EL COMITÉ DE CONFLICTO DE LA ESCUELA DE IDIOMAS MODERNOS DE LA UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA SE PRONUNCIA ANTE EL COMUNICADO INFAME DEL MINISTRO CALZADILLA

En reunión realizada el día de ayer en la Biblioteca Jean Catrysse de la Escuela de Idiomas Modernos de la UCV, contando con la nutrida asistencia de los profesores de la escuela, se leyó y discutió, entre otros documentos que trataban el problema de la crisis universitaria, el comunicado emitido el 9 de junio de 2013 por el Ministro del Poder Popular para la Educación Universitaria, Pedro Calzadilla. En tal sentido, luego de constituir el Comité de Conflicto de la EIM con la designación de 7 profesores y 2 estudiantes, se decidió que su primera acción debía ser un pronunciamiento formal ante la sarta de mentiras presentadas como verdades en el comunicado del ministro. A continuación la respuesta al comunicado del ministro, que da inicio a las actividades que realizará el Comité de Conflicto de la EIM, recientemente constituido:

El día 9 de junio el ministro del Poder Popular para la Educación Universitaria, Pedro Calzadilla, emitió un comunicado para referirse a la situación de conflicto en la que se encuentran los gremios profesorales y los estudiantes universitarios por reivindicaciones salariales y presupuestarias. En líneas generales, el comunicado no es otra cosa que una burla más a las luchas auténticas de las universidades autónomas venezolanas. En cada uno de los puntos esgrimidos por el ministro pareciera haber elementos que no calzan dentro de la realidad. A continuación nos referiremos, comentaremos y cuestionaremos algunos aspectos específicos mencionados en el que, más que un comunicado, parece ser un libreto trillado para una mala telenovela que el gobierno nacional pretende montar en el país con la crisis universitaria. Cuando el ministro argumenta en el primer punto de su comunicado que la obra de la Revolución Bolivariana en la educación universitaria ha sido formidable, lo sustenta con números: 25 Instituciones de Educación Universitaria (que no UNIVERSIDADES) creadas desde 1999 y un número de estudiantes universitarios que supera los 2 millones quinientos mil. Con esto el ministro solo evidencia que, como siempre, el gobierno se ufana de ofrecer cantidad, sin darse cuenta de que en el proceso ha descuidado completamente la calidad de la educación que se ofrece en las universidades autónomas que ya existían antes de que se crearan estas instituciones, que no dejan de ser otra cosa que granjas ideológicas que le permiten difundir su proyecto político fracasado e inflar las cifras estadísticas y su propio ego. Posteriormente, en el mismo punto uno, el ministro divide a las instituciones universitarias entre viejas y nuevas instituciones. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿con qué criterio se sustenta esta clasificación? ¿El ministro estará aplicando un enfoque histórico o político al plantear dicha división? De ser político el argumento, nosotros preferimos aplicar la siguiente denominación: UNIVERSIDADES AUTÓNOMAS y UNIVERSIDADES ARRODILLADAS.

Seguidamente el ministro dice que el objetivo de la Revolución Bolivariana es el de garantizar una educación universitaria sin exclusiones, que contribuya activamente a la soberanía nacional, la participación protagónica del pueblo, la construcción de una sociedad justa, productiva y orgullosa de sí misma. Comencemos por contra-argumentar el concepto de “exclusión”: ¿Acaso la persecución y neutralización de la disidencia aplicada sistemáticamente en las universidades arrodilladas no es una forma de exclusión que no está presente en las universidades autónomas? En efecto, la tradición de “universalidad de ideas” que debe caracterizar a las instituciones que pretenden llamarse “universidades” se evidencia en instituciones como la UCV, donde hacen vida distintos grupos políticos y modos de pensar sin temor a ser vejados, reprendidos o expulsados. Por otro lado, ¿podría acaso el ministro negarle la característica de “contribución activa a la soberanía nacional” a los aportes totalmente nacionales que se hacen desde las aulas y los laboratorios de las distintas facultades y escuelas de las universidades autónomas a la sociedad? Basten como ejemplo las fórmulas magistrales y el suero antiofídico producidos en la Facultad de Farmacia, los servicios médicos y odontológicos gratuitos ofrecidos al público en general por las Facultades de Medicina y Odontología, los aportes de la Facultad de Ingeniería para el desarrollo sostenible en comunidades rurales en Trujillo, los centros de ayuda de la Escuela de Psicología, los programas del componente docente de la Escuela de educación, etc. Con respecto a “la participación protagónica del pueblo”, ¿qué mayor participación que la que se observa en los distintos programas de Extensión de todas las Escuelas de la UCV, o los programas de servicio comunitario, que tan en serio nos los hemos tomado con el fin de integrar la academia a la comunidad que la rodea? ¿Qué tal programas como el de Samuel Robinson, un modelo de ingreso a la UCV que busca atacar el problema de la admisión en universidades públicas y autónomas de estudiantes con pocos recursos provenientes de los estratos sociales más bajos y que están en el último año del ciclo diversificado de los liceos públicos, atacando así las carencias de información y capacitación que puedan venir arrastrando de una educación media deficiente? Pasemos ahora al punto dos. Según el ministro, los recursos dirigidos a la educación en general y, en particular, a las universidades son considerados por el Gobierno Bolivariano como una inversión prioritaria para la construcción de nuestra patria soberana. Esto forma parte del libreto de ficción del gobierno, pues la manera en que se congela el presupuesto universitario y los sueldos de los profesores de las universidades autónomas evidencia todo lo contrario. Retamos al ministro a demostrar con números concretos, él que ama las cifras exactas, y no con retórica vacía, el supuesto aumento significativo del presupuesto universitario que en su opinión se hace año tras año. En el punto tres el ministro insiste en que el ejecutivo nacional reitera su compromiso por garantizar una remuneración apropiada para los trabajadores universitarios dentro de los recursos disponibles, pero esto pareciera llevar solapado

el compromiso de arrollidarnos ante su lobotomización ideológica inconstitucional y obsoleta. En el punto cuatro el ministro ya asoma por dónde viene su retórica vacía: la llamada I CONVENCIÓN COLECTIVA ÚNICA, que presenta como mecanismo para acordar las condiciones de trabajo entre patronos y trabajadores o, como en el caso universitario, entre los trabajadores y el Estado. Con este documento se pretende borrar de un zarpazo las Normas de homologación que deben aplicarse para determinar el sueldo y los beneficios adicionales de los profesores. ¿Acaso es necesario aclarar al ministro que las normas de homologación son un logro gremial que disfrutamos los profesores universitarios desde mediados de los años ochenta y que, por lo tanto, no deben ser modificadas si al hacerlo los beneficiarios sienten que se desmejoran sus condiciones de trabajo? En el punto cinco el ministro presenta ya formalmente el proyecto de Convención Colectiva Única presentado por un conjunto de federaciones y sindicatos de profesores, trabajadores administrativos y obreros universitarios que en realidad no representan a la gran mayoría de los docentes universitarios que trabajamos en las 18 universidades autónomas que, aunque heridas de muerte, aún permanecen de pie en este país y han sido representadas durante 42 años por la Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela (FAPUV). Inmediatamente pasa a enumerar en el punto seis una serie de beneficios ya aprobados en materia de vivienda, salud, turismo y recreación, educación para los hijos e hijas de los trabajadores, acceso a la alimentación y a bienes indispensables para garantizar la calidad de vida, que no son otra cosa que las mismas dádivas con las que se ha intentado previamente comprar el silencio y apagar la lucha de otros gremios y sindicatos del sector público. Por cierto, quienes las han aceptado, como los sindicatos del Metro, Corpoelec y las empresas básicas de Guayana, han terminado sin el chivo y sin el mecate. En el punto siete el ministro hace gala de cuánto ha aprendido este gobierno de la asesoría del servicio de inteligencia y propaganda de Cuba al maquillar una mentira y transformarla en verdad. Según el ministro, algunas organizaciones universitarias se han negado a discutir las condiciones de trabajo en el marco legal vigente, pese a las reiteradas invitaciones del Ministro a integrarse a los mecanismos que están en marcha. Pero, ¿quiénes son los que dialogan con el ministro en la mesa de negociaciones entonces? Sindicatos como FETRAUVE, FENANSINPRES, FENASTRAUVE, entre otros, quienes se sientan a discutir con la representación gubernamental en aras de encontrar soluciones viables al conflicto. Lo que no dice el ministro es que todos los sindicatos que participan en las negociaciones y sus miembros son afectos al gobierno y no representan la voluntad mayoritaria de la voz autónoma de las universidades venezolanas. En lo que respecta a la FAPUV, la invitación hecha por el ministro era para ser “mirones de palo”, como lo definió en su momento su presidenta, Lourdes Ramírez, es decir, la Federación que representa a las asociaciones que reúnen a la mayoría de los profesores de las universidades autónomas que siguen de pie no tendría voz ni voto en las discusiones que se están llevando a cabo para aprobar

la funesta Convención colectiva única. Y todavía al ministro le extraña que se niegue a participar en una discusión donde precisamente le está prohibido discutir. La inflexibilidad del ministro al respecto, disfrazada de indignación, es completamente inconstitucional y viola las reivindicaciones laborales alcanzadas por el sector universitario a través de luchas gremiales auténticas y no por directrices del partido de gobierno. Nos preguntamos, ¿a quiénes representan realmente esos sindicatos? ¿Quién los conoce? ¿Está dialogando usted, señor ministro, con la representación de la academia autónoma venezolana o con individuos que buscan satisfacer intereses propios? ¿Por qué no discute con la FAPUV, que representa a más de 40.000 profesores y engloba a todas las asociaciones de las universidades autónomas de nuestro país? Seguidamente, en el mismo punto siete, critica las Normas de Homologación porque han sido cuestionadas tanto por la Procuraduría General de la República como por sentencias reiteradas del Tribunal Supremo de Justicia. Preguntamos, ¿acaso cuestionar es un sinónimo de derogar? No somos abogados, pero como Comité de conflicto representante de una Escuela que trabaja con idiomas y sabe una que otra cosa de sinónimos, estamos convencidos de que no es así. Las normas de homologación siguen vigentes, por tanto no es inviable sentarse a dialogar mejoras económicas bajo ese marco legal, a pesar de que ustedes como institución gubernamental, a través de otras instituciones afectas a su ideología, las consideren inadecuadas. Vale la pena preguntarse entonces por qué será que unas normas aprobadas gracias a las luchas gremiales históricas de los profesores ahora son incómodas para un régimen que se jacta de ser un gobierno de obreros. ¿Será acaso porque no son capaces de controlar el monstruo de la inflación con su fallido y devaluado modelo económico, mal llamado “socialista”? En efecto, más le valdría el neologismo de modelo “pobresista”, pues sus políticas económicas no solo no han podido reducir los índices de pobreza existentes en el país, sino que ahora también están creando pobres donde no los había antes, como es el caso del sector universitario. En el mismo punto siete el ministro plantea su preocupación porque las normas de homologación otorgan al CNU la decisión unilateral sobre los términos de la relacion [sic] laboral, y establecen la consulta a un solo organismo gremial. En este sentido nos preguntamos, ¿Cuál es el temor que le tiene este gobierno a que algunos organismos e instituciones concebidos inicialmente como autónomos, entiéndase el CNU, y las universidades autónomas gocen de cierta libertad a la hora de tomar decisiones que no atenten en lo absoluto con el normal funcionamiento del estado? Que gran contradicción refleja el hecho de que a este Gobierno, que desconoce el concepto gerencial de “delegar” para lograr mayor eficiencia, que tiene tintes autoritarios y obliga a los trabajadores públicos a inscribirse en un partido socialista ÚNICO al mejor estilo del fascismo italiano de Mussolini, que los obliga a vestir un color ÚNICO al mejor estilo del fascismo italiano de Mussolini, que los obliga a votar por un candidato ÚNICO, le moleste que los asuntos gremiales de las 18 universidades autónomas más representativas del país (en cuanto a calidad y productividad demostrada) estén en manos de la FAPUV. Quizás valga la pena explicar al ministro el concepto de

“Federación de asociaciones”. La FAPUV es un ente que reúne a las 18 asociaciones de profesores de las universidades autónomas del país, coordina sus inquietudes y las representa oficialmente cuando hay que negociar con los entes del gobierno, como el CNU y el MPPEU. FAPUV no impone directrices ni líneas de pensamiento único de manera autoritaria, como sí lo hace el partido único del gobierno, el PSUV. Baste un ejemplo al respecto: si bien FAPUV llamó a paro a las asociaciones que representa en dos oportunidades, y fijó la llamada Hora 0 para finales de mayo si el gobierno no atendía sus llamados, muchas de las asociaciones—como es el caso de la APUCV— llamaron a consulta a sus agremiados no una, sino dos veces para decidir si apoyaban el llamado a paro de FAPUV. Al parecer, el concepto ideal de “gremio” o “sindicato” del ministro es el de varios grupos de trabajadores arrodillados ante la línea de pensamiento único del gobierno. Es por ello que no puede entender el hecho de que una Federación sea capaz, sin imponer directrices, de reunir y representar a 18 asociaciones autónomas y pluralistas de profesores autónomos y autocríticos que trabajan en las universidades autónomas. Sobre el punto ocho, el ministro dice que la mayor parte de las instituciones están en actividades normales. Si con esto se refiere a la distinción entre universidades hecha en el primer punto, debe aclarar que dicha mayoría alude exclusivamente a las universidades arrodilladas, creadas o subyugadas en revolución, y no a las 18 universidades autónomas, donde sólo una minoría de profesores afines al proyecto político que el ministro representa continúan dando clase tercamente, como si eso les garantizara un aumento de salario que los que nos plegamos al paro no recibiremos. Bien podrían recordar ellos el triste rol que jugó la Policía judía durante el régimen de Hitler en la Alemania nazi, que no los salvó de su inminente exterminio cuando ya no eran de utilidad. En el punto nueve el ministro insiste en que él ha recibido a todos quienes lo han solicitado y en todas las ocasiones ha reiterado la posición del ejecutivo. Permítanos recordarle que el 16 de mayo se realizó una concentración frente a las puertas del MPPEU, organizada por los estudiantes y profesores de la USB y apoyada por estudiantes y profesores de la UCV. En esa oportunidad no nos recibió. Posteriormente, el día de la gran marcha nacional de universidades el 22 de mayo sí recibió a una comisión y le prometió visitar a las universidades para sentarse a dialogar, pero tristemente sus palabras resultaron ser solamente la aplicación de la clásica táctica política cínica de recibir la comisión con la intención de “salir de eso” y terminar con la concentración, no con un deseo auténtico de tomar en cuenta nuestras peticiones. En el punto diez el ministro hace uso de la frase más trillada en su libreto de mala telenovela sobre la crisis universitaria: El anuncio de paralización de actividades por parte de algunos sectores de algunas universidades compromete la correcta finalización de períodos académicos para un importante número de estudiantes, violentando su derecho a la educación sin justificación alguna. Hemos insistido en esto reiteradas veces: el verdadero garante del derecho a la educación debe ser el gobierno nacional, que debe asignar los recursos necesarios para el normal

funcionamiento de las instituciones universitarias y la calidad de vida de quienes trabajan en ellas a través de presupuestos justos que no estén determinados por condiciones políticas que atenten contra la autonomía y el libre pensamiento de las universidades y que permitan no solo cubrir los gastos básicos de nómina y funcionamiento de la infraestructura, sino también otros aspectos que tiene que ver con la aseguración del profesor, la dotación de insumos, la investigación, etc. En el mismo punto diez el ministro insiste en que el derecho a huelga supone el agotamiento de las vías de diálogo para superar las diferencias y que las interrupciones de actividades han precedido a cualquier demanda. ¿En qué universo paralelo transcurre la vida el ciudadano ministro? ¿No le parece que decir NO al primer llamado a paro de FAPUV fue una demostración de nuestra disposición a dialogar? ¿No le parece que la marcha general de universidades fue una demostración más de dicha disposición? ¿Y cuál fue su respuesta a estas expresiones contundentes de nuestro compromiso con la educación universitaria, los estudiantes y la sociedad venezolana? Desconocer completamente nuestra justificada lucha gremial al dar aquellas declaraciones infames en la reunión que sostuvo con los rectores universitarios y el CNU en la UNEFA a finales de mayo, diciendo que “no hay crisis en las universidades” y que si era aumento de sueldo lo que queríamos, teníamos que ir al ministerio de trabajo. Estas declaraciones irresponsables y cínicas dentro de las instalaciones de la UNEFA, cuando afuera se encontraba la comunidad universitaria autónoma de pie pidiendo ser oída, fueron las que hicieron que se agotaran las vías del diálogo con el sector universitario. Asuma su responsabilidad al respecto. Como bien lo dice usted mismo, el derecho a huelga es legítimo cuando se agotan las vías del diálogo. Pues bien, nosotros sentimos que lo hemos intentado lo suficiente, pero NO HEMOS SIDO ESCUCHADOS, ni se han creado instancias idóneas para dialogar como partes iguales en pro de garantizar las merecidas reivindicaciones de las universidades. Usted mismo se encargó de agotar las vías de diálogo, señor ministro. Con respecto a las demandas, es increíble la cantidad de cantinfladas que se pueden encontrar en el comunicado emitido por el ministro. Las demandas estaban allí desde mucho antes de que usted llegara. Usted no puede creer que inauguró un ministerio que venía envuelto en celofán, nuevecito y sin uso. En realidad heredó un ente gubernamental lleno de burocracia político-partidista y total indiferencia hacia los reclamos y las necesidades auténticas del sector que debería atender. No fue que lo recibimos con un paro, señor ministro, no crea que merece tal honor. Usted es solo otro indiferente ladrillo en la pared que el gobierno está construyendo entre la sociedad venezolana y las universidades autónomas venezolanas. Lo más triste y macabro es que el gobierno construye dicha pared con muchos ladrillos egresados de nuestra UCV, que no responden siquiera a la inminente destrucción de la que fuera su Alma mater, donde se formaron con la misma autonomía, el mismo espíritu pluralista, la misma ética y el mismo profesionalismo de altura, de pie, nunca de rodillas, que hoy quieren destruir. Sus mentiras no calzan, Don Calzadilla. Mejor cuéntenos una de vaqueros y no esta mala telenovela orquestada a expensas de una crisis universitaria que usted todavía no

ve, pero eso no significa que deje de existir. Ya la verá, no se preocupe. Parece que el paro que tanto critica y las manifestaciones espontáneas de auténtica lucha universitaria como no se veía desde los años noventa le están demostrando lo contrario. COMITÉ DE CONFLICTO DE LA EIM: José M. Aponte Reygar Bernal Irma Brito Iliana Goncalves Beatriz Loreto María C. Picón Jefferson Plaza Jennifer Soto Digna Tovar Representante estudiantil Departamento de inglés Departamento de traducción Departamento de alemán Departamento de francés Departamento de estudios generales Departamento de italiano Representante estudiantil Departamento de portugués

Enlace de acceso al comunicado del ministro:
http://www.mppeu.gob.ve/

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