Gregorio Cabello Porras DEL ESQUEMATISMO Y LA SIMPLIFICACIÓN MORAL A LA COMPLEJIDAD Y LA AMBIGÜEDAD ÉTICAS

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7. DEL ESQUEMATISMO Y LA SIMPLIFICACIÓN MORAL A LA COMPLEJIDAD Y LA AMBIGÜEDAD ÉTICAS. 7.1. LA DIALÉCTICA DE FUERZAS OPUESTAS BAJO LA ADVOCACIÓN DEL BIEN CONTRA EL MAL Los asuntos morales en la poética del romance se incardinan en torno a un eje de oposiciones que tienen al Bien y al Mal como fuerzas determinantes, con escasas probabilidades de que puedan crearse zonas de ambigüedad, de sombras o de confusión entre los dos campos, que suelen presentarse nítidamente delimitados. Acierta E. C. Riley cuando se refiere al renacer de esta lógica interna de la ética del romance en las modernas realizaciones artísticas de ficción, ligadas a la cultura de masas, especialmente en las formas de subliteratura o lumpenliteratura (novelas de bolsillo en sus variantes de amores («rosa»), acción (de espías, tipo James Bond; o de vaqueros e indios), o ciencia ficción; en el florecimiento de la cultura del cómic y de los superhéroes (fenómenos como Superman, Batman, Spiderman, a los que ya dedicó una atención especial en la década de los sesenta U. Eco en sus Apocalípticos e integrados); en la proyección cinematográfica que esos ámbitos de la literatura y el cómic han tenido, hasta crear todo un engranaje industrial de consumo masivo (el fenómeno «guerra de las galaxias», «startrek», «superman»); y, ya en los últimos tiempos, su ampliación, a caballo de la revolución que representan las nuevas tecnologías, desde las play-station hasta los complejos juegos a través de internet, que diseñan un mundo virtual en el que desde los más remotos a los más cercanos lugares del mundo siempre están en enfrentamiento permanente las fuerzas del Bien contra el Mal. Intentemos delimitar los planos en los que se escenifica esta contienda desde el plano de la ficción del romance, desde la cosmovisión que preside su escritura, que a menudo servirá como velo u ocultamiento de lo que en realidad se está narrando desde una focalización idealista. 7.2. PRECISIONES SOBRE EL SIMPLISMO MORAL Y EL TRIUNFO DE LA VIRTUD Si se lee sin más el breve apuntamiento de E. C. Riley cabe la posibilidad de traicionar a los propios textos a los que este autor se refiere, ya que su afirmación, como tal, fue abiertamente cuestionada y contradicha por los receptores coetáneos de esa literatura de romance / novela del Siglo de Oro. Si partimos del hecho de que un texto nos conduce necesariamente al contexto en el que tiene lugar su escritura, y por tanto, sin perder de vista la radical historicidad a la luz de la que debe ser leído dicho texto, nos encontraremos con la «sorpresa» de que ni el Amadís, ni Cárcel de amor, ni La Celestina, ni La Diana, ni El Abencerraje, y por supuesto, ni el Lazarillo, Guzmán, Quijote, y las realizaciones que continúan la poética del romance (el Lope de la Arcadia o de El peregrino en su patria o el Cervantes de la Galatea y el del Persiles) no adolecen precisamente de un «esquematismo simplista» en lo moral. Al contrario, en todas ellas se efectúa una transgresión de una serie de principios firmemente asentados por la ideología dominante y que en cierta forma llegaban a conformarse como un incosnsciente colectivo, a la vez reacio a cualquier “inmoralidad” y dispuesto y ansisoso de leer todo aquello que cuestionara la moralidad convencional. Y ese programa retórico moral se impondrá con creces en las numerosas novelas cortas del siglo XVII: hijos fruto del pecado, adulterios de toda índole, entre miembros de la misma clase social o entre amos y criados, incestos, equívocos y ambigüedades sexuales, perversiones inconcebibles para una mente del siglo XVII (pensad en el amancebamiento de la madre de Lázaro con el negro y en su hermanastro mulato) y que hoy no despiertan un asombro especial.

De ahí que merezcan especial interés los tempranos juicios, como un primer esbozo de crítica literaria, las opiniones que vierte Juan de Valdés en su Diálogo de la lengua, en la primera mitad del XVI, sobre los géneros y las novelas que triunfaba en su momento, desde una perspectiva en la que el criterio moralizante de un reformista en la línea heterodoxa que va de Erasmo a Lutero y los iluminados se conjuga con unos criterios estéticos que le conducirán a apreciar en su justo término La Celestina como obra de gran valor a pesar de su transgresión moral. Recomiendo las excelentes páginas que dedica a este ámbito
LR

LORE TERRACINI, «Crítica literaria. ¿Historia literaria?» en V. García de la Concha, ed., Literatura en la época del Emperador. Academia Literaria Renacentista V, Salamanca, Universidad de Salamanca, 1988, pp. 37-52 y las páginas del Quijote en las que se realiza el escrutinio de su biblioteca (I,vi y I,vii), donde se amplían las observaciones sobre los libros de caballerías, esbozadas en I,i, para abarcar otros géneros (los libros de pastores, la poesía heroica, la lírica amorosa, e incluso, la pertinencia y el valor de las traducciones de obras en verso. Como escribe Sylvia Roubaud en las anotaciones del volumen complementario de la edición del Quijote que os recomendé en la bibliografía (la de Crítica o la del Círculo de LectoresGalaxia Guetenberg):
El examen de la colección, burlonamente procesada por herética o por demoníaca, se lleva a cabo con celo típicamente inquisitorial: basándose en la denuncia de la sobrina,, el cura actúa de juez eclesiástico y, asistido por el barbero, remite la ejecución de sus sentencias al brazo seglar del ama, quien se sencarga con diligencia de echar a la hoguera los libros culpables. Corresponden en parte las acusaciones de Pero Pérez con el reproche de inmoralidad y mentira que desde muy antiguo se les venía haciendo a las obras de ficción, y que en tiempos de Cervantes había cobrado nueva vitalidad al reincidir en él moralistas y teólogos tan doctos como Vives, Pero Mexía o Arias Montano, y lectores de novelas tan prestigiosos como Juan de Valdés. La verdad es que si esta corriente crítica pudo inspirarle a Cervantes la idea del «escrutinio», de hecho influyó muy poco en la realidad histórica de la época; consta en efecto que, salvo rara excepción, ni la Inquisición se decidió a prohibir los libros incriminados ni los censores reales lograron impedir su exportación a América. Algo parecido ocurre en el auto de fe celebrado aquí, pues, bien mirada, la severidad del licenciado dista mucho de ser tan sistemática como podría suponerse. De las tres obras que perecen en I, 7, 95-96 se nos dice que, de haberlas visto, sin duda les salvara la vida. Y de los veintinueva títulos que se le presentan en éste, sólo condena a trece; absuelve a otros trece –tres libros de caballería (un Amadís, un Palmerín y el Tirante), tres de pastores (la Diana enamorada de Gil Polo, El pastor de Fílida de Gálvez de Montalvo y Los diez libros de fortuna de amor) y siete de poesía (entre los que se halla La Galatea del propio Cervantes)- y perdona a los tres restantes, exigiendo la expurgación de dos de ellos (el Belianís de Grecia y la Diana de Montemayor) y la reclusión del tercero (el Espejo de caballerías) en un pozo seco.. (pp. 29-30)

7.3. CONCLUSIÓN Podemos concluir, sobre esta base, que los hechos y la psicología de los personajes en las obras que hemos estudiado presentan, no tanto ese esquematismo o simplismo moral al que alude Riley, sino una serie de posibilidades de lectura (a veces, diversas y dispares, como es el caso de cárcel de amor), en las que las zonas de sombra y de ambigüedad no son susceptibles de una interpretación unívoca y reduccionista. En el plano estamental, sólido e inamovivle, y apoyado en una base militar, asistiremos a la transgresión del orden natural en la gran cadena del ser, con vasallos

que no dudan en alzarse en armas contra sus señores naturales. Así en el Amadís, y en la actuación de Leriano en Cárcel de amor. Desde ese mismo estamentalismo, y desde una perspectiva ligada a la ciudad y a la creciente burguesía, veremos a los criados ligados por lazos de vasallaje traicionar la confianza de sus señores, equiparándose a aquellos que sólo les mueve el interés y la codicia por hallarse única y exclusivamente en una relación de dependencia económica (La Celestina). Las leyes escritas y profesadas de un amor cortés son transgredidas en las formas más diversas: infidelidad y amor premarital en el Amadís; la castidad llevada hasta su última frontera, justo en la que la virtud dela doncella significará la perdición del enamorado Leriano en su autodestrucción final; el enloquecimiento enfebrecido del amor carnal por una pasión juvenil conduce a una destrucción general, sumarizada en el lamento de Pleberio por el suicidio de su hija Melibea. Y, a la vez, La Celestina despliega un auténtico panorama de exaltación del placer de los sentidos en todas sus facetas. Dentro del marco bucólico de los libros de pastores los amores no correspondidos hacen del objeto ansiado, un ser, a la vez que deseable por su perfección, un ser aborrecible por los sufrimientos que su actitud desabrida causa en su entorno, haciendo del orden bucólico un caos primigenio, que sólo por intervención de las artes nigrománticas de la maga Felicia podrá ser mal recompuesto en La Diana. El amor se alza por encima del enfrentamiento y del odio hacia lo «otro» que había supuesto la cristianización del territorio peninsular, y la expulsión o connversión forzada de judíos y moros. El romance morisco transgrede esa imaginaria línea de separación, liberando a las almas en la puereza de su sentimiento de lo que sólo sería un accidente de la sustancia, la creencia religiosa. Y así podría seguir enumerando ejemplos que muestran un panorama mucho más complejo del que ha pretendido trazarse. Y que sólo podréis juzgar vosotros en el caso de que desde el contexto deis el salto a la lectura directa de esos textos.
LR

JOSÉ ANTONIO MARAVALL, El mundo social de «La Celestina», Madrid, Gredos,1972 A. REDONDO, ed., Amours légitimes et amours illégitimes en Espagne (XVIe-XVIIe siècles). Colloque International, Sorbonne, 2, 4, 5, 6 octobre1984, París, Publications de la Sorbonne, 1985 [ensayos en francés y en español]

7.1. PLANO MILITAR 7.1.1. NOBLEZA DE LINAJE / NOBLEZA DE NUEVO CUÑO (CABALLEROS) 7.1.2. MONARCA / NOBLEZA 7.1.3. CRISTIANOS / MOROS 7.1.4. LA EXPANSIÓN IMPERIAL 7.1.4.1. LAS GUERRAS CONTRA FRANCIA

7.1.4.2. LAS GUERRAS DE RELIGIÓN: FLANDES Y ALEMANIA 7.1.4.3. LA GUERRA CONTRA EL TURCO 7.1.4.4. EL NUEVO MUNDO