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Universidad Central de Venezuela Facultad de Ciencias Económicas y Sociales Escuela de Sociología Sistemas y Procesos Históricos Contemporáneos Prof.

Luis Marcou

Caracterización de la geopolítica global en el periodo 1945-1991, y elementos análogos en la actualidad.

Manuel Ricardo Martínez C.I. V-22.090.922

Sin duda alguna, los eventos que se dieron a partir de la segunda mitad del siglo XX se pueden denominar como un momento único en la historia contemporánea, especialmente si miramos esta etapa desde una perspectiva geopolítica global; es de nuestro interés entonces, hacer especial énfasis en los hechos ocurridos durante el período comprendido entre los años 1945 y 1991, en donde un evento de carácter “catalizador” determinó el sistema de funcionamiento global con respecto a la política y la economía, y consiguiente a esto, las dinámicas resultantes de dos modelos de sociedad opuestos, e incluso antagónicos. Este hecho estableció una marcada diferenciación en lo que al principio solo supondría una lucha ideológica, siendo ahora un elemento trascendental, abordando no solamente un modelo de organización política, sino un sistema de producción y sustentabilidad económica, un modo de gobernabilidad, e incluso una aspiración de expansionismo por medio de las ideas. La contraposición a la cual estamos haciendo referencia, no es otra sino la conocida confrontación “Este-Oeste”, la cual analizaremos tomando como punto de partida el fin de la Segunda Guerra Mundial. Nos encontramos con una Europa devastada y empobrecida; sangrientas batallas para erradicar la avanzada nazi, dieron como resultado ciudades en destrucción, extensos campos ahora inhóspitos, y millones de muertos tras la huella del expansionismo Alemán. Una Europa débil en todos los sentidos; EEUU y el Reino Unido, conjuntamente con la URSS, como grandes ganadores de la guerra. Sin embargo, lo acordado en la reunión de Yalta, más allá de la alianza por el fin de la guerra, posiciona en un puesto de relevancia a la URSS dentro del juego geopolítico global. Sin presencia de amenazas fascistas en Europa, la consigna cambiaba abruptamente, dando lugar a un espacio temporal, en donde la recuperación de las naciones más afectadas de Europa occidental era la prioridad número uno dentro de la agenda estadounidense. Sin embargo, la URSS ha venido solidificándose a sí misma como “la base de la revolución mundial”, garantizando entonces una sociedad sin lucha de clases, un sistema políticoeconómico de vanguardia, devenido sin embargo, por un gobierno totalitario, siendo esta su invitación para enmendar los estragos pos guerra. La conformación del Bloque Este, el cual ejercerá el rol como eje hegemónico de Europa Oriental y garantía de la construcción plena de una sociedad más avanzada, pretende su diversificación por medio de la expansión de territorio, acción por la cual EEUU en respuesta, reafirma sus convicciones para recuperar la soberanía Europea. Harry Truman, Presidente de los EEUU de aquel momento, manifestó en su discurso la contraposición a la expansión comunista, ofreciendo apoyo, y determinando el punto de partida

de la confrontación, y por consiguiente, la ruptura definitiva de las alianzas luego de la Segunda Guerra Mundial. A partir de este punto, es donde a través de la creación de distintos pactos y alianzas de corte económico-militar (Pacto de Varsovia, Organización del Tratado Atlántico Norte, Plan Marshall, Consejo de Ayuda Mutua Económica), se empieza a moldear el terreno de confrontación política, y da pie al fenómeno de carrera de desarrollo económico respectivamente en cada bloque, y a su vez, de la consolidación armamentística y la influencia o presión ejercida por los dos polos en las regiones periféricas; teniendo como resultado, una extensa lucha que sobrepasó las fronteras europeas, transportándose a cada rincón global en donde las influencias de una potencia, o la otra, determinaban los conflictos regionales que podrían estar dándose. Tomando como ejemplo, la situación bélica en Vietnam (1955) en el sudeste asiático, o la intervención en Chile contra Salvador Allende (1973) en la región sudamericana; así, como otras situaciones similares que determinaron la presencia de las superpotencias alrededor del globo. Esta serie fenoménica, que en resumen se puede caracterizar como las constantes confrontaciones “en frío” de dos bloques políticos a lo largo de poco más de cuatro décadas, fueron los sucesos precisos durante ese período, tomando en cuenta la cantidad de elementos implicados. El siglo XX, caracterizado por el siglo de las batallas modernas, ocupó durante casi su totalidad, distintos y recurrentes episodios de tensión entre potencias y alianzas, resultando entonces un período conflictivo, pero con un efecto transformador en la dinámica de la relación entre los actores globales. Ahora bien, pasada la Guerra Fría, el mundo, o al menos algunos de los principales actores involucrados en la confrontación, experimentan una estabilidad política, económica y social con respecto a las relaciones que se daban entre los estados nación. Luego de 1991, con las políticas implementadas por Mijaíl Gorbachov, Presidente Ejecutivo de la URSS (1989-1991), cediendo ante la deteriorada plataforma que traían desde hacía más de 70 años, el mundo tal como se manejó durante la Guerra Fría, daba un vuelco para permitir de forma definitiva la globalización de manera generalizada. Esto da inicio a una época de transición, en donde las batallas ideológicas han pasado a un segundo plano, y la incorporación y cooperación de los estados ha sido una clave esencial para la comprensión de este nuevo modelo de sistema mundial. Las actitudes polarizadas, propias de la Guerra Fría, ya a finales de los 90 habían sido extintas casi en su totalidad. Pero el mundo actual, lejos de permanecer en un estado de paz permanente, en donde la cooperación multinacional sea el único estandarte para el progresivo

desarrollo de las naciones, ha estado representado por nuevas grietas coyunturales, en donde factores como la desigualdad económica, el acelerado crecimiento de la población, el avance tecnológico y de las comunicaciones, y como principal eje, las problemáticas étnicas-religiosas asociadas con el terrorismo y con el contrabando y crimen organizado, han sido las nuevas categorías determinantes en el manejo de la geopolítica global desde finales de 1990 hasta el día de hoy. 11 de septiembre del 2001, fecha que usaremos como punto de referencia para caracterizar la naturaleza de la conflictividad del siglo XXI, pasando esta a ser un acontecimiento que conmocionó al mundo, pues se materializaba fehacientemente una nueva amenaza a la integridad y bienestar de las naciones occidentales. El hecho de que ocurriera un ataque, de carácter frontal a la potencia hegemónica de la cultura de occidente, generaba un quiebre en el balance que se venía dando en la etapa transitoria que aun seguía vigente. Los sucesos relacionados con grupos terroristas que dieron lugar a la incertidumbre vivida a principios del nuevo milenio, pudiesen estar asociados a las intervenciones norteamericanas durante la Guerra del Golfo Pérsico; sin embargo, notamos que los conflictos dados dentro de estas regiones, ahora trascienden de manera importante dentro del interés internacional, debido a su relevancia en el impacto económico mundial. Ahora bien, las redes terroristas, impulsadas por el componente religioso islamista principalmente, pasó a ser la mayor preocupación para los dirigentes y organizaciones internacionales; los radicalismos religiosos y étnicos significan entonces, una nueva dimensión de relevancia en los conceptos contemporáneos de seguridad nacional y humana. Debemos hacer especial énfasis en el concepto de seguridad, pues es lo que mejor encaja para caracterizar las medidas adoptadas por las naciones y las organizaciones en cuanto a su concepción de protección. Efectivamente, las nuevas problemáticas no giran en torno a las decisiones de dos superpotencias, sino que funden en necesidades fundamentales, como la garantía del desarrollo de un país a través de su relativa estabilidad económica, seguridad del mismo y la predictibilidad en los fenómenos de ese corte. A su vez, la utilización de los recursos naturales de manera sustentable, ha pasado a ser una de los principales puntos en la agenda internacional; el uso apropiado de las nuevas tecnologías, conjuntamente con la preservación del ambiente, y a su vez el desarme en regiones focalizadas, son los nuevos parámetros por los cuales la dinámica global se rige, y acciona a través de las distintas organizaciones de nuestros principales actores, los estados nación.

Referencias Bibliográficas Marcou, L. (2004) Sistemas y Procesos Históricos Contemporáneos (texto de la materia) Caracas, Venezuela. Wenger, A. & Zimmerman, D. (2003) International Relations: From the Cold War to the Globalized World. Boulder, USA. Lyenne Rienner Publishers. Cox, M. (2004) The Trans-Atlantic Relationship in the post-Cold War International Relations. Budapest, Hungria. Central for Policy Studies. Central European University.