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La chakana y el camino del peregrino

Investigando el antiguo símbolo andino y sus posibles interpretaciones, quisiera mostrar una visión personal que deseo compartir con quienes estén interesados en el estudio de las cosmovisiones milenarias. Partiendo del símbolo básico, es fácil distinguir ocho campos de acción; cuatro direcciones que a manera de eje cartesiano producen cuatro resultantes derivadas de ellos.

El eje horizontal Dentro-Fuera también puede ser entendido desde un aspecto más psicológico como Yo-Otro y el eje arriba-abajo como Planos superioresPlanos inferiores. Para el desarrollo que sigue no hay diferencias sustanciales sin embargo.

Los cuadrantes y sus elementos

Comenzando por el cuadrante Dentro-Inferior, le asignamos el primero de los elementos, el Fuego. Las características ígneas se ajustan adecuadamente a esta región, la primera de todo estadio, relacionada con la semilla, lo primordial, el comienzo, el Infierno, el utero. Al segundo cuadrante le corresponde el elemento Tierra, Relacionado con el mundo físico, el trabajo, la materia, los objetos. Aquí, si bien todavía se está en la región inferior, hay un desplazamiento hacia afuera, hacia el otro, el mundo de los hombres y las cosas. El Tercer cuadrante marca el ascenso a regiones superiores. El elemento Aire y su liviandad sugieren que la pesadez y las formas rigidas fueron superadas para dar lugar al florecimiento, el crecimiento hacia lo alto, hacia la sociedad, los proyectos y emprendimientos, la filantropía, la creación y el mundo psíquico. El desplazamiento hacia el interior desde lo alto culmina, en el cuarto cuadrante, con la cristalización de lo sublime, la libertad, sabiduría, bondad y curación propios del elemento Agua.

El Recorrido

Habiendo explicado brevemente los elementos, me gustaría compartir una posible aplicación de estos conceptos a la búsqueda espiritual y los estadios por los que todo humano transita en su peregrinar. En la primera etapa, en donde predomina el elemento Fuego, el buscador percibe su naturaleza interna básica, y decide avanzar hacia cimas más altas en la comprensión de sí mismo. Pero si desde esta posición proyecta su fuerza interna hacia arriba, no logrará más que efímeros resplandores de su Yo divino, y volverá a caer en la oscuridad infernal. La imposibilidad de tomar el cielo por asalto es dura de aceptar pero es el primer paso para una búsqueda sincera. Debe entonces emprenderse el largo camino del peregrino y abrirse al mundo. Es necesaria una Fe absoluta y la comprensión de que todos los sucesos que tendrán lugar serán parte de la Purificación. El segundo cuadrante, todavía dominado por lo bajo y oscuro es de trabajo y esfuerzo arduo. El elemento Tierra implica el deber de dominar la materia, lo que se traduce en el trabajo sobre el control absoluto del cuerpo y sus pulsiones y de los materiales de la naturaleza. El aspirante aprende el autocontrol y el recto esfuerzo y sustento. Esta base firme será desde donde se podrá proyectar al tercer cuadrante, pudiendo lograr una clara comprensión de los fenómenos mentales. La energía psíquica-creativa al servicio de los otros es el fruto más maduro de este escalón. Aquí ya nos encontramos en las regiones superiores de la conciencia donde por fin el buscador se ha liberado del lastre de la violencia y las malas pasiones. El liviano elemento Aire sugiere el servicio altruista como una vía para, gradualmente, proyectar la fuerza hacia el interior, ahora sin peligros, para alcanzar el elemento Agua y con ella la sabiduría liberadora del sufrimiento y el apego, la bienaventuranza eterna, el reino de Dios. Para cerrar el círculo, diremos que toda Alma Divina siempre ha bajado de nuevo a los infiernos, para ayudar a liberarse a todos aquellos que deseen seguirla, recorriendo de nuevo el arduo camino guiada por la compasión pura hacia todos los seres que sufren.