Reseña Dinámica De Las Principales Teorías Contemporáneas En Relaciones Internacionales

Lic. Mª Celeste Gigli Box

De todo, como en botica.
Vivir es estar relacionado. Lao Tsé

Comenzando con las principales concepciones de las Relaciones Internacionales (en más: “RRII”), es necesario hacer una aclaración preliminar: Definir las múltiples teorías no es una tarea tan simple de esquematizar. La razón más general –superficialmente expresada-, es el hecho que esta área del estudio científico posee importantes inervaciones en fuentes de orden filosófico –las que por supuesto no pueden incluirse dentro del espacio de ciencia alguna. Este “salto” de la Filosofía a las RRII (algo que diversas ciencias sociales experimentan y han experimentado hasta construir una base de saber epistemológicamente científico como tal); posee, a mi modesto juicio, cierta tensión mayor en las relaciones que se establecen en el plano internacional1. Con tensión me refiero al hecho de mantener una relación más estrecha [inmediata] entre los supuestos de las concepciones filosóficas que inervan a las dos corrientes que primero dividen aguas en esta área: por supuesto me refiero al realismo y al idealismo.

Vale aclarar que los “saltos” no existen sólo desde la Filosofía a la Teoría. El “salto” siguiente, que difiere del primero por no tener ninguna variación cuali o cuantitativa, sino que es una consecuencia directa de su origen, es el metodológico. Cada una de estas posturas corren por el continum filosofía-filosofía política-ciencia Política-RRII [con los subsidios de la Historia, el Derecho, la Sociología, etc.]-metodologías [particulares de cada teoría]. En este sentido, Rochester y Pearson distinguen dos enfoques generales diferentes para el análisis concreto de las RRII. Los tradicionalistas se basan en la observación participativa, la experiencia práctica y la cuidadosa comprensión de la historia diplomática. En el behaviorismo se utilizan la información estadística, técnicas de análisis cuantitativos para desarrollar y comprobar las teorías que puedan explicar y predecir la dinámica de las RRII.
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Comencemos por el principio, que no es otro que el cronológico. En el paradigma tradicional, encontramos al realismo. Tendremos que remontarnos hasta el siglo XVII y la organización moderna de Estados europeos2. Esta creciente secularización y concentración del poder en el espacio estatal, está signado por las ideas de Thomas Hobbes y Nicolás Maquiavelo. A partir de este momento, el estado y el poder serán el factor de referencia. En 1648, la paz de Westfalia confirmará ese nuevo escenario que venía cambiando desde la baja Edad Media. Lo que por fuera del Leviatán sería la anarquía –idéntica al estado de natura anterior al pacto entre los hombres y la cesión de libertad al soberano Absoluto-; lo que estuviese por dentro, se enmarcaría en la ley que aquél sería el último garante. Este paradigma, posee su identidad propia para caracterizar las RRII: la legitimidad del uso de la fuerza, la división entre la política doméstica y la externa, el equilibrio de poder para la manutención del orden del sistema internacional. Todas ellas fundadas en una concepción de natura humana que muestra el interés y el egoísmo como fundamentales en el proceder humano. En pocas palabras, las RRII –siempre entre estados- son esencialmente conflictivas: la lucha por el poder, y están lejos de ser lo que pretenden los idealistas en luchar por el orden. Esto obliga a perseguir obsesivamente la seguridad nacional. El motivo es el ansia ilimitada por el poder. Todo este cocktail, lleva a la expansión de poder a una suerte de juego de de suma=0, en donde la paz es sólo una recuperación entre dos períodos bélicos. No existen principios morales, aunque si tenemos la presencia de un principio: la prudencia. Lo único que existe –e insiste-, es los requerimientos de la realpolitik. En parte por esto, los realistas hayan tenido a concentrarse en el poder nacional, la estrategia militar, la labor policiva del mundo a través del acuerdo de poderes. Desde el punto de vista realista, el Estado es un actor unitario que lucha por su supervivencia y por el aumento de poder en un sistema anárquico. Desde esta perspectiva, la preservación de la soberanía y el logro de los intereses nacionales necesitan ser defendidos y realizados desde una posición de fuerza militar y económica, con el uso cauteloso de diplomacia. Claro que no significa que se considere poco la dimensión interna y sus influencias en la política exterior. De hecho, están dispuestos a aceptar que la personalidad del decisor ejerce un papel importante; como la racionalidad -no siempre presente. Además, el interés nacional está sujeto a manipulación. Se espera que el tipo de régimen político no tenga un rol relevante en la determinación de la política exterior. Y, para explicar la creciente interdependencia económica, subrayan la política de poder detrás del intercambio (que es una relación de suma = 0). En este espacio, aumentar el poder económico es tan deseable como evitar la dependencia
Esta fecha no obsta los pensadores que se preocuparon por este tópico con mucha anterioridad: Mencio, Tucídides, Kaultilya, etc.
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A horcajadas cronológicas entre el realismo de Hobbes y el idealismo, encontramos el internacionalismo grociano. En esta postura se ve a las RRII en términos de sociedad de estados o de una gran sociedad internacional. Así, los actores estatales no están en lucha continua, sino limitados por reglas comunes o instituciones. Es aceptada la premisa hobbesiana de los miembros de sociedades internacionales son los estados (en preeminencia a los individuos). La política internacional no es un todo con identidad propia, ni un conflicto eterno, sino que es un juego distributivo y productivo. Los intercambios económicos y sociales entre estados son las características de los actores. Esta escuela comienza con el derecho natural del siglo XVI y XVII, con las producciones de Vitoria y Suárez. Pero el paradigma llamado tradicional, o realismo político; no es la única postura atávica. Su [no determinantemente] “opositor” teórico y valorativo, está en el idealismo. Si bien este modo de pensar la realidad humana no comienza con Inmanuel Kant, sino que, desde los estoicos, pasando por el Dante con su “universalidad del hombre” previendo un mundo unificado, fue haciendo este diverso derrotero de pensamiento. Este lo llevó a estructurar una de las principales escuelas de pensamiento del siglo XX. Para exponerlo en sus claves básicas, el mundo es para los idealistas, un potencial de convivencia, donde se puede descansar en los lazos de convivencia social trasnacional. La existencia de imperativos morales, hace que la natura de las RRII sea eminentemente cooperativa. Carr señala en esta clave a los optimistas iluministas del siglo XVIII, que dan la posta a los liberales decimonónicos, para acabar en el idealismo wilsoniano del siglo XX3, y llegar al Federalismo Mundial. Por supuesto, quienes se enmarcan en esta postura no conciben al equilibrio de poder, o el uso de la fuerza sin anteriores instancias, la diplomacia secreta, etc. Bregan por el uso derecho internacional, la armonía natural –entre el interés individual y el general (la paz, por supuesto). También conservan un resabio 100% iluminista acerca de las circunstancias del entorno que configuran la condición humana. Por ende, ésta no está determinada, sino que puede ser perfectible. Su tendencia general es hacia fijar la atención en el desafío que supone el minimizar el conflicto y maximizar la cooperación entre las naciones. Los distingue el hecho de atender a aspectos legales y en la moralidad que ellos aparejan. Su aspiración es construir un nuevo orden basado en la ley, la aceptación de los valores internacionales comunes y el desarrollo de las organizaciones con valores y funciones multilaterales. Por último, la autodeterminación de los pueblos es un punto a tener en cuenta, lo que permitirá los gobiernos representativos. Pearson y Rochester sintetizan este paradigma en palabras del mismo Wilson,
Es procedente no olvidar que el auge del idealismo de Wilson coincide con el surgimiento de las RRII como disciplina académica.
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ante las objeciones de la practicidad de este paradigma: “Si no opera, debe trabajarse para que opere”. Paradigma globalista o pluralista, en perspectiva diferente al realismo o el idealismo, tiene fecha de nacimiento. Fue en 1971, cuando Keohane y Nye, criticaron al realismo objetando que nunca respondió acabadamente a la realidad, e inadecuado para comprender los eventos contemporáneos en una época signada por la interdependencia. En este paradigma, el interés está dado por establecer que las relaciones entre los gobiernos son sólo un hilo de una gran red de interacciones humanas. Así, observan a los estados, los actores no estatales, y la red de interacciones al interior de cada actor (como el caso de las burocracias), desfasando el punto del poder, y llegando hasta el desarrollo, el bienestar económico y social. Sus actores no son, como en el caso del realismo, los soldados, las negociaciones y las alianzas nacionales; sino los ejecutivos de organizaciones internacionales, representantes de movimientos sociales, líderes sindicales (sin dejar de lado a los gobiernos y estados). Son considerados como los herederos de los idealistas, por su interés en constituir instituciones de cooperación internacional. Varios hechos históricos llevaron a esta teorización: la tecnología de comunicaciones, producción económica, y capacidades militares, fueron paralelas al crecimiento del Estado. Nuevos actores y temas presionaron en la agenda internacional. El Pluralismo, con conceptos tales como transnacionalismo e interdependencia, junto con el aumento de las interacciones económicas hizo al Pluralismo minimizar la preocupación por la seguridad y ver la política exterior resultado de un proceso en el cual una pluralidad de actores, como los grupos de interés, las burocracias y los individuos, intentan hacer prevalecer sus intereses y formar coaliciones transgubernamentales Sin embargo, un Estado puede resistir la internacionalización. Así, el contexto interno es fundamental para explicar variaciones entre países. El marxismo, es otra de estas grandes cosmovisiones para realizar el análisis de las RRII. Por supuesto, no carece de fuentes filosóficas por parte de sus mentores (no me refiero sólo al caso de Marx y Engels, sino a los filósofos que estaban contenidos en sus críticas, como es el caso de Hegel y los neohegelianos, Feuerbach, etc). Desde ya que aquéllos que todavía no conocieron la Teoría Social que luego los tomaría como un esquema de análisis para la realidad social, pero es bueno señalar el pasado filosófico y el devenir filosófico o científico (desde la Ciencia social) que deparó a la producción teórica de este paradigma. es el mundo en donde las distinciones de clase se eliminaran el que no tendría necesidad de gobiernos estatales (ya que esta organización no es más que un emergente de una dominación de clase). Existiría una sociedad global, armoniosa, comunista. Aquí cada persona recibiría la riqueza de acuerdo a sus necesidades y no de

acuerdo a una situación de privilegio. Para exponer sumariamente su postura a lo largo del siglo XX, tenemos que mencionar el juicio de los estados capitalistas han aflojado las tensiones de la economía interna, explotando a otros estados, los menos desarrollados. Las empresas multinacionales en coalición con las elites, llevan a la última etapa en el desarrollo institucional de muchos siglos del sistema capitalista. La verdadera lucha no está entre los estados, sino entre las clases opresoras y oprimidas. En fin. Continuemos con los posteriores desarrollos: El lugar a destacar es que, después de la IGM, el realismo pudo demostrar que la autodeterminación no lleva necesariamente a un gobierno representativo (la caída del Czar ruso dio lugar a un gobierno totalitario), por otro lado, la Sociedad de Naciones fracasó, y así se dio el caldo de cultivo para que el realismo avivara sus llamas4. Lo cierto es que los idealistas objetaban que sus ideas no habían sido llevadas a la realidad completamente; mientras Carr no dudaba en afirmar que sí habían sido llevadas a cabo, pero nada tenían que hacer contra los ejércitos que invadían a través de Europa, la mitad del mundo. Si el realismo era lo que venía, el padre sería Morgenthau. Expulsado por Hitler a EUA, le suma a la producción reinante un poco de criticismo y otro poco de filosofía. Pretendía ser normativo, pero no ignoró la historia. Fundamentalmente, encontró leyes, regularidades, tipos de políticos, al unir a sus análisis los conceptos de poder e interés. Además, separó su estudio del Derecho y la Historia como disciplina. Claro que no fue el único. Lo siguieron Kennan, Rostov, entre otros. Luego de ellos, una segunda etapa en donde los estudios llegaron a reemplazar la estrategia de represalia masiva por una doctrina más sofisticada. Por último, la teoría debería atender el desastre post Vietnam, los conflictos en el Tercer Mundo y el derrumbe de Bretón Woods5. Si cruzamos esa suerte de “puente” entre la filosofía en general y los eventos pasados que se han historiado, podremos establecer un origen para el estudio científico de las RRII. Allende que los estados eran los actores fundamentales desde su formación como espacios nacionales, recién luego de la IGM, se erige un sistema diferente al
Es necesario mostrar que Carr no está de acuerdo con la dicotomía realismoidealismo. En el caso de los primeros, porque son demasiado pesimistas, cínicos y son derrotistas en las acciones con fines y diversos sentidos. Y en el caso del primero, se exageraba la libertad de acción e ignoran las lecciones de la historia. 5 En clave de las periodizaciones, me parece procedente mencionar las que señala Dougherty para la disciplina. Así, tenemos la etapa “idealista y normativa” hasta los ´30s. Sigue la “realista empírico-normativa” hasta los ´50. La tercera es la del “behaviorismo cuantitativo” hasta los ´60. La cuarta es el “pos-behaviorismo” hasta los ´70. Y por último, el neorrealismo que comienza a fines de 1970 y principios de 1980.
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anterior: surgimiento de las grandes potencias, con políticas diferentes a las tradicionales, el especial protagonismo de EUA, como la delimitación conceptual paralela en el espacio de la Ciencia Política y las Sociologías Especiales6; se materializan en dos procesos: el primero es el paso de la sociedad internacional desintegrada, a la mundial donde se esbozan diversos tipos de agrupamientos, y comienzan a confirmarse intereses comunes y solidarios (más allá de su éxito) como su razón de supervivencia. Comienza a verse una heterogeneidad y complejidad. El segundo proceso es el paso del conflicto a la cooperación –que se acentuará a medida que el siglo XX se acerque a su final, con el aumento del multilateralismo en detrimento de los contactos bilaterales, al mayor interés en las low politics (que se interesan por cuestiones económicas y científico-técnicas) frente a las high politics (que aludían a cuestiones de estratégico-políticas). En este viraje se darán las relaciones E-OE y las N-S a lo largo de todo el siglo XX. Pero es necesario aclarar que, las RRII, si bien han nacido gracias a la búsqueda de respuesta a los conflictos internacionales – especialmente las Grandes Guerras, no por esto dejaron de tener este rol, como tampoco se ha renunciado en gran parte de su producción al avance de las soluciones pacíficas. Retomando no sólo el hecho del origen temporal, sino también espacial de las RRII, siguiendo a Stanley Hoffman, en “Jano y Minerva…”, es preciso comentar que el país en donde comienza a sistematizarse la disciplina es en los EUA. Esto no es casual: la política exterior estaba bajo los controles y equilibrios internos (ya señalados por Tocqueville) de la democratización… pero EUA estaba aislado, ya que no formaba parte del “mapa” científico europeo. Y ese aislamiento, no iba a hacer crecer a la ciencia que versa acerca de relacionarse con los demás (en este caso, actores internacionales)…y, en EUA, hasta 19307, no
Hoffman menciona, que es dable rastrear el origen de las RRII hasta la antigüedad, pero de hecho, la Sociología, la Ciencia Política se diferencian de la historia política y social, de la filosofía política y del derecho público en el siglo XIX. PERO LAS RRII NO LO HICIERON TAN COMPLETAMENTE. Esto puede explicarse: la filosofía política tenía más para decir acerca del orden interno que del externo, y los filósofos sólo pensaban el espacio doméstico en tanto que “la mejor forma de gobierno”, etc. Y lo cierto es que entre lo estatal por fuera y por dentro existe un pasaje complejo de lo normativo a lo empírico. Además, durante siglos anteriores, las RRII se limitaban al deporte de los reyes, consejos, gabinetes, etc. Y eran aún estudiadas por los historiadores, que, por su misma condición, las mantenían así por fuera del espacio de las Ciencias Sociales futuras. Además, así continuaba el hiato entre la política exterior y la doméstica. 7 Claro que no olvido la participación decisiva de EUA en la IGM a partir de 1917 –en la coyuntura de los debates rusos y la Revolución de Octubre-, como tampoco las pretensiones wilsonianas de los Catorce Puntos, o la Sociedad de Naciones (no suscripta por ellos mismos, por cierto). Lo fundamental, reside en que estas apariciones en el escenario mundial anterior al crack del ´30, siempre implicaron “a los demás” en territorios ajenos –y muy alejados de cualquier vulnerabilidad geopolítica estadounidense-, cuando no eran más que exhortaciones como las señaladas por Kissinger de un EUA que era/es el faro y el cruzado de sus valores democráticos ante un mundo que parece no comprenderlos igual…
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existieron muchos motivos para pensar en los otros. Luego de estos tiempos, el desarrollo de EUA como potencia, fue unido a dos impulsos: un utopismo renovado, junto con –en palabras de Hoffman-, la repulsión por el brebaje de preguerra (se refiere al idealismo wilsoniano) que quedaría simbolizado por el no reconocimiento, la neutralidad y el apaciguamiento. Luego del planteo de las tres primeras grandes posturas, encontramos el paradigma de la sociología internacional, que bajo ningún aspecto es un traslado mecánico de todas las categorías de la Sociología al espacio internacional. Obviamente, el realismo imperante, hizo que esta postura se viese algo retrasada en el espacio teórico hasta finales de los ´50s. claro que existen diferencias entre los autores que se enmarcan en este paradigma8, pero en lo tocante expondré los elementos comunes a todos: frente a los abundantes estudios cuantitativos, estos teóricos postulan que el estudio de las RRII es fundamentalmente un abordaje de ideologías, conceptos y perspectivas, que debe ser enfrentado a la realidad internacional, siendo conciente de las limitaciones que el medio social tiene, en orden al establecimiento de leyes y regularidades y producción del futuro. Además, las RRII tienen un componente valorativo que la diferencia de una ciencia “neutral”; pero a pesar de esto, son una disciplina autónoma. El enfoque sociológico permite ver a las relaciones interestatales y políticas como una misma parte (lo que no excluye a otros enfoques), además de considerar a la realidad internacional como global y omnicomprensiva. Dentro de este paradigma, tenemos dos especies de estudiosos, según le den mayor o menor valor a la historia. Ellos son: los sociólogos internacionales, como el caso de Schwarzenberger, el que postula el campo de estudio en la sociedad internacional, y el objeto de estudio en la evolución y estructura de la sociedad internacional, las condiciones del medio, los actores, etc. Para otro de sus autores, Pettman, el clave marxista, sostiene que la sociedad internacional no es más que un ente nominal, que guarda relación con la cultura vigente y con el grado de conciencia del hombre. Para fijar la atención en los sistemas culturales, podemos encontrar dos perspectivas: el pluralismo (en donde todos los estados están entregados a sus intereses), o bien el estructuralismo, donde la política es vista como una jerarquía, donde los estados reproducen sus características socio económicas en crecientes diferencias. Los sociólogos históricos, en donde podemos encontrar destacado Raymon Aron o bien a Truyol, y son una emergencia de crisis teórica del behaviorismo. Sostienen que las relaciones de sociedad internacional deben realizarse desde consideraciones
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La diferencia aparece según se vaya hacia planteos más político-internacionales, o los estrictamente sociológicos (según sean más filosófico-sociológicos) o del análisis de la actualidad (según se le de mayor o menor papel a la historia).

análisis de la naturaleza de esa misma sociedad. En el caso de Aron, la política internacional está supeditada a la fuerza y en la política internacional, las unidades políticas están influidas por lo que acontece en el interior. Por otro lado, las RRII tienen por esencia la alternativa de la guerra y la paz. De este modo, son una parte de la Ciencia Política total. Los elementos fundamentales son: la teoría, donde se definen los conceptos para los análisis y las conceptualizaciones de la realidad observada por la teoría. Por otro lado, la sociología, que logra la explicación de los autores entre pacíficos y bélicos, estudiando las variables de la política externa, y pueden verse las regularidades en la conducta, como al diferencia de conflictos. La historia es fundamental aquí para que el sociólogo no razone en abstracto, como tampoco es posible olvidar una praxeología que ponga en duda las hipótesis iniciales. No basta con describir y señalar regularidades, sino que hay que fijar cursos de acción (esto implica –según el autor-, la elusión del realismo y el idealismo. En esencia, para Aron, lo específico de las RRII se sitúa en el recurso de la fuerza armada por parte de los actores. De este modo, son un estudio sociológico e histórico, ya que el cálculo de las fuerzas reenvía al número, el espacio, los recursos y los regímenes (militares, económicos, políticos y sociales) y a su vez construye los envites de los conflictos entre estados. El autor hace luego una revisión de su producción y reconoce que el sistema interestatal no se confunde con la sociedad internacional, sino que representa un solo aspecto de la misma, aunque no esencial. Y también acepta que puede denominarse sociedad mundial al conjunto que engloba a todas las relaciones internacionales (económicas, grupales, etc.; siempre y cuando no olvidemos el adjetivo internacional). De este modo, el sistema interestatal, el económico, los movimientos trasnacionales, forman parte de una totalidad9. Otro grupo de estudiosos fueron los que entendían RRII entendidas como historia, los que consideran que es el único modo de estudiarlas. Esta línea trascurre a lo largo de los siglos XVIII y XIX, por el camino de la filosofía de la historia. Recordemos que es el tiempo de las concepciones generales de la historia mundial, por medio del desarrollo orgánico de las sociedades y civilizaciones, cultura, etc.; que permiten establecer lo que en ese momento estaba en boga: el positivismo de las leyes de la evolución social. De hecho, después de la IGM se constituyen dos grandes corrientes históricas: la filosofía de la historia de Spengler y Toynbee (quien bregaba por tomar la civilización, su camino y su ocaso en todo análisis histórico); y la
Uno de los más grandes discípulos de Aron –Stanley Hoffman-, constata la radical diferencia entre el medio interno y el internacional. El modelo del mapa internacional no es una comunidad de semejantes, ni tampoco posee un órgano centralizado. Para Hoffman, el estudio teórico debe ser empírico: “un estudio sistemático de los fenómenos observados, para poner de manifiesto los principales variables, explicar conductas, y dar a conocer las formas características de las relaciones entre unidades. De cualquier modo, no se debe olvidar el espacio valorativo y filosófico –ya que permite detectar las contradicciones de la realidad con el análisis.
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historia de las RRII –que sustituye a la historia diplomática-, con Renouvin (quien busca las fuerzas profundas de las RRII y el papel desempeñado por la personalidad de los hombres de estado), junto con Durosselle, su discípulo. Éste último, es quien amplía el estudio de las RRII opinando que ellas no son más que el estudio de relaciones interestatales. Así debemos precisa que si hablamos de relaciones entre estados, debemos referirnos a ellas como política exterior, y si hablamos de la mera relación internacional debemos hablar de vida internacional. Su sumatoria son las RRII, la que no es otra cosa que el estudio de los fenómenos internacionales para llegar a descubrir los datos fundamentales y accidentales del espacio internacional. De este modo, responde a la vieja dicotomía entre si las RRII son un arte o una ciencia, él asegura que no es un arte ni una ciencia pura.; que versa entre estudios particulares o monografías; estudios de área; teoría general de las RRII. Estos son tres planos para abordar personalidad y grupos diferentes. Luego de esto, Durosselle comenzará a estudiar a la comunidad política organizada: estudia condiciones geográficas, intereses económicos, financieros, etc. Él creía que se usaba el pasado para fundamentar conceptos ya elaborados, pero que lo que hay que hacer es buscar la comprobación de hechos y sólo a partir de ello es posible construir una visión teórica de las RRII. En un tiempo aún posterior, dio la “solución a su propuesta teórica”. Así, asume una visión pesimista de la natura humana por la búsqueda incansable de poder. Podemos sintetizar su postura teórica como una colección de acontecimientos concretos (empírica), en sus sucesiones (evolutiva) y en las analogías y regularidades (que es lo que la convierte en metódica). En síntesis, las RRII no pueden y no podrán por largo tiempo pasar del espacio empírico, como el estudio científico no podrá fundarse más que sobre la materia prima de la historia. El historiador es el único que trata un dato singular (el “acontecimiento”). Además, hay que situarla en una dimensión dinámica para encontrar regularidades. Aquí hay reglas temporales: las que se aplican a algunas estructuras, y a ellas, pueden aplicarse un conjunto de consejos del sentido común. Las RRII tienen el elemento básico: el poder. Aunque también son el estudio de las grandes potencias, su nacimiento, su desarrollo decadencia. Y si se prefiere de los imperios, como expresión máxima del poder. En el caso de los que creen que las RRII son entendidas como Derecho Internacional, encontramos a Guggenheim, quien dice que el conjunto de las RRII es parte de la sociología jurídica, y está en función del contenido del derecho positivo. Es pues, la validez personal, el espacio y materia del orden jurídico internacional, la que determina el campo de las investigaciones de las RRII. Éstas, son incapaces de delimitarse del marco de investigación de una noción jurídica y estrecha, relacionada con el derecho internacional.

Ya en el caso de las llamadas posturas “científicas”, utilizando la síntesis de Dougherty y Pfaltzgraff, podemos sintetizarlas en la adaptación de teorías, proposiciones, marcos conceptuales, metodologías e ideas de otras disciplinas. El acento se pone en la interdisciplina, intentando relacionar fenómenos estudiados por otras disciplinas en fenómenos similares. Se brega por la distinción conceptual y metodológica de los conceptos de estado, estadista, sistema internacional, subsistema internacional, etc. Es imperiosa la delimitación del nivel de la unidad de análisis en cuanto a su abstracción, y el riguroso seguimiento de la misma para que la producción teórica sea consistente. Se pone en ellas especial atención en las mediciones y en lo que hace a la recolección y almacenamiento de datos, para luego poder tratarlos. Y allende todas estas características, existe el supuesto epistemológico de la posibilidad de un conocimiento acumulativo, progresivo y objetivo. Luego de lo expuesto, comenzamos con el funcionalismo. El estado es cada vez más complejo para satisfacer las necesidades de la humanidad, porque se circunscribe a un espacio que es de suyo, sobrepasado del límite de las fronteras. El funcionalismo es una mezcla de intentos de describir y analizar el desarrollo histórico, de predecir lo que va a suceder y prescribir cómo se va a producir lo prescripto. Hay dos tendencias básicas: la primera, es el desarrollo tecnológico y la intensificación de altos estándares de vida (lo que presiona a una mayor cooperación internacional), y se erige como una vía hacia la paz: todo se explica por la crisis del esquema ginebrino de los ´30s y los ´40s. Uno de sus primeros autores en el espacio de las RRII fue Mitrany, opina que la forma sigue a la función. Y así se superarán las divisiones políticas a través de una basta red de actividades y operaciones internacionales donde se integran. Todas las naciones tienen dos fases: la primera es la cooperación funcional en lo social, económico y cultural. La segunda es la cooperación en la seguridad colectiva. Para Frankel, el funcionalismo es de hecho una filosofía basada en un intento de eliminar las fricciones inherentes de las relaciones interestatales (lo que incluye a la guerra). Dentro del espacio del behaviorismo debemos saber que éste tiene un importante peso en la reacción a las concepciones clásicas. Su origen norteamericano, también la divide del realismo “europeo”. Emergente de la década del ´50, símbolo de la expansión de posguerra, en él se expresa un tipo de sociedad en donde las interacciones son definibles con precisión, analizables, y por esto, manipulables10. El mayor deseo era el de elevar las RRII a la categoría
Claro que esta corriente se enmarca en la cosmovisión general del funcionalismo, y no inaugura nada que no haya sido vislumbrado por Parsons desde la década del ´30 con su Teoría de la Acción Social. Pero de cualquier modo, con el behaviorismo el funcionalismo encuentra un auge especial. Es importante saber que no es un
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de ciencia en el sentido de las ciencias naturales. Esto presupone un distanciamiento de los ejemplos históricos y su capacidad pedagógica acerca de la relación entre los actores internacionales. Pretendiendo dar una explicación unificada de la ciencia política en general encontramos a Easton, el que en su Esquema para el Análisis Político dice: la adopción de “ciencias behavioristas” simboliza la esperanza de descubrir algunas variables comunes, que fomenten el núcleo de una teoría útil para comprender mejor la conducta humana en todos los campos”. De este modo, este paradigma se preocupa por observar sistemática y comprensivamente, toda la evidencia empírica para luego ser generalizada a modo de ley. Nombrando algunos de sus exponentes, podemos citar a Merriam, Rice, Gosnell, Spyman, etc. En cuanto a las variables más candentes de este enfoque tenemos el análisis teórico de la noción de sistema11, donde las RRII constituyen un amplio y complejo sistema, compuesto de un cierto número de subsistemas y actores12. En función de la noción de sistema se han articulado las demás: me refiero al actor –estudiando su tipología y comportamiento dentro del sistema-; y las reacciones e interacciones dentro del sistema general. Claro que tal análisis no ha carecido de críticas: Nagel ha negado la posibilidad de analizar los fenómenos desde la teoría de sistemas. Los marxistas, detestan esta noción y sólo conciben la de la producción marxiana de occidente en su concepto de totalidad. También se le ha objetado su acentuad conservadurismo en la obsesión de la mantenimiento, estabilidad y adaptación del sistema. Hoffman a dicho lo suyo, objetando el altísimo nivel de abstracción para aplicarlo luego al análisis empírico sistemático. A horcajadas de este enfoque y su interés por lo comunicacional, encontramos a Kart Deusch, el que comienza con la aplicación del modelo cibernético [control] de Wiener. Se limitó a aportar conceptos, proposiciones y modelos derivados de la filosofía de la ciencia. Su fin era encontrar el modelo para el estudio de las comunicaciones sociales a fin de establecer las relaciones pacíficas y estables en los estados. La teoría de las comunicaciones ha abierto nuevos caminos en el estudio de las RRII, y, como ha señalado De
surgimiento aislado en las RRII, sino que es la manifestación en una disciplina de un fenómeno que se produce en el conjunto de las ciencias sociales. 11 Sólo para nombrar alguno de sus estudiosos, tenemos el caso de Kaplan, McClelland, Rosencrance, Reynols, Galtung y Merle. Si bien suele nombrarse a Deutsch en este grupo, creo que, si bien el autor parte de la noción de sistema, su acento en los vasos comunicantes que le dan vida, hace que se desfase de la teoría de sistemas eastoniana, para agregarle su versión personal que acaba por ser original ante la común noción de sistemas. Así, una comunidad no es un mero agregado de individuos, sino que son personas que han aprendido a comunicarse y a entenderse por encima del mero intercambio de bienes y servicios. Crear estos vasos comunicantes en el espacio internacional debe ser la obsesión de los estudiosos de las RRII: 12 Por supuesto que la noción de sistema no sólo no es privativa de esta corriente en la disciplina de las RRII, sino que es un concepto foráneo a la misma. Sabemos que sus orígenes son biofísicos, dentro de los estudios de Bertalanfy.

Vree, en el desarrollo de toda una batería de vocabulario para el estudio de lo político. En el caso de las teorías del conflicto, tenemos aquellas que se interesan en aquella situación en que un grupo humano está en creciente oposición al otro, en razón de perseguir objetivos incompatibles. Lo que se pretende, es ver los diferentes conflictos humanos, mediante el estudio, la comparación y la comparación de ellos, más que investigarlos uno por uno. Han trabajado sobre este paradigma –aunque no necesariamente conciben la realidad internacional exclusivamente sobre él-, Frenkel, Intriligator, entre otros. Dentro de este enfoque se distinguen tres grandes ramas, las que se centran en la natura humana: la primera pretende indagar sobre las causas de la agresividad humana; la segunda –con Gurr al frente-, se centra en el análisis psicológico y sociológico del conflicto social y sus muchas dimensiones; por último, tenemos la aplicación de la “teoría de la catástrofe” al espacio internacional. Tenemos a Ferguson, Lampert y Nicholson. Ellos aportan diseños matemáticos para analizar cómo, el crecimiento de cambios que venían siendo graduales en un punto de inflexión brusco. Este imponderable puede ser diseñado formalmente, y esto fue lo que los autores aportaron. En el caso de la teoría de los juegos, se basa en los estudios de John von Neumann que, en 1928 demostró el teorema minimax. Si bien su consagración fue en 1944, junto a Morgensten, éste esquema demuestra que el comportamiento internacional puede ser visto como un juego de estrategia. Estas estrategias han sido muy desarrolladas por los aportes de Hasanyi, destacando que allende la economía, existen muy poco lugares donde el cálculo racional sea tan importante como lo es en política internacional. Básicamente, los modelos se pueden clasificar en dos grandes grupos: bi-personales o n personas. Dentro de los primeros, tenemos el de suma = 0 y el de suma ≠ 0. En el primero, lo obtenido por un actor es exactamente lo que se le quita al otro. En el segundo, ambos pueden obtener una parte de lo deseado, sin poner en juego todo el acervo del otro. Tenemos, por otro lado, la teoría de la negociación, que constituye una aplicación de la teoría de los juegos a la negociación internacional. En esencia, es el análisis de las amenazas e intimidación, y las promesas de una estrategia de juego de motivos mixtos. Esto también la pone en íntima relación con la teoría del conflicto. Uno de sus mentores fue Schelling. Por otro lado tenemos la teoría del linkage, desarrollada por Rosenau, la que deriva de la aplicación de la teoría sistémica, y es una aplicación al estudio de la realidad social que siempre fue bastante ignorado por los estudiosos de las RRII. Es uno de los tantos intentos de superar la matriz estatocéntrica. Su concepto

fundamental es la mutua interpenetración e interdependencia entre el medio interno y el medio internacional. En 1959, Herz comenzó a usar la noción de la permeabilidad, desde la perspectiva del desarrollo de las armas nucleares. Rosenau, en 1966, distingue los sistemas verticales de los horizontales. Las RRII, tradicionalmente han sido vistas en clave horizontal, pero a partir de los ´60s esto no era posible: existen problemáticas verticales que hacen caso omiso entre la división entre sistemas verticales y horizontales junto con la ya caduca división entre política interna y externa. El autor define el linkage como la secuencia recurrente de comportamientos que es originada en un sistema, pero tiene repercusiones en el otro. Esto puede darse penetrativamente, cuando los miembros de una unidad actúan en otra; reactivamente, cuando los acontecimientos de un sistema político provocan reacción en otro, sin participación directa; y por último, emulativamente, cuando otro sistema reacciona por imitación al primero. Lo importante es destacar que el autor se refiere a secuencias de comportamiento, y no a fenómenos aislados. Otros teóricos que han tratado el tema, han sido Kissinger, Hanreider y Wilkenfeld. Dentro del paradigma de la interdependencia de Keohane y Nye (el que será tomado sumariamente aquí, ya que ha sido comentado como uno de los paradigmas dominantes desde el criterio de Pearson; y también es parte de la consigna tercera), se basa en la crítica al modelo estatocéntrico. Ellos entendieron las relaciones trasnacionales como aquellos contactos, coaliciones, e interacciones a través de las fronteras estatales, que no están controladas por los órganos centrales de los gobiernos (que son los encargados de la política exterior). Las interacciones globales son los movimientos de información, dinero, objetos físicos, y otros objetos tangibles o no a través de las fronteras cuando al menos un actor no es miembro del gobierno. Esto da lugar al modelo de la política mundial, que surge como emergente de los incrementos de sensibilidad de las sociedades nacionales a los desarrollos internacionales y al crecimiento de las organizaciones trasnacionales sociales y políticas que van a aumentando su influencia. En otras palabras, todas las interacciones trasnacionales entre actores significativos en un sistema mundial en el que el actor sea cualquier organización o individuo autónomo que controle recursos sustanciales y participe en relaciones políticas con otros actores a través de las fronteras de un estado. Tal actor no necesita ser un estado en lo absoluto. Todo esto implica la creación de actitudes de cambio en las personas para lograr el pluralismo internacional. La creación de interdependencia entre los gobiernos, como la creación de nuevos instrumentos de influencia entre estados y la facilitación del surgimiento de actores de todo tipo autónomos o semi-autónomos.

En el auge de estas nuevas teorías bastante alejadas del tradicional realismo, no fueron completamente exitosas. La gran fragmentación de paradigmas, como los cambios en EUA (como la superación del síndrome de Vietnam en la vida social) unido a una política ofensiva, dieron paso a este nuevo resurgimiento. En este fenómeno, debemos tener en cuenta a Waltz, Morgenthau, entre los más destacados. Pero es necesario aclarar que este resurgimiento del realismo llamado neorrealismo persigue los pilares básicos de antaño. Pero le agregan un mayor rigor científico. Para esto le prestan una determinante atención a la estructura del sistema internacional, cuestión que, con los aportes cuantitativo-metodológicos del conductismo de los ´50s, le dio una renovación y fortaleza científica mayor a la atávica. En el caso de los actores no estatales, ya no se los ignora, pero sólo se les reconoce su labor en la estructuración del sistema internacional, objeto de estudio. Por último, es absolutamente imposible soslayar las producciones provenientes del marxismo en términos de RRII, sabiendo que han inspirado ideológicamente las decisiones múltiples naciones de 1917, erigiéndose en el “modelo alternativo” al capitalismo que imperó en la guerra fría. Sumariamente, debemos dejar sentado que Marx, por cuestiones lógicas, no se detuvo a pensar el estado –ya que lo consideraba un órgano de dominación de clase. Ignorando de este modo los parámetros tradicionales de las RRII, se ha podido afirmar que las relaciones entre estados tendrán el carácter de superestructura que lo tiene las estatales mientras la dictadura del proletariado no haya advenido para dar lugar al comunismo. Tomando los comentarios de Mesa13, debemos saber que la admisión del marxismo ortodoxo puede llevar a algunos problemas en nuestra disciplina. El primero es la resistencia a la aceptación de la noción de sociedad internacional bajo su calidad de ideológica. También, el tener que dar entrada a nuevos protagonistas internacionales como la correlación entre fenómenos nacionales e internacionales puede hacerse conflictiva. Sin embargo, es necesario destacar que el marxismo puede dar una visión de conjunto del sistema internacional –allende lo cuestione-, como la importancia de la idea de clase que emerge al espacio de trascendencia que antaño tenían los estados. El carácter internacional del proletariado, implica una dependencia entre estados de suyo. Por otro lado, también ha aportado una teoría del cambio social y las relaciones de poder. En fin, quedará en quien analice, utilizar la matriz marxista para destacar uno u otro aspecto de los que este esquema teórico puede aportar. Enlazándolo con lo último, como un enfoque sobresalió de la tradición marxista y sus derivaciones: el Estructuralismo/Teoría de la
Mesa, R.: La Aportación de los Distintos Enfoques Teóricos-Metodológicos de las RRII para el Análisis de Problemas Económicos, en Revista de Política Internacional, vol. 165 (1979), p. 23.
13

Dependencia. Ésta rechazaba la búsqueda de poder bajo anarquía, y que cuestionaba la interdependencia. Difieren de otros enfoques en la caracterización cronológica del sistema capitalista, las posibilidades para superar el atraso, las estrategias para hacerlo y el grado en el que el éxito económico de la periferia terminará con la marginalización de su población. Se centran en la reproducción y expansión del proceso de acumulación de capital para explicar el posicionamiento de los estados en el sistema internacional de acuerdo a un modelo centroperiferia que da el estatus de los países desarrollados y en desarrollo. Es necesario comentar que estos enfoques sistémicos tienen problemas para explicar el comportamiento en política exterior. Las razones son varias: la Teoria de la Dependencia no fue creada para dilucidar la política exterior como tal, sino para estudiar el subdesarrollo en el tercer mundo. En el caso del Estructuralismo, no se busca ofrecer un modelo de política exterior (comportamiento del Estado), sino un enfoque del sistemamundo. Los escritores de la Dependencia contribuyen a ver las constricciones del sistema capitalista internacional como límites a la disponibilidad de opciones de desarrollo de la periferia, y el papel que tiene el centro en perpetuar esta situación14.

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Entre otras críticas, encontramos la de Van Klaveren, el vínculo entre dependencia económica y política exteriores es “demasiado indeterminado, mediatizado y abstracto para permitir hipótesis relacionales precisas. Algunos factores que permiten tal independencia de la política exterior son el cambiante sistema internacional y la autonomía relativa del Estado y su burocracia vis a vis las clases dominantes”. Por ello, la investigación en política exterior basada en la Teoría de la Dependencia se vincula con el enfoque de las características internas de la acción del Estado.

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