Conversaciones Con Rodolfo Llinas (1)

Rodolfo Llinás

Conversaciones con Rodolfo Llinás . Por Ángela Sánchez en la Revista Número (http://revistanumero.com Número 39) http://www.revistanumero.com/39cere.htm

Por Ángela Sánchez Fotografías de Leopoldo Ramírez «El cerebro es una entidad muy diferente de las del resto del universo. Es una forma diferente de expresar todo. La actividad cerebral es una metáfora para todo lo demás. Somos básicamente máquinas de soñar que construyen modelos virtuales del mundo real».
No son palabras de un filósofo ni de un poeta, aunque su obra establece un puente entre éstos y la ciencia. Es la provocadora conclusión a la que ha llegado, tras cuarenta años de estudiar el sistema nervioso, uno de los cerebros más brillantes de nuestra época: el neurocientífico Rodolfo Llinás Riascos. Partió del estudio microscópico del funcionamiento unicelular de las neuronas hasta convertirse en fundador y pionero de la neurociencia. Ésta integra diversas ciencias para entender el funcionamiento del cerebro: biología, filosofía, fisiología, sistemas, bioelectricidad, cognición, psicología, medicina, psiquiatría, informática, zoología, evolución, antropología y geometría, por mencionar sólo algunas. En todas esas aguas navega con propiedad Llinás, hasta revolucionar el concepto que antes se tenía sobre el sistema nervioso, es decir, «la esencia de la naturaleza humana». Sus colegas dicen que la obra de Llinás rompe por completo las antiguas creencias y marca un nuevo paradigma sobre la manera de entendernos a nosotros mismos y nuestra interacción con lo que llamamos «realidad».

Luego de publicar más de quinientas investigaciones y catorce libros científicos, Llinás decidió

dispuesto a interiorizar e incorporar en su más profunda actividad imágenes del mundo externo. pues los vemos moverse y palpamos sus contracciones. miembro de las academias de Ciencia de Estados Unidos. director del Departamento de Fisiología y Neurociencia de la Universidad de Nueva York. Desgraciadamente. la conciencia o el «yo» están separados del cerebro. ¿Qué opina usted? Digo que el cerebro enfrenta al mundo externo. desde cuando nacemos. no se mueve y no duele si lo golpeamos. con la que llegamos «en blanco» al nacer y que recibe estímulos del mundo externo. no lo sentimos palpitar. Y por eso en la neurociencia se dan conceptos muy diversos sobre la organización funcional del cerebro. y varias veces postulado al premio Nobel. no como una máquina adormilada que se despierta sólo mediante estímulos sensoriales. aunque siempre en el contexto de su propia existencia y de su propia actividad eléctrica intrínseca. Supongo que por eso algunas personas piensan que la mente. en continua actividad. sentimos o pensamos. De la misma manera que ahora nos resulta obvio lo que sabemos sobre el funcionamiento de músculos y tendones. Francia. el problema de cómo se mueven. hasta cierto punto pasiva. cuyo movimiento disfrutamos tanto que organizamos competencias mundiales para comparar y medir masas musculares. tienen un esqueleto externo. de Editorial Norma. Si tuviéramos la masa cerebral por fuera del cráneo y pudiéramos ver o sentir el funcionamiento del cerebro. Comprendemos de una manera muy íntima la relación entre la contracción muscular y el movimiento de las diversas partes del cuerpo. asesor de la Nasa. En cuanto a nuestros amigos los crustáceos. nuestro conocimiento acerca del funcionamiento del cerebro no es directo. En la obra. se resume el trabajo de este colombiano de 68 años. ¿Por qué? Porque en lo que a masa cerebral se refiere. somos altamente conscientes de nuestros músculos. nos resultaría obvia la relación entre la función cerebral y la manera como vemos. Esto implica que. Por eso decían que el cerebro es una «caja negra» misteriosa. en caso de que pudieran considerarlo.compartir sus hallazgos con el público no especializado a través de un libro pedagógico que sintetiza su hipótesis sobre la electrofisiología de la subjetividad: El cerebro y el mito del yo. entre muchas otras distinciones. el pensamiento y los sueños nos resultan tan extraños porque parecen ser impalpablemente internos. nacionalizado hace cuarenta en Estados Unidos. . Ello podría deberse a que. Me explico: los crustáceos son exoesqueléticos. nosotros los vertebrados podemos considerarnos crustáceos volteados hacia fuera. salpicada de metáforas tan didácticas. A diferencia del resto del cuerpo. es decir. Pero no disponemos de una parafernalia análoga para medir directamente el funcionamiento del cerebro. sino por el contrario como un sistema cerrado. Con su melena cana y una inexplicable belleza infantil en el esplendor de su sexto piso. o sea. España y Colombia. podría resultarles tan inexplicable como lo es para nosotros el pensamiento o la mente. ya que está protegido por la portentosa estructura del cráneo. autorreferencial (parecido al corazón). nosotros somos endoesqueléticos. que no se dan el lujo de conocer en forma directa la relación entre la contracción muscular y el movimiento. desde un punto de vista evolutivo. ¡somos crustáceos! Nuestro cerebro y nuestra médula espinal están cubiertos por un exoesqueleto implacable: el cráneo y la columna vertebral. no vemos ni oímos nuestro cerebro. dialogó así con Número: ¿Por qué nos parece tan misteriosa la mente? Supongo que la conciencia. tenemos un esqueleto interno. los interpreta y devuelve a través de los sentidos. cómicas y lúcidas como su autor. En cambio.

Nacemos. es decir. los pajaritos ven muchos más colores que nosotros y no tenemos seguridad de que sean los mismos nuestros. Así. la conciencia de sí mismos o el «yo» son . el dolor o el sonido no existen afuera sino adentro? Lo que hay afuera no es necesaria y únicamente lo que los seres humanos vemos. átomos. se establece un diálogo entre nuestro mundo interno y el mundo externo. Por eso. Por ejemplo. no lo necesitan). Y que. por medio de los sentidos. que nos permite elaborar representaciones virtuales de los fragmentos del mundo real que necesitamos para sobrevivir. En realidad. lo que llamamos «yo» no es separable del cerebro. afuera hay todo un caos lleno de cosas que nuestro cerebro no percibe porque no tiene necesidad de hacerlo para sobrevivir: ondas sonoras. Pero no tenemos la visión íntegra de todo lo que hay allá afuera. los humanos nos hemos puesto de acuerdo en una especie de «alucinación colectiva estándar» y vemos más o menos lo mismo. ni nada menos. etcétera. etc. como lo prueba el hecho de que podemos ver. los pensamientos. Cada cerebro animal. partículas de aire. los murciélagos ciegos con el oído. connatural a ellas. donde se genera nuestra autoconciencia. con un «a priori neurológico» que le permite ver. Por tanto. El «yo» no es diferente del cerebro. en ausencia de estímulos sensoriales. se necesita centralizar la predicción en el cerebro. ¿Cómo puede ser el «yo» un estado funcional del cerebro? El núcleo de mi tesis radica en el concepto de oscilación neuronal. Porque es en este prodigioso órgano donde somos. Pero si lo hacemos al revés. electromagnéticas. quietas y arraigadas.Para funcionar. aprendió evolutivamente a discriminar de ese caos externo sólo aquello que requiere para sobrevivir. Serán la cultura y la educación las que determinen cuál. ¿Por qué dice que el color. Años de evolución hacen que cada bebé nazca con un cerebro hasta cierto punto organizado. procurarse alimento. Pero la estructura básica nace con nosotros. oír. ¡seguramente nunca encontraremos al perdido! (risas). La historia evolutiva demostró que únicamente los animales capaces de moverse necesitan cerebro (por eso las plantas. la implicación sería que mi cerebro y yo somos dos cosas diferentes. a partir de la cual hemos llegado a la Luna y tenemos posibilidades ilimitadas de hacer realidad nuestros sueños. en principio. Las neuronas tienen una actividad oscilatoria y eléctrica intrínseca. pero como sería imposible sobrevivir si predijéramos con la cabeza y con la cola al mismo tiempo. con la capacidad de aprender cualquier idioma. Ni tampoco la mente. la función principal de éste es la capacidad de predecir los resultados de sus movimientos con base en los sentidos. El movimiento inteligente se requiere para sobrevivir. Son unos de tantos productos de la actividad cerebral. ¿Por qué dice que el «yo» es un mito? Los seres humanos no tenemos cerebro. Ejemplo: si un perro y una persona quieren buscar a alguien en un aeropuerto. Cuando le cortan la cabeza a alguien. como la de las cuerdas de una guitarra o de un piano cuando las pulsamos. la foto para el perro y la media para la persona. no lo decapitan sino que lo decorporan. y generan una especie de danzas o frecuencias oscilatorias que llamaremos «estado funcional». Somos nuestro cerebro. incluido el humano. le damos a la persona una foto del extraviado y al perro una media. por ejemplo. el sistema no depende tanto de los sentidos como creíamos. el «yo» de cada uno. refugio y evitar convertirse en el alimento de otros. Si dijéramos «el cerebro me engaña». sentir o pensar cuando soñamos dormidos o cuando fantaseamos despiertos. Tampoco creo que el sistema nervioso sea una tabla rasa en el momento del nacimiento. las emociones. Eso es lo que nos permite ser una sociedad con referentes universales. aunque tan vivas como nosotros. A esa centralización de la predicción la conocemos como el «sí mismo» de cada uno de nosotros. sentir u oír sin necesidad de aprender a hacerlo. los perros «ven» con el olfato. Mi tesis central es que el «yo» es un estado funcional del cerebro y nada más. Lo que pasa es que a través de unos quinientos o setecientos años de evolución.

Tiene la ventaja de no depender tanto de los cinco sentidos como creíamos.estados funcionales del cerebro. buena oxigenación y protegerse de golpes. que no es tan distinto estar despierto que estar dormido. Es una forma distinta de expresar «todo». creando una especie de resonancia. Lo que llamamos «yo» o autoconciencia es una de tantas danzas neuronales o estados funcionales del cerebro. «enlagunado». Pero en los otros casos o estados cerebrales. La actividad cerebral es una metáfora para todo lo demás. sin embargo. El problema es que la inteligencia es limitada pero la estupidez es infinita. Aunque el estado funcional que denominamos «mente» es modulado por los sentidos. El cerebro utiliza los sentidos para apropiarse de la riqueza del mundo. Tranquilizante o no. una lora sabe hablar pero no entiende nada. aunque no lo es en relación con la realidad externa. de manera especial. Cuando se sueña o se fantasea. en la disolución del «yo». es otra forma de «soñar despiertos». oír o sentir. . dado que no está modulado por los sentidos. Por ejemplo. borracho. ya hay un estado cognoscitivo. podemos ver. ese sí guiado por los sentidos. utilizan el mismo espacio de la masa cerebral y ésta sigue funcionando con los mismos requisitos de oxígeno y nutrientes. Sin embargo. que enseñe a pensar claramente a través de conceptos y no de mera memorización de datos. drogado. oscilan o danzan simultáneamente. la conciencia desaparece y todas las memorias y sentimientos se funden en la nada... sino que vivimos en una especie de realidad virtual. Es básicamente un sistema cerrado. de nuestra capacidad de conocer. como el corazón. con un tenue poder de consumo de catorce vatios. lo más importante es usar el cerebro. La simultaneidad de la actividad neuronal (es decir. por esas oscilaciones neuronales. varios grupos de neuronas. incluso distantes unas de otras. Por eso. Hay otros estados funcionales que no generan conciencia: estar anestesiado. en el olvido total. o sea. sin usar los sentidos. ¿Cómo mantener activa nuestra «máquina de soñar»? Estamos hablando de que todos estos prodigios de la mente se generan en tan sólo un kilo y medio de masa cerebral. pero no se limita a ellos. Por tal razón podríamos decir que la realidad no sólo está «allá afuera». Hay que entender la diferencia entre saber (conocer las partes) y entender (ponerlas en contexto). El cerebro es una entidad muy diferente de las del resto del universo. Como cigarras que suenan al unísono. en crisis epiléptica o dormido sin soñar. la sincronía entre esta danza de grupos de neuronas) es la raíz neurobiológica de la cognición. en continua actividad. también es generado. Por eso es tan urgente promover una buena educación. y por eso el estado de vigilia. Y. Es decir. De manera que para mantenerla en forma se requieren buena nutrición. cuando soñamos dormidos o fantaseamos. el hecho es que somos básicamente máquinas de soñar que construyen modelos virtuales del mundo real. cosa que muchas personas no parecen tener tan claro.

sólo tiene grandes cantidades de pedazos de cosas. Los zorros lo ven todo. sino entenderlo.¿Por eso en su investigación se busca la síntesis y no la especialización. No obstante. empieza a sacar las partes hasta desbaratarlo por completo. Mi interés es explicar cómo son las cosas. Luego pone todos los pedazos en el sombrero y se los entrega al desolado cliente. En términos generales. Como en la película La tienda de empeño. entre otras ciencias. porque yo me puedo mover de lo molecular a lo cósmico. Lo que estoy tratando de hacer es muy peligroso. un ¡“zorrotopo”!» (risas). Los topos taladran. pero por lo mismo saben poco de mucho. los científicos se catalogan entre «topos» y «zorros». El problema es que esos cajones del saber («esto es física. es incorrecto decir que mi trabajo es síntesis de fisiología con biología. alicates. porque mientras más comprendamos la portentosa naturaleza de la mente. Alguien dijo sobre mi trabajo: «Ese señor Llinás es ambas cosas: un topo y un zorro. ¡El señor desbarató el reloj y no lo pudo volver a construir! Así es la ciencia analítica o especializada: sin la síntesis. que sólo respetan el conocimiento muy especializado. sin problemas. con zoología. Y eso resulta sospechoso para los científicos tradicionales. propia de la ciencia positiva estadounidense? El análisis del detalle es más fácil que la síntesis. O mejor. etc. Saca abrelatas. El mundo es uno. y que así podamos no sólo saber sobre el cerebro. . pero no es suficiente. esto es química. donde Chaplin atiende a un cliente que le pide arreglar un reloj. en vez de tomar las cosas por lo que son. el respeto y la admiración por nuestros congéneres se verán notablemente enriquecidos. que la neurociencia se aventure a cuatro órdenes de magnitud y no sólo se quede en lo microscópico.») son artificiales. buscan la profundidad y cada vez saben más y más de una sola cosa. por lo cual yo no los respeto. Mi propuesta es que la ciencia sea análisis y síntesis. Y la gente le da nombres porque es estúpida y se fracciona en función de palabras.

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