CORTE SUPREMA DE JUSTICIA SALA DE CASACIÓN LABORAL

MAGISTRADO PONENTE EDUARDO LÓPEZ VILLEGAS

Referencia: Expediente No.19049

Acta No.28

Bogotá, D.C., ocho (8) de mayo de dos mil tres (2003).

Resuelve la Corte el recurso de casación interpuesto por los apoderados de las sociedades CONSTRUCTORA ST. ETIENNE S.A., CARLOS EDUARDO VASQUEZ E HIJOS Y CIA S.C.S. Y PÓRTICOS INGENIEROS CIVILES S.A. contra la sentencia de fecha 15 de marzo de 2002 proferida por la Sala Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín, en el juicio seguido por MARINA DE JESÚS ESTRADA RAMÍREZ contra las recurrentes.

I-. ANTECEDENTES

MARINA DE JESÚS ESTRADA RAMÍREZ demandó a las referidas sociedades con el fin de que se declarara que el súbito fallecimiento del trabajador de construcción Diego León González Estrada se debió a culpa probada del empleador. Como consecuencia de lo anterior, y

en cuanto atañe al recurso de casación, se les condene solidariamente a pagar la indemnización general de perjuicios materiales y morales en sus modalidades de lucro cesante y subjetivos.

Como fundamento de su pretensión manifestó que su hijo Diego León González Estrada falleció como consecuencia de un accidente de trabajo, por culpa del empleador, mientras se encontraba laborando en la construcción del Edificio St. Etienne en la ciudad de Medellín. Dicho accidente se debió a la ruptura de una tabla o carguera que formaba alero en el sexto piso del mencionado edificio. El propietario de la obra o edificio es la sociedad Constructora St. Etienne S.A.; la encargada de la ejecución de la obra la firma Pórticos Ingenieros Civiles S.A., y la sociedad Carlos Eduardo Vásquez e Hijos y Cia S.C.S controla a la sociedad propietaria del edificio.

Agregó que dependía económicamente de su hijo soltero, quien era la única persona que laboraba en el hogar, pues su padre es una persona de edad avanzada y no devengaba ni devenga salario ni pensión alguna.

Reiteró que el accidente se debió a la conducta negligente e imprudente del empleador.

Las sociedades demandadas Constructora St. Etienne S.A. y Carlos Eduardo Vásquez e Hijos y Cia. S.C.S. negaron los hechos o solicitaron su prueba. Se opusieron a la demanda y propusieron las excepciones de prescripción, compensación, buena fe, pago, culpa de la victima, falta de nexo causal, ausencia de culpa del empleador y los demandados e inexistencia de la obligación.

La sociedad demandada Pórticos Ingenieros Civiles S.A., aceptó como ciertos el acaecimiento del accidente y el ser la encargada de la ejecución de la obra del mencionado edificio. Los demás los negó o manifestó no constarles. Se opuso a las declaraciones y condenas solicitadas y propuso las excepciones de culpa exclusiva del trabajador, compensación de culpas, inexistencia de la obligación, pago, buena fe, prescripción, compensación, inexistencia de perjuicios morales y cualquier hecho que resulte probado en el proceso.

Mediante sentencia del 30 de mayo del 2001, el Juzgado Noveno Laboral del Circuito de Medellín condenó solidariamente a las sociedades demandadas y al señor Jaime Uribe Agudelo a reconocer y pagar a la señora Marina de Jesús Estrada Ramírez, en calidad de heredera de su hijo Diego león González Estrada la suma de $47´870.800,00, como indemnización general de perjuicios materiales y morales. Los absolvió de las demás pretensiones invocadas en su contra. Le impuso las costas a la parte demandada en un 80%.

II-. SENTENCIA DEL TRIBUNAL

Al desatar el recurso de apelación interpuesto por los apoderados de las sociedades

demandadas, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín, en sentencia del 15 de marzo del 2002, confirmó la sentencia del juzgado, “La modifica en el sentido de que las condenas por lucro cesante consolidado y futuro asciende a la suma de $54.514.294.oo. Los perjuicios morales por la suma de $4.000.000.oo que se liquidó en primera instancia no sufrirán modificación alguna.”

Consideró, el tribunal, con fundamento en la prueba testimonial que la parte empleadora es responsable de la muerte en accidente de trabajo del trabajador Diego León González Estrada, por culpa debidamente comprobada.

En cuanto a la solidaridad entre las sociedades demandadas, señaló que de conformidad con los certificados de la Cámara de Comercio, entre las actividades de su objeto social, se encuentra la de construcción, que era precisamente en lo que se ocupaba el trabajador fallecido, no correspondiendo por lo tanto a labores extrañas a sus actividades normales.

III-. DEMANDA DE CASACIÓN

Inconformes con la anterior determinación, las sociedades demandadas interpusieron el recurso de casación, con el siguiente contenido

“Alcance de la impugnación

El propósito de este recurso es obtener que la H. Sala case la sentencia impugnada en cuanto confirmó la condena impuesta a las sociedades Constructora St. Etienne S.A. y Carlos Eduardo Vásquez e Hijos y Cia S.C.S de manera solidaria con otras personas por el fallo de la primera instancia, que luego revoque la H. Sala tales condenas en lo que atañe a las dichas sociedades y a la solidaridad que se les atribuye y, finalmente, la H. Sala declare libres de aquella condena solidaria a las firmas Constructora St. Etienne S.A. y Carlos Eduardo Vásquez e hijos y Cia S.C.S y las absuelva, consecuencialmente, de todo lo reclamado contra ellas por la señora Marina de Jesús Estrada Ramírez.

La acusación
Con apoyo inicialmente en la primera causal y ulteriormente en la segunda causal de casación establecidas por el artículo 60 del Decreto Ley 528 de 1964 y las normas posteriores que lo adicionan o reforman, se formula la siguiente acusación:

Primer cargo. Como consecuencia de los errores de hecho que se denunciarán más adelante, el fallo acusado aplicó indebidamente el artículo 3º del Decreto Legislativo 2351 de 1965 (que subrogó el artículo 34 del Código Sustantivo del Trabajo) y como consecuencia de ello, aplicó indebidamente, para el caso de mis representadas, los artículos 216 del Código Sustantivo del Trabajo, 63, 1613, 1614, 1615 y 1616 del Código Civil.

Los errores de hecho que cometió el fallo recurrido son los siguientes:

1- No dar por demostrado, estándolo, que el verdadero patrono del fallecido señor Diego León González Estrada fue el señor Jaime Uribe Agudelo y no personas distintas de éste.

2- No dar por demostrado, estándolo, que el señor Jaime Uribe Agudelo celebró un contrato de obra con la firma Pórticos Ingenieros Civiles S.A. para realizar una serie de trabajos en la construcción del Edificio St. Etienne.

3- No dar por demostrado, estándolo, que Pórticos Ingenieros Civiles S.A. celebró un contrato de administración delegada con Constructora St. Etienne S.A. para la construcción del Edificio llamado St. Etienne.

4- No dar por demostrado, estándolo, que por el hecho de haber suscrito la firma Pórticos Ingenieros Civiles S.A. un contrato de administración delegada con la firma Constructora St. Etienne S.A. para la construcción del edificio del mismo nombre, la dicha Constructora St. Etienne S.A., como dueña de la obra, quedó legalmente exonerada de la solidaridad que se le impuso.

5- Suponer, contra toda evidencia, que Carlos Eduardo Vásquez e Hijos y Cia S.C.S. es responsable solidaria con los demás codemandados para el pago de la indemnización de perjuicios que le fue reconocida a la demandante Marina de Jesús Estrada Ramírez.

6- Dar por demostrado, sin ser ello cierto, que por la circunstancia de que en los Certificados de la Cámara de Comercio de Medellín relativos a las sociedades Constructora St. Etienne S.A., Carlos Eduardo Vásquez e Hijos y Cia S.C.S. y Pórticos Ingenieros Civiles S.A. figure dentro de sus respectivos objetos sociales "la construcción", esa actividad no es extraña a las labores normales de tales empresas o negocios y, por ende, son responsables solidarias para el pago de las indemnizaciones reconocidas a la mencionada señora Marina de Jesús Estrada Ramírez.

7- En consecuencia, calificar erróneamente como codeudoras solidarias para el pago de la obligación decretada a favor de la señora Estrada Ramírez, a las sociedades Constructora St. Etienne S.A. y Carlos Eduardo Vásquez e Hijos y Cia S.C.S.

Los mencionados errores de hecho fueron cometidos por el Tribunal ad quem como consecuencia de la mala apreciación o falta de ella de las siguientes pruebas:

1- Pruebas mal apreciadas:

a) Certificados de la Cámara de Comercio de Medellín sobre las sociedades Constructora St. Etienne S.A., Carlos Eduardo Vásquez e Hijos y Cia S.C.S. y Pórticos Ingenieros Civiles S.A. (fs. 11 a 27, c.1) b) Interrogatorio de parte absuelto por la doctora Ana Lucía Giraldo Posada como representante legal de Pórticos Ingenieros Civiles S.A. (fs.221 a 224, c.1, en lo que atañe al contrato de administración delegada que celebró esa firma con Constructora St. Etienne S.A., al omitir tener en cuenta este hecho trascendental en el proceso).

2- Pruebas dejadas de apreciar:

a) Demanda inicial de este juicio (fs.3 a 10, c.1) en lo que respecta a los hechos 5° y 6° (f4, ibid) b) Documentos sobre afiliación del señor Diego León González Estrada al Instituto de Seguros Sociales y pago de cotizaciones (fs.101, 102, 103, 201, 202, 203 y 206, c.1) c) Documento sobre consignación judicial de los salarios y prestaciones sociales correspondientes al fallecido señor Diego León González Estrada por parte de su patrono señor Jaime Uribe Agudelo y fotocopias de los avisos publicados en el diario "El Mundo" para el pago de tales prestaciones y salarios (fs.105 y 106 y 108, c. 1) d) Contrato de obra celebrado por Pórticos Ingenieros Civiles S.A. con el señor Jaime Uribe Agudelo (fs.117 y 118, c. 1) e) Interrogatorio de parte absuelto por el doctor Carlos Eduardo Vásquez Gómez como representante legal de Constructora St. Etienne S.A. y Carlos Eduardo Vásquez e Hijos y Cia S.C.S. (fs.219 a 220, c. 1 )”(Folios 10 a 14 del cuaderno de la Corte).

En el desarrollo del cargo sostiene que de los documentos citados en el cargo se desprende que el verdadero patrono del señor Diego León González Estrada fue el señor Jaime Uribe Agudelo, con quien la sociedad Pórticos Ingenieros Civiles S.A. celebró un contrato de obra para la realización de varios trabajos en la construcción del Edificio St. Etienne. Que la sociedad Constructora St. Etienne S.A. como dueña del edificio en construcción celebró un contrato de administración delegada con la sociedad Pórticos Ingenieros Civiles S.A y que la sociedad Carlos Eduardo Vásquez e Hijos y Cia S.C.S. solamente fue vinculada a este proceso por controlar a la sociedad Constructora St. Etienne S.A.

Acepta que en los certificados de la Cámara de Comercio de Medellín aparecen dentro de los amplios objetos sociales de las sociedades demandadas, las labores de construcción, pero ello

no permite calificarlas como responsables solidarias del otro demandado, señor Jaime Uribe Agudelo.

Señala que es práctica común dentro de la industria de la construcción, la contratación por administración delegada, en cuyo caso se entrega al contratista la construcción y manejo de la obra. Aclara que en esa situaciones se dan dos tipos de contrato, uno entre el dueño de la obra y el administrador delegado y otro entre este y cada uno de sus contratistas y subcontratistas. Por lo tanto, cuando el beneficiario del trabajo es una persona distinta al dueño de la obra, como en este caso, un administrador delegado, debe ser este y no el dueño de la obra quien responda solidariamente por las obligaciones con los trabajadores.

Por su parte el opositor manifiesta que al interponerse el recurso de apelación, solo se cuestionó la solidaridad en relación con la sociedad Carlos Eduardo Vásquez e Hijos y Cia S.C.A., y por ello ahora no es posible discutirla en relación con la sociedad Constructora St. Etienne S.A. Consideró que el tribunal no incurrió en los errores de hecho que se le atribuyen, pues apreció adecuadamente todas las pruebas.

IV-. CONSIDERACIONES DE LA CORTE

Los errores que se le atribuyen al Tribunal se hacen derivar de la mala apreciación de las siguientes pruebas:

1-. Los certificados de la Cámara de Comercio de Medellín, sobre las tres sociedades demandadas (folios 11 a 27 ).

Sobre estos documentos dijo el tribunal:

“El señor apoderado de las codemandadas CONSTRUCTORA SAINT ETIENNE S.A. y CARLOS EDUARDO VASQUEZ E HIJOS Y CIA.S.C.A., ataca el fallo de primera instancia por “inexistencia de la solidaridad...”, con fundamento en que la sociedad CARLOS EDUARDO VASQUEZ Y CIA. S.C.A. “...es una persona jurídica independiente y ninguna relación jurídica puede tener con la presunta acción de responsabilidad que en el proceso se persigue...”

Pero la condena solidaria que trae el fallo de primera instancia, se apoya en el Art. 34 del C.S. del T., subrogado por el Decreto Ley 2351 de 1965, Art. 3º, al igual que la prueba contenida en los certificados de la Cámara de Comercio que se allegan de fs. 11 y s.s., 15 y s.s. y 21 y s.s., en los que aparece consignado que cada una de ellas, su objeto social, entre varias de sus actividades, se enuncia la de construcción, que era precisamente en lo que se ocupaba el trabajador fallecido, no correspondiendo entonces a “...labores extrañas a las actividades de su empresa o negocio...”, tal como reza la disposición en cita, porque se repite, se ocupan es en

obras de construcción.” (Folios 356 y 357).

En efecto, en cuanto a la sociedad Constructora St. Etienne S.A. se consigna dentro de su objeto social: “b) La construcción de edificios multifamiliares con el fin de enajenarlos por pisos o por unidades”(folio 11). De la sociedad Carlos Eduardo Vásquez e Hijos y Cia. S.C.S., se dice: “c. La construcción de viviendas para la venta, bien sea casas de habitación unifamiliares o edificios multifamiliares para la venta de pisos de departamentos con todos los servicios adecuados para ser habitables.” (folio 15). Y de la sociedad Pórticos Ingenieros Civiles S.A., se hace constar: “La urbanización, parcelación, construcción y edificación de toda clase de bienes inmuebles. La prestación de servicios de diseño, construcción, refacción, reparación, instalación, reforma y demolición de toda clase de inmuebles en general y particular.”(folio 22).

Por lo tanto, no se equivoca el Tribunal cuando consideró que entre las sociedades demandadas existía solidaridad, en atención a sus objetos sociales y a la actividad que se desarrollaba cuando se produjo el accidente de trabajo.

2-. Interrogatorio de parte absuelto por la doctora Ana Lucía Giraldo Posada como representante legal de Pórticos ingenieros Civiles S.A. (folios 221 a 224).

Es cierto que en dicho interrogatorio se dejó constancia de que el señor Diego León González Estrada, al momento de su fallecimiento era trabajador en la obra por cuenta de Jaime Uribe Agudelo, y así lo entendió el Tribunal. Pero como acertadamente, lo señala la oposición, ese aspecto no varía la decisión recurrida, porque en ella se condena tanto al señor Jaime Uribe Agudelo como a las sociedades demandadas en forma solidaria. Es decir, en el fallo de segunda instancia no se niega el vínculo que pudo existir entre el occiso y el señor Jaime Uribe Agudelo, sino que en virtud del fenómeno de la solidaridad, fundada en los documentos ya analizados, hizo extensiva la condena a las mencionadas sociedades.

En consecuencia, tampoco interpretó el Tribunal de manera equivocada esta prueba.

Acierta, también el opositor, en cuanto a que el reparo a la solidaridad decretada por los falladores de instancia, no es procedente en este momento procesal, en cuanto a la sociedad Constructora St. Etienne S.A., por la sencilla razón que dicho aspecto se limitó en el recurso de apelación a la sociedad Carlos Eduardo Vásquez e Hijos y Cia. S.C.A.

Además, en el cargo se dice que el Tribunal no apreció las siguientes pruebas:

1-. La demanda inicial en cuanto a los hechos 5º y 6º (folio 4). 2-. Documentos sobre la afiliación del señor Diego León González Estrada al ISS y pago de cotizaciones (folios 101, 102, 103, 201, 202, 203 y 206).

3-. Documento sobre consignación judicial de los salarios y prestaciones sociales correspondientes al occiso por parte de su patrono señor Jaime Uribe Agudelo y las fotocopias de los avisos publicados en el diario “El Mundo” para dichos pagos. (folios 105, 106 y 108). 4-. Contrato de obra celebrado por Pórticos Ingenieros Civiles S.A. con el señor Jaime Uribe Agudelo (folios 117 y 118). 5-. Interrogatorio de parte absuelto por el doctor Carlos Eduardo Vásquez Gómez como representante legal de Construcciones St. Etienne S.A y Carlos Eduardo Vásquez e Hijos y Cia. S.C.S. (folios 219 a 220).

Es cierto que el Tribunal no hace un análisis directo de las mencionadas pruebas, pero todas tienden a demostrar que el vínculo laboral existió entre el señor Diego León González Estrada y el señor Jaime Uribe Agudelo, aspecto al cual ya se hizo referencia, en el sentido de no influir de manera decisiva en el mantenimiento o no de la sentencia recurrida.

Finalmente, se permite la Sala anotar, que los puntos relacionados con las responsabilidades del dueño de la obra y del administrado delegado, indiscutiblemente son de nítida estirpe jurídica, y por lo tanto ajenos a la vía escogida.

En consecuencia el cargo no prospera.

“Segundo cargo. El artículo 60 del Decreto Ley 528 de 1964 erige como segunda causal de casación del trabajo la circunstancia de que el fallo objeto de la impugnación contenga decisiones que hagan más gravosa la situación procesal de la única parte que apeló de ese fallo.

Y esto es precisamente lo que ocurrió en el asunto sub judice, como se verá a continuación:

a) Al folio 285 del primer cuaderno aparece que el Juzgado Noveno Laboral del Circuito de Medellín condenó solidariamente al señor Jaime Uribe Agudelo y a las firmas Carlos Eduardo Vásquez e hijos y Cia. S.C.S., Constructora St. Etienne S.A. y Pórticos Ingenieros Civiles S.A. a pagarle a la señora Marina de Jesús Estrada Ramírez la suma de $ 47.870.800 "como indemnización general de perjuicios materiales y morales", según reza textualmente el fallo.

b) A folios 287 a 293 y 311 a 318 del primer cuaderno consta que el señor apoderado de Constructora St. Etienne S.A. y de Carlos Eduardo Vásquez e Hijos y Cia. S.C.S. apeló contra la dicha sentencia y sustentó su recurso. E, igualmente, a folios 294 a 298 ¡bid consta que la señora apoderada de Pórticos Ingenieros Civiles S.A. interpuso y sustentó recurso de apelación contra la misma sentencia. Y a folio 299 ibid consta que el Juez concedió "el recurso de apelación interpuesto por los apoderados de las accionadas", según frase textual del auto respectivo.

c) Sin embargo, a fol¡os 359 y olvidando que las únicas apelantes fueron las sociedades codemandadas, consta que el Tribunal Superior de Medellín, mediante la sentencia ahora acusada, modificó el monto de las condenas impuestas en la primera instancia "en el sentido de que las condenas por lucro cesante consolidado o futuro ascienden a la suma de $ 54.514.294", según reza literalmente la decisión del Tribunal.

d) Una simple comparación de las cifras mencionadas en los puntos a) y c) anteriores muestra con claridad absoluta que el Tribunal ad quem hizo considerablemente más gravosas las condenas impuestas por el Juez a las únicas apelantes, quebrantando así flagrantemente el principio de la no reformatio in pejus, lo que esta vedado en forma tajante y expresa por la segunda causal de casación laboral. Ello conduce a que sea casado el fallo del Tribunal, como le pido respetuosamente a la H. Sala que se sirva disponer.

La casación del dicho fallo permite ya que la H. Sala como Tribunal de instancia, conozca del recurso de apelación que interpusieron mis representadas contra la sentencia del primer grado para obtener que esa H. Sala revoque la condena impuesta a Constructora St. Etienne S.A. y a Carlos Eduardo Vásquez e Hijos y Cia. S.C.S. a responder en forma solidaria con los otros codemandados por el pago de la indemnización plena de perjuicios concedida a la demandante doña Marina de Jesús Estrada Ramírez y para que, en reemplazo de esa condena, se absuelva a las dichas sociedades de todo lo reclamado contra ellas por la demandante señora Estrada.”(Folios 19 y 20 del cuaderno de la Corte).

En la demostración del cargo, repite lo dicho en la sustentación del primero.

Por su parte el opositor sostiene que la decisión del Tribunal sobre la indemnización por perjuicios materiales se debió a la conducta procesal de la parte recurrente. Precisa que en caso de prosperar el cargo solo tendría efecto en cuanto a mantener la condena proferida por el juez de primera instancia, pero en ningún caso a revisarla de manera total.

V-. CONSIDERACIONES DE LA CORTE

Tiene dicho esta Corporación que la causal segunda de casación en materia laboral se tipifica cuando la sentencia del juez ad quem contiene decisiones que imponga mayores cargas a la parte que apeló o de aquella a favor de quien se surtió el grado jurisdiccional de consulta y, por consiguiente, le hace más gravosa su situación respecto de las resoluciones que fueron adoptadas por el juez a quo. Por lo tanto, para determinar si en efecto se da aquella es necesario precisar quién apeló, cuál fue la inconformidad que expuso, y comparar los términos de las resoluciones contenidas en los fallos.

Consta en el presente caso que el apoderado de las sociedades Constructora Saint Etiene S.A y

Carlos Eduardo Váquez e Hijos y Cia. SCA, interpuso el recurso de apelación contra la sentencia de primer grado, por cuanto en la misma “se omite igualmente las orientaciones jurisprudenciales en cuanto a la forma de tasar los eventuales perjuicios”(folio 288).

Basta comparar el monto de las condenas: El Juzgado la suma de $43´870.800.00 por concepto de indemnización consolidada y futura. Y el Tribunal la asciende a la suma de $54´514.294,00, para concluir que ciertamente se incurrió en la reformatio in pejus.

Por lo tanto, el cargo prospera en cuanto a ese aspecto, sin que por ello se deba acceder a la revocatoria de la sentencia de primer grado en cuanto a la solidaridad que impuso el juez aquo y confirmó el Tribunal, en atención a que los argumentos expuestos para ello son los mismos del primer cargo, los que fueron estudiados y no prosperaron.

En sede de instancia es suficiente lo dicho en las consideraciones del cargo.

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley, CASA la sentencia proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín el 15 de marzo de 2003, en el juicio seguido por MARINA DE JESÚS ESTRADA RAMÍREZ contra las sociedades CONSTRUCTORA ST. ETIENNE S.A., CARLOS EDUARDO VASQUEZ E HIJOS Y CIA S.C.S. Y PÓRTICOS INGENIEROS CIVILES S.A. y en sede de instancia CONFIRMA la sentencia del Juzgado.

Costas de la segunda instancia a cargo de las sociedades demandadas.

Sin costas en el recurso extraordinario.

Cópiese, notifíquese, publíquese y devuélvase el expediente al tribunal.

EDUARDO LÓPEZ VILLEGAS

CARLOS ISAAC NADER

LUIS JAVIER OSORIO LÒPEZ

LUIS GONZALO TORO CORREA

GERMÁN VALDÉS SÁNCHEZ

ISAURA VARGAS DÍAZ

FERNANDO VÁSQUEZ BOTERO

MARÍA ISMENIA GARCÍA MENDOZA SECRETARIA