FRATERNIDAD DE CRISTO SACERDOTE Y SANTA MARÍA REINA

E

XPOSICIÓN

DE RODILLAS

El sacerdote revestido expone el Santísimo Sacramento como de costumbre.

M

ONICIÓN INICIAL

En una de sus apariciones a Santa Margarita María de Alacoque, Jesús le dijo: He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres y que no ha ahorrado nada hasta el extremo de agotarse y consumirse para testimoniarles su amor. Y, en compensación, sólo recibe, de la mayoría de ellos, ingratitudes por medio de sus irreverencias y sacrilegios, así como por las frialdades y menosprecios que tienen para conmigo en este Sacramento de amor. Pero lo que más me duele es que se porten así los corazones que se me han consagrado. (…) También te prometo que mi Corazón se dilatará para esparcir en abundancia las influencias de su divino amor sobre quienes le hagan ese honor y procuren que se le tribute." Atraídos por este Corazón que sigue latiendo por cada uno de nosotros venimos esta noche a su presencia. Cristo está vivo y en la Eucaristía su Corazón sigue amando a los hombres y también sigue siendo ofendido. Queremos amarle, queremos reparar su corazón, ofrecerle un poco de refrigerio ante la sed de amor y falta de correspondencia por parte de los hombres.
(breve silencio)

I

NVOCACIONES AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

AMOR del Corazón de Jesús, Abrasad mi corazón. HERMOSURA del Corazón de Jesús, Cautivad mi corazón. BONDAD del Corazón de Jesús, Atraed mi corazón. CARIDAD del Corazón de Jesús, Derramaos en mi corazón. CLEMENCIA del Corazón de Jesús, Consolad mi corazón. DOMINIO del Corazón de Jesús, Sujetad mi corazón. DULZURA del Corazón de Jesús, Penetrad mi corazón. EQUIDAD del Corazón de Jesús, Ordenad mi corazón. ETERNIDAD del Corazón de Jesús, Llenad mi corazón. FIDELIDAD del Corazón de Jesús, Proteged mi corazón. FUERZA del Corazón de Jesús, Sostened mi corazón. GLORIA del Corazón de Jesús, Ocupad mi corazón. GRANDEZA del Corazón de Jesús, Confundid mi corazón. HUMILDAD del Corazón de Jesús, Anonadad mi corazón. INMUTABILIDAD del Corazón de Jesús, Fijad mi corazón. JUSTICIA del Corazón de Jesús, No abandonéis mi corazón. LIBERALIDAD del Corazón de Jesús, Enriqueced mi corazón. LUZ del Corazón de Jesús, Iluminad mi corazón. MISERICORDIA del Corazón de Jesús, Perdonad mi corazón. OBEDIENCIA del Corazón de Jesús, Someted mi corazón. PACIENCIA del Corazón de Jesús, No os canséis de mi corazón. PRESENCIA del Corazón de Jesús, Aficionad mi corazón. PROVIDENCIA del Corazón de Jesús, Velad sobre mi corazón. REINO del Corazón de Jesús, Estableceos en mi corazón. SABIDURÍA del Corazón de Jesús, Conducid mi corazón. SANTIDAD del Corazón de Jesús, Purificad mi corazón. SILENCIO del Corazón de Jesús, Hablad a mi corazón. CIENCIA del Corazón de Jesús, Enseñad a mi corazón. PODER del Corazón de Jesús, Asegurad mi corazón. VOLUNTAD del Corazón de Jesús, Disponed de mi corazón. CELO del Corazón de Jesús, Devorad mi corazón.

L

ECTURA DE LA PALABRA DE DIOS

ectura del Santo Evangelio según san Lucas
7, 11-17 En aquel tiempo, iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, e iban con él sus discípulos y mucho gentío. Cuando se acercaba a la entrada de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba. Al verla el Señor, le dio lástima y le dijo: "No llores." Se acercó al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo: "¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!" El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. Todos, sobrecogidos, daban gloria a Dios, diciendo: "Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo." La noticia del hecho se divulgó por toda la comarca y por Judea entera.

PUNTOS PARA LA MEDITACIÓN (Papa Francisco, Ángelus 9–6-2013)

La misericordia de Jesús no es sólo un sentimiento, ¡es una fuerza que da vida, que resucita al hombre! Jesús, con sus discípulos, está llegando precisamente a Naín, un poblado de Galilea, justo en el momento que tiene lugar un funeral: llevan a sepultar a un joven, hijo único de una mujer viuda. La mirada de Jesús se fija inmediatamente en la madre que llora. Dice el evangelista Lucas: «Al verla el Señor, se compadeció de ella» (v. 13). Esta «compasión» es el amor de Dios por el hombre, es la misericordia, es decir, la actitud de Dios en contacto con la miseria humana, con nuestra indigencia, nuestro sufrimiento, nuestra angustia. El término bíblico «compasión» remite a las entrañas maternas: la

madre, en efecto, experimenta una reacción que le es propia ante el dolor de los hijos. Así nos ama Dios, dice la Escritura. Y ¿cuál es el fruto de este amor, de esta misericordia? ¡Es la vida! Jesús dijo a la viuda de Naín: «No llores», y luego llamó al muchacho muerto y le despertó como de un sueño (cf. vv. 13-15). Pensemos esto, es hermoso: la misericordia de Dios da vida al hombre, le resucita de la muerte. El Señor nos mira siempre con misericordia; no lo olvidemos, nos mira siempre con misericordia, nos espera con misericordia. No tengamos miedo de acercarnos a Él. Tiene un corazón misericordioso. Si le mostramos nuestras heridas interiores, nuestros pecados, Él siempre nos perdona. ¡Es todo misericordia! Vayamos a Jesús. Dirijámonos a la Virgen María: su corazón inmaculado, corazón de madre, compartió al máximo la «compasión» de Dios, especialmente en la hora de la pasión y de la muerte de Jesús. Que María nos ayude a ser mansos, humildes y misericordiosos con nuestros hermanos.

B

ENDICIÓN Y RESERVA

ACTO DE DESAGRAVIO
Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente y os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sacratísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de María os pido la conversión de los pobres pecadores.

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