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¿Qué es Seamonkey? Seamonkey es el nuevo nombre de Mozilla Suite a partir de la rama 1.8.

x, que incluye mejoras como los roaming profiles, en lo que se ha adelantado incluso a Firefox. Conozcamos algunas de las novedades y características de la nueva versión. Algunas novedades La primera es que Messenger ofrece un nuevo filtro adicional, además del “spam” o “correo basura”: el “scam”, los mails que intentan engañar al usuario para que revele información personal a través de sitios falsos que usurpan marcas conocidas y confiables tal el caso de eBay. Técnicamente esto es llamado phishing. Su manejo es más oscuro y menos flexible porque no permite decidir activamente qué mensajes se pueden marcar como potencial scam o restaurar una marca si ésta ha sido revertida accidentalmente. Es el programa quien se encarga de “sospechar” de manera predeterminada y no hay manera de interactuar con su decisión. Los casos de phishing son raros pero es aconsejable reportarlos al sitio web al que afectan cuando son detectados. La segunda gran mejora es la posibilidad de mantener perfiles remotos, o roaming profiles. Según la definición “oficial” en la mozillaZine Knowledge Base, un roaming profile es “una colección fácilmente de configuraciones entre de usuario que puede ser y compartida diferentes computadoras

aplicaciones, o diferentes instancias de la misma aplicación”.

Básicamente es un profile que es almacenado remotamente y que Seamonkey, al iniciarse, obtiene de un servidor cuyos datos son introducidos en el ítem Roaming User de las Preferencias y que, al cerrarse, transfiere al mismo. Dentro de él, se archivan los “marcadores” o bookmarks (“favoritos” en la jerga del Internet Explorer), las cookies y sus configuraciones asociadas (filtrado a través de listas de sitios web permitidos y bloqueados). El “historial” (archivo de direcciones visitadas), la información recolectada de los formularios web (característica propia de Mozilla llamada Fill Form data), las passwords privadas, las preferencias del correo basura (archivo de “entrenamiento” que lleva el registro de toda marca hecha por el usuario al correo no deseado, y con el que se evitan al máximo los “falsos positivos”), la libreta de direcciones y una gran etcétera propia de los usuarios expertos que incluye certificados de seguridad y más. En pocas palabras este programa tiene una seguridad en caso de jackeo o robo de contraseñas

¿Qué es y para qué sirve Linux? Windows es un sistema operativo (SO) (1), es el sistema operativo para computadores de escritorio más difundido de la

actualidad, Windows es creado por una compañía llamada Microsoft, la cual cobra cierto monto de dinero para obtener una licencia de uso. Windows es software cerrado, es decir, tú no puedes saber cómo se programó, este código fuente no es accesible a nadie, ni siquiera a la gente que paga por usar Windows. Windows es actualmente un estándar y todas las empresas de software crean sus productos para esta plataforma... Esto es Windows. Linux es otro sistema operativo, conceptualmente diferente de Windows; estrictamente hablando Linux se refiere al núcleo (2) o kernel de las distintas distribuciones (3) que se construyen en torno a éste, el cual es como el corazón de la distribución. Tanto Linux, como las distintas distribuciones Linux no son creadas por una sola empresa, como en el caso de Windows, sino que es el trabajo cooperativo de miles y miles de voluntarios (organizados, por cierto) el que impulsa el desarrollo de este software. El núcleo Linux también es un proyecto de software libre (4) iniciado a fines de la década de los 80 por un estudiante finlandés llamado Linux Torvalds (de ahí el nombre Linux). Al ser las distintas distribuciones software libre, tú tienes derecho, legalmente, a no sólo usar dicho software, sino también a conocer, estudiar, modificar y a distribuir su código fuente. Tanto Windows como las distintas distribuciones Linux sirven para lo mismo y en líneas generales permiten hacer lo mismo. Para ver más comparaciones entre Windows y Linux, te dejo el siguiente enlace... Una distribución Linux (coloquialmente llamada distro) es una distribución de software basada en el núcleo Linux que incluye determinados paquetes de software para satisfacer las necesidades de un grupo específico de usuarios, dando así origen a ediciones domésticas, empresariales y para servidores. Por lo general están compuestas, total o mayoritariamente, de software libre, aunque a menudo incorporan aplicaciones o controladores propietarios.

Además del núcleo Linux, las distribuciones incluyen habitualmente las bibliotecas y herramientas del proyecto GNU y el sistema de ventanas X Windows System. Dependiendo del tipo de usuarios a los que la distribución esté dirigida se incluye también otro tipo de software como procesadores de texto, hoja de cálculo, reproductores multimedia, herramientas administrativas, etc. En el caso de incluir herramientas del proyecto GNU, también se utiliza el término distribución GNU/Linux. Existen distribuciones que están soportadas comercialmente, como Fedora (RedHat), openSUSE (Novell), Ubuntu (Canonical Ltd.), Mandriva, y distribuciones mantenidas por la comunidad como Debian y Gentoo. Aunque hay otras distribuciones que no están relacionadas con alguna empresa o comunidad, como es el caso de Slackware.

1. Demasiadas distribuciones
Para un usuario novato es difícil tener que escoger entre 5-10 distribuciones de Linux la que más le conviene. Y es que muchas son parecidas entre ellas (p.e. Ubuntu, Linux Mint, Fedora, OpenSuse, Mandriva son similares) pero luego tienen diferencias entre ellos. Por ejemplo, Linux Mint está basado en Ubuntu al 98% pero su filosofía es incluir software propietario popular (por ejemplo algunos códecs) mientras que Ubuntu sólo incluye software libre (más información en Root Zero). La idea es que cada cual pueda instalarse la distribución que más le convenga teniendo así mayor eficiencia. Pero para alguien que se quiere introducir en Linux, tener que buscar información sobre tantas distribuciones para ver cuál es la que mejor le supone un handicap para pasarse a este sistema operativo. La mayoría de la gente no quiere tener que pensar. Sería más fácil tener un sistema de nombres similar a Windows: Linux Basic, Linux Pro, Linux Business.

2. La temida línea de comandos
Pasan los años y sin duda Linux ha experimentado un gran cambio en este aspecto. Recuerdo una distribución RedHat de hace bastantes años donde casi todo funcionaba a través del terminal: instalaciones, configuraciones, montaje de discos... era una experiencia nefasta para un usuario novato. Por

suerte, ahora casi todo se hace a en modo gráfico (almenos en Ubuntu y similares) y resulta mucho más fácil para cualquier usuario. Ahora puedes instalar software, desinstalarlo, configurar tu sistema, personalizarlo... aún más fácilmente que en Windows, es una gozada. Sin embargo, aún no nos podemos olvidar completamente de la línea de comandos. Al instalar algunas librerías sólo puedes hacerlo por línea de comandos, y hay software que tampoco tiene interfaz gráfica para la instalación. La mayoría de las veces que utilicé la línea de comandos sólo hicieron falta 34 comandos para solucionar cualquier problema de compatibilidad, librerías, etc (apt-get hace milagros). Otras veces la instalación entera se hace por comandos (y mejor no hablar si la instalación no se completa correctamente). Para un usuario avanzado, el uso del terminal no supone un problema, incluso puede estar familiarizado, pero un usuario medio hoy en día no está preparado para usar comandos, y tener que hacerlo le supone una mala experiencia. IMGANGE instalar vmware en linux.pngLa instalación de vmware se realiza
íntegramente por línea de comandos (si la instalación vía Synaptic no funciona)

3. Olvídate de los videojuegos
No se trata de una desventaja técnica, más bien económica: hay poco mercado en Linux en comparación con Windows y no sale a cuenta el desarrollo de versiones Linux de videojuegos. Técnicamente es posible que en Linux funcionen los videojuegos pero en la práctica los títulos más populares sólo salen para Windows. Hay herramientas como Wine para emular un sistema Windows dentro de Linux y poder jugar; pero eso no hace más que evidenciar la necesidad de tener Windows para jugar a videojuegos.

4. Nos olvidamos de virus pero no de otras amenazas
Se habla mucho de que Linux está libre de virus, no se necesitan antivirus ya que es un sistema operativo seguro. El problema es que hoy en día los virus son sólo una parte de las amenazas a las que estamos expuestos: phising, adware, spyware. ingeniería social.... Ni Linux ni ningún software nos puede proteger 100% contra todas las amenazas; y cada día los virus están perdiendo protagonismo a favor de otros métodos de dañar nuestros sistemas. En conclusión, la ventaja de que Linux no tenga virus cada vez pierde fuerza porque igualmente hacen falta otros métodos de protección.

5. Hace falta tiempo y dedicación

Aprender a usar Linux requiere cierto tiempo. Visual y funcionalmente se asemeja bastante a Windows, y por eso la curva de aprendizaje cada vez es menor (ya no es sólo un sistema para expertos). Aun así muchas tareas requieren usar la línea de comandos o conocer un poco más a fondo el funcionamiento de Linux. La mayoría de tareas básicas para un usuario medio se pueden aprender en poco tiempo, pero sin duda lo necesitaremos.

6. Incompatibilidad de software
Linux y sus desarrolladores han hecho un gran trabajo lanzando aplicaciones alternativas a programas de populares de Windows. Gracias a eso tenemos OpenOffice, Thunderbird,Firefox... que podemos ejecutar en Linux y que funcionan tan bien o mejor que su competencia de Windows (Office, Outlook, Internet Explorer). Sin embargo, al cambiar a Linux tenemos que vigilar mucho este aspecto porque muchas aplicaciones de Windows no están disponibles en Linux, o las alternativas

que tenemos no tienen todas las funcionalidades. Por ejemplo, Phot1.

Demasiadas distribuciones

Para un usuario novato es difícil tener que escoger entre 5-10 distribuciones de Linux la que más le conviene. Y es que muchas son parecidas entre ellas (p.e. Ubuntu, Linux Mint, Fedora, OpenSuse, Mandriva son similares) pero luego tienen diferencias entre ellos. Por ejemplo, Linux Mint está basado en Ubuntu al 98% pero su filosofía es incluir software propietario popular (por ejemplo algunos códecs) mientras que Ubuntu sólo incluye software libre (más información en Root Zero). La idea es que cada cual pueda instalarse la distribución que más le convenga teniendo así mayor eficiencia. Pero para alguien que se quiere introducir en Linux, tener que buscar información sobre tantas distribuciones para ver cuál es la que mejor le supone un hándicap para pasarse a este sistema operativo. La mayoría de la gente no quiere tener que pensar. Sería más fácil tener un sistema de nombres similar a Windows: Linux Basic, Linux Pro, Linux Business.

2. La temida línea de comandos
Pasan los años y sin duda Linux ha experimentado un gran cambio en este aspecto. Recuerdo una distribución RedHat de hace bastantes años donde casi todo funcionaba a través del terminal: instalaciones, configuraciones, montaje de discos... era una experiencia nefasta para un usuario novato. Por

suerte, ahora casi todo se hace a en modo gráfico (almenos en Ubuntu y similares) y resulta mucho más fácil para cualquier usuario. Ahora puedes instalar software, desinstalarlo, configurar tu sistema, personalizarlo... aún más fácilmente que en Windows, es una gozada. Sin embargo, aún no nos podemos olvidar completamente de la línea de comandos. Al instalar algunas librerías sólo puedes hacerlo por línea de comandos, y hay software que tampoco tiene interfaz gráfica para la instalación. La mayoría de las veces que utilicé la línea de comandos sólo hicieron falta 34 comandos para solucionar cualquier problema de compatibilidad, librerías, etc (apt-get hace milagros). Otras veces la instalación entera se hace por comandos (y mejor no hablar si la instalación no se completa correctamente). Para un usuario avanzado, el uso del terminal no supone un problema, incluso puede estar familiarizado, pero un usuario medio hoy en día no está preparado para usar comandos, y tener que hacerlo le supone una mala experiencia. IMGANGE instalar vmware en linux.pngLa instalación de vmware se realiza
íntegramente por línea de comandos (si la instalación vía Synaptic no funciona)

3. Olvídate de los videojuegos
No se trata de una desventaja técnica, más bien económica: hay poco mercado en Linux en comparación con Windows y no sale a cuenta el desarrollo de versiones Linux de videojuegos. Técnicamente es posible que en Linux funcionen los videojuegos pero en la práctica los títulos más populares sólo salen para Windows. Hay herramientas como Wine para emular un sistema Windows dentro de Linux y poder jugar; pero eso no hace más que evidenciar la necesidad de tener Windows para jugar a videojuegos.

4. Nos olvidamos de virus pero no de otras amenazas
Se habla mucho de que Linux está libre de virus, no se necesitan antivirus ya que es un sistema operativo seguro. El problema es que hoy en día los virus son sólo una parte de las amenazas a las que estamos expuestos: phising, adware, spyware. Ingeniería social.... Ni Linux ni ningún software nos puede proteger 100% contra todas las amenazas; y cada día los virus están perdiendo protagonismo a favor de otros métodos de dañar nuestros sistemas. En conclusión, la ventaja de que Linux no tenga virus cada vez pierde fuerza porque igualmente hacen falta otros métodos de protección.

5. Hace falta tiempo y dedicación

Aprender a usar Linux requiere cierto tiempo. Visual y funcionalmente se asemeja bastante a Windows, y por eso la curva de aprendizaje cada vez es menor (ya no es sólo un sistema para expertos). Aun así muchas tareas requieren usar la línea de comandos o conocer un poco más a fondo el funcionamiento de Linux. La mayoría de tareas básicas para un usuario medio se pueden aprender en poco tiempo, pero sin duda lo necesitaremos.

6. Incompatibilidad de software
Linux y sus desarrolladores han hecho un gran trabajo lanzando aplicaciones alternativas a programas de populares de Windows. Gracias a eso tenemos OpenOffice, Thunderbird,Firefox... que podemos ejecutar en Linux y que funcionan tan bien o mejor que su competencia de Windows (Office, Outlook, Internet Explorer). Sin embargo, al cambiar a Linux tenemos que vigilar mucho este aspecto porque muchas aplicaciones de Windows no están disponibles en Linux, o las alternativas que tenemos no tienen todas las funcionalidades. Por ejemplo, Photoshop no tiene ninguna alternativa a su nivel.

7. Podrían aparecer cracks y seriales
Una de las ventajas que comentamos de Linux era que no existían cracks ni seriales. Pero eso es cuando el software es libre y la financiación no es la venta de licencias. Habrá que ver qué pasaría si programas comerciales que funcionan en Windows (que tiene un modelo de negocio de venta de licencias) lanzaran versiones para Linux. Seguramente aparecerían seriales o cracks igual que ocurre en Windows. Siguiendo con los ejemplos, ¿qué pasaría si Photoshop lanzara una versión para Linux? No sería software libre por el monopolio que tiene al no tener prácticamente competencia y vender licencias a un precio muy elevado. Seguirían con su modelo de negocio de venta de licencias y por tanto aparecerían seriales -quizá también cracks- para Photoshop. Cuando los desarrolladores comerciales que lanzan programas para Windows pasaran a Linux no creo que cambiaran su modelo de negocio sino que intentarían hacer lo mismo en el entorno Linux.

Conclusiones
Linux es un gran sistema operativo pero hace falta estudiar en profundidad el cambio antes de realizarlo. Hay que tener en cuenta el tiempo (y dinero) que puede costar aprender a usar el nuevo sistema, el software que se puede utilizar, los beneficios que nos aporta el cambio... Puede ser útil para uso

doméstico, uso empresarial, uso de servidor... pero el cambio debe estar justificado. Oshop no tiene ninguna alternativa a su nivel.