CUNEIFORMES El lector que escribe un diario lee un libro sobre un padre, un hijo y la forma en que ambos leen y escriben

. El padre es un sordomudo analfabeto que crea una forma propia de escribir basada en los caracteres cuneiformes que constituyen la primera escritura de la humanidad. El hijo escribe en una lengua extranjera -la lengua de su exilio- una historia construida a partir de sus recuerdos y lo que descifra de esas escrituras que violan leyes elementales de la lingüística, como la del código compartido. El lector que escribe un diario lee “El reflejo de las palabras” de Kader Abdolah, un iraní refugiado en Holanda que escribe en Europa la historia de su padre, su familia y su país. El lector que escribe un diario piensa especialmente en la escena que da origen a la anécdota. Aga Akbar es hijo de campesinos que viven en una aldea de montaña; su tío, poeta, preocupado por su discapacidad, lo lleva a una cueva famosa en los alrededores donde está grabado en caracteres cuneiformes un texto atribuido a Ciro, el rey de los persas. Aga Akbar copia esos dibujos que nadie ha podido descifrar y con ellos comienza a escribir lo que le pasa. De golpe, el sordomudo se saltea seis mil años de historia humana y reinventa la escritura. Y la reinventa a partir del artefacto que permitió a los pueblos del Asia central inventar la Historia. Aga Akbar se saltea todos los pasos que la pedagogía manda y empieza a escribir sin haber aprendido: inventando. El mundo de la escritura de Aga Akbar es un mundo ex nihilo por reconstrucción. La escritura estaba ahí, en el fondo de la cueva, sin que ninguno de los arqueólogos que subían hasta ella pudiera descifrarlas. ¿Cómo emprende un arqueólogo la actividad de descifrar? Comparando con algo que ya está dado, correlacionando, pongamos por caso, la repetición de ciertos caracteres, con referencia a objetos, situaciones, nombres de la vida de quien lo escribió. Si este mensaje es de la época de Ciro, pensemos en qué podría haber querido decir Ciro. Yo, humilde lector, me posterno ante ti, que con manos poderosas y mente clara, hendiste la piedra para decirme algo. La escritura de la cueva se niega a esa correlación basada en la reconstrucción del referente perdido y la voluntad del autor. Aga Akbar soluciona el problema de una manera radical –a grandes males, grandes soluciones- y propone una alternativa inversa: infunde a las marcas, reducidas en su mudez a meros significantes sin significados, la capacidad de representar su mundo, no el del otro. Mundo mudo que no encuentra otro camino hacia la palabra más que crearla. Solo, aislado. El montañés pobre y el poderoso Rey de Reyes, tan solos frente al sentido: Ciro, porque han muerto ya quienes poseían la llave del desciframiento; Aga Akbar, porque ni siquiera sabe que su hijo alcanzará a proponerse la tarea de la interpretación. Es Ismail, entonces, quien tendrá más suerte que los arqueólogos, porque logrará interpretar los cuadernos de su padre. Ismail, que ya ha creado junto a su familia, una lengua de gestos para comunicarse con el padre, emprenderá la tarea de decodificación, basado en la experiencia compartida (Aga Akbar es más rico que Ciro, en este sentido). Nada es tan sencillo. La experiencia compartida es el pasado y es la distancia, porque el hijo ha sido expulsado de la tierra de sus antepasados, Jomeini mediante. El hijo ya no está en contacto ni con su tierra ni con su historia cuando puede emprender la tarea de entender, como si la reconstrucción del significado necesitara de la ruptura, de la separación, del dolor. La barra que hiende el signo en el esquema de los lingüistas es una herida, una raja, una laceración. Una cuña en el alma, tal como las viejas escrituras persas eran una cuña en la piedra. Hay, sin embargo, una exigencia más: el hijo escribe en neerlandés, porque la trasmisión requiere, ahora, de un tercero neutral, de una lengua que no es ni la de los

Pero también. de apertura. que revela a la vez que oculta. ni la propia de Akbar. En la utopía de Ismail. el lugar de la pérdida y la mutilación. pierde partes. tal como señala el texto que abre la novela. la lengua ajena es la posibilidad –utópica. ni la de los iraníes contemporáneos que sufren lo que Ismail y los suyos. Como la mudez de Akbar. El dios del sentido es cruel y exige mucho en el altar del sacrificio. En todas ellas el significado se detiene. de visibilidad. ni la familiar de las señas.antiguos persas. como la desorientación del que durmió 300 años pensando que era una noche y encontró el mundo cambiado. Gabriela Urrutibehety www.com .blogspot. juega a las escondidas: actúa a partir del sobreentendido. aunque a veces otorgue una moneda de plata.de transparencia.gabrielaurruti. se demora. Sus exigencias son ineludibles.