You are on page 1of 7

YO Y PERSONA.

EL PROBLEMA DEL SUJETO EN WITTGENSTEIN JORGE VICENTE ARREGUI La continuidad de Wittegnestein respecto del tratamiento del yo 1) Hay un sujeto o yo; 2) Este yo filosófico o metafísico no es experimentado como objeto. Sin embargo experimenta otros objetos, y es una condición para tal experiencia; 3) El yo filosófico no es experimentado ni con el cuerpo ni con el alma cartesiana; 4) El yo filosófico es permanente en su naturaleza; 5) Puede decirse que es mental o inmaterial, si con ello quiere decirse simplemente que no puede ser descrito como un cuerpo o acción corporal. Para Kripke el pronombre de primera persona no es asimilable ni a un nombre ni a una descripción definida referente a una persona particular, ni a ninguna otra entidad. Dicho brevemente: «yo» no es el nombre de ninguna persona ni de ningún objeto. Es decir, no hay tal cosa como «el yo». Si en el Tractatus se llega a la concepción del yo como límite del mundo, en las Investigaciones, ese carácter especial del yo, como algo que no puede ser identificado con ninguna entidad entresacada de otras entidades, sobrevive. 1. El sujeto metafísico del Tractatus En el pensamiento inicial5 de WITTGENSTEIN confluyen dos tradiciones muy heterogéneas: la filosofía de SCHOPENHAUER y el análisis lógico del lenguaje. La preocupación del Tractatus es fundamentalmente una preocupación ética. Todo el Tractatus se dirige, pues, a la cuestión de lo místico. Por tanto, no se trata de que el sujeto metafísico quede relegado al ámbito de lo místico, sino más bien se trata de desarrollar un análisis lógico del lenguaje, de la racionalidad, que muestre que el verdadero sujeto se inscribe en ese ámbito. Este planteamiento encaja muy bien con el programa anti-psicologista trazado por FREGE. El sujeto filosóficamente relevante no es el sujeto psicológico, el sujeto empírico. El sujeto empírico, el sujeto psicológico, no es más que un hecho entre los hechos7, y por tanto, no puede fundar la significatividad del lenguaje. El sujeto psicológico, en cuanto que es un hecho, no tiene relevancia lógica especial. De ese yo empírico trata una ciencia natural, sin especial relevancia filosófica que es la psicología (cfr. T, 4.1121). Pero la significatividad del lenguaje no es una mera cuestión psicológica. La moralidad, para WITTGENSTEIN, está absolutamente desvinculada de lo que pasa. Se trata, pues, de mostrar que el verdadero sujeto, el sujeto filosóficamente relevante, no es el sujeto empírico, el sujeto psicológico, el sujeto del que hablamos en el lenguaje. El yo que aparece en el lenguaje no es el verdadero sujeto, porque es fáctico, y por tanto, compuesto. a) Sujeto y lenguaje El sujeto aparece en el lenguaje en primer lugar en las frases del tipo «A dice p», «A cree que p», etc. En el párrafo siguiente concluye que ese análisis muestra que no existe un alma, o un sujeto tal y como es establecido por la psicología, porque un sujeto compuesto, un alma compuesta, no es ya un alma (Cfr. T, 5.5421). El pensamiento (Der Gedanke) es una pintura lógica de los hechos (T, 3). Como el presunto sujeto lingüístico es compuesto, no es un verdadero sujeto. La supresión del sujeto empírico abre paso a la consideración del sujeto transcendental, que no es ya parte del mundo, sino su límite. «El yo filosófico no es el hombre, ni el cuerpo humano, ni tampoco el alma humana de la cual trata la psicología, sino el sujeto metafísico, el límite, no una parte del mundo» (T, 5.641). ¿Cuál es la naturaleza de ese sujeto metafísico que aparece tras la disolución del empírico y que es caracterizado como límite del mundo? No se puede explicar la mente como el sujeto que juzga en «A juzga que p» porque de ese modo sólo llegaríamos a un complejo, y una mente compleja no es ya una mente H. Lo único que WITTGENSTEIN dice es que el sujeto que aquí aparece es complejo, y que un sujeto complejo no es ya un sujeto. b) La proyección Yo no es un objeto, y desde luego, el yo nunca comparece en lo experimentado (cfr. T, 5.631). No hay, ni puede haber, experiencia de tal cosa como un yo. Por eso, puede decir WITTGENSTEIN que el sujeto representante no existe. En la descripción del mundo tal como yo lo encuentro, el sujeto no comparece de ningún modo (cfr. T, 5.631). El sujeto del lenguaje

ni el sujeto del pensamiento en lo pensado. es mi lenguaje? Un camino. y uno objetivo separado de él. no es una cuestión psicológica. el yo del solipsismo. sólo que no puede decirse.62 plantea ya nítidamente la cuestión del solipsismo: «lo que el solipsismo significa es totalmente correcto. «Yo soy mi mundo» (T. La respuesta del Tractatus es la doctrina de la proyección.61 precisa: «La lógica llena el mundo. en consecuencia. «yo» no se refiere a ningún objeto22. El significado. es la doctrina de la proyección. y en consecuencia. Que el mundo es mi mundo. T. 3. sino la voluntad trascendental. «yo» no es un nombre. 89). El yo del solipsismo no es el yo empírico. La voluntad — hay en este punto una clara resonancia schopenhaueriana— se constituye en condición de posibilidad del lenguaje y del mundo. . Esta es la clave del solipsismo wittgensteniano: el yo se reduce a un punto inextenso y queda la realidad coordinada con él. c) El solipsismo WITTGENSTEIN introduce el tema del solipsismo en el parágrafo 5. Por ello. «El yo del solipsismo se reduce a un punto inextenso y queda la realidad coordinada con él» (T. Y en 5. y los límites del mundo son también sus límites». sino por la voluntad pura de un extramundano y solipsista yo metafísico. T. el sujeto metafísico es fundamentalmente el sujeto de la voluntad. Y. el único lenguaje que yo entiendo. no es el nombre de una persona. T. Desde este punto de vista. WITTGENSTEIN afirma explícitamente que lo que el solipsismo significa es totalmente correcto. NB. pero que no puede decirse. Para que el signo proposicional figure. El solipsismo no puede decirse porque el yo no es un objeto ni un hecho. 5.63). 5. 82 y 85). Ni la proyección es un proceso psicológico.22). 5. pero tampoco es un proceso psicológico. en la medida en que el yo no es un objeto no cabe dividir el universo en un ámbito subjetivo dependiente del yo. Ahí sólo podría encontrarse un sujeto empírico.621).64. sino mostrarse. es el límite del mundo. el sujeto transcendental. pp. se muestra en que los límites del lenguaje (el único lenguaje que yo entiendo) significan los límites de mi mundo». La consideración de la proyección puede permitir acceder de algún modo al sujeto transcendental.62). 5. La proyección. condición de posibilidad del lenguaje y el mundo. ideas o imágenes. para entender por qué un lenguaje es mi lenguaje. ya esbozado. ni comparece nunca en la experiencia. Ahora bien. Pero esto en absoluto significa que el yo metafísico sea mundano. y la significatividad. y mi mundo y el mundo son indiscernibles. p. sino que se muestra a sí mismo (cfr. en última instancia. El significado no es conferido por procesos mentales. En 5.21) y b) que en la proposición el nombre represente al objeto (cfr. no el empírico. «Toda experiencia es mundo y no necesita sujeto» (NB. la correlación es establecida por la voluntad. en el pensamiento de WITTGENSTEIN hay un claro desplazamiento del sujeto transcendental desde el yo pensante a la voluntad. La correlación no es una cuestión psicológica sino lógica. El sentido se funda en una voluntad transcendental. El modo de acceso al sujeto transcendental del pensamiento y del lenguaje es la consideración de qué es lo que hace significativos a los signos. ni la cuestión del origen del sentido es abordable desde la psicología. puesto que quien proyecta es el yo metafísico.6 del Tractatus: «Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo». el solipsismo estrictamente llevado coincide con el puro realismo. La correlación no procede sólo de esa estructura lógica. la voluntad transcendental. hay que decir que la voluntad funda el sentido.¿por qué el lenguaje.no está en el nivel de lo dicho. Pero esta voluntad no es la voluntad empírica. 3. sino exactamente todo lo contrario: el yo metafísico no es un objeto. Por eso. «Mundo y vida son una misma cosa» (T. ha de ser proyectado requiere: a) que la configuración de los objetos en una situación corresponda a la configuración de los signos simples en el signo proposicional (cfr. Así.

que suele considerarse famosamente como un libro de inspiración kantiana ya estaba terminado por aquél entonces e incluso se habían iniciado los trámites para su publicación: es imposible por tanto que la lectura de Monte Cassino tuviera algún efecto en su confección. aunque no se pueda decir. La filosofía y los límites del sentido Ambos concibe la filosofía como una suerte de actividad que tiene sólo la «[…] utilidad negativa de no extender sino solo clarificar nuestra razón y mantenerla libre de errores […]»y que «no es una teoría sino una actividad» cuyo objetivo es «la clarificación lógica de los pensamientos» [T 4. De modo similar el sujeto transcendental no comparece en la experiencia. como el centro del mundo. Si lo que el solipsismo significa es verdadero. y el yo del solipsismo. si en vez de concebir en términos psicológicos aquello a lo que la razón teórica puede tener acceso ––lo que es «intuible». el sujeto metafísico no es la persona.Lo que el solipsismo significa es correcto. el yo se constituye en un punto de vista privilegiado. como un punto de vista interior. «imaginable» o «inteligible»–– pasamos a contemplarlo en términos de lo que es pensable. Hay un famoso pasaje del prólogo del Tractatus que reza así: El libro quiere trazar un límite al pensar o. p. VALDÉS VILLANUEVA I. Introducción Cuentan que durante su estancia como prisionero en el campo de concentración de Monte Cassino. Y nada en el campo visual permite concluir que es visto por un ojo. El ojo no se ve. simplemente. Wittgenstein como lector de Kant LUIS M. «en las Philosophical Investigations el significado es conferido por la activa participación del ser humano en la comunidad social en el mundo empírico». Pero eso no se puede decir. Si en el Tractatus el significado era conferido por una voluntad transcendental. 103]. mejor dicho. La acción funda el sentido.112]. De este modo. Wittgenstein es uno más de los que percibió el problema: su intuición es que en el mismo momento que creemos haber captado los límites de lo que nos es dado conocer ya estamos inclinados a creer que también podemos comprender aquello que cae del otro lado del límite. Tarea prioritaria de la filosofía es la de establecer límites entre las formas de discurso legítimas ––que en el Tractatus se circunscriben a «la controvertida región de la ciencia natural» [T 4. no es un objeto. II. un sinsentido [T. porque para trazar un límite al pensar tendríamos que pensar ambos lados de ese límite (tendríamos que pensar lo que no puede pensarse). 85). Ahora incluso esa mínima referencialidad no aparece de ningún modo. sino un uso asimétrico y no referencial de «yo». no comparece el ojo. entre otras obras. El Tractatus. sino la praxis humana concreta. el yo metafísico aparecía caracterizado como «límite del mundo». Diferencia entre el Tractatus e Investigaciones En el Tractatus. WITTGENSTEIN compara el sujeto metafísico al ojo en el campo visual. la tarea . se leía la Crítica de la razón pura. no al pensar sino a la expresión de los pensamientos. el uso asimétrico de «yo». Wittgenstein formó un grupo de lectura en el que. pero no una acción que se identifica con una voluntad transcendental. de mi experiencia. El lenguaje adquiere su significado en cuanto que la actividad lingüística se entrelaza con la praxis vital humana. en el sentido ya explicado. «Una expresión sólo tiene significado (Bedeutung) en medio del flujo de la vida». El mundo es esencialmente objeto de experiencia. Por ello el límite sólo podrá trazarse en el lenguaje y lo que está al otro lado del límite será. «La praxis —escribe en 1950— da su sentido (Sinn) a las palabras» (CV. p.113]–– y la especulación que es fruto del extravío de la razón teórica cuando sobrepasa los límites de toda experiencia posible ––lo que Kant llama metafísica «dogmática». No hay ya un yo metafísico. ni en el Tractatus ni en las Investigations el significado puede explicarse desde un punto de vista psicológico. En el campo visual. porque en la experiencia no hay nada que permita concluir que es mía.

0124] puesto que la forma de los objetos determina los estados de cosas (combinaciones de objetos) posibles que. ya hemos trazado el límite una vez que conocemos el conjunto de reglas que determina qué signos proposicionales pueden ser usados como proyección de una situación posible ––la sintaxis lógica de un lenguaje de signos [T 6. a las tautológicas que. Resulta entonces que la combinación de la postura crítica con el giro lingüístico nos lleva a considerar a la filosofía trascendental como un «extravío» de rasgos semejantes a la filosofía dogmática.4]. «[La filosofía] Desde dentro y a través de lo pensable debe establecer límites a lo impensable» [T 4. . Ahora bien.124]. las proposiciones del propio Tractatus no son ni empíricas ni tautológicas. Ahora bien. el carácter necesario de tales proposiciones se deriva de los rasgos de los objetos (tractariamente concebidos) que constituyen «la sustancia del mundo» [T 2.124]––. Desde luego no versan sobre objetos lógicos puesto que Wittgenstein afirma que su pensamiento fundamental [T 4. por consiguiente. Es por ello por lo que Wittgenstein afirma que «La lógica es trascendental» [T 6. casi sin quererlo.021]. Pero «la forma de un objeto es la posibilidad de su ocurrencia en estados de cosas» [T 2. un pensamiento no es sino «una figura lógica de los hechos» [T 3]. resultan ser meros sinsentidos. Wittgenstein se ve llevado a investigar la esencia de la representación y se encuentra. proyección de una situación posible] es también una figura lógica» [T 2. En primer lugar. El Tractatus sólo concede sentido a las proposiciones empíricas y. para Wittgenstein. cuando nos demos cuenta de qué es lo que conlleva el establecer en el pensamiento los límites del discurso significativo. Wittgenstein tiene la esperanza de que.se configura entonces como la de establecer los límites del discurso significativo pues. El Tractatus es la lógica es la que establece las condiciones necesarias de toda representación. Dos aspectos en los que las divergencias entre Kant y Wittgenstein son conspicuas. no son absurdas. las proposiciones de la lógica «no tratan sobre nada» [T 6. Es difícil pensar en una conclusión más antikantiana sobre el carácter de la filosofía que la que Wittgenstein alcanza en el Tractatus.0312] es que no hay tales objetos [T 5. tampoco puede expresarse. este resultado se sigue de que la forma lógica de la proposición viene determinada por la forma de sus nombres constituyentes y la de éstos.022-2. Y esto es justamente lo que Wittgenstein concluye: «Mis proposiciones son elucidaciones de este modo: quien me entiende las reconoce al final como sinsentidos» [T 6. En segundo lugar. En realidad.023].182]. por cortesía. «una proposición con sentido» [T 4]. resulta ser el rasgo estructural que reflejan las proposiciones necesarias y que todo sistema de representación tiene que compartir con la realidad para ser capaz de figurarla. a su vez. en última instancia.11] ––esto es: como una proposición con sentido. a diferencia de las proposiciones empíricas. a su vez. «Toda figura [proposición. esto quiere decir que la investigación kantiana sobre los límites del posible conocimiento de objetos se transfiere a la región de las verdades analíticas. al no poder ser pensadas como proyección de una situación posible.114]. otro resultado antikantiano: se trata de la concepción de Wittgenstein sobre el fundamento de la necesidad. ésta se deriva de que las proposiciones de la lógica son reglas del simbolismo. Tales proposiciones son «reglas del simbolismo» que determinan las condiciones más generales de representación. esto quiere decir que «una vez que se dan todos los objetos se dan también todos los posibles estados de cosas» [T 2. son la forma de la realidad [T 2. una pequeña reflexión nos muestra que. por tanto. Es en la lógica donde «se manifiesta por sí misma la naturaleza de los signos naturalmente necesarios» [T 6. Aunque. como un pensamiento [T 4]–– y. lo que está más allá de lo pensable no puede pensarse porque no se puede usar como «proyección de una situación posible» [T 3. deben ser por tanto sinsentidos.0141]. la forma lógica.124]. tal inclinación deje de ejercer su atractivo. aunque carecen de sentido. por la de los objetos (nuevamente en el sentido del Tractatus) de los que son representantes.54]. Ahora bien. Fuera del límite así trazado no nos queda otra cosa que combinaciones de signos que. con que la característica esencial de toda figura.13]. como hemos visto.

esto quiere decir que son los objetos ––ciertamente inefables e incognoscibles–– los que ontológicamente fundamentan la necesidad de las proposiciones de la lógica. una multiplicidad de pensamientos. Wittgenstein analizará la necesidad de un sujeto que reúna tal multiplicidad. el sujeto” (§5. es decir. Consecuentemente. Ahora bien. como un elemento o argumento mediante el cual se alimenta a la función veritativa. un bundle o haz al estilo humeano.La representación exige una suerte de isomorfismo lógico-metafísico entre el lenguaje y la realidad. las cuales se refieren a las actitudes proposicionales epistémicas del sujeto. sino de la coordinación de hechos mediante la coordinación de sus objetos.633 ). como veremos en el próximo parágrafo. No hay un sujeto substancial simple al que le pertenezcan las creencias sino que la creencia misma es una representación figurativa del hecho al que se refiere.” en realidad no se trata de una correlación entre un objeto (el sujeto) y un hecho (el hecho mentado por la actitud). por su parte. En las formas proposicionales del tipo “A piensa que p”. lo cual sería inadmisible ya que debería fungir como elemento argumental. tales como pensar o creer entre otras.632 ).423). la proposición “p” aparece coordinada con un objeto “A”. i. “el yo del solipsismo” (§5. el microcosmos)” (§5. Así como anteriormente Wittgenstein había presentado un concepto de sujeto compuesto (zusammengesetz). una proposición aparece dentro de otra solamente como base de las funciones veritativas. “yo (yo soy mi mundo.e. “la voluntad como fenómeno” (§6. mientras que su correlación es el isomorfismo figurativo entre una proposición y el hecho al que se refiere.54 a 5. en la sentencia 5. “el yo filosófico” (§5.423). “el sujeto metafísico” (§5. “la voluntad como soporte de lo ético” (§6. Esta concepción de la naturaleza de las actitudes epistémicas claramente entra en contradicción con la teoría wittgensteiniana de la proposición según la cual. “Pero es claro que “A cree que p”. La doble concepción de la subjetividad presente en el Tractatus logico-philosophicus Juan Ignacio Guarino Tractatus logico-philosophicus :Traducción propia. “A piensa que p”. “A dice p” son de la forma “‘p’ dice p”.64 ).641). La concepción del sujeto como límite. conformando una proposición. según el orden en el que son nombradas arriba: “el sujeto pensante y representante” (§5. ya que cada pensamiento es por sí una multiplicidad8 y el sujeto. sino más bien se trataría el sujeto representante de una multiplicidad.631). Actitudes proposicionales y sujeto empírico La problemática de la subjetividad en el Tractatus suele analizarse mediante la exégesis de las sentencias 5. el objeto debería estar en relación con otros objetos (en vez de con un proposición).014]. El sujeto filosófico: inexistencia empírica y carácter perspectivo. Y aquí no se trata de la coordinación de un hecho y un objeto.63 ). estar subordinada a ella y adicionalmente. no habría lugar para un sujeto pensante simple al estilo de la res cogitans cartesiana o la mónada leibniziana. Se tratan estos objetos de los misteriosos elementos ontológicos que posibilitan la efectividad de los estados de cosas.5421.631 y siguientes analizará el status ontológico de un sujeto trascendental al estilo kantiano: . Sin embargo. sino que se trata de una correlación de hechos mediante la correlación de sus objetos. El propósito de este parágrafo será el de mostrar la presencia de un sujeto limitante en la obra y servir de puente para la temática mística. pero las relaciones entre lenguaje y realidad son asimétricas: el isomorfismo se exige porque el lenguaje tiene que reflejar el mundo cuya sustancia ––los objetos fijos e inalterables–– «contienen la posibilidad de todas las situaciones [estados de cosas]» [T 2.

en el Tractatus lógico-philosophicus es el problema de la vida (Problem des Lebens). Pero el sujeto mismo no puede encontrarse realmente y se descubre como “un punto inextenso” y “la realidad permanece coordinada a él”. Sin embargo.45 “La intuición [i. El sentido o problema de la vida es entonces una cuestión de una naturaleza totalmente diferente que requiere de un análisis consecuentemente diferente al análisis lógico del lenguaje y de la realidad. el mundo requiere de un sujeto.” El solipsismo pone como primera y única certeza la propia existencia del sujeto. La búsqueda del sujeto en el mundo nos revela una serie de objetos en comercio con el sujeto. Si escribiera un libro El mundo tal como lo encontré también habría allí que informar sobre mi cuerpo y decir cuáles miembros se encuentran bajo mi voluntad y cuales no. así como el campo visual depende del ojo. Esta dimensión de análisis engloba a una serie de cuestiones que Wittgenstein considera pertenecientes a la ética. al ojo realmente no lo ves. al ser llevado a sus últimas consecuencias.e.631 “El sujeto pensante. i.633 “¿Dónde puede encontrarse en el mundo un sujeto metafísico? Dices que sucede aquí del mismo modo que con el ojo y el campo visual.” El sujeto filosófico y su dimensión mística Un problema fundamental –aunque a menudo ignorado.641 “Hay así realmente un sentido en el cual la filosofía puede hablar del yo de una manera no psicológica.5. es decir. Puesto que se trata éste de un método para aislar al sujeto o más bien para indicar que en un sentido importante no existe el sujeto. del mismo modo que el contenido del campo visual no permite deducir la existencia el ojo. religión y mística. en la posibilidad de abarcarlo. contemplación] del mundo sub specie aeterni es su intuición como un todo-limitado. El sentimiento del mundo como un todo limitado es lo místico.e. del sujeto aislado no podría tratarse en este libro. sino que es el sujeto metafísico. ¿Qué es lo místico? 6. trascendental) es sugerido por la metáfora del ojo: sujeto y mundo son análogos al ojo y su campo visual. representante no existe.632 “El sujeto no pertenece al mundo. Mediante la refutación del solipsismo.” 5. El Yo del solipsismo se encoge a un punto sin extensión y permanece la realidad coordinada a él.e. puesto que la misma representación (Bild) del mundo debería pertenecer a . Wittgenstein refuta el solipsismo al llevarlo a sus últimas consecuencias: 5. estética. ambos están a la base de toda representación pero no pueden ser jamás representados o intuidos. Sin embargo.” 5. Schopenhauer reitera la tesis de la inexistencia empírica del sujeto. 5. sino que es un límite del mundo. el límite – no una parte del mundo. El Yo entra en la filosofía puesto que el “mundo es mi mundo. Y nada en el campo visual permite inferir que es visto por un ojo. del sentido de la vida. pero jamás al sujeto mismo.) Su carácter limitante (i. coincide con el realismo puro.” Wittgenstein crea en la posibilidad de una intuición del mundo como un todo. ni el alma humana de la que trata la psicología. reforzando el carácter perspectivo de su experiencia ya sugerido mediante la metáfora del ojo.” El Yo filosófico no es el ser humano.” La inexistencia del sujeto mediante un simple argumento. ni el cuerpo humano. no hay nada en el mundo que suponga la existencia del sujeto. revelándose así que éste no pertenece al mundo (Fácilmente se puede apreciar la correspondencia entre el sujeto pensante wittgensteiniano y el sujeto trascendental kantiano y schopenhaueriano.64 “Aquí se ve que el solipsismo.

En este ámbito se revela la riqueza del concepto de sujeto filosófico. a la vez que hemos mostrado que Wittgenstein impugna la tradición de un sujeto simple representante al estilo cartesiano y leibniziano. ¿De qué modo sería posible que el sujeto se posicione frente al mundo. Así. es posible que ofrezcamos una definición más clarificadora de lo místico. . no sería posible representar la totalidad del mundo. Se trataba éste de un sujeto limitante. i.e. utilizándolo además para explicar la naturaleza perspectiva de la experiencia. se trata de una problemática totalmente diferente a las cuestiones científicas (empíricas) y.e. no rechaza a un sujeto limitante o trascendental kantiano sensu. i. Posteriormente analizamos la problemática en torno a la mística. Sin embargo. que sin estar en el mundo posibilitaba la existencia del mundo. a la estética y a la mística. del mundo. por ende. debe ser analizada mediante otra perspectiva. contemplándolo desde fuera? Aquí es donde se revela el verdadero valor del concepto de sujeto filosófico. Sin embargo. entendiendo a ésta como el autoposicionamiento del sujeto como radicalmente diferente a toda representación posible. Mediante la metáfora del ojo ilustra esta característica como así también su ausencia de la esfera de la experiencia. lo místico consiste en situarse como sujeto filosófico más que como sujeto empírico. Se detiene en mostrar que no pertenece al mundo sino que es un supuesto o límite del mundo.él y consecuentemente. Conclusión (Resumen del articulo) A partir del análisis de las actitudes proposicionales del sujeto hemos arribado al concepto de un sujeto empírico como una multiplicidad o haz de estados mentales. ya que a partir de éste analizará Wittgenstein una serie de vivencias que incluyen a la ética.