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República Bolivariana de Venezuela Ministerio del Poder Popular Para la Educación Escuela Nacional de Música “Juan Manuel Olivares”

Profesora:  Wendy Revilla

Realizado por:  Diego Morles Historia de la Música II

Santa Ana de Coro, Junio del 2013

Música de Vocal
Todos sabemos que Haydn vivió mucho y compuso más (más de 750 composiciones, sin contar las aprox. 350 canciones, según el catálogo hoboken). De hecho, no sería posible comprender el desarrollo y consolidación de tres de las formas sinfónicas más importantes, la sinfonía, el cuarteto y la sonata para piano, sin dedicar una extensa revisión a la música de Joseph Haydn, a quien se ha considerado como el máximo exponente de la Viena clásica. Su actividad como compositor de óperas es prácticamente desconocida. No dudo que muchos de los admiradores de Haydn en la actualidad, desconozcan que como escritor de óperas Haydn fue igualmente prolífico que como escritor de sinfonías, cuartetos y sonatas para piano. En efecto, Haydn escribió cerca de dos docenas de óperas, algunas de ellas para ser representadas por marionetas en el teatro que para esos fines se tenía en el palacio del príncipe Esterházy en Hungría. Lamentablemente una buena parte de esas obras se han perdido total o parcialmente, pero nos quedan 13 completamente representables y dignas de gran admiración. En el campo de la música vocal se deben a Haydn misas, cantatas y oratorios, como La creación, Las cuatro estaciones y Las siete palabras de Cristo en la cruz, compuesta para la catedral de Cádiz. Teniendo en cuenta la excelente apreciación que tiene toda la demás música de Haydn, parece asombroso que ninguna de estas operas haya encontrado como seguir su camino para quedar dentro del repertorio operístico y que aún en el momento actual estén casi totalmente olvidadas. El semidesprecio que el mismo Haydn mostraba por ellas, considerándolas como obras para el momento y encaminadas más a divertir que a admirar y emocionar. Esto era cierto puesto que los círculos cortesanos de eszterháza querían que les divirtiesen, no que les emocionasen. Tal vez por esa razón sus óperas, la mayor parte de ellas de carácter ligero, desbordan de música suntuosa y melódica y abundan en hermosas arias que exigen toda la habilidad de los cantantes, pero tienden a ser prolijas y repetitivas. No se puede decir que estuviera limitado de recursos escénicos. Los libretos carecen de un impacto dramático particular. Haydn nunca procuró interactuar con sus libretistas (como lo hacía Mozart) para tratar de establecer situaciones que le permitieran una expresión real de su talento musical y se conformó frecuentemente

con utilizar libretos ya escritos, esto hace que las situaciones escénicas estén llenas de música admirable, pero el libreto no permite la cristalización de esta música en escenas impactantes. A pesar de su belleza, algunas de las óperas de Haydn adolecen de sobriedad. Podría decirse de ellas, como dijo el emperador acerca de la ópera el rapto del serrallo en la película “Amadeus”, tienen demasiadas notas, lo cual es también explicable por el interés de agradar al público de la corte del príncipe Esterházy. También debe decirse que los recitativos, por ingeniosos que sean, son en ocasiones demasiado largos y le restan interés al espectáculo completo La creación. Este Oratorio tiene un estilo muy diferente, ya que tuvo su origen a partir de la profunda impresión que había producido en Haydn la audición del grandioso Mesías de Haendel en la Abadía de Westminster, en Londres Der Schopfung (La Creación) es el primero de los dos grandes Oratorios de Haydn. Fue compuesto a partir de un texto del poeta inglés T. Linley basado en El Paraíso Perdido de Milton. El maestro, a los 65 años de edad, tenía plena conciencia de las responsabilidades que había contraído al elegir un tema tan vasto; y los infinitos bosquejos y borradores demuestran que nunca Haydn asumió una tarea más seriamente, o abordó un tema con más reverencia. "Nunca fui tan religioso como durante la composición de La Creación", dijo a su biógrafo; "todos los días me arrodillaba y pedía a Dios fuerza para seguir". Interrogado sobre los motivos por los cuales la tarea le había llevado tanto tiempo, contestó: "Porque quiero que la obra dure mucho tiempo". El estreno de la obra se verificó bajo la dirección de Haydn en el Palacio Schwarzemberg, el 29 y 30 de abril de 1798. El éxito de la obra fue tal, que debió ser repetida el 7 y el 10 de mayo. Poco después, Haydn anunciaba que editaría la partitura por suscripción. La princesa Esterházy le obsequió con un cuadro que representaba el acontecimiento, en el cual se puede ver a Beethoven y los principales compositores del momento homenajeando al veterano Haydn. Cuando llegó el pasaje en el que se describe la creación de la luz, el público aclamó al compositor, quien exclamó: “¡No fui yo, sino un poder procedente de las alturas, quien escribió esto!”. Al año siguiente, La Creación hizo su camino triunfal hacia Praga, Londres, Berlín y París. No cabe duda que el mensaje de fraternidad universal de la obra no fue

ajeno a su éxito. En cuanto a su construcción musical, el oratorio sigue las líneas tradicionales de coros, arias y recitativos. Haydn muestra su capacidad expresiva en momentos inolvidables, en secciones como la introducción sinfónica que representa el caos anterior a la creación; el fragmento fortísimo que describe la salida del sol, o las escenas entre Adán y Eva. Las Estaciones son un ciclo de cuatro cantatas, (Primavera, Verano, Otoño e Invierno) cada una de las cuales tiene cierta unidad con su introducción orquestal y su gran coro final, con un texto mucho más terrenal sobre un poema idílico del inglés J. Thomson, tratando sobre el retorno al estado puro de la naturaleza, a la inocencia perdida, temas entonces imperantes sobre la bondad natural del hombre, del amor al trabajo etc. por influencia sin duda de Rousseau. El libretista le coartó bastante en la creación de esta obra y Haydn nunca se sintió totalmente satisfecho de ella, confesó que le fatigó mucho el trabajo de esta composición y esta obra es mucho menos conocida que la Creación. Habría que destacar de esta obra las breves introducciones orquestales a cada una de las cuatro partes, la alternancia de los coros masculinos y femeninos en dos grupos separados y la orquesta, cuerdas y madera interviene con gran imaginación. Estos dos oratorios son la gran aportación de Haydn a la música vocal.

Bibliografía:
 http://opuz7.com/index.php?option=com_content&view=article&id=116:haydn&catid=9 9:artclasic&Itemid=81

 http://www.betania.es/historico/613-penteconstes/1-reportaje.htm