SEMINARIO INTERNACIONAL DE JUSTICIA JUVENIL EN AMERICA LATINA Y EL PERU Dr.

Edgardo Torres Juez Superior de la Corte Superior de Justicia de Lima Norte
El día 20 de junio de 2013, a las 5 p.m en el auditorio del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, se realizó el Seminario Internacional titulado: Situación de la Justicia Juvenil en América Latina y el Perú, organizado por la Fundación Terre des hommes Lausanne Suiza, filial Perú, que dirige la reconocida licenciada Véronique Henry. La inauguración del Seminario, estuvo a cargo del Dr. Henry Ávila Herrera, Viceministro de Derechos Humanos y Acceso a la Justicia, quien agradeció y felicitó a la institución organizadora. En su intervención se refirió a la necesidad de tener siempre presente los principios de humanidad, legalidad, proporcionalidad y equidad en las propuestas legislativas de solución a los conflictos de seguridad ciudadana. Resumió su intervención con un llamado a la mesura y equilibrio por parte de todos los actores. La exposición principal estuvo a cargo del Dr. José Atilio Álvarez, jurista de la República de Argentina, quien se refirió a los procesos y tendencias de la justicia juvenil en América Latina. Un extracto de la brillante intervención del jurista, Atilio Álvarez, es el siguiente: El derecho es una ciencia humilde. No tiene la solución para todos los conflictos de la justicia. Se debe partir por reconocer que la situación de los adolescentes es mucho más seria que las infracciones y delitos que se cometen o pueden cometer. Familias desintegradas, drogadicción, constante violencia, maltratos, hambre etc. Asimismo, la situación que viven y sufren en los centros juveniles. Haciendo una metáfora histórica de la situación de la justicia penal, como si tuviéramos un teatro totalmente obscuro en el mundo del siglo IXX, los reflectores enfocan al juez; en el siglo XX, a los procesados con el sistema de garantías; y en el Siglo XXI a las VICTIMAS. El puente roto entre la sociedad y la justicia debe ser reparado por la atención de los derechos a las víctimas. Si las víctimas se unieran en el mundo, se lograría un cambio sorprendente en la administración de justicia. Frente al fracaso del sistema penal de adultos, con la aparente atención de garantías para los procesados, debe tenerse presente el derecho de las víctimas, de las familias, de la comunidad, que clama por paz, seguridad, respeto a la vida y a los bienes. En el pasado existía un código antiguo que prohibía que el delincuente delinca en la comunidad en la que habitaba. Ese código se ha roto; por eso vienen los linchamientos, los crímenes horrorosos entre familiares, la desintegración progresiva y violenta de barrios enteros. Frente a esto, nuestra pobre mentalidad humana siempre ha sido pagar el mal con otro mal. Este es la base del sistema retributivo: El que cometió un grave delito que se pudra en la cárcel. Esto siempre se ha dicho. Recordemos con inteligencia que el sistema perverso de pagar el mal con el mal no llega nunca a alcanzar un bien y no es una solución para los problemas. Se dice que es necesario ser duros con la reincidencia, que no hay otra salida, pero los jóvenes no son reincidentes, son reiterantes pero no reincidentes; el joven no necesita maltratos ni torturas, con métodos aparentemente menos bruscos que el pasado; el joven necesita derecho y justicia. No se equivoque estimado auditorio, no venimos a predicar que hay que ser blandos, protectores paternalistas o impulsores de mamitis. NO. Una cosa es ser JUSTO, otra muy diferente es ser CRUEL. Si no que lo digan los condenados de la Santa Inquisición. El pensamiento de justicia restaurativa es ciencia; es derecho aplicado, es una solución probada para los jóvenes y adolescentes que delinquen; es diferente al mero positivismo penal que creó la medida de seguridad como una supuesta solución al crimen y la violencia.

La justicia restaurativa en general, que aplica metodologías morales, humanistas, científicas, emprendimiento para el trabajo en equipo y renovación de la mente es una alternativa que funciona con éxito en muchos países. Tampoco somos dogmáticos. No todo es posible solucionar con justicia restaurativa. Casos de asesinatos, violaciones, secuestros; allí tiene que operar el rigor estricto de la ley. No todo es propicio para la justicia restaurativa. Cada uno tiene su camino. No existe sistema perfecto; pero los operadores de la justicia tienen que darse cuenta de qué es lo mejor que funciona. El diálogo y la mediación son elementos básicos de la restauración. La intervención de profesionales con diversas especialidades, la participación de las familias y la comunidad para solucionar los conflictos. Y ante la justicia penal, la defensa pública de jóvenes y adolescentes debe defenderse. Fortalecer la función desde México hasta el sur de la Patagonia contra la maquinaria de hacer culpables en la que se puede convertir la justicia. Se debe evitar toda forma de privatización de la defensa pública, evitar la discriminación en el sentido que solo los grandes delincuentes gocen de defensa porque pueden pagarla. Los jóvenes y adolescentes que delinquen tienen derecho a tener una buena defensa pública. También las víctimas. Si existe algún ejemplo de héroe de la defensa pública de adolescentes y jóvenes no dudo en mencionar al peruano cuzqueño Mariano Chacón y Becerra. En el año 1781 dicho valiente abogado defendió a Túpac Amaru y a sus hijos. Él abogó por los derechos humanos de los adolescentes y jóvenes menores de 25 años en esa época. Él clamó que la tortura es una injusticia que no se puede aplicar la pena de muerte a menores de edad. Al paso de los años los esbirros del régimen lo asesinaron. Le cobraron la defensa. Estos son los riesgos de la justicia. Termino mi alocución recordando el poema de Pancho Fierro, si en caso alguien se ha sentido mal con mis palabras: Que nadie se ofenda si canto de este modo no es para mal de ninguno si no para bien de todos". Muchas gracias.