. # 74 Jul 25 de 2009.

Continuación: Rafael García: III – PARTE - Narcotráfico y lavado de dinero: EL CARTEL DE LAS TRES LETRAS Resumo: El Frente Resistencia Tayrona y el Frente Contra Insurgencia Wayuu (Bloque Norte) estos dos grupos, más que grupos de autodefensa eran verdaderos carteles de narcotráfico, casi totalmente dedicados al tráfico de drogas a través del envío de lanchas rápidas desde el parque Natural Tayrona en el departamento del Magdalena, Bahía Portete en el departamento de La Guajira y Punto Fijo en Venezuela, hacia las islas del Caribe, Guatemala y México, transportando cada lancha entre una y dos toneladas de cocaína. El señor Hernando Molina Araujo (hijo de la Cacica), en la época en que se desempeñó como cónsul en Guatemala durante el gobierno de Andrés Pastrana, fue quien estableció todos los contactos para que estas lanchas rápidas fueran recibidas en Guatemala. Fue elegido en el año 2003 como gobernador del departamento del Cesar al presentarse como aspirante único impuesto por el bloque Norte de las autodefensas, por estos hechos hoy en día permanece detenido y está siendo sometido a juicio. De igual manera, a finales del año 2002, Jorge Noguera viajó a México en razón de su cargo como director del DAS, en realidad este viaje (el cual fue oficial y pagado por el Estado Colombiano) tenía como propósito establecer alianzas con la organización narcotraficante de los hermanos Beltrán Leiva, lo cual se concretó, consiguiendo de esta manera que las lanchas rápidas con droga fueran recibidas en México por esta organización, la cual se

encargaba de trasladarla a los estados de la costa Este de los Estados Unidos. En viaje que realizó a México en la primera semana de febrero del año 2003 (el cual también fue oficial y pagado por el Estado Colombiano), por órdenes de Jorge Noguera participé de reuniones con miembros de la organización de los Beltrán Leiva en las cuales se coordinaron los envíos de droga. Tanto los viajes de Jorge Noguera como los míos debían ser autorizados, por escrito mediante resolución firmada, por el presidente Álvaro Uribe Vélez. En ese mismo año 2003, Giancarlo Auque Silvestri, secretario general del DAS y Jimmy Nassar, asesor del director del DAS, ambos, igual que yo, hombres de confianza de Jorge Noguera, debieron viajar a Miami para coordinar el recibo del pago de los cargamentos de droga y la forma en que este dinero sería enviado a Colombia. Con este mismo propósito viajaría Jorge Noguera en agosto de 2004 a la ciudad de Miami y yo, en agosto del año 2003 y agosto del 2004, a la ciudad de Orlando en el estado de la Florida, bajo la fachada de que asistiría a un encuentro de usuarios de bases de datos. Para mi viaje contamos con la colaboración de Francisco Duque Chacón (gerente en Colombia de la empresa MT base la cual era la filial en Colombia de la multinacional norteamericanas y base), quien pago el tiquete aéreo y el hospedaje. Se definió que el dinero sería enviado desde los Estados Unidos a través de correos humanos, estas personas serían recibidas en el aeropuerto El Dorado de Bogotá por funcionarios del DAS, quienes se encargarían de que pasaran los controles sin problema alguno. El mecanismo ilegal para recibir a las personas y burlar los controles fue idea gestionada por Lilia Babativa, en ese entonces y ahora sub directora de asuntos migratorios del DAS (por lo tanto jefa de todas las oficinas del DAS

ubicadas en aeropuertos internacionales, zonas fronterizas y cualquier otro punto migratorio), y Ana Padilla Vacca, jefa del DAS en el aeropuerto El Dorado, fueron ellas quienes se encargaron de gestionar los permisos ante el departamento administrativo de la aeronáutica civil, AEROCIVIL. Resultaron tan efectivos tanto la ruta para transporte de droga a través de México como el mecanismo para introducir el dinero a Colombia, que muy pronto los narcotraficantes amigos y las autodefensas terminaron solicitándonos que les permitiéramos utilizar ese servicio. Los primeros en enviar drogas y recibir dinero por esta vía fueron los líderes de una organización de narcotraficantes del departamento de Casanare, Néstor Ramón Carocha (amigo de Jorge Noguera y de Giancarlo Auque), Mario Fernando Camacho Martínez y Hugo Fenel Bernal Molano (quien fue extraditado a los Estados Unidos a finales del año 2008 y hoy en día permanece detenido por cuenta de la corte federal del distrito este de Nueva York). Posteriormente, también utilizarían esta vía narcotraficantes del cartel del norte del Valle (por ejemplo, Juan Carlos Ramírez Abadía alias “chupeta” y Diego Montoya Sánchez alias Don Diego, quienes no solo llevaban dinero a Colombia desde los Estados Unidos sino también desde Europa) y jefes de las autodefensas como Jorge 40, Hernán Giraldo Serna y Salvatore Mancuso. Debido a lo anterior, desde el año 2003 comenzó a hablarse entre narcotraficantes y paramilitares de "el cartel de las tres le tras”, haciendo alusión a las tres letras de la sigla DAS y refiriéndose a quienes desde adentro de esta institución participábamos de estas actividades ilegales. (Montaron además con los hermanos Frieri Gallo un eficaz cartel de lavado de activos que movía cuantiosas sumas de dinero provenientes de Europa, norte y centro América y varias islas del Caribe como por ejemplo Islas Caimán. Ingresaban grandes cantidades de dólares sin el pago de los impuestos que por ley estaban obligados a pagar. Para ello, entre otros métodos, contaron con la incondicional colaboración de su entrañable amiga Gina

Benedetti quien era la gerente de la sucursal del Banco Tequendama en la ciudad de Cartagena, por lo que utilizaba su cargo para que, a través del banco, se blanqueara el dinero. Gina Benedetti fue la gerente de la campaña presidencial de Álvaro Uribe en Cartagena y actualmente es la embajadora de Colombia en Cartagena, circunstancia que aprovecha para su actividad ilegal. Fernando Araújo Perdomo fue socio. “A partir de información verbal que suministré a agentes federales de los Estados Unidos, en la actualidad autoridades norteamericanas adelantan una investigación por lavado de dólares a los hermanos Salvatore y Arturo Frieri Gallo. Es del interés de estas autoridades obtener abundante documentación que tengo en mi poder, que prueba las actividades ilegales de los hermanos Frieri y sus vínculos con Gina Benedetti (actual embajadora de Colombia en Panamá), Fernando Araujo y las otras personas a las cuales he hecho referencia. En el caso de Jorge Noguera, sus vínculos con el narcotráfico se derivaron inicialmente de su cercanía con personas relacionadas con José Rafael Abello Silva conocido como "el mono” Abello, narcotraficante samario miembro del cartel de Medellín en la década de los años ochenta y quien permaneció recluido durante 19 años en cárceles de Estados Unidos pagando una condena por narcotráfico. Posteriormente, Jorge Noguera se relacionó con los hermanos Cobos y Florentino Riveira, actualmente presos en los Estados Unidos y finalmente, antes de su llegada como director del DAS, tenía una relación cercana con el grupo narcotraficante de Hernán Giraldo Serna (actualmente preso en Washington por cuenta de la corte federal del distrito Columbia). Por último Giancarlo Auque Silvestri, a su llegada como secretario general del DAS se hizo cargo de la red de

funcionarios que tenían a su servicio, al interior de ese organismo, los narcotraficantes del cartel del norte del Valle, en especial Diego Montoya Sánchez alias Don Diego (actualmente preso en los Estados Unidos por cuenta de la corte federal del distrito sur de la Florida). Con estos antecedentes era de esperarse que, si bien iniciamos en el DAS colaborándole a las AUC (y al presidente Álvaro Uribe) en su supuesta lucha anti subversiva, termináramos inmersos en actividades de narcotráfico y lavado de dólares con los jefes de las auto defensas y el resto de los grandes capos del narcotráfico en Colombia, puesto que estos habían aportado a la campaña presidencial de Álvaro Uribe cuantiosas sumas de dinero ilegal y enormes cantidades de votos conseguidos mediante el fraude y la intimidación, contribuyendo de esta manera a la elección de Uribe Vélez como presidente de Colombia. En el año 2003 Jorge Noguera me expresó la necesidad que tenía de conseguir una ruta a través de la cual llevar droga a Europa, preferiblemente a Italia, cuya disponibilidad había ofrecido a los jefes de las autodefensas (principalmente Salvatore Mancuso) y a algunos de sus amigos narcotraficantes. Desde mi época con la Compañía Comercializadora Internacional de Frutas que había tenido con mi amigo José Carlos Morrón (llamada Tropi Fruty registrada en la notaría segunda de Santa Marta, mis acciones aparecían a nombre de Enrique Osorio de la Rosa), conocía de una ruta para llevar droga a Europa que utilizaba el señor Isidro Rodríguez, que aún vive en Santa Marta. Esta ruta, la cual había conseguido Isidro a través de un ciudadano polaco - canadiense, transportaba cocaína a Nigeria (África occidental) mimetizada en exportaciones de arroz que salían de puertos de la costa atlántica Colombiana. Este arroz presuntamente era para satisfacer las carencias alimenticias que sufría la población de ese país, por supuesto se contaba con la colaboración de funcionarios del gobierno nigeriano quienes eran los que

recibían el arroz. Posteriormente, la droga se enviaba a España aprovechando que esta carga, que iba de África a Europa, no era sometida a la cantidad de controles a que se veía sometida una carga que llegara desde Colombia. Le propuse a Jorge Noguera que utilizara esa ruta para lo cual lo puse en contacto con quienes la habían utilizado. Inmediatamente, en ese año 2003, Jorge Noguera viajó (nuevamente en viaje oficial autorizado por el presidente Uribe y pagado por el estado Colombiano) a Roma (Italia) donde coordinó el recibo de la droga que iría a ese país desde Nigeria. Con el tiempo esta se convertiría en otra de las rutas de narcotráfico que utilizaba y explotaba el cartel de las tres letras. De igual manera Jorge Noguera consiguió, con mi ayuda, otras rutas de narcotráfico: una que llevaba droga desde Cartagena a Panamá (utilizando las embarcaciones que llevan mercancía de contrabando de Panamá a Colombia) y desde Panamá la droga era enviada a la Florida (Estados Unidos) a través de las tripulaciones de los cruce ros que hacían parada en Panamá y en la Florida; otra (la cual utilizaba con el grupo de narcotráfico de Hernán Giraldo) que pasaba la droga por Paraguachón (algunas veces en los propios vehículos del DAS), la cual era llevada a Punto Fijo de donde se enviaba en lanchas rápidas a Centroamérica y el Caribe. A finales del año 2002 o inicios del 2003 se presentaron al despacho de Jorge Noguera, en el edificio del DAS ubicado en el sector industrial de Paloquemao en Bogotá, unos oficiales de la armada Colombiana con el propósito de alertarnos sobre los planes de un ataque informático a la plataforma computacional del DAS, como prueba nos mostraron varios mensajes impresos de correos electrónicos cruzados entre los congresistas Gustavo Petro y Wilson Borja con unas personas que se encontraban en Noruega. Inmediatamente Jorge Noguera solicitó que me

hiciera presente en su despacho para participar de la reunión con los señores de la armada, les preguntamos a estos la forma en que habían obtenido acceso a esos correos y fue así como nos enteramos sobre la presencia permanente en las aguas y bases navales Colombianas, de buques británicos que eran los encargados de hacer toda la inteligencia electrónica en el país, tenían la capacidad tecnológica para interceptar cualquier tipo de comunicación. Al despedirnos les pedimos a los oficiales de la armada que nos dejaran los datos donde poder contactarlos. Fue así como el cartel de las tres letras comenzó a tener acceso a la información de inteligencia que obtenían los británicos; la ubicación y las cartas de navegación de las embarcaciones estadounidenses, británicas y Colombianas del programa de interdicción marítima, mediante el cual se interceptaban las embarcaciones que transportaban droga y por último, además del cartel de las tres letras, los jefes de las autodefensas y los capos del narcotráfico terminaron haciendo negocios con oficiales de la armada (lo que se conocía como el cartel de la armada o el cartel blanco) como el contraalmirante Gabriel Arango Bacci, el capitán Jorge Luis Ahumada y el almirante Guillermo Barrera Chaves, quien actualmente es el comandante de la armada Colombiana. Algunas de las personas a través de las cuales se hacía contacto con los oficiales de la armada eran los señores Juvenal Serna Amaris y el señor Diego Pinzón, este último decía tener contactos dentro de la armada venezolana que le permitían facilitar el tránsito de embarcaciones con droga a través de aguas venezolanas. Con el tiempo el cartel de las tres letras contó con cuatro o cinco rutas para transportar cocaína a Estados Unidos y Europa, llegando a ser Jorge Noguera uno de los más grandes capos del narcotráfico en Colombia.

Si se analiza detenidamente, éramos un cartel gubernamental de narcotráfico y lavado de dinero conformado en su mayoría por funcionarios del gobierno Colombiano, que actuaba desde las entrañas de ese mismo gobierno, utilizando dineros, bienes y documentos del estado Colombiano, en una siniestra alianza con paramilitares y narcotraficantes. Es esta una de las máximas demostraciones de como en Colombia la mafia se tomó el poder, mediante un proyecto político- criminal que convirtió a Colombia en un estado mafioso. Fui una parte minúscula de ese proyecto político-criminal, al que más adelante me referiré, por el cual terminé preso y condenado por la justicia Colombiana, aunque los grandes cabecillas de este proyecto aún se mantienen en el poder en Colombia y, por ende, en la impunidad. Estos personajes son los que hoy en día buscan acallarnos, mediante el asesinato, a todos quienes podamos informar a las autoridades, Colombianas o extranjeras, o a la justicia internacional (por ejemplo corte penal internacional o tribunal de La Haya) sobre todos estos crímenes y actos atroces cometidos por el gobierno Colombiano, encabezado por ese siniestro personaje de nombre Álvaro Uribe Vélez.

# 75 jul 25/09/ El martes 27 de noviembre de2007 llegó a La Picota, trasladado de manera transitoria desde la prisión de máxima seguridad de Cómbita, Diego Fernando Murillo Bejarano alias "don Berna", quien por razones de seguridad similares a las mías, fue recluido en un cuarto adyacente a donde yo me encontraba en aislamiento.

Desde ese momento en que nos conocimos, forjamos una relación cordial haciéndonos compañía puesto que cada uno de nosotros solo tenía oportunidad de hablar con el otro. A partir de la llegada de "don Berna", fueron interminables nuestras conversaciones sobre cómo el proyecto político – criminal que él se había encargado de forjar junto con los otros jefes paramilitares y las élites antioqueñas, había logrado llegar al poder cuando Álvaro Uribe Vélez asumió la presidencia. Según me decía don Berna, Álvaro Uribe solo era, según sus propias palabras, "el monigote de mostrar", pero que ese proyecto era algo mucho más grande y que había sido diseñado para mantenerse en el poder en Colombia por un muy largo tiempo. Según me contaba don Berna, la familia de Álvaro Uribe Vélez, en especial su hermano Santiago Uribe Vélez y su primo Mario Uribe Escobar, habían tenido una vieja relación con él y con miembros de la familia Castaño Gil, producto de ésta los Uribe habían participado en la creación de grupos de auto defensa en Antioquia y de las actividades de narcotráfico realizadas por estos grupos. Durante muchas noches me habló don Berna de la estrecha colaboración de las élites antioqueñas para financiar la expansión de los grupos paramilitares en las diversas regiones, buscando tener una fuerza armada irregular que enfrentara a la guerrilla con sus mismos métodos y amedrentara y eliminara a quienes se oponían a su inexorable ascenso al poder. Cómo se forjó el proyecto: durante casi todo el gobierno de Andrés Pastrana, 1998 - 2002, se llevaron a cabo unas negociaciones de paz con el grupo guerrillero de las FARC para las cuales el gobierno les cedió el control de un extenso territorio en el sur del país (42.000 kilómetros cuadrados), que se denominó "la zona de distensión).

Con semejante prerrogativa, este grupo guerrillero se fortaleció de manera tal que muchas personas de la oligarquía colombiana y el propio gobierno de los Estados Unidos, aprovecharon la situación para comenzar a vender la idea de que era inminente la toma del poder por parte de las FARC y que por lo tanto era necesario que en las elecciones presidenciales del año 2002 se eligiera a un gobierno de mano dura con la guerrilla. En realidad las FARC contribuyeron a que esa propaganda de la oligarquía colombiana y el gobierno norteamericano tomara vuelo (a pesar de que era extremadamente improbable la supuesta llegada al poder de las FARC), fueron tantos los abusos que cometió la guerrilla utilizando la discutida "zona de distensión", que la opinión pública colombiana se hartó y comenzó a exigir su desmonte. A la vez, a la sombra de este descontento, los grupos de autodefensa comenzaron a crecer de manera exorbitante, de tal manera que en el año 1998 cuando se crearon (más en el papel que en la realidad) las AUC, esta federación de grupos de auto defensa contaba con más de 20.000 hombres. Todas estas circunstancias fueron el caldo de cultivo para que las élites antioqueñas les propusieran a narcotraficantes y paramilitares, representados en las AUC, que apoyaran a sus candidatos al congreso y a la presidencia en las elecciones que se avecinaban para el año 2002, a cambio de que cuando su candidato llegara a la presidencia, concretarían un " acuerdo de paz" que les garantizaría unas penas irrisorias, la no extradición y un futuro lleno de comodidades disfrutando de sus enormes fortunas, acumuladas con base en sus negocios de narcotráfico. Inclusive, según el ofrecimiento, quienes lo quisieran, entre los jefes de las AUC, podrían ocupar curules en el senado.

Es decir, esta promesa consistía, ni más ni menos, que en hacer realidad el viejo sueño de Pablo Escobar Gaviria, quien en aras de conseguirlo sacrificó la vida de miles de colombianos inocentes (jueces, fiscales, periodistas, políticos y miles de Colombianos del común). De forma divertida me contaba don Berna como en aquel entonces, jefes paramilitares como Carlos Castaño Gil, Salvatore Mancuso y alias Ernesto Báez (jefe político del poderoso Bloque Central Bolívar de las AUC), hacían planes futuros para cuando llegaran al senado. Me parecía increíble y demostrativo de la astucia de quienes convencieron a los jefes de las AUC de participar en esta alianza, que hubiesen podido engañar a estos grandes criminales convenciéndolos que entrarían por la puerta grande al congreso Colombiano. El candidato presidencial de ese proyecto político era un político antioqueño que había forjado su carrera política al lado de Ernesto Samper Pizano (quien llegó a la presidencia de Colombia en el año 1994, en una campaña financiada por los grandes capos del narcotráfico), el cual había sido gobernador del departamento de Antioquia en el período 1998 - 2000, años en los que se multiplicaron los grupos paramilitares en Antioquia, quienes a sangre y fuego sacaron a la guerrilla del Urabá antioqueño, masacrando cientos de personas inocentes. Ese político era Álvaro Uribe Vélez, quien a finales del año 2001 no tenía mayor chance de llegar a la presidencia puesto que en las encuestas de ese entonces solo aparecía con el 2 % de intención de voto. Sin embargo, ante semejante propuesta los narcotraficantes y paramilitares pusieron al servicio de la candidatura de Álvaro Uribe Vélez toda su infraestructura financiera y armada, logrando no solo llevarlo a la presidencia sino que esta elección se diera

en primera vuelta, lo cual nunca había ocurrido desde que se había instaurado el sistema de doble vuelta en Colombia para elegir presidente. Desde mi cargo como auditor de sistemas (llevado a él por el bloque norte de las AUC) en la campaña presidencial de Álvaro Uribe Vélez en el departamento del Magdalena, pude ser testigo directo de cómo esta alianza de empresarios, políticos e iglesia católica con narcotraficantes y paramilitares, lograba la toma del poder con base en un proyecto político-criminal diseñado con unos propósitos perversos. El ascenso a la presidencia de Colombia de Álvaro Uribe Vélez, significó la llegada al poder de un proyecto político que fue producto de una alianza macabra entre sectores de la ultra derecha en la legalidad: jerarcas de la iglesia católica, empresarios y dueños de medios de comunicación, políticos radicales de derecha, etc. ; y sectores de la ilegalidad: los jefes de las AUC, narcotraficantes del sur del país y de los llanos orientales, de la costa atlántica, de Antioquia, de Bogotá y el cartel del norte del Valle. Los hombres del proyecto: Los personeros políticos de ese proyecto son: José Roberto Arango: oriundo de Antioquia, fue el primer alto consejero presidencial que tuvo el presidente Uribe, posición desde la que manejó mucho poder. Lo llamaban "el súper ministro". Pedro Juan Moreno (fallecido): oriundo de Antioquia, se desempeñó como secretario de gobierno cuando Álvaro Uribe fue gobernador de Antioquia. Era el consejero de Jorge Noguera cuando llegamos al DAS. Por razones desconocidas para mí se distanció del presidente Uribe,

resultando muerto en extrañas circunstancias en un inhóspito paraje de Antioquia donde se accidentó el helicóptero en que se transportaba. Fabio Echeverry Correa. Fernando Londoño Hoyos. Oscar Iván Zuluaga. Andrés Uriel Gallego. José Obdulio Gaviria. Andrés Felipe Arias Fabio Valencia Cossio. Luis Alfonso Hoyos: oriundo de Caldas, actual director de acción social de la presidencia de la república, donde maneja cuantiosos recursos del estado. José Félix Lafaurie: oriundo de la costa atlántica colombiana, actual presidente de la federación nacional de ganaderos FEDEGAN. Ocupó varios cargos en el gobierno de Álvaro Uribe. Luis Carlos Villegas Echeverry (ANDI) Las banderas que enarbola este proyecto político son dos: la seguridad democrática: es la herramienta por medio de la cual se busca fomentar el odio y el miedo entre los Colombianos, utilizando el discurso contra el terrorismo. No es otra cosa que continuar la violencia y la barbarie, campo abonado para que el más fuerte se mantenga en el poder. La confianza inversionista: continuar con la política de "hacer más ricos a los ricos y más pobres a los pobres", de

esta manera se garantiza que los empresarios, apoyados en el miedo y la violencia, continúen usufructuando las grandes riquezas de Colombia. En mis conversaciones con don Berna cuando le hice este mismo análisis, se quedó asombrado, me dijo que yo era muy inteligente puesto que era una de las pocas personas que se daba cuenta de la magnitud de lo que estaba ocurriendo. Aseguraba que él, los demás jefes paramilitares y personas como yo que habíamos participado en la toma del poder de ese proyecto, solo habíamos sido "idiotas útiles" y que nuestro final sería muertos o presos en una cárcel en los Estados Unidos.

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El derrumbe del sueño Tal como se les había ofrecido, en el año 2003 el gobierno de Álvaro Uribe Vélez inició unas "negociaciones de paz “con las AUC, creando una zona de similares características a la que Andrés Pastrana había creado para la negociación con las FARC (la cual el entonces candidato Álvaro Uribe tanto había criticado) aunque su extensión era muchísimo menor. La llamaron zona de ubicación y estaba ubicada en Santa Fe de Ralito en el departamento de Córdoba, lo que la opinión pública ignoraba es que a escasos kilómetros de ese sitio estaban ubicadas las ostentosas fincas donde vivían varios de los jefes paramilitares, entre ellos Salvatore Mancuso, Don Berna, Vicente Castaño y el propio Carlos Castaño. En realidad la negociación no era solamente con las AUC sino también con los narcotraficantes que habían apoyado la

candidatura de Álvaro Uribe Vélez, sin embargo éste los presentó a todos como jefes de las auto defensas con quienes era necesario acordar la paz. Imaginando que si el gobierno de los Estados Unidos se enteraba que la verdadera intención era la de negociar no solo con paramilitares sino también con narcotraficantes, podría tomar represalias contra el gobierno Colombiano. Los siguientes hechos los relataré tal como me fueron contados por Diego Fernando Murillo Bejarano alias "don Berna". Cuando el poderío paramilitar se encontraba en pleno apogeo y Carlos Castaño Gil, al aparecer en público como el jefe máximo de las AUC era uno de los hombres más temidos de Colombia, este se enamoró perdidamente de una joven cordobesa de 18 años, Keyla Gómez, con quien contrajo matrimonio. Pronto tuvieron una hija, la cual nació con una extraña enfermedad conocida como "el síndrome del maullido del gato", agobiado por esta situación Carlos Castaño, que era un hombre inteligente y autodidacta, se dedicó a averiguar todo lo que lo que le fue posible sobre esa enfermedad. Fue así como descubrió que en Colombia no existía tratamiento para esta enfermedad y que para ser atendida la niña tenía que ser trasladada a los Estados Unidos. Carlos Castaño frustrado por no poder llevar a su hija a los Estados Unidos, estaba requerido en extradición por el gobierno de ese país por delitos de narcotráfico, perdió el control y se dedicó a embriagarse con mucha frecuencia, en medio de sus borracheras despotricaba contra los narcos que, según él, habían distorsionado su "lucha antisubversiva" causando que los "verdaderos auto defensas" fueran tratados como narcotraficantes por el gobierno americano. Desesperado por su situación familiar Carlos Castaño comenzó a buscar acercamientos con las

autoridades norteamericanas ofreciendo entregarse a la justicia de ese país y colaborar suministrando abundante información, a cambio de que les permitieran vivir en Estados Unidos a su esposa y a su hija y que esta, adicionalmente, pudiera ser tratada por su enfermedad. Según don Berna, los únicos que habían tenido trato personal y directo con los máximos jerarcas del proyecto político-criminal eran los hermanos Carlos y Vicente Castaño Gil, por lo tanto solo ellos podrían dar a conocer sus identidades. Fue por esto que, ante la intención de Carlos Castaño de entregarse y suministrar información a los americanos, estos jerarcas entraron en pánico exigiéndole a Vicente Castaño que se deshiciera de su hermano puesto que de lo contrario morirían los dos. Tratando de salvar su propio pellejo Vicente Castaño procedió a darle muerte a su propio hermano en abril del año 2004. Lo irónico del caso es que años después, cuando el propio Vicente Castaño se dio a la huida pretendiendo evitar ser encarcelado en Colombia y luego trató de negociar su entrega a las autoridades norteamericanas el propio Álvaro Uribe le pidió a don Berna, utilizando como mensajero a su hermano Santiago Uribe, que eliminara a Vicente Castaño, solicitud que fue cumplida por don Berna a través de sus redes de sicarios de la tristemente famosa "oficina de Envigado". Fue este uno de los más grandes secretos que me confió Antonio López alias “Job" uno de los miembros de esa "oficina" y mano derecha de don Berna, quien nos visitaba con asiduidad a mí y a don Berna en la cárcel La Picota y también, con la misma frecuencia, visitaba la Presidencia. Entre los años 2003 y 2005, los diferentes bloques de las AUC realizaron junto con el comisionado de paz, contando con la presencia de diversas autoridades y funcionarios de la OEA, pomposas ceremonias de desmovilización colectiva en la cual, presuntamente, entregaban todas sus armas (en

realidad entregaron armas viejas en su inmensa mayoría y gran parte de sus armas nuevas las ocultaron en escondites bajo tierra). A cambio de este desarme y el supuesto desmonte de sus estructuras armadas el gobierno les prometió a los jefes de las AUC, según versión de don Berna, que no los extraditaría, que no irían a la cárcel y que lograría la aprobación en el congreso de una ley, que llamaron "ley de justicia y paz", que les garantizaría penas irrisorias y que el sitio para pagar estas penas serían sus propias fincas. Luego de la firma de los acuerdos y las desmovilizaciones, cada uno de los jefes de las AUC se fue a su región y algunos comenzaron a hacer ostentación de sus enormes fortunas: iban de compras a lujosos centros comerciales, se desplazaban en helicópteros y camionetas Hummer y actuaban como los verdaderos nuevos ricos del país. La opinión pública Colombiana y el gobierno delos Estados Unidos (cuya opinión es lo único que de verdad tiene en cuenta el presidente Uribe para tomar sus decisiones), comenzaron a quejarse de que la negociación había sido en verdad una garantía a los jefes de las AUC para la impunidad de sus crímenes. Ante este descontento, a mediados del año 2006 el presidente Uribe se vio obligado a recluir los inicialmente en un centro vacacional ubicado en el municipio de La Ceja en Antioquia y luego, cuando fue enterado de que algunos de ellos planeaban fugarse de ese centro, procedió a trasladarlos a la cárcel de máxima seguridad de Itagüí (Antioquia) donde se les aplicaba un régimen penitenciario bastante permisivo. A pesar de estas medidas, el gobierno norteamericano continuó con sus quejas, exigiéndole al presidente Uribe que al menos les entregara en extradición a algunos de los cabecillas. El gobierno americano se inclinaba por Carlos Mario Jiménez alias "Macaco", Diego Fernando Murillo Bejarano alias "don Berna" y Rodrigo Tovar Pupo alias "Jorge 40".

En vista de lo anterior, a mediados del año 2007 el ministro de defensa, juan Manuel san tos logró convencer al presidente Uribe de que la única forma de evitar mayores inconvenientes con el gobierno de Estados Unidos era entregando en extradición a algunos cabecillas de las AUC, luego de obtener el consentimiento del presidente, el ministro Santos se fue a Washington donde acordó con las autoridades americanas que próximamente serían entregados en extradición los jefes "desmovilizados" de las AUC, Carlos Mario Jiménez alias "Macaco" y Diego Fernando Murillo alias "don Berna" (el capítulo oculto de este acuerdo era la intención del gobierno americano de ofrecerles beneficios a cambio de que comprometieran con sus testimonios, en actividades de narcotráfico, a funcionarios del gobierno del presidente Hugo Chávez de Venezuela). Finalmente, luego de diversos tira y afloje entre el gobierno, las autoridades y las agrupaciones de víctimas de las AUC, al amanecer del miércoles 7 de mayo de 2008 el gobierno del presidente Álvaro Uribe entregó en extradición al gobierno de los Estados Unidos al ex jefe del Bloque Central Bolívar de las A U C, Carlos Mario Jiménez alias "Macaco", convirtiéndose en el primer jefe de esa organización en ser enviado a una de las temidas cárceles de los Estados Unidos. Esto causó desazón en el resto de los jefes de las AUC que se encontraban encarcelados, don Berna se mostraba descorazonado y me aseguraba que, según le informaban, los próximos serían él y Jorge 40 (yo, a través de mis fuentes que aún conservaba, tenía la misma versión). Fue por esto que don Berna, Salvatore Mancuso y Jorge 40 decidieron que darían a conocer al país y al mundo la historia completa de como la mafia, en asocio con ellos, se había tomado el poder en Colombia. Luego de la extradición de don Berna recibí el mensaje de Antonio López alias "Job", mano derecha de don Berna, de

que le hiciera llegar lo que habíamos escrito, cosa que inmediatamente hice. En el siguiente mes de junio, Antonio López alias "Job" fue acribillado por sicarios en un restaurante de la ciudad de Medellín. Los jerarcas del proyecto político - criminal demostraban, y a la vez me hacían ver a mí, que cualquiera que ponga en riesgo su poder y su impunidad será eliminado de cualquier manera. Con tal propósito han reemplazado, como herramienta de intimidación y represalia, a las AUC con la fuerza pública y el poder judicial, con la fiscalía general de la nación y la policía nacional principalmente, a través de los cuales persiguen y asesinan o judicializan y meten a la cárcel a quien se oponga a sus designios. Una muestra de lo anterior son los que se han denominado "falsos positivos", los cuales simplemente se pueden describir como la nueva estrategia de guerra sucia en la cual se utiliza a la fuerza pública, especialmente al ejército nacional, para que en alianza con narcotraficantes continúen masacrando y aterrorizando a la población. Tal como lo vaticinó don Berna, las cabezas de esa mafia enquistada en el poder junto con el siniestro Álvaro Uribe, luego de utilizar a los jefes de las AUC para llegar al poder los consideraron un estorbo que podía dar al traste con sus planes por lo que no dudaron en incumplir lo que les habían prometido, asesinando a algunos y enviando a otros a pudrirse en una cárcel de máxima seguridad en los Estados Unidos. En las cárceles colombianas aún permanecen algunos de los cabecillas de las AUC esperando su turno para ser extraditados o asesinados por esa mafia.