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la coartada perpetua

siglo veintiuno editores

lingüística y teoría literaria

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LA COARTADA PERPETUA
por AMBROSIO FORNET

siglo veintiuno editores

siglo xxi editores, s.a. de c.v.
CERRO DEL AGUA 248, DELEGACIÓN COYOACÁN, 04310, MÉXICO, D.F.

siglo xxi editores argentina, s.a.
TUCUMÁN 1621, 7 N, C1050AAG, BUENOS AIRES, ARGENTINA

portada de patricia reyes baca primera edición en español, 2001 © siglo xxi editores, s. a. de c. v. isbn 968-23-2339-8 derechos reservados conforme a la ley impreso y hecho en méxico / printed and made in mexico

LA COARTADA PERPETUA: MITOLOGÍAS Y MITOMANÍAS EN EL DISCURSO DEL 98

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Desde la alta ventana de mi estudio, frente a la inmensa parábola que describe el paseo del Malecón habanero en el arranque de la avenida, puedo ver las esbeltas columnas gemelas del monumento a las víctimas del Maine, coronado hasta 196l por un águila imperial que ahora se exhibe como trofeo en el Palacio de los Capitanes Generales, actual Museo de la Ciudad. Desvío apenas la mirada y creo distinguir, sobre la quieta superficie del mar, la zona donde cincuenta años antes fueron sumergidos definitivamente los restos de aquel acorazado cuyo misterioso estallido cambió el curso de nuestra historia, contribuyó a modelar la fisonomía de una época y desató una serie de discursos –poéticos, periodísticos, novelescos...– sobre los que tengo algunas ideas que quisiera compartir con ustedes.

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Me había propuesto estudiar las mutaciones que sufrió el discurso épico en la llamada “literatura de campaña”, como he denominado –por analogía con los diarios y partes militares– al conjunto de textos narrativos que recogen las experiencias relacionadas con nuestras guerras de liberación. Esa literatura –cuya primera muestra, entre las publicadas en forma de libro, es Episodios de la Revolución cubana (1891), de Manuel de la Cruz– surge en la manigua y se retoma en el contexto colonial como un intento de preservar la memoria épica de la nación y de vincular las hazañas del pasado –la Guerra de los Diez Años (1868-1878)– con los proyectos emancipadores del presente –la Guerra de Independencia (1895-1898). Sostenía yo la tesis de que, después de 1898, y sobre todo de 1906 –cuando se produjo la segunda intervención norteamericana, apenas cuatro años después de proclamarse la República– el vínculo entre el mito
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el discurso de la epopeya comenzó a sufrir una transformación y acabó diluyéndose en formas estereotipadas y folletinescas. (La cita en t. 1980. I. 1982. “las páginas más sensacionales de la historia de Cuba republicana”. Santiago de Cuba. II. de que el mito. apéndices 1 y 2. cuando Emilio Roig de Leuchsenring lo incluyó en su Historia de la Enmienda Platt. Mitologías. es histórico –y por lo tanto mutable– y tiene dos caras. en consecuencia. pero sobre todo una externa –la famosa Enmienda Platt.” El texto del debate no se conoció en Cuba hasta 1935. puesto que sugiere y oculta a la vez lo que quiere expresar.8 LA COARTADA PERPETUA y la historia había ido perdiendo legitimidad y. de Héctor Schmucler. y otra interna. 263. yo identificaba la narrativa de campaña con los mitos porque también aquélla alude a los orígenes –de la nación. l Roland Barthes. 2a. yo asociaba las vicisitudes de la épica con la crisis institucional y moral de aquel período (1898-1923) en el que la conciencia colectiva parecía hallarse totalmente dominada por sentimientos de frustración. en opinión del autor. encontró fuerte oposición en el Congreso. p. trad.) . 2 El artículo tercero daba a los Estados Unidos el derecho de intervenir en Cuba cuando lo creyera conveniente. motivo por el cual puede llegar a convertirse en “una coartada perpetua”. México. pesimismo y decadencia. puesto que debía imponerse a los cubanos como condición indispensable para retirar las tropas norteamericanas de Cuba. hombres de carne y hueso convertidos de pronto en arquetipos por sus virtudes cívicas y por la habilidad de los cronistas para enmarcarlos en los códigos propios de la épica. Promovida por el senador Orville H. Pero en un plano más profundo me interesaban las implicaciones que para el análisis literario podía tener el hecho. en este caso– y exalta las acciones de los héroes.2 apéndice incrustado en la Constitución cubana durante el primer gobierno de Theodore Roosevelt–. En un nivel superficial. como todo sistema de signos. señalado por Barthes. pp. Siglo XXI. Convencido de que existe un vínculo secreto entre las estructuras de la sociedad y la naturaleza de sus expresiones simbólicas. Editorial Oriente. “Estamos realizando un acto de despotismo –observó un congresista durante el debate que tuvo lugar en el Senado– que no nos hemos atrevido nunca a realizar con una tribu de indios en los Estados Unidos. t. Platt. El mito es un valor –subraya Barthes–. ed. Véanse en su Los Estados Unidos contra Cuba Libre [1959]. 200 y 215-216. Eran. su legitimidad no consiste en ser verdadero sino en ser significativo.1 En ese sentido supone siempre una manipulación y no pocas veces la expresión de una conciencia culpable. Para mí era obvio que ese desgaste precoz tenía múltiples causas..

La Enmienda Platt introdujo en el ámbito del derecho internacional lo que pudiéramos llamar el concepto de intervención preventiva. Editorial de Ciencias Sociales. era más adecuado hablar “de sepelio que de epopeya. ed. ¿Acaso el 20 de Mayo –remachaba– no era “un epitafio”?3 Por esos mismos años Fernando Ortiz atribuía el abatimiento de la nación a “la caída de los ídolos que daban ideales a su existencia”4 y todavía quince años después un joven ensayista se atrevía a asegurar que el cubano miraba con indiferencia los valores históricos y la figura de los héroes. No extrañe que en 1908 el poeta Regino Boti se negara a sumarse a la celebración del 20 de Mayo –sexto aniversario del establecimiento de la República– alegando que. 1986. Casa de las Américas. quien admite ser considerado menor de edad. Cartas a los orientales (1904-1926). La Habana. La corrupción. variante modernizada de la Doctrina Monroe según la cual los Estados Unidos no se reservaban el derecho de intervenir en Cuba para protegernos de extraños. 2a. invocando la Enmienda Platt. oct. 72. por su parte.-dic. de sudario que de bandera”. núm. ¿por qué no ha de comportarse como tal en momentos de crisis? Lo cierto es que con la Segunda Intervención –que apenas duraría tres años gracias a la áspera benevolencia de Roosevelt– se desintegró de golpe el viejo sueño de la manigua. la intervención militar de los Estados Unidos. Fue vilipendiado por sus adversarios y desautorizado por sus compinches. 124. dadas las circunstancias.. cit. pero salpica”. había convertido el proyecto martiano de la nación “con todos y para el bien de todos” en una grotesca caricatura. resumida en la divisa liberal “Tiburón se baña. 4 Fernando Ortiz. de mausoleo que de capitolio. 1996. 205. p. pero ese año el fraude electoral del gobierno conservador provocó una sublevación de los liberales que el presidente Estrada Palma convirtió en catástrofe al exigir. Entre cubanos [1913].LA COARTADA PERPETUA 9 el creciente deterioro que había experimentado la vida política del país en manos de aquellos “generales y doctores” que darían título a una de las novelas emblemáticas de la época. por Jorge Fornet en “El síndrome del 98 en la literatura cubana”. . pero hay que reconocer que su decisión era coherente con el estatus de la República. p. Es probable que hasta 1906 se pensara que todo podía ser distinto. sino para protegernos de nosotros mismos. “Hay un es3 Regino Boti.

pp. planteaba la necesidad de dispo5 Alberto Lamar Schweyer. Editorial de Ciencias Sociales. sin duda.6 Permítanme abordar someramente ese fenómeno. El nivel de autoestima llegó a ser tan bajo y el deterioro ideológico tan profundo. En 1919. Estrada Palma hizo quedar mal a Roosevelt. 375. una renuncia a los grandes ideales de antaño. que “el dominio neocolonial”. pero tangible– e intentado por todos los medios evitar la Segunda Intervención... Partidos políticos y clases sociales. en la peregrina idea de que el simple temor a la intervención haría innecesaria la misma.8 En efecto. intelectuales y dirigentes políticos cubanos. en que se comenzó a invocar la Enmienda Platt con un signo positivo –como mecanismo anti-intervencionista– se hizo evidente que la ideología de la sumisión había empezado a carcomer todo el tejido social.. principales beneficiarios del status neocolonial. que un distinguido veterano de la guerra de independencia –el teniente coronel Cosme de la Torriente– llegó a comparar a Roosevelt con Carlos Manuel de Céspedes y José Martí. sin distinción de tendencias ni partidos.7 Del fervor y la extraña unanimidad suscitados por una figura tan polémica –el agresivo Cazador de Darío– dedujo Ibarra que en la conciencia de los testimoniantes se había impuesto una visión mítica del personaje estrechamente ligada a sus propios intereses. que además se vio reforzada por el descubrimiento de lo que el historiador Jorge Ibarra llamó “el mito de Roosevelt”. “comenzaba a funcionar como un sistema”. más allá de las diferencias ideológicas y políticas. 1992. p. además de pelear bravamente por la libertad de Cuba al frente de los intrépidos Rough Riders. cierto. coincidieron en expresar su admiración y gratitud por el gran hombre que. 94. Cuba: 1898-1921. con motivo de la muerte de Theodore Roosevelt. cit. 6 Jorge Ibarra. La Habana. en otras palabras. pero no de futuro.”5 Yo sentía que ese estado de ánimo generalizado bastaba para dar fundamento sociológico a mi tesis. 7 El artículo tercero de la Enmienda Platt se basaba en el poder de persuasión de la amenaza.10 LA COARTADA PERPETUA cepticismo general –decía– respecto al valor de los símbolos. La Habana. Una teoría de las inmigraciones. es decir. o peor. 375 ss.. aunque sólo fuera por razones de prestigio. había contribuido a la fundación de la República –una república “enmendada”. tan curioso como previsible. Desde 1909. Escribía en medio de un clima de efervescencia intelectual y política que culminaría un año después con el inicio de la lucha frontal contra la dictadura de Machado. la involución ideológica de los dirigentes políticos. 1929. . 4 ss. Esa visión suponía un deterioro. op. p.. 2a ed. La crisis del patriotismo. Editorial Martí. El autor tenía visión de pasado. Al demostrar lo contrario. 8 Jorge Ibarra.

la patria cubana pierde representación sentimental al privársele del elemento de verdad dolorosa y de desgarramiento que hay en 9 Jorge Ibarra. op. Las dificultades comenzaron cuando traté de verificar mi hipótesis en la práctica. y es posible que. con su énfasis tradicional en lo heroico. 1966. p. México. cit. Había que demostrar que las estrategias discursivas y los propios modos de configuración genérica se habían ido transformando gradualmente hasta pasar de la epopeya a la saga. Episodios de la guerra. 357. incluidos en el libro Los héroes (1941). Ediciones Era. de Raimundo Cabrera. sino de una respuesta tal vez inconsciente a la crisis de legitimidad por la que atravesaba el sistema. La novela histórica [1955]. En suma. y –como un fruto tardío y exangüe de esa corriente– Cenizas gloriosas (1941). 1985) el autor exploró los modos en que esas estructuras se insinuaron en el discurso literario y artístico durante el período al que venimos refiriéndonos. de Miguel Ángel Campa. esa extraña mezcla de elementos patrióticos y eróticos que según Doris Sommer caracteriza nuestros grandes relatos fundacionales. los idilios sentimentales en torno a los que se pretende reconstruir un pasado heroico carecen de esa carga de conf licto y agonía que está en la base de todo verdadero acto genésico. Editorial de Ciencias Sociales. “la inmediatez de la vivencia histórica”. Un caso aparte serían los “Cuentos de la manigua”. de Luis Rodríguez Embil. En Un análisis psicosocial del cubano: 1898-1925 (La Habana. atribuyéndole además al primero una mayor adecuación a las exigencias de la épica. La insurrección (1910). el puramente testimonial y el estrictamente novelesco. trad. 12.. No se trataba de una operación caprichosa o malvada. encajaba en mi proyecto. “La tradición se desvirtúa –afirmaba Lamar en La crisis del patriotismo–. a aquellos donde se funden la crónica y el melodrama. o como dice Ibarra. p.10 yo haya tomado como estrategias narrativas lo que no era más que el resultado del mimetismo y la torpeza. hasta aquí. de Jesús Castellanos.11 En nuestra novelística. .9 Todo.LA COARTADA PERPETUA 11 ner de una coartada. de una verdadera “dramatización ideológica de las estructuras sociales más profundas”. La mediocridad también tiene sus coartadas. de un mito sobre los orígenes de la República. La manigua sentimental (1910). l1 Georg Lukács. de los discursos épicos. Lukács observa que el pathos de la gran novela realista –en contraste con la de tesis– radica en su capacidad para captar el f lujo espontáneo de la vida. me había dejado arrastrar por el desatinado impulso de comparar dos tipos de relatos de naturaleza distinta. l0 Por ejemplo. mi vida en la manigua (1898). en una primera lectura de ciertas novelas histórico-sentimentales. de Carlos Montenegro. de Jasmin Reuter.

12 LA COARTADA PERPETUA sus orígenes. p. al este de Santiago de Cuba– se pudo ver desde alta mar. la figura de un hombrecito solitario “sacudiendo con fuerza un trapo blanco para indicar que los españoles se habían ido”. aunque no ajena a él. cuatro mil hombres dispuestos a impedir la llegada de refuerzos. cavar Alberto Lamar Schweyer.. porque ya se había establecido allí una cabeza de playa. hallé una imagen –la clásica imagen del náufrago que hace señas desesperadas desde la playa de una isla desierta– que bien pudiéramos llamar genitora. pero lo cierto es que de ese exiguo corpus no logré obtener una muestra lo suficientemente representativa como para demostrar mi aventurada hipótesis sobre la posible decadencia del género. Brown and Company. porque dio origen al tema que trataré de desarrollar a continuación. 1958. Boston/Toronto. 96.”12 Lo mismo pudiera decirse de las narraciones a que vengo aludiendo –modalidades ficticias y recreativas de la literatura de campaña–. por ejemplo. Frank Freidel. En algún lugar observa Bloch que la falta de información crea vacíos en la historia que se asemejan a mundos despoblados. l3 l2 . que con quinientos hombres había ocupado el caserío y las alturas de Daiquirí– o imaginar el impresionante despliegue de tropas auxiliares que estaba llevándose a cabo en los alrededores. sobre la línea difuminada de la costa. En cambio. 3 En su iconografía The Splendid Little War. Little. Sospecho que el hombrecito solitario del caserío desierto era simplemente un soldado mambí que –cumpliendo lo acordado poco antes por los jefes cubanos y norteamericanos– anunciaba satisfecho a sus aliados que podían desembarcar sin temor.13 Esa curiosa instantánea adquirió de pronto para mí el carácter de una revelación: la de los mundos despoblados o habitados por seres invisibles. cit. en una zona alejada del corpus. Detrás de aquella figurita gesticulante no era difícil evocar el desfile de una multitud de mambises perdidos en el anonimato –el coronel Carlos González Clavel. Frank Freidel asegura que al amanecer del 22 de junio de 1898 –día previsto para el desembarco de las tropas norteamericanas en el caserío de Daiquirí. 82. The Splendid Little War. p. op.

Shafter. Frente a la tienda de campaña estaban formadas varias compañías que presentaron armas al verlo salir. dos días antes del desembarco en Daiquirí. y un regimiento lo escoltó por el sinuoso sendero que bajaba hasta la playa. Parecía haber allí tal seriedad y firmeza de propósitos que todos sentimos que aquellos soldados eran una fuerza poderosa. Charles Scribner’s Sons.16 Lo que a mi juicio se interpone entre esos hombres y el ejército l4 A esa vasta operación de apoyo se asocian. l899. en posición de firmes. op. pero todos tenían armas y una canana llena de municiones. los nombres de media docena de generales. presentaban armas. Nueva York. Cerca del cincuenta por ciento eran negros y los demás. las tropas [cubanas] se iban concentrando para darle al general [Shafter] una solemne despedida. mulatos. pero no sin antes referirse. De hecho. como al pasar. participar directamente en la toma de la ciudad. Vestían pobremente. pp.15 Ahora bien. en caso necesario. había bajado a tierra en compañía del almirante William T. muchos sin camisa ni zapatos. a la “ineficiencia” de las tropas mambisas. en algún momento admite que los cubanos habían prometido desalojar del caserío a las escasas fuerzas enemigas que lo guardaban. Miley. l6 John D. 58-59. Pero la opinión de testigos presenciales no coincide con la suya. jefe de la fuerza expedicionaria. en la historia de Cuba. guardando entre sí un metro de distancia. el general Calixto García. . La escena produjo una honda impresión en todo el grupo. La entrevista –en la que se acordaron los pormenores de la operación– se celebró en un campamento mambí recién instalado en las lomas cercanas.LA COARTADA PERPETUA 13 trincheras. el general William R. a sesenta años de distancia del acontecimiento. cit.14 En el recuento de Freidel todos ellos se han esfumado como por arte de magia. El teniente coronel John D. 81. Sampson y algunos de sus oficiales para entrevistarse con el jefe supremo de las fuerzas cubanas en la región. En efecto. cuenta lo siguiente: Mientras se desarrollaba la entrevista. con un pequeño número de blancos. apoyar el cerco de Santiago y. In Cuba with Shafter. l5 Frank Freidel. Miley. basándose probablemente en opiniones e informes de terceros. No descarto la posibilidad de que el autor conociera esos datos pero los desestimara.. que estuvo allí como ayudante de campo del general Shafter. p. f lanqueado ahora por soldados que. Freidel escribe en 1958.

sino de que todos responden. informativas. Huelga añadir que en este caso mito equivale a escamoteo. a coartada. a las estructuras de poder donde se genera cierto tipo de consenso social. Dicho de otro modo: la descalificación de los mambises que hace Freidel y la imagen del hombrecito de la playa responden al mismo mecanismo de control ideológico: el de la producción de mitos en el contexto de los mundos despoblados. núm. que Miley es un testigo desprejuiciado. cada uno de ellos con sus funciones específicas –estéticas. pues aunque el título del ensayo remite al “discurso del 98”. didácticas– y sus distintos soportes materiales (periódicos. de ignorancia o conciencia del modo en que se desarrolla la lucha anticolonial –es obvio.l7 no es algo ajeno a la imagen del hombrecito de la playa. entona esa disonante melodía por todos los medios a su alcance. Sabemos que los artefactos discursivos de orientación colonialista o imperialista se sostienen en un principio básico. folletos. el que se origina en los Estados Unidos y. 11). el periodismo y la docencia–. Rescuing Cuba: Adventure and Masculinity in the 1890s. pp. 1983. En este caso se trata de la superioridad anglosajona. para quien la fuerza de un ejército no reside en el color de la piel. documentales cinematográficos). de modo deliberado o inconsciente. La prueba de que no estamos ante papagayos o conspiradores es que esa actitud se manifiesta no sólo en la esfera pública sino también en la privada l7 Cf. Pittsburgh. famélico e “ineficiente” que se empeñan en describir algunos corresponsales. recreativas. University of Pittsburgh Press. University of Maryland at College Park (Latin American Studies Center Series. 26-28.. libros. pero lo que me interesa resaltar –pienso en Orientalismo. revistas. aquí abordo únicamente. el de la superioridad racial. Tan curiosa unanimidad nos devuelve al mito de Roosevelt: no se trata de que todos repitan mecánicamente la vieja partitura de Gobineau sobre la desigualdad de las razas. sin otras precisiones. . Jr. Between Empires. de modo muy somero. 1996.14 LA COARTADA PERPETUA andrajoso. como un coro entusiasta. de Said– es la coherencia con que funciona el discurso de la dominación y la manera en que va recubriendo con su pátina los más disímiles aspectos de la realidad. Es impresionante ver cómo funciona esa red de discursos y canales –tan perfecta aunque no tan sutil como una telaraña–. Pérez. por ejemplo. los botones de la camisa o la suela de los zapatos–. Puede hablarse de exceso o ausencia de prejuicios. y Peter Hulme. Louis A. que abarca diferentes modos de producción –los propios de la literatura.

18 Ese acto.LA COARTADA PERPETUA 15 (cartas personales. muchos de los cuales rechazarían –en nombre de sus creencias religiosas. p. Douglas Dillon. Los prejuicios o. Fue lo que dijo Rudyard Kipling. desde su recién estrenado hogar en Vermont. Para que logren atraer a individuos de todos los sectores sociales. cit. loc. Tamaña responsabilidad debía asumirse magnánimamente. Lo que el vencedor anglosajón debía hacer en su f lamante imperio insular –aquellas “grandes y hermosas islas tropicales”. sin titubeos ni ambigüedades. el “trovador del imperio británico”. núm. Una hermenéutica de la recepción podría ver en “The White Man’s Burden” el acta de nacimiento poético del imperialismo norteamericano. Cit. se ofrece también la doble opción del racismo paternalista y misionero. estrechamente ligado a la dialéctica civilización/barbarie y a los imperativos morales de la fe cristiana. en un poema que por cierto envió a su amigo Teddy Roosevelt antes de publicarlo en una revista neoyorquina a principios de 1899. ya que en determinado momento consideró oportuno tantear la voluntad divina sin intermediarios. por ejemplo– un racismo despiadado. los ideologemas de la supremacía blanca se han interiorizado de tal modo que han acabado convirtiéndose en parte de las estructuras emocionales. En efecto.) l9 Sobre la popularidad de Kipling en los Estados Unidos y la difusión e inf luencia que tuvo “The White Man’s Burden”. Dijo que esa misión civilizadora era la carga. 1997. como decía Roosevelt. de los estratos más profundos de la personalidad. política y social. 127-128. (Trad. véase C. sencillamente. oct. “imponer orden en el caos”.209. . aunque no convencido del todo. Essays and Addresses (1901). Douglas Dillon en su documentada tesis “Algunas causas extraeconómicas del tránsito de los Estados Unidos al imperialismo activo en 1898-1899” [1931].19 Si el presidente McKinley leyó el poema debió de sentirse conmovido. recién liberadas del yugo español– era.-dic. documentos de circulación restringida). porque el orden de marras suponía una forma más alta de civilización. 7. el “fardo” que el Hombre Blanco debía asumir y por la que al cabo lo juzgarían los propios pueblos “callados y taciturnos” que él iba a salvar. En esta última página se reproduce también el texto original del poema. el progreso en todos los aspectos de la vida económica. aunque compulsivo. pp. por C.. The Strenous Life. a varios pastores protestantes que lo visitaron a fines de 1899 les contó que había l8 Theodore Roosevelt. de Esther Pérez. si se prefiere. reproducida en Casa de las Américas. estaba justificado moralmente. porque Kipling lo escribió y publicó en medio de un intenso debate sobre la conveniencia o improcedencia de ocupar total y definitivamente el archipiélago de las Filipinas.

p. (Las cursivas son mías. 1. 110-111. pero.21 Este tipo de enfoque. El colonizador se ve a sí mismo en el espejo del colonizado 20 Charl Olcott.. donde ciertos términos no cesan de reiterarse. que carece de implicaciones emocionales. puesto que todos daban por descontado que la “inf luencia civilizadora” se extendería a las instituciones políticas. cargar estoicamente ese fardo. remite a alguna forma de contrato o compromiso mutuo. sólo quiere ejercer sobre las Islas –y en general sobre los territorios ocupados– “una inf luencia civilizadora”. sugiere inmediatamente la idea de sacrificio: para redimir a esa parte del género humano que vive en el atraso y las tinieblas. 127. loc. todos los intereses personales impulsaban al Presidente a abandonar las Filipinas. guiado por el sentido del deber. por sus propias dotes de estadista [. Selected Documents and Commentary” [Michael E. “Responsabilidad” es un término aséptico.” Henry Cabot Lodge: “The Retention of the Philippine Islands” (1900). por C. pp.. La magnitud del consenso suscitado por el reclamo de Kipling produce a veces la impresión de que nos movemos en un campo semántico restringido. porque son nuestro prójimo.. pp. El representante de una de las tendencias expansionistas más moderadas de la época le expone a McKinley su criterio de que la inmensa mayoría del pueblo norteamericano está contra la ocupación definitiva de Filipinas. además de “abrir nuevos mercados” para los productos nacionales. Boylen. Douglas Dillon. por la herencia espiritual del pueblo estadunidense. cit. comp. Cit. en cambio. en “The Spanish American War: Business Recovery and the China Market. cit..] actuó con osadía y ocupó las islas. Dios mediante.. por cierto.16 LA COARTADA PERPETUA pedido a Dios que lo iluminara sobre el espinoso asunto de las Islas y que cierta noche tuvo una revelación: “[Q]ue no podíamos hacer otra cosa que tomarlas y educar a los filipinos. Douglas Dillon. p.]. loc. v. de septiembre de 1898. 2l Carl Schurz. v. 2. núm 2. Como dijo Cabot Lodge. instruirlos y cristianizarlos. el Hombre Blanco debe ser fiel a su misión.) . 61-62.. después de consumado el hecho: “Todos los motivos egoístas. Studies on the Left. y portarnos lo mejor posible con ellos. por quien murió Cristo.”20 Es evidente –y permítanme la digresión– que quienes traducen el burden de Kipling por “responsabilidad” no han leído esa piadosa confesión de McKinley. pero todo ello sin tener que asumir “la carga de las responsabilidades políticas” propias de un gobierno estable. 125. invierno de 1960. cit. La metáfora del “fardo”. The Life of William McKinley [1916]. dice. carta personal al presidente McKinley. privaba al concepto “civilización” de gran parte de su contenido. Sólo así pudo librarse McKinley de la diabólica tentación de abstenerse. por C. como cargó Cristo la cruz. Cit.

en un libro que escribió para los estudiantes poco después de terminar la guerra: los soldados norteamericanos eran “dignos representantes de una república donde el pueblo se gobernaba a sí mismo. que requerían fortaleza física 22 Andrew S. ¿cómo iban a transferir el mando “a la población nativa. en su conjunto. pero uno de los congresistas. Burdett and Company. sino “la notable diferencia de caracteres de las dos razas que se enfrentaron”. poco después de la voladura del Maine. Huelga aclarar por qué: los sistemas políticos avanzados son privativos de las razas superiores. ed. y los pobladores de los territorios ultramarinos no entraban en esa categoría. Las formas de gobierno. insinuaba que a una nación que había parido monstruos como el duque de Alba y el general Valeriano Weyler no le faltarían “hombres capaces de mandar al otro mundo a 266 marinos en momentos en que se hallaban entregados al sueño”. Nueva York.) 23 Véase debate en el Senado de los Estados Unidos (4 de abril de 1898). presidente de la Universidad de Illinois. 148. Silver. cit. Como dice el profesor Draper. (El ejemplar que he consultado pertenecía a una biblioteca escolar del condado de Marion. The Rescue of Cuba. ya terminada la guerra. respectiv. en Cuba intervinieron por compasión. por ejemplo. en sus respectivas aficiones deportivas: del lado norteamericano. I. el senador Perkins.LA COARTADA PERPETUA 17 como una imagen invertida. queda siempre como un modelo inaccesible. t. An Episode in the Growth of Free Government. . sin embargo. convencido de que los españoles padecían de una crueldad innata. el beisbol y el balompié. 1899.23 Meses después. a veces se establecen simulacros. pp. reproducido por Emilio Roig de Leuchsenring en Los Estados Unidos contra Cuba Libre. p. y ejemplificaban las virtudes y el heroísmo de la raza anglosajona”. 275. no pueden imitarse como se imitan las normas de conducta. pero el sistema político del amo. no porque confiaran en nuestras virtudes cívicas. Draper les explicaría a sus jóvenes lectores que no había sido la superioridad numérica ni de armamentos lo que condujo a una victoria tan fulminante.. y en cuanto a Filipinas. 178 y 139. Draper. indisciplinada y de momento incapaz de ejercer por sí misma las funciones de gobierno”?22 A los españoles les llegó su turno cuando se debatió en el Congreso el tema de la guerra. que era ignorante. España insistía en que se trataba de un accidente. el éxito definitivo de su misión consistiría en lograr que el colonizado se convirtiera en un remedo suyo: esos Tío Tom y Gunga Din y negros “con alma blanca” que pueblan el imaginario del racismo paternalista. en Iowa. lo que se ponía de manifiesto.

supra. por ejemplo. que súbitamente ve multiplicados sus ingresos (durante la semana siguiente a la explosión del Maine. es decir. Buenos y Malos. alegre. en el ya mencionado debate. una raza dócil. una Doncella martirizada (la Isla de Cuba) y un Vengador dispuesto a rescatarla a toda costa (el pueblo norteamericano). Para convertirlo en espectáculo sólo hacía falta un hábil Director de Escena. sin matices. La historia –privada así de su dolorosa carga de verdad.26 Peter Hulme –con quien obviamente estoy en deuda–. ha señalado que el mecanismo en que se basa el discurso promedio del 98 es la identificación. peripecias. acción dramática: intriga. Draper. convirtiendo en simples unidades dramáticas tanto los hechos reales como a las personas de carne y hueso. conf lictos y. la ausencia de alguno de tales ingredientes explicaría quizá el tono descarnado que asumió el discurso sobre la Isla. personajes de una sola pieza. 4 El genio de William Randolph Hearst –dueño del Journal de Nueva York– consistió en lograr que la vida imitara al arte.27 En este caso. p. del gran empresario. Rescuing Cuba.. si se le deja quieto. 25 24 . Cf.25 tendremos el esquema clásico del cuento popular tradicional.24 Si a todo esto se añade lo que. pacífica e inofensiva”–. un Villano incorregible (el gobierno español). 26 Peter Hulme. 256. En su revelador estudio sobre el tema. cit. hasta superar el millón de ejemplares). La cita en p. op. del lado español. Con esos ingredientes es fácil crear tensas expectativas y hacer vibrar de emoción el corazón del público. Suele llamarse manipulación Andrew S. y es. del otro. por lo pronto. La identificación superficial requiere. nota 23. sobre todo. ed.. las corridas de toros. considerada de antemano como botín de guerra.18 LA COARTADA PERPETUA y temple viril. el Journal duplicó su tirada. y en especial el carácter exacerbado que adopta la misma en los procesos de recepción del melodrama. afirmó el senador Clay sobre el pueblo cubano –que “era. tal como lo analizara Propp y se reprodujera en la literatura caballeresca: de un lado. claro está. cit. 6.. 27 En el caso de Puerto Rico. el drama estaba ahí.. con sus toreros emperifollados y su gusto por la carnicería. como diría Lamar– se transforma en espectáculo para regocijo del gran público y.

Rubens observa. Se explica así que tomaran cuerpo los más insólitos rumores. Horatio Rubens –abogado de la Junta Revolucionaria en Nueva York– cuenta que muy pronto los periódicos no se conformaron con las noticias oficiosas y decidieron contratar a hábiles reporteros para que les enviaran desde Cuba informaciones y reportajes de primera mano. Por lo demás. el hecho de que algunas mujeres acompañaran a sus maridos a la manigua. las argucias de Hearst y sus competidores crearon una expectativa sobre la situación cubana que había que satisfacer a cualquier precio. de Lidia Pedreira. y de ella se dijo en el Journal que había sido el “episodio más audaz y romántico de los tiempos modernos”. The Story of Cuba. Rubens. como Hearst y sus colegas de la prensa amarilla se convirtieron en precursores de lo que hoy conocemos como Nuevo Periodismo. Horatio S. cap. Trad.15. Editorial de Ciencias Sociales. el clamor de venganza y las apelaciones al sentimiento humanitario– no tardó en manifestarse un estado de ánimo favorable a la guerra.. Cayo Hueso y Nueva Orleáns que fantaseaban a su antojo amparándose en la supuesta autoridad de reales o imaginarios informantes. Aunque. llevado a cabo por uno de sus reporteros– porque ha sido tratada en detalle por Hulme.. que mataban e inf ligían “las torturas más salvajes y atroces” a sus adversarios. la aventura sirvió de introducción al escándalo provocado por el estallido del Maine. . Brewer. montando sus propias cabalgaduras. En cierta forma. con admirable candor. cit.30 Hearst Peter Hulme. sedientas de sangre”. véase Philip S.. op. no autorizaba a hablar de una “legión de amazonas en zafarrancho de combate. t. p. Sobre ese vasto movimiento de solidaridad. La Habana. apenas cuatro meses después.LA COARTADA PERPETUA 19 a esa falta de escrúpulos. Pero no todas las fuentes eran confiables. 1978. pero lo cierto es que fue así. Foner: La guerra hispano-cubano-norteamericana y el surgimiento del imperialismo yanqui [1966]. como el de la legión de amazonas mambisas que sembraba el pánico en las filas del ejército español. No me detendré en la obra maestra de Hearst –el “rescate” de Evangelina Cossío. Warren 29 28 . 1. “dramatizando”. Liberty. por otra parte. 30 Cf. Nueva York. Había periodistas cómodamente instalados en Tampa.28 En los sectores populares –que siempre habían simpatizado con la causa cubana29 y ahora eran sometidos a un incesante bombardeo propagandístico que incluía las exhortaciones patrióticas. que la patraña podía deberse a un equívoco: tal vez los corresponsales ignoraban que en español se les suele aplicar el epíteto de “amazonas” a las jinetas.

pasaba la mayor parte del tiempo “en el bar del Hotel Inglaterra. inclusive. tenían propiedades similares a las de aquellos sombreros mágicos que hacían invisibles a sus portadores: bajo ellas desaparecía como por encanto la verdadera historia de Cuba. del New York World. en La Habana. En él se vieron involucrados. cámaras fotográficas y otras armas igualmente mortíferas. 10.20 LA COARTADA PERPETUA mismo fue víctima del efecto bumerán cuando uno de sus corresponsales le hizo creer que estaba reportando la situación desde el campo insurrecto. pero no que ocurriera también en el de la historiografía. bebiendo cocteles y recopilando historias sobre atrocidades [de los españoles]. a Crosby. del New York Herald. por ejemplo.31 Los propios miembros de la Junta Revolucionaria en los Estados Unidos no parecían estar libres de sospecha: sus detractores los acusaban de librar verdaderas batallas de papel. op.) . un desprecio total hacia los cubanos y su larga lucha por la independencia. 32 De ahí el sarcástico comentario que apareció en un periódico de Cincinnati. puede llegar a la conclusión de que la guerra no la libraban los mambises en los campos de Cuba. Luego habría que añadir los nombres de algunos que desembarcaron con las tropas en el 98: Steven Crane y Winston Churchill. Lo cierto. Philip S. cit. según Foner. apenas comenzada la guerra del 95: “Las fuerzas insurrectas parecen estar principalmente compuestas de corresponsales periodísticos armados de lápices. sin embargo. 202 y 204. una crasa ignorancia o peor aún.32 Esas entelequias verbales. 31 Peter Hulme. donde lo único real era el f lujo incesante de discursos. op. cit. a Karl Decker. en realidad. pues quien lee a los historiadores de ese país. Rubens menciona expresamente a Sylvester Scovil. a Charles Michelson y a Grover Flint. p. anglocentrismo. el Times Star. en este caso. pp. 189 n.” (Cf. 1932. También el cubano José de Armas y Cárdenas vino en esa oportunidad. p. a Richard Harding Davis. representado por la prensa. a Summerfield. reportando dudosos combates e imaginarias victorias mambisas. Era lógico que eso pasara en el reino de lo efímero. los cubanos residentes en los Estados Unidos. como bien dice Foner. Foner. como corresponsal de The Sun. Cuando la ideología penetra en el terreno de la topografía se produce un curioso desplazamiento conceptual que pudiéramos llamar. sino los miembros de la Junta Revoluciona& Putnam. Entre los corresponsales.. del New York Journal.. es que los historiadores norteamericanos se dieron siempre el lujo de prescindir de la extensa bibliografía existente en español sobre este conf licto cuyo nombre tradicional (Guerra Hispano-americana) revela. del Chicago Tribune. que le suministraban los simpatizantes de los rebeldes”.

. Bibliografía de la guerra de independencia (1895-1898). 3a ed. Cronología crítica de la guerra hispano-cubanoamericana [1950]. como diría Bajtín. Se desemboca así en la historiografía de los mundos despoblados. se planteó la conveniencia de ordenar un desembarco de tropas en las inmediaciones de Santiago de Cuba. que realizaban un intenso cabildeo y una constante actividad propagandística. Biblioteca Nacional José Martí. que rigen los principios de temporalidad y causalidad en que se basa la narración realista. presididos por Tomás Estrada Palma. 5 En abril de 1898. Foner. como ya vimos. Para una visión detallada de los acontecimientos.). desde la perspectiva cubana. ante la inminencia de la guerra con España –el Congreso de los Estados Unidos acababa de aprobar la famosa Resolución Conjunta. desde la perspectiva española. véase Felipe Martínez Arango. sino la del olvido. o si se quiere. secretario de Guerra. Miles.. Este modus operandi –cuya característica más sobrecogedora es que suele ser inconsciente– pudiera ilustrarse con lo que. por el general Calixto García. de los elementos cronotópicos. pp. Pablo de Azcárate. Miles decidió solicitar directamente su colaboración sabiendo que Tomás Estrada Palma –representante del Partido Revolucionario Cubano en los Estados Unidos– le había prometido al presidente McKinley que daría instrucciones al general García y otros altos jefes mambises para que. representado en la zona. se necesitaba el apoyo del Ejército Libertador de Cuba. llamaré el mito de Rowan. La Habana. 1968. y para una visión panorámica. que vista desde acá no es la de la memoria. cit. incluso “algunos historiadores destacados escriben como si ni siquiera hubiese habido guerra en Cuba antes de que interviniese Estados Unidos”.LA COARTADA PERPETUA 21 ria en los Estados Unidos. Para realizar la operación con la mayor rapidez y el menor número de bajas posible. que reconocía el derecho de Cuba a la independencia–. La guerra del 98. 1976. 1973. véase Araceli García-Carranza (comp. La Habana. llegado el 33 Philip S. Alianza Editorial. En suma. 7 y 189. Para eso hay que prescindir de los contextos. op. el general Nelson A.33 Lo hacen siguiendo una técnica que metodológicamente está más cerca del arte que de la historiografía: consiste en aislar fragmentos de realidad y presentarlos como conjuntos. Madrid. Editorial de Ciencias Sociales.. siguiendo a un cronista mambí. Sobre el tema de la guerra en su conjunto.

.. Draper. 46. Tomó un vapor para Cayo Hueso y luego un tren para Washington. Las figu34 Véase comunicación de Estrada Palma en Felipe Martínez Arango.34 La persona escogida para trasladarse clandestinamente a la Isla. op. alimentándose de boniatos. Para llegar a ellos. simpatizantes de la causa cubana le facilitaron un bote de remos.36 Este cuadro –aunque realista. distribuido por millones. op. Dice en esencia lo siguiente: Que al declararse la guerra con España se consideró necesario establecer contacto con los jefes de la insurrección. El general Miles propuso que fuera ascendido a teniente coronel: “El teniente Rowan –afirmó– ha realizado un acto de heroísmo y de audacia raras veces superado en los anales de la guerra”. Había cumplido su misión. Al regreso tuvo que recorrer otras cien millas hasta la costa norte de la isla. había que jugarse la vida atravesando “cientos de millas de territorio enemigo”. con el que burló la vigilancia de la marina española.. en las Bahamas. salió rumbo a Cuba –una distancia de cien millas– en un barquito de vela. donde se elogiaba a aquellos que cumplían ciegamente las órdenes” de sus superiores. cit. y acompañado por cinco cubanos atravesó las doscientas millas de aguas turbulentas que lo separaban de Nassau.– hasta que llegó a su destino. op. Sobre esta operación. pp. se limita a decir que Rowan “atravesó Cuba para localizar al general insurrecto Calixto García” y que “esa hazaña fue celebrada por Elbert Hubbard en un folleto [A Message to Garcia]. guiado por militares cubanos. después de recibir instrucciones de Washington y de un fatigoso viaje a la costa.35 Draper es más explícito.22 LA COARTADA PERPETUA momento. con velas improvisadas. en Cuba. Rowan. Desembarcó sin novedad y luego. cit. apoyaran y ejecutaran “los planes de los generales americanos en campaña”.. p. 35 Frank Freidel. que se movían constantemente por zonas inaccesibles de la isla. ponerse en contacto con el general y volver rápidamente a Washington con su respuesta fue un subordinado de Miles. Rowan arribó a Kingston a finales de abril y. cuyo nombre pasaría a la posteridad. salvo por algunos detalles– adolece de una falla técnica: no tiene dimensión de profundidad. bebiendo agua de coco”. Freidel es muy parco. aunque igualmente sobrio. situado “en el corazón mismo de la selva”. 203-204. cit. pp. donde entregó su mensaje. tanto en los Estados Unidos como en Cuba. 152-154.. se abrió paso a través de la espesura –“durmiendo a la intemperie.) . el teniente Andrew S. (Las cursivas –como el propio resumen– son mías. (Véase retrato de Rowan en la misma página.) 36 Véase Andrew S. Allí.

donde se incorporó a la Revolución treinta años antes. además. en Bayamo. La Habana. el segundo hombre en la jerarquía militar mambisa. Los personajes cubanos –esos oficiales mambises que reciben a Rowan. 38 En alta mar. porque el escenario de la acción –las zonas rurales de la provincia de Oriente– estaba en poder de los mambises. según sus propias palabras. En 1898 era el único de ellos que. pp. era un personaje de leyenda.LA COARTADA PERPETUA 23 ras y los espacios que sirven o pudieran servir de modelos han sido omitidos o difuminados. 2a ed. . hecho desde la perspectiva cubana. identidades y propósitos bien definidos. Calixto García y su campaña del 95 [1946]. había pasado a ser lugarteniente general del Ejército Libertador. Editorial de Ciencias Sociales. sólo precedido por Máximo Gómez. que aunque Rowan tenía un valor a toda prueba y una ilimitada confianza en sí mismo. 1978. en tierra. Rowan se entrevistó con el general García el 1 de mayo. los hombres que se embarcan con él rumbo a Nassau– carecen por completo de relieve.37 demuestra dos cosas: primero. Sólo la existencia de una formidable red de comunicaciones y servicios auxiliares podía garantizar que el periplo de aquel curioso mensajero –que no hablaba una sola palabra de español y no conocía un solo palmo del agreste territorio que debía atravesar– pudiera cumplirse sin contratiempos en tan breve lapso. tanto civiles como militares. día en que a miles de kilómetros de distancia se iniciaría el espectacular relevo de un imperio por otro con la destrucción de la escuadra española en la base naval de Cavite (Manila). aunque ocasiones no le faltaron: su hoja de servi37 Para los detalles menos conocidos me baso en el relato de Aníbal Escalante Beatón. Fue justamente allí. lo que la aventura de Rowan muestra con absoluta claridad es el nivel de coherencia y organización que tenían las fuerzas revolucionarias. porque las naves españolas que patrullaban la costa sur. Son los eternos nativos. En esa época estaba a punto de cumplir sesenta años y.38 segundo. Un meticuloso recuento de la aventura. después de la muerte en combate de Antonio Maceo. ayudante del general García que vio a Rowan en Bayamo y a quien Eugenio Fernández Barrot –el oficial que condujo a Rowan hasta allí– le contó los pormenores del recorrido. 432-464.. se habían concentrado en Santiago de Cuba. simples puntos de referencia gracias a los cuales la figura del personaje principal se destaca vívidamente contra el fondo impreciso del paisaje. no corrió ningún peligro en el cumplimiento de su misión. no había cometido “la gran tontería de morirse”. los “simpatizantes” que le facilitan un bote. Véase Aníbal Escalante Beatón. junto con otros setenta jóvenes. El destinatario del mensaje. Y sin embargo. previendo lo que iba a ocurrir. que aquellas figuritas diseminadas por el paisaje tenían nombre.

incluía todo tipo de acciones de guerra: escaramuzas.. expresó el temor de que pudiera ocultarse allí “el deseo preconcebido de crear un mito” –un mito destinado a adormecer la conciencia criolla. para evitar que lo hicieran prisionero. 438. semejante propósito era incompatible con el normal desarrollo de la identidad nacional. En 1874 cayó en una emboscada y. como ya vimos. Tal vez sea eso lo que Escalante quiso decir cuando. En lo profundo del monte –como en la playa desde la que lanzaba su grito de júbilo el hombrecito del trapo blanco– había un pueblo empeñado en luchar por su independencia y por un ambicioso proyecto de justicia social.24 LA COARTADA PERPETUA cios. ¿Estaría pensando Escalante. En suma. en un pueblo que aún no tenía medio siglo de haberse constituido en república y donde todavía el máximo emblema del poder era la Embajada americana. . p. 40 Aníbal Escalante Beatón. la manigua estaba muy lejos de ser un espacio despoblado o habitado por fantasmagóricos nativos. Apenas dos meses después cumpliría su compromiso. quizás. en el curso de tres insurrecciones.40 Para él.39 Fue uno de los primeros estrategas mambises que combinó las tácticas de guerrilla con el empleo de la artillería. op. a propósito de las imaginarias aventuras de Rowan. cit. Cuando Rowan lo visitó. combates y tomas de pueblos y ciudades. situando en las inmediaciones de Santiago de Cuba cuatro mil hombres listos para apoyar el desembarco de las tropas norteamericanas y luego la toma de la ciudad. un vasto territorio convertido en bastión de la lucha independentista. se disparó un tiro por debajo del mentón que le salió por la frente. en el mito del Superhombre –lo que hoy llamaríamos el mito de Rambo? 39 La profunda cicatriz que le quedó encima del entrecejo sería un permanente motivo de orgullo tanto para los patriotas cubanos como para los médicos militares españoles que le salvaron la vida. era jefe del Departamento Militar de Oriente.

Véase SAQ. a esas alturas ya había roto un récord histórico sin precedentes en el contexto de América Latina: haber resistido durante casi cuatro décadas la hostilidad y el bloqueo sistemáticos de nueve sucesivas administraciones norteamericanas. constituía para muchos un verdadero enigma. El año 1998 tuvo.1 allá por los años 1993 o 1994. La puja entre empresarios estadunidenses y na1 Destinado a presentar el número especial “Bridging Enigma: Cubans on Cuba” de la revista The South Atlantic Quarterly (Universidad de Duke. [25] . una revolución que. Carolina del Norte). como resultado de la cual esta bendita isla –como suele decirse– “cambió de amo”: terminaron casi cuatrocientos años de dominación colonial española y se inició. El hecho mismo de que por entonces el sistema socialista cubano todavía no se hubiera desplomado. nadie podía asegurar que cinco años después seguiría existiendo la Revolución cubana.EL ENIGMA CUBANO: UN TESTIMONIO PERSONAL 1 Cuando escribí la primera versión de este texto. concebida como el tiro de gracia al cuerpo agonizante de la Revolución cubana. un carácter emblemático. 96:1. Ésta es una versión abreviada. impuesto por nuestros propios aliados –los gobiernos de McKinley y de Theodore Roosevelt–. de la Ley Helms-Burton. junto con el muro de Berlín y el asta de la bandera roja que ondeaba sobre las vetustas murallas del Kremlin –eran ésas las fronteras del espacio geopolítico donde se desarrollaba a la sazón el ochenta por ciento del comercio exterior cubano–. invierno de 1997. un régimen neocolonial que duraría sesenta años. por cierto. hasta donde yo alcanzaba a saber. el enigma aún no se había despejado. escandalosa persistencia. por el Congreso de los Estados Unidos. Eso también era algo digno de conmemorarse. Se cumplió un bienio de la promulgación. Y fuera de Cuba. junto con el centenario de la guerra hispano-cubano-americana. en ambos lados del Estrecho de la Florida. De modo que parecía llegada la hora de renunciar definitivamente a la lógica de los estereotipos para tratar de hallar por otros rumbos las razones profundas de esa terca.

coartada. de padres luteranos. o en l96l. sobre todo. Lo cierto es que la primera mitad del siglo XX cubano –para no hablar de la segunda– sería totalmente incomprensible si no se tienen en cuenta. y por el otro. sin dejar de ser los mismos. llámese Clinton o Castro. héroe legendario de nuestras guerras de independencia. de otra cosa: de la incapacidad del grande para tratar con el chico en pie de igualdad. Lo que quiero subrayar es el hecho de que esas actitudes tienen hondas raíces en la historia de nuestras relaciones recíprocas. en l850 –al morir en combate. o por el simple capricho de un Presidente. segunda. Para nosotros –los partidarios de la Revolución– se trata. Estamos convencidos de que lo demás es pretexto. que rompiera sus vínculos políticos y militares con la Unión Soviética. cuando se produjo la invasión de Playa Girón y se proclamó el carácter socialista de la Revolución cubana. la relación de amor-odio que la mayoría de los cubanos sostiene desde siempre con los Estados Unidos. suscitó la sospecha de que Dios había creado a los yanquis para que Cuba conociera los límites de su libertad. nacido en Brooklyn. cuando los guerrilleros encabezados por Fidel Castro tomaron el poder. soñaban con distintas formas de anexión a los Estados Unidos. hasta los miles de criollos que ya entonces. no surgen en l959. Demócrata o Republicano–. risibles o virtualmente inaceptables. era general de brigada del Ejército Libertador–. Por increíble que parezca. como hoy. que el gobierno revolucionario dejara de “exportar” la subversión a Centroamérica. desde entonces. manipulación ideológica. y a Cuba para que los yanquis conocieran los límites de su poder. Ésa es hoy la gran paradoja. Pocos países en el mundo habrán cambiado tanto como Cuba. Aún no hemos olvidado las tres condiciones. de eso hace menos de diez años. Claro que hay de todo en la viña del Señor: desde un Henry Reeve. . el verdadero enigma de la sociedad cubana.26 EL ENIGMA CUBANO: UN TESTIMONIO PERSONAL cionalistas cubanos durante esa accidentada etapa –los primeros empeñados en dominar la isla a través de sus banqueros y los segundos resueltos a impedirlo por todos los medios a su alcance–. a los veintiséis años de edad. que retirara sus tropas de África. la profunda convicción norteamericana de que Cuba no es más que un apéndice insular de la Florida. que en el apogeo de la guerra fría reiteró el binomio ReaganBush para establecer relaciones normales con Cuba: primera. por un lado. y tercera. ni se prolongan por la simple voluntad de un partido –Comunista.

por razones obvias. – que contribuyen a mantener la unidad de la mayoría de la población en torno al proyecto revolucionario. la afición al beisbol y a los hot-dogs. era el “Norte” o la “Yunái” (United). por causas desconocidas. Aquí no es posible utilizar como caballo de Troya la cultura o ciertas expresiones del modo de vida americano por la sencilla razón de que ya están adentro desde hace mucho tiempo. la disciplina. y hasta el propio país suele recibir tratamientos familiares: antes. en cambio.. en Cuba. por supuesto. con dosis variables de lucidez o paranoia. vivimos una contradicción perma- . la música popular y. Pero debe tenerse en cuenta que el caso cubano presenta algunas peculiaridades. la literatura. La llamada Ley Torricelli. El léxico popular cubano está lleno de anglicismos procedentes de los Estados Unidos. para bien y para mal. aquellas virtudes militares –la combatividad. la idea misma de Revolución socialista sería inconcebible si no se sostuviera en el ejercicio sistemático de la austeridad y la solidaridad. En un país subdesarrollado. Cuba es sin duda uno de los países del mundo que mejor conoce a los “americanos”. aprobada también por el Congreso norteamericano. Al parecer esta hábil estrategia se aplicó en el Este de Europa con excelentes resultados. Huelga añadir que en este marco no hay espacio para la oposición organizada: prima el criterio de que esa oposición no tardaría en aliarse con el Enemigo –los halcones de Washington y la extrema derecha de Miami– para formar una quinta columna. integradas en mayor o menor medida a la cultura cubana. habla de alternativas de subversión en Cuba que incluyen –bajo el código de Carril II–.. ahora. tanto individuales como colectivos. es la “Yuma”. constituye una amenaza para el normal desarrollo del proyecto revolucionario es la ideología de la sociedad de consumo y del sálvese-quien-pueda. forman parte de nuestro imaginario colectivo y de nuestra propia vida cotidiana. todas las formas de penetración ideológica y cultural. los cubanos. donde se repiten las viejas consignas y se exaltan. 3 En términos de beneficios y desventajas.EL ENIGMA CUBANO: UN TESTIMONIO PERSONAL 27 2 Cuba sigue viviendo en una atmósfera de plaza sitiada. El cine estadunidense. Lo que. como el nuestro. un frente interno que acabaría asumiendo posiciones abiertamente contrarrevolucionarias. el sacrificio.

por concepto de propina. durante los cuales se le garantizan determinados privilegios: el derecho a la enseñanza y la atención médica gratuitas –desde la escuela primaria hasta la universidad. el espectáculo le resultaba insoportable. visitó por primera vez un país extranjero –latinoamericano–. tiene grandes limitaciones de consumo en su vida cotidiana. a manera de ejemplo. una motocicleta o una simple grabadora si no se los “asigna” su centro de trabajo o un organismo del Estado. Para hacerse una idea de lo que esto significa. Y por último. en sus treinta años cumplidos. Ahora bien. baste saber. Todo cubano al nacer tiene una expectativa de vida de setenta y cinco años. de lo que puedo dar fe mediante una anécdota personal: cuando mi hijo mayor. un pantalón. Atlanta y Sidney–. un automóvil. y más aún al ver que muchos de ellos eran niños. la droga no se conoce como fenómeno social y el deporte alcanza los más altos niveles de excelencia: en las tres últimas Olimpíadas. por ejemplo –las de Barcelona. el índice de mortalidad infantil es uno de los más bajos del mundo. al cambio oficial–. ganaría tres veces más que un un profesor universitario o un ingeniero. vacaciones pagadas y la satisfacción de saber que en su país no existe el analfabetismo. Hay que tener en cuenta también los bienes intangibles –como el sentido de la dignidad y la autoestima– que en una revolución popular reivindican de inmediato los sectores más discriminados de la sociedad. Como quiera que nunca. se escandalizó al ver mendigos en las calles. pero tampoco puede adquirir –fuera de la libreta de racionamiento– un buen par de zapatos. una botella de aceite o un jabón de tocador si no tiene dólares o su equivalente en moneda nacional. recaudara dos dólares diarios –unos cuarenta pesos. desde la simple extracción de una muela hasta un trasplante de corazón o un sofisticado tratamiento contra el cáncer–. que el camarero de un centro turístico que. pensiones por vejez o accidentes de trabajo. como factor de desequilibrio social. No puede comprar una casa. no debe subestimarse el papel educativo que las propias circunstancias ejercen sobre la sensibilidad del individuo. que abarcan no sólo los artículos suntuarios sino también los de primera necesidad. Cuba se situó entre los diez primeros lugares. ese mismo cubano que goza de privilegios tan inusuales en el mundo subdesarrollado.28 EL ENIGMA CUBANO: UN TESTIMONIO PERSONAL nente que sólo podrá superarse con el desarrollo simultáneo de la economía y de la conciencia social. nacido en l96l. El principio socialista resumido . había visto con sus propios ojos a un ser humano pidiendo limosna. un billete de avión para el extranjero.

Las consabidas diferencias entre quienes tienen mucho y quienes tienen poco se agudizaron por la decisión oficial de favorecer tres líneas de reactivación económica: la apertura a las inversiones extranjeras.EL ENIGMA CUBANO: UN TESTIMONIO PERSONAL 29 en la máxima “De cada cual según sus capacidades. sobre todo. en un organismo social cuya consistencia ideológica se basaba. el vacío dejado por la burguesía hace cuarenta años. en su homogeneidad. modestamente. se quiebra ante semejante disparate. A menudo la burocracia . No sé qué dosis de capitalismo puede asimilar un sistema socialista sin dejar de serlo o sin que comiencen a reproducirse en su interior esas manifestaciones de egoísmo y darwinismo social que están entre los rasgos distintivos del capitalismo salvaje. se verá que un porcentaje relativamente alto –aunque minoritario– de la población económicamente activa desarrolla su gestión fuera de las empresas y organismos estatales. por primaria que sea. es decir. con escasas restricciones. simbolizado por el dólar. forzado por las circunstancias. Si se toma en cuenta la masa de pequeños agricultores que son propietarios individuales de sus tierras. No soy economista. en una palabra. En esos espacios operan. a cada cual según su trabajo”. Pero sospecho que la práctica sistemática de la gestión empresarial de tipo capitalista. En efecto. tiene que acabar generando –en una sociedad como la nuestra– las expectativas y demandas de una “nueva clase” que tal vez intente llenar. Que esa situación sea necesariamente transitoria no la hace menos irritante para un pueblo que ya había satisfecho la mayor parte de sus necesidades básicas y había aceptado –en el caso de la clase media– o se había habituado –en el caso de los sectores populares– a un nivel razonable de igualdad entre las distintas capas sociales (el salario máximo sólo podía ser cuatro veces mayor que el salario mínimo). la dinámica del mercado: los mecanismos capitalistas. el desarrollo acelerado de la industria turística y la formación de pequeñas empresas privadas en el sector de los servicios. y de cooperativistas que son propietarios colectivos de las suyas. Es una ironía de la historia que haya sido el propio Gobierno revolucionario. las personas directa o indirectamente involucradas en esas actividades suelen tener ingresos que exceden con mucho la media nacional (una desproporción que el Estado trata de atenuar mediante impuestos progresivos). las leyes de la oferta y la demanda. el que introdujera ese elemento disociador. Ignoro cuáles podrían ser las implicaciones éticas y psicológicas del invento chino conocido como socialismo de mercado.

en especial de los jóvenes. la posibilidad de mejo- . bajo el peso de las contradicciones. en Cuba. ¿Podrá evitarse que en una pirueta grotesca el ideal comunista se convierta en mentalidad consumista. en cambio. a los espejismos de la sociedad de consumo y los melancólicos señuelos del escepticismo y la frivolidad. Cabe preguntarse. frustrando así. tan perjudicial como inviable. en todos los intentos del cubano por adaptarse con cierta coherencia a las nuevas circunstancias. el entusiasmo en apatía. el Estado paternal puede llegar a límites insospechados. En este último sentido. la confianza en suspicacia. Esa inversión de valores es parte de la crisis de legitimidad que hoy afecta el campo de la ideología y está presente. sino también a prolongar nuestra dependencia de un solo producto y un solo mercado. como resultado de la crisis. de una vez y por todas. Cerca del setenta por ciento de las empresas cubanas operaban con pérdidas y debían ser subsidiadas. Los nuevos actores sociales.30 EL ENIGMA CUBANO: UN TESTIMONIO PERSONAL alienta en secreto esas pretensiones pero carece de base económica para sostenerlas. la cosmovisión y el comportamiento cotidiano de la gente. el modelo económico copiado de la Unión Soviética en los años setenta demostró ser. No hay que ser profesor de dialéctica para saber que toda situación. como los gastronómicos. piensan que sus aspiraciones son legítimas porque se basan en sus propios méritos de trabajadores y empresarios. Esta situación pudo mantenerse mientras la Unión Soviética compró nuestro azúcar a precios superiores y nos vendió su petróleo a precios inferiores a los del mercado mundial. si el ejercicio consciente de la austeridad y la ética solidaria no dará paso. tales islotes de capitalismo –que en la prestación de determinados servicios. compiten ventajosamente con el Estado– sirven como índices para medir por contraste la eficiencia o incompetencia de las empresas estatales. 4 Sería tan absurdo negar la necesidad de los cambios como desconocer su impacto en la psicología. entonces. genera su propia dinámica y puede llegar a convertirse en su contrario: el espíritu de sacrificio en hedonismo. Pero tal liberalidad tuvo efectos dañinos a largo plazo: no sólo contribuyó a ocultar la ineficiencia y reforzar la burocracia. A la larga. lo que hizo más agónica la crisis de los noventa. Desde esa óptica. como tendencia al menos.

que por un instante pareció cambiar la faz del mundo. se quejaba de que entre esos extremos no se admitieran gradaciones ni matices. UNEAC/Universidad de La Habana. lo triste es que de las ruinas de ese experimento colosal. en su opinión. en medio de la estepa. de modo que quien disintiera o no aceptara sin reparos “los valores de la nueva sociedad”. abandonar la idea del mejor de los mundos no significa renunciar a la idea de un mundo mejor. Cuba: Cultura e identidad nacional. en las que el ciudadano. 131. ¿Para eso se lanzaron millones de personas al asalto del cielo? ¿O es que se pretendía implantar. “Para una aproximación a la problemática de la cultura en las relaciones entre la nación y el exilio”. quedaba automáticamente “excluido de ella”. Citando la famosa advertencia de Fidel en el discurso conocido como Palabras a los intelectuales –“Dentro de la Revolución. 1995. Sé que hay. Lo triste de la experiencia soviética no es que el sistema muriera por asfixia y sin que nadie lo llorara. pobres abajo. Nereida García-Ferraz. a lo que denominó “el principio de incondicionalidad”: la Revolución exigía de los ciudadanos un apoyo incondicional. la inva2 Cf. p. o como diría Edgar Morin.EL ENIGMA CUBANO: UN TESTIMONIO PERSONAL 31 ramiento y desarrollo del proyecto revolucionario? Admitir que el futuro es incierto no es resignarse a volver al pasado. Para situar el drama de los excluidos en su verdadero contexto habría que aclarar que el citado discurso se pronunció el 30 de junio de l96l.2 Sabemos que ese tipo de extremismo es propio de las situaciones de guerra. apenas dos meses y medio después de Playa Girón. entre las respuestas posibles. todo. . 5 En un encuentro de académicos y artistas cubanos de ambas orillas. Ello se debía. contra la Revolución. nada”–. un capitalismo “con rostro humano”? Se me disculpará la ironía. una que remite directamente al tema de la democracia. sino la misma vieja distribución de espacios y funciones que tan bien conocemos por estos lares: ricos arriba. La Habana. no saliera una propuesta nueva. convertido de pronto en “soldado de la Patria”. celebrado en La Habana. sólo puede elegir entre el patriotismo y la traición. una pintora residente en Chicago habló de un drama que conocía por experiencia propia: el de los excluidos.

Un sistema de participación social como el que impera hoy en Cuba –donde nadie es discriminado por motivos de clase. la malversación. pues. Para cada uno de los bandos en pugna el dilema tenía. porque podía servir para justificar todas las coartadas de la censura y la autocensura. al cabo. caldeado por la indignación contra los yanquis. los propios revolucionarios. Y puesto que de hecho nadie es libre del todo allí donde no todos son libres.32 EL ENIGMA CUBANO: UN TESTIMONIO PERSONAL sión de Bahía de Cochinos organizada por la CIA. tuvimos que ceder una parte de la libertad recién conquistada para no correr el doble riesgo de enfrascarnos en disputas internas y de “dar armas al enemigo”. Añádase a ello el peligro representado por las múltiples formas de corrupción que gangrenan el tejido social en épocas de privaciones y reajustes: el mercado negro. a la más rígida censura. credo o raza–. tiene que encontrar tarde o temprano sus correspondientes formas de expresión en el plano político. con su inagotable optimismo. ¿quiénes deciden qué basándose en qué alternativas? Esa simple pregunta pone de manifiesto la necesidad de un ejercicio sistemático y riguroso de la crítica y la autocrítica –algo de lo que nadie debe quedar exento. la rapacería. sexo. pero de lo que se trata es de saber si puede lograrse el pleno ejercicio de la democracia política en un sistema de partido único. con el beneplácito de unos –los más– y la irritación de otros –los menos–. A la hora de tomar las decisiones. Las Palabras a los intelectuales hallaron su tono y su caja de resonancia natural en el clima político de la época. como se instaura el discurso de la plaza sitiada con sus correspondientes estrategias y mecanismos coercitivos.. son elegidos mediante votación secreta y directa–. Es así. Y es aquí donde nuestros medios de difusión. Todo eso implica un desafío que atañe tanto al plano de la ética como al de la fiscalización colectiva de la administración y el análisis de los problemas internos. significados distintos: para los partidarios equivalía al máximo de libertad. en medio de la agresión militar y el torbellino de la lucha de clases. y mucho menos si es dirigente del gobierno o el Partido–. se . el orgullo de la victoria y la exaltación nacionalista. para los adversarios. propuestos en su mayoría por los propios electores.. Una decisión necesaria pero igualmente riesgosa. el soborno. Claro que existen en el país todos los mecanismos necesarios para garantizar ese derecho dentro de la Revolución –comenzando por elecciones periódicas donde los candidatos. para evitar que se instauren aquí relaciones de dominación y niveles de impunidad que –como ocurrió en el ámbito soviético– den al traste con el proyecto socialista.

la cuestión de las prioridades democráticas –libertad política o justicia social– nos recuerda la clásica pregunta sobre el huevo y la gallina. pudiéramos decir que se trata del mismo actor representando papeles opuestos en dos escenarios distintos: Fidel. es muy difícil que puedan instrumentarse nuevas formas de apertura política. de la falta de libertad de expresión que caracteriza a las dictaduras. allá. Entramos así de lleno en el Gran Círculo Vicioso de la Cuenca del Caribe. l895 y l930. el de Villano. El problema. Los revolucionarios nos encogemos de hombros: dentro de los muros de la plaza sitiada. operan casi siempre como órganos de agitación y propaganda. pero no resignada. y después. pero resulta que este Héroe específico encabezó. Fidel –producto neto de la historia de Cuba– es un espejo en el que se reconocen millones de cubanos. En Washington y Miami se afirma o insinúa que el verdadero obstáculo para la normalización de las relaciones entre ambos países es Fidel Castro en persona. el de Héroe. de hecho. las relaciones económicas. Y en la apoteosis de l959 –como ya había ocurrido en l868. dicen. sociales y políticas del país. un proceso revolucionario que transformó desde su base. en beneficio de las grandes masas populares. A los adversarios eso les parece natural: se trata. Huelga aclarar que el Héroe está muy lejos de ser infalible y ostenta algunos de los rasgos que en América Latina caracterizan al caudillo carismático y populista. las reservas morales y espirituales de una nación exhausta. todo. otros momentos inaugurales de ese avatar histórico conocido como Revolución cubana– logró sacar a f lote. Como si todo eso fuera poco. nos desborda: mientras no cese la situación de emergencia que dio origen al pacto defensivo –dentro. aquí. lo que basta pa- . Castro. Sería difícil convencer de eso a la inmensa mayoría de los cubanos de la isla. incluyendo a muchos adversarios políticos de la Revolución. no como voceros y catalizadores del debate público. pues la “apertura” es ahora la primera condición que ponen la Casa Blanca y el Congreso norteamericano para suspender el bloqueo y las amenazas que penden sobre Cuba. El “Castro” de sus detractores nada tiene que ver con el “Fidel” de sus partidarios. rescatándolas de un enorme naufragio.EL ENIGMA CUBANO: UN TESTIMONIO PERSONAL 33 muestran incapaces de asumir la función crítica que les corresponde. nada–. Fidel es el hombre que desafió a los yanquis y que por más tiempo les ha sostenido la mirada sin pestañear. primero. la guerra de guerrillas que derrotó a una tiranía sangrienta. Castro es un muro detrás del cual once millones de cubanos se pierden de vista. Si adoptáramos el esquema maniqueo de las películas de Hollywood. contra.

ni aun en los peores momentos de la crisis: la imaginación y las ideas. 6 Dos cosas no escasearon aquí. Su discurso es a menudo tajante e incluso apocalíptico. cuando en Miami seguían preparándose las maletas para el regreso triunfal a la Isla –estoy pensando en el trienio que tiene como eje el año terrible de l993– se hizo evidente que el movimiento cultural cubano no sufriría un colapso. al esperado instante en que Nora debía dar su célebre portazo–. primero. conciertos. que el lector podía armar y desarmar a su gusto–. por supuesto. ni se dejaron de publicar poemarios –cuadernos y plaquettes de hojas sueltas. donde por cierto la carencia de lienzos. debemos entregar sin resistencia al Comandante de la plaza. para librarnos del cerco y asegurar una transición pacífica nada menos que al multipartidismo y la economía de mercado. formuladas en el arduo proceso de lucha por la independencia y la soberanía que se inició en el pasado siglo. ni de montarse obras teatrales –siempre a riesgo de que un súbito apagón impidiera llegar a la catarsis. Aun en aquellas ocasiones en que parecía que la situación tocaba fondo y amenazaba con hacerse irreversible. ni cesaron las exhibiciones de artes plásticas. Por lo pronto. pero también en otras partes del mundo– lo respeten y admiren. que no es rindiéndonos sino resistiendo como podremos alcanzar en el futuro niveles superiores de democracia. que “uno no cambia de caballo en medio de la corriente”. películas.. La falta de recursos materiales y financieros sólo afectó la producción cultural en términos cuantitativos –menos libros. pero está orgánicamente integrado a la memoria de la nación y a sus aspiraciones más profundas. pinceles y pintura favoreció el desarrollo de las instalaciones y los ready-made que –colocados a la sombra protectora de Duchamp y Beuys– lanzaban al rostro del es- . pese al éxodo de numerosos escritores y artistas.34 EL ENIGMA CUBANO: UN TESTIMONIO PERSONAL ra que muchos –en Cuba y en América Latina. no se cerraron las escuelas de arte –aunque los becarios no se alimentaran como debían–. y segundo. De modo que los defensores de la fortaleza nos limitamos a gritar “¡Patria o Muerte!” cuando los sitiadores nos advierten que. Los defensores sabemos muy bien. exposiciones..–. pero el impulso renovador y la inquietud intelectual se mantuvieron e incluso se intensificaron en ciertos géneros.

alambres. Por lo demás. de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío. todo lo cual puede ejemplificarse –para aquellos que no tengan acceso a otras manifestaciones literarias y artísticas cubanas– con las propuestas realizadas por las películas Fresa y chocolate. no había duda de que los escritores y artistas estaban resistiendo a su manera. Eso explica en parte su decisión de aportar al imaginario colectivo. El testimonio incluía desde un ajuste de cuentas con el pasado –que a veces se convertía en un verdadero examen de conciencia– hasta minuciosas radiografías del estado de ánimo prevaleciente. confrontación de ideas. de Fernando Pérez. en un clima de confianza y tirantez. una especie de realismo socialista criollo. un dramático testimonio de la lucha por la sobreviviencia en las condiciones del Período Especial (eufemismo con que se designó la etapa iniciada con el derrumbe de la Unión Soviética). en escaramuzas y obras concretas. ante el desafío de los jóvenes pintores iconoclastas que surgieron en la década del ochenta. hierros retorcidos. sino. es decir. ladrillos. Ese difícil y siempre renovado consenso –en el que están permanentemente empeñados los escritores. y en . materiales de desecho. apoyados a veces y a veces hostigados por burócratas y funcionarios– ha experimentado varias transiciones dramáticas en las tres últimas décadas: cuando el famoso “caso Padilla”. tal vez por su propia naturaleza polisémica. el discurso estético goza. a través de la ref lexión y la crítica. durante el período que conocemos como Quinquenio Gris (l97l-l976). sobre todo. junto con el modelo económico soviético. artistas e instituciones culturales. haciendo política por otros medios. de responder a una demanda social –la necesidad de crítica. Lo cierto es que.– que la prensa no satisface o sólo satisface a medias. y Madagascar. vano intento de implantar. ni de la pretensión del intelectual o el artista de convertirse en conciencia crítica de la sociedad. no se trataba sólo de la vocación desmistificadora del arte. procurando mantener un equilibrio que no suele expresarse en declaraciones ni manifiestos.EL ENIGMA CUBANO: UN TESTIMONIO PERSONAL 35 pectador sus escandalosos mensajes de tablas. sino en la práctica cotidiana. El arte y la literatura de la Revolución han crecido entre la cautela y la audacia. de la franquicia contenida en ese ambiguo “dentro” al que “todo” –o casi todo– le está permitido.. ref lexión. en el contexto de la plaza sitiada. Un fenómeno como éste debe resultar incomprensible para los viejos y perezosos sovietólogos que piensan que en Cuba se ejerce sobre las artes una férrea censura.. Si en el discurso político resistir era la palabra de orden.

Y puesto que ésa es una aspiración irrenunciable. con todas sus connotaciones negativas. Pero añadí que ahí subyace una dramática contradicción. por capricho. Pero si lo es. valores. que se celebró en noviembre de 1999.36 EL ENIGMA CUBANO: UN TESTIMONIO PERSONAL aquellos momentos específicos en que. las limitaciones reservadas a quienes se sitúan contra. los Estados Unidos y la ideología eurocentrista? Si no es posible. imágenes del mundo. la uniformación del gusto por la acción de los medios masivos. una periodista quiso conocer ni opinión sobre algunos de los grandes temas del fin de milenio: la globalización. a la tentación de la irresponsabilidad. Sea como fuere. porque “americanizarse”. me limité a responder que a mi juicio ésas no eran más que manifestaciones del proceso de americanización que sigue el mundo.. . 7 En vísperas del sexto Congreso de la Unión de Escritores y Artistas. para buena parte del mundo. se ha tratado de aplicar. ha significado y significa también. prototipos de belleza.– que no sea una simple copia de la que imponen. con un público amplio y entusiasta– ha podido desarrollarse casi siempre de acuerdo con su propia dinámica y en un clima de libertad envidiable.. formas de percepción. ¿Es posible desarrollar una cultura –gustos. como ocurrió en el caso de la película Alicia en el pueblo de Maravillas. comedia satírica de Daniel Díaz Torres. el modo tentacular de expansión capitalista cuyo centro de irradiación está en los Estados Unidos. siempre que consiga salir de la crisis y marche hacia esa meta de modo lento pero inequívoco. O sea que el “todo” no es una posesión vitalicia sino un espacio conf lictivo que hay que reconquistar día tras día no haciendo concesiones a la burocracia pero tampoco cediendo. modelos de conducta. no hay nada que hacer. lo cierto es que un movimiento cultural como el nuestro –no sometido hasta ahora a las presiones del mercado y que cuenta. una modernidad distinta. en cada una de sus manifestaciones.. “modernizarse”.. lo que debíamos preguntarnos era si podía haber una modernidad otra. a quienes están dentro. el dominio de las transnacionales. yo creo que Cuba tiene más posibilidades que cualquier otro país para lograrlo. Como no soy experto en esas cuestiones. por todos los medios a su alcance. por coyunturas internacionales o discrepancias internas.

como subtítulo. 2000. DIÁSPORA. Hoy en día.). tal vez por la simple razón de que había otros dos –emigración y exilio. que esa resemantización. Esto último. El volumen en que recogí parcialmente los cinco dossiers publicados entre 1993 y 1998 en La Gaceta de Cuba da cuenta de esa preocupación. forzados por sus propios padres a emigrar siendo niños. primero. la diáspora cubana es un híbrido de exilio y emigración. Un término marcado por la dramática historia del pueblo judío. Memorias recobradas..e. Santa Clara. como el de los llamados Peter Pan. facilitaba su inserción en un terreno. para indicar “la dispersión de individuos humanos que anteriormente vivían juntos o formaban una etnia”. sin pre-juicios. por extensión. el de la crítica literaria. al compilar los dossiers de La Gaceta. Pero el vocablo no forma parte de nuestro arsenal de conceptos y metáforas. se utiliza hoy. 1 Ambrosio Fornet (comp. en el campo de la literatura. fue lo que finalmente me decidió a adoptarlo. por su inocuidad en nuestro medio.GLOSARIO DE LA DIÁSPORA Hace ya mucho tiempo que venimos reconociendo la necesidad de incorporar la producción simbólica de la diáspora cubana. En este sentido pudiéramos hablar de la diáspora africana como uno de esos fenómenos de desplazamientos masivos que nos tocan más de cerca. sólo serviría para escamotear las connotaciones de los términos tradicionales. además. desde el punto de vista sociológico. Ediciones Capiro. porque me percaté de que su “neutralidad semántica”. para no hablar de la trata– que estaban firmemente instalados en nuestra historiografía. [37] . donde se hacía necesario abordar el fenómeno sin ideas preconcebidas.n.1 El siguiente glosario sólo aspira a estimular una ref lexión sistemática sobre ese y otros temas afines. Introducción al discurso literario de la diáspora. a lo que habría que añadir desplazamientos inclasificables. que hacerlo equivaldría a sacarlo de contexto. Yo mismo me resistí durante años a utilizarlo porque me parecía. especialmente las de carácter político. y segundo. sobre todo a partir del siglo III a. sin embargo. digámoslo así. al horizonte de expectativas de nuestras ref lexiones críticas.

la simple expresión de la injusticia a escala planetaria. una ley de gravedad al revés que hace que los de abajo. Reflexiones sobre cultura e identidad en los Estados Unidos [1995]. los balseros cubanos. no ayuda a entender la verdadera naturaleza del conjunto. Los datos del censo del 2000 aún no se conocen en detalle. 1999. chicanos en su mayoría. uno de los sesenta y siete condados de la Florida. No conviene ni exagerar ni subestimar lo que esas cifras representan para el posible desarrollo de un mercado editorial. como es natural. es un fenómeno “natural”. En este aspecto sólo Los Ángeles y Nueva York –esta última con sus dos millones de hispanos. Véase sobre el tema Ilan Stavans. Pero en cualquier caso. La diáspora cubana.. Sarmiento. México. que incluye la ciudad de Miami. Es probable que hacia el 2020 uno de cada cuatro estadunidenses sea de ascendencia hispánica. relacionados con la identidad nacional y cultural. se concentra en los Estados Unidos y muy especialmente en Dade. en escala nacional hay ya más de treinta millones de hispanos o latinos en los Estados Unidos –la mitad de ellos. que subvierten por completo nuestras ideas sobre el asunto. Ese constante f lujo migratorio plantea problemas. . los yoleros dominicanos. por su estatus jurídico– que agruparlos sin más bajo un supuesto denominador común.– la diáspora. empujados al vacío de su suerte. busquen desesperadamente el modo de caer hacia arriba. lo que hace un total aproximado de millón y medio de hispanos. los boatpeople haitianos. por sus niveles de instrucción. La presión demográfica. La condición hispánica. Se calcula que de los dos millones y medio de habitantes que tiene el área metropolitana de Miami.3 De hecho. 3 Todavía algunas de las cifras son aproximadas. concentrados en California y Texas– y se calcula que dentro de cinco años serán la primera minoría del país y que dentro de diez su número sobrepasará los cuarenta millones. Fondo de Cultura Económica. trad. la mitad de los cuales son de origen puertorriqueño– compiten con Miami. de Sergio M. El carácter “hispano” de la zona2 se refuerza por la presencia allí de unos setecientos mil latinoamericanos y unos quince mil españoles. tienen razón los que argumentan que se trata de un conglomerado tan heterogéneo –por su procedencia nacional y de clase. unos ochocientos mil –más de la tercera parte– son cubanos. el idioma de sus antepasados. ha determinado el auge de los estudios 2 En los medios literarios y artísticos se prefiere el término “latinos” al de “hispanos”.38 GLOSARIO DE LA DIÁSPORA Aunque a veces adopta características dramáticas –el caso de los espaldas-mojadas mexicanos.. de hecho. dentro de la crisis demográfica del mundo moderno.

en México. nada desdeñable. al analizar las posiciones políticas de ambas partes –los que están a favor y los que están contra la Revolución. me pareció una observación localista. Al colocarnos como críticos o culturólogos ante una realidad de esas dimensiones corremos el riesgo de perder el sentido de las proporciones y no ver más allá de nuestras narices. en España. Desde 1959. y se había convertido en una fuerza electoral activa. algunos de los símbolos patrios –la estrella solitaria.. que ya en el decenio del noventa gastaba anualmente doscientos mil millones de dólares en servicios y artículos de consumo. no de exilio. durante todo el siglo XIX y el primer tercio del XX.GLOSARIO DE LA DIÁSPORA 39 latinoamericanistas y de los llamados departamentos de Español en las universidades norteamericanas. EXILIO. Es probable que sólo hacia 1930. en el Diccionario etimológico de Corominas. Y bien sabemos que en el campo literario el mapa de la diáspora cubana excede con mucho el territorio de una ciudad o un país específico. a los tiempos de Varela y Heredia. a la que debió de añadirse “en España”.. modas y códigos lingüísticos. que exilio había sido un término “raro hasta 1939”. Venezuela y Ecuador. había tenido que “marchar al exilio”. con cuatro millones de votantes. para sortear el obstáculo.. Hay escritores cubanos o se publican libros suyos en Iowa y Chicago. De hecho. se hablaba sobre todo de destierro y emigración. temiendo por su vida. Suecia y Francia. durante la dictadura de Machado. Me pregunto hasta qué punto responderán sus obras a la inf luencia de los respectivos mercados o ambientes literarios. con sus correspondientes tradiciones. o prefieren. las palmas. tanto fuera como dentro de Cuba– nos topamos con un serio problema de carácter semántico e ideológico. y es que la realidad del exilio –o de sus variantes– forma parte de una tradición revolucionaria que entre nosotros se remonta al siglo XIX. Pero a los exiliados cubanos de hoy –y no sólo al núcleo político más hostil– les resulta difícil reivindicar los términos de esa tradición sin sacarla de contexto. se extendiera el uso del término y se hiciera común oír o leer que tal o mascual revolucionario. Pero no tardé en recordar que en Cuba. Cuando leí.– son nostálgicas visiones de un poeta desterrado. negar que lo que ocurre en Cuba es el re- . Podríamos caer entonces en la miamización –digámoslo así– de nuestra perspectiva crítica.. si ése era el caso. así como la gradual apertura de los medios masivos y de la publicidad comercial hacia esa clientela. y se prolonga hasta los tiempos de Martí.

que 1902 fue la culminación de un proceso mediante el cual Cuba dejó de ser colonia española para convertirse en neocolonia de los Estados Unidos. abril-junio. de que aquí se produjo una profunda transformación social. en beneficio de las clases populares. en cambio. 5 Véase nota 50 en la página 67 de este mismo volumen. siempre va a quedar como sofocada –por razones tácticas– o marcada por nuestras respectivas posiciones políticas. Revista Temas [La Habana]. Creo que lo que un crítico hostil y otro partidario de la Revolución piensen respectivamente de novelas como Las iniciales de la tierra.6 ¿Podremos alguna vez zanjar esas diferencias sin la mediación o la intervención de los Estados Unidos? Yo. en el sur de la Florida. escribir en inglés: una ref lexión sobre la tríada lengua-nación-literatura”. No extrañe que en una encuesta realizada en 1995. Totalmente objetivos sólo son los objetos. y que 1959. lo convierte en una marca incómoda o inadecuada. significó la ruptura total de ese proceso. Rob Schroth. . pero nuestros respectivos proyectos de nación son distintos. y El color del 4 Cable de ANSA.40 GLOSARIO DE LA DIÁSPORA sultado de una revolución y no el simple escenario de una lucha por el poder. Las dos partes somos igualmente cubanas.4 Para aceptar que lo ocurrido en Cuba a partir de 1959 puede calificarse de revolución hay que estar convencido. lo dudo. 10. 24 de noviembre de 1995. tanto dentro como fuera de Cuba. 6 Abordé éste y otros temas afines en “Soñar en cubano. de Jesús Díaz. personalmente. Recuérdese el desconsuelo de Mañach y otros ideólogos liberales ante la sombría realidad de aquel país que no lograba constituirse en nación porque se había quedado sin ideales colectivos. la carga semántica del vocablo ya no es la misma. núm. cuáles son nuestros respectivos grados de cubanía– sino en torno al tema de nuestras expectativas. aun en el terreno de la cultura. Y eso para mí quiere decir que toda discusión.5 Con esto quiero decir que el debate entre partidarios y adversarios de la Revolución no debiera girar en torno al tema de la identidad –quién es más cubano. Miami. y segundo. mientras que un 61 por ciento prefirió hacerlo como “cubano-americano”. 1997. En otras palabras. claro está. por distintas razones. se ha producido una inversión ideológica del signo que. opinó que se estaba “desvaneciendo la mentalidad del exilio para ser remplazada por un sentimiento de mayor afinidad hacia la cultura estadunidense”. De ahí que hablen siempre de “Castro” y nunca de la Revolución cubana. que asesoró la encuesta. primero. sólo el 34 por ciento de los encuestados se autodefiniera como “exiliado cubano”.

Creo que el primero que “rompió” con la Revolución. 8 Los dos últimos emigraron años después. De modo que de Edmundo Desnoes y Antonio Benítez.7 pero vio también que otros se situaban de nuevo o no tardaban en situarse a la vanguardia del movimiento literario.. Montenegro. Lydia Cabrera. por ejemplo –como antes de Severo Sarduy o Calvert Casey–. No pretendo hacer la cronología de esas rupturas. además. no era todavía el gran poeta que llegaría a ser. y sus vínculos con el antiguo régimen estaban demasiado frescos en la memoria de todos como para que lamentáramos su precipitada partida. fue Guillermo Cabrera Infante. pese a ser el autor de “Palabras escritas en la arena por un inocente”. promoción y difusión de la literatura. Novás Calvo.. se incorporaron con entusiasmo a las tareas de creación. para citar sólo algunos y no hablar de una apreciable retaguardia que incluía autores como Manuel Navarro Luna. Regino Pedroso o José Zacarías Tallet. y para tratar de deslindarlas uno solía preguntar si el que se había ido –o no había vuelto– había tomado públicamente una posición política hostil.8 Aquí siguieron y murieron. ya los campos ideológicos no están tan bien delimitados como al principio. “teñido de partidarismo”. que hay que dar por descontado que.–. Virgilio Piñera. Dulce María Loynaz. Roa. de Reynaldo Arenas. permanecían retraídos. como José María Chacón y Calvo. estará inevitablemente. Los jóvenes escritores de mi generación. por otra parte. y eludirlos es tan difícil. Onelio Jorge Cardoso. como fue el caso de Guillén.. se decía hacia 1980 que se habían “quedado” (en el extranjero) pero que “no habían 7 Gastón Baquero. en el noventa y nueve porciento de los casos. en un discreto exilio interior.. por cierto. cuando hablamos de literatura no estamos hablando únicamente de literatura. . Eliseo Diego. Samuel Feijóo. Ahora bien. Lezama. sino llamar la atención sobre el hecho de que muy pronto comenzaron a entreverarse las posiciones del exiliado y el emigrante. Félix Pita. José Rodríguez-Feo. por lo demás. los dos pilares de la antropología y la historiografía cubanas. Entre 1959 y 1960 mi generación vio “marchar al exilio” a algunos de nuestros clásicos –Mañach. Cintio Vitier. que en ese momento. Fina García Marruz.GLOSARIO DE LA DIÁSPORA 41 verano. de manera bastante estridente. Fernando Ortiz y Ramiro Guerra.. Los condicionamientos ideológicos son tan fuertes. todavía no había publicado Tres tristes tigres. Carpentier. Agustín Acosta y Enrique Labrador Ruiz. Marinello. que no siempre coinciden con las distintas oleadas migratorias. con escasas excepciones. como se decía antaño. Algunos.

Hoy conocemos un poco mejor –aunque todavía superficialmente– ese conjunto de autores y obras. se dedica la tesis de licenciatura de Désirée Díaz Díaz Memorias a la deriva. 2000). uno de ellos premiado 9 La revista Unión viene publicando sistemáticamente textos y reseñas críticas. Ricardo Hernández Otero dirigió el proyecto “Literatura y emigración cubana contemporánea”. Correo de Cuba (Revista de la Emigración Cubana) ha comenzado a hacer lo mismo con fines divulgativos. 10 Zaida Capote Cruz. nada tenían que ver con sus congéneres del exilio tradicional. reproducido en Extramuros). Fue un grave error no tratar de mantener ese limbo vinculado al movimiento literario interno. antologías. Revista Extramuros [La Habana]. de Jorge Luis Arcos. no formara parte de la historia de Cuba. tesis de licenciatura. en una especie de limbo. surgían en el exterior nuevos escritores cubanos de los que nada sabíamos –tampoco ellos. Muestras de sus obras se han incluido en compilaciones y panoramas como Estatuas de sal (1996). 2000). mayo de 2000). tal vez la primera en su género. a decir verdad. sabían mucho de nosotros–. y ya para fines del decenio del ochenta podía hablarse de un corpus literario que incluía no sólo poemas y ensayos sino también novelas (que.. lo que los situaba enfrente. las que proliferaron hasta 1971). junio de 2000. “El cuento cubano del exilio: panorama de la década del noventa”.. el que retomaría esa corriente agonizante de la llamada “novela anticastrista” y le daría un nuevo aliento. pero no contra. núm. Sería Reynaldo Arenas. 3. pero esta vez interna. El tema de la emigración en el cine cubano de la década del noventa (Facultad de Artes y Letras. por cierto. de Mirta Yáñez y Marilyn Bobes. julio-septiembre de 1999. Dichoso tiempo aquel en que creíamos tener el cien por ciento de la razón y las cosas parecían tan sencillas. Entretanto. Podíamos actuar como si la diáspora cubana no fuera asunto nuestro. Nelson Cárdenas realizó su tesis de licenciatura (Archipiélagos: Explorando la identidad cultural en una novela de la diáspora) sobre la novela de René Vázquez Díaz La Isla del Cundeamor (Facultad de Artes y Letras. Juan Antonio García Borrero toca el tema de los filmes del exilio en “El cine cubano sumergido” (Antenas. como adversarios políticos. También a la producción cinematográfica. el más ilustre de los expatriados de Mariel. Otros autores están siendo publicados o estudiados en nuestras revistas literarias y en simposios.42 GLOSARIO DE LA DIÁSPORA hecho declaraciones”.10 Nuestras editoriales han publicado media docena de libros.9 Ya apareció una valoración crítica de la cuentística de los noventa. y Las palabras son islas (1999). en obras igualmente contrarrevolucionarias pero de un nivel literario incomparablemente superior. cuyos primeros resultados se presentaron en la III Jornada Científica del Instituto de Literatura y Lingüística (La Habana. . Poemas y prosas de escritores cubanos desconocidos hasta entonces aquí fueron incluidos en los dossiers de La Gaceta.

periferias. Bogotá/La Habana. En torno a ellas –las eternas minorías. desplazamientos. identidades. 1997). por ejemplo. sueños. (Premio “Lourdes Casal” de Crítica Literaria. Ediciones Unión. Un fantasma recorre el primer mundo: el fantasma del inmigrante. Después de Informe contra mí mismo. cruzamientos. intersticios. IDENTIDAD. mitos. En efecto. atormentado por los avances del colectivismo: “¡Mi yo! ¡Que me arrebatan mi yo!” Por primera vez en la historia. multiculturalismo. 1999. Encarna una de las paradojas de la época. 1998). 1998 (Premio de Ensayo Artístico Literario. 1997 (Premio Extraordinario de Literatura Hispana en los Estados Unidos. por sus connotaciones políticas. La Habana. Juana Rosa Pita y Carlota Caulfield. Lo mismo podría decirse de numerosas obras escritas fuera de Cuba por autores que no comparten ni nuestros proyectos ni nuestra ideología política. márgenes. que están muy lejos de ser textos políticamente comprometidos. multitudes que atraviesan líneas divisorias de todo tipo –geográficas. lingüísticas. nunca se ha hablado tanto en las metrópolis de fronteras. Bogotá/La Habana. Los deslumbrantes espacios metropolitanos se llenan de border crossers. no resulta funcional a la hora de fijar los contextos de la diáspora desde la perspectiva del crítico literario. Las historias prohibidas de Marta Veneranda (Cuentos).11 Lo que quería subrayar. . culturales.– tratando de encontrar un punto de equilibrio entre lo que son y lo que quieren llegar a ser. Barquet. que pudiera considerarse una típica novela de exilio.. patrones de 11 Cf.GLOSARIO DE LA DIÁSPORA 43 por la Unión de Escritores y dos por la Casa de las Américas. Ministerio de Cultura de Colombia/Casa de las Américas. ha publicado Caracol Beach y La fábula de José. límites. sociales. Espacio sin fronteras. La identidad es el núcleo –a veces ausente– alrededor del cual todas las demás nociones se organizan. Jesús J. y por supuesto. es que ya la categoría de “exilio”. Sonia Rivera-Valdés. la expansión del capitalismo y el fantástico desarrollo de los medios electrónicos de comunicación hacen pensar en la viabilidad de una cultura planetaria: en todas partes las mismas ideas. entre lo deseable y lo posible. Piénsese en un caso como el de Eliseo Alberto. Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia/Casa de las Américas. sin embargo. 1998). Lourdes Tomás Fernández de Castro. Escrituras poéticas de una nación: Dulce María Loynaz. no importa dónde estén o cuán numerosas sean– se genera un campo semántico cuyas categorías parecen dominar hoy los estudios culturales. los mismos gustos. semejante a la que hacía gritar a Unamuno. etnicidad. bordes. hibridez..

A través del caleidoscopio: la autobiografía hispana contemporánea en los Estados Unidos. Se ha llegado a proponer la metáfora de una identidad caleidoscópica para definir ese tipo de ser fragmentado y. en el mundo moderno. México. Es válido por 2 one country at the same time is considered a dual citizen. la misma lingua franca.. 13 Doreen Massey. Madrid. años y prorrogable por 2 años.0”. Al mismo tiempo. Revista de la Emigración Cubana (núm. paquistaníes en Londres. estatus social. incluyendo algunos que antaño fueron metrópolis imperiales y coloniales.. Ediciones Endymion. 154.. El extravío de este A dual citizen may be subject to the laws of the other country documento será notificado a la Dirección de Inmigración [. En semejante situación es lógico que prolifere un estado de alarma.44 GLOSARIO DE LA DIÁSPORA conducta.. Este pasaporte es personal e intransferible –escribe Sacerio-Garí– y será sancionado Dual Citizens: a person who has the citizenship of more than quien permita su uso por tercera persona.. Ponencia inédita presentada al Congreso Internacional de Arquitectura. Tal vez sea el horror al peligro creciente de esa uniformidad lo que haya llevado a reivindicar la identidad nacional y cultural en tantos sitios. mexicanos en Los Ángeles”. (Un fragmento de la introducción aparecerá en Correo de Cuba. ver. ¿qué sentido tendría. citada por Federico Álvarez en “Espacios y tiempos reales e imaginarios en el arte”. López.. que la viven dramática o resignadamente.]12 En otras palabras. al mismo tiempo. Hoy sólo existe un país que por su poderío económico. 2 veces. en los Estados Unidos se descubre a menudo. argelinos en París. llevando a cabo lo que a principios de siglo se llamaba.].. clase.¿cuál es el mapa real de las identidades nacionales?13 Y en cuanto a la identidad cultural. 1999. 1997. todavía con cierta extrañeza. en su Poemas interreales [2a ed. es obvio que no está determinada únicamente por la etnia o el lugar de origen sino también por ciertos factores –sexo. los espacios nacionales se fragmentan: “Turcos en Berlín.. tesis de doctorado. moros en Madrid. militar y cultural puede colonizar a todos los demás.14 Para complicar las cosas más aún. p. encerrarse en los viejos guetos de los nacionalismos y en el fantasioso reducto de una identidad inmaculada? La dualidad se impone como destino a millones de personas. cuarto trimestre de 2000. técnico. 14 Iraida H..– ligados al desarrollo de la personalidad. 8. muldimensional. 1998. entre los miembros de la segunda generación de exiliados 12 Enrique Sacerio-Garí. la americanización del mundo.2.) . “Documento.

cubana residente en Nueva York cuyo libro Las historias prohibidas de Marta Veneranda fue premiado en el concurso Casa de las Américas– escribo en español porque saboreo al hacerlo y porque quiero que si uno de mis cuentos va a parar a una librería de Artemisa. Rumbo al Sur. donde nacieron mi padre y mi abuela. lo que explica que entre los mismos se hayan planteado con mucha frecuencia las tensiones inherentes al bilingüismo. 5. cualquier muchacho o muchacha que entre en ella y lo saque de un estante.-oct. Sonia Rivera-Valdés. identidad.17 Si hablamos de literatura –poesía y narrativa.. periferia. deseando el Norte. Nueva York. Conversación entre escritoras del Caribe hispano. Notas sobre esta vida de trabajosa definición”. Centro de Estudios Puertorriqueños. como ejemplos recientes. 1998. “A vuelo de pájaro. fuera o en la cerca? ¿Somos parte del problema. El escritor bilingüe o multilingüe podrá escribir en el idioma que prefiera. Cincuenta lecciones de exilio y desexilio. sept. una conciencia étnica y cultural en ciernes que forma parte de lo que Fowler ha llamado “identidades liminares”:15 muchachos nacidos en Los Ángeles o Nueva York que afirman en inglés –único idioma que dominan– que son cubanos o mexicanos. ¿da lo mismo? Pero a la vez cabría pregun- Víctor Fowler. sobre todo– el elemento autenticidad. en Daisy Cocco De Filippis y Sonia Rivera-Valdés (comps). 16 15 . y de Ariel Dorfman. diáspora. no a las réplicas. ¿es importante? Leer una obra en su idioma original o en una traducción –por buena que esta última sea–. 2000. sea capaz de leerlo sin necesidad de haber sido traducido”. La Gaceta de Cuba. cuando hablamos de fronteras. En efecto. ¿desde dónde hablamos? ¿Estamos –con respecto a cada uno de esos asuntos– dentro. donde la única mediación sea el texto mismo. 17 Tampoco se piense que para los propios escritores la decisión resulta fácil. Véanse. “Yo –dice Sonia Rivera-Valdés. multiculturalismo. entiéndase sin necesidad de intermediarios.GLOSARIO DE LA DIÁSPORA 45 o inmigrantes. de Gustavo Pérez Firmat. es a mi juicio el factor determinante de la nacionalidad literaria. núm. pero la inmensa mayoría de sus lectores potenciales está obligada a leer en la lengua materna. estamos obligados a indagar sobre el lugar de enunciación de los discursos identitarios. Ante semejantes dilemas. parte de la solución o simples espectadores del drama? IDIOMA.16 Este deseo de sostener un diálogo directo con el lector.. p. 99. los que creemos que la Nación –y los modos de ser derivados de ella– todavía tienen algunas tareas que cumplir –por lo menos en los países subdesarrollados–. que solemos atribuir a los originales. “Identidades liminares”.

en el sentido de que éste sea el factor determinante de la nacionalidad literaria. como sabe cualquiera que haya intentado traducir un chiste. Algo semejante podría decirse en el caso de los estados multinacionales o de las naciones multilingües. Cambridge. en fin. etc. Programme.18 En principio. la traducción plantea más problemas de los que resuelve. es la historia de la sociedad francesa. la ideología. es ajena a la vida cotidiana de los hablantes. etc. reality. salvo en el caso de países cuyos idiomas estén confinados a las fronteras nacionales. por ejemplo–. y no sólo uno de sus miembros. un poema o una frase coloquial. Ya los lingüistas nos advirtieron que el significante tiene un significado. La lengua no es una simple sucesión de signos. el que nos permite afirmar que una obra es cubana. tratándose de obras literarias. a la uruguaya o a ambas? Alguien podrá decir que pertenecen al mundo. el capítulo anterior o posterior. Nations and nationalism since 1780. p. pero que ese significado adquiere “sentido” únicamente cuando lo situamos en un contexto capaz de abarcar no sólo el texto mismo sino también sus referentes culturales. Hobsbawm. el tema de la obra. pero si quisiéramos precisar. E. “es el mundo”.46 GLOSARIO DE LA DIÁSPORA tarse si en el mundo moderno pueden sostenerse afirmaciones tajantes con respecto al idioma. Cambridge University Press. históricos. Steiner postula que su contexto “es el párrafo inmediato. 1990. al universo de la lengua española.J. la política. En cambio. el contexto cultural en que la misma se produce y circula? Las novelas policiacas de Daniel Chavarría ¿pertenecen a la literatura cubana. myth. Historiadores como Hobsbawm impugnan la legitimidad del binomio lengua/nación –“esa identificación mística de la nacionalidad con una cierta idea platónica del lenguaje”– porque a su juicio no tiene base real. tendríamos que hacernos una última pregunta: ¿qué historiadores de las literaturas nacionales –y existen historiadores de las literaturas nacionales– se considerarán obligados a incluir esas novelas en sus estudios? Insisto en que. como la ciudadanía del autor. . El contexto. Tomando a Madame Bovary como ejemplo. ¿Y qué de otros factores. a la literatura hispanoamericana en su conjunto. los giros coloquia18 Téngase muy presente que hablo de nacionalidad literaria. Cf. cuando se trata de lenguas multinacionales –el español. Y es también el estado de la lengua francesa en el momento y el lugar en que escribió Flaubert. que pueden ser mecánicamente sustituidos por otros sobre la base de las equivalencias. como afirma hiperbólicamente George Steiner. argentina o mexicana. 57. la respuesta sería negativa. es el binomio lengua/nación. la novela entera.

no puede ser indiferente el hecho de escribir en una lengua u otra. p. sin embargo. de Roberto G. Las observaciones de Steiner. la situación es más compleja. pues. de uno y otro lados. Pero en cuanto al idioma. cuya madre “tenía la costumbre de empezar una frase en una lengua y terminarla en otra”. “je t’aime” o “I love you” involucra el conjunto de una cultura. sino de que autores y lectores. o la decisión de apelar a ciertos lenguajes –las matemáticas o el esperanto– para darse a entender. Huelga aclarar que al referirnos a la nacionalidad de una determinada obra literaria no estamos aludiendo al lugar de nacimiento del autor ni. El campo semántico que se genera cuando digo “te quiero”. que sólo hablaban las cocineras. si el idioma remite no sólo a los signos sino a las cosas. de las novelas Raining Backwards (1988). mucho menos. parten de experiencias e incluso de contextos culturales diferentes. en Viena. Para los cubanos. “hablan idiomas distintos”. ¿podrá situarse entre paréntesis cuando las partes discrepantes hablen de literatura? No lo sé. Dicho espacio. nuestra tarea consiste en hallar las palabras y el tono que hagan el diálogo posible. ..19 Así. El examen de una vida [1997]. de Catalina Martínez Muñoz. es decir. 33. Esto ocurre sobre todo en el terreno de la política. Técnicamente comparten un lenguaje pero por lo general. 2a ed. Conviene tener en cuenta que la crítica cubana apenas ha ref lexionado sobre el fenómeno porque el problema no vino a plantearse con urgencia hasta la aparición. trad. como suele decirse metafóricamente de quienes no logran ponerse de acuerdo. sino a toda una experiencia del mundo. y en cuyo hogar. Madrid. llaman la atención sobre la red de significaciones y sentidos a que remite el uso de una determinada lengua. Errata. en el terreno cultural. con sus sobreentendidos y matices. se hablaban normalmente tres idiomas –sin contar el húngaro. Fernández –que hasta entonces había escrito en espa19 George Steiner. 1999. de distintas –y casi siempre opuestas– ideologías o visiones del mundo. No deja de ser curioso que quien sostiene ese criterio sea una persona como Steiner. porque en este caso no se trata únicamente de monolingüismo o multilingüismo. a su ciudadanía. en los Estados Unidos. y no sólo a las cosas. en efecto. Pero creo que. NACIONALIDAD. según nos cuenta él mismo. ya vimos que sí resulta ser una referencia ineludible.GLOSARIO DE LA DIÁSPORA 47 les” y todas las “referencias implícitas o explícitas” que gravitan sobre el texto.

y sobre todo Dreaming in Cuban (1992). The Mambo Kings Play Songs of Love (1989). que suele considerarse un factor de peso en la determinación de la nacionalidad literaria. Y a la inversa: es incierto que en el Corán no se mencionen los camellos. En otro lugar20 intenté matizar la posible respuesta colocándola en un plano distinto. para afirmar que se trata de un texto de origen árabe.. como creía Borges. A la pregunta sobre la nacionalidad de esos textos o sus autores siguió. 20 Véase “Soñar en castellano. el del asunto o el tema de obra. de Oscar Hijuelos. es una novela haitiana. . ajenas a esos melancólicos rumiantes. automáticamente. p. en este mismo volumen. de Cristina García. si queremos saber en qué se asemeja y en qué se diferencia del producido dentro de las respectivas fronteras nacionales. En resumen. pero cualquier filólogo encontraría en sus versículos mil razones..”. incluyendo sus propios contextos. 100. de Carpentier. lo que no parece recomendable es generalizar y menos aún absolutizar. Si vamos a hablar seriamente del discurso literario de la(s) diáspora(s). hay que tratar de entenderlo en lo que tiene de específico. la relacionada con la lengua.48 GLOSARIO DE LA DIÁSPORA ñol–. Pero esa premisa a duras penas resiste la prueba del análisis: sería difícil convencer a alguien de que El reino de este mundo.

que no se produciría el conf licto. los rivales del Journal. por el clima prevaleciente en La Habana. de Nueva York. 1996. que yo me encargo de poner la guerra. cuál fue el estado de ánimo que lo condujo a escribir aquellos versos. Mis amigos saben cómo se me salieron estos versos del corazón –dice–. el dibujante pidió autorización para regresar a Nueva York. en el prólogo a su último libro. núm. se encargaron de difundir una anécdota según la cual se había suscitado una seria discrepancia entre William Randolph Hearst. Hearst se limitó a responderle por cable: “Usted ponga las ilustraciones. Se trata de José Martí y del prólogo a Versos sencillos. pues todo parecía indicar. la anécdota ilustra a cabalidad el papel desempeñado por la naciente prensa amarilla en la batalla discursiva que desembocó en la intervención norteamericana. o por la pérdida de un ser querido– sino por motivos estrictamente políticos. y el dibujante que él mismo había enviado apresuradamente a Cuba como corresponsal previendo que el estallido del acorazado Maine en la bahía de La Habana conduciría a un choque inminente con España. 11).” Verídica o no. Oigámoslo. El poeta se siente acongojado. Rescuing Cuba: Adventure and Masculinity in the 1890s.1 Otros textos de la época. o por 1 Véase sobre el tema Peter Hulme. digamos. [49] . anteriores y posteriores al conf licto. o por fe fanática. involucran también el destino de Cuba y de las relaciones triangulares de Hispanoamérica con España y con los Estados Unidos.EL EXPERIMENTO NEOCOLONIAL CUBANO Y SUS REPERCUSIONES EN EL CAMPO INTELECTUAL (1898-1923) 1 A principios de 1898. pero no por razones personales –porque padezca mal de amores. Fue aquel invierno de angustia en que por ignorancia. Pasados los días. University of Maryland at College Park (Latin American Studies Center Series. su director. El primero es un testimonio insólito: un poeta explica. publicado en Nueva York en 1891.

varias ediciones. p. en Felipe Martínez Arango. no actúan por motivos altruistas. principalmente. 1963-1965.) 4 Ibid.) 3 José Martí. se hizo una pregunta retórica: “¿Conviene a Hispanoamérica la unión política y económica con los Estados Unidos?”3 Respondería recomendando cautela. O. 61. lengua.C. 160. los pueblos hispanoamericanos.. ¿Cuál de nosotros ha olvidado aquel escudo. simplemente. y de la india. y no con una parte de él”. a la posesión de Cuba “para someterla al predominio de una raza extraña y opuesta en temperamento.” (Ibid. con el mundo –aconsejaba–. La pregunta está precedida por una amarga descripción de la idiosincrasia racista prevaleciente en los Estados Unidos: “Creen en la superioridad incontrastable de ‘la raza aglosajona contra la raza latina’. Versos sencillos. decían. La Habana. se apresuró a dirigir una carta a Máximo Gó2 José Martí. 16. de la Guerra de los Diez Años– habían reanudado en 1895. que exterminan. Editorial Nacional de Cuba. . O. el f lamante gobierno autonómico de la Isla. 6. convencido de que los Estados Unidos no conocían ni respetaban a los pueblos hispanoamericanos. que esclavizaron ayer y vejan hoy. t. de indios y de negros. En su alocución al pueblo. (En lo adelante. Creen que los pueblos de Hispanoamérica están formados.. En suma: “La unión. se reunieron en Washington. bajo el águila temible. aspiran. tradiciones.50 EL EXPERIMENTO NEOCOLONIAL CUBANO (1898-1923) miedo.. 1960. p. que los mambises o combatientes del Ejército Libertador –encabezados por el propio Martí. o por cortesía. 158 y 159.”5 Por su parte. el capitán general de la Isla. t. “La Conferencia Monetaria de las Repúblicas de América” [1891]. pp. veteranos. como era de esperar. apretaba en sus garras los pabellones todos de América?2 La reunión aludida era la Conferencia Americana de 1889-1890. apeló al socorrido argumento del conf licto de razas y culturas.4 En abril de 1898 Estados Unidos decide intervenir en la guerra hispano-cubana. “Alocución del Gobierno Insular (Autonómico)”. Ramón Blanco.C.. los dos últimos. el escudo en que el águila de Monterrey y de Chapultepec. Editorial de Ciencias Sociales. Los Estados Unidos. por Máximo Gómez y por Antonio Maceo. religión y costumbres a la nuestra.. 21 de abril de 1898. Creen en la bajeza de la raza negra. en Obras completas. La Habana. 5 Cf. En aquella ocasión Martí. no sólo porque en política “lo real es lo que no se ve” sino porque en una alianza tan festinada se corría el riesgo de que primara la ley del más fuerte. 169.. p. y el mal que ella representaba –el Panamericanismo– un aggiornamento de la Doctrina Monroe. el águila de López y de Walker. Cronología crítica de la guerra hispano cubanoamericana [1950].

// Yo sólo creo en una raza: la Humanidad [..] Desde el atezado indio salvaje hasta el más refinado rubio inglés. porque no hay diferencia de sangre ni de razas. 7 Ibid. . 8 Idem.EL EXPERIMENTO NEOCOLONIAL CUBANO (1898-1923) 51 mez. por razón de su sangre española. españoles y cubanos nos encontramos ahora de frente a un extranjero de distinta raza. en la que proponía una alianza para combatir a los intrusos.. concluye otorgando a los norteamericanos el beneficio de la duda y remitiendo al juicio de la posteridad la profecía de Blanco: “No veo el peligro de nuestro exterminio por los Estados Unidos. sino también exterminar al pueblo cubano.. a que usted se refiere en su carta –dice–.7 Y después de advertirle que admira a los Estados Unidos y que incluso ha escrito ya al presidente McKinley para agradecer su decisión de intervenir en la guerra. No puede ocultarse a usted –decía– que el problema cubano ha cambiado radicalmente. cualquiera sea la raza a que pertenezca o la religión que profese. jefe supremo de las fuerzas mambisas.6 En la respuesta de Gómez se perfilan los elementos ideológicos de un americanismo humanitario y liberal que apenas se manifestó en los debates subsiguientes. op.. 16l.” 8 En realidad. pero usted se equivoca otra vez. de tendencia naturalmente absorbente y cuyas intenciones no son solamente privar a España de su bandera en suelo cubano. el temor a la absorción o el “exterminio” –visto también como genocidio cultural: “¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés?”– estaba bastante arraigado en amplios sectores intelectuales de la época. y nosotros combatimos por un principio americano: el mismo de Bolívar y Washington. Es muy significativo que un hombre como Enrique Collazo –mambí de pies a cabeza– critique en 1905 a quie6 Cf. cit. Si así fuese. Usted representa en este Continente una monarquía vieja y desacreditada.// Usted dice que pertenecemos a una misma raza y me invita a luchar contra un invasor extranjero.] –le espeta Gómez a su magnánimo rival–.. 160. p. “Cartas cruzadas entre los generales Ramón Blanco (capitán general de Cuba) y Máximo Gómez (jefe del Ejército Libertador Cubano).. un hombre es para mí digno de respeto según su honradez y sentimientos.. Diríase que el campo intelectual hispanoamericano no estaba preparado aún para esa toma de conciencia.”. Me asombra su atrevimiento [. ‘la Historia los juzgará’. p. en Felipe Martínez Arango.

en Leonardo Romero Tobar (ed. Visor/Fundación Duques de Soria. lengua y sentimientos de raza”. una vez que haya sido pacificada. cit. y por lo tanto al 9 Enrique Collazo. en cuyo primer artículo se afirmaba categóricamente que el pueblo de Cuba era y tenía el derecho de ser “libre e independiente”. Madrid. de Julio Le Riverend Brusone. p.). uno sobre las interpretaciones posteriores de ese texto y otro sobre la cuestión de la cultura y las razas. . 1972. “Valera ante el 98 y el fin de siglo”. el padrino peninsular de Darío. si triunfaban los mambises. desaparecería hasta el último vestigio de civilización española y era probable que los Estados Unidos repoblaran la isla “con los muchos negros que hay de sobra entre ellos y de los que sin duda gustarían de deshacerse”. el proyecto de una alianza entre los campos intelectuales de Hispanoamérica y de España. historia.52 EL EXPERIMENTO NEOCOLONIAL CUBANO (1898-1923) nes todavía sueñan con la anexión a los Estados Unidos. Ante semejante declaración. La carta de Gómez aparece fechada un día después de que el Congreso de los Estados Unidos aprobara la famosa Resolución Conjunta. quien mejor representó. el voto de confianza de Gómez –y del resto de los jefes mambises– estaba más que justificado. y afirman su voluntad de dejar a sus habitantes el dominio y gobierno de la Isla. y en cuyo último artículo se precisaba: Los Estados Unidos niegan que sea su propósito ni su deseo ejercer jurisdicción o soberanía en Cuba. 3-4. por Leonardo Romero Tobar. tradiciones. antes de Unamuno.11 Permítanme dos comentarios. pp. si los Estados Unidos se anexaban la isla. De hecho. 10 Juan Valera. (Los escritores de la Restauración y la crisis del fin de siglo). 2a ed.9 Desde España. las tropas mambisas contribuyeron sin reservas al éxito de las operaciones militares llevadas a cabo por el Ejército de los Estados Unidos en Santiago de Cuba y sus inmediaciones. Pról. El camino hacia el 98. El artículo primero de la Resolución Conjunta es rotundo e inequívoco. Los americanos en Cuba [1905]. advertía Valera. La Habana.10 Entre los intelectuales españoles fue justamente Valera. Editorial de Ciencias Sociales.. fuera del tiempo necesario para la pacificación. 102. alegando que eso “nos anularía” como pueblo al privarnos de “nuestras costumbres. y lo segundo. Juan Valera había afirmado diez años antes que la “guerra civil” [sic] que se venía desarrollando en Cuba podía conducir a su africanización bajo el modelo de Haití o de Liberia: lo primero. En este último caso. 1998.

ha descrito puntualmente en su documentada monografía Cuba Between Empires. (Véase esp.12 En realidad. había sometido la Resolución Conjunta a una tortuosa relectura que hacía pasar a primer plano las imprecisiones y ambigüedades del texto. libertad y justicia que rigen en los Estados Unidos. 223. cit. cit. pp. 1898. Tan pronto como los cubanos demuestren su capacidad y disposición para gobernar la isla de acuerdo con los principios de orden. p. (Cit. cumpliendo su promesa.) ..) 13 New York Times. 222. los mambises habían sido tenidos como “aliados” por los mandos norteamericanos.. aquel que. por Louis A. cit. Cuba Between Empires (1878-1902). 6. Pero no se espere que lo haga ni un minuto antes.14 11 Cf. de retirarnos hasta que esté completamente pacificada. con toda probabilidad. Pérez. Pérez. Pérez. anexarla a los Estados Unidos”.EL EXPERIMENTO NEOCOLONIAL CUBANO (1898-1923) 53 rápido fin de la guerra. op. llegarían a serlo algún día. p. Hasta ese momento.) 14 New York Tribune.. Jr.. a cederles el mando. 1983.”. p. considerado un vocero oficioso del gobierno. pp. 1898.. op. para referirse a la eventual retirada de las tropas. Jr. utilizaba frases como el “tiempo necesario para la pacificación” y “una vez que [la isla] haya sido pacificada”. Pérez. Cómo pudo ocurrir que aliados tan fieles pasaran a convertirse de la noche a la mañana en odiosos “adversarios” –y cómo lo que para unos era una guerra de liberación se transformó de pronto.13 Una semana antes el New York Tribune. 12 de agosto de. Jr. p. Fuimos a Cuba a pacificarla –puntualizaba el Tribune– y no tenemos ninguna obligación. todo comenzó el mismo día de la victoria.. el capítulo 11: “From Allies to Adversaries”. ni legal ni moral. op. “Texto de la Resolución Conjunta. O mejor dicho. cuando a las tropas mambisas se les impidió asistir al acto de rendición e incluso entrar a la ciudad de Santiago de Cuba. Poco después –mientras en Washington se firmaba el Protocolo de Paz que ponía fin a la guerra– un comentarista del New York Times se preguntaba si los cubanos. University of Pittsburgh Press.. en Felipe Martínez Arango. en una guerra de conquista– es un dramático proceso que el historiador Louis A. todavía incapaces de gobernarse a sí mismos. puede presuponerse que este gobierno [el de McKinley] se dispondrá. 7 de agosto de. para los otros. 165-66. ni tácita ni expresa. porque en caso contrario “tendríamos que mantener el dominio de la isla y en definitiva. (Cit. 6.. por Louis A. Pittsburgh. Jr. 211-227. 12 Louis A. del último artículo del texto.

16 Cf. I. . El Siglo XX. Jr. es decir. astuta operación de la que se encargaron numerosos congresistas y cuyo resultado fue la Enmienda Platt. república y protectorado. 194l.. Roberto Fernández Retamar. 2a. una nación que fuera. el 20 de mayo de 1902. los mambises seguían a la expectativa –algunos negándose incluso a deponer las armas mientras las tropas de ocupación no se retiraran del país– y a muchos miles de kilómetros de distancia el ejército guerrillero de Filipinas. 18 (“From Amendment to Appendix”. entre las viejas promesas y las nuevas ambiciones. Ahora bien. y Louis A. La Enmienda fue oficialmente abolida en 1934. Mi segunda observación tiene que ver con el controvertido asunto de la raza. que había pasado por la misma amarga experiencia que el de Cuba. En cierta ocasión apuntaba Fernández Retamar que las actitudes racistas pueden considerarse verdaderos procesos de otrificación. Proceso histórico de la Enmienda Platt (1897-1934). verdadera obra maestra de maquiavelismo político. 315-327). que en el plano político significaba establecer en la América Latina un Estado con todos los atributos externos de la soberanía pero sujeto a la tutoría de otro. pero que no contaba con una Resolución Conjunta en que basar sus demandas. Emilio Roig de Leuchsenring. Pérez.l5 Nacía así. iniciaba una guerra sin cuartel contra las tropas de ocupación que se prolongaría durante tres largos años. ed. Cuba defendida. Historia de la Enmienda Platt (1935) y Los Estados Unidos contra Cuba Libre [1959]. el Otro de los latinos eran los germanos. Santiago de Cuba. de René Lufriú. cap..54 EL EXPERIMENTO NEOCOLONIAL CUBANO (1898-1923) Entretanto. pp. ni para griegos ni para latinos el término tenía connotaciones 15 Sobre la Enmienda Platt. Es muy probable que la experiencia filipina sirviera para hacer ver al gobierno de los Estados Unidos la conveniencia de buscar en Cuba un equilibrio entre la realidad y el deseo. dado que raza es un concepto que ciertos ideólogos burgueses tomaron de la zoología para encasillar a los otros. la Enmienda fue un apéndice impuesto a la f lamante Constitución de Cuba como condición previa para la retirada del ejército de ocupación. con ella. Pról.16 El Otro de los egipcios eran los griegos. t. Ediciones Unión. aquellos a quienes se quería denigrar o explotar. El artículo tercero daba a los Estados Unidos el derecho de intervenir en la Isla cada vez que lo creyera conveniente. al mismo tiempo. el experimento neocolonial cubano. La Habana. véanse. pp. y viceversa. Manuel Márquez Sterling. 1996. op. La Habana. la “república enmendada” y. Editorial Oriente. 53-55. cit. 1982.. Nombrada así por el senador que la promovió en el Congreso de los Estados Unidos.

19 Véase Lily Litvak. Para ello.19 Esto último fue lo que hizo en 1898 el novelista francés Pierre Loti. Latinos y anglosajones: Orígenes de una polémica. sobre todo cuando esa condición pretendía extenderse más allá de las viejas fronteras del Lacio. La población de Italia es una amalgama. que también Gómez elude mencionar a los negros... promovido inicialmente desde Francia y luego adoptado en España por hombres como Castelar–. bastaba con recordar la composición etnográfica de los pueblos europeos que se apellidan caprichosamente latinos –decía Varona–. griegos. en que han entrado celtas. en omitir la existencia de los grupos étnicos discriminados. sarracenos y hasta franceses y españoles en tiempos más próximos. ridiculizando la idea de una comunidad racial. para explicar sus simpatías por España. Y ni aun en esta península. teutones. que fue su cuna. los vascos.] Los habitantes de Francia se componen de los descendientes de celtas. francos. pues es sabido que el general carecía de prejuicios raciales. todos los ciudadanos del Imperio. valones. 162.EL EXPERIMENTO NEOCOLONIAL CUBANO (1898-1923) 55 étnicas. vascos e italianos. 1980. Los actuales pobladores de España provienen de una mezcla muy desigual de iberos. cit. eran eso: civis romanus. y lo que suscitó un irónico comentario de Enrique José Varona –sucesor de Martí en la dirección del periódico Patria–. romanos. Ese silencio sólo puede atribuirse a razones tácticas. por decir lo menos. Barcelona. Fue la expansión del mundo colonial moderno y la introducción de la esclavitud en América lo que. consolidó en Occidente la ideología y el discurso de la discriminación racial.18 Lo era quizá hasta la propia genealogía de lo latino –concepto que haría fortuna. después de Gobineau. fuera cual fuese el color de su tez. Pero en la carta de Blanco a Gómez –en la que el Otro es el anglosajón– se despliega un rasgo típico del discurso colonialista que consiste en desconocer o.. teutones.17 Que Blanco se dirigiera a Gómez invocando la fraternidad de una raza y una sangre comunes era. en su mayoría. Puvill-Editor. por cubanos negros. romanos. godos. Unos y otros formaban “la masa inteligente y creadora de blancos y negros” a que aludía Martí en su última carta a Manuel Mercado. 18 17 . Carta a Manuel Mercado. más bien. predomina por igual el elemento romano. alanos. p. Obsérvese. suevos. celtas. Para Roma. no obstante. y algunos millares de moriscos y gitanos [. vándalos. en efecto. moros y judíos. estaba formado. loc. sin contar un núcleo de población quizás autóctona. En 1898 el Ejército mambí. un disparate. José Martí. y entre sus oficiales abundaban los negros y mulatos. por ejemplo.

La reconquista de América. decía golpeándose las venas de su brazo bituminoso: “Nosotros. 1951. 208-209.20 Y sin embargo. 1930.56 EL EXPERIMENTO NEOCOLONIAL CUBANO (1898-1923) que sólo está en mayoría en las provincias del centro. Nueva York. tan propio de los proyectos imperiales. en la medida en que sacrifica a un principio abstracto toda la riqueza derivada de las diferencias étnicas y culturales. no existe ni una sombra de esa unidad de raza que se invoca. hoy ese ecumenismo. a su juicio. aún estaba firmemente arraigada en Europa –y por extensión en América– la noción de raza como sinónimo de cultura.) 21 Luis Araquistain.. de Aureliano Sánchez Arango. París.”. los de la raza latina. La Habana. De ahí que años después un ensayista español. La agonía antillana. 189.. Librería Paul Ollendorf [1911]. Dirección de Cultura. Artículos. como equivalente de cultura.V. en el curso de la historia– al genocidio cultural o a alguna de las múltiples variantes del paternalismo etnocentrista. 21 de mayo de 1898. Semejante concepción sólo puede conducir –y de hecho sólo ha conducido. hemos de reconocer que desde la perspectiva ideológica de la época la exhortación del general Blanco no carecía de sentido. Patria.. 2 Lo que llama la atención en esos debates no es tanto la índole de los argumentos como su espantosa monotonía.J. y pról. entendía el concepto de raza. el fenómeno de su ausencia en los diversos alegatos no se percibía como una falla conceptual. p. Reflexiones sobre el panhispanismo. 73.. aquel negro de Puerto Rico que. es decir. (Reproducido en E.22 empeñada en dar categoría antropo20 Enrique José Varona. . El imperialismo yanqui en el mar Caribe. 3a ed. “Una opinión en el aire”. mejor que muchos blancos. 22 Fernando Ortiz. Como se ve. Por lo demás. Editorial España. p.21 En cualquier caso. nos resulta inaceptable en la medida en que niega de antemano nuestras señas de identidad específicas. Madrid. conocedor de las Antillas. Todo el mundo parecía formar parte de ese conglomerado que el joven Ortiz llamó burlonamente “la farándula racista”. variante del antiguo Civis sum romanus. perorando en un mitin. pp. puesto que incluso el discurso ilustrado excluía automáticamente a los sectores marginales. pudiera comentar sin ironía que. Sel.

En un reciente estudio sobre los recursos alegóricos y simbólicos de que se valió el discurso latinoamericanista de la época para afirmar.. El ya citado Valera. Carta a Antonio de Zayas (18 de agosto de l897). en conjunto. sólo comparables a las elaboradas por el pensamiento anglosajón en similares circunstancias. ponencia (inédita) presentada al simposio “Ideamérica ’98” (Instituto de Literatura y Lingüística. por contraste. un organismo “monstruoso” poblado por “búfalos de dientes de plata” y “estupendos gorilas 23 Juan Valera. su desprecio hacia los independentistas cubanos. p. Cuando no podemos vencer a unos cuantos mulatos y cimarrones.23 El signo ideológico de tal actitud se invirtió en el 98 hasta el punto de convertir la admiración en repulsión y la prudencia en insolencia. con el análisis objetivo de las otras fuerzas en conf licto –aun antes de que los Estados Unidos intervinieran en la guerra–. de valor científico. produjo verdaderas joyas de maniqueísmo. Tómese como ejemplo la perspectiva que desde Madrid se tenía de la guerra de Cuba. en su conf licto con el panamericano. Lo racial conspiraba de tal modo contra lo racional que aun entre los letrados producía síntomas de idiotismo. frente al empuje de los Estados Unidos. parece locura ser arrogantes y poco sufridos contra gente tan rica. cit. poderosa y denodada como los Yankees. Casi aplaudo su paciencia y su prudencia. Si el delirio se mezclaba. era lógico suponer que el movimiento independentista tenía hondas raíces populares y una enorme tenacidad. septiembre de 1998). La Habana. Esta escaramuza del pensamiento panlatino. cit. en otras áreas. cuya obsecuente admiración hacia el poderío de los Estados Unidos parecía exacerbar. loc. . le escribía en agosto de 1897 a un amigo. además.24 la autora muestra el proceso de satanización o bestialización a que fueron sometidos de pronto el país y sus habitantes: eran. “1898: Alegorías de la identidad latinoamericana en Martí y Darío”. 93 n. por Leonardo Romero Tobar. a propósito del asesinato de Cánovas: Yo no me he atrevido nunca a censurarlo por su docilidad con los Estados Unidos. Pero difícilmente podía llegarse a esa conclusión partiendo de las premisas de la inferioridad racial y la supremacía militar. después de haber enviado a Cuba más de 200 000 soldados. 24 Belén Castro Morales. Si de 1868 a 1898 los independentistas cubanos habían estado en guerra abierta contra España durante quince años.EL EXPERIMENTO NEOCOLONIAL CUBANO (1898-1923) 57 lógica a un concepto elaborado por los sociólogos y carente. el resultado era sumamente curioso. la conciencia de su propia identidad cultural.

1966. el compendio más acabado e inf luyente de la espiritualidad latina. con el mismo candor.25 No me detendré en esa cruzada discursiva: ha sido suficientemente documentada desde su inicio. 180.58 EL EXPERIMENTO NEOCOLONIAL CUBANO (1898-1923) colorados” que habitaban “casas de mastodontes” e iban por las calles “empujándose y rozándose animalmente.) 27 Ibid. que se elaboró en el mundo hispanoparlante. 1996. que Darío entrelaza a las hipérboles de su bestiario una oportuna observación sobre las previsoras advertencias de Martí y el destino que parecía aguardar a la Perla de las Antillas: Martí no cesó nunca de predicar a las naciones de su sangre [dice] que tuviesen cuidado con aquellos hombres de rapiña. . 213. le comentaba: “Entre nosotros. desde que Paul Groussac. 179-182.. como ideario opuesto al utilitarismo anglosajón. por Mario Benedetti en Genio y figura de José Enrique Rodó. 26 Véase en Sonia Mattalía. un grito de alarma ante el temor de que “el apetito yanqui se [hubiera] despertado con el aperitivo de Puerto Rico y el hors d’oeuvre de Cuba”. ¿Qué diría hoy el cubano al ver que. p.. p. que no mirasen en esos acercamientos y cosas panamericanas sino la añagaza y la trampa de los comerciantes de la yankería. en su famoso artículo “El triunfo de Calibán”). el biógrafo de Rodó. acuñó esa imagen de lo calibanesco que recorrería con tanta fortuna el imaginario latinoamericano.] Pero ese otro 25 Se reproduce en Sonia Mattalía (comp. todo lo que se quiera [. a la caza del dollar” (metáforas todas procedentes del arsenal retórico de Darío. (La cita en p. 39. Buenos Aires. 28 Víctor Pérez Petit. hasta su culminación. sin embargo. el monstruo se la traga con ostra y todo?27 No hay que añadir que bajo el impacto del 98 y de la imaginería calibanesca surgió también Ariel (1900). Modernidad y fin de siglo en Hispanoamérica. cit. Pérez Petit. op. pp.26 Me interesa subrayar. pp. en noviembre de 1902. Generalitat Valenciana/ Instituto de Cultura Juan GilAlbert.. so color de ayuda para la ansiada Perla. 211-222. Alicante. los latinos. cit.). de José Enrique Rodó. EUDEBA. recuerda que en su grupo se hablaba de la guerra de Cuba como un “asunto de familia”: “¿Qué tenía que ver esa nación extraña –se preguntaban. aludiendo a los Estados Unidos– en la contienda de los pueblos de otra raza?”28 Y el propio Rodó.. en un café de Buenos Aires. en mayo del 98. hasta que Rufino Blanco Fombona –entonces cónsul de Venezuela en Amsterdam– publicó “La americanización del mundo”.

Instituto Cubano del Libro. Casa de las Américas.. p. la experiencia cultural de la modernidad. 40. 216). “Latinidad vs. asume una actitud práctica. Introducción a la historia de España en el siglo XIX [1902]. p. Las corrientes literarias en la América hispánica [1949].EL EXPERIMENTO NEOCOLONIAL CUBANO (1898-1923) 59 pueblo es. en Hispanoamérica. Blanco Fombona. 30 Véase. debe valerse de la Doctrina Monroe “contra la voracidad y la insolencia europeas”.31 Darío conocía a Martí. p. 1898-1903”. por ejemplo.-jun. Cf. por “aquellas formidables y líricas correspondencias que [Martí] enviaba a diarios hispanoamericanos como La Opi29 Ibid. abr. Biblioteca Ayacucho. el aumento de los lectores potenciales. mucho antes de que le fuera presentado. el contacto recíproco en los grandes centros culturales de la época –Buenos Aires. 1985. Actuando como catalizador. Su nueva condición de periodista le aseguraba un público a ambos lados del Atlántico. en España. “La modernización literaria latinoamericana (1870-1910)”. 76. amenazaba con imponer la visión de “una América deslatinizada por propia voluntad”. 211. y pról. el desarrollo de los medios de comunicación. 85. Caracas. y de “la idea latina” para enfrentar a los Estados Unidos (loc. Por primera vez. Véase también Pedro Henríquez Ureña. en ciertos sectores del campo intelectual latinoamericano donde la anglofobia debía coexistir penosamente con la anglofilia. 31 Ángel Rama. Fondo de Cultura Económica. por su parte. Francisco Pi y Margall. París. en José Martí y el equilibrio del mundo. el campo cultural latinoamericano se extendía de un extremo al otro del Continente. 165. cit. Los viajes.. . que alguien podría calificar de oportunista: Hispanoamérica.. nuestro futuro peligro. p. 2000. núm. La Habana.. es decir... Ese proceso de “modernización literaria” –que en opinión de Rama se inicia en 1870 y abarca un lapso de casi medio siglo– se apoyaba en factores diversos: el auge de los periódicos. el 98 contribuyó a poner de manifiesto la existencia de campos culturales que habían venido articulándose en torno al Modernismo y a figuras como Darío y Rodó. las lecturas. La idea del peligro étnico relegaba de tal modo a las demás que Pi y Margall atribuía el antimperialismo de Martí a su propósito de mantener a la futura República de Cuba como “pueblo eminentemente latino”. imperialismo yanqui en El Cojo Ilustrado. a juicio de Rodó. en su La crítica de la cultura en América Latina. ya que no de un frente común.. 1971.”29 Lo que se olvida a menudo es que el peligro también estaba dentro. 44. México. p..30 En efecto. dice. sel. y Valera y Unamuno. Ariel era un intento de enfrentar también la nordomanía que. la posición de algunos intelectuales venezolanos en Maurice Belrose. Madrid– dieron al escritor. junto con una visión cosmopolita. Pero la situación política favorecía el predominio de un consenso. p.. 1998. cit. de Saúl Sosnowski y Tomás Eloy Martínez..

un nuevo modo de legitimación del discurso literario. ed. 33 32 . Cuando Rodó defiende a Ariel contra Calibán. un componente de los proyectos políticos. por lo demás. Cf. Pierre Bourdieu. cit. 5a. tertulias. Madrid.33 Ahora. en varios autores. de México y. por obra y gracia de su ubicación en el campo cultural –en definitiva. pasó a serlo también de los estéticos. gracias a la cual ilustres desconocidos o jóvenes promesas literarias recibían el espaldarazo de sus mentores y exigían. México.. Como ha hecho notar Ramos. es decir. pp. hasta el propio material literario comenzó a sufrir una metamorfosis: el texto fue haciéndose más breve. La Nación. loc. 1967. Problemas del estructuralismo. de Buenos Aires”. p. 133.. revistas y periódicos. de Caracas. Rubén Darío. 70 ss. Autobiografía [1912].. promoción y consagración de autores y de obras. 34 Julio Ramos. Literatura y política en el siglo XIX. la espiritualidad latina frente al materialismo anglosajón. aquellas instituciones o centros difusores –editoriales.60 EL EXPERIMENTO NEOCOLONIAL CUBANO (1898-1923) nión Nacional. 85. Ángel Rama. está asumiendo una actitud política que implica. con esas credenciales. SHADE. 35 Cf. el estilo más conciso. Fondo de Cultura Económica. a la vez. “Campo intelectual y proyecto creador”. una de las características distintivas del campo intelectual era que el nuevo status profesional del escritor le otorgaba a éste una relativa autonomía con respecto a las instituciones oficiales. Desencuentros de la modernidad en América Latina. México. 1989.32 Sometido a las exigencias del periódico. 136. mecenazgos y discipulados consolidó asimismo lo que pudiera llamarse la instancia individual. p. el intelectual había pasado a convertirse de pronto en conciencia crítica de la sociedad. Siglo XXI.35 Una larga tradición de maestrazgos. p. El Partido Liberal. ser admitidos en los estratos medios o superiores del campo intelectual. bibliotecas. 3 Pero es sabido que el campo intelectual no sólo se organiza en torno a ideas y tareas sino también en función de intereses específicos que se canalizan a través de lo que Bourdieu llama “instancias”. la ideología. sobre todo. el tono más coloquial. 1945.34 Así. por su capacidad para asumir voluntariamente las tareas que suelen derivarse de los precarios vínculos entre la ética y la estética–.– encargados de la selección.

cit. para “lanzar” a un autor dentro o fuera de sus fronteras nacionales. A su paso por los salones y tertulias de España y América. por conducto de Cánovas del Castillo. al mismo tiempo. o las prologarían (Justo Sierra.36 Sabemos.. Es probable que ese hecho –ligado al relativo desarrollo de la industria cultural española de finales de siglo– haya inf luido en el fervor con que los intelectuales hispanoamericanos afirmaron en el 98 su identidad 36 Cf. op. por ejemplo: la legión de poetas. Julián del Casal). en Chile). Lastarria logró con una simple carta que Mitre lo nombrara corresponsal de La Nación. Darío resultó ser uno de sus beneficiarios. directamente o no. passim. en su ensayo sobre Prosas profanas). Rubén Darío. las codiciadas sinecuras. En Madrid. un comentario encomiástico de Valera. consulados. el elegido podía entregarse de lleno a los imperiosos reclamos de la bohemia y de las musas. crónicas y artículos periodísticos– como paradigmas de la nueva sensibilidad (Federico Gamboa. Enrique Gómez Carrillo. Darío encontró a sus benefactores y a sus cómplices. allí el poeta conoció a quienes financiarían la edición de sus obras (Pedro Balmaceda. la sobrevivencia y el ocio creador. misiones diplomáticas. o simplemente contribuirían a consagrarla –a través de diarios personales.EL EXPERIMENTO NEOCOLONIAL CUBANO (1898-1923) 61 Véase la Autobiografía de Darío. consiguió que el presidente Caro lo designara cónsul general de Colombia en Buenos Aires. Los círculos intelectuales de la época contaban con amplias reservas de solidaridad gremial. Hemos de suponer que casi todos ellos estaban vinculados. corresponsalías. a aquellos espacios de poder donde se dispensaban empleos secretariales. Núñez de Arce intentó conseguirle un empleo en la Trasatlántica Española. una frase de aliento de Rodó o un prólogo de Unamuno bastaban. salvo contadas excepciones. Dueño ya de ese escurridizo tiempo libre. en fin. a la sazón embajador de México en Madrid). o las estudiarían con obstinado rigor (Rodó. asumieron como una declaración de independencia cultural. prosistas y diletantes que desfilan por ella forman la densa red del campo intelectual latinoamericano de finales del siglo XIX y principios del XX. Rafael Núñez. que una dedicatoria del propio Darío. desde Valparaíso. . desde Cartagena. Amado Nervo. que solían garantizarle al poeta. en Hispanoamérica. por lo demás. en más de una ocasión. siempre dispuestos a apoyarlo en aquella cruzada de renovación literaria que los hispanoamericanos. cartas.

Revista de la Biblioteca Nacional José Martí. p. por Viñalet. y daría a un librero de ésa hasta el 39% corriendo de mi cuenta los portes. “De Miguel de Unamuno a Fernando Ortiz. 1987. por ejemplo. 7-22. “[V]uestras desdichas y las desdichas nuestras –le dice– son notas de un mismo acorde en el triste ritmo de la gente ibera.38 Ortiz. Ollendorf [1913]). Dos cartas. que acababa de comentar en un diario de La Habana su ensayo “El sepulcro de Don Quijote”. aquellos intelectuales españoles que decidían vincularse al campo intelectual hispanoamericano se beneficiaban de sus colaboraciones en la prensa y la venta de sus libros. publicó la correspondencia de ambos en “Fernando Ortiz y Miguel de Unamuno (un episodio de regeneracionismo trasatlántico)”. La Habana. cit. “Carta abierta al ilustre señor don Miguel de Unamuno. Véase.37 Y a la recíproca.-dic. Librería P. pp. los materialistas son grandes idealistas– y animándolo a proseguir la lucha. Literature and the Question of Pan-Americanism” (Universidad de Princeton. presumiblemente inéditas”. en el cuadro desolador que él (Unamuno) pinta sobre España. Carlos Serrano. Colaboraba regularmente en La Nación. 1 de mayo de 1906. . 37 Es lo que sostiene Graciela Montaldo en “La guerra y las políticas intelectuales”. Rector de la Universidad de Salamanca”.39 Unamuno le responde de inmediato enviándole Vida de Don Quijote y Sancho. pues estoy harto de negligentes y demasiado interesados intermediarios. nov.-abr. ponencia presentada al Simposio “1898: War. 1996. la triste situación de Cuba. el caso paradigmático de Unamuno. En un abrir y cerrar de ojos se ha puesto en marcha el ondulante mecanismo que garantiza la dinámica interna del campo intelectual. El Mundo. predicar “una locura colectiva que galvanice al pobre pueblo”. La Gaceta de Cuba. propinándole una de sus habituales paradojas –fuera del mundo hispanohablante dice. ene. 41. le escribe una declaración apasionada asegurándole que ha reconocido. Me referiré únicamente a la relación epistolar que sostuvo con el joven Fernando Ortiz entre mayo y agosto de 1906. Se convirtió en el primer capítulo de Entre cubanos (París.” Y añade que aquí. A manera de posdata añade una autorización –Ortiz puede publicar la carta. marzo de 1998). Ricardo Viñalet. urge organizar una cruzada para rescatar de manos impías el sepulcro de Don Quijote. 39 Fernando Ortiz.62 EL EXPERIMENTO NEOCOLONIAL CUBANO (1898-1923) hispánica y latina. si lo desea– y una solicitud: Le ruego también me dé la dirección de alguna librería de esa ciudad con la que pueda yo entenderme directamente para la venta de mis obras. y –a juzgar por el caso que nos ocupa– aprovechaba cualquier oportunidad para colocar sus obras en librerías de Hispanoamérica. como allá. 38 Cf.

(Hasta aquí. Es lo que hacen en la España de finales y principios de siglo. Hay en esas cartas raptos muy personales destinados al consumo público. le pide un retrato autografiado y una nota biográfica que sirvan para la propaganda de sus libros.. Por lo demás. que trae libros y noticias de París (Aniceto Valdivia). y es que Cuba. la solidaridad gremial y los intereses recíprocos. sobre todo.. como le ha contado Fray Candil. que vive en París (Gómez Carrillo). Unamuno promete enviársela y comenta de paso que los escritores cubanos no debieran ser tan remisos en darse a conocer. por . en fin. el esnob. Y generando. la conciencia de que el campo intelectual no está en el Olimpo sino en un ámbito regido por las leyes de la oferta y la demanda. que simula vivir en París (Casal). “no reza ya en esta época de intensísima lucha de mercado”.EL EXPERIMENTO NEOCOLONIAL CUBANO (1898-1923) 63 Ortiz se apresura a publicar en la revista habanera El Fígaro –en forma de carta abierta a Unamuno. intercambio de elogios y favores. directores de revistas y periódicos. una ética profesional que le permite al autor defender los más puros ideales y a la vez el derecho a comercializar directamente sus libros. en no pocos aspectos.. impresores. le informa a su corresponsal que ya habló con el librero. Hampa afro-cubana. tan pronto como se pongan a la venta. Ahora el que pierde tiempo pierde espacio.) Tenemos ahí. libreros.. con el ruego de que le haga llegar su opinión sobre la misma. ideólogos que se vinculan directamente o no a las instituciones oficiales y asumen su tarea o su misión por encargo o de manera espontánea. y apelando él también a la paradoja– un elogioso comentario de Vida de Don Quijote y Sancho donde vuelve a colocar un signo de igualdad entre las situaciones respectivas: “Hacemos y nos conducimos –dice– tal como hacéis y os conducís vosotros en Iberia [. el excéntrico. porque el proverbio según el cual el buen paño se vende. sobre una maraña de transacciones mercantiles en cuyo centro no están los escritores sino los editores. la espesa red de proveedores e intermediarios que irritaba a Unamuno. en una nuez. resumido. y aprovecha la ocasión para remitirle un ejemplar de su obra más reciente.” Por último. aunque no se exhiba. es más española que España. Hay. lo que no ocurrió por culpa de un equívoco. todo el ciclo de difusión y promoción que las instancias individuales podían y solían cumplir en el campo intelectual sobre la base de la admiración. el campo mantiene al mismo tiempo la vitalidad y el equilibrio generando sus propios casos: el bohemio. Ortiz volvió a escribirle a Unamuno años después pidiéndole que prologara su libro Entre cubanos [1913].]. el intercambio epistolar.

). para citar sólo los casos más notables. Modernismo y modernidad en el ámbito hispánico. Restrepo. I. está tratando de construir un canon literario latinoamericano desde la óptica del viejo proyecto imperial.. 4.– logra mantenerse al día y dar a conocer. el resplandor de un poderío definitivamente perdido en todos los demás planos. Zorrilla de San Martín. pp.42 Con razón situó Ortiz en el 98 los gérmenes del movimiento panhispanista –organizado en 1900 por Rafael Altamira y otros catedráticos de la Universidad de Oviedo– cuyo objetivo era conseguir que 40 Véase María Beneyto. figuras como Menéndez Pelayo.). De pronto la lengua. 42 Marcelino Menéndez Pelayo.40 Otro es el caso de su entrañable amigo Menéndez Pelayo.) . p.41 Y cuando en 1911 reúne y actualiza los prólogos de la Antología para formar con ellos su Historia de la poesía hispanoamericana. para contribuir a los festejos por el cuarto centenario del llamado Descubrimiento de América. Arcadio Díaz Quiñones. Valera y Rafael Altamira. como en época de Nebrija. Ricardo Palma. 1998. Historia de la poesía hispanoamericana. 1898: su significado para Centroamérica y el Caribe. 1997.. se convierte en compañera del imperio. en Walter L. loc. Como bien observa Díaz Quiñones. En efecto. aunque esta vez se trate –como diría Ortiz en La reconquista de América– de un imperialismo “manso”.. (Cit. intenta aliviar a España del trauma del 98 devolviéndole.. las obras más recientes de Darío. 55-56. Universidad de Andalucía/Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos. 23. cit. Valera inaugura los estudios sobre literatura hispanoamericana y gracias a un f lujo de información constante –cartas. revistas. en el plano de la cultura. por ejemplo. cuando Don Marcelino prepara por encargo su famosa Antología de poetas hispanoamericanos (1893-1895). Bernecker (ed. Vervuert Verlag. pp. 41 Cf. en Trinidad Barrera (ed.. libros. Sevilla.. que millones de personas hablen español de este lado del Atlántico es cosa que nosotros también debemos contar como timbre de grandeza propia –observa Menéndez Pelayo– y como algo cuyos esplendores ref lejan nuestra propia casa.. t. 17-19. p. “Las Cartas americanas de Juan Valera: orígenes de la crítica española sobre literatura hispanoamericana”. “1898: Hispanismo y guerra”. por Arcadio Díaz Quiñones. y en parte nos consuelan de nuestro abatimiento político y del secundario puesto que hoy ocupamos en la dirección de los negocios del mundo.64 EL EXPERIMENTO NEOCOLONIAL CUBANO (1898-1923) ejemplo. Universität Erlangen-Nürnberg.

por ejemplo. mientras que en América habían sido manchados por las inf luencias indias y extranjeras y por el materialismo del Brother Jonathan. para el pensamiento cubano de la época. que ya tenía hondas raíces en la idiosincrasia cubana: el que convirtió la pugna de anglosajones y latinos en una lucha entre la Reacción y el Progreso. traducción que llevó a cabo a raíz de los sucesos de 1898 y que tenía. en su Ensayos de identidad. 45 En La reconquista de América. las bases ideológicas del experimento neocolonial. (Miguel Rojas Mix. a su juicio. más del setenta por ciento del total de extranjeros residentes en el país en 1919– disponía –al menos en sus estratos superiores.) 44 Sobre la posición de algunos de los intelectuales cubanos más destacados de esta etapa véase Enrique Ubieta Gómez. La reconquista de América.45 El señuelo de la americanización entendida como modernización resultaba doblemente atractivo en un medio social donde. entre la Tradición y la Modernidad. ed. Rojas Mix alude a lo que pudiéramos llamar el mito de la España incontaminada como fundamento del racismo panhispano: España –dice– pretendía ejercer la hegemonía espiritual porque conservaba “los valores puros de la raza. Es un texto de consulta obligada para los interesados en el tema.43 También la tuvo. rancia43 Fernando Ortiz. fue traductor al castellano de los Discursos de Fichte. que la traducción al español del movimiento que iniciara Fichte en Alemania para hacerla reaccionar contra la postración en que la halló sumida el siglo XIX.. p. Casa de las Américas. . por una parte. 1993. por la otra. un verdadero significado histórico.EL EXPERIMENTO NEOCOLONIAL CUBANO (1898-1923) 65 los intelectuales de América Latina se dispusieran a enfrentar la creciente inf luencia anglosajona reconociendo el derecho histórico de España a ejercer su “misión tutelar” sobre los países de Hispanoamérica. 11-80. por contraste. la colonia española –unas doscientas cincuenta mil personas. abr. cit. La Habana. Ortiz da numerosas muestras de simpatía hacia el modelo norteamericano. por tanto. 211. Editorial Letras Cubanas. pp. como se tildaba a los Estados Unidos antes de llamarlos Tío Sam”. El panhispanismo –que Ortiz calificaba de “neorracismo”– no era más. Sus aristas retrógradas y arcaizantes favorecieron el desarrollo de un equívoco trágico.-jun. el panhispanismo contribuyó a reforzar. Altamira. El heraldo de esta empresa nacional. No es preciso aclarar quiénes representaban qué y hacia dónde se inclinó la balanza en el campo intelectual cubano. “Panhispanismo o panamericanismo: controversia sobre identidad cultural (1900-1922)”. aún no habían cicatrizado las heridas de la guerra y. 1998. la cruzada de los catedráticos asturianos. núm. “Ref lexiones sobre América en la España de los 98”. 7.44 En efecto.

.48 Ese mundo era también el espacio sociopolítico donde logró arraigar el Mito de Roosevelt:49 lo que se había considerado inacep46 Cf. para poder oponerlo. los Papeles de Saco. junto con el término argentinidad. “más española que España”– era el mundo de la frustración y el desaliento. por ejemplo. primero. pero ésta había sufrido un colapso irreversible. de A. p. De manos de nuestros padres recibimos las Lecciones de Varela. El mundo que Ortiz describe en su carta abierta a Unamuno –esa Cuba que resultaba ser. 47 Salvo para los hispanófilos recalcitrantes y para aquellos que habían experimentado un proceso de descubanización que los convertía.. Editorial de Ciencias Sociales. Varona creía ver “un síntoma de atrofia” espiritual: Hubo un tiempo –observaba. Contra el yanqui [1913]. por ejemplo. Editorial América [1917]. 118. a principios de siglo tanto el panhispanismo como el arielismo –con nuevos tintes racistas– parecen haber ejercido en ciertos sectores de la burguesía latinoamericana un atractivo especial. en su mayoría italianos.66 EL EXPERIMENTO NEOCOLONIAL CUBANO (1898-1923) mente tradicionalistas– de cuantiosos recursos económicos e inf luyentes voceros.46 Fue en ese clima en el que Ricardo Rojas se atrevió a acuñar. al de la sociedad cosmopolita invadida por masas de inmigrantes.. en 1901. Ariel. por sus dolencias y sus lacras. la peregrina idea de que el cosmopolitismo era “una forma de barbarie”. en 1906. de Julio Le Riverend. “La Argentina del Centenario: campo intelectual.] eran el alimento de una y otra generación de sus compatriotas. en tanto que arquetipo.47 En el desdén con que los cubanos miraban ya su propia literatura. 74. donde a la sazón se creaba o reconstruía a toda prisa el mito de los orígenes nacionales. “Nicolás Heredia” [1902]. Hoy se apolillan en las librerías de viejo. Hernández Catá. De Sarmiento a la vanguardia [1983]. Notas críticas. 49 Véase página 10 en este mismo volumen. según sus críticos. el mismo año en que se estableció la República– en que las obras de los cubanos que sobresalían [. Pról. Madrid. mascarillas o vaciados cubano-yanquis”.) 48 Enrique José Varona. La Habana.. las poesías del gran cantor del Niágara. En Cuba. (Cf. como el Diario de la Marina. vida literaria y temas ideológicos” [1980]. en “verdaderas caricaturas. . con la segunda intervención norteamericana. 2a ed. en su Violetas y ortigas. p. Buenos Aires. 1973. Carlos Altamirano y Beatriz Sarlo. En cambio. Julio César Gandarilla. con la imposición de la Enmienda Platt y después. 1997. 2a ed. en su Ensayos argentinos. contra las tendencias de las clases dominantes– era la ideología mambisa. con el gaucho como centro. Pról. Es el caso de la Argentina. el único antídoto posible contra las tendencias dominantes –es decir.

La Habana. en 1925–. Al establecerse la República. el ensayista que emule a Varela. oct. en Jorge Fornet. Rubén Martínez Villena) y por el otro las ref lexiones sobre los aspectos positivos y negativos de la presencia española en Cuba (Azúcar y población en las Antillas. en Gustavo Pittaluga. en el plano político. dice. Imprenta y Papelería La Universal.) No es casual que Mañach. cuando surge a la vida política cubana una generación que acabará dominando el campo intelectual en los años siguientes. 1927. como generación del 30. justamente. en nuestro siglo. “El síndrome del 98 en la literatura cubana”. casi treinta años después. suscribiera la idea de que el deterioro de la vida cultural y cívica cubana se debía a la falta de un propósito colectivo como el que había orientado las luchas independentistas. ¿Quién recogió la lírica poderosamente templada de Heredia? –se pregunta desesperado el joven Mañach. . al contrastarlo con el jardín de antaño –un poco a la manera de Varona–. Esa crisis ideológica se mantendría sin cambios notables hasta 1923. Son los vanguardistas. señal de que se entraba en una nueva época. podía servir para devolverle al cubano la conciencia del destino perdido). 1996. Casa de las Américas. Cámara Cubana del Libro. pero mucho más objetivo. “Palabras preliminares”.” Cf. el pensamiento marxista y antimperialista (Julio Antonio Mella. 28. 1954. La Habana. Jorge Mañach. nos quedamos –“como el joven que se gradúa y luego no sabe qué hacer con su diploma”– sin una imagen de futuro. p. En 1927. por un lado. Y peor aún: “De esa desorientación no hemos salido todavía. 1925. a Saco. las iniciativas precursoras de Julián del Casal y de José Martí en el modernismo poético americano? ¿Dónde está el novelista que supere a Cirilo Villaverde. núm. 9-10 (libro que en opinión de Mañach.-dic. 205. se escribirá el último capítulo del fenómeno panhispanista 50 Jorge Mañach. Surge con ímpetu. a Varona. de Ramiro Guerra. (Véase un panorama también desalentador. El conf licto ideológico desatado por el 98 adquiere entonces nuevas orientaciones y matices. Diálogos sobre el destino. pp. ¿Quién la inspiración enérgica y la fecundidad gloriosa de la Avellaneda? ¿Qué bríos han sabido desarrollar. deslumbrados por el oscuro esplendor que les llegaba de una época todavía reciente. por cierto. 1929. reactivaron el mito del Siglo de Oro de la literatura cubana. el crítico que rivalice con Piñeyro o “Justo de Lara”?50 Había llegado el momento de pasar balance. de Alberto Lamar Schweyer). ahora se tenía por una valiosa conquista. La crisis de la alta cultura en Cuba. En el plano cultural se les conoce como Grupo Minorista o generación de la Revista de Avance. Percibían el campo intelectual cubano del primer cuarto de siglo como un desierto. La crisis del patriotismo.EL EXPERIMENTO NEOCOLONIAL CUBANO (1898-1923) 67 table diez años antes.

51 Véase. Universidad de Alicante.51 que en América tendrá también dimensiones continentales. 1998.68 EL EXPERIMENTO NEOCOLONIAL CUBANO (1898-1923) con la polémica sobre el Meridiano intelectual. sobre el tema. Estudio y textos. Alicante. . La polémica del meridiano intelectual de Hispanoamérica (1927). Carmen Alemany Bay.

Desde que los conquistadores vieron y describieron por primera vez estas tierras –súbitamente pobladas de indios y otras especies no menos exóticas para la fantasía del europeo recién salido de la aldea medieval–. puesto que desataron la mayor campaña de desinformación que se haya orquestado sobre esta parte de América hasta la aparición de los actuales medios de difusión masiva dominados por las transnacionales. justificar y perpetuar la explotación más despiadada. la eficacia de la manipulación colonialista. ese desprecio visceral hacia los valores y la identidad del oprimido que segrega el colonialismo para ocultar. Eso demostraba. América Latina y el Caribe no tardaron en convertirse en un vasto inframundo habitado. En este sentido podría decirse que los Cronistas de Indias –aun los que dieron pábulo al mito inocente del “buen salvaje”– son los intrépidos precursores de las grandes agencias de noticias.ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) 1 Nuestra América entró en la conciencia universal como una imagen deformada. si no formara parte inseparable de la psicología del despojo. por susurros y fantasmas. como un pintoresco muestrario de disparates. La interminable sucesión de equívocos podría mover a risa. Esa imagen espuria. a semejanza de Comala. por lo pronto. pasando por Louverture y Bolívar. A los ojos de Europa y Norteamérica –y aun a los nuestros. de ese complejo universo físico. el poder hipnótico de una imagen que había logrado sobreimponerse a la de millones de indios y criollos. donde se cruzaban todos los hilos de paternalismo y de la infamia. que asumían demasiado a menudo la óptica enemiga–. habían hecho fraguar en un proyec[69] . acabó suplantando no sólo a la imagen legítima sino incluso al propio rostro que pretendía ref lejar. en honor de un oscuro navegante italiano casualmente radicado en España. cultural y social llamado al fin “América” por la caprichosa iniciativa de un cosmógrafo alemán. mestizos y negros que desde Túpac Amaru hasta Maceo. empezó a difundirse por el mundo una imagen falseada que no obstante se impuso como trasunto fiel de la realidad.

“Hollywood y el entretenimiento cinematográfico” (1951). Nadie podía sospechar entonces que andando el tiempo ambas iban a conf luir en una misma empresa de conquista.) 3 El adoctrinamiento de las masas. la primera vez que éste se utilizó para glorificar el mito de la superioridad anglosajona y lo que después iba a llamarse el American way of life. en Ayer de hoy. una embrionaria todavía. irlandeses. “Éramos una máscara”. exigía cierto equilibrio entre ideología colonialista y cultura popular. núm 98. y en la maqueta de cierto estudio neoyorquino se filmó una batalla naval de Santiago tan fiel que no parecía una batalla. En América Latina. 129. el imperialismo yanqui. en una película titulada Fight of Nations. La Habana. pero lo cierto es que ya en 1898 un novel camarógrafo pisó tierra cubana en zafarrancho de combate.3 en cam1 La verdadera pasó a la historia militar como un simulacro. que no tardó en hallar las claves de su infalible dramaturgia en la lucha siempre desigual y riesgosa de los buenos contra los malos. 1980. pero advertía también que. la tecnología moderna y la propia dinámica social marcaron las diferencias esenciales entre los dos modelos de colonización ideológica. La pantalla se convirtió muy pronto en el arco de triunfo de la ideología imperialista. La América Latina entra balbuceando a este siglo escoltada por dos fuerzas nacientes. el cinematógrafo. 2 Se trata de un esquema dramático que acompañará en su desarrollo a todo el cine imperial sin más variación que el tinte epidérmico o ideológico del villano. y otra pujante y agresiva. con una nueva conciencia de sí mismos. 2 Cf. Ya en 1905. Mirta Aguirre. 1980. con un código aristocrático. (Reproducido en Cine Cubano. el imperialista y el clásico. reservado a la Iglesia.1 Fue el debut de los marines en el cine y. anglosajón por los cuatro costados. . judíos. de manera que en rigor sólo alcanzaba a exiguas minorías destinadas a la burocracia y las profesiones liberales. sólo la providencial intervención de un “americano” legítimo. decía Martí aludiendo al mimetismo que nos hacía salir al mundo con “antiparras yanquis o francesas”. españoles y gentes de esa laya. logra impedir la catástrofe que amenaza al mundo por las interminables disputas entre negros. Éste operaba a través del libro en los distintos niveles de enseñanza. p.70 ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) to irrenunciable la fisonomía moral y cultural de nuestra América. Bolsilibros Unión. nuestros pueblos descubrían al fin la necesidad de conocerse mutuamente y empezar a crear. un ejercicio de artillería en el que Sampson puso los cañones y Cervera los blancos. acompañando a las tropas intervencionistas. que sepamos.

sino como entretenimiento. Es lo que se llama un negocio redondo: el magnate de Hollywood muestra una cara de una realidad contada a su manera y el espectador las ve –y desembolsa su dinero por verlas– como si fueran las únicas posibles. convirtiéndose así en el perfecto consumidor de una imagen social prefabricada y a la vez de una industria que paga muy buenos dividendos. de la naturaleza misma del medio. por ejemplo– y boicoteó a su rival ideológico y político. es decir.ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) 71 bio. Hollywood no vende ideas sino esquemas dramáticos y estilísticos que implican la asimilación de determinadas ideas. estilístico y dramático que parecía surgir. En efecto. Su difusión. Se impuso así un paradigma ideológico. Hollywood desplazó de América Latina a sus rivales económicos –la primitiva industria cinematográfica italiana. . El cine –su punta de lanza– no se presenta como ideología. además. el naciente cine soviético. sin más alternativas. Para la generación que vio sus primeras películas en los años cuarenta. el modelo imperialista operaba a través del cine –y de los comics– con un código social basado en los gustos y aspiraciones que le atribuía al “hombre de la calle”. sexos. decir cine era decir cine americano. credos ni razas. La diferencia cualitativa entre ambos lenguajes. este monopolio casi absoluto era resultado de una doble coerción –económica y política– ejercida en un movimiento de tenazas por el imperio y las oligarquías locales. códigos que inducen a interpretar los conf lictos individuales y sociales de acuerdo con el esquema ideológico burgués. la connotación de sus mensajes respectivos y la escala social que abarcaban le dieron de inmediato al nuevo modelo una eficacia que a su predecesor le tomó siglos alcanzar. se dirigía al conjunto de la sociedad. reduce la cabeza de sus víctimas y que además les pone anteojeras. que además fue prohibido en la mayoría de los países latinoamericanos. pero el de Hollywood era el cine por antonomasia. El espectador inadvertido acaba haciéndose cómplice de esa manipulación y eventualmente de un sistema que. salvo la que pudo ofrecer el cine europeo antes de que Hollywood se consolidara como monopolio industrial y comercial. El círculo vicioso de la manipulación se cierra brutalmente cuando el propio consumidor es usado como coartada 4 Pese a las apariencias. a semejanza de ciertas tribus amazónicas. aunque sólo alcanzaba a la población urbana. no encontró mucha resistencia en América Latina. había otros. sin distinción de clases.4 La penetración ideológica neocolonialista –inserta en el contexto global de la dependencia como un aspecto más del dominio imperial– funciona en varios niveles.

Con absoluta impunidad. anarquistas frenéticos.72 ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) estética. por lo demás. Hollywood introduce de contrabando en sus películas toda una galería de tipos que circula por el mundo –el nuestro incluido– como la viva estampa de América Latina: beautiful señoritas de miradas de fuego. y de ciertos acontecimientos de nuestra historia una visión ingenua o tendenciosa. en Cine Cubano. el mito de la superioridad anglosajona sigue haciendo de las suyas. bongoseros de ovalitos. Sobre ese demagógico principio de la industria cultural burguesa se levantan las precarias cinematografías latinoamericanas de los años cuarenta y cincuenta con una dramaturgia calcada sobre el modelo jolivudense y.6 5 Eso no significa que sean del todo desdeñables para el desarrollo de un auténtico cine popular. primer cineasta cheyenne”. pero siempre falseada. en cambio. para mencionar sólo los más típicos. (Cf. Para él es evidente que Hollywood ha mostrado siempre a los indios como “bestias salvajes. Michel Delain. Arthur Penn afirma que El pequeño gran hombre es su respuesta a quienes tergiversaron sistemáticamente la historia de los indios y a toda una generación empeñada en saber por qué la habían engañado. 1971. núm 71-72. da una visión folclórica o mimética de nuestra realidad que favorece. por inercia. Habría que analizarlos críticamente. un poco ridículas” con el único fin de justificar retrospectivamente su genocidio. chulos obsequiosos. largamente deformados por un modelo impuesto. el viejo cine latinoamericano renuncia de antemano a la búsqueda de su propio camino y. mucho color local y alguna salsa criolla como ingredientes adicionales de éxito. no que lo prefiera porque le hayan impuesto esa preferencia. le ha dado de su historia al propio pueblo norteamericano.5 Así. Sus “gustos”. galanes de balcón y serenata. con un ojo vendado y el otro puesto en la taquilla –el sinuoso talante de la burguesía–. la estrategia de penetración cultural neocolonialista. 6 La misma que.) . claro está. sirvientes holgazanes. Más aún: de nuestros propios héroes ese cine se permitía y aún se permite darnos una imagen denigrante o grotesca. sirven entonces para justificar la validez de ese modelo en el marco de la oferta y la demanda: ahora resulta que el público lo impone porque lo “prefiere”. “Penn. Entretanto. amigos estúpidos o serviles y cuatreros de inconfundible acento mexicano. prostitutas de jazmín a la oreja.

millones de personas agobiadas por su propio aislamiento sueñan a plazo fijo. en el mundo capitalista. es decir. la historia de un obrero sin trabajo que roba una bicicleta. Desde esta perspectiva el neorrealismo italiano era el anticine por excelencia. No es de extrañar que en aquellos rostros sin afeites. algunos como simples testigos y otros con el propósio consciente de ayudar a transformarla. Así. En las oscuras salas de los cinematógrafos. lo que lograba ocultar. . ya se sabe. ¿qué interés podía tener.ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) 73 2 Sería inútil pedir cuentas. es una Fábrica de Sueños. el cine. el mismo sueño colectivo por encima de sus diferencias individuales y sociales. Hollywood. por ejemplo. espectáculo y evasión permanentes. un entretenimiento que f luye de la pantalla como de la boca de un cuentero prodigioso. Cada rollo de película era como el símbolo gráfico de su propio sinsentido. esas imágenes ensimismadas adquirían tal presencia que la realidad se evaporaba por contraste. héroes cinematográficos. el problema no era sólo lo que el cine mostraba sino también lo que omitía o. el cine de los que nunca habían podido ser. pues. las dos primeras de De Sica y la última de Rossellini. El cine burgués creó una cultura visual cuyo rasgo característico iba a ser la sustitución permanente del objeto por la imagen y la imposibilidad de acceder a lo real a través de esa supuesta representación artística de la realidad. aunque de vez en cuando asomara como información o etnología en noticieros y documentales. el neorrealismo italiano favo7 Alusión a tres clásicos del neorrealismo italiano: Ladrones de bicicletas. ciudad abierta. o la de un niño que vaga por los cráteres y las ruinas de una ciudad arrasada por la guerra?7 La vida cotidiana de millones de seres humanos –y no sólo en la Europa de posguerra– estaba muy lejos de ser un tema digno de la pantalla. en aquellas imágenes sombrías que parecían metáforas europeas del mundo subdesarrollado. como la Cenicienta. los futuros cineastas latinoamericanos descubrieran la posibilidad de hacer un cine volcado sobre su propia realidad. Umberto D y Roma. Pese a sus limitaciones ideológicas. más exactamente. Para un cine de estrellas. Que ese sueño sea precisamente el “sueño americano” –los enajenantes estímulos del American way of life– es una paradoja que por lo visto no tiene la menor importancia. Pero al ponerse en movimiento. o la de un anciano jubilado cuyo único nexo con la vida es un perrito callejero. con la natural inocencia de las fábulas. la serpiente de imágenes que se muerde la cola en un proceso irreversible de autofagia.

98 (1980). núm 68 (1971). “Un cine militante”.11 8 Ya a principios de los años cincuenta Roma se había convertido en la verdadera Meca del cine para los jóvenes aspirantes a cineastas de América Latina. Tomás Gutiérrez Alea. núm. era la única posible fuera de la ciudad de México. los insaciables ratones de cinemateca que ni remotamente asociaban la vocación artística con el compromiso social. un cine hecho por grandes artistas para las grandes masas populares en el contexto de una gran revolución social. descubiertas en librerías de viejo. 10 Cf. en Cine Cubano. São Paulo y Buenos Aires. entre los aficionados que se agrupaban expectantes en los cine-clubes universitarios. Algunos de ellos –Fernando Birri. Al asomarse al ojo impasible de sus cámaras. Pedro Chaskel. los jóvenes cineastas descubrían espantados un horizonte de “harapos. en las condiciones socioeconómicas de América Latina. Las formas de producción neorrealistas –pequeños equipos de filmación.. ataúdes de niño” 9 en el que se hacían cada vez más imprecisos los límites entre la estética y la lucha de clases.] encontraba en las teorías y filmes soviéticos de la revolución bolchevique un arma de combate y un instrumento de ref lexión” (Pastor Vega. 9 Cf. Para los cinéfilos puros. por ejemplo– fueron.74 ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) reció el desarrollo de una conciencia artística progresista que en América Latina no tardó en adquirir un carácter revolucionario. lo que se traía entre manos. basuras. “cada dos años aparecía un loco que hacía cine” aunque para ello tuviera que empeñar hasta la camisa y no supiera muy bien. “Se inicia una nueva etapa”. . tratando febrilmente de imaginarse ese otro cine. 10 Otros. Julio García Espinosa y Gabriel García Márquez.. elaboración de una dramaturgia capaz de prescindir del espectáculo– estimularon también una práctica cinematográfica que. el neorrealismo tenía cuando menos la suprema virtud de proponer un cine barato. en Cine Cubano. a estudiar cine a Italia. por esa época. le daban tiempo al tiempo: rastreaban alguna copia de Potiomkin que no hubiera pasado del archivo de la cinemateca al de la policía. “El cine de Octubre y el Nuevo Cine Latinoamericano”. entrevista de Mayra Vilasís y Jorge Sotolongo en Cine Cubano.8 En la inmensa mayoría de nuestros países hasta el más simple testimonio de la vida cotidiana –especialmente en las zonas rurales– equivalía a una denuncia de la explotación y la miseria de las masas. o rumiaban en seco las teorías de Eisenstein y Pudovkin. en el decenio del cincuenta. ni estética ni técnicamente. Jorge Sanjinés. 11 “Todo el que buscaba y luchaba por descubrir en América Latina la verdad sobre un cine nuevo y revolucionario [. menos audaces o más previsores. los tres grandes centros industriales del viejo cine latinoamericano. empleo de actores no profesionales. Así.

Mil trescientos millones de afroasiáticos hablan por primera vez sin intermediarios en la Conferencia de Bandung.ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) 75 Pero ni aun el cine más revolucionario podía ser la inf luencia decisiva de un movimiento que asumiría como cuestiones de principio los problemas de la descolonización y la identidad cultural. La inquietud artística era apenas un síntoma de inquietudes más profundas. por primera vez en la historia.. . en Cuba. que no tardaría en agrupar a más de cien naciones en representación de dos mil millones de personas. Los jóvenes cineastas del Continente aún no han grabado sus primeros pies de película cuando ya la literatura latinoamericano-caribeña va al encuentro de sí misma a través de los núm. el ascenso de Nasser al poder en Egipto. el anuncio todavía indescifrable de cataclismos sociales y políticos que llegarían a tener repercusión mundial y cuyo epicentro. iba a estar en los países subdesarrollados y colonizados. Guatemala y Argentina. que hablaba en prosa sin saberlo– hicieron sus primeros documentales bajo la inf luencia de los clásicos del cine soviético sin haber visto nunca una sola de sus películas. ofensivas imperialistas y oligárquicas en Puerto Rico. y la ejecución de Anastasio Somoza. El bumerán de la guerra fría. como el asalto al Cuartel Moncada. Véase también la encuesta sobre ese vínculo secreto en el mismo número de la revista.. que se inicia y culmina con sendas derrotas del imperio –la guerra de Corea y el triunfo de la Revolución cubana–. lanzado contra la Unión Soviética. la independencia de Guinea. Guatemala y Cuba. Se dio el caso de cineastas que –como aquel Monsieur Jourdain de Moliére. la rebelión del Sahara Occidental. recula sobre los Estados Unidos desatando una cacería de brujas que sumerge en la pesadilla de la historia a su inexpugnable Fábrica de Sueños. En América Latina. En nuestra América surge una óptica nueva. y al año siguiente Nasser. en 1955.. la tierra tiembla: dictadores ajusticiados o derrocados en Venezuela. Colombia y Cuba.. revoluciones triunfantes en Bolivia. encarcelados por rojos en 1950. la mitad de la población mundial. El decenio del cincuenta. delatores como Elia Kazan y Ronald Reagan. el comienzo de las guerras de liberación en Vietnam del Sur y en Argelia. también. Brasil. enmarca otros acontecimientos memorables: la victoria vietnamita en Dien Bien Fu. 1977). chivos expiatorios como los Diez de Hollywood. fracasos momentáneos que pasarían definitivamente a la historia de la revolución latinoamericana. en Nicaragua. 93. entre los personajes de esa farsa siniestra habrá inquisidores como MacCarthy. Nehru y Tito sientan las bases del futuro Movimiento de Países no Alineados. Nicaragua.

Allí se inicia una “experiencia piloto” que no tarda en formular la estrategia de un nuevo cine. núm 71-72 (1971). el “cine que había que hacer en condiciones sociales e históricas muy precisas. recién llegado de Italia. El Mégano pasaría a la historia como el único antecedente legítimo del cine cubano con12 Carlos Álvarez. en uno de los más lúcidos inspiradores del nuevo cine. dentro del marco de la América Latina de 1958”. Despierta tal interés que la Universidad decide encomendarle la dirección de un Instituto de Cinematografía.14 Realizado por un equipo que incluía. 3 En 1956 el argentino Fernando Birri. “Cultura. una nueva estética. de Cesaire–. documental de diez minutos dirigido por Julio García Espinosa que denunciaba las condiciones de explotación a que se hallaban sometidos los carboneros de la Ciénaga de Zapata. hoy clásicos en sus respectivos géneros. en Cine Cubano. No se precisaban más señales para comprender que los tiempos eran de cambio y toma de conciencia. con ellas. en la provincia argentina. entre sus integrantes. Los pasos perdidos de Carpentier y Discurso sobre el colonialismo. “Revolución en la revolución del nuevo cine latinoamericano”. a Tomás Gutiérrez Alea y Alfredo Guevara. Y es precisamente en este insólito contexto donde se producen los primeros intentos de definir las líneas de desarrollo de un nuevo cine latinoamericano y. 14 Un dato curioso: a la proyección asistió Cesare Zavattini. en esa ciudad de Santa Fe.76 ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) grandes temas de la época: no es casual que inaugure este período con dos epopeyas de la identidad y un alegato anticolonialista –el Canto general de Neruda. núm 49-51 (1968). en circunstancias bien distintas. que se encontraba de paso por La Habana. para trabajar con García Espinosa como coguionista de El joven rebelde (1961). en Santa Fe. Cinco años después Zavattini volvería a Cuba.12 Esa búsqueda concreta de la autenticidad convierte el oscuro movimiento santafecino en “la primera escuela documentalístico-crítica de América Latina”13 y a Birri. ofrece varias charlas sobre cine en la Universidad del Litoral. en Cine Cubano. Fernando Birri. universidad y cine”. . 13 Cf. En noviembre de 1955 se había estrenado en la Universidad de La Habana El Mégano. su fundador.

a menos de tres meses del triunfo de la Revolución. La Habana. Glauber Rocha. convirtiéndose en la credencial de todo el cine progresista latinoamericano que como tal. en 1960.15 Con su elocuente sencillez. y el positivo. cuarenta grados (1956). El autor recopiló sus ensayos y artículos en el volumen La escuela documental de Santa Fe. que se cumplía al afirmar en ella “los valores del pueblo” (cf. Instituto de Cinematografía UNL. rechazaba por principio los mecanismos y esquemas jolivudenses. Universidad Nacional del Litoral. Santa Fe. Birri había sostenido de forma categórica que la misión del cineasta latinoamericano –del documentalista. Nelson Pereira dos Santos abrió.”16 El crítico y cineasta brasileño Alex Viany diría lo mismo en otros términos al exponer el “programa básico” de sus más jóvenes colegas: “Salir por el Brasil cámara en mano a sorprender. prólogo a Revisión crítica del cine brasilero. Tire die. la perspectiva de un auténtico cine nacional a los jóvenes realizadores brasileños. 16 Concebía la acción de “documentar el subdesarrollo” como un doble movimiento: el negativo. Santa Fe. Revisión crítica del cine brasilero. 17 Alex Viany. además. 1965. surgiría el término “Cinema Novo” para designar las aspiraciones artísticas y políticas de los cineastas rebeldes en contraste con la mediocridad y el conformismo de los “viejos”. ed. con Río. bajo la dirección de Alfredo Guevara. un verdadero descubrimiento cinematográfico de América. el adjetivo haría fortuna dentro y fuera de Brasil. 1960). Ediciones ICAIC. cit. en particular– era “documentar el subdesarrollo” apresando su propia realidad críticamente.”17 Comenzó a producirse así. 1959). Al igual que García Espinosa. 4 El naciente cine cubano18 introduciría en ese proceso una dinámica imprevista. Se trataba aquí de “documentar” una realidad subdesa15 Cf. (14). registrar y analizar los problemas y las angustias de nuestra gente. Fernando Birri. En las tertulias de Dos Santos. .ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) 77 temporáneo. En sus orientaciones teóricas y en su propia práctica cinematográfica (Tire die. 1964. consistente en denunciar esa realidad mostrándola tal como era. “El cine que se haga cómplice de ese subdesarrollo –advirtió– es subcine. “partiendo del neorrealismo pero sin dejarse absorber por él”. desde la dramática perspectiva de las clases populares. 18 El Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) se fundó el 24 de marzo de 1959.

Documentar críticamente la realidad latinoamericana llevaba a descubrir tarde o temprano que el subdesarrollo no es más que la otra cara del imperialismo (los “mil dólares por muerto. Casi de manera fortuita. de 2 millones por año. en Cine Cubano. por lo que el nuevo cine tenía que ser antimperialista si aspiraba a ser genuinamente latinoamericano. 20 El contexto de la cita entre paréntesis es un verdadero “montaje paralelo” de la indignación revolucionaria que en los años sesenta sirvió de base a más de un guión cinematográfico. 5 millones por día.. “En este Continente de semicolonias –decía en 1962 la Segunda Declaración de La Habana–. Esto se puso en evidencia aun antes de que el movimiento saliera de su fase embrionaria. de enfermedades curables o vejez prematura. Pero por encima de esas diferencias de contexto. un vínculo profundo unía a las cinematografías emergentes. que en 1962 patrocinó una muestra de cine latinoamericano y dentro de ella un debate sobre su posible carácter testimonial. 54-55. 10 000 millones cada cinco años. núm. cuatro veces por minuto” de la Segunda Declaración de La Habana).20 Su principal elemento de cohesión ideológica y artística era la propia realidad que pretendía ref lejar. los jóvenes cineastas empiezan a descubrir sus intereses y objetivos comunes en festivales internacionales como el de Sestri Levante. aniversario del ICAIC].21 Este primer encuentro colectivo –con Italia sirviendo una vez más como punto de enlace– se producía en medio de una de las mayores ofensivas militares y políticas del imperio en nuestra América: la que comenzó con la invasión de 19 “El cine cubano existe. 1969). alrededor de 4 personas por minuto. de 10 millones cada 5 años [. y existe como arte revolucionario –de búsqueda y aporte real–. “Ref lexiones en torno a una experiencia cinematográfica” [10o. puesto que la pantalla no hacía más que devolver multiplicada al espectador –a los nuevos protagonistas de la historia– la imagen de su propia capacidad transformadora. CUATRO VECES POR MINUTO!” 21 Véase “III Exposición de Cine Latinoamericano”. 7 (1962).78 ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) rrollada en transformación dentro de la cual los propios cineastas se hallaban inmersos en calidad de militantes. como instrumento de cultura y arma de combate” (Alfredo Guevara. . En Cuba el cine se había definido como un arte de vanguardia en el momento mismo de definirse como un arma de la Revolución:19 aquí “apresar la realidad” era un modo consciente de ayudar a cambiarla. de 5 500 al día. ¡Mil dólares por muerto: ése es el precio de lo que se llama imperialismo! ¡MIL DÓLARES POR MUERTO.] Mientras tanto de América Latina f luye hacia los Estados Unidos un torrente continuo de dinero: unos 4 000 dólares por minuto. en Cine Cubano.. 2 000 millones por año. núm. mueren de hambre.

sus primeras credenciales artísticas a ambos lados del Atlántico. Ganga Zumba.23 algo realmente insólito en un medio donde el 22 Alfredo Guevara. Sestri Levante es para los cineastas latinoamericanos un territorio de sorpresas y casi un milagro. México y Cuba a un grupo de realizadores y películas que. La Habana. el Cinema Novo brasileño. para demostrarlo. Ya en 1963. Ecuador. en 1961. 23 Véase Filmes latinoamericanos: una cronología tentativa (1960-1979). Brasil.) . y Asalto al tren pagador (1962). Allí estaría muy pronto. con diversos matices artísticos e ideológicos. y culminó en su primera fase. Los fusiles. un espléndido fogonazo que dejó boquiabierta a la crítica y otorgó al nuevo cine.”22 Ese deslumbramiento no se basaba tanto en el hallazgo previsible de un lenguaje común como en la posibilidad de descubrir. unas treinta películas de ficción. durante el trienio 1963-65. con derrocamientoss y cuartelazos prefabricados en Guatemala. 1980. que después de Barravento (1961). el espacio que Sestri Levante abría al reconocimiento y el debate adquiría una inusitada dimensión. en aquellos gestos y rostros y paisajes extrañamente familiares pero nunca antes vistos en la pantalla. iban delineando en las pantallas y en la conciencia latinoamericana los rasgos de una nueva sensibilidad. República Dominicana y Ecuador. Sección de Cine Latinoamericano y del Caribe de la Cinemateca de Cuba. como hecho colectivo.ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) 79 Cuba patrocinada por la CIA. núm 12 (1963). de Rui Guerra. de Roberto Farias. Argentina y Brasil–. de Glauber Rocha. Perú. El trienio anterior había visto surgir en la Argentina. de Pereira dos Santos. “Porque nos conocemos desde lejos y se nos impide encontrarnos en tierra americana –afirmaba en 1963 el delegado cubano al Festival–. el cerco y bloqueo económico y diplomático contra Cuba y el desembarco de las tropas intervencionistas yanquis en la República Dominicana. en 1962 –un año fatal para los gobiernos sospechosos o indóciles de Honduras. de media docena de países. tenían derecho a reclamar un sitio más o menos honroso en la etapa de fundación del nuevo cine. las infinitas posibilidades artísticas e ideológicas del nuevo cine como expresión insobornable de nuestra realidad. continuó con la exclusión de Cuba de la OEA y la llamada Crisis de los Cohetes. detonaría en 1963 Dios y el diablo en la tierra del sol. en Cine Cubano. Pero esa eclosión no se producía en el vacío. de Rocha. Recopilada por Teresa Toledo. con la masacre de los jóvenes panameños en la Zona del Canal. “Sestri Levante: IV Reseña del Cine Latinoamericano”. En contraste con este acoso sistemático. (Esta valiosa filmografía incluye también algunas películas realizadas a fines de los años cincuenta. de Carlos Diegues y Vidas secas.

la oportunidad de tecnificarse y aplicar científicamente las tácticas y métodos de intimidación y exterminio ya ensayados en Vietnam: tortura. contrainsurgencia. el imperio no tiene fuerzas ni tiempo que perder en América Latina y dispone que el Orden sea mantenido a toda costa por los gorilas y lacayos locales. a todo el movimiento: de la teoría y la práctica del documental irían surgiendo las premisas ideológicas y estéticas del nuevo cine latinoamericano. Filmando un Continente en revolución se hicieron revolucionarios. La lucha ideológica adquiere en todo el Continente una especial intensidad. y comienzan a gestarse las guerrillas urbanas en Argentina y Uruguay. Se reduce al espacio de los neutrales y los tibios. por lo visto. por extensión. asesorados por Mitriones de toda laya. que en adelante iba a servir de base al nuevo cine documental y.80 ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) quehacer artístico podía considerarse una hazaña cotidiana. Esto da a los cuerpos represivos de cada país. El planteamiento inicial de Birri tenía. una vez fracasada la Alianza para el Progreso y consolidado el régimen fascista en Brasil. policía antimotines y fulminantes operaciones de “limpieza” en las zonas rurales. Es todo un proyecto genocida a escala continental que las masas populares enfrentan con los recursos a su alcance. En 1966 hay frentes guerrilleros en Guatemala. bandas paramilitares. el de los privilegios que se niegan a morir y el de la esperanza que se empeña en nacer. su propia dialéctica. Ni un solo sector de la sociedad latinoamericana deja de verse involucrado en esa vasta confrontación entre dos mundos. Muchos cineastas confesarán más tarde que perdieron su inocencia política al salir a los caminos y las calles con el único fin de captar imágenes de la vida cotidiana. desde las huelgas y las manifestaciones callejeras hasta las urnas y la lucha armada. 5 En 1963 comienza la segunda fase de la ofensiva imperialista. Colombia y Bolivia. Con cuarenta mil soldados en la República Dominicana y medio millón en Vietnam. Venezuela. desaparición. . Eran técnicos y artistas. Los intelectuales y artistas no son una excepción.

la seriedad de esos pronunciamientos. núm 71-72 (1971). 26 Antes de que termine el decenio. . celebrado en el marco de los festivales de Viña del Mar (Chile). Perú. 2] Asumir una perspectiva continental en el enfoque de los problemas y objetivos comunes. “El Noticiero ICAIC Latinoamericano: función política y lenguaje cinematográfico”. luchando por la futura integración de la Gran Patria latinoamericana. (Cf. Uruguay. El Nuevo Cine llega a Viña del Mar con una filmografía terminada o en proceso de elaboración que permite añadir. Chile. 2. en el Primer Encuentro de Cineastas Latinoamericanos. 1978. Venezuela y el pueblo chicano. p. martes 13 (1967) y el Noticiero ICAIC Latinoamericano–. el Nuevo Cine habrá 24 Estos principios serían ratificados en el V Encuentro de Cineastas Latinoamericanos. y el Nuevo Cine fija sus objetivos culturales y políticos en una serie de principios que podrían resumirse en tres compromisos esenciales: 1] Contribuir al desarrollo y fortalecimiento de la cultura nacional y. se consolida el cine cubano y dentro de él –encabezando su escuela de documentalistas con Ciclón (1963). más de medio centenar de películas y un estupendo conjunto de documentales. (No incluimos aquí la producción cubana. Por un cine latinoamericano. pero ya con una coherencia artística e ideológica impresionante– se reconoce y constituye oficialmente en 1967.25 En ese breve lapso empiezan a despuntar las cinematografías de Colombia. véase Jorge Fraga. a la vez. en el plano profesional y artístico. celebrado en Mérida (Venezuela) en abril de 1977.) 26 Para un análisis concreto de esa relación.) 25 Más de cincuenta –reconocidos por el movimiento– en los primeros ocho años del decenio. en Cine Cubano. Hanoi.ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) 81 6 El movimiento –todavía disperso. Caracas. Now (1965). 15. Bolivia. que ya en el quinquenio 19641968 alcanzó un promedio anual de casi treinta documentales. enfrentar la penetración ideológica imperialista y cualquier otra manifestación de colonialismo cultural. Cerro Pelado (1966). Santiago Álvarez logra comprimir la dinámica y la poesía de la Revolución en una verdadera epopeya cinematográfica. A las cinematografías ya consolidadas se suman ahora las nacientes. surgen realizadores y grupos que alcanzarán su madurez en el decenio del setenta. Cine Rocinante. v. Col. y 3] Abordar críticamente los conf lictos individuales y sociales de nuestros pueblos como un medio de conscientización de las masas populares.24 Hay ya una obra de conjunto que avala. al fondo ya existente en 1963.

la misma voluntad de crear un lenguaje propio que fuera también. 28 Alejo Carpentier. y no sólo en el plano cultural: descubrir un lenguaje propio equivale a descubrir un destino propio. no tardó en ser calificado por sus más frívolos detractores como cine político. La Habana. las brasileñas Macunaíma. Ello se explica teniendo en cuenta que en el bienio 1968-1969 aparecieron. lo que en América Latina suele tener profundas implicaciones políticas. Asalto. 1980. del también colombiano Carlos Álvarez. entre otras.82 ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) adquirido definitivamente la orientación y la fisonomía con que sin duda pasará a la historia de la cultura latinoamericana como uno de los fenómenos más innovadores y sorprendentes del siglo XX en el campo de las artes. de Jorge Sanjinés. “Un camino de medio siglo”. en la conciencia de los espectadores y la crítica. de los argentinos Fernando Solana y Octavio Getino. el mismo afán descolonizador. el hallazgo de una pintura “profundamente afincada en lo real circundante. en efecto. además. El hombre de la sal. la perspectiva ideológica del Nuevo Cine y algunos de sus rasgos estilísticos fundamentales. un lenguaje contemporáneo. de Gerardo Vallejo. Entre los documentales baste citar La hora de los hornos. de Tomás Gutiérrez Alea. Carpentier evocó en una ocasión lo que había significado para él. dentro de la plástica universal. Lucía. Letras Cubanas.28 Para una generación obligada a aceptar los esquemas de Hollywood como el Código inviolable del cine. término que sirve a la crítica colonizada para denominar cualquier manifestación artística que 27 La producción de esos dos últimos años contribuyó a fijar. nace el cine chicano con el documental del Grupo Teatro Campesino I am Joaquin (1967) –una tajante afirmación de la identidad cultural amenazada– y con la película de Eduardo Moreno Chicano moratorium in the rain (1969). orientada también hacia un rescate de los propios valores étnicos. de la colombiana Gabriela Zamper. de Miguel Littín y Helvio Soto respectivamente. de los colombianos Marta Rodríguez y Jorge Silva. Me gustan los estudiantes. sólo podría hallarse un precedente válido en el muralismo mexicano: la misma búsqueda de raíces autóctonas. en Razón de ser. en 1926 –ya iniciado en los misterios del cubismo y de la plástica no figurativa– el súbito descubrimiento de Orozco y de Rivera. las películas cubanas Memorias del subdesarrollo. . el nuevo movimiento cinematográfico fue también una experiencia descolonizadora. y algunos de los cortos venezolanos realizados en el Centro de Cine Documental de la Universidad de los Andes. de Manuel Octavio Gómez. la boliviana Yawar Mallku (“Sangre de cóndor”). p. 21. de Humberto Solás y La primera carga al machete. En este período. en lo contingente. la argentina Camino hacia la muerte del viejo Reales. y las chilenas El Chacal de Nahueltoro y Caliche sangriento. de Joaquim Pedro de Andrade y Los herederos. de Carlos Diegues. Chircales. del uruguayo Mario Handler.27 De hecho. El movimiento. en la circunstancia y en lo vivo”.

pues. tercermundista. El temor a un escasillamiento prematuro no impidió que proliferaran los intentos de ubicar el Nuevo Cine según las premisas más diversas: por analogía. en general. Para los cinéfilos puros y para quienes asumían gozosamente las fórmulas de Hollywood como arquetipos insuperables del cine. 30 En cambio. Se habló entonces de un cine crítico. rebelde. independiente. que no podía dejar de suscitar una especie de fiebre taxonómica entre los críticos y los propios cineastas. de la participación y de la pobreza fueron los términos preferidos por los cineastas y la crítica. En todo caso. y Jorge Sanjinés. por múltiples intentos de castración. marginal. por convicción e incluso por necesidad. ni aun el más personal de los conf lictos carece de implicaciones sociales. revelaban cierta desorientación teórica en 29 Cf. sino al contrario. de agresión. de la violencia. Los nuevos cineastas –advertidos ya. por la otra. “El Nuevo Cine Latinoamericano: algunas características de su estilo”. la concepción artística del Nuevo Cine se definió casi exclusivamente por analogía con sus medios de producción y sus objetivos políticos: la estética del hambre. No hay dramas apolíticos. Sólo quienes se regodean o benefician aislando los conf lictos individuales en el vacío de la neurosis o la frivolidad pueden hablar de dramas “apolíticos”. es decir. del subdesarrollo y. por una parte. en Cine Cubano. un cine político era una profanación de las pantallas. de que el apoliticismo no es más que una de las tácticas políticas de la oligarquía– respondieron a esa agresión semántica sin caer en la trampa de rechazar el término.29 Para nadie era un secreto que el Nuevo Cine se definía. cit. se estaba ante un fenómeno nuevo y sugestivo. por contraste. Pastor Vega. un cine contra natura. en especial. del subdesarrollo. un cine interesado en el destino de seres reales que habitan un mundo dramáticamente real. político y revolucionario. desenajenante. imperfecto. reivindicándolo como sinónimo de auténtico y profundo. Así. En la vida real. donde se vive y se muere sin escenografías ni decorados. descolonizador.ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) 83 pretenda dar al espectador una visión compleja y problemática del mundo en que vive. como un cine de afirmación nacional en el contexto de la lucha antimperialista. como un cine de impugnación y denuncia en el contexto de la sociedad neocolonial y. loc. de emboscada. Lo apolítico es lo inhumano. era un cine político en el más estricto sentido etimológico de la palabra. militante. Se habló de un “tercer cine” y hasta de un cine “en trance”30 Aunque el catálogo. por supuesto. . (nota 9). y algunas connotaciones de la nomenclatura. alternativo. núm 73-75 (1972). “Un cine militante”. por capricho.

de oscuras obsesiones y de secretas fantasías cotidianas. Discurso de apertura (Segundo Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. . con sus desafiantes y lúcidas propuestas.32 Un movimiento en expansión podía darse el lujo de aceptar todas las definiciones. El Nuevo Cine –que a menudo debía recurrir a canales alternativos o clandestinos. hacían patente también el ímpetu creador y transformador de sus participantes. aun el ejercicio de la imaginación presuponía un laborioso aprendizaje: antes de poder soñar los propios sueños y reconocer las propias fantasías era preciso liberarse de ref lejos estéticos largamente condicionados y colonizados. con los aportes ya citados. menos aquellas que tendieron a empobrecerlo reduciendo su alcance estético y comunicativo. desconocer el hecho de que en América Latina la inmensa mayoría de los canales de distribución y exhibición estaban dominados por las transnacionales y sus agentes. con “Hacia un Tercer Cine”. Desde el momento en que se propuso mostrar el “verdadero rostro del hombre” a un público habituado a ver sólo sus máscaras. sin duda. “No ha31 Cf.84 ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) las filas del movimiento. el Nuevo Cine asumió una función cuya complejidad venía dada por su propio objetivo: ese personaje hecho de historia y agonía. a menudo. con Revisión crítica del cine brasilero. Sería absurdo hablar de fórmulas o etiquetas. La Habana. aunque tampoco habría que escandalizarse por eso: el afán de poner etiquetas denota casi siempre una estrecha actitud mercantilista o dogmática pero también. de audiencia necesariamente limitada– no podía rechazar de antemano ninguna vía de acceso a los más amplios sectores populares. 32 Téngase en cuenta que para los nuevos cineastas y sus espectadores. un sincero deseo de distinguir y comunicar. 11 de noviembre de 1980. De eso se trataba en este caso.31 Un cine cuya divisa estética era la autenticidad difícilmente podía ser encasillado en un esquema que la misma realidad latinoamericana no se encargara de contradecir o desbordar. García Espinosa. y Carlos Álvarez. núm 99 (1981). con ensayos como el titulado “Por un cine imperfecto”. pero también de mitos y de sueños. pues entre los primeros teóricos del Nuevo Cine estaban algunos de sus fundadores y otros notables cineastas: Birri. Es decir. Rocha. siempre que eso no implicara oscuras concesiones al comercialismo y la frivolidad. Solana y Getino. la búsqueda de lo auténtico incluía la dimensión imaginaria como un componente inseparable de la realidad que se proponía explorar y revelar. por ejemplo. No era posible. en Cine Cubano. con todo un cuerpo de doctrina combatiente. Alfredo Guevara. Jorge Sanjinés y el Grupo Ukamau.

Pero mientras los historiadores y sociólogos de la cultura y de los medios de difusión masiva no digan la última palabra. Viña del Mar. se inicia y culmina con sendos re33 Cf. garantizando al mismo tiempo su prestigio y su continuidad. cit. Tal vez nunca dispongamos de las estadísticas necesarias para determinar qué papel desempeñó su mensaje en el proceso de concientización de los diversos sectores populares y en el contexto de la lucha ideológica a escala internacional. 17. pero tampoco nos dejaremos seducir por mecanismos de amplitud. El Nuevo Cine tenía ante sí la doble y azarosa tarea de llegar y de rescatar a sus destinatarios naturales. quizás no exista aún la metodología que nos permita hacer. (nota 24).ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) 85 cemos culto a ninguna forma de automarginación investida de pureza –puntualizaron más de una vez los nuevos cineastas–. “V Encuentro de Cineastas Latinoamericanos: Declaración final. Torrijos en Panamá y –en 1970. De hecho. un cálculo aproximado. a menos de tres años de la muerte del Che– Juan José Torres en Bolivia. 7 Los años del segundo y el tercer Encuentro de Cineastas Latinoamericanos (Mérida. de hombres como Velazco Alvarado en Perú. núm 91-92 (1977). ahí radicaba justamente una parte de su potencial estético y político. el decenio del setenta. el cine de un público secuestrado. nos permiten concluir que ya en el decenio del sesenta el Nuevo Cine había cumplido honrosamente sus tres objetivos esenciales.”33 Ésta era a la vez la contradicción y el desafío de un cine con vocación de masas artificialmente mantenido fuera del alcance de las masas. sin hacerse demasiadas ilusiones– un arte para rehenes. p. 1969) marcan etapas ascendentes de las luchas populares en el Cono Sur y la insólita aparición. ed. cuando menos. En la mayoría de los casos era –y lo era a sabiendas. Y si tenemos en cuenta las duras condiciones económicas y políticas en que debió crecer. . al igual que el anterior. en Por un cine latinoamericano. podemos afirmar que superó con creces las expectativas de sus fundadores y de algunos críticos entusiastas. 1968. en el seno de las fuerzas armadas. nuestra propia experiencia colectiva y una masa de información que no por incompleta resulta desdeñable. Pero si bien se mira. y Cine Cubano.

en este hemisferio. arrastrando sus lentes por los turbulentos caminos de la revolución latinoamericana. una serie de golpes –cuartelarios y palaciegos. y Planas: testimonio de un etnocidio. No extraña que en 1970-1971 los argentinos Raymundo Gleyzer y Humberto Ríos filmen. Etiopía y las antiguas colonias portuguesas de África. dan a Liber Arce. de una parte. de Carlos Álvarez. en sus propios países o fuera de ellos. Sobre ese mapa convulso. la frustración del movimiento peronista y del proyecto revolucionario peruano. Los nuevos cineastas escudriñan los distintos procesos nacionales. el Nuevo Cine logra registrar los altibajos de un movimiento colectivo cuyas intrépidas consignas rebotan como ecos de agitación y denuncia en el ámbito cómplice de las pantallas. La denuncia de los mecanismos de opresión se extiende a los medios de difusión masiva –sutiles o burdos instrumentos de penetración ideológica y cultural– en filmes como TVenezuela. Entre 1975 y 1976. logran ¿Qué es la democracia?. ni que el cubano Santiago Álvarez realice en Chile ¿Cómo. con la clara conciencia de que son expresiones de una misma voluntad continental. rematan un ciclo sombrío que parece compensar al imperialismo. de las aplastantes derrotas sufridas durante el bienio 1974-1975 en Vietnam. y el golpe de estado en Argentina. México. la lucha y el triunfo de la Unidad Popular conducen a un auge del Nuevo Cine (dieciséis documentales en el bienio 1970-1971) y a audaces proyectos cinematográficos. de la otra. Uruguay y Chile. Kampuchea. el documental de Mario Handler. de Marta Rodríguez y Jorge Silva. la revolución congelada y Al grito de este pueblo. una muestra del impulso alcanzado por la documentalística venezolana a partir de 1969. en México y Bolivia respectivamente. incruentos o brutalmente fascistas– cancelan todas las posibilidades de desarrollo democrático en Bolivia. las múltiples encrucijadas de la lucha de clases. Ecuador.86 ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) veses del imperio: la victoria de la Unidad Popular en Chile y la del Frente Sandinista en Nicaragua. su dramática proyección latinoamericana. como el de Patricio Guzmán y su equipo. liberarse. En . Un impacto semejante. En Chile. Pero entre ambos acontecimientos se enmarca la tercera fase de la escalada imperialista contra el movimiento popular: en el trienio 1971-1973. dos clásicos del cine colombiano de la época. que deciden rastrear cotidianamente. aunque por razones diversas. sobre el campo de batalla de Santiago. de Jorge Solé. por qué y para qué se asesina a un general? Las trescientas mil personas que en 1970 se vuelcan sobre las calles de Montevideo para convertir los funerales de un mártir en testimonio vivo de indignación popular.

en Brasil. respectivamente. de 1973. tercera guerra mundial en el contexto de una producción que al terminar el decenio alcanzará un promedio de treinticinco documentales anuales. de Sanjinés).. costarricense (1973) y haitiana en el exilio (1974). la recuperación. se afirma la obra de documentalistas como Paulo Gil Soares y Geraldo Sarno: en Cuba. En 1974 otros dos debutantes –el venezolano Román Chalbaud y el peruano Luis Figueroa– terminan La quema de Judas y Chieraje. el boom de la documentalística peruana. Paul Leduc y Salomón Leiter. En este período el nuevo cine de ficción se enriquece con películas argentinas (Operación Masacre. al mexicano Sergio Olhovich (La casa del sur). estrenadas un año después. en el exilio. Felipe Cazals. el exitoso ingreso de un conjunto de realizadores al largometraje de ficción. cubanas y. bolivianas (El coraje del pueblo. del nuevo cine chileno. como promedio. produjo en el decenio del setenta unas cuatro películas anuales. sobre todo. la aparición del Grupo Cine de la Base (1973). de Jorge Cedrón). al venezolano por adopción Mauricio Wallerstein (Cuando quiero llorar no lloro) y a los cubanos Manuel Pérez (El hombre de Maisinicú). a José García. venezolana y panameña. de Armando Robles Godoy). cit. El Nuevo Cine mexicano. Sergio Giral (El otro Francisco) y Sara Gómez (De cierta manera). ed. se habrán producido algunos fenómenos nuevos: el surgimiento de las cinematografías panameña (1972). 35 Baste citar al argentino Ricardo Wüllicher (Quebracho).34 Cuando tres años después quede inaugurado en Caracas el IV Encuentro de Cineastas Latinoamericanos (1974). y por último –aunque no en orden de importancia–. peruanas (La muralla verde. con el imprevisible y novedoso aporte colectivo de México: los filmes realizados en 1970-1971 por Luis Alcoriza.. (nota 23).35 todo lo cual denota a la vez la pujanza y la continuidad del movimiento. venezolanas. García Espinosa estrena Tercer mundo. que alcanzó su apogeo en 1975. (Cabría incluir aquí. Antonio Eguino filma Basta. que aumentaría a siete en la siguiente.ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) 87 Bolivia.36 En 1974 –con una regocijante peripecia donde el protagonista rescata a su caballo de manos del enemigo– surge el 34 Véase Filmes latinoamericanos. Desde 1960 el cine cubano había comenzado a producir dibujos animados.. 13. p. al boliviano Antonio Eguino (Pueblo chico). por excepción. tiene el mérito de ser la primera muestra del nuevo cine de ficción puertorriqueño. .) 36 A un promedio de cuatro por año en el decenio del sesenta. al chileno Miguel Littín (La tierra prometida). en Puerto Rico surge el Taller de Cine Tirabuzón Rojo. cuyo corto La carreta. con Informes y testimonios sobre la tortura política en Argentina. Eso se manifiesta también en el desarrollo de nuevos géneros y subgéneros.

en 1974. en 1965– y el venezolano José E. de haber abierto caminos inexplorados para estimular los propios sueños y rescatar la fantasía de los niños latinoamericanos del clásico bestiario jolivudense. de Juan Padrón. el rescate de la propia identidad. el colombiano Fernando Laverde inaugura su emblemático fabulario. de México. La Habana. Al asumir al hombre en su concreta y compleja realidad. el Nuevo Cine puede vanagloriarse. No hay una sola muestra representativa del Nuevo Cine que no esté signada por ella. la operación de rescate se produce en el nivel de la historia. sobre todo. puesto que resume todos sus objetivos tácticos y estratégicos. En 1975 se inicia en el exilio la obra del chileno Juan Forch. pese a la limitación de sus recursos.38 Para el público adulto. haitianos (en el exilio) y puertorriqueños. Sería ridículo aducir pruebas: la historicidad es una categoría inseparable del Nuevo Cine. literatura y sociedad. La búsqueda de lo auténtico. representado por la obra de los venezolanos Armando Arce y Abilio Padrón. la conciencia de un destino común serían palabras huecas fuera del espacio real en que la vida humana transcurre y se proyecta entre un pasado más o menos remoto y un futuro más o menos inminente.37 Así. que contará con una decena de obras al final del decenio. lo mismo hará el venezolano Alberto Monteagudo con La vida natural (1974) y. Cine. en Ambrosio Fornet (comp. en el centro mismo de la lucha de clases o en esa oscura zona periférica donde el suceso y el mito se confunden en un solo tiempo.88 ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) intrépido mambí que. habían incursionado en el género algunos chilenos –como Pedro Chaskel. con El cuatro de hojalata (1976). 1982. A partir de 1976 se produce un auge. el Tiempo simultáneo y su37 Además de los realizadores cubanos –entre los que se destaca como dibujante Tulio Raggi. “Cine para niños y literatura para niños: un lenguaje común”. tras diez aventuras sucesivas. el Nuevo Cine reivindica para sí todo el ámbito histórico de lo humano. y sobre todo por la del Grupo Cinesur. inscribiría definitivamente su nombre en los anales del Nuevo Cine: Elpidio Valdés (1979). quien en menos de tres años realizará media docena de cortos imaginativos y combatientes. . Castillo.). El uruguayo Walter Tournier –radicado en Perú– enriquecerá el género con dos cortos antológicos: En la selva hay mucho por hacer (1974) y El cóndor y el zorro (1979). En 1977-1978 aparecen por primera vez dibujos animados peruanos. 38 Véase una opinión discrepante en Mayra Vilasís. el primer largometraje latinoamericano del género. con una obra sostenida desde 1964–. Con El país de Bellaflor (1971). con su mezquina glorificación del individualismo y la competencia. Editorial Letras Cubanas.

que desde el estreno de su primera parte. aisladas económica y culturalmente del resto de la sociedad. la pampa. o Juan Vicente Gómez y su época. es decir. pasando por otros tan disímiles como Ayiti. de Patricio Guzmán. del mexicano Felipe Cazals o La Patagonia rebelde. cit. de la acción y de la esperanza. del argentino Héctor Olivera. De ahí extrae el llamado “cine antropológico” sus denuncias. El Nuevo Cine explora también un ámbito sin fronteras cronológicas precisas: la selva. el mundo. min chimin libeté (Haití. las minorías étnicas y las comunidades más discriminadas de cada país: desde los filmes más antiguos.. cine antropológico sería todo aquel que. donde la explotación y la discriminación se mantienen idénticas desde tiempos inmemoriales. En este sentido. del ecuatoriano Gustavo Guayasamín. aún reservamos la denominación de histórico para el cine que abarca exclusiva o casi exclusivamente el tiempo de la memoria. el camino de la libertad). eludiendo los 39 Me permito parafrasear así las categorías a que se refiere Carpentier en una de sus charlas caraqueñas. es aclamada con razón como una obra maestra del género. Razón de ser. El Nuevo Cine. en fin. en 1975.39 Pero como el equívoco se impone. con independencia de géneros. las claves más recónditas de la cultura popular.ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) 89 cesivo de la memoria. Pero una vez más la convención impone sus fueros: se entiende por cine antropológico el que explora documentalmente el modo de vida y las costumbres de ciertas comunidades primitivas o periféricas. ed. hasta los más recientes. p. películas como Emiliano Zapata. como si formaran parte de la propia Naturaleza. En este último aspecto. La historia en marcha –el tiempo de la acción– está presente en innumerables documentales y noticieros que. para citar sólo algunos largometrajes representativos de los primeros años del decenio. del haitiano Arnold Antonin. y Kuntur Wachana (Donde nacen los cóndores). el cine de la resistencia chilena aporta uno de los testimonios más impresionantes y ambiciosos del período: La batalla de Chile. como Araucanos de Ruca Choroy. el altiplano. desbordan las fronteras nacionales por su ubicación o su trascendencia. por inercia. a menudo –como en el caso del cine cubano–. del argentino Jorge Prelorán. del venezolano Manuel de Pedro. los hechos que cada generación atribuye al pasado: documentales como ¡Viva la República!. 31. del cubano Pastor Vega. el sertón. (Cf. como Los hieleros del Chimborazo. del peruano Federico García. su reivindicación de las etnias discriminadas y oprimidas.) . recogiera o plasmara el verdadero rostro y la auténtica voz de las nacionalidades.

y Yo hablo a Caracas. de ficción. sumamente homogéneo. el nuevo cine salvadoreño. y el hecho mismo de que al mediar la década el Nuevo Cine fuera ya un fenómeno irreversible y. sintetizada por los participantes del V Encuentro de Cineastas Latinoamericanos (Mérida.90 ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) dos pecados capitales del género –el paternalismo y el folclor–. nos remite a la experiencia global del movimiento. 1977): Hoy no sólo somos una larga lista de películas documentales. Una revalorización del mundo indígena. y Tierra de indios. dentro de las constantes. dentro de su diversidad. con los filmes de Baltazar Polío. (nota 32). la tortura y la muerte. de millones de metros de celuloide en los que está impresa nuestra historia contemporánea como arma movilizadora y forjadora de conciencia. el Grupo Cine de la Base ha reanudado su labor en el exilio (Las AAA son las tres armas). por la obra de Pedro Rivera–. la cárcel. como Madre tierra. Canción al viejo fisga que acecha en los lagos amazónicos. interpretan y acompañan la lucha de los pueblos latinoamericanos. p. Campesinos. sobre todo.40 La sola mención de Gleyzer –torturado y desaparecido en Argentina. de imágenes que testimonian. 41 Cf. del mexicano Paul Leduc. 18. ha logrado convertirlo en un instrumento de rescate. en la segunda mitad del decenio. de Rodríguez y Silva) y sus continuadores. del brasileño Zelito Viana. mexicana y panameña –esta última representada. . Declaración final. y de los colombianos Marta Rodríguez. de la peruana Nora de Izcue. denuncia y concientización permanentes. documentales como ABC del etnocidio: Notas sobre el Mezquital. loc cit. Jorge Silva y Gabriela Zamper. del venezolano Carlos Azpurúa. En esta línea se mueve la obra precursora de los argentinos Raymundo Gleyzer y Jorge Prelorán. de Álvarez. del colombiano Roberto Triana. en 1976–. aparece en filmes del mismo período. el exilio. que implica también una denuncia contra sus genocidas potenciales. y el cine colombiano consolida su bien ganado prestigio con nuevos aportes de sus fundadores (Los hijos del subdesarrollo. También somos un movimiento de cineastas unidos y comprometidos en esta lucha.41 Entre el cuarto y el quinto Encuentro de Cineastas se han producido. entre los que sobresale Ciro Durán. noticieros y dibujos animados. y en nuestras filas se han conocido la persecución. cuyo implacable Gamín es un símbolo trágico del desamparo de millones de niños en un Continente donde no cesan de fraguarse estrepitosas 40 La continúan y enriquecen. algunos hechos nuevos: ha surgido. hay un sorprendente desarrollo de la documentalística venezolana.

.42 En este período. . los 42 En el trienio 1975-1977 el cine cubano produce un promedio anual de cuarenticuatro documentales. además. núm. dentro de ella. con la necesidad de “rescatar del olvido las cosas que no deben olvidarse”– se mostrara indiferente ante su propio pasado. núm. en Cine Cubano. Bogotá. buscando la dinámica imprescindible de una tradición. Alfredo Guevara. como si sólo hallara en él la huella ignominiosa del colonialismo cultural. miles de metros de pacotilla fílmica de los que ni aun la más terca nostalgia hubiera podido salvar algunos fotogramas. el cine de la resistencia chilena produce veinte documentales. 41 (1967). tres largometrajes de ficción y once dibujos animados. 4. a las muestras más representativas de sus vanguardias artísticas y literarias. sino hacia el conjunto de la cultura nacional y. lo expresó un crítico y cineasta colombiano poco después del Encuentro de Mérida: “. En países donde éste había ido frustrando esporádicos –aunque no prematuros– intentos de hacer un cine ligado a la idiosincrasia y las tradiciones nacionales (el caso de Cuba en el decenio del treinta).. trece películas de ficción y ocho dibujos animados. Era lógico entonces que. 1.En lo que respecta a las áreas del Tercer mundo. mayo de 1978. en Cinemateca.44 En cambio. otros cineastas descubrían con alivio en sus propios archivos que del naufragio universal del viejo cine emergían como insólitas reliquias algunos nombres y títulos que podían ocupar sin rubor el espacio hasta entonces vacío de los precursores y los adelantados. el nuevo cine tenía que hacer tabla rasa de esa herencia indeseable. v. en quince países.” (Lisandro Duque Naranjo. como dice Sanjinés. 44 Cf. “Segundo Festival de cine cubano”. vuelve a hacerse patente el carácter internacionalista y solidario del movimiento. Así. sobre todo en la producción del cine cubano y –desbordando ampliamente las fronteras continentales– del cine chileno en el exilio.) 43 En sólo tres años (1975-1977).ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) 91 alianzas para el progreso. tenemos que decir que el cine cubano es tal vez el mayor estimulante de la pérdida del complejo creativo y de la tara colonizante que por cincuenta años lastraron a los escasos productos fílmicos de estas regiones.43 8 Parecería cuando menos extraño que un cine vitalmente preocupado con la recuperación crítica de la historia –o. Lo que este movimiento significaba ya para las cinematografías emergentes de los países subdesarrollados. el nuevo cine se volviera no hacia el propio cine. “Sobre el cine cubano”.

de Lucas Demare.. fue de ciento ochenta películas. las cinematecas. por ejemplo. (nota 23). documentos. y tal vez media docena más dentro de una producción de conjunto que en 1950. y más de una vez han debido pagar las consecuencias: la Cinemateca del Tercer Mundo.. El hecho mismo de que ya puedan hacerse balances de este tipo –por provisorios que sean– indica que existe una labor historiográfica y crítica capaz de allanar el camino a los futuros investigadores y promotores del movimiento. al margen de su filiación estética o política. Aparecen a cuentagotas filmes como La guerra gaucha (1942).45 Durante años. cineclubes. Los olvidados (1950). La Habana. . sindicatos y agrupaciones estudiantiles. sin concesiones al mercantilismo y la banalidad. los mexicanos a Fred Zinnemann y el Indio Fernández. políticas y gremiales han sido foros y canales de difusión del Nuevo Cine en diversos países del Continente. han hecho una labor de rescate y afirmación de los valores nacionales. de Buñuel.. ensayos teóricos y críticos. en el caso de México–. cit. fue allanada. aunque con una visión más o menos aristocrática o pequeñoburguesa. ha comenzado una labor sistemática de acopio y ref lexión que se manifiesta editorialmente en recopilaciones de artículos. 1980. y la mayoría de los críticos y cineastas del movimiento –reacios a toda forma de sectarismo– incluyen además la obra de aquellos contemporáneos que. Entre esos miembros honoríficos y absentistas del Nuevo Cine cabría citar a Leopoldo Torre Nilsson como el ejemplo más sobresaliente. y Las aguas bajan turbias (1952). contando sólo las argentinas y mexicanas. Después de un período inicial caracterizado por los manifiestos. como las publicadas por la Cinemateca de Cuba en 1980. En la herencia común entran también primitivos y visionarios que alguna vez captaron la imagen auténtica del pueblo –Salvador Toscano y Serguei Eisenstein son los dos arquetipos. Raíces (1953). de Hugo del Carril. de Emilio García Riera– y filmografías. entrevistas. las declaraciones y las polémicas –expresiones de una dinámica que el Nuevo Cine no podría rechazar sin negarse a sí mismo–. monografías –como la definitiva Historia documental del cine mexicano. ed. los argentinos a Héctor Quiroga y Mario Soffici.92 ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) brasileños se apresuran a rescatar a Humberto Mauro. Recopilada por María Eulalia Douglas. de Benito Alazraki. y Filmografía del cine cubano (1959-junio 1980). por ejemplo. Sección de Cine Cubano de la Cinemateca de Cuba. saqueada y destruida en 1972 45 Filmes latinoamericanos: una cronología tentativa. departamentos de cine universitario.

intenta renovar su lenguaje sin traicionar sus objetivos? El Nuevo Cine es por definición un universo. En cambio. varias revistas han divulgado y promovido la obra del movimiento. en Revolución y Cultura. conocemos bastante bien el Nuevo Cine. carecemos de estudios particulares y generales sobre las características de su dramaturgia y de su estilo.ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) 93 por la policía de Montevideo. Cuando decimos que “se repite”. “Dialéctica del espectador”. En distintas etapas y niveles. 9 Gracias a esa porfiada labor de cineastas. agosto de 1980. investigadores y críticos –y a una experiencia colectiva que forma el sustrato mismo de nuestra historia–. núm. es decir. ¿que46 Cf. en el sentido etimológico de la palabra: su unidad se sostiene en su diversdad. 47 “Parece que. en muchos casos. convendría tomar esa impresión como síntoma de un malestar. conocemos las peculiaridades de su ámbito sociocultural. 99. núm. .47 Pero como no cesan de aparecer filmes cuyos recursos expresivos son. sus fundamentos ideológicos y estéticos. En cierto modo. más consciente de sus limitaciones. crisis y futuro”. nos movemos con las premisas de la década de los sesenta. y estamos entrando en la década de los ochenta. y viceversa. no como un veredicto. Tomás Gutiérrez Alea. se limita a repetir los mismos esquemas con otros recursos. o es que. a todas luces. “Cine latinoamericano: exilio. paradójicamente. sus líneas de desarrollo. en el que sólo podemos distinguir como nuevo. sus métodos de producción. No hay duda de que eso contribuye a subrayar la impresión –bastante generalizada entre cineastas y críticos– de que en los últimos años el Nuevo Cine no ha hecho más que repetirse. Se trata de una situación contradictoria ante la que el crítico tiene derecho a preguntarse: ¿es que ahora el Nuevo Cine. por lo que el lenguaje del Nuevo Cine sigue siendo para nosotros un sistema indiferenciado de signos que se nos revela por simple analogía. 1981). estancado. algunas de nuestras obras tienen veinte años de retraso” (Patricio Guzmán. las duras condiciones mercantiles y políticas en que se ha visto obligado a operar en la mayoría de los países.46 que a todo lo largo de su trayectoria ha tenido en Cine Cubano su vocero más consistente. Por lo pronto. muy diferentes entre sí. en Cine Cubano. 96. aquello que ya nos resulte viejo como cine.

o dentro de alguna de las cinematografías que lo componen. con ellos. o sólo en el caso de algunos realizadores específicos? En suma. De ahí la necesidad de deslindar escrupulosamente la naturaleza de los problemas teóricos y prácticos que se plantean en cada caso. . que falta algo en la respuesta. Si el Nuevo Cine se repite. una estética fiel a la propia realidad. después que sobra la pregunta y por último que ambas carecen de sentido. en cada caso. del mismo modo que el conejo y la ballena tienen en común el hecho de ser mamíferos. Éste es el que hace suyos los objetivos ideológicos y culturales del movimiento y. asume el cambio como necesidad expresiva y comunicativa. afincada –como diría Carpentier– “en lo real cincundante. uno siente. en la circunstancia y en lo vivo”. como el dilema que supuestamente las suscita. en su conjunto. sin olvidar que pese a todo habrá siempre entre ellos un vínculo profundo. de Godard. es decir. en lo contingente. la desorientada aspirante a cineasta le pregunta a Glauber Rocha cuál es el camino del cine político. El Nuevo Cine tiene en común con Hollywood el hecho de ser cine. traiciona sus objetivos y su estética. a su vez. si es que efectivamente “se repite”? Se sobreentiende que en la propia naturaleza del medio hay elementos reiterativos ineludibles. en particular. pero un río filmado dos veces de la misma manera es una confesión de impotencia que contribuye a perpetuar los esquemas colonialistas. primero.94 ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) remos decir que se repite como movimiento. Las contradicciones internas de esa realidad –a través de las cuales el espectador toma conciencia de que el cambio es necesario y posible– sólo pueden revelarse mediante un lenguaje que. Nadie filma dos veces el mismo río. Cuando en Viento del Este. pero sin claridad teórica sólo podría hacerlas renunciando a su condición de Nuevo Cine. De ahí que convenga precisar. a qué escala de valores se remiten los juicios. y aquél le responde describiéndolo como un cine maravilloso y fascinante cuyos verdaderos problemas son de índole práctica –¿cómo hacer en Brasil seiscientas películas al año para cubrir la demanda del mercado interno?–. ¿qué es lo que repite el Nuevo Cine. que derivan de ciertas formas de producción –el trabajo planificado y colectivo de la industria– y del empleo de recursos expresivos básicos que constituyen la gramática del cine en cualquier parte del mundo. Sin resolver sus problemas prácticos el Nuevo Cine nunca podría hacer ni una docena de películas. Algo semejante ocurre en el plano de la crítica cuando se pretende juzgar un filme con categorías ajenas a sus presupuestos ideológicos y estéticos.

Pero de ahí a convertir lo documental en una teleología del Nuevo Cine había un trecho equivalente a reclamar para aquél el monopolio de las funciones didácticas. Véase Julio García Espinosa. 18. el primero había aportado no sólo la imagen pública del movimiento –nacional e internacionalmente–. Una imagen recorre el mundo. en una absurda división del trabajo que otorgaría al cine comercial. el de las funciones recreativas. ¿ayuda o estimula a los hombres a conocer y reclamar sus derechos colectivos?”48 Una respuesta precipitada no haría más que revelar la ignorancia o la mediocridad del crítico. un mínimo de rigor –y de prudencia– nos obligaría a cuestionar también la validez de las preguntas. 1979. su sistema metafórico. más “democrático” que otro? De ser así. en una palabra. que un determinado tipo de encuadre es. sus estructuras narrativas. en sí mismo. En el contexto de la lucha ideológica. Esto nos devuelve a los problemas del medio y el lenguaje. sino además su plataforma estética. su imaginería. Methuen. por exclusión. London. ¿cómo saber lo que aporta o deja de aportar el lenguaje cinematográfico si no conocemos las constantes de su dramaturgia. ahistóricos– la polémica hubiera revelado adeJohn Berger. ¿Qué ocurre realmente en la pantalla? ¿Cómo la “realidad” se convierte en esa otra “realidad” que llamamos un documental o una película? ¿De qué modo la segunda puede inf luir sobre la primera? ¿Qué relación existe entre la ideología y las unidades significantes del filme? ¿Podría decirse. el crítico del Nuevo Cine –a semejanza de otros muchos– elabora su juicio partiendo de una pregunta elemental: “Esta obra. 45-46. donde todo producto cultural desempeña un papel más o menos perceptible. Durante años. 1960. por lo menos en lo que atañe a la estética marxista. p. siempre que logre una comunicación novedosa y eficaz con el público.ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) 95 Huelga aclarar que los críticos del movimiento no son neutrales ni creen en esas supercherías. Permanent Red. Letras Cubanas. sus relaciones semánticas. la especificidad de su propio lenguaje? Claro está que al llegar a este punto. ¿qué conclusiones prácticas derivaría de ello el realizador progresista? Y en lo tocante al Nuevo Cine.49 Planteada en términos absolutos –es decir. pp. La Habana. los críticos del Nuevo Cine se sintieron tentados a plantear la falsa disyuntiva de los géneros: ¿cine documental o de ficción? Por razones obvias. Sin embargo. 49 48 . por ejemplo. contamos con una pista relativamente segura: todo lo que promueva el cambio (de estructuras o de valores) ayuda en esa dirección.

en el tiempo de la memoria. del que no cabe derivar de antemano un juicio adverso. El hecho de que nuestro cine responda a los auténticos valores de una cultura mestiza –y exija ser juzgado de acuerdo con ellos– no significa que pretendamos exhibirlo como un Retablo de las Maravillas latinoamericano. por decirlo así. “Dialéctica del espectador”. como si sólo el mestizaje nos hiciera videntes. en el plano gnoseológico. supra. en efecto. El peligro de signo contrario es el historicismo avant la lettre.50 La necesidad de conocer el lenguaje específico del Nuevo Cine plantea. se desarrolla el último Encuentro de Mérida– mostraría tal vez que el Nuevo Cine. en la búsqueda de un equilibrio entre la imaginación y el documento. sigue girando alrededor de sus viejas obsesiones: temáticamente. pero mediocre– como una solemne retahila de circunloquios y balbuceos. Rechazar los valores de la metrópolis no equivale a asumir los valores de la aldea. ninguno de ambos géneros –simples mediaciones artísticas entre la realidad y el público– podía considerarse más “verídico” que el otro. la decisiva inf luencia del documental en el cine de ficción había creado la base común que ya permitía al primero enriquecerse con ciertas estructuras narrativas y dramáticas propias del segundo. a extrapolar en el análisis del filme categorías que no responden a sus códigos culturales y lingüísticos. que suele manifestarse –dondequiera que haya un crítico bien intencionado. ciertos problemas de carácter metodológico que la crítica ha de tener en cuenta si no quiere desembocar en un callejón sin salida. loc. a absolutizar uno de sus componentes en detrimento de los otros. .96 ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) más una ignorancia absoluta de la naturaleza del fenómeno. En el plano estético. por consiguiente. Se trata de un hecho totalmente previsible. Dondequiera que haya un crítico colonizado despuntará la tendencia a aislar el discurso de su contexto. 50 Cf. cit. 10 Un balance de los filmes estrenados en el trienio 1976-1978 –en cuya órbita creadora. aunque el documental fuera –literalmente hablando– el más representativo. con claves reservadas para los miembros de la tribu. El peligro mayor es el ahistoricismo. estéticamente. Tomás Gutiérrez Alea.

“El género Testimonio y el cine cubano”. de Gutiérrez Alea. ¿Vale la pena insistir sobre esto? La historicidad. 51 Entendido aquí en su doble acepción de fuente verídica y testimonio fílmico sobre la realidad. en Ambrosio Fornet (comp. (No hay duda de que ese carácter inexorablemente “testimonial” del lenguaje cinematográfico añade a las búsquedas del Nuevo Cine un elemento de coherencia. desde una perspectiva ideológica común. literatura y sociedad. supra. por ejemplo. la puesta en escena u otros recursos expresivos –incluyendo. al contrario.). y la autenticidad su divisa estética. De manera que aquí se imponen otras preguntas elementales: este filme. el sonido sincrónico.ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) 97 En toda obra de ficción. Lo que habría que preguntarse entonces es cómo se aborda el pasado desde el presente y cómo lo documental contribuye. a darle vigencia. el vínculo ficción-documental deja de parecer un rasgo más del movimiento para revelarse como el aglutinante de todos sus componentes ideológicos y artísticos. (Para una posible correspondencia con ciertos géneros literarios afines. Esto se hace particularmente visible. en aquellas películas que exploran. El énfasis puede estar dado por el predominio de uno u otro género –en el caso de que ambos se mezclen– o por la técnica de filmación. . cit. ya lo hemos dicho. por supuesto. de Geraldo Sarno. Coronel Delmiro Gouveia.) Pero lo que nos interesa subrayar es que. La última cena. lo que en este caso equivale a decir en presente. Cine. artística e ideológicamente. el hecho de que sean visiones inconfundibles de diversos sistemas narrativos y poéticos. como negación del modelo jolivudense. el intento de rescatar la propia historia implica la necesidad de contarla como presente. desde la perspectiva de una dramaturgia del pasado-como-presente. No hay que esforzarse mucho para ver lo que ambas tienen en común con lo documental. Pero la última palabra sólo podrá decirse ante la obra misma como síntesis expresiva de esos elementos dispersos. pues es sabido que el lenguaje del cine carece de pretéritos. los de la dramaturgia– capaces de transmitir la sensación de veracidad e inmediatez. ¿es un acto de creación o de reproducción? ¿Me aburre o me interesa? ¿Me deja frío o me conmueve? Lo que llama la atención en numerosas películas del período 19761978 no es lo que tienen de común –el estar hilvanadas por el tiempo recurrente de la memoria– sino. ed. es la médula del Nuevo Cine. la conducta de las clases dominantes en distintas etapas de su historia. que desenmascara la siniestra hipocresía de la aristocracia esclavista.51 o lo que esta categoría puede representar para un cine descolonizado. véase Víctor Casaus.

del venezolano Julio Neri. amargura y lucidez las secretas catástrofes de los desposeídos y los desorientados: Los pequeños privilegios.53 El tiempo de la memoria es desplazado por el de la acción cotidiana en películas que abordan con ironía. Alias. Por lo demás. . de los venezolanos Iván Feo y Antonio Llerandi. Esos contradictorios parentescos revelan la autenticidad de otros filmes del período. a órbitas artísticas diferentes. del chileno Miguel Littín. del dominicano José Bujosa. Guerra. Bandera rota.. 53 El tema de la lucha por el poder (la tragedia) se aborda. pero en la primera sopla un viento de gesta que cobra fuerza gracias a la complicidad de la mirada. y Electrofenia. del mexicano Julián Pastor. en una misma metáfora del hombre y de la historia: las clases dominantes están irremisiblemente atrapadas en sus contradicciones como en los hilos de una telaraña monstruosa. Pereira dos Santos y Joaquim Pedro de Andrade. Chuquiago.52 incluyendo. como Muerte al amanecer. como crónicas testimoniales. Treviño. claro está. aquellos donde el asunto ha pasado previamente por el filtro de la imaginación literaria: Los perros hambrientos. se plasman con un naturalismo apacible. en este bienio (1977-1978) aparecen nuevas películas de los brasileños Diegues. en dos documentales del período: Rumbo al poder. mientras que en la segunda la atmósfera parece congelarse en un discurso que asume deliberadamente la fría objetividad de un acta notarial. y El recurso del método. País portátil. del mexicano Gabriel Retes. en su variante electorera (la farsa). Los indolentes. que revela la turbia frustración de los terratenientes mexicanos desplazados por las reformas cardenistas. determina la singularidad artística del filme. de los venezolanos Carlos Rebolledo y Clemente de la Cerda..98 ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) que muestra la trágica impotencia de la incipiente burguesía industrial. 52 Por ejemplo. En cada caso el tratamiento del asunto. del venezolano Román Chalbaud. Raíces de sangre. el Rey del Joropo y Compañero de viaje. aunque las tres converjan. del peruano Luis Figueroa. respectivamente. ambiciosas ref lexiones satíricas o dramáticas sobre el caudillismo. réplica criolla del mentado documental de Robert Drew y Richard Leacock sobre la campaña electoral norteamericana de 1960. que alguna vez ocuparon los grandes titulares de la prensa–. pero igualmente verídicos. y de los cubanos Manuel Octavio Gómez. del cubano Octavio Cortázar. la violencia y las “revoluciones” hechas por encima o de espaldas a las masas. Manuel Pérez y Gutiérrez Alea. del peruano Francisco Lombardi –basadas en hechos incomparables entre sí. del boliviano Antonio Eguino.. del chicano Jesús S. Tanto El brigadista. todas pertenecen. de José Estrada. más allá de sus respectivos argumentos. y El rebaño de los ángeles. y ¡Fuera de aquí!. en realidad. como es lógico. de Jorge Sanjinés.

véase Cine Cubano. el balance de su esforzada trayectoria arrojaría siempre un saldo favorable. en noviembre de 1980: ¿Qué nuevas circunstancias. y la hipocresía falsificadora del sistema de desaparecidos? ¿O sólo serán legítimos el testimonio y la acusación. se preguntaba Alfredo Guevara.54 Es obvio que en sus veinte años de existencia el Nuevo Cine no ha dejado de ser –con los escasos. la imaginación. El Segundo Festival de La Habana (1980) contibuyó a reforzar esa sospecha. el canto de gesta y la afirmación del combate?55 Todo parece indicar que el Nuevo Cine. En este sentido. Mérida y Caracas– tuvieron la impresión de que si al Nuevo Cine se le negaba iniciativa artística no es porque hubiera dejado de ser un universo. uno de los fundadores del movimiento. “¿qué permanece vigente?”. pero reveladores medios a su alcance– una avanzadilla irreductible en la lucha por la liberación de los pueblos latinoamericanos. espléndido estallido de imágenes de una revolución emergente y una revolución triunfante. Alfredo Guevara. loc. Discurso de apertura. La muestra de ambos acontecimientos no podía ser más representativa: cien filmes de ficción y doscientos ochenta documentales. producidos –salvo contadas excepciones– en los tres últimos años del decenio del setenta. Se impone ya el recuento y la valoración definitiva de esta fecunda etapa. Los críticos que asistieron un tanto sorprendidos al magnífico despliegue de las cinematografías continentales en el Primer Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano –celebrado en La Habana en 1979. Entretanto.ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) 99 Sería difícil descubrir en ese conjunto de películas –más allá de una vocación social irrenunciable– los síntomas de la reiteración. al inaugurar el segundo Festival de La Habana. los primeros filmes del nuevo cine nicaragüense y los conmovedores testimonios del nuevo cine salvadoreño. . 54 55 Sobre ambos festivales. el deslumbramiento en un mundo que pendula entre la represión sanguinaria y abiertamente genocida. 99 (1981). cit. sino porque seguía siendo un universo inexplorado. una vez más. qué nuevas posibilidades se abren al creador cinematográfico en nuestros años de combate liberador y fascismo a cara descubierta? ¿Tendrá lugar la poesía. el esquematismo o la uniformidad. (nota 31). Entre ellos. sabrá asumir con audacia y lucidez el complejo desafío que plantean esos interrogantes. núm. 97 (1980) y núm. qué nuevas tareas. como una continuación de los festivales de Viña del Mar.

SOÑAR EN CASTELLANO, ESCRIBIR EN INGLÉS: UNA REFLEXIÓN SOBRE EL BICULTURALISMO

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Un conocido crítico y ensayista cubano residente en Estados Unidos cuenta que, al llegar una noche a Venezuela, el chofer del microbús que lo conducía del aeropuerto a Caracas le preguntó: “¿De dónde viene usted?” Y que él, aturdido por el viaje y acostumbrado a satisfacer esa curiosidad en Estados Unidos, entendió la pregunta en inglés (“Where do you come from?”, que equivale a “¿De dónde es usted?”) y en lugar de responder: “De Estados Unidos”, como debía, respondió: “De Cuba”.1 El equívoco pudiera servirnos como punto de partida para una ref lexión sobre los problemas que el biculturalismo introduce en el terreno movedizo de las identidades nacionales y culturales, o, de modo más específico, sobre las tensiones que el mismo genera en los espacios comunes de la lengua, la nación y la literatura. Esas tensiones han sido expuestas y analizadas con dramática lucidez en varios textos de Gustavo Pérez Firmat y en las memorias de Ariel Dorfman, por ejemplo. No es casual que el primero haya titulado uno de sus poemarios Bilingual Blues y que el segundo subtitulara sus memorias “Un romance bilingüe”, como si ambos quisieran subrayar el papel que desempeña esa condición en la forja de las identidades escindidas.

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En Cuba han venido exponiéndose diversos criterios directa o indirectamente relacionados con esa problemática.2 Dos de ellos merecen subrayarse: la identidad no es una categoría metafísica, que puel Roberto González Echevarría, “Prólogo”, Relecturas, Estudios de literatura cubana, Caracas, Monte Ávila, 1976, pp. 11-12. 2 Cf. bibliografía en Temas, núm.10, abril-junio de 1997, pp. 11-12. Consúltese también Fornet, Memorias recobradas.

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da definirse de una vez y por todas, y la cuestión de la lengua no habrá de zanjarse apelando a rancios argumentos de autoridad o, a la inversa, a tácticas de francotirador. Estas últimas consistirían en ocultar el problema de las fronteras nacionales detrás de las murallas de los guetos o en el horizonte ilimitado del ciberespacio, o bien en citar a un puñado de autores que, por elección u obligación, decidieron no escribir en sus lenguas maternas o hacerlo en idiomas distintos al hablado por la mayoría en sus países de origen. Que un clásico de la literatura inglesa como Conrad naciera en Polonia, o que Kaf ka, judío oriundo de Praga, haya escrito toda su obra en alemán, o que el otro Heredia –el célebre autor de Les Trophées– haya nacido también en Santiago de Cuba, no bastan para refutar –ni para contradecir, siquiera– la arraigada e incitante noción de que la patria mayor del escritor es su lengua, el idioma en que escribe. ¿Quién podría regatearle un lugar en la historia de la literatura inglesa al sevillano José Blanco White, que cambió de idioma siendo ya adulto pero que un buen día escribió “The Night and the Death”, en opinión de Coleridge “el soneto más bello y grandioso” de la lengua inglesa? No es casual que al llegar como exiliado a América Latina, Juan Ramón Jiménez sintiera la necesidad de acuñar un neologismo capaz de subrayar la unidad del terruño y la lengua: “No soy ahora un deslenguado ni un desterrado –dijo–, sino un conterrado.” Desconocer ese fenómeno, alegando que la pertenencia a una literatura nacional está dada exclusivamente por el lugar de origen del autor, nos llevaría, si hemos de ser coherentes, a negar de antemano que la obra de Cortázar (nacido en Bélgica) y la de Fuentes (nacido en Panamá) pertenezcan a las literaturas argentina y mexicana, respectivamente. La noción de una literatura cubana ab ovo, que para legitimar su cubanía sólo necesitara presentar el certificado de nacimiento del autor, nos privaría automáticamente –por contraste– de un corpus que, partiendo del Espejo de paciencia, abarcaría desde los ensayos de Domingo del Monte hasta los de Cintio Vitier, desde los poemas de Eugenio Florit hasta los de Fayad Jamís y desde las obras de Novás Calvo y Montenegro hasta las de Calvert Casey, pasando por las de Pablo de la Torriente Brau y Alejo Carpentier. Una propuesta que conduzca a semejante resultado es un disparate, no una propuesta, como subrayó hace más de medio siglo Guillermo de Torre al burlarse de los nacionalismos literarios alegando, con razón o sin ella, que el primer escritor argentino era un francés (Paul Groussac), el

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primer novelista un inglés (William Henry Hudson) y el primer cuentista un uruguayo (Horacio Quiroga).3

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Desde el punto de vista conceptual, la tríada lengua-nación-literatura dista mucho de ser transparente. Ninguno de sus elementos aislados serviría para estudiar un fenómeno tan complejo. Éste debe analizarse en la dinámica de sus relaciones recíprocas, es decir, sin caer en la tentación de un ontologismo que negaría el papel desempeñado por los contextos, tanto históricos como socioculturales. En este sentido, admito que quizás fui demasiado categórico y esquemático cuando, al referirme en una entrevista a la literatura cubano-americana, puse todo el énfasis de mi argumentación en el factor idioma. A la pregunta del entrevistador, relacionada con la posible identidad cultural de Oscar Hijuelos, respondí que a mi juicio era un autor norteamericano que aportaba elementos cubanos a su literatura.
Algo semejante –añadí– podría decirse de Cristina García, con su novela Dreaming in Cuban, y de Roberto G. Fernández, con Raining Backwards, aunque en este caso con una salvedad, y ess que Fernández escribió sus libros anteriores en español. Pero desde el momento en que, como escritores, escogen el inglés para comunicarse –una decisión, por otra parte, muy natural– pasan a insertarse en esa rama de la narrativa estadunidense que ya se conoce como Cuban-american. Eso no quiere decir que dejen de interesarnos.4

Huelga añadir que yo no pretendía usurpar las funciones de los titulares de Inmigración autorizados a conceder pasaportes y a otorgar cartas de ciudadanía, ni remedar a Carlos III, que en algún momento tuvo la peregrina idea de imponer en América el uso obligatorio del castellano, en detrimento de las lenguas autóctonas. La
3 Cf. Guillermo de Torre, “Diálogo inocente o la irrisión de los nacionalismos literarios” [1949], en su Las metamorfosis de Proteo, Buenos Aires, Editorial Losada, 1956, p. 297. El autor añade otros casos notables, como el del primer poeta francés, por ejemplo, que a su juicio –con perdón de Victor Hugo– era el ya citado Heredia (un cubano). 4 Cf. Leonardo Padura Fuentes, “Tiene la carabina el camarada Ambrosio” (Entrevista), La Gaceta de Cuba, sept.-oct., 1992.

Pero.. Ahora bien. 2a ed. no me exime de cierta dosis de culpa. por Francisca Perujo en su “Lengua. XI. Como apunta Alfonso Reyes: “Sólo a través de la lengua tomamos posesión de nuestra parte del mundo. Poesía y exilio. Sabemos que el despertar de la conciencia en el niño coincide con el aprendizaje de la lengua: es en ella y gracias a ella –como bien observa Benveniste– como el individuo y la sociedad establecen sus canales de inf luencia recíproca. Problemas de lingüística general. Fondo de Cultura Económica. 400 y 405. “Discurso por la lengua”. siempre que ésta sea homogénea desde el punto de vista lingüístico. hacer visible lo que no existe aún. lugar de identidad”.. De ahí que los hombres hayan percibido desde siempre “el poder fundador” de ese prodigioso mecanismo capaz de instaurar realidades imaginarias. 1995. Edición a cargo de Rose Corral. sin embargo. Es de suponer que en determinadas circunstancias. 6 Émile Benveniste. “hace renacer por sus palabras el acontecimiento y su experiencia del acontecimiento”. Obras completas. del proceso de humanización y socialización del individuo.. México.6 de modo que todo lo que no sea vivencia mística o personal –digámoslo así– es pura realidad lingüística. ESCRIBIR EN INGLÉS 103 modestia de mis intenciones.SOÑAR EN CASTELLANO. basada sobre todo en la ausencia de matices que se advierte en la declaración. animar las cosas inertes. en el mundo moderno. el hecho de que una obra literaria esté escrita en un idioma extranjero5 no nos impediría insertarla en el corpus de una literatura nacional específica. 1982. por ejemplo– son de índole más compleja.”7 Si esto es cierto en sentido general. además –subraya Benveniste– cuando decimos que el lenguaje “re-produce” la realidad. pp. El Colegio de México. El problema que plantean los estados multiétnicos y multilingües –casos como el de España. dos fases inseparables. México. para quien el lenguaje se relaciona con 5 Entiéndase desconocido por los sectores populares en cualquier parte de la nación. . 313. es eso exactamente lo que estamos diciendo: que el intérprete del lenguaje produce de nuevo la realidad a que alude. En asuntos tan delicados como éste. México o Perú. los que aconsejan cautela (“nunca digas nunca”) demuestran ser siempre los más lúcidos. cit. 7 Alfonso Reyes. Arturo Souto Alabarce y James Valender. aceptar que el idioma no es el único factor determinante de la nacionalidad literaria no significa desconocer el papel que desempeña en la formación de las identidades culturales y nacionales. cuánto más no lo será en el caso del escritor. t. devolvernos lo que ha desaparecido. p. Ni el individuo ni la sociedad llegan a ser conscientes de lo que no hayan sido capaces de articular a través del lenguaje. Los poetas de exilio español en México.

Héctor Bianciotti –escritor argentino que escribe en francés– asegura que “se puede estar desesperado en un idioma y apenas triste en otro”. Por algo afirmaba Milosz que no se podía cambiar de idioma sin cambiar de personalidad. 1998. 3. Said habla en sus Memorias de lo difícil que le resultó.8 Pudiera aducirse que en el caso de los escritores bilingües –que es en definitiva el que ahora nos ocupa– el problema no tiene por qué ser tan dramático. 5. Fall. Barcelona. 1994. de manera que tratar de dar cuenta de uno en la lengua del otro –para no hablar de las múltiples vías por las que ambos idiomas se inf luyen y entremezclan– ha sido una tarea complicada. mi lengua materna. incluso en el plano corporal. idioma en el que me eduqué y luego me expresé como investigador y maestro. Miami. entre ambos idiomas. 1998. Vintage Books. La vida se vive en un idioma determinado –dice–. aquel que mejor se adapte a sus necesidades expresivas o simplemente a las circunstancias. Pero las cosas no son tan sencillas. la fractura mayor se producía entre el árabe. p. “Dorfman’s many voices reach truce in new book”. núm.“Yo no gesticulaba de la misma manera en español que en inglés”. XI-XII. A Memoir [1999]. deseando el Norte. Apuntes posmodernos/Postmodern Notes. The Miami Herald. Out of Place. el exilio y la historia. transmitir en inglés sus recuerdos de infancia. Miguel Ángel Quemain. 61.. dice. Planeta. y el inglés. p.104 SOÑAR EN CASTELLANO. 30 de marzo de 1997.9 Ariel Dorfman cuenta que vaciló ante la necesidad de optar por uno u otro idioma porque cada uno de ellos afectaba de modo diferente su talante expresivo. René Vázquez Díaz. 11 Cf. En el propio texto Dorfman va mas allá: “. del autor.10 Aludiendo a ciertas características propias del genio de la lengua. Se supone que ellos tengan la posibilidad de escoger. aquello que había experimentado en otro ambiente cultural y en un idioma distinto. p. I. 164). Nueva York.. . como escritor. Un romance bilingüe. 9 Edward W. 2000. El ensayista palestino Edward W. pp. Dentro de mí.¿Por qué cambia tan drásticamente la disposición del cuerpo –se pregunta– cuando me muevo de un lenguaje al otro? ¿Es otro [el] cuerpo cuando se habla otra lengua?” (Rumbo al Sur. april 12. Conversación con Czeslaw Milosz”.11 lo que viene a confirmar la certeza de Conrad de que la lengua tiene su propia virtud modeladora: él era un joven de veintitan8 Cf. ESCRIBIR EN INGLÉS su propia identidad de un modo absorbente y entrañable. “Héctor Bianciotti: La invención de la lengua” (Entrevista). trad. 10 Glen Garvin. Revista Mexicana de Cultura. y las experiencias se tienen. Said. “Del lenguaje. asimilan y recuerdan en ese idioma.

“Mito. 1952. dijo. Es una paradoja que ni yo mismo entiendo a veces. de Emiliano Aguado.SOÑAR EN CASTELLANO. 18. La Habana. Casa de las Américas. Revista de Crítica Literaria Latinoamericana núm. “Joseph Conrad” [1935]. pero no lo es menos que al hacerlo se ve obligado a “enterrar definitivamente otras palabras y otras cadencias”. trad. “Cuando escribo en ese idioma soy otro –dice–. 16 Cf. como las del amor o del odio. . s.. Editorial Apolo.12 A menudo las fracturas de la identidad propias del autor bicultural se trasladan al ejercicio mismo de la escritura. cit. desde sus relaciones con el paisaje andino hasta sus modos de sentir las pulsiones primarias. que creo a pie juntillas que ese idioma ha obrado directamente sobre mi temperamento y modelado mi carácter. 2o. André Maurois. Recopilación de Textos sobre José María Arguedas. en su Mágicos y lógicos. escribiendo su prosa en español y sus versos en quechua–. que su español sonara a quechua. pp. aunque ya en Agua –su famoso relato de 1935– había logrado. en carta al autor. 265-266. ESCRIBIR EN INGLÉS 105 tos años cuando cambió de idioma. tal vez esa persona que se formó en este país y que no tiene conexiones con Cuba.f. 13 Carlos Rubio Albet. residente en los Estados Unidos. el escritor bilingüe no siempre puede aprovechar las ventajas de un idioma sin sacrificar las del otro: el bilingüismo no suele ser “simétrico”. [1997]. comp. de Juan Larco. 1976.16 Fabio Morábito –italiano nacido en Egipto. “Condición migrante e intertextualidad multicultural: el caso de Arguedas”. aún maleable en aquella época”. de Carlos Iván Degregori. II. 15 Cit. y pról. mientras que en inglés sus “preocupaciones son distintas”. El número incluye una sección monográfica dedicada al multiculturalismo y otros temas afines. t. lenguaje e ideología como estructuras literarias”. confiesa que cuando escribe en español tiende a ser neobarroco y a imaginar un lector exigente. semestre de 1995. después de someter el idioma a una serie de “sutiles desordenamientos”.14 A semejanza de lo que le ocurría a Said. José María Arguedas hallaba “casi imposible expresar en español lo que [de niño] había experimentado en quechua.”15 Sabemos que cortó por lo sano apelando a la división de géneros –es decir. El narrador cubano Carlos Rubio Albet. 14 Antonio Cornejo Polar.. Barcelona.”13 Por lo demás. William Rowe. y el inglés “se apoderó de mí de tal forma –dice–. 12 Cf. que adoptó el español como lengua literaria– ha descrito el drama del bilingüismo en términos de pérdidas y ganancias: es cierto que cuando el autor decide comunicarse en una lengua distinta a la materna se enriquece. 42. renace “en el seno de una nueva expresividad”. trad. p. por Cornejo Polar en loc.

17 Todo escritor sabe. Yo diría incluso que la inspiración es precisamente esto: el estado más profundo de monolingüismo. porque dentro de ésta sólo se puede ser dueño de un idioma. ESCRIBIR EN INGLÉS [E]l escritor bilingüe. Habla. habla –sin recatos y sin escrúpulos. no por inspiración. durante sus años de estudiante en Cambridge. hasta cierto punto. Habría que ver qué matices introduce en esa situación la estrategia de los escritores chicanos y puertorriqueños (incluidos. Vuelta. de Enrique Murillo. “El escritor en busca de una lengua”. en el momento de escribir en un idioma determinado –observó–. lo único que había podido llevarme de Rusia –su lengua– llegó a ser indudablemente morboso y considerablemente más atormentador que el temor que experimentaría dos decenios después de no poder jamás llegar a elevar mi prosa inglesa al nivel de mi prosa rusa. ese momento en que la lengua. que él no es sólo creador sino también criatura del lenguaje. 195. Nabokov devoraba literatura y diccionarios rusos como quien se administra un antídoto. trad. Tal vez sea desde este ángulo como pueda entenderse el célebre aforismo de Wittgenstein: “Imaginar un lenguaje significa imaginar una forma de vida. Es lógico suponer que cuando esos factores cambian. p. se modifica también el arsenal retórico y. envuelta y protegida por una especie de sordera frente a todas las otras. el híbrido conocido como Spanglish o ingleñol. como si fuera la única existente– el único idioma concebible. o a corromper. la cosmovisión que subyace en toda práctica lingüística. Mi temor a perder. los neorriqueños o nuyoricans) que en Estados Unidos y Puerto Rico afrontaron el dilema creando un tercer idioma. En la primera etapa de su exilio. 18 Vladimir Nabokov. 1986. además. a través de las inf luencias extranjeras. es bilingüe sólo por accidente. Barcelona. en la citada entrevista. núm. Fabio Morábito.106 SOÑAR EN CASTELLANO. entre estos últimos.” Por lo demás. memoria [1966].18 4 Entre los escritores de la diáspora –tanto cubanos como cubano-americanos– el enfoque que di al tema del idioma. puesto que hereda y habita un espacio lingüístico modelado por la dinámica del habla popular y por siglos de tradición literaria. hay casos en que el simple temor a perder el dominio de la lengua o de sus más recónditos matices se convierte en una auténtica pesadilla para el escritor bilingüe. febrero de 1993. 17 . 264. Editorial Anagrama.

que pese a haber comenzado su carrera literaria en Estados Unidos ha expresado más de una vez su “voluntad de vivir en español”.. nostálgicos. núm. Prieto Taboada opina que al incurrir en ese pecado de bigamia lingüística. en cambio. Ediciones Ellas/Linden Lane Press. primavera de 1994. Tal vez se vio como un falso problema –Hijuelos es un escritor neoyorkino. de Guillermo Cabrera Infante”. de insertarse en el mainstream por la vía del idioma. Una ensayista ha descrito así a los dos principales contendientes: los defensores del inglés desdeñan la posición marginal que ocupa el español en la sociedad y tratan. 154. en general. “Idioma y ciudadanía literaria en Holy Smoke. que en el seno de la comunidad latina –como es lógico– favorece a los hispanoparlantes. uno de los más notables poetas cubanos de la diáspora. o simplemente hizo encogerse de hombros a la mayoría de los involucrados. l6-17. por ejemplo. 1988.20 Una singular posición intermedia ocuparían los autores que alguna vez cruzaron la frontera del idioma pero no repitieron la experiencia.19 Esta lucha por la lengua es también una lucha por el poder cultural.) 20 Carolina Hospital. 21 Antonio Prieto Taboada. como han hecho o tratado de hacer numerosos escritores chicanos. Revista Iberoamericana. pp. ene. ESCRIBIR EN INGLÉS 107 no suscitó rechazos. los que escriben en inglés “son automáticamente descartados y excluidos de las antologías y los estudios sobre la cultura cubana del exilio”. en cinco categorías: biculturales. (Cf. “Letras de exilio”.21 Junto al drama de quien cambia de lengua está el de quien se empeña en mantener la suya. por consiguiente. Sirva de ejemplo José Kozer. En efecto. Lecturas Dominicales [Bogotá]. Un crítico ha agrupado a los escritores colombianos residentes en Estados Unidos. Es el caso de Guillermo Cabrera Infante con Holy Smoke. la obra asume una condición doblemente marginal. han “sacralizado su idioma” y califican “de herejía cualquier transgresión lingüística”. Los defensores del español. Pérez Firmat le reprocha que haya dado la espalda a su entorno rechazando “el inLourdes Gil. porque se sitúa entre dos literaturas “sin ubicarse del todo en ninguna de ellas”. Eduardo Márceles Daconte. localistas e híbridos. Cristina García no tiene reparos en autodefinirse como Cuban-american–. 23 de mayo de 1993. 19. puertorriqueños y. “La literatura cubana en los Estados Unidos: gestualidades de un discurso”.-mar. curiosa divagación sobre el tema del tabaco escrita “en un inglés que –según uno de sus críticos– es de hecho una sutil variante del ingleñol”. Brújula-Compass. Existen matices –determinados por las preferencias lingüísticas y temáticas– que pueden conducir a clasificaciones interminables. 1991. que llevan años discutiendo el asunto sin arribar a un consenso. Cuban-American Writers: Los Atrevidos. núm. latinos. 19 . asimilados. “Introduction”.SOÑAR EN CASTELLANO. Princeton.

Centro de Estudios Constitucionales. de Rodrigo Fernández Carvajal. “¿No puede uno –se preguntaba– tener los mismos sentimientos y los mismos pensamientos. The Cuban-American Way. sino también mezquina desde el punto de vista humano. 24 Cit. “Miradas a la identidad en la literatura de la diáspora”. 342. pp. Bridges to Cuba/Puentes a Cuba. sin sentirme como una marciana. “No-Man’s-Languaje”.). por Víctor Fowler. The University of Michigan Press. “‘Fronterisleña’. tal vez haya que responder la pregunta negativamente.”25 La situación puede adquirir visos de catástrofe: se calcula que los 35 millones de hispanos que hoy viven en Estados Unidos serán cuarenta en los próximos diez años. donde se habla con toda naturalidad de idiomas étnicos y literaturas étnicas. 1995.108 SOÑAR EN CASTELLANO. border islander”.. 1994. por muy blanca que uno tenga la piel o muy azules los ojos. ¿Qué es una nación? [1882]. en la novela cubano-americana de Alex Abella The Killing of the Saints. 159 y 162. abr. El personaje del padre.-jun. en Ruth Behar (ed. 1983. la Otredad como un malestar incontrolable. Madrid. 6. Kozer ha acabado escribiendo –según el crítico– en un idioma congelado. Ann Arbor. y amar las mismas cosas en idiomas distintos?”23 En un contexto obsedido por la procedencia racial y cultural de la persona.. Ya Renan insinuó que la excesiva preocupación por el idioma no era sólo empobrecedora desde el punto de vista cultural. Temas [La Habana]. dice. en su Life on the Hyphen. En la decisión del poeta –como en el supremo error del héroe trágico– se incuba un destino previsible: alejado. p. . 1996. sabe por experiencia propia lo que significa hablar español “en una tierra donde ser un spic. trad.24 En un medio así. por propia voluntad. ESCRIBIR EN INGLÉS glés en particular y lo norteamericano en general” e instalándose en un universo imaginario donde el lugar de residencia no desempeña ningún papel ni ofrece ningún estímulo creador. University of Texas Press.”22 Ese drama ontológico tiene además una vertiente sociológica. núm. Austin. los rasgos distintivos pueden llegar a percibirse como una mutación. Rivero. es apenas un poquito mejor que ser un negro”. 25 Eliana S. “un hispano-esperanto. tanto de su patria como de su entorno inmediato. privado de los estímulos del habla popular y las experiencias de la vida cotidiana. de marcado aspecto anglo. ”Me ha tomado nueve o diez años –confiesa una profesora universitaria nacida en Cuba– entrar en una habitación de personas angloparlantes. 23 Ernest Renan. en que la residencia debe preceder a la esencia. Dentro del campo in22 Gustavo Pérez Firmat”. una lengua de nadie. De ahí que formule su reproche parafraseando burlonamente el código existencialista: hay momentos.

pues. A este orden de problemas pertenece. sirvan de ejemplo Edmundo Desnoes.26 Y no obstante. que hiciera pasar a primer plano la “naturalización” del texto en su nuevo ámbito lingüístico. por discriminadas que sean. 2. en una sociedad tan heterogénea como la norteamericana –donde las minorías. digamos. Las dudas que suscitan las copias con respecto a los originales no son las mismas. en Diario de Poesía (Buenos Aires). forman parte inseparable del mosaico cultural de la nación– cabría responder afirmativamente la pregunta: “¿Puede considerarse estadunidense una obra escrita en español?” 5 Sería ingenuo pensar que un fenómeno como éste pueda ventilarse únicamente en el terreno de la lingüística o la literatura. existen otros que remiten a una compleja trama de relaciones personales y sociales en las que intervienen elementos tales como el mercado. la política cultural. 22-23. sino de que cada uno de ellos tiene su propia manera de traicionar. “La biblioteca en ruinas”. Más allá de los desafíos que la naturaleza misma del lenguaje le plantea al escritor bilingüe. núm. la traducción convincente de un artículo o ensayo. ESCRIBIR EN INGLÉS 109 telectual la situación se agrava por la necesidad compulsiva de insertarse en un mercado editorial –el universitario– donde la autoridad y el prestigio parten de la premisa del idioma: allí “escribir en español y publicar en América Latina” son actos que carecen de “suficiente legitimidad”.SOÑAR EN CASTELLANO. haría irrelevante la pregunta sobre la nacionalidad literaria. cuando se trata de poesía. 28 Casos extremos serían los de aquellos autores capaces de traducirse a sí mismos.27 todas hechas por traductores o poetas de reconocido prestigio y todas distintas. Así. El problema apenas se plantea en el caso de la prosa expositiva. como era de esperar dada la naturaleza polisémica del lenguaje poético.-dic.. las características propias de cada género. teatro o narrativa. pp. 45. que de inmediato coloca en otro nivel la pregunta sobre el idioma como factor determinante de la nacionalidad literaria. núm. 1993.. Estudios [Caracas]. la traducción. Existen en español doce versiones de The Night and the Death. por ejemplo. por ejemplo. con Memorias del 27 26 . otoño de 1998. no se trata sólo de que los traductores sean traidores. jul.28 Achugar. Véanse. el soneto de Blanco White al que antes me referí. que cuando se trata de crítica o ensayo.

29 observó irónicamente que la gran poesía de Cuba se había iniciado con una pirámide cholulteca y una catarata canadiense. a la hora de definir una literatura nacional. Alguna vez Cintio Vitier. con el ya citado Heading South. En el caprichoso entramado de los destinos individuales y colectivos se tejen insólitas figuras cuyo diseño no suele responder a los patrones clásicos de la mismidad. por la otra. Como esos subdesarrollo/Inconsolable Memories y Ariel Dorfman. ha de tenerse en cuenta que no sólo reflejan aspectos de una determinada identidad sino que además contribuyen a crearla y. y el gran teatro de Inglaterra con un príncipe danés y una parejita de adolescentes italianos. 7 Todo sería sencillo si terminara ahí. De ahí que cada vez sean más frecuentes los casos de personas que se niegan a dejarse encasillar en los estrechos marcos de un solo perfil identitario. . 29 Es obvio que se trata de “En el teocalli de Cholula” y la oda “Al Niágara”. y Hamlet y Romeo y Julieta. ESCRIBIR EN INGLÉS Por otra parte. empezando por los artículos de Félix Varela y los propios poemas de Heredia –escritos y publicados en el extranjero–.110 6 SOÑAR EN CASTELLANO. que son fuente de nuevas e imprevistas identidades. puede conducir a un callejón sin salida. por ejemplo. por una parte. un énfasis excesivo en los aspectos temáticos o geográficos. Looking North/Rumbo al Sur. A los jóvenes cubanos de nuestros días se les enseña que ciertos textos. pertenecen al patrimonio cultural de la nación porque contribuyeron a formar el arsenal de ideas y las “estructuras emocionales” en las que se sostiene nuestro sentido de la nacionalidad. en las aulas de Secundaria y Preuniversitario. dentro del marco de la más sólida tradición histórica y cultural. aludiendo a dos poemas emblemáticos de Heredia y a dos obras de Shakespeare. Una gran parte del sujeto nacional cubano se ha construido a lo largo de dos siglos con el incesante acarreo de esos testimonios y metáforas. más aún. En cuanto a los discursos literarios y artísticos. Pero al proceso no se le pueden fijar límites. deseando el Norte. porque la realidad siempre se encargaría de desbordarlos.

“Yo descubrí que era cubana cuando empecé a escribir –confiesa Cristina García–. Houston. Y Alicia comete la imprudencia de replicarle que Cuba no viene al caso. 2000. Pero veamos una discusión entre dos personajes de la novela de Pérez Firmat Todo menos amor. Cuba es lo único importante que hay. me abstuve de aclarar previamente que Cristina García. suelen surgir de la propia práctica del oficio cuando ésta se ha hecho visceral y forma parte de un proceso de introspección y toma de conciencia. ¡De mi vida!31 Para colocar bajo una nueva luz el problema de las relaciones idioma/nacionalidad/identidad. 18 de enero de 2000).”30 En cuanto al ámbito mayor del idioma –el hilo con que la autora tendría que ir hilvanando su nueva subjetividad–. me limito a reiterar la duda: ¿Puede expresarse el sentido de pertenencia a un país o una cultura en una lengua extranjera? ¿Puede un autor nacido en Cuba reclamar un sitio en la literatura cubana escribiendo en un idioma desconocido para la mayoría de los cubanos? Se trata de dos preguntas diferentes que exigirían respuestas diferentes. diversas formas de autoconciencia se disputan en cada momento al individuo antes de manifestarse en la práctica. Arte Público Press. –Por favor. cuya acción se desarrolla en Estados Unidos. “No estamos en Cuba”. 31 30 . porque esas identidades virtuales pueden estar inscritas en el texto pero también en cada una de las posibles lecturas del mismo.SOÑAR EN CASTELLANO. ESCRIBIR EN INGLÉS 111 personajes fantasmagóricos que buscan un autor para corporizarse. Lo que no tiene que ver con Cuba no me interesa. Gustavo Pérez Firmat. Y. que él habla de lo que le da la gana. En ese momento mi identidad era un espacio imaginario. Francisco. irritado. –Tú podrás olvidarte de Cuba –rugió Francisco desde el borde de su asiento–. Anything but Love. no te pongas así [terció Catalina]. La Habana. –Olvídate de Cuba –insistió Alicia. el de la página en blanco. que no tiene importancia a los efectos de la discusión. Nunca sabremos de antemano cuáles son. p. dice. Hay un momento en que Alicia le pide a Francisco que cambien de tema y Francisco responde. además. en conversación (UNEAC. 102. pero yo no. ¿Cómo que no tiene importancia? ¿Vietnam es importante y Cuba no es importante? ¿Las papas bien doraditas son importantes y Cuba no es importante? ¿Todos esos cuentos marrulleros que tú haces son importantes y Cuba no es importante? Oye lo que te voy a decir: Cuba siempre es importante. Estás hablando de mi vida. –¿Que no tiene importancia? [exclama Francisco].

112 SOÑAR EN CASTELLANO. el pasaje citado pertenece a la novela Anything but Love. ¿es cubano. y. ¿es algo que se descartaría sin más. Frank y Catherine. Procede por tanto la pregunta: ese Frank que así habla en inglés de su relación con Cuba. o mejor. en realidad. tiene derecho a llamarse y a ser considerado cubano? La posibilidad de referirse a ese personaje en una ref lexión sobre la identidad cubana. En efecto. Alice. los personajes se llaman. por improcedente? . ESCRIBIR EN INGLÉS se trata de un diálogo en inglés. naturalmente. estamos aquí ante una simple versión al español del texto original.

reclamaciones y petitorios para su clientela. duchos en trapacerías y minucias forenses. Para una teoría de la literatura hispanoamericana y otras aproximaciones. ya fuera directamente o a través de terceros. Instaura dentro del texto un campo de tensiones y contradicciones que remite por igual a la epistemología y a la fantasía. El reino de la argucia –de la manipulación. una cualidad transgenérica. 141. desaparecido. que en el plano de la polémica tenían como divisa el todo-está-permitido. en definitiva– era necesario persuadir a los jueces. cuando éste estableció que los ciudadanos acusados de delitos debían defenderse ante los tribunales. que se encargaban de redactar apelaciones.1 Lo testimonial es una sustancia. Permítanme una rápida inmersión en las fuentes de esos conf lictos. víctimas de lo que se ha llamado el “fetichismo de los géneros”. de un discurso que –como bien decía Gorgias. Para ganar un pleito o una discusión –y de eso se trataba. p. Surge y f lorece así un gremio de activos leguleyos. considerada desde siempre el “arte y la técnica del discurso persuasivo”. para usar un concepto moderno– parecía sólidamente establecido cuando Platón decidió en1 Roberto Fernández Retamar. No pudo haber mejor caldo de cultivo para la proliferación de los sofistas. Casa de las Américas. la persuade. Un espacio sin límites Toda expresión cultural es por definición testimonial. la seduce –insistía– y la modifica con una ilusión mágica”. 1975. Esto –que para los arqueólogos y antropólogos es un lugar común– no resulta tan claro para los historiadores y críticos de la literatura. surgió en tiempos de Solón. Se afirma que la retórica. [113] . el primero que concibió la unidad de retórica y poética– tenía un “poder encantatorio” que llegaba al alma: “La fascina. Y había que lograrlo valiéndose de palabras. al oyente. La Habana.EL TESTIMONIO HISPANOAMERICANO: ORÍGENES Y TRANSFIGURACIÓN DE UN GÉNERO A la memoria de Rodolfo Walsh.

A menudo el segundo utiliza la máscara del primero para alcanzar mejor su objetivo. Y por último. en cambio. la filosofía era una cosmovisión y la retórica una técnica que permitía hacerla explícita y convincente. Con esto. en el fondo. Conviene ahora detenernos un instante en los otros dos. El Yo testimonial. Es decir. el Yo proselitista asume su tarea como misión. como pudieron haber sucedido. sujeta a todas las mutaciones. “Y yo le 2 Cf. 1991. Depositario de una verdad absoluta. está el emisor. por lo demás. para que diera testimonio de la luz y para que todos creyeran por lo que él decía” (Juan. El Yo del sofista tiene la desventaja de ser un Yo despersonalizado o. por cierto. más exactamente. pp. Recuerden que Dios envió al Bautista “como testigo. pero Aristóteles pareció brindarle una coartada al afirmar que. aunque no en orden de importancia. la doxa con la epistéme. de predicar in partibus infidelis. lo que no pocas veces en la historia. Madrid. ha de tener señas de identidad. el otro. dentro del esquema general del acto comunicativo. Manual de retórica. o extrovertido y proselitista. a lo verosímil. Cátedra. Es el propio Aristóteles. I: 6-7). El historiador ha de contar las cosas como sucedieron. la sofística parecía haber recibido un golpe mortal. diríamos hoy– el que determina buena parte de las características del discurso. la simple opinión personal. Uno debe atenerse a lo verdadero. de la comunicación eficaz consiste en la adecuación: es el auditorio –con su horizonte de expectativas. porque es siempre proselitista. impersonal: no existe fuera del discurso. el poeta.114 EL TESTIMONIO HISPANOAMERICANO frentar la retórica con la dialéctica. quien establece una distinción fundamental para el tema que nos ocupa: el de las respectivas funciones de la Historia y la Poesía. retórica y dialéctica tenían un terreno común y que la función de la retórica no era tanto persuadir como “encontrar los medios de persuasión para cualquier argumento”. la prédica o la denuncia. las modalidades que éste adopta a través del discurso. con la certidumbre de una verdad alcanzada a través del razonamiento. 19-25. Bice Mortara Garavelli. un Yo que puede ser ensimismado –en cuyo caso el discurso asumirá un tono confesional–. . me he referido a uno solo de los miembros de la ecuación: el mensaje. pues como sabemos –y sabían también los antiguos– uno de los rasgos distintivos de la elocuencia. es un intento de llevar la “buena nueva” a los gentiles. en cuyo caso asumirá el tono de la exhortación. el emisor y el receptor. ha desembocado en la intolerancia y el fanatismo. en la inmensa mayoría de los casos.2 Obsérvese que hasta ahora. Su discurso.

. Oda XXX (trad. Horacio confía en que su escritura bastará para dar testimonio de su fama ante el tribunal de la posteridad: “Acabé un monumento más perenne que el bronce y más alto que el sitio de las pirámides reales”. . contaron por toda la región lo que Jesús había hecho” (Mateo. la necesidad de “testimoniar” puede hacerse irresistible. al juicio de la posteridad. El espacio de lo testimonial se ha ensanchado tanto que ya no tiene límites. que las mismas suelen utilizarse directamente o a través de intermediarios. en realidad. “mas ellos. en sendos ejemplos tomados al azar: el de Horacio y el de san Agustín.. Se cumple así el tránsito del Yo ensimismado al proselitista. pero no por méritos propios sino porque. IX: 30-31). el universo todo. se convierte en signo.EL TESTIMONIO HISPANOAMERICANO 115 vi. en cualquier circunstancia. Con el cristianismo no sólo el hombre y sus obras. con su invariable acento demostrativo. que suele expresarse remitiéndose al futuro.) San Agustín. sino incluso el mundo natural. 21. que las modalidades que adoptan. c] la convicción de que se trata de una verdad digna de ser divulgada. Ante ciertos hechos extraordinarios. Jesús les pide que no lo divulguen. b] el auditorio al que se dirige.4 a la luz de esta revelación su propia vida ha adquirido un carácter ejemplar y se ha hecho digna de la atención del público. ligado a la noción de Memoria o de Fama.3 San Agustín reclama idéntico protagonismo. de Enrique Sáinz. Confesiones. De lo dicho se deduce. dice.. determinadas por el grado de verdad o de verosimilitud del contenido. sabe también que lleva en sí “la prueba y testimonio” de la sabiduría de Dios. apenas salieron. 3 4 Horacio. Madrid. en efecto. p. 1988. Espasa Calpe. que existen artes y técnicas de persuasión. y he dado testimonio de que éste es el hijo de Dios” (Juan I: 34). Veamos ahora dos facetas del Yo ensimismado. sabiéndose pecador y mortal. Hasta aquí el Evangelio. guardan relación estrecha con: a] las características personales e ideológicas del comunicante. Admito que esta divagación sería injustificable si no nos sirviera ahora para aislar algunos elementos estrechamente relacionados con nuestro tema. y de paso el axioma de que comunicar es siempre. Libro III. d] el grado de conciencia histórica que las anima. un intento de persuadir. Al devolverles la visión a los ciegos. que en cualquier caso el exponente asume su tarea como misión o como encargo social. en testimonio de la voluntad divina.

con la ayuda de Dios. el Lazarillo llevaba ya treinta años recorriendo los caminos de España). por ejemplo. 1963. de hecho. “sin torcer a una parte ni a otra”. casi nonagenario. 11. p. Consejo Nacional de Cultura. sin torcer a una parte ni a otra”. sino vivida. arrimando la brasa a nuestra sardina– el discurso testimonial. incorporarse a la Historia. Bernal no tiene reparos en hundirse 5 Aludo. Bernal admite su ineptitud en el campo de las letras y se declara indigno. Para el lector moderno no cabe duda. al título de la novela de Rafael García Serrano (Cuando los dioses nacían en Extremadura). “mas lo que yo vi y me hallé en ello peleando.7 Dos nuevos elementos nos aporta esta declaración sobre la autenticidad del testimonio o de la crónica: que ya no se deriva. es decir. Éste es –digámoslo así. a través del relato de sus propias historias personales. sino de mi condición de hombre de palabra. puesto que otorga al relato una insólita frescura. pero con una diferencia básica: la “verdad” que afirman y difunden aquéllos no es una verdad revelada. la única garantía de autenticidad que puede esgrimir un narrador. 1983. por supuesto. Ésta es ahora. Desde esta nueva óptica la escasa cultura libresca del autor aparece como una virtud. Discurso narrativo de la conquista de América. de contar hazañas como las de Cortés y sus esforzados seguidores.116 El rastro de los adelantados EL TESTIMONIO HISPANOAMERICANO Pasemos ahora a la época en que los dioses nacían en Extremadura. Casa de las Américas. Ahora lo importante es haber sido testigo presencial de los hechos y estar dispuesto a contarlos tal cual. y segundo de mi habilidad como hombre de letras. . el resultado de una experiencia personal. primero de mi fe. p.6 Es así como los “testimonios” de Bernal Díaz del Castillo y Álvar Núñez Cabeza de Vaca.5 En su brillante estudio sobre lo que ella denominó el “discurso narrativo de la Conquista”. 7 Bernal Díaz del Castillo. muy llanamente. como buen testigo de vista –dice–. 6 Cf. con mayúscula. La Habana. yo lo escribiré. por lo tanto. observa uno de sus críticos. I. La Habana. se emparientan con el de los evangelistas. aquel en que se articulan las voces de los que participaron en la acción y a la vez decidieron dejar constancia escrita del suceso. Al no tener “modelos literarios que imitar”. t. ingrediente casi desconocido por la estética dominante (aunque cuando muere Bernal. Beatriz Pastor. en Guatemala. Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Beatriz Pastor comienza trazando una clara distinción entre el discurso historiográfico y el narrativo propiamente dicho. sino de mi buena fe. 8.

. Y he aquí que... y así lo cuenta todo. I. es que sea totalmente incapaz de selección. l966.. dejándose arrastrar por su imaginación.... La Habana. ed. Tientos y diferencias. Dice que el público aficionado a los libros de caballería. Por otra parte. Cf. Lo que constituye para nosotros el mayor encanto de su libro. de pronto. los compañeros y soldados de Hernán Cortés. ese efecto choca con la atmósfera prodigiosa que envuelve ciertos pasajes del libro. Carpentier había afirmado que la Verdadera historia. comenzarán a vivir. t.. 10. además. citado en “Al lector”. p. Historia verdadera. cit. pero el impacto de ese espejismo en el lector es tan fuerte que opera de hecho como una realidad. absolutamente todo. La edición cubana lleva. se diría que para Irving el verismo de las crónicas de la Conquista se da por añadidura: es sobre todo su carácter novelesco el que les otorga interés. En su famoso ensayo “De lo real maravilloso americano”. Belianis de Grecia y Florismarte de Hircania”. soñaba con aventuras y andanzas por regiones fabulosas. había superado las hazañas de Amadís de Gaula. “montañas que despedían humo” (los volcanes).. de distinguir entre lo esencial y lo que no lo es. una auténtica aventura de caballería. (Véase también la nota l0. absolutamente todo”. como el de Tlaxcala. Igual que en sus novelas. una nota sin firma –pero que obviamente es de Alejo Carpentier–9 encabezada por un epígrafe de Washington Irving: “Las acciones y aventuras extraordinarias de estos hombres que emulaban las gestas de los libros de caballerías –comenta Irving– tienen. dándonos en su historia esa riqueza de vida auténtica que nos hace asistir con él [a la conquista de México]. reinos ignorados. a manera de prólogo.) 9 8 . De asombro en asombro Ramón Iglesias. como lo era la capital de Moctezuma. 93.8 Permítanme una digresión. ocurrirá algo inesperado: al iniciarse.. Idéntica impresión se desprende de la lectura de Bernal que hace el anónimo y desenmascarado prologuista.” Ese “además” –subrayado por mí– parece extraído de un ensayo sobre teoría de la recepción. el interés de la veracidad. p. era “el único libro de caballería real y fidedigno que se haya escrito” y que su autor “sin sospecharlo. Es obvio que nadie puede contarlo “todo. la conquista de México.. en Cuba. dragones acuáticos (los caimanes) y serpientes de un largo desmesurado. encontrarán en tierras de México ciudades maravillosas y desconocidas. Ediciones Unión.EL TESTIMONIO HISPANOAMERICANO 117 de lleno en el relato de los hechos en que ha tomado parte. encantadores y magos (los “teules”). fieras de una traza insospechada. animales desconocidos. Cuando apareció la citada edición de la Verdadera historia. Carpentier era director de la Editorial Nacional.

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[termina diciendo el prologuista], los compañeros de Cortés viven su propio Libro de Caballería –un Libro de Caballería que aventajaba, en mucho, los que tanto hablaban de las hazañas y andanzas de Amadís de Gaula y Florismarte de Hicarnia. Aquí el prodigio era tangible, el encantamiento era cierto, los hechiceros hablaban dialectos nunca oídos... Lo maravilloso resultaba, por primera vez, lo “real-maravilloso”.10

Me he detenido en este aspecto del asunto porque me parecía oportuno traer a colación un elemento que, entre los estudiosos de la literatura latinoamericana, ha pasado a ser un lugar común: el carácter híbrido que, desde el punto de vista epistemológico y formal, adopta esta modalidad narrativa desde su aparición en tierras de América. En la opinión del prologuista se advierte, claro está, la búsqueda de un linaje propio, ese incoercible afán que hizo decir a Borges que cada escritor acaba creando a sus precursores. Pero se trata en cualquier caso de una hipótesis verificable a nivel textual. La distancia misma que mediaba entre la experiencia vital del emisor y la del destinatario debió crear un ámbito de extrañeza que convertiría en pasmosos e increíbles no sólo los hechos sino el propio tono en que se narraban. Oigamos lo que cuenta Álvar Núñez Cabeza de Vaca en el capítulo decimocuarto de Naufragios:
[A] pocos días sucedió tal tiempo de fríos y tempestades, que los indios no podían arrancar las raíces, y de los cañales en que pescaban ya no había provecho ninguno, y como las casas eran tan desabrigadas, comenzóse a morir la gente, y cinco cristianos que estaban en rancho en la costa llegaron a tal extremo que se comieron los unos a los otros, hasta que quedó uno solo, que por ser solo no hubo quien lo comiese.11

Y añade impávido el autor, como un meticuloso notario: “Los nombres de ellos” –es decir, del sobreviviente y sus compañeros, los antropófagos devorados– “son éstos: Sierra, Diego López, Corral, Palacios, Gonzalo Ruiz”.12
10 Cf. “Al lector”, Historia verdadera..., ed. cit., t. I, p. 8. Compárese con lo dicho por Carpentier, sobre la obra de Bernal, en “De lo real maravilloso americano” (cit. supra): “[L]ibro de caballería donde los hacedores de maleficios fueron teules visibles y palpables, auténticos los animales desconocidos, contempladas las ciudades ignotas, vistos los dragones en sus ríos y las montañas insólitas en sus nieves y humos.” (Véase también la nota 9.) 11 Álvar Núñez Cabeza de Vaca, Naufragios, La Habana, Instituto del Libro, 1970, pp. 47-48. 12 Idem.

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Más adelante volveré al tema del hibridismo, un componente esencial de la realidad y la cultura latinoamericanas; pero ahora, para concluir esta larga digresión, permítanme advertir que un notable ensayista peruano ha creído hallar, entre la Verdadera historia... y Naufragios, un paralelismo similar al que existe entre la Ilíada y la Odisea.13 Ahora bien, más que insertar a los Cronistas, de contrabando, en el canon occidental, nos interesa subrayar que produjeron, por la fuerza de las circunstancias, “la primera literatura testimonial escrita en el suelo o en ámbito latinoamericano”,l4 es decir, se convirtieron, sin proponérselo, en los adelantados de una literatura otra, de un corpus literario “incipiente”. Como ha observado Beatriz Pastor:
[E]n el desarrollo formal y expresivo de estos textos y en la dinámica extraordinaria de sus diversos modos de presentación, transformación y ficcionalización del material que narran, se concreta todo el proceso de emergencia de una literatura incipiente. Esta literatura que ha dejado, de forma paulatina, de ajustarse a los cánones y exigencias de la literatura europea del período, expresa, en intermitentes balbuceos primero, y luego de forma cada vez más clara y decidida [...] la nueva realidad de la naciente Hispanoamérica.15

Memoria y conciencia de casta El caso Bernal nos plantea asimismo un problema vinculado tanto a los modos de producción como a las estrategias discursivas. Se trata, como hasta ahora, de las ambiguas relaciones entre realidad y ficción, pero situadas en un nuevo contexto: el de los vínculos entre el
13 “En efecto, si los Naufragios son la historia de un viaje extraordinario, impulsado por una tenaz voluntad de supervivencia y retorno, hallamos en la Historia de Bernal Díaz el recuento minucioso y vital de una sucesión interminable de batallas y combates, presentados con extraordinaria intensidad e inmediatez, como acontece con las batallas de la Ilíada. Si la obra de Álvar Núñez combina un espíritu épico con episodios novelescos, en los que aparece lo maravilloso y se destaca un protagonista de prudencia y paciencia inagotables, hay en la crónica de la conquista de México ese “acontecer vivo” y esa visión de la existencia en su “múltiple y variada plenitud”, tan presentes en la Ilíada, y que según Emile Staiger son signos esenciales de lo épico. Edgardo Rivera Martínez, “Singularidad y carácter de los Naufragios de Álvar Núñez Cabeza de Vaca”, Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, núm. 38, 2o semestre de 1993, p. 306. 14 Renato Prada Oropeza, “De lo testimonial al testimonio (Notas para un deslinde del discurso-testimonio)” [1985], en su, Los sentidos del símbolo, México, Universidad Veracruzana, 1990. 15 Beatriz Pastor, op. cit., p. 9.

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dato y la memoria, entre los intereses ocultos y los propósitos declarados. Comencemos por la producción misma del texto. Todo parece indicar que Bernal empezó a escribir su crónica unos treinta años después de ocurridos los sucesos que narra y que trabajó en ella durante más de diez años. De hecho, cuando decide darla por terminada –abandonarla, más bien, pues no era posible contarlo “todo, absolutamente todo”, ni aun teniendo la eternidad por delante–, cuando escribe como colofón el “Preámbulo”, el mozo veintiañero que acompañó a Cortés a la conquista de México tenía ya ochenta y cuatro años cumplidos, y estaba ciego y sordo.16 Pobre también, como se desprende de sus quejas, cuyo destinatario explícito es el Monarca, pero el implícito pudiera serlo un piadoso mecenas o un librero emprendedor: “[N]o tengo otra riqueza que dejar a mis hijos y descendientes, salvo esta mi verdadera y notable relación...”17 Téngase en cuenta, además, que el adjetivo “verdadera” –que pasaría a formar parte del título definitivo de la obra– tiene también destinatarios implícitos, pues Bernal asegura que su relato intenta dar un mentís a lo que han dicho y escrito sobre el tema “personas que no lo alcanzaron a saber, ni lo vieron”, ni tuvieron “noticia verdadera” de lo ocurrido, y hablan “a sabor de su paladar, por oscurecer, si pudiesen, nuestros muchos y notables servicios”...18 Es decir, el texto es un campo de batalla donde se negocian o dirimen intereses y aspiraciones que en este caso, hay que reconocerlo, no se ocultan ni se disimulan siquiera. Al terminar su conmovedora y verídica relación, Bernal elude expresamente la polémica para imaginar, en cambio, un apacible diálogo con la Fama, la que se muestra sorprendida de que varones de su calibre no hayan sido recompensados aún como merecen.19 Y concluye el autor afirmando que los nombres de sus compañeros de armas, devorados y torturados por indios caníbales, debieran inscribirse en letras de oro, “pues murieron aquella crudelísima muerte por servir a Dios y a Su Majestad, y dar luz a los que estaban en tinieblas, y también por haber ri16 Cf. Bernal Díaz del Castillo, “Preámbulo”, Historia verdadera..., ed. cit., t. I, p. 13. 17 Ibid. Once años antes, al pasar en limpio el manuscrito, había expuesto la difícil situación de la familia: “[M]e veo pobre y viejo, y una hija para casar, y los hijos varones ya grandes y con barbas, y otros por criar...” (ed. cit., t. II, p. 397). 18 Bernal Díaz del Castillo, op. cit., t. I, p. 15. 19 Ibid., t. II, p. 398.

¿Es posible que esa memoria funcione como un mecanismo de relojería. Ibid. una empresa de rapiña. p. que todos los hombres comúnmente venimos a buscar”.EL TESTIMONIO HISPANOAMERICANO 121 quezas. es decir. el centro de gravedad de la literatura documental se había trasladado de México al Sur.21 La muy verídica relación ha pasado. 22 Aludo. la Iglesia. por el tamiz de una memoria selectiva. la notable colección de textos indígenas recopilada por el antropólogo mexicano León-Portilla.22 no son sino las dos caras de una misma realidad... claro está. Bernal no podía imaginar –estaba fuera de los límites de su conciencia. cuando menos. Murió –sin verlo publicado. 389. tan legítimas o espurias como el recuento de los historiadores o la fabulación de los poetas.” 23 Ibid. los “vencidos”. Vemos aquí en acción la faceta más descarnada del Yo proselitista. 399. un proceso acelerado de modernización o un monstruoso genocidio. quien hizo de la conquista de América –según el cristal con que se mire– una misión evangelizadora. de su ideología– que la incomprensión de que habían sido víctimas él y sus compañeros era insignificante comparada con la que ellos habían mostrado hacia los indios pacíficos. “sin torcer a una parte ni a otra”? Lo que quiero significar con esta pregunta retórica es que no hay testimonio inocente. “les quitamos sus ídolos y les dimos a entender la santa doctrina”. el individuo emprendedor: el espíritu imperial.20 El trono. Pese a no ser un hombre de letras. de la que existen numerosas ediciones. a Visión de los vencidos (1959). 23 Desafiando el fetichismo de los géneros –incluso de los nacientes– me gustaría 21 20 . que la visión de Bernal y la de los otros. a quienes creían haber salvado de la condenación eterna. Bernal pudo decir también: “Acabé un monumento más eterno que el bronce”. Reconozcamos... Fue este Yo. para que los hechos que narra y la fama de sus protagonistas pasen a la posteridad. Doscientos cuarenta años después se iniciaba en América una nueva época. que opera a gran distancia de los hechos y que se propone obtener beneficios concretos del Monarca y el reconocimiento de sus lectores eventuales. el afán de lucro. En Bernal encontramos esa memoria bifronte capaz de operar en la doble dirección del pasado –para rescatar un tiempo ido– y del futuro. pues como bien dice él mismo. dispuesto a imponer su verdad a sangre y fuego. p. el fanatismo religioso. y Simón Bolívar le escribía a un amigo: “Hemos arrancado el cetro del poder a los sucesores de Pizarro. por cierto– en 1584.. pues.. como Horacio.

de este último: “Literatura y literariedad en la época emancipadora: Bolívar” [l983]. de Simón Bolívar. el sentimiento del honor familiar y de clase. a otros ideales: la fidelidad al Rey. Caracas. No extrañe que cierto ensayista. Juan Germán Roscio.24 Augusto Mijares –que considera a Miranda y Bolívar como prototipos del héroe pre-romántico– observa que hasta entonces el heroísmo “había estado vinculado. 24 Para hacer un breve recorrido por este territorio casi virgen apelo a los buenos oficios de dos guías experimentados. No procede entonces hablar de “literatura” en el sentido tradicional: es la energía creadora del Yo mediador lo que impregna de “literariedad” toda esa actividad discursiva. Véase. la utopía –más literaria que política– de construir una unidad continental distinta a la impuesta por la colonización. de José Martí. 25 Domingo Miliani. a los efectos de la situación testimonial.. El culto al Yo y a la espontaneidad tiene. estrechamente ligadas entre sí: la del héroe clásico en héroe romántico y la del Yo proselitista en Yo mediador. los ensayistas venezolanos Augusto Mijares y Domingo Miliani. como es lógico. l992. verdaderos manifiestos de la identidad social y cultural de Iberoamérica: la “Carta de Jamaica” (1815). que prefiere hablar de “heroísmo emancipador” en lugar de romántico– el ideal se define como [d]esvelo activo y ref lexivo por lograr el propósito de una independencia y. en cambio –observa Domingo Miliani. dos mutaciones importantes.25 Este grandioso objetivo encarna en el Yo mediador. 68. como culminación de ella.” Ahora. . Un texto cualquiera de Bolívar se proyecta a la vez como documento histórico y como autorretrato. la defensa de la religión. p. El hombre comprometido con su tiempo es ahora la medida de todas las cosas..122 La voz de los héroes EL TESTIMONIO HISPANOAMERICANO La lucha emancipadora del Continente produce. se atreva a escribir en forma de confesiones un alegato político titulado El triunfo de la libertad sobre el despotismo. y casi por completo subordinado. y el artículo “Nuestra América” (1891). un correlato estilístico cuyo paradigma pudiera abrir y cerrar el somero inventario de esta nueva época refiriéndome a dos textos fundacionales.. en su País de lotófagos. cuyo discurso –marcado por su fogosa militancia– es al mismo tiempo un testimonio de la voluntad emancipadora y un vínculo dinámico entre la Historia y sus agentes sociales y políticos. cit. pero en aras de la brevedad me abstengo de hacerlo. op. Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia.

una idea destinada a modelar la fisonomía de esas dos obras paradigmáticas. sin preocuparme por el abigarramiento. a veces grave y otras alegre. será dentro de poco una estrategia discursiva muy a tono con las nuevas circunstancias. Antes. la hispánica– mi estilo consiste en no tener “estilo”: ésa es precisamente una de mis señas de identidad. aludiendo a la Historia. porque los hombres están ávidos de maravillas. sin rebuscamiento ni cuidado.. en un diario de São Paulo. 59-60. Baste saber que los dos grandes textos precursores del testimonio en América Latina –para salirnos por un momento del marco hispanoamericano– aparecieron originalmente en la prensa. Todavía Herodoto. se parece demasiado a Homero por su afición a lo legendario. como la veo. por Maurice Blanchot en Presencia de Rousseau. a veces conciso y otras difuso. por mi boca hablaba el Espíritu o el Canon. cit. formará parte de mi historia. desigual y natural. a veces razonable y otras alocado. y si bien es cierto que esto complacía a sus lectores.. diré cada cosa como la siento. no lo es menos que “hay ocasiones en que estas 26 Cit. sobre todo. sino. de Domingo Faustino Sarmiento. Mi estilo en sí.) .EL TESTIMONIO HISPANOAMERICANO 123 hallarse en esta declaración de Rousseau hecha con el talante inconfundible del discurso testimonial: Me someto al estilo como a las cosas. dice. op. Orden y Progreso: Los precursores Pero la nueva actitud no estuvo determinada por estados de ánimo. Se dice que fue Turgot. de Euclides da Cunha. Y es curioso que fuera el mismo autor quien. adoptaré el primero que venga. amigo de los enciclopedistas. en un diario de Santiago de Chile. que dio otro estatus y otras funciones al escritor en la sociedad poscolonial. No me empeñaré en uniformarlo. quien expresó por primera vez la noción de Progreso. y “escribo como hablo” porque. por entregas: Facundo (1845). Los sertones (1902). cambiaré de estilo sin escrúpulos. hablara por primera vez del placer de la verdad. ahora hablo Yo. por el desarrollo de la prensa periódica.26 Lo que en Bernal era una consecuencia lógica de su falta de formación humanística.. (Cita tomada de Domingo Miliani. pp. desafiando la tradición –en este caso. según mi ánimo.

t. 28 Julio Ramos opina. en Brasil. que Sarmiento tiene el mérito de darle una voz trascendente a ese mundo hasta entonces enmudecido: “Había que oír al otro. se ve cada vez más a sí mismo como Yo instrumental: analiza.. nacionalidad. representante. de la barbarie institucionalizada– y va mucho más allá al dejarnos este texto cuyo título mismo es ya un monumento al propio caos que pretende denunciar: Civilización y barbarie.. los positivistas ortodoxos y los ideólogos del colonialismo. lo negro. Pero volviendo a la idea de Progreso.F. como un nuevo ingrediente del placer de la lectura. y el Yo proselitista.27 En tal dicotomía empieza a perfilarse. Sarmiento”. y aspecto físico. p. 1542. denuncia. 1989. Todo lo que no llene los requisitos del Modelo –lo indio. en una palabra. Ahora el prototipo del héroe es el Ingeniero. en su Desencuentros de la modernidad en América Latina.. primero.124 EL TESTIMONIO HISPANOAMERICANO maravillas no habrían gustado tanto como la verdad desnuda”. anglosajona o europea– y después. predice. lo cierto es que una categoría de tan universal alcance no tardó. “El progreso en la historia”. en adquirir rasgos específicos. Sarmiento acomete su singular biografía del caudillo –en realidad un ataque al tirano Juan Manuel de Rosas. para él. Cf. La filosofía en sus textos. Se diría que 27 Jacques Turgot. sin dejar de considerarse mediador. Es con esa pulsión a la vez transformadora y genocida. amonesta. el otro saber –saber del otro–” era un factor decisivo para llevar a cabo el proyecto modernizador. siempre arropada con los atributos externos de la civilización y la cultura. lo rural. en Julián Marías. . 1950.. FCE. “Saber del otro: Escritura y oralidad en el Facundo de D. decide estudiar y “dar testimonio” de la Barbarie. Vida de Juan Facundo Quiroga. México. Editorial Labor. lo artesanal. costumbres y hábitos de la República Argentina. p. tecnocrática. Y como sabe que no puede cumplir su tarea sin identificar claramente al Enemigo. ya que el otro carecía de escritura [. urbana.]. burguesa. tan inclinados a la paradoja y el oxímoron– podríamos llamar de factografía imaginaria o de ficción documental.28 Para eso vienen como anillo al dedo las figuras de Facundo Quiroga en Argentina y de Antonio Conselheiro.. Julio Ramos. –fue blanca.. 24. color. propone. II. ese discurso híbrido que Irving percibiría en los Cronistas y que nosotros –con nuestros hábitos mentales. en asociarse a los delirios racistas de Gobineau. por el contrario. oír su voz. lo típicamente latinoamericano– caerá de lleno en la categoría de Barbarie y deberá ser sistemáticamente suprimido o marginado. como ingresará al pensamiento liberal latinoamericano la consigna de Orden y Progreso con que los ilustrados de la época resumirán el mito sacrosanto de la Modernidad. Barcelona.

23. como profesional.31 Pero él sabía muy bien que ese nivel de improvisación y espontaneidad –que lo situaban. él también. en posición de desventaja con respecto a sus colegas europeos– era el precio que el escritor 29 Jean Franco. desde la lejanía del exilio. las instituciones y la tecnología de Norteamérica. 30 Emma Susana Speratti Piñero. p. p. p. 77. Sarmiento. con el material espistolar proporcionado por amigos. lejos del teatro de los sucesos y con el propósito de acción inmediata y militante. Barcelona. contarlo “todo. poblados de gauchos y de indios. en la mayor parte del Continente– encontró en Sarmiento un “falso” testigo. sin el auxilio de documentos a la mano. 31 Cit. por Julio Ramos en op. Este proyecto –incumplido todavía. de Tocqueville”. 1957. siglo y medio después.30 Es así como toma posesión simbólica de esos reductos de barbarie. las comunicaciones f luviales. 1975. con recuerdos [y] también con una poderosa intuición. [E]l Facundo –admitía el autor ante sus críticos. un testimoniante apócrifo: no estuvo allí. con los informes de arrieros y expatriados. y una cosmovisión basada en “las ideas de Montesquieu y Herder”. en D. la miseria y la ignorancia –aunque salpicadas de rasgos conmovedores o pintorescos– y al otro las escuelas. los inmigrantes europeos. no vio con sus propios ojos más que algunos tipos y escenas campestres que conserva en la memoria desde su infancia. y ejecutada no bien era concebida. Historia de la literatura hispanoamericana. . como suele decirse. Facundo. cit. UNAM. México. Editorial Ariel. absolutamente todo”. A un lado.29 Sarmiento construye este mosaico.. “Introducción”. los ferrocarriles.EL TESTIMONIO HISPANOAMERICANO 125 quiere. con las descripciones de los poetas.F.. pero un cruzado ejemplar que resultó ser también uno de los grandes escritores de nuestra lengua. 8. al preparar en 1851 la segunda edición– adoleció de los defectos de todo fruto de la inspiración del momento. no tiene más remedio que hablar de su tema. por boca de ganso. que obstaculizan el cabal desarrollo de la nación unificada. por decirlo así. del Estado moderno. una pretensión tanto más asombrosa cuanto que él es. Sobre una estructura que al parecer “debe mucho a De la démocratie en Amérique. [c]on la lectura de viajeros que habían recorrido las llanuras argentinas..

pero es evidente que nos hallamos en un nivel más alto de la espiral histórica en lo que concierne al discurso testimonial.32 En el Facundo no encontramos el modo de producción típico de lo que vendría a ser el Testimonio. para cumplir una función social.. A la segunda diferencia nos referiremos más adelante. Fondo de Cultura Económica.. de hecho. 33 32 . Caracas. México. p.] El gobierno ha de nacer del país. Ángel Rama considera probable que haya habido una inf luencia directa de Facundo sobre Los sertones. 1985. sólo que Da Cunha no denuncia una tiranía sino un sistema político: su discurso se enmarca en el contexto de la luIbid.] El gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país. una tarea “militante” –para decirlo con sus propias palabras– que los escritores europeos de la época ni siquiera sospechaban.. José Martí y el equilibrio del mundo. sino el que sabe con qué elementos está hecho su país [. el carácter militante de ambas obras es el mismo.126 EL TESTIMONIO HISPANOAMERICANO latinoamericano tenía que pagar para expresar una realidad inédita y. Entre las similitudes se han señalado el “plan expositivo” y “la filosofía de la historia” que sustenta a ambas obras. Ángel Rama. de Armando Hart.33 Los sertones. Biblioteca Ayacucho. el autor fue testigo de los hechos que narra. / Por eso el libro importado ha sido vencido en América por el hombre natural. La primera de éstas es que responde al modo de producción del auténtico testimonio: como ingeniero militar. pp. [. encabezada por Antonio Conselheiro y aplastada sin compasión por el f lamante ejército republicano. p. Los hombres naturales han vencido a los letrados artificiales.34 En términos de función inmediata. la rebelión campesina de Canudos (1896).” Cf. sino entre la falsa erudición y la naturaleza. “La guerra del fin del mundo: una obra maestra del fanatismo artístico”. El mestizo autóctono ha vencido al criollo exótico. 2000. de Euclides da Cunha –que cierra el siglo XIX o inaugura el XX– tiene con el Facundo numerosos puntos en común y dos diferencias fundamentales. En “Nuestra América” Martí impugnaba al Facundo –y a la ideología implícita en el proyecto modernizador de Sarmiento– sin mencionarlos explícitamente: “El buen gobernante en América no es el que sabe cómo se gobierna el alemán o el francés. sobre todo.. En su Crítica de la cultura en América Latina. Éste desempeña ahora un papel muy preciso: el de instrumento y vocero de una nueva modalidad de la conciencia latinoamericana –la positivista. 204-205.. 34 Cf. 336. No hay batalla entre la civilización y la barbarie. Intr. 24. la “civilizadora”– que complementaba y negaba a la vez el proyecto emancipador elaborado en el ámbito bolivariano.

“Nota preliminar del autor” (1901). Los sertones. pertenecía. son puros colonizados mentales. p. p. 1. de Benjamín Garay.35 Da Cunha pensó circunscribir su relato a la Campaña de Canudos –partiendo quizás de los artículos que publicó en la prensa de São Paulo– pero sintió que en determinado momento el relato había “perdido actualidad” y valía la pena seguirlo trabajando.36 Y es aquí donde aparece la segunda diferencia de que hablábamos con respecto a Sarmiento. Se trata de un extraño soplo de conciencia culpable que no es posible hallar ni en el texto ni en los elementos paratextuales de las ediciones autorizadas de Facundo. Biblioteca Ayacucho. ese nivel estético que supera con mucho al del modelo. énfasis oratorio e intuiciones fulgurantes”. un texto inclasificable dentro de los parámetros tradicionales. “Literatura y Cultura de 1900 a 1945”. y que como instrumentos ciegos de las Fuerzas del Progreso desempeñaron “en la acción el singular papel de mercenarios inconscientes”. claro está. p. Buenos Aires. Da Cunha toma conciencia de que ellos. dentro de un plan más ambicioso. 230. La Habana.EL TESTIMONIO HISPANOAMERICANO 127 cha entre monárquicos (conservadores. Glauber Rocha.. facción esta última a la que él. retrógrados) y republicanos (liberales. género intermedio “entre periodismo científico y poesía antropológica”. la llama Afranio Peixoto. “Literatura científica sobre tema regional brasileño”. “Reseña cultural”. Editorial Jackson. sugiere Glauber Rocha. Casa de las Américas. 36 Euclides da Cunha. trad. de Márgara Russoto. registrada en la presentación del libro que hace el propio autor. Caracas. ix. trad. Ambos libros tienen la misma ambición totalizadora: Los sertones es también un mosaico. 1991. p. en Euclides da Cunha. Se diría 35 Cf. muy brasileña –opina Antonio Candido–. Los sertones. en su Crítica radical. progresistas). . A los seis años que median entre la concepción y la aparición del libro pudiera atribuirse su factura. 1973. Después de haber aniquilado por completo a los rebeldes de Canudos –los escasos sobrevivientes fueron degollados–. Editorial Jackson. Los sertones. los vencedores. Afranio Peixoto. xxiv. de ciencia mal digerida. “típico ejemplo de fusión. 1945. Antonio Candido. Los sertones tenía como propósito científico inmediato –insertado en la estrategia del proyecto civilizador– dar testimonio sobre una especie humana que debía ser barrida de la faz de la tierra por el vendaval del Progreso –y que Da Cunha consideraba ya en vías de extinción: las que él mismo llamó “subrazas sertaneras del Brasil”. cit. el cineasta que en 1973 prologó la edición cubana. “Prólogo”.

“El mundo perdido redescubierto: Facundo de Sarmiento y Os sertões de E. durante la última guerra por la independencia. la patética figura de un Yo desgarrado. el reportaje– y de nuevos medios de comunicación –el cine y la radio– que en gran medida harían cambiar de soporte y darían un alcance insospechado a todas las modalidades del discurso testimonial. en la significación integral de la palabra. por analogía con los diarios de operaciones militares. relatos.. se había iniciado ya –con el nuevo reparto del mundo por las potencias coloniales– la época de oro de los etnólogos y los antropólogos. un crimen. hace de Da Cunha uno de los “testimoniantes” más complejos y sugestivos de la literatura latinoamericana. p. se iniciaba a nivel mundial un proceso de desarrollo de los géneros periodísticos –la crónica. no exento de cinismo. ese rapto de honestidad y lucidez.– escritos entre 1895 y 1898. de una nueva etapa de fiebre factográfica. en un contexto mayor. Dicho material. Denunciémoslo. 2. 2000. en su Mito y archivo. forma el corpus de un tipo de literatura que. que en América Latina no tendría equivalente hasta el advenimiento de la Revolución mexicana y. Entretanto. he llamado “literatura de campaña”. México. Para una novedosa visión de ambos textos véase Roberto González Echevarría. Esa producción cumple la doble tarea de preservar la memoria de los hechos y de afirmar la propia identidad frente al desprecio sistemático del poder colonial. la entrevista. como positivo e inevitable–.128 EL TESTIMONIO HISPANOAMERICANO que es una tibia justificación. artículos. sumado al que venía acumulándose desde hacía treinta años y al que aparecería en pleno siglo xx.”37 Este carácter dual y contradictorio del discurso –donde el emisor se declara cómplice de un delito que sin embargo se presenta. Por otra parte.. en la perspectiva del lector. pp. Una teoría de la narrativa latinoamericana. pero de inmediato Da Cunha añade: “Aquella campaña fue. 138-196. en Cuba está fresca aún la tinta de una enorme cantidad de documentos –diarios. El Yo instrumental ha colocado.38 El nuevo contexto del discurso testimonial Cuando aparece Los sertones. que recogiendo el fabuloso acervo cultural de las tradiciones orales establecerían un vínculo directo entre el testimoniante anónimo de Ibid. Pero el boom de la literatura de campaña respondía a una situación muy específica. Fondo de Cultura Económica.. memorias. con ella. Da Cunha”. 38 37 .

Existía ya la taquigrafía. la función militante de la escritura en el Facundo y Los sertones se cumplía en el seno de una minoría más o menos letrada. pudiera servir de intermediario entre el emisor analfabeto y el receptor letrado. Minneapolis. tanto individual como social– estaban las multitudes de campesinos y artesanos. bajo nuevo título. Las que nos cuentan que Babilonia fue destruida varias veces no dicen quiénes la reconstruyeron otras tantas. es decir.39 Los fantasmas en su lugar Las crónicas que nos hablan de los reyes que construyeron Tebas no mencionan a los que levantaron piedra a piedra la ciudad. las masas. El topo de la historia había minado la buena conciencia del Yo instrumental y. Y cuando leemos que Felipe II lloró al conocer el desastre de la Invencible. y el lector de los grandes centros urbanos. con devastadora ironía.EL TESTIMONIO HISPANOAMERICANO 129 la sociedad primitiva o periférica. dan a entender que lo hicieron ellos solos. sin conocimientos especiales. Las que afirman que el joven Alejandro conquistó la India y que Julio César venció a los galos. sordos. . ajenos al debate en que se ventilaba su propio destino. lo había enfrentado a sus propios fantasmas. como en el caso de Da Cunha. de hecho. En efecto. entre la cultura popular tradicional y el saber moderno. radicada casi exclusivamente en las ciudades y que. Para decirlo en dos palabras: Sarmiento y Da Cunha predicaban entre conversos. para nosotros. incluido en René Jara y Hernán Vidal (eds. Institute for the Studies of Ideologies and Literature. nos asalta una duda: ¿No lloró nadie más? El lector habrá advertido que aludo al poema en que Brecht. Ahora bien.). 342-346. muestra cómo se escribe la 39 Reproduzco a continuación. A gran distancia de ellos –mudos. 1986. sólo necesitaba enriquecer su arsenal ideológico con nuevos argumentos. como empezaban a denominarse en la jerga política las clases populares. faltaban el micrófono y la grabadora para que cualquier persona. Permítanme hacer un paréntesis para ref lexionar sobre los modos de representación que daban cuenta de esas masas entre las clases dominantes. pp. Testimonio y literatura. dentro del contexto sociopolítico que en menos de medio siglo permitió desarrollar una clara conciencia del nuevo papel social desempeñado por las clases populares. esos factores sólo cobran importancia. mi ensayo “Mnemosina pide la palabra”.

cuentos. Tal vez hayan sido los antropólogos y etnólogos los que nos obligaron a reconocer la dignidad y coherencia de las más discriminadas 40 Bertolt Brecht. peones de carga. la picaresca era una espléndida burla. de César o Alejandro se alzan majestuosas y señeras sobre millones de fantasmas. talabarteros. se hacían inofensivas al convertirse en Espíritu y Pueblo. por sus orígenes míticos y fabulosos. progresivos y regresivos. puesto que estaban en todas partes. tenían mujer e hijos. porque el cronista era un hombre que sabía escribir y que. grandes o pequeñas aventuras que contar. Los fantasmas no podían entrar a los libros de Historia pero difícilmente podían ser excluidos de géneros más plebeyos. en el más discreto anonimato. Eran albañiles.40 Las figuras de los reyes tebanos. como ha demostrado Bajtín. . rechazadas en el umbral de las historias. sabía darse su lugar. Por lo demás. pero siempre históricamente condicionados.130 EL TESTIMONIO HISPANOAMERICANO historia desde la óptica de una determinada clase social. Sin llegar a ser una venganza. Alianza Editorial. Madrid. lanzaban desde la puerta trasera a los cronistas áulicos. leyendas. nos consta que. porque pese a ser invisibles no podían pasar inadvertidos. “Preguntas de un obrero ante un libro”. 3a. ni se les hubiera ocurrido pensar que sus vidas merecían ser contadas. tenía la virtud de conciliar. todas las contradicciones sociales. ed. la mueca que las clases populares. un verdadero arsenal de mitos. Pero si bien es cierto. una ambición o una fe. ideolectos. refranes. marinos. no lo es menos que se trata de una impugnación resignada. Las clases populares. en su Poemas y canciones. Primero. no hallaron un cronista. a lo largo de siglos. con sus elementos dinámicos y estáticos. fuente de una literatura que. que la risa colectiva es una forma de impugnación social. porque pese a ser analfabetos habían ido creando. segundo. 1970. soldados. el auténtico sustrato de una literatura popular. seres invisibles que sin embargo levantaron con sus manos los palacios. asustados por la Revolución francesa. los románticos alemanes descubrieron una sustancia impermeable a las conmociones de la historia: el “espíritu popular”. por tanto. pp. forjaron los escudos sobre los que más tarde caerían combatiendo. opiniones. Pero como no sabían escribir. como las novelas. 91-92. se hundieron con los cañones de esas naves hechas por ellos mismos para que Felipe II pudiera legar a la posteridad una lágrima y una frase. herreros. a nivel de la fantasía.. esa doble entelequia que aún conserva entre algunos culturólogos todas sus virtudes sedantes. es decir.

pero tal vez la antropología no se hubiera visto llevada a desempeñar el papel que es ahora el suyo: cuestionar al hombre mismo en cada uno de sus ejemplos particulares. De no haber existido el colonialismo –dice Lévi-Strauss. aunque para ser consecuente debió conceder a los antropólogos y etnólogos del Tercer Mundo la última palabra. pero el propósito es ya universal. . es preciso tener en cuenta las diferencias que nos permitan ver mejor las semejanzas.. de un intento de expiación a través de la ciencia y de una conducta desprejuiciada y solidaria. medida. aunque eso no los exime de su complicidad con una ideología ligada al surgimiento del colonialismo y en consecuencia marcada por el racismo. el paternalismo y una visión totalmente eurocentrista de la historia y de la cultura universal.EL TESTIMONIO HISPANOAMERICANO 131 expresiones culturales –y. Para que ese imperativo moral. p. Solamente entonces la antropología ha podido afirmarse como lo que realmente es: un esfuerzo [. pues. no se diluya en una identidad abstracta. Clase inaugural en la Cátedra de Antropología Social del Colegio de Francia (1960). una ideología. cuando los fantasmas adquirieron solidez –organización. peso. liv. La rebelión de las masas de 41 Claude Lévi-Strauss. la de sus anónimos creadores–. Nuestra ciencia alcanzó la madurez el día que el hombre occidental comenzó a darse cuenta de que nunca llegaría a comprenderse a sí mismo mientras sobre la superficie de la Tierra una sola raza o un solo pueblo fuera tratado por él como un objeto. porque cada individuo es también el resultado de una historia. La Habana. tan viejo como el cristianismo. a partir de las revoluciones burguesas. es decir “masa” fuerza política y social– se hizo imposible desconocer su presencia y comenzó la tenaz y sombría operación de “estudiarlas”. La psicología de las masas de Gustave Le Bon. ninguno puede ser tratado como objeto sin que se degrade con ello a toda la humanidad. el surgimiento de la antropología hubiera sido menos tardío. Ya a fines del siglo XIX los sociólogos confirmaron esa ley psicológica según la cual un objeto en movimiento se hace mucho más perceptible que uno estático.41 Se trata. Editorial Ciencias Sociales. por extensión. El discurso es todavía eurocentrista. Cuando. 1970. tratando de deslindar responsabilidades–.] por entender el humanismo a la medida de la humanidad.. una determinada clase o grupo social. una cultura. las multitudes invisibles empezaron a moverse. en su Antropología estructural. Queda en pie la toma de conciencia: cada hombre responde por todos los hombres y viceversa.

se vea devuelto al oscuro anonimato de una “masa” con la que ya no es tan fácil identificarse ni . hacia esas formas superiores de cultura que encarnan los valores occidentales y cristianos. una impostergable necesidad de hacerse oír. anónimas. para ser precisos. cuarteles militares y agencias de noticias. grupos. que hace sonar prolongados timbrazos de alarma en estaciones de policía. cuando a esos colores epidérmicos se añade. como dice Lévi-Strauss. promiscuas. el rostro. en el momento mismo en que se les reconoce existencia. amarillas. comienzan a destacarse clases. en suma. sino que además cazan a sus dirigentes para que el movimiento. son tal vez las muestras más difundidas. la voz de alguien que no sólo sabe lo que quiere sino que además sabe expresarlo y que. Una cosa es las “masas” y otra sus vanguardias. en el mundo de habla española. la posibilidd. bárbaras. pues. intereses o culturas nos obliga a reconocer en él a un semejante. pero todavía sin rostro. De ahí que padezcan una fobia congénita hacia la cultura o. el color rojo. Anatomía de la revolución de Crane Brinton –estudio comparativo de los movimientos de masa triunfantes–. cobrizas y. cuando del fondo de esas masas ya visibles. por encima de las diferencias de color. en una palabra. sectores sociales. indiferenciadas. Obsérvese como. un programa que formular. sobre todo. de emplazar a todos los hombres desde su situación concreta de hombres o. irracionales. por vía sindical o política. campesinas y estudiantiles. de “cuestionar al hombre mismo en cada uno de sus ejemplos particulares”. individuos que tienen un problema que plantear.132 EL TESTIMONIO HISPANOAMERICANO Ortega y Gasset. porque de estas últimas sale tarde o temprano un vocero de las aspiraciones colectivas. Las acusaciones más frecuentes parecen demasiado conocidas para insistir sobre ellas: las “masas” son ciegas. y en el proceso han adquirido ciertas equivalencias cromáticas: el peligro es mayor cuando las masas son negras. en puro signo de peligro inminente. esta vez con un matiz ideológico muy marcado. sin cabeza visible. una amenaza para la civilización y es necesario mantenerlas a raya. Porque el peligro verdadero comienza cuando se pasa de las estadísticas al drama. Las fuerzas represivas de la sociedad demuestran una siniestra lucidez cuando no se limitan a disparar indiscriminadamente sobre las multitudes obreras. por ejemplo. Son. Se han convertido en abstracción. de esa ofensiva ideológica que se articuló coherentemente después de la Comuna de París y se exacerbó después de la Revolución de Octubre. un derecho que defender. despersonalizadas. las masas son devueltas a su condición fantasmal.

Buenos Aires. la prensa no se daba por enterada. ha robado un banco o ha encontrado una forma espectacular de suicidarse. en las circunstancias más diversas. esta gente no tiene historia. no había ocurrido jamás. Invertida.”42 La idea vuelve una y otra vez. no se ve porque no se quiere reconocer como una fuerza autónoma o sólo es vista a la luz del escándalo. pues. 43 Arturo Alape. sin hallar un editor dispuesto a publicárselo. No es casual que el narrador y periodista argentino Rodolfo Walsh –a quien volveremos más adelante– vagara durante años con el manuscrito de Operación Masacre bajo el brazo. diría algo semejante: “Para los diarios. Entretanto. El cronista imparcial sólo se interesa por un individuo de la “masa” cuando éste ha matado a alguien. para la policía. . Años después. en una versión lúgubre: ahora a las masas se las hace invisibles mediante el sencillo expediente de “descabezarlas”. refiriéndose a dos obreros asesinados. La Habana. 1969.EL TESTIMONIO HISPANOAMERICANO 133 establecer un diálogo. Al subtitular Memorias del olvido su Testimonio colectivo sobre el Bogotazo. 1984. insertado o enfrentado a los aparatos ideológicos del Estado y a los medios de difusión masiva en particular. absolutamente verídica. en el meollo de la cuestión. tiene prontuarios. 7. porque no es posible valorar la importancia política y sociocultural del Testimonio fuera del contexto en que se produce. Casa de las Américas. la vieja fábula del sombrero que nos hace invisibles se actualiza. como una verdadera obsesión. Walsh decía que revisando las colecciones de los diarios se tenía la impresión de que aquella historia. tal como las proyectan los respectivos cronistas áulicos. Estamos. Una cosa es lo que no se ve porque apenas se dibuja sobre el trasfondo de la época y suele considerarse como parte del paisaje. a través de expresiones delictivas o marginales que tienden a reforzar el signo de peligro.43 el colombiano Arturo Alape 42 Rodolfo Walsh. para los jueces. habiendo pasado al “proscenio de la historia”. El Bogotazo: Memorias del olvido. ¿Quién mató a Rosendo?. y otra lo que. como diría Ortega. El sociólogo cubano Juan Pérez de la Riva llama a sus ensayos sobre la esclavitud “contribución a la historia de las gentes sin historia”. el cineasta boliviano Jorge Sanjinés dice que una de las funciones esenciales del documentalista latinoamericano es “salvar del olvido las cosas que no deben olvidarse”. Obsérvese la desemejanza de lo semejante comparando la imagen de las multitudes tebanas y de las masas actuales. en el prólogo de ¿Quién mató a Rosendo?. Editorial Tiempo Contemporáneo. p.

el papel del escritor consiste en rescatar hechos y fragmentos arcaicos de un repertorio imaginario. Carlos Fuentes ha observado: La gigantesca tarea de la literatura latinoamericana contemporánea ha consistido en darle voz a los silencios de nuestra historia. sea la trivialidad de la vida cotidiana en provincias remotas del continente o el mudo heroísmo y las leyendas maravillosas de los marginados. a propósito de García Márquez: Tanto en su obra de periodista como de “inventor de fábulas” se ha ocupado fundamentalmente de rescatar lo que la Historia ha olvidado. o como dice Miguel Barnet. en cualquier caso..45 Se trata. . 18. 1983. de una reapropiación simbólica del patrimonio cultural cuyo objetivo es enfrentar un trauma histórico. de la Presidencia de la República y del Consejo Nacional de Cultura. 45 Jean Franco.134 EL TESTIMONIO HISPANOAMERICANO halló una fórmula elocuente: no se trata sólo de que hablen los testigos sino también de sentar a los fiscales y sus cómplices –reos de ese olvido culpable– en el banquillo de los acusados. Areíto. “Aspiro [confiesa Barnet] a que mis libros se escuchen como alre44 Carlos Fuentes. Hay también la voluntad de devolver a las masas sus propios bienes espirituales –empezando por el lenguaje–. tan semejante a la del cuentero tradicional. Caracas. 1978. pero ahora enriquecidos por la elaboración técnica. Para este García Márquez. en apropiarnos con palabras nuevas de un antiguo pasado que nos pertenece e invitarlo a sentarse a la mesa de un presente que. sin él. ed. parece estar inscrita en el texto mismo de la oralitura. rescatarlos de la amnesia voluntaria de los que están en el poder [.]. Es la respuesta a una demanda social que alcanza al conjunto de la “ciudad letrada” y es asumida indistintamente por científicos. periodistas y literatos resueltos a convertir las tachaduras de la memoria en señas de identidad. elaborados “en formas literarias compactas”. sería la del ayuno. 32 [Nueva York].. 14. Esta tarea. Desde sus primeras novelas se ha preocupado de este olvido forzoso y de encontrar formas de inscribir historias complementarias en la memoria colectiva. p.44 Años atrás Jean Franco había escrito. Discurso Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos. en contestar con la verdad a las mentiras de nuestra historia. restablecer la integridad y el equilibrio de una conciencia mutilada. núm. “¿Qué ha pasado con el coro? García Márquez y el Premio Nobel”. p.

1969. el lector se siente arrastrado por la fuerza persuasiva de ese Yo inconfundible que. p. [1948]. Editorial Arte y Literatura. Desde el principio. 113. Verdadera inmersión en lo que Unamuno llamaba la intrahistoria.”46 Éste es el Yo vocero. de Rodolfo Walsh. Juan Pérez Jolote es la “biografía” –contada por él mismo– del indio chamula cuyo nombre da título a la obra. Pero tan pronto como comienza la lectura. 1988. tiene también algo de impersonal (“No sé cuándo nací.47 Están dados aquí todos los elementos del estudio etnográfico tradicional. Los fundadores: Pozas y Walsh Escritas en uno y otro extremos del Continente. sin embargo. La Habana. el relato de su vida viene a ser también “una pequeña monografía de la cultura chamula”. Biografía de un tzotzil.EL TESTIMONIO HISPANOAMERICANO 135 dedor de una fogata. . el menos proselitista y más incestuoso de los sujetos de la enunciación. en efecto. las fronteras genéricas. aparecen dos obras fundacionales que pasarían a ser referencia obligada para todos los estudiosos del Testimonio latinoamericano: Juan Pérez Jolote (1948). receptor y al mismo tiempo transmisor del discurso testimonial... nunca me lo dijeron”) y se percata de que está ante un hecho literario que trasciende. 7. Pozas afirma que siendo Juan un representante típico del grupo. con una diferencia de casi diez años entre ambas. 47 Ricardo Pozas. en contextos socioculturales opuestos. que mis personajes sean como el griot que cuenta a su público historias tomadas de ese mismo público. Juan Pérez Jolote. En su Voces de América Latina. La Habana. del etnólogo mexicano Ricardo Pozas. “Miguel Barnet: Mi voz no queda atrapada debajo de las piedras”. Casa de las Américas. En él alientan ya los gérmenes de la definitiva mutación o transfiguración del género. Los chamulas o tzotziles son un grupo étnico –compuesto a la sazón por menos de veinte mil personas– asentado en la región de Chiapas y sometido a las dramáticas tensiones de una sociedad en proceso de cambios. Lo que ambas aportan al género es un equilibrio insuperable entre lo documental y lo artístico. la crítica se vio obligada a recono- 46 Ciro Bianchi Ross. p. Mis padres no lo sabían. y la ya citada Operación Masacre (1957).

casi siempre con un aire de desconcierto. 50 Rodolfo Walsh. huérfanos. “una noche asfixiante de verano. El término “etnoficción” fue acuñado por Martin Lienhard. Operación Masacre. Walsh se creyó capaz de olvidar lo ocurrido. Los diarios no publicaron la noticia. les salió al paso la Violencia institucionalizada: varios hombres de militancia peronista –lo supieron después– habían sido fusilados a mansalva por la policía en un basural cercano. Así. op. Casa de las Américas. después como una obra abierta. p. Como en tiempos de Rosas. frente a un vaso de cerveza. Ciro Bianchi Ross. prófugos.50 Eso bastó para que el Yo detective decidiera entrar en acción.”.. cit. p. pero seis meses más tarde. 49 Aludo a Miguel Barnet.] La intención del autor no fue escribir específicamente una obra literaria sino rescatar un testimonio de la convivencia humana en aquella zona indígena de México. el origen de Operación Masacre remite a la clásica noción del argumento encontrado. La Habana.” Cf. los sobrevivientes resultaron ser siete. héroes anónimos”. cit. que como narrador [sic]. Diccionario de escritores mexicanos.. 296. [. Otra historia de “fusilado-que-vive” puede verse en Roque Dalton. 1983. . delatores presuntos. México. Durante un tiempo. p. 114. loc.. después como un libro que nadie quería publicar. él y sus amigos escucharon un tiroteo cercano y se asomaron a curiosear. UNAM... Pero a nadie que careciera de la pasión de Walsh por la Verdad –y del coraje de llevarla hasta sus últimas consecuencias– se le hubiera atravesado en el camino esta increíble historia de aparecidos y fantasmas. Aurora M. 1967. pp. 51 Rodolfo Walsh.48 y más de un joven etnólogo con secretas ambiciones literarias debió descubrir su propia vocación “testimonial” en esta muestra todavía innominada de la “ficción etnográfica” o etnoficción. Los sucesos de 1932 en El Salvador.. Ocampo de Gómez y Ernesto Prado Velázquez. un hombre me dice: ‘Hay un fusilado que vive’”. La Habana.136 EL TESTIMONIO HISPANOAMERICANO cer esa ambigüedad. [Pero su] valor literario es innegable. Al final. 1970. que se iba modificando con cada nueva edición. primero como una serie de artículos periodísticos. “Prólogo de la segunda edición”. Casa de las Américas. después de un año de entrevistas con ellos y con “viudas. mientras jugaban ajedrez en un café de La Plata. 17.51 nació Operación Masacre. Miguel Mármol..49 A primera vista. Para Walsh debió de ser terrible el temor a no hallar editor: “Escribí este libro para que fuera publicado –de48 “El valor de la obra de Ricardo Pozas es mayor como testimonio etnográfico de la psicología y condiciones de vida actuales de uno de los grupos indígenas de Chiapas. que por lo demás lo ha reconocido en más de una ocasión: “[D]e Juan Pérez Jolote soy deudor eterno.. Resulta que una noche. 7-10. conspiradores asilados.

] En este sentido no hace más que tomar una tradición que se remonta al Facundo. Ediciones Unión. de Nuevo Texto Crítico. por Roberto Ferro. ed. No pretende adjudicarse ningún valor literario. cit. La Habana. La época misma tenía un aire de urgencia y de epopeya cotidiana. 1994. 54 “Este libro –dice el autor en el prólogo de uno de esos ‘reportajes’– es un testimonio. para que actuara. . “Operación Masacre: Investigación y escritura”. daban la medida de lo que podía lograrse editorialmente en ese terreno: el registro casi instantáneo de los hechos. pero ni por asomo la discursividad testimonial se asociaba con el artificio. Se hablaba de reportajes. [Las cursivas son mías. 165. 12/13 [Stanford]. Rodolfo Jorge Walsh.[. no acababa de encontrar una definición. la poesía se había hecho gesticulante y coloquial..54 Hasta una obra emblemática del período –Pasajes de la guerra revolucionaria (1963). un privilegio reservado hasta entonces a expresiones más fragmentadas y fugaces de la realidad. “Rodolfo Walsh y el lugar de la verdad”. cit. Frente a la buena conciencia progresista de las novelas “sociales” [.. con un determinado nivel de elaboración artística. la denuncia directa. jul. crónicas.53 El nacimiento de un género El triunfo de la Revolución cubana produjo en Cuba un boom de obras testimoniales comparable al que había generado la literatura de campaña. a los orígenes de la prosa argentina..EL TESTIMONIO HISPANOAMERICANO 137 cía–. Ciertas compilaciones. cit. el relato documental. 13.] 53 Ricardo Piglia. Con las milicias. núm. sin embargo. 1a. como Playa Girón: derrota del imperialismo (1961).. loc. fuera de las provenientes del periodismo y la etnología.. en Jorge Lafforgue (coord. en la prosa se inauguraba lo que después conoceríamos como narrativa de la violencia.] Walsh levanta la verdad cruda de los hechos.)..). El Testimonio.. p. recuerdos personales. p.. Como bien observa Ricardo Piglia: Operación Masacre es una respuesta al viejo debate sobre el compromiso del escritor y la eficacia de la literatura. op. del Che 52 Rodolfo Walsh. es decir. esp.. en cuatro tomos.” César Leante.. 1962. en Jorge Lafforgue (coord. 1993-jun.”52 El Yo proselitista nunca había llegado tan lejos como al trazar ese signo de igualdad entre la palabra y el acto.

lo que me exime de detenerme en él–56 surge la decisión de incluir el Testimonio. ni investigación histórica. 57 Cf.-sep. ”como una suma de negaciones”: ni reportaje periodístico. Casa de las Américas. 56 Cf. “La Casa de las Américas y la ‘creación’ del género testimonio”. jul. cit. que por su tema hacía recordar La favela (1960). en algún otro momento. “Conversación en torno al testimonio” –el ya mencionado debate de los jurados del concurso– y “Para una definición del género testimonio“. como “monografía biográfica” (sic). Lo que primaba era el desconcierto.57 Es así. o en cuya certeza no tenga el autor una plena confianza”. se identificaba editorialmente como “narraciones” y funcionalmente como contribuciones a la historia de la lucha guerrillera. pp. pp.. empezaba a azotar el Continente– discutieron la conveniencia de reconocerle una identidad específica al discurso testimonial. Pasajes de la guerra revolucionaria. “Sólo pedimos que sea estrictamente veraz el narrador”. escrita con el deliberado propósito de “dar testimonio” de los hechos mientras aún estuvieran frescos en la memoria. y subrayaba que hasta en el momento de revisar el borrador. de Miguel Barnet. sería necesario “quitar de allí toda palabra que no se refiera a un hecho estrictamente cierto. lo que no era. que por lo demás ya tenía en Cuba un ejemplo tan notable como Biografía de un cimarrón (1966). Aún no se sabía claramente lo que era. inclusive. 5-6. de la brasileña Carolina María de Jesús– fue recomendada como ensayo en el concurso de la Casa de las Américas y catalogada. el dossier preparado por Jorge Fornet. ni biografía. como género diferenciado. De ahí el énfasis que se ponía en el factor veracidad. El género nace. 55 Ernesto Che Guevara. A principios de 1969 los jurados del Premio Casa de las Américas –ante la oleada factográfica que. ni pieza narrativa. 1963. 1995. 120124. núm. Historiador y dramaturgo guatemalteco. loc. La Habana. Del debate –ampliamente documentado. ya bien avanzada la década. ni estudio etnológico tradicional –aunque comparta rasgos con todos ellos. Incluye la citada presentación. . al invitar a otros combatientes a recoger sus recuerdos por escrito. de Manuel Galich. cierta típica narración etnográfica sobre la vida de una pobre mujer en un barrio de indigentes –Manuela la Mexicana (1968). cada vez con mayor precisión. Ediciones Unión. 200. como resultado de las expectativas revolucionarias.138 EL TESTIMONIO HISPANOAMERICANO Guevara–. 124-125. por tanto. en la siguiente edición del Premio (1970). Manuel Galich. pero sí. decía el Che en el prólogo. Todas las referencias al hecho proceden de este dossier. por la fuerza de las circunstancias..55 Años después. de Aída García Alonso. pp.

de Elizabeth Burgos Debray. los del resto de América Latina que. y. y El caballo de Mayaguara (1984). por la otra. de la periodista uruguaya María Esther Gilio. Recuerdos secretos de dos mujeres públicas (l984). de Raúl González de Cascorro. como intermediarios o testigos. Walsh hablará del “acierto” que significa haber creado esa categoría. Corresponsales de guerra (1981). el mismo año.EL TESTIMONIO HISPANOAMERICANO 139 como se produce la institucionalización o. se limita a decir que la convocatoria es “la primera legitimización de un medio de gran eficacia para la comunicación popular”. una mujer de las minas de Bolivia (1977). Testimonio de Domitila. hasta el ya mencionado El Bogotazo: Memorias del olvido (l984). un aspecto de la realidad latinoamericana actual”. La montaña es algo más que una inmensa estepa verde (1982). de Roque Dalton. de Tomás Fernández Robaina.. de Hugo Neira. de Enrique Cirules. Protagonistas de esta dinámica empresa serán. Me llamo Rigoberta Menchú. Una mención especial fue otorgada a Girón en la memoria. de Fernando Pérez. de Moema Viezzer. de Marta Rojas.. Pablo: con el filo de la hoja (1983). la canonización del género. El premio recayó en La guerrilla tupamara. En los quince años siguientes aparecerán algunos de los textos paradigmáticos –tanto testimoniales como críticos– que permitirán dejar establecidas las bases teóricas y metodológicas del género. de Osvaldo Navarro. Aquí se habla de combatientes y de bandidos (1975). 58 Algunos otros testimonios significativos de esta etapa: Conversación con el último norteamericano (1973).59 a la sazón vicepresidente de la Casa de las Américas. 59 Otros testimonios de esta etapa en América Latina: Huillca: habla un campesino peruano (1974). si se prefiere. se acude a la fórmula operativa: podrán concursar todas aquellas obras inéditas “donde se documente. de Elena Poniatowska. . Si me permiten hablar. de Víctor Casaus. El que debe vivir (l978). producen algunas de las muestras más logradas y difundidas del neotestimonio: desde La noche de Tlatelolco (1971). de Reynaldo González. de Ernesto Cardenal. los autores cubanos que siguen el esquema clásico del testimonio personal –con o sin intermediario–. Las tribulaciones de Jonás (1981). La fiesta de los tiburones (1978). Pero ya que hay que hallar a toda costa una definición que pueda incluirse en las bases del Premio. del poeta cubano Víctor Casaus.58 y. y El Evangelio en Solentiname (1979). Al aceptar su nominación como jurado –responsabilidad que compartirá con Ricardo Pozas y Raúl Roa–. de Alape. de Edgardo Rodríguez Juliá. por una parte. Ambas obras se publicaron en 1970. Tampoco él la nombra. de Omar Cabezas y Los sucesos de 1932 en El Salvador (1983). Galich fue la persona encargada de redactar las bases y elaborar también las definiciones “negativas” del género. de fuente directa. o bien que intentan renovar las estructuras del género.

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La (im)previsible transfiguración del género Mientras el discurso testimonial era institucionalizado como género, de nuevo el topo de la historia –en este caso, de la historia literaria– estaba socavando los cimientos de una de sus modalidades: el “auténtico” testimonio de procedencia etnográfica y periodística, el que presuponía la existencia de un informante y un intermediario. Ya vimos que el neotestimonio había comenzado utilizando recursos expresivos propios de la narrativa de ficción para potenciar su mensaje. Pero ahora, por ósmosis, la propia sustancia testimonial, por decirlo así, se había ficcionalizado. En ello inf luían, de un lado, la pericia técnica y las inquietudes artísticas de los intermediarios –en Cuba, tanto Barnet como Casaus habían empezado a explorar, mediante el montaje, las alternativas estructurales del género–, y del otro, probablemente, la búsqueda de un público más sofisticado y una mejor inserción en el mercado editorial. Sea como fuere, lo cierto es que en 1969, tanto en México como en Cuba, de manera casi simultánea, se producen dos hechos decisivos a los efectos de la mutación: uno, de orden práctico, la aparición, como novela, de la obra de origen testimonial Hasta no verte, Jesús mío, de Elena Poniatowska; el otro, de orden teórico –aunque no carente de consecuencias prácticas– el ensayo de Barnet sobre lo que él llamó la “novela testimonio”,60 bautizo que conllevaba la reubicación genérica de su Biografía de un cimarrón: de estudio etnográfico pasaba a convertirse de pronto en novela (fenómeno que, por lo demás, ya se había advertido, casuísticamente, en el proceso de recepción). El hecho planteaba problemas de diversa índole, que muy pronto los estudiosos se encargarían de analizar.61 Por lo pronto, nos hallamos ahora ante el Yo taumaturgo, capaz de recanonizar el género e introducirlo a voluntad en el espacio de la tradición literaria. Es obvio que cuando la función informativa del discurso queda subordinada a la función estética, surge la pregunta sobre la autoría y, para los puristas, sobre la autoridad o legitimidad del texto. No deja de ser curioso que los crí60 Miguel Barnet, “La novela-testimonio: Socioliteratura”. Unión, núm. 4 [La Habana], 1969. [Incluido en su La fuente viva, La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1983.] 61 Véase, por ejemplo, Elzbieta Sklodowska, “Miguel Barnet: Hacia la poética de la novela testimonial”, Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, núm. 27 (1988), pp, 139-149. Véase también, en el número 36 (1992) de la mencionada revista, el ensayo de Antonio Vera León, “Hacer hablar: la transcripción testimonial” (pp. 181-199).

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ticos ilustrados del Facundo y, sobre todo, de Los sertones, se lamentaran de que ambas obras estuvieran tan “bien escritas”, porque si bien eso les garantizaba la atención de los lectores, oscurecía o relegaba a un segundo plano los méritos “científicos” y el mensaje político de los textos. Pero no hay que remontarse a los orígenes: el problema, ahora, venía insinuándose desde la primera mitad del decenio del sesenta. Habían aparecido entonces dos obras de autores norteamericanos portadores del virus anfibológico: en l964, la traducción al español de Los hijos de Sánchez, del antropólogo Oscar Lewis, y un año después, A sangre fría, la “novela sin ficción” de Truman Capote. Al prologar la edición cubana de esta última, en 1967, Barnet la llama “novela-documento” y elogia lo que tiene de “testimonio verídico y personal”; pero se apresura a añadir que considerarla una novela sin ficción, como pretende el autor, es muy aventurado: “Ese género –dice– no podrá existir mientras haya autores”, entendiendo por “autores”, obviamente, a los literatos.62 Al publicar dos años después Canción de Rachel, Barnet encuentra una fórmula sutil para explicar la curiosa dialéctica que se establece entre el novelista y sus reales o presuntos informantes: “Ésta es su vida –le advierte al lector, refiriéndose a su personaje–, tal como ella me la contó a mí y tal como yo, después, se la conté a ella.” Lo que él dice con tanta discreción, lo reafirmará años después la Poniatowska, con una franqueza brutal, al referirse al proceso de elaboración de Hasta no verte, Jesús mío –y del personaje Jesusa Palancares– a partir de sus conversaciones con Josefina Bórquez, la informante real de su relato. La novela, subrayará, no es “una transcripción directa de su vida”; por el contrario, “maté a los personajes que me sobraban, eliminé cuanta sesión espiritualista pude, elaboré donde me pareció necesario, podé, cosí, remendé, inventé”.63 Como se ve, no hay nada que objetar. Tratándose de mundos ficticios, la autora no ha hecho más que ejercer su derecho, es decir, su autoridad. En cuanto al género mismo, es imposible prever qué nue62 Miguel Barnet, “Al lector”, en Truman Capote, A sangre fría, La Habana, Instituto del Libro, 1967, pp. xii y xiv. [Incluido en su La fuente viva, ed. cit.] 63 Elena Poniatowska, “Hasta no verte Jesús mío”, Vuelta (México), nov. de 1978. Cit. por Cynthia Steele, “Testimonio y autor/idad en Hasta no verte Jesús mío, de Elena Poniatowska, Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, núm. 36 (1992), p. 156. [En el extremo opuesto encontramos la afirmación de Tomás Eloy Martínez sobre La novela de Perón (l986), “ésta es una novela donde todo es verdad”.]

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vas transfiguraciones habrán de operarse todavía en su naturaleza, estructura y funciones. Su propia condición híbrida lo sitúa forzosamente en un espacio textual indeterminado.

Conclusión En el terreno de la teoría y la crítica aparecen, entre l970 y l985, los primeros “deslindes” del género: desde el propuesto por Fernández Retamar en 1974 hasta el realizado por Prada Oropeza diez años después.64 En ese lapso, además, se celebra en la Universidad de Minnesota el primer simposio internacional sobre esta modalidad narrativa y sus relaciones con la ficción.65 Tal vez lo más importante ocurrido desde entonces sea, en primer lugar, la aparición de las obras del filólogo suizo Martin Lienhard, cuya propuesta sobre las “prácticas literarias alternativas” ha servido –como ocurrió en su momento con las obras de León-Portilla, pero en una escala mucho mayor– para integrar a la historia del discurso testimonial latinoamericano un corpus menospreciado y desatendido durante siglos;66 y en segundo lugar, con la misma voluntad transformadora, la decisión de muchos latinoamericanistas, radicados sobre todo en las uni64 Cf. Roberto Fernández Retamar, “Algunos problemas teóricos de la literatura hispanoamericana”, en su Para una teoría..., ed. cit., pp. 67 ss.; Renato Prada Oropeza, “De lo testimonial al testimonio (Notas para un deslinde del discurso-testimonio)”, en su Los sentidos del símbolo, ed. cit., pp. 245-257. El texto –presentado en el simposio al que hago mención en nota 65– fue recogido en la memoria del evento (pp. 7-21). Incluye la definición del “discurso-testimonio” como “un mensaje verbal (preferiblemente escrito...) cuya intención explícita es la de brindar una prueba, justificación o comprobación de la certeza o verdad de un hecho social previo, interpretación garantizada por el emisor del discurso al declararse actor o testigo (mediato o inmediato) de los acontecimientos que narra”. 65 Organizado por los profesores chilenos René Jara y Hernán Vidal tuvo lugar los días 18 y 19 de abril de 1984. Las ponencias y colaboraciones fueron recogidas en René Jara y Hernán Vidal, editores, Testimonio y literatura, ed. cit., que incluye trabajos de algunos de los historiadores y teóricos cubanos del género, como Miguel Barnet, Marta Rojas y Víctor Casaus. Participaron también en el simposio varios ensayistas y críticos que se convertirían en verdaderos especialistas del género, como la cubana Eliana Rivero –radicada en Estados Unidos–, el uruguayo Hugo Achugar y el norteamericano John Beverley. 66 Cf. Martin Lienhard, La voz y su huella. Escritura y conflicto étnico-social en América Latina (1492-1988), La Habana, Casa de las Américas, 1990; y Testimonios, cartas y manifiestos indígenas, Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1992.

y en panoramas tan abarcadores como el de Mabel Moraña. p. “Documentalismo y ficción: Testimonio y narrativa testimonial hispanoamericana en el siglo XX”. subalternidad y verdad narrativa. de manera absoluta. que puede ser periodista. el tono. oralitura o etnoficción. América Latina: Palavra. . son los que tratan de dar cuenta tipográfica de esos extraños maridajes: faction.67 Si bien se mira. quizás demasiado condicionados todavía por el canon eurocentrista. en español. teoría. desde el punto de vista lingüístico. pp. La voz del otro: Testimonio. híbridas son las expectativas del lector. entre lo imaginario y lo documental. un determinado modo de producción. en el libro de Elzbieta Sklodowska Testimonio hispanoamericano. 248. 68 Renato Prada Oropeza. Las principales causas de ese fenómeno pueden atribuirse a los desajustes estructurales de la propia sociedad latinoamericana y sus consecuencias en los planos de la cultura y la vida social. São Paulo. Austin. E híbridos típicos. sociólogo o más de una de esas cosas a la vez. durante los últimos años. Writing and Authority in Modern Latin American Literature. Es híbrida la condición profesional del emisor o intermediario. en inglés. El discurso testimonial fue definiéndose en un proceso de mestizaje que afecta a todas aquellas de sus características que son susceptibles de análisis. en el territorio de la 67 El resultado de ese sostenido interés ha podido verse. en fin. siempre a caballo entre la historia y la novela. que espera hallar allí una historia verídica. el único rasgo permanente del género es su hibridismo. cit.EL TESTIMONIO HISPANOAMERICANO 143 versidades norteamericanas. número especial (36/1992) de la Revista de Crítica Literaria Latinoamericana. l992. Historia. en trabajos como el de Roberto González Echevarría. University of Texas Press. 3. en la excelente compilación de John Beverley y Hugo Achugar. l995. narrador. l985). como suele encontrarse en las novelas. en el que se entrelazan la rígida sintaxis de la escritura con las modulaciones propias del habla. poética. en Ana Pizarro (coord. Prada Oropeza ha llamado la atención sobre el hecho de que en América Latina no ha dominado nunca.68 Sobreviven en las zonas rurales formas de producción precapitalista y relaciones feudales. Peter Lang. entre otros. “Biografía de un cimarrón and the Novel of the Cuban Revolution” (en The Voices of the Master. Literatura e Cultura. etnólogo. es híbrido.). son híbridas las formas de producción.. 479-5l5. op. Fundação Memorial da América Latina. Nueva York. pero amena y bien contada. donde se mezclan métodos y prácticas procedentes de distintas disciplinas y actividades profesionales. vol. de buscar en las nuevas modalidades y en la inf lexión de voces subalternas una reorientación de sus propios objetivos profesionales. es híbrida la naturaleza del discurso.

.. cit.. no en términos de ciencia. de nuestro ámbito histórico”. híbrida.. el hecho de que algunas de nuestras obras “científicas” del pasado –como Facundo y Los sertones– y del presente –como Juan Pérez Jolote y Biografía de un cimarrón–.144 EL TESTIMONIO HISPANOAMERICANO nación coexisten la metrópolis moderna y la aldea tradicional.. de esos “fecundos mestizajes” que..71 De ahí su ambigüedad epistemológica y su promiscuidad metodológica. y su manera de interpretar el mundo circundante fue elaborada. desempeña un importante papel en el terreno de la producción simbólica. excelentes obras literarias... 99. tanto artística como literaria. loc. loc. sobre todo. ancilar”. cit. no vaciló en atribuirlo “al carácter dependiente. cit. “Literatura y cultura. 71 Antonio Candido. contribuyeron a que América Latina mantuviera intacto su “caudal de mitologías”. 69 70 Roberto Fernández Retamar. “Algunos problemas teóricos. Alejo Carpentier. 72.”..”. loc. 230. sino de literatura”.70 Y está. p. precario.”69 En el terreno social está el fenómeno de la transculturación. hayan resultado ser... filosofía o técnica. más bien. según Carpentier. donde la literatura –como ya había observado Sarmiento– suele asumir “funciones que en las grandes metrópolis le han sido segregadas.. “De lo real maravilloso americano”. Esta situación –escisión.. p. la tradicional oposición entre las letras y la ciencia. representada por el conf licto entre la ciudad y el campo–. por último. Cuando Retamar trató de explicarse la importancia que tenía en la literatura latinoamericana esa corriente “amulatada. el hecho de que la intelectualidad latinoamericana –como observa Antonio Candido a propósito de la brasileña– se desarrolló “bajo el predominio de inf luencias literarias. p. .

90 Bajtín. 59n Blanco White.. 134. Zaida. 130 Alemany Bay. 50. 127. Carlos. 86 Antonin. 142n. Maurice. 41. 64 Altamirano. 108 Achugar. Fernando. Lydia. 140 Alazraki. 58 Beneyto. 132 Bujosa. 8 Behar. 135. 12 Bobes. 76n. 105 Aristóteles. Antonio. 68n Altamira. 41 Barnet. John. 130n Brinton. 66n Álvarez.. 56n Arce. 101. Walter L. 123n Blanco. Carlos. 41 Benveniste. Maurice. 9 Bourdieu. Reynaldo. 109n. 41. 144 Candil. 26 Cabezas. 136n. 59n Berger. 58. Mirta. Santiago. 88n Arcos. Carlos. 92 Alba. 114 Azpurúa. 21. 98n Buñuel. 42n Arenas. Luis. Guillermo. Benito. Miguel. 48 Bórquez. 130 Balmaceda. 69. 95n Benedetti. Marilyn. Marc. Pedro. Bertolt. Miguel Ángel. Hugo. Jorge Luis. Josefina. 136n Bianciotti. 43n Barrera. 89 Araquistain. Luis. 63 Cánovas del Castillo (Antonio). Raimundo. 76. Crane. 84 Blanchot. 82n. Arnold. José. 61 Baquero. 135n. 77. 141 Boti. 140n Cabrera. Agustín. 107 Campa. 138. José. Luis. Ruth. Rafael. 56 Blanco Fombona. Elizabeth. Arturo. Alex. Jorge Luis. Federico. 143n Bianchi Ross. 42n Bolívar. George. 86. 109 Bloch. 141 Capote Cruz. 57. 64n Beverley. 17 Alcoriza. duque de. 60n Brecht. Ramón (general). 11n Cabrera Infante. 70n Alape.ÍNDICE ONOMÁSTICO Abella. 51. 44n Álvarez. 81. Carmen. Gastón. 61 Capote. 42n [145] . 41 Aguirre. 108n Belrose. Jesús J. Mijaíl. Omar. 90 Álvarez. Regino. José María. Trinidad. 42 Arguedas. 80. 104 Birri. 64n Barthes. 140. 64n Benítez. 74n. 142n. Héctor. Émile. Antonio. 122 Borges. John. 143n Acosta. Roland. 84. 141 Barquet. Simón. Ciro. 92 Burgos Debray. 55. Rufino. Truman. 87 Alejandro el Grande. Mario. Armando. María. 103 Bernecker. 140 Bush. 11n Candido. 41 Cabrera. Fray (Emilio Bobadilla). Pierre.

22 Drew. 45n de Izcue. 82n. Enrique. 87 Cervera y Topete. 41. 90 Eguino. 15n. 100. Lisandro. Ernesto. 139. Eliseo. Jesús. 20n Clinton. Joseph. 70n Cesaire. Calvert. Onelio Jorge. 43 Dillon. Michel. Guillermo. 59. 140n Darío. Jesús. 11n Castillo. 98 Eisenstein. Luis Rodríguez. Pedro Joaquim. 116. 74n. 98. 92 Desnoes. 126 Cornejo Polar. Aníbal. 63. Arcadio. 92 del Casal.146 Cardenal. 105n Cortázar. María Eulalia. 61 Carpentier. 36 Díaz Quiñones. José. Manuel. 76. 67 de Leuchsenring. 72n Demare. 109n Díaz. 61. 127. 51. Andrew S. 117. 90 de la Cerda. Carlos. Carlos Manuel. 48. 98 Chaskel. Emilio Roig. 102n De Sica. Belén.. 104. Samuel T. Jorge. 118n. 64 de Andrade. 98 . 67 de Azcárate. Steven. 55 Castellanos. 10n ÍNDICE ONOMÁSTICO De Filippis. 79. 82. 23n. 10n de la Torriente Brau. Hernán. Eliseo Alberto. José María. Edmundo. Rubén. Vittorio. Julián. Daniel. Víctor. 89 de Rosas. Antonio. 98n Duque Naranjo. 101. Justo. Juan Manuel. 101 Delain. José. 41. 58. Román. 41 Chalbaud. 118n.. Miguel. 21n de Céspedes. 123 Díaz Díaz. Nora. Douglas. Antonio. 16n Dorfman. 7 de la Torriente. 110n Douglas. 19 Crane. 124. 128. 67 del Monte. José E. 125 de Torre. 119-121. 101. 102 Caro. Serguei. Alonso Fernández. Cosme. 41 Carlos III. 52n Conrad. 66. 140. 73n de Unamuno. 82n. 116. 118. Alejo. 140 Cárdenas. 123. Antonio. 101 de Lara. 26. 101 Cortés. 43. 98n de Avellaneda. Nelson. 61. 87. 33 Castro Morales. 42n Díaz Torres. 129 Dalton. 63. 57n Cazals. Roque. Daniel. Désirée. Ariel. 46 Churchill. 18n. 64 Diegues. Fidel. 97n. 101 Castelar. 101 Collazo. 40 Díaz del Castillo. 92n Draper. 92 Embil. 41.. 11n Escalante Beatón. Antonio. 45n. Lucas. 135 de Zayas. 89 Cedrón. 144 Casaus. 59. 41 Diego. Bernal. 20n da Cunha. 94. Bill. Pedro. 142n Casey. 42n Cardoso. 98n de la Cruz. Hugo. 126. Clemente. Ciro. 61. Felipe. 104 Conselheiro. Euclides. 136n. Pablo. Pascual. 98n Diego. 57n del Carril. 117. 8n. Evangelina. 76 Chacón y Calvo. 31. 88n Castro. 74. 60n. Daisy Cocco. Pablo. Domingo. 26 Coleridge. 91n Durán. Robert. Octavio. Aimé. 101. 87. 17n de Pedro. Winston. 24 Estrada. 88n Chavarría. 87n. Manuel. 120 Cossío. Emilio. 62. 17.

Rui. 139n Ferro. Raúl. 144n Fernández Robaina. Federico. Paul. 143n Gorgias. 93n Handler. 99 Guevara. 84n. 98n Guzmán. 96n. 20n. Richard. 21n. 101. Philip S. 43n Fernández Retamar. Ley. 77n. 113n. Juan Antonio. 67n. 82n. Ramiro. 107. 138 Guillén. 98n Guerra. Armando. Nicolás. Juan. 67. José. 9. Aída. 41. Calixto (general). Eugenio. 84 Guayasamín. 84 Gil.. 97. 79 Feijóo. 88n Grupo Ukamau. 41 Felipe II. Manuel Octavio. 84. Manuel. 21.. 41 García Riera. Jean. 76. Lourdes. Octavio. 76. 86. 108n Fraga. 125n. Emilio. 13. 139n González Echevarría. 91n. Sara. Máximo.ÍNDICE ONOMÁSTICO 147 García Marruz. 63 González. 18. Lourdes T. 87. 142. 22n Farias. 94 Gómez. 19. 92 Fernández. 54n. 21n García Espinoza. 95n García-Ferraz. Jorge. 87n García Alonso. Grover. 85. 78n. Gabriel. 86 Harding Davis. 86. 55 Gómez. 22. 21. 49 Helms-Burton. 46 Flint. 87n. 82n. Víctor. 61. 82n. 74n. 101-102 Grupo Cine de la Base. Julio. Joseph Arthur. 22 Fuentes. 139n Gamboa. 102. Patricio. Forch. 74n. 138n. 23n García. 12 Gónzalez de Cascorro.. 101 Foner. 92 García Serrano. 100n. 87n Gleyzer. 137n Figueroa. 77. 87 Grupo Cinesur. Julio César. 126n Hearst. Fina. María Esther. 74n. Glen. 42n García-Carranza. Tomás. Cristina. 76. Ambrosio. 107n Gil Soares. 139 Giral. 88n Fornet. Reynaldo. 50-51. 113 Groussac. Jorge. Tomás. 47 Fernández Barrot. Roberto. 59n Estrada Palma. Luis. 23. 138 García Borrero. 82n. Emilio Indio. Eugenio. 79 Guevara. Ernesto Che. Mario. 14. Enrique. Paulo. 66n García. Tomás. 25 Henríquez Ureña. 93n. 128n. Raymundo. Jean-Luc. 81 Franco. 61 Gandarilla. 20n Hart. Sergio. 130 Feo. 134 . 23n Fernández de Castro. Nereida. 89 Guerra. 98n Gómez. 12. Alfredo. Araceli. 55 Godard. 87n Gómez Carrillo. 104n Getino. 98 Flaubert. 89. Gustave. 79n. Roberto. 134 Freidel. Carlos. 19n. 14. 35. 41 Gutiérrez Alea. 138n Fowler. 139n González Clavel. 87 Gilio. William Randolph. Frank. 134 Galich. Roberto. Roberto. 58. 98 Fernández. 20n Florit. Carlos. 45. Pedro. 102. Roberto G. 88 Fornet. 90 Gobineau. Samuel. Iván. 31 García Márquez. 116n Garvin. Rafael. Gustavo. 52. 111 García. 48.

Peter. Richard. Eric J. 53n Martínez Eloy. Iraida H. José. 11 Iglesias. Sonia. 50. 22 Miley. 101. 41. Paul. Marcelino. Julio. Juan Ramón. 51n. 107 Hubbard. 75 Maceo. 41 Márquez Sterling. 124n Marinello. 41 Lafforgue. Salomón. Carolina María de. René. Elia. 44n Mattalía. 55n Lodge. 115. 121n. Carolina. 16n Lombardi. Ramón. 21n. 91 Maurois.148 Herder. 55 Loynaz. 58. 16 Kozer. 39. 101 Julio César. 67. 22n. Augusto. 143 Littín. 55 Michelson. 51. Francisco. Felipe. 44n Loti. 39. 87. 41 Lukács. Rubén. 67 Márceles Daconte. Lily. 130 Kaf ka. 107 Hobsbawm. 102 Hugo. 50n.. 25. Oscar. 52n Leacock. Miguel. Oscar. 21. 107n Marías. 75 Kipling. Humberto. 67. Juan. Nelson A. 137n Lamar Schweyer. 15. 136n. 143 ÍNDICE ONOMÁSTICO Lévi-Strauss. 14 . 102n. Alberto. 46n Homero. Doreen. Enrique. Ricardo. 67 Massey. 121 Hospital. 70. 142n Martínez Villena. 101 Kazan. 14n. Cabot. 131. 132 Le Riverend Brusone. 122 Miles. 102n Hulme. 53 Mella. 16. 39 Mañach. 55. 23. Julio Antonio. 125 Heredia. Manuel. Gerardo. 40. 98n Leante. 41 Lienhard.. Antonio. Elbert. Gustave. 67 Lastarria. 129n. Manuel. 107. 13. Julián. 19. 61 Laverde. 138 Jiménez. 54n Martí. 27 Lezama Lima. Jorge. Antonio. Fayad. 39 Machado y Morales. 132 Lewis. Miguel. Jorge. 11 Llerandi. 124 Hernández Otero. 122n. 10. 141 Ley Torricelli. 82n. 117n Irving. Rudyard. 108 Labrador Ruiz. 18. 50. 87 León-Portilla. Charles. 22. 59-60. Washington. André. William Henry. 15. 42n Hijuelos. 64 Mercado. Tomás. 12n. 110 Herodoto. Georg. 58n Mauro. 126n Martínez Arango. 20n Mijares. José María. 138n Leduc. John D. 67 Menéndez Pelayo. 101 Jara. 10n. Martin. 22 Hudson. 102. Johann. 105n McKinley (presidente). 10n. José Victorino. 142n Jesús. Fernando. José. 88 Le Bon. Jorge. Eduardo. 49. César. 98 Litvak. 87n. Victor. Pierre. 20n. 90 Leiter. 98 MacCarthy (senador). 117 Jamís.. Franz. 98 López. Claude. 49n Ibarra. 48. José.. Dulce María. 124 Horacio.

Julio. 106n Moraña. 41. 111 Perkins (senador). Renato. 9. Gamal Abdel. 106 Nasser. 75 Navarro. 107.. 88 Montenegro. Czeslaw. 116. Afranio. 61 Ocampo de Gómez. Baltazar. 50 Montesquieu. 127 Penn. 10. 62. Félix. 35. Miguel Ángel. Álvar. Alberto. José. 104n Miliani. Arthur. 16n Olhovich. 9. 74 Quemain. Bartolomé. Vladimir. 61 Niera. Sergio. Vsevolod. 103n Pi y Margall. Leonardo. José Clemente. Ernesto. 137 Piñera. Ana. 98 Pedroso. 142. 104 Miranda. 56. Héctor. 140n Novás Calvo. 119n. Enrique. 75n Montaldo. 122 Milosz. 58 Pérez Firmat. Fabio. 122 Mitre. Hugo. 64. Aurora M. Juan. 64 Nehru. Núñez de Arce. 139n Pérez. 64 Pastor. 143n Platt. 118. 41 Peixoto. Fernando. Manuel. 87n Olivera. Griselda. 72n Pereira dos Santos. 18 Pudovkin. 82 Ortega y Gasset. 76 Nervo. Elena. 67n Pizarro. 8n Platt. 89. Carlos. Gustavo. 98n Pérez.. 102n Palancares. 100. 139. 9. Abilio. Orville H. 89 Orozco. Ricardo. Beatriz. 117 Molière. Doctrina. 88n Padrón. Jawaharlal. 139n Navarro Luna. Juan. Francisco. 41. 107 Propp. Fernando. 11n. Jorge. Vladimir. Jesusa. Virgilio. 140. Víctor. 41. 17 Perujo. 119 Pastor. 35 . 136n Olcott. Osvaldo. 41 Nebrija. 14n. 31 Mortara Garavelli. 67 Pita. 62n Monteagudo. Charl.ÍNDICE ONOMÁSTICO 149 Padrón. 119n. Regino. 101 Morábito. 136n Prelorán. 98n Pérez de la Riba. Antonio. 98n Neruda. 105. Bice. 141 Palma. Elio Antonio de. 116. 77. Ricardo. 143n Moreno. 59n Piglia. 41 Piñeyro. 142n Pozas. Mabel. Domingo. 75 Neri. 61 Moctezuma. 41 Pittaluga. Francisco. 54n Polío. 45n. 141. 132. Edgar. 125 Nabokov. 144 Prado Velázquez. 139 Prada Oropeza. 135-137. 65. Ricardo. Lino. 63. Amado. Francisca. 122. 88 Padura Fuentes. 108n. Eduardo. Julián. Gustavo. Pablo. 90 Prieto Taboada. 134 Pérez Petit. 82n Morin. Manuel. caso. 101 Núñez Cabeza de Vaca. 90 Poniatowska. Rafael. 114n Monroe.. Charles-Louis. Nelson. 133 Ortiz. 66 Padilla. Enmienda. Louis A. 53 Pérez. 79.

Domingo Faustino. José. 108n. 108 Restrepo. 123. 19. 25. 82n Solé. 41 Sarlo. 20n Tabío. Juan Manuel de. Jorge. 65n Romero Tovar. 59.. 10. Roberto. Alexis de. Leopoldo. 90 Rivera Martínez. Jorge. 139n. 94. Omar. 140n Rojas. 14. 86. 86 Rivera. 110 Sierra. 125 Toledo. 92 Solana.75 Tocqueville. Cynthia. William T.150 Quiroga. 97 Schurz. 125 Staiger. 83n. Josip Broz. Emma Susana. Severo. Enrique. 15. 84. Eliana S. 142n Rojas. Ángel. 85 . 85 Torrijos. 98n. Marta. Antonio José. Jorge. Doris. 105 Ruiz. 82n. 98n Reeve. 41 Rodríguez Juliá. Anastasio.. 74n Speratti Piñero. Gabriel. 84 Solás. 60. 44n ÍNDICE ONOMÁSTICO Saco. 77n. 124n. 129. Edgardo. 66n Sarmiento. 86. 74n. Armando. 118 Silva. 38n Steele. 119n Rivera-Valdés. Julio. J. Humberto. Ernest. Horatio. 82n. 82n. 46. Elzbieta. 127 Rodó. 61 Rodríguez. 139 Robles Godoy. 87 Tito. 119n Stavans. Carl. Juan Carlos.. William. 79n Torre Nilsson. Humberto. Horacio. 62n Shafter. 82. Alfonso. Mario. José Zacarías. George. Emile. William R. Carlos. Henry. Helvio. Theodore.. Leonardo. 41. Beatriz. 8. Gonzalo.. 67 Said. José Antonio. 79. Geraldo. Héctor. 52n. Fernando. Facundo. 66-67 Rosas. 75 Soto. 105 Sampson. Andrew S. 115 Sanjinés. Carlos. 66 Rojas Mix. 60n. 103 Ríos. Miguel. Ronald. 87 Rocha. 75 Rebolledo.123 Rowan. 64 Retes. Justo. 82n Sotolongo. José Enrique. Edward W. Ricardo. 118 Sacerio-Garí. 26 Renan. 142n Roa. 70n San Agustín. 16n Scovil. 45 Rivero. 21. Raúl. 59. 136 Roscio. 20n Serrano. 126n. 125.-J. Ilan. Jorge.. Sonia. 92 Torres. 144 Sarno. 89 Sklodowska. 105n Rubens. 102 Raggi. 47 Summerfield (corresponsal). 91. 87. 20n Rubio Albet. 66. 26. 124n. 88n Rama. 73n Rousseau. Sylvester. Pedro. Tulio. 22-24 Rowe. 13. 90 Rodríguez-Feo. 86 Sommer. 82n. 124 Quiroga. Juan José. 35 Tallet. 43n. 41 Tirabuzón Rojo. Taller de cine. 58. 126n Reagan. 87. 84. 123 Rossellini. 98n Reyes. Carlos. 13 Shakespeare. 11 Somoza. 57n Roosevelt. 134 Sarduy. William. 9. 60. 104. Teresa. 127n Ramos. Edgardo. Glauber. Marta. 14. 142n Steiner. 92 Quiroga. 143n Soffici. 61. Juan Germán. 141n.

69 Treviño. 65n Valdivia. Alex. Ricardo. Jacques. Ricardo. 42n Zamper. 90 Zavattini. 82n Varona. Enrique José. 140n Vilasís. Jesús S. 92 Tournier. 17 Wittgenstein. 104n Vega. 139 Wallerstein. Roberto. 90 . Fred. 67 Viñalet. 92 Zorrilla de San Martín. Mirta. 135-137. Enrique. Walter. Mayra. Valeriano (general). Cirilo. Ludwig. 63 Varela. Gabriela. 106 Wüllicher. Antonio. 98n Triana. Pastor. 67 Vázquez Díaz. 57. 76n Zinnemann. 77 Vidal.ÍNDICE ONOMÁSTICO 151 Viany. Moema. 87n Yáñez. Cesare. 89 Velazco Alvarado. Rodolfo. Gerardo. 74n. Zelito. 41. 69 Turgot. 55. 141 Viana. 87n Weyler.. 101. 64 Toscano. 59. 62n Vitier. 66. 39. 110 Valera. 88 Toussaint-Louverture. 113. 64 Vallejo. 124n Ubieta Gómez. Juan. Aniceto. Mauricio. 61. 67. 123. 66. 133. 85 Vera León. Félix. René. Juan. 82n. 74n. 52. Salvador. 110 Walsh. 88n Villaverde. 90 Túpac Amaru. 83n. Cintio. 56n. Hernán. 129n. François. 142n Viezzer.

.Esta página dejada en blanco al propósito.

ÍNDICE LA COARTADA PERPETUA: MITOLOGÍAS Y MITOMANÍAS EN EL DISCURSO DEL 98 EL ENIGMA CUBANO: UN TESTIMONIO PERSONAL GLOSARIO DE LA DIÁSPORA EL EXPERIMENTO NEOCOLONIAL CUBANO Y SUS REPERCUSIONES EN EL CAMPO INTELECTUAL (1898-1923) ARQUEOLOGÍA DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO (1959-1979) SOÑAR EN CASTELLANO. ESCRIBIR EN INGLÉS: UNA REFLEXIÓN SOBRE EL BICULTURALISMO EL TESTIMONIO HISPANOAMERICANO: ORÍGENES Y TRANSFIGURACIÓN DE UN GÉNERO ÍNDICE ONOMÁSTICO 7 25 37 49 69 100 113 145 [153] .

tipografía: fernando rodríguez perezbolde impreso en publimex calz. estrella iztapalapa-09850 dos mil ejemplares y sobrantes 28 de noviembre de 2001 . san lorenzo 279-32 col.