“Para un ecumenismo de gestos concretos”: la justicia y la paz se abrazan Un estudio del Salmo 85

Tirsa Ventura

Conociendo la realidad del salmista por medio de la poesía
Del maestro de coro. Salmo de (en referencia a) los hijos de Coré.
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Propicio (favorable) has sido, Yavé (Dios), con tu tierra. Has hecho volver a los cautivos de Jacob 3Has quitado la culpa (iniquidad) de tu pueblo Has cubierto todos sus pecados 4Has retirado todo tu furor Has desistido del ardor de tu cólera (ira) volver, Dios (Elohim) de (a) nuestra salvación, Cesa en tu irritación contra nosotros
6¿Vas 7¿Prolongarás

5Haznos

a estar siempre airado con nosotros? tu cólera de edad en edad (por generación)? ¿No volverás a darnos vida para que tu pueblo en ti se regocije? 8¡Muestrános tu amor, Yaveh y danos tu salvación
9Voy

a escuchar de qué habla Dios (Yaveh). Sí, (es que) Yaveh habla de paz para su pueblo y para sus amigos (devotos) 10Ya (justamente) está cerca su salvación para quienes le temen Y la Gloria morirá (habitará) en nuestra tierra 11Amor (misericordia) y Verdad se han dado cita (encontrado) Justicia y Paz se abrazan 12La verdad brotará (germinará) de la tierra Y de los cielos se asomará la Justicia. 13Es que Yavé dará la dicha (lo bueno) Y nuestra tierra su cosecha dará
14La

justicia marchará delante de él Y con sus pasos trazará un camino

Palabras clave:

Tierra, cielo, gloria (amor y verdad; justicia y paz, salvación, ira, abrazo

Algunos comentariosPrimeramente me interesa destacar que los salmos representan una interpretación de la historia donde se combina razón y emoción. Por lo tanto, donde se expresa de forma más llana la capacidad emocional de las personas que, generalmente, más sufren. Por esta razón, autores como Milton Schwantes y Carlos Mesters no pierden tiempo en afirmar que los salmos tienen a los empobrecidos como sujetos. Estas poesías están formuladas a partir de las experiencias de sufrimiento y pobreza, de quienes sus cuerpos y su salud está a la margen en la sociedad. Específicamente, en relación al Salmo que es nuestro objeto, quienes están contando la realidad son personas para quienes la salvación está lejos, se les ha ido, se trata de personas que no tienen “paz” y como consecuencia la “justicia” tampoco existe.

En segundo lugar, vale recordar que el Salmo 85 forma parte del tercer libro, de los cinco en los que se divide el Salterio: Salmos 73-89. Esta división contiene los salmos de Asaf (73-83) y los de Coré (84-88). Coré era el antepasado de una familia de levitas que desempeñaban el oficio de cantores. En el grupo de estos salmos se hace referencia a sus descendientes, es decir, a sus hijos (Nm 16; 26:9-11). Éstas personas pasaron a cumplir diversas funciones en el santuario (1Cr 6:37;26: 1). Ambos grupos de cantores, Asaf y Coré, cantaban en los cultos del templo (2Cr 20:19; Esd 2:41; Neh 7:44).

Llama mi atención que los hijos de Coré, fueron quienes se rebelaron contra la autoridad de Moisés y Aarón en el desierto, diciéndoles: ¡Basta ya de privilegios. Todo el pueblo ha sido consagrado por Dios, y el Señor está con todos nosotros. ¿Por qué se levantan ustedes como autoridad suprema sobre el pueblo del Señor? Así mismo, algo importante a destacar en el Salmo 85:10-13, es la presencia de los cuatro atributos divinos –misericordia (amor), verdad, justicia y paz- los cuales, son personificados, revelando el trato que Dios da a su pueblo, o mejor dicho, revelando la alianza. Además, el salmista conoce la teología sacerdotal, son “cielo” y “tierra” los que perfilan la fe en Dios. Sin embargo, por esa relación que descubro entre este Salmo y Números, no estoy tan segura que esté alabando la teología sacerdotal, sospecho que más bien es una

crítica a la teología. Y así, puedo señalar que se trata de un salmo que combina súplica con confianza. Una confianza no tanto en la teología del templo, sino una confianza que se perfila en otro proyecto. Para una mejor aproximación a esta mi sospecha, acepto dividir el Salmo en tres estrofas:

En la primera, v.2-4 se trata de la memoria sobre la benevolencia de Dios para con su tierra. Es interesante, que dos veces aparece el término “tierra”, la próxima vez será en la tercera estrofa. Como se puede observar, la “tierra” está abriendo y cerrando el Salmo. Esto me dice de la centralidad del tema tierra, pero también de la unidad del texto. Se podría afirmar que el objeto de preocupación es la tierra. Es por la tierra por la que se recuerda la memoria, por lo benevolente que fue Yaveh (Dios), con la tierra. Diría más, es por la tierra que se eleva la súplica, pero que al mismo tiempo se expresa la confianza en Dios.

Es interesante que en la primera estrofa, “tierra“ está relacionado con la gente, más específicamente, con Jacob. En este sentido, lo que se destaca es la relación del pueblo con Yaveh. Aquí el pueblo ha cometido inequidad, es culpable. Dios ha “encubierto” sus pecados. A pesar de la actuación del pueblo, Dios ha desistido de su cólera. Se revela a un Dios que retira su furor. Lo que parece estar en contra de la teología de la retribución. Pues, aunque el pueblo se haya portado mal, con iniquidad, Dios le ha sido “favorable”, “benevolente”.

La segunda estrofa, v.5-8, abre y cierra con un imperativo: “Haznos volver” y “Muéstranos tu amor”. Ese amor no tiene otra manera de ser mostrado, sino a través de “cesa en tu ira contra nosotros”. Y, lo interesante es que por medio de dos preguntas se explican las razones de por qué Dios debe cesar su ira: “¿vas a estar siempre airado”? (v.6) y ¿prolongarás tu cólera por generación”? (v.7). Estas preguntas revelan la desesperación que está viviendo el pueblo. Paralelo a este cuestionamiento, hay un fuerte pedido a que Dios muestre su “amor”. El amor no puede ser mostrado de otra manera que no sea concreta: dejando tu cólera y devolviendo la salvación (suerte) al pueblo. Vemos, entonces, como se construye esa idea colocando el amor en el centro: Cuestionamiento sobre el tiempo (prolongación) de la cólera Muéstranos tu amor Danos la salvación Así colocado, puedo ver cómo la condición para que se manifieste el amor es la supresión de la cólera y el resultado de ese amor es la salvación.

La tercera estrofa (v.9-14), abre con el compromiso del pueblo. Este compromiso está basado en la promesa de escuchar a Dios. Y esto también tiene una razón, pues no se escucha cualquier cosa; ya se sabe, Dios habla de paz para su pueblo y para sus amigos. Al reconocerse temiente de Dios, v.10, la Gloria habitará en la “tierra”. Se trata de una Gloria en el horizonte de la “verdad”, el “amor”, la “justicia” y la “paz”. Y más todavía, “y nuestra tierra su cosecha dará” (v.13). Así cierra esta estrofa, volviendo a la primera, cuando Yavé fue benevolente (favorable) con “tu tierra” (v.2). Y la relación de correspondencia: mientras en la tierra brotará la verdad, en el cielo se asoma la justicia. Justicia y verdad andan juntas. Puedo leerlo así, la verdad sólo puede brotar en la tierra si se asoma la justicia desde el cielo.1

Sobre el contexto:
Son muy fuertes las palabras del salmista, pero hay dos frases que me dejan paralizada, en la última estrofa, los v. 10-12, son contundentes: “la verdad brotará de la tierra”, “de los cielos se asomará la justicia”. Estos versículos parecen apocalípticos. ¿Qué es esa verdad que brotará (germinará)? Y ¿qué es esa justicia de los cielos? Si entre el cielo y la tierra se manifiesta la fe en Dios que da lo bueno (v.13). Entonces, puedo pensar que este salmo se enmarca en un contexto, donde la gente del campo, hombres y mujeres, están pidiendo realmente por la manifestación de Dios, de no ser quitados de la tierra, o más bien, de “nuestra tierra” (v.10b y 13b). En ese sentido, estaría el salmista en contraste con lo planteado por Ez 47 y el agua que brota del templo.

En la tradición bíblica el cielo se identifica con la divinidad, evitando cronistas y profetas el empleo del nombre divino. El Cielo remplaza la expresión “Dios del Cielo”, una designación corriente en la época persa, 1Mac 2,21; 2Mac 2,21. La tierra se opone simbólicamente al cielo. Es símbolo de fecundidad y regeneración, produce las formas vivas.
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Aquí no es del templo, sino de la tierra y lo que germina de la tierra es semilla, es comida. Por esto, puedo afirmar que es una crítica a la teología sacerdotal, ya expresada en la referencia a los hijos de Coré. Se trata de trabajadores del templo pero, que no están de acuerdo con la teología sacerdotal, sino con la teología de la tierra, y de la justicia; así como los campesinos y campesinas en el contexto de Neh 5. Es bien interesante, que desde el inicio del Salmo hay un reconocimiento de que Dios ha sido bueno no con su pueblo, sino con “tu tierra”; para desde ahí suplicar porque exprese su bondad con “nuestra tierra”. La justicia no sale del templo, sale del cielo (v.12). Esto es bien importante. Entonces, puedo así pensar que estos elementos posibilitan el ecumenismo. No hay control del templo! 2

Del texto por dentro y sus conexiones
El v.2a inicia sin ningún aviso con un reconocimiento al actuar de Dios, “favorable has sido con tu tierra”. Esta forma de actuar de Dios es criticada por muchos profetas. Por ejemplo, Am 5,22; Os 8,13 y otros. Así mismo, la preocupación expresada en Sl 77,8 es dada respuesta en nuestro Salmo. Algo importante, como ya fue mencionado, en el inicio del Salmo la tierra está relacionada a territorio, diría a pueblo, mientras que en v.13 es más cultivo.

En los v3-4 – el salmista continúa diciendo a Dios lo que ya sabe, le lista todo lo que ha hecho. Llama mi atención, entre todas las acciones listadas, la frase “has cubierto todos sus pecados”, lo que está en sintonía con textos como Ex 32,12; Jos 7,26; Dt 13,18 y la negación de esta acción en 2Re 23,36.

En el v.5 el término que he traducido como irritación (enojo) es muy frecuente en textos relacionados con el Dt, Jeremías, entre ellos. Estos textos parecen servir de fondo de la petición que ahora hace el salmista. Los v.6-7 presentan un reclamo en forma de preguntas. Este método es común de algunos salmos de este grupo de Coré: Sl 74,1; 77,8-10; 79,5). Para Alonso Schökel (1996, 1108), el salmista se queja de estar regresando al día de la tragedia. En el v.7, la queja de si “prolongarás tu cólera” y “no volverás a darnos vida”, es un reclamo a lo prometido a Ezequiel, Ez 37, lo cual tiene paralelo en Sl 71,20 “me harás revivir alzándome de los abismos de la tierra”.

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Para Luis Alonso Schökel (1996, 1109), “el salmo arranca como súplica de un tiempo de desgracia y desilusión, se remonta al pasado como contraste y fuente de inspiración; Dios abre con su oráculo un futuro de esperanza”.

v.8 “Muestrános tu amor”, está en contraste con la cólera del v.7. Este amor, entendido como misericordia que Dios prometió para con su pueblo. Con esto, puede estar haciendo referencia a la alianza. El v.9- me deja la impresión, de que hay un control de las emociones, llegó la calma, por lo tanto hay tiempo para escuchar, “voy a escuchar de qué habla Dios”. El escuchar es clave para conocer o reafirmar conocimientos. Es el propio salmista que tiene esta actitud. El escuchar está en paralelo con eso que escucha: “justamente, Yavéh habla de paz”. El dabar de Dios aparece, similar en Gn 37,4, Dt 2,26; Gn 12. Ese dabar, lo interesante es que es una acción. Luego aparece la lealtad. Por eso, este dabar es para quienes son sus amigos (leales, fieles).

En v.10-14 aparece la reconciliación, a través del reconocimiento del dabar de Dios. Con ese dabar (que es lo mismo decir, con esa acción) la paz se construye; por lo tanto se asoma la justicia y la tierra puede germinar. Esto lo puedo leer en paralelo con el profeta Isaías cuando reconoce que por las acciones cometidas, Dios se da cuenta que no hay justicia y por eso se enoja (Is59, 11-15 y Is 32,16).

Relación con un Ecumenismo de gestos concretos–
Cuando se habla en ecumenismo pienso siempre en integración, vínculo, ser parte. El propio origen de la palabra lo indica, en la lengua griega. οικουµενε (oikouméne): Tierra entera habitada, lo que suele entenderse como la tierra común o la casa común. Por esto Leonardo Boff no duda en afirmar que es la única vía de integración espiritual de las naciones. ¿Estará el salmista apelando a integración y no ser expulsados, por los que retornaron? Es por eso, que lo que escuchan, “es que Dios habla de paz para su pueblo y para sus amigos devotos”.

Quiero destacar la preocupación que hay en el Salmo a ser tratado por igual. Si se conoce de la benevolencia de Dios, se confía y, me atrevería a decir, que se exige. Pero tiene que ser una benevolencia concreta: aquella que nace de lo concreto. Una benevolencia expresada con “tu tierra”, pues es la casa común. Donde debemos estar. Pero se trata no de cualquier estar, sino de un estar que tiene que ver con escuchar el dabar de Dios, siempre en el horizonte de la acción, la cual se traduce en “paz para su pueblo” y “para sus amigos (devotos, quien en él confían)”. Entonces, se trata de un ecumenismo que posibilita el estar también del pueblo y los amigos, que quieren la paz. Una paz en el horizonte siempre de la justicia y de la verdad.

Aquí entra el tema de la verdad – la verdad sólo puede dar cuenta de ella quién está conoce. Justamente, porque no somos Dios. Al decir de Humberto Maturana (2004), “el observador es la fuente de todo. Sin alguien que observe no hay nada. Es el fundamento del conocer…”. Es así, que en el texto, la verdad es descrita desde un horizonte, el horizonte de quien observa lo que brota o germina de la tierra, pero que además se da cuenta que no sería posible ese broto, sino hay amor (misericordia). La verdad no puede ser poseída, justamente porque su referencia es en base al conocer.

No se puede comprender el ecumenismo sino a través de la imbricación con el acontecer del otro. De esta forma, el Salmo nos presenta a los “cautivos que regresan” (v2) y quienes necesitan que Dios les muestre su amor, “muéstranos tu amor Yaveh” (v.8a). Como bien señala Humberto Maturana (1999, 21), “los seres humanos somos seres sociales: vivimos nuestro ser cotidiano en continua imbricación con el ser de otros. Al tiempo que somos también individuos”. Esto es fundamental para la comprensión de ecumenismo por la que opto, la conciencia de la casa común, con el cuidado a la casa común, en la línea de la Creación. Esos quienes necesitan ser tomados en cuenta y ser favorecidos, son también “tu pueblo”, y por eso tienen el coraje de cuestionar a Dios: ¿No volverás a darnos vida para que tu pueblo en ti se regocije? Leyéndolo desde una propuesta ecuménica, ellos también hacen parte de la “casa común”.

Visto así, el ecumenismo no es un fenómeno físico, es un fenómeno relacional. En este sentido, el ecumenismo como acción relacional tiene que ver con la ética del bien común. La ética que adquiere su forma desde la legitimidad del otro como un ser con el cual uno configura un mundo social. El ecumenismo surge del encuentro en un espacio de acciones y emociones comunes. Es por esta razón que no puede faltar el amor: “amor y verdad se han dado cita” (v.11), siempre en un ambiente del abrazo de la “paz” y de la “justicia”. Y es que hace falta el amor para que las personas que están reclamando ser tratadas con benevolencia puedan ser reconocidas como legítimas, en el sentido que expresa Humberto Maturana “el amor permite conducirse con el otro como legítimo otro” (Humberto Maturana, 1999). Y es que me lleva a pensar en el deseo de armonía que tienen las personas que cantan o reza este salmo. Al entender de Raimon Panikkar (2002), la paz es participación en la armonía del ritmo del ser: “la paz no significa ausencia de fuerza o de polaridades… No lleva consigo la homogeneización de todas las cosas, significa la participación en el ritmo constitutivo de la realidad, y la contribución armónica a ese mismo ritmo”.

La reflexión con este Salmo me ha permitido comprender que mientras tengamos teorías filosóficas que justifican racionalmente la apropiación de la verdad, y no reflexionemos sobre sus principios y fundamentos admitiendo que son creaciones nuestras y no visiones de la realidad no podrá brotar (germinar) un ecumenismo de gestos concretos. Mientras tengamos instituciones, grupos, organismos y no reflexiones sobre ellas, admitiendo que surgen desde nuestra experiencia espiritual y no como revelaciones de una verdad trascendente, habrá holocaustos, grandes o pequeños, porque nos aferraremos a la defensa de nuestras verdades ocultando nuestros deseos, y por lo tanto nuestra responsabilidad en nuestro hacer.

Para continuar la reflexión desde el hoy
¿Quiénes afirmamos un ecumenismo de gestos concretos? ¿Cuáles serían las entidades específicas que se distinguen en el proceso del convivir humano. En diferentes dominios de realidad. Estarían nuestras iglesias formando parte? ¿Por qué si? ¿Por qué no? ¿Qué preguntas hacer a partir de los DSSRR en América Latina y Caribe? ¿Qué cosas tenemos que escuchar para hacer emerger clave de transformación en relación a la temática de DSSRR en América Latina y Caribe?

Referentes Bibliográfico:

Humberto Maturana Romesín, Bernhard Pörksen, Del ser al hacer: los orígenes de la biología del conocer
Luisa Ludwig (traductora del Alemán), Santiago (Chile): Editora Comunicaciones Noreste, 2004.

_________________ Transformación en la convivencia, Santiago (Chile): Dolmen Ediciones, 1999 Gonzalo Flor serrano, Los Salmos: texto y comentarios, Madrid: La casa de la Biblia, 1994 Luis Alonso Schökel y Cecilia Carniti, Salmos II, Estella (Navarra): Editorial Verbo Divino, 1996. Raimon Panikkar, Paz e interculturalidad – una reflexión filosófica, Barcelona: Herder, 2002. Traducción a partir de: Biblia de Jerusalén, nueva edición totalmente revisada, 1975 I Canti di Sion – Traduzione interlineare del Salmi Ebraici, 1992

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