Fundamentación formal de la ética versus fundamentación material de la ética.

En torno a la disputa entre Ética del Discurso y Ética de la liberación
Eduardo Ovidio Romero CONICET, UNRC, Fundación ICALA

Introducción En el presente trabajo se expondrá, en primer lugar, el principio material de la ética dusseliana, el método analéctico y el principio material de la política de la liberación, en tanto que propuesta de fundamentación material de la Ética normativa y de la política respectivamente. En segundo lugar se desarrollarán los puntos clave de la hermenéutica trascendental de Karl-Otto Apel. Este tipo particular de hermenéutica se inserta en el programa filosófico llevado adelante por el autor alemán y que se conoce como Pragmática Trascendental del Lenguaje. Por último, se reflexionará en torno a algunas tesis clave de la propuesta dusseliana desde el marco epistemológico desarrollado por Apel. 1. El principio material de la Ética de la Liberación dusseliana en tanto que criterio de verdad práctico Enrique Dussel desarrolla una fundamentación material de la ética filosóficonormativa, en consecuencia intenta mostrar la implantación límbica de un sistema evaluativo-afectivo que funcione como base material de fundamentación última de su propuesta filosófica denominada “Ética de la Liberación”. En este sentido, la falacia naturalista pierde relevancia para el autor latinoamericano, a saber: “Ahora necesitamos de un principio material estrictamente ético, de obligación o deber-ser que sirva de mediación entre el criterio descriptivo y su mediación crítica” (Dussel, 1998: 136). Es decir, lo que se busca es refuncionalizar el concepto de hombre para poder dar el paso del orden descriptivo al prescriptivo. (Dussel, 1998: 483-453) En primer lugar, Dussel explica que la responsabilidad sobre los actos del hombre es consecuencia no sólo de la conciencia, sino de la autoconciencia. En segundo lugar, el viviente humano -según expresión del propio autor- está constituido originariamente por cierta intersubjetividad que convierte al ser humano mismo en sujeto comunicativo, con lo cual surge la corresponsabilidad como consecuencia. En tercer lugar, el viviente humano es un sujeto que, desde su origen, participa en un mundo cultural.

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consiguientemente por respeto solidario al otro. En este sentido. Si esto es así. lo que Lévinas llama proximité. 2004: 321-335) La anterior exigencia surge de la razón ética pre2 . exigencias racionales. Dussel entenderá que “el encuentro con la víctima como el otro. “entre la seguridad del instinto y la pura arbitrariedad de una libertad sin límites. es el a priori de toda ética. El paso del juicio de hecho material al juicio normativo es producido por la razón práctico-material que explicita. la validez de ese reconocimiento debe ser anticipada por la solidaridad de quien oye. obligaciones. 1998: 139). la razón discursiva es un epifenómeno fundado en la razón ética pre-originaria (el por/para-el-otro de la razón práctica como fuente primera. El tipo de racionalidad que se establece en esta relación o encuentro es lo que el autor latinoamericano conceptualizará como razón ética pre-originaria. todo lo sintetizado en el párrafo anterior tiene relación con el modo humano de ser viviente. si se argumenta (momento práctico o teórico de la razón) es porque el otro es re-conocido como un sujeto ético autónomo. como el sujeto ético en el ‘re-conocimiento’ originario. (Dussel. La espontaneidad libre y autorreflexiva humana abre un inmenso horizonte a las decisiones no determinadas por el instinto. reproducción y desarrollo de la propia vida en tanto que sujeto individual humano. 2007: 125-128) La razón discursiva se funda en esta razón ética pre-originaria. 1998: 138). Por esto mismo es que todo enunciado descriptivo de momentos constitutivos del ser viviente humano como humano incluye siempre y necesariamente cierta autorreflexión que involucra un deber-ser. con el modo de la producción. La obligación es la “autolegislación responsable que la voluntad (del ‘ello’ a través del ‘yo’) impera sobre el sujeto (el ‘sí mismo’) desde la responsabilidad de vivir” (Dussel. ya que no se cuenta en la comunidad vigentehegemónica con estructuras de validación posibles de tal interpelación (la víctima como exterioridad). pero. es decir. se deben aportar razones para llegar a un acuerdo y evitar el uso de la violencia -lo irracional-. las cuales tienen como parámetro material la frontera que divide la vida de la muerte” (Dussel. 1998: 137). la ética enmarca una conducta regulada por deberes. cara-a-cara” (Dussel. si se observa con cuidado. es decir. en la autorreflexión material y cultural la obligación ética. según se ha expuesto. (Romero. no es únicamente formal-procedimental) es reconocer al otro que me interpela como simétrico-igual. anterior a todo argumento y a toda comunicación): “Aún las ‘pretensiones de validez’ de la comunicación se fundan en la ‘razón ética pre-originaria’ pre-discursiva” (Dussel. 1998: 139). En síntesis: lo éticamente correcto-bueno (ya que la instancia de fundamentación.Ahora bien.

abre en el espacio “del-Otro-afectado-excluido”. Lo que acontece es que las ‘condiciones de la objetividad de un conocimiento posible’ se originan en la praxis” (Dussel. por esta entenderá un tipo especial de dialéctica positiva.1 El método de la Ética de la Liberación dusseliana: la analéctica Dussel define su método como analéctica. De aquí se concluye que el hecho-objeto percibido por numerosos sujetos cognoscentes 3 . 1998: 446). La objetividad del objeto (su noematicidad) se da primero en la vida cotidiana. a la vez. (Dussel. y 2) a la forma que ha adquirido la materia en la práctica histórica colectiva que la ha hecho (a la materia) objeto para un sujeto. tal como aparecen a los individuos anteriormente a toda interpretación subjetiva. en el modelo dusseliano. precientífica. La “Razón ético-preoriginaria” abre. En tal sentido. el “espacio-posibilidad” de la “acción comunicativa”. 2007: 551-558) 1. constituida desde el anotado interés práctico. tras la toma de conciencia luchan en solidaridad por la participación plena en la “futura” comunidad de comunicación anticipada en la comunidad de las mismas víctimas. desde la capacidad originante de establecer el encuentro con el Otro. Lo que hasta aquí se ha establecido es la noematicidad del objeto como centro del problema fenomenológico y. al comentar a Marcuse sostiene: “Los objetos del pensamiento y la percepción. En tal sentido observa: “Con Husserl sabemos que el ‘problema fenomenológico de la relación de la conciencia con una objetividad posee ante todo un momento noemático’. la constitución de este mismo objeto desde un horizonte práctico. que la ocultan aun para la comunicación (por desconocida). 1998: 447). Dussel. El aspecto histórico no puede eliminarse nunca tan radicalmente que solo permanezca el soporte físico absoluto” (Dussel.originaria. que precede a la comprensión ontológica del ser-en-el-mundo heideggeriano y a la razón discursiva apeliana. de la “argumentación”. tienen en común ciertas cualidades primarias que pertenecen a estos dos sostenes de la realidad: 1) la estructura física (natural) de la materia. y en mayor medida como límite extremo ético de exterioridad. Los oprimidos-excluidos. Los dos soportes de la objetividad (físico e histórico) están interrelacionados de tal modo que no pueden ser aislados uno del otro. La Respnsabilidad/Solidaridad de subvertir las estructuras que dominan a la víctima. como anterioridad. para la argumentación (por no poder participar) es lo originario originante de la acción ética al entender de Dussel.

según el cual existe cierta exterioridad inevitable a toda comunidad de comunicación real. esto es. abre un tipo nuevo de horizonte a hechos u objetos ahora por primera vez observables desde dicho interés. la ‘novedad’ del hecho es ahora crítica. donde ya siempre se está gestando el 4 . a ella se opone críticamente otra comunidad. es necesario considerar el principio de exclusión dusseliano. 1998: 448).como superadora de la dialéctica negativa de la primera escuela de Frankfurt. con Marcuse se ha visto que este objeto es distinto para cada conciencia de acuerdo al contexto práctico-vital en el cual se inserta. Esta última. Dussel propone al método analéctico -dialéctica positiva. cualquier apreciación que surja desde esta exterioridad será distinta y novedosa respecto del modo de ver de la totalidad hegemónica. etcétera. intenta superar las orientaciones de la vanguardia marxista. Por lo anterior. En este contexto Dussel sostiene: “… han tomado conciencia de su negatividad y han comenzado a formular una utopía futura posible. como lo hace Dussel. Su respuesta es clara: desde el monologismo ideológico (neomarxista-freudiano entre otros) de un intelectual que ve y diserta. En segundo lugar. pero. en la inmanencia de la historia. por esto mismo. se ha identificado la noematicidad como uno de los problemas fenomenológicos más relevantes. la de las víctimas-excluidas. En primer lugar. posee ya siempre otro modo de ver. si el sistema-mundo capitalista es tomado. por encontrarse excluida en la exterioridad del sistema-mundo actual. “comunidad de víctimas”. de este modo. a su vez. La propuesta dusseliana. y a partir de Husserl. sino liberador” (Dussel. en tanto cree reconocer un afuera (“vacío”.podría ser idéntico -esto es inverificable-. no sólo emancipatorio. dadas las situaciones materiales que sustentan la crítica. pero el sentido que ha adquirido en las prácticas históricas intersubjetivas puede ser diverso. La dialéctica negativa puede definirse como el intento de dialectizar. como una totalidad cerrada sobre sí misma -central y dominante-. negar la negatividad del sistema vigente en orden a la emancipación. En consecuencia. Pero el problema que detecta Dussel es el desde dónde se da esta negación de la negatividad. posibilidad y efectividad para. como proyecto de liberación. que el interés que tiende a la utopía. por el contrario. “exterioridad”. este lugar ha adquirido diversas nominaciones de acuerdo al bagaje teorético del intelectual que aborde el asunto). posee un valor antihegemónico. De acuerdo con este análisis teórico de la filosofía dusseliana se inaugura la posibilidad de presentar a toda comunidad de excluidos (víctimas dentro de la nomenclatura utilizada por el filósofo latinoamericano) como lugar de la crítica novedosa que.

antes negado/negadas. aquello que se enuncia. En tal sentido. (Dussel. es subsumida en una más compleja e institucionalizada pretensión política de justicia. la pretensión de bondad del acto ético (Dussel. en tanto que el intelectual afirma al otro y anticipa la validez de sus interpelaciones. solidario parcial. Es en este nivel en donde necesariamente se operaría la subsunción de los principios éticos en principios políticos. En este punto es que Dussel redefine el problema de la aplicación de las éticas de principios.determina el ámbito semántico del cual se trata en un campo 5 . De este modo. 1. etcétera. el cual. por un lado podría denominarse nivel empírico-contingente al constituido por una agenda específica. 2009: 374) “Cuando en el campo político se subsume la pretensión de bondad universal. similar a lo que para la Ética del discurso será la pretensión de corrección. En tal sentido.2 El principio material de la Política de la Liberación Dussel entiende que lo político se constituye como un campo pragmático-semántico con reglas propias que permiten distinguirlo de otros campos semánticos. y un contenido performativo. por ejemplo: el de la guerra. por un proceso dialéctico positivo. Por otro lado. En este contexto Dussel retoma del giro pragmático de la filosofía contemporánea la noción de acto de habla en tanto que acción locutiva-ilocutiva que tiene un contenido proposicional.contradiscurso crítico que el intelectual frankfurtiano buscaba con el análisis freudomarxista. 2009: 516). ética. un conjunto de instituciones que delimitan el ámbito de acción del campo en cuestión. Hasta aquí la exposición del método de la Filosofía de la Liberación dusseliana en tanto que analéctica a favor del otro excluidovíctima de la comunidad real de comunicación. depende de la propuesta ética de la cual se trate. la mera pretensión de bondad se transforma analógicamente en una pretensión política de justicia” (Dussel. existiría un nivel ideal-necesario que funcionaría como condición ontológica de posibilidad (Dussel. se llega al otro. solamente se reconstruirá la subsunción del principio material de la ética en el principio material de la política. 2009b: 214) del propio campo político. dentro del horizonte del campo político. A continuación. y a los fines del presente estudio. desde la exterioridad interpela mostrando. una jerga. la “no-verdad” del sistema. 1998: 235-280). Es decir. abstracta. el campo de lo político posee una doble determinación. los principios éticos -o el principio ético. donde se despliega el poder político. en la “verdad”. aquello que se pretende en la enunciación.

subsumida al campo económico del sistema capitalista-burgués adquiere. de forma muy sintética. reproducir y desarrollar la vida de todos los miembros de la comunidad política!’ ” (Dussel. El que así se comporta habrá ultrapasado la normatividad del campo de lo político para ingresar en otro campo. en el campo político determina los contenidos y da orientación al discurso de la comunidad política. por ejemplo. Todo acto concreto se ejerce subsumiendo un principio ético en una acción cumplida en un momento intersubjetivo de un campo determinado” (Dussel. como indicaba Max Scheler con respecto a los valores. De este modo pretendo haber mostrado. Nadie puede cumplir un acto ético en sí. 2009: 438). dentro de ciertas reglas que no abordaremos aquí. la siguiente determinación: “No robarás el salario al obrero en la empresa capitalista”. En este sentido Dussel observa que. ya que. el cual es explicitado por el autor latinoamericano como “fraternidad”. Es decir. es subsumido en el principio material de la política. a saber la exigencia de producir.respecto a la alteridad del otro que es un antagonista y no un enemigo total-. según Dussel. en tanto que fraternidad . en donde al enemigo no se lo define como antagonista sino como enemigo total y por tanto. Lo cual es lo mismo que afirmar que los principios prácticos de los campos específicos y concretos subsumen a los principios éticos. En este sentido es que. al mismo tiempo que marca las fronteras de lo posible / imposible a nivel político. la prohibición general de “No robar”. según Dussel. un mero acto de justicia en cuanto tal. por ello. que en un nivel ético no tiene más contenido. con reglas diferenciadas y propias. 1998: 420) y que por lo tanto fundamenta la ética. “Los principios éticos no pueden regular a una acción supuestamente ética en cuanto tal. el principio material de la vida. 2009b: 210) 6 . una acción puramente ética que encarnara un valor en abstracto no tiene realidad alguna. reproducir y desarrollar la vida humana que. por ejemplo. el modo como ocurre la subsunción de un principio ético al campo práctico de la política dentro de la propuesta dusseliana y cómo “el principio material es el soporte normativo de la potentia” (Dussel. no se cumple con la exigencia deóntica que ontológicamente sostiene a este campo práctico en cuestión. por ejemplo: el campo de la guerra. funda incluso a las pretensiones performativas del logos (Dussel. 2009b: 198). el principio material de la ética. Del mismo modo.práctico particular. en uno de sus aspectos: ‘¡No matarás al antagonista político!’ […] Positivamente ese principio se enunciaría resumidamente: ‘¡Debemos producir. no es político el matar al antagonista y. es posible eliminarlo. Este principio “negativamente formulado […] podría enunciarse.

ciertos signos expresivos cualitativos o “semejanzas” (icons) de su ser (Sosein). 1985. En el encuentro de un sujeto -ya siempre constituido a posteriori de múltiples procesos de socialización llevados adelante en diversos juegos de lenguajecon un objeto. esto le permite a Peirce. Estos conceptos son: (1) Cualidad o expresión de la naturaleza particular de las cosas por medio de la semejanza icónica de los feelings. En este sentido Apel interpreta que para Peirce el conocimiento no consiste en ser afectado por la cosa-en-si. como función mediada por signos. los hechos nos dan indicios de su propia existencia y dejan tras de si. en la inferencia hipotética (la concepción de algo como algo). llevar a cabo la deducción metafísica y trascendental de sus categorías fundamentales. Consideraciones generales en torno a la recepción de la noción de terceridad peirceana en la obra de Karl-Otto Apel. 1985. que no es posible reducir a una relación diádica . ni en la intuición de ciertos datos. son reducidos a la unidad de una proposición consistente sobre el hecho exterior a través del descubrimiento de un predicado bajo la forma de un símbolo interpretativo (interpretant). como en el caso de las relaciones observables en el mundo de los objetos” (Apel.2. basada en la idea de una inferencia hipotética. Desde la perspectiva de Apel uno de los grandes descubrimientos que hay que asignarle a Peirce es el descubrimiento de la dimensión pragmática de la función sígnica (Zeichen-Funktion). (Apel. según Apel. sino en la mediación de una opinión consistente sobre lo real. signos que. (Apel. (2) Relación o confrontación real del sujeto con los objetos existentes o brute facts -que en el lenguaje encuentra su equivalencia en los llamados índices-. Esto es: “El punto central del descubrimiento consiste en tomar conciencia de que el conocimiento. (3) Representación de los hechos reales como mediación de la indicación de existencia y de las expresiones icónicas cualitativas de la -posible. constituye una relación triádica. Tomo II: 178).naturaleza particular de las cosas en 7 . 1997: 45) Esta transformación semiótica del concepto moderno del conocimiento. Tomo I: 133-160) Esta consiste en sacara a la luz -por medio de la abstracción. supone en cierta medida el paso de un concepto de conocimiento en tanto que medio para a un concepto del mismo en tanto que medio que. en la confusa variedad de los estados sensitivos que tal encuentro provoca.aquellos tres conceptos elementales contenidos en la función del conocimiento como representación sígnica y que son imprescindibles para alcanzar una síntesis de la diversidad de los datos sensoriales en la unidad de una opinión consistente. es decir: en la representación de los hechos exteriores.

la relación diádica de la confrontación entre sujeto y objeto como ilustración de la categoría formal de Segundidad y la relación triádica de la representación (la designación de algo como algo para una conciencia interpretativa) como ilustración de la Terceridad. está ya interpretada. sólo la consideración simultánea de estas tres categorías fundamentales puede garantizar un sistema filosófico. anteriormente. por otra parte.1 En torno a la noción de evidencia. según la deducción semiótica de las ilustraciones para las tres categorías.no puede haber categorías más fundamentales. Más adelante. Es decir.una hipótesis. (Peirce. pues es ahí donde las evidencias pretendidamente “subjetivas” pueden alcanzar validez intersubjetiva. esto es. (Apel. y tras haber formulado la deducción lógica de las categorías en términos de la lógica de relaciones.como ilustración de la categoría formal de Primeridad. Tal interpretación es necesariamente pública 8 . Según la lógica de las relaciones de Peirce -al igual que. por ejemplo la noción de evidencia. Smilg Vidal. en las reglas intersubjetivas de la argumentación . o mejor. en las posibles evidencias de conciencia de los sujetos individuales. 1998: 49-51) En esta urdimbre las evidencias son los puntos de referencia comúnmente aceptados como válidos que poseen todos los participantes en ese juego lingüístico o forma de vida. en una inferencia abductiva que tiene por resultado la formación simbólico-predicativa de una síntesis de algo como algo. Por otro lado. Peirce concibió la cualidad -en sí misma carente de relaciones. De esta concepción de evidencia se deriva también la insuficiencia del modelo lógico-deductivo de fundamentación de proposiciones a partir de proposiciones. etcétera completo desde un punto de vista arquitectónico y fenomenológico. 1965. se encontraría siempre ya entretejida con el uso lingüístico y la praxis de los sujetos. mientras que cualquier intento de eliminar alguna de estas categorías básicas terminará incurriendo en una reductive fallacy. no es posible hablar de “recurso a la evidencia” si no se presupone el lenguaje en el que esa evidencia se interpreta. Toda fundamentación debe apoyarse simultáneamente y como mínimo en dos elementos: por una parte. puesto que cualquier otro concepto elemental podrá remitirse siempre a alguna de estas tres categorías. pero. uso lingüístico y praxis vital. Consideraciones desde la Hermenéutica trascendental apeliana Según lo desarrollado en el punto anterior. Lo anterior formaría una “urdimbre” (Verwobenheit) constitutiva entre conocimiento. 2000) 2. psicológico.

en un proceso lingüístico interpersonal de acuerdo intersubjetivo. en principio. cada hombre que a través del proceso de socialización ha adquirido ‘competencia comunicativa’ junto con el aprendizaje del lenguaje. En este contexto. (sea en el sentido de una intuición empírica o en el de una intuición categorial) no puede ser equiparada. cuando los demás seres humanos participantes en ese juego lingüístico coinciden libre y racionalmente. en palabras de Apel: “En cierto modo. 1998: 112) 9 . debe poder estar ya en la verdad y asegurar también este hecho mediante ‘reflexión trascendental’ ” (Apel. sin participar ya. sólo puede considerarse como verdadera cuando es resultado de un consenso. la evidencia -por ejemplo de la alteridad del otro-. (Apel. un juego lingüístico. junto con la ‘producción intencional’. Por tanto. 1985. En segundo lugar. Tomo I: 56). En primer lugar es posible observar con Apel que la cuestión de la validez intersubjetiva del conocimiento no puede responderse por recurso a la evidencia de las conciencias individuales. En el proceso de socialización y junto con la adquisición del lenguaje se adquiere también la capacidad de participar en el juego lingüístico trascendental. la formación del consenso no puede ser pensada sin poner en juego el recurso a la evidencia del conocimiento como elemento de enlace entre los acuerdos a los que llegan o pueden llegar los participantes en una comunidad de comunicación determinada y el acuerdo básico en el que ya están por el hecho de compartir un lenguaje. según la conocida tesis de Wittgenstein. sino que solo puede responderse mediante la formación de un consenso en la comunidad de interpretación. esto es. 1985. a la validez intersubjetiva de argumentos” (Apel. siempre están insertos en un entramado de relaciones sociales. que puede identificarse indicando el yo. es decir. Tomo I: 57). lenguaje. cada ‘adulto’. “No se puede lograr una consistencia cognoscitiva sobre algo en tanto que algo. para mi la ‘evidencia’ sólo puede considerarse como ‘verdad’ en el marco del consenso interpersonal” (Apel. o sobre sí mismo como persona. la imposibilidad de un lenguaje estrictamente privado. “La evidencia de conciencia para mí. 2002: 187). Karl-Otto Apel parte del hecho (Faktum) que los seres humanos pertenecen “ya siempre” a una comunidad real de comunicación. interpretación y valoración del mundo (urdimbre lenguaje-forma de vida). Por lo anterior es posible sostener que la transformación de la noción de evidencia que realiza Apel consiste básicamente en la lingüístización de la misma.dada.

1998: 111-137) En tal sentido. me permito transcribir una cita algo extensa de Apel que. sería la nota distintiva a nivel moral-universalista: “El sustento último de la autonomía comunicativa no es monológico sino intersubjetivo: reside en la autoridad del consenso y de las mejores razones. al modo de principios constitutivos para ellas” (Smilg Vidal. Por último.Existen ciertos presupuestos de los cuales no es posible dudar con sentido y que realizan la función de “paradigma” del juego de lenguaje correspondiente. Por otro lado. no es posible hablar de evidencia sin presuponer el lenguaje en el que esa evidencia está ya siempre configurada. (Apel. engloba gran parte de lo desarrollado hasta el momento. Por un lado. Este consistiría en pensar la lingüistización de la evidencia como una especie de momento segundo derivado de un momento primero en el cual se produce la evidencia de conciencia y sólo después ocurre la impregnación lingüística. esto es. “en realidad. 2008: 27). la única evidencia pragmático-trascendentalmente fundada de modo último es la de la irrebasabilidad de la situación de argumentación como condición de posibilidad de la validez intersubjetiva. he llegado a la siguiente convicción escéptica: la orientación primaria de la ética hacia una interacción con los otros no mediada por instituciones (…) dicha orientación. modelada por la tradición judeocristiana y en su secularización filosófica como filosofía dialógica del encuentro con el ‘tu’. la función pragmático-trascendental viene determinada por el hecho que la evidencia así concebida es la condición de posibilidad de la duda y de la crítica coherente e intersubjetivamente válida. 2002: 91-132) Por el contrario. esto es de un falibilismo fundado o limitado. a mi parecer. según la ha definido Michelini. (Apel. a saber: “Sobre todo a partir de mi polémica con la ‘Ética de la Liberación’ de Enrique Dussel. forman parte de esas mismas evidencias. y se pone de manifiesto en el discurso práctico. las reglas de uso lingüístico que pueden conferir verdad y validez universales a las evidencias y que las hacen también comunicables. En este contexto la autonomía comunicativa. La distinción entre “evidencia de conciencia” y la concepción que propone Apel puede prestarse a cierto equívoco. y a modo de cierre de este punto. más bien podría dificultar la pretendida aplicabilidad concreta de la ética (…) La acción normal en el mundo de la vida esta mediada ya siempre por instituciones. en el examen crítico realizado entre todos los afectados de las pretensiones de validez de aquellas normas que intentan alcanzar vincularidad pública e intersubjetiva” (Michelini. ante todo por la pertenencia a 10 . orientada esencialmente por la ética del encuentro con el ‘otro’ de Lévinas. 2000: 127).

Consideraciones finales En primer lugar. la tesis que propone que nuestro entendimiento del otro está condicionado. Las distintas totalidades del ser. no puede. (Apel. por principio. ser radicalmente heterogéneo como propone Dussel. por otro lado. Si esta heterogeneidad fuera radical no nos sería ni siquiera posible formularla en un lenguaje articulado con sentido -o. por un lado. por principio. se entiende que la Ética del Discurso presuponga que es posible. ético. 3. como Dussel las concibe. como se mostrará más adelante. dado que es posible articular lingüísticamente y con sentido la heterogeneidad descripta y supuesta en el método analéctico dusseliano. en el presente contexto. Dussel. concebida más tarde por el mismo Heidegger. 2005: 258). 1988: 69-102) Bajo estas correcciones. el espacio. por la comprensión del mundo de la propia forma de vida y tradición cultural. En tal sentido. sino que se encuentran en permanente diálogo y con límites difusos con diversos horizontes culturales. que representantes de intereses encontrados -individuos y grupos. esto es. que a pesar de todas las dificultades se dan discursos de acuerdo entre personas que pertenecen a diferentes clases y formas de vida socio-culturales. pero está de antemano en oposición a una cierta sobredramatización de la idea de totalidades del ser que se cierran hacia el exterior” (Apel. en una medida empíricamente esencial. y hasta necesarios. y la ética trascendental en tanto que metafísica trans-ontológica del Alter. en tanto que diversos mundos de la vida. En este sentido Enrique Dussel puede presuponer el concepto de mundo de la “ontología fundamental” y también el de la historicidad del ser. 2004: 206). Pero es difícil seguir la especulación histórico-filosófica de Dussel sobre la relación de una ontología histórico-hermenéutica o limitada por la forma de vida. En tal sentido Apel observa: “Esta presuposición principal vale con un límite previsto a priori. alterativo. etc. se suscitan algunos motivos posibles. en el nivel de los postulados que de manera simplificada forman la parte A de fundamentación de la Ética del Discurso. es posible desde la Ética del Discurso seguir. político. para discutir las tesis dusselianas.comunidades sociales de los participantes en la interacción y por las normas y responsabilidades específicamente profesionales” (Apel. dicho de otro modo. 11 .se comuniquen en discursos no estratégicos y lleguen a un consenso ético. no están cerradas. esta no puede ser radical-. Es decir.

El otro es. 2005: 249-267) O. en alguna medida.En este punto es necesario hacer notar que la oposición señalada por Apel entre la filosofía occidental orientada por Grecia. 2007: 10-16) 12 . en la Ética de la Liberación dusseliana. orden del deber-ser. por principio la identidad de la razón en el otro y en nosotros. en la reconstrucción de las condiciones de posibilidad del acuerdo válido es posible mostrar la suposición del punto de vista del otro como elemento de validación de una pretensión de validez en pugna y por lo tanto la exigencia moral de preservarlo que de ahí se deduce so pena de incurrir en autocontradicción performativa. Dussel. reproducción y desarrollo de la vida humana que adquiera la forma de fraternidad política no necesita de una base pulsional-instintual (Dussel. también. 1998: 91-142) para ser sostenido. si no acordamos con Apel que podemos presuponer. y particularmente los juicios de valor inherentes en el sentido de una moral sustancial pueden ser cuestionados radicalmente por la interpelación del otro en el discurso y esto sucede ciertamente al intentar llegar a una comprensión de diferentes formas de vida socio-culturales. orden del ser. con sentido. determinado históricamente. al menos al parecer del autor del presente trabajo. para regresar al problema de la hermenéutica trascendental. 2005: 260) Desde esta perspectiva es posible entender que la comprensión del ser en el sentido de un mundo de la vida. (Apel. aunque esto nunca se pueda saldar empíricamente. Quiero remarcar aquí la complejidad de tornar una pulsión. la cual elabora el problema de la subjetividad como una dialéctica de la identidad y la filosofía semítica vista como una analéctica que trasciende toda dialéctica de la identidad. (Habermas.de otra constitución del sentido del mundo. la concepción de analogía del otro que Dussel supone ad intra en el método analéctico? (Apel. Pero es posible preguntarse con Apel: ¿esto puede significar que la comprensión del ser del otro sea tan diferente de la mía que rebase toda identidad imaginable de una “totalidad”?. el sujeto -al menos como representante. 2009: 94-96) Finalmente considero que la postulación de un principio material de la política en tanto que exigencia de producción. por las condiciones de posibilidad del entendimiento válido -pregunta a la cual Dussel no renuncia-. Dussel. en un principio normativo. épocas y culturas está irresuelta. en el sentido de la analogía del ser de diversas personas. ¿esto no contradice. queda claro que no resulta posible preguntar. En todo caso. (Dussel.

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