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Decían los filósofos medievales: primero sobrevivir, después filosofar (Primum vivere, deinde filosofare).

Quizá no se plantearon la problemática de que para el filósofo, sobrevivir es filosofar.

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Interiora Terrae Asunción, 2013

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ÍNDICE GENERAL

Prefacio……………………………………………………………….……5 Primera Parte: Ser en el mundo………………………………………....7 Segunda Parte: Ser con uno mismo…………….……………………...25 Capitulo II.1. La auto-ética…………………………..………………….27 Capitulo II.2. Lo trascendente…………………..……….……………..43 Capitulo II.3. Lo estético……………………………………..………….47 Capitulo II.4. Polaridades……………………………………….……...55 Capitulo II.5. Otras cuestiones filosófica………………………….…..57 Tercera Parte: Ser con los demás…………………………….........……74 Capítulo III.1. Sociedad…………………………………………….…...75

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INTRODUCCION1 La autorrealización no es sino el camino de encuentro con el propio destino. El destino es un llamado, una invitación a recorrer un camino trazado por las revelaciones de la intuición. El destino une, religa, a uno mismo, con sí mismo, con los demás, y con la especie y el planeta tierra. Por ello, el proceso de autorrealización se despliega desde una ética y una estética. Una ética que busca y explica la religación, y una estética que busca y explica las conciencia del debilitamiento del sujeto cognoscente y el objeto conocido. Nos posee un afán filosófico, y en tal sentido podemos afirmar que una investigación filosófica no necesariamente se reduce a monografías, tesis de licenciaturas o doctorales, también puede tomar la inocente forma de un aforismo, o de un simple párrafo que relaciona atrevidamente dos líneas de pensamiento. En fin, sin pretensiones dogmáticas, la obra simplemente puede ser una oportunidad para continuar con la aventura filosófica, que continuamente nos devuelve la humildad del principiante del saber. R.L.H. Mayo del 2013

Los siguientes escritos han aparecido a lo largo del año 2006, y formaron parte originalmente del libro “Entre las ruinas del ser”, publicado en el 2008. Los comentarios han sido añadidos en el año 2011 y 2013 (señalados con uno y tres asteriscos respectivamente). Nos hemos propuesto agruparlos de acuerdo a las que consideramos dimensiones fundamentales del hombre, la de ser en el mundo, ser con uno mismo, y ser con los demás.
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PRIMERA PARTE

SER EN EL MUNDO
“El sujeto emerge al mismo tiempo que el mundo” Edgar Morin

Desde lo más mísero hasta lo más excelso de nuestras vidas tiene su raíz en el mundo. Nos vamos formando como individuos-sujetos, a la par que van surgiendo las enfermedades de nuestro cuerpo (la vida misma es una especie de enfermedad), a la par que nuestras células mueren y se renuevan, a la par que nuestro reloj vital se va consumiendo, hasta que finalmente esta alocada carrera de existir llegue a su inevitable final. Los grandes sistemas de ideas, los asombrosos desarrollos científicos, se hacen “desde” y “en” en el mundo, y aun, nuestra propia realización como individuos-sujetos. A su vez, el mundo se nos revela en el hecho de que viajamos hacia ninguna parte en nuestra nave espacial que es el planeta tierra, en medio de la inmensidad de un cosmos que hace de nosotros y nuestros afanes un simple momento prácticamente insignificante. Pero de todas maneras, todavía nos queda tratar de establecer una renovada religación con la naturaleza, de no verla ya como un simple animal de carga, o como una grosera mercancía para obtener míseras ganancias. Tal vez aun podamos hacer el intento de vivir un poco más tolerablemente, considerando que nuestra propia vida está enlazada a la tierra, que dependemos de ella, y ahora más que nunca, ella también depende de nosotros.

1. EPICÚREOS Lo que los epicúreos llaman virtud no es más que un método para tentar llegar a los placeres elevados del alma.
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2. EXPERIENCIA TOLERABLE Siguiendo los criterios asumidos por Schopenhauer en su libro “El arte del buen vivir”, la sabiduría de la vida consistiría en hacer de nuestra estancia en este mundo una experiencia tolerable antes que feliz. En relación con esto recordemos que para Schopenhauer lo auténticamente positivo es el dolor, en tanto que el placer es un fenómeno meramente negativo, de aquí que la ansiada felicidad sea un imposible. 3. LOS EPICÚREOS Y LAS NECESIDADES Decían los epicúreos que entre las necesidades del hombre se encuentran las naturales y necesarias, ellas incluyen la alimentación, el vestido y el techo; también se encuentran las necesidades naturales pero no necesarias, como la satisfacción sexual. Luego tenemos las necesidades que no son ni naturales ni necesarias, que tienen que ver con el lujo. Séneca –que era estoico- también asumía que la naturaleza pedía poco para la felicidad del hombre, pero agregaba constantemente que para limitarse a ello era necesario poseer la disposición de espíritu necesaria, la sabiduría. Comentarios: * Pero a su vez, se da la situación patente de que el desarrollo del espíritu también tiene que ver con una necesidad imperiosa -que en la clasificación epicúrea no sería ni natural ni necesaria-. Es aquello a lo que Morin llamo la "pulsión cognitiva", y que sería un desarrollo pronunciado de la tensión de la vigilia propia de los mamíferos, y que se elevaría hasta los sublimes estadios de la angustia metafísica. 4. DEJAR DE QUERER Séneca nos dice en una de sus cartas, que “acabemos de querer lo que queríamos”, y en efecto, el filosofo romano-español, siguiendo a Epicuro, dice que la naturaleza nos pide bien poco: alimento, vestido, y techo, y a partir de ello la vida de aquel que aspira a la sabiduría, que es la fuente de la felicidad, debe encaminarse hacia la disminución de los apetitos.

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5. CIENCIA E HISTORIA La ciencia empezó a ganar fuerza en occidente a partir de los trabajos de Nicolás Copérnico, Johanes Kepler, Galileo Galilei e Isaac Newton. Nicolás Copérnico postuló su teoría heliocéntrica en contraposición al geocentrismo postulado por Tolomeo, y que era sostenido por los escolásticos y por la iglesia católica. Johanes Kepler, por su parte, explicó que la trayectoria de los planetas eran elípticas y no circulares, como lo decían Tolomeo y el mismo Copérnico. Galileo Galilei destacó por sus trabajos sobre Cinemática, siendo a su vez el primero que estableció el método propio de la ciencia. En tanto que Isaac Newton postuló las leyes de la dinámica, así como también la ley de la gravitación universal. Todos estos científicos antes citados establecieron las bases de la mecánica clásica que permaneció como incuestionable hasta la aparición de la relatividad y la mecánica cuántica. Estas últimas teorías ponen en cuestión nuestras ideas sobre la naturaleza fundadas en el sentido común y que eran explicadas por la mecánica clásica. La teoría de la relatividad plantea la validez de distintos sistemas referenciales según la posición del observador, diferenciándose así de la mecánica clásica. La mecánica cuántica por su parte, en uno de sus principales principios desecha al mismo principio de causalidad, con el principio de indeterminación de Heisenberg. 6. LAS NECESIDADES Y LOS ESTOICOS Los estoicos –frente a Maslow, que coloca en quinta posición a la necesidad de autorrealización, luego de las necesidades fisiológicas, de seguridad, de pertenencia, de aprecio- postulan que luego de la satisfacción de las necesidades básicas, que son las impuestas por la naturaleza, ya es posible entregarse a la filosofía, que sustenta a la más elevada forma de vida del hombre, la del sabio. 7. FILOSOFÍA Y ASCESIS ¿Por qué el filósofo filosofa? Porque al filósofo le duele el alma, y ¿encuentra acaso el analgésico que le ayuda en la filosofía? La filosofía es disciplina de espíritu, es ascesis a la vez que pensamiento.
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8. FILOSOFÍA Y VIDA Decían los filósofos medievales: primero sobrevivir, después filosofar (Primum vivere, deinde filosofare). Quizá no se plantearon el tema de que para el filósofo, sobrevivir es filosofar. 9. SOBRE LA MOTIVACIÓN La conducta del hombre surge en general de un desequilibrio, este puede ser de raíz fisiológica o psicológica, y se asocia con una necesidad, con un deseo, con un dolor, y esto genera la motivación en el hombre. La motivación es un impulso (que puede o no implicar el conocimiento de lo que se carece) que lleva a enfocar el interés en aquello que puede proporcionar la satisfacción. A partir del interés se pasa a la acción, en donde en forma concreta se lleva a cabo el intento de satisfacer la necesidad (o de eliminar el dolor) y recuperar el equilibrio (que trágicamente vuelve a dejar el lugar a más desequilibrios). Comentarios: *** Podemos sostener que existe una relación dialógica (oposición, complementariedad, concurrencia) entre el dolor y placer, que son los dos polos entre los que se ubica la motivación. Basándonos en el triangulo de las necesidades propuesto por Abraham Maslow podemos decir que el hombre busca el placer, huyendo del dolor, siguiendo cierta jerarquía de necesidades, que va desde las más fundamentales, las fisiológicas, pasando por las de seguridad, de pertenencia, de estima, hasta llegar a las más refinadas y espirituales (sin dejar de estar basada en el cuerpo), las de autorrealización. En verdad esto puede parecer muy esquemático, puede no adecuarse a los estoicos y epicúreos que sostenían que el sabio debía bastarse con lo mínimo posible (la satisfacción de las necesidades fundamentales) para comenzar ya a desarrollar su espíritu, la auténtica fuente de la felicidad. 10. SALUD Y SERENIDAD DE ESPÍRITU Si queremos darle algún valor práctico supremo a la vida, podemos decir que este consiste en la serenidad del espíritu y en la salud del cuerpo. Agreguemos a esto lo siguiente: para la serenidad del espíritu nada mejor que el estoicismo y el epicureísmo, y los filósofos influenciados por estas corrientes a lo largo de la historia de la
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filosofía; y para la salud del cuerpo, el naturismo médico, que tiene sus raíces en los trabajos del médico y filósofo griego Hipócrates de Samos. 11. EL PROCESO ALIMENTARIO La vía del proceso alimentario es el siguiente: ingestión, absorción, digestión, asimilación, excreción. A esto también se le puede dar el nombre de proceso metabólico. El metabolismo constituye una de las funciones características de los animales, junto al crecimiento y la reproducción. Comentarios: * Una de las principales cuestiones de la filosofía de la naturaleza es como a partir de la vida animal se dio el paso hacia la vida humana. Herder habló de la posición erguida como uno de los principales factores que propiciaron este salto en el desarrollo animal. Por supuesto, no debemos reducir a los seres vivos en el mero cumplimiento de sus funciones vitales, sino ver la complejidad que conlleva su proyección hacia el sistema nervioso, la conciencia, las sociedades humanas, y en la relación con la experiencia mística. 12. LA ENFERMEDAD Y EL FACTOR PSICOLÓGICO-ESPIRITUAL Mucho se habla en el naturismo médico de la conveniencia de una dieta vegetariana para alcanzar una vida sana, dejándose poco espacio muchas veces para el estudio del factor psicológico o espiritual. Precisamente, en relación con esto podríamos preguntarnos nosotros como influye este factor psicológicoespiritual en la salud del hombre, factor que muchas ocasiones hace inútil cualquier régimen vegetariano o semi vegetariano. En el siglo XVI, el genial filósofo y matemático Rene Descartes se había preguntado cuál era el nexo entre el cuerpo y el alma, que él consideraba de naturalezas completamente distintas. Su respuesta dejó perplejos a muchos: dijo que el nexo era la glándula pineal, situada en la región postero-interna de los hemisferios cerebrales, cerca de los tubérculos cuadrigéminos. Muchos no quisieron ni quieren tomar en serio tal respuesta, pero debemos considerar que
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las glándulas endocrinas y el sistema nervioso central son muy sensibles a los cambios de estado de ánimo del hombre. Pero en relación con esto podríamos preguntarnos cuál es el estado de ánimo del hombre en la generalidad de los casos, o más específicamente, cuál es su estado de ánimo en su cotidianeidad; y luego reflexionar en qué medida se puede hablar de vida sana en un mundo como el nuestro. Tomemos como guías para el intento para responder a nuestro último planteamiento a cuatro de los más grandes filósofos de la historia, que han pisado como nosotros esta tierra de miserias y afanes: Arthur Schopenhauer, Friedrich Nietzsche, Martín Heidegger, Jean Paul Sartre. Schopenhauer habla de la voluntad como principio metafísico que se objetiva o se manifiesta en los entes individuales. Esta manifestación se produce en grados que van desde las fuerzas fundamentales de la naturaleza (la gravedad en primer término) hasta la manifestación más elevada, el hombre (que en el genio y el místico alcanza su apoteosis). Pero estas distintas objetivaciones se hallan en una lucha constante por la materia y la energía, que les permite seguir manteniéndose activos. De allí la contienda universal que no conoce descanso; vemos los efectos de la gravedad que atrae a los objetos hacia un centro de la tierra, las afinidades y desafinidades entre los minerales, la constante tendencia de las plantas a encontrar la luz y los nutrientes, la lucha encarnizada por la vida en los bosques y selvas, o el mísero existir del hombre en las ciudades, trabajando de sol a sol, y que cuando satisface sus necesidades básicas, debe lidiar con el hastío, tan terrible como el hambre, porque le revela toda la miseria de su espíritu, y la insignificancia de todos sus afanes. Friedrich Nietzsche habla del último hombre como aquel que se encuentra satisfecho viviendo en su teatro de miserias, aquel que mira con desdén todo afán que lo quite de su mezquino bienestar. El último hombre es el más pequeño de espíritu, es el hombre de las épocas tardías, de nuestro tiempo de masas rebosantes y de nihilismos, de aquello que es hecho por todos y para todos. Por su parte Martín Heidegger, habla del hombre que se mantiene en el “Uno”, compartiendo prejuicios y valores comunes con la gran
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masa de hombres y que explica una existencia inauténtica, que constantemente huye de la vivencia plena del ser, que se presenta siempre acompañado de angustia y como un hondo abismo, y que ciertamente, no proporciona una vida de bienestar. Y finalmente, Jean Paul Sartre nos habla del constante conflicto que impera entre el hombre y sus semejantes, por la libertad que constantemente es negada por la “mirada” objetivadora del “otro”. Concluyamos entonces al final, luego de nuestro breve recorrido, que una vida donde sea permanente la salud y la felicidad es imposible para el individuo en este mundo de miserias. ¿Qué nos queda entonces? ¿Consolarnos con la supuesta existencia de una felicidad en el mas allá? No, la vida es “ésta vida”, afirmémosla en espíritu elevado, aun en su dolor y en su indigencia. Terminemos con el siguiente enunciado: “para el hombre, en su cotidianeidad, la vida tolerable; para el hombre elevado, la vivencia del arte y la intelectualidad, la contemplación del mundo”. 13. EL ORIGEN DEL FILOSOFAR ¿Cuál es el origen del filosofar? Aristóteles decía que era el natural deseo del hombre por conocer, y el asombro ante del mundo. En cambio Nietzsche hablaba de que la filosofía era el resultado de la lucha de instintos en el hombre, instintos que implicaban distintas formas de vida. “Todo instinto, en la medida que intenta dominar, intenta filosofar”. 14. LAS TRES VIAS Y LA FILOSOFIA El ser humano recibe alimentación básicamente a través de tres vías: la boca, la nariz, los ojos. Por la boca, los alimentos para el sistema digestivo; por la nariz, el alimento para el sistema circulatorio; y por los ojos el alimento fundamental para la inteligencia expresión del sistema nervioso. Estas tres vías se relacionan a su vez con los tres tipos fisiológicos humanos: el tipo de nutrición, el tipo motor, y el tipo cerebral. Si consideramos que aquello que nos alimenta nos hace lo que somos, podemos notar la importancia de buscar aquella alimentación que contribuya en lo posible con el mantenimiento de un estado de alerta frente al ego. Apuntemos que tal estado de alerta podemos equiparar con lo que Schopenhauer llama investigación de
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la existencia del hombre como individuo; con lo que Nietzsche llama la muerte de Dios; y con lo que Heidegger llama la plena vivencia del ser-para-muerte. Pero si hablamos de los tres sistemas fisiológicos con sus respectivas vías de acceso ¿qué podemos decir del sentido del oído? ¿con qué está relacionado? Eduardo Alfonso habla de que gracias a la audición de las composiciones de los grandes genios de la música se activan las funciones superiores del aparato pineo-hipoficiario; mientras que Schopenhauer habla de la música como reveladora del ser (la voluntad) como totalidad. 15. LA ENFERMEDAD ¿Cuál es la causa de la enfermedad? Obviamente, antes de discurrir en torno al tema, deberíamos tratar de definir el término enfermedad. La enfermedad puede ser considerada como una modificación del funcionamiento normal del cuerpo. Pero este funcionamiento normal es considerado a partir de signos considerados convencionalmente como manifestación de normalidad. Pero como lo explico Michel Foultcaul estos signos están sujetos a condicionantes históricos basados en relaciones de poder. Más, sin olvidarnos de las ideas de Foultcaul tratemos de esbozar algunos puntos en relación con la enfermedad y sus causas, de acuerdo con las doctrinas de la medicina académica, y de la medicina natural. La medicina académica basa sus postulados en los avances de la ciencia experimental moderna, (física, química, y biología fundamentalmente), de ahí que las causantes de la enfermedad muchas veces queden reducidas a factores mecánicos, químicos, bacterianos o microbianos, o directamente a los genes heredados de los padres. A partir de esta postura puede explicarse las distintas terapéuticas practicadas en los hospitales, basadas en los últimos desarrollos tecnológicos. Frente a la medicina académica se encuentra la medicina natural, que sigue básicamente los principios postulados por Hipócrates de Samos hacia el siglo V a.c. Uno de los principales postulados seguidos por la medicina natural es el siguiente: “la naturaleza es la que cura”, de aquí que el médico naturista busque los medios que
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favorezcan la acción sanadora de la naturaleza antes que algún fármaco o alguna cirugía. Precisamente, la medicina natural es integradora y no reduccionista como en general sucede con la medicina académica, que busca en los sucesivos análisis la explicación para los distintos estados patológicos. Aparte de esto, la medicina natural considera que el cuerpo cumple una sola función, la vida, y cuando esta función se altera en su normalidad, entonces aparece la enfermedad. 16. ACABEMOS DE QUERER LO QUE QUERIAMOS Dice Séneca en su carta LVI “Acabemos de querer lo que queríamos”. Pero ¿cómo podemos acercarnos a esto teniendo en cuenta la “andenken” o “rememoración" que plantea Heidegger, y considerando a su vez las implicancias de la modernidad? El sujeto en la modernidad tiene mucho que ver con el postulado de Descartes: pienso, luego existo, es decir, con un sujeto que fundamenta la existencia gracias al pensamiento; un sujeto íntegro, consiente, en torno al cual gira el mundo. La imagen de tal sujeto se viene abajo en la postmodernidad, a partir de precursores como Schopenhauer, Nietzsche, y Heidegger. Pero cuando la imagen del sujeto de la modernidad pierde fuerza, lo mismo sucede con la metafísica que garantizaba un fundamento sólido para este sujeto. De ahí se tiene, entonces, que en la postmodernidad no se recurra a una nueva metafísica que supere a la anterior, pues eso sería volver al programa progresista de la modernidad. ¿Qué le queda entonces al pensamiento? ¿y qué le queda al hombre que piensa y vivencia al mundo? Le queda la “andenken” heideggeriana, la “rememoración” de la metafísica occidental, que es también una “ereignis”, un “acontecimiento”. A partir de lo anteriormente expuesto podemos reflexionar entonces sobre el enunciado de Séneca: “Acabemos de querer lo que queríamos”. ¿Cuál es el presupuesto del que parte todo hombre que quiere? Presupuesto que solo llego a hacerse problemático con profundidad a partir de la filosofía moderna. Tal punto de partida es la existencia de un sujeto que quiere, y de un objeto querido. Pero como dijimos anteriormente, el objeto querido en la postmodernidad ha perdido sus fundamentos estables, y eso frente a la misma transformación del sujeto, que ha dejado de ser
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integro y consiente, para ser ahora el contrapunto del objeto querido, para formar así, la nueva melodía imprecisa y nihilista del mundo. Cuando Séneca nos dice entonces “acabemos de querer lo que queríamos”- a la luz de la post modernidad- pide dejar de lado las esencias sólidas de las cosas – propias de marco de una filosofía de corte Aristotélico para asumir un “pensamiento débil” acorde con el “ser” entendido como devenir, como cambio constante, como presencia- ausencia y que solo se revela en el “acontecimiento” El Lema de Séneca y los Precursores del Postmodernismo Al hablar de la postmodernidad no hemos referido a sus tres precursores: Schopenhauer, Nietzsche, y Heidegger; tratemos de enfocar entonces ahora lo dicho por Séneca a la luz del pensamiento de estos tres grandes filósofos. Schopenhauer interpreta la esencia del mundo como “voluntad”, en tanto que la manifestación de esta es la representación. La representación puede ser de dos tipos en tanto corresponda al sujeto individual, o al sujeto puro, independiente de la individuación. Schopenhauer recibió especial influencia de dos filósofos, Platón y Manuel Kant; influencia que es necesario hacer notar cuando el sentido del término voluntad quiere ser dilucidado. En la filosofía tradicional se entiende la voluntad como la realización de los actos humanos a partir de deliberaciones racionales, pero en Schopenhauer el término se expande hasta equipararse con la esencia misma de mundo, con el ser. Lo que para la filosofía clásica era la voluntad del individuo, para Schopenhauer es el “motivo”. La voluntad en Schopenhauer es equiparar con la cosa en sí kantiana, es decir, la voluntad queda fuera de las capacidades del entendimiento, facultad que es propia del hombre como individuo. Pero ¿Cómo se manifiesta esta voluntad que se considera incognoscible en los seres individuales? Se manifiesta como necesidad, como aspiración constante, y en los seres vivos como dolor. Ahora bien, cuando se quiere encontrar la causa de esta constante aspiración que se observa desde los minerales hasta el hombre, uno debe retrotraerse al “ser”, a la esencia del mundo, a la voluntad, y como esta escapa a las posibilidades del entendimiento, el fundamento del mundo se
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presenta como inapresable, fuera del alcance del pensamiento, pero a través de una intuición de posible vivenciar la voluntad, gracias a un conocimiento “sui generis” que se basa en los mismos movimientos del cuerpo. De ahí entonces que el lema de Séneca pueda adquirir la significación que buscamos, pues, el pensador que busca al “ser” debe dejar de lado aquello que quiere como “ser”, pero que en verdad no posee fundamento. El ser es abismo, imprecisión, devenir. Pasemos ahora a interpretar la sentencia de Séneca a partir del pensamiento de Friedrich Nietzsche. Para este pensador la esencia del mundo es la voluntad de poder, que se expresa de innumerables formas, y de una manera suprema y enmascarada en la filosofía. Pero para Nietzsche la vivencia del ser puede llegar a su apoteosis en el “terno retorno de lo mismo”, en donde “lo mismo”, es el ser, que se haya en un constante devenir. De aquí entonces, que sea necesario para el filósofo –que es aquel que busca la vivencia del ser“dejar de querer lo que quería”, pues lo que quiere ha dejado de ser aquello que guarda identidad consigo mismo, ha dejado de ser “presencia”. En una de sus obras principales –Introducción a la metafísicaHeidegger se hace la siguiente pregunta: ¿Por qué existe el ser y no más bien la nada? o en relación con esto ¿Por qué en toda la historia de la filosofía la nada ha quedado desplazada frente al ser y sus principios relacionados? Para Heidegger el hombre se halla en una constante huida de sí mismo –que es donde el “ser” se muestrahuida que se manifiesta en las distintas formas de la cotidianeidad, pero esta puede llegar a quebrarse algún tiempo, gracias a alguna “situación límite” que obligue al hombre a plantearse sobre el ser de las cosas, sobre el sentido de las cosas, y sobre la misma posibilidad de la nada. Tal estado es llamado por Heidegger en “Ser y Tiempo” “el encontrarse fundamental de la angustia”. Pero para que el hombre se encuentre constantemente en este estado necesario para su plena realización de la filosofía es preciso que viva como “ser relativamente a la muerte” que abre al hombre constantemente a las preguntas fundamentales relativas al ser y a la nada. Pero en relación con el lema de Séneca, podemos decir que abandonar lo que queríamos tiene que ver con ese estado constante de huida de sí
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mismo, de modo a experimentar el estado de angustia que permite vivenciar las preguntas fundamentales que abren al ser y a la nada. 17. SCHOPENHAUER Y EL CARÁCTER Para Schopenhauer el temperamento no puede ser modificado debido a que este es el resultado del carácter inteligible, que se corresponde con las Ideas, y por ende se encuentra fuera del campo de lo cambiante y lo modificable. Y de aquí que pregone en uno de sus principios “concernientes a nuestra conducta para con nosotros mismos” de su libro “El arte del buen vivir”, que el hombre debe observar su pasado para determinar en qué punto ha encontrado mayores gozos o desdichas, en que actividad ha experimentado comodidad, y en que inseguridades, y a partir de esos datos, ordenar un “plan reducido de vida”, que habría que seguirse para evitar nuevos tropiezos innecesarios, y para aumentar la fuerza de aquellas actividades acordes al temperamento. 18. EL QUERER. El hombre, ser que quiere. En su particular “estar en el mundo” el hombre experimenta necesidades que se renuevan constantemente, algunas de las cuales prometen la felicidad, pero para posteriormente dejar llegar a la frustración. Pero, ¿cuál puede ser la explicación de esto?¿es que el hombre está condenado por siempre al dolor?¿a ser un Tántalo eternamente sediento, a llenar el tonel de las Danaides, a hacer girar la rueda de Ixión? El Ciclo del Querer. La necesidad nace de un desequilibrio, que a su vez implica una carencia, y todo esto produce la sensación de un dolor constante, sea físico o psicológico, y a partir de esto en el hombre despierta su voluntad, su motivación para satisfacer su necesidad; fija su interés en lo que pueda ayudarlo, y a partir de ahí, actúa, hasta que –si es
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que lo logra- satisface sus requerimientos; pero como repetimos, por cada necesidad satisfecha hay muchas que no se logran. El Querer y el Conocer. Las dos facultades superiores en el hombre son el querer y el conocer; precisamente, para la filosofía clásica el hombre es capaz de conocer racionalmente aquello que en un segundo momento querrá, siendo posible gracias a esta facultad la libertad del hombre. 19. POLARIDADES Los dos pares de extremos: los órganos sexuales y el cerebro; la sensación del cuerpo y la inteligencia y el retiro. 20. EL DOLOR Y EL PLACER Si el querer de la voluntad individualizada en última instancia no tiene finalidad alguna, o sea, que todo querer a fin de cuentas desemboca en un absurdo ¿a qué se reduce todo actuar humano? a la relación dolor-placer. Así, todo lo que el hombre hace tiende a disminuir el dolor y a aumentar el placer. Pero como ya lo afirmó Schopenhauer, la búsqueda del placer en verdad implica la existencia del dolor, porque el placer no es otra cosa que la erradicación de una necesidad, de un deseo, de un dolor. ¿Pero qué es lo que queda entonces? quizá lo que Aristóteles afirmó en su Etica a Nicómaco: quod dolore vacat non quod suave est, persequitur vir prudens, o sea, lo que disminuye el dolor, no lo que es placentero, persigue el hombre prudente. 21. EL DOLOR Y EL HASTÍO La vida del individuo se desarrolla entre dos polos, el dolor y el hastío. La capacidad para tolerar uno de los polos se halla en relación inversa en relación con el otro polo. Así, aquel que haya encontrado la satisfacción para sus necesidades básicas, se encontrará de improviso frente al otro polo del sufrimiento humano, el hastío. Comentarios:
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* La búsqueda de la felicidad en la tierra, fue negada en el renacimiento por el sombrío protestantismo, que veía en el pecado original el inconveniente insalvable para alcanzar una vida plena. Pero en el renacimiento no solamente apareció el protestantismo, sino también el humanismo, que pregonó en contrapartida una postura optimista para las posibilidades de la realización humana. La ciencia moderna de alguna manera tomo a partir del siglo XVII en adelante la bandera del optimismo, ya sea a través de la ilustración o el positivismo. El desarrollo de las ciencias naturales (encabezada por la Física) llevo a que las llamadas ciencias del hombre (psicología, sociología, historia) fueran modeladas de acuerdo a las primeras, con la esperanza de obtener los mismos resultados auspiciosos. Pero tales afanes reduccionistas se encontraron con la reacción de Willem Dilthey, el filósofo que se propuso fundamentar las ciencias del espíritu, diferenciándola al mismo tiempo de las ciencias de la naturaleza. Con las revoluciones de la física a principios del siglo XX, el panorama de las ciencias naturales tomaron matices diferentes; la corriente analítica (atomismo lógico, neopositivismo lógico, filosofía analítica) quiso constituirse en la nueva legisladora del saber científico, relevando como a una saber inferior todo aquello que no satisfacía a la vara de sus valoraciones imperativas. La importancia central dada por el neopositivismo al lenguaje, vino de la mano con los desarrollos de la lingüística (Seassure, Jacobson, y otros), disciplina científica y formal. Así, las ciencias humanas, se valieron de los avances de la lingüística para establecer un método propio, el estructuralismo. Pero el estructuralismo no se relaciona simplemente con un método, también posee poderosas implicaciones filosóficas. Una de las principales características del estructuralismo es el rechazo de toda instancia metafísica para la justificación del conocimiento. El sentido y la explicación de los grandes problemas del mundo y del hombre, no está en la esencia, en la substancia, o en el ser o en el fundamento, sino en las relaciones que se establecen entre las partes integrantes de la estructura. El estructuralismo pretendió haber encontrado un saber cierto, científico, no sujeto a los desacuerdos de los filósofos. Pero los mismos desarrollos del estructuralismo desembocaron luego en el postestructuralismo, también llamado postmodernismo. Esta línea de pensamiento denuncia los afanes totalitarios de la razón, y proclama la emergencia de un espacio renovado de libertad para el pensamiento.
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La desaparición del fundamento último para los problemas del mundo y el hombre, puede sumir al hombre en un irremediable aburrimiento, más, para aquellos que cultivan el espíritu puede ser una oportunidad para un reencuentro místico con el pensamiento. 22. LA FELICIDAD. La Condición para la Felicidad La filosofía clásica postula que la finalidad última de la vida del hombre es el logro de la felicidad, y esta consiste en el perfeccionamiento de la naturaleza humana, y ello se logra con la práctica de las virtudes morales. A partir de lo anterior puede plantearse la siguiente pregunta: ¿qué es lo que da felicidad? ¿los placeres de los sentidos? ¿la posición social? ¿la inteligencia? ¿el arte? ¿la práctica del bien? Si afirmamos como lo hace Schopenhauer, que en última instancia la vida no tiene ninguna finalidad –por ser la esencia de la vida la voluntad, que se presenta fuera de los alcances de la razón, que es la puede que precisar una finalidad- entonces nuestro problema se reduce a la relación placer-dolor. El Placer y el Dolor Vemos que en la generalidad de los casos el hombre busca el placer y evita el dolor; el dolor podemos ubicarlo en las mismas necesidades constantemente renovadas del hombre, ya sea a modo de necesidades básicas para la subsistencia, ya en las necesidades vinculadas con la vanidad, o en las necesidades sociales, y a partir de esto podemos preguntarnos ¿es el placer la condición para la terminación del dolor? Si esto es así, entonces podemos postular que no existe placer sin dolor, pero no podemos decir lo contrario, puesto que la vida es más bien un teatro de constantes frustraciones, como ya lo indicaron Schopenhauer y Freud. Tenemos entonces esto, que el placer es un sentimiento meramente negativo frente a lo inmediato y positivo del dolor. Y a partir de aquí surge entonces esta pregunta: ¿qué hacer con el dolor? ¿qué hacer con tantas carencias materiales, con tanta hambre, con tanta
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enfermedad, con tantos desastres, miserias espirituales, con tanta frustración? ¿qué podemos hacer con lo más íntimo de la vida, el padecimiento? ¿acaso buscar el placer? No, pues ya hemos afirmado que el placer es un sentimiento meramente negativo, ¿entonces qué? Solo queda buscar la disminución de las condiciones que hacen posible el dolor –y dicho sea de paso, una de esas condiciones es la constante búsqueda del placer-. Ya lo decía Aristóteles en su Ética a Nicómaco: “lo que disminuye el dolor, no lo placentero, persigue el hombre prudente”. 23. EL PLACER Y EL DOLOR. La condición para todo placer es la necesidad, la carencia, que es precisamente aquello a lo que el placer le pone fin; de aquí entonces que todo placer sea de naturaleza negativa (porque su fundamento consiste en negar algo, en este caso el dolor) frente a la positividad del padecer. A partir de esto ¿qué le queda entonces al hombre prudente? obstruir las causas del dolor, evitar la búsqueda desenfrenada del placer. El Conocer y el Querer. Las dos facultades principales del espíritu son el querer y el conocer, ¿cómo relacionamos a estas facultades con el par placer-dolor? En la cotidianeidad, según el término medio, el hombre se halla sumido en el mar del querer, zarandeado de un lado para otro, buscando ávidamente aquello que espera traiga la felicidad tantas veces esquiva. Puede observarse además, que en el hombre común el mismo conocer esta al servicio del querer, y cuando ello no ocurre el individuo cae en un terrible hastío, que al fin produce tanto y más dolor que la carencia de las necesidades fundamentales. 24. EL YO Y EL DOLOR Podemos equiparar el “yo” con el “querer”, con el “deseo”, con la voluntad, que en la filosofía de Schopenhauer es la esencia misma del mundo. La voluntad se manifiesta en un querer constantemente renovado, ya en los seres inorgánicos, en los vegetales, en los animales, y en el hombre. Pero este querer incesante también tiene
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por fruto el dolor, ¿pero cómo evitar el dolor? –que al final es el único problema, puesto que la vida es un absurdo, y no tiene finalidad alguna- . El dolor se evita negando su fuente, la voluntad. Más, la negación de la voluntad implica un cambio de estado de conciencia que está más allá de cualquier tipo de doctrina religiosa o filosófica. 25. LA MEDIDA DEL BIENESTAR En uno de los principios de eudemonología citados por Schopenhauer se habla de que se puede conocer el estado de bienestar de una persona sabiendo no que es aquello que la alegra, sino que es aquello que la entristece. Y así, en la medida en que sea más nimia sea la causa que la apena, mas alto será el bienestar que sustenta, pues se necesita un estado como ese para sentir las insignificancias, pues los padecimientos grandes no permiten aparecer a los pequeños. Mas, deberíamos agregar como variación de este punto, que las diferencias de temperamento también influyen notablemente en el grado de dolor que un individuo experimenta. Así, si consideramos que existen básicamente tres tipos psicológicos y fisiológicos, como el tipo de nutrición, el tipo motor, y el tipo cerebral, y que en cada uno predomina, como ya lo apuntó Platón, la concupiscencia, la irascibilidad, y el pensamiento, diremos que en este último se manifiesta un grado más alto de sensibilidad, y por ende, una mayor capacidad para el dolor. 26. LA ENFERMEDAD. En la enfermedad del cuerpo o del espíritu la voluntad se encuentra contrariada, puesto que experimenta dolor, entonces estimula al pensamiento para que busque una solución. Fruto de ello es la búsqueda de un médico o la consulta de libros de medicina o psicología. Mas, considerando que el dolor siempre permanece, por ser la vida un querer constantemente renovado, cada hombre, de acuerdo a su tipo fisiológico, o a su carácter moral, abordará el problema del dolor en forma individual. Así, el hombre del tipo fisiológico de nutrición buscará en los placeres de los sentidos negar sus constantes penas; buscará los sabores de las comidas, los
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estímulos de la bebida, o los goces del sexo, o el prolongado bienestar del sueño. En cambio, el hombre de tipo motor, buscará librarse del dolor haciendo largos viajes, practicando deportes, o trabajando al aire libre. El hombre de tipo cerebral, no encontrando satisfacción plena en los placeres propios de los demás tipos, o habiendo desgastado la posibilidad de gozarlos, finalmente se hace melancólico, y en muchas casos se aísla, y busca desarrollar –la mayoría de las veces, sin ni siquiera saberlo- aquello para lo que mejor está dotado, la inteligencia. Pero sea aquí apuntado, no la inteligencia que se pone al servicio de la voluntad –eso sucedía cuando ella buscaba la solución para la enfermedad-, sino de una inteligencia independiente de todo querer, de todo egoísmo, y que se manifiesta en forma excelsa en las obras de los grandes genios, y en la existencia de los santos, sanyasis, o místicos de todas las religiones.

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SEGUNDA PARTE

SER CON UNO MISMO
“El sentimiento del egoísmo es esencial a todos los seres de la naturaleza” Arthur Schopenhauer

Sumidos en medio de un mundo que detenta una crisis de los fundamentos, lo poco que nos queda es una libertad precaria. En la interminable aventura de la auto-realización, desplegamos nuestra vida en medio de innumerables condicionamientos que no implican precisamente la negación de la libertad, sino un obstáculo didáctico que podrá hacerla madurar. Al vivir el propio destino, la libertad se adhiere a lo que nos sucedió, nos sucede, y sucederá, desde la óptica de una experiencia estética. El desarrollo de una autorrealización se relaciona con el estudio y la disciplina, por lo cual son pertinentes en esta segunda parte los temas que a continuación trataremos: la auto-ética, la mística, la estética, las polaridades, y cuestiones varias de filosofía. La auto-ética es necesaria porque vivimos en el “sueño de la vida”, apegados generalmente a los sucesos de una cotidianeidad que no posee fundamentos reales, que está gobernada por la corriente masificada de una sociedad a la vez mediocre, eufórica, y hastiada. Dejar atrás las miserias de la vida cotidiana implica acercarnos a lo místico, a esa experiencia que llena de vida al mundo, que nos devuelve de alguna manera la niñez que parecía haberse perdido en el suspiro nebuloso del pasado. Precisamente, una de las formas de lo místico lo constituye la experiencia estética, en donde el sujeto cognoscente posee una condición débil o crepuscular, frente a la particularidad del objeto conocido, la Idea, forma infundada, símbolo, o cifra.
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En lo que hace a las numerosas polaridades con que nos encontramos en nuestro estudio, debemos hacer hincapié en la relación dialógica (complementariedad, oposición, concurrencia) que las sustenta, antes que sobre un enfrentamiento irreconciliable. Todas estas cuestiones desembocan en distintos cuestionamientos filosóficos que son tratados de manera variada y libre en el último capítulo de esta segunda parte.

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CAPÍTULO II.1

LA AUTO-ÉTICA

En cuanto seres en relación con nosotros mismos, estamos inmersos en un mundo en el que se han desvanecido los fundamentos que el pensamiento tradicional había establecido; un abismo anida en la trágica travesía humana hacia ninguna parte. Esta situación se refleja a su vez en la condición del sujeto, que ahora se muestra “débil”, o “crepuscular”, como lo explicó Gianni Vattimo2. Este contexto en el que se desarrolla el pensamiento actual constituye para nosotros un renovado espacio para lo místico o trascendente. Sin embargo, sigue siendo necesario que el hombre dirija conscientemente su vida, de modo a no dejarse llevar por la corriente de la masificación social, o para no caer en la ilusión de que se está viviendo una realidad fundada y absoluta, y a su vez, para establecer las condiciones para que advenga lo trascendente. Precisamente, el objetivo principal de la auto ética es el logro de un “estado de alerta”, a partir del cual se accede al “estado de angustia”, que nos abre a la experiencia estética radical (en donde un mundo maravilloso se muestra sobre el abismo de la nada).

27. NEGAR LA VOLUNTAD DE VIVIR Negar la voluntad de vivir implica negar el "principium individuationis", que explica la voluntad particularizada. En esta situación permanece la intuición de la voluntad como totalidad, como “Uno”, no trascendente sino inmanente. De tal estado contemplativo surge la virtud del sabio, y no de un adoctrinamiento mediante principios morales. Comentarios:
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Vattimo, Gianni. Las aventuras de la diferencia. Cap 2. 27

* Tanto la estética como la Ética de Schopenhauer implican un sentido nihilista del conocimiento. Sus reflexiones estéticas nos explican que cuando el hombre capta a las Ideas, se produce en la conciencia una transformación radical, el sujeto cognoscente deja de lado su condición de individuo sometido a una voluntad insaciable, y se libera así del yugo de la esclavitud de su cuerpo y su mente. Podríamos a partir de esto preguntarnos ¿Qué es frente al conocimiento de las Ideas el mundo sometido al principio de razón? Es una sombría ilusión, o dicho en otras palabras, es un espacio nihilista que fortalece al mismo saber estético de la naturaleza y el hombre. 28. EL CENTRO Encuentra el centro de tu pensar y tu vivir, pero encontrarlo no quiere decir entenderlo, encontrarlo es permanecer con ello con todas las fuerzas de nuestro ser, anclarse en ello, pero no para adquirir seguridad, sino para entender el eterno transcurrir del todo, que a nada asegura, pero que al mismo tiempo a todo alimenta.... Comentarios: * El centro alimentador de nuestro pensamiento, puede ser la misma incertidumbre, la mística, en torno a la cual crezca como una planta sistemas ricamente organizados. 29. EL CAMINO VERTICAL Y EL CAMINO HORIZONTAL. Podemos plantear que en todo hombre existen dos caminos: el vertical y el horizontal. El vertical es aquel que se relaciona con el desarrollo espiritual de un hombre y con el cultivo de la salud del cuerpo. Y así, de esto podemos entender que el camino vertical implica la búsqueda de los dos máximos valores epicúreos en la vida: la salud y la serenidad del espíritu. En el camino horizontal tenemos lo relacionado con lo que uno tiene (sea dinero o posesiones) y lo que uno representa (posición, honor, gloria, etc.) Estos bienes están fuertemente sometidos a la fortuna (sea esta buena o mala), de tal modo que implica un alto grado de variación en sus estados. Ciertamente, alguien puede plantearnos la posibilidad de que ciertos principios orientados al mejor manejo racional del dinero, o al logro de triunfos a nivel social pueden evadir lo impredecible en estos ámbitos, pero ello sería
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volver a caer en la racionalización modernista, simplificante y totalitaria, de la que al parecer ya nos hemos librado, por lo menos desde varias posturas del pensamiento actual. Lo que caracteriza al camino vertical es su preponderante aspecto espiritual, aquello que el azar no modifica, que está dado por la vocación, por el llamado de vida, y que es la mayor fuente de riqueza para el hombre sensible. Los estoicos y epicúreos hablaron del “bastarse a sí mismo” como la mayor riqueza y la mayor seguridad. Agreguemos a esto diciendo que el camino vertical no debe ser relacionado con principios morales estables, solidificados; este camino debe ser sometido a todo el trabajo de crítica de los principios de la cultura occidental desarrollado por Friedrich Nietzsche. Comentarios: *** A pesar de la crisis de fundamentos reinante en el pensamiento actual, la ética sigue siendo un desafío inamovible, incluso en aquellos pensadores que se rehúsan a aceptar los alcances universales del discurso ético. Y esto parece razonable, considerando que a pesar de la debacle de los fundamentos de la razón, el individuo sigue sumido en un mundo complejo que le reclama direcciones, estrategias, o planes, que permitan poseer al menos ciertas coordenadas en medio de esta vorágine de información y consumo. 30. APRENDER A MORIR ¿A qué hemos venido a la vida? Hemos venido a morir, o en el filósofo, hemos venido a aprender a morir. Comentarios: *** Puede causar desasosiego el hecho de que veamos que todo lo uno tiene y todo por lo que ha luchado habrá de desaparecer en el momento de la muerte. A su vez, considerar que las personas a las que uno ama, y al final uno mismo, terminarán a su tiempo esta tragicómica aventura de vivir. Uno puede enfrentar estas situaciones para de inmediato considerarlas inevitables e improductivas, abandonándolas de nuevo en medio del trajín infernal y absurdo de la vida cotidiana.
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Sin embargo, también puede uno “orientar” su misma vida hacia la muerte, no para planear como le gustaría a uno morir, o que método utilizar para lograr un suicidio eficaz, sino dejando que la “situación límite” que se experimenta de sus frutos en la misma vida cotidiana, haciéndola más plena (por la desaparición de numerosas expectativas basadas en quimeras), más lúcida (por la clarificación de los miedos y frustraciones), y más desapegada (éxito y fracaso dejan de constituir opuestos irreconciliables). La muerte constituye un foco desde donde puede advenir la desesperación, que junto al júbilo, al aburrimiento, y la alerta espiritual, constituyen a grandes rasgos los caminos por los cuales se accede al “estado de ánimo fundamental”, la angustia. En la angustia se nos presenta vivencialmente la cuestión por el ser. Los objetos todos de nuestros afanes pierden su consistencia y se reducen a una sola cuestión: ¿Por qué existe el ser y no más bien la nada? Esta pregunta es una especie de “mantra” del pensamiento occidental, fuente del asombro y vitalidad que soporta a toda la reflexión filosófica. Así, la metafísica emerge no sólo de los voluminosos tratados de los maestros de la filosofía, sino de la misma existencia diaria, con autenticidad y patencia. 31. FELIZ-INFELIZ No subas la cuesta creyendo que eres feliz, que tendrás que bajarla infeliz. 32. EL PENSAR Y EL FILÓSOFO En el filósofo, el pensar debe dejar de ser una trinchera tras la cual él se defienda. El pensar también es alerta constante, vigilancia, gozo místico que no se venga del dolor de la vida. 33. ESPERAR Esperemos entre la turbulencia que agita las aguas del mundo. ¿Qué esperar? Esperar a lo que constantemente retorna, y que nos mantiene despiertos, alertas, vigilantes... 34. MUERTE Y VIDA Basta un día para tener la muerte, basta la muerte para tener la vida...
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Comentarios: * En esta conjunción entre muerte y vida, podemos ver reflejada la "pulsión cognitiva" que caracteriza a la vida humana, pulsión que nace de la misma tensión de vigilia propia de los mamíferos, y se proyecta hacia la angustia metafísica, que abre a los problemas existenciales. Pero esta casi identificación de la muerte y la vida se relaciona a su vez, con un goce psíquico que emerge de un estado pre-extático, cuasi místico al que puede llegar el conocimiento. Por supuesto, en lo místico las diferencias se disgregan, los polos se confunden, el mismo conocimiento se anula, por ello, volvemos a apuntar que lo que queda al alcance del conocimiento es una experiencia pre-estática, que no por eso deja de ser maravillosa. 35. EL ESTADO DE CONCIENCIA No podemos cambiar lo que nos sucede, pero si cambiar el estado de conciencia que nos mantiene presos en algún laberinto mental. Comentarios: * Tal laberinto mental surge justamente por la reducción que sufre la mente frente a un problema, reducción que podemos relacionar con el paradigma de simplicidad del que nos habla Morin. Así, el paradigma de complejidad no nos daría una solución definitiva del problema, pero nos abriría las puertas a un espacio de libertad, la misma incertidumbre (la misma nada), desde la cual se haría posible a su vez la instauración de sistemas ricamente organizados. 36. EL VALOR DEL TIEMPO Séneca nos habla en una sus cartas acerca del valor del tiempo, y en efecto, valorar el tiempo tiene que ver con mantener el estado de conciencia que nos comunica con el dios interior, que aparece siempre desconocido. Comentarios: * Podemos diferenciar la idea de verdad del sentimiento de la verdad, en particular por la condición cuasi mística o pre-extática que puede alcanzar este último. Pero en el escrito notamos un carácter nihilista en el desconocimiento del dios interior, que permite librar al conocimiento de connotaciones dogmáticas o autoritarias.
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37. EL TESORO DEL FILÓSOFO A la fortuna no la podemos cambiar, pero si está a nuestro alcance cultivar nuestro más elevado estado interior, que es donde encontramos el tesoro del filósofo, la sabiduría. 38. EL DIOS INTERIOR En los estoicos la razón allana el camino a lo místico, el dios interior que permanece desconocido. El sabio está siempre con ese dios, y esto le da la sabiduría. 39. EL ESTOICISMO Y LO QUE DEPENDE DE NOSOTROS Para el estoico (en especial para Epícteto), cobra importancia desapegarse de los bienes otorgados por la fortuna, esta puede ser definida como todo aquello que no depende de nosotros mismos. En cambio, los bienes que dependen de nosotros mismos son los bienes del espíritu, de estados de conciencia. 40. LA HUIDA DE NOSOTROS MISMOS Vivimos huyendo de nosotros mismos, siempre metidos dentro del círculo regido por el principio de razón, que es también el que domina a las masas omniabarcantes y omnipotentes. Este huir de nosotros mismos implica que nos entregamos a la servidumbre, a la esclavitud de la voluntad particularizada. Pero entonces, ¿quiénes en verdad somos? Somos la voluntad que se revela en la contemplación estética y en la intuición mística. Pero también estas revelaciones dan al hombre como individuo el desapego necesario para cumplir plenamente su destino, que le ha sido entregado por la misma voluntad. 41. LA CHARLA INTERIOR La “charla interior” se genera en nuestra misma cotidianeidad, siendo propia del “estado de interpretado” del “uno”, y que va acompañada de los mismos caracteres existenciarios del “ser ahí” en el “uno”: las habladurías, la avidez de novedades, la ambigüedad. También podemos relacionar esta charla interior con la tradición occidental a la que Nietzsche somete una crítica destructiva.
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Así también la charla interior puede relacionarse con el conocer y el afán propio del individuo, que es el que se halla sometido al principio de razón, tal como lo explica Schopenhauer. 42. LA AUTO IMAGEN Y LA VOLUNTAD DE PODER La auto-imagen, la auto-consideración, debe ser sometida a la crítica nietzscheana de la tradición occidental, ya que nuestro ego es un efecto de la voluntad de poder que aspira a la preponderancia sobre las demás perspectivas. 43. APUNTES DE PSICOLOGÍA Percepción, Imágenes, y Afectos. Percibir es captar el mundo exterior a través de los sentidos; los datos adquiridos gracias a la percepción luego son organizados por el sujeto, luego son organizados por el sujeto, creando así, una peculiar “imagen del mundo”. A medida que una persona va creciendo, también va formando su propia “auto-imagen”, que va asociada con numerosos afectos. A la conjunción entre auto-imagen y afectos podemos llamarla “ego”. Este va variando en su forma a medida que los acontecimientos exteriores se van sucediendo. La Multiplicidad de Yoes. Los cambios que se van sucediendo en los sucesos exteriores ocasionan también cambios en el estado interior, y a partir de esto decimos que los afectos son las formas cómo reacciona el ego frente a los sucesos. En psicología generalmente se identifican tres tipos de afectos: las emociones, los sentimientos, y las pasiones. Postulamos entonces que poseemos una multiplicidad de yoes que van apareciendo a medida que van cambiando las circunstancias exteriores. Esto nos lleva a observar en el hombre una suerte de comportamiento mecanizado. Por ejemplo, en general, frente a una ofensa, el reacciona en forma violenta, o con tristeza; en cambio, frente a un halago, se reacciona con alegría o con un enaltecimiento de la propia vanidad. De aquí que el hombre viva constantemente
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como un péndulo, entre la tristeza y la alegría, siempre predispuesto a que lo lastimen o lo conforten. La auto-ética. Frente a esta variedad de yoes que luchan entre sí, y que se turnan en el dominio de los centros(sean estos el psíquico, el emocional, el motor, el instintivo, y el sexual) del hombre a medida que cambian los eventos exteriores, aun le resta al hombre encontrar un estado que pueda independizarlo de tantas luchas y frustraciones que se producen en su propio ser, el alcance de un estado de alerta. ¿Pero cómo llegar a un estado de alerta? Mediante la auto-ética, que se tiene como el principal componente de la auto-observación, ¿pero de qué se trata la auto-ética? Consiste en investigar y contemplar el aspecto filosófico, psicológico, artístico, social, e histórico, relacionado con nuestro ser. 44. NIETZSCHE Y LA AUTO-OBSERVACIÓN ¿Cómo podemos equiparar la auto-observación psicológica con la crítica a la civilización occidental desarrollada por Nietzsche? Digamos que tal equiparación es posible porque tanto la autoobservación psicológica así como la crítica a la tradición occidental nos pueden llevar hacia un “estado de alerta”. ¿Pero qué tiene que ver esto con Nietzsche? Podemos relacionar el estado de alerta con la vivencia del eterno retorno (der ewigen wiederkunft) de lo mismo, que a su vez implica la crítica a la tradición occidental, la idea de la voluntad de poder (wille zur macht), la muerte de Dios. 45. EL ESTADO DE ALERTA Y EL DESENMASCARAMIENTO El constante desenmascaramiento nietzscheano nos mantiene en un estado de alerta, el eterno retorno de lo mismo. 46. LA FORMACIÓN DEL FILÓSOFO Vivir constantemente una situación crítica, he aquí lo más conveniente –incómodo, pero necesario- para formar al filósofo. Ya Heidegger hablaba de la necesidad de que el filósofo se circunscriba en el “encontrarse fundamental de la angustia”.
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47. HEIDEGGER Y EL SENTIDO DEL SER Se suele asociar al pensamiento de Martín Heidegger con el existencialismo, pero su obra inicial y la más conocida, “Ser y Tiempo” solo aborda el tema de la existencialismo como un tema secundario, que debe permitir llegar con claridad al tema principal: la pregunta que interroga por sentido del ser. Heidegger afirma que la pregunta por el sentido del ser es una pregunta que ha caído en el olvido, de ahí que sea necesario replantearla con insistencia frente a la uniformidad de vida, o frente a la inautenticidad en la cual el hombre se encuentra generalmente dentro del “uno”. ¿Pero porqué se deberá poner tanta atención a la situación del hombre en general para dilucidar la problemática sobre el ser? Porque es en el hombre en el que se revela el ser, y no solamente esto, es en el hombre en donde el mismo ser le da la espalda al ser. Mientras el hombre se encuentre inmerso en la dispersión de su mundo cotidiano, el buscado “sentido del ser” se hallará siempre esquivo, pues como ya lo había dicho Heráclito, la verdad está en el fondo del pozo. Se hace necesario entonces una “situación límite” que lleve al hombre a un estado de angustia que le abrirá a la experiencia del “ser relativamente a la muerte”. Y solo cuando esta experiencia se instale en la vida podrá tentar el logro de su más peculiar “poder ser”, es decir de su mas propia posibilidad, que en el filósofo es el estado necesario para aprender continuamente a “pensar”. 48. EL INICIO DEL PENSAR Para empezar a “pensar” debemos “mantener” en la “memoria” aquello que nos remite a nuestra esencia. 49. EL BIEN DEL SABIO POSTMODERNO El “bien” del sabio es la vivencia del “ser”. Pero este ser ha dejado dentro del pensamiento de occidente su condición de “presencia”, de inmovilidad, ya desde los filósofos románticos alemanes, pasando por Schopenhauer, Nietzsche, hasta llegar a Heidegger y los filósofos postmodernos. Cabe entonces, como lo postula Vattimo, acercarse a la filosofía occidental, no ya para buscar una “superación”, que sería volver a caer en los afanes modernistas, sino para encontrar en ella lo que Heidegger llama “Veawindung”, el
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“remitirse” constantemente a la filosofía y su historia como “andenken”, como una “rememoración” del ser. De aquí también que el sujeto que posee este “sumo bien”, entendido como el “ser” ya no pueda ser considerado como lo hacia la filosofía moderna desde Descartes, como aquel ente individual integro y consiente, y que actúa como fundamento de la existencia. La felicidad del sujeto débil –frente al sujeto fuerte de la modernidad- consistirá entonces en la posesión –entendida como vivencia antes que nada- de este ser que es al mismo tiempo presencia y ausencia. Esta experiencia del ser como devenir también nos abre a una contemplación estética que revela al tiempo histórico como arte, como “puesta por obra de la verdad”. Pero a su vez, apelando a la idea de “andenken” heideggeriana, podemos decir que la experiencia postmoderna del ser, es sublime por adaptarse más este juicio estético a las consideraciones del “sujeto débil”. 50. PSICOLOGÍA Y GNOSEOLOGÍA Es posible inclinar las cuestiones relativas a la psicología hacia la teoría del conocimiento o gnoseología. Así, todo problema de la teoría del conocimiento parte de la relación sujeto-objeto, y esto es de especial relevancia en psicología cuando se habla de los distintos estados de conciencia. Cuando uno se encuentra en un determinado estado de conciencia se puede hacer una pregunta en relación con la naturaleza del sujeto cognoscente, así como del objeto conocido, y a su vez, conocer en qué consiste el paso de un estado de conciencia a otro. 51. ZWANZY Y LOS ESTADOS DE CONCIENCIA Cuando Zwanzi habla de “galopar sentado” y “sentarse en el olvido” evidentemente habla dentro del marco del reconocimiento de distintos niveles de realidad, que el dividió básicamente en cuatro; Zwanzi explica estos niveles como manifestaciones de la Vía. En un nivel elevado la Vía se encuentra en su pureza, en donde aun no existen diferenciaciones entre “esto” y “aquello”; luego, en una posterior expresión de la Vía ya aparecen las separaciones entre las cosas, pero de tal manera que estas aun se confunden unas con otras; en un siguiente momento la Vía ya expresa claramente la
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diferenciación entre las cosas, pero sin que intervengan las distinciones entre lo “bueno” y lo “malo”, o entre lo “deseable” y lo “no deseable”, en otras palabras, el hombre en este nivel no tiene gustos ni preferencias, se encuentra en un mero estado contemplativo; pero ya en la última expresión de la Vía, nace el Amor, y con él las fragmentaciones adheridas a las valoraciones, es decir, nace el apego a las cosas, nace el centramiento del hombre en su ego, nace la interminable lucha en su mente por satisfacer las inquietudes del “yo”. 52. COMPLETAR LA PROPIA VIDA Dice Séneca en su carta XXXIII “Es menester completar la propia vida”. Ensayemos algunas ideas en relación a esta sentencia. En la ética, una de las problemáticas fundamentales tiene que ver con dilucidar cuál sea el bien del hombre en cuanto hombre. Ya es conocida la definición dada por Aristóteles para este cuestionamiento: el bien del hombre es aquello que perfecciona la naturaleza humana. Pero para los estoicos y epicúreos de la época del imperio romano, la ética toma un matiz mucho más individualista que el de Aristóteles, debido fundamentalmente a factores socio-culturales. Así, en un mundo complejo, con necesidades que se multiplicaban infinitamente, el estoico y el epicúreo pregonaban una vida de retiro, no solo de un mundo exterior, sino de un mundo interior. Pero hagamos también esta pregunta: ¿porqué estoicos y epicúreos alentaban el retiro? entre otras cosas porque la vida había adquirido una amplia complejidad, y eso se reflejaba en la multiplicidad de finalidades, o más bien en la total falta de claridad en relación con los fines a seguir. Frente a esta multiplicidad se plantea entonces “completar la propia vida”, o sea, dejar los afanes infinitos de la masa indiferenciada, y asumir, gracias al desarrollo del espíritu, que ya vida ha sido completada. En esta frase se reflejan dos posturas asumidas por los estoicos, que pueden ser tomadas como un acercamiento al misticismo, o, como se trata de una corriente filosófica, a una experiencia del ser diferente a la aristotélica, hablamos de la “ataraxia” y de la “apatía”. La ataraxia básicamente significa suspensión del juicio, en tanto que la apatía dejar de lado los arrebatos de las emociones. Cuando se habla de la
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ataraxia se trata de dejar de lado enjuiciamientos tales como lo “bueno” y lo “malo”, o lo “correcto” y lo “incorrecto”, o cualquier otra diferenciación que implica juicios de valor. La apatía por su parte implica dejar de lado las corrientes de las pasiones, sean estas positivas o negativas. 53. EL ESTADO DE CONCIENCIA Un estado de conciencia debe ser explicado por la relación sujetoobjeto. Lo excepcional de un estado de conciencia tiene que ver con la particularidad expresada por el objeto que corresponde a tal estado. Comentarios * En su intento por justificar las ciencias del espíritu, enraizándola en la vida misma, antes que en la mera materia, Dilthey alude a la cuestión de la "conciencia", como una estructura vital que hace posible el desarrollo de tales ciencias. Esta conciencia posee tres elementos fundamentales: el conocimiento, el sentimiento, y la volición. Por su parte Henry Bergson, nos habla de las formas fundamentales en que se expresa o se desdobla la conciencia: la intuición y la inteligencia, ocupándose cada una de la materia y la duración real (vital) respectivamente. 54. EL SER Y LA SABIDURÍA “Completar la propia vida”, “bastarse a sí mismo”, “dejar de querer lo que queríamos”, se hace posible gracias al encuentro con el “ser”, que para nuestro tiempo es presencia-ausencia. Comentarios: * Aludamos a Franz Von Baader para interpretar la frase "completar la propia vida". Para Baader es Dios quien se expresa tanto en la naturaleza como en el hombre. Dios, nos dice, posee un principio inferior y otro superior, el primero nos revela el mito de la "caída", de la pérdida del paraíso. Pero la naturaleza y el hombre aspiran a volver a Dios, al paraíso perdido, aspiran a que se cumpla el principio superior, a que Dios retorno a Dios en un gozo pleno.
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55. LOS YOES Y SCHOPENHAUER Lo que se llama “yo” puede ser identificado con una suma de “yoes”, y estos no serían más que la expresión de una lucha interior entre diferentes instintos. En relación con esto, Schopenhauer decía que el hombre era la concreción de mil necesidades que nunca llegaban a su plena satisfacción, necesidades productoras de conflictos interiores, de frustraciones constantes; en efecto, hacia el final del segundo libro de El mundo como voluntad y representación habla de un mundo en constante lucha entre individuos por objetivarse en la materia que se encuentra en forma limitada. 56. LA MEMORIA Y LA AUTO-CONSIDERACIÓN La memoria es una de los principales aspectos de la conducta intelectual humana, y cobra una especial trascendencia al tratar de comprender la “auto-consideración”, esa postura interior que el hombre generalmente adopta frente a los sucesos exteriores. Esta memoria propia de la auto-consideración se halla repleta de imágenes desproporcionadas en relación con uno mismo. Pero a fin de cuentas, todo esto nos lleva a la idea del “egoísmo”, que se explica como el individuo centrado en las relaciones entre su voluntad y los objetos exteriores. 57. EL ESTADO DE ALERTA Y LA FILOSOFÍA El centro de gravedad del filósofo debe ser la vivencia del “ser”, para ello deberá mantener un “estado de alerta” que evite la dispersión de la mente, o en otras palabras, la preponderancia del ego. Podemos equiparar el estado de alerta con la constante reflexión de las condiciones de vida del individuo en Schopenhauer, también con la muerte de Dios en Nietzsche, y con el Uno (Man) de Heidegger. 58. ESTADOS Y SUCESOS EN LA COTIDIANEIDAD. En toda experiencia cotidiana del hombre puede ser determinada la siguiente polaridad: el suceso experimentado y el estado interior. El hombre en la generalidad de los casos, en su cotidianeidad, se enfrenta a los sucesos con un estado interior caracterizado fundamentalmente por el “egocentrismo”. El egocentrismo puede definirse en el hombre como una pluralidad de yoes o voluntades
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que luchan entre sí, que al final de cuentas es la fuente del constante “conflicto interior” que en nuestro tiempo se experimenta con normalidad. La Inteligencia. Se habla de que aquello que diferencia al hombre del animal es la inteligencia, y a su vez esta se entiende como la capacidad de resolver problemas con eficacia gracias al ejercicio de la razón. Pero tal manera de entender la inteligencia abarca solo una parte que esta comprende, pues inteligencia también es la intuición espiritual, el conocimiento inmediato del objeto, que se relaciona en forma directa con la “contemplación estética”. La inteligencia implica entonces, por una parte, su subordinación a la voluntad del individuo, caracterizada por la lucha constante, por el conflicto interior entre diferentes sub-voluntades, y por otra parte, la contemplación estética. La Contemplación Estética. Las obras de arte y los paisajes naturales pueden despertar en aquel que los contemple un estado de conciencia diferente a aquel que normalmente el hombre posee en su cotidianeidad. 59. LA AUTO-OBSERVACIÓN Y LOS DISTINTOS BIENES La auto-observación debe contribuir al enriquecimiento interior, pues es en lo interior donde debe ubicarse siempre el “centro de gravedad” de la vida del hombre. Los bienes que no provienen del interior –lo que uno posee materialmente, y lo que uno representa para los demás- están sometidos a la fortuna, lo que no ocurre con los bienes del espíritu, que en relación con los bienes exteriores permanecen inconmovibles. Dijimos anteriormente en relación con los bienes exteriores porque si no consideramos tal relación con lo espiritual, que se asocia con el mismo “ser”, puede ser considerado a la manera de Heidegger o Nietzsche, como aquello que constantemente se resiste a ser empaquetado en un concepto o en una idea trascendente del mundo.

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60. HEIDEGGER Y LA EXISTENCIA AUTÉNTICA Heidegger habla de que el hombre en la cotidianeidad, en la generalidad de los casos, o según el término medio, se halla sumido en el estado de interpretado del Uno, que implica la “impropiedad” de la vida. Pero a partir de esto ¿cuál es la llave para el logro de una existencia auténtica? La experiencia del “ser relativamente a la muerte” que nos abre no solo a una existencia auténtica, sino también a una contemplación estética de la vida. Comentarios: * Podemos ver aquí reflejado el problema de los dos tipos de vida, propio del campo de la Ética. Más, en Heidegger el problema no pretende reeditar esta controversia, pues, lo que busca el filósofo es una preparación para el abordaje de la pregunta que interroga por el ser. Los ajustes hechos en el escrito no buscan sino conexionar una idea fundamental en Heidegger (el ser para la muerte) con otra de Schopenhauer (la contemplación estética). Los atrevimientos que nos tomamos con estos cruces teóricos, posiblemente pueden ser tomados como arbitrarios, pero lo que aquí tratamos no es violentar gratuitamente el pensamiento de los grandes filósofos, sino de desarrollar con la alegría de la libertad, y con el gozo de lo místico, la aventura irrenunciable del pensamiento. 61. DETERMINISMO Y LIBERTAD. Para Schopenhauer el mundo físico está determinado por la causalidad, el mundo vegetal por las excitaciones, y el mundo animal por excitaciones y por motivos. Estos motivos llegan en el hombre a su máxima desarrollo por su carácter abstracto. Pero hablar de los motivos en el hombre como factor determinante implica que este no posee libertad. Y los mismos motivos, explica Schopenhauer, dependen del “carácter inteligible”, que se manifiesta con necesidad en el “carácter empírico”. Pero que en el mundo fenoménico los acontecimientos se sucedan con necesidad no implica que en última instancia todo pueda ser calculado, previsto, y manejado, pues el fondo sobre el cual se sustenta el mundo fenoménico –que incluye al hombre- es la voluntad, que por su parte no está sometida al principio de razón, es decir, a las leyes que
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gobiernan a los fenómenos. La voluntad es ciega e irracional, y se manifiesta por un querer constantemente renovado. 62. NUESTROS ASUNTOS PERSONALES ¿Por qué debemos callar sobre nuestros asuntos personales? Hablar sobre nuestros asuntos personales implica ampliar nuestras relaciones, que a su vez implica un aumento de los deseos, de los dolores, y de los temores. El hablar de sí mismo le produce al individuo un goce rastrero, basado en la vanidad. Pero apuntemos que todo goce, que todo placer, es de naturaleza negativa y nunca positiva; de ahí que se busque el placer solo por la preexistencia del dolor. De aquí que si tomamos como regla fundamental del comportamiento individual, la disminución del dolor, y no la búsqueda del placer, podemos entender que siempre será preferible callar sobre nuestros asuntos personales.

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CAPITULO II.2

LO TRASCENDENTE

Lo místico, o lo trascendente, es una experiencia fronteriza, puesto que se dirige hacia lo incognoscible, hacia aquello que no se puede presentar nunca como un simple objeto, la nada misma. Sin embargo, en su direccionamiento hacia la nada, lo trascendente constituye un conocimiento precario (que revela al ente como totalidad, y a la multiplicidad del mundo como símbolo, mito, o cifra), pero suficiente para mantener siempre viva la llama de la vigilia espiritual. En lo trascendente se revela el destino, lo que concreta la autorrealización del sujeto débil.

63. LO NO PENSADO La mística en el pensamiento: un pensar siempre dirigido obstinadamente hacia su fundamento “no pensado”. Comentarios: * Lo no pensado, en el sentido de no dominado, no explicado por los poderes arbitrarios de la razón. 64. FILÓSOFOS Y MÍSTICA Busca a los filósofos desde lo místico, desde aquel fundamento del pensamiento que permanece no pensado. 65. EL SER DEL POSTMODERNISMO Al ser del postmodernismo podemos asociarlo con lo místico. 66. FILOSOFÍA Y MISTICA La filosofía nos despierta para la mística, un hilo imperceptible une a ambas.
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67. TODOS LOS LIBROS ¿Tienes todos los libros? Todavía no lo tienes todo, todavía debes leerlos, todavía debes vivirlos, y más, hacer de ellos la misma muerte. 68. LA NEGACIÓN DE LA VOLUNTAD DE VIVIR En aquel en el que la voluntad llega a la auto-conciencia, y que desde ese instante se propone negar la voluntad de vivir, si lo consigue, el mundo se le presenta como una nada. Pero apuntemos algo, la negación de la voluntad de vivir corresponde a la voluntad del individuo, sin embargo permanece aun la voluntad, pero ya como totalidad, de ahí, que aquel que llega a tal estado de conciencia sienta “compasión” por el dolor de todas las criaturas del mundo. La contemplación estética también se presenta como posibilidad para ir más allá del principio de individuación y poder contemplar las cosas como expresiones de las Ideas, o directamente, mediante la música, contemplar a la voluntad como totalidad. Pero para que las posibilidades citadas más arriba se concreten, el hombre debe abandonar sus conflictos interiores y exteriores, que son propios de los individuos sometidos al tiempo, al espacio, y a la causalidad; debe abandonar la inautenticidad de su vida, su conformidad con lo “uno”, que constituye a la conciencia masificada. 69. EL ESTADO DE ALERTA Y ALGUNAS NOCIONES FILOSÓFICAS El “encontrarse” fundamental de la angustia se constituye en un “estado de alerta” necesario para la plena “vivencia” del ser a partir del “ser relativamente a la muerte”. ¿Pero cómo puede el hombre alcanzar a la angustia siendo que constantemente se halla en el “estado de interpretado” del “uno”? A través de lo que Jaspers llamaba “situaciones límites”, en las que el hombre siente un hondo sufrimiento que hace que su vida se tambalee y amenace ruina. Pero dicho sea que la experiencia de tales situaciones será propiciada por un temperamento ya proclive a los hondos desbarajustes emocionales, unido a una fuerte sensibilidad artística, o quizá a una marcada tendencia hacia la actividad intelectual.
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Comentarios: * ¿Cómo reaccionaba un hombre que se internaba en una situación límite en el siglo XVI? Si es que enfermaba él o sus seres cercanos, o sus cultivos eran víctimas de desastres naturales, o sufría las consecuencias de una batalla perdida, trataba de hacerse consiente de los "arquetipos" o de las "semejanzas" que articulaban su vida personal y social, al igual que su entorno natural. Así, la magia, el intento de actuar mediante operaciones simbólicas en los fenómenos naturales y humanos, estaba íntimamente relacionada con la vida cotidiana y con el saber, campos desde los cuales se abordaban las situaciones límites. 70. SCHOPENHAUER Y EL AUTO-ESTUDIO El camino interior lleva hacia el abandono del principio de individuación en último término, y a una conducta ascética no precisamente sostenida por principios de moral racionales. Este camino puede relacionarse con la negación de la voluntad de vivir postulada por Schopenhauer, que identificó esta conducta con la de los místicos y santos. Con estos se relaciona también la compasión de estos hombres hacia todos los seres sufrientes, tanto hombres como animales (como fue el caso del anacoreta Francisco de Asís). 71. AFIRMAR LA VIDA HACIA ARRIBA Y AFIRMAR LA VIDA HACIA ABAJO Afirmar la vida hacia abajo tiene que ver con el modo de vida de la mayoría de los hombres; con esa incesante búsqueda de satisfacción de sus interminables necesidades, con ese constante dolor que se renueva apenas terminado el efecto del breve placer que traer por fin la tan anhelada calma y felicidad. Sin embargo, afirmar la vida “hacia arriba” tiene que ver con la creación del espíritu elevado, con el acto supremo del hombre sensible. Afirmar la vida hacia arriba tiene que ver, paradójicamente con lo que Schopenhauer llamó “negación de la voluntad de vivir” y con la contemplación estética, ya sea de la naturaleza o de la obra del genio; y también tiene que ver, fundamentalmente con las ideas principales del pensamiento de Friedrich Nietzsche, me refiero a la muerte de Dios, al superhombre, a la voluntad de poder, y al eterno retorno de lo mismo. Nietzsche efectuó una dura crítica a los anteriores principios
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schopenhaguerianos citados, que los englobó en su crítica a toda la tradición occidental. De aquí entonces, podemos tomar lo expuesto por Schopenhauer, pero a la luz de la crítica hecha por Nietzsche, pues, podemos decir que todo auténtico artista no niega la vida, sino que la afirma hacia arriba, y podemos agregar lo mismo cuando nos referimos a un auténtico místico o santo.

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CAPITULO II.3

LO ESTÉTICO

La contemplación estética puede tomar dos formas, la moderada y la radical. Ambas formas se caracterizan porque el sujeto se revela como “débil”, en tanto que el objeto como “idea infundada”, “símbolo”, o “cifra”. La variante moderada se presenta con más facilidad, pudiendo ser producida por objetos o acontecimientos que no implican demasiadas intensidades afectivas. En cambio, la forma radical se asocia con el estado de ánimo de la angustia, en donde a la par que un mundo estetizado se muestra la misma nada. El hombre en general no es consciente del contexto cognoscitivo, e incluso epistemológico en el que estamos inmersos, no considera aun la “estetización genera de la existencia”3, en donde debe ser ubicada incluso la misma ciencia (esto no implica minusvalorar a la ciencia, sino, darle el sentido que más la potencie en el contexto del pensamiento actual, a través de una relación dialógica con la filosofía). Vivimos en una especie de sueño, como ya lo decían desde siempre los sabios orientales y los filósofos de la tradición platónica, y despertar es comenzar a ver al mundo en forma estética. Este despertar, aunque sea en breves e intensos momentos, nos revela nuestro propio destino, nuestra vocación ineludible, nuestro llamado de vida. Por ello, la experiencia estética se relaciona directamente con una auto-ética, con el establecimiento de las condiciones necesarias para lograr la auto-realización, que no se despliega sino junto a lo trascendente. Pero la vivencia estética no se proyecta a mundos celestiales, encuentra un eco en las discusiones del pensamiento actual, no sólo través de la “estetización general de la existencia” aludida más arriba, sino también mediante el llamado a un “cambio paradigmático”. A nivel social quizá sea mucho pedir que un
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Vattimo, Gianni. El fin de la modernidad. Cap VI 47

“paradigma de la complejidad” cobre preponderancia en forma plena y definitiva, puesto que ello implicaría la conciencia del debilitamiento del sujeto en cada ser humano, lo que pensamos va a contramano con el carácter gregario del hombre, tan necesario para el control social, pero tan esclavizante para el individuo. Así, sostenemos que la experiencia estética constituye un desplazamiento del paradigma de la simplicidad (reinante en la cotidianeidad y aun todavía en la misma ciencia) hacia un paradigma de la complejidad (con sus principios fundamentales: dialógica, recursividad organizacional, hologramática4) en una perspectiva meramente individual.

72. ESTAR MURIENDO Estás muriendo desde que has nacido ¿y aun te afanas con todo lo que muere contigo? Estas muriendo, contempla tu muerte, y vive... 73. LA CONTEMPLACIÓN ESTÉTICA. Que un hombre pueda verse constantemente como un enmascarado, como uno que se encubre para defenderse, depende del grado de desapego del ego que pueda tener, también de su sensibilidad para la contemplación estética. Dicho sea, que para Schopenhauer la contemplación estética puede producirse de dos maneras, o a través de la naturaleza en estado virginal, o a través del arte. Pero también la vida cotidiana puede prestarse a la contemplación estética, pero en este caso ya con una mayor fuerza en el aspecto subjetivo antes que en el objetivo. Esto se puede explicar con la diferenciación que se hace en el aspecto subjetivo de la contemplación estética, nos referimos a lo bello y a lo sublime. Aclaremos estos dos términos. Lo bello se da cuando la captación de la Idea se halla facilitada por los objetos artísticos o naturales que guardan relación con la voluntad particularizada; en tanto que en lo sublime con algo contrario, el objeto contemplado se presenta como amenazante para la voluntad

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Cfr. Morin, Edgar. Introducción al pensamiento complejo. 48

particularizada, o como estimulante de sus apetitos básicos, y por ende también de su deseo de seguridad. 74. EL ESTOICO El temple del estoico frente a las miserias de la vida puede ser vista desde la estética, como una expresión de lo sublime. 75. LA CONTEMPLACIÓN ESTÉTICA La contemplación estética puede ser de dos tipos: contemplación de los paisajes naturales, y contemplación del arte. Pero antes de hablar de cada uno de ellos tratemos unos aspectos del juicio estético. Una diferenciación importante dentro de la estética es la que se establece entre los conceptos de lo bello y lo sublime. Consideremos que si la contemplación estética constituye un tipo de conocimiento, entonces también puede ser entendida como una relación entre sujeto y objeto. Y así, en la contemplación de lo bello el objeto tiene mayor preponderancia, ya sea por la gracia de sus formas, ya sea por la predisposición que posee para la contemplación estética. En tanto que lo sublime es la contemplación estética en donde lo subjetivo tiene una mayor preponderancia. Schopenhauer ve lo sublime en los objetos que se presentan para el sujeto como amenazadores, y por lo tanto como estimulantes de la voluntad individual, por lo que se produce naturalmente una resistencia para la contemplación de las Ideas, que por su parte implica el abandono del principio de individuación. 76. DESTINO Y LIBERTAD ¿Existe el destino? ¿Existe la libertad? ¿Existe el azar? Desde el punto de vista de la eudemonología podemos decir que la vida se nos presenta como un juego de barajas, en donde a cada uno le toca por azar ciertas cartas; a partir de ahí, cada uno según su voluntad –que también estaría condicionada por el temperamento- tendría que elegir las jugadas que uno cree de mas conveniencia. Comentarios: * Sin embargo, de esta situación no se puede sostener la libertad del hombre como individuo, más bien se podría comparar con las acciones que un
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hombre realiza dentro de un barco, en el que a pesar de ellas se desplaza llevado por el barco a su destino. 77. ARTE Y PENSAMIENTO Gracias al arte se aliviana la tensión del pensamiento, y más, el arte aliviana el pensamiento más rígido, y permite al hombre habitar cerca del abismo 78. EL LIBRO DEL MUNDO El gran libro del mundo tiene un lenguaje, el lenguaje del hombre, de su alma y su sangre. Comentarios: * Vemos aquí como se pregona la unidad entre la naturaleza y el espíritu, propio en general del idealismo alemán posterior a Kant, y también del romanticismo. 79. ACERCARSE A LA DISOLUCIÓN DEL MUNDO No hace falta acercarse a los orientales para asistir a la disolución del mundo empírico, como normalmente lo entendemos, pues desde los románticos alemanes tenemos eso, y en nuestro tiempo, plenamente con los filósofos postmodernos. 80. LA MISERIA DEL MUNDO Y LA CONTEMPLACIÓN ESTÉTICA Para Schopenhauer el hombre se encuentra sumido en un estado de conflicto, tanto interior como exterior, debido a las exigencias que le son impuestas por la voluntad particularizada. Así, miserias económicas, enfermedades físicas y psicológicas, accidentes, desastres globales, todo parece conspirar contra la felicidad del hombre; y cuando éste, en algunos pocos casos se libra de tales malestares, viene el hastío a ensombrecer su mísera existencia, con un profundo vacío que ya ningún goce puede llenar. Pero, ¿qué le queda entonces al hombre si ninguno de sus afanes puede librarlo del dolor de la existencia? Schopenhauer habla del arte como bálsamo salutífero que lleva al ser humano a librarse de las miserias de su condición. Pero la contemplación estética implica una transformación del sujeto cognoscente, que pierde su condición de
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individuo para quedar como “sujeto puro e involuntario del conocimiento”. Sea dicho de paso que lo de “involuntario” tiene que ver con el aniquilamiento de la voluntad particularizada, mas, permanece la intuición de la voluntad como un todo, como esencia del mundo que se manifiesta en todo lo existente. Pero además de la contemplación estética, la intuición de la “libertad de la voluntad” produce la metamorfosis del sujeto cognoscente, y esto gracias a que la voluntad se ha hecho auto consiente. Cuando esto sucede al sujeto le resta dos alternativas, o afirmar la voluntad de vivir, o negarla. En caso de afirmar la voluntad de vivir, el conocimiento se presenta como motivo para el sujeto, y este sigue queriendo lo que antes quería de manera inconsciente. Si se niega la voluntad, entonces se rechazan los goces de la vida por considerarlos obstáculos para el desarrollo del espíritu, que implica la visión límpida del ser en su totalidad. 81. ESTÉTICA Y MORAL Este mundo nuestro, que va extendiendo su podredumbre, bien es ocasión para la contemplación en el orden estético que puede despertar en alguno lo sublime moral. 82. LAS DOS FACULTADES DEL ESPÍRITU Las dos facultades básicas del espíritu son el querer y el conocer. Dentro del ámbito del tiempo, el espacio, y la causalidad el conocer corresponde al individuo como tal, en constante conflicto con otros individuos, buscando la satisfacción de sus interminables necesidades, estableciendo una guerra a muerte contra la misma naturaleza que le dio existencia. Y precisamente, el querer del individuo es el que empuja a esa constante búsqueda de satisfacción. En contrapartida, el conocer que se produce a partir de la contemplación estética, es aquel independiente de la individuación, o sea, involuntario, puro –en el sentido de no influenciado por la voluntad particularizada- ; en tanto que el querer que le corresponde a tal conocimiento es un querer que refleja la totalidad de la naturaleza, que despierta en el cognoscente la compasión para con todo lo sufriente.
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Comentarios: * Vemos en la parte final de este escrito, una relación íntima entre estética y moral, una de las cuestiones más interesantes en el pensamiento de Schopenhauer. 83. APUNTES SOBRE ESTÉTICA. Se habla de la estética como de la reflexión filosófica sobre objetos artísticos, de ahí que se haga necesario clarificar la naturaleza de la obra de arte, sobre la que se adaptan los juicios estéticos de lo bello, lo sublime, y lo feo. Para llevar a cabo tal pretensión es necesario tener en cuenta algunos temas como los que nos propone Estrada Herrero en su libro de estética: las polaridades estéticas, la clasificación del arte, la diferenciación entre arte y artesanía, el origen de la obra de arte, la terminación de la obra de arte, la expresión, el arte y los símbolos, y el arte como forma. Ocupémonos aquí de las polaridades estéticas. Una polaridad es la relación entre un par de elementos que hace posible una actividad o un pensamiento, y que al faltar uno de los elementos, pierde significación el otro. Como la contemplación estética implica un tipo de conocimiento, y como lo que en última instancia hace posible el conocimiento es la existencia de un objeto conocido y de un sujeto cognoscente; entonces, una polaridad estética fundamental la constituyen el arte o la naturaleza, como objeto conocido, y el estado de conciencia que la contemplación de tales objetos produce en el sujeto que conoce. Apuntemos que en toda polaridad, y por ende, también en la anteriormente citada, la relación puede ser de “equilibrio” o de “predominio” de uno de los polos. Tenemos entonces, que la más importante polaridad de la estética es la constituida por lo objetivo y lo subjetivo. 84. CONTEMPLACIÓN ESTÉTICA En la contemplación estética se produce un cambio en el estado de conciencia, y en forma más precisa, se puede decir que se presenta un estado no ordinario de conciencia. Los juicios de lo bello y lo sublime se producen a partir de determinadas “vivencias”, que son estados de conciencia. De acuerdo con la filosofía de Schopenhauer la contemplación estética implica el abandono del principio de
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individuación – que se relaciona en forma directa con el ego, que centra todo el conocimiento en sí mismo- a partir de la captación o vivencia de la idea, que implica una transformación en el sujeto cognoscente, que deja su normal condición de dependencia del principio de razón para hacerse puro e involuntario. 85. DESAPEGO Y ESTÉTICA Las experiencias de desapego del ego son contemplaciones estéticas. 86. LA LÓGICA Y LA CONTEMPLACIÓN ESTÉTICA ¿Es posible que la inteligencia se desenvuelva fuera de los cuatro principios lógicos clásicos: de identidad, de no contradicción, del tercero excluido, y de razón suficiente? Sí, y tal posibilidad tiene que ver con la contemplación estética, en donde es dejada de lado la forma del conocimiento propia del individuo como tal, basada en el principio de razón, para dar lugar a la intuición de las “Ideas”. Con las Ideas se captan las formas puras, tanto de las cosas como de los acontecimientos. Precisemos algo, estas Ideas no deben ser interpretadas como existentes en un hiperuranio, separadas de la existencia material y cotidianamente humanas, no, las Ideas tienen que ver con una transformación radical del estado de conciencia, en donde los apegos y las auto-consideraciones son dejadas de lado. 87. CONTEMPLACIÓN Y DISPERSIÓN Todo hombre de alguna u otra manera puede alcanzar la contemplación estética, pero en nuestro mundo masificado tal posibilidad queda reducida debido a la dispersión y al egocentrismo reinante en la mayoría de los individuos. 88. NIETZSCHE Y LA VIDA COMO JUEGO Sin en un principio se postula que la vida es la concreción de mil necesidades, y la expresión del azar y el error, ¿en qué sentido se puede sostener que la vida es juego, o la vida es un experimento, como se desprende de la segunda etapa de la obra de Nietzsche? Digamos que para la filosofía de Schopenhauer la vida como juego tendría que ver con el genio, con aquel que se libra del principio de individuación y alcanza la idea platónica. En cambio, Nietzsche, no
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sostiene ninguna contemplación de las ideas, sino que al contrario, la niega como “contra naturaleza”, y ni siquiera define con demasiada justeza al hombre, al que más bien considera como un conjunto de instintos que luchan entre sí. En cuanto a la vida como experimento, esta surgirá cuando el hombre pueda librarse de los pesos innecesarios de la tradición, hablamos de la moral tradicional, de la religión, de la metafísica, y a su vez de la misma ciencia.

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CAPITULO II.4

POLARIDADES

En el “fondo” está la “nada”, que se presenta a la par que un mundo estetizado, y el conocimiento no hace más que orientarse a esa nada sin nunca hacerlo un objeto más, así lo que queda de la aventura de conocer no es más que un “ser debilitado”, el mudo convertido en visión, en símbolo, en cifra. Lo trascendente es conocimiento fronterizo, no es la posesión del ser en cuanto tal, pues a la vez que se revela se oculta (ya que siempre emerge junto a la nada). El saber se desenvuelve en polaridades, desde su misma condición fundamental, que es la constituida por el sujeto y el objeto, hasta el recorrido de los límites ontológicos, el ser y la nada. Quizá ya no estemos para los dualismos que desgarraron al pensamiento moderno, como la razón y el cuerpo, como el espíritu y la naturaleza, como la libertad y el determinismo, etc, tal vez sea tiempo de considerar un contexto dialógico, que sin desechar la oposición, asuma la complementariedad y la concurrencia entre las diversas polaridades de nuestro conocimiento y actuar.

89. ENTRE EL ARTE Y LA ARTESANÍA. La Alquimia, y más aun, el esoterismo, se encuentran entre la artesanía y el arte. 90. EL ESTADO Y EL FILÓSOFO Seguridad y libertad de expresión, ¿qué mas podría pedir al estado un filósofo con el tiempo libre para pensar? 91. LA VIDA La vida para el individuo es pobre en duración, y rica en miserias.

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92. FILOSOFÍA Y COTIDIANEIDAD La filosofía debe presentarse aun en la cotidianeidad, poco vale un pensador si se reduce a encontrar el pensamiento y la filosofía en los libros. Comentarios: * La estetización general de la existencia nos puede revelar en la inmediata cotidianeidad la ausencia del fundamento para el pensamiento y la acción. Pero he aquí que esta revelación nos invita al abordaje filosófico, nos abre a una “verwindug” (remitir un mensaje, convalecencia) de la metafísica en medio de nuestro basural socio-cultural. Esta falta de fundamentos del mundo actual, nos explica que lo que le queda al conocimiento son meros arquetipos, aquello que Schopenhauer llamaba Ideas, y que era el objeto de la contemplación estética. Así también, en el mismo tono, Derrida explicó que lo que se tiene es un entrecruzamiento de textos en el que ninguno de ellos tiene privilegios de fundamentación; también Lyotard describió la creciente incredulidad frente a los metarrelatos. 93. FILÓSOFOS PARA LA SUPERVIVENCIA Schopenhauer, Nietzsche, Heidegger, filósofos para la supervivencia en un mundo parado sobre el abismo. 94. PROFESORES DE FILOSOFÍA Y FILÓSOFOS ¿Qué facultad de filosofía puede darte una “situación límite”, una “angustia”? Ninguna, la universidad forma profesores de filosofía, mientras que filósofos, filósofos sólo los hace la vida.

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CAPITULO II.5

OTRAS CUESTIONES FILOSÓFICAS

El pensamiento debe poder mantenerse siempre crítico, hacia el mundo, hacia el conocimiento, hacia la acción, hacia la sociedad y la cultura, hacia la misma razón, y tal afán quizá sólo podrá tenerse en pie si el mismo pensamiento se orienta constantemente hacia lo místico o trascendente.

95. PENSAR Pensar, ¿qué es pensar? Pensar es relacionarse con el ser, que como tal ha dejado de ser un principio estable, pues “Dios ha muerto”. El pensar es entonces relacionarse con algo, y que no es pensado como la tradición metafísica lo ha venido haciendo desde Platón y Aristóteles, pensar es relacionarse con el ser como voluntad, como eterno retorno de lo mismo, y que nunca, nunca permanece... 96. TIENDA DE CAMPAÑA El ser se muestra en nuestra época, en el consumo exacerbado, en la sociedad de la información y la comunicación, en la masificación del hombre, y en lo que todo esto trae aparejado, la reducción de todo a la perspectiva del término medio. Bien podemos preguntarnos entonces: ¿cómo hacemos para pensar?, y más aun, ¿cómo hacemos para pensar en algo que desde siempre nos da la espalda? Habremos de poner nuestra tienda de campaña cerca del abismo ¿pero quién estaría dispuesto a ello? Aquel que piense con profundidad, el filósofo, pero, ¿cómo es posible el filósofo? Ser filósofo es ser un destino, y ser una pasión (tener el pathos de la filosofía).

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97. EL SER DE SCHOPENHAUER. Podemos plantear que para Schopenhauer pensar sería dirigirse al ser e interpretar el ser, que él considera como la voluntad (Wille). 98. SOBRE EL CONOCIMIENTO ACTUAL Dentro de la filosofía moderna la representación es un tema fundamental. Ya Descartes, antes de ocuparse de lo que el mundo era, se preguntó acerca de la validez del conocimiento humano, y Berkeley postuló que lo conocido no eran las cosas tal como son, sino como meras representaciones enviadas por Dios a nuestra inteligencia. Manuel Kant se encargó de conjugar las tendencias racionalistas que postulaban un conocimiento innato, junto a las empiristas que sostenían la preponderancia de un conocimiento proporcionado por los sentidos. Kant nos dice que el conocimiento es una construcción del sujeto, hecha a partir de formas a priori innatas en el hombre, y de los datos que son proporcionados por los sentidos. Kant se propuso establecer un fundamento filosófico para la obra de Isaac Newton, que al mismo tiempo establecería el soporte sobre el que se establecería la ilustración. Pero la ciencia como tal ha dejado de ser aquel conocimiento cabal, seguro e imparcial de los hechos, tal como lo quería el mismo Kant, para quedar reducida a un juego de reglas que solo poseen validez dentro de un determinado paradigma científico. Tal carácter fundamental de la ciencia guarda mucha relación con su aspecto sociológico, representado por las comunidades científicas, que determinan lo que es válido para la ciencia. En cuanto al conocimiento como tal, en la postmodernidad ha dejado de ser aquella adecuación entre el entendimiento y el objeto, para –según Nietzsche- ser un mero afán de venganza contra el tiempo y su disolución constante de toda “presencia”, de todo “presente”. Heidegger, por su parte, nos dice que el conocimiento humano se basa en la naturaleza ontológica del hombre, en cuanto “ser en el mundo”, es decir, se basa en la intencionalidad, que es el dirigirse de la conciencia hacia las cosas, y el significarse en el mundo. Pero justamente, al hablar de la postmodernidad podemos traer a colación dos puntos que son puestos en duda según sus formas tradicionales: la legitimación, y la identidad. Lyotard nos dice (en “La condición postmoderna”) que en las sociedades
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informatizadas las metanarraciones dejan de tener validez absoluta para reducirse a meros juegos de lenguaje, que expresan a su vez – como lo plantea Foucault- afanes de dominación. Nietzsche había anunciado a finales del siglo XIX la “muerte de Dios”, pero con esta muerte también se produce la muerte en el hombre de sus valores supremos. Digamos que esto no implica una crisis de la moral en sentido catastrófico, antes bien, una auténtica apertura hacia la existencia igualitaria de los valores. 99. SCHOPENHAUER Y LA FILOSOFÍA Schopenhauer da en el primer capítulo de la cuarta parte del Mundo como voluntad y representación una idea general de varios puntos de su filosofía. Así nos habla de su postura en relación con la moral, negando la validez de una moral intelectualista. Nos dice que es un afán inútil pretender que un libro de moral o uno de estética pueda hacer de un hombre un artista o un santo. En otro punto habla de la función de la filosofía, considerándola como una disciplina meramente interpretadora, y a partir de ahí sostiene la imposibilidad de hablar de una filosofía práctica. La función de la filosofía, nos dice, no es más que interpretar la esencia del mundo desde todos los puntos de vista posibles, y uno de estos puntos de vista –la conducta- es el que es tratado en este cuarto libro. Comentarios: * En el contexto del pensamiento complejo, expuesto por Edgar Morin ya no sería pertinente la alusión a principios de moral para la justificación de la acción. La acción es una apuesta, que se explica a través de los principios fundamentales del pensamiento complejo, el dialógico, el de la recursividad organizacional, y el hologramático. Para el enfoque retropregresivo expuesto por Salvador Pániker más que un problema moral en la filosofía actual, lo que se tiene es la necesidad de "mantenerse en pie" en medio de un mundo que se caracteriza por su enorme complejidad. Esquemáticamente, las maneras de tenerse en pie, según Pániker, son la mística, la neurótica, y la trivial.

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100. POCOS PENSADORES Nuestro pensamiento adquiere fuerza cuando nos concentramos en pocos pensadores, y en especial en aquellos que se encuentran dentro de la historia de la filosofía. 101. EL FILÓSOFO COMO PRINCIPIANTE Todo filósofo es siempre un principiante, pues la sabiduría es vivir conforme a la naturaleza, ¿y acaso la naturaleza puede reducirse a algún conocimiento estable que establezca una maestría? El sabio es principiante que nunca se aleja del eterno retorno de lo mismo. Comentarios: * Este carácter de principiante propio del filósofo se explica a su vez por la falta de fundamento para el pensamiento, que nos ha revelado el pensamiento actual, y frente a la cual, Morin nos ha hablado de una "estructura en movimiento", y no ya una estructura sólidamente instaurado, propia de las aspiraciones de los sistemas modernos. 102. LA NECESIDAD DE LA FILOSOFÍA Hegel nos dice en su Diferencia entre los sistemas de filosofía de Fichte y Schelling, que la necesidad de la filosofía surge de la “escisión”. De la escisión se desprende también el conocer fragmentario del entendimiento. La Razón por su parte, al mantenerse como tal, elimina las limitaciones propias del entendimiento. 103. DESCARTES Y LA EPISTEMOLOGÍA Una vez que Descartes establece su método va en busca de lo que pueda ser una idea clara y distinta, y encuentra lo que él sin embargo llama una intuición, el pensar. De esto resulta algo curioso; al fundamento del ser, que es el pensar, se llega mediante una intuición. Pero se da el hecho de que para fundamentar el mundo exterior Descartes tenga que recurrir a demostrar la existencia de Dios. El mundo es real porque Dios en su infinita bondad no puede engañarnos. Pero con la muerte de Dios anunciada por Nietzsche, la objetividad del mundo también es perdida. Como lo dijo Tomas Kuhn, la objetividad del mundo ahora está determinada por el
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paradigma científico que la explique, o sea, que por sí misma ha perdido validez. También para la postmodernidad el discurso científico queda reducido a un mero juego de lenguaje. 104. SCHOPENHAUER Y EL CONOCIMIENTO Schopenhauer nos dice: el mundo se presenta por una parte como voluntad (wille), por otra parte como representación (vorstellung). La voluntad se relaciona con la cosa en sí de Kant, que es considerada incognoscible. En cambio Schopenhauer cree que es posible alcanzar un conocimiento “sui generis” de la voluntad a través de la intuición, a través de un conocimiento directo del objeto en que se manifiesta en forma inmediata la voluntad: nos referimos al cuerpo. Pero antes de seguir aclaremos algo. En Gnoseología se habla de dos tipos de conocimiento: el pensamiento, y la intuición. La intuición, que ha sido una forma fundamental para el conocimiento, desde Descartes hasta nuestros días, puede ser diferenciada en dos tipos: la intuición sensible, y la intuición espiritual. Tomemos este punto de partida para tratar de comprender lo que implica la representación en Schopenhauer. Divide la representación en dos tipos: la intuitiva, y la abstracta. Schopenhauer explicó en su primer libro ambos tipos de representación. La representación intuitiva se explica con las intuiciones fenoménicas de Manuel Kant, que es corresponden con las formas a priori de la sensibilidad, espacio y tiempo. La representación abstracta se explica por medio de la dimensión racional en el ser humano. Al inicio del segundo libro, Schopenhauer se pregunta cómo puede conocerse la esencia de la representación intuitiva. Va descartando de a poco los distintos tipos de conocimiento, sea éste el científico o el de la filosofía tradicional. Llega entonces a su idea clave: a través de los movimientos del cuerpo se revela la voluntad en forma inmediata, a través de una intuición, no sensible, sino aun más refinada, y que Schopenhauer califica como “sui generis”. Dice Schopenhauer en El mundo como voluntad y representación, cap 18, libro 2: “Todo acto real de su voluntad es al mismo tiempo e infaliblemente un movimiento de su cuerpo; no puede querer efectivamente un acto sin verle producirse enseguida como
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movimiento del cuerpo” (Jeder wahre Akt seines Willens ist sofort und unausbleiblich auch eine Bewegung seines Leibes: er kann den Akt nicht wirklich wollen, ohne zugleich wahrzunehmen, daß er als Bewegund des Leibes erscheint). 105. LA FILOSOFÍA Una definición básica de la filosofía puede ser la siguiente: conocimiento de las cosas según sus primeras causas o razones últimas a la luz de la razón. Digamos que para Schopenhauer la filosofía es el saber que se encarga de dar una explicación racional de la esencia del mundo –la voluntad- y de su manifestación –la representación-. Para Nietzsche, la filosofía consiste en la expresión más acabada de la voluntad de poder. Para Heidegger, la filosofía tradicional, desde Platón y Aristóteles, tiene que ver con el conocimiento basado en el “olvido del ser”, en tanto que pretende hacer de la filosofía un “saber del retorno”, retorno al mismo ser, que se revela en la temporalidad. 106. HEIDEGGER Y EL UNO Heidegger se pregunta en la quinta parte de la primera sección de “El Ser y El Tiempo” (Sein und Zeit) cuáles son los caracteres de ser del “estado de abierto” del “ser-en-el-mundo” (In-der-welt-sein) al mantenerse Éste, en la cotidianeidad, en la forma de ser del “Uno” (Man). Estos caracteres del “ser-ahí” en su cotidianeidad son: las habladurías (das gerede), la avidez de novedades (neugier), y la ambigüedad (zweideutigkeit). Comentarios: * El modo masificado de ser del Uno no permite plantear con lucidez la pregunta que interroga por el ser en cuanto tal. En el contexto del pensamiento de Schopenhauer esta condición del hombre de estar sometido a esquemas de pensamiento y acción uniformizantes, se relaciona con el conocimiento sometido al principio de razón, que rige la representación del mundo en guerra consigo mismo, en medio de una multiplicidad indomeñable. Cuando abordamos esta temática desde la perspectiva del pensamiento sin fundamento que nos propone Vattimo, podemos animarnos a afirmar que el
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estado del Uno heideggeriano es ineludible, considerando que la alternativa que queda es el desfundamento (Abgrund), y no ya una existencia auténtica basada en un fundamento sólido y estable. Esta falta de fundamentos nos lleva entender el mundo actual como una experiencia estética antes que estrictamente real, lo que a su vez nos revela una cercanía considerable con la estética explicada por Schopenhauer. 107. SCHOPENHAUER, NIETZSCHE Y HEIDEGGER. Por el solo hecho de que alguna vez existieron un Nietzsche, un Heidegger, o un Schopenhauer, podemos entregar nuestra vida al estudio de la filosofía. 108. EL ETERNO RETORNO Y EL SER La vivencia del eterno retorno es el relacionamiento lúcido del pensar con el ser como devenir. Comentarios: * Los animales son seres constantemente insatisfechos, lo que produce un dolor que va ascendiendo en la medida en que va haciéndose compleja la organización viviente. Así, ya en los mamíferos podemos observar una "ansiedad vital", que viene a ser a su vez una expresión extrema de la "tensión vital" propia de toda especie animal. A su vez, en el hombre la "pulsión cognitiva" constituye un desarrollo extremo de la mamífera ansiedad vital, implicando entonces miedos, frustraciones, búsqueda de seguridad, que acompañan a todo desarrollo del conocimiento. Al término del conocimiento se le da el nombre de "verdad", que conlleva tanto una idea como un sentimiento. El sentimiento de la verdad trae aparejadas vivencias religiosas, cuasi místicas, o incluso pre-extáticas, impulsadas en un inicio por la misma ansiedad vital ya aludida. Lo dicho, puede ayudarnos a comprender que el pensar lúcido no se pierde en lo místico, puesto que con ello dejaría de ser posible el pensamiento, pero también, por estar orientado hacia lo místico, no se entrega al dogmatismo, ni al reduccionismo, ni al holismo, para tratar de encontrar la seguridad que le reclama la miserable condición de la vida.

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109. SARTRE Y ZWANZI Sartre nos dice que la vida del hombre es un afán inútil, porque lo que este siempre pretende es llegar a la plenitud del ser-en-sí, sin perder la conciencia, el ser-para-sí. En relación con esto podemos recordar a Zwanzi, filósofo chino que puede ser catalogado como “nihilista”. Zwanzi postula cuatro etapas en el camino que conduce al hombre a la conciencia plena del ser. Estas etapas, en forma ascendente son las siguientes: la primera, en donde existen las valoraciones clásicas –bueno y malo, conveniente e inconveniente, alto y bajo, etc.- es la etapa en donde predomina el ego y sus apegos; y esta etapa puede ser equiparada con lo que Sartre llama ser-parasí. En una segunda etapa aun existen diferenciaciones entre las cosas, pero desaparecen las valoraciones contrapuestas; podemos decir que es un estado intermedio entre el en-si y el para-sí, pero sólo en sentido psicológico, no en sentido ontológico. En una tercera etapa, las diferenciaciones entre las cosas ya no existen, de modo que lo que el hombre percibe es el caos, en una extraña danza espiritual. Digamos que en este estadio, el para-si, psicológicamente hablando, ha perdido terreno, reduciéndose a su mínima expresión. En la última etapa, la de la vivencia plena del ser, lo único es el en-si, desaparece la conciencia de todo tipo de diferenciaciones, sea de yomundo, o de cultura-naturaleza. La vivencia plena del ser, el ser-ensi, se presenta como la más alta cumbre a la que puede aspirar el sabio taoísta. 110. FACULTADES DEL ESPÍRITU Y DISCIPLINAS FILOSÓFICAS Existen básicamente tres facultades del espíritu: el conocer, el querer, y el sentimiento de placer y de dolor. El estudio del ámbito del conocer le corresponde a la Gnoseología; en tanto que lo que guarda relación con el saber el fundamento de lo existente pertenece a la Metafísica. El estudio de lo relacionado con los actos del hombre compete a la Ética; en tanto que de aquello que guarda relación con el sentimiento se encarga la Filosofía de la Naturaleza, la misma Ética Filosófica, y la Estética.

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111. FILOSOFÍA Y EVOLUCIONISMO Cuando se habla del origen del hombre, se presenta el evolucionismo como el enfoque científico más aceptado. Tratemos ahora de encontrar una relación del evolucionismo con la obra de algunos filósofos. Pero eso sería implicarnos en una cuestión más fundamental, ¿qué relación existe entre la filosofía y la ciencia? También podríamos hacernos esta otra ¿qué implicaciones filosóficas posee la teoría de la evolución? Pero nuestra intención no es responder ahora a estas últimas preguntas. Contentémonos con tomar el evolucionismo como motivo para la especulación filosófica según las directrices de algunos filósofos. Arthur Schopenhauer nos habla de la voluntad como esencia de lo fenoménico, o dicho de otra manera, el mundo se presenta como voluntad y representación. La representación en sus diversas formas se presenta como la objetivación de la voluntad, o dicho de otra manera, la representación es la voluntad hecha objeto. Esta voluntad se va objetivando en la naturaleza de forma progresiva. Así, se manifiesta en las fuerzas naturales, como la gravedad y el magnetismo, luego en los minerales, las plantas y animales, y en el hombre, la cumbre y perfección de la objetivación de la voluntad. Friedrich Nietzsche en las obras de su segundo periodo –que comprende Humano, demasiado humano, Aurora, y la Gaya cienciahabla de que todos los seres vivos luchan por perpetuar su especie, y que esta lucha se manifiesta de manera peculiar en el hombre, en donde sus mismos principios metafísicos y morales no son más que expresiones del afán por perpetuar la especie. Para Heidegger, los temas relacionados con la ciencia no abarcan los temas problemáticos más fundamentales. En su libro ¿Qué significa pensar? (Was heisst denken?), Heidegger postula que “la ciencia no piensa”. Pero entendámoslo bien, esto no implica una postura anticientífica, antes bien, la fijación del ámbito propio de la ciencia, y de aquel que pertenece a la pregunta por el ser, que es el que interesa a Heidegger. Bergson es uno de los filósofos que más asoció sus ideas con el evolucionismo, así, una de sus obras principales lleva el nombre de “La evolución creadora”, en donde explica la manifestación de un “elan vital” en toda la naturaleza. Este principio vital se ramifica en
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toda la naturaleza, y de una manera especial en los seres vivos, en las plantas, en los animales, y en el hombre, en quien se proyecta constantemente la fuerza creadora a través de los santos y místicos. 112. LA FILOSOFÍA ¿Para qué filosofar? ¿Para qué dedicarnos a la filosofía? Tratemos de dar respuestas de acuerdo a la obra y la vida de algunos grandes filósofos, porque la filosofía no es solo una disciplina teórica, la filosofía es una vivencia, una experiencia peculiar de lo que significa “ser humano”. Los primeros filósofos, que aparecieron hacia finales del siglo VII e inicios del siglo VI eran en su mayoría ricos comerciantes y viajeros, conocedores de países y culturas diferentes a la propia. La condición económica de estos primeros filósofos les permitía hacer uso del tiempo en la medida en que ellos lo decidieran. Más de uno, a parte de la predisposición temperamental pudo haber experimentado una situación límite que pudo haber despertado el “páthos” de la filosofía. Platón, discípulo predilecto del viejo Sócrates, postulaba que el hombre debe filosofar para lograr la felicidad, que consiste en la contemplación de las Ideas, que no pueden mostrarse en la vida cotidiana de los afanes inmediatos. Aristóteles, que a su vez fue el más aventajado de los discípulos de Platón, decía que el hombre comenzaba a filosofar por su asombro ante el mundo, y por su natural deseo de conocer. Ya en el periodo helenístico, estoicos y epicúreos reflexionaron sobre el motivo del filosofar y afirmaron que era el hombre en sí mismo y su búsqueda constante de felicidad. De aquí que en este periodo la exposición de temas de metafísica no haya adquirido la dimensión que alcanzó en Platón y Aristóteles, limitándose a ocupar un estadio en la explicación de la naturaleza y las posibilidades del hombre. A grandes rasgos se habla de que la filosofía de la edad media se desarrolla en subordinación a la teología. De aquí que la filosofía en ese tiempo ocupó un papel secundario que sólo será revertido en la edad moderna con el pensamiento de Rene Descartes, quien postula que el fundamento de la existencia esta en el pensamiento, “ab cogito ergo sum”, pienso, luego existo. De ahí que Descartes entienda el mundo ordenado a la manera de un mecanismo de relojería, y que puede conocerse gracias
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a la ciencia y a la filosofía, que por su parte dejará su subordinación a la teología, y adoptará un método emparentado con la ciencia matemática. 113. EL FIN ÚLTIMO DEL HOMBRE ¿Cuál es el fin último del hombre? Para dilucidar eso deberíamos antes conocer la naturaleza humana, pero para conocer con suficiencia esta deberíamos saber del ser en cuanto tal, deberíamos profundizar en la ontología y a la par que esta, poseer un esclarecimiento de lo que podemos conocer (Gnoseología). Tratemos de dar respuesta a estos cuestionamientos basándonos para ello en uno de los libros de Martín Heidegger, “¿Was heisst denken?” ¿Qué significa pensar? Establezcamos aquí una diferenciación entre los hombres, según lo hizo Nietzsche en su libro “Así hablaba Zaratustra”; se trata del último hombre y del superhombre. El último hombre es aquel que se “representa” a partir del “parpadear”, o sea según el modo masificado y espectacular de acercarse al mundo. El superhombre en cambio se representa el mundo como el eterno retorno de lo mismo, redimido ya del “afán de venganza” que va unido a la representación propia del último hombre. Pero también, a diferencia del modo de representarse el mundo del último hombre, el superhombre se acerca con mayor lucidez al ser en cuanto tal, que se presenta como voluntad de poder, y como devenir puro. Pero la concepción del ser como devenir puro nos lleva a la imposibilidad de postular una finalidad última para todo hombre. Lo que si puede plantearse es que lo que caracteriza al superhombre, es su constante tendencia a la realización de la experiencia del ser como devenir. Y esta tendencia Heidegger equipara con el auténtico “pensar”. De ahí la relación de lo que venimos desarrollando con la citada obra de Martín Heidegger ¿Qué significa pensar? 114. RETORNO A LOS FUNDAMENTOS Vuelve a los fundamentos de las cosas e ideas si quieres claridad en tu entendimiento, lo último siempre se confunde con lo oscuro.
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Comentarios: * Este fundamento podemos relacionarlo con la complementación del pensamiento simbólico-mítico-religioso y el empírico-racional, frente al enfrentamiento de ambos propio de la modernidad. 115. ESENCIALISMO, PRINCIPIO DE RAZÓN, Y LOS MAESTROS CHINOS El “escencialismo” cuestionado por Zwanzi y Laotze puede ser equiparado con la representación regida por el principio de razón que explica el tiempo, el espacio, y a la causalidad en la filosofía de Arthur Schopenhauer. 116. SCHOPENHAUER Y LOS MAESTROS CHINOS Aquello que es responsable de la distinción entre “esto y aquello” es el yo, el ego, según los grandes filósofos chinos Zwanzi y Laotze; y esto se debe a la actividad discriminadora de la “mente acabada” que busca en todo “relaciones” con el yo. Este yo en la terminología de Schopenhauer es llamado sujeto individual, que todo lo conoce a partir del tiempo, el espacio, y la causalidad; este sujeto dependiente del principio de individuación busca la satisfacción de sus necesidades entre constantes luchas que rara vez encuentra un final, y que a su vez se convierte en fuente de hastió, foco de interminables desgracias para el ser humano. 117. LA VOLUNTAD DE PODER COMO ESENCIA DEL MUNDO Nietzsche considera que la realidad es la voluntad de poder, que en un segundo momento va tomando diversos matices de acuerdo a la perspectiva que van tomando los hombres a lo largo de la historia y de sus propias circunstancias particulares; pero estas perspectivas generalmente se presentan como encubridoras de las auténticas intenciones de quien la sostiene; así, en el fondo de todo afán humano y animal se presenta siempre la voluntad de poder como esencia del mundo.

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118. LO QUE QUEDA Después del rumbo del pensamiento occidental ¿qué le queda al pensador? Le queda la “rememoración”, el “andenken” heideggeriano, que puede rastrearse a lo largo de la filosofía y su historia. Entonces, el pensamiento no deparará “superación” alguna, sino una “verwindug”, un remitirse constantemente a esta historia, pero como “convalecencia” de la enfermedad dogmática del espíritu. 119. DISCIPLINA DEL FILÓSOFO Atrevámonos a definir la disciplina de un buen filósofo: pensar, leer, conversar, escribir, y traducir. Comentarios: * Para Epicuro la filosofía tenía una finalidad suprema, el logro de la felicidad en la tierra. Y en tal sentido dividía la filosofía en tres partes principales: la lógica, la física, y la Ética, siendo esta última la más importante (y a la cual se subordinaban las demás), puesto que revelaba el camino para el logro de la ansiada felicidad. 120. AL INICIO Plantear la pregunta: ¿qué significa pensar? ¿Dónde puede llevarnos sino a los orígenes de la filosofía? 121. EL ORIGEN DE LA TRAGEDIA Y SCHOPENHAUER Nietzsche considera instintos artísticos de la naturaleza a lo que llama por una parte, lo apolíneo, y por otra parte lo dionisiaco. Lo apolíneo, se relaciona con el arte de las formas, con las artes plásticas, con la arquitectura, y con lo que Schopenhauer llamaba "representación". En contrapartida, lo dionisiaco se relaciona con la música y con lo que Schopenhauer llamaba “voluntad”. Comentarios: * Aun considerando que Platón en "El banquete" hace alusión a factores irracionales, cuando alude a cuestiones metafísicas, así como también Aristóteles, cuando se encarga de la Ética, sin olvidar a las distintas alusiones al tema entre cínicos, cirenaicos, estoicos y epicúreos, la temática sobre la voluntad no había adquirido el dramatismo que si se adueño de la
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filosofía con la aparición de los pensadores cristianos. Tal dramatismo aparece en todas sus luces cuando se aborda la contraposición entre razón y voluntad. Así, en San Agustín se expresa esta situación cuando se aborda la posibilidad de conocer al fundamento del mundo, el "ser", Dios. El ejercicio de la mera razón no es suficiente para conocer a Dios, sino que es preciso una donación de la divinidad, la "iluminación". Tal postura se entiende desde el postulado cristiano del pecado original, que nubla sus sentidos y su mente, impidiéndole así captar con justeza los secretos de la creación divina y del mismo Dios. San Agustín constituyo el culmen del periodo filosófico de la Patrística, mientras que el otro gran pensador cristiano, Santo Tomás de Aquino, constituye la más alta expresión de la Escolástica. En el pensamiento de Tomás de Aquino, el entendimiento vuelve a tener una fuerte preponderancia sobre la voluntad, carácter que se relaciona con la clara influencia del gran Aristóteles. Frente a esto que podemos llamar racionalismo tomista, aparecen las figuras de dos importantes filósofos franciscanos, Dans Escoto y Guillermo de Ockam, quienes vuelven a hacer hincapié (en especial este último) en la primacía de la voluntad de Dios, por sobre las llamadas leyes naturales y divinas. En el periodo renacentista, el protestantismo retoma con fuerza el postulado del pecado original, apuntalando de nuevo la noción de voluntad, sobre las posibilidades del mero entendimiento. 122. NIETZSCHE Y LA ANTÍTESIS DE LOS VALORES Hacia el siglo VI a.c algunos hombres excéntricos empezaron a preguntarse por la “realidad” del mundo que llegaba a sus sentidos. Así, en ese cuestionamiento se daba por sentado la existencia de un mundo real y un mundo aparente; de este par de términos surgirán luego las distintas valoraciones antitéticas, especialmente a partir de Platón y Aristóteles. Nietzsche, el crítico más radical de la tradición occidental, pone en duda la validez de las antítesis de los valores, sosteniendo que tal postura esconde el resentimiento contra la vida. De aquí que proponga considerar a las antítesis como “gradaciones” o como “perspectivas” en las cuales se manifiesta la voluntad de poder.
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De manera particular, Nietzsche identifica con el término “platonismo” a todas aquellas doctrinas que sostienen la antítesis de los valores; así, el cristianismo viene a ser el “platonismo para el pueblo”. Nietzsche piensa que tales valoraciones tienen que ver con “perspectivas de rana”, es decir, una vista desde abajo para arriba, frente a las perspectivas de águila de las posiciones más lúcidas, que son de arriba para abajo. 123. SIN FINALIDAD. El mundo, en lo más profundo es caos, azar, sin finalidad última alguna; pues el mundo es voluntad, y la inteligencia que pretende dilucidar una finalidad y un orden no es más que un derivado de la voluntad. Nietzsche nos habla ciertamente de una superación, más, no se refiere al afán ilustrado del progreso constante de la humanidad mediante la razón y la aplicación práctica de la ciencia, sino de un desarrollo constante de la vida, que tiene su figura emblemática en el superhombre. La vida de por sí no posee una finalidad específica a la que necesariamente ha de llegar, si no que es el superhombre el que continua el opus magnum, rompiendo sus viejas tablas y determinando el siguiente paso. A su vez, Heidegger nos habla del hombre como el único ser que puede proyectarse hacia el futuro, el hombre es un ser de posibilidades. Más, esas posibilidades, que no son únicas, sino propias de cada individuo, se encuentran constantemente adormecidas por la existencia cotidiana, el Uno (Man). Heidegger postula que es posible librarse de esa condición paralizante de lo cotidiano, a través de una transformación del estado de conciencia habitual, tal transformación da lugar a la angustia, estado interior en donde uno se encuentra amenazado constantemente, pero en donde lo amenazador no se presenta en forma concreta, ni conceptual ni materialmente, la angustia revela todo el peso de una existencia miserable, que se niega a revelarnos finalidad absoluta alguna, y con ello nos aterroriza; más, es necesario elevarse en tal condición y enfrentarse ahí a la misma muerte, y es esta muerte, tantas veces evitada, temida, y rechazada, la que, a través de una orientación a
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ella, nos abre a todos los horizontes posibles de nuestro ser-en-elmundo. Comentarios: * La finalidad última, tal como la entendía la modernidad ha decaído, lo que nos queda magníficamente son finalidades relativas, que lejos de limitarnos, nos abren a numerosas perspectivas. 124. CONSUMISMO. La separación que lleva a cabo la modernidad entre producción, distribución, y consumo se polariza al máximo en la postmodernidad engendrando así al consumismo. En el consumo exacerbado se refleja la pobreza espiritual del individuo, que antes que consumir para satisfacer sus necesidades más fundamentales, ahora lo hace para “pasar el tiempo”, para evitar el hondo hastío de su propia existencia. 125. MÁSCARAS DEL SER El ser ama las máscaras, nosotros amamos las máscaras, pero desenmascarar implica no encontrarse con nada, ¿cómo el hombre piensa frente a esto? Nietzsche y Heidegger lo han mostrado, Schopenhauer en camino hacia ellos, se agarró fuertemente de Platón y Kant, y no se separó por completo de la modernidad. 126. PRECURSOR DEL POSTMODERNISMO. Schopenhauer no asume la idea del progreso; eso, junto a su postulado de la voluntad como fondo no racional del mundo, lo hace precursor del postmodernismo. 127. SER Y PENSAMIENTO. ¿Cuál es la relación entre el ser y el pensamiento? Esta es una de las principales cuestiones que los filósofos han manejado a lo largo de la historia de la filosofía. Entre los primeros filósofos la problemática no estaba tan desarrollada, lo que no implica ninguna ingenuidad por parte de estos pensadores pioneros, más bien al contrario, pues tiene que ver con un acercamiento más originario hacia una más rica
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experiencia del “pensar”, en donde la fragmentación sujeto-objeto no había caido todavía en las redes desmitificadoras de la lógica. 128. LIBERTAD Y RAZÓN. Los grandes filósofos hablaron de la libertad de la voluntad como principio que hace posible el logro de la felicidad; tal libertad se fundaba en la facultad racional del hombre, que podría elegir aquello que se encuentra acorde con la naturaleza humana para el logro de su perfeccionamiento. El problema comienza cuando se postula que lo radical en el hombre no es la razón, sino que esta no es más que un derivado de otro principio fundamental, la voluntad. Tal es el camino seguido por Schopenhauer y Nietzsche. 129. SER FUNDAMENTAL. Ortega habla de que la filosofía no nace por razón de utilidad, pero que tampoco surge por capricho, sino que es constitutivamente necesario al intelecto. La filosofía busca aquello que no se presenta con nitidez en la vida cotidiana de los constantes afanes, busca aquello que exige un esfuerzo de la mente, y que sin embargo es lo más inmediato, y el mismo “fundamento” de lo existente. Este ser fundamental, piensa Ortega, es diferente a todo ser intramundano. 130. LA RAZÓN ÚNICA. Kant, lo mismo que Descartes, considera que la razón es única, de modo que si ella tiene éxito en las matemáticas y en la ciencia, también debe tenerlo al explicar las preguntas propias de la metafísica y la ética. Y precisamente, eso es lo que ha hecho Kant, ha explicado de que se trata cuando se aborda preguntas filosóficas, pero no ha respondido a las preguntas. Así, el conocimiento de las cosas tal como son en sí es imposible, pues solo tenemos representaciones de las cosas, fenómenos, no las cosas mismas. En el campo de la ética, ya no es posible postular reglas que permitan lograr la felicidad, pues la ética es formal, y a priori. ¿Qué tenemos entonces? Una especie de mundo que se desentiende del cuerpo, una especie de doctrina platónica que trata de domeñar el caos original.

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TERCERA PARTE

SER CON LOS DEMÁS
“Toda posición que yo conquisto excluye a otro al reivindicar para mí una parte del espacio limitado disponible”. Karl Jaspers

Cada ser humano vive en medio de una sociedad peculiar y de una cultura que lo constituye, otorgándole ambas las herramientas necesarias para satisfacer no solamente sus necesidades fundamentales u orgánicas, sino también las sociales y las espirituales. Tales herramientas no implican que el individuo tendrá el camino abierto para transitar despreocupadamente por la vida, antes bien, los obstáculos y las dificultades se constituyen en un modo en que la configuración socio-cultural y la misma naturaleza desafían al hombre a cumplir su destino.

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CAPÍTULO III.1

SOCIEDAD

El contacto con los demás es ciertamente una fuente de innumerables conflictos, sin embargo, las exigencias de nuestro tiempo, tanto en relación con la especie, como en relación con el individuo, hacen necesario que las problemáticas socio-culturales sean vividas y pensadas, no para proclamar alguna ingenua utopía o una absurda redención de la humanidad, sino para mantenernos parados en este viaje incierto que nos hace a todos “compañeros de infortunio”.

131. SOBRE LA MUERTE DE DIOS En muchos lugares del mundo aun no se han enterado de que Dios ha muerto, es decir, que los valores supremos de occidente han bajado a la llanura de una paridad jerárquica. A partir de Nietzsche se puede hablar de unos valores que se ubican dentro de una óptica perspectivista de la vida, y los mismos principios dogmáticos forman parte de esta óptica. Comentarios *** Esta crisis de los valores supremos de occidente, registrada ya por Nietzsche, nos lleva a su vez a considerar a una crisis de las ideologías políticas. En líneas generales podemos decir que una ideología política es la vulgarización y la doctrinarizacion de sistemas filosóficos. Y así, de este modo también podemos apuntar que la situación crítica de las ideologías en última instancia no se remite a ellas mismas, sino a los sistemas o enfoques filosóficos que las sustentan. De este modo, hemos llegado al problema principal del pensamiento actual, el de la “crisis de los fundamentos”. ¿Queda entonces alguna alternativa frente a las antiguas ideologías duras y fundadas? Quizá aun reste una renovación de las dos principales corrientes ideológicas, el liberalismo y el socialismo, no a través de una
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vuelta a los principios absolutos, sino hacia un debilitamiento de sus antiguas bases, lo que contribuirá con posturas a la vez más criticas y tolerantes. 132. El MONSTRUO DE LA SOCIEDAD La sociedad unidimensional de Herbert Marcuse es como un gran monstruo que se alimenta hasta de la sangre misma de nuestros cuerpos, y aun más, del aliento de nuestro espíritu. Comentarios: * Podemos relacionar a este monstruo social con aquello que Thomas Hobbes llamo el Leviatán. Un carácter fundamental de la sociedad actual es que el control social a base de violencia, atemorización, y adoctrinamiento (propio de los primeros estadios de la sociedad moderna) ha sido reemplazado por otro tipo de control que ubica en su centro al consumismo y a los desarrollos tecnológicos. 133. FILÓSOFO BURGUÉS Podemos entender a Schopenhauer como un filósofo burgués (hijo de un rico empresario, del cual heredó su fortuna; Schopenhauer vivió casi toda su vida de rentas) propio de tiempos decadentes, como el de los estoicos, que lo único que le pide al estado es seguridad para dedicarse sin preocupaciones al estudio y a la contemplación. 134. LA VOLUNTAD DE PODER Y LA POLÍTICA En el mundo de la política no tenemos unas doctrinas mejores que otras, lo que sí tenemos es unas más fuertes que otras, y tales fortalezas no provienen de la verdad que puedan revelar, sino de la voluntad de poder que puedan despertar en las masas. Comentarios: *** Con la crisis de los fundamentos registrada en la pensamiento actual, podemos notar que perspectiva tiene ahora la búsqueda de la eliminación del mal en el mundo. El antiguo sueño roussouniano de instaurar un mundo feliz debe lidiar hoy con la desaparición de las bases absolutas para la
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conciencia iluminadora y la acción progresista. La”verdad” se ha hecho una fábula grotesca que enmascara las oscuras adherencias del ser humano. 135. EL ABURRIMIENTO ¿Qué hace el hombre masa opulento cuando no trabaja y no tiene nadie con quien intercambiar sandeces y chismes? Se aburre y se aterra, y entonces se dedica a consumir, y es que el consumismo pasa a ser la nueva “bendición divina”. Comentarios: * El hombre masa huye constantemente de la complejidad del mundo, que no lo tolera porque le produce una inexplicable agitación e inseguridad. 136. SOBRE EL NIHILISMO La lluvia cae lentamente sobre la tierra que hace unos días agonizaba, ¡Ah! Tierra, aire, agua, y sol, la eterna lucha de la naturaleza contra sí misma. Alguna vez creímos que la ciencia había captado la esencia de Natura, pero hoy ésta nos muestra su mueca de ironía, escupe nuestra esperanza removiéndonos el mundo. Pero como resto de todos los ideales perdidos aun nos queda el nihilismo, si, un nihilismo afirmado que nos lleva al fundamento del mismo ser, y que permanece como “no pensado”. Hacia ello va el “pensamiento nihilista”. Comentarios: *** Siempre retorna la pregunta: ¿Qué nos queda luego de la muerte de Dios, de la disolución de los fundamentos del pensar y la acción, luego del descreimiento hacia los metarrelatos? Nos queda un profundo abismo, desde el que emerge la libertad de la vida como sueño, juego, y experimento. 137. HEGEL, SCHOPENHAUER, Y LA SOCIEDAD ACTUAL La “per-versión” de los principios fundamentales de los pensamientos de Schopenhauer y Hegel, la Voluntad y la Razón, puede llevarnos al intento de entender las sociedades desarrolladas, sociedades basadas en su alto desarrollo tecnológico, instauradoras de infinitas formas de dominación que imponen maneras de vida y pensamiento. Así, la voluntad, que en Schopenhauer es la esencia
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del fenómeno, tendría un paralelo con la sociedad omniabarcante que en todo impone su poderío. Si consideramos -tal como lo hace Marcuse- a la sociedad en su irracionalidad, podemos equipararla con la Voluntad de Schopenhauer, ya con todas las connotaciones que ésta tiene como esencia del mundo, pero en este caso ya aplicado a un intento de comprender la sociedad postmoderna. De manera similar, la Razón hegeliana explicaría la racionalización despótica que aun revela la cultura actual. Comentarios: *** Aunque nos concentremos en la irracionalidad de la Razón instrumental para tratar de comprender la sociedad y la cultura actuales, ello no precisamente nos llevaría a postular la posibilidad de lograr un mundo regido por una supuesta “autentica Razón”, recreando así innecesariamente una vieja utopía. Quizá sea ya tiempo de considerar que es ineludible que dimensiones ajenas a los postulados de la razón ilustrada poseen una fuerte influencia en la construcción del mundo humano. Con esa postura quizá podamos encontrar una noción de humanidad más abierta, tolerante, y a la vez crítica. 138. ARISTOCRÁTICOS, ESTOICOS, Y EPICÚREOS En líneas generales se dice que estoicos y epicúreos pregonan una moral intelectual, de tal manera que la sabiduría puede ser enseñada mediante principios morales. Pero tal pretensión contrasta con el carácter aristocrático que muestran tanto estoicos como epicúreos. Ni estoicos ni epicúreos buscaban transformar la sociedad en la que actuaban mediante principios morales. Así, los epicúreos no pregonaban la actuación en la política, sino la convivencia en pequeñas comunidades de amigos; en tanto que los estoicos se encargaban de formar a políticos austeros y laboriosos. Comentarios: * En el mundo actual, más que un extemporáneo aristocratismo, lo que se tiene como contexto es un solapado elitismo. Solapado. En efecto, el elitismo aludido es de carácter espiritual, en otras palabras, es producto del desarrollo interior. Pero apuntemos a más de esto, que, ante la ausencia del
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"fundamento" para el pensar, lo que queda es la interpretación de los grandes problemas, y no ya la instauración de leyes inamovibles. 139. LAS MASAS Y EL RETIRO En sus “Cartas morales” Séneca habla de que se debe tener en cuenta la influencia negativa del contacto con las masas, de ahí que pueda notarse en él un perfil aristocrático, y que pueda cobrar sentido su constante llamada al retiro. Schopenhauer, en el arte del buen vivir también nos habla acerca del contacto con las masas y su efecto equiparador, que implica una pérdida de la riqueza espiritual del hombre más elevado. También podemos ver esto en Nietzsche, en relación con el “espíritu libre” en “Más allá del bien y del mal”, allí, se toca el tema del hombre elevado como aquel que puede ir más allá de la valoración ingenua del hombre masificado, y que puede instaurar por si mismo sus valoraciones vitales. Comentarios: * En nuestro tiempo quizá ya no quepa un elitismo basado en la posesión de la verdad, pero si otro que provenga de la conciencia de la falta de fondo del pensamiento. La diferencia entre ser persuadidos de que lo que tenemos es lo real, y el de saber que lo real se ha esfumado, sería la lucidez que implica la segunda situación apuntada. 140. LA DESGRACIA DEL TRABAJO ¿Es una desgracia trabajar? Quizá si lo sea para aquel que precisa de tiempo para cultivar el espíritu. En relación con esto ya decía Aristóteles que el hombre feliz era aquel que podía cumplir a cabalidad sus posibilidades. Y en el caso del hombre con temperamento cerebral es imperante la necesidad de tiempo para el desarrollo pleno de su interioridad; situación que no se presta para el hombre masa, que al poseer un poco de tiempo libre claudica ante la angustia, y busca de nuevo diversiones y entretenimientos. 141. INCONSCIENTE El hombre no es como muchas veces pensamos que debería ser, la mayoría de las veces se comporta en forma inconsciente antes que como un ser de naturaleza racional.
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Comentarios: *** La condición inconsciente de las masas humanas es la que motiva la búsqueda del “control social”, ya sea a través del dogma, de la violencia, o de la persuasión, como actualmente se desarrolla desde el consumismo y las tecnologías de la información y la comunicación. Pero ¿Por qué las masas deberían ser constantemente controladas? La cuestión es ya antigua, y ha recibido distintas respuestas a lo largo de la historia del pensamiento social y político, ya sea para el logro de la felicidad, el bien común, la libertad, la igualdad, etc. Sin embargo, Heidegger, y los pensadores existencialistas en general, han hecho hincapié en que la humanidad en forma inmediata y natural está sumida en un mundo alienante e inauténtico. Esta postura, evidentemente pone en entredicho los afanes revolucionarios que buscan lograr en la tierra alguna especie de paraíso utópico. 142. NIHILISMO CONSUMADO Y ESTOICOS El nihilismo consumado debe llevarnos a la elevación del espíritu, no a una vil conformidad con la sociedad de las masas. Y de aquí que el discurso de los estoicos, debido a que nacieron en momentos con circunstancias parecidas a las nuestras pueda ser separado de sus componentes más dogmáticos, y así preparar el advenimiento del nihilismo consumado. Comentarios: *** El pensamiento estoico ha tomado distintas variantes, no sólo desde su nacimiento en la antigua Grecia, sino también durante el periodo helenista y en el imperio romano. Ha sabido moldearse de acuerdo a las necesidades de cada individuo y aun de cada cultura y sociedad. Y así, podemos animarnos a re-vivirlo, incluso desde las condiciones críticas del pensamiento actual, más que nada en un sentido estético antes que como la expresión de una lógica determinista implacable. El “amor fati’ nietzscheano no está lejos de lo que proponemos, como amar lo que nos sucede, aceptarlo como un regalo maravilloso que emerge desde de un abismo de incertidumbres que nunca alcanzamos a descifrar. Esto podría ser tachado de conservadurismo político, puesto que a la vez se estaría aceptando sumisamente el rumbo patético de nuestro mundo, sin embargo, desde un fondo nihilista no se puede guardar conformidad con nada, ni siquiera con uno mismo, pues todo queda en cuestión, desde
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nuestra miserable existencia y nuestras pútridas sociedades, hasta lo inefable del ser. La vivencia estética no conlleva ninguna adhesión política fuerte, la entrega a lo incierto reaviva a la vez la tolerancia y la crítica. 143. LA PODREDUMBRE DEL MUNDO Nietzsche y Heidegger pregonan un despertar del sueño de las masas, pero ya no para dirigirnos así a un mundo mejor, sino para permanecer plenamente en esta podredumbre del mundo, que a su vez nos revela lo más sublime de éste. Comentarios: *** ¿Pero por qué no pensar que es posible que la humanidad se encamine hacia la plenitud y la felicidad? ¿Cuál ha sido el pecado por el cual perdimos las miras hacia el futuro paradisiaco? ¿Por qué los dioses nos han abandonado? Nuestro peor pecado (e irónicamente, nuestro mayor gozo) ha sido redescubrir la nada desde la cual habíamos partido, y así, hemos comido del fruto prohibido, hemos robado el secreto de los dioses, nos hemos quitado los ojos para ver… 144. LA MODERNIDAD Y LA CRISIS Max Weber nos decía que la principal característica de la modernidad era la racionalidad, situación que finalmente llevaría al “desencantamiento del mundo” en la sociedad occidental. Pero este desencantamiento del mundo vino aparejado con el malestar en la modernidad. Y así, puede decirse que el siglo XX es el siglo de las crisis. Todo auténtico pensador de este siglo se encontró con estas preguntas: ¿qué es la verdad? ¿qué es real?¿en donde reside la legitimidad de lo que consideramos real y verdadero? Comentarios: *** Sumidas en una “crisis de los fundamentos”, las sociedades de hoy deben aprender a navegar en aguas embravecidas y amenazantes. El mal social, sustituto laico del pecado original, no nos parece hoy más cómodo que aquella patética condición de venir ya al mundo con una culpa irremediable. ¿Qué hacer entonces con el mundo si hasta la idea del progreso se ha esfumado? ¿Qué pasa con las puertas del futuro? ¿Se han perdido acaso las llaves? Nos afanamos por caminar hacia adelante, pero ni
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siquiera el suelo que pisamos tiene fundamentos. Las esperanzas también se marchitan, pero no hace falta vestirse de luto por ello, pues en el centro mismo de la debacle se ha abierto un maravilloso espacio de gozo y libertad. 145. EL ULTRAHOMBRE El problema del ser y de la apariencia del ser, que en Schopenhauer se relaciona con la Voluntad y la Representación, en Nietzsche guarda relación con el desenmascaramiento, con la voluntad de poder, con la idea del ultrahombre, y con el eterno retorno de lo mismo. Pero ¿qué es para Nietzsche el ser? La voluntad de poder, que a su vez se hace patente en innumerables máscaras, como dogmas, creencias prejuiciosas, ideologías, y principalmente morales para las masas. La idea del ultrahombre se relaciona con el hombre que es capaz de superar las formas de dominación impuestas por la modernidad, que es capaz de vivir el eterno retorno de lo mismo, llegando de esta manera a la destrucción de los principios eternos, a la muerte de Dios. Comentarios: *** Cuando Nietzsche anuncia la muerte de Dios en el parágrafo 125 de la “Gaya Ciencia” nos deja un cierto aire de melancolía, pues sostiene que los asesinos de Dios son los mismos hombres que toman en burla la búsqueda de aquel personaje que en pleno día salió hacia el mercado con una lámpara en las manos. La misma humanidad se encargó de liquidar las aventuras trasmundanas, y para no vivir la responsabilidad de tal increíble y portentosa acción se ha entregado a la embriaguez, al jolgorio y a la banalidad. Tal vez nunca podremos dimensionar el enorme vacío que se ha formado entre la vida cotidiana y las preguntas esenciales, luego tantas promesas incumplidas, luego de tantas tragedias y holocaustos, luego de tanto mirar al cielo para no recibir más que un profundo silencio… 146. NIETZSCHE Y LOS ESPÍRITUS LIBRES La filosofía de Nietzsche tiene un carácter elitista, en el sentido que no busca la transformación de las masas ni de la sociedad, se dirige a los “espíritus libres”, que se encuentran fuera de las muchedumbres. Comentarios:
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*** Este carácter del pensamiento nietzscheano es lo que dificulta cualquier tipo de asociación de sus ideas con enfoques ideológicos que busquen la transformación de la sociedad. No asume en ninguna medida la idea de la maldad innata del ser humano, pero tampoco reivindica la posibilidad de establecer un mundo mejor. El “eterno retorno de lo mismo” es a nuestro entender una visión de mundo cuasi mística, que impide asumir cualquier conclusión como definitiva; y en contrapartida constituye un desafío constante a vivir en medio de un mundo que ha perdido sus fundamentos. Esto está de acuerdo con nuestras expectativas, pues no podemos esperar de uno de los grandes herederos de Heráclito “El oscuro”, que nos explique sistemáticamente los engranajes de la naturaleza, el hombre, y la sociedad. La certeza no es la finalidad del pensamiento, es apenas su miserable residuo. 147. SOBRE EL NIHILISMO El nihilismo, entendido en un sentido negativo, nos llevaría al aburrimiento, al hartazgo, del que tanto habló Schopenhauer. Pero ¿qué solución ofrece la misma sociedad post-industrial o postmoderna en donde se desarrolla el nihilismo? Ofrece el mundo tecnológico y consumista, que es capaz de imponer nuevas necesidades, que esconden el sinsentido y el absurdo al que nos lleva nuestro modo de vida cotidiano. Comentarios: *** Recordemos a aquel pasaje de “Así hablaba Zaratustra” de Nietzsche, en el cual el sabio iluminado baja al pueblo a anunciar la inminente llegada del super hombre. Los pobladores del lugar escuchaban atentamente las diferenciaciones que el entusiasmado Zaratustra establecía entre el “último hombre” y el “super hombre”, para terminar prefiriendo al primero, por más mísero, malvado, y necio que fuera. ¿Por qué ya a nadie le interesaba el super hombre, aquel de los grandes anhelos y de espíritu puro? Tal vez porque ya nadie creía, ni quería creer en nada, simplemente buscaban conformarse con los pequeños goces y malestares de la vida cotidiana. Si nada ya importa ¿para qué hacer una apuesta fuerte en la vida? ¿para qué jugarse por algo o alguien? ¿para qué intentar lo imposible? Zaratustra dio media vuelta y volvió a su lejano retiro, empezó a comprender que no todos podrían comprender su enigmático mensaje…
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148. SOBRE LOS AFECTOS Y LOS ESTOICOS Las afecciones constituyen las distintas formas de reacción interior ante las situaciones exteriores. Al hablar de afecto se suele citar a las emociones, a los sentimientos, y a las pasiones. Las emociones son estados afectivos de gran intensidad, y que traen aparejadas desadaptaciones de la conducta. Los sentimientos son estados afectivos de menor intensidad que las emociones, pero más estables y duraderos. Las pasiones son estados de gran intensidad, pero más estables que las emociones. En relación con esto, los estoicos recomendaban desentenderse del mundo social (aunque en algunos casos se dedicaban a la política), considerado productor de exacerbaciones afectivas, que eran valoradas como las causas de las desdichas humanas. Como es esperar frente a tal postura, los estoicos pregonaban el retiro y el desarrollo de la interioridad del hombre. Comentarios: *** Ya durante la guerra del Peloponeso, hacia el siglo V ac, se manifestó una profunda crisis socio-cultural en la antigua Grecia, en particular porque la polis dejó de ser el espacio político con el que todos los ciudadanos se encontraban identificados. Un reflejo de esta crisis lo vemos en la patética escena de la muerte de Sócrates, quien es condenado a morir por orden de los defensores de la democracia ateniense. Tal vez desengañado y contrito por la muerte de su maestro, Platón elaboró en “La República” una magistral utopía que deja definitivamente de lado los principios democráticos. Las escuelas morales que surgieron del ejemplo y la prédica socrática, no llegaron con sus enseñanzas a las alturas celestiales del más genial de los discípulos del maestro, pero construyeron a su manera posturas muchas veces radicales frente a una ciudad-estado que había caído en una franca decadencia. Fue así que surgieron en Atenas los filósofos vagabundos y mendigos, que enseñaban que la libertad y la felicidad se encontraban en el abandono del mundo social, preñado de inequidades, malicias, y sandeces. Los cínicos rechazaban las diferencias de clase, la existencia de la esclavitud, y la demagogia, actitudes que nos muestran un hastío frente a las tan alabadas virtudes de la democracia ateniense propagadas por Pericles y Tucídides. Los estoicos heredaron el temple de los cínicos, pero le
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agregaron un fuerte componente intelectual, lo que contribuiría a hacer del estoicismo una de las doctrinas filosóficas que más ha influido en el desarrollo posterior de las ideas. El estoico se permitía actuar en la política, pero como un austero y sufrido benefactor de la humanidad, antes que como un vanidoso y tiránico detentador del poder público. 149. SOBRE LA MUERTE DE DIOS Y LA VOLUNTAD DE PODER La muerte de Dios es uno de los resultados del proceso de secularización intensificado en occidente a partir del siglo XVI, pero esta muerte implica a su vez la de la razón, tal como la entendían los ilustrados, como emancipadora y como raíz del progreso. Con Dios cae todo valor absoluto ¿qué nos queda entonces? Multiplicidades, perspectivas, la voluntad de poder que se ensaya en infinitos mundos. Comentarios; *** Esta renovada perspectiva que se abre con la visión postmoderna, o si se quiere con la visión compleja del mundo, tampoco implica un abandono de la búsqueda de síntesis, de unidad, de solidaridad, de re-ligación con el planeta tierra, la sociedad que nos constituye, e incluso con nosotros mismos. Pero esta unidad se hace posible desde un enfoque complejo, que no implique el totalitarismo, el reduccionismo, la racionalización, la intolerancia, el dogmatismo, sino más bien la apertura, la racionalidad débil, la comprensión hacia el semejante, el cultivo de la democracia. El juego dialógico entre el todo y la parte propiciará la posibilidad de establecer un paso más en la educación humana, en medio de exigentes desafíos globales como la disminución de la degradación ambiental así como de los conflictos bélicos internacionales. 150. EL HOMBRE Y LA EXPERIENCIA COTIDIANA Si decimos que el hombre en su cotidianeidad posee el modo de representar propio de las masas, o del ser-uno-con-otro en general (el “uno” de Heidegger de “Ser y Tiempo”), entonces podemos decir que del hombre que pretende “experimentar” el ser como devenir debe romper con el “estado de interpretado” del “Uno” para alcanzar la representación propia del hombre de una “existencia
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auténtica”, y que plenamente experimenta al “ser relativamente a la muerte”. 151. EL HOMBRE CONTEMPORANEO El hombre contemporáneo, el hombre de las ciudades, se halla sometido a una terrible presión, que a fines de mejor comprensión podemos dividirla en presiones económicas, sociales, y más específicamente, presiones en la familia, en el trabajo, en el estudio, y aun más, en las mismas diversiones. Todo esto produce un embotamiento de la inteligencia, que se manifiesta en la mísera expresión tanto del interior como del exterior del hombre de nuestro tiempo. ¿Dónde busca su felicidad el hombre de hoy sino en las dimensiones más mediocres, en las posesiones materiales y en las apariencias frente a los demás? El desarrollo de la individualidad es superflua e inentendible, el conocimiento se subordina a la utilidad práctica, el arte es insignificante para las masas, y la voluntad insana no tiene su centro, su finalidad última, su norte deambula por los desiertos del espíritu de las ciudades muertas. 152. SOBRE HEGEL, SCHOPENHAUER, Y LA SOCIEDAD. Hegel postula que el hombre sólo alcanza su plenitud y su felicidad en la sociedad. ¿Qué sostiene frente a ello Schopenhauer? Su postura frente a la sociedad está emparentada con lo que proponían estoicos y epicúreos en la época helenístico-romana: el aislamiento. ¿Por qué proponen el aislamiento Schopenhauer, los estoicos, y los epicúreos? La facultad que tiene el hombre de pensar sobre sus actos, es decir, la posibilidad de mirar el tiempo pasado y de aprender de sus errores, y así planificar el futuro, le lleva al sabio a comprender que la vida es un negocio que no cubre los gastos, y que frente a ello lo que mejor se puede hacer es abandonarla, o bien eludir como se pueda sus miserias mediante el establecimiento de un plan reducido de vida. ¿Pero qué tiene de nociva la masa uniforme de los hombres? Si consideramos que la esencia de lo existente es la voluntad, es decir, el deseo, la aspiración sin comienzo ni fin, y que esta esencia se manifiesta en forma ascendente, desde los minerales, los vegetales, los animales, y el hombre, y que esta constante dinámica de la
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naturaleza, con sus interminables luchas, es la razón de la miseria de la existencia humana, podemos entender que del contacto cercano con las masas no obtendremos conocimientos, sino mas bien deseos, que lo único que hacen es hundirnos mas y mas en el fango de nuestros padecimientos y carencias. 153. EL HOMBRE El movimiento intelectual de la ilustración quiso ubicar a la ciencia en un nivel más elevado que la misma filosofía, pero bien pronto, su mismo desarrollo reveló que la misma ciencia no es más que un “metarrelato”, y como tal, un “enfoque filosófico”. Sólo en la filosofía entonces, la problemática del hombre como tal puede alcanzar su más alta dimensión. Los antiguos griegos definieron al hombre como animal que tiene logos –zoon logon ekhon-, de logos, palabra, razón, que luego los latinos tradujeron “homo est animal rationale”, el hombre es animal racional. Esta definición nos revela los dos polos en torno a los cuales gira el problema del hombre, la animalidad y el espíritu. 154. DIALÉCTICA DE LA MODERNIDAD. ¿En que ha devenido el supuesto progreso indefinido de la razón? Ha devenido en mito, en principio irracional que se devora a sí mismo, dejando solo una ciega voluntad que ya no sabe hacia dónde apunta. En el amanecer del modernismo Descartes había pretendido dotar a la filosofía de un método eficaz basado en la matemática, que pudiera terminar con el escepticismo reinante en la época, y he aquí, que la certeza alcanzada con tal método tenía dos caras, pues la estructura racional que explicaba la “verdad” clara y distinta (el ego cogito) implicaba la ruptura radical entre el mundo y el pensamiento. Luego vendría Kant, que antes que solucionar el problema del dualismo cartesiano, postuló otro dualismo quizá más severo que el anterior, el que corresponde al fenómeno y a la cosa en sí.

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Glosario:

-Autorrealización: encuentro del sujeto débil con su destino. -Destino: experiencia de carácter estético que revela un camino de vida, un llamado, una vocación. -Estética: proceso de debilitamiento del sujeto cognoscente y el objeto conocido. -Ética: proceso de religación, en sus tres variantes, con uno mismo, con los demás, y con la especie y el planeta tierra. -Idea: forma infundada, símbolo, cifra; objeto de la experiencia estética.
-Motivación: activación consciente o inconsciente, agradable o desagradable de una necesidad fisiológica o emocional. -Trascendente (lo): aquello que se muestra más allá del ente en cuanto ente, la nada misma.

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BIBLIGRAFIA: -Alfonso, Eduardo. La medicina natural en cuarenta lecciones. Kier, Buenos Aires, 1995. -Chalmers, Alan. ¿Qué es esa cosa llamada ciencia? Siglo XXI, Buenos Aires, 1982. -Chinaglia, Pedro. Ser hombre. Don Bosco, Asunción. -Cassirer, Ernst. Antropología filosófica. FCE, Méjico, 1945. -Cortina, Adela. Ética. Loyola, Sao Paulo, 2005. -Estrada Herrero, David. Estética. Herder, Barcelona, 1988. -Fernandez Marcantoni. Filosofía. Librería Huemul, Buenos Aires, 1983. -Fraile, Guillermo. Historia de la filosofía I. Biblioteca de autores cristianos, Madrid, 1988. -Giner, Salvador. Historia del pensamiento social. Ariel, Barcelona, 1966. -González, Natalicio. Textos escogidos. El lector, Asunción, 1996. -Heidegger, Martin. Ser y Tiempo. Fondo de cultura económica, Méjico. -Johansen, Oscar. Introducción a la teoría general de sistemas. Limusa, Méjico, 1998. -León Helman, Robert: +Acompañar a la vida. Interiora terrae, Asunción, 2012. +Preparación para la muerte. Interiora terrae, Asunción, 2012. +El grito del mundo. Interiora terrae. Asunción, 2012. -Lyon, David. Postmodernidad. Alianza, Madrid, 1996. -Morin, Edgar: +El método I-VI. Cátedra, Madrid, 1988. +Introducción al pensamiento complejo. Gedisa, Barcelona, 2007. -Navarro Cordón-Calvo Martínez. Historia de la filosofía. Anaya, Madrid, 1992. -Pániker, Salvador. Filosofía y mística. Kairós, Barcelona, 2000. -Paz, Octavio. Los hijos del limo. Seix Barral, 1987. -Rodríguez, Eudoro. Antropología filosófica. El búho, Bogotá, 1985. -Schopenhauer, Arthur: +El mundo como voluntad y representación. Biblioteca nueva, Buenos Aires. +El arte del buen vivir. Edaf, Madrid, 1998. -Spengler, Oswald. La decadencia de occidente. Tomos I y II. Espasa-Calpe, Madrid, 1958. -Urdanoz, Teófilo. Historia de la filosofía. Tomos IV y VI. Biblioteca de autores cristianos. Madrid, 1991. -Vattimo, Gianni: +Las aventuras de la diferencia. Península, Barcelona, 1990. 89

+El fin de la modernidad. Gedisa, Barcelona, 1990. -Eliade, Mircea. El mito del eterno retorno. Emece, Bs As, 1952.

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ÍNDICE DE NOMBRES: -Agustín: 70 -Alfonso, E: 14 -Aristóteles: 13, 19, 22, 37, 62, 66, 70 -Bergson, H: 38 -Berkeley: 58 -Copérnico, N: 9 -Derrida, J: 56 -Descartes, R: 11, 36, 58, 60, 61, 66 -Dilthey, W: 20, 38 -Epicteto: 32 -Epicuro: 69 -Escoto, D: 70 -Fichte, J: 60 -Foucault, M: 14 -Francisco de Asís: 45 -Freud, S: 21 -Galileo Galilei: 9 -Hegel, F: 86 -Heidegger, M: 9, 12, 16, 17, 34-36, 38, 39, 40, 41, 56, 58, 62, 63, 65, 67, 71, 72, 80, 81, 85 -Heráclito: 35, 83 -Herder, J: 11 -Hipocrates: 11, 14 -Hobbes, T: 76 -Jacobson: 20 -Jaspers, C: 74 -Kant, E: 50, 61, 72 -Kepler, J: 9 -Kuhn, T: 60 -Laotse: 68 -Lyotard, F: 56, 58 -Marcuse, H: 78 -Maslow, A: 9, 10 -Morin, E: 7, 8, 31, 48, 59, 60 -Nietzsche, F: 12, 13, 16, 17, 29, 32, 34, 35, 38-40, 45, 46, 53, 56, 58, 60, 62, 65, 67, 69, 70-73, 75, 81-83 -Newton, I: 9, 58 -Ockam, G: 70 91

-Ortega y Gasset: 73 -Paniker, S: 59 -Pericles: 84 -Platón: 16, 23, 62, 66, 69, 70, 72, 84 -Sartre, J.P: 12, 13, 64 -Schelling, F: 60 -Schopenhauer, A: 8, 12-14, 16, 18, 19, 21-23, 25, 28, 33, 35, 38, 39, 41, 45, 46, 48, 49, 50, 52, 53, 56, 58, 59, 61, 63, 65, 68, 69, 72, 73, 76, 78, 79, 82, 86 -Seassure: 20 -Séneca: 8, 16, 17, 31, 37, 79 -Sócrates: 66, 84 -Tolomeo: 9 -Tucidides: 84 -Vattimo, G: 27, 35, 47 -Von Bader: 38-Zwanzi: 36, 64, 68 -Weber, M: 81

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- ÍNDICE ESPECIFICO:
-Prefacio………………………….…………………..…………………………….5 -Primera Parte: Ser en el mundo……………….………………………………..7 -1. Epicúreos……………………….………………………………………………7 -2. Experiencia tolerable…………….…………………………………………....8 -3. Los epicúreos y las necesidades…………………………………………...…8 -4. Dejar de querer………………………………………………………………...8 -5. Ciencia e historia……………………………………………………………....9 -6. Las necesidades y los estoicos……………………………………………......9 -7. Filosofía y ascesis………………………………………………………..…….9 -8. Filosofía y vida…………………………………………………………….....10 -9. Sobre la motivación……………………………………………………...…..10 -10. Salud y serenidad de espíritu……………………………………..……….10 -11. El proceso alimentario………………………………………………...……11 -12. La enfermedad y el factor psicológico-espiritual…………………..……11 -13. El origen del filosofar……………………………………………………....13 -14. Las tres vías y la filosofía……………………………………………….….13 -15. La enfermedad……………………………………………………………....14 -16. Acabemos de querer lo que queríamos ………………………………..…15 -17. Schopenhauer y el carácter………………………………………………...18 -18. El querer……………………………………………………………………..18 -19. Polaridades……………………………………………………………..……19 -20. El dolor y el placer………………………………………………………….19 -21. El dolor y el hastío…………………………………………………….……19 -22. La felicidad……………………………………..…………………………....21 -23. El placer y el dolor………………………………………………………….22 -24. El yo y el dolor…………………………………………………………...….22 -25. La medida del bienestar………………………………………….………...23 -26. La enfermedad…………………………………………………………....…23 -Segunda parte: Ser con uno mismo………………………………………...…25 -Capitulo II.1. La Auto-ética…………………………………………………....27 -27. Negar la voluntad de vivir………………………………………………...27 -28. El centro……………………………………………………………………...28 -29. El camino vertical y el camino horizontal………………………………..28 -30. Aprender a morir…………………………………………………………...29 -31. Feliz infeliz……………………………………………………………..……30 -32. El pensar y el filósofo…………………………...…………………..……...30 -33. Esperar…………………………………………………………………….....30 -34. Muerte y vida…………………………………………………………….….30 93

-35. El estado de conciencia…………………………………………………......31 -36. El valor del tiempo………………………………………..………………...31 -37. El tesoro del filosofo………………………….....................................…….32 -38. El dios interior……………………………………………………………....32 -39. El estoicismo y lo que depende de nosotros…………………..…………32 -40. La huida de nosotros mismos………………………………….………….32 -41. La charla interior…………………………………………..………………..32 -42. La auto-imagen y la voluntad de poder……………………………….....33 -43. Apuntes de psicología………………………………………………...…....33 -44. Nietzsche y la auto-observación……………….………………………….34 -45. El estado de alerta y el desenmascaramiento……………………………34 -46. La formación del filósofo…………………………………………….…….35 -47. Heidegger y el sentido del ser……………………………………………..35 -48. El inicio del pensar………………………………………………………….35 -49. El bien del sabio postmoderno…………………………………………….35 -50. Psicología y gnoseología…………………………………………………...36 -51. Zwanzy y los estados de conciencia……………………………..………..36 -52. Completar la propia vida……………………………………………….….37 -53. El estado de conciencia…………………………………………………..…38 -54. El ser y la sabiduría………………………………………………………....38 -55. Los yoes y Schopenhauer…………………………………………...……...39 -56. La memoria y la auto-consideración …………………………………..…39 -57. El estado de alerta y la filosofía…………………………………………. ..39 -58. Estados y sucesos en la cotidianeidad…………………………………....39 -59. La auto-observación y los distintos bienes…………………………….....41 -60. Heidegger y la existencia auténtica…………………………………….....41 -61. Determinismo y libertad………………………………………………..….41 -62. Nuestros asuntos personales…………………………………………..…..42 -Capitulo II.2. Lo trascendente………...………………………………….....…43 -63. Lo no pensado…………………………………………………………....…43 -64. Filósofos y mística………………………………………………………..…43 -65. El ser del postmodernismo………………………………..……………….43 -66. Filosofía y la mística……………………………………………….……….43 -67. Todos los libros…………………………………………………………..….44 -68. La negación de la voluntad de vivir………………………………...…….44 -69. El estado de alerta y algunas nociones filosóficas…….…………………44 -70. Schopenhauer y el auto-estudio…………………………………………...45 -71. Afirmar la vida hacia arriba y afirmar la vida hacia abajo……………..45 -Capitulo II.3. La estética…………………………………………………..……47 -72. Estar muriendo………………………………………………………..…….48 94

-73. La contemplación estética………………………………………………….48 -74. El estoico……………………………………………………………………..49 -75. La contemplación estética……………………………………………….…49 -76. Destino y libertad…………………………………………………………...49 -77. Arte y pensamiento………………………………………………………....50 -78. El libro del mundo……………………………………………………….....50 -79. Acercarse a la disolución del mundo………………………………..…....50 -80. La miseria del mundo y la contemplación estética……………….…..…50 -81. Estética y moral………………………………………………………….….51 -82. Las dos facultades…………………………………………..………………51 -83. Apuntes sobre estética…………………………………………………..….52 -84. Contemplación estética…………………………………………………….52 -85. Desapego y estética…………………………………………………….…...53 -86. La lógica y la contemplación estética…………………………………..…53 -87. Contemplación y dispersión…………………………………………….....53 -88. Nietzsche y la vida como fuego……………………………….…..………53 -capitulo II.4. Polaridades…...………………………………………….………55 -89. Entre el arte y la artesanía…………………………………………………55 -90. El estado y el filosofo…………………………………………………….....55 -91. La vida……………………………………………………………………….55 -92. Filosofía y cotidianeidad…………………………………………………...56 -93. Filósofos para la supervivencia ……………………………………...…….56 -94. Profesores de filosofía y filósofos………………….…………………..….56 -Capítulo II.5. Otras cuestiones del pensamiento………………………….....57 -95. Pensar……………………………………………………………………...…57 -96. Tienda de campaña………………………………………………………....57 -97. El ser de Schopenhauer ………………………………………………….…58 -98. Sobre el conocimiento actual………………………………………………58 -99. Schopenhauer y la filosofía………………………………………………...59 -100. Pocos pensadores…………………………………………………….……60 -101. El filosofo como principiante………………………………………….....60 -102. La necesidad de la filosofía…………………………………………….....60 -103. Descartes y la epistemología……………………………………..………60 -104. Schopenhauer y el conocimiento………………………………………...61 -105. La filosofía………………………………………………………………….62 -106. Heidegger y el Uno………………………………………………………..62 -107. Schopenhauer, Nietzsche, y Heidegger …………………………………63 -108. El eterno retorno y el ser…………………………………………….……63 -109. Sartre y Zwanzy………………………………………………………...…64 -110. Facultades del espíritu y disciplinas filosóficas.......................................64 95

-111. Filosofía y evolucionismo………………..……………………………….65 -112. La filosofía……………………………………………………………..…...66 -113. El fin último del hombre……………………………………………..…...67 -114. Retorno a los fundamentos ……………………………………………….67 -115. Esencialismo y principio de razón………………………...……………..68 -116. Schopenhauer y los maestros chinos……………………………...……..68 -117. La voluntad de poder como esencia del mundo…………………….....68 -118. Lo que nada………………………………………………………..……….69 -119. La disciplina del filósofo……………………………………………….…69 -120. Al inicio…………………………………………………………………….69 -121. El origen de la tragedia y Schopenhauer……………………….…….…69 -122. Nietzsche y la antítesis de los valores…………………………...……....70 -123. Sin finalidad…………………………………………………………...…...71 -124. El consumismo………………………………………………………….....72 -125. Mascaras del ser………………………………………………….………..72 -126. Precursor del postmodernismo…………………………………………..72 -127. El ser y el pensamiento…………………………………………………....72 -128. La libertad y la razón…………………………………………………...…73 -129. Ser fundamental………………………………………………………...…73 -130. La razón única………………………………………………………..……73 -Tercera Parte: Ser con los demás………………………………………………74 -Capitulo III.1. Sociedad…………………………………………………..…….75 -131. Sobre la muerte de Dios………………………………………………......75 -132. El monstruo de la sociedad…………………………………………….....75 -133. Filosofo burgués……………………………………………………...……76 -134. La voluntad de poder y la política…………………………………...…..76 -135. El aburrimiento………………………………………………………….…77 -136. Sobre el nihilismo………..………………………………………...………77 -137. Nietzsche, Schopenhauer, y la sociedad actual………………………...77 -138. Aristocráticos, estoicos y epicúreos……………………………………...78 -139. Las masas y el retiro……………………………………………………....79 -140. La desgracia del trabajo…………………………………………………..79 -141. El inconsciente ………………………………………………………..……79 -142. Nihilismo consumado y estoicos…………………………………..…….80 -143. La podredumbre del mundo……………………………………………..81 -144. La modernidad y la crisis………………………………………..………..81 -145. El ultrahombre ……………………………………………………………..82 -146. Nietzsche y los espíritus libres ……………………………...…………....82 -147. Sobre el nihilismo………………………………………………..………...83 -148. Sobre los afectos y los estoicos…………………………………………...84 96

-149. Sobre la muerte de Dios y la voluntad de poder………...……………..85 -150. El hombre y la experiencia contemporánea…………………………….85 -151. El hombre contemporáneo……………………………………..………....86 -152. Sobre Hegel, Schopenhauer y la sociedad…………………………....…86 -153. El hombre………………………………………………………...………...87 -154. La dialéctica de la modernidad…………………………………………..87

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ROBERT LEÓN HELMAN (Limpio, Paraguay, 1979). Filósofo, escritor, músico. Obras publicadas: -Sublimes pasos hacia la escoria. Escritos varios. Libro 1. (2004, 2005, 2010). -Fumando al mundo. Escritos varios. Libro 2. (2005, 2006). -Ahí donde un abismo alimenta. Escritos varios. Libro 3. (2006) -Entre las ruinas del ser. Escritos varios. Libro 4. (2007). -Sobre los escombros de la destrucción. Escritos varios. Libro 5. (2008). -El camino. Cosecha de pensamientos. Libro 3. (2011) -Arrojados al Paraguay. Cosecha de pensamientos. Libro 10. (2011). -Holgura. Cosecha de pensamientos. Libro 9. (2011). -Parar la marcha. Cosecha de pensamientos. Libro 8. (2011). -Preparación para la muerte. Cosecha de pensamientos. Libro 7. (2012). -El problema del sueño. Colección de cuentos. (2012). -Al diablo con el mundo. Cosecha de pensamientos. Libro 1. (2012). -Acompañar a la vida. Cosecha de pensamientos. Libro 11. (2012). -El grito del mundo. Cosecha de pensamientos. Libro 2. (2013). -De pie sobre el abismo. Cosecha de pensamientos. Libro 12. (2013). -El último día. Cosecha de pensamientos. Libro 4. (2013). -Retorno. Ensayo de antropología filosófica. (2013). -Llamado. Cosecha de pensamientos. Libro 5. (2013). -Vivir y filosofar. Cosecha de pensamientos. Libro 6. (2013).

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