Barranquilla.

Ciudad real, ciudad imaginada
Barranquilla. Real city, imagined city
Por Nancy Noguera Díaz-Granados* nanodigra@yahoo.es

Resumen
Barranquilla, ciudad pujante llena de historia, de fábricas, de barcos, de congos, con sabor costeño, ciudad de ensueños y poetas, arrullada por la suave brisa de sus matarratones, en donde los imaginarios de sus calles, construcciones y personas se han convertido en leyenda y añoranzas de sus gentes. ¡Esta es mi Barranquilla!

Abstract
Barranquilla, strong city full with history, of factories, of ships, of congos, with coastal flavor, city of dreams and poets, cooed by the soft breeze of their matarratones where the imaginary of their streets, constructions and people have be come into legend and their people’s nostalgias. This is me Barranquilla!

Palabras clave: Imaginarios, Recorrido, Vendedores estacionarios y Vendedores ambulantes. Key words: Imaginary, Journey, Stationary salespersons and Traveling salespersons.

*Socióloga, Especialista en Teorías, Métodos y Técnicas de Investigación Social. Docente de Epistemología e Investigación Social, Programa de Contaduría Pública. Universidad Libre. Seccional Barranquilla.

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“Barranquilla, suave brisa del Magdalena… cada vez que tocan a tu puerta, la abres de par en par, las sombras se hacen luz, tus calles, plazas, parques, cines, centros comerciales y todo ese imaginario social-urbano, que tiene un no se qué, una inexplicable ternura que enamora…” (“Ciudad enrejada”. Arq. Zulma Buendía Cabas. Junio 2002) … Parece que fue ayer cuando acompañé a mi madre por primera vez al mercado… y vi a ese hombre, de edad indefinida, alto, flaco, desgarbado, vestido con pantalones anchos, con una camisa y un delantal, que alguna vez fueron blancos. Tenía el cabello largo, negro y crespo, sujetado con un caucho ancho en la parte de atrás de la cabeza; lavaba un inmenso bloque de queso puesto sobre una gran batea de madera curada, lo restregaba con una “maretira” hasta quitarle la pezuña y dejarlo blanco como la nieve… (Soc. Nancy Noguera Díaz-Granados. Septiembre 2003)

la ciudad es más relaciones sociales que un simple cúmulo de edificios, calles y gente. Es el lugar donde la sociedad refleja los problemas que la afectan. Así, la crisis de lo público, muy ligada a la lógica neoliberal, se traduce en un abandono de los espacios colectivos donde se ejerce la ciudadanía y el atrincheramiento de las personas en el ámbito doméstico. Esta es Barranquilla, una ciudad de grandes contrastes en la que se suman imágenes de gratísimos recuerdos. De amigos de toda la vida, con sus imaginarios permanentes que pasan de generación en generación, como el Carnaval, el tongoneo de las palenqueras vendiendo sus bollos y sus alegrías; los niños jugando en las calles, la gente gozando del fresco que producen los árboles, del intercambio del ‘rajuñao’ en Semana Santa, porque todos se conocen, se ayudan y se protegen. Estas imágenes mentales que la gente hace de la ciudad influyen en la selección del área donde viven o donde trabajan. De igual manera, seleccionan los sitios donde hacen sus compras y sus espacios de esparcimiento; estos lugares que dejan huella en sus recuerdos y conforman la idea que se tiene de la ciudad. Esta es una ciudad cosmopolita, que cuenta con sitios espectaculares que aglutinan a jóvenes y adultos, especialmente las noches de los fines de semana. Los visitantes encuentran en ella centros comerciales con los últimos detalles de lo mejor de las grandes ciudades europeas o norteamericanas. Con magníficas estructuras modernas. Almacenes ricos en ropa para todos los gustos y edades, supermercados, heladerías, sitios de diversión muy variados, utilizados para reuniones y realización de eventos, como cumpleaños infantiles, tertulias literarias, cinematecas, obras teatrales, competencias deportivas, pasillos muy bien aprovechados con estanterías llamativas que exponen objetos de fantasía, esoterismo, decoración y rifas, que motivan la asistencia multitudinaria de niños y jóvenes que arrastran a sus padres para no perderse los programas que ofrecen en estos sitios. Barranquilla, como cualquier otra ciudad, “… seguramente, la invención, la construcción a nivel colectivo más fascinante y trascendente de las realizadas por el

Hablar de Barranquilla es remontarse a recordar miles de motivos por los cuales queremos vivir siempre en esta ciudad. Es recordar las historias de los viejos sobre las calles polvorientas que dieron origen a su principal apelativo cariñoso: ‘La Arenosa’. Es mirar hacia atrás y ver con los ojos del amor, los cambios sufridos en el recorrido de sus calles, las viejas construcciones estilo Republicano que hablan de historia, de arte y de amores. Es recordar por qué dice la canción: “Barranquilla es tu ciudad...”. Es pensar en cada uno de los imaginarios, que han sembrado la historia de la región y de Colombia entera con la pujanza de los hombres y mujeres –barranquilleros, colombianos y extranjeros– emprendedores que se sienten pletóricos de haber contribuido a forjar el crecimiento de su economía, su industria, su política, la educación, el arte y el desarrollo urbano. La ciudad es ese espacio vivido, sentido, amado, que valoran todas aquellas personas que logran atesorar en su memoria imágenes mentales, de carácter individual y colectivo que marcan el recorrido que hacen por las calles a lo largo de sus vidas. Como dice J. Habermas,

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hombre a lo largo de la historia. Hoy, como ayer y seguramente mañana, la ciudad continúa siendo ese espacio vital, polimórfico, inevitablemente lleno de contradicciones y tensiones, en el que a diario la inmensa mayoría de los habitantes ponen en práctica sus vidas y dejan correr sus imaginarios”.1 En ella encontramos importantes sitios relacionados con la educación y la cultura, como las universidades: una oficial, la Universidad del Atlántico y varias privadas, entre la cuales están las universidades Libre, del Norte, Simón Bolívar, Metropolitana, Corporación Universitaria de la Costa, Autónoma del Caribe; la Biblioteca Departamental, el Teatro Amira de la Rosa, epicentro para la representación de obras de teatro nacionales y extranjeras, reuniones académicas y políticas. Sitios como ‘La Cueva’, el tertuliadero de los literatos y de los personajes sobresalientes de la Barranquilla de los años 50 y 60. De igual manera, cuenta con muchos parques que permiten el esparcimiento y el descanso, sirviendo para que los niños jueguen y se diviertan sanamente y aunque ya no se tiene la figura representativa de ese ayer romántico y típico de Barranquilla, el ‘fotógrafo del parque’, el que captaba de sorpresa imágenes familiares que quedaban plasmadas en la cartulina del recuerdo, que a los ocho días entregaban a quienes posaban de manera desprevenida; visitar algunos parques y plazas de la ciudad, sigue dando a la gente una sensación de paz y solaz para quienes los frecuentan: niños y adultos. Además de múltiples parques, en la ciudad existen varios estadios: dos de fútbol, como el Romelio Martínez, ubicado entre la calle 72 (Avenida Kennedy) y la calle 74 entre la carrera 44 (Cuartel) y la carrera 46 (Avenida Olaya Herrera), ocupando una manzana, que sirve para la realización de eventos deportivos y folclóricos. El otro estadio, el Metropolitano Roberto ‘Flaco’ Meléndez, en el sector de la calle Murillo (calle 45), rodeado por barrios como: Ciudadela 20 de Julio, Villa Estadio, Villa del Carmen y Villa Blanca, entre otros. Está el Estadio de Básquetbol Elías Chewing, en la calle 72, en el sector norte del Parque Tomás Surí Salcedo; el Estadio
1. LATORRE, Lucio. La ciudad, ese fenómeno cambiante y contradictorio. Tomado vía Internet: www.revistateina.com /teina/web/Teina4/dossierfenomenoverimp.htm

de Béisbol Tomás Arrieta, ubicado en el populoso sector de barrio Montecristo, cercano a la Vía 40, que es la arteria de las grandes fábricas que funcionan paralelas al río Magdalena. Barranquilla también es conocida por los nombres cariñosos que le da la gente, como: ‘La Puerta de Oro de Colombia’, ‘La Arenosa’, ‘Barranquilla es un Carnaval’, ‘Barranquilla es tu ciudad’, ‘La ciudad de los matarratones’. Este último nombre se lo dieron porque a principios del siglo XX, sus “bulevares”, las aceras de las calles y las puertas de las casas tenían muchos matarratones sembrados para mitigar los calores del mediodía, pero que desafortunadamente, en los últimos años, gobernantes, ingenieros y arquitectos, se han dedicado a convertirla en la “ciudad de las palmeras”, olvidando que vivimos en una ciudad calurosa y que la gente busca el amparo de la sombra de árboles frondosos para gozar de la brisa que estos provocan. Y el término más reciente que representa multitud de imaginarios: ‘La Casa de la Selección’. De la Selección Colombia. Este término encierra cariño, expectativas de logros deportivos, nacionales e internacionales; del “rebusque” de los desempleados, de ventas callejeras de uniformes deportivos, comidas rápidas, fritangas y reventa de boletas para los partidos de fútbol, cuando juega el Junior, el equipo local y la Selección Colombia. Es posible, que por el hecho de que Barranquilla está ubicada en la desembocadura del río Magdalena, ha permitido, a lo largo de la vida de esta ciudad, que a sectores comerciales como ‘el centro’, confluyan personas de todos los lugares del país e incluso del extranjero, que han contribuido a crear los imaginarios de esta, aportando cada uno los suyos. “La gente vive en la ciudad, la construye física e imaginariamente, sueña a partir de ella, planifica sus vidas y les da sentido (o decide alejarse hacia otros rumbos) y lo hace ineluctablemente en un marco de la interacción social, es decir, con las otras personas con las que convive. Se trata del lugar donde se da la existencia misma individual y colectiva”.2 Esta ciudad, como muchas otras de América Latina, ha

2. PALLADITO, Juan Pablo. La ciudad en la era audiovisual. Tomado vía Internet: www.rfevistateina.com/teine/web/Teina4/dossierciudadpoli.htm

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heredado imágenes de un pasado feudal europeo, chino y árabe con relación a sus ventas populares y mercados, en los cuales encontramos la compra-venta de los artículos más disímiles que son la atracción de compradores y transeúntes, que se detienen delante de las chazas y quioscos de ventas para preguntar precios o simplemente mirar lo que allí exponen. Los sonidos se entremezclan: las cornetas de los buses accionadas por los choferes pidiendo vía, las voces de los vendedores promocionando sus productos, burlándose de la gente, cantando alguna canción de moda; la algarabía de la gente persiguiendo al raterito que se robó una cartera o alguna fruta para alimentarse. La multiplicidad de colores de las mercancías y de los sitios de venta, se constituyen en un arco iris encantador para el transeúnte, con una gama de imaginarios construidos por prácticas humanas concretas, sumándose la relación entre el espacio y el comportamiento del barranquillero, otorgando forma, estilo y dinámica a aquellos sectores de mayor confluencia del comercio informal, dándole a la ciudad ese derecho propio de todo organismo vivo, con nacimiento, desarrollo y cambios producidos por los hombres que enriquecen y modifican el entorno donde laboran y pasan gran parte de su vida, haciéndolo accesible a él. Es la ciudad-espacio donde confluyen, la realidad e intereses de los ciudadanos. Es la ciudad de los encuentros y desencuentros de amigos, comerciantes, vendedores, compradores y transeúntes. Cada uno de sus propios imaginarios, con su transitar por las calles, enriquece el diario acontecer de la ciudad y sus actores. Barranquilla es una ciudad de recuerdos. Grandes y gratos como lo dice el historiador Alfredo de la Espriella, Barranquilla es la ciudad de grandes hitos; porque fueron trece los hitos que esta ciudad entregó al desarrollo y a la historia del país, entre los que se encuentra el ser la “cuna” de la aviación comercial y del correo aéreo, de la navegación fluvial, la pionera de la radio, de la urbanización y de las grandes construcciones, del fútbol, del muelle más largo y del primer teléfono instalado en Colombia. Siempre ha sido una ciudad muy especial. “En el ima-

ginario, la ciudad es ruidosa, pero nadie se calla. Es sucia, pero nadie la limpia. Es atestada, sofocante, caótica, pero nadie la ordena. La ciudad se siente así, pero se siente bien”.3 Es una ciudad de encuentros y desencuentros, en los que jóvenes y adultos programan su vida, su diversión, sus ilusiones en aquellos sitios en los cuales se desarrollan sus imaginarios, como los centros comerciales que se ofrecen al público como lugares de esparcimiento, de trabajo de comunicación y de interacción continua, en donde la gente se encuentra en los cines, parques mecánicos, plazas rodeadas de grandes jardines, heladerías y sitios de comidas rápidas en un mismo espacio y sin tener que alejarse mucho de su casa. El tiempo ha pasado y en la memoria colectiva del barranquillero existen remembranzas que han pasado de generación en generación sobre los imaginarios de la ciudad y aunque el tiempo ha pasado, como ley de vida, muchos somos actores activos del progreso de esta ciudad y este conocimiento ha sido enseñado a las nuevas generaciones a través de programas culturales de gobernantes, historiadores, folclorólogos, docentes, estudiantes, comerciantes y gentes del común. La vida, las interacciones de su gente, la sociedad en general, instituyen un imaginario en sí misma, por el lugar que la comunidad ocupa en la cultura de los pueblos, permite que su gente participe en el desarrollo de sus funciones sociales. De esta manera, tanto propios como inmigrantes, hemos participado en el desarrollo de Barranquilla, tierra amistosa que recibe con los brazos abiertos a quienes llegan a ella buscando hospitalidad y protección, como ocurrió en la época de la violencia (1948-1960), permitiendo que aquellas personas que venían huyendo de las “zonas rojas” del país, encontraran un sitio donde vivir, trabajar y criar a sus hijos con la seguridad que ofrece esta tierra, aportando estos su cultura y experiencia laboral para el desarrollo de la ciudad. No podemos negar que “Barranquilla ha sido privile3. FLORES PRIETO, Pamela. ¿Hacia dónde va la ciudad? Apuntes para la construcción de la ciudad. Tomado vía Internet: http://www.ull.es/publicaciones/latina/a1999eag/55pfp.htm

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giada por la voluntad divina y por la tenacidad de sus hijos… Somos parte de Barranquilla, su gente ha asumido el papel protagónico que le ha sido conferido para custodiar como guarda severo los destinos de nuestra urbe”,4 por tanto, tenemos el valioso compromiso de su constante progreso, contribuyendo todos, en la medida de las capacidades de cada quien, para que este se haga realidad. …“los imaginarios sociales tienen una función primaria que se podría definir como la elaboración y distribución generalizada de instrumentos de percepción de la realidad social construida como realmente existente”.5 Esto es lo que ocurre con los imaginarios de Barranquilla, los cuales se han construido en la memoria de sus habitantes gracias a la repetición de simbologías, transmitidas de forma oral entre la población de adultos y de jóvenes. Los imaginarios se convierten en patrimonio cuando este puede detectarse como algo visible –en el cual se ubican monumentos, museos, avenidas, teatros, parques y plazas, entre otros–. De igual manera existen otros, intangibles, pero este es igualmente importante. La clave de esta importancia es que, como advierte Néstor García Canclini en su libro Imaginarios urbanos… muchos presupuestos que guían la acción y las omisiones de los ciudadanos derivan de cómo percibimos los usos del espacio urbano, los problemas de consumo, tránsito y contaminación, y también de cómo imaginamos las explicaciones a estas cuestiones. Barranquilla ha tenido sitios inolvidables con nombres especiales que representan parte de sus imaginarios, como: ‘El callejón de Los Meaos’, esquina del ‘Cañón Verde’, el ‘Jardín Águila’ (hoy el Banco de La República), la Casa Vargas, el Edificio Palma (hoy el Banco Agrario), Farmacia Rojano, Droguerías Blanco y Roca, Farmacia ‘Vida’, Farmacia ‘Unión’, Calzado Prieto, Almacén ‘El
4. CASSIANI ESCORCIA, Rodrigo. Programa para la elaboración concentrada de propuestas de verdaderas soluciones a la problemática socio-económica de los vendedores estacionarios y para la integridad del espacio público en Barranquilla. Barranquilla, Personería Distrital. División Bienes Inmuebles Distritales, 1999 (Documento impreso). 5. PINTOS, Juan-Luis (2000). Construyendo realidad(es): Los imaginarios sociales. Citado por: Baeza, Manuel Antonio (2000). Los caminos invisibles de la realidad social. Ensayo de sociología profunda sobre los imaginarios sociales. Santiago de Chile: Ril Editores. p. 132.

Iris’, Almacén de calzado ‘Los Cubanos’, Almacenes ‘Lastin’ El del Aviso al Revés, Casa Lacorazza, Almacenes ‘El Roble’, Heladería Americana, Heladería Barranquilla, Tipografía Mora y Escofet, Almacenes Murcia, Almacenes J. Glottman, Restaurante ‘La Llave’, Edificio OK, ‘Macoser’ (almacén de repuestos de máquinas de coser, en La Paz con Jesús), Café Roma (sitio de encuentros comerciales), Teatro Murillo (luego Cinemas y en estos momentos en un monumento al “no recuerdo”), Teatro Colón (Líbano con Obando, carrera 45 esquina de la calle 44), Teatro Colombia (Jesús entre Progreso y Veinte de Julio, calle 35 entre carreras 41 y 43), Cine Caribia (calle Obando entre carreras Cuartel y Líbano, calle 43 entre carreras 44 y 45), ‘Alambra’, ‘Apolo’, ‘Paraíso’ (Avenida Olaya Herrera con la esquina de la calle Paraíso, carrera 46 con la esquina de la calle 47), Ayacucho carrera 50 con calle Paraíso (calle 47), Buenos Aires (calle 58 entre Cuartel y Líbano), Bolivia (calle Bolivia entre Veinte de Julio y Cuartel, calle 51 entre carreras 43 y 44), El ABC (Avenida Von Krohn con Avenida Las Américas, calle 58 con la carrera 54); ‘Coliseo’ (calle 82, con la esquina de la Avenida Veinte de Julio). Restaurantes, como ‘Alí Babá y los 40 Pollos’ (carrera 43 con la esquina de la calle 69); Restaurante ‘El Mediterráneo’ (calle 72, con carrera 47 esquina); Restaurante ‘El Chop Suey’ (cuando estaba ubicado en la esquina de la calle 72 con la carrera 46, donde funcionaba Almacenes Ley); Almacenes Edgardo Pereira (calle 72 entre carreras 45 y 46, (parqueadero de Almacenes Ley); Restaurante ‘Mi Vaquita’ (carrera 46 con calle 70, frente al Parque Tomás Surí Salcedo); Restaurante ‘Donde Canta la Rana’ (carrera 43 con calle 50, frente a la antigua sede de la Universidad del Atlántico); Restaurante ‘Chow Mey’ (del chinito Alberto –como decía el gran periodista Marcos Pérez Caicedo–, en la carrera 46 con calle 72); Restaurante Bar ‘El Toro Sentao y la Silla Coja’ (en la carrera 43 con calle 69); Restaurante Internacional ‘El Pez que Fuma’ (carrera 44 entre calles 72 y 74); entre muchos otros recuerdos de la ciudad. Lo imaginario, pues, afecta y modela nuestra percepción de la vida y tiene gran impacto en la elaboración de los relatos de la cotidianidad. La ciudad viene a ser un espacio privilegiado de la cotidianidad, pronunciada por los ciudadanos diaria-

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mente, y tales pronunciamientos, la fabulación, el secreto o la mentira, constituyen entre otras… estrategias en la narración del ser urbano. Los relatos urbanos focalizan la ciudad, generando distintos puntos de vista.6 Esto es lo que ocurre en esta hermosa ciudad donde los imaginarios se han convertido en una compleja red que se manifiesta a través de lo simbólico, como el Carnaval, las danzas y los disfraces en general, los valores, el lenguaje, las modas, los platos típicos, los corredores de comercio ambulante en las calles, los cuales se han concretizado en las acciones que el barranquillero ha popularizado en las diferentes prácticas sociales que ejecuta a diario. BIBLIOGRAFÍA CASSIANI ESCORCIA, Rodrigo. Programa para la elaboración concentrada de propuestas de verdaderas soluciones a la problemática socio-económica de los vendedores estacionarios y para la integridad del espacio público en Barranquilla. Barranquilla, Personería Distrital. División Bienes Inmuebles Distritales, 1999 (Documento impreso). FLORES PRIETO, Pamela. ¿Hacia dónde va la ciudad? Apuntes para la construcción de la ciudad. Tomado vía Internet: http://www.ull.es/publicaciones/latina/ a1999eag/55pfp.htm

GARCÍA CANCLINI, Néstor (2005). Imaginarios urbanos. Buenos Aires: Eudeba. ________________________ (1990). Culturas híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad. México: Grijalbo. LATORRE, Lucio. La ciudad, ese fenómeno cambiante y contradictorio. Tomado vía Internet: www.revistateina.com /teina/web/Teina4/dossierfenomenoverimp.htm LYNCH, Kevin (1992). Administración del paisaje. Barcelona: Grupo Editorial Norma. PALLADITO, Juan Pablo. La ciudad en la era audiovisual. Tomado vía Internet: www.rfevistateina.com/ teine/web/Teina4/dossierciudadpoli.htm PINTOS, Juan-Luis (2000). Construyendo realidad(es): Los imaginarios sociales. Citado por: Baeza, Manuel Antonio (2000). Los caminos invisibles de la realidad social. Ensayo de sociología profunda sobre los imaginarios sociales. Santiago de Chile: Ril Editores. SILVA, Armando (1994). Imaginarios urbanos. Bogotá y Sao Paulo: Cultura y Comunicación Urbana en América Latina. Santafé de Bogotá: Tercer Mundo. WOLF, Mauro (1982). Sociologías de la vida cotidiana. Madrid: Cátedra.

6. SILVA, Armando (1994). Imaginarios urbanos. Bogotá y Sao Paulo: Cultura y comunicación urbana en América Latina. 2 Ed. Bogotá: Tercer Mundo. pp. 94-95.

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