QUÉ HACER CON EL PERONISMO.

LA DEMOCRACIA ENTRE EL SOCIALISMO Y EL POPULISMO A TRAVÉS DE CONTROVERSIA (1979- 1981) Matías Farías*

Controversia: bisagra, revisión y búsqueda de nuevos horizontes políticos Controversia (1979-1981), la revista que nucleó a un conjunto de intelectuales argentinos exiliados en México por razones políticas1, sobresale en la cultura de izquierda de esos años porque fue una de las primeras en colocar la cuestión democrática en el centro de su reflexión. La publicación constituye una frontera entre los años setenta y ochenta, es decir, entre el vocabulario político que giraba alrededor de la idea de revolución -y de las vías complejas para “tomar el cielo por asalto”- y el vocabulario más bien pactista de la política argentina de los años ochenta; Controversia configurará un espacio crítico y de revisión de la nueva izquierda nacional surgida en los años sesenta. Sus integrantes, tanto los provenientes del socialismo nacional como del peronismo revolucionario, habían formado parte, aunque no siempre de manera amistosa, de esta misma familia ideológica; pero en el exilio y tras el fracaso de la apuesta revolucionaria, iniciaron un proceso de severa crítica a las convicciones políticas de antaño, orientada a encontrar algunas claves que dieran cuenta de un interrogante que recorre enteramente a la publicación: ¿por qué la derrota? Como parte de la tarea de revisión de los propios legados políticos, otro interrogante acompañará la reflexión de los intelectuales exiliados: ¿qué proyecto político de izquierda podría tener lugar para un futuro sin embargo demasiado incierto aún para los exiliados? Entre un pasado a revisar y un futuro a vislumbrar, la cuestión democrática asumirá un papel central para los intelectuales exiliados. “Democracia” como punto de encuentro En Controversia aparecen temáticas novedosas con relación al vocabulario político de los años setenta. Sin embargo, la democracia como cuestión, es decir, como objeto de análisis privilegiado, representa el punto teórico-político de reflexión más importante, gravitando decisivamente en torno a otras problemáticas2. ¿Por qué? Porque la idea democrática es concebida en contraposición con el concepto político de autoritarismo y esto cobraba una significación especial en el marco de una publicación de exiliados políticos por causa de la represión desatada por la última dictadura militar. Sin embargo, esta explicación no alcanza para entender la importancia de esta idea al interior de la revista.
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Profesor de Filosofía. Docente de la Cátedra de “Pensamiento Argentino y Latinoamericano” de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Doctorando en Filosofía en la misma Facultad. Becario de CONICET. 1 Entre otros: Aricó, Schmucler, Casullo, Terán, Portantiero, Caletti. La publicación consta de trece números desde octubre de 1979 hasta agosto de 1981. 2 Para un análisis detenido del debate en torno a la cuestión democrática, ver Controversia (diciembre de 1980), México, año II, nro. 9-10.

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descontaban aún que el peronismo era la identidad política en la que se referenciaban mayoritariamente los sectores populares. el proceso autocrítico repercutirá en la reinterpretación de las distinciones políticas decisivas. que el final del famoso libro de Miguel Bonasso. en una eventual Argentina post dictatorial. estaba acabado. es decir. al situar a la democracia como centro de la reflexión política.Para ello. las identidades políticas y la/s tradición(es) selectivamente recuperada(s) de nuestra historia nacional. Ya en su primer editorial se declara: “Muchos de nosotros pensamos (…) que sufrimos una derrota atroz. opacando así ciertos tópicos ligados al imaginario revolucionario. hegemónicas en la cultura militante de los años setenta. congruentes o afines con este nuevo escenario político.tanto del autoritarismo militar como de las prácticas organizativas de las vanguardias revolucionarias. Asimismo. exaltar la violencia como agente de cambio y militarizar la política. a la que acusaba de haber incurrido en prácticas autoritarias. la idea democrática constituía un punto de encuentro para los exiliados en la medida en que habilitaba un proceso de crítica y revisión de las convicciones ideológicas de antaño. la cuestión de la forma del ejercicio del poder se convertirá en un objeto legítimo de reflexión política. 3 La cuestión de la “derrota” política recorre toda la publicación. Ver Controversia (octubre de 1979). Controversia generaba las condiciones para releer el pasado nacional bajo esta nueva clave. sino más bien como la constatación de que el proyecto revolucionario de los años setenta. desde su primera editorial. con especial énfasis en la agrupación político-militar Montoneros. Derrota que no sólo es la consecuencia de la superioridad del enemigo sino de (…) nuestra manera de entender el país. Como los integrantes de Controversia. De este modo. En los artículos que giran sobre este tema. incluidos los que provenían del socialismo. No serán escasas las consecuencias del proceso autocrítico iniciado por la revista. Editorial. Controversia emprendía una severa crítica a la organización y actuación de las vanguardias revolucionarias de izquierda de los años setenta. de nuestra concepción de la política. que enfatizaban más bien el problema del sujeto del poder. 208 . la crítica a Montoneros representaba un punto de partida que interpretaba la experiencia del exilio ya no como un capítulo sombrío de un texto cuyo desenlace desembocaría de todos modos en la Revolución4. es necesario atender al conjunto de debates que aparecen bajo el rótulo “discutir la derrota”3. pero al mismo tiempo suponía iniciar un proceso de autocrítica que tendrá sus prolongaciones en la cultura política argentina de los años ochenta. la idea democrática se convertía en un punto de encuentro que se distanciaba -no simétricamente. “Democracia” como concepto polémico: la cuestión del peronismo Ahora bien. tomando distancia de las versiones historiográficas genéricamente denominadas revisionistas. en todas sus variantes. desplazando el clivaje setentista liberación o dependencia por el binomio democracia o autoritarismo. pero dicha idea asumía un carácter polémico cuando la reflexión política se focalizaba en los rasgos de la democracia futura. Al dejar de lado antiguas convicciones. Asimismo.para la consecución del poder político. Finalmente. como la idea de que la democracia era o bien un modo eminentemente burgués de dominación política o bien era un medio –pero nunca un fin. donde el narrador sugiere al lector que la lucha emprendida en los años setenta continúa incluso en tiempos democráticos. Recuerdos de la muerte. 4 Nada más lejos. quién gobierna. para los integrantes de Controversia. Este debate implicaba discutir los actores.

“Proyecto democrático y movimiento popular ”. C. retomadas en la década del ochenta y con ecos hasta la actualidad. en el ámbito político. el dominio que detentaban en el ámbito económico. sino en aspectos ideológicos distintivos del peronismo como identidad política: para Portantiero. “democracia y socialismo”. 7. pág. las democracias europeas incorporaron un conjunto de derechos ampliados a partir de las luchas protagonizadas por las mayorías contra quienes pretendían consolidar. deslindar “liberalismo” de “democracia” constituye el primer paso para acercar “democracia” y “socialismo”. histórica e ideológicamente. La estrategia teórica de Portantiero consiste en disociar los términos que componen los dos primeros binomios. el peronismo es un movimiento orgulloso de su verticalismo. Portantiero subraya aquí que entre ambos términos no hay relación de identidad. En el último binomio. En el primer número de Controversia. Controversia. “Proyecto democrático y movimiento popular”. en el que concluye que no hay una relación de continuidad entre el peronismo y la democracia. el lector del articulo de Portantiero difícilmente vea cumplidas las expectativas generadas: la idea esbozada es que el punto de confluencia entre 5 6 Portantiero. Si bien Portantiero reconoce que el peronismo poseía “contenidos” “democratizantes”. orgulloso de sus formas políticas autoritarias y verticales” 7. Esta argumentación será retomada en los años ochenta y noventa argentinos a través de la recepción de las obras de Bobbio. dos voces muy importantes en Controversia. especialmente. ambas serán retomadas en el análisis del último binomio que presenta Portantiero. Portantiero interviene la sección “La democracia difícil” con un artículo sumamente polémico5. pp. cargada de elementos estatistas y no societalistas. la estrategia no es disociar sus términos sino hacerlos confluir en una opción política posible y deseable. es llamativa la asociación explícita entre estatismo y autoritarismo y la implícita entre societalismo y democracia. Estas cuestiones. cuyo núcleo puede seguirse a través de la confrontación entre Juan Carlos Portantiero y Nicolás Casullo. De aquí se desprende su primera conclusión: la democracia es una forma cuyo contenido puede –y debe. generaron una polémica al interior de la revista. C (octubre de 1979). Según Portantiero. El carácter polémico del artículo se acentúa en el binomio “democracia y movimiento nacional”. sus “formas” guardaban. por los trabajadores. J. El primer binomio es “liberalismo y democracia”. el carácter “autoritario” del peronismo no sólo se basa en razones propias de la historia argentina (Perón habría encarado un proceso de democratización “de arriba hacia abajo” porque las elites políticas dominantes de principio de siglo desaprovecharon la ocasión para activar un proceso de “democratización ampliada” ). En este argumento. Rawls y Habermas. para permitir la confluencia entre los términos del último binomio. Controversia. por la índole de las operaciones críticas anteriores. (octubre 1979). entre otras. una marcada afinidad con regímenes “autoritarios”: “El peronismo original se resuelve como una transformación básicamente realizada (o por lo menos absorbida) desde lo alto.ser producido por las mayorías y. El texto está compuesto por tres binomios que representan distintos modos de vinculación entre la forma y el contenido. 6-8.discutir las formas y la “sustancia” que asumiría un nuevo orden democrático significaba necesariamente reevaluar el papel del peronismo en nuestra historia y dilucidar sus potencialidades democráticas. ya que la democracia moderna no es ni conceptual ni históricamente dependiente liberalismo político y/o económico6. En esta argumentación. 7 Portantiero. Sin embargo. En este planteo. J. dentro del cual queda enmarcada la cuestión peronista. 209 .

Controversia. Para conferir credibilidad histórica al argumento. en realidad remite a una escisión entre dirección (esfera de lo político) y explotados (tierra de lo apolítico). (julio de 1980). el pueblo peronista que Casullo recupera es el heredero de la Resistencia peronista (organización popular a la que le dedica varios artículos en 8 9 Casullo. 210 . Esto. este pueblo no es el que piensa la teoría política liberal y tampoco es el proletariado de la teoría marxista clásica. Aunque esta argumentación parece filiarse con la cultura política militante de los años setenta. en la condensación de ambos títulos aparece el núcleo de su argumentación: sólo el pueblo peronista garantiza una confluencia deseable entre “socialismo” y “democracia”. esta mediación en clave societal que propone Portantiero entre democracia y socialismo. 13. porque no se trata del invocado pocos años atrás por la Tendencia Revolucionaria o por el “peronismo de base” o basismo. sobre todo con relación a este último concepto. (marzo 1980). no aclara. “El pueblo produce las formas y los contenidos políticos”. N. El subrayado en negrita es nuestro.del pueblo peronista postulado por Casullo como el sujeto destacado de la futura democracia argentina. N.y el socialismo sea una y la misma. En polémica con Portantiero. ¿A qué refiere la expresión “pueblo peronista”? Casullo comienza definiendo la cuestión por vías negativas. ante un Estado que se encargaría de reconocer y custodiar los nuevos derechos ampliados. 6-8. tarde o temprano. 12-14. con sus brutales lesiones a los derechos civiles. Controversia. “El pueblo produce las formas y los contenidos políticos”. sociales y políticos. porque ambas concepciones suponen moldes teóricos que no se adaptan con docilidad a los procesos característicos de la historia argentina ni dan cuenta de la especificidad del peronismo. Insistimos: ¿de qué pueblo se trata? Aunque de manera imprecisa. la definición del pueblo peronista se opera por vías negativas: no es el concebido por el liberalismo ni por el socialismo clásico ni tampoco por las nuevas concepciones “societalistas”. habría paradójicamente preparado las condiciones para que la lucha por la democracia –en el sentido recién aclarado. 10 Casullo. Casullo escribe: “El “basismo” sitúa la “única” política peronista en las bases obreras. Asimismo. N. Casullo. puede detectarse una crítica en la dilucidación –no exenta de ambigüedades. “El peronismo y las democracias”.democracia y socialismo. el clasismo. Controversia. si sus significados retienen para sí aquellos rasgos que poseían antes de vincularse entre sí. consistiría en una progresiva ampliación de los derechos a partir de las luchas protagonizadas por los diversos actores de una sociedad plural. desentendié ndose del entramado político del movimiento. se ve obligado a plantear una conducción “determinada” para un proyecto determinado de clase. (julio de 1980). En última instancia. El clasismo no puede sino devenir en otra cosa que en partido de “vanguardia”: esfera d el hacer político de los representantes “conscientes” de la clase”10. entre la “forma” y el “fondo”. En efecto. pero tampoco es el pueblo del basismo o de las vanguardias revolucionarias. pp. el pueblo peronista supone un “ajuste de cuentas” con el propio pasado reciente. que precisamente hace políticamente presente a las clases trabajadoras en el proceso nacional por la disputa del poder. La respuesta de Casullo es inmediata y puede leerse en los títulos de los artículos: “El peronismo y las democracias”8 y “El pueblo produce las formas y los contenidos políticos”9. Portantiero sugiere que la dictadura militar. pp. pág. Por otra parte. para Casullo la democracia futura sin el pueblo peronista sería una forma sin fondo. Sin embargo. Hasta aquí.

“Peronismo revolucionario y sindicalismo peronista”. (agosto de 1981). 12 De Ipola. como aquel dirigente que concibió el modo en que el peronismo debía desplegar sus potencialidades radicalmente democráticas. Bajo este prisma. El debate visto a la luz del presente ¿Por qué nos puede interesar hoy recobrar este debate? Me gustaría señalar tres puntos. de cuyas memorias se nutre. de retomar la posta. ya sea en su versión vanguardista o basista. Cooke entrevió la necesidad de trascender el corporativismo y la burocratización gremial del peronismo sin dejar de reconocer que en y desde las bases obreras (y no a partir de una conducción centralizada –como Perón. La conjunción propuesta por Casullo entre la forma y el fondo quedaría plasmada así: movimientismo como forma democrática y pueblo peronista surgido en las batallas de la Resistencia como su sustrato esencial. Aquí también es posible observar un desplazamiento en la reflexión política: el problema relevante ya no es la toma del Estado. 11-13. hay una premisa política compartida: el sujeto de la nueva democracia debe surgir de la sociedad misma. Considerado como el gran enigma argentino del siglo XX. Pero ya con el desplazamiento realizado. Esa alianza. la pérdida de la autonomía de las 11 Ver Casullo (octubre de 1979). pp. páginas 21-24 y Casullo (diciembre de 1979).Controversia11). E. Según Casullo. constituiría el corazón del movimiento nacional y popular. Controversia. J. En uno de los últimos trabajos que publica en Controversia (junto con Emilio de Ípola)12. J. 211 . “Lo nacional popular y los populismos realmente existentes”. Controversia. sostiene que el peronismo histórico (1946-1955) reduce la construcción de hegemonía a la reproducción y el afianzamiento del Estado. Vandor o la vanguardia-) debía construirse –en términos gramscianos. C. sino la construcción de una sociedad democrática. Así. en este desplazamiento se está operando el pasaje de los años setenta a los años ochenta. La cuestión de la construcción de un Estado democrático ha quedado. mucho más relegada. en especial a la agrupación peronista Montoneros. Segundo: a pesar de los desacuerdos entre Portantiero y Casullo. Último: hemos subrayado cómo en Controversia aparecen las primeras críticas a las vanguardias revolucionarias. esa crítica se extiende al peronismo histórico. el populismo peronista deja de ser una opción democrática legítima porque implica una concepción “organicista” de la hegemonía que supone la adhesión irrestricta al líder.. pp. desde los años ochenta. Casullo estimaba que la suerte de la democracia futura se jugaba en la posibilidad de retomar este proyecto trunco. 20-23. Portantiero.aparece como una figura ejemplar. Primero: Controversia marca un punto de inflexión a la hora de interrogar el peronismo. W. en este punto. entre bases obreras y organizaciones populares de base. Cooke –antes que Perón o el peronismo radicalizado de los años setenta.una voluntad nacional y popular que produciendo el bien común supiera atraer hacia sí a todas las organizaciones de poder popular dispuestas a adherir a un verdadero proyecto contra-hegemónico. Al hacerlo. y es el polo de gravitación de una construcción política de forma movimientista. el interrogante “¿cuán revolucionario es el peronismo?” deja su lugar a otro: “¿cuán democrático es?”. Una revista como Unidos será la encargada. Para Portantiero. Controversia. “Sindicatos de liberación y liberación sin sindicatos”.

la “primavera democrática” emergió justo cuando se creía que por fin el peronismo histórico estaba liquidado. la represión militar y la autocrítica de quienes habían hecho suya la opción de repensar el vínculo entre socialismo y democracia. pero al costo de que las dos primaveras –la camporista y la alfonsinista. no implicó la revalorización de la otra “primavera”. ¿Habrá sido ésa la expectativa que animó aquel acto llevado a cabo en el año 2004 en la ESMA y en el Colegio Militar. la de 1973. cuando el ex presidente ordenó. que había acontecido tan sólo diez años antes. que los cuadros de Videla y Bignone dejen de adornar la institución castrense? 212 . en nombre de la democracia. con los postulados del socialismo (aunque reconoce cómo estas mismas consecuencias se habían verificado en los “socialismos reales” ). Cuando la primavera alfonsinista entró en crisis. Ahora bien. quizás lo más novedoso -en el plano de los imaginarios colectivos.masas y la consolidación del poder estatal. sino el ingreso de un nue vo peronismo con el que transitamos el frío invierno de los años noventa. pues. según Portantiero. la camporista.de los primeros años del gobierno de Néstor Kirchner. Para Portantiero. Esta doble crítica al peronismo –al reciente y al histórico. consistió en pretender unir esas dos primaveras que en los años ochenta aparecían disociadas y en los noventa sepultadas. Con el impulso del triunfo de Alfonsín. Todas estas consecuencias colisionan. quedaba sentenciada luego de la debacle de los propios gobiernos peronistas. no hay democracia futura compatible con la tradición socialista si no se desestatiza lo nacional y se lo abre a la “producción de lo social”.quedaran completamente sepultadas. El peronismo había resucitado.se tornará dominante en ciertos ámbitos intelectuales y amplias capas sociales urbanas en los años reconocidos como la “primavera democrática” (1983-1987). mientras que la “otra primavera”.