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Homenaje a Gerald A. Cohen, marxista analítico y filósofo de la igualdad Andrés de Francisco Rebelión En agosto de 2009 falleció Gerald A.

Cohen, emblema del marxismo analítico y figura principal del llamado Grupo de Septiembre, justamente conocido por el trabajo de revisión crítica del corpus doctrinal del marxismo que sus miembros -E. Olin Wright , Van Priks, J. Elster, J. Roemer o R. Brenner, por citar a los más destacados- ll evaron a cabo sobre todo a lo largo de la década de los años ochenta del pasado sigl o. Aunque recientemente se le ha tratado a Cohen con olímpica y desnortada injusti cia, creo que el pasado 5 de agosto la izquierda contemporánea perdió a una de sus m ejores y más honradas inteligencias. Con la brevedad que me impone este acto, este mi sincero homenaje quiere destacar tres cosas: la novedad de su aportación, su a cademicismo y la centralidad de la ética en el segundo Cohen.

1.- Novedad: El gran libro de Cohen, La teoría de la Historia de Karl Marx: una de fensa [1] aparece en 1978. Sólo un año antes había muerto Ernst Bloch, y Marcuse lo ha cía sólo un año después, en 1979. Adorno y Horkheimer habían fallecido años atrás, en el 69 y el 73 respectivamente. Por lo tanto, a finales pues de los 70, al tiempo que Coh en publica su gran libro sobre el materialismo histórico, abandonan este mundo los principales representantes de la gran corriente neohegeliana del marxismo occid ental, cuyo rasgo más destacado es el diálogo con Freud y el psicoanálisis. Nada que v er Cohen con esta corriente alemana del marxismo, como demuestra el hecho de que en su libro no haya una sola cita de Habermas, el principal seguidor coetáneo de la escuela de Frankfurt. Dos años después de la aparición de La teoría de la Historia de Karl Marx: una defensa, esto es, en 1980 muere Sartre y, con él, si se quiere, muere otra gran corriente d el marxismo, esta vez existencialista y humanista. Tampoco hay una sola referenc ia a Sartre en el libro de Cohen. Althusser muere en 1990 y, es verdad que Cohen reconoce una cierta deuda para co n el filósofo francés. Pero lo cierto es que poco tienen que ver uno y otro. Para le er El capital es un libro oscuro y en buena medida ininteligible mientras que el de Cohen es cristalino, analíticamente cristalino. Las pocas citas que hay en él de Althusser son críticas; y desde luego no hay en Cohen rastro de la célebre y falsa tesis althusseriana de la ruptura epistemológica. Tal vez la diferencia estribe en que Althusser, como él mismo terminó reconociendo, no se había leído El Capital, mientr as que Cohen hace exégesis fina de la obra de Marx. Es verdad que en Inglaterra había una importante tradición historiográfica marxista –des de Thompson a Hobsbawn, desde Christopher Hill a Hilton o Perry Anderson- y a to dos ellos cita y conoce, pero no deja de ser curioso que ignore la gran polémica e ntre Thompson y Althusser en la que terció P. Anderson. No. Cohen coge de aquí y de allí en la gran escuela historiográfica marxista británica, como también de economistas marxistas célebres –Dobb, Sweezy, Mandel, incluso Sraffa- pero Cohen ni es economist a ni es historiador. Su trabajo es eminentemente teórico, oficia de filósofo y aquí ca mina eminentemente solo, con su linterna analítica y su tesón. El libro de Cohen es pues una rara avis, novedoso e inesperado, sin concesiones a ninguna escuela previa del marxismo occidental, aplica las técnicas aprendidas e n Oxford de filosofía analítica y de lógica a la exégesis de una teoría de la historia que sin duda está en Marx: el materialismo histórico. Y tal vez por ello, por su frescu ra e independencia escolar y por su rigor analítico, hizo un libro fundamental en el sentido siguiente: quien quiera enterarse de verdad tanto en el plano sustant ivo como metodológico sobre la teoría marxiana de la historia, para comprarla o rech azarla, habrá de leer el libro de Cohen. Punto. Nadie antes había hecho un trabajo t an fino, exigente y erudito sobre el particular. No es poca cosa si además tenemos

y reconociendo que no es desde luego el activista que de he cho es Robert Brenner. de las estructuras y las acciones. sin duda. incisivas e influyentes. Es verdad que Cohe n. Ataca el corazón de la filosofía de Nozick. pero sus pocas aportaciones prácticas fueron lúcidas.Academicismo. [2] en el que. como un Thompson o un Perry Ande rson o un Miliband. 3. no sólo segur amente por sus logros políticos como. y lo hace en su propio terrero: la teoría de la “justa” apropiación y la interpretación de l célebre principio lockeano. cre o que no es menos cierto que de no haber sido por la Academia. Esta propuesta. Cohen da un giro hacia la filosofía política y la étic a. dedicado a la filosofía y a la docencia antes que a la acción y la agitación . huelga decirlo. a él se debe sin embargo uno de los textos políticamente más in fluyentes en los círculos de la izquierda europea de los últimos años.Etica. dirigiéndose al laborismo británi co. Así que.. A diferencia de otros muchos marxistas. y la lucha política. Por otro lado. Cohen se mantiene básicamente dentro de los seguros confines d e la Academia. tal vez sobre todo. ta mpoco se puede decir que sea inexistente o que carezca de importancia. como creo que la trad ición del pensamiento marxista debe ser preservada y discutida y renovada. la dinámica estructural del capitalismo. Esto es verdad. con el BIEN (Basic Income European Network) como uno de sus ejes organizativos . ha ido cuajan do hasta convertirse en la bandera de una suerte de movimiento político multipolar . amén de la pobreza. Fue también el marxismo analítico –de la mano de Van Parijs y Van der Veen-el que lanzó la brilla nte propuesta de una renta básica universal como medio para superar la alienación en el capitalismo. E. por su capacidad para re flexionar sobre la propia praxis y sacar sus consecuencias teóricas. Cohen parece vivir sine ira et studio una vida más contemplativa qu e activa. y parecía haberse olvidado de la histor ia. la izquierda socialista contemporánea descubriría fácilmente que sus señas de identidad siguen siendo las mismas de siempre. Pero ese comunismo era el comunismo dogmático impuesto por Stalin a los partid os comunistas de la época. pero ello en todo caso sólo desluce al propio Nozick. Por supuesto que Cohen reniega del estalinismo ya desde la sangrienta represión soviética de la revolución en Hungría en 1956. Pero eso no le c onvierte en un activista de la Nueva Izquierda. Todavía r ecuerdo el encogimiento de hombros de Cohen cuando una vez en Oxford le saqué el t . tiene una infancia y una juventud comunistas deudoras de la comunidad judía de clase obrera a la que pertenece su familia emigrada a Ca nadá.principalmente académicos. quiero romper aquí una lanza también en favor del marxismo académico y en favor del profesor Cohen. De serlo. 2. aunque tibia. la implicación política de este Grupo de Septiembre. todos sabemos que el marxismo siempre ha defendido la síntesis entre la teoría y la praxis. por la Academia e n su mejor versión como esta que representa Cohen. Volviendo a Cohen. Sin embargo. El mejor marx ismo ha pensado desde dentro de la acción política.en cuenta que el marxismo occidental andaba bastante extraviado desde la posgue rra en cuestiones “light” de estética y filosofía. el marxismo se habría perdido. Cohen no fue un hombre de acción. Olin W right dirige desde hace dos décadas el Proyecto de Utopías Reales. recordaba que la izquierda tenía que aprender una lección de la derecha: ser fie l a sí misma y a su propia tradición. las que se enraízan en los principios de la comunidad y la igualdad. o los nuevos movimientos sociales posmodernos. [3] Es cierto que Nozick nunca contestó a esta crítica d evastadora de Cohen. que nunca fueron marxistas o lo fueron muy minoritariamente. un impo rtante espacio para el debate del pensamiento alternativo contemporáneo. como él mismo ha contado. paladín del libertarismo reaccionario. que los partidos políticos que se dicen de izquierdas abandonaron el marxismo como así lo hizo el movimiento obrero en general y sus rep resentantes sindicales. Bien. que Marx se mofaba de los socialistas de cátedra y que la lucha políti ca revolucionaria del marxismo es cuando menos una tradición gloriosa. Ha ce mucho tiempo. en efecto. Cohen y el marxismo an alítico fueron -pensador y movimiento.. Tras el libro de 78. Me refiero a su “Vuelta a los principios socialistas”.

El juega con la oposición comunidad/mercado y parece que la libertad queda redu cida a libertad de mercado. y ahorro al lector el giro idiomático que lo acompañó. La ref lexión ético-normativa. Todo en Marx es crítica social que apunta a una socie dad mejor. b) Cohen. Al respecto. Al final de una vida dedicada al estudio y el pensamiento. Al respecto. es fácil cohonestar comunidad e igualdad. Cohen se mete de lleno en el debate angloameri cano sobre igualdad.ema.Una comunidad igualitaria. obse rvaré lo siguiente. libres para autorrealizarse plenamente y desarrollar su potencial creativo y su riqueza. y los que llegamos a conocerlo lo recordaremos con cariño. en ausencia de libertad. tanto en la teoría como en la práctica. puede ser una comunidad cerrada. [4] Más allá de sus i ncursiones críticas en otras teorías.. Yo creo que Cohen deja una obra seria. a una sociedad emancipada. 3. pero que todavía no sabemos cómo se organizaría una sociedad compleja sobre la base de la reciprocidad general. Nada pues debería impedir que una marxista indagu e en los principios de justicia y entre en el debate sobre teorías de la igualdad.Por otro lado. Marx luchó por una sociedad emancipada. es desde entonces el principal que hacer intelectual de Cohen hasta su muerte. Se le seguirá leyendo con prov echo. y aquí la libertad –la libertad en un sentido fuerte. 2. ya lo he dicho. propone su propia métrica y llega a reclamar un ethos del com promiso personal que. .extraña en Cohen el olvido de la liberta d. libres de la opresión y la privación. creo que a Marx no se le puede entender sin una postura ética previa y sin el pensamiento p uesto en la justicia social. Luego estudió a fondo la teo ría de la justicia de John Rawls. a) Hay todavía quien piensa que Marx despreciaba la ética en beneficio de una concep ción científico-positiva de política y de la historia. Marx también era un suj eto moral que se indignaba ante la dominación y la explotación. las motivaciones de los sujetos y los incentivos con los que se ve obligada a trabajar la teoría. asfixiante. Pero ello no qui ta para que el ideal comunitario siga siendo válido. rigurosa y honesta. a menudo vibrante y no pocas veces entrañable. Como todos nosotros. Cohen sabe y reconoce que sabemos cómo organizar una sociedad sobre la base del egoísmo generalizado y el mercado. tiene influencias cristianas. No creo q ue Marx tomara como modelos la Esparta de Licurgo o la Ginebra de Rousseau. Yo. y voy concluyendo. Pero ésta es la tarea y el sempiterno reto de de la izquierda moderna: lograr una comunidad de ciudadanos igualmente libres. 1. cuanto más se aleje del principio egoísta del intercambio de me rcado. En defin itiva. es armonizar los tres: l ibertad. que empieza en los años 80. La oposición es importante en el orden del valor.. y soñaba con una socie dad libre de miseria y alienación. considero que la libertad no puede ni debe reducirse a mera libertad de mercado y creo además que el marxismo se ubica en la gran tradición republicano-democrática del pensamiento oc cidental. como él mismo reconoce. lo que queda es la ob ra propia. de hombres y mujeres libres. dos cosas. ha defendido los valores de la comunidad y la igualdad como los valores propios de la izquierda. Lo q ue viene a decir Cohen es que un modelo de sociedad se acercará tanto más al ideal s ocialista cuanto más se regule por el principio de la reciprocidad no mercantil o. totalitaria. con el que lógicamente tenía mayor afinidad electiva e ideológica. y también aquí puso el dedo en una llaga del sistema rawlsiano: la inco mpatibilidad entre los principios de justicia. pues se retroalimentan mu tuamente. Sin embargo. Pero también viva.es central. Son valores sin duda fundamentales de “nuestra moral”. lo que es lo mismo. Lo difícil. igualdad y fraternidad. por el contrario.