2° Expulsión de la Universidad Alberto Hurtado, continúan las irregularidades

Nuevamente la institucionalidad Alberto Hurtado, impone de forma arbitraria e injusta, criterios y procedimientos sin transparencia, profundamente irregulares e injustificados. Por segunda vez (como todo mal chiste) repite conmigo, estudiante egresado de psicología Yori Aguirre Gonzalez, la expulsión de la UAH, realizada la primera vez el 2011 en medio del movimiento estudiantil y social más multitudinario de nuestra historia reciente. Sin embargo, fue producto de esa misma extraordinaria movilización, conjuntamente con el apoyo solidario y transparente de estudiantes de ésta “casa de estudios”, que soy incorporado junto a más compañeros/as. En ese momento señalamos que era absurdo aplicar procedimientos regulares en situaciones profundamente extraordinarias. No obstante, la letra chica operó a espaldas de todo el estudiantado. No podían dar “punta sin hilo”. En ese momento la sentencia del vicerrector académico, hoy prorector, señor Jorge Larraín, es la que adjuntamos al costado de este párrafo.

Con claridad se observa no sólo el reconocimiento de nuestro argumento inicial, sino “algo adicional”: NO HABRÁN MÁS EXCEPCIONES EN MÍ CASO. Eso quiere decir que da lo mismo lo que me pueda pasar en el “futuro” (y probablemente a cualquier estudiante de la UAH), pues, no habrán más excepciones para mí, y así fue como se cumple la palabra santa. El 2° semestre del 2012, realizando mi práctica profesional, egreso, como señala el reglamento de la Facultad de Psicología de la UAH en su artículo 23°:

En ese momento, por diferencias éticas y metodológicas con la supervisora de mi práctica profesional en la escuela básica y especial Novomar de Puente Alto, esta última me despide atribuyéndose una autoridad que no tiene, como lo señala muy bien el sostenedor del colegio junto a la dirección en donde realicé mi práctica profesional (cabe destacar que hay más cartas de profesores y psicólogos del establecimiento señalando lo mismo a disposición):

Lo importante de esto, es que la Facultad de Psicología, a través de su directora de carrera, Antonia Larrain, me señala que no solicite ni cartas ni otras versiones de los hechos, pues “ESTO PUEDE PRODUCIR EL DESPIDO DE LA PROFESIONAL DEL ESTABLECIMIENTO”. Esto significó que la carta que presento en este documento declarativo, no es recibida, ni puede ser mostrada en otras instancias por dicha instrucción de la directora de carrera. Por tanto, sólo basándose en mi informe de los hechos, en contraposición a la versión de la profesional del colegio, se me señala que no tengo antecedentes suficientes y soy expulsado. A considerar, las diferencias con dicha profesional del establecimiento son del orden siguiente: denuncias de mi parte sobre el mal manejo con los niños y niñas del establecimiento, diferencias en los procedimientos de estudio y metodologías de trabajo, forma de tratar las relaciones con más actores de la escuela y diferencias en el uso y trato con metílfenidato, es decir, la medicalización infantil por diagnóstico de déficit atencional, en la cual, esta profesional quería proponer que era mejor condicionar a los padres señalándoles que debían administrar el medicamento, pues si no lo hacían estos últimos, no podrían seguir en el establecimiento, cuestión que es ilegal, cuestión que no acepte, y que señalé a las autoridades correspondientes de la facultad de psicología de la UAH. Claramente para la Facultad de Psicología de la UAH estos argumentos no fueron para nada considerados ni suficientes. La psicóloga del establecimiento apeló a una supuesta in-madures de mi persona, a que fume cigarro en el establecimiento, y que soy muy pro-activo y autónomo en mi ejercicio, lo que implicó, según ella, que no me pudiera supervisar. Todo esto se encuentra en los documentos de evaluación de mi práctica profesional que también pongo a disposición. De aquí en adelante, fue pan comido para la UAH. Consideremos: si mi expulsión fuera por cuestiones éticas, serian claramente señaladas en mis antecedentes. Si mi expulsión fuera por razones de malas prácticas académicas y éticas, aparecería en el documento de expulsión además, serían muy contradictorias con mi curriculum académico dentro, como fuera de la universidad. Incluso desde la Facultad de Psicología de la UAH se me apoyo en diferentes instancias académicas tanto en Chile como en viajes por Latinoamérica, promoviendo una mirada crítica en psicología. Todo esto huele muy mal. Más bien, no hay otra razón de mi expulsión para la institución universitaria que la cantidad de causales de eliminación que tengo en mi hoja como estudiante (3 antes en periodo de movilizaciones), cuestión que no es señalada en ningún reglamento de la UAH como causa de expulsión.

La explicación se remonta al 2011, en donde, en mi caso, no habrán excepciones. Para mí no hay más oportunidades, para una persona en particular, no hay salidas. Esto puede volver a pasar a cualquier compañero y compañera de esta universidad. Mi motivación es hacer público estos hechos, sobre todo en estos momentos en donde se está arbitrariamente criminalizando a estudiantes por razones claramente políticas y por la persecución ideológica. Tal cual como a mí me pasó. Soy un estudiante egresado de esta universidad, no reconocido. Terminé todos mis ramos, optativos y seminarios; estaba a meses de titularme. Estoy con un título que no vale nada, mi familia destruida, y con años de endeudamiento por estudiar en esta UAH y en este sistema educacional neoliberal a cuestas para ambos. Este es el espirito de una universidad que se denomina “con conciencia social”, pero que esconde lo más espeluznante de su realidad: el dogmatismo y autoritarismo ideológico.

JUNTO A LOS COMPAÑEROS Y LAS COMPAÑERAS DE JUVENTUD GUEVARISTA EXIGIMOS MI RE-INGRESO Y UN PROCESO TRANSPARENTE QUE EVALUE MI CASO, CON PARTICIPACIÓN DE ESTUDIANTES, CENTRO DE ESTUDIANTES DE PSICOLOGÍA, Y ENTIDADES DE NUESTRO ESTAMENTO. NO MÁS AUTORITARIMOS IDEOLÓGICO Y PRÁCTICAS A ESPALDAS DE LOS ESTUDIANTES NO MÁS AMEDRENTAMIENTO AL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL NO MÁS INJUSTICIAS NI COMPLICIDAD CON ESTA EDUCACIÓN MERCANTIL, ABUSIVA E HIPÓCRITA NO SE PUEDE JUGAR CON LOS SUEÑOS DE LOS TRABAJADORES Y LAS TRABAJADORAS… NO MÁS DEMAGÓGIA Y ESTTICAS DE “SOLIDARIDAD Y BONDAD” ESTA ES UNA DE LAS REALIDADES DE LA UNIVERSIDAD ALBERTO HURTADO Y SOMOS LOS ESTUDIANTES QUIENES DEBEMOS PROTEGERNOS.

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