APORTE DE LA REVOLUCIÓN FRANCESA A LA APARICIÓN O LA CONSOLIDACIÓN DE LA DEMOCRACIA

Marco Antonio Camacho

UNIVERSIDAD DE SANTANDER DERECHO JORNADA ESPECIAL CÚCUTA

I.

INTRODUCCION

2. RESEÑA HISTORICA DE LA REVOLUCION FRANCESA.....………………………………3 Antecedentes………………………………………………………………………………..3 Causas……………………………………………………………………………………….4

3. LA COMUNA DE PARIS Y SUS MOVIMIENTOS POLITICOS……………………………..8 La toma de la bastilla………………………………………………………………………8

4. PERDIDA DE PODER DE LA IGLESIA……………………………………………….…….10 5. EL ENCICLOPEDISMO…………………………………………………………………….…11 6. NAPOLEON Y LA TOMA DEL PODER……………………………………………………..12 7. INDEPENDENCIA DE AMERICA LATINA……………………………………………….…13 8. CONCLUSIONES........…………………..…………………………………………………...19 9. BIBLIOGRAFIA…..........………………………………………………………….………......20

INTRODUCCION
La Revolución Francesa fue el cambio político más importante que se produjo en Europa, a fines del siglo XVIII. No fue sólo importante para Francia, sino que sirvió de ejemplo para otros países, en donde se desataron conflictos sociales similares, en contra de un régimen anacrónico y opresor, como era la monarquía. Si bien la organización política de Francia osciló entre república, imperio y monarquía constitucional durante 71 años después de que la Primera República cayera tras el golpe de Estado de Napoleón Bonaparte, lo cierto es que la revolución marcó el final definitivo del absolutismo y dio a luz a un nuevo régimen donde la burguesía, y en algunas ocasiones las masas populares, se convirtieron en la fuerza política dominante en el país. La revolución socavó las bases del sistema monárquico como tal, más allá de sus estertores, en la medida en que lo derrocó con un discurso capaz de volverlo ilegítimo. Esta revolución significó el triunfo de un pueblo pobre, oprimido y cansado de las injusticias, sobre los privilegios de la nobleza feudal y del estado absolutista.

2. RESEÑA HISTORICA DE LA REVOLUCION FRANCESA

Antecedentes
La Revolución francesa fue un conflicto social y político, con diversos periodos de violencia, que convulsionó Francia y, por extensión de sus implicaciones, a otras naciones de Europa que enfrentaban a partidarios y opositores del sistema conocido como el Antiguo Régimen. Se inició con la autoproclamación del Tercer Estado como Asamblea Nacional en 1789 y finalizó con el golpe de estado de Napoleón Bonaparte en 1799.

A finales del siglo XVIII, Francia vivía en pleno Antiguo Régimen. El sistema político era una monarquía absoluta, y el rey se llamaba Luis XVI. La sociedad estaba dividida en tres estamentos. El clero y la aristocracia eran estamentos “privilegiados”: poseían casi toda la tierra y no pagaban impuestos. El tercer

estado, al que pertenecía casi toda la población, vivía en una situación mucho peor y mantenía el país con sus impuestos.

CAUSAS
En términos generales fueron varios los factores que influyeron en la Revolución: un régimen monárquico que sucumbiría ante su propia rigidez en el contexto de un mundo cambiante; el surgimiento de una clase burguesa que nació siglos atrás y que había alcanzado un gran poder en el terreno económico y que ahora empezaba a propugnar el político; el descontento de las clases populares; la expansión de las nuevas ideas ilustradas; la crisis económica que imperó en Francia tras las malas cosechas agrícolas y los graves problemas hacendísticos causados por el apoyo militar a la Guerra de Independencia de los Estados Unidos. Esta intervención militar se convertiría en arma de doble filo, pues, pese a ganar Francia la guerra contra Gran Bretaña y resarcirse así de la anterior derrota en la Guerra de los Siete Años, la hacienda quedó en bancarrota y con una importante deuda externa. Los problemas fiscales de la monarquía, junto al ejemplo de democracia del nuevo Estado emancipado precipitaron los acontecimientos. Desde el punto de vista político, fueron fundamentales ideas tales como las expuestas por Voltaire, Rousseau o Montesquieu (como por ejemplo, los conceptos de libertad política, de fraternidad y de igualdad, o de rechazo a una sociedad dividida, o las nuevas teorías políticas sobre la separación de poderes del Estado). Todo ello fue rompiendo el prestigio de las instituciones del Antiguo Régimen, ayudando a su desplome. Desde el punto de vista económico, la inmanejable deuda del Estado fue exacerbada por un sistema de extrema desigualdad social y de altos impuestos que los estamentos privilegiados, nobleza y clero no tenían obligación de pagar, pero que sí oprimía al resto de la sociedad. Hubo un aumento de los gastos del Estado simultáneo a un descenso de la producción agraria de terratenientes y campesinos, lo que produjo una grave escasez de alimentos en los meses precedentes a la Revolución. Las tensiones, tanto sociales como políticas, mucho tiempo contenidas, se desataron en una gran crisis económica

a consecuencia de los dos hechos puntuales señalados: la colaboración interesada de Francia con la causa de la independencia estadounidense (que ocasionó un gigantesco déficit fiscal) y el aumento de los precios agrícolas. El conjunto de la población mostraba un resentimiento generalizado dirigido hacia los privilegios de los nobles y del alto clero, que mantenían su dominio sobre la vida pública impidiendo que accediera a ella una pujante clase profesional y comerciante. El ejemplo del proceso revolucionario

estadounidense abrió los horizontes de cambio político entre otros. El mantenimiento de un estado absolutista demandaba mucho dinero, ya que:  Existía un gran número de funcionarios en el gobierno y cada uno buscaba su propio beneficio  Se tenía que mantener un gran ejército permanente.  La corte vivía rodeada de lujos. Algunos ministros de Hacienda trataron de encontrar una solución a esta crisis, pero sus medidas sólo complicaron más la situación. Aparece un nuevo problema:  En envió de tropas a América de Norte, para defender su posiciones territoriales, antes el avance de gobierno inglés, en la guerra de los Estados Unidos.  Consecuentemente la monarquía se endeudó mucho más.

Soluciones Propuestas:   Se recurrió al tradicional intento de aumentar los impuestos. Se trató de conseguir que la nobleza también aporte su correspondiente diezmo, medida que provocó la ira y oposición de esta última clase social, que estaba dispuesta a defender sus privilegios feudales, hasta el punto de enfrentar la monarquía.

· Para que no se empeorara su situación económica la nobleza trató de acaparar más cargos en la burocracia estatal, y además, aumentó la explotación de los campesinos que trabajaban en sus tierras, exigiéndoles mayores contribuciones.

Resumiendo: a) La economía del país estaba arruinada. b) Los nobles consecuentemente sufrían dramas financieros. c) El clero no recibía el diezmo por parte del pueblo. d) La burguesía quería acceder a cargos públicos. e) Los campesinos estaban cansados del poder feudal. La sociedad estaba compuesta por tres sectores sociales llamados estados: El primer estado era la Iglesia; sumaba unas 120.000 personas, poseía el 10% de las berras de Francia y no pagaba impuestos. Recibía de los campesinos el “diezmo”, es decirla décima parte del producto de sus cosechas. Sólo la Iglesia podía legalizar casamientos, nacimientos y defunciones, y la educación estaba en sus manos. El segundo estado era la nobleza, integrada por unas 350.000 personas. Dueños del 30 % de las tierras, los nobles estaban eximidos de la mayoría de los impuestos y ocupaban todos los cargos públicos. Los campesinos les pagaban tributo y sólo podían venderles sus cosechas a ellos. Tenían tribunales propios, es decir que se juzgaban a sí mismos. El tercer estado comprendía al 98% de la población, y su composición era muy variada. Por un lado estaba la burguesía, formada por los ricos financistas y banqueros que hacían negocios con el estado; los artesanos, funcionarios menores y comerciantes. Por otra parte, existían campesinos libres, muy pequeños propietarios, arrendatarios y jornaleros. El proletariado urbano vivía de trabajos artesanales y tareas domésticas. Finalmente estaban los siervos, que debían trabajo y obediencia a sus señores. El tercer estado carecía de poder y decisión política, pero pagaba todos los impuestos, hacia los peores

trabajos y no tenía ningún derecho. La burguesía necesitaba tener acceso al poder y manejar un estado centralizado que protegiera e impulsara sus actividades económicas, tal como venía ocurriendo en Inglaterra. Viendo la difícil situación económica que se asomaba, la nobleza exigió que se llamara a Estados Generales, para el tratamiento de una ley de impuestos. La monarquía prácticamente arruinada económicamente y sin el apoyo de gran parte de la nobleza, estaba en la ruina. Cuando se reunieron en los Estados Generales (1789), la situación de Francia estaba sumamente comprometida, ya que el pueblo no soportaba más tan penosa vida, y existía un gran descontento social. Como se dijo, las clases sociales existentes en ese momento eran: la nobleza, el clero y la burguesía, pero al contar los votos de la nobleza y del clero, que pertenecían a un estamento privilegiado, superaban en número a la burguesía, y por lo tanto siempre se tomaban las decisiones que a esta sector le convenía. Solucionado este sistema de conteo, el tercer estamento (la burguesía) pudo tomar el control de la situación, y comenzó a sesionar como Asamblea Nacional, y juraron solemnemente que ésta no se disolvería hasta tanto no se logre conformar una Constitución Nacional. En 14 de Julio de 1789, la burguesía se vio apoyada por un gran sector explotado por la nobleza, los campesinos, que en medio de una agitada multitud revolucionaria formada por hombres y mujeres, saturados de injusticias y de hambre, se dirigen violentamente a la Bastilla, símbolo del régimen absolutista, donde funcionaba como cárcel de los opositores al sistema de gobierno, y toman la toman por la fuerza. Esta demostración atemorizó a los partidarios del antiguo sistema, y sirvió para inclinar la balanza en favor de los revolucionarios, desplazando así del poder a los nobles y partidarios del absolutismo.

3. LA COMUNA DE PARIS Y SUS MOVIMIENTOS POLITICOS
La toma de La Bastilla

En el verano boreal de 1789 estalló en Francia una sublevación contra el gobierno de Luis XVI. Diferentes factores provocaron esta revolución, pero si un acontecimiento simbolizó el colapso del poder real frente al descontento popular. Así empezó la Revolución Francesa, a la que pronto se unió el pueblo (también lo hicieron algunos nobles y religiosos, y parte del Ejército). Los habitantes de París tomaron la cárcel de La Bastilla para protestar contra el Rey. Muchos aristócratas huyeron para luchar desde el exterior contra la Revolución. En 1789, tras la toma de la Bastilla, estalló la Revolución Francesa, y el mundo abrió los ojos a la Ilustración de Diderot, D‟Alambert, Rousseau, Voltaire, Montesquieu... Acababa así el Antiguo Régimen, aunque pronto volvió un imperio, el de Napoleón, coronado en 1804. El socialismo se estableció con la Comuna de París (1871), Blanqui y Proudhon. Comenzaba entonces la expansión colonial por Indochina, Argelia.

4. PÉRDIDA DE PODER DE LA IGLESIA
La revolución se enfrentó duramente con la Iglesia católica que pasó a depender del Estado. En 1790 se eliminó la autoridad de la Iglesia de imponer impuestos sobre las cosechas, se eliminaron también los privilegios del clero y se confiscaron sus bienes. Bajo el Antiguo Régimen la Iglesia era el mayor terrateniente del país. Más tarde se promulgó una legislación que convirtió al clero en empleados del Estado. Estos fueron unos años de dura represión para el clero, siendo comunes la prisión y masacre de sacerdotes en toda Francia. El Concordato de 1801 entre la Asamblea y la Iglesia finalizó este proceso y establecieron normas de convivencia que se mantuvieron vigentes hasta el 11 de diciembre de 1905, cuando la Tercera República sentenció la separación definitiva entre la Iglesia y el Estado. El viejo calendario gregoriano, propio de la religión católica fue anulado por Billaud-Varenne, en favor de un «calendario republicano» y una nueva era que establecía como primer día el 22 de septiembre de 1792.

5. EL ENCICLOPEDISMO
Los escritores del siglo XVIII, filósofos, politólogos, científicos y economistas, denominados philosophes, y desde 1751 enciclopedistas, contribuyeron a minar las bases del Derecho Divino de los reyes. Pero ya en el racionalismo de René Descartes podría quizá encontrarse el fundamento filosófico de la Revolución. De este modo, la sola proposición «Pienso, luego existo» llevaría implícito el proceso contra Luis XVI La corriente de pensamiento vigente en Francia era la Ilustración, cuyos principios se basaban en la razón, la igualdad y la libertad. La Ilustración había servido de impulso a las Trece Colonias norteamericanas para la

independencia de su metrópolis europea. Tanto la influencia de la Ilustración como el ejemplo de los Estados Unidos sirvieron de «trampolín» ideológico para el inicio de la revolución en Francia.

6. NAPOLEÓN Y LA TOMA DEL PODER

Napoleón Bonaparte, Primer Cónsul.
La nueva Constitución encontró la oposición de grupos monárquicos y jacobinos. Hubo diferentes revueltas que fueron reprimidas por el ejército, todo lo cual motivó que el general Napoleón Bonaparte, retornado de su campaña en Egipto, diera el 9 de noviembre de 1799 un golpe de estado (18 de Brumario) instalando el Consulado. El Consulado (1799-1804) La Constitución del Año VIII, redactada por Pierre Daunou y promulgada el 25 de diciembre de 1799, estableció un régimen autoritario que concentraba el poder en manos de Napoleón Bonaparte, para supuestamente salvar la república de una posible restauración monárquica. Contrariamente a las Constituciones anteriores, no incluía ninguna declaración sobre los derechos fundamentales de los ciudadanos. El poder ejecutivo recaía en tres cónsules: el primer cónsul, designado por la misma Constitución, era Napoleón Bonaparte, y los otros dos sólo tenían un poder consultivo. En 1802, Napoleón impuso la

aprobación de un senadoconsulto que lo convirtió en cónsul vitalicio, con derecho a designar su sucesor. El cargo de cónsules lo ostentaron Napoleón Bonaparte, Sieyès y Ducos temporalmente hasta el 12 de diciembre de 1799. Posteriormente, Sieyés y Ducos fueron reemplazados por Jean Jacques Régis de Cambacérès y Charles-François Lebrun, quienes siguieron en el cargo hasta el 18 de mayo de 1804 (28 de floreal del año XII), cuando un nuevo senadoconsulto proclamó el Primer Imperio y la extinción de la Primera República, cerrando con esto el capítulo histórico de la Revolución francesa. Tras la caída del Directorio, Napoleón Bonaparte se convirtió en el principal protagonista de los siguientes periodos de la historia francesa: el Consulado (1799-1804) y el Imperio (1804-1815). Además, su figura resultó fundamental para que, durante las llamadas Guerras Napoleónicas, los ideales

revolucionarios llegaran a distintos lugares de Europa. Así, durante el siglo XIX, las ideas liberales triunfaron en muchos países en los que, como en Francia, desapareció el Antiguo Régimen.

7.

INDEPENDENCIA DE AMÉRICA LATINA

José Gervasio Artigas, Manuel Belgrano, José de San Martín, Simón Bolívar, Francisco de Miranda, José Miguel Carrera Verdugo, Bernardo O‟Higgins, Miguel Hidalgo, José María Morelos, José Antonio Páez, Antonio José de Sucre, Vicente Guerrero, Agustín de Iturbide, José Matías Delgado, Juan Argüello... ¿Sabes qué tienen en común estos personajes? Dos cosas: todos ellos nacieron cuando sus países estaban bajo el dominio colonial español, y todos ellos lucharon por lograr la independencia latinoamericana. ¿QUÉ FUE LA INDEPENDENCIA DE AMÉRICA LATINA?

Fue un proceso político y militar que tuvo lugar entre 1808 y 1826, y que se desarrolló en casi todos los territorios americanos gobernados por España. El resultado final fue la independencia de la inmensa mayoría de las posesiones coloniales españolas. Se ponía así fin al dominio que los reyes españoles habían tenido sobre gran parte del continente americano desde el siglo XVI. A partir 1826, solo quedaron bajo la soberanía española las islas de Cuba y Puerto Rico. CAUSAS DE LA INDEPENDENCIA LATINOAMERICANA Generalmente, las causas que impulsaron la independencia de Latinoamérica se dividen en dos grupos: internas y externas. Causas internas. La sociedad latinoamericana había llegado a un punto de gran descontento como consecuencia de la colonización española. ¿Por qué? Por factores tales como la corrupción administrativa, el trato dado a los indígenas, la expulsión de los jesuitas en 1767 (lo que interrumpió su labor en tierras americanas), la desigualdad entre criollos y españoles o el establecimiento de un régimen de monopolios que dificultaba el desarrollo de la economía americana. En esta situación, las ideas liberales y revolucionarias se difundían en las universidades, las academias literarias y las sociedades económicas y patrióticas. Causas externas. La Ilustración hizo aparecer la idea de libertad, mientras que la Declaración de Independencia estadounidense (1776) y la Revolución Francesa (1789-1799) sirvieron de modelos para la lucha independentista. Todas estas circunstancias coincidieron con un momento histórico que permitiría el inicio del proceso independentista... ¿Qué pasó en España entre 1808 y 1814? En 1808, los reyes españoles Carlos IV y Fernando VII abdicaron ante el emperador francés Napoleón I Bonaparte, cuyas tropas invadieron la península Ibérica. Comenzaba así la guerra de la Independencia española (1808-1814). Como consecuencia de estos hechos, y ante el vacío de poder, en las colonias españolas de América

aparecieron las primeras juntas de gobierno. Cuando Fernando VII volvió al trono, en 1814, la guerra entre las colonias y España ya era inevitable. FASES DE LA INDEPENDENCIA LATINOAMERICANA El proceso de independencia puede dividirse en dos grandes fases. La primera transcurrió entre 1808 y 1814, y estuvo caracterizada por la actuación de las juntas constituidas en las ciudades sudamericanas más importantes. Durante la segunda (1814-1826), tuvo lugar la guerra generalizada entre los patriotas (independentistas) y los realistas (españoles). PRIMERA FASE (1808-1814) Veamos el desarrollo de esta etapa en cada uno de los territorios americanos. Virreinato del Río de la Plata. El principal protagonista de la independencia en la Banda Oriental (Uruguay) de los territorios rioplatenses fue José Gervasio Artigas. En Buenos Aires, el 25 de mayo de 1810, se creó una Junta que envió a José Rondeau a la Banda Oriental y a Manuel Belgrano a Paraguay, para evitar la independencia propia de estos territorios. Un año más tarde, se proclamó la independencia de Paraguay, que se alejó de la emancipación del antiguo virreinato del Río de la Plata. La victoria de José de San Martín en la batalla de San Lorenzo (3 de febrero de 1813) y las de Belgrano en Tucumán (septiembre de 1812) y Salta (febrero de 1813) consolidó la independencia de lo que años más tarde sería Argentina. Alto Perú y Ecuador. El Alto Perú, que pertenecía hasta entonces al virreinato de la Plata, protagonizó los primeros movimientos de carácter independentista. La primera Junta que rompió abiertamente con las autoridades españolas fue la de Chuquisaca (actual Sucre, en Bolivia), cuando el 25 de mayo de 1809 el triunvirato (junta compuesta por tres miembros) de Bernardo de Monteagudo, Jaime de Zudáñez, y Lemoine apresó al presidente de la audiencia, García Pizarro. El 11 de octubre de 1810, se proclamó la independencia de Ecuador, pero en 1812, el virrey del Perú, José Fernando Abascal y Sousa, volvió a controlar toda la región, incluido el Alto Perú.

Virreinato de Nueva Granada. La figura de Simón Bolívar protagonizó el proceso independentista de Venezuela. En Caracas, se constituyó una Junta el 19 de abril de 1810, que proclamó la independencia del país el 5 de julio de 1811 y declaró establecida una república federal. Pero los enfrentamientos entre los dos principales dirigentes de la independencia, Bolívar y Francisco de Miranda, hicieron que en 1812 los realistas restablecieran el dominio español en Venezuela. Sin embargo, la Junta independentista de Santafé de Bogotá derrocó al virrey de Nueva Granada, Antonio Amar y Borbón, el 20 de julio de 1810. Así se establecieron las Provincias Unidas de Nueva Granada. Chile. El 16 de julio de 1810, comenzó el proceso de la independencia chilena. En julio de 1811, José Miguel Carrera Verdugo se hizo con el poder, apoyado por Bernardo O’Higgins: se establecía la dictadura de Carrera y la independencia encubierta de Chile. Virreinato de Nueva España. Aquí, los inicios de la independencia tuvieron un marcado carácter popular y revolucionario. Aunque la primera conspiración fracasó en 1809, el levantamiento del sacerdote Miguel Hidalgo en la ciudad mexicana de Dolores, el 16 de septiembre de 1810, se considera el verdadero inicio de la emancipación mexicana. No obstante, en 1811 Hidalgo fue derrotado y ejecutado por los realistas. En el sur, los insurgentes estuvieron dirigidos por el también sacerdote José María Morelos. Proclamaron la independencia de México y, en octubre de 1814, redactaron la primera Constitución. Pero Morelos también fue ejecutado por las tropas españolas, en 1815. SEGUNDA FASE (1814-1826) La reacción española motivó que se abriera la definitiva fase bélica, que culminó con el nacimiento o consolidación de los estados sudamericanos. La reacción española (1814-1816).

En Nueva Granada, los realistas retomaron la iniciativa a finales de 1814, y Bolívar tuvo que escapar de allí rumbo al Caribe.

En Perú, los realistas controlaron la mayor parte del territorio gracias a las victorias de Joaquín de la Pezuela en Vilcapugio y Ayohuma (1813). En Chile, la falta de entendimiento entre Carrera y O‟Higgins condujo a la victoria realista de Rancagua (1814).

En 1816, la causa independentista solo parecía victoriosa en el territorio que habría de conformar Argentina, donde el Congreso de Tucumán proclamó la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata el 9 de julio de ese mismo año.

Las grandes expediciones (1817-1822). A partir de 1817, la guerra se generalizó en todas las regiones de Sudamérica.

La victoria de José Antonio Páez en Las Queseras del Medio (abril de 1819) permitió a Bolívar cruzar los Andes, triunfar en la batalla de Boyacá (7 de agosto de 1819) y entrar en Santafé de Bogotá. En diciembre de ese año, se constituyó la República de la Gran Colombia, y Bolívar fue designado presidente. Tras su victoria en la batalla de Carabobo (24 de junio de 1821), Bolívar consolidó la independencia de Venezuela. En mayo de 1822, Antonio José de Sucre venció en Pichincha. Bolívar entró en Quito en el mes de junio (liberada para los independentistas por Sucre) y se dirigió a Guayaquil.

En el sur, el general San Martín creó en Mendoza el Ejército de los Andes, cruzó esta cordillera y derrotó a los españoles en la batalla de Chacabuco (12 de febrero de 1817), con la ayuda de Bernardo O‟Higgins. La victoria patriota en la batalla de Maipú (5 de abril de 1818) aseguró la independencia de Chile.

Ayudado por la flota del almirante británico Thomas Alexander Cochrane, San Martín inició la campaña de Perú. Logró ocupar Lima, el 9 de julio de 1821, y proclamó la independencia del país el 28 de julio siguiente. Nombrado „protector‟ de Perú, convocó un Congreso Constituyente en 1822 y se dirigió a Guayaquil para entrevistarse con Bolívar.

Las campañas finales (1822-1824). En la famosa entrevista de Guayaquil (26 de julio de 1822), Bolívar y San Martín acordaron que aquel se ocupara de

los asuntos de Perú y que San Martín se retirara de la escena política. Los realistas mandados por Jerónimo Valdés recuperaron Lima en junio de 1823, lo que hizo necesaria la intervención de Sucre y del propio Bolívar, que en febrero de 1824 asumió la dictadura. Las victorias de Sucre sobre el realista José Canterac en Junín (6 de agosto de 1824) y sobre Valdés y el virrey José de la Serna e Hinojosa en Ayacucho (9 de diciembre de 1824) resultaron decisivas. La ocupación, en enero de 1826, del puerto peruano del Callao, último reducto del dominio español en el continente americano, puso fin a la guerra y aseguró definitivamente la independencia de la mayoría de las colonias hispanas en América. La independencia de México. Después del fracaso de las rebeliones de Hidalgo y Morelos, fue Vicente Guerrero quien logró mantener la insurrección en el sur de México. En 1821, Agustín de Iturbide entró en contacto con Guerrero y, el 24 de febrero de ese año, lanzó un manifiesto conocido como el Plan de Iguala (o de las Tres Garantías), que establecía tres condiciones: la independencia de México, el mantenimiento del catolicismo y la igualdad de derechos para los españoles y los mexicanos. El 24 de agosto de ese mismo año, Iturbide y el virrey de Nueva España, Juan O‟Donojú, firmaban el Tratado de Córdoba, por el que se declaraba la independencia de México. La independencia de Centroamérica. En Centroamérica, se produjeron algunos intentos de rebelión a partir de 1811, pero todos ellos terminaron en fracaso, como los alzamientos del cura José Matías Delgado y Juan Argüello en El Salvador, o el intento de 1813 en Guatemala. En conjunto, el proceso de independencia en los territorios de la capitanía general de Guatemala fue menos violento que en otras regiones, y también, más tardío. En 1822, Iturbide incorporó Centroamérica al Imperio Mexicano, en contra de los deseos de la mayoría de la población. En 1823, tras la abdicación de Iturbide (que se había coronado emperador con el nombre de Agustín I), se crearon las Provincias Unidas del Centro de América, un estado federal que perduró hasta 1842.

CONCLUSIONES
Mucho se ha comentado de la influencia que la revolución de Francia tuvo en la emancipación de las colonias españolas. Pero no hay que olvidar que la misma revolución francesa sufrió la influencia de la revolución americana. Los nobles franceses que, como Lafayette, habían combatido por la independencia de los Estados Unidos, al regresar a Europa llevaron la semilla de libertad que habían visto germinar en el Nuevo Mundo, y así, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, hecha por la Asamblea Francesa de 1789, debió su inspiración en la Declaración de Derechos (Hill of Rights) del Estado de Virginia, de 1776. En la revolución de las colonias españolas, fue quizá por el mayor caudal de ideas que movía y porque socavaba más hondamente los principios sobre los cuales se había hasta entonces cimentado el orden social. Ella proclamaba la soberanía del pueblo, la desaparición del feudalismo, el predominio de los derechos imprescriptibles o inalienables del individuo, olvidados bajo el antiguo régimen. La revolución de independencia de las colonias españolas se hizo bajo el signo de la revolución francesa; los primeros estatutos constitucionales de los nuevos Estados se hallan informados en los principios de los más renombrados filósofos de las postrimerías del siglo XVII, cuando ya estos principios habían sido arrinconados en la propia Francia por la llegada del imperio napoleónico.

BIBLIOGRAFÍA

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