Notas para una política exterior

Por: Santiago Montenegro

PARA CONSTRUIR SU POLÍTICA EX- terior, los países tienen que adoptar tanto un enfoque positivo como uno negativo.

Por la vía positiva, los países definen su visión de largo plazo de acuerdo con sus recursos, a su población, geografía, sus reservas naturales, su economía, su conexión al mundo. En su célebre Carta de Jamaica, Simón Bolívar definió a Colombia, entonces la Nueva Granada, como el “corazón de América”, porque somos parte de Suramérica, pero también país caribeño y país andino, con amplias costas sobre el Pacífico. Aunque perdimos Panamá estamos allí pegados a América Central y somos paso obligado entre oriente y occidente y nuestras ciudades de la Costa Norte están a tan sólo dos horas de avión de las ciudades del sur este de los Estados Unidos. Además, en un mundo que se seca y se calienta, somos uno de los países más verdes y con una de las mayores reservas de agua dulce del planeta. Todo esto nos podría convertir en árbitro, articulador de bloques, puerta de entrada al norte, o, vistos desde el norte, puerta de entrada al sur y tránsito entre occidente y oriente. Pero la política exterior hay que también definirla como reacción a lo que los otros quieren, a su poder y a sus aspiraciones. Y, en el continente, hay dos claros grandes poderes. Uno viejo, ya conocido, los Estados Unidos, con quien hemos tenido buenas relaciones, al menos desde los años veinte del siglo pasado, cuando aceptamos la indemnización de 25 millones de dólares por el I took Panamá, del primer Roosevelt. La otra gran potencia es nueva y está en ascenso: Brasil, alentada por el enorme tamaño de su población y su economía, por su sueño centenario de llegar a ser una gran potencia mundial, además de querer contradecir a Stefan Zweig, quien dijo que “Brasil era el país del futuro y siempre lo será”. Como parte de esta estrategia, Brasil está alentando la creación de nuevas instituciones, como Unasur, en contraposición a la OEA, para excluir al otro gran poder del continente, los Estados Unidos, y también para sacar a México, el único país no angloparlante que puede disputar sus aspiraciones en el continente.

deberán definir nuestra política exterior. Somos un país de tamaño medio que podría jugar en el continente un papel entre las aspiraciones que tienen los Estados Unidos y Brasil. No he mencionado a Venezuela. estas son las tensiones y contradicciones que. ni la población. en sus visiones estratégicas de largo plazo. por la vía negativa. quizá regional. podríamos lograr un papel parecido al que juega Chile entre Brasil y Argentina. para Colombia deberá siempre ser más importante la OEA. Y. Además. semejante al que logró Egipto entre los países Árabes y los Estados Unidos. no sólo una democracia. como aspiran a serlo Argentina y México. para dar un ejemplo más cercano. cuando la hermana nación habrá vuelto a ser. por ser un país pequeño. tenemos que ser abiertos a todos los países del mundo. O. estos países no descartan una probabilidad de guerra entre ellos. ni los recursos naturales para aspirar a ser una potencia mundial. sino también un buen vecino. . de quienes exige y recibe consideraciones especiales. después del acuerdo de Camp David. sabiendo que. aunque formemos parte de Unasur. No tenemos el tamaño geográfico. porque este es un análisis de mediano y largo plazo.En un mediano y largo plazo. aprendiendo de Chile y Perú. con especial referencia a los de la cuenca del Pacífico y los países de Oriente.