CAPITULO ll.

MARCO TEÓRICO
2.1 LA SOCIEDAD EN BASE ALA ADOLESCENCIA. En la sociedad postmoderna en la que vivimos, el desarrollo y la inteligencia mercantil han sustituido al progreso en su sentido más amplio, haciendo valer el “tanto tienes, tanto vales”, el “tener antes que el ser”, la llamada que escuchan nuestros niños y adolescentes hacia la tecnología es imperiosa y el humanismo se cultiva poco. Palabras como abnegación y sacrificio están perdiendo su significado al no ser contempladas como una posibilidad a ejercitar y a nuestros adolescentes les llega el mensaje de lo fácil, de lo inmediato, el futuro es hoy. La importancia ambiental en etapas manto juveniles cobra extraordinaria importancia; en el siglo XVIII, se trataba de imponer la razón por encima de todo, los sentimientos regían los comportamientos en el siglo XIX. Y a finales del siglo XX y en los años que llevamos del XXI aparece una discordancia entre corazón, cabeza y cultura, cada uno por su lado, iniciándose un camino que multiplicará la frustración y las depresiones, creando una situación que es percibida y trasladada a nuestros adolescentes. Por otra parte, se están produciendo situaciones impensables hace unas décadas; así, en nuestra sociedad, la adolescencia y juventud se prolongan por razones de estudio o de dificultad para encontrar trabajo, manteniéndose durante mucho tiempo en una pesado adolescencia proclive a crear hábitos y actitudes de ocio inadecuadas, al no haberse producido el despegue de la familia y la asunción de nuevos papeles en la vida, hay madurez cronológica pero no psicosocial; lo contrario sucede en sociedades No desarrolladas, en las que los adolescentes han de trabajar antes de lo deseable para contribuir en lo posible al sustento de la familia. Algunos jóvenes se rebelan ante una sociedad fría y tecnológica a ultranza que incita a un consumismo carente de sentido en muchas ocasiones, y todo ello en el marco de unas metrópolis deshumanizadas y superpobladas, rodeadas de múltiples núcleos periféricos, donde la abundancia tecnológica se mezcla con la indiferencia a partes iguales y donde los centros comerciales se convierten en el punto de encuentro familiar, sustituyendo a las plazas y paseos de pueblos y ciudades. Rojas Marcos aborda el problema del

urbanismo agresivo en La ciudad y sus desafíos, donde la patología del estrés induce a los jóvenes a refugiarse en sus amigos, en sus pares, buscando la cohesión y afectividad que los adultos no les proporcionamos y desembocando, en ocasiones, en comportamientos violentos contra ese mismo medio que en su opinión no les protege de forma adecuada, o cayendo en conductas de riesgo ante la falta de consistencia de factores protectores. Es justo decir también que, en esta sociedad industrial y de la información en que vivimos, hay enormes posibilidades intelectuales y formativas para aquellos adolescentes y jóvenes que sean capaces de sustraerse a las llamadas de lo fácil, de lo inmediato y de la diversión por encima de todo, lo cual hay que reconocer que es tarea complicada cuando se tienen entre 14 y 20 años de edad. Por otra parte, los adolescentes tienen un peso específico evidente en la sociedad actual que trata de salvaguardar sus derechos; un ejemplo, entre otros, es la posibilidad de que el menor maduro puede acceder a su historia clínica como se recoge en 2004 en las disposiciones de alguna comunidad autónoma. Aunque este hecho tenga algunas limitaciones, resulta evidente el progreso alcanzado. Se da por hecho que la adolescencia es la edad del pleno disfrute, y que ni los estudios ni el trabajo han de impedirlo. Gran error, ya que pueden y deben ser compatibles ambas cosas, y como afirma el ensayista y pensador José A. Marina: “los jóvenes se han instalado en un sentimiento de impotencia confortable mostrando un comportamiento en el que dan Por sentado que no van a cambiar sus vidas ni la sociedad, lo cual tampoco les importa mucho”. Será muy difícil que se produzcan cambios en la sociedad mercantilista en que vivimos y sólo la familia en colaboración con los docentes, y en menor grado con los sanitarios, podrán canalizar adecuadamente los impulsos, la vitalidad, la creatividad y el estudio y el trabajo de las generaciones que nos reemplazarán en pocos años. Por otra parte, los cambios sociales que antes se producían cada 10-15-20 años, ahora se producen cada 5-10 años, por lo que no hay tiempo para su asimilación y adaptación a las nuevas condiciones y estilo de vida que generan. Esta sociedad es hedonista y consumista y en ella se prima la eterna juventud, que se logra en parte por la cirugía estética, para olvidarnos de la soledad, la ancianidad y la muerte. Paradójicamente, no nos ocupamos de forma adecuada de los verdaderamente jóvenes. Es obligado hacer alusión al control que los responsables han de ejercer sobre los medios de comunicación, especialmente la televisión; ya que, la

degradación de sus contenidos y la incitación a un estilo de vida y consumo no recomendables son percibidos por los adolescentes como “lo normal”. Parece que las autoridades regularán el contenido y horarios de los programas televisivos que son vistos entre dos y tres horas al día por niños y adolescentes y que contemplan 10.000 anuncios al año y entre 10.000 y 12.000 asesinatos o actos violentos. Añadamos que, según datos de octubre de 2004, el 63,9% de niños ven programas de adultos acompañados por sus padres.

2.2 PROBLEMAS SOCIALES. Es un término genérico que se aplica a una gama de situaciones y comportamientos desviados que se manifiestan como desórdenes sociales. Típicamente, estos problemas incluyen muchas formas de conducta anormal como el crimen, la delincuencia juvenil, la prostitución, las enfermedades mentales, la drogadicción y el suicidio, así como otros conflictos sociales: racismo, violencia en el hogar, los accidentes de trabajo, etc. Algunos autores opinan que para que un problema sea definido como social debe ser originado por condiciones sociales fundamentales o tener consecuencias que afectan a los sistemas sociales. El abuso de las drogas, es un ejemplo, ya que es producido por un acceso relativamente fácil y por una cultura que promueve su consumo, además de tener efectos sociales muy nocivos que van desde patrones de conducta violenta, hasta la excesiva demanda de servicios de salud y la pérdida de la productividad económica. Por su parte los sociólogos Frank (1925) y Fuller (1937) sostienen que las circunstancias o comportamientos sociales que se consideran problemas, los son en tanto que violan o interfieren con los valores culturales que definen lo que es bueno, importante y deseable para el funcionamiento de la sociedad y por lo tanto, su solución es o puede ser, casi imposible. Los problemas sociales han sido apreciados de modo distinto en el transcurso de la historia; a principios del siglo XIX, quienes abusaban del alcohol eran vistos como pecadores, al inicio del siglo XX, durante la

vigencia de la " ley seca " en los Estados Unidos, fueron considerados como criminales y después de los años cuarenta, han sido tratados como enfermos adictos. La homosexualidad ha sido percibida como un crimen y un desorden mental, ahora es un estilo de vida, gracias a los movimientos contra la discriminación y al voto a su favor emitido por la Asociación Psiquiátrica Norteamericana en 1973. Como éstos, otros asuntos han sido valorados de modo diferente en el pasado e incluso se ha evitado señalarlos y hasta nombrarlos y ahora se ofrecen servicios para su atención, se registran estadísticamente y son vistos como temas de interés nacional. Desde este punto de vista, el rango de posibles problemas sociales es casi infinito y puede incluir fenómenos muy diversos ya que reflejan el clima de opinión de la sociedad y las necesidades expresas de política pública y así como demandas anticipadas de control social. Asimismo, las soluciones que se proponen pueden variar considerablemente ya que muchas veces dependen de los intereses y de los valores involucrados. Muchos problemas contemporáneos que dirigen su atención al trato desigual de las minorías raciales, de las mujeres, los niños, los ancianos, los prisioneros, los enfermos mentales, el subdesarrollo y otras situaciones semejantes han sido puestos en la agenda política por las acciones vigorosas de los movimientos sociales. También ha sido importante en el proceso de la definición de los problemas sociales, la participación de profesionales que promueven algunas soluciones. Los gobiernos han respondido a las demandas para abatir estos problemas a través de la fundación de centros en búsqueda de soluciones, estableciendo comisiones para su investigación, aprobando nuevas leyes y creando organismos para su cumplimiento y atención médica.

Paradójicamente, se ha descubierto que en muchos casos, los gobiernos han sido la fuente para la definición de nuevos dilemas al ser utilizados como temas de campaña. Investigaciones realizadas en los Estados Unidos pusieron de manifiesto que así surgió la cuestión del consumo de la marihuana y del alcoholismo entre los adolescentes.

Un enfoque más explica que los sistemas de comunicación, tanto a nivel interpersonal como masivo, intervienen en la definición y el control de los asuntos de controversia, por medio del lenguaje utilizado y de la producción de noticias.

De cualquier manera, los problemas sociales que preocupan al electorado deben ser considerados en la formulación de la estrategia de persuasión de una campaña, en especial aquellos que interesan a los grupos de electores identificados como posibles "blancos", ya que pueden ser incluidos dentro de los temas en los cuales un candidato puede tener una posición ventajosa respecto a sus oponentes. 2.3 RELACIONES SOCIALES. Se llama relación a aquella correspondencia o conexión que se establece entre algo o alguien con otra cosa o con otra persona. En tanto, las relaciones sociales son aquellas interacciones sociales que se encuentran reguladas por normas sociales entre dos o más personas, presentando cada una de ellas una posición social y desplegando un papel social. Las relaciones sociales, interpersonales, de alguna manera, establecen las pautas de la cultura de grupo y su transmisión a través del proceso de socialización, fomentando la percepción, la motivación, el aprendizaje y las creencias. Dentro de este grupo denominado relaciones sociales nos podremos encontrar con los siguientes tipos de relaciones: de amistad, familiares, laborales, entre otras. Las relaciones sociales resultan ser un complemento en la vida de un ser humano como la relación que se tiene con nosotros mismos, entonces, el hecho de relacionarse con otros seres humanos es una cuestión necesaria y primordial de la vida cotidiana. Como consecuencia de esta situación los psicólogos insisten con la educación emocional en este sentido de fomentar el aspecto social, porque

se facilitan las actitudes positivas ante la vida que permitirán el desarrollo de las habilidades sociales. Las relaciones sociales, mayormente, se desarrollan dentro de un grupo social, también conocido como grupo orgánico. Cada persona dentro del grupo social desempeñará roles recíprocos dentro de la sociedad y actuarán de acuerdo a las mismas normas, valores y fines acordados siempre en orden a satisfacer el bien común del grupo. Una relación social será un medio para poder satisfacer determinados objetivos como puede ser un fin. El ser humano es como se sabe un ser eminentemente social, por tanto necesita casi como el aire que le permite respirar estar en contacto con otras personas de su misma especie. En tanto un elemento fundamental dentro de cualquier relación social resulta ser la comunicación, que es aquella capacidad que presentan las personas para poder obtener información de su entorno y luego poder compartirla con el resto de las personas. Tomando la información anterior llegamos al punto que las relaciones sociales son fundamentales para la vida estas depende en el ámbito y ambiente en el que se desarrolle cada persona. 2.4 FAMILIA. En diversas ocasiones, se ha mencionado que la familia, es el núcleo de la sociedad. Definición, que para muchos, es la más exacta e idónea para clarificar, no sólo lo que es la familia, sino su importancia dentro de la comunidad.

Esto se debe, ya que la familia, forma a quienes actuarán en el futuro, dentro de la sociedad. Cada padre y madre, forman a los hombres y mujeres del futuro. Aquellos que tomarán, en algún momento, las riendas del país. Por lo mismo, es de suma importancia, el hecho que las familias están bien constituidas. Para que sus hijos, se puedan formar en un ambiente acogedor y amoroso. Con ello, aprenderá, no sólo a comportarse en sociedad, sino que repetirá la misma experiencia con su señora e hijos. De la misma manera con las mujeres.

Es por lo mismo, que se dice que el hombre y la mujer, no sólo se unen para preservar la raza humana. Su trabajo es mucho más complejo que aquello. Situación, que en la realidad, no requiere de mucho esfuerzo. Lo difícil, es crear una familia. Crear el ambiente propicio para que los hijos, crezcan y sean hombres y mujeres de bien.

Para ciertas personas, la familia puede ser considerada, perfectamente, como u ente vivo. Incluso se dice, que la familia es como una célula, dentro de un organismo mayor, que es la sociedad. Por lo mismo, al ser considerada, como una célula, esta debe ser cuidada. Y esta célula, contiene un núcleo, que son los padres. Por lo mismo, es que la relación que mantengan los dos padres entre ellos, será crucial, para la sobrevivencia de la familia. Es claro que cualquier quiebre matrimonial, perjudica enormemente la relación de la familia. Esta, en pocas palabras, se quiebra. Ya no seguirá siendo la misma. Pero la obligación de aquellos padres separados, no termina con su ruptura. Su amor y cuidado, asimismo como la formación de los hijos, no termina ahí. Ya que ellos continuarán necesitando de ambos, para transformarse en personal integrales. Prioridad número uno, de todos los padres de familia, para con sus hijos.

Por otra parte, la familia, es la base para que todo ser humano, se pueda integrar de manera correcta a la sociedad. Por lo mismo, es que sus integrantes menores, deben ver los aspectos positivos de su familia, para potenciarlos en un futuro cercano. Asimismo, los aspectos negativos, deben ser estudiados y anotados, para que ellos no los vuelvan a repetir. En el fondo, a la familia, se le considera la escuela primaria, frente a los desafíos sociales, de los hijos.

Es en la familia, donde el ser humano, aprenderá lo que son los afectos y valores. De qué manera hay que manejarlos y que es lo correcto a realizar y lo que no. La formación valórica de la familia, es irremplazable. Aquello no lo aprenderá en el colegio o la universidad. Sólo en su familia. Núcleo de

amor, afecto y comprensión. Al igual, que escuela primordial de los valores y virtudes a seguir. Se dice que es necesario relacionarse con las demás personas que se encuentran en nuestro entorno pero esto depende mucho con quienes nos queremos relacionar todos y cada uno de nosotros. 2.5 AMIGOS. Un amigo es una persona que sin ser de tu familia es la persona que está contigo celebrando tus triunfos pero también esta cuando lloras tus fracasos, te hace saber lo que está bien y lo que está mal, te aplaude tus gracias y te reprime tus tonterías que pueden lastimarte. Puedes conocer muchísimas personas en el transcurso de tu vida pero al final te das cuenta que solo unos poco se dieron el titulo de amigos, los otros son solo bellos recuerdos que momentáneamente te dieron felicidad pero que al final te abandonaron en el camino, sin embargo, tus amigos siguen ahí al pie del cañón sin dejarte caer. Estuve pensando y me di cuenta que no es importante desde cuando te conozco, lo que realmente importa es que somos amigos, que te quiero y que nos vamos a apoyar siempre. Es increíble saber que para una amistad tarda tiempo para construirse y que en unos segundos se puede derrumbar con tanta facilidad. Ahora sabes que es un amigo, para mi TU eres un amigo, tu significas todo eso, una persona que aun en la distancia siempre estará a mi lado. Y la cual nunca tendrá una barrera que la pueda detener, porque antes de que la levanten nuestra amistad la derrumbará con la misma fuerza con la que estaremos unidos por siempre… Amigos por lo mencionado en lo anterior se entiende que es aquella persona cercana a ti que en la mayoría de los casos se presta a ser tu cómplice y te brinda su apoyo incondicional.

2.6 PERSONALIDAD. Popularmente la personalidad se entiende como la el conjunto de actitudes y estilo de comportamiento de una persona, o sea todo aquel conjunto de características psicológicas que caracterizan a una persona y permiten distinguirla de todas las demás. Si bien la está noción popular corresponde en gran parte a la verdad, en realidad se trata de concepto bastante complejo que la psicología se ha encargado de abordar desde diversos puntos de vista. Muchos autores han intentado definirla, y es a partir de esto que se han categorizado, incluso, los tipos de definición de la personalidad. De este modo, la psicología presenta definiciones aditivas, las que describen la personalidad como la suma de todos aquellos aspectos que definen al individuo. Por otra parte, nos encontramos ante las definiciones integradoras, las que abordan la personalidad como un conjunto organizado y estructurado de características. Además, es posible encontrar definiciones jerárquicas, las que ven la personalidad integrada por un conjunto de dimensiones, en las que unas se imponen más que otras. Existen otras definiciones que hacen alusión a la personalidad en cuanto a la importancia de sus características ante la adaptación del sujeto al medio. Por último, es posible concebir la personalidad poniendo especial énfasis en las diferencias que implica frente a los demás, otorgándole características únicas y distintivas al individuo. A pesar de esta gran cantidad de formas de abordar lo que se entiende por personalidad, existen ciertos factores comunes a todos estos intentos de definición. Entre ellos nos encontramos frente al hecho de que se trata de algo que se describe a partir de las inferencias en torno al comportamiento visible que presenta el sujeto, sin clasificarse según juicios de valor. Se trata además de un conjunto de características que suelen mantenerse estables en el tiempo, por lo que en gran parte de los casos permiten realizar predicciones de conducta, lo que no sólo incluye lo manifiesto, sino que también aquello que ocurre en el mundo interno de las personas. Estas conductas no responderían tan sólo a patrones personales, sino que también serían influidos por el medio sociocultural en el que se desarrollan.

Depende de los gustos y formas de ser de cada adolecente esto incluye la forma de vestir, estos gustos se van adoptando desde pequeños. 2.7 SEGURIDAD. Seguridad de las personas en sus vidas cotidianas, que se alcanza no mediante la defensa militar de las fronteras de un país, sino con la consecución del desarrollo humano, es decir, garantizando la capacidad de cada cual para ganarse la vida, satisfacer sus necesidades básicas, valerse por sí mismo y participar en la comunidad de forma libre y segura. El concepto de seguridad humana, aunque ya utilizado por algunos previamente, se difundió a partir de ser tratado por el pnud en su Informe sobre Desarrollo Humano de 1994. De hecho, la seguridad humana está estrechamente vinculada al concepto de desarrollo humano: si éste se define como la ampliación de las opciones de la persona, aquélla significa la seguridad para poder llevarlas a cabo. El nuevo concepto de seguridad humana, por tanto, ha venido a complementar y ensanchar el de desarrollo humano, pues aquélla es base necesaria para éste, y viceversa.

Al igual que el concepto de desarrollo humano surgió a fines de los 80 como una propuesta para superar la visión convencional del desarrollo entendido como mero crecimiento económico, el de seguridad humana nació a principios de los 90 como resultado de los enfoques críticos formulados durante décadas a la concepción clásica de la seguridad. Se trata de una idea todavía en estado germinal, pero que ha cobrado cierto relieve a raíz de los cambios habidos al concluir la Guerra Fría, y que encierra un notable potencial transformador. 1) Evolución del concepto de seguridad El concepto clásico de seguridad, que sigue siendo el dominante, se centra en la defensa militar de la soberanía, la independencia y la territorialidad del Estado, frente a posibles agresiones externas. Su justificación teórica se encuentra sobre todo en el llamado paradigma realista de las relaciones internacionales, según el cual, al faltar una autoridad mundial efectiva, aquéllas se caracterizan por la tendencia al caos y la guerra, razón por la que cada Estado tiene que perseguir su propia seguridad a través del

incremento de su poder político y militar. Evidentemente, como los críticos han ido poniendo de relieve, es ésta una concepción excesivamente limitada: se centra en el Estado, olvidando a sus ciudadanos, al tiempo que se ciñe a las amenazas militares del exterior, sin considerar otras fuentes de inseguridad, tanto de origen global como interno, como las económicas y medioambientales.

Desde los años 60, sin embargo, este paradigma comienza a ser cuestionado por diferentes enfoques críticos, cuyas aportaciones han contribuido a la gestación de la noción de seguridad humana. El primero de ellos es el llamado paradigma globaliza o transnacional, para el cual el mundo es un espacio global, con numerosos actores además de los Estados, que presentan multitud de interrelaciones entre sí. Su contribución en cuanto a la seguridad radica en haber incrementado la conciencia sobre nuevos riesgos para la seguridad (crisis económicas, amenazas medioambientales, delincuencia internacional, etc.), que tienen una dimensión transfronteriza, y cuyas soluciones nunca podrán arbitrarse a escala nacional, ni desde la rivalidad entre “nosotros” y “ellos”, sino que deberán basarse en la cooperación internacional.

Un segundo paradigma crítico es el estructuralista o de la dependencia, centrado en el estudio de las causas estructurales del subdesarrollo en los países pobres. Éste rompió con la asunción convencional de que la seguridad de los ciudadanos y la de los países era lo mismo, al afirmar que la denominada seguridad nacional en realidad no es otra cosa que la seguridad de las elites en el poder. La auténtica inseguridad de las clases pobres radicaría en la insatisfacción de sus necesidades básicas por culpa de unas estructuras económicas y políticas injustas, en suma, de lo que Galtung (1971) y otros denominaron la violencia estructural.

Estos embriones formulados en los 60 y 70 acaban cuajando en los 80 en una nueva perspectiva, la que propugna una seguridad común y comprehensiva que dé respuesta a una nueva realidad. Se trata de un pensamiento caracterizado por la multidimensional dad, pues además de las

militares se perciben otras nuevas amenazas (convulsiones económicas, catástrofes naturales, violaciones masivas de derechos humanos, migraciones masivas, etc.); y también por la interdependencia, pues muchas de las amenazas son transfronterizas y globales, y ya no pueden encontrar respuesta en la defensa militar de las fronteras nacionales, sino en la cooperación internacional.

Esta perspectiva de la seguridad común y multisectorial es desarrollada por diferentes autores a lo largo de los 80, en un debate que alcanzará su apogeo a finales de esa década y principios de la siguiente. Además, gracias sobre todo a diferentes informes de expertos, algunos de sus contenidos acaban penetrando para fines de los 80 en el discurso de diversos mandatarios y organismos internacionales. En este sentido, cabe destacarse que la visión multidimensional, interdependiente y cooperativa de la seguridad apareció formulada por primera vez en el informe de 1982 de la Comisión Independiente sobre Cuestiones de Desarme y Seguridad, más conocida como Comisión Palme, titulado Seguridad Común: Un Programa para el Desarme, que se inspiró en la tradición escandinava de investigación para la paz. Posteriormente, en 1987, la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo, en su informe Nuestro Futuro Común, también contribuyó a incluir en la agenda política internacional la interdependencia existente entre la seguridad económica (o desarrollo sostenible) y la seguridad medioambiental, subrayando por ejemplo la relación causal entre la deuda externa, el subdesarrollo y la sobreexplotación de los recursos. Ese mismo año, el enfoque multidimensional fue asumido también por la Conferencia de Naciones Unidas sobre desarme y desarrollo, en la que se afirmó que la seguridad contiene aspectos no sólo militares, sino también económicos, sociales, humanitarios, medioambientales y de derechos humanos.

Del mismo modo, desde la segunda mitad de los 80, varios autores, como Thomas (1987), definen la inseguridad como resultado sobre todo de la insatisfacción de las necesidades básicas de los individuos, por diferentes causas posibles (degradación medioambiental, desastres naturales, acelerado crecimiento demográfico, etc.). Esta evolución conceptual que

supone tomar a la persona, en lugar de al Estado, como sujeto último de la seguridad, guarda relación con el creciente peso que durante las últimas décadas han cobrado en las relaciones internacionales por un lado los individuos como actores capaces de generar cambios y por otro los criterios éticos (derechos humanos, acción humanitaria[Acción humanitaria: debates recientes, Acción humanitaria: fundamentos jurídicos, Acción humanitaria: principios , Mujeres y acción humanitaria , Acción humanitaria: concepto y evolución], etc.) en contraposición a las cuestiones militares (Barbé, 1995:287-91).

En el avance de ese concepto de seguridad global y para todas las personas, no constreñida al espacio de un Estado, una contribución decisiva ha sido la de los movimientos sociales que trabajan en áreas como la paz, el medio ambiente, el desarrollo o los derechos humanos. Gracias a sus enfoques transfronterizos y centrados en los más vulnerables, han contribuido a superar las barreras del lenguaje realista, que se expresaba en términos de “nosotros” y “ellos”, de amigo y enemigo, de ciudadano nacional y de extranjero (Tucker, 1995:190). Del mismo modo, también el feminismo ha contribuido desde mediados de los 80 a la dimensión personal de la seguridad, que depende no sólo de la condición de ciudadano de un determinado país, sino de categorías individuales como el género. En efecto, desde ese campo se ha subrayado no sólo que la seguridad militar se ha considerado siempre una función militar masculina que ha excluido a las mujeres, sino que éstas sufren otras fuentes de inseguridad distintas a las agresiones militares extranjeras (como la violencia doméstica o la explotación laboral).

En suma, hacia fines de los 80 era ampliamente aceptada, al menos en el mundo académico, la necesidad de ensanchar la agenda de la seguridad más allá de lo militar. Esta perspectiva se reforzó aún más desde entonces, al acabar la Guerra Fría. Por un lado, la disminución del riesgo de guerra nuclear como tema omnipresente ha ayudado a incluir en la agenda diversas nuevas amenazas ya citadas, que requieren soluciones multilaterales. Por otro lado, se ha registrado un notable aumento de los conflictos civiles y de las emergencias complejas, que difícilmente son

explicables desde el paradigma realista clásico, pues no son causados por agresiones externas sino en gran medida por factores políticos, económicos y culturales de tipo interno (quiebra del Estado y de la economía, exacerbación étnica, actuación de señores de la guerra, etc.). Así, en estos casos sirve de poco la defensa armada de las fronteras, o los análisis basados en la alta geopolítica, el interés nacional y el equilibrio militar entre Estados, cuando gran parte de las causas se engendran a escala local.

En definitiva, gran parte de los conflictos civiles actuales, como dice Duffield (1991), son resultado del fracaso de un modelo de desarrollo que ha sido incapaz de satisfacer las necesidades básicas de la población. Parece obvio que la alternativa sería entonces una seguridad definida en base no a las fronteras, sino a las posibilidades del desarrollo humano de cada persona, que por supuesto vendrán condicionadas por aquellos factores individuales que hacen que cada una disponga de más o menos capacidades o tenga mayor o menor vulnerabilidad (edad, género, etnia, lugar de residencia, etc.).

2) Formulación de la seguridad humana

La evolución que hemos descrito con relación al cuestionamiento de la visión clásica de la seguridad sienta las bases de un nuevo concepto, el de seguridad humana. Éste es utilizado ya a fines de los 80 y principios de los 90 por algunos autores, así como por el Secretario General de Naciones Unidas, Boutros Ghali, en 1992 en su documento programa de paz, en el que formula recomendaciones para reforzar la capacidad de actuación de Naciones Unidas en materia de paz y seguridad internacionales en el nuevo contexto de la post-Guerra Fría.

Sin embargo, es el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, quien precisa su contenido y lo difunde mediante su Informe sobre el Desarrollo Humano de 1994, a partir de lo cual recibe mayor atención de diferentes medios académicos. Como hemos observado, tal evolución

teórica había llegado a un punto en el que la seguridad quedaba ya inextricablemente unida al bienestar socioeconómico de las personas. No es extraño, por tanto, que el PNUD haya asumido la reflexión sobre la seguridad humana como una vía para ampliar y profundizar en los contenidos de su noción del desarrollo humano.

Tal y como la formula, si el desarrollo humano consiste en un proceso de ampliación de la gama de opciones y capacidades de las personas, la seguridad humana consiste en que las personas puedan ejercer tales opciones de forma libre y segura, con una relativa confianza en que las oportunidades de hoy no desaparezcan mañana. Implica que todas las personas tengan la capacidad de ganarse la vida y satisfacer sus necesidades básicas, de estar en condiciones de valerse por sí mismas y de participar en la comunidad. En otras palabras, es la seguridad de las personas en sus vidas cotidianas, que se alcanza mediante el desarrollo humano y no mediante las armas y los ejércitos.

Ambos conceptos están así estrechamente interrelacionados, y tanto los éxitos como los fracasos de uno inciden en los del otro. Los logros en materia de desarrollo humano permiten consolidar la seguridad humana, en tanto que el fracaso de tal desarrollo humano genera privación, hambre, tensiones étnicas, etc., y por tanto inseguridad y violencia. Por su parte, una mejora de la seguridad humana repercute favorablemente en el desarrollo.

Ante las nuevas amenazas, queda sin valor la concepción tradicional de la seguridad como seguridad armada, militar, territorial, vinculada más con el Estado nación que con las personas. Frente a esa visión defensiva y estrecha, el nuevo concepto de seguridad humana tiene un carácter “integrador” y “globalizador”, por cuanto no se basa en la fuerza de los ejércitos sino en la satisfacción de las necesidades universales básicas mediante la participación solidaria de todos en los beneficios del desarrollo. En definitiva, el eje ha basculado de la seguridad del territorio hacia la de las personas, y de buscarla mediante las armas a hacerlo buscando el desarrollo humano sostenible. En consecuencia, frente a la visión tradicional

centrada en la disuasión y el conflicto, se revaloriza la cooperación para el desarrollo internacional como vía para alcanzar la seguridad.

La seguridad humana tiene dos dimensiones básicas: la libertad respecto a las necesidades básicas (que éstas se vean cubiertas) y la libertad respecto al miedo (amenazas, represión, etc.). Las amenazas a la seguridad humana pueden ser crónicas (hambre, enfermedad, represión, etc.) o pueden consistir en perturbaciones repentinas de la vida cotidiana, y pueden deberse a factores naturales o humanos. Tales amenazas pueden ser multitud, pero según el PNUD podríamos agruparlas en siete categorías básicas, correspondientes a otros tantos tipos de seguridad humana.

Cada tipo de seguridad humana se puede ver amenazado por diferentes factores, entre los que hemos señalado en la tabla sólo algunos a modo de ilustración. Como indica el PNUD (1994:43), sería deseable desarrollar indicadores que permitieran medir tales amenazas, y con los cuales se podrían construir sistemas de alerta temprana que permitieran evaluar el riesgo de desestructuración socioeconómica y de desintegración política, de forma que ayudaran a prever y evitar los conflictos. Sin embargo, en algunos de esos campos no se dispone aún de indicadores precisos.

Además de las ya dichas, algunas otras características de la seguridad humana merecen también ser destacadas: a) La seguridad humana es una preocupación universal, que es aplicable a todas las personas en todo el mundo. Algunas de las fuentes de inseguridad son particulares a determinado lugar o colectivo, pero otras son comunes a toda persona.

Valerse por sí mismo es señal de tener seguridad en la persona es tener la confianza en un mismo y que al hablar hacer algo nos sintamos con la satisfacción que estamos haciendo bien las cosas sin importar los comentarios de otras personas.

2.8 ACTITUD. La actitud, un término definido principalmente desde la Psicología, puede entenderse de diversas formas. Entre ellas, se le considera como la postura que adopta el cuerpo humano según los diferentes movimientos del ánimo, sin embargo, la forma más común de entender aquello que se conoce por actitud es aquella disposición anímica del ser humano expresada de algún modo en particular.

Este concepto proviene de la palabra latina “actitudo” y, como ya se mencionaba, se define desde la psicología como aquella motivación social de las personas que predisponen su accionar hacia determinadas metas u objetivos. Existen actitudes personales que sólo guardan relación con si mismo, mientras que existen ciertas actitudes sociales que inciden en las conductas de un grupo o colectivo. La actitud se desarrolla, al interior de la Psicología en el campo de la Psicología de la Personalidad y la Psicología Social. Dentro del contexto de esta última disciplina es que el afamado psicólogo Gordon Allport comenzó sus investigaciones en torno a las actitudes sociales, pero fue gracias a Erich Fromm, cuando en 1940, con la publicación de su obra “El miedo a la libertad”, que dicho concepto logró instalarse como parte fundamental de las teorías de la Personalidad. La actitud que adopta una persona o grupo de individuos depende de muchos factores, depende de las múltiples experiencias y relaciones que hayan ido acumulando a lo largo de su historia de vida. De este modo, las actitudes toman forma a partir del conjunto de creencias que se vaya conformando, comprendiendo por esto a aquella única predisposición a actuar de cierta forma ante ciertas situaciones o circunstancias, como vemos una persona adoptará una actitud particular frente a determinada situación, la que variará de un individuo a otro ante un contexto similar. Lo mismo ocurre con determinados grupos de personas o colectivos como podría ser un gobierno o un partido político.

2.9 AUTOESTIMA. Puede definirse la autoestima como el sentimiento de aceptación y aprecio hacia uno mismo, que va unido al sentimiento de competencia y valía personal. El concepto que tenemos de nosotros mismos no es algo heredado, sino aprendido de nuestro alrededor, mediante la valoración que hacemos de nuestro comportamiento y de la asimilación e interiorización de la opinión de los demás respecto a nosotros. La importancia de la autoestima radica en que nos impulsa a actuar, a seguir adelante y nos motiva para perseguir nuestros objetivos. Las personas con alta autoestima se caracterizan por lo siguiente: Superan sus problemas o dificultades personales. Afianzan su personalidad. Favorecen su creatividad. Son más independientes. Tienen más facilidad a la hora de tener relaciones interpersonales. Cuando tienes una autoestima alta, te sientes bien contigo mismo; sientes que estás al mando de tu vida y eres flexible e ingenioso; disfrutas con los desafíos que la vida te presenta; siempre estás preparado para abordar la vida de frente; te sientes poderoso y creativo y sabes como " hacer que sucedan cosas " en tu vida.

Por el contrario, las personas con una baja autoestima: -Falta de credibilidad en sí mismo, inseguridad. -Atribuir a causas internas las dificultades, incrementando las justificaciones personales. -Desciende el rendimiento. -No se alcanzan las metas propuestas. -Falta de habilidades sociales adecuadas para resolver situaciones conflictivas (personas sumisas o muy agresivas).

-No se realizan críticas constructivas y positivas. -Sentimiento de culpabilidad. -Incremento de los temores y del rechazo social, y, por lo tanto, inhibición para participar activamente en las situaciones.

Se entiende con los datos analizados que autoestima es el nivel de amor que tienes hacia ti mismo.

2.10 BAJA AUTOESTIMA Cuando una persona tiene problemas de autoestima, o una baja autoestima, esto se traduce en una gran cantidad de problemas en diversos ámbitos de su vida. Una persona con baja autoestima suele sentirse más infeliz y mucho más limitada en cuanto a lo que puede o debe hacer. Las características de una persona con autoestima baja son diversas: Las personas con baja autoestima tienen una mayor tendencia a la depresión y a sufrir ante las adversidades. Las personas con baja autoestima no se sienten seguras de sí mismas. Tienen miedo de expresar sus gustos u opiniones. Prefieren quedarse callados antes que opinar ya que consideran que “no tienen derecho” o que los demás consideraran que no lo tienen. Las personas con baja autoestima son mucho más vulnerables y suelen tomarse a mal cualquier crítica o queja hacia su persona, debido a que siempre tienen miedo sobre si serán o no aceptados por los demás. Las personas con baja autoestima tienen mayor dificultad para relacionarse con los demás. Siempre suelen estar pensando cómo se interpretará aquello que dicen o hacen y si caerán bien o mal a los demás. Las personas con baja autoestima sienten una gran necesidad de ser aceptados por los demás ya que no se aceptan a sí mismas. Por este

mismo motivo, suelen sentirse muy presionados cuando están con otras personas. Las personas con baja autoestima, tienen miedo de arriesgarse por miedo a fracasar. Tienen menos probabilidad de lograr lo que se proponen porque siempre están pensando de antemano que no lo lograrán. Las personas con baja autoestima suelen dejarse atropellar por los demás o ser maltratados por miedo a resistirse y quedarse solos. Les cuesta expresar sus sentimientos. Suelen creer que siempre los demás están por encima de una o uno, son superiores, valen más y por lo tanto sus problemas también son más importantes. Tienen mayor dificultad para enfadarse con las demás personas por miedo a que la otra persona “no acepte el enfado”. Pueden ser muy autoexigentes y nunca valorar sus propios logros. No tienen confianza en sí mismos ni creen que puedan lograr lo que se proponen. Suelen excusarse y justificarse por todo. Siempre tienen miedo de estar molestando o quitándoles tiempo a los demás. Cuando una persona tiene problemas de autoestima, o una baja autoestima, esto se traduce en una gran cantidad de problemas en diversos ámbitos de su vida. Una persona con baja autoestima suele sentirse más infeliz y mucho más limitada en cuanto a lo que puede o debe hacer. ¿CÓMO MEJORAR LA AUTOESTIMA? Es necesario conocer cómo funcionamos, es decir, cuáles son nuestras fortalezas y aspectos positivos y cuáles son nuestras limitaciones. A partir de esta valoración, decidiremos qué aspectos deseamos mejorar y cuáles reforzaremos. El plan de acción para cambiar determinadas características debe ser realista y alcanzable en el tiempo (por ejemplo, la edad que tenemos es inamovible, la altura es otro factor poco variable a determinadas

edades, etc.). Es decir, tenemos características que tendremos que aceptar y con las que convivir, intentando sacar partido y ver su aspecto positivo. Veamos quince claves para mejorar la autoestima: 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. No idealizar a los demás. Evaluar las cualidades y defectos. Cambiar lo que no guste. Controlar los pensamientos. No buscar la aprobación de los demás. Tomar las riendas de la propia vida. Afrontar los problemas sin demora. Aprender de los errores. Practicar nuevos comportamientos. No exigirse demasiado. Darse permisos. Aceptar el propio cuerpo. Cuidar la salud. Disfrutar del presente. Ser independientes.

En concreto las personas con baja autoestima se dice que hace referencia al poco amor hacia su persona desplazando una serie de problemas y dificultades pues no se sienten seguros de su persona.