DE LA AUTOEDICIÓN Cuando pienso en el tema de la autoedición, me es imposible no recordar a Li Po arrojando sus poemas al río: quien buscara un sitio entre

los inmortales, se desprendía a diario del mundo atrapado en las palabras, optando por ser un torrente de imágenes y sentimiento. También se recuerda a Kepler, cuya única obra que resume las leyes que gobiernan el movimiento de los planetas, viera publicada casi en el lecho de muerte, ya que, según sus palabras: lo importante no es publicar, sino publicar un libro que se acerque a la “verdad”. La verdad objetiva, sueño de la ciencia, certeza de la religión, no siempre es propósito en la poesía. El mundo arbitrario y circunstancial del autor, marca la obra del poeta; su repertorio de imágenes, sus formas en el lenguaje; ya sean de la tradición literaria o fruto de la experimentación, constituyen la médula de su visión personal del mundo, entonces el error no estaría sujeto a la condena que hay en la ciencia. Ensayo y error es la manera en que la naturaleza evoluciona, error en poesía, podría ser la publicación de una obra que luego arrepentirá a su autor, libros donde la influencia es de mayor volumen que la voz propia; Neruda se avergonzaba de algunos poemas de Crepusculario y seguramente lo habría hecho de su última poesía política si viviera aún, quien sabe, Dylan Thomas, consideraba gran parte de su primera obra “huevos puestos por un tigre”, imitaciones inconscientes, etc, muchos casos ilustrarían este drama frecuente: el hombre avergonzado de su voz adolescente. Vamos al caso nuestro: las dificultades para publicar en un país como Chile, año 2002, donde los practicantes de la poesía no tienen, generalmente, medios para pagar una edición por pasatiempo, justamente por la hermosa condición de la poesía, de ser depositaria de la esperanza o el mito:

sin la lectura crítica que posibilita la publicación y sin el estímulo de que la obra la lean los pares. Voy a nombrar algunos obstáculos. con frágiles lámparas que amenaza el viento. de la lucha al interior del poeta. se apaga. es mejor ir pensando en dedicarse a otra cosa. Si no se brilla. no queremos partir con la queja de la cenicienta. las que pone el medio. -Romper el aislamiento de la obra naciente sin saber adonde dirigirse. el mal sea . Nombro algunas dificultades internas: -Atravesar el espeso bosque de las influencias. Al interior de cada poeta está la respuesta que en esta líneas no aparece. pero más bien de carácter interno. detenido en las palabras. a lo largo de su vida y comenzando a una edad (treinta años) que si en nuestro país no se han conseguido aún premios importantes. -Y la dificultad mayor: sobreponerse a la indiferencia de lectores hacia el mundo interno. Las dificultades externas.condiciones que no siempre necesitan los miembros de la familia capital. para luego enfrentar a imprenteros de corazón papel roneo. donde los frutos deben ser rápidos. El exitismo también contagió a la poesía y dentro de esa carrera. hoja a hoja. Volvamos a los peso pesados: Whitman escribió un solo libro que hizo crecer con la lentitud de una araucaria. esperemos que en el país de la poesía. veloces vegetales que solo necesitan de la lluvia externa. los reconocimientos deben aliviar la espera del fantasma inasible de la fama y el acomodo. van a quedar para el final. Vivimos una época de la impaciencia. quienes también bucean en el bosque de las palabras. parece ser la máxima de los tiempos del consumo. al silencio que muchas veces subsiste luego de una primera publicación. donde nadie tiene la entereza para esperar al roble en su crecimiento y las mejores especies de crianza son la ortiga y el eucalipto.

Esas son algunas de las dificultades internas. gastando el sueldo en fotocopias. y cosechar es dura faena que requiere de poda y otras tácticas si no se quiere mascar una poma verde. sobretodo los de premios suculentos.menor y la impaciencia no sea el demonio que se apodere de los autores. un millón de pesos para el poema del vino. etc. ni papeletas que se lanzan desde un helicóptero. creyendo torcer el brazo de las influencias. un millón para el consejo nacional del libro para autores emergentes. No hay carrera contra el tiempo. Y aunque nadie podría jurar ante dios. Publicar es la cosecha. no vaya ser que nos . nosotros. queriendo ser Gabriela ganadora de los juegos florales por cinco minutos. ni supositorios con versos que se lanzan al espacio. a estas iniciativas. La poesía es un puzzle que se completa junto al puzzle del destino. en cambio. en poesía la forma va ligada al fondo y la experiencia no se puede apurar. no es un alimento perecible que trae consignada fecha de vencimiento. mandaríamos una y otra vez trabajos. debe madurar en la sombra ya que el vino viejo se demora más en el paladar. nosotros optaremos por esta. la confirmamos en parte por dolorosas filtraciones que dejan escapar algunos rayos de luz aromados a descomposición. posterior al tiempo de la floración. nos dice que siempre ganan los mejores. pero en torno a ellos. las externas son por todos conocidas. Una posibilidad para el poeta joven son los concursos. cuatro millones para el ganador del mercurio. no un aviso comercial donde debemos llamar antes que se agote. se teje una leyenda negra que predica lo siguiente: estarían arreglados por cofradías de jurados y organizadores. la veracidad de aquella historieta. MI POSICIÓN La poesía no se debe publicar contra el tiempo. los insensatos postulantes. una conversación en la penumbra como nos recuerda Eliseo Diego. La historia oficial.

San Felipe. mecenas que puedan convertir los frutos de nuestro ocio en frutos para su espíritu. Y para finalizar el llanto anunciado: la dificultad de publicar en un país como Tanzania donde a los poetas se les suele ver devorados. sino es por leones. . he aquí el llanto: solicitamos al santo gobierno protector y a todas las instituciones filantrópicas.acusen de ocultar nuestra mediocridad en la mediocridad de los sistemas. 02 de Noviembre 2002. por hambrientos vecinos. Felipe Moncada Mijic Encuentro de poetas jóvenes.

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