré en mente. —¿Tener que en mente? Zane aparece de repente junto a Jenna. Tira un brazo alrededor de su cuello juguetonamente.

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—¿Derramando secretos de Estado, Jen? —¡Yo nunca lo haría! —Ella resopla, abriendo mucho los ojos—. Ya me conoces. Soy como una bóveda de banco. Zane me envía una mirada divertida, las cejas levantadas. —Sí, la clase abierta, donde hay una pequeña Jenna que se coloca justo en el interior, entregando códigos y claves. Violet, no la escuches, ella tiene una imaginación muy viva. No sé qué decir a eso, así que solo me quedo ahí parada, aturdida. Es incómodo por un minuto. Entonces, Zane se vuelve a Jenna de nuevo. —Oye, hazme un favor —dice, metiendo la mano en el bolsillo de los jeans. Él viene con lo que luce como un elegante pequeño remoto y se lo lanza—. Llévate mi auto a casa esta noche. Quiero quedarme aquí por un rato para hablar con Violet. Ella las atrapa torpemente. —¿Vas a dejarme conducir el Aston Martin? ¿Hablas en serio? Zane bloquea los ojos con los míos mientras le contesta. —Sí, simplemente no te vuelvas loca, ¿de acuerdo? —¿Qué? —grita emocionada, saltando arriba y abajo—. Oh, pero ¿cómo vas a llegar a casa? —Voy a tomar una de las motos de mi padre. —Zane se encoge de hombros—. Vamos a acompañarte a la salida Yo camino tras ellos, siguiéndolos fuera al auto de Zane. Jenna está demasiado atolondrada, y si yo fuera él, estaría nerviosa por dejarla detrás del volante de un auto tan costosamente loco. Pero Zane no parece preocupado, simplemente diciéndole que no maneje demasiado rápido. Jenna lo abraza con fuerza antes de que entre, y tengo que aplastar a la bruja celosa en mí que empiece a gritar obscenidades. Realmente necesito hacer que esta cosa posesiva esté bajo control. Con los neumáticos chillando, el auto sale de la calzada como cohete. Jenna toca el claxon antes de que alcance el final de la calle.

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Zane la mira irse. —Me voy a arrepentir de esto, ¿no? —Oh, sí —le respondo rápidamente. A lo lejos, oigo un grito seguido por el sonido de las pausas chirriantes. Sacudiendo la cabeza, se vuelve hacia mí. Apenas puedo distinguir su expresión repentinamente seria por la pálida luz de la luna y las estrellas parpadeantes. —Así que, ¿quieres salir de aquí? —Uhm. —Miro hacia el suelo—. Vamos a volver a la casa. Podemos pasar el rato en mi habitación. —No creo que tu madre lo apruebe. Ruedo mis ojos. —Te voy a meter a escondidas. —¿En serio? —El tono de Zane es medio divertido, medio sorprendido—. ¿Seguro que quieres arriesgar tu reputación de buena chica? —Bueno —le digo con la mayor naturalidad—. Ella aun no me ha atrapado en todas las improvisadas fiestas salvajes y cadenas de orgías de las que he sido anfitriona ahí. —Maldita sea, esas son las mejores. Ahora estoy realmente emocionado de ver tu habitación. Le hago un gesto hacia la casa, y Zane comienza a caminar, las manos metidas en los bolsillos de los jeans. Cuando está un poco por delante de mí, se da la vuelta, caminando hacia atrás. —¿Alguien te ha dicho que realmente eres una sabelotodo? Asiento con la cabeza.

Es ridículamente fácil colar a Zane arriba. Mamá y sus amigos están conversando sobre el pastel y café recordando los buenos viejos tiempos por el sonido de ello.

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—Está empezando a hacer que me lo pregunte.

Zane nunca ha visto mi habitación antes. Me pregunto qué pensará de ella. No le he añadido toques personales aun, por lo que todavía muestran una habitación perfecta. Excepto por toda mi ropa interior, tumbada en un montón en la parte superior de mi tocador. Uf, hoy es día de lavandería. ¡¿Cómo pude haber olvidado guardarlas?! Me precipito hacia adelante, abriendo el cajón superior y empujando todos los restos de encaje ahí dentro de un solo golpe con el brazo. De acuerdo, sé que no es como si él no hubiera visto mi ropa interior antes. Pero, aun así, no quiero que piense que soy una enorme floja. Zane está mirando a su alrededor. Toma mi pisapapeles de cuarzo y lo examina. —Bonita habitación, pero no se siente como tú para nada. —Lo sé —reconozco—. Debería poner algunos posters arriba o algo, ¿eh? —Sí. ¿Y dónde están todas las bebidas energéticas vacías, y la ropa interior sucia arrojada en las lámparas y armarios, como una adolescente normal? —¿Qué clase de adolescentes desordenadas conoces? Se ríe. —Creo que es más una cosa de hombres, de todos modos. —Oh. Ew. —Ahora que lo pienso, él podría haber estado hablando de la habitación de Matt. Hay un silencio incómodo. Entonces Zane se mueve para pararse justo en frente de mí. —Entonces —dice, mirándome. —Yo… uh…

—Me gusta Jenna —dejo escapar—. Ella parece... agradable.

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¡Estoy totalmente distraída por su sexy aroma a limpio!

—Sí. Lo siento por soltarla en ti de esa manera. Ella apareció hace un par de días, sin previo aviso. —Oh —le digo, buscando un tono casual—. Así que, ustedes dos son realmente unidos, ¿eh? Zane extiende la mano y tira de un mechón de mi cabello. —¿Estás preguntando si dormimos juntos? —¿Qué? —bufo indignada—. Eso no es lo que yo... ¿Lo hicieron? —No. Nunca. —Él me mira directamente a los ojos—. Somos amigos, eso es todo. —Bueno, ella es bonita —le digo casi a la defensiva, como si no pudiera ser amigo de una chica bonita—. Ella tiene ojos estupendos. —Sí, son hermosos. —¡Sí! ¡Son tan grandes! Hago un gesto inapropiado con mis manos, de manera muy similar a la que un niño inmaduro usaría para hacer la mímica de agarrar pechos. Zane se echa a reír. Cierro los ojos un momento. —Uhm, ¿hay algo que pueda decir en este momento para convencerte de que yo en realidad no tengo latentes tendencias lésbicas? —¿Decir? No. Mostrarme, tal vez. Y tienes que ser muy convincente. —Me ofrece una sexy media sonrisa. —Ja —le digo con voz débil. Entonces tomo una respiración profunda—. En realidad, quiero disculparme contigo sobre... por estar toda cortante contigo acerca de esa pequeña loca, Marissa. Aunque yo creo que fuiste innecesariamente agradable y alentador a sus coqueteos, bueno, ese es tu derecho, y no tendría que haber actuado como una novia celosa. —Hago una pausa, entonces mis ojos se agrandan de horror—. ¡Oh, Dios, no me refiero a novia! ¡Quiero decir perra! Porque obviamente no soy... no estamos... ya sabes... como, saliendo, o... ¿pene? Zane cruza los brazos sobre el pecho, lleno de risa ahora.

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—¡Oh, vamos! —le ruego—. Sácame de mi miseria. —Realmente debería —concuerda, negando con la cabeza—. Pero como que no quiero. Es como ver un accidente de tren. —Gracias. Me voy a ir ahora. Tal vez voy a ir a buscar un convento. Les gustan las vírgenes, ¿no? Empiezo a darme la vuelta, pero Zane me tira contra él. Él es tan sólido, cálido, sexy... me derrito en él. —Yo no creo que tomen a alguien que se parece a ti en el convento. Distrae demasiado. Piensa en todas las bromas calientes de monja que les inspiraras. —Sus grandes manos se ponen sobre mis caderas, colocándome con más fuerza contra él—. Además, tengo planes para ti. Mis manos serpentean por detrás de su cuello, dedos rozando su suave y oscuro cabello. —¿En serio? ¿Qué tipo de planes? Zane me provoca con un suave beso en la boca. —Del tipo que implican desnudez. Y un montón de sexo. Una imprudencia embriagadora cae sobre mí mientras mi cuerpo responde al suyo impotente. —Sí, eres toda conversación, y nada de acción. —¿En serio? —Él sonríe—. Está bien, niña, tú lo pediste. Zane me levanta a una velocidad excitante y con facilidad. Él me lleva a la cama, y me tira hacia abajo, entonces se mueve sobre mí. —¿Cuánto cuenta esto por acción? —murmura, sonriendo hacia mí. Alcanzo a tocar su bello rostro. —Todavía estás hablando.

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Ahora no hay palabras no pronunciadas entre nosotros, solo una intensa conversación con las manos y la boca, un pequeño jadeo o un gemido frecuentemente perforando el silencio. —Violet. —Zane me mira fijamente a los ojos—. No deseo a Jenna, o la recepcionista, o cualquier otra persona. Solo a ti, así. ¿Significa eso que...? Él desliza una mano por mi estómago tembloroso hacia el botón de mis pantalones. Es solo cuando está deslizando mi cremallera que de repente me acuerdo. —Espera. —Agarro su mano para detenerlo—. No podemos. Yo… es esa época del mes. Zane tira su cabeza hacia atrás un poco, y me mira de reojo. —¿Y? Hago una mueca. —Así que... ¡no! Se queja en mi cuello. —Me estás matando, aquí, Violet. —¿Tú? —Lo fulmino con indignación—. ¿Y yo qué? A este paso, me voy a morir virgen. Zane se ríe, y besa la punta de mi nariz. —Confía en mí, no voy a dejar que eso suceda. Él rueda fuera de mí en la cama. Los dos acostados sobre la espalda y mirando hacia arriba en el dosel. —Guau —dice Zane después de un momento—. Esta cama es muy suave.

dormir en el cielo. —Te gustaría mi cama. Es enorme.

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—¿Verdad? —Suspiro cómodamente, estirando los brazos en el aire—. Es como

Ruedo a mi lado para mirarlo de frente. —¿Y alguna vez podré ver tu cama? —Bueno, eso depende. —Zane mete las manos detrás de su cabeza —. ¿Me llevaras el desayuno a la cama, y llevarás acabo otras tareas de tipo novia? Levanto las cejas. —¿Novia... o criada? Y... ¿estás diciendo lo que creo que estás diciendo? Zane, vas a tener que deletrearlo para mí. —¿En serio? Vas a obligarme a hacerlo, ¿verdad? —Sí, por favor. —Está bien, entonces. —Zane vuelve la cabeza para mirarme—. Violet Mercer, ¿quieres ser mi novia? No puedo detener la sonrisa gigante que se extiende por toda mi cara. —De acuerdo. ¡Sii! Se ríe. —Genial. Me inclino a darle un gran beso. —¿Y ahora qué? —Ahora te pones la camisa, y yo voy a ir a casa y tomar una ducha muy fría. —Él mira hacia mí de nuevo—. Muy muy fría. Él empieza a levantarse, pero agarro su mano. —Quédate conmigo esta noche —le digo impulsivamente. Puedo ver que lo piensa. Él pasa una mano por el despeinado cabello y suspira.

—Vale la pena —le digo rápidamente—. Yo quiero que te quedes. —Entonces me quedaré.

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—¿Estás segura que quieres correr el riesgo de ser atrapada?

Mientras Zane toma una ducha, le mando un mensaje a mamá diciéndole que tengo terribles cólicos así que iré a la cama temprano. Ella me contesta ofreciéndome té y un masaje en la espalda. Sintiéndome locamente culpable, le digo que estoy bien, solo me iré a dormir. En realidad nunca le he mentido antes de que estos últimos meses, honestamente. Nunca he tenido una razón para hacerlo. Pero ahora, bueno, la culpa y la ansiedad que siento vale la pena. Zane vale la pena. Vemos extrañas porquerías en Internet, y es igual que los viejos tiempos, solo que estoy sentada en el regazo de Zane, usando solo su camisa. Sigo pensando que es extraño que él nunca haya visto ninguno de estos videos virales, teniendo en cuenta que trabaja con computadoras para ganarse la vida. ¿No están todos los chicos aficionados a la tecnología por lo general siempre conectados a Internet? O tal vez no lo están si se parecen a Zane. Alrededor de la medianoche, Zane me convence de ir a nadar desnudos en la piscina. Terminamos besándonos más de lo que nadamos, luego tenemos duchas de agua fría para los dos. Esto es... increíblemente frustrante, sin embargo... emocionante. Hay una anticipación, creciendo hasta llegar a un nivel doloroso, pero estoy segura de que cuando llegue el momento, será incluso más sorprendente debido a la tensión. Zane parece sentirse de la misma manera, constantemente probando los límites de su control conduciéndonos a los dos al borde de la locura, entonces apartándose justo a tiempo. Hablamos, también. A veces, parece como si estuviera a punto de decirme algo, pero luego cambia de opinión. Me hace obsesionarme con su conversación con Jenna. ¿Por qué no puedo preguntárselo? Creo que no quiero saber. Todavía no, no en este momento que es una de las mejores experiencias de mi vida. Yo hubiera pensado que no sería capaz de dormir con Zane en mi cama, pero es muy tranquilo. Nos acostamos uno al lado del otro, yo en mi estómago mientras él frota mi espalda con sus manos mágicas. Me quedo dormida con una sonrisa. Temprano, a la mañana siguiente, Zane me despierta para hacerme saber que se va. Insisto en caminar con él al garaje, aunque trato de usar ese tiempo para convencerlo

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de quedarse más tiempo. Por supuesto, no puede, y tengo que estar en la escuela en un par de horas, de todos modos. El papá de Zane tiene un garaje lleno de juguetes brillantes, y dudo que extrañe la elegante motocicleta negra de la que Zane decide apoderarse. Él toma las llaves de una caja fuerte escondida detrás de una pantalla de cristal de un casco de motocicleta firmado. No sé ni me importa de quien es la firma, ¡estoy tan cansada ahora mismo! —¿Estás seguro de que estás bien para conducir? —le pregunto a Zane por quinta vez mientras se monta en la moto. Él toma un par de gafas de sol y las desliza sobre él. —Claro —dice con una sonrisa perezosa—. Solo voy a pensar en ti, y la frustración sexual me mantendrá despierto. —Oh, eso es tan dulce. Dios, se ve tan caliente en su chaqueta de cuero, y encima de esa moto que luce peligrosa. Como un anuncio de colonia que huele sexy. Yummy. Zane me hace gestos para que me acerque doblando el dedo índice. Yo envuelvo mis brazos alrededor de su cintura. Él acuna mi cara con ambas manos, y reclama mi boca en un beso sorprendentemente suave. —Gracias —dice suavemente, con la cara a apenas un par de centímetros de la mía—. Me acuerdo de quién soy cuando estoy contigo. Él Zane serio es tan atractivo como el juguetón. Trato de mirar sus ojos a través de sus gafas oscuras. —Eso es... una cosa muy extraña que decir. —Sí. —Él esboza una pequeña sonrisa irónica—. Tal vez estoy demasiado cansado para saber lo que estoy diciendo. —Huh —digo—. Eres un espía, ¿no? Es por eso que usas lentes de contacto y tiñes

Solo estoy medio bromeando.

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tu cabello.

—Me tienes. Te lo diría, pero entonces tendría que matarte. Hasta más tarde, Violet. Después de que él se va, pulso el botón para bajar la puerta del garaje, reflexionando sobre los secretos que Zane puede estar escondiendo. ¿Tiene algo que ver con su pasado? Él nunca habla de eso, nunca me da nada sino vagas generalizaciones sobre sus años de escuela secundaria. Me pregunto lo que pasó. ¿Tiene algo que ver con el suicidio de su madre? ¿Bill sabrá de ello? O tal vez solo estoy haciendo esto más grande de lo que realmente es. Tal vez la conversación que escuché tenía algo que ver con el trabajo, y nada que ver conmigo en absoluto. Dios, odio las mentiras. Especialmente cuando me miento a mí misma.

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Capítulo 22
Traducido por Kasycrazy Corregido por Mercy

A

penas llego a la escuela en la mañana. Solo tengo tiempo de cepillar mis dientes y ponerme a toda prisa algo de ropa, después salgo corriendo por la puerta. Lauren llama para decirme que tiene gripe y que estará en la cama todo el día, por lo que no me doy cuenta hasta que llego a la escuela que mi camiseta está del revés. La gente sigue preguntándome si tengo

resaca y solo digo que sí para hacerlos marchar. Muy pronto los rumores sobre mí siendo estúpida bebiendo en una fiesta de fraternidad se arremolinan. No me importa. Se han dicho muchas cosas sobre mí antes: soy una guarra, tengo implantes, probé para Playboy,

soy adoptada… bla, bla, bla…
Ahora que pienso en ello, ese es probablemente el por qué no tengo espíritu escolar y no podría importarme menos este lugar. Es una horrible experiencia, especialmente para alguien con una mala actitud. Y yo nunca desmiento un rumor, solo lo cambio lo suficiente como para confundir. Cuando los chicos se acercaban a mí y me preguntaban si mis tetas eran auténticas, yo les decía que era adoptada. Eso confundía el tren del chismorreo: esos chicos son confundidos fácilmente, tontos de remate. Llego a inglés unos minutos antes, así que saco mi libro de química. No lo puedo recordar, pero estoy bastante segura que hay un examen hoy. Estoy dando la vuelta al capítulo nueve cuando Matt se detiene en mi escritorio. —Hola, V —me saluda Matt con una sonrisa casual. Como no pudo engañarme,

Mi estómago da una pequeña vuelta rara, pero ya no siento el fuerte impulso de meter su cabeza en el inodoro.

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me evitó desde que comenzó el instituto.

Aún no es mi persona favorita, sin embargo. —Hola, Matt —murmuro, autoconsciente enderezando mi camiseta. Parece aliviado por mi cortés respuesta. —¿Has comenzado ya tu ensayo? —¿Empezar? Ya está hecho. ¿No es para mañana? La cara de Matt cae cómicamente. —Oh, mierda. ¿De verdad? ¡Ni siquiera lo he empezado! —Qué lástima —digo con un encogimiento de hombros. —Seh. —Matt está melancólico por un momento, luego se anima—. Oí que Tanner va a estar fuera por como el resto del mes, y Jensen lo está sustituyendo. A lo mejor él me dará una extensión. —O —digo, cerrando mi libro de química—, podrías solo hacerlo rápidamente esta noche. Bueno, eso suena divertido. Me doy cuenta de eso tan pronto como las palabras salen de mi boca. A todo esto, Matt está sonriendo abiertamente, probablemente puse un “pene” en alguna parte. —Entonces, he escuchado que estás saliendo con algún chico universitario —dice cambiando de tema. Se medio sienta en mi mesa de la forma en que acostumbraba a hacerlo cuando estábamos saliendo. Quiero seriamente darle una patada. —Zane no está en la universidad, él trabaja para Cronus —digo un tanto presumidamente—. Es un ingeniero de software. No puedo evitarlo. La mejor venganza que puedes obtener del ex que te engañó es reemplazarlo con alguien un centenar de veces más caliente y más exitoso. Y si ese es un sentimiento mezquino… bien, soy un tipo de chica mezquina.

con buen humor—. Pero siempre fuiste demasiado buena para nosotros, los idiotas de secundaria. Siempre supe que algún chico te robaría.

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—Guau, estás ascendiendo por el mundo, ¿eh, V? —Me da palmaditas en el brazo

Lo miré. —¿De verdad? ¿Por eso me dejaste? Se queda mirando incómodamente sus manos. —Bueno, un poco, en realidad. Era bastante estresante salir contigo. Cada vez que salíamos, sentía como que tenía que patear el culo a un tipo que estaba mirándote. Yo solo estaba esperando que te dieras cuenta de que estabas fuera de mi liga. Qué montón de basura. ¿Ha olvidado la parte dónde me engañaba? Ugh. —Bien —le dije, abriendo mi libro de nuevo—. Gracias. Matt simplemente se sienta allí, mirando soñadoramente mi pecho. Tuve que aclararme la garganta fuerte. Le digo que parece que Rachel, quien está mirándonos ansiosamente desde su escritorio, quiere hablar con él. Se ruboriza y se excusa rápidamente. Eso ha sido raro. Comienzo una conversación imaginaria con Zane en mi cabeza sobre la experiencia. Ambos decidimos que Matt es un asno. —Hola, Violet. La profunda voz me sobresalta en mi ensueño. Miro hacia arriba, a un par de brillantes ojos color avellana. —Oh, uh, hola, señor Jensen —tartamudeo, sorprendida de ser señalada. Él me guiña un ojo antes de hacer su camino frente la sala para pasar lista. De acuerdo, eso ha sido raro. Ni siquiera pensé que supiera mi nombre. Tal vez oyó el rumor de la salvaje fiesta de fraternidad, también. Oh, bien. Si persiste, creo que voy a empezar a correr la voz de que estoy donando un riñón a una hermana perdida hace mucho tiempo.

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El resto de noviembre oficialmente apesta. Tengo cuatro proyectos diferentes al mismo tiempo. ¿Por qué los profesores hacen eso? ¿Quieren vernos fracasar? Nuestro proyecto de inglés vale la mitad de nuestra nota y Lauren y yo no podemos ponernos de acuerdo en cómo cuadrar los seis libros que nos han asignado cubrir. Ella está siendo tan difícil últimamente, apenas puedo obtener un tiempo de ella. Debe de dar clases particulares a la mitad de la escuela, con esa frecuencia se ha ido. El trabajo es un zoológico. Tenemos tres nuevos residentes con altas necesidades, incluyendo a una mujer inmovilizada en silla de ruedas llamada Marge, aunque dulce como puede ser, hace trabajar el botón de llamada como un timbre en un concurso. Estoy en su habitación cada cinco minutos y eso desbarata todo mi horario. Tengo que correr para tener todo listo a tiempo, lo que me deja poco tiempo para pasar el rato con Helize. Por si fuera poco, Zane está atado con algún proyecto especial en el trabajo, un nuevo software que necesita estar listo para su lanzamiento a principios de diciembre. No lo he visto desde la noche que se quedó a dormir. Se ha perdido todos los acontecimientos pre-boda y mamá está empezando a enloquecer con que se perderá la boda real. Ella ya es un manojo de nervios y adivina quién tiene que oír hablar de eso. Así que he estado un poco de mal humor últimamente. Bien, mucho. Zane se perdió Acción de Gracias, lo que apestaba. Toda la familia de parte de mamá se las arregla para hacerla bajar, y puesto que la boda es en ocho días, ellos se han estado quedando con nosotros. Así que ahora la casa está llena de Harrington. Tal vez fue una cosa buena que él no pudiera estar. Aunque le conté sobre lo más destacado de la noche, la bisabuela Frances acorralando a Bill en la cocina con un acercamiento cariñoso y un pañal (limpio) para adultos. La mirada de terror de la cara de Bill era… sublime. La bisabuela está un poco chiflada. Hemos estado peleando mucho últimamente, Zane y yo. Voy a admitirlo, la mayor parte es debido a mis inseguridades. No puedo dejar de obsesionarme con lo que está haciendo en el momento. ¿Está cenando solo, cómo dice que lo está haciendo? algunas horas para asistir a la cena de ensayo? Mi imaginación empieza a correr libremente y Zane se exaspera. Sobre todo porque no le digo directamente lo que me está molestando. A pesar de que ambos lo ¿Realmente está todavía en el trabajo a las ocho de la noche? ¿Por qué no puede ahorrar

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sabemos. Pero lo enfermo es… un poco como que me gusta comenzar peleas con él. Es devastador, emocionante… juegos preliminares. Lo sé. Soy un fenómeno. Dios, no puedo esperar a verlo otra vez.

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Capítulo 23
Traducido por Azuloni Corregido por Mercy

l día comienza nublado con una fresca brisa. Mamá se está volviendo loca,

E

preocupada de que vaya a llover, a pesar de que la planificadora de bodas asegura que la ceremonia puede moverse fácilmente al gran salón si una única pequeña gota se atreve a caer. Me está volviendo loca. Mamá, no la planificadora de bodas, claro.

Se niega a dejar que me vaya de su lado ni por un minuto. Está ridículamente nerviosa y temblando como una hoja. Está preciosa a pesar de sus nervios. Lleva un sencillo vestido blanco de tubo que no aplasta su delicada figura. Mantiene su maquillaje al mínimo y con aspecto natural, el cabello rubio pálido fijado con un lirio blanco. Me encanta su estilo elegante con clase. Es lo que quiero para mi propia boda. Suponiendo que alguna vez me case. La boda se celebra en Woodburn Estates, en el jardín de las hadas. Vibrantes flores exóticas florecen por todas partes y las luces de colores brillan sutilmente tejidas a través de las ramas y se envuelven alrededor de lámparas pasadas de moda. El gran mirador blanco se adorna con luces y flores. Jeri, la planificadora de bodas, nos informa de que la mayoría de los invitados ya

—Te ves tan hermosa, Violet —dice mamá, con los ojos llenos de lágrimas.

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se han sentado.

—No llores —le advierto, tendiéndole un pañuelo de papel por si acaso—. Y gracias. Te ves increíble, también. Con mucho cuidado, se limpia el rabillo del ojo, y luego agita una despectiva mano. —Gracias, amor. A mi edad, solo espero no parecer demasiado ridícula. Oh, ¿has visto a Jane? He encontrado unos pendientes que puede tomar prestados. Tomo el teléfono y le pido a Jane que venga a nuestra cabaña. Luego mensajeo a Lauren por quinta vez.
Yo: ¿Ya está aquí? Lauren: No lo he visto. No te preocupes, ¡él estará aquí!

Suspiro. Zane no puede faltar a la boda. Lo mataré si lo hace. Para distraerme, compruebo mi reflejo en el espejo de cuerpo entero. Me encanta mi vestido. Es uno sin tirantes azul oscuro de material de jersey con una falda larga hasta la rodilla. Mi cabello está en rizos sueltos, sostenido a un lado por un broche de mi abuela. Me gustaría poder llevar el brazalete de Zane, pero hoy no es el día para tener la atención centrada en mi muñeca. Me siento sofisticada y glamurosa por el cambio. Me pregunto qué pensará de mí. Va a ser muy difícil fingir que solo es mi futuro hermanastro. ¿Cómo voy a lograrlo frente a mi familia? ¿Qué pasa si dejo escapar algo totalmente inapropiado otra vez? Podría… es sabido que sucederá. La preocupación y la duda se arremolinan en mi cabeza hasta que estoy tan nerviosa como mamá. Estamos junto a la ventana, temblando como hojas en el viento, y saltando cada vez que alguien trata de hablar con nosotras. Entonces, mamá se ahoga con una menta, y yo le hago innecesariamente la maniobra de rescate, innecesariamente porque escupió la menta en cuanto empezó a ahogarse. Afortunadamente no le rompo ninguna costilla, y terminamos riendo histéricamente. No sé por qué. Antes que estemos listas, Jane y Jeri nos están conduciendo al comienzo del mirador. En el camino, le envío un mensaje a Lauren.
Yo: Lo ves???

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Lauren: Sí. ¡Y guau! Yo: Guau qué??? Lauren: Ahora verás.

¡Ugh! ¡Como si no estuviese lo suficientemente nerviosa ya! ¿Y por qué Jeri me estaba empujando? Empujo sus manos lejos, molesta. —¡Ve, Violet! —sisea. Me da un empujón gigante y me tropiezo en el pasillo, con todo el mundo girándose para mirarme. Solo tropiezo dos veces, lo cual es sorprendente teniendo en cuenta mis tacones de nueve centímetros. Agarrando mi ramo, me concentro en flotar por el pasillo. Apenas veo las caras sonrientes de familiares y amigos, apenas noto a Bill esperando en el mirador, pareciendo extraño e incómodo. Mi mirada está completamente enfocada en el hermoso chico de esmoquin, alto y erguido junto a él. Esta increíble, lo más perfecto que he visto en mi vida. Fácilmente elegante y sexy, parece absolutamente intocable para mí.

¡Y ese Dios es mi novio!
Zane me ve caminar por el pasillo con una sonrisa en su indescriptiblemente hermoso rostro. No puedo evitar sonreír enormemente. Tomo mi posición, superada por una encantadora sensación de alegría. Estoy muy agradecida de estar aquí ahora mismo. Tengo que arrancar mi atención de él para ver a mamá hacer su entrada. Aquí vamos. Estoy muy lejos del tipo sentimental, pero lucho contra las lágrimas mientras mamá y Bill intercambian sus votos. Los de él son ridículamente simples, pero la mirada herida en su rostro lo dice todo. Los de mamá son mucho más elaborados, con lágrimas cayendo libremente mientras expresa su gratitud por su vida, su familia... y el hombre que está a su lado. Los que saben a qué se refiere lloran con ella. Estoy muy feliz y orgullosa de ella en estos momentos. En un sueño, me doy cuenta de que se ha acabado.

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Zane alcanza mi brazo y me acompaña por el pasillo. Sostiene la mayor parte de mi peso, de lo que estoy súper agradecida. Soy un desastre emocional, y no creo que pudiese haberlo hecho sola. —Bueno, ahora eres oficialmente mi hermanastra —dice por la comisura de la boca—. ¿Es inapropiado que te diga lo malditamente hermosa y sexy que estás en este momento? Me río con voz temblorosa. —No más que yo diciéndote lo mucho que me gustaría arrancarte ese esmoquin con los dientes. Zane inclina su cabeza hacia atrás y ríe. No sé por qué. No estoy bromeando. La recepción se celebra en el interior, en un salón de baile decorado con los colores azul y plata de la boda. La multitud de velas compensan los magníficos candelabros con sus parpadeantes luces. Es mágico, y no puedo disfrutar de ello. Me detengo echando humo junto a la mesa de Lauren. Debería estar con Zane, pero no lo estoy. ¿Por qué? Debido a que ambos hemos decidido que no podíamos estar tan cerca, y ser capaces de mantener nuestras manos fuera del otro. Lauren también confirma que la tensión sexual entre nosotros es tan evidente que deberíamos tomar una ducha fría. Y es por eso que mi prima cachonda, Taylor, está pegada a lado de Zane en mi lugar. Taylor es la actual Señorita Nevada. Sé que es mi sangre, pero la odio. Odio a la tía Barb y al tío Mike por criar a una bonita guarra. No me gusta que no le hayan dicho que esto es una boda, no un burdel. —¡Está tocando su brazo otra vez! —gruño—. Esa… ¡Ugh! ¿Crees que es más guapa que yo? —No lo sé —dice Lauren con cansancio, hurgando en su pollo—. Tú tienes las tetas más grandes. Apenas la oigo.

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—¡Oh, mírame, soy Señorita Nevada, ta dam! Oh, Zane, eres tan fuerte. Oh, no puedo mantener mis manos en mí misma porque eres tan… oh, ahí voy de nuevo, pasando mi mano por tu pecho. ¡Porque soy una zorra! Así es como llegué a ser Señorita Nevada, sopla… —V —me interrumpe Lauren—. Solo ve allí. —No puedo —le digo—. Sabes que no podemos correr el riesgo. ¿Acabas de vomitar en tu servilleta? Pliega su servilleta y la coloca en el plato, haciendo una mueca. —Mi estómago está un poco revuelto. —¿Estás bien? No estás embarazada, ¿verdad? —digo con una risita. Porque es Lauren, y no hay forma de que… No dice una palabra, cuidando no mirarme a los ojos. Mi mandíbula cae. —Oh, Dios mío —jadeo. Agarro su brazo y la arrastro hacia el baño. Una vez dentro, se aleja y se encierra en un cubículo. Momentos más tarde, sonidos de violentas arcadas llenan mis oídos. Agarro un montón de toallas de papel y las humedezco. Finalmente sale del cubículo, sudorosa y pálida. La ayudo a limpiarse, y luego corro a conseguirle agua embotellada. Cuando vuelvo, está apoyada en la encimera, con los ojos llorosos y enrojecidos. —Entonces —digo con cautela—, solo para aclararme, ¿estás embarazada? Inclina la cabeza. —Sí.

¡No me lo puedo creer! Estrechando los ojos, la estudio con atención. Parece la
misma, más delgada, tal vez. Y más cansada.

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Lauren está embarazada. ¡¿Cómo puede ser eso?!

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—Así que... ¿cuántas semanas? —pregunto tentativamente. —Nueve —dice con tristeza. —¿Qué? ¿Cómo? ¿Quién es el padre? ¡Voy a patearle el culo! Se aparta el cabello lejos de la cara. —Alguien a quien vi por poco tiempo. Nunca te lo dije porque... no lo sé. Es complicado. Y no, no voy a decirte quién es todavía. Solo cuando le cuente lo del bebé. ¡Y no trates de adivinar quién es! Tengo un millón de preguntas en la punta de la lengua, pero me las trago. —¿Tú…? ¿Qué piensas hacer, lo sabes? Sus hombros se inclinan hacia adelante. —No lo sé. No quiero cuidar de otro bebé. Quiero decir, prácticamente estoy criando a Brianna. No… no lo sé. Tomo una profunda respiración, considerando cuidadosamente mis palabras. —Bueno, sabes que hay opciones si no quieres mantenerlo. Y lo que sea que decidas, estaré ahí para ayudarte. Con todo lo que necesites. Oye, y si decides quedarte con el bebé, ¡podría ser la tía Violet! A pesar que no es práctico, podría vernos criar a un bebé juntas. Yo sería la divertida y a la moda. ¡Podríamos estar en un reality show! ¡Me encantan los bebés! Lauren me da esa mirada. —No sé lo que voy a hacer todavía. Creo que primero voy a hablar con el padre. Y todavía tengo que decirle a mi madre. —De acuerdo, bien, ¿has ido ya a un médico? Empieza a parecer enferma de nuevo.

Oh, sí. Le doy palmaditas en el brazo.

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—No. No estoy en el Plan Mamá nunca más.

—Bueno, podemos buscar en internet algunos recursos. Estoy segura que hay mucho por ahí para chicas embarazadas. Lo veré esta noche cuando llegue a casa. —Gracias. —Asiente débilmente—. Uhm... ¿podemos hablar de esto más tarde? Creo que tengo que irme a casa y descansar un poco. Dile a tu mamá que le mando felicitaciones, ¿de acuerdo? —Por supuesto. ¿Quieres que te lleve? —pregunto. —No, está bien, llamaré a mi madre. Aun así, gracias. Después de un rápido vistazo en el espejo para asegurarse que está presentable, se dirige a la puerta. La abre, vacila un poco y se gira hacia mí. —Ve a hablar con Zane —dice. Entonces se va, y me quedo mirando la puerta. Estoy… no lo sé. Conmocionada. Herida. Aterrorizada por ella. No puedo creer que esté embarazada. Si había alguien más virginal que yo, pensaba que era ella. Y todo este tiempo, a mis espaldas, ¡ha estado haciéndolo! Supongo que debería estar enfadada porque haya mantenido una relación a mis espaldas, pero es tan bizarro. Lauren es una persona muy privada. No le gusta hablar de sí misma, y… ¡Oh, espera! ¡Apuesto a que sé quién es el padre! Damon Fox, el jugador de fútbol. Ha estado dándole tutoría desde el comienzo del curso, y parece que se llevan bastante bien. Es una relación complicada, porque Damon tiene novia. Shanna algo. Está en nuestra clase de español, aunque nunca he hablado con ella. ¡Y a Lauren nunca le gustó! Me dijo una vez que pensaba que tenía la risa más escalofriante que jamás había escuchado. Es Damon, sé que lo es. Será mejor que esté ahí para ella o sacaré la mierda de él. Pero entonces, ¿qué? ¿Van a casarse y criar al bebé juntos? Lo dudo mucho. Él

Dios. Lauren está embarazada. Va a tener un bebé.

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tendrá que apoyar cualquier decisión que ella tome.

¿Qué pasaría si Zane me dejase embarazada? No tengo ninguna duda de que me apoyaría sin importar qué. Pero, ¿qué debería hacer? Una parte de mí (y me siento muy mal por admitir esto) estaría emocionada de tener a su bebé. Una gran parte de mí, si soy honesta. Es decir, hasta que la realidad me golpease y me encontrase siendo una adolescente soltera con un bebé y más responsabilidad para la que estoy preparada. Perturbada y preocupada por Lauren, por fin salgo del baño. Quiero hablar con Zane. No voy a contarle lo de ella, solo tengo que verlo. Estoy muy molesta por encontrarlo todavía en las garras de Taylor. Nunca me ha gustado. Ella me ignoraba cuando estaba gorda, y luego fue completamente malvada conmigo cuando perdí peso. No me gusta lo perfectos que se ven de pie juntos. Taylor, con su largo cabello rubio miel, sus grandes ojos azules, y con su figura de modelo complementa totalmente la oscura belleza de Zane y su poderoso físico. Si yo estuviese de pie junto a ellos en este momento, un fotógrafo le gritaría a alguien para conseguir que la chica rechoncha saliese de su foto de revista. Bien, pero esta no es la primera vez que he tenido que alejar a una chica de Zane. No tengo ningún problema en arrastrar a Taylor por su hermoso cabello rubio. ¿Me atrevo a decir que me gustaría? Oh, sí, me atrevo. Zane me mira mientras me acerco, y me encanta la forma en que una media sonrisa ilumina su rostro. —Hola, Zane —digo, acercándome a ellos—. ¿Tienes un minuto? —En realidad, estábamos en medio de algo —chasquea Taylor, mirándome. Pone una posesiva mano sobre el brazo de Zane.

Oh, esto está a punto de ponerse feo.
—Sí, lo he visto. —Pongo mi cara preocupada, y luego bajo la voz a un tono confidencial—: Voy a ahorrarte la humillación, él estaba a punto de rechazarte. Agarro la mano de Zane y empiezo a llevármelo.

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—¡Violet! —Taylor nos mira con incredulidad. Zane se encoge de hombros hacia ella. —Tiene razón.

¡Ja!
Lo llevo al jardín y a una zona más aislada cerca de un pequeño estanque para peces. Es completamente romántico aquí, con las brillantes luces de hadas arrastrándose en la oscuridad, y el aroma exótico de las flores perfumando la suave brisa. Lejos de la multitud, me apoyo en él e inhalo su limpio y fresco aroma. Una vez juntos, siento que todo va a estar bien. Sus brazos inmediatamente están a mí alrededor. —¿Que ha pasado con lo de mantener un bajo perfil? —pregunta en tono divertido. —Lo sé —digo, mi voz sorda contra su pecho—. Solo... te extrañé. —Yo también te extrañé. —Siento como me besa la parte superior de la cabeza—. Oye, ¿qué está mal? —Nada. Solo un problema que tiene Lauren. —¿Algo que pueda hacer para ayudar? Lo miro. —Puede que necesite que me saquen de la cárcel por golpear a alguien. —¿A quién vas a golpear, y por qué? —Es por Lauren, y es por… bien, no debería decírtelo. —No golpees a nadie —dijo—. Llámame primero. Me encargaré de eso por ti. —Oh, ¿qué, no crees que pueda manejarlo? —Me siento un poco indignada en mi estatura de un metro sesenta y dos (setenta y uno con tacones). Lo golpeo en el pecho—. He estado por ahí, hombre. He hecho cosas.

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—Oh, no, puedo decir que realmente eres un culo duro. —Zane sonríe y pasa las manos por mi espalda. —Podría patearte el culo —le digo, acercándome a él. —Oh, sin duda. De alguna manera, terminamos besándonos. Me olvido dónde estoy y que ha pasado mucho tiempo desde que nos tocamos así. Me presiono contra él, y arrastra besos por mi cuello. Ooh, quiero… —¡Violet!

¡Aaaaaaauughh!! ¡La abuela!

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Capítulo 24
Traducido por norita_30 Corregido por obsession

S

alté lejos de Zane. Él se movió quedando frente a mí así pude arreglar la parte de arriba de mi vestido. En cuanto me arriesgo hecho un vistazo encima de su hombro.

La abuela está ahí, de pie con los brazos cruzados y nos mira seriamente, hablando sobre traseros duros de roer... Kath Harrington es uno de ellos. —Hola abuela —saludo débilmente—. Nosotros estábamos... —Hm, creo que sé lo que “estaban” a punto de hacer. ¡Y en público además! ¡Oh esto no es bueno! Podría comenzar a prenderme fuego, estoy ardiendo de vergüenza. Ni siquiera puedo mirar a Zane, probablemente cubierto con mi labial. —¿Puedo tener unas palabras con mi nieta en privado? —Mira fríamente en dirección a Zane. —Por supuesto —responde Zane respetuosamente, después se inclina hacia abajo para hablar en mi oído—. ¿Quieres que me quede? Agito mi cabeza tristemente. —Será mejor que vayas, te veo adentro. Él duda y me doy cuenta del por qué, cuando bajo mi mirada y me percato de que estaba apretando su camisa con ambas manos, lo suelto rápidamente, Zane me da una sonrisa tranquilizadora y besa mi mejilla, después asiente hacia la abuela. —Señora. Una vez que él va, me giro hacia ella.

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—Bien, sé lo que vas a decir pero primero déjame recordarte que tengo diecisiete, casi dieciocho, y sé que… La abuela detuvo mis apresuradas palabras con un gesto de la mano. —Violet no estoy tan fuera de contacto como para pensar que no estás teniendo relaciones. Me gustaría pensar que eres inteligente y lo suficientemente responsable para tomar precauciones. —Hace una pausa y suspira—. Pero con ése... Violet, ¿tu madre sabe? —¡No! Yo solo... solo quiero ordenar lo que pasa con Zane. —Me encojo de hombros mientras tuerzo mis dedos con nerviosismo—. Planeaba decirle después de la boda, no sabía... No sé, por favor no le digas. Prometo hacerlo yo misma. La abuela arquea una de sus perfectas cejas. —Me sorprende que a estas alturas no sospeche. Cualquiera puede ver las chispas volando entre ustedes cada vez que están juntos. Muerdo mi labio, contenta y avergonzada a la vez. —Ella ha estado muy distraída con la boda y todo eso. —Supongo que sí. —Comienza a sonreír rompiendo así la expresión de desaprobación—. Es totalmente apuesto, puedo ver la tentación. —¡Abuela! —Río y engancho mi brazo con el de ella—. Sigo siendo virgen sin embargo. —Hmm, pero por cómo se veía no lo serás por mucho tiempo. —Da una palmadita un tanto fuerte en mi mejilla—. Toma medidas para protegerte, es muy pronto y estoy muy joven para ser bisabuela. Comenzamos a caminar hacia el salón de baile. —No soy por la que debes preocuparte. —Reí disimuladamente. —¿Taylor? —La abuela asiente sabiamente—. Será afortunada de saber quién es el padre. Ella es un poco fácil, ¿no es así? Le sonrío un poco. —Te quiero, abuela.

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—Lo sé, querida. —Me sonríe y le da un apretón a mi brazo—. Eso no significa que no patearé tu trasero si te atrapo de nuevo públicamente en esa situación. ¿Está claro? —Como el cristal. Pensé que si tuviera que llevar un registro de todas mis humillaciones, probablemente tendría que matarme a mí misma. Encuentro a Zane hablando con un par de chicos que asumo son compañeros de trabajo de Bill, cuando me ve alza ambas cejas, me encojo de hombros y sonrío avergonzada en respuesta. Él se disculpa y comienza a caminar hacia mí. —¿Está todo bien? —pregunta frotando mi brazo. —Eso creo, no sé si alguna vez seré capaz de mirarla a los ojos, pero lo tomó muy bien. —¿Sí? —Ríe entre dientes—. Por la mirada en su rostro pensé que tendría que subir una torre de marfil para rescatarte. —Hmm —digo entrecerrando los ojos hacia él—. ¿Habrías hecho eso por mí? —Tal vez podrías convencerme. —Bueno si alguna vez... —¡Violet! Algo golpea con fuerza detrás de mis piernas empujándome hacia Zane quien me atrapa contra su pecho.

Dios mío. ¿¡Qué ocurre ahora!? Ow.
Giro a mi alrededor, aún sostenida por los brazos de Zane. —¡Hunter! —jadeo. Mi demonio primo de seis años me sonríe, el rubio mohawk8 que usa le hace ver como un motociclista en miniatura... en un traje.

franja de cabello notablemente más largo o cresta.

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8 Mohawk: Es un corte de cabello que consiste en afeitar completamente ambos lados de la cabeza, dejando una

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—¡Soy un Tiburón! ¡Rawr! —Golpea mi cadera... fuerte. —¡Ha! —digo despeinando su línea de cabello—. Los tiburones no dicen “Rawr”. Y ¿qué debo decirte sobre golpearme? Hunter salta tomando una posición de Karate. —Que me golpearás de vuelta, solo que más duro porque tú eres maaas fuerte que yo. —Se acerca a Zane y ladea la cabeza mirándolo —. Mamá dice que ahora eres mi primo. ¿Es cierto? —pregunta sospechosamente. Zane mira hacia abajo mostrando media sonrisa. —Eso creo, hombrecito. ¿Qué piensas de eso? —Está bien, creo —dice Hunter pensativamente—. Pero... de verdad no vas a comerte a Violet, ¿cierto? Zane y yo intercambiamos miradas desconcertadas. —Hunter ¿por qué preguntas eso? —Quiero saber. —Mi mamá dice que te mira como si quisiera comerte —replica de manera casual—. Dice que es por tus enormes pechos. Pero ¿por qué haría eso que quieras comerla? Zane comienza a reír mientras yo cubro mis ardientes mejillas con mis manos. ¡Voy a matar a mi tía! Zane se agacha y gesticula a Hunter para que se acerque. Mi pequeño primo se acerca y escucha cuidadosamente lo que sea que Zane está susurrándole. De repente sus ojos se abren. —¿En verdad? —pregunta escéptico. —¿Te mentiría? —Zane dice solemnemente. —¡Guau! Hunter de pronto se gira y sale corriendo como una bala. Me giro a Zane. —¿Qué le dijiste? —pregunto con recelo.

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Zane se encoge de hombros y mira a Hunter irse. —Solo un pequeño secreto que nosotros los chicos mayores hemos descubierto. Un grito atrae mi atención cruzando el salón en la mesa donde mis tías están sentadas. La tía Lisa está cubriéndose el pecho con un brazo y golpeando a su hijo de aspecto salvaje con el otro. Hunter está saltando encima de ella chasqueando la mandíbula, pareciera como si intentara... Zane me da una mirada de reojo. —Le dije que los pechos sabían como a pastel de chocolate. —Oh. Eso está mal. —Sí, no creo que a tu tía vaya a gustarle mucho. —Probablemente no. —Capto la atención de tía Lisa, ella está mirando—. Rápido, salúdala. Eso realmente va a enojarla. Ambos ondeamos ligeramente la mano saludando. Lisa comienza a gritar y a apuntar su dedo alrededor como una reina disco demente. Miro a Zane y ambos estallamos en carcajadas. —No estamos haciendo un buen trabajo escondiéndonos, ¿verdad? —digo empujando mi cabello hacia atrás. Él sacude la cabeza sonriendo. —Nop, vamos, demos algo bueno de qué hablar. Toma mi mano y me jala a la pista de baile. Una canción sexy estilo salsa comienza a sonar y Zane me gira alrededor de acuerdo al ritmo. Soy una buena bailarina, y él es genial. Nos movemos juntos en perfecta sincronía. Con él, bailar se siente como una segunda naturaleza, y sin esforzarme en lo más mínimo sigo su ritmo. Sabía que todos los ojos estaban sobre nosotros, pero no me importa. No pude recordar de pronto por qué quería mantenerlo en secreto. Estoy teniendo un montón de diversión. Me preocuparé por las consecuencias después.

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Pero “después” no está tan lejos como había esperado. Antes de que la canción terminara, mi mamá me aparta a un lado. —¿Sabes que está mal con Lisa? —pregunta, en sus ojos se percibía preocupación—. Ella dijo que Hunter trató de morder su pecho por algo que tú o Zane le dijeron. Aliso la falda de mi vestido con nerviosismo. —Sí, bueno no lo sé. Creo que está ebria. Es posible que haya dicho algo y Hunter lo malinterpretó, ya sabes cómo son los niños pequeños. —Exhalo ruidosamente—. Solo está tratando de iniciar algo de drama en tu boda. Mamá tan sólo me mira. —Uh-uh. Y, ¿qué está pasando entre Zane y tú? Ustedes lucían muy íntimos ahí. —Hace un gesto hacia la pista de baile. —¿Qué? ¿Por qué dices...? Nada. Nosotros solo... tú sabes. Es un buen bailarín. —De acuerdo. Bueno, está bien que te diviertas con un chico de nuevo. Me refiero, después de Matt...

Diablos, ¿por qué no solo le dije: Zane es mi novio? ¿Ves? Fácil.
Abro mi boca, pero nada sale, excepto tal vez un suspiro. ¿Por qué es tan difícil? Mamá observa mi incomodidad con el ceño fruncido. Repentinamente lleva sus manos a mis mejillas. —Violet, confío en ti —dice mirándome directo a los ojos—. Nunca me has dado una razón para no hacerlo. Y cuando... cuando estuve enferma, nuestros roles se voltearon. Tú fuiste la que estuvo cuidado de mí y pagando las cuentas, y estabas siendo fuerte por ambas... —Mamá —intento interrumpirla cuando sus ojos comenzaron a ponerse llorosos.

nunca te quejaste. Después yo, cuando surge lo de Bill, y... y la luna de miel, y la boda... Estuviste genial sobre todo eso. —Deja de besar efusivamente mi frente—. Gracias, Violet. Eres una hija asombrosa y... y sabes que puedes decirme cualquier cosa, ¿Verdad?

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—No, solo quiero decirte que estoy orgullosa de ti. Sacrificaste mucho por mí, y

—Guau. —Muevo mis pies con nerviosismo—. Sí. Gracias. Nos quedamos ahí de pie por el minuto más largo de la historia. Después intentamos darnos un abrazo al mismo tiempo... y fallamos. Es doloroso. —De acuerdo, bueno, iré a rescatar a Bill de tu abuela. Tiene esa mirada que tienen los ciervos cuando están frente a un faro. —Apunta hacia donde la abuela tiene arrinconado a Bill cerca del bar—. Esa mujer es todo un caso, me dijo que soy vieja para tener otro bebé, que lo mejor sería que practicara sexo seguro. ¿Puedes creer eso? —Uh, sí. Está loca con eso. —Palmeo su espalda—. Ve... salva a tu hombre. Mamá me guiña un ojo. —Creo que lo haré. Te amo. —Te amo también. Me sopla un beso y la observo caminar, tropezando en sus tacones unas cuantas veces antes de alcanzar a Bill y la abuela. ¿Está ebria? No recuerdo haber olido algún rastro de alcohol en su aliento. Guau, nunca la he visto bajo la influencia antes. Hago una nota de mantener un ojo en ella sólo por si acaso. O Bill lo hará, estoy segura. Bill. La realidad de pronto cae sobre mí. Él oficialmente es mi padrastro. Hizo votos frente a testigos para estar con mamá en la salud y en la enfermedad... y mejor que sea en serio. Es raro para mi pensar que mamá y yo tendremos alguien en quien confiar, si el cáncer vuelve otra vez... No, no quiero pensar en eso. No hoy especialmente. Mi humor sentimental se marcha y muere en cuanto veo a Zane... con Taylor. De nuevo. Están sentados en la misma mesa inclinados uno hacia el otro, y teniendo lo que parecía una conversación divertida. Argh, ¿Por qué tiene que hablar con ella? Con toda la gente que hay... ¿por qué no de perlas! ¡Eso es de cualquier manera más interesante que la zorra estúpida de Señorita Nevada!

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puede saludar al tío abuelo Larry? Es un divertido y fascinante tipo. ¡Solía ser un buscador

No, ¿sabes qué? Él puede divertirse con Articulaciones dobles9 toda la noche. No estoy empezando con eso de la novia celosa de nuevo. Como sea. Decido que tal vez un poco de aire fresco podría enfriar mi temperamento. No quiero ir a través de los jardines —demasiada gente— así que decido salir por el frente. A medida que camino por el estacionamiento, intento calmarme. De acuerdo, Zane no está haciendo nada malo. Él es un chico guapo y lindo al que le gusta hablar con risueñas mujeres que obviamente lo desnudan con la mirada. ¿Acaso podría decir que él tal vez las alienta flirteando con ellas? No, no en su cara. ¡Argh! ¡No puedo hacer esto más! Es como un carrusel de celos. Pero no puedo hacer nada por cómo me siento. Tal vez… tal vez esto no está funcionando. Nosotros, quiero decir. Obviamente, siento como si no pudiera confiar en él, así que... tal vez deberíamos regresar a ser amigos. Mi corazón se rompe un poco al pensar que nunca podré tocar de nuevo a Zane, o besarlo. No puedo. Pero no puedo estar así nunca más. ¡No sé qué hacer! Se escuchan pisadas detrás de mí. Zane. Me giro con una sonrisa en mi cara. Pero no es él. Un hombre rubio de buen ver que no reconozco me está sonriendo. —Hola —dice—. Eres la hija de Lily, ¿cierto? Lo primero que hago es lanzar una mirada alrededor para ver si estoy a poca distancia de otras personas en caso de gritar. Hay un grupo de trabajadores de pie a lo largo del estacionamiento hablando unos con otros, también hay unas pocas personas caminando por la banqueta en frente del edificio, tan solo a unos metros de distancia. Mis hombros se relajan ligeramente. —Síp —respondo con una sonrisa educada. No estoy muy interesada en conversar con nadie ahora.

9 Articulaciones dobles: Se refiere a que es flexible.

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—Mi nombre es Sean. Trabajo con Bill —se presenta—. Bueno, trabajo en su mismo piso, solo que estoy en una división separada, datos básicos de entrada. Bill es un buen amigo de mi padre, en caso de que te estés preguntando cómo es que fui invitado.

¿Por qué estás diciéndome esto?
—Está bien —murmuro sin mucha convicción. No me gusta la manera en que sus ojos se mantienen mirando hacia abajo a mi cuerpo, así que comienzo a mirar de regreso hacia el edificio. —Así que no escuché tu nombre —dice Sean dando un paso hacia mí, cortando mi sutil huida. —Violet. —Tal vez si recurro a respuestas de una sola palabra, él entienda la indirecta y se vaya. —Violet —repite—. Es lindo, puedo decirte que he estado mirándote todo el día. Eres preciosa, y tienes un cuerpo increíble. Bien, entonces. Empiezo a caminar, pero él me sigue de cerca. —Oye ¿a dónde vas? —Alcanza a tomar mi brazo, haciéndome titubear—. ¿Cuál es el problema? ¿No puedes aceptar un cumplido? Lo fulmino con la mirada quitándome su mano de encima. —Un cumplido, sí. ¿Un abuso con la mirada? No, gracias. Sean comenzó a reír entre dientes, como si no pudiera ver el rayo láser que disparaba fuera de mis ojos. —Oh, no seas así, cariño. En verdad me gustaría llevarte a tomar algo alguna vez. Tal vez de compras... Te compraré cualquier cosa que quieras.

En serio.
—Tengo diecisiete —digo de golpe—. No soy una prostituta. Los ojos de Sean se abrieron con sorpresa. —¿Tienes diecisiete? Guau, luces mayor. Debe ser por el cuerpazo que tienes. Sus ojos bajaron de nuevo. —

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—Ew. —Me estremezco disgustada—. Mira, tan solo vete. No tienes que arrinconarme en un callejón oscuro, ya sabes. Hay mucha gente cerca, la mayoría de ellos son mis familiares. Si intentas algo te golpearé en los genitales, y después gritaré pidiendo ayuda. Sean está distraído. —Oh, sí, te haré gritar, tú pequeña perra caliente... Odio cuando pervertidos al azar me hablan de esta manera. ¡Realmente intenta de

agarrar mi pecho!
Pero no hace contacto. Sean se sacude violentamente hacia atrás por el cuello de su camisa. ¿Sabes que hubiese sido genial? Si la abuela hubiese estado allí, ahorcando al pervertido como un gusano en un anzuelo. No lo es. Es Zane. Por supuesto que es Zane. El agarre de Zane parece apretado, si es que el cambiante color moteado de Sean pudiese tomarse como una indicación. —¿Qué le estabas diciendo? —pregunta en un tono mortífero. —¡L... ¡Lo siento! ¡Lo siento! —murmura Sean mientras intenta contonearse para liberarse. Zane me mira con una ceja arqueada, preguntándome en silencio si acepto su disculpa. Me encojo de hombros hoscamente. —Tienes suerte de que él llegara —hablo entre dientes al asqueroso. Por un segundo pareció que Zane tal vez no dejaría ir a Sean. Parece pensarlo mientras los movimientos del pervertido se hacen cada vez más llenos de pánico. Los sonidos del estrangulamiento llenan la noche. La gente comienza a girar su cabeza en nuestra dirección. Finalmente Zane recupera el control. Libera a Sean, luego le da un empujón lo suficientemente fuerte para hacerlo caer sobre sus rodillas.

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—No vuelvas siquiera a mirarla de nuevo —dice sin expresión alguna. Miro a Sean huir como una cucaracha. Hombre, desearía poderle decir a un tipo como ése algo que lo haga sentir tan barato y vil como él me hizo sentir. Pero cada insulto que pueda pensar probablemente solo lo encendería más. Estúpidos pervertidos. —No puedo dejarte sola por un minuto —dice Zane con una sonrisa irónica—. ¿Estás bien? —Estoy bien —digo rápidamente—. De hecho tenía todo bajo control, puedes regresar a divertirte con Taylor. Zane mira brevemente el cielo oscuro. —No hagamos esto de nuevo —gruñe. —¿Hacer qué? —espeto—. ¡Si quieres salir con mi prima cada vez que mi espalda se gira, adelante! Solo vine afuera para hacer mis propias cosas. —Sí, ¿hacer lo tuyo incluye que algún idiota te meta mano? —¡Aparentemente! —grito levantando mis manos. Zane sacude la cabeza. ¿Por qué parece que quiere reír? —No estamos haciendo esto de nuevo —repite con voz cansada. —¡Sí, nosotros no lo estamos! Así que regresa a coquetear con tus amiguitas. No me importa un demonio. —Violet —suspira—. ¿Qué puedo hacer para convencerte de que no te engañaré? Paso una mano por mi salvaje cabello. —¡No lo sé! Cada vez que me doy la vuelta, tú estás hablando con otra chica. Y siempre son lindas. ¿Por qué nunca pueden ser gordas? ¿En serio gordas? Zane comienza a reír.

—Díselo a mi papá y a Matt —digo amargamente.

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—Hablar no significa engañar. ¿Sabes eso, verdad?

—Sí, bueno, no soy ellos. Yo no engaño. ¿Está bien? —Se inclina un poco para mirarme a los ojos. —Pero estás escondiendo algo —murmuro. —No es lo que crees. Te lo diré, solo que no... —No ahora. —Le doy la espalda—. Eso es parte del por qué no puedo confiar en ti. Zane se queda en silencio un momento. —Entonces, ¿qué quieres hacer? —pregunta finalmente. —No quiero pelear —digo. —¿Qué quieres hacer? —repite. Me reclino contra él. Sus brazos rodean mi cintura, jala de mí contra su calor. —Quiero sentir qué tan suave es tu cama —digo tranquilamente. —Vamos. Zane toma mi mano y prácticamente corremos hacia el valet. Mientras esperamos por su auto alguien grita espantosamente. Deslizo mi teléfono fuera de la pequeña bolsa de mi vestido y contestó de mala gana: —¿Mamá? —Dime por favor que estás en un lugar cercano —dice deprisa—. La bisabuela Francés está teniendo un gran ataque y tú eres la única que puede calmarla. Miro hacia Zane. Está mirándome intensamente. —Estaré ahí enseguida —gimo. —¡Date prisa, Violet! —Emergencia con la bisabuela —le digo después de colgar—. Se está volviendo loca ahí adentro y soy la única a la que responde.

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Zane deja caer su cabeza hacia atrás. —Para cuando tú y yo finalmente ocurra, tal vez no sobreviva —habla entre dientes mirando hacia el suelo. —Yo, uh, te hablaré más tarde, ¿creo? Comienzo a acercarme para besarlo pero él rápidamente retrocede. —Nop. No me toques justo ahora. —¿Qué? ¿Por qué no? —Le frunzo el ceño. Una pequeña sonrisa de auto-desprecio sale de su boca hermosamente hecha. —Confía en mí, sería una mala idea. Te llamo después, ¿bien? El auto de Zane aparece mágicamente. El valet salta fuera del asiento del conductor, luciendo impactado de haber estado en un auto tan impresionante. —De acuerdo —digo aturdida, no sé qué hacer con mis manos así que las agito torpemente—. ¿Te veo después? Se detiene a mirarme antes de meterse dentro del Aston Martin. —Definitivamente. ¿Cómo es que esto sigue pasando? Miro al cielo esperando una respuesta y ¿sabes qué es lo que obtengo? Una gota de lluvia en el ojo. Pero el trato real está esperándome dentro del salón, donde la bisabuela está en proceso de remover hasta el último punto de su ropa. Es hora del baño, dice ella. Guau. Una mujer anciana desnuda mata el ánimo de cualquiera. Y lo hace realmente bien. Tal vez nunca tenga relaciones sexuales.

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Capítulo 25
Traducido por Lizzie Corregido por obsession

preñador.

L

a próxima vez que veo a Damon en la escuela, le disparo una mirada malvada. Él mira hacia otro lado con aire de culpabilidad. Esto confirma mis sospechas de que él es un

—Haz lo correcto —le murmuro a medida que nos cruzamos en el pasillo. Él me mira fijamente, con los ojos abiertos, y luego se apresura a huir.

Realmente, Lauren, ¿cómo pudiste involucrarte con alguien como él? Es lindo, pero no hay mucho que hacer allí.
Así que he decidido empezar a escribir de nuevo. Puedo actualizar mis páginas web, como responder tantas preguntas de los fans como pueda, y sentarme frente a mi computadora, esperando que algunas ideas me golpeen. Nada me viene a la mente. No preví lo difícil que sería volver al mundo de mis personajes después de meses de no pensar en ellos en absoluto. Y me mantengo distraída. Mientras debería estar pensando en las líneas argumentales, me encuentro navegando por la web de videos divertidos de gatos. Entonces mamá me llama para ayudarla con las decoraciones de navidad. ¡Uf, navidad! ¿Qué voy a conseguir regalos para todos? Todavía no sé qué darle a Zane. Nos metimos en una galería local en un pueblo pequeño una vez, y Zane había señalado una exquisita escultura de una hermosa sirena sentada en una roca. Le había recordado a una pintura con la que solía estar

fascinado cuando era niño. Incluso bromeó diciendo que la sirena se parecía a mí. Al día siguiente, conduje de vuelta a la ciudad y la compré para él. No tengo ni idea de si le va a gustar. También le di un modelo en miniatura de un motor Stirling, aunque tengo segundas dudas acerca de eso, también. Resulta ser complicado comprare algo a la gente rica. Uf, tanto para conseguir cualquier escrito hoy. Voy a empezar mañana con seguridad.

—Adelante, acaba de descargar todo. —¿Cómo podrías haberme dicho? ¿Cuándo empezó? ¿Te dolió? Yo no puedo creer que lo hiciste antes que yo, ¿dónde lo hiciste? Tengo que hacer una pausa para tomar un respiro. Lauren solo se me queda mirando con cansancio. Dudo que pueda responder a la mayoría de mis preguntas candentes, pero estoy demasiado necesitada de sacarlo de mi sistema. Las he estado reprimiendo hasta el momento, no queriendo añadirlas a su estrés. Hay círculos oscuros bajo los ojos de Lauren. Ella no ha vomitado todavía, pero parece agotada. —Te lo dije, te lo contaré todo después de hablar con el padre. Lo siento, V. Es un desastre. Todo lo que puedo hacer es asentir con simpatía. Cualquiera puede ver la vergüenza en el rostro de Lauren al estar sentada en la sala de espera de una para que pueda solicitar la ayuda del gobierno. Su orgullo casi no se lo permitió, y tuve que recordarle que era para el bebé.

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clínica para mujeres, a la espera de tener su embarazo confirmado en el papel

—Eso dolió —dice de la nada—. Al principio. Pero luego, no fue así. Fue... yo pensaba que iba a arrepentirme después de la primera vez, pero luego sentí... no lo sé, yo quería hacerlo de nuevo. Estoy sin palabras por un momento. Ésta es Lauren. Ni siquiera le gusta cuando la gente roza contra ella en el pasillo. ¿Se convertirá en una ninfómana delante de mis ojos? —¿Lo amas? —dejo escapar. Lauren parece sorprendida, como si nunca antes hubiera considerado la cuestión. —No lo sé —admite en voz baja, mirándose las manos sobre el regazo—. Es extraño decirlo, pero creo que podría depender de su reacción. Frunzo el ceño, recordando encogerse al cobarde de Damon. —Será mejor que actúe bien. O, no me importa lo que digas. Voy a pisotearlo. Tendrá una gorda Violet tras su trasero. Eso hace que se ría un poco. —Gracias, V. —Lo digo en serio, Lauren. —La miro a los ojos—. Será mejor que te trate bien. Ella simplemente se encoge de hombros y se desplaza incómodamente en la dura silla de plástico. Estamos en silencio por un rato. Alguien llamada Sidney es llamada de vuelta y una chica de aspecto asustado que no podría haber sido mucho mayor que las gemelas, se encuentra con una mujer con el ceño fruncido. El par abre un camino sombrío hacia el cuarto de atrás. —¿Violet? —dice Lauren de pronto, desviando mi atención.

estado con mucha gente...?

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—¿Alguna vez has hablado con Zane sobre... bueno, dirías que ha

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—¿Sí?

Hago una mueca al recordar, pero sé a dónde quiere llegar. —Él se hace la prueba con regularidad, y siempre lleva un preservativo. Hablamos sobre eso antes, cuando me preguntó si iba a ir por la píldora. —¿Vas a hacerlo? —Yo sé que debería, pero, uf, ¡es tan vergonzoso! Lauren mira a su alrededor con intención. —¿Más vergonzoso que esto? —Buen punto. Su nombre es llamado entonces. Trato de ir con ella, pero me dice que no voy a verla hacer pis. Así que me siento de nuevo, sola con mis pensamientos. Quiero estar pensando en Lauren y su difícil situación, pero mi mente sigue volviendo a Zane. ¿Deberíamos esperar para tener relaciones sexuales? Hubo muchas veces que estuvimos tan cerca, solo para terminar cruelmente frustrados. ¿Es una señal de que no estoy lista todavía? Físicamente, estoy tan allí. En realidad, solo de pensar en Zane, tan solo mirando esos increíbles ojos oscuros... haría todo lo que pidiera. Y tal vez ése es el problema. Uf, ¿por qué tiene que ser tan complicado? Es solo sexo, ¿no? Mucha gente lo hace, y está bien. Correcto.

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Capítulo 26
Traducido por Helen1 Corregido por ☽♏єl

Sábado por la Mañana.

L
su habitación.

levo solo unas pocas horas en mi día de trabajo cuando Henry, que tiene aproximadamente 1,90 m y 125 kg, se resbala al salir de la ducha y cae justo encima de mí.

Estoy aplastada. Apenas logro alcanzar mi walkie-talkie y llamar por ayuda. Mientras tanto, Henry está tratando de ponerse de pie, usando mi cuello como palanca. Apuesto a que incluso Helize podría oír mis gritos desde

—Estoy bien —le digo a Amy, la enfermera, por tercera vez. Ella está sosteniendo mi brazo, moviéndolo suavemente. Me estremezco un poco cuando lo gira a la izquierda. —Todavía quiero que te tomes el fin de semana libre —dice ella—. Descansa un poco, toma duchas de agua caliente. No creo que tengas ningún hematoma. Niego con la cabeza. —Honestamente, estoy bien. Incluso puedo terminar el resto de mi

está muriendo por más horas debido a que la navidad ya está en camino. —

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—Jody ya está en camino, y preguntó si la necesitamos mañana. Ella

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turno.

Amy sonríe y me palmea el hombro—. Además, has estado luciendo agotada últimamente. Tómalo con calma. —Está bien —le digo de mala gana—. ¿Debo llenar un reporte del incidente antes de irme? —Oh, sí. Voy a hacer uno contigo. Voy arriba a decirle adiós a Helize antes de irme. Cuando le digo lo que pasó, ella me sorprende riéndose a carcajadas. No sé qué tiene de gracioso un anciano desnudo cayendo y aplastando a su flor favorita. Esa mujer tiene un extraño sentido del humor. Me meto en mi auto y le envío un mensaje a Zane:
Yo: Me lastimé en el trabajo. :( Zane: ¿Estás bien? ¿Qué pasó? Yo: Un viejito cayó sobre mí. Estoy bien. La buena noticia es que tengo un fin de semana de 3 días, ¡no hay clases el lunes tampoco!

No me responde el mensaje, así que enciendo mi auto y vuelvo a casa. Minutos después, mi teléfono suena con un mensaje entrante. Lo compruebo mientras espero que cambie la luz.
Zane: Voy a buscarte ahora. Planea quedarte conmigo durante esos días.

Mi corazón se agita con entusiasmo en mi pecho. ¡Quiere que me quede con él! ¡Diablos, sí! De camino a casa, pienso en una mentira eficiente para decirle a mamá. Ella se inquieta cuando le explico por qué estoy en casa tan temprano, tratando de que me vaya a acostar a la cama. Le hablo de mi plan de pasar tres días con Rachel (sí, esa) y su familia en Los Ángeles, y ella insiste en que en vez de eso debo quedarme en casa y descansar. Sintiéndome horrible, le digo que estoy bien, y que estoy muy, muy emocionada por ir. Entonces ella cede, e incluso me dice que debería visitar a Zane mientras estoy allí. Eso me hace estallar en risitas histéricas. Empaco maniáticamente rápido, lanzando mi mejor ropa interior y trajes favoritos en mi bolsa. Luego tomo una ducha larga y minuciosa. ¡Esta

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noche podría ser la noche! Me aseguro de cuidar de todas mis cuestiones de afeitado. Cuando estoy segura de que estoy brillante y suave como la seda, salto fuera de la ducha y me pongo la atrevida ropa interior púrpura que Zane compró para mí. Ni siquiera me la he probado hasta ahora, y tengo que decir que estoy muy contenta con la forma en que se ve. Deslizo mi camisa rosa de Hawái y mis mejores jeans sobre la ropa interior, entonces es momento para el maquillaje. Le envío un mensaje a Zane para que me encuentre en el apartamento de Lauren. Él me contesta, diciendo que está a veinte minutos. Ugh, debe haber acelerado a lo loco. Puede que incluso llegue antes que yo. Meto mi brazalete en el bolsillo de mi chaqueta para que pueda ponérmelo una vez que esté afuera, agarro mi bolso, y vuelo por las escaleras. Apenas tengo tiempo para explicar las cosas a Lauren cuando alguien llama a su puerta. Sacudiendo la cabeza, abre la puerta a Zane, que parece ridículamente sexy y peligroso en su chaqueta de cuero negro y jeans desteñidos. Sus ojos encuentran los míos, el calor en ellos me da ganas de abanicarme. Él asiente con la cabeza una vez a Lauren, luego me mira. —¿Lista? —pregunta, alzando una ceja. —Sí, yo... —Me aparto de su intensa mirada y giro hacia Lauren—. Usa mi auto cuando quieras, y llámame si me necesitas. Lauren me da una pequeña sonrisa. —Gracias. Ten cuidado, ¿de acuerdo? —Lo haré. Zane agarra mi bolsa, y nos despedimos de Lauren. Entonces estamos una grande, negra y brillante. —No quería perder tiempo volviendo para buscar el auto —dice, abriendo la puerta para mí—. Espero que esté bien.

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fuera de la puerta y caminando hacia su auto. No, se trata de una camioneta,

La cabina de la camioneta es espaciosa y lujosa. —No me molesta —respondo, y sonrío dándole las gracias cuando me da un poco de impulso para entrar. Mete mi bolsa en el asiento de atrás, luego se sube al vehículo. Se sienta allí por un segundo, mirando el volante. —¿Estás bien? —pregunta finalmente, arrancando el motor—. ¿No estás herida? Hago una mueca. —Sí, no es gran cosa. Le hablo de la ducha y Henry perdiendo su control sobre el soporte de ésta, y el horror de todo eso. Zane me mira de reojo, las comisuras de su boca ya curvándose. —Espera, ¿me estás diciendo que estaba desnudo cuando cayó sobre ti? Lo fulmino con la mirada ante su tono divertido. —Bueno, ¿quién sale de la ducha vestido? ¡Y no es divertido! —Absolutamente no es divertido. Para nada — concuerda Zane solemnemente, sacudiendo la cabeza. —Solo un tonto inmaduro se reiría de eso. —Y Helize. —Oh, sí. Un idiota total. —Él esboza una sonrisa blanca y brillante hacia mí. No puedo evitar reírme un poco. Bueno, nadie salió herido, y creo que puedo ver el humor en quedar atrapada debajo de un anciano desnudo retorciéndose.

hacia la consola—. Presiona ese botón de allí.

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—Tengo una sorpresa para ti —dice Zane. Él asiente con la cabeza

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Sí, eso no fue para nada traumático.

Hay literalmente, como un centenar de botones. Empujo uno y aire frío sopla en mi cara. —No ese. —Zane se ríe y presiona otro. Música del estilo gitano llena la cabina de repente. Giro mi cabeza para mirarlo. —¿Son los McPigs? —Sip. De su nuevo álbum. Mi boca se abre. —¡Pero eso no ha sido lanzado aún! Zane se encoge de hombros con modestia. —Conozco a un chico que conoce a un chico. Levanto las cejas. —¿Estás seguro de que no lo descargaste ilegalmente? —¿Quién, yo? —Sus ojos se abren inocentemente. Luego, se ríe—. No, pequeña, no fue obtenido ilegalmente. En realidad no me importa cómo lo consiguió. ¡No puedo creer que me lo consiguió! No puedo dejar de sonreír mientras los McPigs gritan/cantan acerca de ver a John Lennon en el agujero de una dona. Cuando la canción termina, Zane disminuye el volumen. —Eh, ¿Violet? Solo quería que supieras… Solo porque te vas a quedar conmigo por un par de días no significa que yo espero algo de ti ¿Sabes lo que quiero decir? No es necesario tener que hacer nada si no estás lista. Solo miro hacia delante, sonriendo un poco. —Entonces, ¿de qué otra forma me vas a ver en la ropa interior

—¿La estás usando en este momento?

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Silencio total, entonces:

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púrpura que me diste?

—Sip. Zane jura en voz baja, y la camioneta acelera repentinamente. Jadeo y agarro el tablero. Riendo nerviosamente, miro hacia él. —No te encuentras en un estado de ánimo paciente, ¿verdad? —He sido paciente —gruñe—. Mantente haciéndome bromas como esa, y estacionaré. Verás la poca paciencia que me queda. Su voz áspera solo me excita más, empujándome en territorio peligroso. —Podría darte un avance —le digo, tirando del dobladillo de mi camisa. Zane maldice de nuevo y agarra el volante con las dos manos. —Oh, cariño, vas a conseguirlo. —¿Sí? ¡Por fin! Niega con la cabeza, y para mi alivio, se echa a reír. —¿Por qué no eres una buena niña y tomas una siesta? Deja de torturarme. —Creo que voy a tomar una siesta —murmuro, acurrucándome en mi asiento. —Dulces sueños, Violet —dice en voz baja mientras mis ojos empiezan a cerrarse. —Voy a soñar contigo, y será dulce —le susurro somnolienta.

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Capítulo 27
Traducido por Sweet Nemesis Corregido por ☽♏єl

N
íbamos a tu casa.

o he dormido bien últimamente, y eso de pronto se cierne sobre mí. A salvo y calentita en la comodidad de la camioneta de Zane, me duermo profundamente.

Cuando finalmente despierto, estamos estacionando en lo que parece un elegante hotel diseñado para verse como un castillo medieval. —¿Dónde estamos? —le pregunto a Zane atontadamente—. Creí que

—Sí, bueno creí que podría sorprenderte. —Me sonríe. Me fascino por la enorme y colorida fuente frente al hotel. Entonces jadeo emocionada. —¡Esos son Marvy Marcus y la Princesa Pippy! ¡¿Estamos en el Castillo de Cuentos de Hadas?! —Donde cada niña es una princesa y cada chico un pirata. Reboto emocionadamente en mi asiento. —¡Zane! ¡Gracias! ¡Jamás hubiera imaginado que me traerías aquí! —Será divertido —dice valientemente. Estoy casi convencida de que lo dice en serio.

compañero ofrece llevar nuestro equipaje. Como lo único que tenemos son nuestros bolsos Zane declina la oferta, llevándolos él mismo. Mientras nos

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Un mozo vestido como un pirata se lleva la camioneta y otro

registra, admiro el estilo renacentista del sofisticado vestíbulo. El techo es una reluciente obra maestra, con angelicales personajes de cuentos de hadas jugueteando en el cielo crepuscular. —El pent-house ya había sido reservado, pero me las arreglé para conseguirnos una suite —me dice Zane, acercándose a mí—. ¿Está bien? Coloco mis brazos alrededor de su cintura y me presiono contra él. —Es perfecto —murmuro en su pecho. La mayoría de las personas se aburrirían por la canción navideña sonando en el elevador, pero yo la amo. Me entusiasmo señalando los intrincados castillos tallados en el ascensor y Zane solo me sonríe. Ha estado horriblemente callado, sin sacar sus ojos de mí ni un segundo. No soy tan ingenua. Sé que los chicos tienen esa mirada cuando piensan en sexo. Me está mirando como un depredador mira a su presa justo cuando está a punto de saltar. Y esa extraña tensión regresa, puedo sentirla en el aire entre nosotros y la veo en la extraña manera en que Zane se resiste. Intento ignorarlo, culpando mis movimientos nerviosos en la excitación de estar aquí. Accidentalmente me choco con él cuando salimos del elevador, y salto hacia atrás como si me hubiera quemado. Zane estira el brazo para estabilizarme, con una sexy sonrisa de superioridad en su hermoso rostro. De acuerdo, la suite es malditamente enorme y hermosa. La decoración es una mezcla de una vieja taberna y el palacio de un sultán. Eso puede sonar como una extraña combinación, pero funciona. Me encantan los brillantes pisos de madera oscura y las exóticas alfombras, y las piedras preciosas de los elegantes muebles. La espaciosa sala tiene ventanas por todos lados, con puertas de vidrio deslizantes que guían hasta un balcón con una increíble vista hacia el parque. Sin embargo, no me detengo a admirar la vista. Quiero ver los cuartos, ¿hay más de uno?

adjunto que cuenta con una bañera de hidromasaje. El otro cuarto tiene dos camas, y otro baño con una ducha con puertas de cristal, lo suficientemente grande como para que entren tres personas delgadas. Suficientemente grande

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Sí. Está el cuarto principal, con una mullida cama gigante y un baño

para Zane y para mí. Mi rostro se pone demasiado caliente cuando nos imagino ahí, haciendo cosas que no tienen nada que ver como asearnos. ¿Nos vamos a quedar en cuartos separados? Eso parece demasiado tonto a este punto. Zane lleva ambos bolsos hacia el cuarto principal y los deja en la cama. Me ha estado mirando con diversión mientras yo caminaba, inspeccionando cada detalle de nuestros lujosos aposentos. Ahora me encuentro parada junto a él en la cama, ambos silenciosos y tensos. Nos miramos el uno al otro como perdidos en un sueño. ¿Por qué de pronto me siento tan tímida e insegura a su alrededor, cuando hace un par de horas estaba lista para tirármele encima? Vamos Violet ¡Muévete! Esto es simplemente el próximo paso en nuestra relación, una progresión natural que hace mucho se estaba acercando. Y no es como si no hubiéramos hechos otras cosas… íntimas antes. Ahh, sonrojándome. —¿Qué estás pensando? —La voz de Zane me sobresalta. Tiene esa media sonrisa en su rostro mientras estudia mi expresión. —Na… nada —tartamudeo, poniéndome más roja. —¿Sí? ¿Por qué “nada” te está haciendo sonrojar? —¡No lo sé! Zane se sienta en el borde de la cama y me llama. —Ven aquí. Me acerco y me tira hacia su regazo. Cuando rodeo su cuello con mis brazos y absorbo algo de su fuerza y de su calor, me relajo un poco. —Estás pensando demasiado de nuevo —dice, descansando sus manos no debí haber pensado eso, ahora realmente estoy

Respiro hondo, inhalando su familiar y sexy aroma. —Lo sé. Pero, ¿no quieres…?

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en mis caderas—. Solo relájate, ¿de acuerdo? Sin presiones.

Una de sus manos deja mi cadera y se mueve arriba y abajo en mi espalda, sacando la tensión. —Comamos algo antes, veamos el parque. ¿Quieres? No puedo evitar la sonrisa de alivio que se expande en mi rostro. —Sí, estoy muriendo de hambre. Salto de su regazo. Zane suspira silenciosamente pasando una mano sobre su rostro. Impulsivamente doy un paso hacia él, acomodándome en el espacio entre sus piernas y colocando mis manos en sus hombros. —Gracias por ser tan paciente —digo, mirándolo directo a los ojos. —No tienes que agradecerme por eso. —Sí, tengo. Y por esto también. —Señalo nuestros alrededores. Zane me tira más cerca, envolviendo sus brazos alrededor de mi cintura. —Lo que sea por ti. Me inclino para besarlo, y solo pretendía que fuera un besito. Pero una vez que su boca toca la mía, un hambre salvaje se apodera de mí y me abruma. Ahoga cada pequeña duda y la voz de la razón de mi cabeza, apoderándose de mis miembros. Mis manos se mueven para tocar el rostro de Zane y el beso se profundiza y se sale de control. Él responde agresivamente levantándome para que quede a horcajadas en su regazo. Un hermoso calor abrasa mi interior, mientras mi exterior tiembla con necesidad. Me siento desesperada y loca por estar más cerca de él. Le arranco la camisa y levanto mis brazos, para que me pueda devolver el favor. Entonces lo empujo contra la cama para estar encima de él. Puedo sentir esta frenética necesidad pero… ¡no estoy segura de qué necesito… ¡No sé qué necesito!

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hacer! Mi inexperiencia me hace torpe cuando quiero ser audaz… cuando

Afortunadamente Zane se hace cargo. Nos rueda para quedar arriba, tomando el control del beso. Me muevo inquietamente debajo de él, mis dedos trabajando para desabrochar sus pantalones. Medio riendo, medio gruñendo, Zane toma mis manos y las sujeta sobre mi cabeza. —Detente Violet —dice sin aliento—. Debemos ir más lento, o te lastimaré. —No me importa —digo imprudentemente—. Quiero que lo hagas. —Mierda —murmura, y cierra los ojos brevemente. Cuando los abre de nuevo, arden en los míos—. No. Lo haremos agradable y lento, aún si eso me mata. ¿Acaso no entiende que soy yo la que se está muriendo? Lucho contra su agarre. —No, Zane —casi sollozo—. ¡No puedo esperar otro segundo! —Demonios Violet —maldice. La torturada mirada en su rostro toca todos mis buenos lugares en el sitio perfecto—. Te debo ropa interior nueva —gruñe. —¿Por qué? —Porque te voy a arrancar ésta. Sí, por favor.

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Capítulo 28
Traducido por Lorenaa Corregido por Julieta_Arg

L
asombroso.

o que pasa después es… Guau, no sé cómo describirlo. No es ni de cerca a como me imaginaba mi primera vez. Me esperaba una canción de amor agridulce, llena de velas y suaves suspiros.

Pero esa no soy yo, no con Zane. Quizás es porque se ha estado construyendo entre nosotros durante tanto tiempo o tal vez sea por la forma en la que estamos conectados. No lo sé. En vez de la suave lluvia golpeando la ventana, conseguí un huracán salvaje y hermoso. En vez de mi canción de amor, tuve rock duro, gritos de un concierto al aire libre durante una tormenta, con los sonidos del bajo y bailando bajo la lluvia y el barro. Es dolor, mezclado con un placer abrumador y que de alguna manera lo hacía más

No podía ser más perfecto, o más correcto. Ruedo sobre mi lado, haciendo una mueca por el dolor. Zane inmediatamente se gira hacia mí, preocupado. —¿Estás bien? —Oh, sí. —Le sonrío, aturdida por una sobre carga de emociones. Zane se ríe de mala gana. Se frota la mano sobre su cara. —Maldita sea, nunca había sido tan duro antes, ni siquiera con las chicas que sé que pueden soportarlo. Contigo… perdí el control. —Se extiende y me alisa un mechón de mi cabello—. Lo siento. Me apoyo en un codo y lo miro fijamente.

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—Espera. Estás admitiendo que tener sexo conmigo fue diferente a hacerlo con otras chicas y que fue tan caliente que no pudiste controlarte. ¿Y te estás disculpando? Colega. Zane mira hacia arriba, al techo. —He creado un monstruo —murmura. Me rió con aire de suficiencia, golpeándole el brazo. —No está mal para una virgen ¿verdad? ¿Así que, soy la mejor que has tenido? Él sonríe hacia mí. Tirando de la manta que tenía entre mi puño. —Sí, Violet Mercer, eres una diosa del sexo. Eres la mejor que he tenido. Creo que me quedé allí durante un rato. Vergonzoso, pero me rió, intento de nuevo luchar por la sabana. —¿Es por mi cuerpo verdaderamente caliente? Zane rueda de repente, así que tiene la mitad de su cuerpo sobre mí. Acaricia mi cara con su mano. —Es por esto. —Baja la cabeza y cubre mis labios con los suyos—. Y esto. —Mueve su mano sobre mi corazón—. Esto —susurra. Luego su mano baja por mi estómago y lo pasa de largo. Jadeo y bloqueo mis ojos con los suyos. Palabras no habladas pasan entre nosotros. Baja su frente hacia la mía y permanecemos conectados así por un momento precioso. —¿Qué quieres hacer ahora? —pregunta perezoso, rompiendo el hechizo—. Podríamos ir al parque y buscar algo para comer. Recorro mis manos arriba y abajo por su pecho duro y suave.

Zane se ríe, bajo y sexy.

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—O —digo—, podríamos comer aquí y bajar luego.

—Me gusta la forma en la que piensas. Te diré que, ¿por qué no tomas un baño caliente, luego yo tomaré una ducha rápida y pido algo de comer? ¿Qué quieres? —Carne —digo rápidamente—. Sabes lo que me gusta. Y preferiría tener una ducha. —Confía en mí. Te sentirás mejor después de un baño. Frunzo el ceño hacia su espalda cuando él se levanta y desaparece en el baño. Un minuto después, escucho el sonido del agua correr. ¿Por qué necesitaría un baño? Estoy un poco dolorida, pero no es para tanto. Zane está siendo sobreprotector. Es dulce. Luego intento levantarme y… de acuerdo, auch Enrollándome con la sabana, agarro algo de ropa de mi bolsa y cojeo cuidadosamente hacia el baño. Zane me dice algo, pero estoy tan distraída con su increíble cuerpo que no lo entiendo. Él simplemente se ríe y sacude la cabeza. Después de ayudarme, me deja y se va a ducharse al otro baño. Inclino mi cabeza hacia atrás contra la cómoda repisa, suspirando para contenerme. No sé de donde vienen las lágrimas, pero una vez empiezan, no puedo pararlas. Sollozo en silencio entre mis manos, sin estar segura de porque lloro. Acabo de tener la mejor experiencia de mi vida, entonces ¿Por qué me siento de este modo? ¿Cómo me siento? No estoy feliz, esa no es la emoción correcta. ¿Extáticamente miserable? ¿Alegría mezclada con hojas de afeitar? No puedo explicarlo. Me siento como si pudiese volar entre las nubes, pero me cuesta mucho. Estoy enamorada de Zane, por supuesto, eso lo sé. Justo como sé que no puedo mantenerlo. La distancia y mis inseguridades… es solo cuestión de tiempo que nos separen. ¿Cuánto tiempo pasara antes de que él se canse de mí? Quiero decir, nunca me ha dicho que me quiere, nunca ha hablado sobre mucho que duela… No importa. Tomaré a Zane de cualquier forma que lo pueda tener. Solo quiero vivir el momento. Sin arrepentimientos. nuestro futuro. No me debe nada. No tiene por qué quererme. No importa lo

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Ese es el secreto de la vida ¿Verdad? Zane vuelve y me da algunos Tylenol y un vaso de agua, y me dice que la comida tardara veinte minutos en llegar. ¿Había mencionado como de bien se ve después de una ducha? Su cabello húmedo se ve casi negro y el olor a recién duchado se aferra a su piel. Está usando un par de pantalones negros deportivos que cuelgan un poco por sus caderas, y ninguna camiseta. Él nunca debería llevar camisetas, o pantalones, o… Ugh. Necesito sacar mi cabeza de la alcantarilla. Salgo de la bañera, sintiéndome fortalecida y renovada. Después de secarme vigorosamente con una toalla suave y esponjosa, me pongo mis calientes bragas rosas de conejitos y un vestido de seda verde, un atuendo perfecto para descansar con tu novio caliente. Nuestra comida está aquí para el momento que salgo del baño. Nos sentamos en el suelo junto a la ventana de la sala de estar. Tengo una jugosa hamburguesa con tocino y patatas fritas mientras que Zane tiene su mierda saludable de siempre, una especie de pasta de trigo y repollo envuelta en cosas. Blah. ¡Estoy hambrienta! Son casi las tres de la tarde y esto es lo único que he comido en todo el día. A Zane no le importa que coma como un cerdo, parece disfrutar mi apreciación por la comida, gracias a Dios. No me lleno la boca como solía hacerlo, pero me gusta comer. —¿Así que nunca voy a ver tu casa? —le pregunto tomando un gran sorbo de agua. Zane duda, mirando por la ventana. —Pensaba ir el lunes antes de llevarte a casa.

—Sí. —Su sonrisa es dura, pero finjo no darme cuenta. ¿Podría ser menos entusiasta?

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—¿De verdad? —Salto con entusiasmo—. Eso sería asombroso.

Decido cambiar de tema. —Entonces —digo, apuntándole con una patata—, ¿qué quieres para navidad? —A ti. Le hago una cara y le tiro la patata. —Hablo en serio. —Yo también. —Me tira la patata de vuelta—. Tienes vacaciones en navidad ¿Verdad? Pásalas conmigo. Empiezo a reírme, pero cuando veo la mirada completamente en su cara mi risa se desvanece. —Debes estar bromeando, mi madre nunca… —Hablaré con ella —dice Zane, enderezándose desde su posición extendida—. Dirá que sí. Mis ojos se amplían. —¿Le vas a contar sobre nosotros? Él se ríe ligeramente. —¿No crees de verdad que ya lo sabe? —¿Qué nosotros estamos juntos así? —Ondeo mi mano hacia nuestra forma de vestir casual—. ¡Ella alucinaría! ¡Estaría castigada por primera vez en mi vida! —¿Qué, esperas que ella crea que serás su buena niñita para siempre? —Zane toma un sorbo de agua de su botella—. Mira, me encargaré de ello, ¿Bien? Si quieres estar conmigo, haré que funcione. Mi corazón se tambalea cuando lo miro. —Por supuesto que quiero. Eso sería tan… increíble. Amo la manera en que el rostro de Zane se ilumina. Se inclina hacia mí, con sus ojos oscureciéndose.

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—Tú eres increíble. Ven aquí. Inmediatamente me arrastro hacia él. Con la comida olvidada, empezamos a besarnos. Él tira del cinturón de mi bata, abriéndolo. Cuando mira hacia abajo estalla en carcajadas. —Espera, gírate. ¿Es eso…? No tengo ni idea de lo que está hablando, pero me giro dándole la espalda. Él desliza la bata de por mis hombros, luego siento su mano sobre mi trasero. —Ahí hay un conejo. —Se ríe, sonando demasiado divertido. Me giro con un jadeo. —¿¡Te acuerdas!? —¿Cómo lo iba a olvidar? Demonios he tenido sueños con esas bragas. —¿Qué clase de sueños? Zane sonríe maliciosamente, acariciando la cara de mi conejo. —Te lo mostraré después. Mi mente vuelve a ese vergonzoso accidente. Ese fue el día que Matt rompió conmigo. Recuerdo estar totalmente devastada, llorando como una tonta. Ugh, luego tropezarme contra Zane —o el chico caliente en ese momento— y cuan mortificada estaba que un hermoso extraño me viese en mi peor momento de lloriqueo. Como podía haber imaginado que eso acabaría así, con dicho hermoso extraño. ¿Y que la traición de Matt solo sería un recuerdo distante? Sacudiendo la cabeza, le sonrío a Zane. —Pensé que nunca te volvería a ver.

número.

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—Si yo no hubiese sabido que volvería a verte. Habría conseguido tu

—Ohhh, eso es tan… espera, ¿qué? —Lo miro, confundida—. ¿Cómo sabías que ibas a verme otra vez? Él se inclina hacia atrás sobre sus codos, mirándome con una mirada burlona. —Te reconocí de las cincuenta fotos que tu madre me enseñó de su hermosa hija, Violet. —¿De verdad? ¡Ugh! ¿Por qué no dijiste algo? —¿Y perderme esa mirada en tu cara cuando aparecí? —Zane sonríe. —Eso es simplemente genial —murmuro—. Me pongo mi bata de nuevo y ato la cinta incómodamente apretada. —Vamos, Violet. No te enfades. —Toma mi mano y me empuja contra su pecho desnudo, así que estoy medio echada sobre él. Me acurruco contra él, descansando mi cabeza sobre su hombro. —No me enfado. Solo es horriblemente vergonzoso. Otra vez. Zane se ríe, moviendo su mano sobre mi cabello. —Ya sabes —empieza después de un corto silencio—, me dije a mí mismo que permaneciera lejos de ti. Echo mi cabeza hacia atrás para mirarlo. —¿Por qué? —Cuando vi la primera foto tuya, te deseaba —admite—. Luego el día que te encontré llorando y pegada a la puerta… estabas tan dulce y vulnerable. Y entonces apareciste en mi puerta. No quería herirte, así que mantuve mis distancias. Él sonríe con ironía hacia mí. Me escondo en su pecho.

—Oh, eso.

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Su sonrisa se agranda.

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—¿Y esa noche en la piscina? ¿Estabas manteniendo las distancias?

—Sí, eso. —Eso fue… un experimento. —¿Un experimento? —repito incrédula—. ¿Estás bromeando? —Oye, está todo bien ahora, ¿verdad? —Puedo sentir las vibraciones de su risa silenciosa y me hace cosquillas. —Más que bien —admito. Un bostezo se me escapa y me estiro lánguidamente contra él—. ¿Qué hora es? Zane se inclina por su teléfono que esta sobre la mesa a unos cuantos centímetros de nuestras cabezas. Lo agarra y mira de reojo la pantalla. —Las tres y cuarto. Me siento, de repente llena de energía. —¿Quieres ver nuestro Castillo de cuento de hadas ahora? —¿Segura que quieres hacer eso? —pregunta perezosamente. —Sí, ¡Me siento genial! Vamos. Sacudiendo la cabeza por mi entusiasmo, Zane se levanta. Limpiamos nuestro desastre del pequeño picnic y nos vestimos. Puedo ver con fascinación vertiginosa como mi novio (¡!) se pone una camiseta gris y se cambia a unos jeans. Es una lástima ver ese cuerpo digno de babear desaparecer detrás de la ropa, pero la camiseta ajustada de manga larga se ajusta a los músculos de su torso de un modo tentador y su culo en eso pantalones… mmmm… Zane me atrapa mirándolo y me tira una camiseta. Luego para devolverme el favor cruza sus brazos y me mira mientras me visto con un suéter rosa suave y unos pantalones negros. Su atención me pone nerviosa y el suéter termina enredándose, con mis brazos pegados sobre mi cabeza. Entonces tiene que ayudarme a arreglarlo, lo cual es simplemente mi suerte. Terminará con un viaje al hospital porque mi sujetador se me ha enrollado alrededor del cuello. Sí, eso suena cierto. ¿Qué pasa si alguna vez intento ser sexy, como haciéndole un striptease?

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Capítulo 29
Traducido por Milu. Corregido por Julieta_Arg

¡M
¿En serio?

e encanta el Castillo del cuento de hadas! Es como una elaborada feria del renacimiento, con paseos y con globos y algodón de azúcar y... oh, ¡todo! Por supuesto, ya que es

diciembre. Y el Olde Towne Square se llena con decoraciones de navidad en abundancia: los árboles de navidad, guirnaldas de colores, luces parpadeantes, todo para hacer que una pequeña princesa de hadas tenga un corazón contento. Los clientes se animan a vestirse para la ocasión y pasan por un sinnúmero de princesas espumosas, pequeños apuestos piratas y... ¿vampiros?

Bueno sé que esto va a sonar muy tonto, pero siempre quise venir aquí con mi novio. Matt nunca quería ir, él no quería ir a ninguna parte. Ni siquiera cuando le dije de venir aquí en mi pre-adolescencia y del sueño que yo tenía como una chica hermosa que podía aferrarse a él durante las partes de miedo de los paseos, o que se apoye contra él mientras hacían la cola. Había visto otras parejas que lo hacían antes y pareció muy romántico para mí. Bueno me alegro de que Matt siempre me rechazara, porque ahora estoy aquí con Zane, y no podía ser más perfecto. Estamos de pie en la cola de Paseos de Piratas —mi montaña rusa favorita— y me ha rodeado con la calidez de sus fuertes brazos. ¡Mientras estoy comiendo algodón de azúcar! ¿Podría la vida ser mejor? Veo a una chica con tirantes que nos mira con una expresión de melancolía en su rostro. Está a un par de personas detrás de nosotros y parece estar con su familia ruidosa. Un niño pecoso está golpeando su libro con una espada de juguete y ella está tratando desesperadamente de ignorarlo.

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Sus ojos se encuentran con los míos. Trato silenciosamente de transmitir mis condolencias a ella con una sonrisa. Está demasiado ocupada viendo a Zane para notarme. —¡Me encanta el algodón de azúcar! —Me doy vuelta en los brazos de Zane para sonreír con la mirada—. Lo único que odio son mis dedos pegajosos. Tengo mis dedos hacia arriba, él toma mi mano y suavemente chupa cada uno. Mis ojos están borrosos por las sensaciones de hormigueo que me provoca. —Mmm —dice sonriendo—, me encantan tus dedos pegajosos. —Bruto —me río, tirando el resto de mi algodón de azúcar en un contenedor cercano. La cola se adelanta centímetros hacia delante. Tengo que tirar de Zane para conseguir que se mueva. Cuando lo miro lo encuentro mirando la gigantesca estructura que alberga una de las montañas rusas más aterradores jamás vistas, con una expresión tensa en su hermoso rostro. —¿Estás bien? —le pregunto, preocupada. —Muy bien. Su respuesta viene con un profundo ceño fruncido. —No, no lo estás. Ese pequeño músculo de su mandíbula salta. Eso significa que está molesto por algo. Zane mira hacía mí. —Sí, así es. —Nop

pálido bajo su bronceado dorado? Creo que sí. —Espera, ¿tienes miedo a las montañas rusas?

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Estudio su cara de cerca, mientras evita mirarme a los ojos. ¿Está

—No —responde rápidamente. Luego frunce el ceño, mirando a lo lejos—. Yo no diría "miedo" es que simplemente no me gusta la parte antes de la gran caída. Esa acumulación lenta, la anticipación... es molesto. ¿Zane O' Connor tiene miedo a las montañas rusas? ¡Lindo! —No te preocupes —lo tranquilizo, tomando su mano—. Yo te protegeré . —Gracias, Violet —responde secamente. —No tenemos que ir si no quieres. —Oh, no te preocupes por mí. —Zane sonríe—. No es tan grave. No puedo contener la risa que se me escapa. Me aparto para ocultarla y ahí es cuando me doy cuenta de la chica de las llaves. —Ugh —murmuro, mirando hacia Zane de nuevo—. La chica de allá está tomando fotos de ti con su celular. Te ha estado mirando todo este tiempo Zane no se molesta en mirar. —No me digas que estás celosa. Hago una mueca a la chica. —Oh, por supuesto que no pero, ¡es grosero! Ella probablemente está mandando mensajes a todos sus amiguitos. "oh, miren al chico súper caliente al lado de la chica rechonchona" ¡Ugh! Él me mira de reojo. —¿Acabas de decir que eres regordeta? —Probablemente ella lo está pensando, pequeña perra. ¿Quieres ir y decirle algo? —Tranquila, tigre. —Zane sonríe y frota sus hombros—. La cola se

Asustada, se da la vuelta rápidamente.

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Gruñendo, me muevo hacia adelante. Capto la atención de la chica.

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esta moviendo

Genial, ahora me siento mal. Y completamente inmadura. ¿Qué hay de malo en mí? Recuerdo las palabras de Helize, interiormente gimo.

Guarda tu corazón. Sí, claro.
Me estoy divirtiendo mucho en este momento. Zane va en cada viaje conmigo, no se queja ni una sola vez. Ni siquiera cuando lo llevo al Carrusel de Princesas. Le compré una tonta camiseta amarilla canario que dice "Cuentos de hadas, castillo V.I.P" y él se atreve a usarla. Solo se encoge de hombros y se la pone sobre su camisa de manga larga, no auto-consciente de todo. ¡Y se ve caliente en ella! Por supuesto, cuando me pongo la misma camiseta parezco un payaso de circo de grandes pechos. Cenando en el Pirata Dan, un restaurante en el barco de vela de madera en un lago hecho por el hombre. Tengo almejas y Zane tiene un tipo de ensalada. El ambiente es perfecto, la habitación es oscura y está iluminada por la suave luz de unas grandes linternas chinas y la música es lenta. Piratas y doncellas vagan alrededor, asegurándose de que las bebidas estén siempre llenas. Después de cenar, subimos a la cubierta y nos besamos bajo las estrellas. Entonces Zane toma mi mano, me arrastra de vuelta al hotel con urgencia. Después, nos encontramos en el balcón, mirando un espectáculo de fuegos artificiales especiales. Mientras veo los destellos de luz de color en el cielo nocturno, cálida y segura entre los brazos de Zane, por fin dejo de lado mis temores y dudas, y me permito ser real y verdaderamente feliz. No hay quejas.

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Capítulo 30
Traducido por Maru Belikov (SOS) Corregido por Lizzie

N

o dormimos mucho esa noche, así que cuando finalmente me despierto, ya son las diez de la mañana. Estiro todo mi cuerpo sintiéndome increíblemente adolorida y contenta.

Zane se inclina y besa mi estómago desnudo. —¿Quieres tomar una ducha juntos? Me rió y empujo las sabanas. —No, sí, separadas. Estoy algo… adolorida de anoche. —Lo siento —dice él, sonriendo sin arrepentimiento—. Duchas separadas, será. Luego conseguiremos el desayuno. ¿Suena bien? Sonrió de regreso. —Suena bien. Mientras estoy buscando la ropa en mi bolso, el teléfono de Zane suena. Frunciendo el ceño a la pantalla, él murmura: —Es del trabajo. Necesito responder. Camina fuera de la habitación, murmurando un pequeño saludo a quien sea que lo esté llamando. No puedo dejar de sonreír ahora mismo. Anoche fue increíble. Si pudiese despertar al lado de Zane por el resto de mi

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Si nos casamos…

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vida, no necesitaría nada más.

Cállate, Violet. Sin ensoñaciones tontas. Solo vive el momento.
Sacudiendo la cabeza a mí misma, me meto en el baño. Me remojo en la bañera por un tiempo hasta que los gruñidos de mi estómago me convencen de salir y vestirme. Ugh. Olvidé un sujetador. Me envuelvo en una toalla, tomo mis ropas limpias, y me dirijo de regreso a la habitación. Después de asegurarme que Zane todavía se encuentra en la ducha, dejo caer mi toalla y rebusco en mi bolso por un sujetador. ¿No traje uno? ¿Por qué traje quince pares de bragas? Oh estupendo, acabo de tirar el bolso de Zane de la cama. Y como está abierto, todas las cosas se caen en el suelo. Recojo el bolso y cuidadosamente acomodo su ropa doblada. Hay algo debajo de la cama. Luce como un grueso manuscrito. Curiosa, lo levanto, y lo giro para ver la portada. Hmm. El título dice: “Falling for the Ghost of You” y allí hay dos notas de un color neón sujetas debajo. Frunciendo el ceño, escaneo sobre la elegante escritura de la primera nota:
Aiden, ¡La parte de Logan fue hecha para ti! Él es una estrella de rock que quiere tener una vida normal, y se inscribe en la escuela, de incognito. Él termina enamorándose de una dulce e inteligente chica. La escritora es Jennifer Kingsley, ¡Y está siendo apoyada por Noah Dickensen! También, Chazz dice que Alaina está dentro si tú lo estás. ¡Léelo y dime lo que piensas!

¿Aiden? ¿Qué demonios? Leo la segunda nota.
Estabas en lo cierto sobre el final y esa escena en la cafetería. Hablé con Drew y ella dijo que era negociable. Podemos discutir el cambio, ¡si alguna vez respondes tu maldito teléfono! ¿O estás muy metido en tu rol como “Zane O’ Connor” en Villa ninguna parte? Drew necesita una respuesta lo antes posible. ¡¡Por favor mantén tú teléfono encendido!! PD: tienes razón, ¡No te reconocí en absoluto! ¡El cabello y ojos oscuros son

Mis manos tiemblan tanto, que el guión cae de mis manos y aterriza sobre la alfombra con un ruido sordo.

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ardientes!

No puede ser lo que estoy pensando. Debe haber una explicación más razonable. No hay manera que Zane sea… no puede ser. La billetera de Zane está justo ahí sobre el tocador. Nunca la he tocado, en realidad nunca fui a través de ninguna de sus cosas. Floto hacia ella como si fuera un sueño. Me toma un par de intentos simplemente abrirla. Hay un montón de tarjetas de crédito negras, todas con el nombre

“Corporación Crosswinds” en ellas. Encuentro su licencia de conducir: Zane O’ Connor. Pero la foto es del desaliñado y hermoso súper estrella Aiden Cross.
Me le quedo mirando incrédulamente a la foto. Nunca antes había visto su licencia de conducir, ¿Por qué lo habría hecho? El largo cabello rubio oscuro, esos extraordinarios ojos azules… he visto su rostro incontables veces en la televisión, portadas de revistas…sobre todo el casillero de Kim. Él luce como Bill de esta manera, me doy cuenta vagamente. El cabello teñido, los lentes de contacto… ¿Todo para qué? ¿Para investigar sobre el rol de una película? ¿Es eso lo que es? ¿Es eso lo que soy? ¿Una investigación? Ahora tiene sentido. Zane-Aiden me estaba usando. Por supuesto que lo estaba. Sabía que algo estaba ocultando, y como una idiota, nunca seguí con mis sospechas. Porque, en el fondo, confiaba en él. Que idiota soy. Me quedo de pie allí, inmóvil, hasta que el sonido de la ducha cerrándose me empuja a reaccionar. Coloco la billetera de Zane y su guión de regreso, luego frenéticamente me pongo algo para vestir. Necesito salir de aquí. Ni siquiera quiero mirarlo, o estar en la misma habitación que él. Tengo que irme. Agarro mis cosas, sin importarme si olvido algo. Los zapatos, ¡¿Dónde

y corro hacia la puerta.

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Los veo bajo una silla. Los agarro y cuelgo mi bolso sobre mi hombro,

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demonios están?!

La puerta del baño justo está abriéndose. No me detengo. Alcanzo la puerta, abriéndola, luego cuidadosamente cerrándola detrás de mí. No quiero que sepa que me fui. No todavía. Con el corazón latiendo muy rápido, estoy sin aliento y mareada, golpeo el botón del ascensor. Finalmente las puertas se abren. Cuando estoy presionando el botón del lobby, escucho que gritan mi nombre. Miro arriba para ver a Zane corriendo muy rápido por el pasillo, sin camisa y sin zapatos. Está viniendo muy rápido, quizá me alcance antes de que las puertas se cierren. Apuñalo el botón de cerrar una y otra vez. Las puertas se cierran justo cuando Zane está solo a un metro de distancia. Supongo que estoy llorando. Lágrimas calientes caen sin cesar de mis ojos mientras me hundo contra la pared. La mirada sobre su rostro, confundido, frustrado, y un poco molesto. Él no sabe que yo sé. No recuerdo salir del ascensor e ir a través del lobby. Todo se convierte en una creciente neblina. Simplemente de repente me encuentro a mí misma de pie enfrente del hotel. Un auto azul y blanco se detiene enfrente de mí. Aturdida, abro la puerta trasera y me deslizo en el asiento. —¿Puedo ayudarte? —pregunta el conductor de cabello oscuro, girando su cabeza para mirarme. —Necesito llegar a casa hasta Hidden Cove. —Señorita, este no es un taxi.

Oh. Estupendo.
—Lo siento —murmuro, rápidamente saliendo. Esta vez me aseguro que el auto diga taxi antes de entrar.

pequeño auto blanco. —Necesito ir hasta Hidden Cove. Por favor apresúrese —digo hacia la mujer con apariencia de abuela detrás del volante.

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Servicio de taxi Rico. Maravilloso. Me subo en el asiento de un

Ella me frunce el ceño a través del espejo retrovisor. —¿Hidden Cove, dijo? Eso está a dos horas. Realmente yo no… Ella se detiene, estudiándome más. —Va a ser algo de dinero —advierte. —Está bien, lo tengo. ¡Solo por favor arranque! Zane acaba de aparecer fuera de las puertas. Él me ve justo cuando nos estamos moviendo. Está cerca. Él logra golpear en mi ventana antes de que la conductora de mi taxi acelere y lo dejamos atrás. No puedo evitar mirar hacia atrás y mirar hacia él. Él está parado en la calle, respirando pesadamente, viéndome ir. Me giro lejos de la vista de él, apretando mis ojos. El dolor en mi corazón es devastador. —¿Ese es tú novio? —pregunta la señora con apariencia de abuela—. ¿Qué te hizo? —Nada —digo, mis ojos todavía cerrados—. Él solo… no es quien pensé que era. —Nunca lo son, querida. Ignoro el constante sonido de mi teléfono, dejándome saber que tengo llamadas perdidas y mensajes de texto. He estado en internet, buscando sobre Aiden Cross. De acuerdo a fotos y varios sitios de chismes, Aiden Cross y una hermosa actriz joven Alaina Skye son artículos ardientes. Dios. De acuerdo a un artículo, la foto de Aiden y Alaina, riéndose con sus brazos alrededor del otro, fue tomada hace un par de días. Quiero vomitar. Hay fotos de él con muchas otras hermosas chicas también. En clubes, restaurantes… por la alfombra roja. En una foto es atrapado con sus manos luciendo un sexy y nuevo corte de cabello y se encuentra con un buen aspecto. Su cabello es rubio en todas las fotos, sus ojos son una vivida piscina azul. sobre el trasero de una supermodelo. Él es noticia cuando es fotografiado

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Trato de buscar por el Zane que conozco en las fotos de un famoso cantante, pero no lo encuentro. Estoy buscando a alguien que no existe. Estoy tan fría. Mi interior está congelado, y mi pecho duele. El resto de mí se encuentra entumecido. No sé… ¿Qué voy a hacer? Me desplazo a través de mis mensajes, y mi corazón da una sacudida cuando veo que tengo quince llamadas y mensajes de mamá.

¿Él la llamó?
¡Mierda! Le envío un rápido mensaje de texto a ella, dejándole saber que estoy bien y de camino a casa. Le envío a Lauren el mismo mensaje. Ella me ha escrito como un millón de veces también. El resto son de Zane. Borro todos sus mensajes sin siquiera mirarlos, luego apago mi teléfono. Paso el resto del camino mirando fuera de la ventando, sin ver nada, y tratando desesperadamente de no sentir. No sé a dónde ir una vez que esté de regreso en Hidden Cove. No a casa. Dios, no. A la de Lauren, tampoco. No estoy lista para hablar. No todavía. Termino haciendo que el taxi me deje en la playa. Es el único lugar en donde puedo pensar. Me siento en la arena, y solo miro hacia las olas. Estoy allí por un largo tiempo. Cuando regreso a mí misma, el sol se está poniendo sobre el agua en una deslumbrante exposición de color. Limpio mis mejillas y descubro que están frías y mojadas con lágrimas. Necesito irme, u orinar en el océano. Antes, enciendo mi teléfono y llamo a Lauren. —¡¿V, dónde estás?! ¿Estás bien? Ella suena con pánico. ¿Habló con Zane? Empiezo a llorar otra vez.

pasillo por horas. ¿Qué pasó, V? él luce destruido.

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—Él está aquí —me interrumpe ella—. Él ha estado parado en el

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—Lauren, puedo ir. Zane… él…

—¡No! —Sacudo mi cabeza enfáticamente—. No puedo… ¡No quiero verlo! Lauren suspira. —Tienes que hacerlo. Él dice que no se irá hasta que hables con él… en persona. Si se queda, nos meteremos en problemas. Ya sabes cómo es el encargado. Dejo caer mi cabeza hacia atrás en frustración, lágrimas acumulándose en mis ojos. —De acuerdo —digo hacia el teléfono—. Supongo… supongo que estaré allí.

Maldito Zane. No quiero hacer esto ahora. No estoy lista para
enfrentarlo.

Aiden Cross. Esto tiene que ser algún tipo de sueño.

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Capítulo 31
Traducido por Brendy Eris Corregido por Lizzie

de llorar, y mi cabello es un desastre por el viento. Supongo que en realidad no importa. Lo veo antes de que él me vea. Está apoyado contra la pared, justo enfrente de la puerta de Lauren, con los brazos cruzados sobre el pecho. Lauren dijo que parecía destruido, y me sorprendió al ver que ella tiene razón. La cara de Zane estaba pálida, círculos oscuros debajo de los ojos. Se ve tan agotado como me siento. Su cabeza de repente se levanta por mi cautelosa aproximación. Sus ojos parecen arder en los míos. —Violet. Se acerca hacia mí, pero retrocedo lejos. —¡No me toques! Quiero decir en automático, pero mi voz sale alta y asustada. Me estremezco lejos de él. Él no es el chico con el que estaba sentada en la arena y hablamos durante horas y horas. Él no es con el que tuve la noche más increíble de la vida. Es un extraño, un increíblemente famoso... mentiroso. —Tú sabes —dice Zane. Su voz es tranquila, sin emociones. Asiento con la cabeza con rigidez.

C

amino hacia casa de Lauren desde la playa. Cuando llego al complejo, estoy agotada, tanto física como emocionalmente. Estoy segura de que me veo horrible. Mis ojos están arenosos

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—Adiós, Aiden. Trato de caminar junto a él a la puerta de Lauren, pero él me agarra y me enjaula contra la pared. Inclinándose a mirarme a los ojos, habla con urgencia. —Violet, estoy tan malditamente arrepentido que te enteraras de esta manera. Iba a decirte… —Está bien —le interrumpo, volviendo la cabeza hacia otro lado—. Tú me usaste, lo entiendo. Debería haberme dado cuenta. Ya está, se acabó, así que solo vete Zane exhala con fuerza de la frustración. —No, eso no es de lo que se trata esto. Tú y yo, está… mira, ¿podemos ir a algún lugar y hablar? —¡No! —Niego con la cabeza, de repente furiosa—. ¡Yo no voy a ninguna parte contigo! Soy demasiado estridente. Cruje la puerta abierta de la Sra. Jacobs junto a nosotros. Ella mira a través de la grieta, preocupada. —¿Estás bien, Violet? —llama. Zane retrocede unos centímetros. Me las arreglo para forzar una sonrisa en mi cara. —Estoy bien, gracias. Perdón por el ruido La Sra. Jacobs frunce el ceño, con una mirada sospechosa para Zane. —Griten si me necesitan —dice ella antes de cerrar la puerta. —Vamos a salir de aquí —murmura, poniendo una mano en mi cintura.

—No voy a ir contigo. Yo no te conozco. ¡No te conozco! Él mira hacia mí, frustrado.

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Me alejo.

—Tú me conocías muy bien anoche, cuando estabas gritando mi nombre. Jadeo, entonces lo abofeteo tan duro como puede. Los dos estamos aturdidos. Mi palma arde. La froto suavemente contra mi pantalón. Su expresión se oscurece, Zane asiente levemente. —Me lo merecía. Lo siento —reconoce con seriedad. Entonces él se inclina más cerca, su boca rozando mi oreja. —No he cambiado. Sigo siendo yo. Tú me conoces, el verdadero yo. Soy el mismo tipo que te encontró atrapada en una puerta, llorando, con los pantalones rotos, el mismo que estuvo dentro de ti toda la noche. Su voz es baja y feroz. Tiemblo violentamente ante sus palabras y los recuerdos que suscitan. —Por favor, déjame ir —imploro. Las lágrimas están cayendo más y más rápido—. ¡Solo aléjate de mí! —No puedo. —Su frente toca la mía suavemente, pero él es severo con determinación—. Ven conmigo... escúchame. No voy a ir ninguna parte hasta que lo hagas. Miro ferozmente hacia él, empujando más allá de mi límite. —¡¿Por qué me haces esto?! Ya has tenido tus risas. ¡Solo vete! ¡Déjame sola! Niega con la cabeza, con una expresión implacable. —Tres segundos más, y te llevare de aquí. Uno Trato de moverme, pero él me tiene atrapada con su cuerpo. —Alguien va a llamar a la policía —lo amenazo.

¿Qué otra opción tengo? Más personas están empezando a asomarse a
sus puertas, y no pasará mucho tiempo antes de que alguien se queje. Yo no quiero meter en problemas a Lauren.

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—No me importa una mierda. Dos.

—Está bien —le digo secamente—. Tengo que decirle a Lauren. Zane se mueve hacia atrás para que pueda alejarme. Al acercarme a su apartamento, la puerta se abre. Lauren está de pie en la puerta, con una expresión que confirma que ella ha estado escuchando, lo cual está bien. Las gemelas están amontonadas a su espalda, cabezas rojas moviéndose con impaciencia, así que no está bien. —¿Estás bien, V? —Lauren lanza una rápida mirada a Zane, luego de vuelta a mí. Inclino la cabeza. —Te llamaré más tarde. Si mi mamá te llama, ¿puedes decirle que me voy a casa muy pronto? —Claro. Llámame si me necesitas Ella me da una mirada significativa. Me encojo de hombros. Cuando se cierra la puerta, me dirijo a Zane. —Vamos En silencio, lo sigo a su camioneta, negándome a mirarlo. Yo no quiero ni respirar profundamente e inhalar su aroma y jabón de lavandería fresca, porque siempre me excita. Estoy consternada aún puedo sentir lo mismo por él, pero supongo que no puedo evitar estas hormonas adolescentes. —Ve a Taco Bill —dejo escapar mientras enciende el motor. Zane se queda mirando hacia abajo en el volante, aprieta su mandíbula. —Eso no es un lugar privado para hablar. —Yo no quiero estar a solas contigo —le digo sin rodeos. —¿Qué, soy un asesino psicópata ahora? Estrecho mis ojos en él. —Yo no confío en ti. Porque me mentiste.

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Zane no responde. Nos dirigimos al restaurante en un silencio total. Es tan surrealista para mí. Yo estoy en el auto con Aiden Cross, mi cantante favorito. Tuve sexo con él. ¿Cómo podría no saberlo? ¿Cómo iba a saberlo?

¿Quién diría que su novio es en realidad una famosa estrella de rock? Eso no
sucede en la vida real. Nunca en mis sueños más locos podría haber imaginado que este sería su gran secreto. Ah, si yo pensaba que Zane y yo no teníamos ninguna posibilidad antes... sí, ahí va ese sueño, directo por la ventana.

Soy tan estúpida.
Zane se detiene en un lugar de estacionamiento en Taco Bill, pero ninguno de nosotros sale. ¿Por qué elegí Taco Bill? Mirando por la ventana, veo el auto de Matt, y el de Kim. Kim es, como, la mayor fan de Aiden Cross. Si veía de cerca Zane, ella podría adivinar su identidad secreta. Me siento tonta por haber dicho eso. Como si fuera un superhéroe o algo así. —Debes haber pensado que era tan estúpida —le digo, mi mano en la puerta. Él me mira. —¿Qué? — dice con cautela. Doy una pequeña carcajada amarga. — Todas esas veces que te acusé de coquetear con recepcionistas, camareras y primas... cuando realmente estabas follando con actrices como Alaina Skye, y… y supermodelos. —Alaina y yo solo somos amigos. —Correcto —resoplo—. Por eso hay fotos de ustedes dos con las manos encima del otro. —No, esas eran sesiones de fotos organizadas por nuestros agentes de publicidad —gruñe entre dientes—. Al igual que todas las otras fotos que

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probablemente viste. Yo ni siquiera conozco la mayoría de los nombres de las chicas. —Bien —digo, rodando mis ojos—. Pero supongo que no tienes que saber el nombre de alguien para poner tus manos sobre su culo. Él se inclina sobre mí y toma mi mano entre las suyas. —No he estado con nadie desde el primer día que nos fuimos a comer juntos. Arrebato mi mano. —¿Por qué debería creerte? Me has mentido acerca de todo. Tú ni siquiera trabajas en Cronus, ¿verdad? ¿Era toda la investigación para tu papel en una gran película? El nombre falso, la apariencia... ¿nosotros? Zane está sacudiendo la cabeza. —¡No! me fui hacia abajo hace un tiempo, mi agente estaba tratando de cambiar mi mente. Ella coló ese guión en mi bolsa para hacerme reconsiderarlo. Eso ni siquiera es por lo que vine a Hidden Cove. —¿Por qué has venido, entonces? —No lo sé. —Él suspira y mira a través del parabrisas—. Supongo que quería un descanso de ser yo. No me malinterprete, tengo el mejor trabajo del mundo, haciendo lo que amo. Pero no ofrece mucha privacidad. Demonios, cortarse el cabello, es noticia de primera plana. Cuando soy Aiden Cross, siempre estoy poniendo un espectáculo, ¿sabes? Soy el que mis fans quieren que sea, y eso está bien, entiendo que es parte del trabajo. Yo no estaría haciéndolo si no lo amara. Pueden tener a Aiden Cross, el es todo suyo. Él no es real. Es por eso que vine aquí, estaba empezando a perderme en todo el bombo. Necesitaba encontrar el verdadero yo de nuevo. Entonces te encontré. Miro lejos de la intensidad de su rostro. Tiro de mi falda

—Jenna sabía —le digo en voz baja—. Tú le dijiste.

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nerviosamente.

—Jenna estaba allí desde el principio —dice Zane—. Cuando yo tenía doce años y obtenía todo tipo de mierda, mi padre decidió que necesitaba un nuevo comienzo. Nos mudamos de Seattle a Los Ángeles empecé la escuela con un nuevo nombre y una pizarra limpia. Aiden es mi segundo nombre, O'Connor es el nombre de soltera de ni madre. Era Aiden Cross cuando conocí a Jenna. Entonces alguien tuvo un video de mí cantando en una fiesta, y lo puso en línea. He sido Aiden Cross desde entonces. Zane da un pequeño encogimiento de hombros, como si no fuera gran cosa que fuera descubierto cuando era un niño y se convirtió en una sensación en Internet durante la noche. —¡Podrías habérmelo dicho! —estallé—. Deberías habérmelo dicho. Quiero decir, Dios, yo te lo dije, ¡te dije todo! Yo confiaba en ti, y todo este tiempo... tú no confiaste en mí con tu pequeño secreto. —Yo confío en ti. Lo hago. ¡No, mírame, Violet! —Agarra mi mano, pero esta vez no me suelta—. Siento mucho haberte lastimado. Pero por favor, créeme. No te lo dije porque yo no quería perderte. Pensé que podía tenerlo todo. Lo jodí. Soy un desastre en este momento, ahogándome en lágrimas. Trato desesperadamente de aferrarme a mi control, pero no puedo. Mi corazón se está rompiendo. —¿Alguna vez me ibas a decir? Zane se ve afligido. ¿Siente lástima por mí ahora? ¿De eso se trata? —Yo iba a decirte cuando te llevara a mi casa. Tiro mi mano lejos de su alcance y airadamente limpio mis ojos. —¿Entonces qué, eh? ¿Gracias por los recuerdos, fue bueno mientras duró?

contarte todo y pedir tu perdón. Se supone que tenías que decir: está bien, te

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entiendo, y me encantas, de todos modos, porque habías conocido al

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—No. —Se inclina hacia atrás en su asiento y suspira—. Yo iba a

verdadero yo. Luego iba a pedirte que te quedaras conmigo, porque estoy tan enamorado de ti. Mi corazón da un gran golpe antes de que caiga al suelo y se rompa en un millón de pedazos. Sacudiendo la cabeza, le susurro: —No me digas eso. Ahora no. —¿Por qué no? Querías la verdad, ¿no? —¿Y ahora qué? Esto no va a funcionar. Nosotros no podemos funcionar. ¿Qué se supone que debo hacer? ¿Seguirte alrededor a tus conciertos y ver mientras las chicas exhiben sus pechos para ti? Dios, pensé que estaba celosa antes… —¡Nada de eso importa! —Zane pasa las manos por su cabello, frustrado—. Tú eres lo único que importa. Violet, por favor... danos una oportunidad. No puedo perderte —¡Me mentiste! —sollozo—. No sé lo que es real. —Esto es real. Él tira de mí y me besa, duro y profundo. Lo beso de nuevo, incapaz de resistir. Subo a su regazo, hundiéndome en él, cerrando todo afuera, todas las mentiras, las millones de razones por las que no podemos estar juntos, por unos pocos preciosos segundos. —Dime que me amas —dice Zane ásperamente, entre nuestros besos desesperados. —Te amo —le susurro—. Pero no puedo estar contigo. Me aparto de él, y es la cosa más difícil que he tenido que hacer. —No quiero volver a verte... Aiden

—Violet… —¡No!

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Llego a ciegas a la manija. Zane agarra mi mano.

Me giro lejos de él, y abro la puerta. Negándome a mirarlo, me deslizo fuera de su camioneta y camino hacia el restaurante.

No mires hacia atrás.
Antes de entrar, me paso las manos por la cara para limpiar las lágrimas cayendo. No me importa la cantidad de desastre que soy, pero no quiero que me vean llorar. No otra vez. Taco Bill está muy lleno, por supuesto. Veo a Matt y Rachel, sentados en el mismo lado de la cabina. Matt me ve y saluda. Él parece sorprendido por mi apariencia. Yo asiento con la cabeza hacia él y busco a Kim. Ella está sentada en una mesa grande con un montón de sus risueños amigos. Yo la miro a los ojos y agito mi mano hacia ella. Ella viene de inmediato. —¿Estás bien, Violet? Parece que has estado llorando. Sacudo la cabeza y fuerzo una sonrisa en mi cara. —Kim, ¿me puedes hacer un favor? ¿Puedes llevarme con Lauren? —Uhm, claro. Solo quiero decirle a los chicos, ¿de acuerdo? Antes de irnos, vacilo junto a la puerta, mirando hacia el estacionamiento. Me siento aliviada al ver que la camioneta de Zane se ha ido.

Nunca voy a volver a verlo.

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Capítulo 32
Traducido por Dai (SOS) Corregido por Mercy

im me deja llorar en silencio durante el viaje en auto a casa de

K
sensato.

Lauren, por lo cual estoy inmensamente agradecida. Le pido que venga conmigo y lo hace. Lauren se sorprende al vernos a las dos, pero rápidamente nos invita a entrar. Ordena a las gemelas que

vayan al apartamento de abajo con su amiga, y obedecen en su tono no-

Les cuento todo. Los ojos de Kim se abren más y más. —¿Tuviste sexo con Aiden Cross? Asiento, abrazando mis rodillas contra mi pecho. —Pero no sabía que era él en ese momento. Creí que era... no lo sé. Ahora estoy como mortificada. Lo cambia todo, ¿sabes? —Por supuesto. —Kim está de acuerdo, luciendo deslumbrada. —Pero sigue siendo la misma persona, V. —Lauren retuerce un mechón de cabello alrededor de su dedo—. Y dijo que te ama. —Sí, pero... —Frunzo el ceño, mirando al vacío—. No me importa lo que dijo. No le importaba lo suficiente como para decirme la verdad. ¿Y qué hay de todas esas fotos de él con otras mujeres? Kim, ¿sabes si está saliendo con alguien?

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—Hay rumores sobre él y Alaina Skye —admite—. Pero ninguno de los dos lo ha confirmado oficialmente. Y nunca ha habido fotos de ellos besándose. —Larga una pequeña risa—. Créeme, lo sabría. Caigo en un triste silencio. Lauren cuidadosamente se agacha a mi lado. —Entonces, ¿puedes perdonarlo por mentirte acerca de quién es en realidad? —Deberías —dice Kim con entusiasmo, dándome una palmada en el hombro—. ¡Amiga, es Aiden Cross! Daría mi teta izquierda por salir con él. No puedo evitar reírme de eso, aunque la imagen que evoca es inquietante. —Hablando en serio —dice Kim, mirándome a los ojos—. Puedo ver por qué lo hizo. Apuesto a que está enfermo de todas las pequeñas fans, como yo, tirándosele. Probablemente tú eres la relación más normal que ha tenido en años. Tal vez quería mantenerlo así durante todo el tiempo que pudiera. —Perspicaz —murmura Lauren, impresionada. Kim sonríe y se encoge de hombros. —He visto un par de películas como esta. —Sí, es como la trama de una estúpida película —le digo—. Por eso… no puedo entender eso. Es tan surrealista. No sé qué pensar. Mintió. Pero no mintió sobre algo estúpido, como cuál es su color favorito. Me mintió acerca de su identidad. ¿Cómo puedo perdonarlo por eso? —Hay todo tipo de razones por las cuales las personas tienen identidades secretas —dice Lauren, en un recordatorio no tan sutil de que también tengo una. Dejo que mi mirada significativa le transmita que no es una vida totalmente diferente. Y, además, le dije a Zane sobre mi escritura. Así que, ahí.

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completamente lo mismo. Yo uso un seudónimo para mi escritura… no finjo

—Ni siquiera importa si puedo perdonarlo o no, chicas —digo finalmente, apoyando la barbilla en las rodillas—. De todas formas, ni siquiera funcionará entre nosotros. Es estúpido incluso esperarlo. —¡No, Violet! —gime Kim—. No te rindas. Lauren sorprendentemente está de acuerdo. —Siempre hay una manera de hacer que funcione —dice ella—. Si lo amas, encontrarás una. —Sí, bueno, si él me amara me habría dicho la verdad. Con cansancio, me pongo de pie. —Es hora de volver a casa y enfrentar la música —murmuro. —¿De dónde proviene esa expresión, de todos modos? —pregunta Kim—. Se podría pensar que sería algo bueno, ¿no? ¿A quién no le gusta la música? Lauren se encoge de hombros. —Tal vez porque suena mejor que “enfrentar el largo año de castigo" o “enfrentar a la madre dragón". "Enfrentar el final de tu vida'". —Gracias por bromear al respecto —le digo—. Les haré saber si salgo con vida. Tal vez. Enfrentar a la madre dragón. Ja. Más como la madre mansa de un cordero. Apuesto a que ni siquiera levantará la voz. Tal vez una reprimenda tranquila entre aplastantes abrazos.

Diez agonizantes minutos despué
—… ¡nunca dejes esta casa de nuevo! ¿Está claro? Me estremezco de nuevo en la silla.

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—Como el agua. Mamá toma una respiración profunda. Claramente gritar a todo pulmón la agota. —… ¡nunca soñé que serías capaz de ser tan irresponsable! ¿En qué estabas pensando? Hago una mueca ante su tono decepcionado. —Todo lo que puedo decir es que lo siento. No tengo una buena excusa, y me merezco lo que decidas hacer conmigo. Me mira durante un largo minuto. Luego suspira y colapsa en el sofá. —¿Has dormido con él, Violet? —Bueno, mamá, no dormimos mucho. Gime. —¡Oh, Violet! Realmente... uf. Bien, ¿al menos fue seguro? ¿Usaron protección? —Uhm... ¿sí? —Eso no suena muy convincente. ¿Estás segura? Me retuerzo incómoda. Sin duda lo hicimos las primeras tres veces, pero la cuarta... era muy temprano en la mañana y no me acuerdo... —Estoy segura —le digo, porque quiero ahorrarle los detalles escabrosos. Se tapa los ojos con las manos. —No sería realista de mi parte pensar que esto no volverá a suceder. Así que creo que deberíamos hablar sobre las opciones anticonceptivas. Y Zane debería estar aquí, también. Definitivamente me gustaría tener una

rápidamente—. No estamos juntos. Rompimos.

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—Yo no… no tienes que preocuparte por eso

—le digo

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charla con él.

Mamá abre la boca para decir algo, cambia de opinión, y la vuelve a abrir. —Oh, cariño. Te dejó, ¿eh? Lo… —Uh, no —la interrumpo—. En todo caso, yo... fue, fue mutuo. Lo distancia, ya sabes. Era demasiado duro. ¿Por qué asumes que fue él quien me dejó? Se sonroja. —Oh, no, no era mi intención… lo siento, cariño. Parecías tan molesta, así que pensé que… no es que yo piense que está fuera de tu alcance o algo… —No, está… está bien. ¿Podemos hablar de mi castigo y esas cosas mañana? Estoy muy cansada ahora. Mamá busca en mi rostro con atención. Finalmente, se acerca a mí y me pone una mano en la mejilla. —Está bien. Ya hablaremos mañana.

Gracias a Dios. No sé cuánto tiempo más podré mantener la compostura.
Es una estupidez. Soy la que rompió con Zane y todavía sigo revisando mi teléfono por sus mensajes. Ahora desearía no haber eliminado todos sus textos y llamadas. Patético, ¿verdad? Cuando estoy acostada en la cama me golpea un repentino dolor opresivo en el pecho. Me hago un ovillo, llorando con desesperación.

Zane. Zane. No voy a volver a verlo, tocarlo, hablarle. He estado tan
absorta en quién es realmente que no he tenido tiempo de comprender esta enorme pérdida... en mi vida. ¿Cómo se supone que debo seguir? ¿Cómo se supone que debo enfrentar cada día, sabiendo que no estará ahí? Sobreviviré,

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por supuesto que lo haré. Yo solo... solo duele tanto ahora mismo.

Estoy llorando tan fuerte, que no la escucho entrar. La cama se hunde y luego siento el reconfortante calor de mamá acurrucada contra mi espalda. No dice nada, solo me acaricia el cabello y me deja llorar. Nos quedamos así durante casi toda la noche. Es exactamente lo que necesito.

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Capítulo 33
Traducido por LizC Corregido por Julieta_Arg

A

la mañana siguiente, estoy en la cocina, con desgana comiendo tartas de chocolate, cuando Bill se pasea dentro. Parece sorprendido de verme y por un momento, parece que

va a girar justo a la derecha y marcharse de nuevo. Lo veo internamente luchar consigo mismo durante un par de minutos. Es curioso cómo ve de mí hacia la puerta, azotando su cabeza hacia atrás y hacia adelante, hasta que siento como si tuviera un puntero láser y lo dirijo a sus ojos. Por último, se dirige a mí. —Hola, Violet —murmura a regañadientes. —Buenos días, Bill —murmuro en respuesta. Se queda allí de pie y se frota la parte posterior de su cuello. Mientras lo observo, me doy cuenta de lo mucho que Zane se le parece. Como Aiden Cross, claro está. Es curioso como nunca lo noté antes. Ja, ja. —Lo siento —espeta, sorprendiéndome—. Acerca de la cosa con Zane. No me di cuenta que los dos estaban... juntos. Debería haberle dicho que se alejara de ti... —Está bien, Bill. —Sonrío débilmente—. Zane trató de mantenerse alejado. Yo no se lo permití.

nuevo, de vuelta.

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Él da media vuelta como si fuera a salir, luego se gira torpemente de

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—Oh —dice, pareciendo, si es posible, aún más incómodo.

—Zane es un buen hombre —dice rápidamente—. Ser Aiden Crross es... es duro para él, a veces. Es… no es quién es él realmente. Quién es en realidad… es Zane. Cuando él… uh, nunca deja que nadie conozca a el verdadero él, a menos que realmente se preocupe por ellos. Yo, tal vez... creo que te dejará entrar. El dulce y un poco torpe discurso de Bill me dan ganas de abrazarlo, aunque no estoy muy segura de lo que está tratando de decir. —Gracias, Bill —digo. Le ofrezco una sonrisa más auténtica esta vez. Sonríe de vuelta, rápido y aliviado. Entonces de repente se gira y se va. Eso estuvo bien. Me pregunto cómo se comunican mamá y él entre sí, con los dos siendo tan torpes e inarticulados. Ahora que he conocido y vivido con Bill, no puedo imaginarlo desestabilizándola como ella clamó. Supongo que estar atrapado en un ascensor durante dos horas sacó la bestia romántica en él. Huh. Tal vez es secretamente cariñoso. Zane debió sacarlo de alguna parte.

Zane.
Mi apetito desaparece completamente, lanzo mí apenas mordisqueada tarta en la basura y subo al piso de arriba a llorar.

A la mañana siguiente, me desperté con un dolor de cabeza horrible. Le escribo a Lauren para hacerle saber que no voy a ir a la escuela, y ella me contesta diciendo que espera que me sienta mejor, y no me preocupe por ella puede utilizar el auto.

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para conseguir un taxi, su mamá está fuera por el próximo par de días, así que

Aliviada, apago mi teléfono y lo lanzo... a alguna parte. Entonces entierro la cabeza bajo las mantas y me entrego al dolor apaleando en mi cabeza. Me siento como la sobreviviente de una sangrienta guerra al día siguiente, pero supongo que me siento lo suficientemente bien como para ir a la escuela. Tan bien como puedo, supongo. Estoy tan tarde. Me pongo una vieja camisa harapienta y una larga falda azul que apareció en mi armario un día, desconozco el origen. ¿Dónde está mi teléfono? Recuerdo vagamente tirarlo en algún lugar anoche. Mierda, no tengo tiempo para buscarlo. Al menos no tengo que recoger hoy a Lauren. Al principio creo que es solo mi imaginación paranoica que la gente está mirando y murmurando de mí, pero al final del primer periodo, estoy lista para empezar a gritar a todos los idiotas boquiabiertos. ¿Kim les contó acerca de Zane? —¿Qué? —le digo a Chelsea López, quien tiene el casillero al lado del mío—. ¿Por qué la gente sigue mirándome? ¿Qué está pasando? Chelsea parece sorprendida de que estoy hablando con ella. Solo hemos intercambiado sonrisas y saludos entre dientes hasta entonces. —Creo que todo el mundo piensa que tienes todos los detalles —dice con cautela. Estoy desconcertada. —¿Qué detalles? Chelsea se aparta hacia atrás su cabello castaño claro, y se ríe incómodamente. —De Lauren y el Sr. Jensen —dice ella, como si debiera saber. —¿Lauren y el Sr. Jensen? ¿Qué pasa con ellos? Ahora ella se ve muy incómoda.

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—¿De verdad no lo sabes? Agarro los bordes de mi carpeta con fuerza. Hielo se forma en la boca de mi estómago. —Por favor, solo dime. —Uhm... ¿conoces a Alissa Shermer? Atrapó a Lauren y al Sr. Jensen besándose en su auto ayer por la mañana. —¿¡Qué!?

¿¿¿Lauren... y el Sr. Jensen??? Bueno... ¿qué? ¿Qué demonios? Eso no
puede ser cierto. ¡A ella ni siquiera le gusta! Lauren nunca haría... Entonces un pensamiento horrible de repente se me ocurre. —Me tengo que ir —le digo bruscamente, girando sobre mis talones. Veo a Damon en dirección a su clase de inglés. Agarro su brazo para llamar su atención. Él de inmediato se aleja, pareciendo preocupado. —¿Cuál es tu problema? —exige nerviosamente. Yo lo fulmino con la mirada. —¿Has estado saliendo con Lauren? Los ojos de Damon se abren como platos. —Diablos, no. Tengo novia. Además, he oído que tu chica, Lauren está en eso de los hombres mayores… Sacudo la cabeza con impaciencia. —¿Por qué siempre te ves tan culpable cada vez que te veo? Se frota la parte posterior de la cabeza… con aire de culpabilidad. —Yo, eh, pensé que sabías que yo fui el que extendió el rumor acerca

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—Qué fotos desnuda… no importa, no quiero saber.

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de las fotos de ti desnuda en línea.

Me vuelvo para salir, pero antes de irme, me giro en torno a él y lo golpeo en el brazo. —¡Deja de difundir rumores sobre mí! Idiota. Debería haberme simplemente ido, pero estoy en la cuerda floja con mamá en estos momentos. Así que voy directamente a la oficina de la enfermera y finjo una migraña. La Sra. Hahn me conoce como la correcta estudiante de A que nunca se mete en problemas, y aclaro de inmediato que voy a casa. Sabía que mi reputación de chica buena sería muy útil algún día. Conduzco directamente a casa de Lauren, un millón de pensamientos pasan volando a través de mi cabeza. ¿Lauren y el Sr. Jensen? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿¡Cómo podría ella no haberme dicho que su novio es nuestro profesor de inglés!? Un zombi parecido a mi mejor amiga abre la puerta. ¡Se ve horrible! Hay enormes bolsas bajo sus ojos, y parece como si no ha dormido en un año. —Traté de llamarte —dice débilmente, saliendo y cerrando la puerta detrás de ella. —Apagué mi teléfono y lo tiré en alguna parte —le digo—. Así que. ¿Es verdad? Lauren asiente con cansancio. —Sí. Habiéndolo confirmado hace que mi corazón se hunda. —¿Podemos hablar... en alguna parte? Ella mira atrás en su apartamento. —No puedo ir muy lejos. Vamos a salir a la calle.

encontramos un banco para sentarnos. —¿Así que él es el padre? —Tengo que asegurarme. He tenido bastantes malentendidos para que me duren toda la vida.

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Vamos al pequeño parque del complejo de apartamentos y

Lauren se mira las manos cruzadas sobre su vientre. Suelta un suspiro diminuto. —Sí. —Está bien. ¿Cómo? ¿Cuándo? Se encoge de hombros. —En cierto modo solo pasó. Cuando empecé la tutoría después de la escuela, él siempre estaba ahí. Empezamos a hablar sobre nuestros libros y autores favoritos, y... lo que sea. Entonces, una noche, me dio un aventón a casa. Él me besó. Fue agradable. —¿Agradable? —repito débilmente. —Es diferente de todos los otros chicos en la escuela, no hace bromas estúpidas todo el tiempo, o actúa como un idiota. Hablamos de todo. »Le dije lo del bebé. Estaba realmente asustada, y él estaba tratando de tranquilizarme... no pensé que hubiera alguien alrededor tan temprano. Tomo una respiración profunda, con mil preguntas en la punta de mi lengua. —Está bien, entonces él va a continuar y apoyarte a través de esto, ¿verdad? ¿O voy a tener que…? —V, él está casado —suelta de golpe. Un haz enardecido de furia se dispara a través de mí. Salto a mis pies, temblando de rabia. —¿¡Qué!? ¡Ese hijo de puta! ¿Cuál es su dirección? Pero Lauren está sacudiendo la cabeza. Se ve tan pálida y frágil, vuelvo a sentarme y trato de calmarme por ella.

formal en estos momentos. Yo… yo voy a abandonar la escuela. Mi mandíbula cae abierta.

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—Probablemente va a ser arrestado. Están haciendo una investigación

—¡No puedes! ¿Qué hay de Stanford? —No lo sé todavía. La escuela llamó a mamá. Tuvo que venir a buscarme. —Oh, Dios. ¿Qué ha dicho? —Ella gritó —murmura Lauren—. Luego gritó mucho más. Cuando por fin se calmó, tuvimos una larga conversación. En cierto modo se culpó por estar siempre trabajando y nunca estar alrededor. Después... me dijo que yo le ayudé a criar a sus hijos, así que me puede ayudar a criar el mío. —Exhala con fuerza—. Vamos a hablar con el consejero de la escuela para ver cuáles son mis opciones. Mis notas siempre han sido buenas y tengo todo lo del crédito adicional, así que... somos optimistas. —¿Eso significa que te vas a quedar con el bebé? —pregunto esperanzada. —No lo sé —contesta evasivamente—. Mamá va a hablar con una de mis primas para ver si ella podría querer irse a vivir con nosotros. Para ayudar. Le doy un suave empujón en el brazo. —Vas a tener que conseguir un lugar más grande. Ella se ríe débilmente. —Sí. Probablemente vamos a mudarnos. Nos sentamos en silencio durante un rato. Mi mente se tambalea, tratando de envolver en mi cabeza todos los cambios que se avecinan. —Sabes, va a funcionar —digo, tratando de sonar convincente—. Voy a ayudar en lo que pueda… con lo que necesites. —Gracias, V. Lamento no decírtelo antes. Es sólo que... —Sí, ya sabías que iba a patearte el culo. Lauren sonríe. —Sí.

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Niego con la cabeza. —Un maestro —suspiro. —Una estrella de rock —dispara en respuesta. Nos miramos entre nosotras y reímos. ¡Qué desastre somos las dos! Chicas buenas que resultaron malas. ¿Qué vamos a hacer?

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Capítulo 34
Traducido por Milu. Corregido por ☽♏єl

S

in Lauren en la escuela, los días son tan largos. Pero no son nada en comparación con la noche. Le temo a la noche. Me tumbo en la cama, incapaz de conciliar

el sueño. No puedo dejar de pensar en Zane. ¿Qué está haciendo? ¿Está tumbado en la cama, pensando en mí? ¿O está con Alaina Skye o alguna otra chica hermosa? Podría averiguarlo. Todo lo que debo hacer es comprobar algún sitio web de celebridades que narre cada movimiento de Aiden Cross. Pero no puedo hacerlo. Cambio de estación cada vez que oigo su voz de miel en la radio (que es todo el maldito tiempo). Ni siquiera puedo soportar ver sus fotos en las revistas en la tienda. Duele demasiado. No consigo ver a Zane en los ojos azules de Aiden. Extraño a Zane. Sigo recordando aquella noche que pasamos juntos en el hotel. Me tumbo en la cama y mi cuerpo duele por la falta del suyo. Doy vueltas en la cama toda la noche, inquieta, con un sufrimiento que me penetra los huesos. Sé que esto es patético, pero compruebo mi teléfono todo el tiempo para ver si ha llamado o enviado un mensaje. Por qué lo haría ¿cierto? Trato de seguir adelante con mi vida. Trabajo en Sunset Park durante las vacaciones de invierno, y eso me ayuda bastante a mantenerme ocupada. Lo que no ayuda es la música navideña que suena por el intercomunicador todo el día y noche. Incluso los residentes se quejan. Helize amenazó con como que quiero verla hacerlo, eso definitivamente haría mi día.

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apuñalar al Santa de tamaño real del comedor si no apagaban la música. Yo

Así que empecé a escribir otro libro. No de mi serie Breaking Time, en la que juro voy a empezar a trabajar en breve. Se trata de una chica normal de la escuela secundaria que conoce y se enamora de un príncipe. Solo que ella no sabe que él es un príncipe, ella piensa que solo es un hermoso chico normal de la escuela secundaria. Porque él está disfrazado como un estudiante de secundaria regular. Bueno, es más como un diario que ficción. Pero escribirlo es una especie de catarsis para mí. El nombre de la niña es Rose y el príncipe secreto se llama Zeke. Ya sé, ¿quién ha oído de un príncipe llamado Zeke? ¿No? Pero su nombre real es Adrian George Harris, príncipe de Valdania. Le voy a dar a Rose un final feliz, aunque sea poco realista. La ficción debería ser un lugar de caramelos y escape. La vida real es suficiente deprimente. Yo, por mi parte, no quiero leer sobre la tristeza.

El día de Navidad.
Lo estaba haciendo muy bien, poniendo una cara feliz para mamá. A ella le encanta cada día festivo, especialmente la navidad, y ahora que Bill sigue dándole dinero, puede darse el lujo de darlo todo. La casa es como la ciudad de navidad. Cuando camino por las escaleras, casi espero que comiencen a caer copos de nieves sobre mí. Hay oropel en todas partes. Me tropiezo en él a veces, cuando estoy media dormida. Nuestro enorme árbol falso de navidad tiene una montaña de regalos apilados debajo. Mamá, usando un tierno gorro de elfo, comienza a repartir los regalos. Somos solo Bill y yo, pero ella dice nuestros nombres cada vez para recibir otro regalo perfectamente envuelto. Incluso Bill está sonriendo por su exuberancia. Él se ve arrugado y tierno en su pijama de hombre de jengibre.

ropa interior de algodón de la abuela Mercer. ¿Por qué insiste en enviarme bragas floreadas para navidad? Es tan raro. Me las pongo cuando tengo mi período. Que es ahora mismo, puaj. No me extraña que esté de tan mal humor.

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Gané prácticamente un armario nuevo, cajas de costosas tecnologías, y

—Éste es tuyo también —dice mi madre, y me entrega una caja plana y delgada. Sus ojos brillan como, no sé, estrellas de navidad, o algo así. Acepto el regalo cautelosamente. A juzgar por la forma entusiasmada con la que me mira, supongo que es el regalo importante. —Gracias —digo. —¡Ábrelo! —exclama, mientras estudio el papel envoltorio de renos. Abro el envoltorio rápidamente porque tal vez ella se orine del entusiasmo. Una brillante caja roja. La abro, para encontrar lo que parece ser una camisa blanca. ¿Más ropa? Pongo una feliz sonrisa en mi cara y tiro la camisa fuera, agitándola para que se desenrolle. Mi sonrisa muere en mi cara cuando veo lo que está escrito en la parte de adelante con brillo color rosa.

Hermana mayor.
En serio. Dejo caer la camisa y miro boquiabierta a mamá. —¿En serio? —digo—. ¿Es eso…? Extrañas palabras corren por mi mente: seguro, legal, práctico... ninguna encaja realmente en la situación. No sé cómo reaccionar. —¡Estoy embarazada! —exclama alegremente. —Bueno... ¡felicitaciones! —digo, y me levanto a abrazarla para que no crea que no estoy feliz por ella. Incluyo a Bill en mi sonrisa y noto que esta rojo de vergüenza y placer. Mamá se acerca y aprieta su mano. Si se pone más feliz podría reventar. Estoy un poco asustada ante la idea de ser la hermana mayor por primera vez, pero puedo superarlo por ella.

días.

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Oh, Dios mío. Un bebé. Todas están quedando embarazadas en esto

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—¿Has nerviosamente.

visto

a

un

médico?

¿Todo

está

bien?

—pregunto

—Todo está maravilloso, cariño —me asegura mamá—. Ellos me van a controlar más de cerca ya que soy un poco mayor que las madres promedio — hace una mueca graciosa—. Pero el doctor dice que por ahora todo está bien. —Bueno... eso es genial. Tendrás otro hijo al que avergonzar cuando yo me vaya del nido. —Es cierto —admite con alegría, sacando el gorro de elfo de sus ojos—. Sin embargo, todavía te voy a avergonzar cuando vengas a visitarnos. No quiero que te sientas excluida. —Gracias, siempre estás pensando en mí. Bill recibe una llamada de emergencia desde el trabajo, que tiene que contestar, y con una mirada de disculpa a mamá, desaparece en el estudio.

Ahí va el padre de mi futuro medio hermano o hermana, pienso.
Oye, ese bebé podría ser peor. Me doy cuenta que realmente me gusta Bill. Me alegra que parezca satisfecho con el barco pirata a escala que le regalé. Mamá quiere que me pruebe la camisa de hermana mayor que me dieron. La que termina siendo un tamaño demasiado pequeño. Ella sigue mirando de mis pechos a los suyos menores con tristeza. Espero que no considere ponerse implantes después del bebé. —Violet, tengo que decirte algo. Mamá se apresura hacia mí y se acuclilla, mirándome a los ojos. —¿Qué? —pregunto con miedo. Ella se ve tan seria, debe ser algo malo. —Hablé con Zane.

reprimir el impulso repentino de saltar sobre mi pobre madre y asaltarla con preguntas. ¿Qué te ha dicho? ¿Cómo está? ¿Habló de mí?

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Inhalo con fuerza. Mis manos comienzan a temblar, y tengo que

—Oh —digo finalmente—. Yo... uh... ¿Por qué...? ¿De qué hablaron? Mamá levanta una ceja. —De bastantes cosas, en realidad. Resulta que tengo mucho de qué hablar con el joven que tomó la virginidad de mi hija de diecisiete años. Estoy absolutamente mortificada. Puedo sentir mi cara pálida por el horror. —¡Mamá! —Espera, Zane fue el primero, ¿cierto? La sangre repentinamente vuelve a mi cara. —Sí, mamá. Ugh. —Oye, no es como si no fuera raro para mí también —dice ella, enderezando los hombros indignada—. Zane es mi hijastro, después de todo. Pero... llegamos a un acuerdo, dejémoslo en eso. De todos modos, quería que tuvieras algo. Mamá me da una caja cuadrada. La miro fijamente, herida. —Sea lo que sea, no puedo aceptarlo —digo en voz baja, mirando el pequeño envoltorio como si fuera a morderme—. Terminamos. —Me dijo que lo consiguió hace un mes, y quiere que lo tengas. Sin compromiso. Dijo que no es necesario que te comuniques con él, ni nada, y que no lo va a aceptar de regreso, por lo que deberías conservalo. —Ella se ríe un poco—. Él te conoce tan bien. Empiezo a protestar. —Mamá... yo, yo… no puedo… —Él te ama, lo sabes —dice en voz baja. Agarra mi mano y Tú lo amas también ¿no? Las lágrimas comienzan a caer de mis ojos tan fácilmente.

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suavemente coloca la caja en mi palma. Luego toca ligeramente mi mejilla—.

—Sí. —Medio río, medio lloro—. Lo hago. —Oh, Violet. —Mamá me alcanza y me abraza con compasión—. Mi pobre niña. Me tiro hacia atrás torpemente. —Estoy bien —digo rápidamente, limpiándome la cara—. Así que... ¿sabes lo que es? —Hago un gesto a la caja. Mamá sonríe maliciosamente. —Sip. Y la única razón por la que estoy de acuerdo con eso es a causa de lo que siente por ti, y porque sé que se lo puede permitir. Vamos, ábrelo. Doy un suspiro tembloroso. La caja pesa casi nada. Es... ¿un anillo? Rápidamente destierro ese pensamiento loco. Por supuesto que no. Es un regalo de despedida, no una promesa para el futuro. Lo desenvuelvo con cuidado. Dentro de la caja hay algo negro... ¿un control? Miro a mamá con incertidumbre. Ella está radiante. —¡Es el control para tu Bentley convertible! Está estacionado en la acera. —De ninguna manera. Nos precipitamos fuera, mamá ríe como una niña de escuela a lo largo del camino. Corro por la puerta principal, y ahí está, estacionado en la calzada, brillando a la luz del medio día. Un Bentley convertible púrpura brillante. —Oh, Dios mío —jadeo. Solo puedo estar de pie allí con la boca abierta. Mamá toma el control ver el interior.

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remoto y lo utiliza para abrir las puertas. Entonces me tira para que podamos

Es precioso por dentro. Todos los botones, diales y pantallas me abruman. Los asientos de cuero gris oscuro son de lujo. Me siento al volante y es como ser una estrella de rock. —No puedo aceptarlo —le digo a mamá. Ella está sentada en el asiento del pasajero, hurgando en lo que parecer ser un teléfono en la consola central. —Zane dejo muy en claro que no lo tomaría de nuevo —dice—. Él quiere que lo tengas, Violet. Me agarro del volante con las dos manos, mis hombros caídos. —Sin culpa. —Violet. Conserva el auto. Disfrútalo. Comienza a sonreír de nuevo. —Mamá alisa un mechón de mi cabello—. Solo tienes unos cuantos meses más hasta la universidad. Solo... vive un día a la vez. ¿De acuerdo? Cierro los ojos y veo el rostro de Zane. Rápidamente los abro de nuevo. —Está bien —le digo—. Voy a intentarlo. Sin remordimiento.

Sí, claro.
Ayudo a mamá a limpiar el desorden de la mañana de navidad. Luego entro en mi viejo Toyota con una bolsa de regalos y voy a casa de Lauren. Después de repartir los regalos y aceptar el mío, tiro de Lauren a un lado y le entrego las llaves de mi auto. —Es viejo, pero sabes que funciona bien —le digo mientras ella me mira fijamente, atónita—. Puedes usarlo, o cambiarlo, o lo que sea.

puedes darme tu auto. ¿Qué se supone que conducirás? Froto mi frente con inquietud.

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—¿Estás bromeando, V? —Lauren intenta devolverme las llaves—. No

—Uhm... bueno, Zane como que... me compró uno nuevo. La boca de Lauren cae abierta. —¿En serio? —Sí. Llévame a casa y lo podrás ver. Tengo que intimidar a Lauren para que acepte el Toyota. Al final, la hago sentir culpable al decir que sería mucho más fácil para su familia si hubiera dos autos, sobre todo después que llegue el bebé. Finalmente, ella cede, y me sorprende al darme un fuerte abrazo. Lauren no abraza. Deben ser las hormonas. Debato conmigo misma toda la noche, y finalmente decido enviarle a Zane una simple nota de agradecimiento, junto con la escultura de la sirena y el motor Stirling a escala que iba a darle para navidad. Sé que parece estúpido, él me da un Bentley, y yo le doy una sirena y un juguete. Pero... no lo sé. Lo compré para él antes de que termináramos. Obtengo la dirección de mamá y lo envió por correo antes de que pueda cambiar de opinión. Entonces inmediatamente me arrepiento. ¿¡En qué

estaba pensando!? Él va a pensar que soy un idiota jugando a estos juegos. Va a
pensar que la estatua es una estupidez. Apuesto a que ni siquiera se acuerda de ese día en la galería.

Oh, Dios, ¿qué he hecho?

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Capítulo 35
Traducido por Lizzie (SOS) Corregido por ☽♏єl

colocarlos. Los residentes están encantados con el pequeño espectáculo, mirando a la explosión de luces en el cielo con una gran sonrisa. Luego entramos a tomar chocolate caliente y cerveza de raíz. Lo he estado haciendo bien al actuar alegre y llena de feliz energía, pero al final de mi turno, me siento agotada por el esfuerzo. Helize se da cuenta de lo tranquila que estoy siendo y me pregunta si estoy bien. Fuerzo una sonrisa. —Estoy bien. Uhm... ¿puedo hacerte una pregunta personal? Ella está teniendo un día especialmente lúcido hoy. Se encuentra con mis ojos en el reflejo del espejo mientras se cepilla el fino cabello blanco. —Bueno, has limpiado mi trasero y lidiado con todas mis rarezas, querida. Supongo que eso te da el derecho a preguntar. Adelante. Me río. —Ew. Bien. ¿Tú...? ¿Alguna vez te arrepentiste de no casarte y formar una familia?

T

rabajo en la víspera de Año Nuevo, lo cual está bien ya que no tenía ningún plan, de todos modos. Uno de los sobrinos de los residentes trae fuegos artificiales, y llevamos a todos fuera para

expresión muy lejana.

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La mirada de Helize de repente se vuelve introspectiva, con una

—No, yo no diría eso —dice finalmente—. Tuve un montón de increíbles experiencias, hice cosas que no creo que hubiera tenido la oportunidad de hacer si me hubiera asentado. Viajé mucho. ¿Te conté sobre la vez que estuve en Paraguay? —No, pero suena como una buena historia —le digo. —Bueno, te contaré... —Y se lanza a una sorprendente historia acerca de sus aventuras en Paraguay. Esta historia no termina con ella en la cárcel, para variar. Más tarde, cuando estoy tirando de la manta y el edredón hasta su pecho, los ojos de Helize de pronto adquieren un brillo. —A veces me pregunto lo que podría haber sido —susurra mientras me inclino sobre ella—. La cosa es que... yo era una niña muy orgullosa. Nunca quise correr el riesgo de poder salir lastimada. ¿No es gracioso? Estaba en el juego para cualquier excitante aventura que viniera a mi camino, pero cuando se trataba de poner en riesgo mi corazón, yo era una cobarde. Charlie solía decir... —Ella deja escapar una risita—. Él solía decir: “Helize, vas a

lamentar no perdonarme. Yo podría haber sido la mayor aventura de tu vida”.
Por supuesto, la última vez que lo vi, él había ganado cien kilos, y vivía en un Arby. —Guau —murmuro, fijando su cánula nasal—. Esquivaste la bala. —Así es. —Bueno, Helize —le digo, arropándola—, siempre me tendrás. —Sí... ¿Cuál era tu nombre, querida? Ella está bromeando, por supuesto. Ves, nadie jamás le ha dicho a Helize que no es graciosa. Gran error.

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Es el amanecer de un nuevo año, y estoy tumbada en la cama por mí misma, llena de remordimientos. ¿Hice lo correcto al romper inmediatamente con Zane? Él me mintió. Tal vez no me usó, pero tampoco confió en mí con la verdad. Incluso si le pudiera perdonar eso, ¿cómo iba a caber en su vida de estrella de rock? No podría soportar todas esas chicas detrás de él constantemente, tendría que derribarlas a todas. Y estar con él me pondría en el ojo público. ¿Podría hacerlo? No, no creo que pudiera. Oh, Dios, me imagino a los paparazzi atrapándome con la guardia baja, alrededor de mí, y yo comenzando a gritarles “¡Pene!". Entonces mamá saltaría y les diría acerca del verano en que su dulce hija fue una bailarina exótica en la pastelería de su abuela. Ya puedo ver los titulares: Aiden Cross Sale con una Chica con

Historia Familiar de Tourette.
Nadie quiere ver un titular como ese. Demasiado largo. Sí. No sería bueno.

Así que estar de vuelta en la escuela apesta, especialmente sin Lauren. Al menos todos están demasiado ocupados hablando de lo que hicieron durante las vacaciones para decir chismes sobre ella y el señor Jensen. Estoy cansada de gritar a todo el mundo acerca eso, de todos modos. Como si fuera la primera vez que un profesor conectaba con un estudiante en Hidden Cove. Ni siquiera es la quinta, si los rumores son ciertos sobre la Sra. Goolihan y Edward Alva. Oh, hay un nuevo rumor dando vueltas sobre que mi proxeneta traficante de drogas me compró el Bentley. Puedo haber iniciado inadvertidamente eso cuando la presumida y perra porrista, Alissa, me preguntó con quien tuve que hacerlo para conseguir un auto así. Puedo haber

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respondido algo sobre que mi proxeneta traficante de drogas lo hizo. Pero, ¿quién sabe realmente cómo estas cosas empiezan, no? Estoy en casa, trabajando en mi libro cuando suena mi teléfono. Miro la pantalla con sorpresa. Es Kim. —Hola, Kim —le respondo—. ¿Qué pasa? La alegre voz de Kim se escucha fuerte y emocionada. —¡Oh, Dios mío, Violet! ¿Has visto hoy El show de Johanna? —Uh, no. Realmente no veo... —¡Aiden Cross estaba al aire, y estaba hablando de ti! —grita. —¿Q-qué? —¡Santa Mierda!—. ¿Qué dijo? —¡Oh, por Dios! ¡Lo grabé, tienes que venir a verlo! —¿Qué dijo? Ya estoy corriendo, en busca de mis zapatos, mientras Kim grita en mi oído. —¡Tienes que venir y verlo por ti misma. Violet! ¡Estoy tan celosa! ¡Él es taaan caliente! —¡Lo sé! —grito de vuelta—. ¿Puedo pasar por Lauren y llevarla, también? —¡Sí, por supuesto! ¡Oh, por Dios! Le envío un texto a Lauren como forma de hacerle saber que estoy llegando a buscarla. Ella apenas abre la puerta cuando ya estoy arrastrándola por el brazo. Estoy tan nerviosa que apenas puede conducir. ¡¿Zane habló de mí?! ¡En un programa de entrevistas de televisión nacional! ¿Qué dijo? ¡Oh, por Dios, ¿dijo mi nombre?! ¿Qué estaba pensando? ¿O estaba hablando de otra chica, y Kim solo se confundió? Argh, si ese es el caso… Matt abre la puerta mientras estoy levantando mi mano para llamar. Estoy tan nerviosa, casi estampo mi puño contra su frente.

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Se ve sorprendido de verme. —¡Violet! ¿Qué estás…? —Sí —murmuro y prácticamente lo empujo a un lado. Arrastro a Lauren dentro y Kim rebota en la parte superior de las escaleras. Sus ojos están brillando con exaltación mientras nos invita a subir. Subo dos escalones a la vez, Lauren me sigue mucho más lentamente. Es inevitable que tropiece, pero vuelvo a subir. —¿Qué dijo? —jadeo, llegando a la cima. Kim niega con la cabeza sonriendo. —No, ¡tienes que verlo! —Espera, sólo dime… ¿fue bueno o malo? Quiero decir... —Definitivamente bueno. ¡Vamos! Nos mete en su habitación, y nos tumbamos en la cama, frente a su gran televisor de pantalla plana. Kim agarra el control remoto y pulsa un par de botones. No estoy preparada para ver a Zane aparecer de repente en la pantalla. Después de verlo solo en mis sueños durante tanto tiempo... realmente verlo... es completamente abrumador. ¡Oh, Dios, es tan hermoso! Como Aiden Cross, su belleza masculina solo te golpea como un golpe físico. Él luce tan increíble y sexy en el suéter negro cuello “V” y jeans oscuros. Su cabello rubio oscuro está perfectamente despeinado (sin duda cortesía de la perra de su estilista), y sus ojos azul cerúleo son tan brillantes, que parecen salir de la pantalla. Todo lo demás se desvanece a medida que veo a Zane (¡Aiden!) riendo y charlando con Johanna, la presentadora del extravagante show. Él es poder dejar de gritar y reírse de sus palabras. Dios, no las culpo.

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completamente encantador y sexy, y las mujeres en la audiencia parecen no

Escucho embelesada como las alabanzas brotan de Johanna, hablando de cuantos discos ha vendido, cuántos premios Grammy ha ganado, mientras a escondidas mezcla las preguntas sobre su vida amorosa. Zane evade sus preguntas sin problemas, bromeando o riendo para no contestarlas. Cuanto más lo miro, más veo al fantasma de Zane en la famosa estrella de rock. Su media sonrisa. La forma en que se frota la mandíbula a veces cuando está pensando en otra cosa. Cómo inclina la cabeza hacia un lado cuando está entretenido con algo. La forma en que los músculos de su pecho y brazos se tensan cuando él está...

Oh, guau. Esa imagen vino de la nada. Violet mala. Sacudiendo la
cabeza, trato de concentrarme en la entrevista. —Así que tú eres un tipo muy ocupado, me he dado cuenta —dice Johanna casual, sonriendo inocentemente a Zane—. Todo lo de las citas tiene que ser duro con tu agenda. Se inclina hacia atrás en su silla, completamente a gusto. —Sí, no. De hecho, he estado en mi estudio de grabación todo el día trabajando en algunas canciones. Y me voy de gira en octubre, así que me he estado preparando para eso. Sé que es un largo camino, pero voy a estar fuera durante, como, un año más, por lo que… —Sí, mm-hmm. —Johanna asiente con la cabeza, pensativa —. Entonces, ¿qué piensa Alaina sobre ti estando en la carretera durante tanto tiempo? Me muerdo el labio con fuerza ante la mención de esa famosa perra. —Eres sádica, Kim —murmuro. Ella me hace callar.

sonreír—. ¿Por qué habría de importarle?

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—Nada... —En televisión, Zane se mantiene inescrutable, sin dejar de

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—Espera.

—Porque ella es tu novia, ¿verdad? —Somos amigos. —Huh. De acuerdo. —La valiente anfitriona intenta otra táctica mientras la audiencia ríe con sus travesuras—. Así que, el día de San Valentín se acerca. —¿En serio? —Zane actúa relajado. —Así es. Así que, Aiden, estoy segura que a todas las mujeres del público les gustaría saber ¿cuál sería tu idea de un perfecto día de San Valentín? La audiencia grita y aplaude. Zane voltea a verlos y se ríe. —Bueno, maldita sea, ahora tengo que decir algo romántico y complicado, ¿eh? —No necesariamente. Yo diría que depende de la mujer. Como, por ejemplo... Alaina Skye. Él mira hacia el cielo como en busca de ayuda. —No vas a dejar ir eso, ¿verdad? —pregunta con buen humor. —¿Dije su nombre? —Johanna sacude sus rizos oscuros—. Lo siento. Simplemente pareces como una especie de hombre romántico. Entonces, ¿qué tienes planeado para ese día tan especial? Me inclino hacia delante, ansiosa por oír su respuesta. ¿Cómo podría haber sido nuestro San Valentín? El día perfecto, para mí, sería los dos, solo estando juntos, de preferencia en la cama. Zane vacila por un segundo. Toma un sorbo de su copa antes de responder. —Bueno, esto va a sonar realmente malo y perezoso, pero creo que me grita, y él parpadea esa sonrisa sexy—. Entonces, hacer un picnic en la sala, solo ella y yo. El tiempo es muy valioso para mí, y creo que me gustaría estar a

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gustaría pasar el rato, ¿sabes? Pasar toda la mañana en la cama. —El público

solas con ella, tenerla toda para mí durante todo el día. Sé que no es realmente la idea de una gran cita para todas las mujeres, pero… Lauren se vuelve a mirarme. —¿Acaba de describir ese día en el hotel contigo? Asiento con la cabeza, aturdida. —Eso… creo. —¡Demasiado rico! —chilla Kim. Toda la cama rebota con su excitación. —Bueno, Aiden, tú probablemente podrías llevar a una chica al basurero, y ella estaría encantada de ir. ¿Estoy en lo cierto, chicas? —Johanna hace un guiño a la salvajemente aprobadora audiencia —. Ahora vamos a hablar de esta "ella". ¿Qué aspecto tiene? ¿Un metro setenta? ¿Cabello rubio, ojos azules? ¿Tatuaje de delfín?

Alaina Skye. Ugh.
Por un minuto, Zane y Johanna se miran el uno al otro como pistoleros a mediodía. Luego los dos se echan a reír. —Está bien. —Todavía riendo, Zane se encoge ligeramente de hombros—. En realidad, Johanna, ella está alrededor de un metro sesenta y dos, ojos marrones, largo cabello castaño dorado. Sin tatuajes, pero si tuviera uno, probablemente sería de un conejito. Me ruborizo, mi corazón latiendo rápidamente. ¡Él está hablando de

mí!
Estoy noventa por ciento segura. —¿Un conejito, Violet? ¿En serio? —¡Shh! —Guau —dice Johanna—. Eso es muy... específico. ¿Estás

Zane sonríe.

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describiendo a tu mujer perfecta, o a tu novia?

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—Ambas. —¡Ohh! —dicen Kim y el público al mismo tiempo. Johanna se inclina hacia delante, apoyando la barbilla en las manos. —Cuéntanos más. —Uh… —Puesto en el acto, se ríe, mirando hacia abajo a sus manos descansando en su regazo—. Bueno, la verdad es que... metí la pata con ella en grande. Yo no creo que vaya a perdonarme. Así que... no sé. La audiencia dice “Ohhhh” de nuevo. —Oh, no —dice Johanna con simpatía—. ¿Qué hiciste? Zane solo sacude la cabeza con una pequeña sonrisa en sus hermosos labios. Cuando ella sigue mirándolo penetrantemente, él solo se ríe. —¿Qué? Eso es… todo lo que tengo. —¡Aiden, no nos puedes dejar colgados! Él permanece en silencio, sin dejar de sonreír. Esos ojos dolorosamente azules de regreso a ella, negándose a decir algo. Finalmente, ella sopla un suspiro. —Está bien. Nos estamos quedando sin tiempo. Pero debo decir que, sea quien sea, sería una tonta si no te perdona. Apuesto a que funciona entre los dos. Zane exhala suavemente. Él parece mirar directamente a la cámara, a mis ojos cuando dice: —Eso espero.

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No puedo dejar de pensar en la entrevista de Zane. ¿Eso quiere decir que todavía quiere estar conmigo? ¿Significa eso que la pelota está en mi cancha ahora? ¿Qué se supone que debo hacer? Nada ha cambiado. Sigue siendo uno de los rostros más famosos del mundo, y yo soy... yo. Quiero decir, digamos que volvemos a estar juntos... ¿entonces qué? ¿Qué sucede cuando se vaya de gira por un año? Seré miserable. Ya soy miserable ahora. No sé qué hacer. Lo echo de menos. Lo echo tanto de menos.

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Capítulo 36
Traducido por Brendy Eris Corregido por Lizzie

Parece como si estuviera invitando a cada pariente vivo que tenemos, tal vez porque no tengo muchos amigos cercanos. No quiero una fiesta de cumpleaños. Eso es lo último que quiero. Pero, ¿cómo le digo sin herir sus sentimientos? Ella ha estado tan sensible últimamente, llorando en un abrir y cerrar de ojos. Entre ella y Lauren, me siento como si estuviera en medio de un empapado comercial de Kleenex. El día de la fiesta (que se supone no estoy enterada sobre eso), mamá nos lleva a Lauren y a mí a un spa de alta gama. Tenemos tratamientos faciales, masajes, y nuestro cabello hecho, y no estoy segura de por qué ya que a las tres de nosotras no nos gusta que los extraños nos manoseen y pinchen. Mamá odia especialmente cuando alguien toca su cara, pero ella aprieta los dientes y consigue completarlo y yo hago lo mismo por ella. Lauren simplemente trata de morder a cualquiera que se acerca demasiado a ella. Ella esta de súper mal humor últimamente. Después, vamos a comprar ropa para vestir en la fiesta. Mi mente está a un millón de kilómetros de distancia, así que amablemente le doy carta blanca a mamá para escoger mi vestido. Sigo pensando en lo que Zane me dijo un día en la playa. Vive el momento. No te preocupes por lo que pueda pasar. Realmente trato de imaginar mi vida como la novia de Aiden Cross. No puedo verlo. Caray, yo apenas podía ver a la novia de Zane O ' Connor. Pero trato de imaginar una vida sin él, y me dan ganas de llorar.

M

amá me está planeando una fiesta sorpresa de cumpleaños. Lo sé porque ella es la peor para guardar secretos. El mes pasado, dejó caer un montón de invitaciones a mis pies.

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—Violet, ¡tienes que probarte este vestido! Mamá empuja un poco de material rojo en mis manos. Cuando ve mi cara, ella frunce el ceño. —¿Estás bien? Te ves como si estuvieras llorando. —No —digo, parpadeando rápidamente—. Esto, uh... libélula. Casi se me metió en el ojo. —¿Libelula? ¿Dónde? —Mamá mira a su alrededor, paranoica. Odia a los insectos con una intensidad casi psicótica. —Sí, se fue. Uhm, ¿dónde están los vestidores? —Ahí mismo —responde ella, señalando la señal que está de pie en frente, que dice: "Vestidores". Me aclaro la garganta. —Oh. Bien. Lauren, ¿tiene algo que probarse? Lauren sin entusiasmo sostiene varios vestidos. Puedo decir que fueron escogidos todos por mamá, que por cierto, no tiene idea de que Lauren está embarazada. Las dos arrastramos los pies. Odio los vestidores. Siempre me siento tan extraña de pie delante de un espejo para cambiarme. Y siempre estoy tan paranoica de que algún niño pequeño va a meterse en mi puesto. De hecho, eso ha sucedido antes. El niño tenía ocho años y era un pervertido. Nunca olvidaré sus grandes ojos y una sonrisa gigante mientras sostenía mi camisa en frente de mí con una mano y trataba de espantarlo con la otra. Rápidamente me muevo de mi camisa y los jeans y me deslizo en el vestido. Es rojo fuego, con un top sin mangas y casi sin espalda. La falda es Bueno, me encanta. —¡Violet, sal de ahí para que yo pueda ver! —llama mamá desde el exterior.

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corta y forma una especie de remolinos contra mis piernas cuando me muevo.

Rodando los ojos, hago lo que me pide. Cuando ella me ve, sus ojos se abren ligeramente. —Oh, guau. No me di cuenta que el vestido era tan... sexy. Te ves muy bien, sin embargo. ¿Te gusta? —Sí —le digo. Trato de ajustar la parte superior así no es mucho escote el que estoy mostrando, pero el vestido fue diseñado para mostrar escote, así que mis intentos son infructuosos. —Bueno, no estoy segura de si será apropiado para… uh… cenar esta noche. En el restaurante —Oh. ¿Qué restaurante era? —le pregunto, incapaz de resistirme a ponerla en su lugar. —¿No te voy a decir? —Mamá se agita de nuevo y suaviza el cabello rubio pálido—. Uhm, ¿era el Four Seasons? —¿Estás preguntándome? —Sí, estoy bastante segura de que lo era. Quiero decir, lo es. —Ella hace un pequeño resoplido—. Lo siento. Embarazo cerebral. Ya sabes cómo es. ¡No! No, definitivamente no debes saber que es, porque no estás embarazada, ¿verdad? —No, yo no lo estoy definitivamente, —suspiro. Mamá me da una sonrisa de alivio—. Gracias a Dios. No solo eres demasiado joven, ¿pero lo raro que sería? ¿Nosotras estando embarazada al mismo tiempo? Yo, embarazada de tu pequeño hermano o hermana y tu bebé sería sobrina de mi bebé o sobrino ¡en ambos lados! ¿Es eso correcto? Una joven pareja de pie junto a nosotros nos da una mirada con los ojos abiertos, y luego rápidamente arrastran los pies lejos. —Lauren —grito un poco desesperada—. ¡Sal de ahí!

pero me siento bien en el, ¿por qué no? Lauren elige un bonito vestido negro que parece sorprendentemente contrastante con su piel pálida. Nos

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Me decido a conseguir el vestido. Yo no tengo a nadie para lucir sexy,

preparamos en mi habitación, entonces se supone que Lauren me llevará durante unas horas para que mamá pueda preparar mi fiesta. Lauren sabe que yo sé, por lo que no se molesta en disimular. Decidimos ver películas todo el día en su casa hasta que es hora de volver a casa y ser sorprendida. Ojalá pudiera quedarme aquí, en vez de poner una cara feliz por un montón de gente. En realidad, me gustaría que pudiera pasar el rato en la playa todo el día, solo mirando las olas, y pensando. Sé lo que quiero hacer, solo necesito encontrar el coraje para hacerlo. Así que mamá se desvivió por mi parte: elaboradas decoraciones, servicio de comida, un DJ... una banda de música. Bueno, estoy bromeando acerca de la banda de música. Casi todos los que estaban en la boda están de vuelta otra vez para mi cumpleaños, incluso Taylor. Ella probablemente con la esperanza de ligar con Zane. Ah, y ¡Matt y Rachel están aquí! ¿Por qué los invitó? ¿Por qué vinieron? Es súper incómodo cuando ellos vienen a decirme feliz cumpleaños. Rachel todavía no puede mirarme a los ojos, y tampoco Matt. No entiendo. Él nunca estuvo tan interesado en mi cuerpo cuando éramos novios, pero ahora no puede apartar los ojos de mi escote. Extraño Me pregunto si ¿Zane sabe que es mi cumpleaños? Apuesto a que mamá se lo dijo. Ella debió de haberle dicho del bebe, también. ¿Va a tomar tiempo fuera de su estilo de vida de celebridad para visitarla cuando dé a luz? Estoy inquieta durante toda la fiesta. Me quedo cerca de Lauren, sin importarme si parezco grosera. Quiero hablar con Zane. En el momento que decido escaparme a llamarlo, mamá me agarra y me dice que los servicios de comida están trayendo el pastel. Así que pongo una sonrisa en mi cara mientras ellos traen un enorme pastel de chocolate Dobash, ¡mi favorito! Todo el mundo canta para mí, y trato de no hacer una mueca mientras soplo las velas. Alguien, sin embargo, puso velas de truco en mi pastel, y soplo tan fuerte y una de las decoraciones del pastel, una cestita pequeña que se hizo prima bebé, Bella, en el ojo. Ella grita y grita, y en el caos, la abuela se las arregla para cojear su camino hacia mí y apretar mis tetas realmente duro para qué propósito, no lo sé. Afortunadamente, varias personas se las arreglan para

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para que parezca un regalo de cumpleaños, vuela del pastel y golpea a mi

capturar esos momentos especiales en vídeo, por lo que siempre voy a tener estos recuerdos. Documentados. En línea, probablemente. Mis pechos duelen Solo quiero que todo el mundo se vaya a casa. Trato de escapar al jardín, pero Lauren me agarra. —Necesito hablar contigo —dice ella. Hay una extraña mirada furtiva en sus grandes ojos marrones. —Uhm, está bien. —Alarmada por su expresión, Gesticulo hacia la puerta trasera—. Podríamos salir al jardín, o… —Vi a un montón de tus primos salir allí. Creo que van a jugar al fútbol, o fumar marihuana —¿¡Qué!? Sera mejor que no —le digo, tratando de mirar por la ventana. Pero Lauren me agarra y me arrastra a lo largo. —Vamos a ir a tu habitación. ¿Qué está pasando con ella? Me pregunto si ella va a decirme que va a tener gemelos ¡Caramba! ¿La presión finalmente llegó a ella? A pesar de que las luces de mi cuarto están prendidas, ella le da dos vueltas al interruptor. Parpadeo hacia ella. —¿Es un nuevo ritual de los tuyos, o algo así? Lauren hace una mueca. —Es una cosa de embarazada Bien. Estar embarazada, obviamente, vuelve locas a las mujeres. —¿Sobre qué quieres hablar conmigo? —le pregunto. —Quería preguntarte si eres feliz —espeta. Pasando por delante de las puedo decir. ¿Está arrepentida de romper con Zane? Dejé escapar un aliento que no sabía que estaba sosteniendo.

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puertas francesas—. Porque no lo pareces. Estás poniendo buena cara, pero

—Sí —suspiro. Me dejo caer hacia abajo en mi cama—. Le echo mucho de menos, me duele. Yo… creo que lo voy a llamar. Sé que probablemente no va a funcionar, y voy a conseguir mi corazón roto en, digamos, un millón de piezas. Pero yo lo amo. Prefiero tener un pedazo de él aunque sea un poquito, que nada, en absoluto. Yo solo, no me importa, voy a tratar con él. Lauren mira por la ventana durante mi perorata. —¿Estás segura de que vale la pena? —Sí —le digo—, Él lo vale. Por último, se da la vuelta. Sonriendo ante mí, abre las puertas francesas. —Esperemos que tengas razón. —¿Qué ...? Los sonidos de una guitarra flotaron a través de las puertas. ¿Son

primos que fumaban marihuana? Si es así, son muy buenos. Frunciendo el
ceño, sigo la melodía a la terraza. Es inquietantemente bella, pero dolorosamente sexy al mismo tiempo. Mi habitación tiene vistas a los jardines de abajo. Entrecierro los ojos en la oscuridad, tratando de encontrar la fuente de la música. Una alta figura de repente se mete en la luz emitida por mi habitación. Jadeo, llevando mis manos a la boca.

¡Es Zane!
Está tocando la guitarra con la facilidad de un experto. Y él me mira con esos famosos ojos azules que parecen brillar en la penumbra. Nuestras miradas se cruzan y bloquean.

escuchado y soñado durante tanto tiempo. Él está cantando para mí.
De pie en el borde de una mentira rota Tratando de encontrar mi razón, no puedo encontrar mi camino Dejándome en descenso

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Luego comienza a cantar, con esa increíble voz ronca que he

Yo perdí mi camino Puedes ayudarme a encontrar mi camino a casa Tú eres el aliento que no podía tomar Mi ardiente verdad Brillo de la vida; falso de todos Tu cabello a través de mi almohada Tu piel contra la mía En tus ojos es donde radica mi paz Tú eres mi camino a casa

El jardín está iluminado de repente con miles de luces centelleantes, revelando los miembros de la banda de Zane apareciendo detrás de él. Los tambores, guitarras, teclados, amplificadores... todo el asunto. Se unen con la guitarra de Zane, levantando la canción y alimentando la atmósfera.
Así que dime que me quieres Necesito oírte decir Perdóname Entre todas las mentiras doradas, dime Tú me ves Me necesitas Tú eres mi camino de regreso a mí Regresa a mi Dentro de mi alma vive una guerra Tú eres mi guerra En tu gracia está todo lo que había para luchar Di mi nombre Tráeme de vuelta al lugar en el que necesito estar Dijiste adiós así que ¿cómo puede ser que todavía estés aquí conmigo? Tú te mueves a través de mí Me hablas Tu rostro es el único que veo Sólo quiero volver a casa en ti Así que dime que me quieres Necesito oírte decir Perdóname Entre todas las mentiras doradas, dime Tú me ves Me necesitas Tú eres mi camino de regreso a mí Regresa a mi Regresa a mi Dime que aún me quieres Perdóname Muévete a través de mí

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Háblame Tráeme de vuelta al lugar en el que necesito estar Regresa a mi Regresa a mi Tú eres mi camino de regreso a mí Por favor, regresa a mí

Zane reproduce las últimas pocas impresionantes notas en su guitarra, acercándose así que está casi directamente debajo de mí. A lo lejos, soy consciente de vítores y aplausos. No me di cuenta... Yo estaba tan concentrada en él, no me di cuenta de la multitud de gente que está allá afuera, observando con avidez este momento muy privado. No me importa. Todo lo que puedo ver es Zane. Lo veo a él y no la estrella de rock que todas las chicas sueñan. Veo al hombre que se rió conmigo, peleó conmigo, me tomó de la mano, y me amó. Ahí está, mirándome como si yo fuera la única cosa que importa. Tengo que llegar a él. Lanzo una pierna por encima de la barandilla. Lauren rápidamente agarra mi brazo para detenerme. Riendo, Zane levanta una mano en una señal de alto. —Voy a llegar a ti —me llama. Se mueve de un tirón su guitarra de manera que la correa se mantiene en su lugar a través de su espalda. Se ve tan sexy así, mis rodillas se debilitan. Veo sin aliento como él hábilmente escala el árbol que crece cerca de mi balcón. Lo siguiente que sé, es que está equilibrado en la barandilla, justo en frente de mí. Mi mirada hambrienta bebe en los ojos de él, su familiar sonrisa sexy, esas características perfectas. Por último, aquí, delante de mí, a poca distancia para tocar. Sus ojos azul eléctrico me miran, ardiendo como estrellas moribundas en su cara de ángel caído.

rozan mi mejilla. Estoy muy impresionada por este chico que amo, apenas puedo manejar un "gracias", en respuesta.

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—Feliz cumpleaños, Violet —dice en voz baja. Sus dedos suavemente

Él me muestra esa media sonrisa de nuevo. —Esta es una especie de barandilla resbaladiza. —¡Oh! Salto atrás para dejar espacio para pasar por encima de ella. Lo hace con tanta facilidad, lanzando una pierna encima de la barandilla, y volviendo a girar el resto de su cuerpo otra vez. Entonces él está de pie delante de mí, no hay nada entre nosotros. —Así que... —empiezo con torpeza, sintiéndome increíblemente tímida. Tentativamente estiro una mano para tocarle el cabello despeinado—. Rubio, ¿eh? Tranquilo ante mi ligero toque murmura: —Culpable. Respiro profundo, orando por valor. Tengo tantas cosas que quiero decirle, pero ahora que está aquí, no sé cómo empezar. —Aiden… —Zane —me corrige con fuerza, tomando mi mano y apretándola—. Soy Aiden para ellos. —Mueve su cabeza hacia un lado para indicar al resto del mundo. Respirando inestablemente, miro hacia él. —¿Qué pasa si yo estoy enamorada de los dos? Él sonríe, extendiendo sus brazos. —Entonces soy todo tuyo.

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Epílogo
Traducido por Xhessii Corregido por Lizzie

D
loca fan.

esearía decir que vivimos felices para siempre, pero eso hubiera sido tan fácil. La gente tomaba videos de Zane cantándome —por supuesto— y terminaban en línea. Los detalles muy personales de nuestra relación explotaban por todo el

internet. Fui alejada y estudiada por cualquier outlet de medios de comunicación y chica adolescente viva, y no es hermoso. Me refiero, estaba acostumbrada a ser insultada y criticada pero este es un nuevo nivel. Ver imágenes mías en internet y en televisión… comprando tampones en la tienda, revisando mí trasero en el reflejo de la ventana de la tienda, y —mi favorita— ser perseguida alrededor del estacionamiento de Taco Bill por una

Ella era muy grande. Apuesta que corrí. Oh, y la escuela apestaba más que nunca. La mitad de la escuela me odia, la otra mitad quiere ser mi mejor amiga. De hecho Alissa Shermer quiere salir conmigo. Me pellizco. Ugh, estúpidos chismorreos. Toda esta atención me vuelve loca, y no de la manera correcta. ¡La odio! Estar en la Lista-A de novias de celebridad quiere decir que no puedo comer pizza sin ser vigilada. Estoy siendo demasiado vigilada. Y he aprendido a no salir hasta que haya digerido. ¿Cómo lo soporta Zane? Yo soy nadie, y los paparazzi me acorralan diariamente. ¿Cómo lidia con idiotas que ponen cámaras en su rostro, que le preguntan cosas personales como si tuvieran derecho a conocer cada aspecto

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de su vida? Un idiota particular me espera en el trabajo, y del otro lado de la calle de la escuela solo para preguntarme de qué tamaño es mi sostén. Cuando le menciono esto a Zane, él inmediatamente contrata a un par de guardaespaldas para que me acompañen a todos los lugares. De hecho también son mis choferes, y no tengo problema con eso. Amo mi Bentley, pero me preocupa que le pase algo a mi bebé. Como una loca fan celosa. Odio estar bajo los reflectores de esta manera. Aunque soportaré todo por estar con Zane. Incluso intento tolerar (¡ugh!) a todas las obsesivas fanáticas. Es difícil, pero lo intento. Ahora confío completamente en Zane, y estoy aprendiendo a vivir el momento. Oh, terminé mi libro del príncipe secreto. Lo titulé “Príncipe Secreto”. Creativo, ¿verdad? De hecho se está vendiendo muy bien. Supongo que hay mucha gente que quiere saber que hay un simple felices para siempre. Carajo, estoy entusiasmada por tener el mío. Esas no son las únicas buenas noticias. Finalmente he decidido hacer un trato con la mayor casa de publicaciones para mí s erie “Breaking Time” y estoy contratada por al menos cinco libros más. ¡También hablaron de la posibilidad de hacerlos películas! Todavía no he decidido si estoy lista para escribir para tener esa clase de exposición. Zane piensa que debo hacerlo. Le dije que lo consideraré si él hace el casting para obtener el papel principal.

—¡Violet! Kim me da un gran abrazo. Estoy sorprendida de lo mucho que la extrañé. Su cabello rizado ahora tiene rayos rubios, y resaltan su piel bronceada.

rock. —Ella se ríe—. Amo el color de tu cabello.

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—¿Yo? ¡Mírate! Realmente te ves como la novia de una estrella de

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—Luces genial —le digo mientras me conduce a su cuarto.

—En realidad es mi tono natural —dije, consciente de que le pasé una mano—. Oh, antes de que lo olvide… Lauren dijo que te agradeciera por los trajes que le enviaste al bebé. —¡Oh, no hay problema! ¿Así que la pequeña Rosie va a estar bien? —¡Sip! —dije feliz—. Lauren finalmente la llevó a casa desde el hospital la semana pasada. Los doctores no creen que vaya a tener problemas por ser tan prematura, así que estamos todos aliviados. —Gracias a Dios. —Kim me hace un gesto para que me siente en su cama—. Ella se mira tan linda y pequeña en las fotos que Lauren envió. ¿Cómo está Lauren? Me encojo de hombros. —Ella está bien. Su mamá y su prima la están ayudando con el bebé, y se mira como que ella podrá iniciar en Stanford en otoño. —¡Eso es genial! Estoy tan feliz por ella. Y por ti. —Kim cambia el tema—. ¿Cómo es vivir con Aiden Cross? ¡Dios, estoy tan celosa! No puedo evitar la enorme sonrisa que viene a mi rostro. —Está yendo bastante bien. Mejor de lo que pensaba. ¿Cómo estás tú? —Oh, no —dice Kim rápidamente. Ella se levanta de su silla y me señala—. Me vas a decir primero todo lo de tu fabulosa vida. ¿Han ido a fiestas? ¿Has conocido otra gente famosa? ¡Vi fotos de ustedes en la premier de “Deep Ones”! ¿Cómo estuvo? —Fue divertido —admití—. Aunque fue un poco terrorífico estar en la alfombra roja. Toda la gente te dice dónde ir, los fans gritan y las cámaras lanzan flashes. Me puso nauseabunda. Casi vomito. —¡Oh, no! ¡¿Justo ahí?! —Kim estaba horrorizada por mí.

Nos miramos la una a la otra y estallamos en risas. Conocí a Alaina Skye y resulta que es una perra. No sé por qué Zane es su amigo, pero lo que

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—Justo en Alaina Skye. Ella estaba detrás de nosotras.

sea. No traté de apuntarle ningún reclamo. ¿Y cómo puedes apuntar cuando vomitas? Perra tonta. —Así que, ¿vas a ir en la gira con Aiden (digo Zane) en octubre? Asentí, jugando con la cadena escondida debajo de mi blusa. —Sí… voy a salir de la universidad mientras trabajo en mis libros. Y eso lo puedo hacer en todas partes, así que iré en la gira con él ¿cierto? Estoy realmente emocionada. Nunca he estado fuera de los Estados Unidos. —Y estarás con tu amorcito —bromea Kim—. ¡Eres tan afortunada! —¡Lo sé! —No pude evitar reírme con ella. —Asegúrate de invitarme a la boda —bromea ella, sus ojos brillan con diversión mientras mis mejillas se ruborizan. —Sí, qué divertido que mencionaras eso. Quería decírtelo en persona… Saco la cadena de mi blusa. Los ojos de Kim crecen enormes cuando mira el anillo colgando del final de la cadena. Ella se apura a inspeccionarlo, y grita tan fuerte, que me preocupa que los vecinos piensen que la estoy matando, o algo así. —¡Oh, mi Dios! —grita, jalando el anillo, y casi asfixiándome en el proceso—. ¡Es hermoso! ¿Cuándo te lo pidió? ¿Cómo te lo pidió? —Como hace un mes, cuando estábamos en Maui. Sonreí, recordando el momento perfecto debajo de la cascada. Solo los dos. Miré mientras Kim admiraba el diamante sobre el platino. Seguro se está preguntando cuánto cuesta el anillo. Me pregunto esto también, pero tengo miedo de preguntarle a Zane. Tengo el presentimiento de que vale como un pequeño país. —¡F-felicidades! —chilla ella, dándome otro abrazo—. ¿Cuándo es la boda?

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Meto el anillo bajo mi blusa. —Uhm… no estamos seguros. Zane quiere que sea pronto, pero yo quiero esperar. ¡Todavía no le he dicho a mi mamá! Esperaré a que dé a luz. No quiero mandarla a labor prematuramente —bromeo. —¿Crees que se volverá loca? Respiré a través los dientes apretados. —Probablemente —dije mirando nerviosamente mis uñas—. Creo que ella quiere que espere hasta después de la universidad, pero… ninguno de nosotros quiere esperar tanto. Por supuesto, nuestra definición de esperar es diferente. Zane dice que quiere hacerlo antes de que nos vayamos a la gira en octubre; yo quiero esperar un año. No lo sé. Él me prometió que si nos casábamos enseguida, él escribiría un acuerdo prenupcial en mi favor… donde si lo atrapaba engañándome, él tendría que ganar —y mantener— cien libras, además de que podía decirle a toda mujer que conociera que él tenía un caso enorme de piojos en la cabeza. No creo que esas estipulaciones sean vinculantes legalmente, pero es un lindo pensamiento. Kim y yo platicamos por unos minutos más. Ella me dice sobre el chico que conoció en la universidad en la playa la semana pasada, y comparte algunos chismes locales. ¡Oh, Matt y Rachel rompieron! Kim dice que Rachel atrapó a Matt engañándola con una forastera. Me encontré sintiendo lástima por Rachel. Después de la manera en que salieron las cosas, me sentía agradecida. No, eso es muy lejos. Solo estoy feliz por la manera en que salieron las cosas.

Me encontré con mi prometido (¡!) para cenar con mamá y Bill esa noche. Mamá está enorme. Casi cometo el error de bromear que es la única

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ahí dentro, pero me detuve justo a tiempo. Ella es un desastre emocional, llora un minuto, al siguiente está radiante y feliz. Pobre Bill se ve atemorizado. Después de la cena, Zane y yo salimos por una caminata. ¿Adivina dónde terminamos? En la piscina, donde toda la magia inició. —Le dije a Helize que nos prometimos —le dije mientras nos poníamos cómodos en el salón. —¿Sí? ¿Qué te dijo? —Ella jura que tengo el pan en el horno —me reí—. Ella dice que es la única razón por la que una chica joven como yo se casaría tan pronto. Todavía no confía en ti. Dice que eres demasiado guapo para tu propio bien. —Sí, es una maldición. —Zane sonríe y sacude su cabeza. Él se estira y presiona una cálida mano sobre mi abdomen —. Aunque, sobre ese pan en el horno… ¿crees que deberíamos meter alguno? Mis ojos se abren y pongo mi mano sobre la suya. —¡No! No todavía. Soy demasiado joven para ser madre. Todavía tengo que ir a la universidad. Él me levanta y me pone encima él así que estoy acostada sobre él. —Podrías hacer ambas. Tendrás mucha ayuda. Inmediatamente lucho contra él. —Esperemos un par de años, entonces hablaremos. Mientras tanto, podemos practicar la parte de hacer los bebés. Ya sabes, así cuando el momento llegue, lo tendremos dominado. —Mmm. —Los brazos de Zane se aprietan a mi alrededor mientras levanto mi cabeza por un beso—. La práctica hace la perfección. Y aquí sentimental. ¿Quieres revivir algunas memorias en la encimera de la cocina? —Tú me persuadiste para que lo haga.

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estamos, con una casa de la piscina a nuestra disposición. Me siento

Y él me lleva a la casa de la piscina, me vienen los recuerdos, la dulzura del inicio de nuestra relación: las largas charlas, las risas, las peleas, el… amor. Parece tan perfecto que podamos recordar nuestras viejas memorias, y hacerlas nuevas. Él me besa en la cocina, sus manos acunan mi rostro. —Te amo, Violet —murmura. —Te amo, Zane.

Fin

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Sobre la Autora
No hay información o fotografía disponible sobre ella o su trabajo.

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Créditos
Moderadora
Lizzie

Traductoras
Azuloni Brendy Eris carmen170796 Dai flochi Helen1 Jo Kasycrazy LizC Lizzie Lorenaa Maru Belikov mel94_ Milu. nanami27 norita30 Sweet Nemesis Teffe_17 Xhessii

Correctoras
Julieta_Arg Lizzie ☽♏єl Mercy Nanis obsession

Recopilación y Revisión
Lizzie

Lizzie

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Diseño

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