¿Por Quién Murió Jesús?

Por Mike Gendron Una de las Escrituras más citadas de la Biblia es Juan 3:16: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna." Tan popular como este versículo es que algunas personas no entienden lo que Jesús quiso decir con la palabra "mundo". ¿Significa que Jesús murió por todos en el mundo o significa que Él murió por la gente "de toda tribu, lengua, pueblo y nación" (Apocalipsis 5:9). En Juan 17:9, el Señor declara que Él es "no ruego por el mundo, sino por los que [el Padre] me han dado, porque son tuyos." Es evidente que la palabra "mundo" no significa lo mismo en todos los contextos. Jesús no ora por las cabras incrédulos carnales del mundo que se encuentran en pecado y serán condenados porque ellos lo rechazaron. Puesto que Él no murió por ellos, Él no oró por ellos. En cambio, su oración era por aquellos por quienes Él murió y lo seguirían en fe. El Padre da a un grupo particular de personas a su hijo que vendrán al Hijo y quienes el Hijo nunca perderá (Juan 6:39). El Señor Jesús declaró: "Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí, y el que a mí viene, no le echo fuera" (Juan 6:37). Claramente vemos una conexión entre el Padre eligiendo, el elegido que viene y Salvador salvando. Se trata de un grupo definido y particular de personas. No hay condiciones incluidas en el contexto de Juan 6. De hecho, Jesús afirmó: "Nadie puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero" (Juan 6:40). En Juan 6:50 Jesús se refiere a sí mismo como el "pan" que el que coma de él no muere. Los que comen de este pan son los que lo reciben por la fe y resucitan en el último día (Juan 6:40). Él es el alimento espiritual que da vida a los que se arrepienten y creen su Evangelio de gracia. Esto nos debe animar en la evangelización, ya que garantiza el éxito. Cuando proclamamos el Evangelio, la oveja perdida oirá la voz del Buen Pastor y lo seguirá. Jesús declaró: "las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz." (Juan 10:3-4). La razón de que todo el mundo no cree está claramente dada por el Salvador. Él dijo, "pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas" (Juan 10:26). Los creyentes se conocen como sus ovejas. El buen pastor hace una promesa gloriosa para ellos. "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen. Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado a mí, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre" (Juan 10:27-29).